McDonald’s, milenials y Redes sociales

octubre 14, 2016

McDonald’s corteja a la Generación del Milenio en las redes sociales

La cadena de hamburgueserías intenta conectarse con los jóvenes.

Por Julie Jargon.
Parte del grupo de 200 empleados que interactúan con los consumidores en el centro de redes sociales de McDonald’s.
Parte del grupo de 200 empleados que interactúan con los consumidores en el centro de redes sociales de McDonald’s. 

OAK BROOK, Illinois, EE.UU. — ¿Cuántas personas necesita una hamburguesería de 61 años para tuitear? Al menos una decena.

McDonalds twitterEn una sala de alta tecnología en la sede de McDonald’s Corp. en un suburbio de Chicago, los empleados teclean en computadoras las respuestas a tuits y analizan datos sobre lo que marca tendencia en las redes sociales, una práctica estándar desde hace varios años en la mayoría de las empresas de consumo.

Compañías como el minorista en línea Zappos.com Inc., el gigante del café Starbucks Corp. y la aerolínea de descuento JetBlue Airways Corp. han estado utilizando las redes sociales para atender quejas de los consumidores y generar ideas.

La Generación Y, también conocida como Generación del Milenio, milenial o Milénica, es la cohorte demográfica que sigue a la Generación X. No hay precisión o consenso respecto de las fechas de inicio y fin de esta generación. Los comentaristas utilizan las fechas de nacimiento comprendidas desde 1980 hasta 2000.

Hace dos años, sin embargo, McDonald’s no tenía una forma consistente de hacer un seguimiento de los comentarios en línea y responder a ellos, lo que representaba una oportunidad perdida para una marca que se menciona en las redes sociales cada segundo o dos.

Obtener Código “Parecíamos sordos y mudos”, reconoce Paul Matson, director de interacción social y digital de McDonald’s USA, un cargo creado el año pasado. Ahora, la cadena cuenta con centros de medios digitales en Singapur y Londres, aparte del de su sede en Oak Brook. Recientemente contrató a 200 personas de empresas como Amazon.com Inc. y PayPal Holdings Inc. para mejorar sus esfuerzos digitales y volver a atraer a los jóvenes de la Generación del Milenio que perdió ante rivales que ofrecen comida más fresca. Apenas uno de cada cinco personas de este grupo etario en EE.UU. ha probado el Big Mac, la hamburguesa insignia de la empresa, según un memorando interno al que tuvo acceso The Wall Street Journal.

Sin bien las redes sociales pueden ser una herramienta efectiva para responder rápidamente a clientes molestos, algunos expertos dicen que todo el enfoque en estos medios genera pocos retornos.

“Creo que las compañías han estado tan desesperadas por conquistar a la Generación del Milenio que están poniendo demasiada fe en el alcance de las redes sociales”, afirmaRobert Passikoff, cuya firma de marketing Brand Keys ha llevado a cabo estudios que muestran que la cantidad de tuits o personas que hacen clic en “me gusta” en Facebook no se traducen en mayores ventas.

Pese a esto, McDonald’s no se puede dar el lujo de ignorar las redes sociales.

Los jóvenes usaban Twitter para lamentarse de que el desayuno de McDonald’s no estuviera disponible después de las 10:30 de la mañana, y esa demanda fue una de las motivaciones que llevaron a la cadena a ofrecerlo durante todo el día.

En el primer trimestre de este año, 78% de los “millennials”, en promedio, dijeron haber visitado un McDonald’s por lo menos una vez al mes o más, un nivel de éxito que el gigante de las hamburguesas no había tenido con los jóvenes en tres años, según la firma de investigación Technomic Inc.

No obstante, el crecimiento de las ventas se desaceleró de forma pronunciada en el segundo trimestre, lo que ha dado lugar a preocupaciones de que el impulso del desayuno durante todo el día perdió fuerza. Para sostener las ventas, McDonald’s trata de comunicarse mejor con los jóvenes mediante mensajes más ajustados a sus inquietudes.

En mayo, en preparación para una campaña publicitaria sobre cómo un nuevo método de asado produce Cuartos de Libra más jugosos, McDonald’s decidió que en lugar de usar un focus group, trabajaría con Facebook para comprender mejor lo que escribían los jóvenes en el sitio sobre la carne.

McDonald’s adecuó su marketing a ese grupo demográfico con avisos en Facebook e Instagram sobre el origen, la calidad y el sabor de sus hamburguesas. La empresa afirmó que “los resultados sugieren que nuestros clientes aprecian y reaccionan en consecuencia cuando reciben comunicación que está adaptada a ellos y sus necesidades”.

Deborah Wahl, directora de marketing de McDonald’s USA, reconoce que es difícil influir sobre los jóvenes porque desconfían de cualquier cosa que parezca manipulada. Por esa razón, la cadena hace poco dejó de usar fotos de comida de aspecto impecable en su publicidad, optando en cambio por tomas en primer plano que revelan las imperfecciones de una hamburguesa, incluyendo la lechuga, que no es muy fotogénica. McDonald’s también ha estado cortejando a jóvenes celebridades como Kylie Jenner, quien asistió a una fiesta patrocinada por la empresa en el festival de música Coachella en abril, donde posó para una foto con un Egg McMuffin en la mano. En menos de 10 minutos, la foto recibió más de 100.000 “me gusta” en Instragram.

Jackie Edmiston, una mamá de 31 años de Kansas City, Missouri, ha notado los cambios. “Las verduras reales en los sándwiches son una mejora”, dice. “Nos gusta la autenticidad y no queremos sentirnos como que están jugando con nosotros de ninguna manera”.

Durante un reciente evento para la prensa en el que McDonald’s anunció que había eliminado los ingredientes artificiales de algunas de sus comidas, “influyentes” de redes sociales fueron invitados para que “capten contenido” para Instagram.

Passikoff, el consultor, asevera que ese tipo de esfuerzos sirve como entretenimiento pero no resulta en más compras de hamburguesas por parte de los jóvenes.

Miranda Lang, una estudiante de 21 años de Washington, opina que esas estrategias de marketing se sienten forzadas y no la persuadirán a que acuda a un McDonald’s, que no ha pisado desde que era niña.

“Crecí escuchando que McDonald’s no era bueno”, cuenta. “Debido a que tengo una disposición tan profundamente arraigada, no me he tomado el tiempo para comprobar si aún es verdad”.

Fuente: The Wall Street Journal, 13/10/16.


Vincúlese a nuestras Redes Sociales:

Google+      LinkedIn      YouTube      Facebook      Twitter

Promocione su negocio con el marketing digital

.

.

Es baja la creación de empleos en EE.UU.

octubre 13, 2016

La otra cara del auge tecnológico es la baja creación de empleos en EE.UU.

El flujo de riqueza ha generado más prosperidad en Silicon Valley pero ilustra la polarización económica de EE.UU.

 Por Jon Hilsenrath y Bob Davis.
Robots de Kiva Systems LLC trasladan estanterías con pedidos en un centro de distribución de Amazon.com Inc. en Tracy, California.
Robots de Kiva Systems LLC trasladan estanterías con pedidos en un centro de distribución de Amazon.com Inc. en Tracy, California.

USA banderaSin embargo, eso no ha creado muchos empleos. Alphabet Inc., matriz de Google, y Facebook Inc. tenían a fin del año pasado un total de 74.505 trabajadores, cerca de un tercio menos que Microsoft Corp. pese a que su valor de mercado combinado duplica el del gigante del software. Instagram, el servicio para compartir fotos, tenía 13 empleados cuando fue adquirida por Facebook en 2012 por cerca de US$1.000 millones.

La contratación en los sectores de computadoras y semiconductores se derrumbó después de que la producción de hardware se mudó de Estados Unidos y los nuevos gigantes tecnológicos necesitaban relativamente pocos trabajadores. La cantidad de startups de tecnología cayó, el crecimiento de la productividad y de los salarios se desaceleró y la desigualdad de los ingresos se amplió conforme las máquinas sustituyeron el trabajo repetitivo de baja y mediana remuneración que hacían los humanos.

El resultado dista mucho de lo que muchos líderes políticos, emprendedores de tecnología y economistas vaticinaron hace una generación. En 2000, el presidente Bill Clinton pregonó “el fermento del rápido cambio tecnológico” como uno de los “principales motores” de la expansión de la economía estadounidense.

La brecha entre lo que prometió el auge tecnológico y lo que produjo realmente es otra fuente de descontento en EE.UU. que alimentó el ascenso este año de candidatos que atacan a la clase dirigente, como Donald Trump y Bernie Sanders.

El desencanto provocado por la tecnología es más sutil que el enojo causado por el aplastante impacto de la invasión de las importaciones de China y por el supuesto fracaso de instituciones gubernamentales, como la Reserva Federal, a la hora de dirigir la economía. En cambio, surge de la idea de que los estadounidenses esperaban mayores ganancias económicas de estas maravillosas nuevas máquinas y las compañías que las crearon, y no un aumento de la desigualdad.

.

“Hay una creciente sensación de frustración de que la gente no ha visto el progreso que sus padres y abuelos vieron”, señala Erik Brynjolfsson, economista del Instituto Tecnológico de Massachusetts cuyo trabajo ha descrito cómo la tecnología amplía la brecha de ingresos entre los ricos y los pobres. “Esa frustración se propaga al ámbito político”.

En 1997, la revista Time nombró a Andrew S. Grove, entonces presidente ejecutivo de Intel Corp., como el “Personaje del Año”. Dos años después el galardonado fue Jeff Bezos, presidente ejecutivo de Amazon.com Inc. El estallido de la burbuja puntocom a comienzos de 2000, la recesión de 2001 y la profundización de la globalización resultaron ser puntos de inflexión para la economía de tecnología y su impacto sobre la prosperidad estadounidense.

Las tecnológicas de EE.UU. aceleraron el traslado de sus cadenas de suministro a China y otras partes de Asia, una región con mucho potencial de crecimiento y mano de obra barata. Las empresas de hardware concentraron la producción en el extranjero para abastecer a fabricantes de computadoras estadounidenses y de otros países.

Después de crecer durante toda la década de los 90, el empleo total en empresas de computadoras y electrónicos en EE.UU. se redujo de 1,87 millones en 2001 a 1,03 millones en agosto de 2016, según datos del Departamento de Trabajo. El empleo en fabricantes de chips cayó a la mitad, a 359.000 puestos, durante el mismo lapso.

Micron Technology Inc. cuadruplicó su fuerza de trabajo entre 1994 y 2000, a 18.800 empleados en EE.UU. Hoy, la empresa es un caso de estudio sobre cómo las tecnológicas han exportado empleos. En 2013, el año más reciente con datos disponibles, Micron tenía 11.300 trabajadores en EE.UU., frente a 14.000 en 2000. En el exterior, su personal se disparó de 4.800 a 19.600, principalmente en China y otros países asiáticos. Un vocero dijo que gran parte del aumento fuera de EE.UU. provino de adquisiciones.

La Asociación de la Industria de Semiconductores afirma que los chips son la tercera mayor exportación de EE.UU., después de los autos y los aviones.

Apple Inc. siguió un trayecto similar. Su cofundador, Steve Jobs, asumió como misión la revitalización de la manufactura estadounidense en sus primeros años al frente de la empresa y después de crear NeXT Inc., otro fabricante de computadoras. Sin embargo, cuando Jobs murió en 2011, Apple fabricaba casi todos sus productos fuera de EE.UU., la mayor parte en Asia. La empresa abandonó la producción en EE.UU. en 2004 y la reanudó recién en 2013, cuando comenzó a producir la Mac Pro en Austin, Texas. Apple dice que emplea unas 80.000 personas en EE.UU., o dos tercios de su fuerza laboral. Cerca de la mitad de su plantilla en ese país está en ventas minoristas.

.
Apple fabricó las primeras iMac en California pero luego trasladó la mayor parte de la producción fuera de EE.UU., incluyendo a ensambladores en China.
Apple fabricó las primeras iMac en California pero luego trasladó la mayor parte de la producción fuera de EE.UU., incluyendo a ensambladores en China. 
.

Una vocera de Apple dijo que la empresa está “creando trabajos en nuevas industrias” como las aplicaciones desarrolladas para el iPhone y que es “una importante contribuidora a la manufactura estadounidense” al comprar componentes y materiales fabricados en el país.

Los trabajadores de tecnología de EE.UU. se están quedando con una porción más pequeña de la economía creada a partir de lo que producen. En 2014, la remuneración de los empleados de fabricación de computadoras y electrónicos equivalió a 49% del valor de la producción del sector, comparado con 79% en 1999, según el Departamento de Comercio.

Si bien otros empleos se han creado en sectores como el desarrollo de software, esa expansión es menor que las pérdidas en la manufactura tecnológica.

Desde 2002, la creación de startups de tecnología se desaceleró, lo que ha afectado la generación de empleo. En un estudio de 2014, los economistas Javier Miranda, John Haltiwanger y Ian Hathaway señalaron que el número startups de tecnología trepó de 64.000 en 1992 a 113.000 en 2001. La cifra cayó a 79.000 en 2011 y no se ha recuperado. Entre las causas figuran la competencia global y el aumento de las regulaciones internas, dice Haltiwanger, profesor de Economía de la Universidad de Maryland.

Otro problema es que pocas firmas de tecnología han salido a bolsa, algo que puede enriquecer a los primeros trabajadores y estimular la creación de empleos a medida que las compañías se expanden. Jay Ritter, profesor de la Facultad de Negocios Warrington de la Universidad de Florida, indica que entre 2001 y 2015 hubo 548 ofertas públicas iniciales de compañías relacionadas con la tecnología, frente a 1.853 entre 1990 y 2000.

La generación más reciente de startups ha captado una montaña de capital de riesgo y valuaciones gigantescas, encabezadas por Uber Technologies Inc., que valía US$68.000 millones a junio.

El flujo de riqueza ha generado más prosperidad en Silicon Valley pero ilustra la polarización económica de EE.UU.

WhatsApp tenía más de 450 millones de usuarios en todo el mundo cuando fue comprada por Facebook en 2014 por US$19.000 millones, lo que convirtió a su fundador, Jan Koum,en un multimillonario. Al momento de la adquisición, el servicio de mensajería tenía 55 empleados.

Steve Jobs, cofundador de Apple, en la McWorld Expo en San Francisco en enero de 1999.
Steve Jobs, cofundador de Apple, en la McWorld Expo en San Francisco en enero de 1999. 

.

Los frutos del crecimiento van a parar a las pocas personas con aptitudes y suerte y que están mejor posicionadas para aprovechar la nueva tecnología.

Las cinco mayores empresas tecnológicas de EE.UU. por capitalización bursátil —Apple, Alphabet, Microsoft, Facebook y Oracle Corp.— valen en conjunto US$1,8 billones, 80% más que las cinco primeras de 2000. Hoy, esos cinco gigantes emplean 22% de personas menos que sus predecesoras, un total de 434.505 el año pasado, comparado con 556.523 en Cisco Systems Inc., Intel, IBM, Oracle y Microsoft en 2000.

Fuente: The Wall Street Journal, 12/10/16.

Promocione su negocio con el marketing digital

.

.

Vincúlese a nuestras Redes Sociales:

Google+      LinkedIn      YouTube      Facebook      Twitter

.

.

Los desafíos de Mauricio Macri

octubre 13, 2016

Paris bien vale una Misa

Por Vicente Massot y Agustín Monteverde.

argentinaSi Daniel Scioli hubiese sido el triunfador en la segunda vuelta que, en noviembre del año pasado, lo tuvo a él y a Mauricio Macri como competidores excluyentes, habría tenido que poner en marcha un plan de ajuste semejante al que implementó el actual presidente y que, por el momento, no ha alcanzado al gasto estatal. Cualquiera de los candidatos que se presentaron a las elecciones de 2015 hubiera enfrentado la misma situación con la cual se topó Macri ni bien se sentó en el sillón de Rivadavia. Hoy, lejos del poder, todos ponen distancias de Cambiemos y hacen hincapié en qué tanto su política en materia económica habría sido diametralmente distinta de la de la alianza forjada por el Pro y el radicalismo. Pero actúan así en razón de que hablar es gratis y nadie, en definitiva, les pedirá que rindan cuentas respecto de un discurso cuyo propósito es enardecer a la tribuna.

Las coincidencias no terminan aquí. En caso de haber ganado el ex–gobernador de la provincia de Buenos Aires, o Sergio Massa, Margarita Stolbizer o quien fuera, completado su primer año de gestión, a ninguno de todos ellos se le hubiera pasado por la cabeza prolongar el ajuste durante 2017. Es una conclusión a la cual hace rato llegó Macri. Así como era inevitable, en el curso del presente año, ordenar hasta donde fuera posible el desquicio dejado por el kirchnerismo, así también es de rigor ahora ponerse a cubierto de cualquier tentación de continuar con las recetas de ajuste, más allá de diciembre. La razón es fácil de explicar. Por de pronto, no paga tributo a ninguna ideología en particular y no se corresponde, pues, con ninguna predilección de carácter doctrinario. No puede haber ajuste porque a partir de agosto y hasta el mes de octubre del año por venir se substanciarán unos comicios de fundamental importancia para la suerte del oficialismo y de las distintas banderías opositoras.

Como la necesidad tiene cara de hereje, según reza el adagio de todos conocido, el oficialismo ha dado unos pasos que —si bien contrarían algunas de las promesas más importantes de la pasada campaña electoral— llevan la dirección que marcan los vientos de la política. En este orden de cosas se inscribe el anuncio del presidente relacionado con la postergación de la rebaja de cinco puntos porcentuales en las retenciones a la soja, a lo cual se había comprometido Macri cuando dirimía supremacías con Daniel Scioli y nadie estaba en condiciones de adelantar quién sería el triunfador de esa lid.

A Macri le hubiera gustado, sin lugar a ninguna duda, honrar el compromiso contraído con el campo, sin cambiarle un punto o una coma. Tuvo que modificar, sin embargo, el libreto y dejar de lado sus más íntimas convicciones en virtud de la envergadura del déficit fiscal. Por motivos que sería largo explicar, el oficialismo no supo, no pudo, o no quiso ajustar las cuentas públicas en consonancia con la ortodoxia económica. El efecto quedó pronto a la vista y comprenderlo no requiere de mucha ciencia. Hay un agujero negro que resulta menester tapar. Porque si el gasto público creció en estos primeros nueve meses con prisa y sin pausa, no se necesita poseer la bola de cristal para imaginar cuanto trepará en los siguientes doce meses.

Los imperativos de una campaña electoral no se han correspondido nunca, en estas latitudes, con la seriedad fiscal. Como hay que ganar a como dé lugar la situación, el costo lo pagarán aquellos que generan ingresos de rápida y segura apropiación: la soja, en este sentido, es una tentación a la que nadie parece resistirse. Salvando las enormes distancias hallables    entre una administración para cuyos jefes el campo era un enemigo público y otra para la cual   el campo es el futuro del país y un aliado incondicional, lo cierto es que —cuando las papas queman— los regímenes más diversos le meten la mano al bolsillo mejor provisto. ¿Los principios? —Bien, gracias.

Macri no es un desagradecido ni una veleta ideológica. Sencillamente no hizo los deberes como correspondía y ahora debe afrontar las consecuencias, sin prestarle atención ni a sus discursos ni a sus promesas de ayer. Para ganar no hay que tener una gran billetera sino un grifo financiero abierto día, tarde y noche. Y eso es lo que se ha propuesto desde el pasado 11 de diciembre el oficialismo. A falta de musculatura legislativa, ahí están las transferencias a las provincias. A falta de poder municipal, aparecen los planes de obras públicas que las comunas propias y ajenas reciben como si fuera maná del Cielo. No hay más que ver las formas que el gobierno exhibe a la hora de negociar alianzas, comprar voluntades e inclusive domesticar a sus enemigos, para calibrar la dimensión de lo que piensa gastar durante 2017.

Más allá de la decisión de exorcizar cualquier política de ajuste, el oficialismo marcha en un sentido que preanuncia cambios —si se quiere, osados— en la campaña en cuyos prolegómenos nos encontramos. No es hilar muy fino ni se trata de tejer conjeturas disparatadas suponer que algunos de sus aliados tácticos de 2015, e inclusive de buena parte de este año, habrán de convertirse en sus principales rivales en los comicios de octubre. El ejemplo por antonomasia de lo dicho más arriba es el caso de Sergio Massa. Hasta aquí, el líder del Frente Renovador ha acompañado las más de las veces al oficialismo sacando —lo que es enteramente lógico— buenas tajadas a cambio de su apoyo. Pero a partir de enero, para poner una fecha, Massa sabe lo mismo que Macri: que serán antagonistas en la crucial pulseada bonaerense.

Si los aliados críticos pasarán a ser adversarios electorales, ¿se transformarán los enemigos acérrimos en aliados tácitos? Esta es una de las preguntas del millón. Todo lo especulativa que se quiera, no deja de tener apoyatura en la realidad. Ello en razón de que para el macrismo el escenario más conveniente en la provincia de Buenos Aires —donde estará concentrada toda la atención y en función de cómo sean los resultados finales se considerará quién ganó y quién perdió políticamente— es la desunión de los peronismos, por llamarlos de alguna manera.

Si Massa, Randazzo y Scioli —o quizá Cristina Fernández— decidiesen marchar a esos comicios cada uno por su lado, el triunfador podría anunciarse, sin temor a errar, hoy mismo. Dividido en tres, el gobierno se impondría hasta con comodidad. En cambio, si el kirchnerismo no se hiciese presente y entre Massa y el peronismo ortodoxo hubiese boda, la situación sería completamente distinta. Es en conformidad con estos escenarios que el macrismo debe hacer todo lo posible para que las diferentes tribus peronistas se mantengan lejos de sí, unas de otras. Aunque no les guste, Scioli y Cristina Fernández pueden, en los próximos meses, tener intereses en común con Cambiemos.

Fuente: Massot / Monteverde & Asoc., 11/10/16.

banner invertir en la incertidumbre

.

.

El Comercio Exterior en el siglo XXI

octubre 11, 2016

Comerciar en la era de los algoritmos

Cómo impacta el exponencial cambio tecnológico sobre la producción, el transporte, el empleo y la forma de relacionamiento con el mundo. Una realidad con tantas oportunidades como riesgos. Navegar entre drones, criptomonedas e impresión 3D.

Por Florencia Carbone.

Algunos hablan de la integración post contenedor, otros de la integración en la era de los algoritmos. Unos destacan que las fronteras se desdibujan, otros cómo cambia la manera de concebir, fabricar, vender y transportar un producto, y de la transformación de los servicios. Todos coinciden en que la gran máquina detrás de todo es la tecnología o, mejor el dicho, un enorme y disruptivo cambio tecnológico.

big dataInteligencia artificial y robótica avanzada que automatizan ya no sólo el trabajo manual, sino el intelectual, y con el ello alteran la relevancia del costo laboral.

Fabricación digital que torna borrosa la frontera entre bienes y servicios y con ello reconfigura las cadenas de valor, ¿creando o destruyendo empleo?

Materiales avanzados (nanotecnología) que instala el tema de recursos naturales sustitutos y complementarios con el consiguiente cambio en las ventajas comparativas de los países.

Internet de las cosas, que dispara mayor productividad, eficiencia y control y ayuda a reducir los costos relacionados con el comercio.

Entre drones y criptomonedas

Un mundo de drones, criptomonedas, realidad virtual, impresión 3D, hologramas y big data, tal como describió Gustavo Beliz, director del Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe (Intal) del Banco. Interamericano de Desarrollo (BID).

En síntesis, ese fue el eje de la edición 2016 del Pec Comex (Pasión, Experiencia, Conocimiento) de la Fundación ICBC. La convocatoria se hizo esta vez para hablar sobre «Las tecnologías como facilitadoras del comercio».

El maestro de ceremonias fue Félix Peña, director del Instituto de Comercio Internacional, y encargado de presentar a los participantes divididos en dos paneles. En el primero estuvieron, junto con Beliz, Rafael Cornejo, consultor en comercio internacional; Agustín Kelly, director general de Comercio Exterior del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires; y Luciana Pagani, socia fundadora de Boosteller y profesora de Estrategia y Competitividad de la Universidad de San Andrés. Para el cierre se eligió un contenido netamente práctico. Bárbara Morra, Sebastián Cazajus y Diego Rubinstein contaron, en primera persona, sobre sus emprendimientos nacidos y cruzados, fundamentalmente, por la tecnología: carteras para bicicletas (Bici by Bar) que se venden desde San Andrés de Giles al mundo, por internet; Gencomex, una plataforma de venta de fletes internacionales (bautizada el «Despegar de las cargas»); y DMFusion.com, una agencia de marketing digital.

Los latinoameicanos y la integración

En el arranque, Beliz contó que desde el Intal monitorean desde hace dos años qué piensan los latinoamericanos sobre diferentes aspectos de la integración regional, y que gracias a una alianza con Latinobarómetro cruzan la percepción de la opinión pública con indicadores objetivos a partir de las bases de datos de intercambio de bienes y servicios, innovación e inversión extranjera directa, entre otras cosas.

«Un elemento clave es la integración en la era de los algoritmos, entender de qué manera el cambio tecnológico exponencial nos presenta otro horizonte en materia del panorama tanto para la agenda multilateral, regional como bilateral. Y otro punto importante es la integración con equidad, porque este cambio tecnológico formidable encierra riesgos y oportunidades, presenta aristas bien desafiantes desde el punto de vista del mundo productivo y de qué pasa con el empleo», dijo.

Beliz cree que entre el tecnoescepticismo y el tecnoutopismo, hay un camino para la diversificación productiva de América latina, para la innovación y la agregación de valor. Y entonces mostró una encuesta hecha a 20.000 latinoamericanos, en 18 países, en 2015, que indica que cuando se pregunta sobre los temas importantes para el desarrollo, el 24% de los consultados menciona la integración.

«Hay temas que están vinculados con la integración y son crecientemente importantes para el comercio como el medioambiente, las políticas sociales, la infraestructura, los niveles de institucionalidad y la gobernanza. A medida que crece la percepción de bienestar personal de la población, hay más demanda por integración. Cuanto más jóvenes y mayor nivel de estudio, más apoyo cosecha la integración», describió antes de señalar que el 66% de los latinoamericanos cree que la integración tiene un impacto positivo en el acceso a la tecnología y que por lo tanto ese es un elemento clave para trazar políticas públicas y encarar negociaciones comerciales. «El impacto de las nuevas tecnologías en los modos clásicos de entender el comercio internacional es enorme», enfatizó. Y citó ejemplos.

Inteligencia artificial y robótica avanzada. «Hace poco, el presidente de Accenture hablaba sobre la velocidad del cambio en las funciones de los robots, que no sólo tienen tareas en fábricas de autos, sino que comienzan a hacer cosas que requieren de un aprendizaje en sí mismo, y que esos propios robots se vuelven obsoletos cada 6 meses. El nivel de desafío que esto plantea para el comercio internacional se ve en los fenómenos que se están dando en Estados Unidos y China: ya no cuenta tanto el costo laboral bajo para los niveles de competitividad o productividad como sí el nivel de automatización en tareas no rutinarias. Eso es lo que pone en jaque hoy el concepto clásico de costo laboral y de equidad. En EE.UU., 47% de la fuerza laboral está en riesgo de ser reemplazada por la automatización; en China ese porcentaje trepa a 60%».

Fabricación digital. «Pone un quiebre fundamental sobre la economía o integración del post contenedor. No es que vayan a quedar afuera los contenedores o los desafíos de logística portuaria y transporte, pero pensemos lo que significa la impresión aditiva con impresoras 3D o 4D, lo que implica en términos de transporte físico de un producto como una silla de un lugar a otro del mundo, que hasta ahora supone un camión que atraviesa una ruta, los tiempos de espera, contar con los prácticos que guían el barco, cruzar el mar, llegar a otro punto del planeta, descargar y transportar el producto hasta el consumidor. ¿Qué ocurre si con la fabricación digital todos estos pasos pueden ser obviados y presionando una tecla de la computadora se pone en marcha el proceso de impresión aditiva en otro punto del planeta? Imaginemos el cambio fenomenal que implica esto en la modificación de los patrones básicos de producción para la cadena de logística y del transporte».

Cambio en los criterios de ventajas comparativas. «Pensemos en la fabulosa revolución que se produjo en el sector agropecuario argentino en los últimos 20 años, basada en un gigantesco paquete tecnológico. Hoy lo sigue estando: va desde el análisis de big data hasta drones que manejan las cosechas, la mitigación del riesgo climático y la reducción del uso de pesticidas, hasta la computadora que está en una maquinaria agrícola y el cambio en el modo más básico de acopiar cosecha en un silo no tradicional. Todo eso permitió a la Argentina ser muy competitiva en términos mundiales, pero ¿puede ponerse en riesgo esa competitividad tecnológica? ¿Dónde está la nueva frontera? China inauguró el año pasado el más grande laboratorio de clonación de animales: clonarán un millón de cabezas de ganado por año. El Mercosur exporta US$ 9000 millones por año de ganado bovino. ¿Implica esto una amenaza competitiva para el clásico patrón de comercio internacional del país?».

Nueva matriz de empleo. «¿Habrá destrucción de empleo o reemplazo de empleo con otras modalidades? La OCDE acaba de difundir un documento sobre cómo cambian los patrones de empleo y cuál es el desafío respecto de cómo se borra la división entre economía de servicios y bienes, y la importancia extraordinaria de las industrias creativas», concluyó Beliz.

Cornejo habló sobre aspectos de la operatoria actual del comercio internacional y uno de sus capítulos centrales: la facilitación.

Kelly explicó que uno de los objetivos centrales del organismo que dirige es promover la internacionalización de diferentes sectores e industrias de la Ciudad, y que en ese sentido se trabaja en cuatro ejes: desarrollo emprendedor, transferencia científica, industrias creativas e inserción internacional. «El 95% de lo que exporta la Ciudad son servicios, desde videojuegos y turismo educativo, a servicios editoriales y audiovisuales, tecnología, franquicias, diseño y música. ¿Por qué servicios? Porque tienen un alto valor agregado, demandan recursos altamente capacitados y son una fuente de innovación», contó.

Relaciones más cercanas

Además detalló que el trabajo se basa en el relacionamiento entre ciudades: «Buenos Aires y Amsterdam tienen mucho más en común que la Argentina y Holanda, por eso generamos relaciones a través de las unidades económicas que son las ciudades, basados fuertemente en el triángulo público-privado-académico.»

Pagani cree que en el proceso de innovación empresarial, la tecnología juega un rol determinante (ver Oportunidades en un mundo semiglobalizado). «Por un lado, es un acelerador de la complejidad competitiva y los niveles de exigencia, pero por otro se torna una herramienta clave para abordar el desafío y potenciar los esfuerzos en materia de estrategia y gestión», explica.

Como todo cambio, la irrupción y el actual protagonismo central de la tecnología plantea tantos desafíos como oportunidades. Las políticas públicas, y el rol del sector privado y académico harán que el predominio sea de unos o de otros.

Fuente: La Nación, 11/10/16.

Cómo lograr su Libertad Financiera

.

.

El pésimo funcionamiento de la justicia aduanera en Argentina

octubre 11, 2016

Una tormenta perfecta sobre la justicia aduanera

Inflación, crecimiento de los índices de litigiosidad y reducción presupuestaria, algunos de los ingredientes que atentan contra la resolución de conflictos legales del sector en tiempo y forma; propuestas facilistas para un grave problema.

Por Alfredo Abarca.
Los expedientes se acumulan por años, sin solución
Los expedientes se acumulan por años, sin solución. 
Circunscribiendo esta nota a la administración de justicia de los conflictos aduaneros, es sabido que la normativa de la materia atribuye a los distintos órganos del Estado las decisiones sobre la aplicación de los tributos y de las sanciones por infracciones.

argentinaEsto, que parece una obviedad de innecesaria mención, es el punto de partida para reflexionar sobre la competencia incumplida por el deterioro de los órganos encargados de esa tarea que casi siempre resulta tardía y que por ello mismo y otras razones termina en soluciones alejadas de la realidad, cuando no injustas aunque sean ajustadas a Derecho.

Modificaciones parciales

En los últimos tiempos se escuchan propuestas de modificaciones parciales para esa situación que encuentra su tormenta perfecta en la inflación -a veces desbocada-, en el crecimiento de los índices de litigiosidad, en la reducción presupuestaria y hasta en la desidia en el cumplimiento de tan importante tarea de administrar justicia.

Es evidente que una resolución administrativa o judicial que permita a los administrados sentir la tranquilidad de tener sus derechos definidos y reglas claras en su accionar con la Aduana, es indispensable para el respeto del principio de la seguridad jurídica y de Justicia que pretenden organizar las leyes. Para ello es necesario que los conflictos se puedan resolver por un procedimiento ágil, en un tiempo razonable que asegure la defensa en juicio y la doble jurisdicción.

Esta necesidad de poder transitar por los carriles del trabajo honesto sin la asechanza de la corrupción o de la arbitrariedad es un principio básico en una comunidad organizada y que hace a la esencia de la libertad en un ámbito tan complicado y dificultoso como es el comercio exterior y la función aduanera.

Montañas de expedientes 

Sin embargo, nuestra realidad nos muestra una situación distinta a esos objetivos elementales para el desarrollo del país y del comercio exterior: miles y miles de expedientes, muchos innecesarios o iniciados por motivaciones indescifrables, se amontonan en oficinas con insuficiente personal y medios, donde no podrán ser atendidos en meses o años. La práctica de remisiones a otras oficinas, también colapsadas, para el cumplimiento de un trámite o para tranquilidad del funcionario a cargo de no ser imputado por la demora, no hacen más que sumar tiempos ociosos e inútiles.

Una vez resuelto el tema en el sector operativo, la cuestión -en una alta proporción-, pasa a nivel contencioso, que también está sobrepasado y con poco personal. Allí permanece por años sólo amenazado por la prescripción de la acción fiscal.

Cumplido este periplo dentro de la Aduana donde en pocos casos se controla la eficiencia de las oficinas por las que circulan las actuaciones, y si existe ánimo o interés del administrado, la cuestión asciende a la Justicia federal o al Tribunal Fiscal de la Nación. Allí también se encontrará con una saturación de causas y un desinterés presupuestario por parte del PE que se apropió de la tasa de Justicia que se paga para ser oído y juzgado. Allí sufrirá otro lentísimo proceso hasta lograr una sentencia que puede ser apelada. El registro final se cuenta por décadas desde su inicio.

El incumplimiento del Estado

Sin dudas, por diferentes motivos, el Estado no cumple con función básica de afianzar la Justicia, como lo establece el preámbulo de la Constitución, y preservar la inviolabilidad de la defensa en juicio (art. 18) porque cualquier procedimiento que dura años y años para encontrar su final, destruye valores básicos y sustanciales, como ya lo dijo la Suprema Corte de Justicia en sus fallos al tratar el tema del tiempo razonable de juzgamiento.

Todo esto hace que una gran parte de la población, desilusionada, descrea en la administración de Justicia y se convenza de que sólo se beneficia a los corruptos y a los poderosos, sin cuidar de los ciudadanos y a las víctimas. Y es así, en particular en materia aduanera, donde además de las maniobras fraudulentas algunos gozan de esta anomia para demorar o evadir sus obligaciones y vivir dilatando la ejecución de las penas que pudieran corresponderles por su accionar ilícito y que la inflación deteriora todos los días.

Pese a ello, no es razonable tratar de paliar semejante estado de cosas con medidas o normas que sólo pretenden crear un plexo más represivo y que existe porque el propio Estado no cumple con sus funciones básicas.

Tapar el sol con las manos

Argumentar que la demora injustificada de los pleitos se debe a la inacción del administrado o que éste debe correr con las consecuencias de la inflación que debe controlar el PE mediante su política económica, es tratar de tapar el sol con las manos e incurrir en la injusticia para los comportamientos y roles exigidos a los componentes de la sociedad.

Si la Aduana, el Tribunal Fiscal y la Justicia federal cumplieran con la función jurisdiccional que las leyes y la Constitución les otorga en tiempo oportuno, no estaríamos discutiendo de quién es la culpa de la demora de los expedientes. Y mucho menos si se controlara la inflación, lo que haría que la sanción no se convirtiera en simbólica por el solo paso del tiempo.

Para todo eso es necesario recuperar el objetivo de que el Estado como órgano central de la comunidad organizada cumpla debidamente con sus deberes básicos y elementales y que aquellos a los que se les otorgó la facultad de administrarlos asuman con honestidad e idoneidad su importante tarea evitando las tentaciones malsanas de la ilegalidad y la desidia.

Las normas deberían ser las primeras en exigir al Estado el cumplimiento de lo que éste exige a sus administrados. Sin embargo, permiten y alientan disvaliosas conductas haciendo abuso de sus prerrogativas. A simple título de ejemplo, vale mencionar los contratos de empleo en el sector público que evitan el pago de las contribuciones sociales, los jueces exentos del impuesto a las ganancias y los legisladores limitando las sumas sobre las que pagan, entre otras cosas.

Inflación crónica

En materia aduanera estos casos son notorios. El sabio Código de 1981, al tener en cuenta la inflación crónica en la economía, previó la actualización de las sumas debidas por un índice del entonces confiable Indec. El programa económico de convertibilidad del peso por el dólar, eliminó esa actualización y a partir de eso comenzaron las engañifas para mantener los valores a cobrar por la Aduana pero se negó igual derecho cuando el administrado es el acreedor creando una asimetría incompatible con los principios republicanos.

La liquidación de los derechos aduaneros y sus complementos son liquidados en dólares y con intereses del 36% anual mientras que las sumas que un particular pretende recuperar por un pago erróneo se calcula en pesos con intereses desde el reclamo (y no del pago) y a una tasa del 6%. Cualquiera que haga un ejercicio con una suma liquidada después de 10, 15 o 20 años llegará a la misma conclusión: ¡es una locura! Y una locura injusta, impuesta por el abuso de una de las partes de la relación y plasmada en normas jurídicas.

La inflación también afecta a las penas que no se encuentran firmes. Para evitarlo se escuchan propuestas destinadas a revalorizar o actualizar el valor de la mercadería sobre las cuales se calculan las multas por infracciones o delitos, como lo preveía originariamente el Código Aduanero.

No parece desacertada la propuesta pero sí parcial y desequilibrada. Igual corrección antiinflacionaria también debería aplicarse a las deudas del Estado, que debería abonar igual tasa de interés que la que cobra, y diferenciada cuando se hace en alguna moneda dura. Esto es razonable y justo para las dos partes de un proceso sobre tributos o penas aduaneras.

Remedio temporal y parcial

Aunque todo esto sirve como un remedio temporal y muy parcial porque si la demora en la resolución de las causas o la privación de la Justicia en los conflictos aduaneros perdura, hay que pensar seriamente en soluciones más definitivas ante la incapacidad del Estado de administrar Justicia en el ámbito aduanero. Habría que estudiar la aplicación en ese ámbito de la institución del silencio positivo o en la pérdida de la competencia al transcurrir un tiempo no mayor de los dos años.

El problema está planteado y es notorio.

Debemos aprender a encararlo con un sentido práctico y ejecutable que ponga fin al estado de cosas que nos agobia y retrasa. Alguna vez hay que convencerse de lo poco que sirven las medidas parciales y provisorias por más bien intencionadas que sean, y que es necesario encarar una solución más definitiva que reestablezca la seguridad jurídica y ponga fin a los abusos del Estado que tanto ha costado limitar.

Nuestra Constitución declara que la Nación Argentina adopta una forma de gobierno republicana, y la arbitrariedad, el abuso o la falta de administración de Justicia son situaciones propias del absolutismo que nuestra civilización trata de eliminar.

No resulta tan difícil de hacerlo si se tiene la voluntad y se intenta con racionalidad buscar una justicia eficaz y oportuna.

—El autor es director del posgrado de derecho aduanero en la Facultad de Derecho de la UBA.

Fuente: La Nación, 11/10/16.


.

.

Lavado de Dinero a través de Salas de Cartas

octubre 11, 2016

Lavado a través de las “Salas de Cartas”

cartas casinos

   A pesar de los controles antilavado y antifraude implementados por muchos casinos y centros de juego, los grupos criminales siguen encontrando manera de utilizar a estos negocios para legitimar dinero generado de forma ilícita. Esto es más fácil cuando los establecimientos no cuentan con controles adecuados o simplemente ignoran las exigencias normativas. Tal fue el caso de dos salas de cartas legalmente constituidas en el estado de California que se vieron involucradas en una operación de lavado de más de US$ 10 millones.

   La ausencia de controles antilavado permitió que Palomar Card Club (San Diego) y Village Club Card Room (Chula Vista) fueran utilizadas para legitimar dinero generado mediante una red de salas de cartas ilegales, que operaban en lujosas mansiones y a las que asistían jugadores acaudalados para apostar elevadas cantidades.

   En diciembre de 2015, las autoridades estadounidenses detuvieron a 25 individuos que operaban las extravagantes salas de Poker y de Black Jack en 7 ciudades de Estados Unidos, México y Canadá. La red también manejaba ilegalmente negocios de apuestas por internet.

   Según indican los documentos de la corte, el dinero producto de las operaciones de salas ilegales era legitimado a través del Palomar Card Club (San Diego) y del Village Club Card Room (Chula Vista). Adicionalmente, los delincuentes utilizaron cuentas bancarias, varios casinos en Las Vegas, empresas fachadas y un negocio de fianzas.

  La fiscal federal Laura Duffy explicó que la organización criminal dirigía “una operación masiva que lavó más de 10 millones de dólares de procedencia ilícita a través de salas de cartas, mediante las cuales evitaban la detección de las transacciones”.

   Las sesiones de juego ilegal eran organizadas en mansiones alquiladas en la zona llamada Rancho Santa Fe, a las que acudían acaudalados apostadores tres días a la semana. Participaban jugadores profesionales, que contaban con meseros, comida y prostitutas de alta gama.

La metodología

   Los clientes que participaban debían extraer dinero de casinos y salas de juego de Las vegas mediante cheques, que luego eran depositados en las cuentas bancarias de los criminales o de otros jugadores. Algunos de los negocios utilizados para obtener cheques fueron los casinos Wynn y Bellagio, los cuales no fueron acusados penalmente por la fiscalía.

   Durante una conversación telefónica interceptada por las autoridades, uno de los organizadores de la red explicaba que “Palomar (Card Club) es la mejor forma para lavar el dinero. No tengo que reportarlo, yo sólo deposito el dinero y no tengo ningún problema. Entre tú y yo, la mejor forma de lavar dinero es a través de estos casinos en San Diego”.

   El mismo acusado explicaba a un cómplice que “si alguien tenía US$ 100.000, le transfería el dinero a su cuenta de jugador en el Palomar Card Club y ellos luego me dan fichas”. Luego el dinero era extraído mediante cheques, transferido a cuentas de otros jugadores o a cuentas bancarias.

   La utilización de varios websites ilegales era una parte importante del negocio de las apuestas y de la estructura de lavado de los criminales.  Algunos de los sitios de internet utilizados por la red eran www.betblackdiamond.com, www.LBTsports.com y www.diamondsb.ag.

   Las salas de cartas son negocios de apuestas donde sólo se realizan juegos de cartas y los jugadores apuestas entre ellos, no contra el negocio. Las salas de carta son negocios permitidos en el estado de California, donde deben obtener una licencia estatal emitida por la Comisión de Control de Apuestas de California. Estos negocios deben cumplir con los procedimientos antilavado y deben reportar a la Red de Control de Crímenes Financieros (FinCEN por sus iniciales en inglés).

   Según la Ley de Secreto Bancario las salas de cartas son consideradas instituciones financieras. FinCEN ya ha aplicado multas a este tipo de negocios. En diciembre de 2015, la unidad de inteligencia financiera impuso una sanción de US$ 650.000 a una sala de cartas llamada Oaks Card Club de California por no tener programas de cumplimiento antilavado adecuados. Esta sala de cartas comenzó sus operaciones en 1896, “suficiente tiempo para saber qué es correcto y qué está mal”, dijo Jennifer Shasky, directora de FinCEN para la fecha de la multa.

   Más recientemente, el martes 3 de octubre de 2016 FinCEN anunció una sanción de US$ 12 millones contra la empresa Cantor Gaming, una sala de apuestas deportivas, por no desarrollar e implementar un programa efectivo de AML razonablemente diseñado para asegurar y vigilar el cumplimiento de la LSB. Cantor Gaming no ha ejercido la debida diligencia (due dilegence) en la vigilancia de actividades sospechosas. Además, incurrió en múltiples violaciones de presentación y mantenimiento de registros, insuficiencia de los controles de cumplimiento contra el lavado de dinero, fallas en los procedimientos, escasa capacitación y auditorías insuficientes.

Due diligence: Este término significa hacer lo correcto, hacer lo debido al llevar a cabo un procedimiento orientado básicamente a los procesos de negocio. Implica: conocer los antecedentes, el historial profesional o laboral de una organización o persona con la que se pretenda llevar a cabo una operación o establecer una relación comercial importante, con el fin de tomar decisiones correctas.

Fuente: lavadodinero.com, 05/10/16.

invertir no es un juego de azar

.

.

¿Los robots nos dejarán sin trabajo?

octubre 11, 2016

El futuro del trabajo: ¿quién podrá protegernos de los robots?

Por Guillermo Cruces.

robotLa época que nos tocó vivir está marcada por un cambio tecnológico acelerado, vinculado a la creciente capacidad de las computadoras, a su ubicuidad y a su conectividad a redes globales. Además de los palpables cambios en la vida cotidiana, las nuevas tecnologías permiten una automatización de tareas que afecta directamente al mercado de trabajo. No se trata sólo de los robots en la línea de producción, o de la compra de pasajes online: la amenaza se cierne también sobre ocupaciones que creíamos seguras hace sólo unos años, como los servicios de traducción o el autotransporte de pasajeros.

Ver: El Desafío de los cambios del nuevo siglo

Los comentaristas reflejan la gran incertidumbre que generan estas tendencias. Exagerando levemente, encontramos por un lado a quienes predicen un desempleo tecnológico generalizado, el fin del trabajo tal como lo conocemos, e incluso un futuro distópico de desigualdad y miseria extrema si no tomamos cartas en el asunto. Por otro lado, los panglossianos, optimistas sempiternos, consideran que este es sólo un escalón más del crecimiento de la productividad en la historia de la humanidad, que nos ha llevado a estándares de vida inimaginables en el pasado.

Sólo el tiempo dirá quiénes tienen razón, pero la historia puede guiar en este debate con evidencia. Vivimos lo que hoy parece una transformación excepcional, pero hace milenios que enfrentamos revoluciones tecnológicas que desplazan al trabajo y afectan su productividad: desde la rueda y el arado a la imprenta, la máquina de vapor y el microprocesador. ¿Será esta vez diferente? Los últimos milenios nos demuestran que eventualmente nos reconvertimos y nos adaptamos como trabajadores a las nuevas realidades tecnológicas, y que las ganancias de productividad incrementan los niveles de vida de nuestras sociedades.

La teoría económica también aporta argumentos para la discusión. Las predicciones más pesimistas se basan en visiones algo vetustas del mercado de trabajo, considerado como un juego de suma cero: un robot desplaza a un trabajador y simplemente se pierde un puesto. La teoría económica evolucionó y explica interdependencias más complejas. En la Revolución industrial, la diligencia fue reemplazada por el tren, pero surgieron nuevas profesiones: maquinistas, ingenieros, administrativos? David Autor y Daron Acemoglu, del MIT, teorizan sobre estos fenómenos, y señalan que los comentaristas exageran la sustitución de máquinas por humanos e ignoran «las fuertes complementariedades entre automatización y trabajo que aumentan la productividad, los ingresos y la demanda de trabajo».

De todos modos, los cambios pueden ser traumáticos y pueden producir perdedores en la transición. En los países desarrollados, en las últimas décadas se observa un proceso de polarización del empleo, con un mayor crecimiento en los segmentos de baja y alta calificación (menos automatizables y complementarios a la tecnología, respectivamente), y un retroceso de los puestos medios. Estos cambios están directamente relacionados con el cambio tecnológico.

Ver: Los avances de la robotización y la destrucción de puestos de trabajo

Finalmente, este debate se trasladó al rol de las políticas públicas. Es fundamental minimizar los costos de la transición y compensar a quienes se ven perjudicados. Jason Furman, jefe de asesores económicos de Obama, señaló recientemente la necesidad de impulsar políticas innovadoras, como los seguros de salarios y extensiones al seguro de desempleo. Y aunque exagerada en el diagnóstico, la predicción del desempleo tecnológico masivo introdujo en el centro de la discusión pública una nueva ola de propuestas de ingreso básico universal.

robot jetsonsPero además de las compensaciones, debemos concentrarnos en cómo aprovechar las oportunidades que estos cambios plantean. Más que lamentar un ominoso e inexorable futuro o desarrollar una resistencia que, en el largo plazo, será fútil (los luditas no lograron detener la Revolución industrial), la energía será mejor invertida en pensar e implementar una transformación productiva inclusiva.

—El autor es economista e investigador del Cedlas (FCE-UNLP).

Fuente: La Nación, 09/10/16.


https://youtu.be/AHr8wg4PNIc


Promocione su negocio con el marketing digital

.

.

¿Cuánto vale una casa en Pacifica, California?

octubre 10, 2016

Estas casas al borde del precipicio en Pacifica, California, están a punto de caerse al mar

Los residentes de una hilera de casas en Pacifica, California, Estados Unidos, se vieron obligados a evacuar sus hogares debido a que el acantilado sobre el que están emplazadas las viviendas comenzó a desintegrarse.

casa-dineroLa erosión del acantilado se aceleró por acción de las tormentas y fuertes lluvias provocadas por El Niño.

Las autoridades permitieron a los residentes de los 20 departamentos afectados ingresar a sus propiedades solo para retirar sus pertenencias.

En 1998, cuando la zona se vio afectada por el mismo fenómeno climático, varias casas se derrumbaron y cayeron al mar.

https://youtu.be/IWdoHYAfHIk

Fuente: bbc.com, 28/01/16.

consulte a un asesor financiero independiente

.

.

Oliver Hart y Bengt Holmström ganaron el Premio Nobel de Economía

octubre 10, 2016

El británico Oliver Hart y el finlandés Bengt Holmström ganan el Premio Nobel de Economía

La Real Academia Sueca de Ciencias reconoció el trabajo de los dos economistas en la teoría de contrato.

Nobel de Economía 2016La Real Academia Sueca de Ciencias reconoció a los dos economistas basados en Estados Unidos por su trabajo en la llamada teoría de contrato, un marco global para el análisis de diversas cuestiones en el diseño contractual.

“Las economías modernas se mantienen unidas por innumerables contratos”, dijo la academia. “Las nuevas herramientas teóricas creadas por Hart y Holmström son valiosas para la comprensión de los contratos en la vida real y las instituciones, así como potenciales peligros en el diseño de contratos”, dijo.

Los ganadores dividirán el premio de 8 millones de coronas suecas (US$924.000) financiado por el banco central sueco.

Holmström, desde hace tiempo miembro de la junta directiva del gigantes finlandés de equipos de telecomunicaciones Nokia Corp. y quien actualmente está basado en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, comenzó a trabajar a finales de los 70 en un modelo que examinó la forma en la que la remuneración debería estar ligada al rendimiento y cómo un contrato óptimo sopesa cuidadosamente los riesgos frente a los incentivos.

En un trabajo más influyente, Holmström, de 67 años, agregó posteriormente incentivos diferentes al pago al modelo, como ascensos.

Hart, basado en la actualidad en la Universidad de Harvard, hizo un gran avance a mediados de la década de los 80 con su trabajo en contratos incompletos. El economista de 68 años lidió con la realidad de que no todo se sabe cuando se crea un contrato al observar cómo se deben tomar decisiones luego de llegar a un acuerdo, y quién debe tener qué nivel de control.

Hart y Holmström “lanzaron la teoría del contrato como un campo fértil de investigación básica”, dijo el comité del Nobel.

Ambos han escrito extensamente sobre la banca, los mercados financieros y la liquidez.

En entrevistas con el Comité del Nobel, los dos economistas dijeron que estaban sorprendidos y encantados de recibir el premio.

Hart dijo que se había empezado a preguntar si se le había pasado el premio este año, cuando en ese momento sonó el teléfono.

“Mi primera reacción fue abrazar a mi esposa”, señaló.

Fuente: The Wall Street Journal, 10/10/16.

invertir no es un juego de azar

.

.

¿Y si gana Donald Trump?

octubre 10, 2016

Percepción de crisis en Estados Unidos

La economía estadounidense frente a una crisis sistémica de envergadura, ante un posible triunfo de Donald Trump. 

Por Jorge Castro.

Un posible triunfo de Trump enfrenta a Estados Unidos con una posible crisis.

Un posible triunfo de Trump enfrenta a Estados Unidos con una posible crisis.

La Reserva Federal prevé una nueva disminución del PBI norteamericano este año, y lo ha reducido a 1,8% anual, por debajo del 2% estimado en junio (el FMI lo ha disminuido todavía más: 1,6%). Agrega una previsión aún más preocupante, y es que la tasa de crecimiento potencial de largo plazo (5/ 10 años) ha caído en una proporción similar. Asciende ahora a 1,8% anual y sería 1,5% por año a partir de 2018.

USA banderaEsto significa que la actual situación depresiva de los Estados Unidos –el nivel de expansión de los últimos 7 años ha sido 2% anual, y cayó a 1,1% en el segundo trimestre de 2016– se prolonga y se proyecta en los próximos 5 a 10 años. Esta fase de recuperación de la economía estadounidense, que comenzó en julio de 2009, es la más débil desde la década del 30.

Lo notable es que se trata de una situación depresiva estable, y por eso se la ha denominado “nueva normalidad”. Pero a medida que esta estabilidad depresiva se extiende, se profundiza la caída de la tasa de crecimiento potencial y se acentúan las simientes de una nueva crisis. Es una estabilidad hondamente desestabilizante.

El futuro se torna en riesgo creciente al volcarse hacia el presente, porque las menores expectativas sobre el crecimiento futuro se convierten en incentivos negativos para la inversión y el consumo, lo que debilita aún más el crecimiento económico. La economía norteamericana –la primera del mundo– está en la búsqueda de una crisis de envergadura, probablemente de carácter sistémico. La cuestión no es si va ocurrir o no una crisis en Estados Unidos –y por extensión en el sistema mundial–, sino cuándo. Ocasiones no faltan, ante todo surge la fecha del 8 de noviembre de 2016, con la posibilidad de un triunfo de Donald Trump.

El límite de lo que está ocurriendo no lo fija el estallido de una crisis, sino lo contrario. La cuestión es saber cuándo el sistema político norteamericano logrará crear una estructura de incentivos capaces de desatar una etapa de expansión económica, con un dinamismo acorde a su fundamento tecnológico, que es a la nueva revolución industrial.

La globalización (1991/2016) muestra cuatro grandes acontecimientos geopolíticos: caída de la Unión Soviética (1991), ingreso de China a la OMC (2001), colapso de Lehman Brothers (2008) y elecciones norteamericanas del 8 de noviembre (2016). Las crisis orgánicas buscan una ocasión. “La crisis no es un rayo en un día de verano, sino el mal tiempo persistente” (Hobbes).

La disminución de las oportunidades de inversión que provoca la caída de la tasa de crecimiento potencial hace que la inmensa masa de capitales disponibles se concentre en las restantes. El Dow Jones alcanzó un récord histórico el 12 de julio de 2016 (18.347,67 puntos); S&P 500 logró su propio récord ese mismo día (2.152,67 puntos) y lo mismo hizo el Nasdaq (5.022,82).

Esto ocurre cuando el rendimiento de los títulos del Tesoro a 10 años ha caído a su menor nivel histórico en julio de este año (1,32% anual), lo que muestra que los inversores unen a su euforia bursátil una creciente preocupación por los equilibrios macroeconómicos. El nivel de los treasuries indica que el mercado percibe que EE.UU. enfrenta una perspectiva inminente de crisis grave. Wall Street es un sistema hipersofisticado de percepción de riesgos, donde “euforia y miedo” están estrechamente vinculados. No se trata de categorías psicológicas. Wall Street carece de aparato psíquico.

La falta de oportunidades de inversión acentúa la tendencia a la concentración de la riqueza en el segmento de arriba de la pirámide social, al tiempo que agrava la caída de la demanda doméstica y profundiza la estabilidad depresiva estadounidense.

La política de bajísimas tasas de interés de la Reserva Federal (0,25%/0,5% anual) no ha provocado la excepcional hiperliquidez del mercado financiero internacional, sino que es su consecuencia. El orden de los factores es esencial al producto.

Fuente: Clarín, 09/10/16.

banner invertir en la incertidumbre

.

.

« Página anterior — Página siguiente »