¿Puede Snapchat sobrevivir al avance arrollador de Facebook sobre su territorio?
La idea de que pequeñas empresas innovadoras puedan desafiar a los grandes de internet es un mito, según un experto; sólo cuatro gigantes son líderes indiscutidos y dominarán la tecnología clave de nuestro tiempo.
Por Rory Cellan-Jone.
Otra caída estrepitosa. Las acciones de Snap Inc. cayeron un 17% este mes, y quedó claro que el mito de la empresa emergente y guerrera que desbanca del pedestal al gigante tecnológico era sólo eso un mito.
Claro que Snap, la compañía detrás de Snapchat , todavía impresiona. En sólo cinco años logró una audiencia de 173 millones de usuarios, la mayoría jóvenes, que se comunican en formas innovadoras y divertidas.
Pero el futuro de Snap como compañía independiente parece incierto y se especula con que será «tragada» por Google u otro gigante de internet.
Snapchat enfrenta una batalla muy difícil. Los recursos extraordinarios con los que cuenta Facebook ya le permitieron adquirir a Instagram y WhatsApp, y si no puede comprar un competidor, simplemente lo copia.
Hay un sentimiento creciente en el sector de que los grandes ganadores de la década pasada, Google, Amazon, Facebook y Apple, o «GAFA» como se conoce a las cuatro empresas por sus siglas, dominarán el mundo de internet sin oposición alguna.
Ganador indiscutido
En el pasado algunos analistas advirtieron que Facebook, que tiene apenas 13 años de existencia, podría estar bajo amenaza. Y ésta es una visión que la propia empresa ha fomentado siempre que se habla de limitar sus poderes.
Todo indica que los gigantes de tecnología dominarán la tecnología clave de nuestro tiempo: la inteligencia artificial. El argumento era que al igual que Bebo, MySpace y Friends Reunited, también Facebook podría acabar siendo obsoleto si los usuarios optaban por plataformas nuevas.
Pero lo cierto es que la guerra de las redes sociales terminó. Y Facebook es el ganador indiscutido. Algunos actores menores del sector como LinkedIn, Twitter y sí, también Snapchat, tendrán en el futuro audiencias significativas pero batallarán para ganar dinero.
Sin embargo, aparte de China, la red social cuyo valor se estima en cerca de US$ 500.000 millones seguirá siendo la forma principal de comunicarnos en el futuro.
Tetrarquía
Y los otros miembros de la tetrarquía de «Gafa» también parecen seguros en su dominación.
Google ganó la batalla de los buscadores en computadores de escritorio hace mucho tiempo y es una fuerza igualmente formidable en los dispositivos móviles. En cuanto a Amazon, es el campeón indiscutido en compras online y logística y es líder en computación en la nube.
Hay un sentimiento creciente de que Google, Amazon, Facebook y Apple controlarán el mundo de internet sin oposición alguna. Y si bien Apple tiene una parte relativamente menor del mercado de celulares inteligentes, se ha quedado con la mayor parte de las ganancias en este sector durante los últimos 7 años.
Las tendencias en tecnología indican que estos cuatro gigantes alcanzarán niveles de riqueza aún más inconmensurables. La publicidad está dirigida cada vez más al mercado de celulares, y Google y Facebook ya obtienen la mayor parte de las ganancias por anuncios en móviles.
Inteligencia artificial, la tecnología clave
Pero es otro el sector en el que los gigantes de tecnología afianzarán aún más su liderazgo: la inteligencia artificial. Recientemente me comentaron que un trabajador especializado en inteligencia artificial graduado de una de las universidades top de Estados Unidos puede aspirar a un salario anual cercano a los US$ 500.000 en su primer trabajo.
Y no son las empresas emergentes, las startups, las que pagan esos salarios, sino Facebook y Amazon. Claro que hay muchos investigadores brillantes en inteligencia artificial en Reino Unido, pero la mayoría trabajan para empresas estadounidenses. Dos startups de Inteligencia Artificial, DeepMind y Swiftkey fueron compradas por Google y Microsoft respectivamente.
Falta de competencia
¿Debemos preocuparnos por el creciente dominio de los cuatro gigantes? No es de sorprender que las compañías en cuestión insistan en que puede surgir una empresa nueva que las ponga en jaque.
Hasta ahora, los organismos encargados de controlar monopolios en Estados Unidos no se han involucrado demasiado. Suelen preocuparse más si los consumidores pagan precios excesivos por la falta de competencia.
Pero dado que los gigantes de redes sociales y servicios de búsqueda ofrecen servicios excelentes sin costo, los reguladores estadounidenses no parecen inquietarse.
Es por ello que la Unión Europa (UE) tomó decisiones en contra de Microsoft y Google, cuando estas empresas no han tenido problemas similares en Estados Unidos. Los organismos reguladores de la UE insisten en que todas sus acciones se basan en la ley y no en razones políticas.
Pero no hay dudas de que algunos políticos europeos ven con preocupación queunas pocas empresas basadas en la costa oeste de Estados Unidos tengan tanto poder sobre nuestras vidas.
Por ahora, sin embargo, a pesar de la inquietud de los políticos sobre noticias falsas y contenidos extremistas en Facebook, la empresa casi no ha sido tocada.
«Gran parte de la filosofía de fondo de los líderes en tecnología es descentralizar el poder», dijo el fin de semana en una entrevista al New York Times Steve Hilton, ex estratega del gobierno británico y ahora gurú de Silicon Valley.
Mark Zuckerberg bien puede decirnos que Facebook -donde la esposa de Hilton es una ejecutiva- es fundamentalmente una forma de devolver el poder a las comunidades.
Pero cada vez más parece que la riqueza, la influencia y el control de la tecnología clave de nuestra época, la inteligencia artificial, está centralizada en unas pocas direcciones en Menlo Park, Mountain View, Cupertino y Seattle.
El gran derrotado de las PASO no fue el peronismo, sino el populismo enquistado en la política argentina.
Por Fernando Iglesias.
Un fantasma recorre la Argentina. Es el fantasma de la rebelión antipopulista. Cuando el viento barra la hojarasca de última hora y quienes saquearon el país renuncien al ridículo de denunciar un fraude electoral inexistente, el saldo de las PASO 2017 quedará escrito en la historia: la rebelión antipopulista sigue avanzando hacia la liquidación del medievo en que los argentinos hemos vivido cincuenta años, cuando la última Argentina moderna y razonable fue derrocada junto a Illia por el Partido Militar, con el apoyo de los sindicatos y Perón.
El saldo para el kirchnerismo es catastrófico: pérdida rotunda -acaso, definitiva- de su carácter nacional; menos votos que Aníbal; desplome en el feudo santacruceño, y papelón insuperable a las cuatro de la mañana. Al resto del peronismo no le fue mejor: derrotas epocales del feudalismo ilustrado de los Verna y los Rodríguez Saá, fracaso de todos sus referentes presidenciables y retroceso general en los bastiones donde la dependencia del empleo estatal y los punteros sustentan aún a los creadores de la fábrica de pobres; desde el Norte feudalizado hasta el sometido conurbano, donde el Partido Justicialista empeoró su peor performance, de dos años atrás. Que el Pejota bonaerense responsable de la destitución de dos presidentes constitucionales haya quedado reducido a menos del 6% del electorado denota un punto de inflexión. O el peronismo se transforma de verdad en un partido republicano con dirigentes nuevos e ideas renovadas o deja de ser alternativa de poder. Cualquiera de estas opciones es una excelente noticia para la República.
Pero focalizarse en el peronismo es reductivo: el gran derrotado del domingo, el que si se repiten los resultados dentro de dos meses será desterrado del rol hegemónico que ha desempeñado en la política nacional desde hace medio siglo, no es el peronismo, sino el populismo en general. Así lo demuestra la pésima performance de quienes -Massa, Lousteau, Stolbizer, los herederos de los Sapag, Schiaretti y el socialismo santafecino- proponen un populismo de buenos modales; una renovación del modelo estatista-proteccionista-industrialista-mercadointernista con menos autoritarismo y corrupción. Otro factor de desmembramiento del populismo es tanto o más potente que el anterior: a pesar de que el segundo semestre se demoró más de un año, Cristina fracasó en el conurbano bonaerense, obteniendo menos votos que Aníbal en 2015 en el distrito que durante 2016 sufrió las peores consecuencias de la salida del default, del cepo cambiario y del Modelo de Acumulación de Matriz Diversificada con Inclusión Social, que dejó a millones de bonaerenses haciendo sus necesidades en pozos y cargando baldes para poder lavarse y cocinar. A su vez, Cambiemos mejoró en la primera y la tercera sección, con aumentos de más del 2% en La Matanza, Lanús, Lomas, Merlo, Morón, Ituzaingó, Moreno, San Fernando y José C. Paz; más del 4% en Tigre, Hurlingham y Florencio Varela, y más del 8% en Malvinas y San Miguel. Es ésta la gran derrota, la decisiva, del populismo y su subestimación de los pobres: quienes en 2015 dejaron a un tercio de los argentinos en la pobreza y en 2017 usaron su miseria como único argumento de campaña acaban de descubrir que los pobres, como todos, no votan solamente con el bolsillo. Que les importa que la gobernadora se haya metido con las mafias policiales, que la ministra de Seguridad haya allanado La Salada, que sus hijos tengan agua potable y cloacas, y que los gobierne un gobierno y no la mafia.
Es la última fase, la más difícil dada la condición frágil y dependiente de su sujeto político, de la rebelión antipopulista que recorre el territorio nacional. Las victorias en Córdoba, Mendoza, Neuquén, Entre Ríos, Corrientes, San Luis, La Pampa, Capital Federal y el empate virtual en Santa Fe señalan que la mancha central del mapa electoral de la Argentina se agranda con cada acto eleccionario. Contenía sólo a Mendoza y la Capital en las PASO 2015. Forman parte de ella hoy unos diez distritos provinciales que, sumados a Santa Cruz y Jujuy, reúnen la mitad de las provincias. Se trata de la Argentina que, con sus errores y defectos, se ha incorporado exitosamente a un siglo XXI determinado por la sociedad global del conocimiento y de la información. Es la Argentina viable del centro del país; la del campo, las industrias avanzadas, la producción de servicios, las clases medias urbanas y rurales, los medios de comunicación. Es la Argentina productiva que persiguieron los Kirchner con ese exacto instinto que les permitió entender que la perpetuación del poder populista exigía ponerlos de rodillas. Es la Argentina que concentra más de la mitad de la población y dos tercios del PBI nacional, la que después de medio siglo de fracasos parece haber encontrado en Cambiemos una dirección política a la altura de las circunstancias. Es también la Argentina que con su sacrificio impositivo sostiene al resto del país. Pero es una Argentina que no ha vuelto a entrar en la historia con deseos de venganza ni voluntad de persecución, sino con la aspiración generosa de rescatar a sus compatriotas de la opresión y la miseria, extendiendo su desarrollo a todo el territorio nacional y ayudando a alcanzar sus niveles de vida a todos los argentinos. Allí están el Plan Belgrano, el Plan del Agua, la Revolución de los Aviones y el programa de obras públicas más ambicioso de la historia nacional para probarlo. Y allí está también la línea deslumbrante del Metrobus penetrando en la noche de La Matanza, que es su emblema mejor.
Fue un amistoso, no un partido completo ni un primer tiempo. Se recomienza mañana, cero a cero. Pero, suceda lo que suceda en octubre, no se puede entender lo sucedido en estas PASO sin comprender la rebelión antipopulista que se extiende por la Argentina. Paso a Paso. Elección tras elección. Cambiemos no es su inventor, sino su herramienta; como lo fueron otros en otras elecciones victoriosas y se creyeron los protagonistas, y así les fue. La rebelión tuvo su episodio fundacional en 2008 con la lucha del campo por su subsistencia como sector productivo independiente del Estado. Tuvo su 17 de octubre en 2012 con las marchas contra el plan Cristina Eterna y el proyecto de reformar la Constitución que produjeron las mayores movilizaciones de la historia de este país. Tuvo su apogeo en la Marcha de los Paraguas que a inicios de 2015 desbordó las calles pidiendo justicia para Nisman. Se expresó en los resultados electorales que pusieron en el gobierno a Cambiemos. Y se prolongó en dos episodios que acabaron con el programa destituyente del Club del Helicóptero: la contundente movilización del 1° de abril de 2017, que convirtió el marzo de fuego pergeñado por el populismo en un cajón de Herminio, y las recientes PASO, cuyo resultado repetido en octubre significará el fin de la maldición que reina sobre la Argentina desde 1928, año en que el último presidente civil no peronista logró completar su mandato constitucional. De ese octubre victorioso, soñado, puede emanar un veredicto republicano inapelable: la derrota definitiva de la hegemonía populista; la seguridad de que a este país, y para siempre, todos los partidos lo pueden gobernar.
Hace un par de años, el economista francés Thomas Piketty saltó al estrellato mediático merced a su conocido libro Capital en el siglo XXI. La obra no podía comercializarse en un momento más propicio: en medio de una histeria global sobre la creciente desigualdad de nuestras sociedades, Piketty argumentaba que el capitalismo era el responsable último de tal desaguisado.
Desde entonces, y dado su innegable impacto social, el modelo económico de Piketty ha sido sometido tanto a críticas teóricas como empíricas. O dicho de otro modo, diversos economistas se han planteado preguntas tan elementales como: ¿son correctas las hipótesis y las relaciones de causalidad que establece Piketty para culpar al capitalismo de la desigualdad actual? ¿La realidad se comporta según pronostica su modelo o discurre por otro camino?
Empecemos por las críticas teóricas. El modelo de Piketty pronostica que, en un entorno de bajo crecimiento económico, una minoría castuza de capitalistas se irá apoderando de porciones crecientes del PIB por dos motivos: por un lado, los capitalistas serán capaces de reinvertir su capital a una tasa de retorno constante y superior al ritmo de aumento del PIB (su famoso r>g); por otro, los capitalistas ahorrarán cada año un porcentaje constante del PIB que será superior al estrictamente necesario para reponer el capital que se deprecia (técnicamente, su tasa de ahorro neta será positiva y constante). Justamente porque los capitalistas ahorran netamente cada año y reinvierten ese ahorro a tasas de retorno superiores al crecimiento del PIB, poco a poco irán apoderándose de toda la producción nacional. Si, en cambio, los capitalistas no fueran capaces de obtener retornos superiores al crecimiento del PIB o si se fundieran en consumo casi todos sus ingresos por rentas del capital (salvo aquellos que emplearan para únicamente mantener el valor de su patrimonio), entonces el modelo de Piketty haría aguas. Pues bien, parece que hay motivos para pensar que hace aguas por estos dos costados.
En primer lugar, de acuerdo con el joven economista Mathew Rognlie, Piketty yerra al presuponer que los capitalistas son capaces de reinvertir sus ahorros a una tasa de retorno cuasi constante (si se invierte masivamente en nuevos bienes de capital, r no se ubicará por encima de g durante mucho tiempo). Dado que para fabricar cualquier bien o servicio necesitamos combinar varios factores productivos —típicamente, tierra, trabajo y capital—, entraremos en un entorno de rendimientos decrecientes si sólo acumulamos uno de ellos —el capital— manteniendo el resto invariados. Además, en contra de las conclusiones de Piketty, en ese entorno de rendimientos decrecientes del capital, los factores que mayores remuneraciones obtendrán serán los relativamente más escasos (la tierra y el trabajo). Por tanto, cuanto más capital acumulen los capitalistas, menos capaces serán de seguir rentabilizándolo y más aumentarán los salarios (capital superabundante compitiendo por contratar un trabajo superescaso). Según Rognlie, Piketty rechaza en su libro tan elementales implicaciones de la archiconocida ley de rendimientos decrecientes porque acepta la hipótesis de que el capital y el trabajo son factores sustitutivos (esto es, que podemos remplazar trabajadores escasos por máquinas superabundantes sin perjuicio alguno en la productividad): pero la evidencia empírica disponible no verifica esa extrema facilidad de sustituir unos factores por otros, esto es, Piketty se inventa su hipótesis crucial. Personalmente, he de señalar que la crítica de Rognlie me parece convincente pero sólo para el corto-medio plazo. A largo plazo, sí hay razones para pensar que el capital —auxiliado por el progreso tecnológico enfocado— es capaz de sustituir en gran medida al trabajo y, por tanto, es capaz de lograr una tasa de retorno cuasi constante (de hecho, históricamente sí observamos esa tasa de ganancias constante, tal como nos recuerdan los hechos estilizados de Kaldor).
En segundo lugar, según los economistas Per Krusell y Anthony Smith, la teoría del ahorro de Piketty es poco verosímil: si los capitalistas siempre ahorraran más de lo estrictamente imprescindible para reponer el capital que se deprecia, entonces la tasa de ahorro terminaría copando el 100% del PIB en una economía de bajo crecimiento como la que anticipa Piketty. Por ejemplo, imaginemos que un granjero tiene una gallina que pone diez huevos a lo largo de su vida útil: de los diez, el granjero consume nueve y utiliza el décimo para criar una nueva gallina que reemplace a la actual una vez muera. Esa nueva gallina pondrá igualmente diez huevos: pero supongamos que ahora el granjero sólo consume ocho y dedica los otros dos a criar dos gallinas, con la desgracia de que una de esas dos gallinas dos no pone huevos y la otra sigue poniendo diez de ellos (esto sería una economía sin crecimiento). Según Piketty, en la siguiente ronda de cría de gallinas, el granjero consumiría sólo siete huevos, ahorrando los otros tres para reponer a la gallina ponedora, a la gallina no ponedora y a otra tercera gallina que tampoco pondría huevos. Si el granjero siguiera comportándose de este modo tan irracional (se abstiene de consumir huevos para incrementar el número de gallinas que posee aunque sólo una de todas ellas le sea útil), a largo plazo terminaría empleando los diez huevos en criar diez gallinas, de las cuales sólo una pondría huevos. Dicho de otro modo, con una tasa de ahorro del 100% en un entorno de crecimiento nulo… ¡nadie consumiría nada! No parece un comportamiento demasiado racional entre los capitalistas: una actitud más sensata, y más coherente con la evidencia empírica disponible, parece ser la de que los capitas incrementan su ahorro neto cuando la economía crece con intensidad (para así garantizarte un mayor consumo futuro con cargo a tu mayor patrimonio) y lo reducen cuando la economía se estanca. Es decir, los capitalistas crían más gallinas cuando su capacidad para poner huevos aumenta y menos cuando se reduce. Siendo así, los capitalistas no ahorrarán porciones crecientes del PIB en economías estancadas, de modo que tampoco irán acaparando porciones mayores de la renta agregada vía reinversión de beneficios.
Sin embargo, las anteriores eran críticas exclusivamente orientadas a desmontar hipótesis aisladas del modelo teórico de Piketty. Pero, ¿cómo se compadece el conjunto de ese modelo con la evidencia empírica disponible? ¿Es verdad que cuando la tasa de retorno del capital se ubica muy por encima del crecimiento económico (r>g) las desigualdades se incrementan y el peso de las rentas del capital dentro del PIB se dispara? El economista francés apenas se esfuerza por demostrar que sus teorías encajan con la evidencia: se limita a presentar una serie de correlaciones que parecen compatibilizarse bien con su modelo, a saber, que durante los períodos de bajo crecimiento las desigualdades aumentan. Pero lo anterior no significa necesariamente que las desigualdades aumenten porque se concentren los ingresos en los rentistas según los cauces expuestos por Piketty. Es aquí donde encontramos la segunda ronda de críticas contra el economista francés: las referidas a la evidencia empírica de su modelo.
Por un lado, los economistas Phillip Magness y Robert Murphy han puesto de manifiesto cómo Piketty pre-fabrica, manipula y retuerce muchos de los datos que presenta con el propósito de compatibilizarlos con su teoría (acusaciones similares pueden leerse en el caso de Richard Sucht o del Financial Times). Por otro, y de manera mucho más reciente, el economista Carlos Góes ha pasado un test econométrico al modelo de Piketty y sus resultados no han podido ser más devastadores para el francés: no existe ninguna relación entre el diferencial r-g y la desigualdad; y en caso de existir algún tipo de relación, sería la inversa: en el 75% de los países estudiados, un shock que incremente el diferencial entre la tasa de ganancia y el crecimiento del PIB no aumenta la concentración de la renta en el top 1%, sino que la reduce durante los años posteriores al shock. Y, al revés, un shock que incremente el peso de las rentas del capital dentro del PIB suele ir seguido de una reducción del diferencial entre la tasa de retorno del capital y el crecimiento económico. Los resultados de Góes parecen acreditar que las críticas teóricas al modelo de Piketty eran válidas en el corto plazo: un incremento del peso de las rentas del capital en el PIB va seguido de una reducción relativa de la tasa de retorno del capital porque, como explicó Rognlie, el capital exhibe rendimientos decrecientes en el corto plazo; una reducción relativa del crecimiento económico frente a la tasa de ganancia del capital va seguida de una contracción del peso de las rentas del capital en el PIB porque, como explicaron Krusell y Smith, la tasa de ahorro y de reinversión de los capitalistas se reduce en caso de estancamiento (menor inversión aunque sea a una mayor tasa de ganancia termina proporcionando menores rentas).
En definitiva, la tesis central de Piketty —un capitalismo con bajo crecimiento económico es inherentemente desigualitario por la concentración de la propiedad y de la rentas del capital en una casta patrimonialista— es simplemente insostenible, tanto desde el punto de vista teórico como empírico. El reciente incremento de la desigualdad no se explica por las razones que Piketty expone en su libro, sino por otras muy distintas —sobre todo, la creciente prima salarial asociada a las profesiones de alto valor añadido en unos mercados progresivamente más globalizados—. Es más, ni siquiera el propio Piketty se cree ya la explicación que ofreció en su afamada obra. Tal como él mismo reconoció hace menos de dos años en un artículo para la American Economic Reviewdirigido a digerir todas las brutales críticas a las que había sido sometido: “No considero que r>g sea el único o el más importante mecanismo para explicar los cambios en la distribución de la renta y de la riqueza en el siglo XX o para pronosticar la evolución de la desigualdad en el siglo XXI”. Vaya, que su libro apenas sirve para algo. Piketty ha sido refutado y él mismo es consciente de ello: ahora sólo queda que todos sus ideologizados seguidores también lo sean.
—Juan Ramón Rallo es doctor en Economía con Premio Extraordinario de fin de carrera y licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia, así como master en economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Actualmente es profesor en esta última universidad y en el centro de estudios ISEAD. Asimismo es jefe de opinión de Libertad Digital, socio fundador del Instituto Juan de Mariana y director de su Observatorio de Coyuntura Económica.
Por qué todos los partidos políticos deberían tener a un matemático en su equipo
Los matemáticos ganan espacio en las altas esferas del poder. En Francia, Emmanuel Macron sumó a un destacado matemático a su equipo de gobierno. ¿Una decisión visionaria que los otros políticos deberían imitar?
Por Muriel Balbi.
Más que nunca, las matemáticas comienzan a revelarse como una herramienta indispensable para entender el mundo… pero también para dominarlo. Esto se vuelve especialmente cierto en la era del Big Data que comenzamos a transitar. Hoy, más que nunca, las matemáticas parecen controlarlo todo. Quienes las manejan son capaces de grandes hazaña como crear la empresa más poderosa del planeta: Google.
Infobae habló con la doctora Clara Isabel Grima Ruiz, una matemática y divulgadora científica de la Universidad de Sevilla y presidente de la Comisión de Divulgación de la Real Sociedad Matemática Española, quien es experta en identificación de sentimientos en redes sociales. A ella le preguntamos cuánto puede aportar un profesional de los números a la comprensión y solución de los problemas que enfrenta la política.
La doctora Clara Isabel Grima Ruiz, es matemática y divulgadora científica de la Universidad de Sevilla (MB)
-¿Cuál podría ser la conveniencia de tener a un matemático dentro de un gobierno, ya sea en el Congreso o en el Poder Ejecutivo?
Por muchas razones sería conveniente que todos los gobiernos tengan a algunos matemáticos en sus filas. La principal es porque están formados para saber cómo plantear correctamente los problemas. Y muchas veces, si los problemas no están bien planteados es difícil poder encontrar la solución. La mente analítica, la capacidad de análisis de un matemático permite poner el foco en donde está el problema, ver cuáles son los objetivos, las cuestiones que hay que optimizar y por lo tanto, crear las estrategias más adecuadas para resolverlos. Además, una persona formada en matemáticas tiene una versatilidad muy grande para adaptarse a cualquier situación, más allá de los problemas específicos de su profesión.
-Hay algunos matemáticos animándose a la política, por ejemplo, Cédric Villani en Francia.
Cedric Villani es un matemático exitoso y cercano a la política (MB)
Sí, de hecho el mismo Macron, antes de ser electo, había demostrado interés por las matemáticas. En una entrevista lo dijo claramente. Eso me parecía muy de envidiar, de España. Acá a ningún político se le ocurre hablar de la importancia de las matemáticas. Cuando Macron expresa su interés en las matemáticas, no es porque le gusten sino porque entiende que el futuro está hecho de matemáticas y que controlar el futuro, la opinión, todo, depende de conocer mucho las matemáticas.
– Me llamó la atención un comentario que hace en un momento Cédric Villani en el que sostiene que «No hay que caer en la tentación de poner al especialista a trabajar en su especialización». Da cuenta de cuán valioso puede ser mudar una persona de su especialidad y utilizar su capacidad de análisis y formación para enriquecer la comprensión de otros problemas.
Evidentemente. Venga de donde venga el especialista, un punto de vista nuevo siempre refresca y aporta. Además, en el caso de los matemáticos, con profesionales que traen una cabeza muy amueblada, muy analista, muy versátil. Estas son capacidades que se le suponen a alguien que ha estudiado matemáticas. A los matemáticos nos gustan los retos en general, y la política lo es. Es una ecuación perfecta para un equipo de gobierno. Los problemas en la política y en la sociedad pueden ser más complejos que la más pomposa de las ecuaciones.
Villani tiene estrechos lazos con el presidente francés Macron (MB)
Para un matemático debe ser un reto apasionante intentar ordenar, analizar y estructurar una cosa tan humana, tan llena de egos, de envidias, de intereses humanos como es la política.
-Esto viene a romper un mito: se tiende a ver al matemático como un estudioso que vive encerrado entre cuatro paredes, separado de la realidad del mundo y del contacto humano.
Puede que en una época, hace mucho tiempo, el matemático fuera una persona que estaba ahí metido en su mundo. Aunque nunca ha sido del todo así. Solo en el caso de las matemáticas básicas, del estudio de las matemáticas abstractas. Pero luego viene el universo, como yo digo, y nos da la razón en el sentido de que estos matemáticos -que parecen ajenos a la realidad – diseñaron una matemática con objetos que salieron de su mente, con unas reglas que ellos inventaron. Luego el resto de la ciencia, sobre todo la física o la química, les dan la razón en que así funciona la naturaleza.
Grima Ruiz es experta en identificación de sentimientos en redes sociales (MB)
-Y hoy la matemática parece tener el poder
Sí, hoy en día, en la era de la comunicación, hay muchísimos matemáticos que hacen matemática aplicada. Sobre todo en estos tiempos, vemos que casi todo el control del mundo se hace gracias a las matemáticas. Los matemáticos están muy presentes. Te podría decir una frase de un matemático muy famoso y que a mí me encanta, que es Edward Frenkel, quien dice que: «La elite que domina al mundo, la domina con matemáticas» y a poco que lo pienses es así. A parte de Trump y otros que tienen poder político, los que de verdad ahora están gobernando el mundo son Google, Amazon y Netflix; todas plataformas y algoritmos que vienen de poder controlar y dominar muy bien las matemáticas.
-Exactamente estaba por ir a ese punto. Me parece que más que nunca entender las matemáticas, saber cómo funcionan esos algoritmos, puede ayudarnos a leer e interpretar, de manera más fidedigna, los procesos sociales. Y qué buena herramienta esa para alguien que está en el gobierno.
Evidentemente. Podemos entender los ciclos sociales con matemáticas. También estudiar las redes sociales virtuales – como Facebook, Twitter, Instagram, y la huella digital que queda cada vez que actualizamos el estado o publicamos algo – en la que dejamos información muy valiosa que está siendo analizada por un montón de matemáticos e informáticos para estudiar el comportamiento de la sociedad de una forma que hace pocos años era impensable. No se trata solo de estudiar, porque también se vuelve posible manipular los sentimientos y los gustos de la población. Hay muchos estudios sobre este tema, a mí los que me fascina son los que se dedican a detectar sentimientos en redes sociales. Yo me estoy dedicando a ello. Primera era escéptica, pero ahora estoy viendo que no, que realmente se pueden detectar la ironía o incluso el sarcasmo en las redes sociales. Entonces caemos en aquella idea del Gran Hermano, que nos está viendo a todos.
La experta en redes es muy convocante para charlas de motivación (MB)
-¿Y quién es ese Gran Hermano que nos está viendo a todos, todo el tiempo?
Pues son un montón de matemáticos y un montón de ordenadores contando y analizando los datos que vamos dejando por el mundo. -Voy a otro prejuicio, porque la gente podría pensar que un matemático es frío, que se fija más en los números que en lo que ellos representas en términos, por ejemplo, de sufrimiento humano.
No lo creo, de hecho yo no lo soy. Para mi gusto a veces soy demasiado empática. Hay muchos matemáticos que están muy centrados en el estudio de enfermedades, detección de tumores, o estudios de modelos matemáticos de epidemias y que trabajan para evitar enfermedades y promover campañas de vacunaciones. Y, en el día a día, te puedo asegurar que los matemáticos tenemos nuestro corazoncito y nos gusta tenerlo, de hecho, a mí como matemática cuando me preguntan ¿Todo se puede explicar con matemáticas? Yo siempre digo: «Sí, todo menos el amor». Sino sería muy aburrido. Está bien que no se pueda aplicar con matemáticas y que no lo podamos entender porque también a los matemáticos nos gusta emocionarnos y sentir mariposas en el estómago, como a todo el mundo.
Tanto Xing como LinkedIn son redes sociales que tienen como objetivoconectar a los profesionales de distintas latitudes del planeta para ayudarles a aumentar su productividad y rendimiento. Pueden parecerse, pero no son lo mismo.
La principal diferencia entre estas redes sociales es el alcance que tienen internacionalmente; si bien es cierto que ambas pueden utilizarse en cualquier parte del mundo, Xing predomina sobre todo en Europa, más específicamente en Alemania dado que este es el lugar de origen de la plataforma, mientras que LinkedIn, de origen estadounidense, es líder en la mayoría de los países.
En consecuencia, la cantidad de usuarios de ambas redes sociales es bastante distinto, siendo aproximadamente 433 millones los de LinkedIn y más de 110 millones los de Xing. No obstante, si la meta es conseguir u ofertar un empleo en Alemania, será más productivo crear un perfil en Xing que en LinkedIn; la cantidad de usuarios es importante a considerar dependiendo de lo que se esté buscando.
Por otro lado, la privacidad en ambas redes sociales se manifiesta de forma distinta. En el caso de Xing, cada vez que se visita el perfil de alguien más, esta persona sabrá los datos de quien estuvo observando su cuenta, mientras que en LinkedIn existen distintos ajustes que permiten definir si mantener en el anonimato o no cada vez que se visite el perfil de algún usuario, además se puede escoger cuál información se muestra y cuál no.
Es importante destacar que las funciones básicas tanto de LinkedIn como de Xing son gratuitas, sin embargo, en la segunda es necesario pagar para realizar ciertas acciones que se pueden hacer de manera gratuita en la primera; se debe tomar en cuenta también que los costos en LinkedIn son mayores que los de Xing.
Una de las funciones gratuitas de LinkedIn es la creación y gestión de grupos, mientras que en Xing únicamente está la posibilidad de unirse a grupos ya existentes cuando se dispone de una cuenta básica.
Lo mismo ocurre con la opción de recomendaciones, un aspecto clave para el networking, el branding personal y para atribuirle valor al perfil profesional, que en Xing no es posible recomendar a alguien ni ser recomendado cuando no se tiene la cuenta Premium, mientras que LinkedIn sí lo permite.
Cada red social tiene sus ventajas y desventajas, no hay una que sea mejor que otra, todo dependerá de cuáles sean los objetivos de cada quien. Aquí están los enlaces de las páginas web para quienes quieran echarles un vistazo:
Las exportaciones industriales crecieron 10,5% en el primer semestre
Mientras el total de las ventas al exterior repuntó 0,5%, las manufacturas subieron empujadas por los autos.
Por Annabella Quiroga.
Dinamismo. Las exportaciones industriales crecen más que las agropecuarias. .
Las exportaciones industriales se perfilan para convertirse en la vedette del comercio exterior. Mientras las exportaciones totales apenas suben 0,5% en el primer semestre contra el mismo período de 2016, las industriales, con el empuje de autos, metales y plásticos crecieron ya 10,5% y se preparan para revertir tres años de caída. La última vez que las manufacturas de origen industrial registraron un dato positivo había sido en 2013, cuando aumentaron 3%.
Según datos de la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional (AAICI), en los primeros seis meses del año 7.580 empresas vendieron productos al exterior por US$ 27.990 millones a 173 destinos.
«Las exportaciones industriales sumaron US$ 8.354 millones en el semestre, impulsadas por un fuerte incremento en el segmento de autos, metales comunes y plásticos«, detalla la agencia.
De los casi 11 puntos porcentuales de crecimiento, 10 puntos corresponden a mayores volúmenes despachados, según datos de la consultora Management & Fit.
Nuevos destinos
Según la AAICI, el dinamismo de las exportaciones industriales también se explica por las mayores ventas a la región, destacándose el fuerte incremento hacia Chile, Paraguay, Perú, Ecuador y Centro América. Un dato significativo es que el intercambio comercial con Costa Rica creció un 222% interanual, liderado por las ventas de vehículos, arroz, vino y neumáticos.
Datos de Economía y Regiones indican que las exportaciones de autos aumentaron en el año 11,2%, gracias a envíos a Centro América, México, Perú, Chile, Australia y Nueva Zelanda, Colombia, Ecuador, Paraguay, Uruguay y resto de América.
Mientras que los envíos a Brasil se incrementaron apenas 2,5% en los primeros seis meses, las exportaciones de autos al resto de los destinos subieron 51%.
Otro rubro que apuntó el crecimiento de las manufacturas de origen industrial fue el del combustible y energía, con cifras que alcanzaron los US$1.005 millones y tuvieron a China como principal destino.
Sin embargo, el peso de las exportaciones industriales puras dentro de la comercio exterior es bajo: el 62% por ciento de las exportaciones argentinas tiene origen agroindustrial.
Datos de Abeceb indican que en el semestre, las exportaciones de productos primarios bajaron 5%, mientras que las de manufacturas de origen agropecuario cayeron 8,8%. Según la consultora, este desempeño negativo «responde en parte a la elevada base de comparación del primer trimestre de 2016. Sin embargo, la profundización de la caída en el segundo trimestre responde a factores coyunturales, que llevan a los productores a demorar la liquidación de su producción a la espera de mejores rendimientos. En particular, al aumento esperado de los precios, se sumaron las expectativas de depreciación del peso que finalmente se concretó en las últimas semanas».
Abeceb también consigna que «las mejores condiciones económicas de los productores durante esta campaña y el acceso a crédito en dólares otorgan margen para una mayor especulación». La consultora detalla que «la liquidación viene recuperándose con fuerza en julio en línea con el aumento de precios y a partir de la depreciación del tipo de cambio».
Pronósticos en alza
Ayer, Enrique Mantilla, presidente de la Cámara de Exportadores anticipó que las exportaciones crecerán 5% este año. Al disertar en el acto del Día de la Exportación, Mantilla señaló que «las exportaciones serán de US$60.100 millones, pero tendremos importaciones por US$65.700 millones de dólares, lo que arrojará un déficit de US$5.600 millones«. «Debemos ser capaces de revertir esta dinámica y los déficits comercial y fiscal», afirmó Mantilla y destacó que «hay que tener en cuenta el impacto sobre las exportaciones del diseño y de la ejecución de las políticas fiscales, financiera y cambiaria y esto implica reformas para lograr competitividad sistémica».
El titular de la Cámara de Exportadores pidió que se impulse una «ley de emergencia inversora por tres años, el fortalecimiento del mercado de capitales y una ley de promoción de exportaciones».
En tanto, en el mismo evento, el ministro de Agricultura, Ricardo Buryaile, aseguró que en el gobierno «son conscientes de que la presión impositiva quita competitividad» a las exportaciones. «Espero que después de las elecciones podamos sentarnos a hablar de presión impositiva municipal, provincial y nacional; en muchos casos las distorsiones están relacionadas con lo que pasa en cada una de las provincias», afirmó el ministro.
Las 4 principales plataformas norteamericanas de hipercomputación —Amazon, Microsoft, Google y Facebook— sumadas a las 2 mayores chinas (Alibaba y Tencent) constituyen la punta de lanza del sistema integrado transnacional de producción.
Por Jorge Castro.
Amazon encabeza la revolución tecnológica de la “nube” o cloud computing. .
Las 4 principales plataformas norteamericanas de hipercomputación —Amazon, Microsoft, Google y Facebook— sumadas a las 2 mayores chinas (Alibaba y Tencent) disponen en conjunto de más de 5.000 millones de usuarios en el mundo (70% de la población mundial). Y constituyen la punta de lanza del sistema integrado transnacional de producción, integrado por 88.000 empresas transnacionales y sus 600.000 asociadas o afiliadas, ante todo en materia de productividad e innovación. Este sistema de seis gigantescas plataformas digitalizadas es liderado por Amazon, porque encabeza la revolución tecnológica de la “nube” o cloud computing, que es el fundamento y la máxima expresión del carácter superintensivo que posee en esta etapa de su historia el capitalismo de avanzada.
La “nube” es la infraestructura que permite a las empresas del mundo que acceden a ella —más de 2 millones se incorporan por año a partir de 2009— construir sus propias redes, reestructurar a sus integrantes y reorganizar sus mercados; y allí, en su entramado, es que se realiza la nueva revolución industrial. Las plataformas estadounidenses disponen de la primacía. El valor de mercado de Amazon aumentó 29% en 2015 y más de 40%, en 2016, y cubre 29% del mercado global de la “nube”, 3 veces más que sus principales competidores sumados:Microsoft y Google.
La tasa de retorno de las cuatro grandes de EE.UU. es 25% anual, y sus ganancias combinadas superaron US$93.000 millones en 2016, cuando representaron más de 1/3 de las ganancias totales de las compañías estadounidenses. Esto significa que su tasa de retorno es 8 veces superior al resto de las firmas norteamericanas, y la distancia se ha multiplicado por 3 en los últimos 10 años.
Amazon exacerba todas estas tendencias. Su capacidad de computación es 15 veces superior a la de sus 14 principales competidores combinados, Microsoft y Google incluidos, y el valor de su stock accionario ha crecido más de 800% desde que se transformó en empresa pública, en 1997 (50% por año). Las inversiones de capital de Amazon en la “nube” aumentaron más de 70% en 2017. Y creció 42% el gasto en el incremento de la fuerza de trabajo, con un plantel altamente calificado que alcanzó a 382.000 trabajadores.
Alibaba y Tencent no se quedan atrás. Invirtieron US$6.900 millones en EE.UU. en equipos para la “nube” este año. Alibaba posee una red de 15 servers en China y 17 en el resto del mundo, y aspira a duplicarlos en los próximos 10 años. Sus ingresos en la “nube” aumentaron 121% en 2017, y son solo 4% de sus ventas totales.
La banca digital de Alibaba —Alipay/Ant Financial— recibió inversiones por US$4.500 millones en 2016, y esto hizo que elevara su valor de mercado a US$60.000 millones, convirtiéndose en la empresa privada de mayor cotización en Internet. La digitalización de las finanzas agregaría US$1,05 billones al PBI de la República Popular, que ascendió en 2016 a US$11,4 billones.
Las ventas de las tres principales plataformas chinas (Alibaba, Tencent y Baidu) aumentaron 28,6% entre enero y junio de 2017, y alcanzaron a US$350.000 millones. Las acciones de Tencent se han valorizado 28.000% desde su debut en la Bolsa de Hong Kong, en el año 2004. Se puede resumir la situación en China señalando que todo lo que la sociedad produce, trabaja y vive está digitalizado o se apresta a serlo en los próximos 2 o 3 años.
El rasgo económico fundamental de la nueva revolución industrial es que los costos marginales de producción caen a cero, mientras que las plataformas globales de hipercomputación, al concentrar y agregar la actividad de múltiples sectores y protagonistas, aumentan exponencialmente las economías de escala. Esto multiplica la tasa de retorno de las empresas que despliegan su potencial en la “nube”, en un proceso que tiene lugar en tiempo real y escala global, guiado por el principio de la instantaneidad.
Las plataformas hiperdigitalizadas se han convertido en el instrumento que permite capturar el inmenso valor agregado creado por la revolución tecnológica del cloud computing. Es un fenómeno similar, aunque de una intensidad cualitativamente superior, al que posibilitó a las empresas transnacionales capturar el valor surgido de la revolución del procesamiento de la información e Internet.
La aparición de nuevas fuentes de valor es sinónimo en el capitalismo de impulsos novedosos de productividad; y las plataformas digitalizadas poseen un nivel de incremento de la productividad de 5% a 7% anual, o más, en línea ascendente.
Lo real es lo actual y lo posible. Amazon y sus cinco grandes rivales son el mundo posible que desde el futuro se vuelca al presente y lo transforma. Ya han surgido y están a la vista en Estados Unidos y China los trazos fundamentales del capitalismo de la segunda fase del siglo XXI.
Es hija de un conde húngaro, empezó a trabajar a los 16 años y hoy lidera una empresa con más de 1600 empleados
Alexia Keglevich contó cómo fue su historia en la empresa familiar Assist Card y habló de su rol actual como CEO, después de que la comprara el grupo norteamericano Starr International.
Por María Julieta Rumi.
Alexia Keglevich, es argentina, hija de un conde húngaro y lidera una multinacional.
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En un contexto en que menos del 10% de las mujeres accede a puestos decisivos en las empresas, Alexia Keglevich, rompe el molde. Hoy es CEO de Assist Card Internacional pero su camino hasta obtener ese puesto no fue fácil ya que tuvo que superar muchos prejuicios. «Mi padre como buen húngaro y noble es extremadamente machista. Eso fue un desafío permanentemente que me ayudó a ser lo que soy», contó en el encuentro Family Business, organizado por el diario LA NACION.
«Le agradezco a mi padre que me la hizo difícil. Transformé el hecho de ser mujer en una fortaleza. Cuando sos la única mujer, llamas la atención y eso es bueno. No pasas desapercibida», afirmó Keglevich que entró a la compañía familiar con 16 años, después de trabajar cuatro meses en una agencia de viaje.
Nicolás Keglevich era un hombre exigente. De familia aristócrata húngara, escapó a los 5 años de su país tras la invasión de Rusia en 1944 y deambuló durante dos años con su hermana de 6 por Bélgica y Francia. De esa experiencia forjó el concepto de asistencia viajera y un carácter fuerte. «Cuando empecé a trabajar mi padre me dijo ´ahora empieza el infierno: tenés que ser la primera en entrar a trabajar y la última en irte´. Entré como cadeta y me puso una presión enorme».
Diez años después, con una hija de 2 años y una hipoteca a cuestas, Alexia dijo que tenía que hacer «su camino» y se fue a trabajar al Banco Río. Sin embargo, en el año 2000, su padre le pidió que regresara.
«Cuando volví con esa nueva experiencia a la compañía familiar traje mucho cambio muy de golpe. La compañía resistió ese cambio, que era muy abrupto, pero también había que hacerlo. Tocamos fondo y a partir de eso la reinventamos», explicó.
En una nueva etapa, en 2011, su padre decide vender la empresa y manda a Alexia a buscar comprador a Europa, Estados Unidos, Chile y Asia. «Tuvimos un montón de oferentes y pudimos elegir con quién dar el paso para convertirnos en una empresa internacional. El 14 de diciembre de 2011 mi padre vende todas las acciones y el 15 se van él y mi hermano de mi compañía. El nuevo accionista toma las decisiones y quedo yo como CEO».
Consultada por la situación familiar en ese entonces, Alexia dijo que «se terminaron los asados por un par de meses» pero que el tiempo «curó todo». «Hay procesos extremadamente dolorosos cuando una empresa familiar pasa a ser una corporación pero después de un tiempo ves los connected dots, que todo tiene sentido».
Cómo se prepara a un niño para un trabajo que aún no existe
El 65% de los jóvenes ocupará puestos que todavía no se crearon. Cuáles son las habilidades clave para afrontar la incertidumbre. «Lo único predecible es que todo va a ser impredecible», remarcaron los especialistas a Infobae.
Por Maximiliano Fernandez.
El 65% de los niños trabajarán en puestos que no existen.
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Medicina, derecho, contaduría. Hace no tanto tiempo, cuando un niño cursaba sus primeros años escolares ya tenía una idea aproximada de lo que seguiría en la universidad. Las opciones eran más bien acotadas. El mercado laboral era predecible. Hoy el panorama no puede ser más distinto: incierto e inestable.
Por caso, un informe de la consultora argentina Scoop Consulting determinó que el 65% de los menores que empezaron la escuela primaria en las últimas semanas dedicarán su carrera profesional a puestos de trabajo que no existen en la actualidad. El desafío es concreto: ¿cómo preparar a un niño para un futuro incierto?
«Lo único predecible es que todo va a ser impredecible», dijo a Infobae Alejandro Melamed, director general de Humanize Consulting y autor de El futuro del trabajo y el trabajo del futuro. «El cambio cada vez es más veloz y tiene ciclos de innovación cada vez más cortos, lo cual implica estar permanentemente en estado de alerta. Se debe incorporar el músculo de la agilidad», agregó.
El cambio cada vez es más veloz.
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En la misma línea, el año pasado el portal norteamericano de búsquedas laborales Glassdoor elaboró una lista con los 25 empleos más prometedores para 2016. Los primeros cinco fueron: 1) Analista de datos 2) Gestor de impuestos 3) Arquitecto en soluciones 4) Director de proyectos 5) Desarrollador móvil. La conclusión es obvia: tecnología e innovación. Las dos ramas que más crecen. Sin embargo, de acá a diez años, el mercado laboral puede ser otro.
Menos de una década antes era inimaginable pensar en ciertas profesiones que hoy son indispensables. Los community managers, por ejemplo: los imprescindibles gestores de marcas para empresas y celebrities en las redes sociales. Los expertos en Big Data y Data Scientist, dos de los puestos más solicitados del momento, eran solo dos palabras raras hace un puñado de años. La evolución laboral, se espera, será aún más profunda en el futuro inmediato.
De acuerdo a Melamed, es difícil prever cuáles serán los trabajos más solicitados, pero «es sencillo imaginar la caída de aquellos repetitivos y de menor valor agregado». En ellos, el robot -la inteligencia artificial- reemplazará al ser humano.
En los trabajos mecánicos el robot desplazará al ser humano.
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¿Es posible saber qué habilidades se requerirán? «Por un lado, está la habilidad dura. Ciencia, tecnología, ingeniería e informática. Por otro lado, las habilidades blandas: la inteligencia emocional, la creatividad, la innovación, la influencia, el liderazgo, la comunicación. Ambas se complementan y potencian. Una sola sin la otra pierde potencia y energía. Lo que más se va a necesitar es la capacidad de aprender a aprender«, detalló Melamed.
La tecnología en la educación y la educación en la tecnología, dice el experto. Se deben cruzar para entender hasta qué punto la tecnología afecta a la educación y hasta qué punto la educación aporta a la tecnología. «Son una pieza indisoluble», remarcó.
Para María Cortelezzi, directora ejecutiva de Educar 2050, la tecnología ya está en las escuelas argentinas, pero se requiere aclarar su incorporación. «Uno de los grandes desafíos es capacitar a los docentes que trabajan desde antes de la irrupción de la tecnología. Enseñarles cómo encarar una clase con las nuevas posibilidades que hay hoy», señaló a Infobae.
La tecnología acoplada a la educación.
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Por ello, desde Educar 2050, llevan adelante «Directores líderes» en conjunto con la Universidad de San Andrés. El programa busca proporcionar herramientas de innovación en el aula. «Se debe problematizar la educación que tenemos hoy y así prepararse para un futuro incierto. Además de las habilidades cognitivas -las tradicionales- tenemos que educar a nuestros alumnos en habilidades blandas: competencias socio-emocionales, intrapersonales e interpersonales», puntualizó.
Según Cortelezzi, «muchos piensan que ya se enseña todo esto». Los valores, el respeto, la perseverancia, el compañerismo se intentan inculcar desde el comienzo mismo de la escolaridad. Lo que falta ahora, dice, es profundizar y sistematizar.