Stiglitz, sobre la zona euro: “Imperfecta por naturaleza”
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El proyecto de la zona euro “nació imperfecto”, dice en su nuevo libro el Premio Nobel de Economía, Joseph E. Stiglitz, ex presidente del Consejo de Asesores Económicos del presidente Bill Clinton, profesor de la Universidad de Columbia y columnista del New York Times. Stiglitz también fue economista jefe del Banco Mundial.
En “El euro: Cómo la moneda común amenaza el futuro de Europa” [The Euro, How a Common Currency Threatens the Future of Europe], Stiglitz analiza los principales problemas de la estructura de la zona euro y de qué modo la política del pasado —y actual— está asfixiando el crecimiento económico y causando profundos problemas sociales y de desempleo ocho años después de iniciarse la crisis financiera. También presenta algunas ideas para mejorar la situación.
Knowledge@Wharton ha hablado con Stiglitz sobre su libro, publicado recientemente, y la forma en que el consenso económico dominante de los últimos 30 años se ha deteriorado rápidamente. Stiglitz estuvo en el programa de Knowledge@Wharton, canal 111 de SiriusXM.
A continuación, la versión editada de la entrevista.
Knowledge@Wharton: El Brexit ha planteado muchas preguntas sobre las economías de Europa y del mundo. Ha habido numerosas ocasiones durante la gestión de la Unión Europea en que ha surgido la cuestión de si la asociación entre sus países y regiones se rompería en algún momento. Sin embargo, en primer lugar, me gustaría saber si le sorprendió el resultado de la votación del Brexit.
Stiglitz: Recuerde: todo el mundo pensó que el resultado estaría dividido a partes iguales. La gente pensaba que, al final, Reino Unido permanecería en la Unión Europea. Subestimaron la magnitud del descontento. Este tipo de descontento también lo presenciamos durante las primarias entre los seguidores de Trump y Sanders. Dado el nivel de descontento, que tomó por sorpresa al establishment americano, tal vez el resultado de la votación del Brexit no debería causar sorpresa.
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Knowledge@Wharton: Su libro tiene el subtítulo: “Cómo la monea común amenaza el futuro de Europa“. Es un pensamiento bastante siniestro. Esto demuestra que el euro era una cosa imperfecta desde su concepción: “El euro no ha logrado ninguno de sus dos objetivos principales: La prosperidad y la integración política”.
Usted dice también que, desde la crisis financiera de 2008, las cosas que deberían haber experimentado un declive, sufrieron un incremento, y lo que debería haber aumentado, entró en declive. Por lo tanto, la deuda se incrementó tanto en términos absolutos como en términos relativos al PIB en muchos países. La desigualdad aumentó. Usted también llamó la atención sobre la patología social [tendencias]; los suicidios aumentaron. Hay muchas personas que sufren por el desempleo y demás, pero la renta se desplomó. ¿Podría hablar de qué ha aumentado, pero debería haber disminuido, y viceversa?
Stiglitz: Lo que es sorprendente es que la crisis de 2008 se originó en EE.UU.. Normalmente, diríamos que el país de donde viene la crisis es el que tiene los peores síntomas y el que debería tener la recuperación más dolorosa. Yo no diría que ha habido una recuperación total, pero lo estamos haciendo muy bien.
En Europa, la situación es diferente. El nivel de desempleo es muy alto. El desempleo entre los jóvenes es muy significativo: es dos veces más alto que la media de paro. En los “países en crisis”, las cifras son increíbles. La recesión económica en estos países es más fuerte que la Gran Depresión. Grecia es el peor ejemplo: el PIB se redujo en un 25%, el desempleo está en el 25% y el desempleo juvenil es superior al 60%. Es el símbolo por excelencia de todo lo que no debería haber ocurrido.
Curiosamente, mientras la Troika —el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el FMI [Fondo Monetario Internacional]— se centró en la reducción de la deuda y la promoción de la austeridad para limitar el gasto público, estos países aumentaron con el tiempo los índices de deuda/PIB, por lo que hoy en día tienen menor capacidad para la sostenibilidad de la deuda. La razón de esto es muy simple. La relación deuda/PIB tiene dos números ─ deuda en el numerador y PIB en el denominador. Lo que ocurrió fue que contrajeron el PIB. Si se reduce el PIB, el aumento de los índices de deuda/PIB aumentan y la deuda se hace insostenible.
La Troika dio prioridad al numerador, la deuda, y no prestó ninguna atención a cómo sus políticas harían que la economía se contrajera. He aquí una advertencia. Su teoría era que la estrategia haría crecer la economía, pero esta teoría, llamada austeridad, ha sido desacreditada. Eso es lo que tratamos de hacer en EE.UU. en la época de Herbert Hoover. Sin embargo, siguieron adelante creyendo en esta política.
Aquellos de nosotros que dijimos que tal estrategia era un error ─dijimos que salió mal cuando el FMI la puso en marcha en el Este de Asia, también salió mal en el caso de Argentina─ acertamos una vez más.
Lo que realmente parece interesante es que ahora incluso el FMI cambió su posición sobre las políticas contractivas ─la austeridad es contractiva y conduce a un menor PIB. Sólo Alemania, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea insisten en esa visión ideológica de que tales políticas funcionarían.
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Knowledge@Wharton: Los problemas que usted señala en Grecia y otros países europeos persisten ocho años después de la crisis financiera. Por lo general, después de una recesión, hay una especie de recuperación espontánea después de tres, cuatro o cinco años.
Stiglitz: Generalmente a los dos años.
Knowledge@Wharton: Ocho años más tarde, habría pensado que alguien podría tener alguna explicación que ofrecer. Me gustaría hablar más sobre las ideas económicas en general que ha percibido allí. Antes de eso, sin embargo, si pudiéramos centrarnos un poco más en Europa y las políticas de austeridad. Es interesante que algunos países europeos, por ejemplo, en el norte principalmente y, en particular, Alemania hayan optado por culpar a las víctimas. Usted dice que aunque Alemania y otros han tratado de culpar a las víctimas, estos países sufrieron como resultado de políticas erróneas y fallas estructurales en la zona euro. Por lo tanto, en su opinión, lo que ocurrió fue no sólo la adopción de políticas equivocadas. Ellos están culpando de manera efectiva a las víctimas de estas políticas equivocadas.
Stiglitz: Correcto. Hay dos puntos importantes en esa frase que leyó. En primer lugar, cuando dicen: “Miren, estos países se portaron mal y fueron derrochadores. Simplemente están recibiendo su justa recompensa”. El hecho es que Irlanda y España ─dos de los países que han pasado por una crisis profunda─ en realidad tenían superávit antes de la crisis, sin déficit y el índice deuda/PIB muy bajo. Esta crisis llevó a su situación actual de déficits y deuda, y no al revés. Así que estaba muy claro que su análisis en torno a lo que llevaría al éxito era completamente erróneo.
El punto crítico que saco a relucir ─y aquí es donde difiero de muchos otros que han estudiado lo que salió mal en la zona euro─ es el amplio acuerdo de que algo está mal, como usted ha dicho, ocho años después de ese tipo de estancamiento. Algunas personas dicen que eran sólo las políticas. Si tan sólo no hubiéramos permitido a Alemania dictar las reglas. Si por lo menos hubiésemos tenido mejores políticas.
Uno de los temas principales de mi libro es que no fue eso: fue la estructura, el proyecto de la zona euro, la culpable. El hecho es que los mejores gestores de políticas económicas no fueran capaces de gestionar Europa en medio de tales dificultades. Los resultados no hubieran sido tan malos como lo fueron en Grecia ─aquello fue un verdadero error de política. Sin embargo, el economista más poderoso se hubiera tenido que enfrentar a una situación de derrota.
Knowledge@Wharton: Tomemos un ejemplo simple de uno de los problemas económicos básicos que ha identificado. Un país que estuviera experimentando dificultades económicas podría haber recurrido a diferentes opciones. Podría haber bajado los tipos de interés, el Gobierno podría haber gastado más. Otra herramienta común es la devaluación, a la cual pueden recurrir los mercados si la economía no es buena. Los países que adoptaron el euro ya no pueden recurrir a esta herramienta, ya que no tienen control sobre su moneda. Por lo que un país como Grecia o Italia tienen monedas que no se devalúan, lo que posiblemente estimularía la economía [si hubiese una devaluación]. ¿Es este el tipo de rigidez estructural del que habla?
Stiglitz: Exactamente. Ellos, sin embargo, agravaron aún más esta situación con otros dos componentes estructurales. Se retiraron estas dos herramientas de ajuste. Luego, dijeron al banco central: “usted debe centrarse en la inflación, el desempleo es secundario”. Europa luego entra en una profunda recesión y, en 2011, el Banco Central Europeo considera que, de alguna manera, habrá un incremento de los precios, aunque la región está en recesión, y aumenta los tipos de interés en dos ocasiones. De esta manera, nos muestra otro problema estructural. Ellos dijeron: “Oh, la orden es enfocarse en la inflación. Otros se preocuparán del desempleo”. La pregunta, por supuesto, es: ¿quién lo hará?
Entonces le ataron las manos a los países y dijeron: “No se puede estimular la economía a través de las políticas fiscales, es decir, gastando dinero o reduciendo impuestos. No se puede tener déficit”. Así eliminaron el instrumento fiscal. Se quitaron los instrumentos de política monetaria ─ retiraron la herramienta del tipo de interés, los mecanismos del tipo de cambio. No pusieron nada en el lugar de las herramientas que retiraron. Eso es lo que quiero decir cuando me refiero a la estructura de la zona euro: el proyecto, que quería llevar a Europa al pleno empleo tenía que violar o cambiar uno o más de estos parámetros.
Knowledge@Wharton: Usted ha dicho, irónicamente, que esta casi obsesión con la reducción de la deuda y la preocupación por la inflación, lo cual debería reducir la cantidad de deuda, en muchos casos elevó ese montante ─ también como porcentaje del PIB. En otras palabras, las políticas de la Troika consiguieron exactamente lo contrario de lo que estaban tratando de hacer.
Stiglitz: Correcto. Estas políticas, en muchos aspectos, fueron contraproducentes. Voy a ofrecer otro ejemplo. Las restricciones de gasto se denominaron “criterios de convergencia”. Su objetivo era conseguir que los países se acercasen. Sin embargo, si nos fijamos en el diseño del sistema de la zona euro en su conjunto, veremos que ha llevado, inevitablemente, en mi opinión, a la divergencia. Los ricos se volvieron más ricos, los pobres más pobres, pero más endeudados respecto a los ricos y la relación acreedor/deudor se intensificó. Así que en lugar de unir a la mayoría de los países, que era su objetivo ─de hecho, una excelente meta─ en realidad los separó aún más.
Knowledge@Wharton: En otro punto clave en el libro, se dice que la zona euro ha experimentado dificultades económicas duraderas porque creó una moneda única, pero no creó las instituciones necesarias para soportar la estructura de esa moneda. Además, las normas y los reglamentos de la zona euro no fueron creados para promover el crecimiento. En los EE.UU., la Reserva Federal, por ejemplo, tiene una doble función. Debe cuidar de la inflación y también se preocupa por el desempleo, pero usted dice que en la zona euro no se favoreció el crecimiento ni el desempleo. Toda la atención estaba centrada exclusivamente en la inflación. ¿Qué podrían haber hecho desde el principio? ¿Cómo podrían haber cambiado las instituciones para que funcionasen mejor?
Stiglitz: Un par de cosas. Una de ellas podría ser trabajar más la política monetaria que cumpliese con la cuestión del desempleo y el crecimiento, no sólo la inflación.
En este caso, es necesario comprender lo que sucedió históricamente. En la época de la creación del euro, hubo una ideología, una idea de que si era posible limitar el déficit y la inflación, el mercado se encargaría de todo y muy pronto se alcanzaría el pleno empleo. Esta idea ha sido desacreditada ahora, pero las normas basadas en estas ideas fueron incorporadas en las normas del euro, por lo que no se pueden quitar fácilmente sin el acuerdo de todos los países. Este es el problema estructural fundamental.
Hay otras cuestiones que deberían haber sido identificadas desde el principio. Por ejemplo, cuando yo era economista jefe del Banco Mundial, vimos en varias ocasiones que cuando los países toman prestado en una moneda sobre la cual no tienen ningún control, a continuación se producen crisis de la deuda soberana. En EE.UU. nunca tendríamos una crisis de este tipo; nuestra deuda solo es en dólares. Ante cualquier presión, podemos imprimir dólares para honrar nuestra deuda. Pero cuando Tailandia, Indonesia o Corea toman prestado en dólares, y pasan a deber más dólares de los que tienen, tienen un problema. Este fue el origen de la crisis asiática.
Lo que es interesante en todo esto, y nadie se imaginaría, es que Europa ha creado un problema por sí misma, ya que los países estaban tomando prestado en una moneda ─el euro─ que no controlaban. Entregaron el control de la misma a Frankfurt. Por lo tanto, el tipo de institución requerida sería del tipo que permitiría, de alguna manera, la realización conjunta de préstamos, como los eurobonos, en que los países se endeudan en grupo, y luego cada uno de ellos paga lo que debe el consorcio. Esto se traduce en cierta medida en la mutualización de la deuda. Esta es otra institución que necesitan.
Una tercera institución necesaria para estos países debe tener en cuenta que los países de la UE eran muy diferentes al principio, y que era necesario que hubiera una manera de ayudar a los más atrasados, para acompañar a los demás. Es lo que llamamos las políticas industriales, pero no sólo eso. Son políticas tecnológicas ─políticas que ayudan a transferir la tecnología del mejor, del más avanzado al menos avanzado. Por desgracia, las normas de Europa prohibieron este tipo de política de asimilación. Por lo tanto, se creó una estructura en la que el dinero podría salir fácilmente de España e Italia o Grecia, cuando hubiese algún problema. No había ningún seguro de depósitos común que pudiera detenerlo […] Esto fue una fuerza que creó diferencias. Y no había manera de ayudar a estos países más pobres para alcanzar a los que estaban en mejor situación, los países más ricos.
Knowledge@Wharton: En su libro, usted menciona la falta de flexibilidad que el euro impone a estos países. Se trata de un tipo de cambio fijo. A lo largo de la historia económica, los tipos de cambio fijos se asociaron con las recesiones y las depresiones y las crisis en general, como se dice en el libro. Así que tal vez esto no era la mejor opción. Parece que ha habido cambios demasiado rápidos en algunas áreas y en otros no muy rápidos en determinadas áreas para que el proyecto pudiese funcionar en culturas y economías tan diversas.
Stiglitz: Correcto. Esto nos lleva de nuevo a su primera observación, cuando dijo que el objetivo era promover la prosperidad y la integración política. Era un proyecto político. Sin embargo, la política no era lo suficientemente fuerte como para crear las instituciones que lo hicieran funcionar. Ellos lo sabían más o menos, y esperaban que, con el tiempo, el euro funcionase y trajese la prosperidad. Habría entonces la voluntad de crear instituciones que hicieran que funcionase mejor, y esa prosperidad facilitaría la integración política.
Sin embargo, no se puede basar una reforma de este tamaño, como la de la moneda única, sólo en las expectativas. Hay que prestar atención a las leyes de la economía. Ese fue el error. Lo que pasó fue lo que predijeron muchos economistas, y luego fue asimilado como un choque ─la crisis de 2008 fue este choque: era imposible adaptarse. Esto dio lugar a la crisis del euro que se ha alargado, como usted ha dicho, durante ocho años. La consecuencia es que Europa quedó más dividida. Voy a Europa desde hace más de 50 años y nunca la había visto tan dividida. Las recriminaciones entre el norte y el sur han sido muy intensas.
Lo que está claro es que esto ha precipitado movimientos hacia la desintegración política. El fracaso del euro ayudó a crear una atmósfera que tuvo algún impacto sobre el Brexit. El Reino Unido no era parte de la zona euro, pero estoy seguro de que el gran colapso en el continente tuvo el siguiente efecto: “¿Quiero pertenecer a este club? ¿Quiero pertenecer a un club en que un país dice a otros qué hacer? Y no sólo te dice qué hacer, las políticas son totalmente engañosas. ¿Alemania manda en mí?” Y la respuesta claramente fue “no”. Esto alimentó indirectamente al Brexit y, por lo tanto, dio lugar al inicio de la desintegración política.
Knowledge@Wharton: Usted tiene ciertamente algunas ideas sobre lo que Europa o la zona euro deben hacer ahora. Dice que ahora, por desgracia, todas las alternativas son dolorosas y costosas, pero son mejores queseguir por el mismo camino. También propone la flexibilización del euro. ¿Podría hablar un poco sobre esto?
Stiglitz: Hablo de dos líneas de actuación. Una de ellas es completar finalmente el proyecto, es decir, crear instituciones que lo hagan funcionar. Esa sería la primera y la mejor solución. Económicamente, no es gran cosa, pero políticamente parece que sí. Alemania dice: “No somos una unión de transferencias […] no vamos a hacer nada para ayudar a nadie”. Así que eso está fuera de lugar.
Podríamos tener un divorcio completo, volviendo al mundo tal y como era antes del euro. Es una posibilidad. Sin embargo, hay muchas personas que sienten que han hecho algunos progresos en la creación de instituciones que harían funcionar a la moneda única. Eso no es suficiente, por supuesto, pero ha habido algunos progresos. Vamos a disfrutar de ellos.
Ahí es donde entra la idea del euro flexible: “Vamos a crear quizás un euro del norte, un euro del sur, tal vez un euro alemán, y dos, tres, cuatro áreas diferentes para la moneda. Vamos a crear instituciones que faciliten la coordinación y ayuden a limitar el alcance de la variabilidad de los tipos de cambio de una respecto a la otra”. Describo en el libro cómo hacerlo.
Con el tiempo, si estas instituciones funcionan de la forma en que deberían funcionar, las variaciones de estos tipos de cambio entre ellos llegarán a ser más pequeños. En algún momento, Europa puede decir: “Mira, hemos probado que creamos instituciones que permiten que la moneda única funcione como en los Estados Unidos, que tiene una moneda que funciona en 50 estados diferentes. Hemos avanzado bastante. Hicimos lo que había que hacer”. Entonces, podemos dar el paso final, una vez más, para crear una moneda única.
Básicamente, pusieron el carro delante del caballo. Lo que me gustaría hacer es lo siguiente: “Hagamos una pausa. Vamos a tratar de construir las instituciones. Si tenemos éxito en esto, si las pruebas son satisfactorias, si todo funciona bien, podemos entonces dar el último paso.
El problema del empobrecimiento de la anciana población alemana
Por Vicent Selva Belén.
La estructura demográfica de Alemania, poco equilibrada y envejecida, pone en riesgo el bienestar de sus ciudadanos a medio plazo. Se estima que si no se realizan cambios y reformas, la población mayor verá empeorada su cada vez más deteriorada situación.
El envejecimiento que desde hace tiempo viene sufriendo la población europea es un problema que nadie duda. Pero que ese problema vaya a tener algunas de sus peores efectos en un país como Alemania, puede parecer menos obvio.
La imagen que desde hace décadas ha proyectado la República Federal de Alemania es la de un país serio y disciplinado. Y eficiente, sobre todo eficiente. Un país que desde el fin de la II Guerra Mundial logró resurgir con fuerza, especialmente en el aspecto económico. En definitiva, un ejemplo a seguir por el resto de economías de la Unión Europea.
No obstante, la realidad no es tan dulce y, a tenor de algunos datos, el futuro del país, tampoco. El progresivo envejecimiento de la población alemana ha resultado en una situación insostenible entre los ingresos futuros y las deudas. Con esto no nos referimos a la deuda explícita, que atendiendo al Tratado de Maastricht no debería superar el 60% del PIB. Nos referimos a otros tipos de obligaciones a las que se debe, o deberá, hacer frente.
La realidad es que la esperanza media de vida se sitúa casi en los 81 años. Al mismo tiempo, la tasa de natalidad se mantiene baja, con nueve nacimientos por cada mil habitantes. Esta situación puede generar un desequilibrio muy acentuado en el futuro, dado que se prevén grandes dificultades para mantener el actual sistema de pensiones en un futuro a medio plazo. Ilustra esta situación, el hecho de que el Estado se ve obligado a transferir cantidades multimillonarias al fondo de pensiones. Por ejemplo, para el 2016 la cantidad ha sido de 14.000 millones de euros. Si no se produce un cambio demográfico, la situación empeorará en los próximos años.
Además, otros ámbitos tienen una situación similar, por lo que las expectativas no son muy optimistas. Ámbitos como los de las pensiones básicas, las ayudas a personas con discapacidad u otros tipos de prestaciones para personas con dificultades especiales, forman parte de esas “deudas implícitas”.
De hecho, la brecha de sostenibilidad, que es la diferencia entre deudas implícitas y explícitas, alcanzó en 2013 el 237% del PIB alemán. Dicho en términos absolutos, esa diferencia es de 6.484.000 millones de euros.
Yendo más aya de estos datos macroeconómicos, podemos observar algunos elementos que no carecen de importancia. Así, se comienza a constatar un alarmante aumento de la pobreza en personas mayores. La cifra de personas en esta situación se aproxima al millón. De hecho, en 2003 eran algo más de 500.000 los pensionistas que debían complementar sus ingresos con minijobs. En cambio, a mediados del 2015, tal cifra superaba las 900.000 personas. Por tanto, se puede constatar que la situación de pobreza en la vejez ha aumentado de forma rápida y realmente peligrosa.
Algunos expertos señalan que algunas medidas políticas implementadas por el gobierno de coalición de los conservadores y los socialdemócratas, pueden tener como consecuencia un empeoramiento de esta situación al poner en entredicho la viabilidad del sistema de pensiones. Entre esas medidas, algunos expertos señalan, por ejemplo, adelantar la edad de jubilación hasta los 63 años o que las madres reciban una renta adicional. No obstante, no hay que olvidar que la causa principal es de naturaleza demográfica.
Ante este problema, la inmigración controlada y adaptada a las necesidades productivas del país puede ser parte de la solución. Y es que la necesaria renovación de la mano de obra en Alemania pasa, casi sin alternativa, por insertar en su mercado de trabajo trabajadores provenientes de otros países.
Esta opción plantea problemas, dada la situación política que se están viviendo en Alemania, como muestran algunas elecciones regionales celebradas recientemente. Por ejemplo, la conservadora CDU de Merkel quedaba sobrepasada por la extrema derecha de Alternativa para Alemania. La pujanza de esta fuerza situada muy a la derecha en el arco ideológico es su mensaje cuasi apocalíptico en relación con la inmigración. De tal forma, se denota que una parte importante de la población ha asumido ese mensaje, con fuerte componente xenófobo.
Un caso muy claro que apunta en este línea es del estado federado de Mecklemburgo-Antepomerania, En este estado, aunque vencieron los socialdemócratas, se situó al partido de Merkel en tercera posición por detrás del partido ultra. Un fuerte revés teniendo en cuenta que este estado conforma el distrito electoral de la actual Canciller.
Otras posibilidades no resultan menos polémicas, a bien seguro, para la población alemana. Una posibilidad sería dar marcha atrás en la rebaja de edad de jubilación, como propone el Bundesbank. Ello implicaría pasar de los 63 años, en determinados casos, a los 69, es decir seis años más. Una rebaja que fue uno de los grandes acuerdos de la Gran Coalición.
Sea como fuere la realidad a la que se enfrente este país, todavía considerado el motor de Europa, es complicada. Es innegable que habrá que tomar decisiones importantes, independientemente de la línea que se siga. Pero, en cualquier caso, la polémica será un elemento de la cualquier decisión que se tome no podrá deshacerse.
Los que se animan a una nueva vida después de la jubilación
En entidades públicas y privadas, hay más iniciativas de diversión y aprendizaje para personas mayores.
Por Valeria Román.
Sadi Vergona, integrante del ballet 40/90.
“Cuando me dicen que soy demasiado viejo para hacer una cosa, procuro hacerla enseguida”, sostenía el pintor español Pablo Picasso. En la Argentina, hay diferentes iniciativas en marcha para hacer que las personas mayores pueden desarrollar actividades que les interesen. Algunas se enfocan en asignaturas pendientes y otras descubren pasiones que las motivan a seguir adelante y favorecen su salud.
Como le pasó a Maria Ester Litvak, que se jubiló como docente y ahora se dedica a “hacer todo lo pendiente”. Pasa a buscar a sus nietos por la escuela, viaja al exterior y toma todos los cursos posibles. “Aprendí sobre cine, inglés y Borges en el Centro Cultural Rojas de la UBA”. Se anotó como voluntaria en un programa de la Fundación Navarro Viola para personas mayores: ya recibió entrenamiento para ser “mediadora cultural” en museos de la ciudad de Buenos Aires. “Preparamos cada visita de una manera creativa”, contó a Clarín la mujer, que también hace caminatas diarias. “Yo no tengo el oficio de abuela cuida-chico. Mis hijos lo saben. Tengo mi vida y la amo. No me siento desvalorizada. Sé que hay que saber escuchar, y que la valoración social pasa por el lugar en que te ubicás en la vida”.
Maria Ester Litvak, voluntaria que acompaña a adultos mayores en visitas a museos.
En la sala de teatro Apacheta, que cuenta con el apoyo del Instituto Nacional del Teatro y se encuentra en el barrio porteño de Balvanera, la obra Mi hijo sólo camina un poco más lento es una apuesta a la integración de las diferentes edades y perspectivas. Allí, Elsa Bloise y Luis Blanco brillan con sus actuaciones. “Yo me casé y me dediqué a hacer trámites para la empresa que tenía mi marido. Pero desde chica me gustaba el teatro, y cada tanto tomaba talleres. Después de cumplir 60, empecé a trabajar en obras de teatro. Los directores veían mi entusiasmo y se me abrieron puertas. Hasta estuve actuando en Berlín. Fue algo inesperado”, comentó Bloise a Clarín. La mujer vive en el barrio de Parque Patricios, hace expresión corporal, y tiene muchos amigos. “Con el elenco del teatro, me siento muy bien. Creo que también depende mucho de uno. Si uno habla todo el tiempo de enfermedades, aburre. Yo siento que no hay que ser pesada. Es una cualidad que hace que la juventud te acepte. A mi me encanta tejer, y les hago escarpines a todos los que me conocen”. Su compañero, Luis, se jubiló como mecánico de autos hace 26 años, pero ahora se le dio la oportunidad como actor: “Me enganché de entrecasa en un taller del centro cultural de Parque Chacabuco, y más adelante empecé con la obra en Apacheta. Hacer teatro me cambió la vida. Es pura felicidad. El grupo es todo amor”.
Sadi Vergona, de 86 años, fue enfermera en hospitales y sanatorios. Y ahora se luce en un ballet todos los viernes por la noche en el teatro Empire, de Capital. “Después de jubilarme, empecé otra vida. Me formé como instructora de tai chi, y ahora doy una clase por semana. También tomo clases de clown. Soy integrante del ballet 40/90 creado por Elsa Agras para mujeres sin experiencia en baile. Había que tener ganas de bailar y comprometerse con ir. A mí me aportó mucho el movimiento. Siempre es salud y socializante. Cuando era chica, veía las películas de Ginger Roger y Shirley Temple, y nunca pensé que iba a bailar como ellas. Me encanta que el público se vaya feliz y con mucha energía. Uno no puede impedir que los años no vengan, pero hay que darles vida”.
La mitad de la gente mayor siente que no se la valora
Lo indica un estudio de la UCA en todo el país en mayores de 60 años. Perciben que no se los tiene en cuenta para tomar decisiones familiares y reclaman más afecto y comprensión.
Por Valeria Román.
Un Jubilado en el Parque Lezama.
Que están viejos, que no pueden manejar ni dinero ni sus vidas, que ya no tienen capacidad para aprender nada. Son algunos de los prejuiciosque aún subsisten y hacen que 5 de cada 10 personas mayores sientan que no son valoradas por sus palabras, sus opiniones, sus conocimientos, o por su experiencia. El dato surge de una encuesta realizada a 6.000 adultos mayores de 60 años por el Observatorio de la Deuda Social Argentina.
Los adultos mayores son el grupo que más creció durante las últimas 7 décadas: esa población se sextuplicó desde 1947, mientras que la población total se multiplicó por 2,5. Sin embargo, persisten mitos y prejuicios. “A partir de la Revolución Industrial, las personas pasaron a ser más consideradas por su rendimiento laboral, y la vejez pasó a considerarse como un estado improductivo. Se presupone que las personas mayores están desactualizadas y que sufren deterioro cognitivo, y eso lleva a su aislamiento”, dijo a Clarín Graciela Zarebski, directora de la carrera de gerontología de la Universidad Maimónides, que no participó en la encuesta y valoró su realización.
Dentro del total de 6.000 encuestados, el 20% de las personas mayores viven solas, el 30% lo hace en hogares con otras personas mayores, y el 50% convive con personas menores de 60 años. No se entrevistó a personas que viven en geriátricos, según aclaró a Clarín Enrique Amadasi, coordinador del grupo que hizo la encuesta del Observatorio de la UCA, con apoyo de la Fundación Navarro Viola.
La mayoría de esas personas están lejos de ser “pasivas”: 9 de cada 10 se hacen cargo de tareas o cumplen algún rol en el hogar. Hay diferencias según su estrato socioeconómico. Las personas mayores más pobres lavan, planchan, hacen la limpieza, cocinan y cuidan a otros miembros del hogar, mientras que las más ricas realizan compras o arreglos en el hogar. Sin embargo, 2 de cada 10 personas mayores siente que su familia no la deja participar en la toma de decisiones individuales o familiares ni en la atención de su salud. Mientras que 3 de cada 10 personas mayores expresan que no le dan la comprensión afectiva y emocional que merecen. “Los déficits hallados son bastante mayores entre las personas de 60 años y más respecto de la población que tiene entre 18 y 59 años, pero menos elevados de lo que suele esperarse, considerando que constituyen patrones del entorno familiar de la estructura social argentina que se agudizan bastante en el caso de las personas mayores”, resalta el informe, en el que se considera la falta de valoración familiar que manifiestan los mayores puede afectar su autonomía y la calidad de vida. También se identificó que 1 de cada 3 personas mayores siente que no tiene sus necesidades de recreación satisfechas, y que sólo 1 de cada 10 participa en clubes sociales o deportivos y centros de jubilados.
“La encuesta nos señala que aún un sector de los adultos mayores no la pasa bien. Los más jóvenes deberían aprender que después de los 60 años se puede seguir aprendiendo porque el cerebro tiene plasticidad. Que los mayores pueden aportar experiencia y opiniones. También es recomendable que cada persona mayor tenga una diversidad de amigos y que desarrolle sus deseos postergados”, sostuvo la doctora Zarebski. Por su parte, Gonzalo Abramovich, psicólogo y coordinador general del área Adultos Mayores de la AMIA, sugirió medidas para cambiar la percepción negativa de la vejez: “La educación tiene un rol fundamental para desterrar los mitos y prejuicios sobre la vejez. Es una etapa más de la vida, casi tanto o más larga que las anteriores. Convendría que se incorpore la temática desde la escuela primaria”, afirmó.
El psicólogo Abramovich sugirió que hay que “tender puentes entre las generaciones: cuando recibimos visitas de niños y jóvenes en los clubes de adultos mayores se sorprenden al ver cómo disfrutan y se divierten. Las clases de bailes compartidas son las preferidas de los chicos y los grandes. Difícilmente esos niños olviden esa vivencia y así pueden desaparecer los miedos o temores sobre la vejez”. Se debería aumentar la oferta de actividades de ocio y actividad física, generar entornos y transportes amigables con los mayores, y permitir la jubilación progresiva u optativa para quienes quieren seguir en actividad.
La UBA entró al selecto grupo de las 100 mejores universidades
Aparece en el 85° lugar. y escaló 113 posiciones desde 2014. Es la segunda vez que lo logra una universidad de la región.
Por Alfredo Dillon.
De elite. La UBA, por segundo año consecutivo, quedó al tope de Iberoamérica.
En la edición 2016 del ranking universitario QS, la UBA quedó en el puesto 85: por primera vez entró al top 100 de las mejores universidades del mundo y se posicionó, por segundo año consecutivo, como la mejor de Iberoamérica, seguida de las universidades de San Pablo (120), Autónoma de México (128), Católica de Chile (147) y Barcelona (160). Aunque los rankings son cuestionados por la comunidad académica y muestran una gran volatilidad (entre 2014 y 2016, la UBA escaló 113 posiciones en QS), la noticia ratifica la alta valoración de la UBA a nivel internacional.
En los primeros 100 puestos de QS hay universidades de 18 países: el único latinoamericano es Argentina. En el top 10 solo figuran instituciones de Estados Unidos e Inglaterra, además de una suiza (ETH Zurich). Las 6 mejores, inamovibles en el podio, son el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), Stanford, Harvard, Cambridge, el Instituto de Tecnología de California y Oxford, en ese orden. Esta es la segunda vez que una universidad latinoamericana llega al top 100: la UNAM (México) había llegado al puesto 74 en 2006.
La consultora inglesa QS elabora su medición a partir de datos de 916 universidades de todo el mundo. A diferencia de otros rankings, como el de Shanghai (de China) y el CWUR (de Arabia Saudita), la comparación de QS asigna mucho peso a la “reputación institucional”: el 50% del puntaje de cada universidad surge de encuestas entre académicos (40%) y empleadores (10%). Los demás indicadores son la proporción de estudiantes por docentes (20%), cantidad de papers citados por profesor (20%) y la proporción de alumnos y docentes internacionales (10%).
La UBA es la primera universidad argentina en QS, seguida de lejos por la Universidad Austral (308), UCA (310), Belgrano (352), Palermo (en el rango 441-450), San Andrés y el ITBA (ambas entre el 501 y el 550). Más atrás quedaron las universidades de La Plata (551-600) y Córdoba (601-650).
“Si bien los rankings no reflejan el verdadero impacto que genera la universidad pública en la sociedad, se han convertido a nivel internacional en una forma de visualizar una comparación entre instituciones, y son observados con atención por todos los actores del sistema”, reconoció Alberto Barbieri, rector de la UBA. “Nos alegra que la UBA esté bien considerada; estamos a un nivel de élite y venimos escalando año tras año”, agregó.
La UBA es la mejor universidad argentina en todos los rankings de referencia. En la medición de Shanghai 2016, quedó en el rango 151 a 200, junto con la UNAM y la de Barcelona, y fue la segunda de Iberoamérica, superada por la de San Pablo (que tiene un presupuesto casi 6 veces más alto: 4000 millones de dólares, contra 700 de la UBA). En el CWUR 2016, influyente en el mundo árabe, la UBA quedó en el puesto 372, detrás de las universidades de São Paulo (138), Federal de Rio de Janeiro (327), UNAM (341) y varias instituciones españolas. El ranking Times 2016 se publicará a fin de mes.
Revelan que en 2012 hackearon casi 800.000 cuentas del sitio porno Brazzers
Fueron sustraídas de su foro de debate; el hecho se hizo público recién hoy.
Casi 800.000 cuentas del popular sitio web pornográfico Brazzers fueron hackeadas y luego expuestas online durante un incidente revelado hoy, pero que tuvo lugar en 2012 vinculado a «una vulnerabilidad en el software de un tercero», según argumentó el responsable de comunicación de la compañía.
«Esto está vinculado con un incidente que tuvo lugar en 2012 con nuestro foro ‘Brazzersforum’, que estaba manejado por un tercero. El incidente ocurrió por una vulnerabilidad en el software de ese tercero (‘vBulletin’ software) y no en Brazzers», sostuvo Matt Stevens, responsable de comunicación de Brazzers.
«Esto significa que las cuentas de los usuarios fueron compartidas entre Brazzers y ‘Brazzersforum’. Eso resultó en que una pequeña porción de las cuentas de nuestros usuarios fueron expuestas, pero ya tomamos las medidas correspondientes para protegerlos», agregó Stevens.
En el foro, que tiene una URL separada del sitio principal, los usuarios podían debatir sobre las diferentes escenas pornográficas o sus actores/actrices, o pedir un nuevo escenario para las producciones.
«Hay que tener en cuenta que los datos contienen cuentas duplicadas y algunas no activas. Entonces inhabilitamos todas las cuentas no activas de esa lista, en caso que esos nombres y contraseñas sean re-utilizadas en el futuro», aclaró Stevens.
Troy Hunt, especialista en ciberseguridad y creador del sitio Have I Been Pwned? –que sirve para chequear si una cuenta fue hackeada– ayudó a verificar el conjunto de datos al contactar a los suscriptores a su sitio, quienes confirmaron la información.
«Es una situación desafortunada que mi información fuera incluida en la filtración, pero es el riesgo que uno corre al crear una cuenta en cualquier lugar de la web», escribió en un mail a Motherboard un usuario de Brazzers, que prefirió reservar su identidad.
Los datos robados fueron expuestos en un foro de la dark web, aseguró la publicación especializada y confirmó Stevens, aunque no precisaron en cuál, durante cuánto tiempo se expusieron ni si se utilizaron durante ese período.
Cómo Tesla planea cambiar la forma de comprar autos
La empresa fundada por Elon Musk no sólo está fabricando coches eléctricos innovadores; también está transformando la manera en que se venden los vehículos en Estados Unidos.
Por J. J. McCorvey.
Estoy en un auto que se maneja solo en la Autopista Brooklyn-Queens -una de las de mayor tráfico del país- y me estoy volviendo loco.
Al pasar por el barrio Carroll Gardens de Brooklyn y el complejo frente al agua de Industry City, mi ansiedad se afloja lo suficiente como para poder preguntarle a Michael cómo funciona el piloto automático (los sensores del auto analizan los patrones del tráfico y registran las líneas divisorias de carriles), con qué frecuencia Tesla actualiza el software de sus vehículos (hasta una vez por mes) y la velocidad máxima del auto (249,4 kilómetros por hora y de 0 a 100 km en tres segundos). «Sólo de verlo me parece que ya se siente cómodo manejando el Modelo S», comenta a la mitad de nuestra vuelta de 35 minutos. Sí, es lo que se supone que todo vendedor de autos dirá, pero tiene razón. Si pudiera costear el Modelo S P90D negro todo eléctrico -que funciona como la seda, pero cuesta US$ 108.000- me podría imaginar acompañando a Michael a la sala de exhibición de Red Hook, Brooklyn, de la compañía para comprarlo, a pesar de que hasta hoy nunca me había subido a un vehículo eléctrico, no se hable ya de uno que se maneje solo.
Tesla está apostando a que, si puede conseguir que millones de personas como yo se sientan cómodas con sus autos, también querrán comprar uno. De hecho, la compañía tendrá que conectarse con gente como yo: su actual valuación de US$ 33.000 millones se basa en el supuesto ambicioso de que el fabricante no sólo puede hacer vehículos eléctricos de largo alcance superiores, sino que puede convencer a muchos novatos de que los compren. Esta tarea se ha visto complicada por los temores que perduran respecto de la seguridad de vehículos autónomos en momentos que la Administración de Seguridad en el Tráfico en Autopistas Nacionales investiga un choque fatal con un Tesla en mayo. Por no mencionar la investigación de la Comisión de Títulos y Cambio, SEC, de cómo informó del accidente la compañía.
Gran parte del éxito de Tesla depende del lanzamiento en 2017 de su Modelo 3 a US$ 35.000, el primero de sus vehículos futuristas, eléctricos de lujo, creado para las masas. Y la adopción masiva del Modelo 3 depende, a su vez, del modelo de venta directa al consumidor de Tesla. La compañía ha optado por dejar de lado el método tradicional de concesionarias -por el que los fabricantes venden sus autos a concesionarios independientes a los que se les otorga territorios exclusivos- en favor de salas de exhibición propiedad de la compañía, con especialistas en productos como Michael, que puedan hablar de la tecnología y atender al mismo tiempo a las preocupaciones de seguridad de la gente. Es un enfoque que el vicepresidente para ventas en América del Norte de Tesla, Ganesh Srivats, dice que es esencial. «Sabíamos que no podíamos depender de las concesionarias independientes para que promuevan nuestra misión, operando el negocio como queremos, ofreciendo una gran experiencia al consumidor», explica. «Por lo que tuvimos que definir nuestro propio curso».
Por mucho que se hable de la innovación en productos de la compañía, Tesla tiene que atender a otra batalla, centrada en el modo en que se venden los vehículos. La empresa liderada por Elon Musk ha estado enredada en una serie de escaramuzas legislativas brutales en más de una docena de estados, incluyendo Connecticut, Texas y Michigan -sede de los tres grandes fabricantes- donde la legislación en materia comercial de larga data traba, o directamente inmoviliza en forma completa, a Tesla en su esfuerzo por dirigirse al cliente sin intermediarios. En el otro bando se alinean los fabricantes y concesionarios, junto con los legisladores que los apoyan. Cualquiera sea el resultado, podría cambiar fundamentalmente el modo en que se venden autos en Estados Unidos.
Las concesionarias han sido la columna vertebral de la industria automotriz desde la década de 1950, cuando los tres grandes -GM, Ford y Chrysler- producían alrededor de tres cuartos de los autos del mundo en sus inmensas plantas de Michigan. Mientras se concentraban en diseñar y fabricar vehículos en masa, sus operaciones de ventas a través de franquicias llegaban a los clientes de todo el país. Al mismo tiempo, asociaciones de concesionarios presionaban a las legislaturas estatales para que votaran leyes destinadas a protegerlos de prácticas coercitivas y arbitrarias de los fabricantes, con el beneficio agregado de que se verían beneficiados los intereses de los clientes por la competencia entre franquicias.
Pero con el paso del tiempo los fabricantes han quedado desconectados de la experiencia de venta, lo que afecta tanto a los concesionarios como a las marcas que representan. Hoy los consumidores de modo creciente quieren investigar e incluso comprar sus autos online. Una encuesta de 2015 de la consultora Accenture reveló que el 75% de los encuestados considerarían realizar toda la transacción de compra de un auto online si pudieran. «Cuando uno va a la concesionaria hay una especie de duda sobre el proceso», dice Srivats, que era vicepresidente de la casa de moda Burberry antes de que hace unos meses se decidiera a incorporarse a Tesla. «La negociación y todo lo malo que la rodea. ¿Pagué lo mismo que el siguiente cliente? ¿Me engañaron?»
Tesla diseñó su modelo de venta minorista en respuesta a esta inquietud. Su tienda de ladrillos rojos de 3700 metros cuadrados en el barrio Red Hook en Brooklyn cuenta con sólo dos vehículos en el salón de exhibición: un Modelo S rojo cereza y un Modelo X blanco con puertas que se abren como alas de halcón. Aunque los autos de Tesla actualmente son productos de lujo, el espacio industrial en que se exhiben no denota alta gama precisamente.
Lo que ofrece en cambio es un proceso de venta tan transparente que no deja dudas. Hay un chasis del Modelo S que ilustra el singular diseño del motor a batería del vehículo. Una gran pantalla táctil permite a los visitantes ver la red creciente de estaciones de servicio con carga rápida de Tesla y les permite elegir alternativas para su auto: desde recursos básicos (batería de 60 kilowatts versus 90) hasta ofertas como «Modo de defensa de armas biológicas», un sistema de filtrado del aire de la cabina. Cuando está listo para comprar, puede hacerlo en el lugar o desde su casa a través del sitio de Tesla. «Nos gusta la idea de controlar todo el proceso», dice Srivats. «Crea un bucle de información de los clientes directo a la fabricación y el diseño del vehículo».
Estado por estado
No todas las tiendas de Tesla se ven como la de Red Hook. Tesla no puede vender autos directamente en Arizona o Texas, por ejemplo, por lo que abrió «galerías», que son salas de exhibición en las que el personal que atiende al público no sólo no concreta ventas sino que tampoco puede mencionar los precios de los diferentes modelos.
Los autos que se compran online en Texas llegan con registro de California y tienen que ser vueltos a registrar. Sin embargo Tesla ha estado cortejando la legislatura local con la esperanza de que se vote una ley que apoye sus esfuerzos.
En otros estados permiten a Tesla negociar un número fijo de salas de exhibición para un período de prueba; Nueva York le dio autorización para montar cinco sucursales, pero no le impidió a la compañía agregar una tienda móvil provisoria -hecha con un contenedor «trucado»- en la zona de Hampton Sur de Long Island. Tesla, además, luego abrió una galería permanente en Hampton Este.
Por su parte, la compañía también solicitó a las autoridades en Connecticut una exención para que le permita vender en forma directa, aunque sus instalaciones en el estado fueron cerradas tras el lobby ejercido por las concesionarias y GM, mientras que en Virginia la empresa de Musk llegó a un acuerdo para instalar un único punto de venta en todo el territorio.
«Han dicho que la ley no vale para ellos», dice Don Hall, presidente de la Asociación de Concesionarias de Virginia, que en mayo pasado demandó a Tesla cuando la compañía solicitó una licencia para abrir la segunda sala de exhibición en el estado. Hall y otros empresarios de la comunidad de concesionarias acusan a Tesla de burlar la normativa que existe para proteger a los vendedores de autos y los consumidores: sostiene que al no operar bajo las leyes de franquicias, Tesla, por ejemplo, tiene libertad para ocultar detalles acerca de datos respecto de autos con fallas y gastos de tramitación. «Nosotros operamos dentro de la ley en todos los estados en los que estamos», es la respuesta de Srivats ante esta acusación.
No son sólo los concesionarios los que se están alineando contra Tesla. Ford trabajó fervientemente para lograr la prohibición de las salas de exhibición de la marca en Texas. General Motors -que comenzará a entregar su primer auto eléctrico de largo alcance, el Chevy Bolt, este año-, se beneficia aún más si las leyes frenan el crecimiento de Tesla. Como le dijo la CEO de GM, Mary Barra, a los participantes de la feria de electrónica de consumo masivo este año: «A diferencia de algunos clientes de vehículos eléctricos, los clientes de Bolt nunca tienen que preocuparse por tener que ir a otro estado para comprar, o para conseguir un servicio o soporte para sus vehículos». Lo que no dijo a los participantes es nada respecto del rol activo de GM en el apoyo a la legislación anti Tesla en Indiana.
El hecho es que, en muchos sentidos, los fabricantes automotrices de los Estados Unidos se han visto trabados por su propio modelo de concesionarias, que es único en el mercado global. La Unión Europea abolió los modelos restrictivos de concesionarias hace más de una década, mientras que los fabricantes japoneses, al no tener espacio para exhibir autos, desarrollaron la economía automotriz del país enviando vendedores puerta a puerta. Localmente GM está comenzando a convertir algunas de sus concesionarias de Cadillac a salas de exhibición de realidad virtual sin stock. ¿Suena conocido? «Tesla le dice al consumidor que la concesionaria es un paso extra innecesario y nosotros en la fábrica podemos atenderlo lo más bien con nuestros centros de servicios», dice John O’Dell, analista de la industria y ex editor de Edmunds.com (una página de autos y precios) que integró el comité de vehículos alternativos del Consejo Nacional de Investigaciones.
El tiempo está corriendo para Tesla. Ya hay fuerte demanda del Modelo 3, que según el CEO Elon Musk comenzará a entregarse a fines de 2017; casi 400.000 personas han aportado US$ 1000 para reservar un vehículo. Si se concreta aunque más no sea la mitad de esas ventas (y Tesla tendrá que exigir a sus líneas de producción para que suceda), la compañía habrá vendido más vehículos eléctricos que BMW, Ford, GM, Toyota o Volkswagen en los últimos cinco años. Pero para realizar esas ventas, Tesla tiene que encontrar la manera de potenciar su infraestructura física de ventas. Musk hizo el equivalente del iPhone sexy de los vehículos electrónicos; ahora necesita más tiendas Apple.
Algunos creen que Tesla tendrá que abrazar el modelo de concesionarias de alguna forma. Musk flirteó públicamente con la idea, presumiblemente no pudiendo ignorar el alcance de la red de los Estados Unidos que cuenta con aproximadamente 17.000 concesionarias.
La compañía también puede buscar socios fuera de la industria automotriz. En junio Tesla abrió una galería en Nordstrom en el multicine de Grove en Los Ángeles. O puede tomar un camino más radical. Srivats dice que Tesla pronto rediseñará drásticamente su concepto de ventas minoristas, pero por el momento no quiere dar más detalles. «Estamos tirando las nociones preconcebidas de las ventas de autos por la ventana y comenzando de cero», asegura el vicepresidente de Tesla. No importa cuál sea el plan, sin duda va a dejar a los fabricantes de autos electrificados.
Canales alternativos
Cómo llega Tesla a los compradores a través de distintas bocas
Showrooms
Las docenas de salas de exhibición de Tesla en los Estados Unidos permiten a los consumidores ver, manejar una unidad a prueba y hacer a medida el vehículo de sus sueños. Muchas también actúan como taller de service y reparación.
Galerías
Las galerías de Tesla dan la sensación de ser concesionarias, pero no se puede comprar un auto allí. «Especialistas en productos» ofrecen pruebas de manejo, pero cuando el cliente pregunta por el precio se los orienta a un sitio Tesla en la Web o a un representante de ventas telefónicas.
Tiendas móviles
Tesla ha creado «tiendas» en contenedores móviles, que viajan por barrios de gente rica, como Santa Bárbara y los Hamptons, para dar a conocer los vehículos de la compañía a los clientes.
Sitios móviles
El corazón del modelo directo al consumidor es teslamotors.com, que permite a los usuarios acordar pruebas de conducción en salas de exhibición y hacer compras.
Shoppings
En junio, Tesla creó un primer punto de «compra al paso» dentro del shopping center Grove, en la ciudad de Los Ángeles.
Las apps de mensajería siguen arrebatando tiempo y terreno a las redes sociales
¿Están las apps de mensajería arrebatando el trono a las redes sociales?
Posiblemente no sean pocos los usuarios de Facebook que ya lo han observado. Sus contactos comparten menos fotos de vacaciones, suben menos actualizaciones de estado e indican menos cosas en sus perfiles de lo que lo hacía hace unos años. Quizás es que el paso del tiempo ha hecho a esos usuarios que ven menos actividad entre sus contactos más mayores, como ha hecho a esos contactos, y a medida que uno se hace mayor se vuelve más reservado con lo que cuenta y lo que no de su vida privada. Quizás es simplemente que esa desaparición del contarlo todo es un síntoma más de que las cosas están cambiando y que está a punto de llegar una nueva era, la era de las apps de mensajería.
¿Por qué se podría pensar que los consumidores han migrado a las apps de mensajería? Por un lado, las redes sociales ya no son lo que eran, se podría decir, y han vivido cambios en los últimos tiempos que han hecho que algunos de sus usuarios no estén exactamente conformes con lo que tienen delante. Los sucesivos cambios en los algoritmos (o la directa incorporación de algoritmos a la gestión del feed de actualidad) han hecho que las redes sociales se hayan visto afectadas por más y más cambios. Lo que el usuario de la red social encontraba cuando se dio de alta en la misma no es necesariamente lo que se puede encontrar ahora mismo.
Por otro lado, las redes sociales han entrado de lleno en el juego de la publicidad. Para los medios online, se han convertido en unas nuevas poderosas enemigas, ya que están consiguiendo captar una parte cada vez más importante de los presupuestos de publicidad de las marcas. Para los usuarios de las mismas, se han convertido en más de lo mismo. Cuando llegaron al mercado era un entorno en la que la publicidad era escasa o inexistente. Ahora, y uno solo tiene que hacer scroll en el feed de Facebook para comprobarlo, se ha convertido en una especie de eterna constante.
Y, finalmente, las redes sociales se han convertido en uno de los elementos que más tensión generan en lo que a los consumidores se refiere en materia de privacidad. Las diferentes firmas del sector han empezado a saber demasiado sobre nosotros y están además empleando esa información en su estrategia de negocio. No es que los demás no lo hagan (al fin y al cabo, las cookies están ahí desde hace años y, nuevo al fin y al cabo, las apps de mensajería son el recipiente de información muy privada que podría ser muy útil si decidiesen emplearla), pero las redes sociales se han convertido en uno de los escenarios más visibles de esta cuestión y uno de los que ha protagonizado más y más críticas.
Frente a todos estos análisis y punto, o mejor dicho, con todos estos puntos y análisis, están las cifras: las redes sociales están empezando a perder la batalla de los números frente a las aplicaciones de mensajería.
Los millones que usan Whatsapp y las demás importantes cifras
Las redes sociales están viendo como las cifras de usuarios de las apps de mensajería están subiendo demasiado, lo demasiado como para posicionarse de forma destacada y arrebatarles el trono de las más populares de la fiesta, como acaba de demostrar un estudio de Business Insider.
Para verlo, no hay más que tomar el histórico de datos que van desde el tercer trimestre de 2011 a las últimas cifras de 2015. Al principio, las aplicaciones de las redes sociales se posicionaban de forma destacada a mucha distancia de las apps de mensajería. Las cosas empezaron a cambiar en el cuarto trimestre de 2013, cuando las apps de mensajería dieron el golpe de subida, y cambiaron definitivamente a principios de 2015, cuando las cifras de usuarios mensuales de las apps de mensajería adelantaron a las cifras de usuarios mensuales de las apps sociales.
Los usuarios mensuales de apps de mensajería rozan los 3.000 millones. Los de apps de redes sociales están aún intentando llegar a los 2.500 millones.
No es que las apps de las redes sociales hayan vivido un desacelerón. Lo cierto es que ellas también siguen subiendo en cifras de usuarios. Lo que ha cambiado y el lugar en el que está el punto de diferencia entre unas y otras está en la velocidad. Las apps de las redes sociales crecen de forma sostenida. Las apps de mensajería crecen de forma acelerada. La previsión a futuro es que esa tendencia se mantenga, lo que hará que unas sigan creciendo a velocidades ultrasónicas y las otras a velocidades moderadas. La separación entre unas y otras no parará, por tanto, de crecer.
Pero esta tendencia no solo tiene un impacto en términos de uso, sino que también puede modificar cómo se hacen las cosas y qué hacen las marcas. Las apps de mensajería tienen una línea de monetización más clara, muchas veces, que las redes sociales (venden, por ejemplo, bienes intangibles o servicios a compañías). A esto se suma que estas apps funcionarán mejor en el mundo de bots que se avecina inminente, lo que hará que su atractivo para las marcas sea mucho mayor en el futuro inmediato.
La ciencia busca el secreto de la longevidad en un pequeño pueblo del sur de Italia
Investigan por qué más del 10% de los habitantes logra superar los 100 años.
Lunes 05 de septiembre de 2016
Antonio Vassallo, de 100 años, y su mujer, Amina Fedollo, de 93, en su casa en Acciaroli, en el sur de Italia.
ACCIAROLI, Italia (AFP) — En Acciaroli, un pequeño pueblo de pescadores entre el mar y la montaña en el sur de Nápoles, más de un habitante de cada diez es centenario. La longevidad de los vecinos llamó la atención de científicos norteamericanos que estudian el misterio que encierra esta localidad que consigue burlar a la muerte.
Investigadores de la Universidad de San Diego en California, con la colaboración de la Universidad de La Sapienza en Roma, se trasladaron a Acciaroli esta primavera boreal realizar sus investigaciones.
«Somos los primeros científicos que recibimos permiso para estudiar a los habitantes de Acciaroli», dijo Alan S. Maisel, profesor de medicina cardiovascular en San Diego.
En el pueblo hay 81 personas centenarias, entre tan sólo 700 habitantes, pero nadie se asombra. «Sólo comemos cosas sanas», explica Antonio Vassallo, que festejó hace poco sus 100 años.
La alimentación es un indicio importante para los científicos. Sobre todo porque la famosa dieta mediterránea fue identificada en esta misma zona, en la región del Cilento, por el estadounidense Ancel Keys, hace casi 60 años.
El norteamericano Key, biólogo, fisiólogo y «padre» de la dieta mediterránea bautizó esta zona del sur de Italia como el «triángulo de la larga vida».
«Comemos mucho pescado, productos del campo que cultivamos nosotros mismos. Tenemos nuestros propios conejos, nuestros pollos. Todo son productos de la tierra», revela la mujer de Antonio, Amina Fedollo, de 93 años.
Respecto del aceite de oliva, del que se dice que es fuente de juventud, la anciana reitera: «Consumimos el que producimos». Además de avanzados análisis sanguíneos (ADN, metabolismo, etc.), los investigadores realizaron controles cardíacos y neurológicos, explica Maisel.
La genética, junto con la alimentación, es otra buena pista para dilucidar la misteriosa longevidad de los habitantes de Acciaroli. Las personas centenarias podrían tener un gen que logra extraer las propiedades beneficiosas de ciertos productos consumidos regularmente, «como el romero, que mejora las capacidades del cerebro», precisa el profesor Maisel.
Entre las 80 personas ancianas que participaron en el estudio, 25 de las cuales eran centenarias, ninguna sufría la enfermedad de Alzheimer.
Eso sí, todas practicaban una actividad física a diario, como la pesca, el mantenimiento de su huerto o el paseo, en este pueblo de calles escarpadas.
«Muchas de estas personas parece que mantienen una actividad sexual», agrega el investigador. ¿Sería entonces el secreto de esta longevidad algo tan simple como una vida sana, al aire libre, un poco de actividad física y un estilo de vida mediterráneo?
Los científicos siguen estas hipótesis y buscan crear un modelo en Acciaroli, un ejemplo que podría exportarse a otras partes del mundo, para vivir mejor y durante más tiempo. «Lo que nos gustaría hacer al final es crear un cuadro clínico que establezca una especie de puntuación que se debe mantener», afirma Salvatore Di Somma, profesor de medicina en la Universidad de La Sapienza, en Roma.
«El proyecto no sólo va ayudar a develar algunos secretos para envejecer bien, además servirá para unir a científicos alrededor del mundo para lograr un mejor cuidado clínico de la población más envejecida», agregó Di Somma.
La idea sería establecer el tipo de alimentación, de actividad física, de vida social e incluso de filosofía, que están en la base de esta longevidad excepcional, explica. Pero no será fácil reproducir por doquier un entorno como el de Acciaroli, un pequeño pueblo situado entre el mar y un parque natural, lejos de la contaminación, donde todo se toma con mucha calma.
El proceso de acumulación de capital (maquinarias, equipos, capital intelectual) prácticamente ya se ha frenado.
Por Jorge Castro.
EE.UU. dispone virtualmente de pleno empleo (4,7% de desocupación) y la inflación ha sido menos de 1% anual en los 12 meses previos, en tanto la subyacente (core) es 1,6% y treparía a 2% en diciembre.
Por eso la Reserva Federal anunció que se reinicia el ciclo de alza de las tasas de interés, quizás en septiembre. Sucede que el nivel de crecimiento (1,1% anual en el segundo trimestre) es el más bajo de todas las fases de recuperación desde la Segunda Guerra Mundial, debido a una caída de más de 2 puntos porcentuales de la tasa de inversión (14,7% del PBI en 2000/ 12,9% en 2015), el menor nivel en 3 décadas.
El proceso de acumulación de capital (maquinarias, equipos, capital intelectual) estadounidense prácticamente se ha frenado; y en el modo capitalista de producción lo decisivo es el crecimiento económico, no los equilibrios macroeconómicos o financieros.
El poder de EE.UU. depende de su tasa de formación de capital: Y si el primer país del mundo acumula menos de 1% de capital por año, significa que renunció a la primacía. El capitalismo es un mecanismo de acumulación y un sistema de hegemonía al mismo tiempo.
EE.UU. necesita crecer 3%/4% por año para enfrentar su principal debilidad estructural, que es la bajísima tasa de participación laboral (61,7% en 2015/65,4% en 2000), que hace que 1 de cada 4 hombres en condiciones de trabajar haya dejado de buscar empleo.
La siguiente falla estructural de EE.UU. es el retroceso de los ingresos de la clase media (-30% en 20 años), cuyo componente fundamental es la trituración que experimentan los trabajadores industriales, sometidos a una combinación letal de reducción en sus filas, menores salarios y pérdida de autoestima, mezcla tóxica convertida en el mayor factor revulsivo de la política norteamericana (Donald Trump/ Bernie Sanders).
Las compañías estadounidenses cuentan en el exterior con un stock de capitales inmediatamente disponibles por US$2,1 billones. Entre ellas, 8 de las grandes high-tech encabezadas por Apple, Microsoft, Google y Facebook, tienen ganancias acumuladas por US$500.000 millones (+US$64.000 millones en 2015). Apple sola posee US$215.000 millones. Los titulares de S&P500 tienen a la vista U$S1,2 billones en el sistema financiero regulado por la Reserva Federal.
EE.UU. es el único país avanzado que impone tributos a sus empresas por sus ganancias en el exterior, lo que hace que paguen dos veces por los mismos ingresos. También ha fijado el mayor impuesto a las ganancias del G-7 (39%).
La doble imposición surgió en una fase previa del proceso de globalización, cuando EE.UU. era el eje de la demanda global (1948-2008), mientras que la tasa del 39% nació en la década del 60 (Gran Sociedad/Lyndon Johnson); y ambas han quedado definitivamente atrás. Son historia.
Las transnacionales norteamericanas despliegan en EE.UU. entre 50% y 60% de su producción, con un porcentaje superior de productividad. Por esta circunstancia, la doble imposición implica una pérdida de competitividad de 30% o más, y la consecuencia es la negativa a invertir.
La débil expansión norteamericana es una creación local, no global. Es obra de la relación existente entre Estado y economía privada, mediada por un sistema impositivo anacrónico. Esta disparidad coincidió a partir de 2001 con el mayor nivel de gasto público de la historia de EE.UU. La deuda pública creció 50 puntos porcentuales (pp.) en 3 décadas: era 58% del PBI en 1980 y ha trepado ahora a 105% (U$S19 billones). El presupuesto 2016 asciende a US$3,95 billones.
Si EE.UU. se vuelca hacia adentro y opta por invertir internamente la inmensa masa de capitales de que dispone en el exterior, sería lo mejor para la economía mundial. La ayudaría a superar la trampa de estancamiento estructural en la que se encuentra sumergida. No hay riesgo de aislacionismo en esta decisión. EE.UU. no se puede aislar de sí mismo en el siglo XXI.