El estatismo que hundió a Argentina en la decadencia y la corrupción
Por Roberto Cachanosky.
Es muy fácil jugar al empresario con el dinero del contribuyente y decir que la empresa puede ser rentable
Todo parece indicar que las privatizaciones se han transformado en una mala palabra. Es casi un sacrilegio hablar de privatizar Aerolíneas Argentinas, el sistema jubilatorio o el fútbol para todos. Es como si hubiese una carrera populista por ver quien ofrece más estatismo, el mismo estatismo que hundió la economía argentina en la decadencia y la corrupción.
Todos parecen haber olvidado, o no vivieron, lo que fue el período en que los teléfonos, sistema energético o autopistas estaban en manos del estado. Podían pasar 30 o 40 años desde el momento en que uno pedía una línea telefónica hasta que se la instalaban, si tenía suerte. La sección cartas de lectores de los diarios estaba llena de cartas de gente que se quejaba porque hacía años que no le funcionaba el teléfono y la empresa estatal ENTEL nunca se lo arreglaba o cartas de quienes reclamaban que hacía muchos años que había pedido una línea telefónica y seguía esperando.
Una vez que uno tenía la suerte de disponía una línea telefónica, tenía que tener una segunda suerte: que funcionara la línea a la que llamaba. Recuerdo que allá por los 80, época de Alfonsín ya, vivía frente al hipódromo de San Isidro en un departamento que tenía teléfono. Todo un lujo en esos años. Bien, sistemáticamente todos los fines de semana, especialmente los domingos, me quedaba sin tono. Un día la línea había quedado ligada, es decir, podía escuchar qué hablaban, y escuché que me afanaban la línea para hacer apuestas clandestinas por las carreras de caballos del hipódromo.
Tal era la locura del mal funcionamiento de ENTEL, que los departamentos que se publicaban para vender aclaraban en el aviso si tenía teléfono o no. El mismo departamento con teléfono y sin teléfono tenía una diferencia de precio de U$S 3.000, con lo cual uno puede concluir que el precio de una línea de teléfono en el mercado era de U$S 3.000.
Los más jóvenes tienen que saber que Alfonsín, como gran avance de estrategia comercial, lanzó el plan Megatel. El plan Megatel era una especie de plan cerrado en el cual la gente iba pagando la cuota y en determinado momento le instalaban la línea, previa coima al instalador que siempre encontraba un problema para poder instalarlo. Así que la gente, después tanto esperar, le pedía que no se fuera. Le daba la coima y milagrosamente la traba técnica para instalar la línea desaparecía. En definitiva, el plan Megatel no era otra cosa que el cliente pagando para darle capital de trabajo a ENTEL, que además de ser ineficiente, tenía enormes pérdidas y estaba sobredimensionada en personal.
Los ejemplos pueden seguir con el puerto de Buenos Aires que fue declarado puerto sucio por las demoras que había para que entraran los barcos a cargar y descargar mercadería. Eso quiere decir que para venir a la Argentina, una empresa naviera cobraba más caro que a otro destino el flete correspondiente.
El sistema energético se caía a pedazos como ahora gracias al milagro del modelo. Ir a Mar del Plata por la ruta 2 insumía, en plena temporada de verano, no menos de 8 horas de viaje con un altísimo riesgo de accidente. No existía la autopista Buenos Aires-La Plata y la ahora autovía 2. Era una ruta angosta, peligrosa y repleta de autos, camiones y micros. YPF tenía alrededor de 45.000 empleados y gigantescas pérdidas operativas. Era el milagro de la única empresa petrolera en el mundo que tenía pérdidas. Cuando se la privatizó se quedó con solo 5.000 empleados, comenzó a producir más y tuvo ganancias.
La cantidad de ejemplos que pueden darse sobre lo terrorífico que fueron las empresas estatales para el país por ser grandes bolsones de corrupción, ineficiencia y pérdidas que tenía que pagar el contribuyente, puede ser interminable.
Si uno observa lo que pasa actualmente, hemos vuelto a esos nefastos años. Por ejemplo, en esos años de empresas estatales, la gente paga una parte de la factura de luz en el banco y la otra parte vía impuestos o el impuesto inflacionario, porque las pérdidas de las empresas estatales se financiaban con aportes del tesoro, el que también tenía déficit y, por lo tanto, recurría al impuesto inflacionario para cubrir las pérdidas. De nuevo, una parte de la cuenta se pagaba en el banco y la otra vía el impuesto inflacionario: ¡igual que hoy! Hoy días las empresas privadas, con los precios controlados, tienen pérdidas que son cubiertas por el estado, el que a su vez recurre al Banco Central para que le financie el déficit fiscal vía emisión monetaria bajo mediante diferentes artilugios contables.
Uno puede discutir los marcos regulatorios de las privatizaciones de los 90, pero lo que no puede negar es que las privatizaciones, además de ser una necesidad para alcanzar mejores servicios y eficiencia, también constituían un instrumento de estabilización económica o, si se prefiere, un instrumento para luchar contra la inflación. ¿Por qué? Porque al privatizarse esas empresas, el tesoro redujo sus erogaciones generadas para sostener las pérdidas de las empresas estatales y se necesitó menos emisión monetaria para cubrir el déficit fiscal. Que luego se haya disparado el gasto público por el objetivo de Menem de buscar su reelección, no quiere decir que antes no se lograra eliminar el déficit fiscal.
El segundo motivo fue la venta de las empresas del estado permitió reducir la deuda pública porque los que compraban las empresas podían hacerlo pagando con bonos que eran parte de la deuda. Es decir, el estado entregaba empresas descapitalizadas, ineficientes y corruptas a cambio de deuda que tenía que pagar el estado.
Siempre se dijo que las privatizaciones significaron vender las joyas de la abuela. Puede ser que fueran de la abuela, pero no eran joyas, justamente.
Ya sé que es políticamente incorrecto decir que había que privatizar, pero yo no me caracterizo por ser políticamente correcto ni me interesa serlo. ¿Dónde está escrito que los votos solo se ganan mintiendo y defendiendo lo indefendible?
Veamos ahora el tema desde otro ángulo. ¿Por qué las empresas estatales no son eficientes? En primer lugar porque suelen responder más a las necesidades políticas del gobierno de turno que a las necesidades de los consumidores.
Pero hay otro punto que no es menor, el estado no tiene recursos propios para fundar una empresa estatal. Esos recursos solo puede obtenerlos de los bolsillos de los contribuyentes. Lo que hace el burócrata que se cree un iluminado, es jugar a ser empresario con los recursos del contribuyente. Le quitan dinero por la fuerza al contribuyente para crear una empresa estatal. La pregunta es: ¿quién dijo que el burócrata asigna mejor los recursos que el que los genera? Es decir, ¿por qué el burócrata va a saber mejor que Ud. dónde asignar sus ingresos?
En segundo lugar, si la actividad que va a hacer la empresa estatal es rentable, quiere decir que perfectamente el sector privado puede proveer ese bien o servicio. Finalmente el empresario está siempre a la búsqueda de utilidades porque esa es su función primordial. Ganarse el favor del consumidor y generar utilidades con esa actividad. De manera que no hace falta que el estado le meta la mano en el bolsillo a la gente para que un grupo de burócratas jueguen al empresario.
Si por alguna razón el estado decide subsidiar alguna parte del transporte o lo que sea, no hace falta crear una empresa estatal. Solo hace falta llamar a licitación al sector privado para ver quién está dispuesto a hacer esa actividad licitando el menor subsidio a recibir del estado.
Finalmente vayamos al debate de hoy en día. Se dice que el problema de Aerolíneas no es si está en manos del estado o del sector privado, sino cómo se gerencia. En definitiva, lo que se propone es despedir a un Recalde inepto y prometen poner otro “Recalde” pero eficiente. Me parece muy flojo el argumento pero sí estoy dispuesto a tomarlo con dos condiciones:
1) Que Aerolíneas Argentinas tenga que competir con el sector privado. Es decir, una política de cielos abiertos donde no haya restricciones para que el sector privado tenga nuevas rutas.
2) Ya que los políticos y directores de esas empresas dicen que es un problema de manejarla con eficiencia, entonces que dejen Aerolíneas en manos del estado pero el presidente de la Nación, el presidente de la Aerolíneas Argentinas y todo su directorio pongan como garantía sus bienes personales como una propiedad con un valor no menor a los U$S 100.000.
Porque es muy fácil jugar al empresario con el dinero del contribuyente y decir que la empresa puede ser rentable. Si tan seguros están, que pongan sobre la mesa su garantía. Si hay pérdidas pierden la garantía y los contribuyentes tendrán que financiar la otra parte de las pérdidas. Pero terminemos con esta historia de decir que se puede administrar sin pérdidas una empresa estatal y luego transferirle al sufrido contribuyente los disparates que hacen los burócratas de turno.
En síntesis, en la cancha se ven los pingos. Si tan seguro están de hacer rentable una empresa estatal, que por lo menos jueguen parte de su patrimonio, como lo hace cualquier empresario.
Quiero ver cuántos quedan a la hora de formalizar su garantía.
Es una negociación diaria. Enfrentamos constantemente oportunidades para ahorrar tiempo al pagar más dinero, y viceversa. ¿Debería mandar a lavar la ropa sucia? ¿Tomar el vuelo o tren más rápido y costoso? ¿Hacer más trabajo freelance o de consultoría? Ahora, más que nunca, con la creación del TaskRabbit y otros servicios de conserjería virtuales, hay oportunidades para tercerizar cualquier tarea.
Pero ponerle a su tiempo un valor en efectivo requiere más que dividir su salario por la cantidad de horas trabajadas. Requiere pensar en profundidad sobre los compromisos que está dispuesto a aceptar. Más investigadores y emprendedores están analizando de nuevas formas el valor del tiempo, obteniendo nuevas herramientas e ideas para ayudar a la gente a tomar decisiones mejor pensadas.
Reservar boletos aéreos es estresante para Uri Bram cuando debe elegir entre vuelos más baratos que llevan más tiempo u otros más costosos que lo llevarían más rápido a su destino. A menudo se ha conformado con conexiones más lentas, con escalas. “Voy a pasar toda la tarde volando, de todos modos”, dice Bram, un autor de libros de no ficción que vive en Tel Aviv.
Sin embargo, luego de usar una calculadora en línea para analizar el valor de su tiempo, hace poco eligió el vuelo más rápido a Europa en lugar de otro que requería una escala de dos horas, aún cuando el boleto costaba unos US$70 más. “Valoro esas dos o tres horas. Las puedo usar para escribir otro artículo”, dice.
La calculadora de tiempo y dinero que usó Bram, en ClearThinking.org (en inglés), les pide a sus usuarios que fijen una base, o valor de mercado, para su tiempo al dividir su salario total por las horas trabajadas. Los usuarios también responden preguntas sobre varias decisiones de tiempo versus dinero que estarían dispuestos a hacer, como cuánto dinero tendría que pagarles un empleo de medio tiempo adicional para que lo acepten, o cuánto estarían dispuestos a gastar en una herramienta o servicio para ahorrar tiempo.
La calculadora reporta inconsistencias en la forma de pensar de los usuarios. Por ejemplo, un usuario podría ganar US$50 por hora haciendo trabajo extra de medio tiempo pero negarse a pagarle a una empresa US$30 para realizar un trámite de rutina que dejaría libre una hora de su tiempo, a pesar de que podría embolsarse US$20 en el proceso, dice Spencer Greenberg, fundador de ClearThinking.org.
Greenberg, un matemático y co-fundador de un fondo de cobertura, dice que tuvo la idea de la calculadora luego de ver cómo una amiga que gana un sueldo de seis cifras “se rompía la cabeza intentando entender cómo usar un certificado de regalo de US$20”, dice. “Esencialmente perdió más valor tomando esa decisión que el valor del certificado de regalo”.
David Yaden, un científico de investigación en la Universidad de Pennsylvania notó que no daba suficiente valor a su tiempo libre luego de usar una calculadora en línea.
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La calculadora no pregunta si la gente valora actividades por motivos más allá del dinero, como disfrutar de algo o ayudar a los demás. Sin embargo, obtiene todos esos valores de forma indirecta, al preguntarles a los usuarios sobre cuánto dinero haría falta para que renunciaran a su tiempo libre, y luego asignar un valor en efectivo a su tiempo libre, según las respuestas. La gente que quiere realizar más actividades no pagas que disfrutan o valoran por otros motivos suelen, de forma indistinta, darle un mayor valor a su tiempo libre y a exigir más dinero por hora de trabajo extra. Más de 21.000 personas han usado la calculadora desde que fue lanzada el año pasado.
Alrededor de 80% de los 8.401 usuarios que estudió Greenberg le dan más valor a su tiempo libre que su actual nivel de ingresos. La mitad dijo que su tiempo libre es al menos 42% más valioso, afirma.
Luego de usar la calculadora, David Yaden, de Filadelfia, decidió usar un servicio de lavandería y contratar a alguien para preparar las facturas para su negocio de consultoría de gestión. “Tuvo mucho sentido luego de que vi las cifras”, dice Yaden, un científico de investigación en la Universidad de Pennsylvania. “No valoraba lo suficiente mi tiempo libre”.
Con la hora y media semanal que se ahorra, está dedicándole más tiempo a sus caminatas diarias con su novia por los parques cerca de su casa, dice Yaden. “Mejoró mi vida”.
Varias calculadores para valorar el tiempo se consiguen en línea. Una disponible desde 2011, ofrecida por la plataforma de finanzas personales LearnVest, ha atraído más de 30.000 usuarios. Ajusta el valor en dólares del tiempo de los usuarios en base a cuánto ingreso disponible y tiempo libre tienen, y si su principal meta es ahorrar tiempo o recortar costos. El valor sube si su prioridad es ahorrar tiempo, y cae si es reducir costos.
Algunos investigadores dicen que asignarle un valor económico al tiempo genera el riesgo de dañar la calidad de vida de la gente. Quienes son alentados a centrarse sólo en el valor monetario del tiempo tienden a sentirse impacientes y bajo presión, dice Jeffrey Pfeffer, un profesor de comportamiento organizacional de la Escuela de Negocios de Stanford. Trabajan más y dedican menos tiempo en actividades gratificantes como hacer voluntariado o escuchar música.
Emily Oster alienta a los estudiantes en sus clases universitarias de microeconomía a tener en cuenta “el costo de oportunidad” en sus decisiones sobre cómo usar el tiempo. Al elegir usar el tiempo de cierta forma, tendrán que dejar de lado otras actividades, dice Oster, una profesora asociada de economía en la Universidad de Brown. Si contratar ayuda “le permite pasar media hora más en su empleo o con sus hijos, vale la pena, incluso si en principio lo podría hacer usted mismo”, dice.
De todos modos, para los estudiantes es un concepto difícil de comprender. Entienden que el dinero que se gasta en un lugar no se puede invertir en otro lado, dice Oster. Pero “cuando das otro paso y dices: ‘¿Esto es algo que deberías aplicar a tu vida, pensar en que tu tiempo tiene valor? Es difícil”.
Un DIAGRAMA DE GANTT, es una representación gráfica de la planificación concreta de un proceso o proyecto. Esta herramienta fué desarrollada por Henry L. Gantt a principios del siglo XX.
Mediante el uso del DIAGRAMA DE GANTT, podemos realizar el seguimiento temporal del desarrollo de las distintas actividades de un proceso o proyecto, de forma fácil y rápida.
En este tipo de diagrama, se representan de forma muy clara las distintas fases o etapas en el tiempo del proceso o proyecto, de manera ordenada y gráfica.
Los DIAGRAMAS DE GANTT, se pueden utilizar en diferentes situaciones. Por ejemplo:
1. La planificación y programación de actividades en resolución de problemas.
2. La planificación y programación de tareas derivadas de procesos de mejora.
3. La planificación y programación de proyectos.
4. La planificación y programación de planes de acción.
Un ejemplo sencillo y genérico de la aplicación del diagrama de Gantt, lo tenemos en el siguiente esquema:
El DIAGRAMA DE GANTT, es la base para la utilización de otras metodologías de gestión y control de proyectos, como pueden ser PERT, CPM, Cadena Crítica.
Para acabar de entender el funcionamiento del DIAGRAMA DE GANT, aquí va un ejemplo: Diagrama-de-gantt-ejemplo
Determinar la edad biológica frente a la cronológica sería clave en la prevención de enfermedades
Por Sumathi Reddy.
¿Siente que a sus 40 años se ve como de 60? ¿O quizás a los 40 se siente como de 21?
Tal vez la edad sea sólo un número, pero expertos médicos dicen cada vez más que quizás no siempre sea el factor correcto para medir su salud.
Cada persona envejece a un ritmo distinto, según un estudio reciente que descubrió que los procesos del envejecimiento pueden comenzar en una etapa bastante temprana de la vida. El estudio calculó la tasa de envejecimiento de 954 hombres y mujeres —tomando varias medidas de la salud de sus cuerpos— a las edades de 26, 32 y 38 en años cronológicos. Al analizar la forma en que estas medidas cambiaron con el tiempo, los investigadores pudieron ver quién envejeció más rápido y quién más lento de lo normal.
El objetivo de la investigación es poder eventualmente identificar señales de envejecimiento prematuro antes de que se vuelva evidente años y décadas más tarde en enfermedades crónicas como males cardiovasculares, la diabetes o las limitaciones renales o respiratorias. “La intervención para revertir o retrasar la marcha hacia enfermedades relacionadas con la edad debe ser programada cuando la gente aún es joven”, según el estudio, publicado en línea hace poco por la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences.
Además, poder medir el envejecimiento de la gente joven podría permitirles a los científicos probar la efectividad de terapias contra el envejecimiento, como dietas restrictivas en calorías, indicó el estudio.
Para medir el ritmo del envejecimiento biológico, que el estudio definió como la integridad en declive de múltiples sistemas de órganos, los investigadores apelaron a 18 biomarcadores separados. Desde medidas comunes como niveles de colesterol HDL y presión sanguínea hasta otros menos conocidos como la longitud de los telómeros, los extremos protectores sobre el final de los cromosomas que se acortan con la edad.
La mayor parte de los participantes del estudio envejecieron un año biológico por cada año cronológico. Algunos, sin embargo, sumaron hasta tres años biológicos por cada año cronológico, mientras otros no incrementaron su edad biológica durante el período de 12 años del estudió. Con un subgrupo de biomarcadores, los investigadores calcularon que a los 38 años, las edades biológicas de los participantes variaban de 20 a 61 años.
Desde hace tiempo se realizan estudios que buscan la edad biológica, pero principalmente en personas mayores que ya tenían enfermedades relacionadas con la edad. Además, estudios anteriores tomaban en general sólo una lectura que comparaba la edad cronológica con la biológica y no analizaba el ritmo de envejecimiento con el tiempo.
“Esto dificulta la detección del mecanismo con el que se avanza en edad porque puede ser difícil separar el envejecimiento de un mecanismo específico de una enfermedad”, dijo Daniel Belsky, primer autor del nuevo estudio y profesor asistente de la Escuela de Medicina de la Universidad Duke. “También puede suceder que sea demasiado tarde intervenir efectivamente con algunos de estos individuos” luego de los 40 o 50 años, agregó.
El estudio de Belsky y sus colegas tomó un grupo inusual: jóvenes nacidos en 1972 o 1973, cuyos biomarcadores habían sido registrado durante un período extendido. Los investigadores encontraron datos sobre tal grupo en un estudio que se realiza en Nueva Zelanda, en el que un equipo de científicos internacionales analiza una serie de medidas y comportamientos de salud desde el nacimiento hasta la muerte.
El equipo de investigación necesitaba encontrar un grupo de biomarcadores que en su opinión reflejaban con precisión el proceso de envejecimiento. Aunque han proliferado las calculadoras de edad biológica y algunos sitios web permiten a la gente ingresar unas cuantas cifras para obtener una lectura, los expertos en envejecimiento dicen que aún no hay una medida clínica estandarizada para la edad biológica.
Los 18 biomarcadores que eligió el equipo analizaron la función de órganos como el hígado y los riñones, el sistema inmunológico, el metabolismo y la salud dental, entre otras medidas.
Los resultados fueron comparados con otras pruebas que se suelen realizar entre personas de edad avanzada para medir el envejecimiento, incluidas funciones como el equilibrio, la coordinación, la fuerza de agarre y las capacidades cognitivas. Los participantes que mostraron un envejecimiento acelerado en las pruebas de biomarcadores también tuvieron un peor desempeño en las otras pruebas.
Belsky espera que las fórmulas de biomarcadores que usó su equipo sean útiles en un escenario clínico dentro de unos años. Pero las medidas deberán ser refinadas en estudios futuros que analicen distintas poblaciones, explicó. Los biomarcadores podrían dejarse de lado o sumarse, o darles un peso o importancia distinta.
Nir Barzilai, director del Instituto de Investigación sobre Envejecimiento del Colegio de Medicina Albert Einstein en Nueva York, dijo que encontrar la combinación adecuada de biomarcadores para evaluar el envejecimiento es muy importante conforme los expertos buscan desarrollar intervenciones y terapias para el envejecimiento y el inicio de enfermedades crónicas.
Además, esas pruebas podrían generar importantes ahorros en medicina, dijo Barzilai, quien no participó en el estudio. “Si tiene 60 años y hace una prueba que determina que biológicamente tiene 50 años, quizás no necesite una colonoscopía o una mamografía todos los años”, indicó.
Belsky dijo que su equipo también busca investigar las diferencias en la rapidez con la que envejece la gente al analizar la genética, factores medioambientales a lo largo de la vida, y comportamientos de estilo de vida. Investigaciones previas en gemelos han sugerido que alrededor de 20% del envejecimiento puede atribuirse a los genes, así que hay muchos otros factores que pueden ser modificados para afectar el proceso de envejecimiento, dijo.
“El mensaje principal es que lo que nos sucede al final de la vida tiene raíces en una etapa más temprana”, dijo Stephen Kritchevsky, profesor y director del Centro Sticht para el Envejecimiento del Centro Médico Wake Forest Baptist en el estado de Carolina del Norte, en referencia al nuevo estudio. “Las inversiones en la salud en la mitad de la vida tendrán recompensas en la edad avanzada”.
Mineros preparan detonadores en una mina de cobre en Lubin, Polonia. Bartek Sadowski/Bloomberg News
En medio de las crecientes preocupaciones acerca del ritmo de la expansión global, los inversionistas se están deshaciendo de los commodities.
Nuevas cifras que muestran que la actividad fabril de China cayó a un mínimo de 15 meses y un análisis que se filtró el viernes con las dudas de la Reserva Federal sobre cuán rápido crece Estados Unidos aumentaron las preocupaciones de los inversionistas y aceleraron la ola de ventas de materias primas, desde el petróleo y el oro, hasta el cobre.
Según los datos semanales de la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas de EE.UU., los gestores de dinero redujeron sus apuestas al aumento del precio del petróleo a su nivel más bajo en dos años y medio, al tiempo que incrementaron sus apuestas a la caída de las cotizaciones del cobre a su postura más pesimista de los últimos dos años. Y la semana pasada, por primera vez desde 2006, los gestores de dinero también se volvieron bajistas netos en cuanto a las opciones y los futuros del oro.
“Una confluencia de factores negativos ha creado una nube de incertidumbre y duda”, dice Michael Turek, jefe de metales básicos en BGC Partners. “Los inversionistas están pensando que los productos básicos no son el lugar para estar”, agrega.
El cobre y la plata, metales utilizados en aparatos electrónicos, se hundieron el viernes a sus cotizaciones más bajas en seis años. El oro cayó a un mínimo de cinco años, y los precios del petróleo en EE.UU. cayeron por debajo de US$50 el barril. El índice S&P GSCI, que sigue una amplia canasta de productos básicos, cayó a 3.866 puntos, su valor más bajo desde enero.
Esta tendencia descendente en los precios de los commodities refleja preocupaciones más amplias en un momento en que el suministro de muchas materias primas es superior a la demanda. China es el mayor consumidor mundial de metales industriales y EE.UU. lidera la demanda de crudo.
The Wall Street Journal
La inquietud de los inversionistas se vio agravada por el informe sobre la débil recuperación del mercado inmobiliario de EE.UU. y la publicación de los pronósticos económicos internos de la Fed. Los funcionarios del banco central estadounidense esperan un menor ritmo de crecimiento y de alzas de las tasas de interés que el proyectado por los miembros de la junta de la Fed.
Este pronóstico podría enfriar las expectativas de los inversionistas de que la Fed subirá las tasas a corto plazo este año por primera vez desde 2006, echándole así un baldazo de agua fría al repunte del dólar, que ha tomado impulso este mes. Aunque el viernes la moneda estadounidense registró pocos cambios, persisten las preocupaciones de que la economía global está en una trayectoria descendente, lo que genera más dudas sobre el valor de las materias primas como clase de inversión.
El crecimiento del mundo desarrollado se ha rezagado frente a las expectativas, conforme los países lucharon por recuperarse de la crisis financiera de 2008. Entre tanto, una expansión más lenta de las economías emergentes lleva a muchos inversionistas a preguntarse qué es lo que va a impulsar la demanda global.
Desde 2008, según datos del Fondo Monetario Internacional, el crecimiento global ha promediado 3,3%, comparado con el promedio de 4,7% durante los seis años anteriores a esa fecha. Para este año, el FMI prevé un crecimiento de 3,3%.
“La tendencia del momento va contra los commodities” y el camino de menor resistencia tiene un umbral más bajo, señala Jack Ablin, director de inversiones de BMO Private Bank, que gestiona unos US$68.000 millones. Ablin ha eliminado de su cartera toda exposición a las materias primas.
Los precios de referencia del petróleo en EE.UU. cayeron 6% la semana pasada, a US$48,14 el barril, un mínimo de casi cuatro meses. Los precios del contrato de cobre con vencimiento más próximo perdieron 4,9%, ubicándose a US$2,3815 la libra, su nivel más bajo desde julio de 2009.
El oro, que ha caído 8,3% en lo que va del año, cerró la semana en US$1.085,60 la onza troy, su precio más bajo en más de cinco años. Cuando los temores de un colapso económico global retrocedieron, muchos inversionistas que habían comprado el metal como protección contra una turbulencia económica lo reemplazaron con acciones. Los inversionistas también han estado vendiendo oro en previsión del aumento de las tasas de interés.
“La gente ha estado feliz con sus tenencias de renta variable de EE.UU. y eso ha funcionado bastante bien para ellos”, dice Nicholas Robin, quien ayuda a administrar US$600 millones invertidos en materias primas en Columbia Threadneedle Asset Management en Londres. Robin indica que su fondo ha conservado menos oro que el sugerido por los índices de materias primas y espera que el precio ronde US$1.000 la onza a fines de año.
La semana pasada, el mayor productor de oro del mundo, Barrick Gold Corp., perdió US$2.200 millones, o 17% de su valor de mercado. La cuprífera estadounidense Freeport-McMoRan Inc. perdió US$3.700 millones, o 23%, en capitalización bursátil, a US$12.800 millones, y Exxon Mobil perdió US$11.000 millones de su valor accionario, a US$334.000 millones.
Algunos inversionistas dicen que la ola de ventas de materias primas ha ido demasiado lejos y que los precios probablemente se recuperarán hacia fines de año.
Paul Christopher, estratega global de mercado del Instituto de Inversiones Wells Fargo, dice que algunos corredores de materias primas son excesivamente bajistas respecto de China porque erróneamente conectan la reducción de la actividad fabril en ese país con la reciente caída de las acciones chinas. “Especialmente a la luz de la ola de las ventas en el mercado de renta variable durante el último mes, hay una atención nueva y particular sobre la salud económica de China. Hemos visto la contracción de las cifras (manufactureras chinas) y ello no ha significado que la economía se esté desacelerando más rápido”, señala. Agrega que no espera un “colapso adicional de los precios de los commodities”.
Otros dicen que hay más dolor en el futuro para estos mercados y que es demasiado pronto para saltar de nuevo al tren de las materias primas.
Una recuperación en Europa o Japón podría estimular la demanda de commodities y llevar los precios al alza. Pero Ablin, de BMO, planea esperar a que se produzca una recuperación sostenida de los precios antes de hacer alguna compra.
“Los mercados baratos pueden abaratarse aún más”, afirma.
«El Gato» Romero le dio una esperada victoria a Macri en Villa Allende
El golfista venció por 12 puntos al candidato de De la Sota y será intendente de esa ciudad; Macri, presente
Por Gabriela Origlia. Michetti, Romero y Macri, ayer, en los festejos de Pro en Villa Allende. Foto: Prensa Pro
CÓRDOBA – El triunfo del golfista Eduardo «Gato» Romero en la elección de intendente de Villa Allende le dio un respiro a Pro y le permitió una foto ganadora después de la ajustada victoria en el ballottage porteño. La dupla integrada por Mauricio Macri y Gabriela Michetti festejó anoche con euforia el resultado cordobés a dos semanas de las PASO.
«Esto es un impulso más hacia el 9 de agosto», dijo Macri apenas subió al escenario. La votación en Villa Allende tuvo condimentos nacionales ya que también involucró a José Manuel de la Sota, quien apostó por la reelección de Héctor Colombo y pretendía mostrar un triunfo frente a Pro, pero no pudo.
Al cierre de esta edición el golfista lograba -sobre el 85% de los votos escrutados- el 42% de los votos y Colombo alcanzaba el 30%. El radical Heriberto Martínez, quien se presentó sin el apoyo de las figuras de su partido, sacaba el el 16%.
«Nuestro planteo es claro, queremos una Argentina creciendo; queremos una Argentina donde se genere trabajo», insistió Macri en su discurso en el salón de fiestas convertido en búnker de Juntos por Villa Allende, vestido del característico amarillo de Pro. Felicitó al «Gato» en nombre de todos aquellos que «pensamos que hay que comprometerse, ser protagonistas».
A la vez, Macri expresó a la prensa que «aunque nos hayan querido convencer de otra cosa, pudimos ganar bien el ballottage [de la ciudada de Buenos Aires] y eso nos dio un impulso -como el de hoy- para el 9 de agosto. La mayoría de los argentinos queremos un cambio, somos mayoría».
Respecto de si hay un cambio de discurso -en función de sus últimas declaraciones respecto de las estatizaciones de YPF y Aerolíneas Argentinas-, evitó responder directamente: «El Estado tiene que estar al servicio de los vecinos; el gobierno nacional lo puso al servicio de La Cámpora. Nosotros creemos en un Estado presente; eso es lo que planteé el domingo. Un Estado bien administrado y al servicio de la gente».
Para felicitar a Romero también llegaron el santafecino Miguel del Sel, Héctor Baldassi y Luis Juez, entre otros dirigentes que se subieron al escenario para sumarse a los festejos. El golfista agradeció a Macri haberlo impulsado a participar en política y aseguró que la Argentina «quiere un cambio».
Romero es el segundo intendente macrista en el interior del país; el otro es Pedro Dellarossa, elegido en Marcos Juárez en setiembre pasado. Esa votación fue el puntapié inicial para la alianza entre Pro, el radicalismo y Juez. El consenso se rompió para la intendencia de la ciudad de Córdoba; en la votación del 13 de setiembre el juecismo no acompañará a la fórmula de Ramón Mestre y Felipe Lábaque.
A minutos del triunfo, Macri apuntó que -en el futuro- quisiera que Romero sea su candidato a senador «y me ayude a hacer el país que queremos». Aseguró que es su ídolo deportivo y que lo apoyará para que haga una «gran gestión».
Cambio con polémica
La fecha original de la elección en Villa Allende era el 29 de marzo, pero Colombo decidió postergarla planteando que la gente -por el temporal de febrero que dejó nueve muertos- no tenía ánimo para ir a votar. La decisión desató polémica y la alianza Juntos por Villa Allende fue a la Justicia. Primero se presentó ante la Justicia Electoral para apelar la medida de la Junta Electoral Municipal; después acudió al Tribunal Superior de Justicia de Córdoba, que declaró «inadmisible» el recurso per saltum promovido por la alianza.
Minutos antes de que empezaron los festejos de la triple alianza, Colombo se acercó al búnker y felicitó con un abrazo a su competidor. «Hicimos todo lo que pudimos», dijo el candidato de Unión por Córdoba.
Un único incidente se registró a mitad de la jornada electoral: dirigentes justicialistas acusaron al legislador y presidente de Pro en Córdoba, Javier Pretto, de ofrecer dinero a cambio de un voto en la puerta de una escuela. La negativa fue inmediata; dijo que había llevado a un conocido al establecimiento y que estaba con unos vecinos.
En la otra elección importante de ayer, el candidato de Unión por Córdoba, Gustavo Brandán ganó la intendencia de Colonia Caroya con el 52% de los votos, desplazando al radicalismo de la administración de la ciudad. De la Sota festejó a la distancia este triunfo ya que ayer estaba de gira proselitista por su candidatura presidencial en Salta y Jujuy.
Los Sherlock Holmes del siglo XXI trabajan en el ciberespacio
Quienes combaten el mal debieron ampliar su área de acción a Internet, donde los hechos delictivos crecen y causan fuertes pérdidas.
Por Carlos Manzoni.
Una alta ejecutiva es obligada a depositar 50.000 euros para evitar que se publique su incursión en un sitio de citas sexuales. Al mismo tiempo, un concurso totalmente amañado premia a un hijo de un CEO con un celular último modelo; cuando el chico llegue a su casa, impregnará con un virus los dispositivos móviles de su padre. Ambos son modus operandi del ciberdelito del siglo XXI, pergeñado por malhechores que tienen como aliada a Internet.
Este flagelo, que produce 300.000 ataques por día, está en cuarto lugar de preocupación entre las empresas, algo que las lleva a invertir entre US$ 1 y 10 millones por año en prevención, según cuenta Sergi Gil, responsable de CyberSOC Academy Deloitte.
Gil, que vino a la Argentina de la mano de la Universidad Siglo 21 para entregar una beca y dar una charla sobre ciberseguridad, precisa que el 90% de lo que desembolsan las compañías se destina a máquinas y el resto, a formación de la gente para que esté preparada ante un posible ciberataque.
El hombre cuenta que las acciones de una empresa perdieron 15% en un día, luego de que los accionistas se enteraron de que sus redes habían sido infectadas y violadas por crackers (así se denomina a estos delincuentes, para diferenciarlos de los hackers). ¿Y quién es la persona más atacada? «La secretaria del alto directivo», acota. «Porque es ella la que tiene la agenda completa, guarda todos los números de cuentas bancarias de su jefe y hasta sabe si tiene una amante», explica este barcelonés, fanático de Barcelona y con butaca en el Nou Camp.
Lo peor de este panorama no son las cifras, sino el hecho de que «los buenos» están siempre por detrás de «los malos». Para Gil, una empresa debe saber anticiparse a los ataques, mediante inteligencia; luego se tiene que dar cuenta de que es atacada, y, por último, debe saber reaccionar al ataque. «No sólo a nivel técnico, sino a nivel de comunicación y jurídico», agrega.
Otra mala noticia. «No hay en las empresas recursos formados para anticipar los ataques», dice Gil. Es en ese contexto en el que llegó a la Argentina para incentivar a los alumnos de la Universidad Siglo 21 a tomar la certificación internacional (curso específico), creada entre Deloitte y Red Ilumno. Sólo en la Unión Europea hay una oferta de empleo para 700.000 personas, que no llega a cubrirse.
Sergi dice que el cibercrimen mueve más dinero que el narcotráfico, el contrabando de armas y la prostitución; por eso las mafias no se quieren quedar atrás y lo que hacen es contratar a gente que se dedique exclusivamente a hacer ataques. «Antes lo que hacían era tirar el virus en Internet y esperar la pesca de algún incauto. Pero hoy eso ha cambiado, y el 95% de los ataques es dirigido, es decir, que se ataca a una persona o una empresa con un objetivo muy concreto.»
Entre los fines específicos está robar mapas, patentes o fórmulas, espiar los mails, las fotos y las claves de la computadora, entre otros. «Esa gente se dedica sólo a eso y, si no lo consigue, harán ingeniería social para lograrlo», destaca Gil.
Hay ciertos rubros en los que es imposible estimar el daño que les puede provocar un ataque de éstos. Porque, por ejemplo, ¿cómo calcular la pérdida de confianza que produce en un cliente de un banco saber que los delincuentes tienen los códigos de todas sus tarjetas? No por nada las que más invierten en ciberseguridad son las entidades financieras.
¿Algún recaudo personal? Los ejecutivos, según Gil, tienen que hacer contraseñas largas y cambiarlas cada seis meses. El ingenio de los «malos» no tiene límite: «Un grupo montó una empresa de eventos, hizo varios y llegó a un acuerdo con un colegio, con premios y preguntas. Uno de los regalos era un celular, cuyo ganador ya estaba marcado y no era otro que el hijo de un alto ejecutivo. El chico llegó a su casa, se conectó a Wi-Fi al mismo tiempo que su padre y así habilitó a los delincuentes toda su información privada y de la firma».
El 66% de los ciberataques es por culpa o negligencia de empleados. Ese porcentaje se podría resolver en un 80% con formación. Los maleantes van tanto a empresas grandes como a pymes. En las primeras tienen grandes recompensas, pero en las últimas les es mucho más fácil acceder.
De las pymes no sólo tienen su información, sino la de sus clientes. En cuanto a geografía, Gil deja en claro que América latina está igual de «infectada» con estos delitos que Europa, África y Asia. «Quien está un poco mejor es Estados Unidos, porque allí son más conscientes e invierten antes», cuenta.
Las industrias más atacadas en la actualidad son las de manufactura, debido a la información que manejan (Apple, Google, las automotrices y las farmacéuticas, están entre ellas) y las de venta electrónica. El costo de una auditoría o consultoría sobre este tema va desde US$ 3000 hasta 100.000 por servicio.
A nivel jurídico, hay muchas lagunas y, por lo general, la ley corre por detrás de los ciberdelitos. Además, hay una especie de «paraísos para el ciberdelito», como por ejemplo Rusia y Rumania. Los delincuentes lo saben, entonces, aunque vivan en otros, lanzan los ataques desde esos lugares para que no se los pueda penar.
Será por todo esto, tal vez, que ya se habla acerca de que Internet es el quinto escenario de guerra en el mundo, luego de la tierra, el agua, el aire y el espacio.
CÓRDOBA – Hoy se elegirá intendente en Villa Allende, en una elección que involucra a los precandidatos presidenciales Mauricio Macri y José Manuel de la Sota. Ambos esperan festejar esta noche con sus candidatos.
El líder de Pro tiene todo listo para desembarcar y levantar el brazo de su candidato, el golfista Eduardo «Gato» Romero. En el macrismo admiten que sería una foto positiva a pocos días de las PASO nacionales, con el premio extra de arrebatarle al delasotismo el gobierno de un importante municipio cordobés.
Romero enfrentará al actual intendente de Villa Allende, que va por la reelección: Héctor Colombo. En Unión por Córdoba pronostican una elección con final abierto y adelantan que De la Sota y el gobernador electo Juan Schiaretti podrían hacerse presentes en el festejo.
En las últimas dos semanas, el ritmo de campaña fue intenso. Además de los dos precandidatos presidenciales, pasaron la dupla Schiaretti-Martín Llaryora, Gabriela Michetti, Oscar Aguad, Luis Juez y Héctor Baldassi. En Villa Allende la triple alianza se mantiene, pese a que el juecismo se bajó del acuerdo para la votación en la capital de Córdoba.
Otro candidato que disputa la ciudad es el radical Heriberto Martínez, quien hizo campaña sin el acompañamiento de las principales figuras de su partido en la provincia.
Por el kirchnerismo se postula Mario Quiroga; Livio Montrasi es el candidato del partido Es Posible; el Partido Obrero impulsa a Marcelo Chico y GEN lleva en su boleta a Margarita Costa. Los votantes habilitados en Villa Allende son 27.500.
En Pro confían en que, a la buena imagen de Romero, sumará el alto nivel de aceptación de Macri en la provincia. El peronismo, en tanto, espera que la figura de Colombo se haya recuperado después del aluvión del 15 de febrero último, que provocó daños graves en varios barrios de la ciudad.
Cerca de los efectos del envejecimiento poblacional, la Argentina tiene mucho que cambiar hoy para poder pagar prestaciones mañana.
Por Silvia Stang.
A sus 35 años, Eugenio Caldararo dice que espera no necesitar en el futuro de una jubilación para poder vivir; la expectativa de este profesional es contar para entonces con ahorros suficientes conseguidos durante su vida laboral. En una mirada sobre la sociedad, cree que lo ideal será un sistema que ofrezca una cobertura básica para todos.
La idea de que al llegar a la edad del retiro laboral no los esperará, como fruto de sus aportes, un ingreso mensual apto para mantener su nivel de vida está en el pensamiento de muchos trabajadores actuales.
En un país en el que es difícil pensarse en el corto plazo, con gobernantes que siembran temor al decir que si llegan otros no se respetarían derechos sociales, existen razones de fondo que sostienen la preocupación de los trabajadores.
Mientras que hoy hay seis personas en edad activa por cada adulto de 65 años o más, en 2050 habrá tres y en 2100, sólo dos. Y esas dos personas tendrán que sostener, con parte de los recursos generados por su trabajo, a una que -buena noticia, sin dudas- vivirá muy probablemente más años que los jubilados actuales. En ese escenario, la alta informalidad, además de ser un problema en sí mismo, frena las posibles y necesarias mejoras de productividad.
La distribución por rangos de edad que muestra hoy la población ubica al país en una etapa de «ventana» o «bono demográfico». Con una participación del 10% de las personas mayores de 65 años sobre el total de habitantes -un índice que se duplicará hacia 2050-; una tasa de fecundidad en caída -la participación de los menores de 15 años no variará de aquí a 2100-, y la expectativa de vida en alza -hoy es de 75 años y será de 85 al final del siglo-, la Argentina está en la etapa previa a la signada por los costos asociados al envejecimiento poblacional.
El «bono», que implica una condición demográfica favorable para crecer, terminará hacia 2035. Entonces se agravarán los problemas para financiar a los pasivos. Esto plantea, según un informe del Banco Mundial, un desafío urgente.
¿No falta mucho para eso? Hay al menos dos razones por las cuales la respuesta es no. Una es que a partir de entonces comenzarán a llegar a su edad de retiro quienes están hoy en sus 30 o sus 40 y tantos (como regla general, la edad para jubilarse es ahora de 60 años para las mujeres y de 65 para los varones) o, visto de otra manera, los nacidos entre 1970 y 1980 serán los adultos mayores de 2040 a 2060; la otra razón es que, si se pretende un sistema sostenible, lo que hay que hacer hay que hacerlo ya.
Y lo que se necesita, según coinciden los expertos, es un crecimiento significativo de los niveles de ahorro e inversión, un alza de la productividad y una reducción de la informalidad.
De alguna forma, el desafío es trasladar a la sociedad una idea que muchos tienen en lo personal. «Hoy la demografía plantea un desafío que se resume en la pregunta ¿qué debería hacer la Argentina para hacerse rica antes de hacerse vieja?», dice el economista José María Fanelli, profesor de la Universidad de San Andrés.
El informe del Banco Mundial titulado Los años no vienen solos proyecta que, de mantenerse el statu quo, el gasto para cubrir las prestaciones jubilatorias, de salud y de educación pasará del 20 al 26,6% del PBI entre 2010 y 2050. ¿Qué hacer? Rafael Rofman, el especialista líder en Protección Social del mencionado organismo y uno de los autores del estudio, describe las salidas posibles con advertencias sobre sus efectos: «Cobrar más impuestos ayudaría en lo fiscal, pero hay límites porque se puede afectar la economía; limitar el aumento del gasto con la suba de la edad jubilatoria o la reducción de beneficios tendría un impacto negativo sobre el bienestar de la población y eso no es deseable; lograr un crecimiento sostenido para un mayor PBI per cápita permitiría que, aunque sean menos los que producen, haya más para repartir».
El último punto supone el desafío de mejoras en la productividad, que entre otros factores depende de la educación y la inversión. El camino implica evitar la dependencia, ocurrida en los últimos años, de lo externo o coyuntural, como la variación de precios de las commodities.
¿Qué reparte hoy el sistema previsional? En los últimos años se elevó la tasa de cobertura y así, casi el 95% de la población mayor cobra un haber, según la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses).
En 2014, la seguridad social insumió $ 425.980 millones, un 38% de las erogaciones del Estado nacional -que hoy tiene un fuerte déficit-, según la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP). El índice demuestra la magnitud del desafío de prever los ingresos para los pasivos y, a la vez, sostener las otras funciones del Estado.
Además de que su financiamiento no se previó para el largo plazo, un problema del índice de cobertura previsional es que se logró, según recuerda Rofman, con moratorias para quienes no hicieron aportes o los hicieron en cantidad insuficiente. Y al ser una medida con efecto temporal (sólo sirve a personas de hasta cierta edad, dado el período por el que se pueden declarar deudas) no soluciona el problema de una sociedad en la cual, si se considera a asalariados y cuentapropistas, el 46% de los trabajadores (según datos de la OIT) o el 49% (de acuerdo con la encuesta de deuda social de la Universidad Católica Argentina) no hace aportes.
Esa enorme deficiencia -vinculada a la precariedad laboral y que demuestra que de no haber cambios, la cobertura volverá a caer- desafía la necesidad de una mayor productividad, es decir, de elevar el valor de los bienes y servicios surgidos del trabajo de cada uno para así recaudar más, ya sea por aportes y contribuciones o por impuestos generales, las dos fuentes de recursos de las que dependen las jubilaciones. «En Taiwán hubo un alza de la productividad entre generaciones de 5 veces; acá, en los próximos 30 años podría crecer entre 50 y 60%», advierte Fanelli. Un estudio del Ieral muestra que entre 2011 y 2014, con el empleo estancado en la actividad privada, la productividad se redujo a razón de 0,9% por año.
Y mientras que la tasa de inversión en el país no llega a 20% del PBI, Fanelli señala que países que atravesaron mejor su transición demográfica llegaron a más de 30%. «Esta es una etapa en que se necesita ahorrar mucho y hoy eso no ocurre», dice. Y advierte sobre la necesidad de que los recursos vayan a inversión. «Porque se puede ahorrar y que eso no vaya a lo productivo; a nuestro país le pasa que tiene medio PBI en el exterior, y por eso, a los desafíos pendientes hay que agregar el de garantizar la seguridad jurídica», agrega.
Producir más, trabajar más
Así como las edades de ingreso y egreso del mercado laboral influyen para determinar la necesidad de recursos, poder contar con más trabajadores mejoraría la ecuación. «Entre las medidas posibles para abordar el desafío de la sostenibilidad están el aumento de las tasas de actividad (porcentaje de personas que trabajan o buscan hacerlo, sobre la población total) y de empleo, especialmente entre las mujeres y los jóvenes», dice Fabián Repetto, director del Programa de Protección Social de Cippec, quien agrega que también podría promoverse un alza de la población en edad de trabajar por flujos inmigratorios.
Actualmente, la participación de los jóvenes de entre 25 y 29 años no sólo es más baja aquí que en un grupo de países desarrollados como Estados Unidos, Alemania o España, sino que, además, la tasa cayó de 79,8 a 77,5% entre 2004 y 2014, según un informe basado en datos del Indec y de la OIT hecho por los economistas del Ieral Marcelo Capello, Gerardo García Oro y Laura Caullo.
En cuanto a la participación de las mujeres en el trabajo, la tasa, de 37,1%, es baja en relación con países como Estados Unidos (44,6%) o Brasil (44,1 por ciento).
¿Y qué pasa con los cambios en el propio sistema jubilatorio?
Una reforma «clásica», fuente de protestas en varias latitudes, es la suba de la edad jubilatoria. Para Rofman, lo ideal es ser flexibles y lograr el efecto positivo (para las cuentas de un país) derivado de una salida más tardía de la actividad laboral, pero sin imposiciones. «Si se obliga hay efectos negativos; quien por ahí iba a retrasar un poco su retiro, ante la incertidumbre se va en cuanto puede, y el efecto puede ser inverso al buscado», define. La recomendación es que existan incentivos para que las personas trabajen más tiempo, elevando el nivel de las prestaciones cuanto más años con aportes se logren sumar.
«Deberemos repensar la jubilación como un ingreso universal para los adultos mayores, financiado con recursos fiscales y complementado con sistemas de ahorro privado», dice el economista Eduardo Levy Yeyati, director de la consultora Elypsis, en línea con lo que muchos trabajadores actuales creen para su futuro.
Promover el ahorro de quienes tienen cierto nivel de ingresos aliviaría el efecto fiscal. Dicho sea de paso, la solución al problema de doble índole (económica y fiscal) que trae el envejecimiento no se resuelve en la antinomia «capitalización o reparto». «El tema es qué decide hacer la sociedad para pagar; en Chile el Estado se pudo correr de una parte, pero se hizo cargo del resto», describe Rofman.
Fruto no de una estrategia, sino de la eliminación del sistema de capitalización, la Anses tiene un fondo de garantía cuyas inversiones valen algo más que el pago anual de las prestaciones. Pero la sostenibilidad del sistema no depende de eso, sino del flujo de ingresos y del número de pasivos con los que se está y se estará obligado. El uso de ese fondo está previsto para un déficit temporal, pero su composición hace dudar de la efectividad: «En su mayoría es deuda pública, que podría netearse de modo de reducir el coeficiente de endeudamiento -opina Levy Yeyati-. El resto de los activos podría integrarse al Tesoro, tal vez en el marco de un fondo anticíclico que aísle el gasto social de vaivenes fiscales».
A sus 45 años, Lucas Nemesio, empresario bodeguero, admite que no piensa en su jubilación. «Creo que es como una caja de Pandora que abriremos en su momento», dice.
Entretanto, los expertos insisten en que los datos avisan… Y a un país, la sorpresa no se le debería permitir.
el tema en primera persona
Eugenio Caldararo
Profesión: contador
Edad: 35 años
«Espero tener ahorros para no necesitar la jubilación. Creo que lo ideal sería un piso que cubra lo básico y que quien trabaja bien ahorre»
Carla Bertolozzi
Profesión: empleada
Edad: 37 años
«La expectativa es estar igual o peor a lo que vive mi madre hoy. Por suerte tiene hijas que la ayudan. Espero que cambiemos para soñar algo mejor»
Fernando Silva
Profesión: Licenciado en Administración
Edad: 43 años
«Con la ley actual, la jubilacion es un impuesto mas. No se consideran los mejores años de salario sino los ultimos diez. Hay que modificar la ley»
Dolores Roccasalvo
Profesión: fotógrafa
Edad: 36 años
«Que en menos de 25 años se estructure un sistema de reparto justo y acorde con la situación, requiere un gran compromiso»
Agustín Meilan
Profesión: abogado
Edad: 38 años
«Nada hace pensar que las cosas serán distintas; con esfuerzo personal habrá que suplir la ineficiencia estatal»
Lucas Nemesio
Profesión: bodeguero
Edad: 45 años
«Ni siquiera pienso en ello. Personalmente creo que mi jubilación será fruto de la renta e inversión privada durante mis años activos».
Unos 138 frigoríficos cerraron y 21.000 puestos de trabajo ya no están. Las exportaciones, en su piso, y los jugadores, en retirada.
Por José del Rio.
Es el peor gobierno que le ha tocado al campo en toda la historia argentina.» La frase le corresponde a Luis Miguel Etchevehere, presidente de la Sociedad Rural Argentina. «Se depredaron los recursos de nuestro sector, del Banco Central, de la Anses; caímos en la producción y en la exportación de carne, y los alimentos finalmente subieron de precio», se enoja el número uno de la entidad del campo. Hoy, el 90% del resultado económico de una empresa agropecuaria se va en impuestos, según sus datos.
Y hay un rubro en el que la crisis no deja de generar nuevas víctimas: el de los frigoríficos. Irónicamente -en el sector- lo bautizaron vaca muerta y es la contracara de la esperanza petrolera que tiene la Argentina.
Los datos son elocuentes: desde el cierre de los mercados internacionales en la gestión de Guillermo Moreno, unos 138 frigoríficos bajaron sus persianas, los despidos afectaron a 21.000 trabajadores y se perdieron unos diez millones de cabezas en el stock ganadero local, según números que maneja el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Carne.
«La ecuación es simple. Bajaron los precios del mercado local porque se prohibieron las exportaciones, pero el negocio se destruyó y sin rentabilidad no hay empresa. Es un quebranto total», resume -desde el off the record- la realidad que atraviesa el sector quien fuera el número uno de un frigorífico local que pasó a manos brasileñas.
En 2014 se faenó un 17% menos de cabezas que en 2008 y la producción cayó un 14%. La política de cierre de las exportaciones arrancó en 2006 cuando la inflación avanzaba a paso galopante y Moreno desincentivó la producción de novillos para la venta al exterior, cuya faena cayó un 46%, es decir, en unos 2,1 millones de cabezas, según los datos del equipo económico de la Rural.
La información del Senasa avanza por el mismo camino: entre 2005 y 2010 abandonaron la actividad unos 27.000 productores ganaderos, según el registro oficial Renspa, y la tendencia está lejos de revertirse.
«Las exportaciones no dejaron de retroceder», agrega Etchevehere en el marco del ciclo Conversaciones de LA NACION. La participación de las carnes bovinas argentinas en el mercado mundial sigue cayendo. De ser los terceros exportadores del mundo con un volumen similar al de la India en 2005, se retrocedió consistentemente hasta el puesto 14, superados por Uruguay (10) y Paraguay (12), según los datos del Instituto de Estudios Económicos y Negociaciones Internacionales de la Sociedad Rural Argentina sobre la base de datos del International Trade Center.
«El cálculo incluye carnes frescas, refrigeradas y congeladas y da lugar a que una economía como la de Bielorrusia que entra 13,3 veces en el territorio argentino nos haya superado como exportadores en el ranking mundial de carnes», se lamenta Ernesto Ambrosetti, jefe de economistas de la Sociedad Rural. «Fue una década perdida para el sector», avanza Luis Bameule, ex presidente de Quickfood, la empresa creadora de la genérica Paty. La pérdida de stock ganadero se traduce en unos US$ 4000 millones menos de capital del sector, a los que hay que sumar entre 1000 y 1500 millones de dólares de flujo anual de exportaciones que no existieron por las restricciones. «Un dato adicional es que en 2006 se exportaban 770.000 toneladas y hoy se debería exportar más de un millón. Sin embargo, estamos en 200.000», dice Ambrosetti.
Durante unos siete años la cuota Hilton se incumplió por las disposiciones locales. «En el último año fue porque ya ni cierran los números para los envíos internacionales», suma Bameule. El cepo cambiario, las retenciones del 15 por ciento y los Registros de Operaciones de Exportación (ROE) figuran a la cabeza. Del total mundial de lo que se transa de carne en el mundo hoy la Argentina representa el 2 por ciento contra el 15 por ciento que supo ostentar hace 8 años.
El viernes, sin embargo, el Gobierno festejó a través de un comunicado de Cancillería que un tribunal arbitral de la Organización Mundial de Comercio le dio la razón en todos los reclamos principales que se habían formulado contra las medidas de Estados Unidos que prohíben el ingreso a ese país de carne vacuna fresca -refrigerada o congelada- desde todo el territorio argentino. «Es una buena noticia, pero lejos está de resolver la situación de fondo. Ahora recién comienzan tres meses de revisiones», afirmó un productor ganadero.
El consumo de carne vacuna en la Argentina no pasa por una situación mejor. El retroceso entre 2008 y 2014 fue de 68 a 60 kilos por habitante por año, mientras que el precio promedio de la carne al consumidor aumentó un 523% en el período de enero de 2008 a diciembre 2014. «Una cifra inferior a los de otros rubros de alimentos pero que es poco sustentable», grafica otro empresario del sector. Y agrega: «La situación es tal que los cierres dejaron de ser noticia». En la última semana la carne vacuna aumentó un 20%, según el propio sindicato de la actividad.
«El potencial era impresionante, pero salió todo al revés y revertirlo llevará tiempo», agrega Bameule. Hoy la esperanza de los productores es que los principales candidatos presenten sus proyectos de largo plazo. El gran enigma para ellos es Daniel Scioli, cuyos asesores dieron atisbos a puertas cerradas pero no en público. Mientras tanto, se intentará mañana darle una luz de esperanza al alicaído sector con el anuncio de un acuerdo en la cadena de la carne. El objetivo es preservar puestos de trabajo e intentar revertir la ironía de la otra vaca muerta.