Evolución matemática de los juegos de azar durante el siglo XIX

junio 12, 2014

La Estadística y la Teoría de la Probabilidad en el Fortalecimiento de los Juegos de Azar:

¿Qué ocurría con la evolución de los juegos de azar durante el siglo XIX, campo primigenio en el cual había surgido la Teoría de la Probabilidad que paulatinamente se había extendido y alcanzado un desarrollo tan impresionante en todas las áreas de la ciencia?

Durante ese siglo prosperaron inicialmente los casinos que se inauguraron en los balnearios alemanes cercanos a los paisajes alpinos de la vertiente del río Rin (Wiesbaden, BadenBaden, Bad Homburg, Spa, SaxonlesBains, etc.), también florecieron numerosas casas de juego en el Estado de Louisiana antes de que comenzara la persecución puritana de los ciudadanos contra esa actividad pecaminosa que luego se propagó hacia otros pueblos de Estados Unidos a través del rió Mississippi, después surgieron los lujosos casinos de la Riviera Francesa como el de Monte Carlo a la cabeza del mundo por mucho tiempo, también se consolidaron los exclusivos clubes de juego para caballeros y las apuestas hípicas en el Reino Unido, florecieron los garitos y los Círculos Privados de juego en la alegre París convertida en una «ciudadespectáculo» después de su renovación urbanística concluida bajo el mando del Barón Haussmann, así como proliferaron los garitos en otras acogedoras ciudades francesas, y finalmente también crecieron los rústicos casinos a la americana (el famoso Saloon) durante el proceso de la colonización del Lejano Oeste.

Fundamentación matemática de los juegos de azar durante el siglo XIX.

Los flâneur del siglo XIX, es decir, los consumidores del ocio de la Modernidad, esto era todo lo que veían que ocurría ante sus ojos, pero tal vez muy pocos de ellos imaginaban que detrás de la fachada de los clubes, de las casas de juego, de las ventanillas de recepción de apuestas, de los garitos y de los casinos, el funcionamiento del negocio estaba dictado solamente por los últimos avances de la Teoría de la Probabilidad combinada con los aportes de la Estadística como herramienta de medición de los hechos inciertos o aleatorios. En efecto, en aquel tiempo los empresarios del ocio veían los juegos de azar simplemente como un «buen negocio comercial», que sólo es rentable si desde un comienzo le garantiza a la Banca la expectativa de obtener económicamente un cuantificable Valor Esperado (Expected Value) que constituye la Ventaja Matemática a su favor (House Edge), además de que tal rentabilidad sólo se puede concretar si siempre se garantiza un comportamiento impredecible del juego y si sólo se le ofrece al apostador opciones de triunfo «no equitativas» y desiguales frente a las reales opciones de triunfo de la Banca.

Estos primeros empresarios de los casinos, como los famosos hermanos Blanc que dirigieron el casino de Bad Homburg o el de Monte Carlo, eran gente que conocía del comercio, de la especulación financiera en las bolsas y en los bancos, de los criterios económicos aplicables a los negocios de alto riesgo, y por eso estas personas eran seguidoras de los últimos avances matemáticos y estadísticos ocurridos en el campo actuarial y de los seguros que eran una actividad comercial en la que el lucro se obtenía a partir de explotar las expectativas de ganancia o de pérdida en torno de la fortuita ocurrencia o no ocurrencia de ciertos siniestros (naufragios de barcos, deterioro de mercancías, incendios de fábricas, fallecimientos, robos, etc.), es decir, los empresarios de los casinos aplicaron en la administración de su negocio de los juegos de azar muchos de los criterios económicos y matemáticos que regían en el campo de los seguros que era el tipo de negocio más semejante a su actividad, y por eso ellos eran amplios conocedores de conceptos tales como la Teoría de la Ruina, la Pérdida Máxima Probable, el Cálculo del Riesgo Esperado, el Cálculo de las Reservas Disponibles, etc.

Estos primeros empresarios profesionales de los casinos para la adecuada administración de sus negocios del ocio también se asesoraban de importantes matemáticos pagándoles jugosos honorarios, y eran seguidores asiduos de las discusiones y las publicaciones sobre temáticas de probabilidad y estadística producidas por los sabios de su tiempo, por las asociaciones científicas, por las agremiaciones de contables o por los profesores de las universidades de Cambridge, Harvard, Oxford, la Sorbona, Turín, Berlín, etc. Además, tomando como referente el modelo de la Distribución Normal de la probabilidad ampliamente desarrollado por Laplace, Gauss, Poisson o Chebyshev, estos empresarios de los casinos sabían que en cualquier juego de azar, entre más jugadas se realicen, lo más probable es que las apariciones aleatorias de los resultados esperados se concentrarán dentro de ciertos límites en torno de un número ideal de apariciones, es decir, estadísticamente se prevé que los juegos de azar tienen un comportamiento más o menos regular que se puede proyectar previamente mediante el cálculo de probabilidades, comportamiento dentro del cual es poco probable que un resultado específico llegue a aparecer una cantidad excesiva de veces superior a las previstas, hasta el punto de volverse «predecible» a los ojos de los jugadores en contra de los intereses económicos de la Banca. Los empresarios que administraron los primeros grandes casinos le apostaban a la ocurrencia de esa forma de distribución de la probabilidad, le apostaban a que siempre el juego se comportaría aleatoriamente arrojando resultados que aunque en cada jugada son impredecibles, en todo caso globalmente se enmarcan dentro de unos límites más o menos previsibles desde el punto de vista estadístico, y por tanto, si en la mayoría de las ocasiones esos límites se dan, entonces se puede prever que al final la Banca siempre hará efectiva su ventaja matemática sobre los jugadores obteniendo importantes ingresos sobre todo el dinero que fue apostado por ellos.

Todo este conocimiento matemático, estadístico, contable y económico fue aplicado por los empresarios de los casinos en la creación de los nuevos juegos de azar, en la formulación de las reglas aplicables a cada juego, en el diseño de los tapetes de las mesas, en la selección precisa de las únicas opciones a las cuales les pueden apostar los jugadores, en el establecimiento de los montos de los premios que pueden ser pagados, en la fijación de los topes mínimos y máximos de las apuestas que se pueden admitir en cada mesa, etc. Se puede afirmar que, paradójicamente, desde el siglo XIX en las mesas de los juegos de azar de los casinos «nada ocurre al azar», porque los nuevos juegos de azar de la Modernidad no surgieron por generación espontánea ni por tradición cultural ni por caridad para agradarle a los consumidores del ocio, sino que surgieron como parte del engranaje de un gran negocio basado en la explotación de la ventaja matemática (House Edge) que conscientemente se establece a favor de la Banca en cada juego ofrecido al público.

En síntesis, desde el siglo XIX en una mesa de juego de un casino todo está debidamente calculado y planeado, para que desde el mismo momento en que el jugador coloque su apuesta sobre el tapete, las probabilidades y la estadística indiquen que esa apuesta muy probablemente deberá generar un flujo de rentabilidad a favor de las arcas de la Banca. Incluso la recaudación de este flujo rentable de dinero fue perfeccionada y comenzó a operar «automáticamente» gracias al ingeniero norteamericano Charles Fey, cuando basado en los diseños de las máquinas calculadoras, las cajas registradoras, los organillos de manivela, etc., inventó en 1897 la denominada «Máquina Tragamonedas» (Slot Machine), novedoso aparato que no sólo inauguró la gran época en que el comportamiento aleatorio de los juegos de azar comenzó a ser simulado mediante artilugios mecánicos, sino que además a la postre permitió que los empresarios de los casinos tuvieran una mayor seguridad acerca de la expectativa de obtener la recaudación de un porcentaje fijo de rentabilidad sobre el funcionamiento diario de tales máquinas.

Fortalecimiento de las Creencias Especulativas de los Apostadores respecto de los Juegos de Azar:

¿Qué hacían los jugadores y los apostadores del siglo XIX mientras todo lo anterior ocurría en la evolución matemática de los juegos de azar y del negocio de los casinos?

Al respecto un gran porcentaje de los jugadores posiblemente eran hábiles tahúres muy tramposos, que preferían aquellos juegos en los que tenían acceso a la manipulación directa de las cartas o de los dados, o preferían juegos en los que podían actuar en colusión con otros jugadores para así poder realizar todo tipo de timos y trampas contra los contrincantes ingenuos, únicas vías que encontraban seguras para la obtención de ganancias en los juegos de azar.

Muchos otros jugadores, fieles a la noble filosofía consumista del flâneur, consideraban impropio y poco caballeroso pensar en el dinero perdido en los juegos de azar o siquiera expresar cualquier emoción ante el anhelo de ganar una fortuna a través de ese medio: se jugaba, luego se ganaba o se perdía, pero siempre se aceptaban los resultados del azar con gallardía y caballerosidad.

Otros jugadores, menos dóciles a someterse pasivamente al imperio del azar, quizá aplicaban algunos análisis combinatorios muy simples para calcular sus expectativas de triunfo o para elegir las opciones a las que se les debía apostar.

Un creciente porcentaje de jugadores creían a pie juntillas en la falacia de la «Ley del Equilibrio Cósmico» que necesariamente se debe producir en la cantidad de apariciones de los resultados opuestos de un juego de azar entre más jugadas ocurran, falacia que desde los tiempos de D’Alembert inspiró a muchos apostadores a crear diversos sistemas de apuestas supuestamente infalibles, aplicables en mayor medida al TrenteetQuarante o la ruleta, sistemas absurdos basados realmente en simples martingalas y en progresiones en el incremento o en el descenso de la cantidad apostada en cada jugada, tales como la Gran Martingala, la Pequeña Martingala, el sistema Labouchere, la Progresión de Wrangler, el sistema Philiberte, el sistema Fitzroy, el sistema Tiers et Tout, el sistema Montant Belge, el sistema Paroli, etc.

Otros más, tal vez habían escuchado que la estadística era una ciencia que trabajaba de la mano con el cálculo de probabilidades para el análisis del comportamiento de los eventos aleatorios, pero lo único que ellos en verdad sabían sobre la aplicación de la estadística era recolectar unos pocos resultados aparecidos en algún juego de azar y comenzar a apostarle a los resultados que a primera vista parecían «más dominantes» o «más salidores» en el grupo analizado, sin emplear ningún procedimiento matemático serio para verificar si esos resultados presuntamente dominantes o salidores en verdad representaban una «desviación significativa» en el comportamiento aleatorio del juego o si solamente se enmarcaban dentro de los límites previsibles del azar.

Solamente hasta 1873 se conoció de la legendaria hazaña del ingeniero inglés Joseph Hobson Jagger (1830−1892), quien al parecer usó las técnicas de muestreo, de análisis estadístico y de cálculo de probabilidades para descubrir unas fuertes tendencias en una de las ruletas del casino de Monte Carlo, descubrimiento que según se dice le permitió amasar una gran fortuna al apostarle a los números que más probabilidades tenían de aparecer. Después de esta hazaña se conoció de un grupo de jugadores italianos que hacia 1880 también aplicaron las técnicas de la estadística y del cálculo de probabilidades para amasar una gran fortuna nuevamente en las ruletas desviadas de Monte Carlo, y posteriormente durante varias décadas no se volvió a conocer ninguna noticia, anécdota, sistema o libro que hablara a profundidad, con detalles y con ejemplos prácticos, sobre la manera de aplicar de forma conjunta la Estadística y la Teoría de la Probabilidad a concretos juegos de azar para amasar fortunas.

Resulta curioso que durante el siglo XIX los empresarios que administraron los casinos usaron a plenitud todos los elementos de la Estadística y de la Teoría de la Probabilidad para perfeccionar la ventaja matemática establecida en los juegos de azar y protegerse contra el riesgo, contra la probabilidad de ruina, contra las desviaciones inusuales en la aparición de los resultados aleatorios, contra la falta de reservas económicas, etc.; mientras que la mayoría de los jugadores se quedaron estancados en el uso precario del análisis combinatorio o en la creencia en la inmutable Ley del Equilibrio Cósmico que fue defendida por D’Alembert quizá en un momento de desvarío. En otras palabras, absurdamente para enfrentarse a los juegos de azar de la Modernidad los jugadores no estaban empleando las mismas herramientas matemáticas, estadísticas y del cálculo de probabilidades que usaron los empresarios para lograr el perfeccionamiento de la ventaja matemática establecida en tales juegos.

La culpa tal vez no era de los jugadores, sino de la ausencia de fuentes de información especializadas y serias en la aplicación de la Estadística y de la Teoría de la Probabilidad a los juegos de azar. En efecto, si uno analiza las grandes obras sobre estadística y probabilidad del siglo XIX escritas por verdaderos genios matemáticos de la talla de Laplace, Gauss, Poisson, Quetelet o Chebyshev, encuentra que estos sabios para poder explicar los conceptos básicos usados en sus obras acuden inicialmente a ejemplos muy simples basados en el lanzamiento de monedas, el lanzamiento de dados, la extracción aleatoria de cartas de un mazo, la extracción aleatoria de balotas de una urna, el análisis del Problema de los Puntos, etc., pero luego estos sabios se elevan a las alturas intelectuales y se adentran en la axiomatización de los conceptos explicados ligando su aplicación a la solución de problemas más trascendentales que merecían toda su atención, tales como el desciframiento de las órbitas de los planetas, la forma como se comporta la luz, el cálculo de la trayectoria de los planetoides, el cálculo de la resistencia de los metales usados en la fabricación de las mercancías, el cálculo del grado de error cometido en una observación, el desvío esperado en el comportamiento de una variable en un experimento de laboratorio, el cálculo esperado en el crecimiento de la población, el cálculo de la ocurrencia de posibles siniestros asegurados, etc. En las obras de estos grandes autores matemáticos no hay referencias a la manera práctica de aplicar y sacar provecho del Muestreo Estadístico, la Distribución Normal, la Varianza, la Desviación Típica o los Niveles de Confianza a juegos de azar concretos como el Baccarat, el TrenteetQuarante, la ruleta francesa, el ChuckaLuck, las loterías, etc.

Lo anterior no significa que durante el siglo XIX no se hayan escrito obras de literatura especializada sobre los juegos de azar, pues de hecho se escribieron muchas, mereciendo mención especial por su popularidad las siguientes:

An exposure of the arts and miseries of gambling, (1843). Escrita por Jonathan H. Green y publicada en Filadelfia.

Traité du TrenteQuarante contenant des analyses et des faits pratiques du plus haut intéret suivis d’une collection de plus de 40.000 coups de banque, (1853). Escrita por G. Grégoire y publicada en París.

Nouveau manuel complet des jeux de calcul et de hasard ou Nouvelle Académie des Jeux, (1853). Escrita por Lasserre, Lebrun y Leroy, y publicada en París.

Routledge’s Whist Player’s Handbook, (1854). Escrita por N. Routledge y publicada en Londres.

Jeux de la Roulette et du Trente et Quarante, Méthode, (1880). Escrita por Menaldo y publicada en Niza.

Le jeu public et Monaco, (1882). Escrita por Le Docteur Prompt, y publicada en Paris.

Les grands jeux: Roulette, Trente & Quarante, Baccarat, Bourse; (1885). Escrita por Pierre Boissier y publicada en París.

Il Giuoco del Lotto, (1886). Escrita por M. de Ciutiis y publicada en Nápoles.

Une lune de miel à Monte Carlo, (1887). Escrita por Adolphe Belot y publicada en Paris.

Girotechnie ou la description scientifique de la roulette, (1890). Escrita por el doctor C. Surville y publicada en Niza.

Montecarlo occulto, Montecarlo palese, (1899). Escrita por Barone York y publicada en Turín.

Sin embargo, estas obras, y muchas otras de su mismo estilo escritas y publicadas en el siglo XIX, se dedican principalmente a explicar las reglas aplicables a populares juegos de azar como el veintiuno, el póquer, el whist, la ruleta, el TrenteetQuarante, el baccarat, etc., pero no ofrecen un análisis serio de esos juegos que se fundamente en el cálculo de probabilidades o en el estudio estadístico de los resultados aleatorios. Realmente esas obras se limitan a proponerle al lector la aplicación de una serie de sistemas de colocación de apuestas, martingalas y progresiones que generalmente están basadas en las «falacias del jugador», sin ofrecer una verdadera prueba matemática de su efectividad frente a la Banca, todo lo cual es adobado además con una serie de anécdotas, especulaciones, recomendaciones y observaciones basadas sólo en la experiencia personal del autor de cada obra. En verdad es muy difícil creer que esas obras tienen un auténtico carácter científico, debido a la gran cantidad de especulaciones y suposiciones que emplean en la fundamentación de los diversos temas que tratan.

¿Por qué los grandes genios matemáticos y científicos del siglo XIX no aprovechaban sus conocimientos para escribir obras especializadas y serias sobre los juegos de azar?

Quizá muchos matemáticos, contables, ingenieros y científicos de esa época, que habían sido consultados por los mismos empresarios administradores de los casinos que perfeccionaron los modernos juegos de azar para así garantizar las ganancias de la Banca, sabían que si los juegos de azar tienen un comportamiento aleatorio que estadísticamente es próximo al modelo de la Distribución Normal, entonces no vale la pena gastar las neuronas tratando de formular sistemas matemáticos de apuestas que supuestamente prometen obtener ganancias exorbitantes en los juegos de azar, cuando realmente en muy contados casos el jugador verá ocurrir una inusitada racha favorable que se desvié significativamente más allá del comportamiento promedio del juego, lo cual tiene una probabilidad de ocurrencia siempre muy baja.

Tal vez por eso tampoco resulta extraño que desde el siglo XIX muchos jugadores hayan terminado parapetados en la lectura de obras que hablan de milagrosos sistemas de apuestas que sólo se basan en las falacias, o que, en el peor de los casos, al intentar encontrar sistemas infalibles de apuestas que puedan vencer a la Banca, hayan terminado por revivir las viejas creencias místicas sobre la «Diosa Fortuna» (el uso de talismanes, patas de conejo, fe ciega en las corazonadas, etc.) que son propias de aquella remota época pagana y oscurantista en que aún en los juegos de azar no regía la ventaja matemática perfeccionada a favor de la Banca.

Bibliografía consultada:

HALD, Anders. A history of mathematical statistics from 1750 to 1930. John Wiley & Sons, New York, 1998.

KILBY, J. y FOX, J. Casino operations management. John Wiley & Sons, New York, 2005.

KOYRE, Alexandre. Estudio de historia del pensamiento científico. Editorial Siglo XXI, Ciudad de México, 1978.

STIGLER, Stephen. The history of statistics: the measurement of uncertainty before 1900.Belknap Press/Harvard University Press, 1990.

WIKIPEDIA. Consulta de los términos: Expected Value; Gambler’s Fallacy; Gambling; History of Statistics; House Edge; Wagering Business.

Fuente: http://www.eyeintheskygroup.com, 2014.

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Cómo hacer un backup efectivo

junio 12, 2014

No hay nada más viejo que el backup de hoy
Por Ariel Torres

Haciendo un poco de orden encuentro una caja. La caja contiene fotos de mis antepasados. Casi ninguna expone fechas o nombres, por lo que, a estas alturas, carecen de significado. Una imagen vale más que mil palabras, siempre y cuando tenga un epígrafe de 60 caracteres. Al menos, si se trata de una foto documental.

Es obvio que conozco esa caja y su contenido desde hace mucho. Mi pensamiento no recala en los epígrafes; en cambio, medito sobre lo que han perdurado esas imágenes. En algunos casos, calculo, cerca de un siglo. Entonces giro la cabeza y miro la pila de discos externos que descansa sobre mi mesa de trabajo. No puedo sino reírme. Me imagino algún descendiente que trata de acceder esas unidades dentro de 80 o 90 años. Bueno, sí, es humor geek, lo admito. Pero estamos todos en la misma. Sacamos 2500 fotos durante un viaje y después los JPG quedan por ahí, en el disco duro, en una carpeta. A lo sumo, las tagueamos y copiamos a un disco externo. ¿Qué tan perdurables son esos documentos?

Nos guste o no, nuestra capacidad de producir documentos digitales es inversamente proporcional a nuestra certeza de seguir conservándolos en el futuro. Una invisible e infinitesimal debilidad estructural en el disco rígido, y adiós, miles de fotos, textos y videos invaluables, irreemplazables, se evaporarán, habiendo existido siempre en un limbo digital intangible.

Es que no importa, como me han dicho en más de una oportunidad, que los registros en papel y acetato tampoco sean para siempre. No es el punto. El punto es que los registros digitales son microscópicos y están sellados en una caja negra. Carecen de la franqueza del papel y el acetato, cuyo deterioro podemos detectar a tiempo y, de alguna forma, rescatar el contenido. En el caso de los discos duros existe la tecnología SMART ( Self-Monitoring, Analysis, and Reporting Technology ), que avisa cuando la unidad tiene algún problema de salud, pero he visto fallar dos discos duros de forma catastrófica, de un día para el otro, sin el menor aviso de SMART.

Más aún -anoto en el margen-, hoy es imposible para la mayoría de las personas acceder a los contenidos de un simple diskette, que dejaron de usarse hace tan sólo una década (Dell anunció en febrero de 2003 que sus equipos hogareños ya no tendrían lectora de diskettes). El papel y el acetato no necesitan baterías, sistemas operativos, lectores ni formatos especiales.

No, no me interesa volver al laboratorio fotográfico ni retomar la máquina de escribir, pero es menester reducir los riesgos de la burbuja documental en la que vivimos. ¿Cómo? Con un backup. (Y, nota en el margen también, usando formatos de archivo públicos y abiertos, porque de nada sirve un backup que dentro de 25 años no puede decodificarse.)

Hay un solo tipo de backup efectivo: el que está automatizado. ¿Por qué? Porque el otro, el manual, es la típica tarea que dejamos para mañana, y los discos fallan siempre la noche anterior a mañana. Cierto que hay empresas que intentan recuperar la información, pero no siempre es posible y se trata de algo bastante costoso. En ocasiones, más costoso que un disco externo nuevo.

Las máquinas, en cambio, no dejan estas cosas para mañana, no se olvidan, no postergan. A propósito, y por experiencia, verificar de vez en cuando que los respaldos estén produciéndose como corresponde nunca está de más.

Plan A, B, C, D…

Ahora, vamos a intentar armar un plan de backup en el mundo real y con el mínimo costo posible. Un plan así echa mano de dos tácticas: la copia de respaldo local (costo del software: cero; se requiere de un disco externo o de otra computadora con un disco espacioso) y la copia en la nube (los servicios que menciono aquí son gratis, pero hay también muy buenas empresas de backup comerciales, si se necesita más espacio de almacenamiento). Otra cosa: hacer doble copia local y almacenar cada una en lugares diferentes de la casa no es ninguna mala idea.

Sé que suena un poco exagerado, y seguirá pareciéndolo hasta que pierdas las fotos de tu primogénito en un nanosegundo por la falla de un disco rígido. Por eso, aunque suene a mucho, la idea es que ninguna eventualidad nos deje sin documentos valiosos e irrecuperables.

El primer requisito para que un plan de bajo costo como éste funcione es ser realista con el espacio de almacenamiento. Cuando alguien me pregunta cómo hacer copia de respaldo de 1 terabyte de datos, mi respuesta es que quizás está guardando más de lo que debería. Un terabyte equivale a sacar unas 300 fotos por día, todos los días, con un buen smartphone durante 10 años. Equivale a la música en MP3 de aproximadamente 800 CD. Me encanta la música, tengo como 50 GB de MP3 de mis discos compactos. ¿Pero 1 tera?

Está bien, sí, es verdad, sería fantástico que pudiéramos apretar un botón y que todo (todo) se transfiriese a la nube en un instante. IBM e Intel están trabajando en ese tipo de tecnologías. Pero no es para ahora. Ni para mañana a la tarde. Si querés que sea un sistema económico, hay que reducir las expectativas. De lo contrario hace falta contratar un servicio online de 499 dólares al año por 500 GB (en Dropbox), 799,50 dólares al año por 1 TB (en iDrive) o 600 dólares al año por 1 TB en Google Drive, por citar tres ejemplos.

Eso sí, la transferencia instantánea te la debo. Falta bastante para eso todavía. Por eso, CrashPlan, el prestigioso servicio de backup comercial de Code42 ( www.code42.com ), ofrece la posibilidad de enviar el primer pack de datos en un disco duro.

No hay nada de desproporcionado, sin embargo en enormes cantidades de datos, en ciertos casos. Por ejemplo, si te dedicás al cine o a la música. Ahí es menester invertir dinero porque esos archivos son invariablemente gigantescos. Por un lado, y si el volumen es realmente enorme, habría que considerar seriamente las cintas de backup. Por otro, el servicio en la nube de Amazon, llamado S3 (por Simple Storage Service), parte de los Amazon Web Services, puede guardar hasta 5 TB. En este sitio se pueden consultar las características y los precios: http://aws.amazon.com. Tienen una capa gratuita de 5 GB, pero, aviso, hace falta una tarjeta de crédito válida incluso para acceder al plan sin cargo. Por su parte, Google Drive tiene un plan de 16 TB (sí, terabytes). Cuesta 800 dólares por mes.

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Así que nos proponemos que el backup se haga de manera automática, local y remotamente, y sin tener que pagar más que el hardware, si acaso. No voy a hacer la lista de todas las opciones existentes. Son muchas y nos llevaría todo el día. Más bien, lo que sigue es un mecanismo de backup local que vengo usando desde hace muchos años sin que haya fallado ni una vez, más dos o tres opciones nubosas que me gustaron y también parecen ser robustas. Aclaro, ya que estamos, que los fabricantes de discos externos tienen en general soluciones profesionales que hay que revisar, si las necesidades de backup exceden el horizonte doméstico o de oficina hogareña que estoy esbozando aquí.

La copia local

Mi preferido para las copias locales en Windows es SyncBack Free (www.2brightsparks.com/freeware/freeware-hub.html ), que va por la versión 6, es muy sólido, completo y, no menos importante, fácil de usar. En este post de mi blog Freeware en lanacion.com, hay más información sobre cómo obtener, instalar y configurar SyncBack Free ( http://blogs.lanacion.com.ar/freeware/packs/syncback/ ).

SyncBack queda en segundo plano y a la hora señalada hace copia de seguridad en un disco externo, en otro disco dentro de la misma máquina, en otra máquina dentro de la red o en un FTP. De momento, todo lo que debemos considerar es dónde y cómo vamos a guardar las copias de respaldo.

Para volúmenes razonables, los discos externos son económicos y, si se los trata con extremo cuidado, duran mucho tiempo. Golpearlos, sobre todo si están andando, es una Muy Mala Idea. También hay modelos de discos externos que ofrecen almacenamiento en la nube sin cargo, aunque no es mayor, hasta donde he visto, que el de los servicios gratis que menciono más abajo.

¿Cuándo hacer backup? Todos los días no es ninguna mala idea; puede programarse el perfil para que lo haga durante la noche. Si se usa una notebook, la programación (el apartado Cuándo en SyncBack) permite instruir al perfil para que despierte al equipo para ejecutarse, incluso si el usuario no ha abierto sesión. Así resolvemos el asunto de la automatización.

La otra opción, que uso mucho, es emplear los discos de otras computadoras dentro de mi red local para hacer backup (3 máquinas en diferentes sitios, en mi caso). Si tenés al menos otra máquina siempre encendida, podés usarla para crear copias adicionales. En general, la redundancia es la principal salvaguardia contra la burbuja documental. Pero hay algo más.

Como se puede observar, para que este plan funcione de forma automática los discos externos deberían estar siempre conectados. He tenido discos externos conectados durante varios días sin problemas, y de hecho apagan el motor luego de un tiempo de inactividad. Pero me temo que de todas formas no es la mejor idea. No, cuando menos, sin un UPS que proteja contra cortes de luz y tormentas eléctricas severas. Una computadora en red es, por lo tanto, una opción siempre encendida muy práctica. Si esto no es posible, habrá que echar mano de Internet, como sigue.

En la nube

Aunque hace no mucho esto sonaba a cuento de hadas, hoy es más fácil hacer backup en servidores remotos mediante Internet que programar el respaldo local. Hay muchos servicios de este tipo, todos bastante conocidos: SkyDrive (https://skydrive.live.com), Dropbox (https://www.dropbox.com), Google Drive (https://drive.google.com) y iDrive ( https://www.idrive.com ), entre otros. Andan muy bien, tienen sus propias aplicaciones para PC y smartphones, y ofrecen de 2 a 5 GB sin cargo, que pueden extenderse (hasta 18 GB, en Dropbox y iDrive, por citar dos) mediante invitaciones a otras personas o compartiendo la dirección del servicio en las redes sociales. Más interesante todavía, si uno se suscribe a todos ellos, puede sumar una cantidad interesante de espacio. Y si no tenés más que una computadora, solucionan el asunto de la automatización, al menos de forma remota, de manera sencilla y bastante segura.

Probé Dropbox, iDrive y Google Drive. Los tres sincronizan de inmediato y son muy fáciles de usar. No me gusta que iDrive me sugiera suscribirme a un plan pago cada tanto, eso es adware y por lo tanto ya no es tan gratis; lo sobrelleva con una muy buena aplicación de Escritorio en la que se pueden elegir las carpetas por respaldar y la opción de sincronizar en tiempo real. Dropbox hace lo mismo por medio de la Carpeta Dropbox; lo que arrojes allí, irá a la nube en el momento. Google Drive combina un poco de las otras dos y está, como es normal en las aplicaciones de la compañía de Mountain View, muy bien hecha. Las tres se mostraron estables durante semanas en Windows 7 y 8.

El único límite, si no queremos abonar una cuota, es la cantidad de gigabytes; 5, 10 o 15 GB no alcanzan para guardar todo, como dije. Pero sí para hacer respaldo de lo fundamental; es nuestra caja con fotos de la modernidad.

Por el momento, pues, la solución es resguardar solamente lo que consideramos más valioso. Tendemos a hacer 15 tomas idénticas del mismo paisaje. Total, ¡no hay límite! Quizás, hasta que aparezcan soluciones que hoy suenan a mágicas, debamos habituarnos a seleccionar la que quedó mejor y copiar en el respaldo solamente ésa. Pasaríamos así, en el ejemplo anterior, de 15 MB a 1 MB..

Fuente: La Nación, 30/03/13.

Matemáticas y juegos de azar

junio 11, 2014

Matemáticas y juegos de azar.
Reseña de Ricardo Miró.

Matemáticas y juegos de azar. Jugar con la probabilidad.
Autor: John Haigh
Tusquets Editores, S.A. Colección: Metatemas.
Julio de 2004. 387 páginas.

La teoría de probabilidad, de larga maduración en la historia de la ciencia, es una rama de las matemáticas que se desarrolló de manera muy acelerada durante la primera mitad del siglo XX, construyendo sus fundamentos analíticos sobre un sólido cuerpo axiomático, especialmente en los ámbitos académicos de Francia, Polonia, Hungría y la por entonces Unión Soviética.

En la actualidad, los métodos de análisis y los ámbitos de aplicación de dicha teoría han impregnado vastas áreas del conocimiento y de la ciencia en general, como por ejemplo la física, la astronomía o la economía, y también humanidades como la sociología o la lingüística. Asimismo, es notable su presencia en las ciencias naturales como la geología o la biología, por citar algunos pocos ejemplos de manera explícita. No puede dejar de observarse, por otra parte, que la teoría de la probabilidad ha irradiado su influencia inclusive en una de las ramas más puras de las mismas matemáticas, como ha sido el caso de la denominada teoría de los números.

Este último contacto actualmente resulta esencial para el estudio, desarrollo y perfeccionamiento de los métodos y algoritmos criptográficos diseñados para preservar la seguridad de los sistemas informáticos complejos, de alta sensibilidad en la vida pública, como lo constituyen el dinero electrónico en el campo financiero o la firma digital en el ámbito jurídico.

Fuente: Revista Ciencia Hoy. Volumen 14, nº 83. Octubre – Noviembre 2004.

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Juegos de azar

Los juegos de azar son juegos en los cuales las posibilidades de ganar o perder no dependen de la habilidad del jugador sino exclusivamente del azar. La mayoría de ellos sean también juegos de apuestas cuyos premios están determinados por la probabilidad estadística de acertar la combinación elegida. Mientras menores sean las probabilidades de obtener la combinación correcta, mayor es el premio. Hasta la fecha, el premio más elevado otorgado por un juego de azar se ha dado en Estados Unidos, en 1998, con 295 millones de dólares, que fue repartido entre 13 operarios.

Principalmente es útil la destreza del jugador para calcular las posibilidades que se deriven de una o varias acciones, en relación siempre con el azar; además, el jugador debe ser hábil para reducir la probabilidad de resultados desfavorables y aumentar la de los favorables mediante sus acciones. Ganar o perder en esta clase de juegos depende, en buena medida, de la habilidad de los jugadores, pero el componente impredecible que es el azar puede arrebatar la victoria hasta al jugador más experimentado y diestro.

Orígenes

Los sumerios y asirios utilizaban un hueso extraído del talón de animales denominado astrágalo o talus, que tallaban para que pudieran caer en cuatro posiciones distintas. Los juegos con dados se originaron en los tiempos del Imperio Romano , aunque no se conoce apenas las reglas con las que jugaban. Uno de estos juegos, denominado «hazard», palabra que en inglés y francés significa riesgo o peligro, fue introducido en Europa con la Tercera Cruzada. Las raíces etimológicas del término provienen de la palabra árabe «al-azar», que significa «dado».

Juegos de Azar más populares

Bingo

El bingo, originario de Italia, consiste en un bombo con un número determinado de bolas numeradas en su interior (75 o 90). Los jugadores juegan con cartones con números aleatorios escritos en ellos, dentro del rango correspondiente, 1-75 o 1-90. Un locutor o cantor va sacando bolas del bombo, cantando los números en voz alta. Si un jugador tiene dicho numero en su cartón (el de 24 números es el más habitual) lo tacha, y el juego continua así hasta que alguien consigue marcar todos los números de una línea y el cartón.

La probabilidad de obtener una línea o el cartón entero depende del número de cartones que están interviniendo en el juego, por lo que dependerá del número de personas que estén jugando así como del número de cartones con que cada participante juegue. Como en este juego se sacan número hasta que alguien “canta bingo”, es decir, posee el cartón con los 24 números, la probabilidad depende del número de cartones en juego, así como, del control del jugador sobre sus cartones.

El número de posibles cartones únicos de bingo es: 552,446,474,061,128,648,601,600,000

Águila o Sol

Este sencillo juego, en el que se suele lanzar sobre una superficie horizontal una moneda al aire y gana el que eligió la cara vista hacia arriba. Cuenta con diversos nombres según la parte del mundo en el que nos encontremos: cara o ceca en Argentina; cara o sello en Chile, Panamá y Venezuela; cara o corona en el Salvador; cara o cruz en Ecuador, España y Puerto Rico; cara o escudo en Honduras y Guatemala; águila o sol en México; cara o número en Paraguay; etc… Como sólo hay 2 posibles elecciones, la probabilidad de acierto es del 50%.

Dados

Los sumerios y asirios utilizaban un hueso extraído del talón de animales como ovejas, ciervos o caballos, denominado astrágalo o talus, que tallaban para que pudieran caer en cuatro posiciones distintas, por lo que son considerados como los precursores de los dados. El juego de los dados consiste en lanzar un objeto de forma poliédrica sobre una superficie horizontal. Los posibles resultados numéricos están marcados en cada una de las caras del poliedro y se eligen tomando, normalmente, el resultado marcado en la cara que queda vista hacia arriba. El dado más convencional cuenta con seis caras por lo que la probabilidad de obtener un número (de los 6) es de 1 entre 6, es decir, 16,67%. Si lanzamos 2 dados 6 caras será del 4,76%. En China y la India se jugaban los dedos de la mano a los dados.

Lotería

Su origen se remonta al siglo XV cuando los comerciantes genoveses idearon este sistema como estrategia de venta, al estar constituidos los premios por mercancías.

En un sorteo de un cupón, la probabilidad de que te toque depende, del número de billetes en juego, así como del número de series. Como ejemplo se pondrá el sorteo extraordinario de Navidad en España, donde se ponen en juego 170 series de 85.000 billetes, de los cuales 13.334 se llevan premio. La probabilidad de que nos toque el premio mayor con un solo cupón es de 1 entre 14 millones y medio (170 series x 85.000 billetes).La cuantía del premio a recibir no sólo depende de la probabilidad de acierto, sino también del porcentaje que se devuelva como premio de la cantidad jugada, que suele ser de un 70%.

Quiniela (España)

En cuanto a las quinielas, su acierto depende del número de posibilidades o posibles elecciones. Si hacemos una apuesta sencilla, tenemos que hacer frente a 3 elevado a la 14 de casos posibles, ya que en cada uno de los catorce partidos tenemos tres posibles resultados: 1, X, 2. Por lo tanto, hay que dividir nuestra apuesta (1) entre todas las posibilidades (3 a la 14), con lo que para llevarse el pleno hay una probabilidad de 1 entre casi 5 millones. La diferencia con otras formas de apuestas es que aquí, además del azar, existe una mayor probabilidad de acierto, que depende de la diferencia entre los equipos de fútbol en juego.

Lotería Primitiva o «Lotto»

En este tipo de lotería, se tiene una serie de números, de los cuales una cantidad son los que resultan ganadores. En el caso de que sean 49 y seis los ganadores, la probabilidad que hay de ganar el premio máximo con una apuesta sencilla es de 1 entre 13.983.816, es decir, las posibles combinaciones de 6 números sobre 49 números.

Pozo de la quiniela

Para participar en el juego, el apostador debe elegir dos números de tres cifras o si lo deseara, la terminal de juego le generará automáticamente la apuesta. Si esos dos números de tres cifras salen en cualquier orden entre los cinco primeros premios del extracto, se consideraran ganadores del juego. El premio se conformará destinando, del total de lo recaudado, un cuarenta por ciento (40%). La probabilidad de acierto es de 1 entre 49850.

Máquinas Tragamonedas

Este juego a cambio de una cantidad de dinero se ofrece ocasionalmente un premio. Existen de dos tipos: las máquinas programadas (habituales en salones de juego y bares), en la que, según un programa interno, después de un número de juegos, la máquina ha de devolver una parte del ingreso que se ha realizado (en torno al 70%); las máquinas de azar (habituales en casinos), en las que dependen exclusivamente del azar. El mayor premio de una tragamonedas fue dado en Atlantic City (Estados Unidos) con más de diez millones de dólares, que se habían acumulado como «bote» durante años, y a cambio de sólo una moneda de cinco centavos.

Ruleta

El juego de la ruleta, típico de los casinos, debe su origen al matemático francés Blaise Pascal, de ahí que su nombre viene del término francés roulette, que significa rueda pequeña. En un principio poseía 36 números (la suma de los primeros 36 números da el número mágico por excelencia: 666) y a finales del siglo XIX, los hermanos Blanc la modificaron añadiéndole un nuevo número, el 0, y la introdujeron inicialmente en el Casino de Montecarlo. Esta ruleta cuenta con una proporción de premios de 36/37, que deja un margen para la casa del 2,7% (en Europa) o el 5,4% (en EE.UU.) si cuenta con dos ceros.

Fuente: Wikipedia, Maths, WR.

Aprenda a conocer sus límites

junio 11, 2014

¿Está demasiado ocupado? Aprenda a conocer sus límites.
Por Sue Shellenbarger.

Una amiga a la que admira le acaba de pedir que encabece una actividad de recaudación de fondos. Usted tiene un empleo de tiempo completo y el encargo parece implicar una gran dedicación.

Pero su amiga es una madre que trabaja y está involucrada en el centro de padres de la escuela de sus hijos, hace poco participó en su primera maratón y tiene una vida social muy activa. ¿Por qué no puede usted hacer tantas cosas como ella? ¿Y cómo darse cuenta de que ha asumido demasiados compromisos?

La cantidad adecuada de actividades varía según cada individuo. Lamentablemente, la mayoría de las personas no sabe cuándo alcanza sus límites y es hora de rechazar nuevas labores. Muchos siguen el ejemplo de otros, como un jefe que nunca dice que no a demandas nuevas o un colega que combina carrera y familia como mejor puede.

Escena de The Office

Escena de The Office

Aprender a detectar y prestar atención a los signos de advertencia de sobrecarga exige práctica y planificación, según personas que encontraron sus límites por las malas.

Hace seis años, Michael Mawdsley seguía acumulando actividades hasta llegar a trabajar 80 horas semanales, ayudando a criar a sus dos hijos pequeños y colaborando en la junta directiva de un grupo de donación de órganos sin fines de lucro.

El ejecutivo estadounidense afirma que competía para ser percibido como el más trabajólico. «Me gustaba que mi jefe supiera que le había enviado el primer e-mail de la mañana y el último del día», reconoce.

Además de sufrir de insomnio y problemas estomacales, se volvió impaciente con los empleados. Cuando su jefe le advirtió que podría perder su empleo si no mejoraba su trato, finalmente se dio cuenta de que estaba «en el límite», asegura.

Asesorado por un entrenador, delegó tareas administrativas y redujo sus horas de trabajo semanal a 50. Se tomó más tiempo para escuchar a sus subordinados y estar en casa con su esposa e hijos.

«Estoy más consciente cuando tomo demasiadas responsabilidades», indica. Cuando nota señales tempranas de sobrecarga, como fatiga, respiración rápida o tensión en sus hombros, se dice a sí mismo que ya llegó al punto máximo y deja tiempo para dormir más o tener momentos de esparcimiento. Desde entonces, fue ascendido dos veces.

La capacidad de cada persona de manejar múltiples tareas y actividades está formada por la genética y las primeras experiencias, explica Amit Sood, profesor de la Escuela de Medicina de la Clínica Mayo, en Rochester, en el estado de Minnesota.

Algunas personas heredan la tendencia a ser más susceptibles al estrés y la sobrecarga. Quienes reciben muchos cuidados y calidez de pequeños y experimentan una adversidad temprana sólo suficiente para desarrollar adaptabilidad pero no demasiado, suelen estar mejor capacitados para hacer frente a estas situaciones, dice Sood.

La personalidad también juega un papel destacado. El altruismo es un rasgo que ayuda a las personas a dar un sentido a sus labores y actividades, y les permite hacer más sin sufrir efectos negativos, sostiene Sood.

En cambio, la gente con un carácter neurótico, que es más propensa a experimentar emociones negativas como ansiedad e ira, suele tener más tensión al combinar distintos roles, según un estudio de 2012 publicado en la revista especializada Journal of Vocational Behavior.

Cali Yost estima que 15% de los empleados de las cientos de empresas donde ha realizado sesiones de capacitación logran manejar largas listas de tareas sin mayores inconvenientes. Estas personas que se fijan metas altas, que ella llama «talentos naturales», suelen tener un solo calendario para todas sus actividades laborales, familiares, personales y de la comunidad, ya que esto los ayuda a ver el panorama más general y no olvidar sus compromisos.

No obstante, pocas personas tienen una buena comprensión de su capacidad para manejar tareas y actividades múltiples. Cuando se sobrecargan, lo primero que nota la mayoría de la gente es que «las pelotas comienzan a caer,» dice Yost. «No pasas a buscar a tu hijo, u olvidas una llamada con un cliente».

Otros síntomas iniciales de sobrecarga pueden incluir insomnio, enfermedades menores, un alza de la presión o dolores frecuentes. Las señales emocionales incluyen irritabilidad y ansiedad. Las relaciones y la vida social se suelen deteriorar.

La sobrecarga también tiene consecuencias cognitivas, al afectar la memoria y la concentración. Puede resultar difícil apartarse del trabajo y relajarse, lo cual inicia una espiral descendente de fatiga y pérdida del tiempo, según un estudio publicado en en el International Journal of Stress Management.

Marguerite Samms se sintió sobrepasada en 2007, cuando trabajaba hasta 12 horas al día mientras criaba cuatro hijos, de entre 5 y 11 años. Ansiosa y agotada, «ya no podía tomar decisiones inteligentes», señala. «Sentía que cosas pequeñas me superaban». Durante una reunión con su jefe no supo que decir. «Lo único que salió de mi boca fue renunció», recuerda. Su jefe le dio licencia por dos semanas y le redujo su carga laboral, dice la ejecutiva de una empresa de salud. Desde entonces, Samms ha aprendido a detectar señales de sobrecarga y ha formado un grupo de amigos y colegas que la ayuda a monitorear cómo gasta su tiempo y energía.

En una aparente paradoja, algunas personas aprenden a mantener el equilibrio adecuado al sumar a su lista de tareas una actividad que disfrutan. Eso puede energizarlos y darles la perspectiva necesaria para dejar de lado actividades que no son divertidas, dice Pat Mathews, un asesor de liderazgo.

Amy Rupert, directora general de aprendizaje en Chicago de la firma de asesoría Coaching Out of the Box, le recomendó a un cliente que pasará 15 minutos más en la ducha todos los días. «Era lo único que podía realizar en un comienzo», relata. Rupert les aconseja a sus clientes hacerse una pregunta antes de asumir una nueva tarea: «si acepto, ¿a qué cosas renuncio?«.

Rachel Davidson pone su límite en perder horas de sueño. Necesita siete horas por noche, dice la directora de una fundación y ex jueza, que vive en Nueva York. Con los años, aprendió a rechazar solicitudes de participar en comités y hacer trabajo voluntario. Cada vez que le proponen una nueva actividad, se pregunta: «Esto significa dos horas menos de sueño. ¿Vale la pena?».

Fuente: Teh Wall Street Journal, 30/05/14.

Murió ayer en Nueva York el hombre más viejo del mundo

junio 10, 2014

Murió ayer en Nueva York el hombre más viejo del mundo.

El considerado hombre más longevo del mundo, el inmigrante polaco Alexander Imich, murió ayer en Nueva York a los 111 años, después de una intensa vida en la que se había dedicado a la química y además había sido presidente del Centro de Investigación de Fenómenos Anómalos en la ciudad de Nueva York.

De familia judía, Imich se exilió en Estados Unidos en 1952 después de haber abandonado su país con su esposa en 1939, cuando los nazis invadieron Polonia.

Según informó ayer el New York Daily News, Imich, nacido el 4 de febrero de 1903, murió plácidamente en una residencia de ancianos en el Upper West Side de Mahattan, y se había convertido en el hombre más viejo del mundo el 24 de abril pasado, cuando falleció el italiano Arturo Licata a los 111 años y 357 días.

Imich, completamente lúcido, dio por aquellos meses una entrevista a la NBC y cuando le preguntaron el secreto de su longevidad, contestó con humor que era “simplemente no morirme”. Aunque también la atribuyó a los genes, a una nutrición apropiada, no haber tomado alcohol y “al hecho de que mi esposa no hemos tenido hijos”.

Michael Mannion, un viejo amigo de Alexander, dijo que “la enorme curiosidad (de Imich) y su capacidad para convertir la adversidad en algo positivo fueron importantes factores en su vida. Esas cualidades fueron evidentes incluso en sus últimas semanas y días”.

Doctorado en zoología por la universidad de Cracovia, en Estados Unidos se convirtió en un eminente parapsicólogo. Quedó viudo en 1986.

Tras su muerte, ahora es el japonés Sakari Momoi, nacido solo un día después que Imich, el que se ha convertido en el hombre más viejo del mundo. Otra japonesa, Misao Okawa, es la mujer más longeva, con 116 años y nacida el 5 de marzo de 1898. La preeminencia femenina es absoluta: hay 66 mujeres más longevas que Imich.

Fuente: Clarín; 10/06/14.

A los 116 años, murió el hombre más viejo del mundo. (2013)

JAPÓN – Un japonés que fue reconocido por Guinness World Records como la persona más vieja del mundo murió este miércoles. Jiroemon Kimura nació en 1897 tuvo siete hijos, 14 nietos, 25 bisnietos y 15 tataranietos. Trabajó 40 años como cartero, nunca fumó y siempre vivió saludablemente. (AP)

Un japonés que fue reconocido por Guinness World Records como la persona más vieja del mundo murió este miércoles. Jiroemon Kimura nació en 1897 tuvo siete hijos, 14 nietos, 25 bisnietos y 15 tataranietos. Trabajó 40 años como cartero, nunca fumó y siempre vivió saludablemente. (AP)

La persona más longeva del mundo hasta la actualidad, el japonés Yiroemon Kimura, falleció a los 116 años. Según sus propias palabras, su secreto para tener una larga vida fue comer con medida, «sin predilecciones ni aversiones».

Kimura, que había nacido el 19 de abril de 1897 en Kyotango, murió en un hospital local, donde era atendido por una neumonía.

De acuerdo al libro Guiness de los récords, fue el japonés fue el primer hombre en la historia en llegar a los 116 años. Tuvo siete hijos -cinco de los cuales todavía viven-, 14 nietos, 25 bisnietos y 14 tataranietos. Trabajó como funcionario de correos y, tras jubilarse, se dedicó a la agricultura hasta que cumplió 90 años. A lo largo de su vida, vivió bajo los regímenes de cuatro emperadores.

Se había convertido en el hombre más viejo el 28 de diciembre de 2012, cuando tenía 115 años y 253 días, después de romper la marca impuesta por Christian Mortensen (1882-1998), un inmigrante danés que vivía en Estados Unidos.

“Yiroemon Kimura fue una persona excepcional», afirmó Craig Glenday, editor en jefe de los récord mundiales Guinness. “Por ser el único hombre en haber vivido 116 años -la mayor cantidad de años que se ha autentificado plenamente- tiene verdaderamente un lugar en la historia del mundo”.

El funeral, según confirmaron las autoridades de Kyotango, será el viernes. “El señor Kimura fue y siempre será un tesoro para nosotros, para nuestro país y el mundo”, manifestó el alcalde Yasushi Nakayama.

Ahora, el título de la persona más anciana recayó en otra japonesa, Misao Okawa, de 115 años, que vive en Osaka.

Mientras que el hombre vivo más viejo, de acuerdo con el Grupo de Investigación Gerontológica de EE.UU., es James McCoubrey, quien nació en Canadá el 13 de septiembre de 1901. Con 111 años, es la 32ª persona viva más vieja del mundo, de acuerdo con la lista del grupo, donde todos los que lo preceden son mujeres.

Fuente: Clarín; 12/06/13.

Pan y circo en Brasil

junio 10, 2014

Pan y circo en Brasil.
Por Emma Elliott Freire.

“El hecho que Brasil haya sido elegido para patrocinar La Copa del Mundo en 2014 es una razón para festejar y estar muy contentos”, dijo el presidente Luiz Inácio Lula Da Silva cuando se anunció en octubre del 2007 a Brasil como país anfitrión. “El fútbol no es sólo un deporte para nosotros. Es más que eso: el fútbol para nosotros es una pasión, una pasión nacional”. Y los brasileros estuvieron de acuerdo, al ritmo de un frenético baile en las calles y fuegos artificiales en todas partes.

Dos años más tarde, Río de Janeiro era elegida como sede para los Juegos Olímpicos de Verano de 2016. El presidente derramó lágrimas de alegría y diciendo más de una vez: “Ha llegado nuestra hora”.

En un momento que la Copa del Mundo y los juegos olímpicos parecieran ser una oportunidad inmejorable para presentar a Brasil en la escena internacional. Esta posibilidad tiene aún más relevancia en tanto que los brasileros deben cargar sobre sus hombros con una supuesta declaración de Charles de Gaulle que se refería a que “Brasil no es un país serio”.

Pero las aspiraciones de Brasil puestas en la Copa Mundial se han evaporado. Es palpable en la mayoría de los brasileros un gran desencanto y pesimismo. Ven en la Copa del Mundo una humillación nacional. Y hay un antes y después para el brasilero corriente después de presenciar las acciones represivas del gobierno en pos de hacer presentable al país para este gran evento.

Para los miles de extranjeros que viajarán por la Copa del Mundo, el primer contacto será el Aeropuerto de Belo Horizonte. La ciudad es el centro del negocio minero más lucrativo de Brasil y será anfitriona de seis fechas.

Pero apenas salí del avión, ya en el aeropuerto noto que algo no esta muy bien en los preparativos de la Copa del Mundo. Aparecen los primeros indicios. Se suponía que iba a encontrarme con un país modernizado. Desafortunadamente nada en ningún lugar está terminado. Casi todas las construcciones están a cielo abierto, inconclusas. Topándome con andamios en cada esquina. El aire esta lleno de polvillo. Los niveles de ruido producidos por la construcción son tan altos que hacen necesario que el personal de la aerolínea tenga que estar gritándole a cada uno de los pasajeros durante los trámites de arribo.

Y nada de esto mejora una vez afuera. La cantidad de construcciones iniciadas modificaron los ritmos normales de tráfico, incluso estacionar se convierte en una odisea. Sobre la avenida Antonio Carlos, la vía principal de Belo Horizonte el tráfico a sus lados es aceptable pero el centro de la avenida es una zona enorme en construcción. La ciudad ha sumado sendas para los autobuses pero las mismas no estarán listas sino en unos cuantos años.

Unos costos muy altos

El mundial de Brasil está por convertirse en la Copa del Mundo más cara de la historia.

Aunque las estimaciones sobre el total varían es muy probable que el costo exceda los catorce billones de dólares, más que lo que costaron, sumadas, las tres Copas del Mundo anteriores. Brasil decidió destinar 12 estadios para La Copa del Mundo. África del Sur sólo tuvo 10 cuando lo patrocinó en 2010. El uso futuro de los estadios de Brasil está envuelto en el misterio. Así, el Arena Da Amazonia atrajo un especial encono de parte de los brasileros. Está ubicado en lo profundo de la selva amazónica y no hay vuelos locales que puedan llevar 44 pasajeros, un número de asientos básico para cada equipo. Además de los tres trabajadores que murieron por accidentes laborales. Viajé para Brasilia, la capital, donde vi el magnífico Estadio Nacional con 72.000 localidades. Le pregunté a mis guías si la selección de fútbol local lo usaría después de La Copa del Mundo. Se rieron y me contestaron que, “esa es la pregunta del millón”. El equipo local juega en las divisiones inferiores y apenas asisten a sus partidos algunos cuantos de sus seguidores. Por cierto Brasilia es una ciudad rica y así es como sus habitantes se pueden permitir el lujo de algunos mega conciertos, pero este no es sino un uso ocasional para el estadio.

En la preparación para La Copa del Mundo, Brasil también emprendió proyectos de infraestructura a gran escala. Pero muchos no serán terminados a tiempo, y los que están listos podrían tener un impacto de negativa. “Grandes tramos de este estos proyectos traen aparejados más males que beneficios ”, dijo Anthony Ling, un arquitecto urbanista brasilero, autor del blog: Rendering Freedom (http://www.renderingfreedom.com/). «Los ejemplos más obvios son los puentes en las carreteras urbanas que implican un modo de planificar el tráfico muy «moderno» que básicamente subsidia con fondos públicos el uso del medio individual de locomoción. Estos puentes sobre las carreteras también eliminan cualquier tipo de actividad peatonal en los alrededores restringiendo la accesibilidad del transporte público». Y agrega que muchas ciudades tenían previamente sus propios planes de infraestructura que fueron alterados para encajar en los de la Copa del Mundo, borrando de este modo su eficiencia original».

La mayoría de las ciudades brasileras tienen áreas que se encuentran crónicamente por debajo de los niveles básicos de desarrollo. Y los brasileros están preocupados de lo que lleguen a pensar los extranjeros cuándo arriben y vean los barrios bajos y los edificios. “Los americanos tienen estándares altos. No quedarán impresionados (positivamente) por lo que ven aquí”, dice Gianluca, un abogado que tiene su oficina en Brasilia.

De las favelas a los estadios

Por la Avenida Antonio Carlos, viajando para ver el partido en Belo Horizonte, probablemente los turistas nunca sepan que están sobre las antes llamadas favelas. Estos barrios pobres solían encontrarse a lo largo de la carretera. Cada ciudad en donde se jugará la Copa del Mundo ha utilizado el espacio público para montar sus proyectos de infraestructura, ahí donde antes se encontraban los barrios pobres aunque en la mayoría de los casos no hubo problemas.

«Se han removido muchos barrios pobres, teniendo en cuenta que nadie tenía títulos de propiedad sobre los espacios de dominio público. De modo tal que por sus casas se les dio, o, no, una pequeña suma de dinero», dijo Ling. «Alrededor del 80/90% de las favelas se encuentran en tierra fiscal. Básicamente ocupan esa tierra y no tienen ningún título de propiedad. No importa si ocupan el lugar hace cien años, el gobierno puede hacer lo que se le plazca».

Algunas cifras estiman que el número de personas removidas de sus casas con motivo de la Copa del Mundo es de alrededor 250.000. Todos ellos desesperadamente pobres.

Estos traslados de personas ha suscitado muy pocos comentarios en la opinión pública. Muchos brasileros especialmente de derecha incluso han apoyado estas prácticas. Ven a los habitantes de las favelas como invasores cuando toman tierras que no son de ellos.

Además de ver las favelas como lugares fortificados para el crimen. Muchas están en mayor o menor medida gobernadas por vendedores de drogas locales. «Los dealers no solo utilizan a las drogas como poder, sino que también controlan toda el área», dice Rodrigo Constantino, un economista que escribe para Veja, una de las revistas más conocidas de Brasil. “Las personas tienen que pagarle a los vendedores de drogas y los jefes de las favelas para usar energía o mirar televisión”. Así, muchos brasileros terminan favoreciendo a estos dealers sin tener otra salida.

En los últimos años el gobierno de Brasil lanzó un programa de «pacificación» de las favelas mediante el envío de unidades de elite de la policía con el fin de retomar una mayor presencia en el lugar. Recientemente, con la proximidad de la Copa del Mundo el gobierno recurrió aún más drásticamente a esta estrategia. El ejército ha ocupado algunas favelas en Río de Janeiro y estará allí hasta que finalice el mundial. Muchos brasileros se encuentran intranquilos con esto aunque sientan que es necesario controlar el crimen.

“Estoy muy preocupado por el abuso policial, pero, acá, es como un campo de batalla”, dice Constantino. “Es como los métodos del gobierno de Estados Unidos en Irak. Usted tiene que recordar que está en Irak y no en la ciudad de Nueva York. La policía entra en una favela bajo fuego de armas de guerra. No es como en Copacabana. Ahí es una realidad completamente diferente. Muchos policías mueren cada año en la guerra contra los dealers de las favelas”.

Grobbel es un americano que ha vivido en Brasil los últimos 20 años. Y piensa que el despliegue militar de tropas contra ciudadanos brasileros es una práctica normal en el contexto de la historia de ese país. «Brasil -dice- no tiene las mismas restricciones que el ejército en los Estados Unidos». «Brasil siempre ha tenido un control piramidal a lo largo de su historia. Eso hace posible las cosas también para el ejército».

Tapando protestas

Las favelas no son los únicos lugares en donde el gobierno brasilero intenta tapar las cosas. Esta preparado también para contener el descontento social. Gastará apenas 85 millones de dólares en la seguridad durante La Copa del Mundo y destacará una fuerza de seguridad de 170.000 agentes de policía propia y privada. Hay razones para preocuparse: el último verano, las masivas manifestaciones antigubernamentales sacudieron el país.

Se iniciaron en junio del 2013 en San Pablo, cuando un pequeño grupo de extrema izquierda protestó por el incremento en el boleto de autobús. Pronto las protestas se propagaron, y millones se volcaron a las calles para expresar una gran variedad de quejas. Muchos estaban en contra de lo gastado en los estadios para la Copa del Mundo con los fondos públicos mientras los hospitales de Brasil y las escuelas permanecen por debajo de un nivel aceptable.

El gobierno rápidamente prometió una reforma, pero después de finalizadas las protestas no hubo nada en concreto. “Las autoridades tomaron conciencia del malestar popular, pero no pienso que vayan a hacer algo cosa”, opina Alexandre Barros, un asesor de políticas de riesgo de Brasilia.

No hay ya manifestaciones a gran escala, pero algunos desilusionados todavía tratan de expresar su descontento con el estado de cosas. “Hay algo de amargura. Habrá pirotecnia en las calles y a la gente no se la escucha por eso su actitud será la de quemar cosas», opina Grobbel.

Los Black Bloc son un pequeño grupo que utilizan de máscara los anarquistas de izquierda que han llamado la atención de los medios. «Ellos han estado utilizando las protestas», dice Constantino. «Son una minoría realmente pequeña en las protestas, pero están muy organizados con armas, piedras y molotovs. Han estado intentando crear un clima de violencia y caos».

En febrero, un cámara llamado Santiago Andrade fue muerto por una piedra supuestamente arrojada por los manifestantes. Esto motivó a los miembros del congreso de Brasil a introducir un proyecto de ley anti-terrorista que pudiera sancionar penalmente las protestas violentas. «El problema es que algunos artículos del proyecto son vagos y abren la posibilidad muy peligrosa de criminalizar casi cualquier tipo de protesta contra el gobierno», dice Bruno Garschagen del Instituto Mises en Brasil. “Además, esa clase de legislación aumentará la fuerza del gobierno sobre la sociedad brasilera, especialmente en contra de sus adversarios”.

Los patrocinadores de este proyecto de ley habían esperado promulgarlo antes de la Copa del Mundo. Sin embargo, debido a las preocupaciones sobre su ambigua redacción el proyecto ha sido demorado sin más debates en el congreso.

Haciendo blanco en los manifestantes individuales

Como parte de sus esfuerzos para impedir nuevas protestas la policía brasilera ha estado citando a las personas que marcharon el año pasado para interrogarlos. Juliano Torres, director ejecutivo de Estudiantes para la Libertad en Brasil, recibió una citación. Tomó parte en algunas manifestaciones del año pasado, llevando consigo una consigna que decía: «Ninguna fiesta es gratis», y, «Privaticen la Copa del Mundo».

Durante el interrogatorio, la policía preguntó acerca de sus conexiones con diversos grupos libertarios y querían saber quien financiaba su trabajo. Le mostraron fotos de su participación en las protestas de este último verano. Y también tenían una foto suya en una manifestación que había organizado cinco años atrás. Después de dos horas se le permitió retirarse y no volvió a tener contacto con la policía de nuevo. «Estuve muy preocupado durante dos días, pero ahora pienso que esta todo bien», dijo. Piensa que el único objetivo que tenían era el de disuadirlo a formar parte de nuevas protestas. De hecho, concluyó que ir a manifestaciones era perder el tiempo.

Torres conoce a dos personas, ambas con una orientación ideológica muy diferente que fueron también citadas para un interrogatorio en la estación de policía.»La policía está operando sobre una zona gris de la ley por aquí». “No es ni legal ni ilegal”, dice Torres. En este momento trabaja en una nueva organización el Instituto Pela Justica (Instituto de la Justicia). Uno de sus fines será el de ayudar a los ciudadanos brasileros a demandar judicialmente a la policía cuando realicen estos tipos de interrogatorios.

Constantino cree que la policía está cubriendo con sus interrogatorios una amplia red que comprende alrededor de 1000 citaciones. «Tratan de dar con alguien que se encuentre vinculado de algún modo con el movimiento de los Black Bloc», dijo.

Grobbel cree que la ideología libertaria de Torres es considerada peligrosa porque sacude el corazón mismo de la sociedad brasilera. “Todo se reduce a la cuestión de como Brasil se encuentra en esta situación. Hay una burocracia muy grande. La sociedad esta cerrada en una secuencia que va de pasar un examen, conseguir un puesto en el Estado, y así piensan incluso las partes de las sociedad con mayor solvencia».

Pocas expectativas para un gran evento

Con estos nubarrones sobre la Copa del Mundo los brasileros no están de humor para celebrar. Normalmente a estas alturas, los brasileros estarían debatiendo ansiosamente las posibilidades de su selección nacional. Ahora, la Copa del Mundo es solo objeto de risas y comentarios sarcásticos. La leyenda popular que dice “imagina na copa ” («sueña la copa») es usada cuando sucede algo malo como en las esperas por los embotellamientos. Algunos brasileros con los que me encontré piensan dejar el país durante el mundial, y muchos me dijeron que les gustaría hacerlo. Tengo el presentimiento que la gente quiere que pase de una vez la Copa del Mundo y que todo sea ya parte del pasado.

El estado de ánimo probablemente mejore un poco cuando la selección local comience a jugar, aunque eso no será suficiente. “Las personas tienen internet ahora, y ven que las cosas en Brasil no están tan bien en comparación con otros países ” dice Grobbel. “No se conformarán simplemente con ganar un partido de fútbol”.

Fuente: Fundación Atlas, traducido de The Freeman, junio 2014.

The Freeman es una publicación de The Foundation for Economic Education (FEE).

Argentina: Récord de gasto público, pero más pobres

junio 10, 2014

Récord de gasto público, pero más pobres.
Por Fernando Laborda.

Ni el enorme aumento del gasto público registrado durante la década kirchnerista ni el crecimiento de la economía han logrado reducir el número de personas que viven en la pobreza, de acuerdo con un estudio de la Fundación Libertad y Progreso, dirigido por el economista Marcos Hilding Ohlsson.

El gasto público consolidado pasó del 31% del PBI en la década del 90 al 46% en 2013. Este aumento del gasto se concentra, según el citado trabajo, en cuatro grandes áreas: a) Mayores subsidios a sectores energéticos y de transportes ; b) un sustancial incremento de empleados públicos cercano al 50% en los niveles nacional, provincial y municipal; c) la incorporación de cerca de cuatro millones de personas que no hicieron sus aportes al sistema previsional, y d) mayores gastos en subsidios sociales.

Durante el año pasado, el gobierno nacional administró 58 planes sociales que otorgaron transferencias monetarias sin contraprestación, mientras que en 2014 llegarán a 60. Estos programas preveían alcanzar un total de 16.774.393 beneficios y un presupuesto de 74.370 millones de pesos en 2013, en tanto que para el 2014 se proyecta un presupuesto de 120 mil millones de pesos, con 18.025.553 beneficiarios.

De acuerdo con el último censo, en la Argentina habitan 40.117.096 personas, por lo que casi el 45% de los habitantes podría recibir algún tipo de beneficio. Sin embargo, muchas personas pueden ser beneficiarias de más de un programa a la vez, por lo que este número se reduciría.

La solución no radica en la entrega de más cantidad de planes y transferencias de dinero en efectivo, sino que es necesario generar condiciones de trabajo para que las personas ganen su sustento sobre la base de su propio esfuerzo

En la provincia de Buenos Aires, hay 112 programas distintos, 60 nacionales y 52 provinciales, con más de 22 millones de beneficios repartidos, aunque una persona puede ser beneficiaria de varios planes.

No se reduce la pobreza

El estudio de la Fundación Libertad y Progreso consigna que, sin tomar en cuenta el período de fuerte rebote posterior a la crisis del 2001/2002, en los últimos años, el enorme aumento en el gasto público no ha logrado reducir el número de personas que viven en la pobreza, a pesar del fuerte crecimiento de la economía.

A pesar de la proliferación de planes sociales, no se ha logrado reducir la pobreza ni siquiera en un contexto de crecimiento económico.

La economía argentina creció el 41% desde 2007 hasta 2013 en términos reales según las estadísticas oficiales del Ministerio de Economía, mientras que de acuerdo con estimaciones privadas, como las de la consultora de Orlando Ferreres, creció cerca del 24% en el mismo período.

Según el Observatorio Social de la UCA, la población que vive bajo la línea de pobreza se mantuvo en torno del 25% desde 2007 y llegó al 27,5% en el último trimestre de 2013. Para el Indec, en cambio, la pobreza bajó del 23,4% en 2007 a tan sólo el 4,7% en el primer semestre del 2013 (último dato oficial), pero estas cifras resultan poco creíbles, ya que utilizan un índice de precios que distorsiona el verdadero valor de la canasta familiar.

Esto demostraría que, a pesar de la proliferación de planes sociales, no se ha logrado reducir la pobreza ni siquiera en un contexto de crecimiento económico.

Conclusiones

El estudio dirigido por Hilding Ohlsson destaca que el sistema asistencial presenta otro problema fundamental: no incentiva el empleo en blanco. En reuniones de focus groups, los investigadores detectaron que muchos beneficiarios de planes sociales no buscan tener un empleo formal. Se generó así una trampa de dependencia económica que en algunos casos lleva ya varias generaciones.

La experiencia de los últimos diez años evidencia que la solución no radica en la entrega de más cantidad de planes y transferencias de dinero en efectivo, sino que es necesario generar condiciones de trabajo para que las personas ganen su sustento sobre la base de su propio esfuerzo. «Una dádiva no le permite a un individuo abandonar la pobreza ni estimula la movilidad social, aun si es útil para aliviar una situación en un momento determinado», señala el trabajo.

Del mismo modo, el estudio puntualiza que existe una evidente falta de coordinación, de transparencia, de falta de objetividad en los criterios de distribución y de evaluación y corrección de los planes sociales.

Entre sus conclusiones, el trabajo consigna lo siguiente:

1) Los programas sociales no reducen la pobreza.

2) Hay demasiados planes, que se superponen.

3) No hay control, indicadores, medición objetiva, ni medidas correctivas.

4) Existe un evidente clientelismo y uso político de los planes.

5) Se desincentiva el trabajo en blanco y no se incentiva el ascenso económico y social.

Fuente: LaNación.com, 10/06/14.

De pobres a millonarios

junio 10, 2014

¿Cómo estos diez multimillonarios lograron fortuna pese a nacer pobres?

Estos diez personajes de orígenes bastante humildes debieron atravesar un largo camino de esfuerzo, sacrificio y determinación para convertirse en el número uno.

Oprah Winfrey, Ralph Lauren, George Soros y Kirk Kerkorian son algunos de los millonarios que llevan a cuestas una historia de pobreza y necesidades.

1. Harold Simmons (Fortuna: 40.000 millones de dólares). Nació en 1931 en el pueblo de Golden, en Texas, Estados Unidos. Creció en una choza sin agua, electricidad ni cloacas, y a fuerza de trabajo duro logró que lo aceptaran en la Universidad de Texas, donde obtuvo un máster en economía. Ingresó al selecto club de los millonarios tras vender por 50 millones de dólares una pequeña cadena de tiendas que había comprado años antes. Hasta su muerte a los 82 años el pasado 28 de diciembre, era uno de los mayores expertos en grandes compraventas de compañías.

2. George Soros (Fortuna: 20.000 millones de dólares). Nació en Budapest, con el nombre de Schwartz György. De niño sobrevivió a la ocupación nazi de Hungría y logró emigrar hacia Inglaterra haciéndose pasar por el nieto de un funcionario público. De joven trabajó como mesero y empleado ferroviario para pagar sus estudios en la London School of Economics. Una vez graduado estuvo un tiempo trabajando en un comercio de venta de souvenirs hasta que consiguió un ansiado empleo como bancario en Nueva York. Se hizo multimillonario tras apostar en contra de la libra británica en 1992.

3. Leonardo Del Vecchio (Fortuna: 15.300 millones de dólares). Nació en 1935 en Milán, Italia, hijo de una madre viuda que como no podía mantenerlo a él y a sus cuatro hermanos los envió a un orfanato. De joven fue obrero en una planta automotriz, donde perdió un dedo trabajando sobre cristales. A los 23 abrió su propio comercio de cristales, que con los años se convirtió en el mayor fabricante mundial de lentes de sol.

4. Francois Pinault (Fortuna: 15.000 millones de dólares). Nació en 1936 en la comuna de Les Champs-Géraux, Francia, en el seno de una familia de bajos recursos. En 1974 abandonó la escuela cansado del hostigamiento al que era sometido por ser pobre. Pero ese resentimiento sirvió como combustible para su ambición, que lo llevó a ser uno de los mayores empresarios mundiales de la moda, conocido por sus despiadadas estrategias comerciales. Actualmente dirige el conglomerado Kering, dueña de marcas de primer nivel, como Gucci, Stella McCartney, Alexander McQueen e Yves Saint Laurent.

5. Ralph Lauren (Fortuna: 7.700 millones de dólares). Nació en 1939 en Nueva York, en una familia humilde del Bronx. Al poco tiempo de ingresar a la universidad se fue para enlistarse en el ejército. Luego empezó a trabajar como vendedor en una tienda de ropa de hombres, donde empezó a cuestionar la rigidez de las corbatas que se vendían entonces. A los 28 años se lanzó a diseñar y vender sus propios modelos, y en un año ganó medio millón de dólares. Al año siguiente fundó Polo.

6. John Paul DeJoria (Fortuna: 4.000 millones de dólares). Nació en Los Ángeles, Estados Unidos, en 1944. A los 9 años vendía tarjetas de navidad y periódicos en la calle para ayudar a su familia a sobrevivir. Pero la falta de recursos obligó a sus padres a enviarlo a un hogar para niños pobres. Cuando salió ingresó a una pandilla y pasaba la mayor parte del tiempo en la calle, hasta que ingresó en el ejército.

Tiempo después, pidió un préstamo de 700 dólares para crear la marca de productos para el cabello John Paul Mitchell Systems. En los primeros tiempos, él mismo vendía el champú puerta a puerta y vivía en su automóvil. Hoy Paul Mitchell es una de las compañías líderes en el rubro.

7. Kirk Kerkorian (Fortuna: 3.900 millones de dólares). Nació en Fresno, California, en 1917, en el seno de una familia de origen armenio. Por las dificultades económicas que afrontaban, debió dejar la escuela y empezó a boxear. Luego, con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, trabajó para la Real Fuerza Aérea británica. Con el tiempo, creó una de las cadenas de resorts más importantes de Las Vegas.

8. Shahid Khan (Fortuna: 3.800 millones de dólares). Nació en Pakistán en 1952 y con mucho esfuerzo logró emigrar hacia Estados Unidos. Para financiar sus estudios en la Universidad de Illinois trabajaba como lava copas en un restaurante por 1,20 dólares la hora. Luego comenzó a trabajar en la fabricante de autopartes Flex-N-Gate, donde fue ascendiendo en el escalafón, hasta que se fue para fundar su propia compañía, Bumper Works. Luego compró Flex-N-Gate a su antiguo empleador. Actualmente es además dueño del Fulham, equipo de fútbol de la Premier League, y de los Jacksonville Jaguars, conjunto de fútbol americano en la NFL.

9. Oprah Winfrey (Fortuna: 2.900 millones de dólares). Nació en 1954 en Misisipi, Estados Unidos, en una familia muy pobre. En su adolescencia ganó una beca que le permitió ingresar a la Universidad Estatal de Tennessee, pero su sueño era trabajar en los medios. Así, a los 19 años se convirtió en la primera corresponsal de televisión afroamericana de la historia del país. En 1983, a los 29 años, empezó a trabajar en un talk show que luego pasaría a llamarse The Oprah Winfrey Show, el más famoso del mundo. Hoy es probablemente la mayor figura de la televisión estadounidense.

10. Howard Schultz (Fortuna: 2.000 millones de dólares). Nació en Nueva York, en 1953, y de chico fue enviado a un hogar para pobres. Gracias a su talento para el fútbol americano, obtuvo una beca para la Universidad de Michigan del Norte, lo que le permitió obtener un empleo en Xerox. Luego empezó a trabajar en una cadena de cafeterías llamada Starbucks, que en ese momento no tenía más de 60 sucursales. A los 34 años llegó a ser CEO de una compañía que hoy tiene más de 16.000 comercios en todo el mundo.

“Quería escalar esa valla que me separaba de la gente que tenía más dinero y familias más felices. Por alguna razón quería lograr algo que estuviera más allá de lo que la gente decía que era posible. Puede que use saco y corbata ahora, pero sé de dónde vengo”, contó recientemente en una entrevista concedida a The Mirror.

Fuente: Infobae.com, 2014.

La rentabilidad en la eurozona

junio 9, 2014

Hay que preocuparse si no sube la rentabilidad en la eurozona.
Por Alen Mattich.

Las rentabilidades en la eurozona han caído más desde que el Banco Central Europeo anunció un conjunto de nuevas medidas monetarias. La experiencia de Estados Unidos sugiere que esta tendencia podría durar poco. Por otro lado, si las rentabilidades permanecen en niveles bajos, esto podría ser una señal preocupante para las perspectivas de la moneda única.

Aunque las grandes medidas monetarias adoptadas por la Reserva Federal estadounidense desde el estallido de la crisis financiera han incluido la compra de activos en el mercado -entre ellos valores del Tesoro-, la reacción del mercado ha sido, a primera vista, perversa. Normalmente, el aumento de las compras de bonos elevaría sus precios y, por ende, haría bajar las rentabilidades. Pero, pocas semanas después que la Fed anunciara su política monetaria, la rentabilidad de los valores del Tesoro estadounidenses a 10 años ha tendido al alza.

¿Por qué? Porque, según una postura ampliamente aceptada, aunque la intervención de la Fed aumenta la demanda a corto plazo de bonos, a largo plazo estas políticas aumentan las perspectivas económicas y, en consecuencia, aumentan la probabilidad de que aumente la tasa de inflación y de que la Fed endurezca su política más adelante. Dado que la actual rentabilidad de los bonos a 10 años representa la idea que tiene el mercado de cómo serán los tipos de media durante el periodo de vencimiento del bono, el incremento de las rentabilidades supone la previsión de más crecimiento e inflación.

En la teoría, el mecanismo debería funcionar de la misma manera en Europa. Cuantas más medidas aplique el BCE, más deberían aumentar las perspectivas económicas del euro y de inflación para los próximos años.

Sin embargo, parte de la caída de las rentabilidades en la eurozona sin duda supondrá una mayor compresión de los diferenciales. Esto se debe a que los inversores están cada vez más convencidos de que el BCE respaldará estos bonos y por eso no se diferencian mucho de la deuda alemana. Así que, podría merecer la pena centrarse en la deuda alemana.

Sin embargo, si la deuda estatal alemana no repunta, podría estar sucediendo otra cosa. En este caso, el mejor modelo predictivo no serán los bonos estatales estadounidenses sino la deuda soberana japonesa.

Las rentabilidades de la deuda estatal japonesa han caído durante la mayor parte del último cuarto de siglo debido a la deflación. Algunos economistas creen que la eurozona avanza por el mismo camino, hacia un periodo de deflación. En este caso, las expectativas apuntarían a que las medidas monetarias del BCE no funcionarán y que la eurozona se dirige hacia sus propias décadas perdidas.

Fuente: The Wall Street Journal, 09/06/14.

La importancia de escribir a mano

junio 9, 2014

Lo que se pierde cuando se deja de escribir a mano.
Por Maria Konnikovajune – The New York Times.

NUEVA YORK – ¿Qué importancia tiene la escritura manuscrita? No demasiada, en opinión de muchos educadores. Los estándares educativos adoptados en Estados Unidos exigen la enseñanza de una escritura legible, pero sólo para jardín de infantes y primer grado. A partir de ahí, el énfasis cambia, para enfocarse en las habilidades con el teclado.

Para los psicólogos y neurocientíficos es demasiado pronto para firmar la partida de defunción de la escritura manuscrita. Nuevas evidencias sugieren que la relación entre la escritura a mano y el desarrollo educativo general de los chicos tiene implicancias más profundas.

Los chicos aprenden más rápido a leer cuando aprender a escribir primero a mano y desarrollan mayor capacidad de generar ideas nuevas y de retener la información.

«Cuando escribimos, se activa automáticamente un circuito neural exclusivo de la escritura -dice Stanislas Dehaene, psicólogo del Collège de France-. En la palabra escrita se produce un reconocimiento central de la expresión, una especie de reconocimiento por simulación mental en el cerebro.»

En 2012, un estudio de Karin James, psicóloga de la Universidad de Indiana, apoya ese punto de vista. A niños que no habían aprendido a leer y escribir les mostraron tarjetas con la imagen de una letra o una forma y les pidieron que la reprodujeran de alguna de las siguientes tres maneras: copiar la imagen en una página provista de líneas punteadas, dibujarla en una hoja en blanco o tipearla en una computadora. Luego se les colocó un lector de ondas cerebrales y se les mostró nuevamente la imagen.

Los investigadores descubrieron que el proceso inicial de duplicación tenía gran importancia. Los chicos que habían dibujado una letra manualmente exhibieron mayor actividad en tres áreas del cerebro que se activan en los adultos cuando leen o escriben: el giro fusiforme izquierdo, el giro frontal inferior y la corteza parietal posterior. La actividad de esa zona cerebral en los que tipearon o calcaron la letra o forma fue mucho más débil.

James atribuye esas diferencias al carácter caótico inherente a la escritura manuscrita libre: tenemos que planear y realizar la acción sin la ayuda de una línea punteada y lo más probable es que el resultado sea sumamente variable. «Cuando un chico garabatea malamente una letra, tal vez eso lo esté ayudando a aprender», dice James.

Nuestro cerebro debe entender que cada posible repetición, por ejemplo, de una «a», es la misma cosa, sin importar cómo la veamos escrita. Ser capaces de descifrar cada «a» puede ser más útil para fijar esa eventual representación que ver el mismo resultado repetidamente. «Ésta es una de las primeras demostraciones de que el cerebro se modifica como resultado de esta práctica», dice James.

En otro estudio, James compara a niños que dan forma físicamente a las letras con niños que sólo observan hacerlo a otros. Sus observaciones sugieren que sólo el esfuerzo real pone en funcionamiento ese tipo de actividad cerebral y genera los beneficios de la escritura a mano.

En un seguimiento de chicos de entre 7 y 10 años, la psicóloga Virginia Berninger, de la Universidad de Washington, demostró que cada tipo de escritura -en letra de imprenta, en cursiva o en un teclado- está asociado a patrones cerebrales distintivos y separados, y que cada uno arroja un producto propio y distintivo.

Cuando los niños compusieron un texto a mano, produjeron sistemáticamente más palabras y con más rapidez que cuando lo hicieron sobre un teclado, y expresaron más ideas. Y el mapeo cerebral de la franja de chicos de más edad sugiere que la conexión entre la escritura y la generación de ideas va mucho más allá. Cuando se les pidió a esos chicos que propusieran ideas para una composición, los que mejor escribían a mano experimentaron mayor actividad neural en áreas asociadas con la memoria de trabajo, y un aumento general de la actividad en las redes neuronales asociadas con la lectura y la escritura.

Hasta habría diferencias entre la imprenta y la cursiva manuscritas. En la disgrafía, una disfunción que afecta la capacidad de escribir, por lo general después de una herida cerebral, el déficit puede manifestarse de manera curiosa: en algunos pacientes, la capacidad de escribir en cursiva no se ve demasiado alterada; en otros, ocurre lo mismo, pero con la letra de imprenta.

En la alexia, o afectación de la capacidad de leer, algunos que no entienden la letra de imprenta sí pueden leer la cursiva, y viceversa. Sugiere que ambos modos de escritura activan redes cerebrales distintas.

Para Berninger, la escritura cursiva puede ser un entrenamiento de autocontrol. Algunos investigadores argumentan que puede ser un camino para tratar la dislexia. Un informe de 2012 sugiere que la cursiva puede ser efectiva en personas con disgrafía del desarrollo -dificultades motoras para dar forma a las letras- y que ayudaría a prevenir la reversión e inversión de letras.

Los beneficios de la escritura a mano se extienden más allá de la infancia. Para los adultos, tipear puede ser una alternativa eficiente, pero esa eficiencia puede disminuir la habilidad para procesar información nueva. Aprendemos mejor las letras cuando las confiamos a la memoria a través de la escritura, y la memoria misma y la capacidad de aprender podrían beneficiarse.

Traducción de Jaime Arrambide.

Fuente: La Nación, 04/06/14.

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