La economía mundial crece y disminuye la pobreza
abril 15, 2013
La economía mundial crece y cae la pobreza
Por Jorge Castro
El dato central de la situación mundial en la segunda década del siglo XXI es que cae la pobreza y crece la economía global, arrastrada por el auge de los países emergentes, encabezado por la expansión de la nueva clase media en Asia, África y América Latina. En 1980, 52% de la población mundial vivía bajo los niveles de pobreza (U$S 1,25 /día) y ese porcentaje había descendido a 22% en 2008.
La clave de esta fenomenal disminución de la pobreza en el mundo es lo que ha ocurrido en Asia (3.600 millones de habitantes), donde 77% de la población vivía con menos de U$S 1,25/día en 1980, y ahora ese porcentaje ha caído a 12%. En el caso de China, en los últimos 30 años, 663 millones han salido de la pobreza y se han incorporado a la clase media; ahora los pobres son 13% de la población y eran 84% en 1981.
Este es un fenómeno del mundo emergente que sucede en todas partes y al mismo tiempo; y esto ocurre cuando ya son 80 los países emergentes que crecen por encima de EE.UU. (en términos de ingreso per cápita y alza de la productividad), mientras que eran 20 los que se expandían de forma similar entre 1980 y 2000. Pero esto no es todo.
La clase media global, que asciende hoy a 1.800 millones de personas, alcanzaría a 4.900 millones en 2030 (sobre una población mundial de 8.300 millones); y su crecimiento tendría lugar en un 85% en los países emergentes. En dos décadas, el mundo se convertiría en una sociedad de clase media.
China marca el rumbo.
En 2030, 75% de su población pertenecería a la clase media y la pobreza extrema habría sido eliminada. Además, la pobreza cambia de naturaleza en ese período. Más de 65% de los 600 millones de habitantes de África Subsahariana poseen hoy telefonía móvil interactiva (smartphones). Significa que, aun siendo pobres, han dejado de ser marginados y excluidos. Se han incorporado de manera masiva al mundo virtual hiperconectado, núcleo tecnológico y estructural de la época.
Indonesia tiene hoy 240 millones de habitantes y 220 millones de teléfonos móviles. De ahí que la población rural de sus 3.000 islas disponga ahora de la información, los servicios bancarios y el precio de los mercados, propios del mundo avanzado.
El caso de Facebook es suficientemente representativo. Los cinco principales usuarios en el mundo son Brasil, India, Indonesia, México y EE.UU., en ese orden.
El consumo anual de los países emergentes alcanzaría en 2025 a U$S 30 billones.
Para entonces, 3/5 partes de los 1.000 millones de hogares que tendrían ingresos por U$S 20.000 anuales estarán en el Sur y en el Este del planeta (Asia, África y América Latina).
La participación de la clase media en el mundo emergente es todavía mayor en la fuerza de trabajo. Era 25% en 2001, trepó a 42% en 2011 y alcanzaría a 55% en 2017. Es un dato de importancia estratégica.
El factor “clase media” va más allá de lo demográfico y se convierte en un elemento esencial del incremento de la productividad. Son 19 los países emergentes que en la última década duplicaron el ingreso per cápita (2.600 millones de personas) y 8 corresponden al continente africano. África Subsahariana creció 60% desde 2000 y su PBI per cápita se expandió 40%.
El cálculo del PNUD es que China, India y Brasil tendrán en 2020 un PBI combinado superior al de Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Canadá y EE.UU., sumados. En ese período, Asia no japonesa se expandiría 56,4%, en tanto Japón lo haría 1,7%.
Lo que se puede hacer es identificar tendencias, que son formas comprimidas -y explosivas- de las fuerzas más vigorosas del presente histórico.
La clave en ellas es distinguir lo esencial de lo accesorio y orientar toda la atención y la capacidad de acción sobre lo primero. Hay que suplantar el anacrónico optimismo y el mucho más anacrónico pesimismo por la confianza en la realidad.
Fuente: Clarín, 14/04/13.
Jorge Castro
Cae el precio del oro
abril 12, 2013
El oro se hunde a territorio bajista
Por Tatyana Shumsky y Gregory Zuckerman
El oro cayó el viernes a territorio de mercado bajista, tras llegar a descender más de 4% y cotizar brevemente bajo los US$1.500 la onza troy.
El rendimiento del metal precioso tras la crisis financiera atrajo a grandes cantidades de inversionistas, pero su atractivo había disminuido en medio de un alza en los mercados bursátiles, una moderada inflación y la creencia de que la Reserva Federal frenará sus medidas de estímulo en el futuro cercano.
El contrato más activo del oro, para entrega en abril, cayó US$63,30, o 4,1%, para cerrar en un mínimo de 21 meses de US$1.501,00 la onza troy en la división Comex de la New York Mercantile Exchange. El oro alcanzó su mayor descenso en dólares desde el 23 de septiembre de 2011, y su mayor caída en término de porcentaje desde el 29 de febrero de 2012.
Un mercado bajista se define como un descenso de aproximadamente 20% respecto de un máximo reciente.
Los últimos datos de inflación en EE.UU. ayudaron a desencadenar la liquidación del viernes, dijeron operadores y analistas. Los datos mostraron que los precios mayoristas en EE.UU. cayeron en marzo, dado que los menores costos de gasolina contrarrestaron las alzas en los alimentos. El índice de precios al productor disminuyó 0,6% frente al mes previo, informó el Departamento de Trabajo de EE.UU.
El oro comenzó la negociación en Nueva York en territorio negativo, pero la liquidación se aceleró a las 10:25 a.m. hora del Este de EE.UU., cerca de dos horas después que se publicaran los datos de inflación. En menos de 20 minutos, el oro declinó en US$23,60 la onza, o 1,5%, y continuó cayendo a un mínimo de intradía de US$1.480,20 para luego recuperarse levemente. Tras una fuerte liquidación toda la mañana, los datos de negociaciones mostraron que el mercado comenzó a inundarse con órdenes de venta de hasta 12 contratos a la vez mientras las órdenes de compra eran menos de la mitad de ese nivel.
Fuente: The Wall Street Journal, 12/04/13.
La Teoría de las ventanas rotas
abril 8, 2013
La Teoría de las ventanas rotas
Por Juan Carlos Aiello
En 1969, en la Universidad de Stanford, (USA), el Prof. Phillip Zimbardo realizó un experimento de psicología social. Dejó dos autos abandonados en la calle, dos autos idénticos, la misma marca, modelo y color.
Uno lo dejó en el Bronx, por entonces una zona pobre y conflictiva de Nueva York, y el otro en Palo Alto, una zona rica y tranquila de California. Dos autos idénticos, abandonados, dos barrios con poblaciones muy diferentes, y un equipo de especialistas en psicología social estudiando las conductas de la gente en cada lugar.
El auto del Bronx comenzó a ser vandalizado en pocas horas, ya sea robándose lo utilizable o destruyendo el resto. El de Palo Alto se mantuvo intacto.
Es común atribuir a la pobreza las causas del delito, postura en la que coinciden las posiciones ideológicas más conservadoras (de derecha y de izquierda).
Pero el experimento no finalizó allí. A la semana, cuando el auto del Bronx estaba deshecho y el de Palo Alto impecable, los investigadores rompieron el vidrio de este último. Como resultado, se desató el mismo proceso que en el Bronx: robo, violencia y vandalismo. ¿Por qué un vidrio roto en el auto del barrio supuestamente «seguro» desata un proceso delictivo?
Es que no se trata de pobreza. Es evidentemente algo que tiene que ver con la psicología humana y con las relaciones sociales. Acá viene lo interesante: un vidrio roto en un auto abandonado transmite una idea de deterioro, desinterés, despreocupación, que va rompiendo códigos de convivencia. Es como una sensación de ausencia de ley, de normas, de reglas, algo así como que «vale todo». Cada nuevo ataque que sufre el auto reafirma y multiplica esa idea, hasta que la escalada se vuelve incontenible, desembocando en una violencia irracional.
En experimentos posteriores, (James Q. Wilson y George Kelling), desarrollaron la «teoría de las ventanas rotas”, la misma que desde un punto de vista criminológico, concluye que el delito es mayor en las zonas donde el descuido, la suciedad, el desorden y el maltrato son mayores.
Si se rompe el vidrio de una ventana de un edificio y nadie lo repara, pronto estarán rotos todos los demás.
Si una comunidad exhibe signos de deterioro y esto parece no importar a nadie, entonces allí se generará el delito.
Si se cometen pequeñas faltas (estacionar en lugar prohibido, exceso de velocidad o no respetar luz roja), y las mismas no son sancionadas, entonces comenzarán faltas mayores y luego delitos cada vez más graves.
Si permitimos actitudes violentas como algo normal en el desarrollo de los niños, el patrón de desarrollo será de mayor violencia cuando estas personas sean adultas.
Si los parques y otros espacios públicos deteriorados son progresivamente abandonados por la mayoría de la gente (que deja de salir de sus casas por temor a los asaltos), serán los delincuentes quienes ocuparán esos espacios.
La teoría de las ventanas rotas fue aplicada por primera vez a mediados de la década del 80 en el Metro de Nueva York, en aquellos años el lugar más inseguro de la ciudad. Se comenzó de lo pequeño a lo más grande: grafitis, suciedad, ebriedad, evasiones del pago de pasajes, pequeños robos y desórdenes. Los resultados fueron evidentes, lográndose hacer del subte un lugar seguro.
En los ‘90, Rudolph Giuliani, sobre la base de las «ventanas rotas» y el Metro, impulsó una teoría de «tolerancia cero». La estrategia consistía en crear comunidades limpias y ordenadas, no permitiendo transgresiones a la ley y a las normas de convivencia urbana. El resultado práctico fue un enorme abatimiento de todos los índices criminales de la ciudad de Nueva York.
Cabe aclarar, para la gente de pensamiento «progre», que la expresión «tolerancia cero», si bien podría sonar a una especie de solución autoritaria y represiva, su concepto principal radica en la prevención y promoción de condiciones sociales de Seguridad. No se trata de «linchar al delincuente». No se trata de avalar la prepotencia policial, ya que de hecho, también puede aplicarse la «tolerancia cero» respecto de los abusos de autoridad. No se trata de «tolerancia cero»»frente a la persona que comete el delito sino frente al delito mismo.
Se trata de crear comunidades limpias, ordenadas, respetuosas de la ley y de los códigos básicos de la convivencia social humana.
Fuente: Inmobidiario, 08/04/13.
Un pantallazo de la economía global
abril 7, 2013
Un pantallazo de la economía global
Por Nouriel Roubini
ESTAMBUL – En las últimas cuatro semanas, viajé a Sofía, Kuala Lumpur, Dubai, Londres, Milán, Fráncfort, Berlín, París, Pekín, Tokio, Estambul y por todo Estados Unidos. Nunca me sentí demasiado lejos de la infinidad de desafíos que enfrenta la economía mundial. En Europa, el riesgo de una excepcional ruptura de la zona del euro y la pérdida de acceso a los mercados para España e Italia cayó gracias a la decisión del Banco Central Europeo de crear una red de protección para la deuda soberana el verano pasado. Pero los problemas fundamentales de la unión monetaria -bajo crecimiento potencial, recesión sostenida, pérdida de competitividad y grandes volúmenes de deuda pública y privada- no se resolvieron.
Por otra parte, el gran acuerdo entre el núcleo de la zona del euro, el BCE y la periferia -dolorosa austeridad y reformas a cambio de asistencia financiera a gran escala- está resquebrajándose a medida que la fatiga por austeridad en la periferia choca con la fatiga por rescate en los países centrales de la zona del euro, como Alemania y los Países Bajos. La fatiga por austeridad en la periferia se percibe claramente en el éxito de fuerzas antiestablishment en la reciente elección italiana; en las grandes demostraciones callejeras en España, Portugal y otros sitios, y también en el malogrado rescate de los bancos chipriotas, que ha alimentado un intenso enojo popular. En toda la periferia, los partidos populistas de izquierda y derecha ganan terreno.
Mientras tanto, la insistencia de Alemania en imponer pérdidas a los acreedores de los bancos en Chipre es el último síntoma de fatiga por rescate. Otros miembros centrales de la zona del euro, ansiosos por limitar los riesgos para sus contribuyentes, señalaron que los rescates mediante reestructuración de la deuda con pérdidas para los acreedores es lo que se viene.
Fuera de la zona del euro, incluso el Reino Unido lucha por recuperar el crecimiento, tras el daño causado por los esfuerzos de consolidación fiscal, mientras que el sentimiento antiausteridad gana fuerza en Bulgaria, Rumania y Hungría.
En China, la transición en el liderazgo ha sido suave. Pero el modelo económico continúa, según las famosas palabras del ex primer ministro Wen Jiabao, «inestable, desequilibrado, falto de coordinación e insostenible».
Los problemas de China son muchos: desequilibrios regionales entre sus regiones costeras y el interior, y entre las zonas urbanas y rurales; ahorro e inversión fija excesivos e insuficiente consumo privado; aumento de la desigualdad en el ingreso y la riqueza; y una enorme degradación ambiental que pone a la salud pública y alimentaria en peligro por la contaminación del aire, el agua y el suelo.
Los nuevos líderes del país hablan seriamente de profundizar las reformas y reequilibrar la economía, pero, por su inclinación, mantienen la cautela, el gradualismo y el conservadurismo. Además, el poder de los intereses creados que se oponen a la reforma -las empresas estatales, los gobiernos provinciales y los militares, por ejemplo- aún debe ser derrotado. Es posible que las reformas necesarias para reequilibrar la economía no ocurran lo suficientemente rápido para evitar una caída brusca cuando, el año que viene, la inversión se derrumbe.
En China -como en Rusia (y parcialmente en Brasil y la India)-, el capitalismo de Estado se ha afianzado más y esto no augura nada bueno para el crecimiento. En general, se exageró el desempeño de estos cuatro países (los BRIC). Otras economías emergentes pueden mostrar mejores resultados durante la próxima década: Malasia, Filipinas, Indonesia, Chile, Colombia, Perú, Kazakhstán, Azerbaiján y Polonia.
Más hacia el Este, Japón intenta un nuevo experimento económico para detener la deflación, impulsar el crecimiento económico de recuperar la confianza de las empresas y los consumidores. La «Abenomía» tiene varios componentes: estímulos monetarios agresivos del Banco de Japón; un estímulo fiscal para cebar la demanda, seguido por austeridad fiscal en 2014 para poner límite a los déficits y la deuda; un empuje para aumentar los salarios nominales e impulsar la demanda interna; reformas para desregular la economía, y nuevos acuerdos de libre comercio -comenzando con el Acuerdo Transpacífico- para impulsar el comercio y la productividad.
Pero no queda claro si se puede vencer a la deflación con política monetaria; el estímulo fiscal excesivo y la austeridad diferida pueden hacer que la deuda se torne insostenible; y los componentes de la reforma estructural de la Abenomía son vagos. Por otra parte, las tensiones con China por reclamos territoriales en el Mar de China Oriental pueden afectar al comercio y a la inversión directa extranjera.
Luego está el Oriente Medio, que se mantiene como un arco de inestabilidad desde Magreb hasta Paquistán. Turquía -con una población joven, gran potencial de crecimiento y un dinámico sector privado- busca convertirse en una importante potencia regional. Pero enfrenta muchos desafíos propios. La propuesta turca para unirse a la Unión Europea está estancada, al tiempo que la recesión en la zona del euro desalienta su crecimiento. Su déficit de cuenta corriente es grande y su política monetaria ha sido confusa, ya que el objetivo de impulsar la competitividad y el crecimiento entra en conflicto con la necesidad de controlar la inflación y evitar una excesiva expansión del crédito.
En este frágil entorno mundial, ¿se ha convertido Estados Unidos en un faro de esperanza? Los estadounidenses han experimentado varias tendencias económicas positivas: la vivienda se recupera, el gas y el petróleo de pizarra reducirán los costos energéticos e impulsarán la competitividad; la creación de empleos mejora; los crecientes costos laborales en Asia y la llegada de la robótica y la automatización apuntalan un resurgimiento manufacturero; y la agresiva flexibilización cuantitativa ayuda a la economía real y a los mercados financieros.
Pero aún existen riesgos. El desempleo y la deuda de los hogares siguen altos. La carga del aumento impositivo y los recortes del gasto impactarán sobre el crecimiento; y el sistema político es disfuncional.
Entre las economías avanzadas, Estados Unidos es la que está en mejor situación relativa, seguida por Japón. La zona del euro y el Reino Unido siguen en recesión. China podría enfrentar una caída brusca a fines de 2014 si pospone las reformas estructurales; y los demás BRIC deben alejarse del capitalismo de Estado. Si bien mercados emergentes en Asia y América latina muestran un mayor dinamismo, su empuje no alcanzará para revertir la marea mundial.
Perspectivaglobal © Project Syndicate 2013.
Fuente La Nación, 07/04/13.
Errores frecuentes en el Proceso de Selección de Personal
abril 7, 2013
Errores frecuentes en el proceso de selección
Por Jorge Mosqueira
Suzanne Lucas es una periodista especializada en el área de Recursos Humanos quien, según se define, ha sido despedida de muchas corporaciones y las ha analizado, a partir de lo cual decidió escribir en distintos medios norteamericanos y sostener blogs referidos al tema. Entre su textos encontramos un título que, por sí mismo, llama la atención: Nada personal: por qué los selectores de personal no vuelven a comunicarse con usted. Esta pregunta promete introducirnos en un misterio que, a esta altura, parece ancestral. Alguien es citado como postulante a una búsqueda, llega a tener una entrevista en una consultora o en una empresa, y luego no tiene noticia alguna, aunque intente requerir información. Es una historia sin final, luego de despertar expectativas, ilusiones, replantearse nuevos proyectos de vida o cuestionarse lo vivido. Todo este paquete de imaginación brota a partir de aquella cita para conversar, es una puerta que se abre hacia un camino desconocido, generando una inquietud que no hace bien a nadie. Cualquier noticia sobre sus posibilidades de ingreso, aunque fuera negativa, es menos perjudicial que la incertidumbre de no saber qué pasó.
Luego de varios intentos de contacto con diversos reclutadores que rehuyeron a dar explicación, Suzanne Lucas pudo encontrar a un ex selector de personal que, curiosamente, pidió reserva de su nombre, como si fuera a develar los secretos profundos de una logia. El informante anónimo aporta elementos interesantes para entender -no para justificar- aquella ausencia de información a posteriori. Según él, la dificultad se inicia con los recortes en las áreas de selección de Recursos Humanos, agregándole nuevas tareas, a lo que se suma el método de medición por cantidad de días para cubrir una vacante. No importa del puesto que se trate. Puede ser tanto un portero como un especialista senior en tecnologías de la información. Las dificultades de encontrar la persona adecuada son diferentes, pero el estándar siempre es el mismo: una cantidad de días, que pueden ser alrededor de 45, desde que se aprueba el puesto hasta que el empleado es incorporado.
En el medio debe abrirse la búsqueda por distintos medios, hacer las entrevistas, confirmar las referencias, realizar los exámenes médicos de ingreso y, lo que es más decisivo, contar con tiempos que ya no dependen del selector. Obviamente, quien será responsable de la conducción del nuevo empleado debe conocerlo personalmente antes de incorporarlo a su equipo, pero en pocos casos los tiempos de dedicación igualan la urgencia con la que se hace la solicitud. En otras palabras, el demandante demora la entrevista de aprobación, argumentando que sus tiempos de trabajo no se lo permiten. Paralelamente, el selector debe cumplir con sus plazos, para no ser calificado negativamente.
No se ha agregado aquí una parte del proceso que es la más importante de todas y que también requiere una dedicación especial. Se trata del conocimiento del puesto, el contexto, los pares y las condiciones de trabajo, información elemental a la que no siempre el selector accede, por apuro o irresponsabilidad de las partes involucradas. En general se presume que seleccionar personal consiste en acertar con el corte adecuado (peceto, lomo, costillar, etcétera) en la carnicería más próxima. Por estas cuestiones se producen los grandes fracasos y, lo que es peor, se desatienden a quienes fueron postulantes, una de las formas más eficaces para edificar un merecido desprestigio en la imagen de la empresa.
Fuente La Nación, 07/04/13.
Si desea saber Cómo disminuir sus Costos de Selección y Reclutamiento de Personal llame al 011 15 4414-3127 o escriba a: gustavoip@arnet.com.ar
El desafío de Brasil
abril 7, 2013
La industria brasileña da de nuevo las cartas
Por Jorge Castro
La producción industrial brasileña cayó 2,5% en febrero, comparada con el mes anterior, y esto ocurrió mientras la actividad automotriz, que representa 25% de la manufactura, disminuyó 9% en el mismo período. El resultado es que, en tanto el producto está prácticamente estancado (se expandió 0,9% en 2012), el PBI industrial ha experimentado una contracción de 2,4% en los últimos 12 meses, y la manufactura muestra una caída de 5,6%.
Brasil es el país del mundo emergente que más se ha transformado por el vuelco de la economía global hacia Asia, y en primer lugar China. Las exportaciones brasileñas a la República Popular ascendieron a U$S 30.790 millones en 2010, 30 veces más que 10 años antes; y en ese período, las importaciones de China crecieron 20 veces (U$S 25.600 millones en 2010). Así, las exportaciones brasileñas de bienes y servicios crecieron 262% en la primera década del siglo (el promedio global fue 135%).
De ahí que el comercio bilateral China/Brasil crezca tres veces más que el promedio mundial (56% vs. 17% en 2007) y se haya convertido en el principal corredor de las transacciones internacionales en esta década. En el capitalismo, producción y circulación están indisolublemente vinculadas. Por eso, el eje del proceso global de acumulación ha pasado de los países avanzados a los emergentes, y dentro de éstos, se despliega espacialmente sobre una línea Sur-Sur (Asia-América del Sur).
La demanda china de alimentos ha trazado un nuevo mapa de la agricultura global y ha transformado a América del Sur (Brasil / Argentina) en la gran plataforma de producción mundial de proteínas. Esta mutación ha sido inducida de afuera hacia adentro, como respuesta al cambio de las condiciones mundiales.
Pero ahora ha encontrado un punto de inflexión, que es el 0,9% de expansión en 2012, un impacto cuya magnitud lo convierte en el fin de una época. El sector más golpeado por esta evidencia es la industria manufacturera, que pierde sistemáticamente posiciones en el mercado interno frente a la competencia extranjera.
En 2012, 100% del aumento en el consumo de bienes industriales (que crece 8% por año) fue cubierto por la producción foránea (era 40% en 2010).
El problema de la industria brasileña es estructural. Su productividad es sustancialmente menor a la de sus competidores y sus costos son proporcionalmente mayores.
La productividad de la industria brasileña creció 1,8% anual en los últimos 10 años y la de China, 6% por año.
La economía brasileña es una de las más cerradas del mundo, en términos de ingreso real per cápita.
La relación comercio internacional/PBI era 22,8% en 2010; y 75% en China.
Más de 60% (62,9% en 2010) de las exportaciones brasileñas son materias primas (mineral de hierro, soja, carnes) y han crecido 70%/ 77% después de la crisis 2009-2011. En cambio, las ventas externas de equipos industriales de tecnología avanzada han caído 8,5% en ese período.
En la misma etapa, las exportaciones industriales de alta tecnología de China e India han crecido 873% y 389%, respectivamente.
El problema de Brasil no es la baja productividad, el estancamiento de su economía, la competencia con los productos chinos o la apreciación del real.
Brasil es un país de consenso, precedido en cada etapa histórica por el acuerdo de sus poderosas elites. El consenso actual está profundamente en quiebra y es hondamente anacrónico frente al actual contexto global.
Es la idea de que Brasil crece sobre la base de su gigantesco mercado interno, con un esfuerzo exportador accesorio y en todos los casos, no esencial. Quizás el 0,9% de crecimiento de 2012 se transforme en el punto de partida de una nueva visión estratégica brasileña, por definición global, y así comience otro ciclo de consenso en la historia de Brasil, que es el rasgo más notable de su identidad nacional.
Fuente: Clarín, 07/04/13.
Argentina: Mucho gasto y poco Estado
abril 7, 2013
Mucho gasto y poco Estado
Por Néstor O. Scibona
Tres dramas simultáneos debieron padecer los cientos de miles de habitantes que sufrieron las trágicas inundaciones del 2 de abril: lluvias verdaderamente descomunales; anunciadas y coincidentes con el final de un feriado extralargo cumplido estrictamente en organismos oficiales; más la desfachatez de funcionarios y políticos que buscaron sacar rédito de la situación, hasta que advirtieron que una catástrofe de tal magnitud obliga a tratar a sus damnificados como personas y no como votantes.
Al igual que en las tragedias de Once o Cromagnon, el Estado también podría haber evitado la pérdida de muchas vidas. Claro que sólo si sus distintas jurisdicciones (nacional, provincial y municipal) hubieran cumplido con sus funciones indelegables de planificación, ejecución de obras y control, o, en su defecto, prevención de emergencias.
Las tardías reacciones oficiales demuestran que poco se aprendió después de un año, cuando en vísperas de la Semana Santa de 2012 un furioso temporal de viento y lluvia devastó amplias zonas del conurbano bonaerense. El mismo desamparo de entonces sufrieron ahora miles de vecinos de Buenos Aires y La Plata más algunos partidos cercanos, que sólo pudieron atenuar con una activa solidaridad. El Estado, omnipresente en tantas áreas innecesarias, estuvo otra vez ausente donde sí hacía falta. O llegó demasiado tarde.
Ahora hubo otros agravantes, derivados de un desubicado oportunismo político. Fue patético que medios subsidiados por el gobierno de Cristina Kirchner asociaran inicialmente las imágenes catastróficas con Macri y Scioli mientras ocultaban las de otras zonas, como si el agua hiciera distinciones entre oficialismo y oposición. Nadie reparó, en cambio, que la pauta publicitaria oficial (unos 1900 millones de pesos en 2012) duplicó el monto presupuestado en el Fondo Fiduciario de Infraestructura Hídrica (900 millones) para obras de prevención de inundaciones a nivel nacional. Más irritante resultó para muchos vecinos que extraían el agua de sus casas anegadas, ver por TV -si tenían electricidad- las acusaciones cruzadas entre funcionarios de una y otra jurisdicción, detallando además una asistencia que en los hechos brillaba por su ausencia. Este absurdo se transformó en un búmeran: la opinión pública colocó a todos en una misma bolsa.
El largo fin de semana turístico también aportó su peor cara. Aunque CFK, Macri o Bruera tengan derecho a tomarse un descanso, no dejaron una estructura para emergencias, ni guardias pasivas dispuestas a actuar rápidamente ni, al menos, servicios de atención telefónica para atender reclamos. Nada de eso ocurrió: en la madrugada del diluvio porteño, la línea policial (911) no atendía; la de Defensa Civil (103) respondía con una cinta grabada que sugería esperar y lo mismo ocurría con las distribuidoras eléctricas. Incluso el sitio web de la Policía Metropolitana no incluía un número telefónico al cual recurrir. Mucho más dramática resultó, por supuesto, la fatídica noche en La Plata y sus alrededores, con gente atrapada en casas y autos inundados, donde muchos encontraron la muerte ante la inacción estatal.
Desde una perspectiva más estructural, la mayor contradicción de este drama es que a ese Estado, ausente donde es indispensable, no le han faltado recursos. Más bien todo lo contrario: en los últimos nueve años el gasto público nacional pasó de 21 a 43% del PBI, que además creció significativamente. Lo que faltaron fueron políticas de Estado y planificación con prioridades explícitas, ajenas a las necesidades políticas del oficialismo. Su sustituto fue la distribución discrecional de recursos, sin controles ni rendición de cuentas, a gobernadores e intendentes aliados. En buena medida, esto explicó la creación de casi 2 millones de empleos en el sector público (especialmente provincial y municipal). Incluso, el mismo día en que se difundían las carencias estatales en la atención y seguridad de los inundados, la nacion confirmaba el pase a planta permanente de 5000 contratados en la administración pública nacional, en su mayoría militantes del cristinismo. En cuatro años, el presupuesto de contratos temporarios creció en más de 4.300 millones de pesos (de 2400 millones en 2009 a 6730 millones en 2012).
La «década ganada» proclamada por Cristina Kirchner respondió al criterio de que gobernar es gastar, según una lúcida definición del politólogo Sergio Berenzstein. Pero gastar equivale a despilfarrar recursos si previamente no se trazan objetivos estratégicos y políticas sustentables. De otra manera, las prioridades pasan a ser espasmódicas, según las urgencias de cada momento.
Tuvo que ocurrir la tragedia de Once, con sus 51 muertos, para que el Gobierno se decidiera a invertir más de 500 millones de dólares para renovar a partir de 2014 los desvencijados trenes de las líneas Sarmiento y Mitre. Pero en nueve años gastó mucho más que esa cifra en subsidios, no solo para mantener congeladas las tarifas sino para un mantenimiento que nunca controló.
El ministro Julio De Vido no acusó esta vez a nadie de «bajar la palanca» por los cortes de luz en los barrios inundados. Pero es responsable de llevar a una virtual quiebra a las distribuidoras eléctricas, cuyas tarifas congeladas desde hace más de diez años ya no les dejan margen para invertir ni para pagar salarios. Esto explica la escasez de mantenimiento y de cuadrillas de emergencia para restablecer el servicio. En este contexto, hablar de aplicar multas a las distribuidoras parece una broma de mal gusto; sobre todo cuando tampoco se cumple la ley que obliga al ENRE a cubrir sus cargos por concurso.
Paralelamente, cualquier cifra de inversión pública resulta irrisoria frente a los 18.600 millones de dólares que la Argentina gastó sólo en 2011 y 2012 para importar gas y combustibles, debido a la política energética de fomentar el consumo con precios políticos y desalentar la inversión en hidrocarburos.
Probablemente estas trágicas inundaciones reactiven proyectos postergados en el área metropolitana. No obstante, aunque el gobierno porteño logró el demorado aval nacional para el crédito del Banco Mundial destinado al arroyo Vega (120 millones de dólares), no estará exento del «riesgo argentino» en su tratamiento y aprobación. Pero, además, especialistas hídricos ya recomiendan replantear la política de entubar arroyos debido al cambio del régimen de lluvias en el área metropolitana. La desactualización también abarca al código de planeamiento urbano: en la CABA se aprueba la construcción de cocheras subterráneas en zonas inundables. Y como contraste, por una ordenanza de 1977, no se exige un mínimo en nuevos edificios construidos en barrios sin espacios para estacionar.
Con este cuadro, se confirma la evidencia de que los problemas socioeconómicos de la Argentina se incuban en las épocas de bonanza y se sufren en las de escasez de recursos. El uso a pleno de la «maquinita» del Banco Central sólo los complica con más inflación. Quizás el único consuelo esté en la oportunidad que tienen los gobiernos porteño y bonaerense, así como sus bancos públicos, para que las indemnizaciones y préstamos prometidos a los damnificados puedan medirse en semanas y no en meses o años.
La Nación, 07/04/13.
Ministro de Economía: una cosa es el cargo y otra, la función
abril 7, 2013
Ministro de Economía: una cosa es el cargo y otra, la función
Por Juan Carlos de Pablo
A su regreso de Roma, la presidenta de la Nación reunió al vicepresidente, al ministro de Economía, al viceministro, a la presidenta del Banco Central, al secretario de Comercio y al jefe de la AFIP, a raíz del fuerte aumento del precio del dólar en el segmento azul del mercado de cambios. En ese encuentro, seis funcionarios actuaron como si fueran pares. Las medidas dispuestas buscan más la efectividad inmediata, planteada por quien formalmente es un subordinado, que la solución duradera.
Al respecto entrevisté al japonés Korekiyo Takahashi (1854-1936), quien a partir de 1913 ocupó carteras ministeriales en siete oportunidades. Los economistas Enrique Low Murtra, Rosa Luxemburgo, Ernst Lluch i Martín, Walter Rathenau, Pellegrini Luigi Edoardo Rossi y Ezio Tarantelli murieron asesinados, pero Takahashi es el único que lo fue por ser ministro de Economía (lo mataron los militares, porque al diagnosticar que la economía japonesa se había recuperado, intentó ajustar el gasto público con una reducción del gasto militar).
-Hay países que tienen ministro de Economía, otros que no (Estados Unidos, por ejemplo). ¿Cuán esencial es el cargo de titular del equipo económico?
Distingamos entre cargo y función. A fines de mayo de 1971, Aldo Ferrer dejó de ser ministro de Economía de la Nación, porque el gobierno presidido por Alejandro Agustín Lanusse suprimió el cargo. Ferrer se fue a su casa, pero alguien ejerció la función que cumplía: básicamente, coordinar las diferentes porciones de la política económica. Que en Estados Unidos nadie sea ministro de Economía no quiere decir que quien preside el sistema de la Reserva Federal no coordine sus acciones con el jefe de la Tesorería. En una palabra: el cargo puede existir o no, la función es indispensable.
-En la Argentina pasamos del superministro de Economía al no ministro.
-Efectivamente. Aunque tuvieron menos poder que el que se les atribuye, Adalbert Krieger Vasena, José Ber Gelbard, José Alfredo Martínez de Hoz, Juan Vital Sourrouille y Domingo Felipe Cavallo contaron con un buen margen de maniobra. Siempre exagerados, desde que en noviembre de 2005 Roberto Lavagna dejó el ministerio nos fuimos al otro extremo: nadie mira al Palacio de Hacienda para saber qué va a ocurrir con la política económica.
-Si la política económica forma parte de la política, el presidente de la Nación tiene mucho que decir.
De acuerdo, pero no pasemos de una punta a la otra. Federico Pinedo solía distinguir entre el ministro-secretario y el ministro-consejero. El primero sólo se ocupa de su área específica; el segundo, acompaña además al presidente en la conducción general del gobierno. El estilo, claro, lo pone el presidente, no sus ministros. Cada uno de los ocho ministros del presidente Marcelo Torcuato de Alvear podría haberlo reemplazado; ¿de cuál de los actuales se podría decir lo mismo?
-En la Argentina de 2013, en materia económica, no sólo hay un problema con el «quién es quién» dentro del equipo económico, sino también un problema de falta de credibilidad.
-Es importante identificar en qué nivel del gobierno se ubica la duda. Cuando la falta de credibilidad se refiere al ministro de Economía, se soluciona con un cambio ministerial; cuando se refiere al gobierno en su conjunto, recién se soluciona cuando el gobierno actual completa el período, pierde la elección y es reemplazado por otro; mientras que cuando se refiere al país como una totalidad, sólo queda migrar. Muchos argentinos no migran pero fugan capital, lo cual implica que no tienen problemas de credibilidad con respecto a las libertades individuales, pero sí con respecto a la propiedad de sus ahorros.
-¿Está diciendo que el nombramiento de un superministro, aquí y ahora, no solucionaría el problema de falta de credibilidad?
-Solucionaría algunos problemas, al introducir congruencia entre la velocidad con la cual se emite, gasta el Estado, se devalúa y se pretende que aumenten los precios y los salarios; pero difícilmente elimine las dudas que derivan de lo que ocurrió a partir de 2003.
-Señor, muchas gracias.
La Nación, 07/04/13.
Los seguros y las inundaciones
abril 7, 2013
El seguro, frente al desafío que trajo el agua
Por Silvia Stang
La angustia y la indignación, mezcladas con una sensación de tranquilidad porque su vida y la de los suyos estaban a salvo, dejaron también lugar a cierta resignación. «Y esto no me lo va a pagar nadie», dijo como conclusión y con voz triste la joven mujer, mientras mostraba frente a la cámara de televisión pisos y muebles arruinados en su vivienda, afectada por una feroz inundación. La escena, que tuvo como protagonista a una vecina de Saavedra, se repitió en otros barrios porteños y el conurbano y, por supuesto, en La Plata, lugares arrasados en la última semana por el agua furiosa, que dolorosamente arrastró vidas, recuerdos y bienes materiales, incluso autos, por calles convertidas en cauces fluviales.
¿Qué rol juega el mercado asegurador ante una situación así? Aún cuando la joven del testimonio tuviera una póliza de hogar, lo más probable es que la cobertura fuera nula, porque en los contratos llamados «combinados familiares», los daños no son indemnizados cuando los causa una inundación. Lo mismo ocurre con seguros de comercio. Ante la creciente frecuencia de hechos climáticos que provocan desastres, hay actores vinculados al sector que ven un desafío por delante. Aunque habría que sortear dificultades, existen ideas para que el mercado ofrezca más protección, probablemente, eso sí, de manera conjunta y regulación mediante.
En autos, el seguro de «todo riesgo» sí tiene cobertura por inundación, que abarca tanto los daños parciales -por lo general con una franquicia, que es un monto a cargo del asegurado, a partir del cual la compañía asume su responsabilidad- así como la destrucción total, que ocurre cuando el costo de reparación es mayor al 80% del valor de reposición, o bien cuando el valor de venta del vehículo dañado no supera el 20% de la suma asegurada, según cuál de las dos cláusulas incluya cada contrato (la segunda es más desfavorable para el cliente).
«En los seguros de tipo C, de terceros completo, se cubre el daño si hay destrucción total», completa Sofía Salas, CEO de DDN Central de Seguros, una firma de servicios a asegurados. Si no se determina que hubo destrucción total -según peritos de las compañías y concesionarias oficiales- este tipo de coberturas, que es la que tiene la gran mayoría de los autos, no prevé indemnización, salvo que exista alguna cláusula especial.
Lo ocurrido en estos días, en que las compañías recibieron hasta el triple de llamados que en jornadas sin sobresaltos, lleva a algunos a analizar posibles cambios en las coberturas de hogar y comercio, en las que la regla general es excluir la inundación.
«Dados los hechos de los últimos meses y principalmente esta semana, analizamos alternativas para ofrecer algún tipo de solución a nuestros asegurados», señalaron en Mapfre.
«El mercado y los asegurados en general no hemos percibido [hasta ahora] estos fenómenos como una exposición a riesgo asegurable», dice Gustavo Palotta, gerente de la sucursal Buenos Aires de San Cristóbal Seguros, que estimó que habrá cambios en el futuro. Y agregó que la magnitud del fenómeno de esta semana llevó a que se evalúe qué hacer ahora por quienes sufrieron daños no cubiertos por contrato, con una acción que venga «exclusivamente de la política de responsabilidad social empresaria».
Palotta afirmó que todas «las experiencias anteriores son absolutamente diferentes, y no de la magnitud que tuvo este temporal».
Para hogares, algunos contratos prevén un seguro contra todo riesgo solo para productos electrónicos, como televisores o computadoras, según explicó Gustavo Tría, director del Área de Siniestros de la firma Zurich, donde en un solo día recibieron 170 denuncias por autos inundados. En ese tipo de contratos, por la destrucción de esos equipos hay indemnización. Pero no la hay en forma generalizada para los daños en la casa o el local: «Algunas compañías tenemos en mente dar eso», porque hay riesgos que uno no contempla hasta que ocurren ciertos hechos, dijo. «Pasó con el tema del granizo, antes casi nadie tenía ese seguro», recordó, Y agregó que siempre hay un precio para cada riesgo, «salvo que la inundación sea recurrente en un lugar». Es una observación que admite las dificultades que tendría desarrollar un producto así, que interesaría a quienes están en zonas de riesgo.
Andrés Artopoulos, director de Leza, Escriña & Asociados, consultores en ingeniería de riesgos y valuaciones, hace foco, justamente, en el problema de la selectividad. «En el caso de granizo, la posibilidad de un siniestro es la misma en Devoto o Saavedra, pero en el caso de la inundación nos vamos a fijar dónde queda la propiedad por asegurar, y si está en la cuenca del Vega no le van a dar el seguro», evaluó.
¿La solución? La forma válida de generar una cobertura amplia, según Artopoulos, sería que el Gobierno dispusiera que todos los seguros de incendio cubran también inundación; entonces sí se formaría una masa crítica de asegurados y habría diversificación del riesgo. Una variante sería organizar un pool en convenio con los municipios, y que el seguro esté incluido en el pago de tasas a cargo de los ciudadanos; eso evitaría la selectividad de las compañías y acercaría una solución al Estado en el tema de los subsidios.
Más allá de esas propuestas, hay algunos productos que se apartan de la generalidad de excluir la inundación. En Allianz ofrecen contratos así para hogar y comercio. «Son productos que tienen una cobertura, limitada a un 30% de la suma asegurada, de daños por agua de inundación», especificó Amílcar Racigh, director de Técnica y Reaseguros de la compañía. «En general se pueden contratar en cualquier zona, salvo donde el riesgo ya no es aleatorio», advirtió.
Los nuevos fenómenos de la naturaleza, alentados por la acción humana, junto a la lentitud de las obras de infraestructura, hacen prever que el riesgo será cada vez más extendido. Y al crecer una demanda de productos de protección, el mercado de seguros se juega el desafío de hacer pie en un nuevo segmento.
Reclamos por daños
Se triplicaron en estos días las llamadas a compañías
1 Plazos
Flexibilidad
Está estipulado que la denuncia de un siniestro debe hacerse en 72 horas, pero por las inundaciones ese plazo no cuenta.
2 Contratos
Exclusiones
Por lo general, las pólizas de hogares y comercios no incluyen la inundación; algunas compañías evalúan dar igual alguna respuesta.
3 A futuro
Bajo análisis
Algunas firmas y también la Asociación Argentina de Compañías de Seguros analizan la posibilidad de nuevas coberturas.
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Fuente: La Nación, 07/04/13.
Las nuevas oficinas abandonan al cubículo
abril 6, 2013
Las oficinas le dicen ‘adiós’ al cubículo
Por Ben Kesling y James R. Hagerty
Las mismas personas que crearon el cubículo de oficina ahora están generando ganancias intentando eliminarlo.
Conforme se recupera la economía de Estados Unidos, los fabricantes de muebles de oficina, vapuleados por la recesión, están generando ventas al persuadir a las empresas de que nuevas formas de distribuir los espacios de oficina pueden fomentar la colaboración y, en algunos casos, reducir los costos.
Herman Miller Inc., que ayudó a propulsar la fascinación por el cubículo hace más de 40 años, es ahora uno de los proveedores que está liderando esta campaña. Sus ingresos han crecido casi un tercio en los últimos dos años, gracias a clientes como Microsoft Corp.
El gigante de software contrató a consultores de Herman Miller para monitorear cómo se empleaba el espacio en algunas de sus instalaciones. Hallaron, entre otras cosas, que las salas de conferencia diseñadas para 20 personas a menudo eran utilizadas por sólo dos o tres. Por tanto, Microsoft creó más salas de «enfoque», espacios más pequeños donde se podían reunir entre dos y cuatro personas. «El trabajo realmente se está haciendo en equipos más pequeños», apunta Martha Clarkson, estratega global de espacio laboral de Microsoft.
Las oficinas posteriores a la era del cubículo comenzaron a surgir con fuerza hace alrededor de una década, inspiradas por cambios en la forma en que la gente trabajaba. Presentaban paneles más bajos entre escritorios, o incluso ninguno, y más zonas designadas para conversar, para fomentar sesiones espontáneas para resolver problemas.
Si bien a muchas empresas les intrigaba la tendencia, la recesión la frenó, causando en 2009 una caída de 26% en los ingresos de la industria estadounidense de los muebles de oficina, según la investigadora de mercado IBISWorld. Sin embargo, recientemente el repunte de los mercados y un mayor optimismo sobre la economía han resucitado «los proyectos que llevaban varios años dormidos», dice Franco Bianchi, presidente ejecutivo de Haworth Inc., uno de los mayores fabricantes de muebles de oficina del país.
Esa es en parte la razón por la que IBISWorld prevé que 2013 sea el año de crecimiento más fuerte del sector en casi una década. La firma pronostica que los ingresos de los fabricantes de mobiliario de oficina asciendan a US$21.500 millones este año, un aumento de más de 4% frente a 2012, aunque aún 26% por debajo de su máximo en 2006.
Bianchi ha reaccionado a las preocupaciones de sus clientes sobre el gasto mejorando su servicio y proporcionando más asesoría de diseño. Dice que Haworth ha contratado a 20 empleados que trabajan con los clientes para crear entornos laborales efectivos. Haworth calcula que sus ventas han aumentado 18% desde 2009, a US$1.310 millones en 2012.
Herman Miller es reconocida como la creadora del cubículo en los años 60, cuando presentó una línea de paneles y escritorios que podían ser configurados de varias formas.
En aquellos tiempos, las oficinas privadas eran un símbolo de rango y privilegio. Pero las particiones podían organizarse de manera que otorgaban a los empleados una privacidad similar. En las siguientes décadas, los cubículos se volvieron omnipresentes.
Últimamente, conforme las comunicaciones electrónicas suplantaron al papel y los monitores de pantalla plana y las laptops reemplazaron a las voluminosas computadoras de escritorio, las empresas vieron que los empleados tenían espacio extra. Algunos incluso se sentían aislados.
«Se están produciendo cambios increíbles en la demografía de los espacios de trabajo», señala Tracy Brower, una ejecutiva de Herman Miller que asesora a clientes sobre cómo distribuir sus oficinas. Muchos de esos clientes exigen datos puros y duros sobre las mejores maneras de impulsar la productividad y mejorar la moral del equipo mediante el diseño de interiores. «Los clientes piden más datos cuantificables a la hora de tomar decisiones».
Para obtener más información sobre la conducta de los empleados, Herman Miller cuenta con su propia división de investigación, que usa herramientas tecnológicas. Por ejemplo, coloca sensores electrónicos en las sillas de las oficinas de algunos clientes para determinar con qué frecuencia están ocupados.
La investigación demuestra que muchos cubículos son usados apenas algo más de un tercio de la jornada laboral, y las oficinas individuales pueden estar vacías 80% del día.
En base a esas observaciones, la compañía lanzó Avive, una fila de mesas separadas que pueden emplearse como escritorios personales o juntarse para formar un grupo.
El mes pasado, Herman Miller reportó un alza de 11% en su ganancia del tercer trimestre, a US$16,5 millones. Para el año fiscal concluido en junio de 2012, los ingresos de la empresa aumentaron 4,5%, a US$1.700 millones, tras dar un salto de 25% el año antes.
Fuente: The Wall Street Journal, 05/04/13.
Las empresas ahora prefieren diseñar espacios donde los empleados se pueden reunir fácilmente en vez de los cubículos que causaron sensación en los años 60, que proporcionaban mayor privacidad.













