Los fondos comunes de inversión permiten diversificar la cartera.

Los fondos comunes de inversión permiten diversificar la cartera.

El fondo común de inversión históricamente ha sido un vehículo muy propicio para que, inversores con poco conocimiento sobre el mercado de capitales y bajos montos de inversión, pudieran acceder a las inversiones y diversificación que sólo otros inversores calificados solían obtener. Más allá de que tradicionalmente ha sido utilizado como vehículo por las empresas para su cash management, el instrumento comenzó a tomar gran notoriedad entre los individuos en 2017. Por un lado, el blanqueo donde el Gobierno logró exteriorizar USD 116.800 millones, de los cuales USD 23.500 millones se encontraban en el país, hizo pensar a muchos que esta industria crecería. Por otro, el atractivo de las altas tasas pagadas por las LEBAC ayudaba al combo para atraer a los inversores a este instrumento.

argentinaEfectivamente podemos ver que desde diciembre de 2016 la industria de fondos tuvo un exponencial crecimiento. En 2017 sumó suscripciones netas totales por más de $140 mil millones, y una ganancia de $82 mil millones. Así, logró pasar de un patrimonio total de $321 mil millones a fines de 2016 a uno 69% más alto, de $544 mil millones en diciembre 2017.

Con un principio de año promisorio, donde el patrimonio total de la industria se elevó hasta los $698 mil millones, todos creían que sería otro gran año para las administradoras. Ni siquiera la volatilidad registrada en el mercado en el mes de febrero había parado el flujo constante de suscripciones netas de fondos, que hacia mayo acumulaba 63 mil millones de pesos.

 La devaluación y el desarme de LEBAC impactaron en el atractivo de los fondos comunes de inversión

Sin embargo, luego la historia sería distinta a partir de que grandes inversores externos comenzaban a salir del carry trade. Los motivos eran varios. Por un lado, la baja de tasas de diciembre, sumado al tiro en el pie que se dio el Gobierno con el impuesto a la renta financiera, comenzó a hacer menos atractivas estas rentabilidades para esos inversores. Sobre todo, a medida que el stock de LEBAC que se acumuló en el Banco Central alcanzaba el mismo nivel que la Base Monetaria y no aparecía un plan para desarmarlo. La presión sobre el dólar se hizo evidente en mayo, y el tipo de cambio se desató, para pasar de 20 a 25 pesos, llevándose puesto al presidente del Banco Central y obligando al Gobierno a recurrir a una carta de última instancia como el FMI. Luego, la inestabilidad se desató en otras monedas emergentes, como la lira turca y el real. Su devaluación, puso mayor presión sobre el peso que continuó su ascenso hasta los 40.

Para frenar la escalada del dólar, el Banco Central subió los encajes y las tasas de interés. Esto castigó a las cuotapartes de los fondos, ya que las mismas dependen del valor de mercado de los instrumentos que tiene adentro la cartera. Si las tasas suben muy rápidamente, como sucedió a partir de mayo, estos instrumentos caen de precio puesto que la suba no llega a ser compensada por el devengamiento de la tasa. Así, muchos inversores que estaban acostumbrados a ver que sus fondos ultra conservadores siempre subían un poquito, comenzaron a ver que los mismos caían.

Estas caídas, desde luego, asustaron a muchos y comenzaron los rescates. En esos cuatro meses desde mayo, la industria de fondos tuvo que soportar un inusual evento. Se rescataron en términos netos 259 mil millones de pesos. Es decir, un equivalente al 20% de la Base Monetaria y 119 mil millones de pesos más de los que había suscripto en todo 2017. La dimensión de los rescates trajo aparejado un problema adicional. Algunos fondos, que tenían inversiones ilíquidas debían vender esas inversiones a un valor menor al cual las tenían valuadas, reconociendo una pérdida, para así poder sustentar los rescates. Estas pérdidas desataban más rescates. E inclusive algunos fondos decidieron cambiar sus técnicas de valuación de los activos para reconocer esta situación de iliquidez.

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Fuente: InvertirOnline en base a datos de CAFCI.

Fuente: InvertirOnline en base a datos de CAFCI.

La caída en la cantidad de cuentas de individuos en lo que va del año alcanza el 11%, y es necesario remontarse a junio del 2017 para encontrar un registro tan bajo. Lo curioso es que aquel inversor que no hubiera rescatado hubiera obtenido un retorno positivo desde diciembre hasta el momento del 35% en promedio, y que dicho retorno supera la tasa vigente para plazo fijo de diciembre del 23% anual. Sin embargo, la devaluación del peso de un 55% frente al dólar, deja a esta inversión en terreno negativo al medirla en moneda dura.

Fuente: InvertirOnline en base a datos de CAFCI.

Fuente: InvertirOnline en base a datos de CAFCI.

Para los que entendemos que el mercado de capitales es una industria clave para permitir el crecimiento del país, a través del ahorro de la población y del financiamiento de las empresas, ver todos los golpes que éste ha recibido desde 2008 a la fecha es muy duro. Máxime cuando, uno levanta la mirada y observa a algunos vecinos como Chile, que han logrado vía un sistema sólido de jubilaciones privadas darle liquidez, profundidad y estabilidad a su mercado, superando al nuestro en volumen operado.

La industria de fondos, como una de las partes fundamentales del mercado ha recibido golpe tras golpe. El cepo cambiario, medidas de nacionalización de los instrumentos en los que puede invertir, repatriación de capitales entre otros. Muchos de ellos limitando la posibilidad de que los pequeños inversores puedan tener una diversificación global. Así muchos portafolios están expuestos a tener riesgo 100% argentino. Esto es perjudicial para el país desde el punto de vista de que un problema financiero como el vivido este año impacta negativamente en los ingresos de la población y acentúa la dimensión de la crisis. Desde luego, a falta de otras alternativas, el argentino, conocedor por experiencia, se refugia en el dólar.

 La industria de fondos tiene un vehículo poderoso para los inversores que menos saben y más expuestos están

Este Gobierno más “market friendly” abrió el mercado, pero aún no ha logrado la estabilidad económica que le permita a esta industria crecer sostenidamente. Sin embargo, aún cuenta con un as en la manga, no sólo para evitar un deterioro mayor en el mercado de capitales, sino para revertir el movimiento del mercado y fomentar el florecimiento de una nueva industria. El Poder Ejecutivo, con incrementar un solo monto, que es el de la deducción especial de la ley de Ganancias para aquellas personas que destinen dineros a planes de retiro (hoy de sólo $996), podrá dar impulso a este sector, replicando la vigorosa industria de los USD 401.000 millones que tiene Estados Unidos. Es llamativo que aún no se haya modificado, pero a medida que los activos bajo administración de los fondos alcanzan valores de cierre del año pasado, seguramente, ese momento se acerca.

La industria de fondos tiene un vehículo poderoso para los inversores que menos saben y más expuestos están. Siempre hemos luchado por la democratización de las finanzas y cuidar el ahorro del público inversor. En este sentido, otorgar a la población la posibilidad y los incentivos para armar su propia jubilación voluntaria, es una de las medidas más democratizantes y con mayor número de externalidades positivas en de largo plazo que podemos imaginar.

Alejandro Bianchi es Gerente de Inversiones de InvertirOnline.com

Fuente: infobae.com, 22/10/18.


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