Una sucursal de Banco Espirito Santo en Lisboa. Bloomberg News

Cuando Goldman Sachs Group Inc. concedió el año pasado un préstamo de US$835 millones a Banco Espírito Santo SA, fue el resultado de un mes de esfuerzos de los responsables de Goldman para intentar ganar un contrato con el importante banco luso, según fuentes cercanas a la situación.

Hoy, la apuesta de Goldman por Espirito Santo vuelve para perseguir al gigante de Wall Street. Semanas después de que Goldman concediera el préstamo, Banco Espírito Santo quebró en medio de acusaciones de fraude. Goldman protagoniza ahora una inusual lucha pública con el banco central portugués, que rescató a Espírito Santo, sobre si el préstamo debe devolverse íntegramente o no. Las pérdidas anticipadas relacionadas con el préstamo redujeron los ya de por sí flojos resultados del cuarto trimestre de Goldman, dijeron directivos del banco la semana pasada.

goldman-sachs-logoAdemás, el préstamo de Goldman está siendo ahora analizando por los reguladores lusos, que intentan esclarecer los complejos acuerdos financieros que rodeaban a Espírito Santo en el momento de su quiebra, dijo una de las fuentes.

Esta situación pone de manifiesto un conjunto de errores por parte del banco estadounidense.

El préstamo fue aprobado por al menos tres comités de Goldman, que están compuestos por altos directivos del banco y están diseñados para valorar rigurosamente las transacciones para su riesgo crediticio y los daños potenciales para la reputación del banco, según las fuentes. Y el Banco de Portugal puso este préstamo a la cola de los reembolsos porque Goldman acumuló el verano pasado más de un 2% de acciones de Banco Espírito Santo.

La participación de Goldman en la saga Espírito Santo, de la que The Wall Street Journal informó por primera vez en septiembre, comenzó en primavera del año pasado, cuando comenzaban los primeros problemas del imperio familiar.

En aquel momento, Banco Espírito Santo buscaba a alguien que le ayudara a pagar un préstamo que había prometido a la petrolera estatal de Venezuela.

Goldman y Espírito Santo acabaron acordando la creación de una compañía, Oak Finance Luxembourg SA, para recaudar los US$835 millones para Espírito Santo con dinero de Goldman y de inversores externos.

El propósito de Oak Finance –ofrecer financiación vital para un proyecto destinado a aumentar la producción de crudo refinado de Venezuela– también beneficiaba a Goldman y a sus planes de mejorar su relación con el Gobierno venezolano, dijeron las fuentes cercanas a la situación.

Pero antes de que el dinero pudiera recaudarse, aumentaron los problemas de Espirito Santo. Su matriz tenía dificultades para devolver miles de millones en euros a sus acreedores, incluido el banco y sus clientes. El banco, enfrentado a posibles pérdidas, tenía problemas para recaudar dinero de las fuentes tradicionales del mercado.

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Pero Goldman seguía optimista respecto al acuerdo y a las perspectivas de Espirito Santo.

El préstamo de US$835 millones se concedió el 3 de julio, y ofreció al banco luso una ayuda financiera vital.

Los directivos de Goldman tenían la esperanza de que el acuerdo de Oak Finance allanaría el camino para un futuro negocio con Espírito Santo, dijeron las fuentes cercanas.

Pero cuando Banco Espírito Santo fue rescatado y dividido a principios de agosto, Goldman escribió al Banco de Portugal para que le confirmara que las deudas de Oak Finance se transferirían a la parte de activos buenos del banco, conocidos como Novo Banco, donde el préstamo tenía altas probabilidades de ser reembolsado.

Una portavoz de Goldman afirma que el banco central sí ofreció esas garantías. Un portavoz del Banco de Portugal lo niega.

Goldman afirma que logró vender parte de su exposición al préstamo Oak Finance a inversionistas, incluidos fondos de pensiones.

Pero el 23 de diciembre, Novo Banco sorprendió con una noticia: el Banco de Portugal le había informado de que Oak Finance permanecería en el “banco malo” del que el banco central se estaba deshaciendo, virtualmente garantizando que el préstamo no se reembolsaría íntegramente. La razón: una ley aprobada en Portugal en agosto estipulaba que cualquiera que tuviera el control de más de un 2% de un banco rescatado debería esperar al final de la cola para poder recibir el reembolso de una deuda. La participación del 2,27% de Goldman en julio activó esta provisión, concluyó el Banco de Portugal.

La decisión dejó estupefactos a los directivos de Goldman, que sólo supieron de ella cuando la leyeron en la prensa portuguesa el día antes de Navidad. Goldman disputó la interpretación legal hecha por el Banco de Portugal y señaló que estaba comprando acciones para sus clientes, no para la entidad. En un comunicado, Goldman acusó al banco central de romper su palabra y alertó de que la decisión dañaría al fondo de pensiones que compró deuda de Oak Finance.

En cualquier caso, la decisión supone que Goldman probablemente deberá asumir importantes pérdidas y llevó al banco a reducir algunas bonificaciones.

La semana pasada, el director financiero de Goldman, Harvey Schwartz dijo, en relación a los resultados del cuarto trimestre, que un pérdida vinculada a Oak Finance ha tenido un pequeño impacto en los resultados de su división de corretaje. Aseguró, además, que Goldman sigue en un “activo diálogo” con el Banco de Portugal.

Justin Baer contribuyó a este artículo.

Fuente: The Wall Street Journal, 19/01/15.

Más información: Los Conflictos de Intereses en el Mundo Financiero

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