Planificación Sucesoria Personal, un asunto del más acá
Por Leonardo J. Glikin.
“Pensar la herencia es un asunto del “más acá”. Y la sucesión entre linajes y generaciones es un asunto de todos”. Así finaliza Pensar la Herencia, el primer libro de Planificación Sucesoria en habla hispana. Ahora, a 22 años de la primera edición, repasamos algunos conceptos fundamentales.
¿Qué es la Planificación Sucesoria Personal?
La Planificación Sucesoria Personal nos permite tomar decisiones en función de cuatro ejes fundamentales:
La protección de nuestros seres queridos
La armonía de nuestra familia
La proyección hacia el futuro de nuestras ideas, nuestra práctica profesional, nuestra empresa.
La trascendencia, o sea, la posibilidad de que nuestro paso por la vida deje huella más allá de nuestro tiempo.
La Planificación Sucesoria no se completa en un acto único, sino que se desarrolla a través de un conjunto de acciones, con la asistencia profesional adecuada: desde contratar un seguro de vida, hacer un fideicomiso, o un testamento, constituir una sociedad o una fundación, etc.
La filosofía de la Planificación Sucesoria Personal.
“Tomar los asuntos de la vida teniendo en cuenta la posibilidad del retiro y la certeza de la muerte”.
En esta frase se resume la filosofía de la Planificación Sucesoria Personal.
Tengamos presente que la muerte no es una contingencia, que puede ocurrir o no, sino una certeza. Lo contingente, aquello respecto de lo que no tenemos certeza, es cuándo va a ocurrir.
Cuánto va a vivir una persona es una incógnita dramática, dado que una muerte prematura puede ser sinónimo de dejar desprotegidos a los hijos, en tanto que una vida muy larga puede dar lugar a situaciones de dificultad financiera cuando una persona ya no está en condiciones de proveer a su sustento a través de su trabajo, pero sigue necesitando ingresos económicos.
Por esas razones, es necesario encarar las cuestiones relativas a la protección de la familia y al retiro desde la Planificación Sucesoria Personal.
Los grandes temas involucrados
La Planificación Sucesoria Personal se divide en dos ramas:
la Planificación Sucesoria Patrimonial proceso para el cual es necesario considerar la totalidad de los bienes y las deudas de una persona, y el conjunto de potenciales herederos;
Modos de distribución del patrimonio entre herederos, definiendo si se establecerán diferencias entre los del mismo rango.
Pautas para la protección del cónyuge, en especial cuando no es el padre/madre de los hijos.
Protección del núcleo conviviente, aun en caso de que la pareja no esté casada.
Formación de un fondo para mantener a los hijos menores o parientes con discapacidad
Otorgamiento de legados a personas o instituciones.
Pautas para la protección patrimonial a largo plazo, incluyendo el cuidado de la salud en el largo plazo, etc.
Protección de los padres mayores
Traspaso de la propiedad de la empresa
Mecanismos para la prevención y resolución de conflictos sucesorios
b) La Planificación Sucesoria Personalísima, que abarca cuestiones no patrimoniales, pero de elevada significación para cada persona, tales como:
Reconocimiento de hijos extramatrimoniales.
Designación de tutor para hijos menores
Designación de curador para parientes incapaces.
Manifestación del deseo de evitar tratamientos inconducentes
disposiciones respecto de la donación de órganos
designación de un curador para el propio heredante en caso de su incapacidad
disposiciones respecto de las honras fúnebres, destino del propio cuerpo, etc.
Los instrumentos de la Planificación Sucesoria Personal
En función de los objetivos fijados por el heredante, es posible determinar cuáles son los instrumentos idóneos para realizar la Planificación Sucesoria Personal.
Los instrumentos genéricos más usuales son:
El testamento
El fideicomiso
El contrato de donación, y sus variantes (tales como la donación con reserva de usufructo, la donación con cargo, la oferta de donación, etc)
El contrato de renta vitalicia
Los seguros de vida
Las sociedades patrimoniales
Instrumentos financieros, tales como la hipoteca revertida, mecanismos para el endeudamiento a largo plazo, etc.
Estos instrumentos se complementan con los que se utilizan para la Planificación Sucesoria en la empresa, tales como:
Las sociedades comerciales
El protocolo familiar/empresarial.
El convenio de continuidad empresaria (buy and sell agreement).
El fideicomiso productivo
Las resistencias a planificar
“En este país no se puede planificar. Todo el tiempo están cambiando las reglas del juego”.
“Nosotros vamos a planificar, pero más adelante. Por ahora, estamos muy concentrados en ganar dinero, y hacer que la empresa salga adelante”.
Estas son algunas de las frases que habitualmente se escuchan de quienes no están decididos a encarar un proceso de Planificación.
Sin embargo, los cambios abruptos del entorno no impiden planificar. En todo caso, obligan a un mayor margen de flexibilidad, y a una reflexión más profunda respecto de las contingencias que pueden generar desvíos, y cómo enfrentarlas.
Planificar no es lo que viene después de ganar dinero. Por el contrario, el tener claros nuestros objetivos, los factores de riesgo, y la manera de prevenirlos, ayuda a encarar los desafíos del día a día con mayor seguridad y mejores posibilidades de éxito.
Tiempo que has de usar: cómo aprovechar las horas para ser más productivo y descansar
Por María Julieta Rumi.
Cada vez más personas sienten que no llegan a hacer tantas cosas como quisieran por la interrupción de las apps y no saber decir que no. .
En las películas de acción hay secuencias de persecuciones interminables en las que el protagonista corre detrás del villano o viceversa. Suelen ser tan largas que en un punto uno se pregunta quién sigue a quién y por qué estaban corriendo en primer lugar. Algo parecido pasa con las tareas cotidianas para las que las horas del día parecen no alcanzar, fenómeno que genera la siguiente pregunta: ¿manejamos nuestro tiempo o él nos maneja a nosotros? En pleno reinado del multitasking y con cada vez más redes sociales y apps que demandan nuestra atención, algunos consejos para tener una productividad equilibrada.
De acuerdo con el libro La fábrica de tiempo, de los periodistas Martina Rua y Pablo M. Fernández, hay mentes brillantes trabajando para que las aplicaciones del celular sean cada vez más adictivas. Una de ellas era la del exempleado de Google Tristan Harris, quien se dio cuenta de que estaba diseñando tecnología que generaba problemas en el día a día de las personas. Él, además de estar 100% de acuerdo con apagar las notificaciones, sugiere una serie de ideas: esconder las apps entretenidas dentro de carpetas, evitar las interacciones innecesarias, hacer que las vibraciones del celular sean identificables y comprarse un reloj alarma y cargar el celular fuera de la habitación.
Consultado por LA NACION, Pablo M. Fernández asegura que hay que mantener «el celular lo más ordenado posible». «Hay que dejar las apps que son de una sola tarea, como Notas, a mano, e Instagram y las demás, más ocultas. En esa línea, si probás alguna y no te gustó, borrala», explicó, y recomendó descargar la aplicación QualityTime, que da una radiografía de lo que se hace con el celular.
Sin embargo, el celular no solo está diseñado para captar la atención, es una máquina de generar falsas urgencias. El último ejemplo en la Argentina es WhatsApp: miles de usuarios se sienten obligados a contestar cada mensaje que ingresa mientras están haciendo otra cosa.
Martín Salías, coach a cargo de un curso de administración del tiempo en Kleer, dijo que hay algunas metodologías de concentración disponibles, como Getting Things Done -que dice que si se tarda menos de dos minutos en algo, hay que hacerlo en el momento-, pero aconseja que cada persona tome tres o cuatro herramientas para armar su kit, que seguramente también cambie con el tiempo. «Si no estoy conforme con el uso que hago de mi tiempo, tengo que detenerme y usar tiempo para reflexionar. El tema que más aparece en los cursos es que las personas sienten que no rinden, que no logran cosas importantes. Exploramos cómo organizan su tiempo y, cuando hacemos el cierre, generalmente concluyen que tienen que aprender a decir que no, a tiempo y cordialmente», explicó a este diario.
Según Salías, decir que no no está bien visto socialmente y genera una sensación de vulnerabilidad. Por esto aconseja tener un Personal Canvas para hacer visibles las tareas pendientes y tener una forma de mostrar que se está con muchas cosas. Y también uno puede decirse a sí mismo que no poniendo en práctica la matriz de Eisenhower, que tiene cuatro cuadrantes: urgente/ no urgente, importante/ no importante.
Ahora, si sos un multitasker asumido, una aliada es la técnica Pomodoro, que consta de bloques de concentración de 25 minutos seguidos de un descanso de 5. «Se pueden hacer uno, dos, tres pomodoros por día. Acá también influye el ritmo biológico de cada uno. Hay gente a la que le conviene hacer uno o dos pomodoros por la mañana y no por la noche. El problema del multitasking es que, al tiempo que se dedica a cada tarea chiquita hay que sumar el tiempo de conexión y desconexión, el tiempo que tardás en volver a entrar en flow«.
Si se es un heavy user de Twitter, no hay forma de no conocer a @capitanintriga, el alias de Tomás Balmaceda, periodista freelance, profesor de filosofía y mucho más. Sin embargo, ser muy overachiever, como él, puede tener sus contras, por lo que en 2014 decidió ponerse dos reglas: no trabaja después de las 20 ni los fines de semana. «Uno suele creer que el freelancer es jefe de sí mismo, pero en realidad el freelancer tiene muchos jefes. En 2014, además de mi labor como profesor y periodista, di charlas, capacitaciones, fui ghost writer y hasta escribí las etiquetas de un vino. Me di cuenta de que trabajaba de lunes a lunes y en cada momento libre. Eso me hizo productivo, pero también me generó mucho cansancio y ver poco a mi familia», contó.
De ahí sus reglas y la necesidad de ocio, si bien en su caso también utiliza eso para su profesión: «Muchas veces las cosas que me apasionan son las que termino convirtiendo en charlas, notas o material en la facu. Es un límite que me cuesta muchísimo. Soy muy entusiasta y eso a veces me juega en contra».
Hay que trabajar para vivir, pero el trabajo en exceso, paradójicamente, quita productividad y aleja a las personas de una vida más balanceada. ¿Más tips de La fábrica de tiempo? Permitirse una «fiaca sana» como fuente de energía, recargarse con actividades al aire libre, jugar con los más chicos, ejercitarse y dormir 8 horas sin falta.
Los dueños de la oficina: cómo sobrevivir a psicópatas, narcisistas y maquiavélicos
Los liderazgos tóxicos son cada vez más comunes lo que obliga al resto de los empleados a habilidades para la convivencia.
Por Eugenio Marchiori y Andrés Hatum.
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«El gerente general es un psicópata: la semana pasada echó a dos directores que llevaban décadas en la compañía y no se le movió ni un pelo. Es más: hasta bromeó sobre el asunto en la última reunión con su equipo». «Julieta es una narcisista insoportable. Siempre se atribuye los trabajos que hacemos juntas. Está convencida de que es el ombligo del mundo y ni lo registra». «Creo que renuncio. No lo soporto a Ángel, mi jefe. Es el maquiavelismo llevado a su máxima expresión: es manipulador, sólo le interesa su agenda y no tiene escrúpulos en hacer lo que sea para imponerla».
Es habitual que expresiones como las anteriores resuenen en los pasillos de muchas organizaciones. Aunque existen pocos profesionales de la psicología o de la psiquiatría, en toda empresa pululan los aficionados a aplicar las teorías de Sigmund Freud y de B. F. Skinner. Lo llamativo es que hay estudios que muestran que hay bastante de cierto en sus diagnósticos. Prepararse para convivir con estos personajes es un asunto de vida o muerte profesional.
En su libro Office Politics, el psicólogo inglés Oliver James realiza un detallado análisis de las maneras en que se manifiesta cada una de las tipologías mencionadas en el mundo empresarial. Veamos las características típicas de cada uno.
Psicópatas
Son impulsivos y adictos al riesgo. La falta de empatía es su característica más llamativa: actúan sin preocuparse por lo que siente el resto. Los estudios muestran que hay cuatro veces más este tipo de personas entre los ejecutivos de alto rango que entre la población general.
Narcisistas
Vanidosos y propensos a la grandiosidad. Se sienten superiores a los demás y quieren dominarlos. Tienen inflada la confianza (en general con humo), que, como un enorme globo aerostático, les permite elevarse hasta alturas inimaginables. Creen tener el derecho de ser los amos. Dentro de los altos ejecutivos son más comunes que en los neuropsiquiátricos.
Maquiavélicos
Fenomenales calculadores y conocedores de la naturaleza humana. Son expertos en política y adictos al poder. Su capacidad de anticipar el futuro les da el sostén necesario para manipular a las personas y los hechos en pos de sus objetivos. También aparecen con mayor frecuencia cerca del vértice superior de la pirámide jerárquica que entre el común de la gente.
Para complicar más las cosas, lo habitual es que las cualidades se den combinadas en el mismo individuo.
Una tríada de características que lastima a las personas pero que parece mejorar laperformance en el corto plazo, el sueño de cualquier inversor. Por eso -aunque depende de cada cultura, tanto nacional como organizacional- su presencia es tan usual a medida que aumenta la presión por los resultados económicos, ya que la competencia y el triunfo son sus principales motivadores.
Hay ciertas señales que permiten reconocerlos con relativa facilidad. Los psicópatas son expertos en bullying. Son fáciles de identificar por su humor sarcástico, por su prepotencia y por su facilidad en explotar a otros, en especial los más débiles.
Por el contrario, los narcisistas son carismáticos, histriónicos y seductores. Son populares y tienen miles de seguidores en las redes.
Por último, los maquiavélicos tienden a mantener un perfil bajo, que es la manera de observar y operar sobre lo que ocurre sin ser notados. Como «monjes negros», suelen ocultarse tras la sombra de un líder visible que confía en sus instintos e inteligencia para ganar poder. Si forma equipo con un narcisista, es capaz de dominar en cualquier ámbito.
Aunque siempre alguna predomina, tener una de estas cualidades aumenta las probabilidades de poseer las demás. Por eso, los portadores de la tríada pueden adaptarse a cualquier circunstancia para crecer en las compañías.
Con el paso del tiempo este tipo de ejecutivos se convierten en una suerte de agujero negro organizacional: por su posición, es inevitable que atraigan al resto mientras se nutren de la masa de los no pueden escapar de su campo gravitatorio. La clave para resistirlos es mantener suficiente distancia emocional y sentido crítico como para no ser absorbidos por completo.
Para cerrar, tengamos en cuenta una de las sugerencias más sabrosas de James: «Si no se desarrollan las habilidades para negociar con ellos, te comerán en el desayuno».
Señales de alarma
Expertos en acoso
Los jefes psicópatas son fáciles de identificar por el humor sarcástico y el maltrato que dispensan a los más débiles
Poder de seducción
Los líderes narcisistas son carismáticos e histriónicos, y es común que tengan un alto nivel de popularidad entre sus subordinados
Perfil bajo
Los maquiavélicos tienen a mantener el perfil bajo y suelen ocultarse tras la sombra de un líder más visible.
—Los autores son profesores de la Escuela de Negocios de la UTDT.
Las jóvenes generaciones afrontarán en su vejez más pobreza y desigualdad que los jubilados actuales
Las jóvenes generaciones afrontarán mayores riesgos de desigualdad en la vejez que los jubilados actuales y su experiencia en la vejez para las generaciones nacidas en la década de 1960 cambiará drásticamente. Así de claro lo afirma el último informe elaborado por la OCDE que alerta, además que al reducirse el número de miembros de la familia, al aumentar la desigualdad durante la vida productiva y al instaurarse reformas que han disminuido los ingresos por concepto de pensiones, algunos grupos afrontarán un mayor riesgo de pobreza.
De este estudio, Preventing Ageing Unequally, se desgrana algunos claros ejemplos: en 1980 en la OCDE había una media de solo 20 personas de 65 años o más por cada 100 personas en edad productiva; para 2015 esta cifra había aumentado a 28 y para 2050 se proyecta que casi se duplique hasta alcanzar 53. “Muchas economías de la OCDE y emergentes envejecen con mucha más rapidez. A la vez, la desigualdad ha ido en aumento de generación en generación. Entre quienes empiezan su vida productiva ahora es mucho mayor que entre los ancianos de hoy”, detalla el informe.
Pensiones de primer tramo bien diseñadas
Con este panorama y según el informe, la desigualdad en la educación, la salud, el empleo y los ingresos comienza a acumularse desde una edad temprana. De media en todos los países, un hombre de 25 años de edad con educación universitaria puede esperar vivir casi ocho años más que un colega con un nivel educativo más bajo; en el caso de la mujer, la diferencia es de 4,6 años. En todos los grupos de edad, las personas con mala salud trabajan y ganan menos.
Las personas de bajos ingresos tienden a tener una esperanza de vida menor que las de altos ingresos, lo cual reduce aún más el total de su pensión. Al aumentar la edad de jubilación tiende a ampliarse la desigualdad en las pensiones totales entre quienes reciben ingresos bajos y altos, pero el impacto es pequeño. Sin embargo, la desigualdad de género en la vejez probablemente se mantendrá en un nivel considerable: de media, los pagos anuales de pensiones para las personas mayores de 65 años son hoy cerca de 27% más bajos para las mujeres y la pobreza en la vejez es mucho más alta entre ellas que entre los hombres.
“Las pensiones de primer tramo bien diseñadas pueden limitar el efecto de las diferencias socioeconómicas en la esperanza de vida sobre los beneficios de pensión. Algunos países tienen riesgos de suficiencia de las pensiones, en especial en el caso de las mujeres. Aumentar la asequibilidad de la atención domiciliaria y ofrecer mejor apoyo a las carreras informales también ayudaría a reducir la desigualdad en la atención de largo plazo”, recomienda el informe.
Los problemas de desigualdad en la vejez son aún más serios en las economías emergentes y varias de ellas, como Brasil, China e India, se enfrentan un rápido envejecimiento en una etapa relativamente temprana del desarrollo, padecen una mayor desigualdad en el área de salud que los países de la OCDE y su red de seguridad social es menos eficaz, matiza la institución.
Adoptar un enfoque vitalicio
Para atender estos problemas, la OCDE recomienda que los países adopten un enfoque vitalicio centrado en las tres áreas siguientes.
Prevenir la desigualdad antes de que se acumule con el tiempo. Las medidas incluirían proporcionar atención infantil y educación temprana de buena calidad, ayudar a los jóvenes desfavorecidos a incorporarse a la vida laboral y aumentar el gasto en salud para focalizarlo en grupos bajo riesgo.
Mitigar la desigualdad arraigada. Los servicios de salud tendrían que cambiar a un enfoque más centrado en el paciente y los servicios de empleo podrían impulsar iniciativas para ayudar a los desempleados a regresar al trabajo, así como eliminar barreras para retener y contratar trabajadores de la tercera edad.
Hacer frente a la desigualdad en la vejez. Reformar los sistemas de ingresos por pensión no puede eliminar la desigualdad entre los ancianos, pero sí moderarla.
Estados Unidos: tres gigantes se unen para tener su propio sistema de Salud
Son Amazon, Berkshire Hathaway y JPMorgan Chase. Crearán una compañía sin fines de lucro que ofrecerá planes médicos a sus empleados.
Un depósito de Amazon, una de las tres empresas que se unieron para ofrecer planes de salud a sus empleados. .
Tres empresas clave de Estados Unidos en sus respectivos sectores, Amazon, Berkshire Hathaway y JPMorgan Chase, anunciaron este martes su intención de crear una compañía para atender las necesidades médicas de sus empleados en el país.
Warren Buffett (izquierda, Berkshire Hathaway), Jeff Bezos (centro, Amazon) y Jamie Dimon (, derecha, JPMorgan), los líderes de las tres empresas que se unieron para ofrecer cobertura de salud a sus empleados. .
Un comunicado conjunto de las tres empresas desde sus respectivas sedes indica que la «compañía independiente» que se creará buscará mejorar las necesidades de salud de sus empleados y reducir los costos de estos servicios.
«El sistema de salud es complejo, y asumimos este desafío con la mente abierta sobre el grado de dificultad«, sostiene el máximo directivo de Amazon Jeff Bezos, en una declaración que figura en el comunicado conjunto.
La compañía unirá al gigante mundial de comercio electrónico Amazon, al primer grupo bancario de Estados Unidos JPMorgan Chase, y al conglomerado financiero multinacional Berkshire Hathaway, dirigido por el multimillonario Warren Buffett.
«Los crecientes costos del cuidado de la salud actúan como una tenia hambrienta en la economía estadounidense», sostiene Buffett.
El máximo directivo de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, señaló también que los empleados de las tres compañías «quieren transparencia, conocimiento y control en lo que se refiere a la gestión del cuidado de su salud».
No se ofrecieron muchos detalles sobre este esfuerzo conjunto, pero sí se confirmó que la compañía no tendrá fines de lucro y en una primera etapa estará enfocada en soluciones tecnológicas para prestar la asistencia médica a sus empleados estadounidenses.
En principio, cada empresa ha destinado a esta compañía a tres de sus directivos, Todd Combs (Berkshire), Marvelle Sullivan (JPMorgan Chase) y Beth Galetti (Amazon). Más adelante se informará de la sede que tendrá y sus detalles operativos.
Pampa Energía invertirá 140 millones de dólares en la construcción de dos nuevos parques eólicos
Avanzan los trabajos de instalación de aerogeneradores en el Parque Corti, que Pampa Energía tiene previsto poner en funcionamiento en el próximo mes de mayo. .
Pampa Energía construirá dos nuevos parques eólicos en la provincia de Buenos Aires, que aportarán 50 MW de potencia instalada cada uno, con una inversión de alrededor de 140 millones de dólares, duplicando su capacidad de energía renovable para llegar a 200 MW de potencia, según un comunicado de la empresa.
Una vez habilitados todos los proyectos de expansión, la capacidad instalada que Pampa Energía aportará al sistema nacional ascenderá a un total de 4,4 GW.
El Parque Pampa se instalará en un predio vecino al del Parque Corti, de 100 MW, que se está construyendo a 20 kilómetros de la ciudad de Bahía Blanca, y que entrará en producción en el próximo mes de mayo.
El Parque De la Bahía, se levantará en la zona de Coronel Rosales, a 25 kilómetros de Bahía Blanca. En ambos casos está programada la instalación de quince aerogeneradores.
Ambos proyectos apuntan a capitalizar los potentes vientos de la región, que según la empresa, dotarán al Parque Pampa de un 54% de factor de capacidad, y un 58% en el caso de De la Bahía.
Cammesa otorgó a la empresa la prioridad de despacho de los proyectos denominados Parques Eólicos Pampa Energía y De la Bahía, cuya producción estará destinada a atender el segmento de Grandes Usuarios a través contratos entre privados, en el marco de la Resolución 281 del Mercado a Término de Energías Renovables (MAT ER)
Hemos escrito bastante sobre la gran tergiversación en los términos que significa la populista “derechos sociales” o “estado social”, “organizaciones sociales”, etc. Todas fórmulas y expresiones que ocultan un significado muy diferente al que quieren aparentar y que -en definitiva- esconden como objetivo el logro de porciones de riquezas que deberán ser detraídas a unos para ser entregadas al grupo que se oculta tras el adjetivo “social”.
“[…] los derechos individuales han pasado de ser “negativos”, una esfera protegida de acción, a “positivos” una exigencia de materialización de beneficios concretos que inevitablemente exige quitar a unos para dárselo a otros.”[1]
Antiguamente, la única noción concebible -tanto jurídica como filosófica y económicamente- era la de derechos individuales. Todo el mundo, en épocas ya idas, tenía clara conciencia de qué significaban estas palabras unidas, y nadie cuestionaba la claridad de su sentido, al punto que había un gran consenso en cuanto a que separados estos vocablos perdían total representación. Hoy en día las cosas al respecto han cambiado bastante.
“Las libertades sancionadas por las cartas constitucionales de los siglos XVIII y XIX proporcionaban espacios y garantías para la acción libre del hombre, pero no atribuían ventajas sustantivas a nadie. Eran derechos absolutos (incondicionales) porque no tenían “coste”, porque su satisfacción no exigía la cooperación forzosa de los demás.”[2]
No eran derechos positivos sino negativos, en el concepto de que tales garantías constitucionales aseguraban que nadie pudiera interferir con las acciones, libres, voluntarias y lícitas de toda persona, reconociendo la misma obligación negativa hacia los demás. En algunos casos, los autores se refieren a ellos como derechos naturales, propios e inherentes a la condición humana, y por esto recibían este nombre. Constituían la órbita de conducta donde cada uno -sin lesionar los iguales derechos del prójimo- podía hacer lo que se le viniera en gana.
“Si tengo derecho a trabajar y nadie quiere contratarme, alguien (el gobierno) debe forzar a otro para que lo haga. Así, los derechos iguales para todos del liberalismo clásico se han transmutado en desiguales, en discriminaciones. Los modernos derechos sociales son costosos y además generan expectativas de satisfacción crecientes que inexorablemente se traducen en un deterioro, por no decir, en un creciente quebranto de los primeros.”[3]
Los “derechos sociales” son la más pura expresión de la negación del Derecho mismo, y son la causa de todos los males sociales (aunque resulte paradójico). Se tratan -como han expresado profundos pensadores, como el Dr. Alberto Benegas Lynch (h)- de pseudoderechos. Sin embargo, es la corriente imperante y dominante, no sólo en el campo jurídico sino en el económico que es donde más daño causan, ya que para que se cumplan tales “derechos sociales” se deben violar los derechos naturales de otra persona o de un conjunto de ellas. La misma necesidad de tener que calificar la palabra derecho, que ha perdido su sentido univoco para pasar a adquirir otro equivoco, nos da la pauta del caos legislativo y económico en la materia en el que se vive.
“Los derechos, que resultan significativos, son los derechos naturales, no los que se confieren por una autorización legislativa. Los llamados “derechos sociales” de hoy en día no son “derechos” y, sin dudas, no son “programas de ayuda social” pues nadie tiene la facultad de ayudar a expensas de otro; son más bien demandas que la sociedad puede o no satisfacer.”[4]
Participamos de la utilización de la locución derechos naturales que consideramos auténtica y la adecuada para expresar la naturaleza y esencia de los verdaderos derechos a los que antiguamente no era necesario adjetivar. Como bien expresa el autor que ahora comentamos, los derechos jamás provienen de la ordenanza gubernamental, ni de decreto, ni aun de ley positiva alguna. El poder político ha de reconocer los derechos individuales o naturales, mas no puede crearlos y, por supuesto, mucho menos abolirlos. Así, la Constitución de la Nación Argentina reconoce tales derechos individuales, aunque -lamentablemente- después de la infortunada reforma sufrida en el año 1994 su texto se vio desnaturalizado por completo.
“Y no obstante, en las democracias industriales modernas, a un gran número de ciudadanos se les exige trabajar para mantener a otros: en Suecia, el Estado más retrógrado en este sentido, por cada ciudadano que se gana la vida, 1.8 son mantenidos completa o parcialmente por los impuestos que él debe pagar; en Alemania y Gran Bretaña la proporción es de 1:1, y en los Estados Unidos de 1:0.”[5]
Si este es el panorama de las democracias industriales modernas imagínese el lector cual será el de los populismos latinoamericanos, donde del asistencialismo social se ha hecho más que una cultura, sino un culto mismo, y en los cuales postular la disminución o eliminación de los programas sociales de “ayuda” (en el caso particular de Argentina conocidos como “planes sociales”) es un tema tabú y merecedor de la más severa condena social para quien siquiera lo insinúe.
“Los pensadores comunistas y fascistas insistieron en que las personas somos sólo títeres de los supuestamente inapelables “capitanes de la industria”, un argumento falaz pero atractivo y conveniente para justificar que la política nos recorte o arrebate la libertad. Podemos decir que estamos en manos de leyes históricas inapelables, como diría Marx, o de héroes imprescindibles, como diría Carlyle, o de sombríos poderes económicos, como han sostenido cientos de artistas.”[6]
Para evitar esto, los propios comunistas han propuesto -como lo aclara el mismo autor líneas más abajo- la creación de los denominados “derechos sociales”. Es justamente en esos falsos “males” invocados por socialistas y fascistas (como los nombrados) que se sostiene que estamos “necesitados” de “derechos sociales”. Lo que realidad quieren es suprimir los únicos derechos reales existentes: los individuales o naturales (como lo han hecho y lo continúan haciendo). La idea de fondo es que el gobierno pueda manejar nuestras vidas y recursos como mejor le parezca.
[1] Lorenzo Bernardo de Quirós “Las consecuencias políticas del liberalismo: La declaración de derechos y el debido proceso”. Seminario Internacional sobre la Democracia Liberal. Democracia, Libertad e Imperio de la Ley. Sao Paulo. 15/16 de mayo Pág. 18-19.
Los secretos de Linkedin para conseguir un mejor empleo
Eddie Vivas, director del área de Talentos de la red social, identifica las nuevas tendencias en el mercado laboral y aconseja qué pasos seguir para cambiar de trabajo.
Fast Company
Pregunta: ¿cuántas compañías buscaban gente con antecedentes en computación en la nube en 2014? Tan pocas que el rubro ni siquiera llegó a incorporarse en la lista de LinkedIn de capacidades más buscadas por empleadores de Estados Unidos. Sólo dos años más tarde la computación en la nube está en el puesto más alto de esa misma lista.
Entonces, como puede prepararse para cambios que ni siquiera sabe que vendrán, cambios no sólo en las capacidades que se necesita para ser competitivo, sino también en el modo que trabajamos, buscamos trabajo y conseguimos que nos contraten. Pero por más que todo lo demás está cambiando de modo impredecible, hay unas pocas cosas que se mantienen bastante sistemáticamente y algunas de ellas pueden sorprenderlo.
Hace no mucho creé una compañía que se centraba en usar datos para ayudar a la gente a hacerse contratar, y ahora soy jefe de producto en LinkedIn Talent Solutions. He visto de cerca algunos de los últimos cambios en el mercado laboral y otros que vienen en camino. Esto es lo que necesita saber para mantenerse a la cabeza de la competencia en 2016 y en los próximos años.
1. Se trata menos de a quién conoce uno que a quién conoce la persona que uno conoce
Nuestros últimos estudios muestran que la cantidad de profesionales que está buscando activamente trabajo ha aumentado a paso firme en los últimos tres años, del 25% en 2014 al 36% este año. Al mismo tiempo, la Dirección de Estadísticas Laborales de los Estados Unidos informa que había 5,5 millones de puestos de trabajo ofrecidos en mayo de 2016.
Hoy se puede elegir una especialización bien pensada o lo que parece una carrera estable, pero lamentablemente no hay garantías de que esas capacidades sean requeridas dentro de diez años.
Eso sugiere que muchas compañías están buscando los mejores hombres con todas las capacidades adecuadas, al mismo tiempo que hay cada vez más profesionales buscando cambiar de empleador. Pero no parecen estarse encontrando, lo que significa que necesitamos modos más inteligentes de conectarnos.
Como siempre a las compañías les encanta contratar gente referida por alguien en quien confían. Aunque no conozca a nadie directamente en una compañía, es posible que conozca a alguien que conoce a alguien. Aprendimos que no necesariamente es su mejor amigo el que lo va a ayudar a conseguir el próximo empleo. Es más probable que sea el ex colega de su mejor amigo o incluso el vecino de ese colega.
Cuando encuestamos a más de 500 personas en los Estados Unidos que cambiaron de empleador entre febrero y marzo de este año, el 40% dijo que fue referido por uno de los empleados de la compañía. Pero sólo un poco más de un décimo (11,7%) de los encuestados contaba con conexiones directas en LinkedIn en la compañía seis meses antes de comenzar a trabajar allí.
Eso significa que la mayoría de estos profesional obtuvieron esa referencia de una conexión de segundo y tercer grado, donde había gente con la que estaban conectados directamente. Como dice el economista Guy Berger: «Parece que no se trata de quién uno conoce, sino a quién conoce el que uno conoce».
Por lo que aunque no le restaría valor a una conexión directa «en la compañía», es importante prestar mucha atención a la segunda capa si está en el mercado en busca de una nueva oportunidad: a quién puede conocer que tenga vínculos con una compañía que le interesa, aunque sea a través de otros.
Un ex colega de un gran estudio contable quizá no pueda ofrecer un camino directo a la compañía de tecnología de sus sueños, pero puede conocer a alguien que conoce a alguien de la firma que estaría dispuesto a presentarlo.
2. Es menos importante lo que dice el diploma que los conocimientos actuales
Las dos capacidades más buscadas en 2016 -computación en la nube y minado de datos- ni siquiera existían hace pocos años. El mundo simplemente está cambiando demasiado rápido como para que jóvenes profesionales se basen sólo en las capacidades que obtuvieron en su paso por la universidad. Usted puede elegir una especialidad muy requerida o lo que parece ser una carrera estable, pero no hay garantía de que esas capacidades sean requeridas en diez años.
Pero eso tiene un lado bueno. Hoy, una cantidad de carreras que en un tiempo eran estables enfrentan la amenaza de la automatización, desde la baja bien documentada de la manufactura y ciertas facetas de los servicios de salud (campo que en general está en crecimiento) hasta el comercio minorista y la educación. Aun así muchas de las mismas fuerzas que están automatizando algunos trabajos y haciendo que dejen de existir están creando nuevos campos e industrias de la nada, como la inteligencia artificial, la Internet de las Cosas, los autos sin chofer y la realidad virtual, por nombrar sólo unos pocos. En un mundo así, es difícil predecir qué industrias y empleos se enfrentarán a su decadencia y cuáles serán la próxima ola. ¿Cuántas compañías empleaban un jefe de datos o un economista en 2011? Ahora algunas compañías (incluyendo LinkedIn) tienen ambos.
Para los empleados eso significa que todos deberían pensar en adquirir nuevas capacidades para mantenerse al día o en cómo adaptar las capacidades que tienen a una nueva especialidad. Los buscadores de empleo que lograrán sus objetivos serán los que se mantengan curiosos y aprendiendo toda la vida. Para las compañías significará dotar a su actual fuerza laboral con nuevos conocimientos, volverse más creativas a la hora de los requerimientos que les exigen a sus empleados y mantenerse alertas a las capacidades que podrían necesitarse para los nuevos roles imaginados.
3. Cada uno tiene más poder del que cree
Estamos por ver un cambio en el equilibrio de fuerzas, desfavoreciendo a las compañías y a favor de quienes buscan trabajo, a medida que la tecnología haga cada vez más fácil buscar o cambiar de empleo. El auge de los grandes actores de la llamada gig economy -la que podría traducirse como la economía de los trabajos temporales o las changas- como Uber, Lyft y Upwork es sólo la última evidencia de una tendencia que continuará, con la tecnología empoderando a la gente para tomar más control directo sobre sus carreras y su modo de vida, aunque el mundo que se cree al final no sea algo que se llame gig economy, sino algo diferente al mercado de trabajo en general. En ese proceso, los buscadores de empleo no sólo tendrán más conexión y transparencia de las compañías, también se volverán más hábiles para promover su marca profesional online. Hoy ya vemos estas tendencias, por lo que si está en el mercado en busca de una nueva changa, vale la pena actualizar su perfil online ahora mismo. Y al expandirse a la gig economy y las opciones de trabajo remoto, los profesionales encuentran cada vez más oportunidades. El trabajo tradicional de 9 a 5 ya no es la norma; es sólo otra opción.
Finalmente, los buscadores de empleo más poderosos en el mercado también introducirán una nueva era de complejidad reducida; al seguir avanzando la tecnología y los empleadores aprovecharán esos avances para simplificar sus procesos de contratación. Pronto los buscadores de empleo tendrán nuevas maneras de indicar su interés por un puesto, enviando a las compañías esas señales en vez de al revés. Y lo que será más importante es que esos empleadores podrán encontrarlo fácilmente online y verán una instantánea precisa de lo que ofrece cada persona, lo que facilitará que golpeen a su puerta.
Más allá de eso, los profesionales tienen que seguir haciendo lo de siempre: trabajar con sus conexiones, seguir aprendiendo, mantenerse flexible. Y siempre tener un ojo en el mercado porque habrá nuevas oportunidades nunca vistas, esperando a la vuelta de cada esquina.
¿Sabes que la gente te busca en LinkedIn? Tu Perfil Profesional es la primera impresión digital con el mundo y el mercado laboral. Si éste no destaca tus habilidades y no te expone como un Profesional brillante, seguro estás dejando escapar tu mejor oportunidad.
1. Rellena tu Perfil completamente
No utilices un apodo o un nombre incompleto.
Completa tu País y Sector. Este último dato puede incrementar hasta 15 veces el número de visitas a tu perfil.
No dejes de incluir los datos de contacto que usas habitualmente, como tu teléfono, perfil de Twitter o direcciones de email. Muy importante: si tienes un Blog o una Web que amplíen tu porfolio profesional, deberías incluirlos también.
Personaliza la URL de tu perfil. Por defecto LinkedIn la completa con letras y números al azar. Mejora tu marca personal al crear una URL amigable y fácil de recordar, en mi caso yo utilicé http://ar.linkedin.com/in/mscelso
No dejes secciones en blanco, aunque te parezcan poco relevantes. Por ejemplo, el apartado de Intereses te permite utilizar hasta 1000 caracteres y es uno de los más tenidos en cuenta por los motores de búsqueda.
Convierte tu perfil en beneficioso para quien lo visita, y convertirás ese contacto en una oportunidad.
Sé bilingüe, aunque no es un requisito, es recomendable que escribas tu perfil en español y en inglés, esto permitirá que cualquier usuario entienda quién eres y cuáles son tus habilidades. “Las empresas hoy buscan al mejor talento, sin importar si están en México, Colombia, Estados Unidos o Brasil”.
2. Elije adecuadamente tu Foto
No utilices una foto inapropiada, LinkedIn no es Facebook, la ideal es que sea de tipo formal, símil retrato y de los hombros para arriba. Ni hablar de no usar una, los perfiles con fotografía obtienen hasta 14 veces más visitas.
3. Atrae con un buen Encabezado
Es el campo que aparece inmediatamente debajo de tu nombre, y es fundamental en la indexación de los motores de búsqueda como Google e incluso el propio de LinkedIn. No te limites a colocar tu último puesto como hace la mayoría, ya que 120 caracteres dan para mucho, por ejemplo no utilices Gerente de Suministros en Acme, apunta a dejar en claro y en pocas palabras quien eres y que puedes aportar, usa frases como: Experto en Cadena de Suministros con experiencia internacional, Consultor en Desarrollo de Negocios con 20 años de trayectoria, Ejecutivo en numerosas Compañías Tecnológicas Globales.
4. Extracto: como “venderte” en 2.000 caracteres
Es la sección que más influye tu posicionamiento en los motores de búsqueda. Por ende selecciona cuidadosamente las palabras clave por las cuales quieras ser identificado, y distribúyelas a lo largo de los 2000 caracteres que permite LinkedIn.
La idea es que no vuelques tu CV en este campo, sino que de forma relajada, al estilo de una biografía, puedas transmitir quien eres, cuáles son tus puntos fuertes y que puedes aportarle al negocio; debes generar valor agregado y lograr atrapar al lector. Escribe en primera persona, hazlo con pasión, con un lenguaje descontracturado, que se note que te fascina lo que haces y por qué deberían elegirte a ti. Habla de tu experiencia, tus objetivos profesionales y no dejes de invitar a que te contacten.
5. Cuenta sobre tu Experiencia laboral
Aquí nos debes limitarte a tu cargo, empresa y el periodo de cada puesto, sino también debes hablar de tus logros y del valor añadido que generaste al negocio. No te centres en describir tu puesto, ya todo el mundo sabe que hace un contador o un ingeniero en sistemas. Utiliza lo mejor de marca personal: “Reduje las pérdidas por extravíos en un 30%”, “Incrementé un 27% la facturación interanual”. “Lideré exitosamente el startup de 11 empresas en América y Europa”.
Añade contenido multimedia, utiliza la consigna de que una imagen vale más que mil palabras, puedes subir videos, presentaciones de tus proyectos, fotografías, y ten en cuenta que todo este contenido puede ser comentado por tus contactos, ganando así visibilidad a partir de la interacción con otros usuarios.
6. Destaca tus Aptitudes
Debes ser estratégico al elegir todas las palabras clave relevantes que LinkedIn ha tabulado en base a habilidades, tecnologías y herramientas. Incluye hasta 50 que sean las que mejor te definan como profesional. Es importante que además invites a tus colegas a validarlas, ya que también influyen en la credibilidad de tu perfil y tienen gran peso en tu posicionamiento. Además los perfiles con aptitudes o skills reciben hasta 13 veces más visitas.
Recuerda: El Encabezado, el Extracto, las Aptitudes y los Intereses son las 4 secciones que más influyen en el posicionamiento de tu perfil. Cuanto más arriba aparezcas en las búsquedas, más chances hay de que te encuentren y se interesen en ti.
7. Gestiona tus Recomendaciones
Es bueno que solicites a tus colegas que te recomienden en base a tus logros y experiencia, dado que suman a tu posicionamiento frente a otros candidatos, pero es fundamental ser objetivo en este punto, ya que las recomendaciones “dibujadas” podrías generar un impacto muy negativo en tu reputación. De hoy en día cualquier dato puede ser fácilmente validado.
8. Resume tu Educación
Incluye los títulos que poseas junto a la información académica relevante, además tienes un apartado de Cursos para exponer aquellos que sumen valor agregado a tu carrera profesional. Los perfiles con estos datos completos, reciben hasta 10 veces más visitas que los que omiten dicha sección.
9. Desarrolla tu Red de Contactos
Es fundamental que amplíes tu red, sumando colegas y profesionales con intereses en común. No aceptes a cualquiera como contacto, básate en la calidad por sobre la cantidad de conexiones, y no olvides nunca que cualquiera de tus contactos puede ser un potencial socio de negocios, jefe o empleado. Por defecto LinkedIn te permite enviar hasta 3000 invitaciones, pero puedes aceptar las de 3ros hasta completar una red de 30000 conexiones.
10. No pases desapercibido
No te limites a “estar”, comparte contenidos dentro de tu red y haz que sepan quién eres, pero sin perder de vista que estás en un foro profesional. Únete a grupos de tu interés, puedes participar de hasta en 50, hay cientos por cada sector, temática y además en diversos idiomas. Busca los más relevantes. Genera debates, publica artículos y así ganarás mayor exposición. Quienes comparten contenido obtienen 5 veces más visitas que los que no lo hacen.
11. Resume tu CV en un formato de Alto Impacto
Asegúrate que contenga toda la información relevante que sintetice tu perfil personal.
Por qué no deberíamos obsesionarnos con la desigualdad económica
Ryan Bourne señala que más desigualdad de ingresos no necesariamente es algo malo, incluso en algunos casos es señal de un progreso social. Asimismo, tampoco se puede asumir que un menor grado de desigualdad de ingresos es siempre algo bueno, incluso puede ser señal de un gran retroceso.
Angus Stewart Deaton, Premio Nobel de Economía 2015.
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Cuando el Papa twiteó en 2014 que “La desigualdad es la raíz del mal social”, su reputación mejoró ante los igualitaristas. El ex presidente Barack Obama había descrito la desigualdad como “el reto característico de nuestros tiempos”. Jeremy Corbyn desde ese entonces ha subido como la espuma, demandando una política económica que aborde la “grotesca desigualdad”. La presunción detrás de estas visiones está la idea de que una distribución concentrada del ingreso o de la riqueza tiene consecuencias negativas económicas y sociales.
La idea de que más desigualdad es algo malo y menos desigualdad es algo bueno predomina en el debate público. Es la base moral del llamado que hace Corbyn hacia una redistribución más amplia del ingreso y de la riqueza.
Según el economista Premio Nobel Angus Deaton, preocuparse acerca de si la desigualdad provoca problemas, tales como el crecimiento más lento o democracias perjudicadas, mira las cosas a través del lado equivocado del telescopio. “La desigualdad no es tanto una causa de los procesos económicos, políticos y sociales sino más bien una consecuencia”, concluye.
«La desigualdad algunas veces puede reflejar algunos de los problemas sociales. Pero puede ser un reflejo del progreso social también, y algunas supuestas curas de la desigualdad son mucho peores que la enfermedad».
Esto tiene sentido. Una determinada distribución del ingreso o de la renta no cae como maná del cielo, ni tampoco está pre-determinada por el Estado. Es un reflejo de millones de interacciones, intercambios, decisiones, herencias y políticas. Un coeficiente Gini, o una estadística del ingreso o riqueza del top 1%, es información agregada, pero no nos dice nada acerca de cómo ha surgido. Si consideramos que el resultado en general es “justo” o “injusto” depende, como Deaton reconoce, de sus causas.
Los niveles altos de desigualdad, como se ve en países tales como Sudáfrica, pueden ser señales de injusticias históricas. Pueden derivar de los prejuicios y de la opresión, del pasado y del presente. Pueden surgir de la captura del Estado por parte de grupos con intereses especiales, del compadrazgo y de la corrupción. La mala educación, la ruptura familiar, la discriminación racial, el desempleo a largo plazo y la inmovilidad social puede que todas conduzcan hacia una concentración del ingreso en la porción más alta de la sociedad.
Por otro lado, hay algunas causas de la desigualdad que son benignas, como las loterías, y otras que benefician de manera positiva, tales como los avances tecnológicos, los emprendimientos y el comercio libre. Bill Gates y Steve Jobs se enriquecieron al proveer servicios que mejoraron nuestras vidas. En Sudáfrica, nuevamente, la desigualdad de ingresos aumentó todavía mas luego del fin del apartheid, porque a los negros talentosos se les abrieron oportunidades por primera vez. Pocos dirían que esto es algo indeseable.
El coeficiente Gini de China ha aumentado de 0,16 en 1980 a 0,55 en 2014 —una señal de una creciente desigualdad— pero esto ha ido de la mano de una gigantesca reducción de la pobrezaen el país conforme este liberalizó sus mercados.
Asimismo, los niveles bajos de desigualdad pueden resultar de otras tendencias no deseadas. En un trabajo magistral, el libro The Great Leveller de Walter Scheidel, él muestra que grandes reducciones en desigualdad económica solo se han logrado a través de pandemias, una movilización masiva por un aguerra, una revolución violenta o el fracaso de un Estado. La Plaga Negra en Europa eliminó a un cuarto de la población, conduciendo a una escasez de trabajo en relación a la tierra, y en una reducción de la brecha entre los ingresos de los trabajadores y de los terratenientes.
La Unión Soviética, luego de la nacionalización de los bancos, de la redistribución forzada de la tierra, de los gulags, etc., tenía un coeficiente Gini de solo 0,26 para la década de 1980 —el sueño de un igualitarista. En Japón, el ingreso del top 1% cayó de 9,2% a 1,9% entre 1938 y 1945, mientras que la riqueza de los patrimonios más importantes cayó en un 90%. Debería ser obvio que el precio de una desigualdad menor en todos estos casos —ya sea la muerte, la destrucción o las severas restricciones a la libertad— fue intolerablemente alto.
El punto aquí no es decir que más desigualdad es “algo bueno”, sino que no se puede hacer la generalización de que menos desigualdad es mejor. La postura de Corbyn, que implica que “reducir la desigualdad” es deseable, aparentemente respalda políticas que según cualquier otro indicador podrían ser extremadamente perjudiciales. Deberíamos tener esto en mente cuando hablamos acerca del gobierno “reduciendo la desigualdad”. Alterar la distribución inevitablemente implica interferir con la acción humana. Podríamos reducir la desigualdad (al menos temporalmente) deportando o exterminando a las personas ricas. Pero, ¿beneficiaría esto a los que se quedaron? Es difícil entender cómo.
Deaton tiene razón cuando dice que las tendencias políticas actuales no son tanto un reflejo de la desigualdad, sino de una injusticia percibida. Concluye: “Algunos de los procesos que generan desigualdad son ampliamente percibidos como justos. Pero otros son profundamente y obviamente injustos, y se han vuelto una fuente legítima de indignación y descontento”. Sin duda hay pasos que el gobierno podría dar para hacer que la economía sea más justa, los cuales también podrían reducir la desigualdad. Liberalizar las leyes de planificación para permitir que más casas se construyan, por ejemplo, ciertamente reduciría la brecha en la distribución de la riqueza pero también mejoraría la eficiencia de la economía.
Aún así lo que el argumento de Deaton realmente demuestra es que no nos debería importar la desigualdad para nada. Una vez que uno empieza a pensar acerca de la necesidad de eliminar las causas “malas” de la desigualdad, mientras que se deja las “buenas” causas tal cual, usted no está realmente actuando en torno a la desigualdad, sino en torno a la justicia o en torno a otras cosas que la afectan. Deberíamos eliminar el capitalismo de compadres, evitar que los contribuyentes rescaten a los bancos, y asegurar los mercados competitivos que la gente quiere debido a razones de eficiencia y justicia, sin importar su efecto sobre las medidas de desigualdad, tales como el coeficiente Gini.
En el mejor de los casos, la desigualdad sirve como un indicador de potenciales problemas. En el peor de los casos, obsesionarse acerca de la desigualdad distorsiona nuestras prioridades alejándolas de lo que realmente importa, como los estándares de vida de los más necesitados. La desigualdad a veces puede reflejar algunos males sociales. Pero puede ser un reflejo del progreso social también, y algunas supuestas curas de ella son mucho peores que la enfermedad.
Este artículo fue publicado originalmente en The Telegraph (Reino Unido) el 11 de enero de 2018.
—Ryan Bourne es catedrático R. Evan Scharf para la Comprensión Pública de la Economía en el Cato Institute.