Aníbal F. contra el Papa: sostiene que la Argentina no es un país de consumo
Francisco se refirió al crecimiento de la droga en el país. Y el jefe de Gabinete salió al cruce.
Aníbal Fernández, jefe de Gabinete.
El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, respondió esta mañana a los dichos del papa Francisco, quien sostuvo que nuestro país «hace 25 años era un lugar de paso de la droga», pero «hoy en día se consume», al asegurar que ni siquiera Naciones Unidas «ha considerado que la Argentina es un país de consumo».
Aníbal Falopetti
«Naciones Unidas nunca le ha dado esa valoración y mucho menos ha considerado que la Argentina es un país de consumo. La última vez, en el año 2008-2009, siendo ministro de Justicia, hicimos una encuesta de hogares, que arrojó un mínimo ascenso de cocaína y marihuana, y sí había un asombroso ascenso del alcohol y de drogas legales», sostuvo el funcionario.
En una entrevista con la revista La Cárcova News, editada y distribuida en esa villa de emergencia porteña, Francisco dijo que «la droga avanza y no se detiene» en el mundo, que en la Argentina «hoy en día se consume», y además estimó «que también se fabrica», aunque aclaró no tener la «certeza» sobre ello.
Todos aquellos que trabajamos, dedicamos la gran parte de nuestro tiempo útil a nuestra actividad laboral. La energía más productiva suele estar depositada en este espacio. Y como cada vez es más difícil encontrar los límites entre el trabajo y el «no trabajo», las horas dedicadas suelen extenderse e incluir momentos del fin de semana, feriados?
Una buena forma de empezar a abordar el tema es preguntarte qué te motiva. ¿Qué es lo que te mueve a actuar? ¿Por qué te levantás todos los días? ¿Por qué vas a trabajar? Cuando planteo estas preguntas, muchos me miran con asombro y me contestan: «¿Por qué voy a trabajar? ¡Porque tengo que llegar a fin de mes!» Y, obviamente, no está mal la respuesta. Pero?, ¿realmente trabajamos solamente por dinero? Muchas personas tienen más dinero del que podrían gastar en varias vidas y trabajan muchísimas horas. Desde ya, si trabajamos de lo que nos apasiona, y nos pagan una compensación acorde con nuestras expectativas, estamos en el mejor de los mundos. Sin embargo, en muchos casos no es la situación observada.
La motivación es clave para un trabajo feliz. Pero en la mayoría de las organizaciones hay muchos rostros que no reflejan felicidad. En general, esto se debe a un desajuste entre los anhelos del individuo y el puesto en que se desempeña. Por otro lado, nuestras pasiones pueden ser diversas y no estar enfocadas en una sola faceta. ¿Y qué son nuestras pasiones? Para conectarlo con las emociones: aquello por lo que cantamos, reímos o lloramos. Lo que genera una energía que supera cualquier límite. Esa sensación que nos permite quedarnos hasta cualquier hora sin sentirlo como algo negativo, más allá de los resultados y sin esperar nada a cambio.
En este sentido, hoy es más frecuente ver personas que invierten muchas horas de su tiempo en sus hobbies, en los que liberan todo su potencial creativo. Son espacios de crecimiento y expansión, en los que sienten plenitud. ¿Pero es contradictorio dedicarnos a algo que nos guste y que ello sea nuestra fuente de ingresos?
Con mayor frecuencia se visualiza que, con el paso del tiempo y a medida que se va madurando, hay un cambio de prioridades y de foco: lo que parecía ser sólo parte del tiempo libre pasa a ser la preocupación principal y se descubre que esa pasión puede convertirse, incluso, en fuente de ingresos y nueva actividad laboral. Pueden ser profesionales, ejecutivos, empresarios o cuentapropistas, pero hay un momento en que se produce ese clic y la reconversión llega para instalarse. Y de ser sólo un hobby se transforma en la ocupación. Ahí encontramos la amalgama perfecta: pasión, ocupación, compensación. Es la pintura del éxito para muchos, una aspiración que, por qué no, puede convertirse en realidad si nos lo proponemos.
—El autor es especialista en Recursos Humanos y autor de Historias y mitos de la oficina (Planeta).
Por Daisuke Wakabayashi, Corrie Driebusch y Saumya Vaishampayan.
Con el Apple Watch, su primer producto totalmente nuevo desde 2010, busca consolidar su posición como la empresa de mayor valor en bolsa.
Apple Inc. presentó este lunes su Apple Watch, el primer producto totalmente nuevo que pone frente a los consumidores desde 2010 con el iPad. Con este lanzamiento, sus acciones subieron 0,4% en el día, para acumular un avance de 68% en los últimos 12 meses y un valor de mercado del orden de los US$737.410 millones.
Al reafirmar su lugar como la compañía de mayor valor bursátil del mundo, una de las cuestiones que más pesan sobre su increíble éxito es si será sostenible conforme Apple se expande hacia nuevos rincones del mundo electrónico.
El mercado de relojes inteligentes como el Apple Watch es todavía incipiente. Varios competidores de nombres establecidos, como Samsung Electronics Co. y LG Electronics Inc., y otros menos conocidos, como Pebble Time y Fitbit Inc., han presentado ofertas con el fin de crear una demanda de dispositivos de vestir, aunque en su mayoría no han logrado ganar impulso.
Apple está tratando de redefinir una categoría de producto con un dispositivo elegante y bien concebido del mismo modo que lo hizo con el iPhone y el iPod, parte del catálogo de innovadores productos que permitieron un crecimiento de una compañía que hace tres lustros era considerada de nicho.
Tim Cook, presidente ejecutivo de Apple, presenta el Apple Watch de US$10.000. Stephen Lam/Getty Images
Brian Flanagan y Jim Grossman aún recuerdan una cena a la que asistieron junto a otros gestores de portafolio durante una conferencia organizada por Goldman Sachs a inicios de 2000.
En ese entonces ambos coadministraban una cartera de tecnología para Thrivent Financial, una firma de servicios financieros sin fines de lucro. Grossman había comprado a nombre de la empresa acciones de un fabricante de computadoras que cotizaba en Nasdaq y cuyo precio había repuntado tras la salida forzada de su presidente ejecutivo hacía algunos años. Exhortó al resto de los asistentes a incorporarla a sus portafolios.
Las acciones de Apple se habían duplicado con creces en 1999, superando el desempeño del índice Compuesto Nasdaq. Sin embargo, la recomendación no tuvo una gran acogida y pareció un poco anticuada en un mundo que seguía fascinado con Internet y las tecnologías de comunicación más innovadoras.
“Terminó de esgrimir sus argumentos a favor de Apple y prácticamente se rieron en su cara”, cuenta Flanagan, quien ahora gestiona el Thrivent Mid-Cap Core Fund. “Eso fue antes del lanzamiento del iPhone y el iPod. Todos creían que se trataba de una empresa de nicho”.
En los 15 años transcurridos desde entonces, Apple se ha transformado en un titán con la mayor capitalización bursátil del mundo y acaba de anunciar la mayor ganancia trimestral de su historia. La cantidad de empleados del fabricante domiciliado en Cupertino, California, se ha multiplicado por 13, mientras que su rentabilidad se ha multiplicado por cien. Apple será incorporada al Promedio Industrial Dow Jones, culminando el ascenso de una compañía que en su momento muchos dieron por muerta y ahora no tiene parangón en los mercados financieros.
La postura de Wall Street respecto de Apple también ha cambiado. La empresa que causaba carcajadas entre los gestores de fondos en 2000 ahora es recomendada como una compra en forma amplia. Hasta el miércoles pasado, 38 analistas de Wall Street aconsejaban comprar la acción y 11 mantenerla.
El ascenso de Apple, no obstante, encierra una moraleja: un inversionista que evaluaba los principales integrantes del Nasdaq en 2000 se habría topado con nombres como los de Microsoft Corp., Intel Corp., Cisco Systems Inc. y Oracle Corp. , firmas sólidas que registraban ganancias considerables. Los compradores de las acciones de esas empresas, sin embargo, habrían perdido sumas cuantiosas.
Un inversionista que hubiese comprado acciones de Cisco el día de marzo de 2000 en que el Nasdaq alcanzó su máximo, y se hubiese aferrado a ellas todo este tiempo, habría sufrido una pérdida de 53% hasta el viernes medido como retorno total, incluyendo fluctuaciones de precios y dividendos.
El mismo ejercicio, pero con los títulos de Intel en lugar de los de Cisco, habría producido una pérdida de 25%. Microsoft y Oracle, por su parte, habrían producido ganancias de 18% y 10%, respectivamente, muy por debajo del retorno de 98% generado por el índice S&P 500 en el mismo período.
Los analistas resaltan que Apple es muy diferente a los líderes del Nasdaq de hace 15 años. “Apple es la empresa tecnológica que ha hecho el mejor trabajo de definir nuevos mercados, dominar nuevos mercados y hacerlo de una manera rentable”, dice Michael Sansoterra, quien gestiona US$1.000 millones como director gerente de Silvant Capital Management, en alusión a la irrupción de Apple en el mercado de smartphones. El inversionista posee acciones de Apple.
La valuación de Apple también es mucho más baja comparada con la de las empresas tecnológicas durante la burbuja de Internet. El precio de la acción de Apple equivale a 17 veces sus ganancias de los últimos 12 meses, frente a 75 veces en el caso de Microsoft en 2000 y 212 en el de Cisco en idéntica fecha.
“Antes, se asumían grandes posiciones en Microsoft e Intel y la idea era no venderlas”, recuerda Dan Morgan, gestor de portafolio sénior de Synovus Trust Co., que administra US$10.700 millones. “Existía cierta complacencia en el sentido de que esos nombres eran a prueba de balas”, reconoce.
Hoy, el avance del índice Compuesto Nasdaq es impulsado por muchos sectores, aparte de Apple. Las acciones de la cadena de cafeterías Starbucks Corp. han subido 27% y las de la cadena de hipermercados de descuento Costco Wholesale Corp. 33% en los últimos 12 meses. La cotización de Apple se ha disparado 68% en igual lapso, la de Facebook Inc. FB -0.71% casi 14% y la de Microsoft 13%.
Morgan, quien en 2000 trabajaba en Noble Capital Management, dice que muchos inversionistas han aprendido la lección tras el colapso de la burbuja punto com. “Ahora dicen: ‘Sí, es espléndido que sigan subiendo, pero hay que estar alerta’”.
Fuente: The Wall Street Journal, 09/03/15.
Sam Simon falleció a los 59 años por un cáncer de colon
Sam Simon, co-creador de Los Simpson, falleció a los 59 años, informó TMZ. Padecía cáncer de colon. La enfermedad le había sido diagnosticada en 2012 y desde ese momento luchó contra ella.
Su muerte ocurrió en su casa de Los Ángeles. El sitio de espectáculos norteamericano detalló que falleció rodeado de su familia. Luchador de los derechos de los animales, también su perro estuvo junto a él en ese momento.
En su cuenta de Twitter, Simon mostraba cómo era luchar contra la enfermedad que sufría a través de fotos tomadas en la clínica, como una en la que la realizaban un drenaje de los pulmones.
En noviembre de 2014 se supo que el productor ejecutivo de la serie animada estaba donando su fortuna, que ascendía a 100 millones de dólares, a fundaciones caritativas. PETA, Save The Children y Feeding Families fueron algunas de las organizaciones beneficiadas.
Su rol de productor ejecutivo de Los Simpson lo ejerció hasta 1993, cuando Homero, Bart y compañía sólo llevaban algunos años en el aire. Pero ese tiempo trabajado le valió mucho dinero en royalties.
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Sam Simon (6 de junio del 1955 – 8 de marzo de 2015) fue un productor de televisión y escritor estadounidense, conocido por realizar junto a Matt Groening y James L. Brooks la serie animada Los Simpson. Ha creado varios personajes de la serie, incluyendo a Jacqueline Bouvier.
También ha trabajado en series como Cheers, Taxi, El show de Drew Carey y El show de Tracey Ullman. Escribió The Bitter Half, un episodio de comedia de situación para el programa de Howard Stern, llamado Howard 100, en la radio Sirius Satellite, el cual se emitió el 25 de octubre de 2006.
Estuvo casado con Jennifer Tilly desde 1984 hasta 1991.
A finales de 2014 se le detectó un cáncer de colon terminal, por lo que decidió donar todo su patrimonio a la caridad. Murió el 8 de marzo de 2015 por esta enfermedad.
Fuente: Wikipedia, 2015.
Por Silvia Mercado.La disputa con el Poder Judicial se volvió una obsesión en la Casa Rosada. «Nadie puede terminar preso», aseguran sus funcionarios. Inquietud en Comodoro Py por la seguridad de jueces, fiscales y asistentes
– «¿Se puede gobernar pensando todo el tiempo que vas a ir preso?», se pregunta un funcionario de la Jefatura de Gabinete de Ministros.
– «No sé, dígamelo usted», propone Infobae.
– «No, no se puede.Nadie gobierna hoy en la Argentina. Solo hay decisiones para ganar tiempo. No podemos quedarnos quietos. Tenemos que hacer pie y asegurarnos una salida por la puerta de adelante. Nadie puede terminar preso. Sobre todo la Jefa no puede terminar presa. Estamos obligados a defendernos. Estamos obligados a defenderla».
Frío, pragmático, descarnado, lo que este peronista de trayectoria en la gestión plantea es un asunto que obsesiona al poder y no de ahora, la convicción de que gobernar hoy en la Argentina es terminar entre rejas. Según esta visión, la obsesión por manejar la Justicia, nombrar jueces, controlar sus vidas e intervenir en sus decisiones tienen ese trasfondo, garantizar que el ejercicio del Poder Ejecutivo no sea la escala inevitable a la cárcel.
Esto que a los simples mortales les suena parecido al incumplimiento de sus deberes para garantizarse la impunidad, para el funcionario se trata de «un problema estructural del ejercicio del poder en nuestro país», a saber: «Si los presidentes creen que pueden ir presos cuando abandonen el poder, a) no querrán abandonarlo jamás, b) querrán tener un poder judicial propio, c) cuando su ciclo esté terminado van a tener como prioridad cubrirse las espaldas, no gobernar».
Dicho así, parece razonable la pesadumbre que se vive en Comodoro Py, donde «ya no se discuten expedientes, sino qué esquema de seguridad organizaste con tu familia y con qué armas estás preparado para cuando vengan a atacarte», según lo relata una experta en esos pasillos. En efecto, en los tribunales más calientes, donde se ventilan causas contra los ministros Héctor Timerman, Julio De Vido, Julio Alak, el jefe de las Fuerzas Armadas, César Milani, los dirigentes camporistas Mariano Recalde y Andrés Larroque, más la Presidente, sus dos hijos y el Vicepresidente, entre decenas de investigados, el ánimo está por el piso. Las presiones sobre los jueces, secretarios de juzgado, incluso secretarios de despacho se incrementaron en los últimos días.Después de la muerte del fiscal Alberto Nisman, amenazas por debajo de la puerta, mensajes a través de conocidos, sospechosos robos en hogares de asistentes en causas que generan preocupación en el Gobierno.
Inquietan en Comodoro Py las últimas amenazas y los sospechosos robos a las casas de algunos asistentes
La pregunta, entonces, es si la muerte del fiscal que estaba convencido de que Cristina Fernández de Kirchner era responsable de encubrir a los prófugos iraníes acusados del atentado contra la mutual de la AMIA, además de tener como objetivo poner término a su investigación, tiene como beneficio de inventario su utilización como un instrumento de domesticación del Poder Judicial, luego de que los viejos encargados (Stiuso, Fernández y compañía) fracasaran. «Hay una nueva ofensiva, no lo dudamos, las presiones recrudecieron y en sus declaraciones públicas, desde la Presidente para abajo, nos tiran de todos lados. Nosotros no tenemos mucho para defendernos, ni siquiera hay seguridad para el ingreso a este edificio, donde entra cualquiera», dice la fuente, notoriamente preocupada.
En ese contexto, no sorprendió en Tribunales que el juez Claudio Bonadio no haya convocado todavía a Máximo Kirchner a testimoniar en la causa sobre supuesto lavado de dinero de la empresa Hotesur S.A., propietaria y administradora del hotel Alto Calafate, de la que es dueño por ser parte heredera de la sucesión Néstor Kirchner y también, aparentemente, por ser el poseedor de un 2 por ciento de las acciones originales. Una fuente del gobierno nacional asegura, además, que el hijo de la Presidente está en la mira por haber firmado 1.800 cheques y varios balances como responsable de la compañía.
Alto Calafate fue una compra realizada en el 2008 por Osvaldo Sanfelice que actuó a cuenta y orden de terceros. El propio Néstor Kirchner resultó ser «el tercero» en cuestión, ya que llegó a aceptar que los dos millones de dólares que adquirió en octubre de 2008 en medio del estallido de la crisis financiera internacional fueron a parar a la operación de ese hotel 5 estrellas. Aunque los expertos aseguran que tiene que haber salido bastante más que eso, el jefe de Gabinete Aníbal Fernández se vio obligado a confirmar la adquisición que había denunciado Martín Redrado en el marco de su disputa con el Gobierno por su salida forzada al frente del Banco Central.
Cerca de Bonadio aseguran que «nunca habló de citarlo a Máximo» y que si bien parece que hay operaciones de Lavado de Dinero de la corrupción, un delito habitual en los Estados Unidos de la década del 60, cuando la mafia usaba hoteles, casinos y lavaderos de auto para hacer ingresar al circuito legal de transacciones financieras grandes volúmenes de dinero nacido del contrabando, las extorsiones y el narcotráfico, «aún no está probado». La fuente explicó que «no sólo hay que probar que empresas de Lázaro Báez hayan contratado habitaciones que nunca usaron para ocultar corrupción, sino también el delito preexistente, lo que obligaría a ese lavado, algo que no parece demasiado sencillo».
Existe en el poder la convicción de que gobernar hoy en la Argentina es terminar entre rejas
Para quienes lo conocen, Bonadio está ganando tiempo y sumando masa crítica. De hecho, ya tiene en su poder las declaraciones juradas de toda la familia Kirchner y también el expediente de la sucesión Néstor Kirchner. Puede analizar esa documentación sin correr y compararla con la información que ya obtuvo de los allanamientos de Hotesur, la IGJ y Alto Calafate, o repentinamente convocar al hijo de la Presidente. A juzgar por algunos comentarios que hizo trascender («no sé por qué dicen que la citación a Máximo es inminente»), quiere ir despacio. Por las dudas, La Cámpora tiene organizado una acto de desagravio a su jefe, en caso de que sea citado a la Justicia.
Como sea, el dilema de un Ejecutivo «sometido» al desgaste del ejercicio del poder es un asunto que desvela a muchos sectores del partido gobernante, que por estos días insisten en fundamentarlo, para explicarse. Es una teoría que parte del supuesto de que en la guerra interna que caracteriza a la historia argentina, gobernar es también garantizarse una justicia adicta, para evitar que los Tribunales se transformen en una carrera de obstáculos del que gobierna.
Otros kirchneristas van todavía más allá. Cuestionan la existencia misma de que el Estado esté dividido en tres poderes independientes entre sí, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, que funcionan como un sistema de controles y contrapesos para proteger al individuo frente al despotismo, tal como lo definió en el siglo XVIII el Barón de Montesquieu. Lo que existe es el líder carismático, las movilizaciones y los actos masivos para aclamarlo, los medios de comunicación deben reproducir ese estado de éxtasis entre el líder y la masa y los poderes Legislativo y Judicial interpretar fielmente a la cabeza del Poder Ejecutivo. De eso se trata un gobierno popular.
Por supuesto que nunca lo dicen abiertamente, jamás se animan a criticar en cámara el «pluralismo» en las ideas o el «sistema republicano», base de nuestra democracia. No se cuestionan los intentos por imponer un partido único para realizar los deseos de un pueblo al que no dejan hablar, porque suponen que ese líder lo representa cabalmente. Ni critican la moral de sus jefes multimillonarios. Que algunos ex presidentes jamás hubieran sido acosados por la Justicia, como Arturo Illia o Raúl Alfonsín tampoco los interpela. Lo verdaderamente bueno para ellos es controlarlo todo. Como si las sociedades no fueran cada vez más diversas, más abiertas. Como si no fuera posible que más controles, más persecución, generan, naturalmente, más y más rebeldías.
Uno de los temas clave de la política económica, y no sólo de la política económica, es poder distinguir entre cambios transitorios y cambios permanentes del contexto.
En efecto, el tipo de instrumentos o acciones que se deben realizar para enfrentar una situación, no es igual si estamos ante algo que vino “para quedarse” o ante un acontecimiento producto de una situación excepcional, que volverá a la normalidad rápidamente.
Un buen ejemplo, en ese sentido, es lo que ha ocurrido con los precios relativos de nuestros productos de exportación y con el valor de las monedas internacionales en los últimos años.
La Argentina es, en términos técnicos, “un país pequeño”, salvo en la soja. Ser técnicamente un país pequeño, no ofende nuestro patriotismo, ni a nuestro ser nacional, sólo implica que somos “tomadores de los precios internacionales” en el sentido que no podemos influir en la evolución de dichos precios, tenemos que aceptarlos, son un dato. (Salvo en la soja en dónde la producción argentina sí importa).
China, por ejemplo, es casi el 50% de la demanda mundial de casi todo, de manera que, cuando cae la demanda china de algún producto, el precio de ese producto, todo lo demás igual, cae. Lo mismo pasa, del lado de la oferta, cuando, por ejemplo, un fuerte exportador de petróleo, modifica su producción.
Siendo tomador de los precios internacionales, resulta clave, para el diseño de las políticas, comprender si los eventuales cambios en dichos precios, obedecen a causas transitorias o si, por el contrario, responden a modificaciones llamadas a durar mucho tiempo.
A partir del 2002, y más intensamente entre el 2003 y el 2011, con la excepción del momento más duro de la crisis financiera (2008-2009) los precios de los commodities no dejaron de subir y el valor del dólar no dejó de debilitarse. (En parte son las dos caras de la misma moneda).
Obviamente, algo que duró entre el 2003 y el 2011, mal puede interpretarse como algo transitorio.
Sin embargo, el gobierno K. en un grave error histórico, que nos costó mucho en materia de crecimiento y progreso (basta con compararnos con la evolución de los países vecinos en el período relevante), actuó como si esos cambios favorables fueran transitorios y decidió, “defender la mesa de los argentinos”, aislando los precios locales de alimentos y de energía, de los internacionales, con distintos instrumentos. (Retenciones, restricciones para exportar, etc. etc.).
Pero en economía, se puede remar contra la corriente un ratito, después, los músculos se cansan, y lo que se quiso evitar, vuelve con más fuerza todavía.
Así se destruyó la oferta de muchos productos, anulando los mencionados beneficios del cambio de precios relativos del mundo y, al caer la producción, la “mesa de los argentinos” terminó pagando más caro, lo que hubiera sido más barato por aumento de las cantidades. Y lo que se sigue pagando “barato”, se hace a costa de grandes subsidios públicos financiados con emisión y con el uso de las reservas del Banco Central. Terminamos, entonces, estancados, con alta inflación y sin reservas.
En otras palabras, aprovechamos muy parcialmente, solo con la soja, los beneficios del mundo, y en lugar de ser mucho más ricos, produciendo alimentos de alto valor agregado o petróleo, gas, o minería, y usar esa mayor riqueza para modernizar la infraestructura, e insertar globalmente, en serio, a la industria y a los servicios de alta calidad, terminamos vendiéndole al mundo muy poco, importando energía, sin infraestructura, y despilfarrando la mayor riqueza en gasto público improductivo y corrupción, salvo honrosas excepciones.
Y, encima, desde el 2012 y más intensamente en el último año, el escenario externo está cambiando, también de manera estructural, y los precios de los commodities bajan, el dólar se fortalece en el mundo y en la región y nosotros, por definición, somos más pobres, porque lo poco que le vendemos al mundo vale menos y nuestros costos internos no han dejado de subir, por esa mezcla de presión impositiva récord, gasto público récord y déficit récord.
Paradójicamente, el equipo económico reconoce esta realidad de los nuevos precios relativos del mundo, y sin embargo, sigue actuando como si la soja valiera 600 dólares y en el Banco Central hubiera reservas de sobra.
El mundo ha cambiado, pero nuestro cambio quedará para el próximo gobierno.
ALD Básico: Personas de la tercera edad son vulnerables para el crimen organizado
Una adorable señora que supera los 70 años, canas y un bastón, podrían significar signos inequívocos de debilidad que aleje a la anciana de inmediato de un perfil riesgoso y más aún criminal. Pero nada más alejado de la realidad.
Los oficiales de cumplimiento deben siempre tener en su guía de controles un paradigma en el cual hay que insistir: detrás de personas de la tercera edad, existe la vulnerabilidad y el riesgo de una operación de LD/FT o fraude financiero.
Sobran ejemplos en donde personas que incluso superan los 70 años de edad, han sido captados (en algunos casos de manera consciente o simplemente engañados) por bandas criminales que aprovechan estas víctimas que podrían- por definición- no levantar sospechas a los sujetos obligados.
Los grupos delictivos buscan ancianos de escasos recursos, casi en estado de desesperación en muchos casos y que, ante la promesa de una mejora en su situación prestan su nombre y firma para aparecer como dueños de autos, departamentos y hasta para figurar como presidentes de sociedades.
La vulnerabilidad queda demostrada cuando las autoridades desmantelan organizaciones criminales cuyos bienes se encuentran a nombre de personas mayores utilizadas como testaferros que, en muchas ocasiones, no hacen o han hecho aportes tributarios de ningún tipo en el transcurso de su vida.
Usualmente son personas que no tributan, lo cual los vuelve menos vulnerables a los controles de los distintos organismos, permitiéndoles a los delincuentes no levantar sospechas por los movimientos de dinero.
Se apunta lamentablemente a sujetos de la tercera edad muy pobres, que están invisibles para el sistema, lo que resuelve muchos problemas que tienen las organizaciones criminales cuando tienen que introducir el dinero en el sistema legal
Solo en Estados Unidos cada año se generan US$ 2.600 millones mediante estafas a ancianos. El estudio incluyó los casos de negligencia y de abuso sicológico, pero el mayor número de casos estuvo relacionado con lo que se describe como una explotación financiera seria: estafa, robo de identidad, robo, suplantación y falsificación.
Vías para evitar esta metodología de lavado
Con una adecuada política de “conozca a su cliente” por parte de las instituciones financieras e intermediarios de las operaciones inmobiliarias, por ejemplo, podría seguramente evitarse que personas desconocidas o con escasos antecedentes en operaciones similares, sean utilizadas por las bandas delictivas.
Una serie de procedimientos extraños deberían hacer sonar las alarmas del departamento de cumplimiento de las diferentes entidades en relación a clientes de la tercera edad:
– Si se nota que el anciano no está del todo enterado de los detalles de la operación.
– Un cliente conocido, con un comportamiento rutinario conocido por la entidad, que de pronto hace un cambio significativo en sus transacciones o efectúa operaciones erráticas e incongruentes. Por ejemplo un anciano con cuenta en determinado banco que solicita una tarjeta de crédito habiéndose mostrado reacio a ella anteriormente.
– Un anciano que nunca había tenido cuenta en la entidad bancaria aparece acompañado o incluso solo, solicitando abrir una cuenta con un monto de dinero importante.
– Una persona mayor que no figura ni ha figurado jamás como contribuyente al fisco, o sin actividad laboral pasada o actual comprobable, se presenta ante una oficina inmobiliaria con la intención de comprar una propiedad; o el mismo caso que se presente en una agencia de autos para adquirir un vehículo.
– Si en el pasado se pagaban adecuadamente las facturas por servicios y de un momento a otro dejan de ser pagadas.
– Si una tarjeta de cajero automático nunca fue solicitada y se hace el requerimiento repentino de una.
– Si la actividad que la tarjeta electrónica fue rutinariamente de US$ 50 por semana y aumentan los movimientos a US$ 3.000 semanales, entonces debe revisarse la situación del cliente, especialmente si tiene un nuevo apoderado.
Contradicción de los custodios y sospechas de Arroyo Salgado
Por Lucio Fernández Moores.
La diferencia en el relato de quienes debían cuidar a Nisman generó dudas en su ex mujer. También, el rol de Lagomarsino.
La voracidad de la información en torno a la por ahora «muerte dudosa» del fiscal Alberto Nisman hizo casi olvidar un dato bastante llamativo y que, de hecho, llevó a la primera reacción ejecutiva del Gobierno, al inicio del caso.
Los dos custodios de la Policía Federal que fueron a buscar a Nisman a su casa el domingo 18 de enero dieron dos versiones distintas sobre el horario en el que por primera vez subieron al departamento que éste ocupaba en una torre de Puerto Madero aquel día.
Tanto el sargento primero Luis Miño como el suboficial Armando Niz coincidieron en relatar que Nisman no respondió los llamados telefónicos ni los que hicieron a través del portero eléctrico del edificio al departamento 2 del piso 13.
Sin embargo, Miño dijo que subieron al departamento cerca de las 17.30, después de haber hablado por teléfono con una de las secretarias privadas del fiscal, Marina Pettis, y Niz sostuvo que lo hicieron antes de entablar contacto con ella, a las 14 horas. Son tres horas y media de diferencia. Demasiado para quienes recuerdan en declaración testimonial lo ocurrido apenas un par de días después del hecho por el que se les pregunta.
Una fuente vinculada a la causa AMIA sostuvo que la ex esposa de Nisman, la jueza federal Sandra Arroyo Salgado, pensó en algún tipo de «conspiración» entre uno de los custodios y el técnico en informática Diego Lagomarsino, quien admitió haberle entregado a Nisman el arma que, según las pericias, provocó la muerte del fiscal.
«Esto le servirá a Arroyo Salgado para un eventual juicio por daños y perjuicios que seguramente le haga en el futuro al Estado en nombre de sus hijas», dijo otra fuente también relacionada con la investigación del atentado que en 1994 provocó la muerte de 85 personas. Claro que primero deberá establecerse si se trató de un homicidio, como ella sostuvo públicamente la semana pasada, o si fue un suicidio, como ella misma dijo que es la hipótesis de la fiscal Fein.
El Gobierno reaccionó tras conocerse las declaraciones de los dos policías y los separó preventivamente de funciones al abrirles un sumario ocho días después del hallazgo del cadáver de fiscal de la causa AMIA.
Lo llamativo es que, por lo que se sabe, la fiscal Viviana Fein no los convocó todavía a un careo, una medida lógica en cualquier causa penal y más aún en ésta, en la que se investiga la muerte violenta de un colega que estaba a cargo de la investigación del atentado terrorista más grande ocurrido en la Argentina.
Lagomarsino quedó comprometido tras la difusión pública de las conclusiones de la pericia de la querella representada por Arroyo Salgado. Es que, de acuerdo con lo establecido por sus peritos, Nisman habría muerto en la noche del sábado. Y Lagomarsino se retiró de la casa de Nisman al anochecer de ese día. Las cámaras de seguridad de la autopista así lo confirmaron.
Más allá de la actuación de la custodia policial del fiscal muerto, Fein indagará en los próximos días sobre el papel de la Prefectura. Quiere saber por qué demoraron tanto tiempo en avisar a la Justicia sobre el hallazgo del cadáver de su colega. El llamado de la Prefectura al juzgado en turno fue a la medianoche, pero la muerte ya había sido verificada a las 22.30.
La era oscura de Internet: advierten que los bits no van a existir para siempre
Por Ariel Torres.
Vinton Cerf, inventor de Internet junto con Bob Kahn, tiene un punto cuando advierte sobre el cataclismo digital en ciernes. Documentos, correos, imágenes, videos, blogs y la Web en general van a perderse irremediablemente, sentenció hace unos días en la reunión anual de la Asociación Norteamericana para el Avance de las Ciencias. ¿La razón de esta Gran Extinción Digital? Que los programas que usamos para acceder a tales documentos van a volverse obsoletos muy pronto. Cerf llama a este proceso bit rot (putrefacción de los bits), y anticipa que por lo menos perderemos la información de una generación, si no de un siglo. «Los primeros pasos de la humanidad en el mundo virtual se perderán para los historiadores del futuro», asegura.
Esta preocupación no es nueva en el repertorio de Cerf. En el último párrafo de un artículo que publicó hace más de siete años en la revista del Instituto de Ingeniería Eléctrica y Electrónica, imaginó a un individuo que, en el año 3000, trata de leer una presentación de PowerPoint 1997 usando la última versión de Windows. Cerf se pregunta entonces cómo lograr semejante prodigio. ¿Tendremos que preservar todos los programas usados para crear esa información? ¿Habrá que retener también los antiguos sistemas operativos? ¿Harán falta emuladores del hardware?
Mil años pueden parecer una enormidad. Lo son, de hecho. Pero hasta mediados del siglo XX, nuestros registros fueron preservados en sustratos capaces de tolerar esos abismos de tiempo, y más. La arcilla de los sumerios, el papiro egipcio, el pergamino de los romanos, el papel de vitela de la Edad Media, incluso nuestra cotidiana celulosa nos han permitido reconstruir la historia humana con lujo de detalles. Las fotos y el cine sumaron sus invaluables testimonios en el también confiable acetato.
A partir de la digitalización se vino a producir una paradoja, que tiene al menos dos facetas. Por un lado, se simplificó la producción de documentos. Pasamos del rollo con escasas 24 o 36 fotos a cámaras capaces de almacenar miles de imágenes. De la tosca y centenaria máquina de escribir nos mudamos al veloz, dúctil e incansable procesador de texto.
Por otro lado, sin embargo, para reproducir estos documentos digitales deben intervenir tecnologías complejas. Mientras la página impresa no necesita computadora ni Windows, un simple documento de Word, un MP3 y cualquiera de las fotos que sacamos a diario exigen cerebros electrónicos y software para revelarse. De otro modo, son simples cadenas numéricas sin sentido.
«Estamos tirando todos nuestros datos despreocupadamente a un agujero negro sin darnos cuenta», alerta el veterano matemático e ingeniero en sistemas. En el corazón del problema está que las máquinas y programas que usamos hoy serán en 20 años piezas de museo. ¿Cuántas computadoras nuevas pueden hoy leer un disquete? Ninguna. Fue abandonado en 2003. El CD y el DVD están transitando un lento pero inexorable eclipse.
Luego están los formatos de archivos. Los JPEG son hoy los reyes, pero el día menos pensado se convertirán en una rareza. Las bases de datos -estructuras fundamentales de nuestra época, pese a que nos resultan en general invisibles- también pueden envejecer, lo mismo que los sistemas operativos (Windows, Mac, Android, Linux y sigue la lista). Casi todos hemos experimentado el calvario de pasar los datos de una agenda digital a un smartphone. Fue sólo el comienzo.
Al ominoso escenario se añade el que muchas de las tecnologías usadas para producir y reproducir la documentación de nuestro tiempo son propietarias. Si la compañía detrás de estos protocolos desaparece o si esa tecnología es discontinuada, las posibilidades de acceder a los datos se reduce en consecuencia.
No obstante, hay una luz de esperanza. Aunque parece presuroso, el proceso de obsolescencia es paulatino y los formatos y medios más populares (los JPG, pongamos) quizá puedan actualizarse a tiempo, antes de caer en el olvido.
Fuente: La Nación, 09/03/15.
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La eterna paradoja de la duración de los datos
Por Eduardo Giordanino.
En el museo vemos algunos pedazos de arcilla cocida sumeria de 4000 años de antigüedad. Ahí están los inventarios de cereales, censos de población y el poema de Gilgamesh. Miramos las fotos de nuestros tatarabuelos, cuyos rostros y vestimenta aparecen con gran definición en tonos sepia sobre un duro cartón. Algo distinto ocurre cuando miramos nuestras primeras fotos digitales: contornos borrosos y colores quemados, muchas no pueden imprimirse ni mucho menos ampliarse. Si en el siglo pasado grabamos eventos en Súper 8 o en MiniDV, debemos recurrir a los servicios de migración a digital para poder ver nuestros recuerdos. Así, somos capaces de leer la partida de nacimiento de nuestros abuelos, pero cuando queremos abrir un documento digital que creamos hace 10 o 20 años podemos pasar horas buscando el decodificador adecuado. A veces logramos recuperar el texto, pero perdemos el diseño, las tabulaciones o las tildes; de cursivas y negritas ni hablemos. La pesadilla aumenta cuando se trata de otro tipo de archivos, por ejemplo planillas de cálculo o bases de datos. Es la eterna paradoja de la duración de los soportes de información.
Es probable que muchos recursos digitales no puedan ser usados en el futuro. La información electrónica puede ser alterada, puede volverse inutilizable por la degradación del soporte de almacenamiento, o por el cambio en las tecnologías del hardware o el software. La migración de formatos y la emulación de programas son algunas estrategias para evitar estos inconvenientes, junto con los metadatos, que aseguran su supervivencia para el futuro.
—El autor es profesor de Registro y Organización de Materiales Editoriales de la UBA.
Los impuestos con parámetros desactualizados son doblemente pesados
Por Guillermo LoCane.
Son muchos los tributos en la Argentina que se rigen por parámetros que quedaron totalmente desactualizados por el crecimiento continuo y sostenido de la inflación de los últimos años. Esto lleva a convertirlos en mucho más gravoso (pesados) que lo diseñado originalmente por los legisladores que los sancionaron, y genera obvias resistencias y quejas entre los contribuyentes.
Bienes Personales: La falta de actualización del mínimo exento hizo que cada vez más personas deban afrontar el peso del impuesto siendo dueños de un pequeño patrimonio.
El gravamen quedó totalmente desnaturalizado, si consideramos que el mismo fue creado en 1991 con la finalidad de establecer un impuesto a la riqueza para aquellos sujetos que poseían un patrimonio superior a u$s100.000. Algo parecido sucede con Ganancia Mínima Presunta, que deben afrontar las compañías por su patrimonio. El límite vigente proviene de la redacción original de la norma que regula el gravamen, que data del 1998 y que fue fijado en $200.000
Impuesto a la ganancias: Son múltiples los parámetros que la ley contiene y que no se han actualizado, empezando por los establecidos en el artículo 23° de deducciones y mínimo no imponible y la escala de liquidación del artículo 90°.
Impuesto al Valor Agregado: En el año se tomó la decisión de poner un freno a los abusos que hacían las compañías con los vehículos. Lo que sucedía era que los ejecutivos simulaban que la firma adquiría un automóvil para uso del directivo, cuando en realidad era uso particular. De esta manera, las empresas podían computar como créditos fiscales los que surgían de tal operación y, por lo tanto, reducían el monto que les correspondía pagar en el IVA. Por eso, se incluyó en la norma un tope de $20.000 anuales. A más de 10 años del último cambio, ese importe permanece vigente pese a que los valores de los automóviles crecieron potencialmente.
Monotributo: Ya se han atrasado los parámetros establecidos en el año 2013 y se mantiene el límite máximo de precio unitario de venta de bienes en $2.500 (si los monotributistas venden a un valor mayor, pierden la condición de tales).
Ley Penal Tributaria: Otra de las normas que posee parámetros estáticos es la Ley Penal Tributaria, que establece penas de prisión para aquellos que evadan un determinado importe por gravamen y por período. Lo preocupante es que, al no recibir un ajuste, aumenta las posibilidades de que los que no paguen puedan quedar tras las rejas. La Ley 24.769 (establecida en el año 1996) fue reformada por última vez en el 2011, elevándose en dicha oportunidad los montos objetivos.