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Más del 60 por ciento de los millennials ni siquiera tienen una cuenta de ahorros para el retiro.

En los últimos años, Meghan O’Dea ha tenido que retirar dinero dos veces de lo que tenía ahorrado en su 401K (plan de retiro). En ambos casos, había estado ahorrando por alrededor de un año, guardando parte de su sueldo en una cuenta que pensó que no tendría que tocar hasta que tuviera por lo menos 60 años. Pero en dos ocasiones fue despedida de empleos asalariados de tiempo completo y no pudo mantenerse a flote sin hacer uso del dinero de su cuenta de ahorros para el retiro.

“Ahora tengo 31 años y me siento culpable por ya no tener ahorros para mi retiro, aunque sé que hice lo mejor que pude en ese momento y tuve que tomar esas decisiones para poder sobrevivir”, dice. Ahora tiene que comenzar a ahorrar para su retiro otra vez, y como es una profesional independiente, esta vez tendrá que hacerlo sin la contribución de su empleador.

Como una millennial, O’Dea es parte de una generación que enfrenta un panorama financiero cambiante que hace que sea más difícil ahorrar para el retiro. El costo de la educación universitaria sigue aumentando, los planes de pensiones están casi extintos, y el aumento de la economía de los empleos independiente significa que los trabajadores no sólo tienen que asumir el costo de sus seguros (más una gran parte de los gastos médicos), sino que además deben ahorrar dinero para poder vivir cómodamente durante su retiro sin que sus empleadores contribuyan.

Todo esto significa que la mayoría de los millennials no están ahorrando para la vejez. Un estudio reciente de la Universidad de Missouri analizó los ahorros para el retiro de los millennials y descubrió que alrededor del 63 por ciento de los trabajadores de esta generación en EU no tenían cuentas de ahorro para el retiro. Y algunos grupos estaban peor que otros: alrededor del 82 por ciento de las personas que trabajan por cuenta propia no tienen una cuenta de jubilación, y los saldos de los trabajadores negros son aproximadamente la mitad de lo que tienen los trabajadores blancos.

Incluso cuando los millennials trabajan para un empleador que ofrece un plan de retiro, sólo un tercio de ellos ahorra, según un informe reciente del Instituto Nacional de Seguridad para la Jubilación, y una de las tres principales razones para ello es que “no les alcanza para ahorrar”. Cuando tienes que cubrir gastos más inmediatos como el alquiler, los alimentos, los costos de transporte y otras cuentas, ahorrar dinero en un fondo de retiro puede ser todo un desafío porque, a muchos, al final les queda poco o nada dinero.

Ahorrar para la vejez también puede ser un desafío para cualquier persona en sus 20 y 30 años porque la jubilación no es una necesidad inmediata. “Nuestros cerebros generalmente no se sienten motivados por las ideas abstractas, y dado que el retiro es algo muy, muy lejano para los millennials, es menos probable que tomen medidas para alcanzar esa meta”, dice Bradley Klontz, profesor asociado de prácticas en psicología financiera de la Universidad de Creighton.

A pesar de que los millennials están a décadas de su retiro, esa etapa de sus vidas ya les está despertando temores y ansiedad. Una encuesta de Bank of America informa que el 21 por ciento de los millennials están preocupados por su retiro, preocupados de que sus ahorros no les alcancen o que tengan que trabajar más allá de la edad en la que esperaban retirarse. Como cualquier tipo de estrés, angustiarse por las finanzas puede llevar a dolencias físicas como dolores de cabeza, aumento de peso o presión arterial elevada, y también puede afectar la salud psicológica, desencadenando insomnio, ansiedad y fatiga, dice Ashley Hampton, psicóloga clínica en Birmingham, Alabama.

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O’Dea sintió una gran incertidumbre con respecto a su retiro el otoño y el invierno pasados, y su cuerpo resintió ese impacto. “Estaba tan estresada que me enfermé”, dice. “Me preocupa que pudiera estar atrapada en este círculo de ahorrar sólo para después gastarlo todo debido a un suceso inesperado”.

Si bien la ansiedad financiera temporal puede motivarnos a realizar cambios útiles, las preocupaciones persistentes pueden llegar a ser devastadoras, dice Hampton. “Las personas pueden quedarse atrapadas en estos ciclos recurrentes, donde lo único que están haciendo es pensar negativamente y donde debido a que creen que no pueden hacer nada, no lo hacen”, dice. “Si esto continúa por un período suficientemente extenso, podría conducir a una depresión situacional o a otros trastornos serios del estado de ánimo”.

El miedo —como temer que jamás tendrás control de tus finanzas o que te retirarás estando en la pobreza— también puede convertirse en un obstáculo. “El miedo nubla nuestro pensamiento y nuestro juicio”, dice Hampton. “Entonces, en lugar de poder tomar una decisión y ver los pasos A, B y C, muchas veces ni siquiera vemos el paso A. Es posible que ni siquiera podamos ver lo que está mal para así poder hacer los cambios necesarios”, nos dice. “Por otro lado, podemos tomar decisiones que no son eficientes o productivas a largo plazo sólo porque tenemos la necesidad de sentir que estás tomando medidas al respecto”.

Es algo que Jennifer Billock, una trabajadora independiente de Wisconsin que también está luchando por ahorrar para su retiro, experimentó a principios de este año. “Mi cuenta bancaria estaba en números rojos, no podía pagar la hipoteca, me quedé sin víveres y los pagos de mis préstamos estaban vencidos, así que comencé a solicitar empleos de medio tiempo a diestra y siniestra, pero en el fondo sabía que no podría conservarlos”, nos dice. “Simplemente sentía que debía hacer algo, incluso sabiendo que ese algo finalmente no funcionaría”.

Klontz agrega que algunos millennials pueden haber desarrollado temores con respecto al dinero y su forma de retiro incluso antes de graduarse. Durante la recesión, muchos millennials vieron que los ahorros y la jubilación de sus familias se desmoronaron, y Klontz considera que esa experiencia podría haber dejado cicatrices en ellos. “La pérdida financiera puede ser increíblemente traumática y cuando ves que las personas cercanas a ti luchan de manera excepcional, comienzas a desarrollar creencias acerca de esa experiencia que eviten que esencialmente sigas ese camino, como desconfiar de la bolsa de valores o las instituciones financieras”, dice.

“Desafortunadamente, muchas veces esto significa que desarrollas creencias que son demasiado rígidas y que en realidad pueden ser autodestructivas. En este momento, estamos teniendo una de las mayores demandas de acciones que probablemente veremos, pero muchas personas se están quedando afuera porque tienen miedo de participar, a pesar de que las circunstancias son un poco diferentes”.

Aunque muchos millennials entienden la importancia de ahorrar dinero para el retiro, algunos simplemente no podrán hacerlo hasta tener más dinero disponible. “Debo más de $100,000 dólares en préstamos estudiantiles y $20,000 en tarjetas de crédito por tratar de manejar mis varios despidos antes de trabajar de tiempo completo en forma independiente”, dice Billock. “Para poder siquiera pensar en ahorrar para mi retiro, primero tengo que acabar con parte de mis deudas”.

Fuente: infobae, 30/05/18.


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