Subasta alemana de bonos genera nuevas dudas en los mercados
noviembre 24, 2011
Subasta alemana de bonos genera nuevas dudas en los mercados
Por Geoffrey T. Smith y Emese Bartha
FRÁNCFORT — Una subasta de deuda soberana alemana atrajo una de las demandas más débiles desde la introducción del euro, en un indicio del apetito menguante del mercado por incluso los activos más seguros de la zona euro.
La subasta causó remezones en los mercados conforme los inversionistas, golpeados por una andanada de malas noticias provenientes de Europa en los últimos meses, inicialmente la interpretaron como una señal de que la crisis está llegando al corazón de la zona euro.
El gobierno alemán vendió apenas 3.644 millones de euros (US$4.920 millones) de los 6.000 millones de euros que tenía contemplado en bonos a 10 años a un rendimiento promedio de 1,98%.
Las tasas de interés de los bonos de Alemania a 10 años subieron pronunciadamente después de la transacción y alcanzaron 2,09%, su máximo nivel en tres semanas, superando el retorno de los bonos del Tesoro estadounidense del mismo plazo.
En los últimos años, los bonos alemanes, conocidos como bunds, han ofrecido un interés menor que el de sus contrapartes estadounidenses puesto que se considera que Alemania tiene un mejor perfil de deuda que EE.UU.
«Hay múltiples escenarios para Europa, pero casi todos proyectan un crecimiento bajo, lo que debería ser positivo para los bunds«, dijo Jack Kelly, director de inversión de renta fija de Standard Life Investment.
Ewald Nowotny, gobernador del Banco Nacional de Austria y miembro del consejo del Banco Central Europeo, calificó los resultados de la subasta alemana como una «señal de alarma«, según la Agencia de Prensa Austriaca.
El ministro de Finanzas canadiense, Jim Flaherty, expresó «preocupaciones muy serias» sobre la subasta alemana, argumentando que la crisis de la zona euro se está transformando en una tormenta global y que los resultados deberían reforzar la necesidad de que los estrategas del continente la zona euro encuentren una rápida resolución.
Otros fueron más optimistas, aludiendo a una serie de factores excepcionales que se habrían combinado para reducir la demanda de los bunds. En sus 60 años de historia, la República Federal de Alemania nunca había tratado de vender un bono a 10 años que pagara solamente un interés de 2%, y los rendimientos históricamente bajos parecieron deprimir el apetito en el tradicional círculo de compradores. «No se debe a una falta de demanda de los inversionistas finales», dijo Michael Krautzberger, director de inversión de BlackRock Asset Management Deutschland. «Por el momento, siguen prefiriendo refugios seguros como los bunds, dado el nerviosismo en los países vecinos».
.Ben Bennett, estratega de crédito de Legal & General Investment Management, en Londres, dijo que los inversionistas se distanciaron de la emisión en parte debido a una típica merma de liquidez al final del año, que se ha acelerado en 2011.
Asimismo, muchos inversionistas ya han acumulado una buena cantidad de bonos alemanes en sus portafolios tras huir de la deuda de los países de la periferia de la zona euro. «No se puede tomar [la subasta] en forma aislada y usarla como señal muy pesimista», observó. «Muchos indicadores técnicos explicarían porqué no fue de las mejores».
El euro cayó a su mínimo nivel en siete semanas contra el dólar y cotizaba a US$1,3333 en negociaciones al final del día en Europa. Eso reforzó la postura de que el capital ahora está saliendo de la zona euro. Hasta hace poco, muchos de los traslados de dinero habían ocurrido dentro de la unión monetaria, desde los bonos soberanos más riesgosos hacia los más seguros.
«La percepción del mercado es que la calidad crediticia de Alemania se ha deteriorado», manifestó Andrew Roberts, director de estrategia monetaria de Royal Bank of Scotland. «Mientras más se profundiza la crisis… la gente se va a empezar a preguntar quién va a pagar la cuenta una vez que termine la comida», aseveró. «Todos los caminos llevan a Alemania».
Fuente: The Wall Street Journal, 23/11/11.
Bienes Raíces Informe Global 2011
noviembre 23, 2011
Bienes Raíces: calidad y situación pueden asegurar un buen rendimiento en tiempos difíciles
Para los expertos inmobiliarios de Invesco Real Estate, a pesar de todas las incertidumbres que se ciernen sobre el mercado y la economía no estamos en otro 2008. Sin embargo, toda esta volatilidad tiene implicaciones para el mercado de bienes raíces que resumen en los siguientes puntos, tratados en profundidad en los informes adjuntos:
• Existe liquidez, aunque sea selectiva: los bancos están dispuestos a financiar operaciones de bienes raíces en mercados sólidos “core” a precios muy razonables. Para los mercados más riesgosos, la financiación es escasa y según recalca Invesco seguirá siéndolo al menos 12 meses más.
• El precio de los activos inmobiliarios en mercados desarrollados está bien por debajo de máximos: en los últimos 12 meses se ha visto una cierta recuperación en el precio de estos bienes, tras la debacle que se inició en 2008, pero de forma generalizada siguen siendo precios bajos.
• Los fundamentales del sector en mercados desarrollados son muy distintos a los que había al explotar la crisis de 2008: El incremento de inventarios en vivienda estaba alcanzando su pico máximo cuando estalló Lehman Brothers. Hoy las promociones en curso son escasas en la mayoría de los mercados desarrollados y están muy limitadas por la exigencia de la financiación. Esta limitación de inventarios sirve de colchón al deterioro previsto en los fundamentales económicos.
• Las bases de crecimiento del PIB pivotan hacia el sector privado: debido a la austeridad fiscal exigida a los estados, las economías se están rebalanceando del sector público al privado. El efecto inicial sobre el PIB será negativo, afectando de primeras a los niveles de ocupación en el sector de bienes raíces, pero el resultado será un crecimiento más sostenible a largo plazo.
Con este escenario en mente, Invesco Real Estate explica sus perspectivas y estrategia para invertir en bienes raíces:
• Los inversionistas, en especial los financiados a largo plazo, buscan ingresos seguros de edificios con altos niveles de ocupación, alquileres con plazos largos y liquidez. Por tanto, existe una preferencia clara por los bienes raíces “prime” de la más alta calidad. Como consecuencia, este segmento se está encareciendo y los inversionistas que opten por él deberán sacrificar rentabilidad a cambio de seguridad.
• En el corto plazo los bienes raíces son más atractivos que los bonos soberanos, pero a lo largo del periodo 2013-2015, se espera que los bonos retomen rendimientos más normales. Esto puede poner presionar las expectativas de rendimiento del sector de bienes raíces, aunque probablemente el efecto se vea compensado por fundamentales económicos más favorables.
• En el mercado desarrollado, el sector de oficinas tiene las perspectivas más atractivas para el periodo 2011-2013, gracias al limitado número de proyectos nuevos en desarrollo y al incremento en la demanda por espacio de primera calidad, cada vez más escaso. En los mercados emergentes se prevé una continuación en la demanda de oficinas de primer nivel por parte de multinacionales expandiéndose a estos mercados, para los que Invesco Real Estate pronostica una disminución de nuevos desarrollos inmobiliarios.
• Invesco Real Estate es cauto con el sector comercial en países desarrollados hasta que mejore el consumo, posiblemente hasta final de 2012. En todo caso, prima la calidad, como en el mercado de oficinas. Invesco Real Estate espera un mejor comportamiento de las inversiones ocupadas por cadenas de alimentación bien financiadas, dado su carácter relativamente defensivo. En los mercados emergentes, el incremento de la clase media juega a favor de este segmento del mercado. En general, alertan sobre el riesgo que supone el incremento de las ventas por internet, en especial para localizaciones comerciales fuera de zonas Premium.
• En el corto plazo Invesco Real Estate no ve retornos excesivamente atractivos al sector logístico/industrial pero sí puede ofrecer cierta estabilidad de ingresos. A largo plazo, el boom de las ventas online es un factor positivo para este tipo de activos.
• Para el mercado residencial Invesco Real Estate se muestra cauto en Asia, a excepción de activos multi-familiares en Japón. En Estados Unidos el mercado de apartamentos puede ofrecer atractivos retornos en localizaciones con limitaciones de oferta con tasas de ocupación históricamente altas. En todo caso, las oportunidades deben analizarse a la luz de un mercado altamente competitivo en precio.
En su más reciente serie de informes sobre el mercado global de bienes raíces, Invesco Real Estate repasa las perspectivas sobre cada región (Global, Asia, Europa y Norteamérica), ofreciendo un resumen sobre los respectivos mercados inmobiliarios y un análisis amplio de las condiciones de mercado y de las previsiones locales.
Puede consultar de forma directa los informes en los siguientes links (documentos en inglés):
Invesco-real-estate-Asian-market-outlook-2011
Invesco-real-estate-European-market-outlook-2011
Invesco-real-estate-Global-market-outlook-2011
Invesco-real-estate-North-America-market-outlook-2011
Fuente: Funds Americas, 22/11/11.
La zona euro se arriesga a hacer muy poco, muy tarde
noviembre 23, 2011
La zona euro se arriesga a hacer muy poco, muy tarde
Por Simon Nixon
Después de casi dos años en el que el que el foco de atención del de la crisis de deuda de la eurozona se ha desplazado de una capital europea a otra, finalmente ha llegado al lugar que le corresponde: la sede del bloque en Bruselas.
La crisis sólo ha sido en parte sobre la sostenibilidad de las deudas soberanas de Grecia, Irlanda, Portugal, Italia y España. Más importante, es que siempre ha sido una crisis política, una crisis institucional, una crisis de gobierno. Se trata de un fracaso para desarrollar mecanismos para establecer una disciplina fiscal entre los miembros de la eurozona y salir a la ayuda de países en problemas financieros. No podrá existir una solución a la crisis si primero no se resuelve esta crisis de gobierno.
Dos mitos han mantenido las esperanzas. Primero, que los crecientes rendimientos de los bonos soberanos reflejaban una pérdida de credibilidad de algunos gobiernos, para lo cual la solución era un mayor compromiso con la austeridad y la reforma estructural. El segundo indicaba que si la supervivencia de la eurozona llegaba a estar en entredicho, el Banco central Europeo haría uso de su poderosa «bazuca» para comprar bonos y prevenir un colapso y el caos.
El primer mito ha sido demolido. Pese a la elección incuestionable de un reformador fiscal en España, los rendimientos de los bonos a 10 años terminaron el martes al alza a 6,6%. Pese al nombramiento de un gobierno tecnócrata en Italia, liderado por Mario Monti, los bonos italianos se ubican en 6,75%. Mientras tanto, el BCE continúa haciendo todo lo que puede para desmentir el segundo mito, asegurando que no puede y no actuará como prestamista de último recurso para los gobiernos.
En respuesta a las pobres decisiones, los inversores, bancos y corporaciones están reduciendo su exposición a los bonos soberanos de la eurozona, excepto los de Alemania, en medio de temores de que ahora contengan riesgos de liquidez, de crédito y cada vez más riesgos de divisas.
Incluso si el BCE cambia de parecer sobre la legalidad de un compromiso para servir de prestamista, no se sabe si eso resolvería el problema. El BCE puede comprar bonos sólo en los mercados secundarios. Eso no garantizaría a España e Italia el acceso primario a los mercados de bonos. No se tiene claro por qué la intervención del BCE alentaría el retorno de los compradores del sector privado, ya que esto no marcaría una gran diferencia a las cargas totales de deuda y las dudas sobre la sostenibilidad de la deuda persistirían. Además, los bonos adquiridos por el BCE serían de mayor nivel que los propios, lo que generaría mayores reducciones a lo que recibirían los acreedores en caso que la deuda llegue a convertirse en algo insostenible.
Además, la corrida en los mercados de deuda soberana es apenas el aspecto más visible de la crisis de la eurozona. La corrida al sistema bancario es igual de dañina. Los mercados de financiación en dólares a corto plazo y los mercados de deuda no asegurada han estado cerrados desde mediados del año y el mercado interbancario también está sufriendo. Los bancos se han visto forzados a elevar el costo y reducir la disponibilidad de crédito, socavando aún más el crecimiento y la competitividad.
En el mejor de los casos, el BCE puede ganar tiempo, pero ¿para qué? Cualquier solución verdadera debe comenzar con reparar el quebrado mercado de bonos soberanos, algo que ahora requiere la creación de bonos de la eurozona, pero un acuerdo al respecto podría tomar meses y los cambios al tratado, años. Mientras tanto, la pregunta es, y siempre lo ha sido, ¿qué precio político exigirá Alemania para poner su balance en juego?
El mayor temor de Alemania es el riesgo moral, ¿Cómo puede saberse que los países seguirán con las reformas después que se relaje la presión del mercado? Reemplazar a políticos electos con tecnócratas no elegidos puede ser un remedio de corto plazo. Tanto el presidente de la Comisión Europea José Manuel Barroso y el presidente del Consejo Europeo Herman van Rompuy preparan propuestas para mejorar el gobierno económico. Pero la mayoría de las que están siendo discutidas representan apenas ajustes al escrutinio de los presupuestos nacionales, no a la completa unión política y fiscal que se necesita para apuntalar con credibilidad a los eurobonos.
Quizás la intensidad de la crisis obligará a un cambio político radical en Bruselas, como lo ha hecho en los estados miembro. Quizás los gobiernos adoptarán transferencias radicales de soberanía para evitar el cataclismo de un colapso del euro. Pero el riesgo es que, como sucede a menudo en las crisis, cuando los políticos finalmente se decidan a actuar, ya sea muy poco y muy tarde.
Fuente: The Wall Street Journal, 22/11/11.
Los mejores libros para emprendedores
noviembre 22, 2011
Los mejores libros para emprendedores, según…
Por Barbara Haislip
Hay muchísimos libros de auto ayuda que apuntan a nuevos emprendedores. ¿Pero cuáles realmente sirvieron a la gente a lanzar o mejorar una empresa? Les preguntamos a empresarios y educadores cuáles eran los títulos que les han dado mejores consejos. A continuación, algunos de sus elegidos.
Michael E. Gerber
«El libro de Gerber me hizo reconsiderar lo que quería lograr en mi negocio y cómo lo iba a hacer», explica J. Richard Braun, dueño de Braun Agency Inc., una firma de seguros de Virginia.
E-Myth, explica, sostiene que la mayoría de las empresas son lanzadas por personas que saben cómo hacer el trabajo técnico —como un plomero que lanza una compañía de plomería— pero que no saben cómo administrar un negocio. ¿La respuesta? Construir «sistemas replicables que puedan y operen en la ausencia del dueño«, afirma Braun.
Al implementar esos sistemas, los dueños pueden contratar otros técnicos para hacer el trabajo básico de la empresa y luego contratar gerentes para supervisar las distintas operaciones de la compañía. Entonces, el dueño se puede concentrar en el verdadero trabajo de un emprendedor: darle una visión y metas generales a la empresa, así como buscar nuevas oportunidades.
‘Start With Why’
Simon Sinek (disponible en inglés)
«El mensaje de Sinek cambió mi vida. Me hizo entender por qué es importante saber la razón de estar en un negocio particular, tanto para la satisfacción propia como para atraer a los clientes y empleados adecuados, y en última instancia, lograr un gran éxito», señala David Hassell, presidente ejecutivo de la empresa de software 15Five, con sede en San Francisco.
El libro sostiene que las empresas deben darles a los empleados motivos más importantes para trabajar allí, y darles a los clientes una causa con la cual alinearse, con sólo un producto o servicio que comprar, apunta Hassell. «Significa la diferencia entre un empleado que trabaja por un sueldo, o uno que lo entrega todo», afirma Hassell. «Significa la diferencia entre tener clientes que se convierten en evangelistas o aquellos que se irán con el competidor más barato tan pronto como puedan».
Explicitar la misión de su propia empresa —que todos los empleados puedan realizar contribuciones cruciales— ayudó a generar lealtad y confianza, afirma.
‘El arte de empezar’
Guy Kawasaki
Este libro aborda un viejo tema, lanzar una empresa, pero es mucho más claro, concreto y entretenido que muchos otros manuales, afirma Steven Kaplan, director de la facultad del Centro Polsky para Emprendimientos de la Escuela de Negocios Booth en la Universidad de Chicago.
Se centra en la «sustancia más que en la forma, y alienta a los emprendedores a concentrarse en los clientes y ser específicos sobre su modelo de negocios», indica Kaplan. «Las empresas nuevas tienden a enfocarse demasiado en cuán buena es su tecnología, cuán grande es el mercado. Pasan muy poco tiempo entendiendo a sus clientes en profundidad y la razón por la que de hecho comprarán la tecnología». Una advertencia, el libro está dirigido a empresas de alto valor y crecimiento, como las tecnológicas.
‘Rockefeller: las claves para generar riqueza’
Verne Harnish
Esta guía para desarrollar rutinas estructuradas y disciplinadas fue «una importante influencia en mi viaje desde podador de césped a emprendedor», afirma Barrett Ersek, presidente ejecutivo de Holganix, una empresa de suplementos para fertilizantes, de Pensilvania.
Por ejemplo, Ersek estableció un cronograma estricto para reuniones. Ahora se reúne con su equipo ejecutivo durante un día y medio una vez al año, dos horas por trimestre, 45 minutos por semana y cinco minutos al día, y cada una de las reuniones tiene un propósito claramente definido. «Antes, quizás teníamos una reunión estratégica, pero se producía con mucha menos frecuencia», dice. «Había muchas quejas y muy poca concentración»
Fuente: The Wall Street Journal, 20/11/11.

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Y por supuesto no podemos olvidar…
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Gustavo Ibáñez Padilla
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El repliegue de la banca europea impacta a los países emergentes
noviembre 22, 2011
El repliegue de la banca europea impacta a los países emergentes
Por Alex Frangos, en Hong Kong, Patrick Mcgroarty, en Johannesburgo, y Charles Roth, en São Paulo.
La disminución en la concesión de créditos por parte de los bancos europeos empieza a afectar a empresas en África, América Latina y Oceanía, al endurecer las condiciones de los préstamos y aumentar sus costos. También aumenta la presión sobre las economías en problemas.
En los últimos años, los bancos europeos incrementaron significativamente sus préstamos a mercados emergentes, posicionándose entre los mayores acreedores internacionales en esos países. Su retirada ha restringido el crédito en industrias como la de medios, la minería y la aeronáutica, y agobia a economías que ya sienten los efectos de la menor demanda de sus productos por parte del mundo desarrollado.
El temor es que lo que por ahora es un modesto retroceso en la concesión de préstamos se convierta en una repetición de la sequía crediticia que se produjo en 2008 luego del colapso del banco de inversión Lehman Brothers. La contracción de préstamos generó problemas de efectivo para las empresas y contribuyó a que el comercio mundial registrara su peor bajón desde la Gran Depresión.
Las economías más expuestas a los bancos europeos son las de Europa del Este. América Latina es la siguiente. Chile es el mayor destino, con préstamos que equivalen a 40% del Producto Interno Bruto del país, seguido de 18% del PIB de México y 15% del de Brasil. Asia es la región menos vulnerable. Los préstamos del bloque económico a China e India representan apenas 2% y 4% de sus respectivos PIB.
La brasileña Embraer SA, el cuarto mayor fabricante de aviones del mundo, indicó que algunas aerolíneas tienen dificultades para conseguir financiación para comprar aeronaves. «Los mercados de capital aún se encuentran prácticamente cerrados para las transacciones de aviones», señaló Frederico Curado, su presidente ejecutivo. «El crédito es muy selectivo, lo que no es necesariamente malo, por lo que mejores aerolíneas reciben términos más favorables que aquellas con calificaciones de crédito más bajas».
Embraer no es un caso aislado. «Estamos en una posición muy vulnerable que definitivamente está afectando nuestro crecimiento global», señaló Gail Kelly, presidente ejecutivo del banco australiano Westpac Bank la semana pasada. «Ciertamente está impactando en mi país y en Asia».
Tanto el banco italiano UniCredit como el alemán Commerzbank han indicado en las últimas semanas que reducirán sus actividades crediticias fuera de sus mercados locales. En Asia y Oceanía, algunos bancos franceses se mantienen al margen después de haber sido participantes activos en la concesión de créditos sindicados, en los cuales los bancos se unen y prestan grandes sumas de dinero.
«El problema principal es el retiro completo de los bancos franceses en el mercado», dice John Corrin, director de sindicación de préstamos en Hong Kong de Australia & New Zealand Banking Group Ltd. «Eran actores de peso razonable que representaban 10% del mercado de Asia-Pacífico».
El mes pasado, el banco francés BNP Paribas SA, uno de los mayores del mundo por activos, dio marcha atrás en su compromiso de proveer 300 millones de dólares australianos (US$300,3 millones) a un préstamo sindicado de 1.950 millones de la misma moneda para la empresa de medios Seven West Media Ltd., por lo que la brecha tuvo que ser llenada por el resto del grupo, en su mayoría bancos de Australia.
Un portavoz de BNP Paribas en Sidney explicó que la decisión se basó en «requisitos de asignación de capital y otras oportunidades». Se esperaba que el crédito se completara el viernes pasado, pero no se cerró. Seven West Media no respondió a una solicitud de comentarios.
La contracción del crédito es impulsada por la presión sobre los bancos europeos para que incrementen su capital para contrarrestar pérdidas por préstamos, muchos de los cuales están ligados a gobiernos europeos en problemas.
Algunas entidades están activas y prestando menos, lo que encarece los créditos y endurece sus condiciones. Esa combinación puede reducir el crecimiento económico tanto en el mercado interno como en otros internacionales donde operan.
Debido a que Europa tiene un gran sector financiero con negocios en todo el mundo, los problemas de la zona euro tienen «efectos mayores y desproporcionados, particularmente en las economías emergentes», dijo el secretario del Tesoro de EE.UU., Timothy Geithner, la semana pasada.
Un factor que aumenta la presión sobre el mercado de préstamos es el esfuerzo de algunos bancos europeos para vender créditos que mantienen en sus libros. Eso efectivamente eleva la oferta de préstamos disponibles en los que pueden invertir los bancos y ha «impactado negativamente» en la disposición de éstos a participar en nuevos créditos para empresas, asevera Mark Leahy, director de originación de deuda y sindicación de renta fija para Asia excepto Japón de Nomura Securities, en Singapur. Con el tiempo, eso llevará a un encarecimiento de los préstamos, añadió.
En los últimos años, los bancos de la zona euro otorgaron enormes préstamos a mercados emergentes, buscando diversificarse más allá de sus mercados locales. Sin embargo, el monto se redujo casi 20% tras la crisis de Lehman Brothers, pero empezó a recuperarse a principios de 2010.
—Robb M. Stewart y David Fickling contribuyeron a este artículo.
Fuente: The Wall Street Journal, 21/11/11.
Para los inversionistas en commodities, la demanda no es un indicador confiable
noviembre 21, 2011
Para los inversionistas en commodities, la demanda no es un indicador confiable
Por Liam Denning
Alcistas de los bienes básicos: Busquen sus discos de vinilo de Guns N’ Roses. Específicamente coloque la aguja en Appetite for Destruction [Apetito de Destrucción] y suba bien alto el volumen.
La brecha entre el costo marginal de la oferta y el precio en el cual la demanda se destruye ofrece a los inversionistas en bienes básicos una señal útil en este muy incierto entorno económico.
Tome los casos del cobre y el aluminio. El precio del cobre se ubica en torno a US$7.600 la tonelada métrica; el del aluminio cerca de US$2.100. De tomar como base las estimaciones de UniCredit, eso significa que el cobre se negocia un 90% sobre su costo marginal de producción, mientras que el aluminio se encuentra un 16% por debajo del suyo. Sin embargo, la demanda de aluminio está creciendo casi dos veces más rápido.
La diferencia es que la oferta del cobre es mucho más restringida. Cuando esto ocurre, los precios suben hasta que algunos consumidores se ven obligados a reducir el uso del bien básico. En términos crudos, el insaciable apetito de cobre de China ha hecho subir los precios hasta un punto en que la demanda del mundo industrializado cae para acomodarlo. De modo que el precio del cobre está listo para la destrucción de la demanda.
En contraste, los inventarios de aluminio están relativamente altos y China tiene una abundante capacidad de fundición. Con poco temor de un ajuste de la oferta, los precios del aluminio no se alejan mucho del costo marginal de producción. Si los precios caen muy por debajo de eso, la capacidad de alto costo y no rentable se cerrará, lo que contraerá la oferta.
Los inversionistas temerosos de un cataclismo como una fuerte desaceleración china o una crisis crediticia en la zona del euro estarían mejor con posiciones en aluminio que en cobre, debido a que este último tiene que caer mucho más antes de llegar al piso de su costo marginal. No obstante, los alcistas pueden preferir al cobre, debido a que un bien básico con una oferta ajustada tendrá un mejor desempeño cuando la demanda crezca.
Una situación similar puede observarse en el petróleo -cuyo precio tiene altas probabilidades de destrucción de la demanda- y el gas natural en Estados Unidos, donde la demanda está creciendo más rápido de lo que la oferta puede seguir. Con las materias primas, la demanda primaria simplemente no basta.
Fuente: The Wall Street Journal, 21/11/11.
Hungría solicita asistencia financiera a la UE y el FMI
noviembre 21, 2011
Hungría solicita asistencia financiera a la UE y el FMI
Por Alessandro Torello y Laurence Norman
BRUSELAS (EFE Dow Jones) — La Comisión Europea dijo el lunes que Hungría ha pedido una posible asistencia financiera a la Unión Europea y al Fondo Monetario Internacional.
«La Comisión examinará la petición de las autoridades en estrecha colaboración con los estados miembros de la UE y el FMI», dijo en un comunicado la Comisión, órgano con poderes en materia de Competencia.
El Ministerio de Economía húngaro dijo la semana pasada que ha iniciado negociaciones formales con el FMI y la UE para asegurar un cierto respaldo para calmar a los inversionistas.
El ministerio dijo que espera que el nuevo acuerdo se alcance en los primeros meses de 2012, aunque no desveló los detalles de la petición de apoyo del FMI.
El gobierno húngaro buscará un acuerdo con el FMI sobre un contrato de asistencia para tranquilizar a los inversionistas y permitir al país captar el capital que necesita, dijo.
Fuente: The Wall Street Journal, 21/11/11.
La lucha del BCE para salvar el euro
noviembre 21, 2011
La lucha del BCE para salvar el euro
Por Brian Blackstone y Matthew Karnitschnig
FRÁNCFORT — En medio de una reunión del comité ejecutivo del Banco Central Europeo a mediados de julio, su presidente, Jean-Claude Trichet, fue convocado a una sala de reuniones para atender una llamada urgente desde Berlín.
Era Angela Merkel. La canciller alemana y el presidente francés Nicolas Sarkozy estaban por reunirse en Berlín para tratar la crisis de Grecia y no se ponían de acuerdo sobre qué pérdidas estarían obligados a aceptar los inversionistas. Confiaban en que el BCE pudiera mediar un compromiso.
«Quieren que vaya a Berlín», dijo Trichet a sus colegas al regresar a la reunión, preocupado por la posibilidad de involucrar más el banco central en la política y poner en riesgo su independencia. Al cabo, Trichet y sus colegas del banco central llegaron a una conclusión que ha definido su estrategia frente a la crisis de la zona euro: el peligro de no ayudar es mayor que el de sumirse en la discusión política.
Trichet tomó el último vuelo de Lufthansa a Berlín y estuvo en el despacho de Merkel hasta pasada la medianoche, ayudando a forjar el nuevo plan de rescate griego, divulgado al día siguiente.
Los políticos europeos, incapaces de resolver la crisis de la zona euro, han pasado a depender cada vez más del BCE, una institución fundada para promover estabilidad de precios pero que ahora apuntala las finanzas de los países más frágiles de la zona euro. La expansión de su misión tiene consecuencias profundas para Europa porque al trascender su mandato, el BCE ha asumido un nuevo papel: el de la institución más poderosa de Europa. Muchos ahora creen que el BCE es la única esperanza de supervivencia del euro.
Ante el agravamiento de la crisis en las últimas semanas, un creciente número de autoridades ha exhortado al BCE a usar su herramienta más poderosa —su imprenta— para apuntalar los mercados de deuda con la compra de cantidades ilimitadas de bonos de la zona euro, cumpliendo el papel de prestamista de última instancia.
Hasta ahora, el banco central se ha resistido, arguyendo que carece de las facultades legales para hacerlo. De todos modos, pocos creen que el BCE permitiría el colapso de la moneda por defender ese principio.
Buena parte de Europa vivió una década de crecimiento tras el lanzamiento del euro en 1999, lo que pareció avalar la promesa de que una mayor integración europea generaría prosperidad. La crisis de la deuda que partió en Grecia hace dos años contradijo esa idea y desnudó las divisiones del continente.
Alemania, la mayor y más próspera economía de Europa, insiste en que los países derrochadores realicen profundos recortes del gasto público a cambio de ayuda, y se rehúsa a apoyar un mayor papel para el BCE. Su ortodoxia la ha aislado dentro de Europa así como en el comité ejecutivo del BCE. Muchos líderes europeos temen que afloren resentimientos nacionales si persiste la crisis, destruyendo no sólo el euro, sino la propia Unión Europea.
Al interior del BCE han surgido tres campos. Uno, encabezado por Alemania, se opone tajantemente a mayores compras de bonos, diciendo que el programa borra la frontera entre política fiscal y monetaria. Otro, liderado por el flanco sur de la zona euro, considera al BCE la única institución que funciona contra la crisis y la encargada de hacer todo lo que haga falta para apoyar los mercados. Un tercer grupo pragmático, que incluye a Austria y Finlandia, ha aceptado compras limitadas de bonos soberanos, pero está perdiendo la paciencia.
El rumbo final dependerá, en gran medida, del economista italiano Mario Draghi, quien sucedió a Trichet como presidente del BCE este mes. Es incómodo que su primera gran decisión sea rescatar, o no, a su propio país, después de que el BCE se abstuvo de responder enérgicamente cuando otras economías, como Irlanda y Portugal, estaban en la mira del mercado.
«Un escenario es que la crisis llegue a un extremo donde se convierten en un gran banco central», explica Paul De Grauwe, economista europeo que opina que el BCE ha sido demasiado tímido en el combate de la crisis. «El otro escenario es que se imponga el dogmatismo y el todo el edificio colapse».
La influencia del BCE quedó en evidencia la semana pasada en Italia. Cuando el costo de financiamiento del país se disparó a niveles considerados insostenibles, el banco central se cruzó de brazos, en vez de intervenir en el mercado y comprar resueltamente bonos italianos para hacer bajar sus rendimientos, como había hecho previamente. Días después, cayó el gobierno de Silvio Berlusconi.
Establecido en 1998, el BCE fue fundado sobre un principio alemán que separa estrictamente los bancos centrales de los gobiernos, arraigado en la historia alemana. A comienzos de los años 20, el Reichsbank compró enormes cantidades de bonos gubernamentales, que pagó imprimiendo dinero.
El resultado fue la hiperinflación, un episodio traumático en la historia alemana. El sucesor del Reichsbank, el Bundesbank, salvaguardó la recuperación alemana de la posguerra concentrándose en el mandato único de velar por una baja inflación, un deber consagrado en la carta fundacional del BCE. Su primer presidente, el holandés Wim Duisenberg, era tan fiel a la tradición de independencia que les decía a los políticos, «Los oigo, pero no los escucho».
Durante la gestión de Duisenberg y los primeros años de la de Trichet, la política monetaria era rutinaria. Las autoridades miraban los indicadores de inflación, de crecimiento de oferta de dinero y de negociaciones salariales de los grandes sindicatos alemanes, y fijaban las tasas de interés en concordancia.
Todo cambió con la quiebra de Lehman Brothers en 2008 y, en especial, la crisis de Grecia a finales de 2009. Esta última expuso un defecto fundamental en la configuración del euro: una moneda y un banco central común sin una unión política.
Sin nadie más que llenara el vacío, el BCE tiró su libreto por la borda y apuntaló a los bancos con préstamos ilimitados a bajas tasas de interés y compras de bonos garantizados por decenas de miles de millones de euros. Mientras Grecia, Irlanda y Portugal avanzaban al impago en 2010 y 2011, el BCE quedó como la única institución de Europa capaz de entrar rápidamente en acción al crear euros para comprar bonos.
Hasta el momento, hay pocas pruebas de que las compras de bonos del BCE hayan rendido fruto. Grecia sigue en riesgo de caer en cesación de pagos a pesar de que el banco central compró 50.000 millones de euros de su deuda. En Italia, que no afronta los problemas de solvencia de Grecia, el rendimiento de los bonos a 10 años nuevamente bordea el 7%, pese a los cerca de 80.000 millones de euros en compras de bonos italianos por el banco central.
Si la entidad intensificara sus compras de bonos y no aplacara los mercados, el daño a su credibilidad sería devastador. Su gestión es un arte sutil que depende del aura de invencibilidad. Si los inversionistas pierden confianza en el poder del BCE, la credibilidad del euro sufriría un gran golpe.
Ahora, el BCE debe decidir si alejarse aun más de su misión central para salvar el euro. La partida de Trichet de la presidencia ofreció un epílogo adecuado para una gestión en que logró, en buena medida, preservar la autonomía de la institución. Una celebración de despedida en Fráncfort fue interrumpida por una reunión de emergencia para abordar la crisis, a la que asistieron Merkel y Sarkozy. «Son tiempos difíciles», advirtió Trichet en su última conferencia de prensa al mando del banco central. «Todos tenemos que estar a la altura de las circunstancias».
Fuente: The Wall Street Journal, 10/11/11.
La caída de la eurozona ocurrirá si no hay cambios
noviembre 20, 2011
La caída de la eurozona ocurrirá si no hay cambios
Por Nouriel Roubini
NUEVA YORK.- La crisis de la eurozona parece a punto de alcanzar el clímax: Grecia está al borde de la cesación de pagos y de una salida deshonrosa de la unión monetaria, mientras Italia está al borde de perder acceso a los mercados. Pero los problemas de la eurozona no terminan allí. Son problemas estructurales que afectan a por lo menos otras cuatro economías: Irlanda, Portugal, Chipre y España.
Durante la última década, los países del grupo conocido como Piigs (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España) fungieron como principales consumidores de la eurozona, al gastar una cifra superior a sus ingresos y mantener un déficit de cuenta corriente cada vez mayor. Los del núcleo de la eurozona (Alemania, Holanda, Austria y Francia) fungieron como principales productores, con gastos inferiores a los ingresos y un superávit de cuenta corriente cada vez mayor.
Estos desequilibrios se apoyaron en la fortaleza del euro desde 2002 y la divergencia de tipos de cambio reales y niveles de competitividad. En Alemania y otros países del núcleo, el costo laboral unitario se redujo, mientras que en los Piigs (y Chipre) ocurrió lo contrario. En Irlanda y España, el ahorro privado se derrumbó y la presencia de burbujas inmobiliarias impulsó el exceso de consumo, mientras en Grecia, Portugal, Chipre e Italia el factor que agravó los desequilibrios fue un déficit fiscal excesivo. La acumulación de deuda privada y pública en los países deficitarios se volvió inmanejable cuando estallaron las burbujas inmobiliarias y el déficit de cuenta corriente, el déficit fiscal o ambos se hicieron insostenibles.
La mejor opción para recuperar el crecimiento y la competitividad, mientras se emprenden medidas de austeridad y reformas estructurales necesarias, es la reflación simétrica. Esto supone una política monetaria expansiva del Banco Central Europeo; ayuda ilimitada a las economías con falta de liquidez, pero solventes; una rápida depreciación del euro y estímulo fiscal en los países del núcleo de la eurozona.
Alemania y el BCE se oponen a esta opción por temor a la perspectiva de un ligero aumento temporal de la inflación en los países del núcleo. La medicina amarga que Alemania y el BCE quieren recetar a la periferia es deflación recesiva. Pero esta opción traería muchos problemas. Si bien la austeridad es necesaria, implica una profundización de la recesión en el corto plazo. Lo mismo puede decirse de las reformas estructurales, porque obligarán a despedir trabajadores, cerrar empresas deficitarias y reubicar mano de obra y capital hacia industrias emergentes. Aunque precios y salarios cayeran 30% en los próximos años (algo insostenible en términos sociales y políticos), el valor real de la deuda aumentaría y se agravaría la insolvencia de los Estados y de los deudores privados. Esa paradoja ya afecta también al núcleo de la eurozona.
Si los países periféricos quedan atrapados en una trampa deflacionaria de elevado endeudamiento, caída de la producción, pérdida de competitividad y déficit externo estructural, en algún momento encontrarán atractiva la tercera opción: cesación de pagos y abandono de la eurozona. Podrían revitalizar el crecimiento económico y la competitividad con una depreciación de sus nuevas monedas nacionales.
Una ruptura caótica de la eurozona provocaría un cimbronazo similar al de la caída de Lehman Brothers en 2008, o tal vez peor. Para evitarlo, las economías del núcleo tendrían que recurrir a la cuarta y última opción: sobornar a la periferia para que se quede en un estado de crecimiento lento con poca competitividad. Esto obligaría a aceptar quitas de deuda y a transferir dinero para impulsar los ingresos de la eurozona.
Es lo que viene haciendo Italia hace décadas: usar la ayuda de las regiones septentrionales del país para subsidiar al Mezzogiorno más pobre. Pero un mecanismo de transferencia fiscal permanente es políticamente imposible en la eurozona.
Alemania y el BCE no tienen tanto poder como parecen creer. A menos que renuncien al ajuste asimétrico, que concentra todo el sufrimiento en la periferia, y busquen una solución más simétrica, el derrumbe incipiente de la unión monetaria se acelerará, conforme los países periféricos vayan cayendo en cesación de pagos y abandonen la moneda común.
Los caóticos episodios ocurridos en Grecia y en Italia pueden ser el primer paso del proceso. La eurozona no puede seguir tirando para adelante. A menos que la región avance hacia una mayor integración económica, fiscal y política (siguiendo una hoja de ruta con recuperación a corto plazo del crecimiento, la competitividad y la capacidad de financiamiento), es indudable que la deflación recesiva conducirá a una ruptura caótica. Italia es demasiado grande para quebrar y demasiado grande para un rescate, y está cerca del punto sin retorno; el final de juego para la eurozona ha comenzado. El primer paso será una seguidilla de reestructuraciones de deuda obligadas y abandonos de la unión monetaria que llevarán a la desintegración de la eurozona.
Fuente: La Nación, 20/11/11.
La volatilidad del mercado cambiario persistirá durante 2012
noviembre 18, 2011
La volatilidad del mercado cambiario persistirá durante 2012
Por Alexandra Fletcher
LONDRES (Dow Jones)–Ganar dinero en transacciones cambiarias ha sido muy difícil este año y podría seguir siéndolo en 2012 debido a unos mercados impredecibles y de rápido movimiento, señalaron esta semana varios actores del mercado.
La aparentemente interminable crisis de deuda de la eurozona y la frágil situación económica en la mayoría de los países desarrollados han causado que muchos cruces de monedas -incluyendo al euro frente al dólar- fluctúen periódicamente sin dar a los inversionistas un sentido claro de dirección o confianza en que se puede fijar un nuevo rumbo.
Por ejemplo, solo el 27 de octubre el euro se apreció casi un 3% frente al dólar, mientras que el 31 de octubre se depreció un 3% después que el Banco de Japón interviniera para contrarrestar la fortaleza del yen. La moneda única ha permanecido sorprendentemente fuerte de cara a los crecientes problemas de la zona del euro.
Los grandes movimientos en los precios combinados con las transacciones erráticas han hecho que sea difícil para los inversionistas generar ganancias en los mercados de monedas. Incluso los hedge funds han tenido problemas a medida que los mercados se rehúsan a ajustarse a las estrategias generadas por computadoras. Según una referencia sectorial compilada por el administrador de fondos de fondos Parker, los hedge funds de monedas registraron cuatro meses consecutivos de pérdidas desde mayo a agosto y sólo un modesto rendimiento en septiembre, para una pérdida promedio en lo que va del año del 1,81%.
Para el próximo año se espera más de lo mismo a medida que se profundiza la crisis de deuda de la eurozona, las condiciones económicas empeoran y Grecia y Francia -y posiblemente también Italia- sostienen elecciones, dice Gareth Berry, estratega de monedas de UBS, quien espera una recesión económica para la eurozona.
Una menor adopción de riesgos por parte de los bancos está exacerbando el problema, dijo Thanos Papasavvas, titular de administración de monedas de Investec Asset Management PLC.
Antes de la crisis financiera en 2008 -y de los cambios regulatorios que siguieron- los bancos tenían mayores relaciones de apalancamiento y usaban sus propias mesas de negociación para mantener efectivo y tomar ganancias relacionadas con la toma de riesgos.
«En estos días, los bancos han tenido que desapalancarse y eliminar sus propias mesas de negociación de manera que tienen mucho menos apetito para adoptar posiciones riesgosas y eso se traslada al lado comprador, lo que aumenta la volatilidad del mercado», dijo Papasavvas.
Sin embargo, la situación podría ser peor, señaló Paul Robinson, titular de investigación global del mercado de divisas de Barclays Capital, que cita el estrés extremo experimentado durante la crisis financiera mundial de 2008-2009.
Robinson dice que no espera que se repitan exactamente en 2012 las condiciones observadas en lo que va de 2011, pero cree que persistirá una alta volatilidad.
«Creo que la volatilidad de Mercado en 2012 no será tan pronunciada como la registrada este año, pero ciertamente no volveremos a los niveles de extrema calma de 2005 a 2006. No espero un colapso al estilo de Lehman el próximo año, pero tomará tiempo encontrar una solución convincente a los factores fundamentales de largo plazo de la crisis de la zona del euro», agregó.
Fuente: The Wall Street Journal, 18/11/11.


















