Cómo sobrevivir en la sociedad del cansancio

junio 7, 2019

Crisis de energía (vital): vivir en la «sociedad del cansancio»

La economía y el marketing toman nota de nuestra forma de abordar la vida cotidiana y la incorporan en sus modelos predictivos.

Por Sebastián Campanario.

falta de tiempo.

La convicción de que el acelere y el agotamiento de fin de año llegan cada vez más temprano: octubre y noviembre ya parecen diciembre en ese aspecto. Y paradojas que se suceden: más estrés a la hora de planificar las vacaciones (una «sobreagenda del tiempo libre»); un boom de técnicas de productividad personal que convive con listas de pendientes cada vez más abrumadora, o una mayor conciencia de hábitos saludables a la par de un deterioro de la salud pronunciado y un agotamiento físico, emocional y existencial.

La descripción del primer párrafo es algo más que una «sensación»: es un fenómeno estructural, global y que ataca con más saña a la generación de 35-60 años. Esta «sociedad del cansancio» viene siendo abordada por estudios de distintas disciplinas y está produciendo cambios drásticos en la forma en la que consumimos y tomamos decisiones en la vida cotidiana. La economía y el marketing ya lo están incorporando en sus modelos predictivos.

«En la generación de jóvenes adultos y de mediana edad notamos un crecimiento empinado de los niveles de estrés, fatiga y agobio. Todos estamos más abrumados por la exigencia del cambio, no nos alcanza el tiempo y siempre sentimos que debemos algo», cuenta a LA NACION Fabián Jalife, director de BMC Innovación, quien viene estudiando este tema en profundidad. Una investigación reciente, que alterna los títulos de «La sociedad del cansancio» y «El consumidor consumido» llevó a Jalife a relevar 70 papers y libros sociológicos de época (desde Zygmunt Baumann hasta Yuval Noah Harari) para encontrar elementos comunes que arrojen luz sobre este hastío de época. «El resultado es un consumidor abrumado, descreído y ensimismado; agotado por el mandato de «salir de la zona de confort» y de tomar riesgos, tensionado por exigencias de otro planeta (¿Hasta cuándo tengo que estar en forma? ¿Cuánto dinero más debo tener?), buscando conexiones, pero a la vez sintiéndose cada vez más solo», agrega.

estilo de vida internet

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El especialista en consumo y sociedad Guillermo Oliveto advierte este fenómeno en todos los números que viene relevando para la Argentina en 2017. «No es casual que en un año donde el consumo de alimentos cayó un 2% y el de indumentaria el 5%, el turismo internacional crezca al 19% y el interno al 15%, medido en volumen. El viaje, en la era de las redes sociales, es ante todo contenido. Pero además, en la era del cansancio, expresa como ningún otro bien la lógica de la conexión-desconexión. A mayor conectividad, mayor necesidad de desconexión; a mayor tecnología, mayor necesidad de vivir experiencias físicas. Lo que más aumenta es el turismo de fines de semana largo, que remite a la necesidad de períodos de descanso fragmentados para poder desconectar», explica Oliveto, fundador de la consultora W.

El consumo para paliar este cansancio desborda el turismo (vacaciones antes, aunque sean más cortas, a lugares que promuevan el descanso y la desintoxicación), dice Jalife y sus rastros se ven en otros rubros de ventas récord, como los ansiolíticos y antidepresivos. «Nos sentimos desbordados, pero a su vez necesitamos sentirnos así, dado el prestigio que ha adquirido a nivel social el «estar ocupado». Si estoy ocupado me quejo porque estoy agobiado y no tengo tiempo libre, pero a su vez si no me llegan mails me agarra ansiedad. Hay una tiranía de andar por la vida de una manera óptima», sigue Jalife.

Exigencias de otro planeta

El deterioro que está provocando en la salud esta «sociedad del cansancio» está siendo bien documentado en investigaciones de economistas y sociólogos. Hay un empeoramiento muy marcado en los últimos diez años, que llegó al extremo de reducir levemente la expectativa de vida en países desarrollados para determinados sectores de la sociedad. Los estadounidenses de entre 50 y 60 años presentan síntomas marcadamente peores que quienes tenían esa edad hace diez años, según una muestra de más de 20.000 casos mencionada en un trabajo de los economistas de Michigan Hwang Jung Choi y Robert Schoeni.

En otro paper, el aclamado economista Angus Deaton -Premio Nobel 2015- coescribió junto a su colega de Princeton Anne Case que los suicidios , las drogas y el alcohol provocaron en los últimos años un pico sin precedentes de muertes entre americanos blancos de mediana edad. Un detalle: Deaton es considerado «un optimista» entre los economistas. Su best seller El Gran Escape pone el foco en la idea de que el mundo -en perspectiva- siempre mejora.

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Este combo de deterioro en salud con aumento del prestigio social de «estar muy ocupado» -entre las clases acomodadas esta actitud hoy da un mejor estatus que la compra de bienes de lujo- tiene varias hipótesis explicativas. «En tiempos de «infoxicación» (intoxicación por información) el cansancio es la norma. Hay muchos más estímulos que capacidad de procesarlos -dice Oliveto-, hay muchas más opciones que tiempo, y lo que se conoce como «FOMO» (el miedo a estar perdiéndonos algo mejor) genera mucha ansiedad. Siempre lo bueno puede estar pasando en otro lado y eso es estresante y agotador».

En los cuadros gerenciales altos el fenómeno se advierte de manera clara. «Se acelera la presión sobre los negocios que tienen 100 años de historia que de golpe tienen tasas de crecimiento despreciables frente a los start ups, y eso genera angustia», marca Jalife en una entrevista con la revista Reporte Publicidad.

Si la vara de comparación es Elon Musk y sus viajes a Marte, estamos complicados. «Hay una estigmatización negativa sobre lo viejo, sobre lo que no se reinventa – dice Jalife-, esto genera una clase de ejecutivos superestresada, que tiene la presión de crecer a tasas exponenciales, pero a su vez no perder lo acumulado hasta acá». Como dijo sir Martin Sorrell, el jefe del grupo de comunicación de WPP: «Tenemos el desafío de cambiar el motor del avión en pleno vuelo, ni más ni menos».

A la par del deterioro de los indicadores de salud, nunca la «expectativa de vida» en el campo corporativo para los CEO fue tan baja: en los Estados Unidos un 40% de los directores ejecutivos no llegan a los ocho meses en su cargo. ¿Y por qué esta «economía del cansancio» se ensaña con particular crueldad con la franja etaria de la mediana edad? Es probable que allí estén las mayores exigencias para el management medio-alto; y que también por una cuestión de ciclo de vida comience allí el tipping point -punto de aceleración exponencial- de achaques y síntomas de una peor salud.

Jalife tiene otra explicación: «Hay por estos días una radicalización de la singularidad -el «sé tu mismo»-; cada uno tiene que ir construyéndose y encontrando nuevas áreas de oportunidades, pero debe hacerlo en ciclos cortos, reinventándose permanentemente», y esta es una tarea mucho más difícil para la generación de 40-60 que para los adolescentes o para los millennials.

Por este mismo fenómeno, también, son un suceso de ventas los libros de Arianna Huffigton sobre la importancia del descanso (La Revolución del Sueño). Huffington postula que en la facultad, ante la opción de estudiar, tener una vida social activa y dormir bien, «hay que elegir dos de tres». El biólogo Diego Golombek, cuenta cómo en lo referido al deterioro de hábitos de sueño, en las últimas décadas se verifica un «patrón exponencial» negativo. Golombek y su equipo lanzaron esta semana una encuesta (está en www.cronoargentina.org) para saber «cómo, cuánto y cuándo duermen los argentinos».

Es que la economía del cansancio obliga a tomarse la planificación del descanso en forma mucho más consciente. «La tecnología nace vieja y a la vida de hoy, plagada de novedades permanentes, la corremos siempre de atrás. Por eso la única para estar en estado es retirarse con cierta frecuencia y regularidad», concluye Oliveto. «Ahí está el negocio de la desconexión. Hijo del cansancio y la ansiedad, fuente no ya de sabiduría, que sería mucho pedir, sino de algo más básico, necesario y esencial: la superviviencia«.

Fuente: La Nación, 25/11/17.


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Cómo aprovechar mejor el tiempo

enero 31, 2018

Tiempo que has de usar: cómo aprovechar las horas para ser más productivo y descansar

 Por María Julieta Rumi.
Cada vez más personas sienten que no llegan a hacer tantas cosas como quisieran por la interrupción de las apps y no saber decir que no
Cada vez más personas sienten que no llegan a hacer tantas cosas como quisieran por la interrupción de las apps y no saber decir que no.
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En las películas de acción hay secuencias de persecuciones interminables en las que el protagonista corre detrás del villano o viceversa. Suelen ser tan largas que en un punto uno se pregunta quién sigue a quién y por qué estaban corriendo en primer lugar. Algo parecido pasa con las tareas cotidianas para las que las horas del día parecen no alcanzar, fenómeno que genera la siguiente pregunta: ¿manejamos nuestro tiempo o él nos maneja a nosotros? En pleno reinado del multitasking y con cada vez más redes sociales y apps que demandan nuestra atención, algunos consejos para tener una productividad equilibrada.

De acuerdo con el libro La fábrica de tiempo, de los periodistas Martina Rua y Pablo M. Fernández, hay mentes brillantes trabajando para que las aplicaciones del celular sean cada vez más adictivas. Una de ellas era la del exempleado de Google Tristan Harris, quien se dio cuenta de que estaba diseñando tecnología que generaba problemas en el día a día de las personas. Él, además de estar 100% de acuerdo con apagar las notificaciones, sugiere una serie de ideas: esconder las apps entretenidas dentro de carpetas, evitar las interacciones innecesarias, hacer que las vibraciones del celular sean identificables y comprarse un reloj alarma y cargar el celular fuera de la habitación.

Consultado por LA NACION, Pablo M. Fernández asegura que hay que mantener «el celular lo más ordenado posible». «Hay que dejar las apps que son de una sola tarea, como Notas, a mano, e Instagram y las demás, más ocultas. En esa línea, si probás alguna y no te gustó, borrala», explicó, y recomendó descargar la aplicación QualityTime, que da una radiografía de lo que se hace con el celular.

Sin embargo, el celular no solo está diseñado para captar la atención, es una máquina de generar falsas urgencias. El último ejemplo en la Argentina es WhatsApp: miles de usuarios se sienten obligados a contestar cada mensaje que ingresa mientras están haciendo otra cosa.

Martín Salías, coach a cargo de un curso de administración del tiempo en Kleer, dijo que hay algunas metodologías de concentración disponibles, como Getting Things Done -que dice que si se tarda menos de dos minutos en algo, hay que hacerlo en el momento-, pero aconseja que cada persona tome tres o cuatro herramientas para armar su kit, que seguramente también cambie con el tiempo. «Si no estoy conforme con el uso que hago de mi tiempo, tengo que detenerme y usar tiempo para reflexionar. El tema que más aparece en los cursos es que las personas sienten que no rinden, que no logran cosas importantes. Exploramos cómo organizan su tiempo y, cuando hacemos el cierre, generalmente concluyen que tienen que aprender a decir que no, a tiempo y cordialmente», explicó a este diario.

Según Salías, decir que no no está bien visto socialmente y genera una sensación de vulnerabilidad. Por esto aconseja tener un Personal Canvas para hacer visibles las tareas pendientes y tener una forma de mostrar que se está con muchas cosas. Y también uno puede decirse a sí mismo que no poniendo en práctica la matriz de Eisenhower, que tiene cuatro cuadrantes: urgente/ no urgente, importante/ no importante.

Ahora, si sos un multitasker asumido, una aliada es la técnica Pomodoro, que consta de bloques de concentración de 25 minutos seguidos de un descanso de 5. «Se pueden hacer uno, dos, tres pomodoros por día. Acá también influye el ritmo biológico de cada uno. Hay gente a la que le conviene hacer uno o dos pomodoros por la mañana y no por la noche. El problema del multitasking es que, al tiempo que se dedica a cada tarea chiquita hay que sumar el tiempo de conexión y desconexión, el tiempo que tardás en volver a entrar en flow«.

Si se es un heavy user de Twitter, no hay forma de no conocer a @capitanintriga, el alias de Tomás Balmaceda, periodista freelance, profesor de filosofía y mucho más. Sin embargo, ser muy overachiever, como él, puede tener sus contras, por lo que en 2014 decidió ponerse dos reglas: no trabaja después de las 20 ni los fines de semana. «Uno suele creer que el freelancer es jefe de sí mismo, pero en realidad el freelancer tiene muchos jefes. En 2014, además de mi labor como profesor y periodista, di charlas, capacitaciones, fui ghost writer y hasta escribí las etiquetas de un vino. Me di cuenta de que trabajaba de lunes a lunes y en cada momento libre. Eso me hizo productivo, pero también me generó mucho cansancio y ver poco a mi familia», contó.

De ahí sus reglas y la necesidad de ocio, si bien en su caso también utiliza eso para su profesión: «Muchas veces las cosas que me apasionan son las que termino convirtiendo en charlas, notas o material en la facu. Es un límite que me cuesta muchísimo. Soy muy entusiasta y eso a veces me juega en contra».

Hay que trabajar para vivir, pero el trabajo en exceso, paradójicamente, quita productividad y aleja a las personas de una vida más balanceada. ¿Más tips de La fábrica de tiempo? Permitirse una «fiaca sana» como fuente de energía, recargarse con actividades al aire libre, jugar con los más chicos, ejercitarse y dormir 8 horas sin falta.

Fuente: La Nación, 31/01/18.

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Cómo dejar de procrastinar

enero 24, 2018

Seis estrategias para dejar de procrastinar

Por Ana Isabel Ramírez Fernández.

procrastinación

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Procrastinar es una acción que muchas personas tienden a cometer, se trata de postergar las actividades pendientes para último minuto. ¿Los resultados? Estrés, tareas mal realizadas y resultados que pudieran ser ampliamente mejorables.

Pero no hay de qué preocuparse, existenciertas estrategias para evitar este problema.

1) Aprende a decir no

Muchas veces las tareas se posponen por asumir compromisos para las cuales no se dispone del tiempo suficiente. Aprender a decir que no es parte de mejorar la administración del tiempo.

2) Establece una recompensa al terminar las tareas pendientes

Al momento de tener que realizar una actividad no muy motivadora, es una buena opción fijarse una recompensa para cuando esta se termine, este se convertirá entonces en el incentivo principal.

3) Evita las distracciones

Una de las principales razones por las que se aplazan las tareas es el uso de teléfonos celulares, redes sociales, entre otros factores que pueden ser distractores al momento de trabajar. Lo mejor es procurar mantenerlos fuera de alcance.

4) Piensa en las consecuencias

Crea consciencia de todo aquello que pudiese pasar al dejar de hacer las actividades pendientes. Por ejemplo: reprobar un examen si no se estudia, perder un cliente si no se trabaja, entre otros.

5) Divide el trabajo en tareas pequeñas y concretas

Si se trata de un proyecto grande, dejar todo para última hora es lo peor que se puede hacer; lo ideal es establecer en un calendario las fechas en las que poco a poco se irá trabajando en la actividad. Al final, se habrá hecho todo de una manera menos abrumadora.

6) Cree en la capacidad de comenzar

La parte más difícil de un trabajo es comenzar, pero una vez iniciada la tarea se agarra impulso. Intenta comenzar y quizás la motivación incremente.

Fuente: lacuadrauniversitaria.com

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¡Organízate!

noviembre 1, 2017

Si vives con muchas ocupaciones… ¡Organízate!

organízate

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En la actualidad son muchas las ocupaciones que nos mantienen el día. Es decir, la forma de trabajo de esta generación, y también los mecanismos de interacción de la era informática nos ha traído como herencia un escenario en el que estar ocupados es la constante. Así se atraviesa en la actualidad por una saturación de actividades, saturación de información, saturación de ocupación. Saturación parece la palabra clave de la sociedad actual. Esto trae como consecuencia poco descanso y más estrés. Y así los individuos van presentando problemas de concentración, fallas en la memoria y otros problemas más que pueden ser graves y disminuir la calidad de vida.

Lo más alarmante es que este exceso de ocupación o esta saturación, es una constante en los profesionales jóvenes, cuyas edades rondan los veinticuatro años, así que desde jóvenes van acumulando una serie de situaciones que desembocan en problemas de salud. Así, estos jóvenes se enfrentan a una gran competencia laboral, también a un bombardeo de información durante las veinticuatro horas, y todas estas situaciones les lleva a mantener un ritmo acelerado de vida en el que el descanso parece ser ausente.

estilo de vida internet

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Un grupo de médicos han estudiado esta situación, y han prestado atención a los síntomas que presentan las personas que se ven inmersas en esta saturación, y han llamado a la condición el síndrome de la vida ocupada. Realmente es una condición grave, que debe atenderse con toda seriedad, para poder disminuir los riesgos a padecer síntomas que pueden ser cada vez más graves y complicar ciertas áreas de nuestros organismos acarreando consecuencias letales.

Por lo tanto es necesario conocer la información que podría ayudarnos a evitar los riesgos y las amenazas del síndrome de la vida ocupada, para así garantizar una buena salud. A continuación te traemos algunos consejos para poder evitar las graves consecuencias y así también terminar con el síndrome de la vida ocupada:

Procura organizar tu tiempo y establecer tus prioridades

Debes aprender a identificar lo que realmente importa. Lo que es relevante a tus objetivos y tu desempeño, lo que es urgente. Una vez lo identifiques cumple con ello. No le dediques más tiempo de lo debido a otras actividades.

Aprende a decir NO

Muchas personas sacrifican sus tiempos libres por no saber decirle que no a otras personas y aceptar tareas y asignaciones que no les corresponde o que sencillamente no deberían aceptar porque les lleva a sacrificar el descanso. Esto se debe a que esas personas no saben decir que no.

Dedica tiempo para ti

En el afán de abarcarlo todo y cumplir con todos a veces olvidamos que tenemos compromiso con nuestra salud y nuestro reposo. Es importante que te dediquestiempo para ti, para tu descanso y que ese tiempo sea respetado por ti.

Cultiva hábitos saludables

Sin una buena salud no podrás cumplir tus objetivos y tareas. Así que toma en cuenta y en serio tu salud. Cultiva hábitos que te mantengan saludable. Como dormir al menos ocho horas, no permitas que nada interrumpa tu sueño.

Desconéctate en tu tiempo libre

No lleves el trabajo a casa. Respeta tus tiempos y tus escenarios. Una vez que has salido de la oficina te toca el descanso, la distracción. Así que apaga tus teléfonos y desconéctate del trabajo y disfruta tu tiempo libre.

Fuente: Grandes Medios

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La enfermedad del tiempo

octubre 17, 2017

La enfermedad del tiempo

Por Francisco Sáez.

Larry Dossey es un autor y médico estadounidense cuyas publicaciones resultan un tanto controvertidas por la importancia que otorga, dentro del campo de la medicina, a cuestiones de carácter espiritual que poco tienen que ver con la ciencia.

En 1982, Dossey acuñó el término “enfermedad del tiempo” para definir la creencia que tienen muchas personas de que el tiempo está siempre escapando, que nunca hay suficiente, y que tienes que ir cada vez más rápido para mantenerte.

Es evidente que la gestión del tiempo es un tema que preocupa mucho en nuestra sociedad actual, como lo demuestran los 500 millones de resultados que genera en Google la búsqueda del término “time management”. En ocasiones, esta preocupación por el tiempo o, mejor dicho, el modo de vida que resulta de estar siempre luchando contra el reloj, nos termina produciendo problemas físicos reales, tales como el estrés, ansiedad, insomnio, agotamiento…

Los horarios, las agendas, las fechas límite y la rapidez con que debemos hacer nuestro trabajo se contagia a todas las áreas de la vida. Cada vez nos reunimos menos nuestros amigos y esas reuniones cada vez duran menos. La sensación de que el tiempo vuela nos convierte en personas impacientes, que no saben escuchar ni disfrutar del momento presente.

El culto a la velocidad no solo afecta a nuestra salud, también nos hace más infelices y menos productivos. Pero resulta que podemos moderar nuestro ritmo de vida y ser incluso más productivos gracias a ello. Para ello debemos dejar de preocuparnos tanto por el tiempo y aprender a gestionar mejor dónde ponemos nuestra atención. Tomar nuestras propias decisiones sobre lo que hacemos en cada momento de nuestra vida nos pone en el asiento del conductor.

Es por lo que abogan métodos inteligentes de gestión personal, como GTD. Nada de gestionar el tiempo. Se trata de conocer nuestros compromisos, aclararlos y tomar decisiones sobre ellos. De una manera humanizada y con sentido, en equilibrio con todas nuestras áreas de responsabilidad: trabajo, vida familiar, ocio, salud, bienestar, finanzas, desarrollo personal, etc.

No es fácil, pero debemos cambiar nuestra relación con el tiempo. El tiempo no es el enemigo, es la esencia misma de la vida, y debemos aprender a convivir con él e incluso a disfrutar de él.

En vez de vivir cada segundo como si fuera el último, de mirar de reojo el reloj con desaprobación cada vez que las cosas no se hacen “en su momento”, relájate y tómate las cosas con más calma.

Disfruta de una buena comida lenta. Saborea un buen libro. Apaga el móvil y disfruta del placer de estar con tus amigos, con tu familia o con tu pareja. Disfruta de un trabajo bien hecho, tranquilamente pero con pasión y precisión. Deja de pelearte con el tiempo. Disfrútalo.

Fuente: facilethings


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¿Cuánto vale su tiempo?

julio 27, 2015

¿Sabe cuánto vale realmente su tiempo?

Por Sue Shellenbarger.

 

¿Cuánto vale realmente su tiempo?

reloj 03Es una negociación diaria. Enfrentamos constantemente oportunidades para ahorrar tiempo al pagar más dinero, y viceversa. ¿Debería mandar a lavar la ropa sucia? ¿Tomar el vuelo o tren más rápido y costoso? ¿Hacer más trabajo freelance o de consultoría? Ahora, más que nunca, con la creación del TaskRabbit y otros servicios de conserjería virtuales, hay oportunidades para tercerizar cualquier tarea.

Pero ponerle a su tiempo un valor en efectivo requiere más que dividir su salario por la cantidad de horas trabajadas. Requiere pensar en profundidad sobre los compromisos que está dispuesto a aceptar. Más investigadores y emprendedores están analizando de nuevas formas el valor del tiempo, obteniendo nuevas herramientas e ideas para ayudar a la gente a tomar decisiones mejor pensadas.

donde quieras office estilo de vida internet

Reservar boletos aéreos es estresante para Uri Bram cuando debe elegir entre vuelos más baratos que llevan más tiempo u otros más costosos que lo llevarían más rápido a su destino. A menudo se ha conformado con conexiones más lentas, con escalas. “Voy a pasar toda la tarde volando, de todos modos”, dice Bram, un autor de libros de no ficción que vive en Tel Aviv.

Sin embargo, luego de usar una calculadora en línea para analizar el valor de su tiempo, hace poco eligió el vuelo más rápido a Europa en lugar de otro que requería una escala de dos horas, aún cuando el boleto costaba unos US$70 más. “Valoro esas dos o tres horas. Las puedo usar para escribir otro artículo”, dice.

La calculadora de tiempo y dinero que usó Bram, en ClearThinking.org (en inglés), les pide a sus usuarios que fijen una base, o valor de mercado, para su tiempo al dividir su salario total por las horas trabajadas. Los usuarios también responden preguntas sobre varias decisiones de tiempo versus dinero que estarían dispuestos a hacer, como cuánto dinero tendría que pagarles un empleo de medio tiempo adicional para que lo acepten, o cuánto estarían dispuestos a gastar en una herramienta o servicio para ahorrar tiempo.

La calculadora reporta inconsistencias en la forma de pensar de los usuarios. Por ejemplo, un usuario podría ganar US$50 por hora haciendo trabajo extra de medio tiempo pero negarse a pagarle a una empresa US$30 para realizar un trámite de rutina que dejaría libre una hora de su tiempo, a pesar de que podría embolsarse US$20 en el proceso, dice Spencer Greenberg, fundador de ClearThinking.org.

Greenberg, un matemático y co-fundador de un fondo de cobertura, dice que tuvo la idea de la calculadora luego de ver cómo una amiga que gana un sueldo de seis cifras “se rompía la cabeza intentando entender cómo usar un certificado de regalo de US$20”, dice. “Esencialmente perdió más valor tomando esa decisión que el valor del certificado de regalo”.

David Yaden, un científico de investigación en la Universidad de Pennsylvania notó que no daba suficiente valor a su tiempo libre luego de usar una calculadora en línea. 

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La calculadora no pregunta si la gente valora actividades por motivos más allá del dinero, como disfrutar de algo o ayudar a los demás. Sin embargo, obtiene todos esos valores de forma indirecta, al preguntarles a los usuarios sobre cuánto dinero haría falta para que renunciaran a su tiempo libre, y luego asignar un valor en efectivo a su tiempo libre, según las respuestas. La gente que quiere realizar más actividades no pagas que disfrutan o valoran por otros motivos suelen, de forma indistinta, darle un mayor valor a su tiempo libre y a exigir más dinero por hora de trabajo extra. Más de 21.000 personas han usado la calculadora desde que fue lanzada el año pasado.

Alrededor de 80% de los 8.401 usuarios que estudió Greenberg le dan más valor a su tiempo libre que su actual nivel de ingresos. La mitad dijo que su tiempo libre es al menos 42% más valioso, afirma.

Luego de usar la calculadora, David Yaden, de Filadelfia, decidió usar un servicio de lavandería y contratar a alguien para preparar las facturas para su negocio de consultoría de gestión. “Tuvo mucho sentido luego de que vi las cifras”, dice Yaden, un científico de investigación en la Universidad de Pennsylvania. “No valoraba lo suficiente mi tiempo libre”.

Con la hora y media semanal que se ahorra, está dedicándole más tiempo a sus caminatas diarias con su novia por los parques cerca de su casa, dice Yaden. “Mejoró mi vida”.

Varias calculadores para valorar el tiempo se consiguen en línea. Una disponible desde 2011, ofrecida por la plataforma de finanzas personales LearnVest, ha atraído más de 30.000 usuarios. Ajusta el valor en dólares del tiempo de los usuarios en base a cuánto ingreso disponible y tiempo libre tienen, y si su principal meta es ahorrar tiempo o recortar costos. El valor sube si su prioridad es ahorrar tiempo, y cae si es reducir costos.

Algunos investigadores dicen que asignarle un valor económico al tiempo genera el riesgo de dañar la calidad de vida de la gente. Quienes son alentados a centrarse sólo en el valor monetario del tiempo tienden a sentirse impacientes y bajo presión, dice Jeffrey Pfeffer, un profesor de comportamiento organizacional de la Escuela de Negocios de Stanford. Trabajan más y dedican menos tiempo en actividades gratificantes como hacer voluntariado o escuchar música.

Emily Oster alienta a los estudiantes en sus clases universitarias de microeconomía a tener en cuenta “el costo de oportunidad” en sus decisiones sobre cómo usar el tiempo. Al elegir usar el tiempo de cierta forma, tendrán que dejar de lado otras actividades, dice Oster, una profesora asociada de economía en la Universidad de Brown. Si contratar ayuda “le permite pasar media hora más en su empleo o con sus hijos, vale la pena, incluso si en principio lo podría hacer usted mismo”, dice.

De todos modos, para los estudiantes es un concepto difícil de comprender. Entienden que el dinero que se gasta en un lugar no se puede invertir en otro lado, dice Oster. Pero “cuando das otro paso y dices: ‘¿Esto es algo que deberías aplicar a tu vida, pensar en que tu tiempo tiene valor? Es difícil”.

Fuente: The Wall Street Journal, 24/07/15.

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¿Por qué usted llega tarde?

febrero 14, 2015

La verdadera razón por la que usted llega tarde

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Las personas que llegan crónicamente tarde a todo pueden ser frustrantes y desconcertantes para quienes las tienen que esperar.

Una explicación para su comportamiento es engañosamente simple, dicen los psicólogos: estas personas básicamente subestiman el tiempo que les llevará hacer una tarea.

Este es un concepto poco conocido llamado la falacia de la planificación, o una fuerte tendencia a subestimar crónicamente el tiempo que llevará completar tareas. Y este patrón de comportamiento es uno de los más difíciles de cambiar, dicen expertos.

impuntualidad 01“Es un juicio que se creería que las personas estarían motivadas para hacerlo correctamente”, dijo Justin Kruger, psicólogo social y profesor en el departamento de marketing de la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York.

“Hay todo tipo de desincentivos y castigos por llegar tarde y la paradoja es que llegamos tarde, incluso cuando existen los castigos y las consecuencias”.

Este tipo de comportamiento puede desacelerar la eficacia del lugar de trabajo y llevar a viejos amigos a la distracción mientras esperan por el retrasado. Los investigadores han estudiado el problema desde todos los ángulos para entender por qué pasa esto. Puede deberse a varias razones, desde una poca planeación hasta un problema médico serio.

Roger Buehler, profesor de psicología en la Universidad Wilfrid Laurier en Waterloo, Ontario, calcula que las personas subestiman en un promedio de 40% el tiempo que necesitan para realizar una tarea. Sus estudios han encontrado el mismo problema para asuntos tan pequeños como poner una carta en el correo y tan importantes como hacer la declaración de renta.

Los investigadores han probado varias estrategias que han demostrado ayudar a las personas lentas a finalizar su trabajo. Uno es predecir cuánto tiempo tomará terminar algo con base en experiencias pasadas. Otras es desglosar una tarea en pasos muy detallados.

En un estudio de 2004 del Journal of Experimental Social Psychology, el doctor Kruger y otro investigador descubrieron que al desglosar una tarea, los individuos estimaron de forma más acertada cuánto les tomaría terminarla. Los cuatro escenarios estudiados fueron prepararse para una cita, ir de compras, formatear un documento computarizado y preparar un alimento.

Un estudio publicado en 2012 en la revista Organizational Behavior and Human Decision Processes encontró que lograr que una persona se imagine mentalmente una tarea desde la perspectiva de un observador externo la lleva a realizar predicciones más realistas sobre el tiempo que llevaría hacer la tarea, dijo Buehler, el principal autor del estudio.

La investigación de Jeff Conte, profesor asociado de psicología en la Universidad Estatal de San Diego, ha encontrado que existen unas diferencias de personalidad que pueden contribuir al retraso crónico.

En un estudio de 2003 que coescribió para la publicación Human Performance examinó 181 operadores de metro en la ciudad de Nueva York. La investigación encontró que aquellos que preferían realizar varias tareas a la vez, eran los que con más frecuencia llegaban tarde al trabajo.

En las observaciones del doctor Conte, los individuos con personalidad de tipo A, aquellos que se mueven rápido, se guían por metas y son a veces hostiles, suelen ser más puntuales, dijo. Las personas de tipo B, que son más relajados, suelen llegar más tarde.

En términos de retraso en el trabajo, Lawrence T. White, profesor de psicología en Beloit College en Beloit, Wisconsin, dijo que los psicólogos organizacionales han encontrado que el retraso de los empleados puede ser estimado por la edad de sus hijos. Entre más pequeño el hijo, mayor probabilidades de que el empleado llegue tarde.

El retraso de un empleado también puede ser estimado por una baja satisfacción con el trabajo y una falta de compromiso organizacional, dijo.

Expertos dicen que casos más extremos de retrasos crónicos pueden ser síntomas de condiciones de salud más serias como un trastorno por déficit de atención, depresión, trastorno obsesivo-compulsivo o un deterioro cognitivo leve, un preludio de la demencia.

Dichas personas a menudo requieren de tratamientos que pueden incluir terapias para manejar mejor el tiempo.

Lisa Bernstein, una trabajadora social clínica de Maryland, tiene varios pacientes con trastorno por déficit de atención. Una de las estrategias que usa con ellos es el planteamiento de un calendario semanal en incrementos de 30 minutos.

puntualidad 00.

Otra estrategia es el establecimiento de sistemas de recompensas. Eso podría significar abstenerse de Facebook o email hasta que cierta cantidad de trabajo esté hecha.

Las estrategias han funcionado para Mary Talley, quien ha sido una cliente de Bernstein por unos cinco años. Talley, de 60 años, recibió un diagnóstico de trastorno por déficit de atención como adulta y dice que su tendencia a llegar tarde era una fuente de ansiedad.

La creación de un calendario maestro extremadamente detallado ha sido de gran ayuda, señaló Talley, fundadora de una consultora de gestión de información de Washington, D.C.

“Me ayudó, de verdad, a calcular cuánto me tomaría hacer algo”, dijo.

Ahora, la ejecutiva tiene más cuidado en no programar citas muy pegadas y a declinar compromisos si tiene que hacerlo. Y se ha dado cuenta de que está llegando a sus citas más a tiempo.

Para su visita más reciente a la oficina de Bernstein, llegó 10 minutos antes.

Fuente: The Wall Street Journal, 12/02/15.


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