Un nuevo temporal provocó inundaciones en cinco provincias y hay más de 5000 evacuados
La situación más crítica se registró ayer en Córdoba, donde el gobernador De la Sota aseguró que se trata del peor desastre en cincuenta años; las otras afectadas son Santa Fe, Santiago del Estero, San Luis y Catamarca.
CÓRDOBA – Cinco provincias con inundaciones, más de cinco mil evacuados, ciudades aisladas, ríos desbordados, caminos anegados, servicios básicos interrumpidos y clases suspendidas es el panorama que dejó ayer un nuevo temporal en la zona centro del país. Córdoba resultó otra vez la más afectada, a tal punto que el gobernador José Manuel de la Sota aseguró ayer que se trata de la peor catástrofe climática en la provincia de los últimos 50 años. Las otras provincias donde se registraron inundaciones fueron Santa Fe, Santiago del Estero, San Luis y Catamarca.
Vista aérea de Idiazábal, pueblo situado a unos 230 kilómetros de Córdoba capital, donde tuvieron que evacuar ayer a todos los pobladores. Foto: DyN
En Córdoba, el agua sigue sin dar tregua. En la madrugada de ayer volvió a llover con fuerza y la dimensión de la catástrofe impulsó al gobierno provincial -a instancias de una sugerencia del jefe del Tercer Cuerpo de Ejército- a dividir el territorio en cinco zonas operativas, cada una con un coordinador responsable. La provincia está declarada en «emergencia» y las ciudades más complicadas son Idiazábal (Sudeste) y Balnearia (San Justo), prácticamente con toda su población evacuada. El agua socavó dos conexiones subterráneas de fibra óptica, una en Jesús María y otra, en Capilla del Monte. Esto afectó el servicio de telefonía fija y móvil, y de transmisión de datos en todo el norte del país. Además, la catástrofe climática sumó la novena víctima en esa provincia luego de que encontraron ayer el cuerpo de Aylén Villacorta, la adolescente de 14 años que había desaparecido el miércoles pasado en el río Suquía.
Con unos 2200 evacuados en toda la provincia (800 de Idiazábal), De la Sota gestionará hoy ayuda financiera de la Nación en una reunión con el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, para hacer frente a la emergencia. Hace una semana -cuando los daños se limitaban a Sierras Chicas-, sólo para recuperar la infraestructura la estimación era de $ 540 millones, cifra que se había acordado con la administración central como un crédito para pagar dentro de tres años y en condiciones por discutir. Ahora son cuatro zonas más las que tienen daños de consideración.
«Hay que dejar de lado toda diferencia política para poner como prioridad salvar vidas, resolver problemas de la gente y preservar la paz social», dijo De la Sota, que mantiene un enfrentamiento con el kirchnerismo.
Para descentralizar las tareas de ayuda, la provincia se dividió así: Sierras Chicas (a las zonas afectadas por el temporal hace dos semanas se agregaron ahora Jesús María y Colonia Caroya); Ctalamochita (agrupa a Villa María, Villa Nueva, Bell Ville, Morrison y Ballesteros); San Justo y Río Primero (Balnearia es la población más golpeada), Sur y Sudeste (están los departamentos Unión, con los mayores daños en Idiazábal y Ordóñez, y Marcos Juárez), y Punilla (las mayores complicaciones son en La Cumbre y Capilla del Monte).
Desde Buenos Aires, el Ejército trasladó al parque industrial de Villa María diez camiones Unimog, dos para traslado de tropas, gomones para evacuación de gente y dos plantas potabilizadoras de agua, una de las cuales se instalará en Balnearia. Además, instaló un laboratorio informatizado para analizar en tiempo real los datos de las crecidas y ordenar, en lo posible, las evacuaciones.
Jesús María, Colonia Caroya, Sinsacate y Totoral quedaron aisladas por el agua, ya que el agua avanzó desde distintas direcciones. Además, se cayó el puente de emergencia instalado hace 48 horas por el Ejército. También sucumbió a la crecida del río Los Mistoles el puente de 25 metros que une Totoral con Las Peñas. La ruta 9 norte (principal vía de ingreso a la zona) estuvo cortada casi todo el día, al igual que la 17.
De la Sota insistió en pedir «templanza» a la población y enfatizó que en las reuniones mantenidas con los intendentes se consensuó que la clave es «preservar vidas», por lo que cualquier corte, apertura de canales o construcción de desvíos que sea necesario se hará aun cuando el agua escurra hacia los campos. «Después arreglaremos con los productores -dijo-. Tenemos que garantizar la paz social», repitió.
En Santa Fe, el panorama seguía siendo ayer muy crítico en unos diez barrios del norte de la capital provincial, con más de un millar de viviendas anegadas y cerca de 1200 evacuados. Si bien no llovía desde la tarde de ayer, la ciudad continuaba virtualmente paralizada por el asueto declarado ayer en oficinas públicas y actividades privadas. Tampoco circulaban los ómnibus del servicio urbano de pasajeros.
Según explicó el gobernador Antonio Bonfatti, la provincia está soportando «un fenómeno [climático] inusual», como consecuencia de las lluvias, que entre el miércoles pasado y ayer sumaron unos 500 milímetros. El dato toma relevancia si se tiene en cuenta que en sólo una semana llovió un cuarto de lo que suele llover en un año.
Santa Fe, luego del temporal. Foto: Télam
Los departamentos más afectados son La Capital, Las Colonias y Castellanos, en la zona centro-oeste; 9 de Julio y Vera, en la zona norte; parte de San Jerónimo, en el centro-sur; y San Martín, en la región sudoeste. La cantidad de agua caída en esas localidades mantiene cortadas rutas nacionales y provinciales, mientras que tres pueblos del oeste santafecino (Eustolia, Aurelia y Santa María Norte, todas en el sur del departamento de Castellanos) se encuentran completamente aislados debido al anegamiento de sus accesos.
No obstante, Bonfatti aclaró que por el momento «no es necesario declarar la emergencia hídrica». El mandatario dijo además que ya está conformado el comité de contingencia y se dispuso el monitoreo de toda la provincia. «No es de extrema gravedad, pero estamos alertas», aseguró.
En Santiago del Estero, en un lapso de tres horas cayeron alrededor de 100 milímetros en la capital, mientras en otros puntos de la provincia el registro se elevó a 300 mm. Las lluvias torrenciales complicaron la ya delicada situación de los habitantes del sudeste de la provincia, donde en los últimos meses se registraron marcas históricas de precipitaciones en ciudades como Bandera, Los Juríes, Pinto y Añatuya. Según datos oficiales, unas 300 personas permanecían evacuadas.
En San Luis hubo unos 1500 damnificados y la localidad más afectada fue Lafinur, un poblado del departamento de Junín. En Catamarca, unas 600 personas fueron evacuadas.
El barrio cordobés Sierras y Parques. Foto: Télam
Por su parte, el presidente del sector de Economías Regionales de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Raúl Robín, se reunió ayer con autoridades del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, para solicitar asistencia para los pequeños y medianos productores que han sufrido importantes pérdidas.
Respecto de la ayuda para los inundados, Cáritas habilitó una cuenta corriente para donaciones en el Banco Macro. Su número es 33070000001199/9, y está a nombre de Cáritas Arquidiocesana de Córdoba (CBU: 2850307-1 3000000011999-0, Sucursal Centro República 307, CUIT-30-66822464-0). La Fundación Sí, en tanto, está recolectando alimentos, pañales, agua, elementos de higiene y herramientas de trabajo. Se pueden acercar a sus sedes en Córdoba, en Colón 771, San Juan 55 y Lavalleja 851. En Buenos Aires, en Ángel Carranza 1962.
Estudio científico. Investigadores del prestigioso King’s College de Londres aseguran haber hallado cuáles son las medidas de largo y circunferencia estándar, tanto en reposo como en erección.
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Un nuevo estudio científico promete derribar una polémica eterna. Investigadores británicos presentaron este martes conclusiones sobre el tamaño considerado «normal» para el largo y la circunferencia del pene.
Publicado en la revista especializada de urología BJU International, el informe podría resultar útil para aconsejar a las personas preocupadas por el tamaño de su sexo, a veces al punto de padecerdismorfofobia (temor desproporcionado de tener un defecto corporal) o interrogantes acerca del uso del preservativo y las dimensiones del pene.
Con ese objetivo, el doctor David Veale del prestigioso King’s College de Londres y sus colegas se basaron en una serie de estudios para establecer un esquema gráfico o «nomograma» que representa la distribución del tamaño del pene en reposo o en erección y sus variantes normales.
Se trata de un diagrama similar al utilizado para evaluar las curvas de crecimiento (peso y talla) de los niños y las variaciones consideradas normales. Para realizar esta obra considerada de utilidad pública, los médicos británicos utilizaron 17 estudios realizados en unos 15.500 hombres, cuyo pene fue medido según un procedimiento estándar.
Según los gráficos, el largo de un pene en reposo es de 9,16 cms, y el de un pene en reposo estirado es de 13,24 cms. El largo promedio de un pene erecto es de 13,12 cms. La circunferencia del pene, siempre en valores promedio, pasa de 9,31 cms a 11,66 cms del reposo a la erección. Por otra parte, existe una «débil» correlación entre el largo en erección y la altura de la persona, según los autores.
Según el doctor Veale, «estos gráficos ayudarán a los médicos a tranquilizar a la gran mayoría de los hombres acerca del tamaño de su pene» dentro de los parámetros normales. Por definición, en los gráficos la mitad de los hombres se sitúan por debajo del valor promedio y la otra mitad por encima. La mayoría de los hombres observados en el estudio son caucásicos o de Medio Oriente, advierten los autores del estudio.
Argentina ocupa el segundo lugar entre las economías más «miserables» del mundo
Ranking de Bloomberg. Junto a Venezuela, Sudáfrica, Ucrania y Grecia, nuestro país quedó entre los cinco más «dolorosos para vivir y trabajar».
El servicio de investigación de Bloomberg calculó el «índice de la miseria» para 2015 y Argentina quedó en segundo lugar entre las 15 economías más miserables del mundo.
Se trata de un ranking que se publica anualmente de las 15 peores economías y se construye en base a la suma de la inflación y la tasa de desempleo por país, debido al efecto debilitador que tienen estas variables sobre los habitantes.
Venezuela, Argentina, Sudáfrica, Ucrania y Grecia quedaron como las primeras cinco economías más «dolorosas para vivir y trabajar».
Según informó la empresa de información sobre finanzas y mercados, el índice no presentó muchos cambios en sus primeros cuatro puestos con respecto al año pasado, ya que también incluían a Sudáfrica, Argentina y Venezuela.
El país bolivariano lideró el ranking con una tasa de inflación de 78,5%, que cuadriplicó al de la cuarta economía más miserable: Ucrania.
El informe también resaltó sobre Venezuela los problemas de escasez de productos básicos.
España, Rusia, Croacia, Turquia, Portugal, Italia, Colombia, Brasil, Eslovaquia e Indonesia, completaron el ranking de las 15 economías.
Lista de Forbes. Los multimillonarios del planeta siguen encabezados por el fundador de Microsoft, con 79.200 millones de dólares, 3.000 millones más que el año anterior. Mirá quiénes lo siguen.
Bill Gates, el hombre más rico del mundo, según Forbes, en una foto de 2001 en Times Square, promocionado el Windows XP. /AP
El cofundador de Microsoft y filántropo estadounidense Bill Gates se mantiene como el hombre más rico del mundo por delante del mexicano Carlos Slim, con una fortuna estimada en 79.200 millones de dólares, 3.000 millones más que el año anterior, según el ranking dado a conocer el lunes por la revista Forbes.
El rey mexicano de las telecomunicaciones Slim también vio aumentar su riqueza en más de 5.000 millones de dólares, de 72.000 millones a principios de 2014 a 77.100 millones actualmente, pero esto no le bastó para recuperar el trono que ostentó entre 2010 y 2013.
Carlos Slim.
El único cambio entre los cinco primeros de la lista de los multimillonarios es el ascenso del empresario e inversionista estadounidense Warren Buffett (USD 72.700 millones) del cuarto al tercer lugar, desplazando al español Amancio Ortega, creador de la marca de ropa Zara (64.500 millones de dólares), según Forbes.
En el quinto lugar se mantiene el estadounidense Larry Ellison, fundador de Oracle, con una fortuna de 54.300 millones de dólares.
Mark Zuckerberg.
Uno de los hechos más descatados de la nueva lista es el ingreso del fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, a los 20 primeros, con una fortuna personal estimada en 33.400 millones de dólares, 4.900 millones más que el año anterior.
El número de multimillonarios sigue creciendo y volvió a romper este año su récord absoluto, con 1.826 en lugar de los 1.645 de la anterior lista, según Forbes.
El aumento del dólar ante el euro tuvo un impacto significativo en la lista de este año, ayudando a los multimillonarios estadounidenses en detrimento de los europeos, agregó la revista.
Al hablar ante la Asamblea Legislativa, la presidenta Cristina Kirchner volvió a eludir las cuestiones que más preocupan a la sociedad argentina.
Una vez más, el mensaje de la presidenta de la Nación con motivo de la apertura de un nuevo período de sesiones ordinarias del Congreso se transformó en un acto de campaña, plagado de omisiones y falsedades y no exento de un tono amenazante hacia el Poder Judicial. Por si le faltaba un condimento a un discurso impropio para la ocasión, la titular del Poder Ejecutivo ni siquiera reparó en que, según lo dispuesto por la Constitución Nacional, debía anunciar formalmente que dejaba inauguradas las sesiones y no lo hizo.
Como de costumbre, Cristina Fernández de Kirchner habló prolongadamente. Esta vez, a lo largo de tres horas y cuarenta minutos. Sin embargo, durante tan extensa alocución, la jefa del Estado ni siquiera se ocupó de tres de las cuestiones que más preocupan a la sociedad argentina: la inseguridad, el narcotráfico y la inflación.
Se trata de un dato que, desde luego, no constituye una novedad. El término «inseguridad» tampoco fue mencionado por la Presidenta en sus mensajes ante la Asamblea Legislativa de los años 2009, 2010, 2012, 2013 y 2014. Sólo fue citado cuatro veces en su discurso de 2008 y dos en el de 2011. La palabra «inflación» apenas fue mencionada dos veces en el mensaje presidencial de anteayer, sin un análisis serio de este grave problema que acosa a los argentinos, especialmente a los más pobres, y una vez en 2012. Entretanto, el término «corrupción» no estuvo en la boca de la Presidenta ni una sola vez en los ocho mensajes con los cuales abrió los sucesivos períodos legislativos.
El último mensaje presidencial se caracterizó por la autorreferencialidad y la ausencia de autocrítica. Fue un típico discurso anclado en el pasado, que rara vez dio cuenta de nuestro presente y casi nunca del futuro. La excepción estuvo dada por su admisión de que no dejará un país cómodo para los dirigentes, una confirmación elíptica de que quien la suceda en la Casa Rosada recibirá varias bombas de tiempo.
La reiterada estrategia discursiva presidencial de comparar las distintas variables socioeconómicas de la actualidad con 2003, cuando la Argentina comenzaba a salir de una de las peores crisis de su historia, sirvió para intentar ocultar el agotamiento del modelo productivo durante la gestión de Cristina Kirchner. Particularmente, en el período iniciado por la Presidenta en diciembre de 2011, signado por un retroceso de la inversión productiva y de la creación de puestos de trabajo en el sector privado, fenómenos potenciados por el excesivo intervencionismo estatal, las restricciones en el comercio exterior, el aumento exorbitante de la presión tributaria, el crecimiento de la inflación y la instrumentación del cepo cambiario.
Nada dijo la primera mandataria acerca de un déficit fiscal que, en el último año, alcanzó un récord de 185.490 millones de pesos, cuando el presupuesto 2014 contemplaba un superávit de 830 millones. Tampoco expresó la Presidenta que sin la ayuda que el Tesoro Nacional recibió del Banco Central y de la Anses ese rojo hubiese llegado hasta los 306.000 millones de pesos, que equivaldrían al 6% del PBI.
En cualquier país serio, como el que se propuso en su campaña presidencial Néstor Kirchner allá por 2003, un jefe de Estado debería rendir cuentas acerca de por qué se generó semejante desfase con respecto al presupuesto aprobado por el Congreso.
Tampoco hubo ninguna explicación presidencial sobre el sideral aumento de la emisión monetaria, que ascendió en 2014 a unos 161.500 millones de pesos, duplicando prácticamente la del año anterior.
La Presidenta se jactó de que las reservas del Banco Central se han ubicado en estos días en torno de los 31.400 millones de dólares, a pesar de nueve corridas financieras. No aclaró que esa cifra es posible merced a un dibujo contable, sin el cual las reservas de libre disponibilidad apenas llegarían a la mitad.
Al hablar de la política de desendeudamiento de su gobierno, omitió el creciente endeudamiento del Banco Central con el sector financiero, cuyo stock de títulos pasó de 115.000 millones de pesos a 330.000 millones en el último año, ni mencionó la creciente deuda del Tesoro con la entidad monetaria.
Del mismo modo, se vanaglorió de que los bonos reestructurados de nuestro país ya cotizan por sobre su valor nominal, para lo cual citó un artículo del periodista del Financial Times Joseph Cotterill, quien, poco después de la alusión presidencial, dejó en ridículo a la primera mandataria argentina al aclarar que esa mejora se explicaba por el hecho de que los inversores descuentan que ella se irá en diciembre próximo y que la próxima administración nacional buscará solucionar el problema de la deuda en default.
Sólo como una broma de mal gusto podrían ser tomadas las expresiones de la Presidenta sobre una supuesta «desaceleración de los precios internos» y acerca de las bondades del programa Precios Cuidados, cuando el alza del costo de vida promedió en 2014 el 38%, de acuerdo con las estadísticas privadas relevadas por los bloques opositores del Congreso de la Nación.
El discurso presidencial, por supuesto, no citó cifras de pobreza, que desde hace más de un año no es medida oficialmente, y estuvo lleno de elevadísimos porcentajes de aumentos nominales de tres o cuatro dígitos registrados desde 2003 hasta hoy, que distarían de ser tales si se descontara la abultada inflación del mismo período. Los errores técnicos de la exposición presidencial fueron tan evidentes como el hecho de que, al hablar del ingreso de los habitantes, mencionó el sexto, el séptimo y el octavo quintil, cuando sólo puede haber cinco quintiles, que equivalen a dividir a la población en cinco partes.
Uno de los pocos anuncios económicos pasó por la reestatización de los trenes, pese a que, en rigor, éstos son estatales desde hace más de una década. Lo que efectivamente se buscará es quitarles a empresas privadas el gerenciamiento de determinadas líneas ferroviarias que le fue concedido por el Estado. Según la Presidenta, esa decisión no es el producto de su afán estatista, sino de la necesidad de mejorar la eficiencia y reducir el gasto. Si ése fuera su objetivo, habría que señalar que se acordó algo tarde, ya que la discrecionalidad y la falta de controles son responsabilidad del Gobierno, que congeló las tarifas e hizo que el sistema dependiera de una maraña de subsidios, que muchas veces escondieron negocios nada transparentes.
La primera mandataria instó a quienes la escuchaban a despojarse de cualquier corsé intelectual. Queda claro, sin embargo, que para ella todo lo que gestione el Estado será mejor administrado que lo que gerencie el sector privado. Una falacia con sobrados antecedentes.
Ciertas comparaciones pueden resultar odiosas. Sin embargo, resulta inevitable confrontar la omisión de Cristina Kirchner sobre el grave problema inflacionario con la firme decisión del flamante presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, quien al asumir su mandato anunció que una de las prioridades de su gestión será la lucha contra la inflación, a pesar de que ésta no llega a los dos dígitos. También el nuevo mandatario de Uruguay hizo una enérgica reivindicación del apego a la Constitución y un llamado al diálogo y a la unidad nacional.
A diferencia de Tabaré Vázquez, Cristina Kirchner volvió a profundizar anteayer las grietas que separan a los argentinos y nuevamente puso de manifiesto su particular visión sobre el principio de división de poderes. No sólo acusó una vez más a jueces y fiscales de integrar un «partido judicial», sino que, además, les endilgó haberse «independizado de la Constitución y de las leyes». Se trata de un ataque al Poder Judicial que debe interpretarse como una nueva presión frente a las investigaciones sobre corrupción pública que pesan sobre la propia Presidenta y algunos de sus funcionarios. También, como la tradicional resistencia del kirchnerismo al control de constitucionalidad de las leyes por la Justicia.
Llamó la atención su enojo a la hora de analizar el atentado contra la AMIA, olvidando que el kirchnerismo gobernó en 12 de los 21 años que han pasado desde aquella tragedia que aún sigue sin esclarecerse. Y en forma tan elíptica como irresponsable, dejó flotando su idea de que la voladura de la embajada de Israel, producida en 1992, pudo haber sido un autoatentado, al tiempo que pareció dudar de la responsabilidad de Irán en ambas masacres.
No menos estupor provocaron los cuestionamientos públicos de la primera mandataria al desaparecido fiscal Alberto Nisman, tras la aparición de un escrito de éste con elogios al Gobierno, que data de una fecha anterior a la firma del Memorándum de Entendimiento entre los gobiernos de la Argentina e Irán. Una actitud presidencial tan deleznable como inapropiada frente a alguien que está muerto e imposibilitado de defenderse.
En síntesis, la Presidenta perdió una magnífica oportunidad para despedirse, en su último discurso ante la Asamblea Legislativa, con algo de grandeza. En cambio, optó por una arenga populista en la que, por sobre su obligación de efectuar una seria rendición de cuentas y de proponer políticas públicas, puso cuestiones de índole absolutamente personal, que desnudaron su nulo apego por los principios republicanos, además de convertir un acontecimiento institucional en un acto partidario.
Una manifestacion de partidarios de Podemos, en Madrid David Ramos/Getty Images
Lo que ha sucedido en Grecia se ha quedado, por una vez, en Grecia, ¿o no?
En términos generales, no ha habido un contagio a los mercados de bonos europeos de las disputas griegas con la eurozona. Para la mayoría de inversionistas, Grecia debería dejar de centrar la atención y quedar en segundo plano, al menos durante un tiempo, ahora que se ha alcanzado un acuerdo provisional para prorrogar el plazo de su rescate. Pero siguen existiendo otras fuentes de riesgo político. España podría plantear desafíos e Italia podría ofrecer oportunidades.
El año pasado, los bonos españoles e italianos tuvieron un desempeño espectacular. España tenía ventaja, ya que ofrecía una rentabilidad del 16,7% frente al 15,1% de la deuda italiana, según Barclays. Para finales de octubre, la rentabilidad del bono español a 10 años era 0,4 puntos porcentuales inferior a la rentabilidad del bono italiano equivalente debido a que las reformas económicas de Madrid y el mayor crecimiento de España contrastaban con el estancamiento económico en Italia.
Pero este año, España va por detrás. Los bonos italianos ofrecen una rentabilidad del 3,2%, muy superior al 1,8% de la deuda española. La distancia entre las rentabilidades de los bonos a 10 años de ambos países se ha reducido a menos de 0,1 puntos porcentuales. Y la tendencia podría continuar.
Esto podría parecer sorprendente. Mientras que España ha recuperado el crecimiento, el desempeño económico de Italia es lamentable: lleva sin registrar un trimestre de crecimiento desde 2011. La deuda en el tercer trimestre de 2014 se situó en el 132% del Producto Interno Bruto, según Eurostat. La baja tasa de crecimiento nominal en Italia significa que el país aún no ha estabilizado ese ratio, pese a los tipos de interés históricamente bajos.
Sin embargo, los planes de compra de deuda soberana por parte del Banco Central Europeo están acabando con los temores que suscita esa situación. Tanto España como Italia se beneficiarán de ello. Pero a lo que las políticas del BCE no pueden hacer frente es al riesgo político, de igual manera que tampoco pueden mejorar la solvencia innata de los prestatarios.
España se enfrenta a desafíos tanto regionales como nacionales este año. El asunto de la independencia catalana sigue coleando. En la simbólica consulta soberanista de noviembre en Cataluña, cerca del 80% de los participantes estuvo a favor de la independencia, aunque el porcentaje de participación fue bajo. En enero, el presidente del Gobierno catalán, Artur Mas, anunció la convocatoria de elecciones anticipadas en Cataluña para el próximo 27 de septiembre, lo que garantiza que la atención seguirá puesta en el asunto de la independencia.
A nivel nacional, el partido de izquierda Podemos ha crecido con tanta fuerza que rivaliza con el Partido Popular por ocupar el primer puesto. Podemos ha hablado de reestructurar la deuda, de una masiva expansión monetaria, de aumentar los impuestos y de nacionalizar compañías concretas de sectores clave. No habrá elecciones parlamentarias hasta finales de año en España, pero el auge de Podemos influirá en la postura de otros partidos políticos.
Mientras tanto, el primer ministro italiano, Matteo Renzi, ha empezado a realizar progresos en materia de reformas, entre ellos en los mercados laborales y en el sistema bancario. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico afirma que si las implementa totalmente, las reformas previstas podrían aumentar el PIB en un 6% en 10 años.
La pregunta de si decantarse por Italia o España podría importar más que el año pasado. Los bajos niveles de rentabilidad significan que será más difícil obtener un rendimiento. La política en Grecia ya ha robado el protagonismo. Podría suceder lo mismo en España.
A report conducted by the OECD and commissioned by the U.S. Department of Education entitled Time for the U.S. to Reskill? has found that a staggering 36 million adults in the U.S. are “low-skilled.” That is, they lack the most basic skills in literacy, numeracy and problem-solving deemed minimally necessary for meaningful employment in a high-tech global economy.
According to the OECD, black and Hispanics are “three to four times more likely to have low skills than whites.” In addition, 43% of adult Hispanics and 35% of adult African-Americans possess low literacy skills compared with “only 10% of whites.” Moreover, one-third of these low-skill workers are immigrants.
While the U.S. prides itself as “a nation of immigrants,” it does not seem to be doing a good job – compared to other developed nations – in integrating immigrants into the workforce. Notes the OECD, “Non-English-speaking immigrants in the United States with low-educated parents are 10 times more likely to have low literacy skills (on a test in English) than native-born adults whose parents have at least a high school education. These odds are higher than the average for other industrialized countries, which … may indicate that the United States is not integrating immigrants as effectively as other countries through language classes or other services.”
What the OECD does not discuss, however, is that many of these immigrants may have entered the U.S. illegally. Thus, they may not be eligible, or may not believe they are eligible, for government-sponsored educational benefits. Moreover, because of their status, illegal immigrants might be afraid to get training in crucial language skills. In addition, English may not be spoken in the home, at work, or in their community, further hindering English language development.
Historically, the low-skill status of immigrants has not been so troubling. In fact, it has been a hallmark of the American immigrant experience for centuries. Whether Irish, German, Polish, Italian, Mexican, Chinese or what have you, new immigrants (legal or not) have historically taken the low-rung, low-skill jobs that more skilled or longstanding Americans no longer felt compelled to take.
Moreover, the children of these immigrants have historically gained access to new skills through America’s free and extensive primary and secondary schools, near-free community colleges and low-cost state universities. Consequently, they accrued far greater skills than their parents did, enabling they and their offspring to move quickly up the American economic ladder.
Unfortunately, this comforting narrative has been interrupted. And the anti-corporate nostrums of liberal economists like Paul Krugman – addressed in my previous column, “Education Is The Answer To Income Inequality” – are not making the resolution of this interruption any easier.
You see, over the last decade a near-permanent underclass of low-skilled workers has become a pernicious part of the American economic experience. The evidence is inescapable. According to the Programme for International Student Assessment (PISA), young adults in the U.S. have only slightly better skill sets than their parents or caregivers. Moreover, according to the OECD, “U.S. adults with low levels of education who have parents with low levels of education are 10 times more likely to have low skills than are those who have higher-educated parents.”
In other words, as our stagnant PISA results over the last decade confirm, the skills of young adults are not likely to improve anytime soon. Moreover, America’s low-skill legacy is being passed on from generation to generation. Notes the OECD, this “inter-generational link is much stronger in the United States than in other countries.”
Atrapada en su propio relato CFK profundiza el desgaste inherente a todo de fin de ciclo.
La servidumbre le teme. Todos los empleados de Cristina, desde los miembros del gabinete nacional hasta los ordenanzas de la Casa Rosada que hacen las tareas de limpieza, saben que la señora los está mirando y que, si por alguno que otro motivo los sospecha de deslealtad, no vacilará un solo momento en castigarlos por haberla traicionado. Por razones un tanto distintas, también le temen los líderes opositores y ciudadanos de a pie que presienten que al país le aguarda una etapa decididamente truculenta. Saben que a la Presidenta no se le ocurriría entrar dócilmente en esa buena noche en que descansan aquellos políticos cuyo ciclo se ha agotado.
Muchos se han convencido de que la Presidenta, al sentirse repudiada por un país que, con insolencia apenas soportable, se niega a agradecerle por el sinnúmero de beneficios con los que lo ha colmado, se ha propuesto enseñarle que su paciencia tiene límites y que no está dispuesta a tolerar más desplantes. Habrá llegado, pues, la hora de la venganza, de la implementación de una estrategia de tierra abrasada cada vez más brutal destinada a mostrar a sus enemigos, los que según parece ya incluyen en sus filas a una proporción sustancial del género humano, que la única alternativa auténtica al “proyecto” kirchnerista es un país sumido en la miseria sin seguridad de ningún tipo, que todo lo demás es verso neoliberal.
A Cristina le atribuyen una versión sui generis del planteo tradicional de mandatarios en apuros, yo o el caos, con la diferencia de que en esta oportunidad, el Gobierno mismo se encargará de hacer del país un aquelarre. Mientras que los adversarios de Cristina se aferran a la Constitución, nos aconsejan confiar en su sensatez y rezan para que la Argentina llegue al 10 de diciembre próximo sin que ocurra nada raro en los meses que aún la separan de la fecha que, suponen, los librará de la pesadilla que creen estar viviendo, los kirchneristas insisten en que hay golpistas en todas partes, que conspiradores al servicio de “poderes concentrados”, o sea, de la sinarquía de otros tiempos, están esforzándose por desestabilizar el país con la ayuda de cómplices foráneos ubicados en la CIA yanqui y el Mossad israelí.
De tomarse en serio la retórica oficial, para los kirchneristas el que nadie parezca tener el menor interés en fomentar una rebelión contra el statu quo es evidencia de la astucia satánica de los resueltos a poner fin cuanto antes a la gestión de Cristina. Puede que algunos defensores de la señora comprendan muy bien que no existe riesgo alguno de que haya un golpe, blando o duro, pero así y todo acatan las órdenes que les llegan desde arriba, razón por la que el pobre Jorge Capitanich profiere un dislate tras otro y Aníbal Fernández se divierte haciendo estallar las bombas verbales que tanto le encantan confeccionar.
En opinión de la incansable Elisa Carrió, Cristina y su aliado castrense, el general César Milani, están procurando “generar un autogolpe”. ¿Lo están? Si lo que entiende por autogolpe es la metamorfosis de un gobierno presuntamente democrático en un régimen impúdicamente autocrático, parece poco probable. Si bien al hablar tanto de la hipotética voluntad de sus adversarios de pisotear las reglas constitucionales la Presidenta y sus aliados se han pertrechado con pretextos más que suficientes como para permitirles emular al amigo venezolano Nicolás Maduro que se ha puesto a encarcelar a aquellos líderes opositores que cree peligrosos, los kirchneristas parecen más interesados en provocar al resto de la sociedad para que los eche que en instalar una dictadura a lo Fujimori. Por lo demás, en vista de que se las han arreglado para crear un desbarajuste fenomenal con el propósito de entregar a sus sucesores una crisis inmanejable para que se incineren, extrañaría mucho que optaran por intentar mantenerse en el poder en nombre de lo que según ellos es una revolución nacional y popular. La hoguera ya humeante que han preparado no es para ellos mismos sino para la oposición.
Todos los políticos son egocéntricos, pero pocos lo son tanto como Cristina que se supone víctima de una confabulación planetaria, de ahí la autocompasión a la que se entregó al enterarse de la muerte extraña del fiscal Alberto Nisman. De todos modos, si la Presidenta es víctima de algo es de su propio relato. Al elegir uno que se basaba en sus recuerdos, debidamente mejorados, de los emocionantes años setenta del siglo pasado, se condenó desde el vamos a gobernar un país que ya no existía, en circunstancias internacionales muy distintas de las imperantes cuando era una joven platense que soñaba con ser una abogada exitosa. Buena parte de los desastres que Cristina ha protagonizado, y de los cuales es responsable, puede atribuirse al intento quijotesco de aplicar recetas que ya habían fracasado varias décadas atrás con la esperanza, previsiblemente vana, de probar que los rebeldes de antaño no se habían equivocado. Por un rato, pudo imaginar que sí había descubierto el equivalente político y económico de la piedra filosofal que le permitiría transformar basura ideológica en oro, pero sólo se trataba de un boom de commodities, en especial de la soja, que fue desatado oportunamente por el resurgimiento de China. Sin el viento de cola así proporcionado que el Gobierno no supo aprovechar, volvió la triste normalidad y, con ella, una multitud de problemas que la Casa Rosada había pasado por alto.
A Cristina nunca le ha impresionado demasiado el país real, tan pluralista, tan veleidoso y, en ocasiones, tan díscolo, el que incluye a los centenares de miles de personas que, en muchos casos, la habían votado en las elecciones de octubre de 2011, que marcharon bajo un diluvio tropical para decirle que debería haber reaccionado de manera radicalmente distinta frente a la muerte Nisman. Siente que la Argentina que efectivamente existe no está a su altura, de ahí la negativa de sus habitantes a sacar provecho de las oportunidades que le dieron para desarrollarse tal y como había previsto.
La frustración que se apodera de ella toda vez que piensa en la terquedad ajena se ha convertido en el tema principal de aquellas misivas que difunde a través de las redes sociales y las alocuciones por las que emplea la cadena nacional. Que nadie me marque la cancha, dice, que nadie me grite o me golpee la mesa, tengo derecho a opinar de todo, estoy luchando contra una horda destituyente teledirigida por medios periodísticos y grupos económicos. En el mundo particular de Cristina, oponérsele es perverso, razón por la que quisiera liberarse de las limitaciones impuestas por la Constitución, por lo de la división de poderes que le impide manejar todo, por el ejército en las sombras de individuos malignos que se resisten a obedecerle.
La sentencia del político decimonónico Lord Acton, según la que el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente, ha sido confirmada por enésima vez por el gobierno actual que, a juicio de muchos, es el más venal de la historia del país, pero los daños causados por el poder excesivo no han sido meramente pecuniarios. También ha tenido consecuencias nefastas la propensión de Cristina a sobreestimar su propia capacidad para manejar los acontecimientos, como hizo aquel día de febrero de 2012 en Rosario cuando esbozó con los labios las palabras “vamos por todo”. De haber entendido la Presidenta que en democracia gobernar es una empresa colectiva y que por lo tanto el poder debería repartirse entre muchos, nos hubiera ahorrado una cantidad insólita de problemas, pero, rodeada como siempre ha estado por adulones serviles, entre ellos personajes de ideas más totalitarias que democráticas, fue de prever que andando el tiempo se refugiaría en un mundo propio en el que nadie se animaría a advertirle de lo peligroso que le resultarían ciertas decisiones.
Aunque la hostilidad visceral que siente Cristina hacia “el Partido Judicial” se debe más al temor a que tarde o temprano tenga que rendir cuentas, ante jueces que no la quieren, por el crecimiento notable de su patrimonio familiar en el transcurso de su mandato, que a la ideología autoritaria que ha improvisado, sabe que le convendría que la gente la imputara a sus necesidades políticas. De haber iniciado algunos años antes la ofensiva contra los jueces y fiscales que un día podrían investigar en serio los negocios dudosos de su familia, pudo haber logrado subordinar el Poder Judicial a sus designios, pero sólo comenzó a preocuparse luego de darse cuenta de que no habría posibilidad alguna de una reforma constitucional encaminada a permitirle eternizarse en la presidencia y que por lo tanto tendría que prepararse para pasar una temporada en cuarteles de invierno.
Desafortunadamente para ella, pero felizmente para el país, Cristina tardó en entender que la etapa triunfal de su carrera extraordinaria había llegado a su fin y que, por mucho que lo lamentara, no le sería dado desprenderse del pasado. Tampoco le será dado separarse del fantasma de Nisman; la acompañará no sólo mientras esté con vida sino también después, ya que en los libros de historia y en otros de ficción o en películas, las circunstancias de la muerte del fiscal y la manera en que la Presidenta reaccionó ante un hecho tan luctuoso como imprevisto ocuparán un lugar muy destacado.
CFK apuesta al fracaso del próximo gobierno y piensa dejar el campo minado. El rol de Máximo.
Juan Domingo Nestoron. Néstor Kirchner | Foto: Pablo Temes
Si esto fuera periodismo de investigación, se podría titular algo así como “Exclusivo: el plan de Cristina para volver en 2019 sin irse del todo”. Pero sólo se trata de una reflexión y un análisis político de las cartas que el Gobierno puso sobre la mesa y de algunos ases que todavía tiene en la manga. Es la hoja de ruta de los buitres santacruceños, más conocidos como pingüinos K.
◆ Inundar el Estado con cuadros de La Cámpora. Todos los días, en forma sigilosa, ingresan nuevos empleados o se incorporan a planta permanente los contratados. El objetivo es doble. Darles un sueldo alto y seguro que mantenga la fidelidad de los militantes y dejarlos como “topos” para tener información desde adentro de la futura administración. Y, llegado el caso, organizarlos para que actúen como quintacolumnistas. Es difícil establecer la cantidad de muchachos que se ocultaron en los pliegues del Estado, pero son varios miles. Hay oficinas que están copadas casi en su totalidad: Cancillería, jefatura de Gabinete, Secretaría de Medios, Ministerio de Justicia, Aerolíneas Argentinas, Anses y ahora van por la cuñada Alicia y su cartera de Desarrollo Social. Con Julio De Vido todavía no se atreven del todo. Tienen miedo de encontrar mucho dinero negro y acuerdos delictivos que no saben cómo manejar. De eso se encargará pronto Máximo Kirchner, un experto en transacciones oscuras.
◆ Entronizar a Cristina como una virgen política. Convertirla en una estampita que supere a Evita. Ese fue el objetivo de Máximo en su discurso. Bajarle el precio a todos los otros candidatos y marcar la cancha para siempre. Cristina es una jugadora distinta, de otra liga. Ganar en 2015 sin Cristina es como ganarle a la Selección sin Messi, dijo un camporista. Aquí hay diversas variantes en estudio. Instalar la consigna setentista de Kicillof al gobierno, Cristina al poder y encanutar la mayor cantidad de diputados y senadores posibles. Algunos plantean ir por afuera del Partido Justicialista e incluso del Frente para la Victoria. Sería la agrupación “Unidos y Organizados” y los estrategas quieren que Cristina compita como candidata a gobernadora o a diputada nacional en Buenos Aires. Juegan fuerte frente a la tibieza previsible de la oposición. Eso la dejaría como una poderosa jefa de la oposición, con poder territorial, con gran capacidad de daño frente al próximo presidente y de defensa frente al avance de los jueces en las causas que más la salpican de la matriz corrupta del Estado: Ricardo Jaime, Lázaro Báez y Amado Boudou.
◆ Transformar a Néstor en una leyenda. En el salvador de la patria. Fomentar las películas, los libros sobre su vida y obra. Tratar de reemplazar a Perón en la memoria colectiva. O decir que Néstor es el Perón actual. No es sólo por culto a la personalidad lo que están haciendo al bautizar absolutamente todo con su nombre. Quieren que Néstor parezca Dios porque está en todas partes. En escuelas, en calles, plazas, pero también en obras faraónicas como la represa, o el Centro Cultural en lo que fue el Correo Central o la torre más alta de la isla Demarchi que será más grande que el Central Park, pero que se llamará Parque Néstor Kirchner.
◆ Sembrar de tropa propia las listas en todo el país. Es un subproducto del punto anterior. Condicionar a gobernadores e intendentes para engordar su poderío parlamentario.
◆ Deslegitimar desde ahora al presidente que viene. Vaciar su triunfo. No le ganaron a nadie es la idea que ya fue explicitada más arriba. Repetir aquel discurso de Carlos Menem en el sentido de que Cristina está proscripta y que deberían reformar la Constitución para que sea el pueblo el que decida quién quiere que lo gobierne. Chavismo puro. Si se impone alguien más o menos cercano tipo Daniel Scioli, la idea es tomarle por asalto el gobierno. “Operativo Mariotto”, se llama eso. Si gana Mauricio Macri, hacerle la vida imposible.
◆ Recuperar el tono combativo. Sacar a la calle (lo dijo el comandante Máximo sin eufemismos en su discurso) los 40 mil que juntó La Cámpora en Argentinos Juniors y los 40 mil que convocó el Movimiento Evita en Ferro, más los experimentados piqueteros de Luis D’Elía y acusar de facho represor al que pretenda poner orden en el tránsito y en las ocupaciones masivas de terrenos.
◆ Dejar la economía exhausta. Multiplicar el calendario de pago de las deudas y gastar la mayor cantidad de reservas. Al más puro estilo del éxodo jujeño, incendiar las finanzas para dejar tierra arrasada, una herencia maldita que le haga todo muy cuesta arriba al sucesor de Cristina. Minar el terreno.
◆ Ocupar con jueces y fiscales amigos todas las vacantes. Cubrirse la retirada y las espaldas. Exigirles que protejan a Cristina para que jamás desfile por los tribunales. Ordenarles que apunten sus investigaciones hacia Mauricio Macri, Sergio Massa y Daniel Scioli, entre otros. Los espías de la inteligencia de la que tanto abusó el general César Milani, ya están acopiando carpetas para poder extorsionar a quien se atreva a cuestionar judicialmente a la Presidenta y a dos o tres más funcionarios del riñón. A todos no van a poder proteger. Dicen que a Amado Boudou, igual que a María Julia, lo van a entregar. No hay mejor defensa que un buen ataque.
Estas son algunas de las maniobras más o menos ocultas que el cristinismo está ejecutando. Néstor, Cristina y Máximo dejarán huella en la historia de estos 12 años y van a querer prolongar su conducción en el tiempo. El apellido Kirchner es el símbolo de una era en donde el Estado fue considerado propiedad de una familia y no el lugar donde un inquilino pasa un tiempo determinado. Desde aquellos comienzos en Río Gallegos, nunca abandonaron el poder. Nunca bajaron al llano. Siempre se llenaron los bolsillos porque uno de sus dogmas es que no se puede hacer política sin plata. Diana Conti lo confesó una vez con todas las letras.
Este es el itinerario político que tiene previsto Cristina para el próximo quinquenio. Una personalidad como ella jamás se retiraría a dar charlas por el mundo. Y este es un elemento que no puede estar ajeno de cualquier análisis del escenario que viene. Hay algunos dirigentes que están revisando todo a partir de estas comprobaciones. Cristina se irá del Gobierno, pero su intención es no abandonar jamás el poder.¿Está la oposición suficientemente cohesionada para dar batalla a semejante destino? ¿Alcanzan las actuales coaliciones y alianzas para gobernar frente a estos desafíos?
Ayer Cristina Kirchner lanzó su gobierno a la carrera electoral. Su discurso ante el Congreso fue el de un líder caudillesco que aspira a emocionar a sus seguidores con la promesa del poder, más allá de cualquier adversidad.
El argumento fue esquemático, como corresponde a una campaña. Recitó un rosario de cifras para demostrar que ha sido fiel a sus tres axiomas principales: que los pobres, por definición, tienen razón respecto de los ricos; que lo estatal, por definición, es mejor que lo privado, y que lo nacional, por definición, supera a lo extranjero. En otras palabras, reclamó la exclusividad del populismo. Para demostrar que esas consignas tendrán éxito recurrió a la profecía.
Dijo que percibe una atmósfera promisoria, como la del Bicentenario. La comparación es razonable. En aquel momento, el kirchnerismo venía de una derrota electoral. Pero hay diferencias importantes. En 2010 la economía se recuperaba de una caída abismal. Y el Tesoro acababa de apropiarse de las AFJP. Ahora la actividad está planchada y las cuentas tienen un déficit de 190.000 millones de pesos. El optimismo de los que miran la economía se debe a que, como tuiteó el corresponsal del Financial Times para refutar a la Presidenta, los mercados festejan que, en poco tiempo, ella se irá.
Cristina Kirchner debe demostrar que esa salida no representa un fin de ciclo. La necesidad de ganar las elecciones es más perentoria cuanto mayor es el riesgo judicial. Sólo el poder otorga impunidad, dijo Yabrán.
No debe sorprender, entonces, que ella dedicara el centro del discurso a la Justicia. Sobre todo a la denuncia de Alberto Nisman, punto de partida de una crisis que la tuvo sin oxígeno.
Ante el Congreso desplegó otra vez su teoría sobre el atentado contra la AMIA, e incluyó el de la embajada de Israel. La explicación derivó en severos ataques a la Corte Suprema y al Estado de Israel.
La Presidenta pidió que los carteles que muchos legisladores colocaron para exigir justicia para las víctimas de la mutual judía se orientaran hacia otro sector del recinto. Se refería a Ricardo Lorenzetti, cuyo rostro era enfocado por la TV. El reproche fue por la demora en el juicio por encubrimiento contra Carlos Menem y el juez Juan Galeano, entre otros. Tal vez jugó con fuego. Lorenzetti podría reivindicarse reabriendo el caso en que el juez Gabriel Cavallo absolvió a Galeano por peculado durante el proceso AMIA. En noviembre, la Procuración, a cargo de Alejandra Gils Carbó, enjuiciará de nuevo a Galeano. Si la Corte aceptara, avalaría la doctrina de la cosa juzgada fraudulenta, que es materia de un libro reciente de los penalistas Morgenstern y Orce. Ese respaldo estimularía otras revisiones. Entre ellas, la del sobreseimiento por enriquecimiento ilícito con que Norberto Oyarbide benefició al matrimonio Kirchner.
El reproche a Israel es más conocido: ¿por qué no se interesa en saber quién voló su embajada en 1992? Es una pregunta capciosa. La Presidenta inscribió ese ataque y el de la AMIA en el contexto de la negociación de Oslo entre Israel y Palestina. Recordó que esas tratativas llevaron a un fanático israelí a asesinar a Yitzhak Rabin. ¿Las dos masacres de Buenos Aires tuvieron la misma inspiración? ¿Habrá que penar a fundamentalistas islámicos? ¿O hubo extremistas israelíes?
Estas incógnitas, que están al filo de la teoría del autoatentado, tan habitual en el discurso antisemita, asomaron detrás del planteo de la Presidenta. Ella las completó con una improcedente indicación al juez Rodolfo Canicoba Corral: que pregunte al ex embajador Yitzhak Avirán por qué declaró, en enero del año pasado, que «la mayoría de los responsables del atentado contra la AMIA ya están en el otro mundo, y eso lo hicimos nosotros». Israel aclaró entonces que Avirán había dicho «una tontería». Pero la señora de Kirchner quiere hacer notar que un diplomático israelí desmiente que los autores de la AMIA sean los iraníes buscados por Interpol.
La Presidenta compartió estas especulaciones, anteayer al mediodía, con Guillermo Karcher, el secretario del papa Francisco, a quien le gustaría recibir este año en el país. No fue casual: en 1992, Karcher fue testigo del estallido de la embajada, porque vivía en la parroquia Mater Admirabilis.
Las cavilaciones de Cristina Kirchner, extrañísimas en quien durante varios años acusó a Irán, son una gran contribución a la seducción que ejerce la acusación de Nisman. Porque el texto que presentó el fiscal muerto debe su fuerza persuasiva no a su calidad jurídica, sino a que llena un vacío historiográfico. Buena parte de la opinión pública creyó en Nisman porque el Gobierno jamás pudo explicar su catastrófico acuerdo con Irán.
Ayer, la Presidenta volvió a demostrar que no puede hacerlo. Así como adujo que no podía acordar con los holdouts por la cláusula RUFO, pero también porque el reclamo es inaceptable, alegó que pactó con Mahmoud Ahmadinejad para sentar a los acusados ante el juez, pero también porque duda de que ellos sean los culpables.
Nisman cubrió la falta de una justificación razonable con una narración verosímil. Aun cuando desde el punto de vista penal sea inconsistente. La señora de Kirchner avanzó ayer sobre otra fragilidad de su denuncia: recordó que, como sostuvo Daniel Rafecas al descartar la investigación, el propio Nisman, para la misma fecha, había redactado y firmado un escrito con argumentos inversos a los de su imputación. En ese texto, dirigido al Poder Ejecutivo para gestionar sanciones contra Irán en el Consejo de Seguridad, elogió la política presidencial frente al atentado. Y admitió que el memorándum con Irán era una pasable alternativa frente a la parálisis del proceso.
Como está muerto, será difícil desentrañar por qué Nisman presentó el escrito acusatorio y guardó el otro en la caja fuerte de la fiscalía. Cristina Kirchner, que nunca se inhibe ante una ventaja, acusó por duplicidad a alguien que ya no puede defenderse. Al ensañarse, debilitó la calidad de su argumento.
Nisman no puede justificarse. Pero la señora de Kirchner esbozó una explicación. Como los atentados de 1992 y 1994, también la acusación del fiscal fue parte de una jugada internacional: en este caso, las negociaciones entre Irán y las potencias occidentales. ¿También la muerte de Nisman se inserta en esta trama? La Presidenta no lo dijo.
Las referencias judiciales de ayer fueron tan relevantes como las omisiones. No habló de un golpe judicial. Y aclaró que el «partido de los jueces» estaba integrado sólo por algunos. Esta moderación confirma que los tribunales de Comodoro Py y la Casa Rosada están embarcados en una negociación. En ella intervienen jueces y fiscales, cuyo interlocutor principal es Aníbal Fernández, coordinado con Carlos Zannini y Wado de Pedro. El desenlace de estas tratativas se verificará en dos procedimientos. ¿Claudio Bonadio citará a Máximo Kirchner en la causa Hotesur? ¿La Cámara Federal rechazará la negativa de Rafecas a investigar a la Presidenta?
Las conversaciones también se explican por el eclipse de Antonio Stiuso y de sus gestores judiciales. En Tribunales miran con detenimiento la formación de la nueva Agencia Federal de Inteligencia. Ya hay candidatos para comandarla. El más inquieto es Marcelo Saín, quien, respaldado por el CELS, defendió en el Congreso la eliminación del servicio secreto de la Policía Federal. ¿Qué dirá Aníbal Fernández?
Sin un alto el fuego en la Justicia, no hay plan electoral. Y ayer quedó demostrado que la señora de Kirchner apuesta a ganar las elecciones. Su estrategia es dedicarse sólo a quienes esperan salvatajes del Estado. Aquellos que, al revés, creen que sus vidas mejorarían si el Estado los deja de asfixiar, no son parte del programa. Después de presentar una piñata de subsidios, la Presidenta invocó a Perón y anunció que se hará cargo de los ferrocarriles operados por privados.
Como el ascenso de Aníbal Fernández y la incorporación de Wado de Pedro al gabinete, la apuesta ferroviaria fue pensada mirando a la provincia de Buenos Aires. Fortalece a Florencio Randazzo, clave en el trato con intendentes del conurbano, frente a Daniel Scioli, siempre en penitencia.
Sin embargo, la incógnita principal es otra: ¿qué papel jugará Cristina Kirchner? Ella advirtió a sus íntimos que, si no consigue un candidato competitivo, se postulará. ¿Gobernadora bonaerense? ¿Diputada nacional? Ayer, refiriéndose a Gerardo Morales, dijo: «Déjenlo. Yo también querré hablar cuando esté allí». ¿Fue un lapsus o una pista?
El tono proselitista coincidió con el lenguaje. Así como confirmó sus dificultades con el inglés, ella demostró su evolución con el lunfardo. Habló de «mangos» y de que «a las minas nos gustan las pilchas». Y, en un giro comentadísimo, dijo al ministro de Economía: «Axel no te distraigas. Néstor nunca se distraía». Después confesó que Florencia, su hija, le hizo notar esa característica del ex presidente. La observación, trivial, ilumina la peripecia del Gobierno. Si Moyano, los Eskenazi, Báez, Massa, Nisman o Stiuso se convirtieron en problemas, fue porque la Presidenta cayó en demasiadas distracciones.