Luego de años de gestos tibios y contradictorios respecto de la neutralidad de la Red, la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC, por sus siglas en inglés), por medio de su presidente, Tom Wheeler, anunció ayer en un artículo para la revista Wired que propondrá que las conexiones de Internet de banda ancha sean reclasificadas como servicio público en ese país. Quedarían así en el mismo nivel de la telefonía pública, bajo lo que se conoce como Título II, por la sección de la ley de telecomunicaciones de ese país, de 1934, que contempla los operadores comunes de comunicaciones.
Hasta ahora, Internet era considerada un «servicio de información», con muy poca regulación, en particular en lo referido a la neutralidad de la Red. Si la propuesta de Wheeler prospera, quedará prohibido que ciertos contenidos puedan viajar más rápido por Internet si sus gestores (por ejemplo, Netflix) pagan por ese privilegio. Tampoco será posible para los proveedores de Internet bloquear o ralentizar contenidos legales. Ambos conceptos son centrales a lo que se conoce como neutralidad de la Red y, en la propuesta de la FCC, que Wheeler había adelantado en enero, alcanzará también a las conexiones de datos móviles, es decir, la banda ancha para smartphones y otros dispositivos móviles.
El cambio es no obstante sorpresivo porque Wheeler había aceptado, el año último, que los proveedores de conexión entablaran acuerdos de tráfico de datos comercialmente razonables. El nuevo escenario descarta por entero tales acuerdos, de aprobarse. Sin embargo, el enfoque de la FCC no incluirá la regulación de tarifas ni la «desagregación del bucle local»; es decir, la conexión de la telefónica o el cable con el domicilio del usuario seguirá exclusivamente en manos de quienes la instalaron originalmente; es decir, no se verán obligados a compartir este trazado con otros operadores.
La comisión votará la propuesta el próximo 26 de febrero, casi seguramente a favor, pero se espera que encuentre una fuerte resistencia por parte de los grandes proveedores de Internet, que la perciben como «contraria a la innovación»; el año último, una corte federal de ese país había determinado que la FCC no tenía autoridad para regular sobre la neutralidad de la Red, en un caso promovido por Verizon.
La reacción de los usuarios ha sido, en cambio, mayormente positiva, a pesar de que la desagregación del bucle local sigue siendo para muchos consumidores estadounidenses un desideratum.
En principio, pues, la propuesta de la FCC concierne exclusivamente a la neutralidad de la Red, es decir, que todo tráfico de datos debe ser tratado de la misma forma. No afecta una de las partes de la infraestructura que más inversión requieren (el bucle local o última milla) ni las tarifas de los servicios. Quedará por ver, pues, si la dinámica de Internet, muy diferente de la de la telefonía pública, se adapta a una regulación más rígida que, a menos que se especifique lo contrario, involucra también a los proveedores de contenidos y servicios. El artículo de Wheeler, en inglés, aquí: http://www.wired.com/2015/02/fcc-chairman-wheeler-net-neutrality/.
Fuente: La Nación, 05/02/15.
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The World Is Watching Our Net Neutrality Debate, So Let’s Get It Right
By Ambassador Daniel A. Sepulveda.
Does the United States act in accordance with the same principles that we advocate to others? The answer needs to be yes.
When it comes to the debate on network neutrality, the world watches what we do at home. That’s one reason that the President’s commitment to network neutrality is so important: In the struggle to protect a global, open, and free internet, we must also protect it at home.
The President’s recent call to enshrine network neutrality principles in domestic regulation echoes our diplomatic efforts to prevent any centralized power—corporate or governmental—from picking winners and losers on the internet, as well as our efforts to promote freedom of expression and the free flow of information online. The President’s leadership on this issue comes at a critical time: Every day we see examples of governments around the world taking unfortunate steps to inhibit internet access, restrict freedom of expression, and impose barriers to the free flow of information.
Ambassador Daniel A. Sepulveda
Ambassador Daniel A. Sepulveda is the Deputy Assistant Secretary of State and U.S. Coordinator for International Communications and Information Policy.
The Russian government, just last month, pressured social media companies to block access to pages used to organize peaceful political protests. In China, authorities have blocked Gmail and Google search. In addition to ongoing and systematic efforts to control content and punish Chinese citizens who run afoul of political sensitivities, such measures are an effort to further diminish the Chinese people’s access to information, while effectively favoring Chinese Internet companies by blocking other providers from accessing its market. In Turkey, the government blocked access to Twitter for several weeks last year after the company refused to take down tweets that the government found politically objectionable. And in Hungary, there was an effort last autumn to impose a tax on data flows—a form of mandating paid access to users—which was ultimately abandoned after pressure from the public and the EU.
We can’t take the open internet for granted in America.
The U.S. government is working hard to preserve and protect the open internet, ensuring that it remains an engine for innovation, economic growth, and free expression. But we can’t take the open internet for granted in America. We need to ensure that internet service providers cannot abuse their control over internet infrastructure to block or throttle traffic, or improperly extract additional payments for access based on content, nationality, or the targeted end users.
Some opponents of network neutrality have argued that any possible classification of broadband access as a telecommunications service will undermine our ability to push back against efforts to assert more government control of the internet at the international level, including at the United Nations and the International Telecommunication Union. This argument is fundamentally flawed. The United States is committed to promoting greater access to the internet around the world, and we have and will continue to work with international organizations to further this goal. But that does not mean that we support a role for those international organizations—or any other regulator—to limit people’s right to use that internet access to freely express themselves, to communicate with others, or deliver innovative services from the edge of the networks in ways that will drive the global digital economy. There is a distinction between internet access and the content and services delivered over the internet, which is what people generally think of as the internet. We remain steadfast in opposing regulation of that content or services through international multilateral bodies.
The fight for network neutrality, like the fight for an open and free internet, is a clarion call for the world’s internet users and content creators to defend what has made the internet one of the world’s greatest enablers of global social and economic progress. In both of these efforts, the United States will lead—at home, by ensuring that service providers cannot pick winners and losers, and abroad, by ensuring that as more and more people get access to the internet, they are able to take advantage of all of its benefits to innovate, collaborate, and communicate with the rest of the world.
La ‘escucha activa’ hace que una conversación se sienta mejor
Por Elizabeth Bernstein.
¿Por qué algunas veces es tan difícil escuchar a nuestros seres queridos? Uno puede aprender habilidades de ‘escucha activa’ que ayudará a ambas partes a sentirse mejor en una conversación. Corbis
Cuando Traci Ruble y su esposo, Clemens Gantert, se fueron a dormir una noche reciente, él empezó a contarle cómo le había ido ese día en su empresa de software. Le explicó que cambios a una ley estatal afectarían la compañía y le habló sobre un problema técnico que estaba teniendo con un certificado de seguridad para el software.
Tras varios minutos, Ruble lo miró, soltó una carcajada y tomó el control remoto para encender el televisor. “Lo que sea que me estés diciendo me suena a chino”, le dijo Ruble, una terapeuta matrimonial y familiar.
“No puedo creer que te paguen por escuchar a la gente”, le respondió Gantert.
¿Por qué es tan difícil escuchar a nuestros seres queridos?
Los expertos dicen que por naturaleza no somos buenos para escuchar, por diversas razones. Tenemos la tendencia a cambiar de tema e interrumpir. Nos incomodan nuestras emociones, así que evitamos concentrarnos demasiado en las de otros. Preferimos hablar de nosotros, así que apuramos a los demás.
Además, hay algo que los estudiosos de las relaciones llaman el “agotamiento del oyente”. Todos hemos tenido que soportar a alguien que habla sin parar, usualmente sobre los mismos problemas. Cuando ofrecemos un consejo rápido o sugerimos maneras de componer la situación, podríamos estar inconscientemente tratando de protegernos del agotamiento.
“Los buenos oyentes resisten su inclinación natural a arreglar los problemas del otro y a mantener la conversación breve”, dice Graham D. Bodie, profesor adjunto de estudios de comunicación de la Universidad Estatal de Louisiana, quien estudia la ciencia de escuchar.
No es tan fácil como suena. Practique la “escucha activa”, un término que los expertos usan para describir la manera en que uno escucha cuando participa en la conversación, totalmente comprometido en ese momento con la otra persona, y no sólo sentado allí, escuchando a medias.
Piense en las diferentes maneras en que escucha música. Puede ponerla como fondo mientras hace otra cosa. O puede colocarse unos audífonos, darle su atención total y realmente percibir cómo lo afecta. Esa es la escucha activa.
Para escuchar de manera activa a una persona, necesitará dominar ciertos comportamientos, algunos verbales y otros no verbales, que demuestran su interés. Los investigadores los llaman “comportamientos de inmediatez”.
Empiece por guardar su teléfono y apagar el televisor. Siéntese y acérquese a su ser querido. Deje que sus expresiones faciales reflejen lo que él o ella está diciendo. Asegúrese de hacer contacto visual. Está enviando un mensaje no hablado: “Tienes mi atención. Estoy aquí para ti”. También deberá expresar esto verbalmente.
Legitime los sentimientos de la otra persona haciendo comentarios acerca de ellos: “Eso debe haber sido muy estresante”. Dele pie a la otra persona para que siga hablando haciendo preguntas abiertas: “¿Cómo te hace sentir eso?”, “¿Qué vas a hacer ahora?”.
Use palabras cortas como “claro” o incluso sonidos como “ajá”, que son alicientes mínimos para animarlos a que continúen. De vez en cuando parafrasee lo que su ser querido le está contando y acompañe el parafraseo con lo que los investigadores llaman una “revisión”: “¿Te estoy entendiendo bien?”
“La escucha activa empieza con el deseo real de ayudar a otra persona a analizar sus sentimientos”, dice Bodie. Toma tiempo. “No trate de arreglar el problema inmediatamente, no apresure las cosas”.
Bodie fue el investigador líder en un estudio publicado en Internet en enero en el Western Journal of Communication que analizó la eficiencia de los comportamientos de inmediatez que componen la escucha activa. Los investigadores dividieron a 342 personas en pares, luego le pidieron a una persona en cada pareja, el “revelador”, que describiera un evento estresante reciente, como un problema de salud, de relación o laboral. Luego le pidieron a esta persona que calificara a su oyente según su capacidad para escuchar y qué tan bien lo había hecho sentir.
En general, cuando un oyente demostró más de estos comportamientos —hacer contacto visual, parafrasear, hacer preguntas abiertas— el que habló percibió a su interlocutor como más presente emocionalmente, y se sintió mejor. Los comportamientos verbales, en promedio, eran el triple de efectivos que los no verbales para lograr este tipo de resultados.
Otra cosa que sugieren las conclusiones del estudio, dice Bodie, es que el oyente puede ser igual de útil por teléfono que en persona.
Un número de estudios sugiere que aunque tanto los hombres como las mujeres pueden ser oyentes igual de buenos, se suele esperar que las mujeres tengan un estándar más alto, afirma el profesor. Un hombre que no escucha bien no es tan sorprendente como una mujer que es una mala oyente. Culturalmente, esperamos que ellas escuchen mejor, dice.
En el caso de Ruble, su esposo le dijo que ella había herido sus sentimientos y ella se preguntó por qué a menudo no le prestaba atención. Pensó que, al menos en parte, era porque usualmente su esposo hablaba sobre software y trabajo, temas que ella considera “secos”, y que habitualmente no comparte sus emociones. La pareja de California lleva casada 11 años.
Ruble decidió poner en práctica sus habilidades profesionales de escucha y lo que llama “buena higiene auditiva”.
Ahora, cuando le presta atención a su esposo, apaga la computadora y el televisor. Si están en un restaurante, se coloca en la silla que mira hacia la pared, para poder concentrarse en su esposo. Se asegura de mirarlo a los ojos y desiste de su necesidad de hablar.
Este año, Ruble se ha propuesto reservar tiempo para conversar con su esposo más seguido. En la noche, después de que los niños se acuestan, apaga todos los aparatos electrónicos, enciende algunas velas y pone música. Luego ambos se sientan a leer y conversar.
“Sólo estoy tratando de detenerme y escucharlo”, cuenta. “Es el hombre que amo. Quiero que sienta que me importa”.
Fuente: The Wall Street Journal, 03/02/15.
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La escucha activa es una técnica y estrategia específica de la comunicación humana. Basada en el trabajo de Carl Rogers, es utilizada en campos como la enfermería, la psicoterapia y la resolución de conflictos. En 2002, Rost la definió como «un término genérico para definir una serie de comportamientos y actitudes que preparan al receptor a escuchar, a concentrarse en la persona que habla y a proporcionar respuestas (feedback)». Implica asimismo, entre otros aspectos, ofrecer disponibilidad y mostrar interés por la persona que habla. La escucha activa consiste en una forma de comunicación que demuestra al hablante que el oyente le ha entendido. Se refiere a la habilidad de escuchar no sólo lo que la persona está expresando directamente, sino también los sentimientos, ideas o pensamientos que subyacen a lo que se está diciendo.
Obstáculos que impiden escuchar con eficiencia
Existen algunos obstáculos que impiden que escuchemos con eficiencia y debemos ser conscientes de estos para poder superarlos:
Atención dividida. El tratar de hacer demasiadas cosas al mismo tiempo nos coloca y coloca al usuario en una posición inadecuada e incómoda..
Atención a nosotros mismos. Comprometemos nuestra capacidad de escuchar a la otra parte.
Pretender que escuchamos. Cuando en realidad no es así.
Normas para saber escuchar
Conocer e interpretar el lenguaje verbal y corporal de las personas.
Generar un clima emocional acogedor.
Expresar al otro que le escuchas. Para esto se debe desarrollar una función fática mostrando al otro una reciprocidad e interés sobre lo que está contando. Juega también un papel muy importante el lenguaje no verbal (gestos con la cabeza, con las manos, etc.).
Mostrar empatía (“entiendo lo que sientes”, “noto que”).
Parafrasear, es decir, resumir lo que ha dicho. Si alguna parte nos ha llamado la atención, podemos resaltar las palabras que más nos han impactado. Es una forma de dirigir la conversación, porque el hablante va a ampliar la información sobre lo que hemos subrayado. Así se demuestra que el otro está escuchando y entendiendo lo que le estás contando. (“entonces, según veo, lo que pasaba era que…” “¿Quieres decir que…?)
Reflejar el estado emocional. Además de que se le ha entendido, se le muestra que se sabe cómo se siente. Ayuda; pero no basta con decir: “sé cómo te sientes” o “te entiendo”.
Validar: mostrar que se acepta lo que dice aunque no se esté de acuerdo. Es aceptable lo que se dice, se entiende; aunque no se esté totalmente de acuerdo.
Estar completamente de acuerdo. Hay gente que la única forma que tiene de aceptar la empatía del otro es a través del acuerdo completo de la otra persona.
Emitir palabras de refuerzo o cumplidos (“me encanta hablar contigo”, “esto es muy divertido”).
Resumir (“o sea, que lo que estás diciendo es…”).
Dar señales de estar escuchando a la otra persona con expresiones como «ajá…» «ah…» «claro…», asintiendo con la cabeza y con expresiones corporales adecuadas.
Pedir que se aclare todo aquello que no se ha comprendido.
Proponer síntesis parciales que ayuden a centrar el asunto.
Respetar los silencios que se produzcan de forma natural en la conversación. Ser paciente y respetar el tiempo del otro.
Disposición psicológica, es decir, observar al otro y tener una disposición.
Elementos a evitar en la escucha activa
No distraerse.
No interrumpir al que habla. Espera a que la otra persona te dé paso, aunque no estés de acuerdo con lo que dice.
No juzgar. Recuerda el dicho bíblico: no juzgues y no serás juzgado.
No ofrecer ayuda o soluciones prematuras.
No rechazar lo que el otro siente (“Eso no es nada”)
No contar tu historia cuando el otro necesita hablarte .Recuerda que nadie escarmienta en cabeza ajena. Además, si te está contando algo es para que entiendas su problema y, si cuentas tu historia estaréis centrándoos en la tuya.
No contraargumentar (“Me siento mal” – “Y yo también”).
Evitar el “síndrome del experto”, es decir, tener la respuesta antes de que el otro cuente todo.
No rechazar las emociones que el otro manifiesta. Las emociones son reacciones automáticas que frecuentemente se dan en determinadas circunstancias; pero que no son obligatorias y no las controlamos. Por eso, decir a una persona que no debería sentir lo que siente implica un reproche sobre una conducta sobre la que la persona no tiene control. Hay que tener en cuenta que no está en su mano modificar ese sentimiento.
No solucionar el problema. Quien te lo está planteando quiere compartirlo contigo, pero él (ella) es la responsable de solucionarlo. Tú solamente puedes escuchar y dar tu opinión.
El Central volvió a bloquear la venta de dólares a importadores
Por Marcela Pagano.
Mercado cambiario. Avisó a los bancos informalmente que sólo podían comprar los exportadores. Alerta entre las empresas.
El Banco Central (BCRA) cerró ayer el grifo de divisas para los importadores. Ante la escasez de dólares y luego de los magros resultados obtenidos en la colocación del bono de YPF, la entidad que preside AlejandroVanoli optó por restringir la venta a empresas que tenían Declaraciones Juradas (DJAI) aprobadas. El volumen operado se contrajó un 42% y el BCRA fue el principal comprador de la rueda (se alzó con US$ 50 millones).
Los principales bancos confirmaron que la autoridad monetaria les informó ayer que sólo podrían liquidarse órdenes de compra de divisas contra órdenes de venta por exportaciones. Esto hizo que se registraran en el sistema SIOPEL solamente US$ 55 millones operados en contado, mientras que el volumen total fue de US$ 185 millones, US$ 78 millones menos que el día anterior.
La decisión del Central se produjo luego de los resultados de la colocación de YPF. Había decidido apurar la emisión de un bono en el exterior por instrucción oficial con la esperanza de conseguir dólares para las reservas. Pero la empresa recaudó un tercio menos de lo que había ido a buscar.
En lo que va de la semana, el billete en los bancos subió dos centavos, a $8,68, y los importadores salieron a apurar sus compras. Pero en las últimas dos semanas los agroexportadores liquidaron a razón de US$ 200 millones, la mitad de lo que liquidaban hace un mes, por lo que el BCRA tuvo que salir a vender divisas para reforzar la oferta. En las primeras tres ruedas de febrero vendió US$ 150 millones, mientras que las reservas cayeron US$ 209 millones (ayer cerraron en US$ 31.235 millones).
La Cámara de Importadores (CIRA) informó a sus afiliados sobre los “inconvenientes en los giros al exterior por pagos de importaciones. Mañana llevará ese tema a la reunión que directivos de la entidad mantendrán con Vanoli. “De manera sorpresiva y sin que mediara aviso de la autoridad monetaria, importadores socios de esta entidad nos han informado sobre inconvenientes que han tenido, en el día de la fecha, al solicitar a los bancos privados, giros al exterior en concepto de pagos por importaciones”, sostuvo CIRA en la carta.La orden oficial habría sido limitar el acceso al dólar para las empresas pero no para los ahorristas, que ayer se llevaron US$ 37 millones.
En el mercado esperan que tras el viaje de Cristina a China, se agilice la entrada de los dólares para el financiamiento de las centrales santacruceñas y la venta de divisas vuelva a normalizarse. “Se estima que entrarán US$ 200 o US$ 400 millones”, sostienen desde un banco. Aunque advierten: “un segundo día (de restricciones) podría generar escasez de dólar ahorro, y eso afectaría al blue”.
El tuit de Cristina desató indignación y ofensa en las redes sociales chinas
Por Mariano Obarrio.
PEKIN – El imprudente e insólito mensaje por Twitter de anteayer de la presidenta Cristina Kirchner tuvo repercusiones en decenas de los más grandes medios de prensa del mundo. Pero ayer explotó en las redes sociales de China cuando la noticia se trasladó a Weibo, la red equivalente a Twitter en este país. Cientos de usuarios y cibernautas chinos se manifestaron indignados con la jefa de Estado que visitó tres días esta ciudad en busca de inversiones y negocios y que partió hace pocas horas de regreso a Buenos Aires, con escala en Marruecos.
Consideraron sus tuits «ofensivos» hacia los orientales que hablan español al ironizar sobre «la campola«, el «aloz» y el «petlóleo« (Cámpora, arroz y petróleo).
«Los de países pequeños no tienen cabeza», decía un usuario, según tradujo la agencia EFE en un despacho emitido esta mañana. O «para pedir dinero, sí que quieres venir (a China) hasta en silla de ruedas», comentaba otro usuario.
Los periodistas locales, a medida de que se enteraban, no salían de su asombro y comentaban a sus colegas argentinos: «Es una falta de respeto, una ofensa, se interpreta como una burla».
Muchos se enteraron sólo hoy. Es que los diarios chinos, controlados por el Estado y por el gobierno de Xi Jinping, no se hicieron eco del inexplicable error diplomático de la Presidenta, cometido justo después de firmar con Xi una en el Palacio del Pueblo una ratificación de la «alianza estratégica integral», negocios millonarios sin licitación para empresas chinas en la Argentina convalidados por un tratado aun sin aprobación legislativa, y 15 convenios de inversiones entre ellos en energía nuclear por 13.000 millones de dólares.
Pese a que los chinos tienen prohibido el acceso a Twitter, los mensajes de Cristina se viralizaron por Weibo rápidamente. Las redes sociales ya desbordan a los medios tradicionales.
Luego de clausurar anteayer un foro de empresarios en Pekín la Presidenta publicó en Twitter un polémico comentario que se propagó a todo el mundo: «Más de 1.000 asistentes al evento ¿Serán todos de «La Cámpola» y vinieron sólo por el «aloz» y el «petróleo»? (sic)».
Eso fue considerado por los tuiteros y periodistas chinos como una burla al acento de los orientales que hablan español y reemplazan la «r» por la «l».
Cancillería y Casa Rosada, en alerta
En papelón presidencial generó alarmas en la Cancillería y en la Casa Rosada por el impacto negativo que pudiera tener en la nueva «alianza estratégica integral». Tantos meses y años de diplomacia para empañarlos por un tuit no era lo que se esperaba.
Hubo cierto alivio cuando se comprobó que ningún diario chino, de los controlados por el régimen de Xi Jinping, se hizo eco de la noticia. Incluso el China Daily consignaba la visita de Cristina Kirchner, que obtuvo todos sus objetivos comerciales, pero omitió la mención al tuiter.
Solo citó el fallido tuit, críticamente, el South China Morning Post, un diario de Hong Kong, escrito en inglés y muy leído en toda china por ser tan independiente que su página web está también censurada por el gobierno de Xi Jinping.
En rigor este diario desencadenó la viralización en la red Weibo, que usan todos los chinos que no quieren pagar un servicio de VPN para sortear la censura oficial a Twitter, Facebook, Google y otras miles de páginas.
La Cancillería de la República Popular China y el gobierno de Xi Jinping pasaron por alto el exabrupto de la Presidenta y evitaron la confrontación. Sucede que el interés superior chino es invertir y cerrar la mayor cantidad de negocios en Argentina con un gobierno que saben que finaliza en diciembre próximo pero puede dejarle contratos y adjudicaciones a su sucesor, que quedaría condicionado por demandas futuras de incumplimientos de convenios.
La paciencia oriental, y la conveniencia económica, hizo mucho para pacificar los ánimos. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Hong Lei, dijo en rueda de prensa, que «cada país tiene sus prácticas en la administración de internet. Eso queda dentro de la soberanía del país».
Un funcionario de la Cancillería china, que acompañaba a las delegaciones ayer, dijo a LA NACION: «No leí el Twitter». En cambio, a otros cronistas de su país les admitió «que ya sabíamos y no hay ningún problema».
Repercusiones
Las repercusiones por la red Weibo, en cambio, fueron la comidilla de los periodistas locales, de la prensa escrita y audiovisual, que no tienen posibilidades de informar más de lo que le permite el régimen comunista.
Uno de los usuarios chinos bajo pseudónimo aleccionó a la Presidenta con una reflexión sarcástica: «No debemos juzgar a los que tienen acento, porque eso supone que saben más de un idioma y tú no lo has demostrado. Así que no tienes derecho a reírte», dijo, según tradujo EFE.
Otro internauta pidió enardecido: «Por una vez, tendrían que desbloquear Twitter para que podamos insultarle directamente». Pero por ahora deberá conformarse con pagar otros programas de VPN para disimular el IP de su computadora y sortear la censura.
Otra polémica desopilante se desató con el habla de otros vecinos de la región. «Cristina (Fernández) no ha visto a un japonés hablando en español», dijo un ciudadano. Un segundo le respondió: «¿Y los coreanos?».
La Presidenta no hizo ayer ninguna aclaración y sólo se abocó a terminar su visita de Estado con dos reuniones protocolares con el primer ministro chino, Li Keqiang, y con el presidente de la Asamblea Nacional Popular (Parlamento chino), Zhang Dejiang.
Sin embargo, ayer pretendió suavizar su controvertido tuit con otro: «Sorry (perdón). ¿Sabes qué? Es que es tanto el exceso del ridículo y el absurdo, que sólo se digiere con humor. Sino (sic, debió decir «si no», separado) son muy, pero muy tóxicos».
El South China Morning Post, de Hong Kong, muy leído en China por ser un diario independiente, tituló la noticia de manera risueña: «Lice and petloleum’: Argentina’s president mocks Chinese accent as she meets Xi Jinping. Traducido: «Aloz y petloleo»: la presidenta argentina se burla del acento chino luego de reunirse con Xi Jinping.
En 2014 se vendieron 33.690 propiedades, 6,2% menos que el año anterior; en 2001 se había vendido 61,7% más; cerraron 800 inmobiliarias
La actividad inmobiliaria en la ciudad de Buenos Aires atraviesa uno de sus peores momentos históricos, de acuerdo con los últimos datos del sector. El año pasado, la compraventa de inmuebles cayó 6,2% respecto de 2013, según los datos del Colegio de Escribanos de la Capital. Se firmaron 33.690 escrituras, lo que representa el peor nivel en más de tres décadas, si se toman en cuenta las series históricas de esa entidad y del Registro de la Propiedad Inmueble.
No es todo: en los últimos tres años los precios sufrieron significativas bajas y, como producto de esta situación, cientos de firmas inmobiliarias cerraron sus puertas. Ni siquiera durante la crisis de 2001/2002 se registraron indicadores tan bajos.
La profundidad de la baja anual se dimensiona al comparar con 2001: el año de la mayor crisis económica que atravesó el país se vendieron 54.493 propiedades en la Capital, 61,7% más que el año pasado.
En diciembre, según los datos del Colegio de Escribanos porteño, se firmaron 3889 escrituras, 11,2% menos que en el mismo mes de 2013. «Diciembre suele tener más actividad que el resto del año, pero ese mes fue el más bajo de los últimos años y el acumulado estuvo por debajo de la mitad de un año promedio», explicó María Cecilia Herrero, presidenta del organismo.
El ciclo de esta crisis se inició en octubre de 2011, cuando el Gobierno instaló el cepo cambiario para evitar que siguiera la salida de dólares del sistema. En un mercado cuyas operaciones se pactaban básicamente en esa moneda, el derrumbe fue inevitable. Entre agosto y diciembre del año pasado, cada uno de esos meses fue el peor desde 1998, cuando comienza la serie estadística del Colegio de Escribanos.
Baja de precios
Los precios de las propiedades en Buenos Aires están más bajos que hace tres años.Desde el inicio del cepo cambiario los precios en dólares de los inmuebles bajaron entre 10 y 15%y se mantienen planchados en el último semestre, según el relevamiento trimestral de valores que realiza la consultora y portal especializado Reporte Inmobiliario.
«La dinámica de los últimos meses está demostrando que todavía no se tocó el piso en la caída. Por la proximidad al cambio de gobierno, los propietarios están demorando ventas ante la expectativa de alguna modificación en el mercado», dice Germán Gómez Picasso, director ejecutivo de esa entidad. A fines de 2014, el precio medio para un departamento estándar (2 a 3 ambientes) usado fue de US$ 1709 por metro cuadrado, mientras que hace dos años había alcanzado los US$ 1900.
Los analistas consultados por LA NACION coinciden en que las causas del bajo nivel de actividad van más allá de las restricciones para acceder a la compra de dólares. También se suman las dificultades de acceso al crédito hipotecario, una brecha más amplia entre salarios y precios, el contexto recesivo de la economía y la percepción de «precios altos» por parte de los compradores.
Los préstamos hipotecarios han prácticamente desaparecido del mercado, y los que están vigentes son de difícil acceso. Por ejemplo, para calificar para un crédito de 500.000 pesos (57.736 dólares al tipo de cambio oficial) a pagar en 10 años hace falta acreditar ingresos por unos $ 50.000 mensuales. Ese capital alcanza apenas para la mitad de una unidad de dos ambientes.
Roberto Arévalo, presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina (CIA), explica que quienes mejor han resistido la caída son los vendedores de inmuebles a estrenar, dado que «pudieron pesificar sus precios». Aunque este segmento todavía sigue siendo minoritario, la mayoría de las ventas en la Capital Federal son de unidades usadas.
El mercado inmobiliario tiene una polea de transmisión en la construcción. Los últimos datos disponibles de la Dirección General de Estadística de la Ciudad muestran que en el primer semestre de 2014 se edificaron 499.281 m2, 36% menos que dos años antes, cuando apenas comenzaba el cepo cambiario.
«En cambio, la devaluación de enero del año pasado fue el golpe de gracia para el mercado de propiedades usadas. A la imposibilidad de acceder a dólares se sumó que se pusieron más caras y eso retrasó más las operaciones», dijo Arévalo, y detalló que según las estadísticas de la CIA, sobre 100.000 propiedades de referencia ahora los precios están 2% abajo en dólares con respecto a un año atrás.
En este contexto, unas 800 inmobiliarias pidieron la suspensión o la baja de su matrícula en 2014, según los registros de la cámara sectorial.
La sensación térmica del operador se expresa en «la ingeniería» que debe hacer para concretar una venta. Antes del cepo cambiario, el precio se podía regatear hasta 7%. Hoy, el margen de negociación se ubica en 10%, pero con un volumen de operaciones mucho menor: bajan el precio los que les urge vender, si no, no venden. Para el presidente de la Cámara, «los siguientes meses pueden ser tan críticos como 2014, porque no hay soluciones mágicas. Nuestra expectativa es que el mercado pueda brindar alguna clase de recomposición, pero sólo a partir de 2016», remató.
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15%
Caída
Es el porcentaje en que bajaron los precios en dólares de los inmuebles desde el inicio del cepo cambiario, en octubre de 2011, según el relevamiento de la consultora.
En una época donde guardamos todo en la nube a merced de cualquier servicio de inteligencia es una buena noticia tener un formato físico relativamente seguro.
De esto se trata el pen drvie encriptado de Toshiba, que cumple con lo más básico de mover información pero completo con encripción AES-256 de todo lo que lleva.
El pen drive cuenta con un mini teclado que obliga al usuario a ingresar un PIN para habilitar el uso de los datos, la encripción es por hardware así que hasat que uno no habilita el PIN correcto los datos no podrán desbloquearse.
Con tres LED indica el estado y si se ingresa diez veces de forma incorrecta el pen drive automáticamente borra todos los datos.
El público al cual está orientado es empresarial y de gobierno, áreas donde no se pueden permitir perder información confidencial, las capacidades van de 4GB, 8GB. 16GB y 32GB y los precios a partir de USD95 a USD 200, disponible desde Abril.
Para el Guinness: dos de cada tres billetes en circulación son de 100 pesos
Por Javier Blanco.
La insólita situación es consecuencia de la decisión del Gobierno de no emitir papeles de mayor denominación; de esa forma busca no admitir el impacto de la inflación
La obstinada decisión del Gobierno de no emitir billetes de mayor denominación, en un vano intento de tratar de disimular el reflejo que tiene la elevada inflación (ante la evidente pérdida de poder adquisitivo del papel moneda), alcanzó niveles insospechados.
Según cifras que divulgó ayer el Banco Central (BCRA), por estos días ya dos de cada tres billetes en circulación son de $ 100, es decir, el mayor monto posible entre las emisiones vigentes en circulación.
Las otras cinco denominaciones que aún conviven en la calle (los billetes de 2, 5, 10, 20 y 50 pesos) se reparten el tercio restante, lo que ayuda a entender por qué algunos de esos billetes son tan difíciles de hallar o, virtualmente, han desaparecido de los cajeros automáticos.
Los economistas dudan de que exista en otras economías una oferta monetaria tan desbalanceada. «Es una situación insólita que deriva de una obstinación y que traslada problemas al manejo diario de los ciudadanos», sostiene Pedro Rabassa, de Empiria Consultores.
Sabe de qué habla. Por su pasado en el BCRA (estuvo a cargo de la administración de las reservas en la gestión Redrado), fue testigo de cómo «fueron al tacho» varios proyectos para sacar billetes de mayor denominación sólo porque el Poder Ejecutivo los rebotaba. «El último intento serio debe haber sido el de 2010, cuando se quiso emitir de $ 200 aprovechando el Bicentenario», recuerda.
Parte de esa negativa obedeció a la necesidad de justificar públicamente la estatización de la imprenta Ciccone y, de paso, cubrir las desprolijidades que dejó el desembarco del opaco The Old Fund, en lo que luego se conoció como el «Bodougate».
El seguimiento de las cifras sobre circulación que periódicamente publica el BCRA permite observar que, en el último año, la masa de billetes en circulación creció de 3988,1 a 4747,9 millones de unidades, es decir, 17%.
Pero también revela que 662,3 millones de los 759,8 millones de billetes que se agregaron a la oferta, es decir, el 87,5% de los nuevos billetes que salieron, correspondieron a la mayor denominación posible.
En ese mismo lapso, que va de inicios de febrero de 2014 a la actualidad, dejaron de circular 7,1 millones de billetes de $ 50 y se incrementó sólo marginalmente la circulación del resto de las denominaciones. Por esta razón, la porción de billetes de $ 100 sobre la oferta total creció de 62 a 66% durante el período.
Incluso, por la necesidad de emitir sin pausa para compensar la mayor cantidad de billetes que demanda una economía inflacionaria (y el mayor deterioro físico que deviene de un mayor pase de manos), el Gobierno debió archivar su idea de dar de baja los billetes de $ 100 que llevan la imagen de Julio Argentino Roca para reemplazarlos íntegramente por los de Evita. «Para 2015 habremos completado los reemplazos», se había entusiasmado hace dos años la presidenta de la Casa de Moneda, Katya Daura.
Los afiches, pósteres y cuadros de Néstor Kirchner, omnipresentes en el edificio del Indec, sobre Diagonal Sur. Foto: Francisco Jueguen
Las sombras invaden el Indec. Pocos caminan por sus pasillos a las 17.30 de un caliente viernes de enero. Todo lo que aún se mueve ya se está despidiendo. «¿Busca algo?», pregunta desde atrás de un gabinete metálico y oxidado la única empleada presente en el tercer piso. «Cuidado, hoy esto es un terreno hostil», alerta gente que trabaja en el organismo de las estadísticas, colonizado en 2007 por el kirchnerismo hasta convertirlo en una poderosa máquina de mentir.
La oficina principal de la Dirección de Precios, detrás de una puerta marrón con ojo de buey, parece una más en el viejo edificio de Diagonal Sur al 600. Pero no. Es el escenario de un crimen. Ocho años atrás, ahí empezó a cometerse una violación institucional que todavía perdura: la adulteración de las estadísticas sobre inflación.
Video: Ocho años de lucha contra la intervención del Indec:
«Kirchner quiere tu cabeza», le dijo una jefa del Indec a Graciela Bevacqua, directora de Precios, la mañana del lunes 29 de enero de 2007. Era la secuela de un 2006 repleto de presiones sobre esas dos mujeres.
Temeroso por la inflación, Néstor Kirchner había ordenado al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno , que apretara a las dos técnicas para obtener la lista de informantes del Indec. El objetivo: obligar a las fuentes del organismo a rebajar sus precios cuando los encuestadores pasaran a relevarlos. Moreno no logró doblegar a los directores del instituto, pero no se rindió. Por el contrario, redobló su apuesta.
El 29 de enero pasado se cumplieron ocho años de la intervención oficial , que incluyó, desde el primer día, la persecución de trabajadores.
«Néstor se pasó todo 2006 haciendo acuerdos de precios. Estaba muy preocupado», contó alguien que fue ministro en esos años. «Creía que la Argentina en materia de precios era como un alcohólico recuperado: si le mostrabas la inflación, se iba todo al demonio.»
Embravecida por los elevados precios de la lechuga, el turismo y las prepagas, el último fin de semana de enero de 2007 la mano derecha de Moreno y recién nombrada al frente del Indec, Beatriz Paglieri, había acordado con varios directores nacionales no difundir el índice de inflación que Bevacqua venía calculando. Para la tercera semana de enero ya sumaba 2,1%, cifra intolerable para el inicio de un año de elecciones presidenciales.
Una semana después todo tomó un tinte más formal. El decreto 100, del 6 de febrero, desplazó a Bevacqua y nombró a Paglieri a cargo de la Dirección de Precios. Un día antes -tras forzar a los encargados del Departamento de Informática a retocar un documento público-, el Gobierno había difundido el primer dato de inflación manipulado: en enero, según el Indec, los precios habían subido 1,1%.
Las entrañas del Indec han dejado de ser las de un organismo técnico. Hoy se parecen más a las de una unidad básica.
Muchos de los que formaron parte de la historia más sombría del organismo militan ahora en la oposición. Alberto Fernández , Miguel Peirano, Sergio Massa , Martín Lousteau y Julio Cobos , entre otros, reclaman una urgente normalización del Indec. De los tres principales candidatos presidenciales (Mauricio Macri, Daniel Scioli y Massa), el único que se niega a dar una definición tajante sobre el futuro del organismo es Scioli.
Estética de búnker de campaña en una oficina. Foto: Francisco Jueguen
«Es necesario que vuelva el equipo de técnicos anterior a la intervención», dice el ex vicepresidente Julio Cobos . «El problema será cómo volver a ensamblar todo lo que se destruyó.»
«El error nuestro fue creerle a Moreno que dentro del Indec había una confabulación con fines electorales», admite el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández.
«A Moreno hay que denunciarlo penalmente. Yo lo voy a hacer investigar», sostiene Massa.
«La desconfianza en el Indec tiene múltiples consecuencias negativas», analiza Lousteau, ex ministro de Economía de Cristina Kirchner. «Desde el punto de vista del hacedor de política económica, volás sin instrumentos. Además, cuando la gente percibe otra inflación que la que calcula el Indec, deja de creer en todos los otros datos.»
«Cualquiera que sea el próximo presidente va a cambiar el Indec. Se demostró que la estrategia fue un fracaso en términos de expectativa inflacionaria», afirma Peirano, ex jefe del Palacio de Hacienda durante el kirchnerismo.
Ningún dato elaborado por el Indec es confiable. Los resultados del nuevo índice de inflación a nivel nacional (IPC-Nu), de Axel Kicillof, ya renovaron las sospechas
LA NACION quiso consultar a Moreno, Felisa Miceli, Axel Kicillof y al actual director del Indec, Norberto Itzcovich. Ninguno aceptó.
Las entrañas del Indec han dejado de ser las de un organismo técnico. Hoy se parecen más a las de una unidad básica. «Clarín miente, LA NACION oligarca», dice un afiche que adorna la entrada a todos los ascensores de los diez pisos del edificio. La leyenda reaparece en la enorme bandera contra el multimedio que oculta la fachada de los pisos superiores. Las fotos de Néstor Kirchner se multiplican y se intercalan con pósteres de la agrupación Evita Inmortal y panfletos contra los «fondos buitre». La decoración cambia si se está en los pisos «amigables» -los dominados por UPCN, gremio que es la mano de obra de la intervención- o de ATE (los «enemigos»).
Hoy, ningún dato elaborado por el Indec es confiable. Los resultados del nuevo índice de inflación a nivel nacional (IPC-Nu), de Axel Kicillof, ya renovaron las sospechas. La composición de las canastas regionales nunca fue publicada y el instituto no difunde desde 2008 los precios promedio de los productos que releva. Varios especialistas comenzaron además a denunciar que, gracias a cambios metodológicos en el relevo de información en los comercios, creció la incidencia del programa Precios Cuidados en el IPC-Nu. Es una trampa para contener el aumento del índice.
Por «problemas de empalme», desde fines de 2013 el organismo dejó de publicar las canastas para calcular la pobreza e indigencia. La aguja del desempleo se mantiene inmóvil a pesar de la recesión. La tasa de empleo cae al mismo nivel que la tasa de actividad, en un contexto negativo. No hay experto en el país que no diga que lo lógico es que ocurra exactamente lo contrario
Por «problemas de empalme», desde fines de 2013 el organismo dejó de publicar las canastas para calcular la pobreza e indigencia.
La destrucción estadística sólo fue posible gracias al desmantelamiento institucional. «La intervención desplazó a muchos técnicos y al mismo tiempo tomó mucha patota», cuenta el delegado de ATE-Indec Fabio Peñalva. En 2006 había, según el Consejo Académico de Evaluación y Seguimiento (CAES), 1210 trabajadores, cifra que se había mantenido estable desde 1995. En 2007 (año de la intervención), la plantilla creció 24,9% (a 1506 trabajadores). Para la Oficina Nacional de Empleo Público, hasta el primer trimestre de 2013, el Indec tenía 1537 empleados, muchos en situación de precariedad (contratados o tercerizados).
Moreno se convirtió en el nuevo gerente de Recursos Humanos del Indec. Varios de los vigilantes de precios en el Mercado Central y militantes de su unidad básica (Pueblo Peronista) ocuparon cargos directivos en el organismo.
Llegaron también los barrabravas que formaron «la patota». Uno de ellos, Ariel «el Gusano» Pugliese, investigado por el asesinato de Marcelo Cejas, hincha de Tigre, el 25 de junio de 2007, tomó notoriedad en 2010 al revolear sillas en la Feria del Libro. En octubre pasado fue el turno del «Gordo Maxi» y el «Gordito Farfán», dos barras de Excursionistas. Ambos eran empleados del sector Logística del Indec cuando fueron detenidos por ser parte de una presunta banda que traficaba drogas. El allanamiento, en la sede del Indec, terminó con el secuestro de 300 gramos de pasta base escondidos en la caldera.
Los trabajadores que apoyaron la intervención se beneficiaron con cargos, mejores sueldos y ascensos. También algunos directores. Un ejemplo: la manipulación del índice de precios impulsó artificialmente el índice de crecimiento y, a su vez, el valor de los cupones atados a ese indicador. Susana Rosental, que elabora ese índice, admitió en su declaración jurada ante la Oficina Anticorrupción que a fines de 2012 tenía en su poder $ 72.194 en títulos en dólares vinculados al PBI. Ya se ve: el Indec es hoy tierra de oportunidades.
La destrucción estadística sólo fue posible gracias al desmantelamiento institucional
Las causas en la Justicia que tramita el juez Rodolfo Canicoba Corral por el Indec son dos. Una investiga lo que ocurrió con el IPC-GBA y el posible delito de «falsificación de documento público». La otra es parte del voto «no positivo» de Julio Cobos a Cristina Kirchner.
«Clarín miente. la nacion oligarca», en todos los ascensores. Foto: Francisco Jueguen
Eran las 7 de la mañana de un día de septiembre de 2007. Patricia Giménez, entonces directora de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE) de Mendoza, manejaba su auto camino a la oficina cuando la radio la estremeció. Se enteró en un noticiero de que el Indec había «corregido» su índice de precios de agosto. Para la DEIE, la inflación de ese mes había sido 3,1%. En Buenos Aires, el Indec de Moreno la bajó a 1,5%.
«La llamé a Laura Montero [en ese momento ministra de Economía provincial y hoy senadora nacional] y me dijo que mantuviera el número original, que ya íbamos a hablar con el gobernador Cobos», recuerda Giménez.
Intervino el gobernador. «Mandé una nota al jefe de Gabinete e hicimos la denuncia penal», cuenta. También hizo su parte el entonces jefe de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas (FIA), Manuel Garrido: «Accedimos a los registros informáticos. Los índices dibujados aparecían con la letra T. Los promedios que fijaban estaban por debajo de la cifra menor ponderada. Un técnico en estadísticas estableció que los resultados oficiales eran matemáticamente imposibles».
Moreno y Lousteau presentaron en la Casa Rosada sus propios planes para transformar el IPC. Cristina Kirchner no sólo eligió el diseñado por Moreno, sino que le pidió a Lousteau que lo presentara públicamente.
Moreno derrotó a todos por una razón: Moreno era Kirchner. Cristina heredó ese vínculo con el secretario de Comercio, pero con un cambio cualitativo. «Moreno es como un rottweiler. Kirchner lo tenía atado y a veces lo hacía chumbar. Cristina lo dejaba suelto en el jardín», grafica Alberto Fernández.
Luego de que Miceli y Roberto Feletti perdieran su batalla frente al rottweiler, todos los ministros de Economía kirchneristas sucumbieron ante Moreno. Ninguno cuestionó la falsificación de las estadísticas en público mientras participó del Gobierno. Dicen que sí lo hicieron en privado.
Peirano renunció luego de una discusión en Olivos con Moreno, Fernández y Néstor y Cristina Kirchner. «Las diferencias entre esta presidenta [electa] y usted son muy grandes», le dijo Cristina a Peirano después de que éste le reprochara a Moreno la persecución de los trabajadores en el Indec, la manipulación de las estadísticas y los primeros roces con los productores del agro.
Lousteau confió en sus buenos vínculos con Moreno desde sus tiempos de presidente del Banco Provincia. Pero antes de que saliera el primer IPC bajo su comando, en enero de 2008, Moreno se le adelantó y anunció que la inflación había sido de 0,8%. «Era matemáticamente imposible que el nivel general diera eso porque el transporte había subido 20%», relatan cerca del ex ministro.
Moreno y Lousteau presentaron en la Casa Rosada sus propios planes para transformar el IPC. Cristina Kirchner no sólo eligió el diseñado por Moreno, sino que le pidió a Lousteau que lo presentara públicamente. La crisis del campo aceleró su renuncia. El programa de Moreno fue dado a conocer por Alberto Fernández en 2008 en el hotel Sheraton de Pilar, para evitar protestas. «La metodología era correcta», se atajó Fernández. «El problema era que falsearon los datos.»
Desde 2007, el Indec se erige como símbolo de un capítulo fundamental del «relato» o «historia oficial» de los gobiernos kirchneristas.
La noche en que se votó la polémica resolución 125 en el Senado, un muñeco con la cara de Cobos apareció ahorcado en el décimo piso del Indec. Para oxigenar el gabinete, Massa reemplazó a Alberto Fernández. Massa y el flamante ministro de Economía, Amado Boudou (que lo había acompañado en la Anses), reclamaron a varias universidades un informe de situación sobre el Indec. Cuando los académicos lo terminaron, en 2010, nunca fueron recibidos por Boudou.
En el entorno de Massa recuerdan en especial un viernes de 2008. El decreto estaba firmado: se iba a intervenir el Indec. El hombre a cargo del organismo iba a ser Santiago Montoya. El secretario legal y técnico, Carlos Zannini, llevó el documento al despacho de Cristina Kirchner. La iniciativa murió ahí. «Decían que Montoya no era garantía», relata uno de los involucrados. Por ese entonces a cargo de Rentas en el gobierno de Scioli, Montoya había aceptado la misión, pero con condiciones. Más tarde también lo rechazarían como cabeza de la AFIP.
Desde 2007, el Indec se erige como símbolo de un capítulo fundamental del «relato» o «historia oficial» de los gobiernos kirchneristas. En plena crisis económica, el 2 de diciembre de 2013, Cristina Kirchner desplazó a Moreno. Kicillof, que en otras épocas había criticado la manipulación de las estadísticas por parte del Indec, llegó a la conducción de Economía. Su plan era volver a endeudarse y para eso, asesorado por el Fondo Monetario, lanzó el IPC-Nu. Además cortó algunos concursos sospechados y desplazó a un ariete de la intervención en el Indec: la directora Ana María Edwin. Pero no la abandonó: fue premiada con otro cargo en el Gobierno. De todos modos, el Indec gestado por Moreno se mantiene hasta hoy. La Presidenta no quiere cambios allí.
Una imagen explica por qué. En el segundo piso del Indec -donde están sus conductores-, un cuadro muestra al que, muchos años después, parece seguir siendo el verdadero patrón del lugar. El inspirador. El que lo hizo posible. Néstor Kirchner.