El Central volvió a bloquear la venta de dólares a importadores
Por Marcela Pagano.
Mercado cambiario. Avisó a los bancos informalmente que sólo podían comprar los exportadores. Alerta entre las empresas.
El Banco Central (BCRA) cerró ayer el grifo de divisas para los importadores. Ante la escasez de dólares y luego de los magros resultados obtenidos en la colocación del bono de YPF, la entidad que preside AlejandroVanoli optó por restringir la venta a empresas que tenían Declaraciones Juradas (DJAI) aprobadas. El volumen operado se contrajó un 42% y el BCRA fue el principal comprador de la rueda (se alzó con US$ 50 millones).
Los principales bancos confirmaron que la autoridad monetaria les informó ayer que sólo podrían liquidarse órdenes de compra de divisas contra órdenes de venta por exportaciones. Esto hizo que se registraran en el sistema SIOPEL solamente US$ 55 millones operados en contado, mientras que el volumen total fue de US$ 185 millones, US$ 78 millones menos que el día anterior.
La decisión del Central se produjo luego de los resultados de la colocación de YPF. Había decidido apurar la emisión de un bono en el exterior por instrucción oficial con la esperanza de conseguir dólares para las reservas. Pero la empresa recaudó un tercio menos de lo que había ido a buscar.
En lo que va de la semana, el billete en los bancos subió dos centavos, a $8,68, y los importadores salieron a apurar sus compras. Pero en las últimas dos semanas los agroexportadores liquidaron a razón de US$ 200 millones, la mitad de lo que liquidaban hace un mes, por lo que el BCRA tuvo que salir a vender divisas para reforzar la oferta. En las primeras tres ruedas de febrero vendió US$ 150 millones, mientras que las reservas cayeron US$ 209 millones (ayer cerraron en US$ 31.235 millones).
La Cámara de Importadores (CIRA) informó a sus afiliados sobre los “inconvenientes en los giros al exterior por pagos de importaciones. Mañana llevará ese tema a la reunión que directivos de la entidad mantendrán con Vanoli. “De manera sorpresiva y sin que mediara aviso de la autoridad monetaria, importadores socios de esta entidad nos han informado sobre inconvenientes que han tenido, en el día de la fecha, al solicitar a los bancos privados, giros al exterior en concepto de pagos por importaciones”, sostuvo CIRA en la carta.La orden oficial habría sido limitar el acceso al dólar para las empresas pero no para los ahorristas, que ayer se llevaron US$ 37 millones.
En el mercado esperan que tras el viaje de Cristina a China, se agilice la entrada de los dólares para el financiamiento de las centrales santacruceñas y la venta de divisas vuelva a normalizarse. “Se estima que entrarán US$ 200 o US$ 400 millones”, sostienen desde un banco. Aunque advierten: “un segundo día (de restricciones) podría generar escasez de dólar ahorro, y eso afectaría al blue”.
El tuit de Cristina desató indignación y ofensa en las redes sociales chinas
Por Mariano Obarrio.
PEKIN – El imprudente e insólito mensaje por Twitter de anteayer de la presidenta Cristina Kirchner tuvo repercusiones en decenas de los más grandes medios de prensa del mundo. Pero ayer explotó en las redes sociales de China cuando la noticia se trasladó a Weibo, la red equivalente a Twitter en este país. Cientos de usuarios y cibernautas chinos se manifestaron indignados con la jefa de Estado que visitó tres días esta ciudad en busca de inversiones y negocios y que partió hace pocas horas de regreso a Buenos Aires, con escala en Marruecos.
Consideraron sus tuits «ofensivos» hacia los orientales que hablan español al ironizar sobre «la campola«, el «aloz» y el «petlóleo« (Cámpora, arroz y petróleo).
«Los de países pequeños no tienen cabeza», decía un usuario, según tradujo la agencia EFE en un despacho emitido esta mañana. O «para pedir dinero, sí que quieres venir (a China) hasta en silla de ruedas», comentaba otro usuario.
Los periodistas locales, a medida de que se enteraban, no salían de su asombro y comentaban a sus colegas argentinos: «Es una falta de respeto, una ofensa, se interpreta como una burla».
Muchos se enteraron sólo hoy. Es que los diarios chinos, controlados por el Estado y por el gobierno de Xi Jinping, no se hicieron eco del inexplicable error diplomático de la Presidenta, cometido justo después de firmar con Xi una en el Palacio del Pueblo una ratificación de la «alianza estratégica integral», negocios millonarios sin licitación para empresas chinas en la Argentina convalidados por un tratado aun sin aprobación legislativa, y 15 convenios de inversiones entre ellos en energía nuclear por 13.000 millones de dólares.
Pese a que los chinos tienen prohibido el acceso a Twitter, los mensajes de Cristina se viralizaron por Weibo rápidamente. Las redes sociales ya desbordan a los medios tradicionales.
Luego de clausurar anteayer un foro de empresarios en Pekín la Presidenta publicó en Twitter un polémico comentario que se propagó a todo el mundo: «Más de 1.000 asistentes al evento ¿Serán todos de «La Cámpola» y vinieron sólo por el «aloz» y el «petróleo»? (sic)».
Eso fue considerado por los tuiteros y periodistas chinos como una burla al acento de los orientales que hablan español y reemplazan la «r» por la «l».
Cancillería y Casa Rosada, en alerta
En papelón presidencial generó alarmas en la Cancillería y en la Casa Rosada por el impacto negativo que pudiera tener en la nueva «alianza estratégica integral». Tantos meses y años de diplomacia para empañarlos por un tuit no era lo que se esperaba.
Hubo cierto alivio cuando se comprobó que ningún diario chino, de los controlados por el régimen de Xi Jinping, se hizo eco de la noticia. Incluso el China Daily consignaba la visita de Cristina Kirchner, que obtuvo todos sus objetivos comerciales, pero omitió la mención al tuiter.
Solo citó el fallido tuit, críticamente, el South China Morning Post, un diario de Hong Kong, escrito en inglés y muy leído en toda china por ser tan independiente que su página web está también censurada por el gobierno de Xi Jinping.
En rigor este diario desencadenó la viralización en la red Weibo, que usan todos los chinos que no quieren pagar un servicio de VPN para sortear la censura oficial a Twitter, Facebook, Google y otras miles de páginas.
La Cancillería de la República Popular China y el gobierno de Xi Jinping pasaron por alto el exabrupto de la Presidenta y evitaron la confrontación. Sucede que el interés superior chino es invertir y cerrar la mayor cantidad de negocios en Argentina con un gobierno que saben que finaliza en diciembre próximo pero puede dejarle contratos y adjudicaciones a su sucesor, que quedaría condicionado por demandas futuras de incumplimientos de convenios.
La paciencia oriental, y la conveniencia económica, hizo mucho para pacificar los ánimos. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Hong Lei, dijo en rueda de prensa, que «cada país tiene sus prácticas en la administración de internet. Eso queda dentro de la soberanía del país».
Un funcionario de la Cancillería china, que acompañaba a las delegaciones ayer, dijo a LA NACION: «No leí el Twitter». En cambio, a otros cronistas de su país les admitió «que ya sabíamos y no hay ningún problema».
Repercusiones
Las repercusiones por la red Weibo, en cambio, fueron la comidilla de los periodistas locales, de la prensa escrita y audiovisual, que no tienen posibilidades de informar más de lo que le permite el régimen comunista.
Uno de los usuarios chinos bajo pseudónimo aleccionó a la Presidenta con una reflexión sarcástica: «No debemos juzgar a los que tienen acento, porque eso supone que saben más de un idioma y tú no lo has demostrado. Así que no tienes derecho a reírte», dijo, según tradujo EFE.
Otro internauta pidió enardecido: «Por una vez, tendrían que desbloquear Twitter para que podamos insultarle directamente». Pero por ahora deberá conformarse con pagar otros programas de VPN para disimular el IP de su computadora y sortear la censura.
Otra polémica desopilante se desató con el habla de otros vecinos de la región. «Cristina (Fernández) no ha visto a un japonés hablando en español», dijo un ciudadano. Un segundo le respondió: «¿Y los coreanos?».
La Presidenta no hizo ayer ninguna aclaración y sólo se abocó a terminar su visita de Estado con dos reuniones protocolares con el primer ministro chino, Li Keqiang, y con el presidente de la Asamblea Nacional Popular (Parlamento chino), Zhang Dejiang.
Sin embargo, ayer pretendió suavizar su controvertido tuit con otro: «Sorry (perdón). ¿Sabes qué? Es que es tanto el exceso del ridículo y el absurdo, que sólo se digiere con humor. Sino (sic, debió decir «si no», separado) son muy, pero muy tóxicos».
El South China Morning Post, de Hong Kong, muy leído en China por ser un diario independiente, tituló la noticia de manera risueña: «Lice and petloleum’: Argentina’s president mocks Chinese accent as she meets Xi Jinping. Traducido: «Aloz y petloleo»: la presidenta argentina se burla del acento chino luego de reunirse con Xi Jinping.
En 2014 se vendieron 33.690 propiedades, 6,2% menos que el año anterior; en 2001 se había vendido 61,7% más; cerraron 800 inmobiliarias
La actividad inmobiliaria en la ciudad de Buenos Aires atraviesa uno de sus peores momentos históricos, de acuerdo con los últimos datos del sector. El año pasado, la compraventa de inmuebles cayó 6,2% respecto de 2013, según los datos del Colegio de Escribanos de la Capital. Se firmaron 33.690 escrituras, lo que representa el peor nivel en más de tres décadas, si se toman en cuenta las series históricas de esa entidad y del Registro de la Propiedad Inmueble.
No es todo: en los últimos tres años los precios sufrieron significativas bajas y, como producto de esta situación, cientos de firmas inmobiliarias cerraron sus puertas. Ni siquiera durante la crisis de 2001/2002 se registraron indicadores tan bajos.
La profundidad de la baja anual se dimensiona al comparar con 2001: el año de la mayor crisis económica que atravesó el país se vendieron 54.493 propiedades en la Capital, 61,7% más que el año pasado.
En diciembre, según los datos del Colegio de Escribanos porteño, se firmaron 3889 escrituras, 11,2% menos que en el mismo mes de 2013. «Diciembre suele tener más actividad que el resto del año, pero ese mes fue el más bajo de los últimos años y el acumulado estuvo por debajo de la mitad de un año promedio», explicó María Cecilia Herrero, presidenta del organismo.
El ciclo de esta crisis se inició en octubre de 2011, cuando el Gobierno instaló el cepo cambiario para evitar que siguiera la salida de dólares del sistema. En un mercado cuyas operaciones se pactaban básicamente en esa moneda, el derrumbe fue inevitable. Entre agosto y diciembre del año pasado, cada uno de esos meses fue el peor desde 1998, cuando comienza la serie estadística del Colegio de Escribanos.
Baja de precios
Los precios de las propiedades en Buenos Aires están más bajos que hace tres años.Desde el inicio del cepo cambiario los precios en dólares de los inmuebles bajaron entre 10 y 15%y se mantienen planchados en el último semestre, según el relevamiento trimestral de valores que realiza la consultora y portal especializado Reporte Inmobiliario.
«La dinámica de los últimos meses está demostrando que todavía no se tocó el piso en la caída. Por la proximidad al cambio de gobierno, los propietarios están demorando ventas ante la expectativa de alguna modificación en el mercado», dice Germán Gómez Picasso, director ejecutivo de esa entidad. A fines de 2014, el precio medio para un departamento estándar (2 a 3 ambientes) usado fue de US$ 1709 por metro cuadrado, mientras que hace dos años había alcanzado los US$ 1900.
Los analistas consultados por LA NACION coinciden en que las causas del bajo nivel de actividad van más allá de las restricciones para acceder a la compra de dólares. También se suman las dificultades de acceso al crédito hipotecario, una brecha más amplia entre salarios y precios, el contexto recesivo de la economía y la percepción de «precios altos» por parte de los compradores.
Los préstamos hipotecarios han prácticamente desaparecido del mercado, y los que están vigentes son de difícil acceso. Por ejemplo, para calificar para un crédito de 500.000 pesos (57.736 dólares al tipo de cambio oficial) a pagar en 10 años hace falta acreditar ingresos por unos $ 50.000 mensuales. Ese capital alcanza apenas para la mitad de una unidad de dos ambientes.
Roberto Arévalo, presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina (CIA), explica que quienes mejor han resistido la caída son los vendedores de inmuebles a estrenar, dado que «pudieron pesificar sus precios». Aunque este segmento todavía sigue siendo minoritario, la mayoría de las ventas en la Capital Federal son de unidades usadas.
El mercado inmobiliario tiene una polea de transmisión en la construcción. Los últimos datos disponibles de la Dirección General de Estadística de la Ciudad muestran que en el primer semestre de 2014 se edificaron 499.281 m2, 36% menos que dos años antes, cuando apenas comenzaba el cepo cambiario.
«En cambio, la devaluación de enero del año pasado fue el golpe de gracia para el mercado de propiedades usadas. A la imposibilidad de acceder a dólares se sumó que se pusieron más caras y eso retrasó más las operaciones», dijo Arévalo, y detalló que según las estadísticas de la CIA, sobre 100.000 propiedades de referencia ahora los precios están 2% abajo en dólares con respecto a un año atrás.
En este contexto, unas 800 inmobiliarias pidieron la suspensión o la baja de su matrícula en 2014, según los registros de la cámara sectorial.
La sensación térmica del operador se expresa en «la ingeniería» que debe hacer para concretar una venta. Antes del cepo cambiario, el precio se podía regatear hasta 7%. Hoy, el margen de negociación se ubica en 10%, pero con un volumen de operaciones mucho menor: bajan el precio los que les urge vender, si no, no venden. Para el presidente de la Cámara, «los siguientes meses pueden ser tan críticos como 2014, porque no hay soluciones mágicas. Nuestra expectativa es que el mercado pueda brindar alguna clase de recomposición, pero sólo a partir de 2016», remató.
——-
15%
Caída
Es el porcentaje en que bajaron los precios en dólares de los inmuebles desde el inicio del cepo cambiario, en octubre de 2011, según el relevamiento de la consultora.
En una época donde guardamos todo en la nube a merced de cualquier servicio de inteligencia es una buena noticia tener un formato físico relativamente seguro.
De esto se trata el pen drvie encriptado de Toshiba, que cumple con lo más básico de mover información pero completo con encripción AES-256 de todo lo que lleva.
El pen drive cuenta con un mini teclado que obliga al usuario a ingresar un PIN para habilitar el uso de los datos, la encripción es por hardware así que hasat que uno no habilita el PIN correcto los datos no podrán desbloquearse.
Con tres LED indica el estado y si se ingresa diez veces de forma incorrecta el pen drive automáticamente borra todos los datos.
El público al cual está orientado es empresarial y de gobierno, áreas donde no se pueden permitir perder información confidencial, las capacidades van de 4GB, 8GB. 16GB y 32GB y los precios a partir de USD95 a USD 200, disponible desde Abril.
Para el Guinness: dos de cada tres billetes en circulación son de 100 pesos
Por Javier Blanco.
La insólita situación es consecuencia de la decisión del Gobierno de no emitir papeles de mayor denominación; de esa forma busca no admitir el impacto de la inflación
La obstinada decisión del Gobierno de no emitir billetes de mayor denominación, en un vano intento de tratar de disimular el reflejo que tiene la elevada inflación (ante la evidente pérdida de poder adquisitivo del papel moneda), alcanzó niveles insospechados.
Según cifras que divulgó ayer el Banco Central (BCRA), por estos días ya dos de cada tres billetes en circulación son de $ 100, es decir, el mayor monto posible entre las emisiones vigentes en circulación.
Las otras cinco denominaciones que aún conviven en la calle (los billetes de 2, 5, 10, 20 y 50 pesos) se reparten el tercio restante, lo que ayuda a entender por qué algunos de esos billetes son tan difíciles de hallar o, virtualmente, han desaparecido de los cajeros automáticos.
Los economistas dudan de que exista en otras economías una oferta monetaria tan desbalanceada. «Es una situación insólita que deriva de una obstinación y que traslada problemas al manejo diario de los ciudadanos», sostiene Pedro Rabassa, de Empiria Consultores.
Sabe de qué habla. Por su pasado en el BCRA (estuvo a cargo de la administración de las reservas en la gestión Redrado), fue testigo de cómo «fueron al tacho» varios proyectos para sacar billetes de mayor denominación sólo porque el Poder Ejecutivo los rebotaba. «El último intento serio debe haber sido el de 2010, cuando se quiso emitir de $ 200 aprovechando el Bicentenario», recuerda.
Parte de esa negativa obedeció a la necesidad de justificar públicamente la estatización de la imprenta Ciccone y, de paso, cubrir las desprolijidades que dejó el desembarco del opaco The Old Fund, en lo que luego se conoció como el «Bodougate».
El seguimiento de las cifras sobre circulación que periódicamente publica el BCRA permite observar que, en el último año, la masa de billetes en circulación creció de 3988,1 a 4747,9 millones de unidades, es decir, 17%.
Pero también revela que 662,3 millones de los 759,8 millones de billetes que se agregaron a la oferta, es decir, el 87,5% de los nuevos billetes que salieron, correspondieron a la mayor denominación posible.
En ese mismo lapso, que va de inicios de febrero de 2014 a la actualidad, dejaron de circular 7,1 millones de billetes de $ 50 y se incrementó sólo marginalmente la circulación del resto de las denominaciones. Por esta razón, la porción de billetes de $ 100 sobre la oferta total creció de 62 a 66% durante el período.
Incluso, por la necesidad de emitir sin pausa para compensar la mayor cantidad de billetes que demanda una economía inflacionaria (y el mayor deterioro físico que deviene de un mayor pase de manos), el Gobierno debió archivar su idea de dar de baja los billetes de $ 100 que llevan la imagen de Julio Argentino Roca para reemplazarlos íntegramente por los de Evita. «Para 2015 habremos completado los reemplazos», se había entusiasmado hace dos años la presidenta de la Casa de Moneda, Katya Daura.
Los afiches, pósteres y cuadros de Néstor Kirchner, omnipresentes en el edificio del Indec, sobre Diagonal Sur. Foto: Francisco Jueguen
Las sombras invaden el Indec. Pocos caminan por sus pasillos a las 17.30 de un caliente viernes de enero. Todo lo que aún se mueve ya se está despidiendo. «¿Busca algo?», pregunta desde atrás de un gabinete metálico y oxidado la única empleada presente en el tercer piso. «Cuidado, hoy esto es un terreno hostil», alerta gente que trabaja en el organismo de las estadísticas, colonizado en 2007 por el kirchnerismo hasta convertirlo en una poderosa máquina de mentir.
La oficina principal de la Dirección de Precios, detrás de una puerta marrón con ojo de buey, parece una más en el viejo edificio de Diagonal Sur al 600. Pero no. Es el escenario de un crimen. Ocho años atrás, ahí empezó a cometerse una violación institucional que todavía perdura: la adulteración de las estadísticas sobre inflación.
Video: Ocho años de lucha contra la intervención del Indec:
«Kirchner quiere tu cabeza», le dijo una jefa del Indec a Graciela Bevacqua, directora de Precios, la mañana del lunes 29 de enero de 2007. Era la secuela de un 2006 repleto de presiones sobre esas dos mujeres.
Temeroso por la inflación, Néstor Kirchner había ordenado al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno , que apretara a las dos técnicas para obtener la lista de informantes del Indec. El objetivo: obligar a las fuentes del organismo a rebajar sus precios cuando los encuestadores pasaran a relevarlos. Moreno no logró doblegar a los directores del instituto, pero no se rindió. Por el contrario, redobló su apuesta.
El 29 de enero pasado se cumplieron ocho años de la intervención oficial , que incluyó, desde el primer día, la persecución de trabajadores.
«Néstor se pasó todo 2006 haciendo acuerdos de precios. Estaba muy preocupado», contó alguien que fue ministro en esos años. «Creía que la Argentina en materia de precios era como un alcohólico recuperado: si le mostrabas la inflación, se iba todo al demonio.»
Embravecida por los elevados precios de la lechuga, el turismo y las prepagas, el último fin de semana de enero de 2007 la mano derecha de Moreno y recién nombrada al frente del Indec, Beatriz Paglieri, había acordado con varios directores nacionales no difundir el índice de inflación que Bevacqua venía calculando. Para la tercera semana de enero ya sumaba 2,1%, cifra intolerable para el inicio de un año de elecciones presidenciales.
Una semana después todo tomó un tinte más formal. El decreto 100, del 6 de febrero, desplazó a Bevacqua y nombró a Paglieri a cargo de la Dirección de Precios. Un día antes -tras forzar a los encargados del Departamento de Informática a retocar un documento público-, el Gobierno había difundido el primer dato de inflación manipulado: en enero, según el Indec, los precios habían subido 1,1%.
Las entrañas del Indec han dejado de ser las de un organismo técnico. Hoy se parecen más a las de una unidad básica.
Muchos de los que formaron parte de la historia más sombría del organismo militan ahora en la oposición. Alberto Fernández , Miguel Peirano, Sergio Massa , Martín Lousteau y Julio Cobos , entre otros, reclaman una urgente normalización del Indec. De los tres principales candidatos presidenciales (Mauricio Macri, Daniel Scioli y Massa), el único que se niega a dar una definición tajante sobre el futuro del organismo es Scioli.
Estética de búnker de campaña en una oficina. Foto: Francisco Jueguen
«Es necesario que vuelva el equipo de técnicos anterior a la intervención», dice el ex vicepresidente Julio Cobos . «El problema será cómo volver a ensamblar todo lo que se destruyó.»
«El error nuestro fue creerle a Moreno que dentro del Indec había una confabulación con fines electorales», admite el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández.
«A Moreno hay que denunciarlo penalmente. Yo lo voy a hacer investigar», sostiene Massa.
«La desconfianza en el Indec tiene múltiples consecuencias negativas», analiza Lousteau, ex ministro de Economía de Cristina Kirchner. «Desde el punto de vista del hacedor de política económica, volás sin instrumentos. Además, cuando la gente percibe otra inflación que la que calcula el Indec, deja de creer en todos los otros datos.»
«Cualquiera que sea el próximo presidente va a cambiar el Indec. Se demostró que la estrategia fue un fracaso en términos de expectativa inflacionaria», afirma Peirano, ex jefe del Palacio de Hacienda durante el kirchnerismo.
Ningún dato elaborado por el Indec es confiable. Los resultados del nuevo índice de inflación a nivel nacional (IPC-Nu), de Axel Kicillof, ya renovaron las sospechas
LA NACION quiso consultar a Moreno, Felisa Miceli, Axel Kicillof y al actual director del Indec, Norberto Itzcovich. Ninguno aceptó.
Las entrañas del Indec han dejado de ser las de un organismo técnico. Hoy se parecen más a las de una unidad básica. «Clarín miente, LA NACION oligarca», dice un afiche que adorna la entrada a todos los ascensores de los diez pisos del edificio. La leyenda reaparece en la enorme bandera contra el multimedio que oculta la fachada de los pisos superiores. Las fotos de Néstor Kirchner se multiplican y se intercalan con pósteres de la agrupación Evita Inmortal y panfletos contra los «fondos buitre». La decoración cambia si se está en los pisos «amigables» -los dominados por UPCN, gremio que es la mano de obra de la intervención- o de ATE (los «enemigos»).
Hoy, ningún dato elaborado por el Indec es confiable. Los resultados del nuevo índice de inflación a nivel nacional (IPC-Nu), de Axel Kicillof, ya renovaron las sospechas. La composición de las canastas regionales nunca fue publicada y el instituto no difunde desde 2008 los precios promedio de los productos que releva. Varios especialistas comenzaron además a denunciar que, gracias a cambios metodológicos en el relevo de información en los comercios, creció la incidencia del programa Precios Cuidados en el IPC-Nu. Es una trampa para contener el aumento del índice.
Por «problemas de empalme», desde fines de 2013 el organismo dejó de publicar las canastas para calcular la pobreza e indigencia. La aguja del desempleo se mantiene inmóvil a pesar de la recesión. La tasa de empleo cae al mismo nivel que la tasa de actividad, en un contexto negativo. No hay experto en el país que no diga que lo lógico es que ocurra exactamente lo contrario
Por «problemas de empalme», desde fines de 2013 el organismo dejó de publicar las canastas para calcular la pobreza e indigencia.
La destrucción estadística sólo fue posible gracias al desmantelamiento institucional. «La intervención desplazó a muchos técnicos y al mismo tiempo tomó mucha patota», cuenta el delegado de ATE-Indec Fabio Peñalva. En 2006 había, según el Consejo Académico de Evaluación y Seguimiento (CAES), 1210 trabajadores, cifra que se había mantenido estable desde 1995. En 2007 (año de la intervención), la plantilla creció 24,9% (a 1506 trabajadores). Para la Oficina Nacional de Empleo Público, hasta el primer trimestre de 2013, el Indec tenía 1537 empleados, muchos en situación de precariedad (contratados o tercerizados).
Moreno se convirtió en el nuevo gerente de Recursos Humanos del Indec. Varios de los vigilantes de precios en el Mercado Central y militantes de su unidad básica (Pueblo Peronista) ocuparon cargos directivos en el organismo.
Llegaron también los barrabravas que formaron «la patota». Uno de ellos, Ariel «el Gusano» Pugliese, investigado por el asesinato de Marcelo Cejas, hincha de Tigre, el 25 de junio de 2007, tomó notoriedad en 2010 al revolear sillas en la Feria del Libro. En octubre pasado fue el turno del «Gordo Maxi» y el «Gordito Farfán», dos barras de Excursionistas. Ambos eran empleados del sector Logística del Indec cuando fueron detenidos por ser parte de una presunta banda que traficaba drogas. El allanamiento, en la sede del Indec, terminó con el secuestro de 300 gramos de pasta base escondidos en la caldera.
Los trabajadores que apoyaron la intervención se beneficiaron con cargos, mejores sueldos y ascensos. También algunos directores. Un ejemplo: la manipulación del índice de precios impulsó artificialmente el índice de crecimiento y, a su vez, el valor de los cupones atados a ese indicador. Susana Rosental, que elabora ese índice, admitió en su declaración jurada ante la Oficina Anticorrupción que a fines de 2012 tenía en su poder $ 72.194 en títulos en dólares vinculados al PBI. Ya se ve: el Indec es hoy tierra de oportunidades.
La destrucción estadística sólo fue posible gracias al desmantelamiento institucional
Las causas en la Justicia que tramita el juez Rodolfo Canicoba Corral por el Indec son dos. Una investiga lo que ocurrió con el IPC-GBA y el posible delito de «falsificación de documento público». La otra es parte del voto «no positivo» de Julio Cobos a Cristina Kirchner.
«Clarín miente. la nacion oligarca», en todos los ascensores. Foto: Francisco Jueguen
Eran las 7 de la mañana de un día de septiembre de 2007. Patricia Giménez, entonces directora de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE) de Mendoza, manejaba su auto camino a la oficina cuando la radio la estremeció. Se enteró en un noticiero de que el Indec había «corregido» su índice de precios de agosto. Para la DEIE, la inflación de ese mes había sido 3,1%. En Buenos Aires, el Indec de Moreno la bajó a 1,5%.
«La llamé a Laura Montero [en ese momento ministra de Economía provincial y hoy senadora nacional] y me dijo que mantuviera el número original, que ya íbamos a hablar con el gobernador Cobos», recuerda Giménez.
Intervino el gobernador. «Mandé una nota al jefe de Gabinete e hicimos la denuncia penal», cuenta. También hizo su parte el entonces jefe de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas (FIA), Manuel Garrido: «Accedimos a los registros informáticos. Los índices dibujados aparecían con la letra T. Los promedios que fijaban estaban por debajo de la cifra menor ponderada. Un técnico en estadísticas estableció que los resultados oficiales eran matemáticamente imposibles».
Moreno y Lousteau presentaron en la Casa Rosada sus propios planes para transformar el IPC. Cristina Kirchner no sólo eligió el diseñado por Moreno, sino que le pidió a Lousteau que lo presentara públicamente.
Moreno derrotó a todos por una razón: Moreno era Kirchner. Cristina heredó ese vínculo con el secretario de Comercio, pero con un cambio cualitativo. «Moreno es como un rottweiler. Kirchner lo tenía atado y a veces lo hacía chumbar. Cristina lo dejaba suelto en el jardín», grafica Alberto Fernández.
Luego de que Miceli y Roberto Feletti perdieran su batalla frente al rottweiler, todos los ministros de Economía kirchneristas sucumbieron ante Moreno. Ninguno cuestionó la falsificación de las estadísticas en público mientras participó del Gobierno. Dicen que sí lo hicieron en privado.
Peirano renunció luego de una discusión en Olivos con Moreno, Fernández y Néstor y Cristina Kirchner. «Las diferencias entre esta presidenta [electa] y usted son muy grandes», le dijo Cristina a Peirano después de que éste le reprochara a Moreno la persecución de los trabajadores en el Indec, la manipulación de las estadísticas y los primeros roces con los productores del agro.
Lousteau confió en sus buenos vínculos con Moreno desde sus tiempos de presidente del Banco Provincia. Pero antes de que saliera el primer IPC bajo su comando, en enero de 2008, Moreno se le adelantó y anunció que la inflación había sido de 0,8%. «Era matemáticamente imposible que el nivel general diera eso porque el transporte había subido 20%», relatan cerca del ex ministro.
Moreno y Lousteau presentaron en la Casa Rosada sus propios planes para transformar el IPC. Cristina Kirchner no sólo eligió el diseñado por Moreno, sino que le pidió a Lousteau que lo presentara públicamente. La crisis del campo aceleró su renuncia. El programa de Moreno fue dado a conocer por Alberto Fernández en 2008 en el hotel Sheraton de Pilar, para evitar protestas. «La metodología era correcta», se atajó Fernández. «El problema era que falsearon los datos.»
Desde 2007, el Indec se erige como símbolo de un capítulo fundamental del «relato» o «historia oficial» de los gobiernos kirchneristas.
La noche en que se votó la polémica resolución 125 en el Senado, un muñeco con la cara de Cobos apareció ahorcado en el décimo piso del Indec. Para oxigenar el gabinete, Massa reemplazó a Alberto Fernández. Massa y el flamante ministro de Economía, Amado Boudou (que lo había acompañado en la Anses), reclamaron a varias universidades un informe de situación sobre el Indec. Cuando los académicos lo terminaron, en 2010, nunca fueron recibidos por Boudou.
En el entorno de Massa recuerdan en especial un viernes de 2008. El decreto estaba firmado: se iba a intervenir el Indec. El hombre a cargo del organismo iba a ser Santiago Montoya. El secretario legal y técnico, Carlos Zannini, llevó el documento al despacho de Cristina Kirchner. La iniciativa murió ahí. «Decían que Montoya no era garantía», relata uno de los involucrados. Por ese entonces a cargo de Rentas en el gobierno de Scioli, Montoya había aceptado la misión, pero con condiciones. Más tarde también lo rechazarían como cabeza de la AFIP.
Desde 2007, el Indec se erige como símbolo de un capítulo fundamental del «relato» o «historia oficial» de los gobiernos kirchneristas. En plena crisis económica, el 2 de diciembre de 2013, Cristina Kirchner desplazó a Moreno. Kicillof, que en otras épocas había criticado la manipulación de las estadísticas por parte del Indec, llegó a la conducción de Economía. Su plan era volver a endeudarse y para eso, asesorado por el Fondo Monetario, lanzó el IPC-Nu. Además cortó algunos concursos sospechados y desplazó a un ariete de la intervención en el Indec: la directora Ana María Edwin. Pero no la abandonó: fue premiada con otro cargo en el Gobierno. De todos modos, el Indec gestado por Moreno se mantiene hasta hoy. La Presidenta no quiere cambios allí.
Una imagen explica por qué. En el segundo piso del Indec -donde están sus conductores-, un cuadro muestra al que, muchos años después, parece seguir siendo el verdadero patrón del lugar. El inspirador. El que lo hizo posible. Néstor Kirchner.
¿Qué hará ahora Capitanich? ¿Pegará la página de Clarín que rompió para que parezca que nunca hizo lo que sí hizo? ¿Pedirá disculpas? Desde el momento en que se conoció la extraña muerte del fiscal Alberto Nisman, la administración cristinista (y, sobre todo, la Presidenta) se parece a esas viejas películas cómicas en las que los actores se equivocan siempre y terminan humillados por su propio error. Sin embargo, sería ingenuo atribuirle semejante confusión sólo a la mala praxis. Es legítimo inferir que estamos frente a un gobierno asustado, casi desesperado por momentos, que trata de esconder algo o mucho.
Nisman garabateó, según lo confirmó ayer la fiscal Viviana Fein, un borrador de denuncia en el que pedía la detención preventiva de Cristina Kirchner, del canciller Héctor Timerman y de la diplomacia paralela de la Argentina (Luis D’Elía, Andrés Larroque y Fernando Esteche). Ésa fue la noticia que publicó Clarín el domingo y que la oficina de prensa de Alejandra Gils Carbó desmintió, en boca de Fein, al día siguiente. Ésa fue también la noticia que mereció por parte de Capitanich la destrucción en público de una página de ese diario, junto con la de una nota del columnista Eduardo van der Kooy.
¿No era suficiente un desmentido en el caso de que la información no hubiera sido cierta?
Vale la pena hacerse esta pregunta porque la reacción del jefe de Gabinete (que llevó la agresión de la palabra a los hechos) no tenía justificación ni aun en el caso de que la noticia hubiera sido falsa. El periodismo, que es un oficio que debe resolver cosas con ritmo de vértigo, puede equivocarse. ¿Cuántas veces se equivocó el Gobierno en los últimos días con el caso Nisman? ¿Debería la Presidenta, por ejemplo, romper sus páginas de Facebook o quemar las grabaciones de su primera cadena nacional?
Resulta, con todo, que esa información era cierta. Lo confirmó ayer la propia fiscal Fein en un giro dramático sobre sus primeras declaraciones, que habían desmentido la noticia. En el medio, metió la cola la oficina de Gils Carbó, que difundió el primer desmentido y que Fein lo atribuye ahora a un error de interpretación. Comprensible. Fein ya tiene demasiados problemas con el caso Nisman como para sumarle a su vida una pelea personal con la jefa de los fiscales. Otro fiscal aclaró las cosas, tal como seguramente son. El fiscal que está en la jerarquía por encima de Fein, Ricardo Sáenz, denunció que el Gobierno quiere sacar de la causa a Fein y que la oficina de Gils Carbó viene desde hace rato manipulando la información pública que le envían los fiscales por otros temas. Sáenz y Fein hablaron ayer. Se supone, por lo tanto, que Sáenz hizo declaraciones con conocimiento de causa.
A un fiscal federal se le preguntó el viernes pasado si estimaba que Gils Carbó cambiaría luego del enorme escándalo político que significaron la denuncia y la muerte de Nisman. «Desencántense. No aflojará con sus políticas. Intentará seguir haciendo lo mismo. Está para eso», respondió, seguro. Sólo el paso de las horas le dio la razón. Debe subrayarse que es justo a esa persona, Gils Carbó, a la que la Presidenta quiere darle el monopolio del manejo de las grabaciones de las conversaciones telefónicas, según una ley que ayer comenzó a tratar el Senado con la ausencia total de la oposición. La nueva ley de inteligencia podrá ser legal, pero será ilegítima. Una cuestión de esa magnitud, la tarea y el control de los servicios de inteligencia, no puede ni debe ser producto de la voluntad de una fracción gobernante.
La fiscal Fein cometió el pecado político de una hereje cuando desmintió a la Presidenta. En realidad, fue Fein la que obligó a Cristina Kirchner a pasar de la teoría del suicidio de Nisman a la del homicidio. Fue cuando Fein desmintió un regreso precipitado de Nisman al país para hacer la denuncia contra Cristina, que, según la Presidenta, se la entregaron hecha. Un día después, Fein mostró un papel de la compañía aérea Iberia en la que ésta informaba que Nisman volvió en la fecha prevista de su viaje. No adelantó ni retrasó el viaje. Ese solo dato desmoronó toda la teoría conspirativa de la Presidenta, que debió elaborar otra: a Nisman lo habían matado, dijo, para tirarle a ella el cadáver del fiscal.
Nadie sabe qué pasó el domingo de su muerte en el departamento de Nisman. Pero hay algunas preguntas simples que merecen ser hechas. Nisman se mató con una pistola que le pidió prestada a un colaborador de su confianza. Nisman, que era abogado y fiscal, ¿no pensó antes de suicidarse, si es que fue un suicidio común, que estaba comprometiendo seriamente a su ayudante? ¿No tenía, acaso, otras formas de poner fin a su vida sin comprometer a nadie? ¿Por qué no dejó nada escrito, si sólo supuestos enredos de su psiquis lo llevaron a esa decisión final?
Un tema que no debe perderse de vista es la ausencia absoluta de su custodia. Nisman vivía dentro de un círculo nutrido de custodios. ¿De qué sirvió todo eso, si al final fueron su madre y un cerrajero los que encontraron el cadáver? ¿Por qué desapareció la custodia? ¿Quién le ordenó que se fuera, si es que alguien le dio esa orden? ¿O, acaso, el Estado llegó a tal extremo de impotencia e ineficacia que los personajes importantes se matan (o los matan) mientras su custodia toma mate?
Aquel borrador de Nisman, cuya existencia confirmó ayer Fein, es otro desmentido de las afirmaciones presidenciales. Nisman no recibió una denuncia hecha, como aseguró Cristina Kirchner. Trabajó personalmente en ella, bien o mal. Hizo y deshizo bocetos hasta llegar a la versión final. Es probable que haya empezado por la versión más extrema para ir bajando luego el tenor de su asombroso documento. Es lo que hace cualquier juez o fiscal cuando debe escribir un dictamen con enormes consecuencias políticas. Que Nisman haya pensado, aunque fuera fugazmente, en pedir la detención de Cristina Kirchner y Timerman expresa también el demoledor peso de las pruebas que creía tener.
¿De quién es la culpa de tanta desventura? El cristinismo se olvidó del informático Diego Lagomarsino, el enemigo número uno hasta hace poco, luego de que se difundió un video de Lagomarsino en el que no estaba Lagomarsino. La realidad supera a la ficción de los cómics. Ahora, la enemiga parece ser la fiscal Fein, a quien el inevitable Aníbal Fernández zamarreó ayer con palabras inurbanas. El problema del oficialismo es que, por primera tal vez, no puede esconder con las palabras la dimensión de la realidad.
Esa dimensión está ahora más en manos de fiscales que de los funcionarios. Nueve de los más importantes fiscales federales acaban de pedir una investigación penal por las afirmaciones de Esteche, el líder del salvaje Quebracho, quien afirmó que trató en la Casa de Gobierno y con un espía (que el Gobierno dice que no es espía), Allan Bogado, la reducción de su pena carcelaria. Reclamaron que se investiguen delitos de «tráfico de influencias» y «abuso de autoridad». Fue el gesto de solidaridad más importante con Nisman desde los tribunales.
Otro fiscal, Guillermo Marijuan, reclamó ayer que se investigue el extraño seguimiento de Nisman por cámaras de televisión en el aeropuerto de Ezeiza. Fue un seguimiento personal, porque el fiscal aparece siempre en primer plano, no entre mucha gente, como suele haber en ese aeropuerto cuando arriban aviones desde el exterior. Nadie sabe, hasta ahora, si esas cámaras pertenecen a la seguridad del aeropuerto o a los servicios de inteligencia. A todo esto, Nisman no había hecho entonces la denuncia contra la Presidenta. La hizo dos días después. ¿Por qué lo seguían tanto?
Las palabras no dicen nada cuando cambian su significado. Sucede con el propio Timerman cuando afirma que él no podía levantar las cédulas rojas de Interpol que ordenan la captura internacional de importantes dirigentes del gobierno de Irán. Todo el planteo de Nisman se caería, si fuera así. Pero no es así. Interpol necesitaba sólo que los dos países, la Argentina e Irán, concluyeran el trámite del acuerdo para levantar automáticamente las cédulas rojas. Es lo que estipulan los reglamentos internacionales. ¿Para qué escribieron entonces un párrafo en el que anticiparon que comunicarían el acuerdo a los organismos internacionales?
No se necesitaba de Timerman ni del juez para dejar sin efecto los pedidos de capturas internacionales. Se necesitaba sólo el acuerdo. Pero las cosas salieron de otro modo. Irán hizo fracasar el acuerdo mucho antes de que la justicia argentina lo declarara inconstitucional. Tal vez fue porque no hubo una gestión inmediata de la administración argentina ante Interpol, como aseguraba Nisman, o quizás se debió al cambio de gobierno en Teherán. Esa parte de la historia sólo tiene por ahora inferencias, no pruebas.
Y nadie, salvo Cristina Kirchner, puede no tener pruebas y, al mismo tiempo, no tener dudas.
Una noche sin dormir puede marcar la diferencia en su carrera
Por Eric Epstein
George Washington y sus victorias en la Guerra de Independencia de Estados Unidos. Robert Frost y la composición de su poema «Una parada en el bosque en una tarde nevada«. Bill Gates y la fundación de Microsoft. Steve Wozniak y la invención de los monitores a color para computadoras. Son todas grandes historias de éxito. Pero este tipo de historias, ¿tienen un ingrediente en común, uno que se pueda incorporar a su estrategia de carrera para maximizar su éxito profesional?
Lo tienen, pero es probable que no sea lo que usted prevé. En todos los casos, quedarse despierto toda la noche —una sesión de trabajo de 24 horas o más— fue lo que hizo la diferencia.
Por ejemplo, Washington. Antes de convertirse en presidente, su profesión era la guerra y quedarse despierto toda la noche era la forma de superar en astucia al enemigo. Los británicos, a pesar de su superioridad tecnológica y organizativa, adoptaron un enfoque ortodoxo ante la batalla, asumiendo que los principales combates se desarrollarían en campos abiertos a horarios fijos. Washington, en cambio, usó las horas de la noche para idear, planear y maniobrar.
De estar forma, en 1776, Washington y sus tropas fueron arrinconados por la armada y el ejército británicos en el norte de Brooklyn, en Nueva York. La destrucción del ejército colonial parecía inevitable. Sin embargo, en una noche, bajo el manto de la oscuridad, Washington evacuó a sus hombres al otro lado del río, a Manhattan, sin ser detectado y sin una sola baja.
Washington usó una táctica similar ese invierno en su exitosa emboscada del campamento Hessian cerca de Trenton, Nueva Jersey, inmortalizada en la famosa pintura «Washington cruzando el Delaware». También allí, el general y sus tropas se privaron del sueño durante toda una noche para sorprender al enemigo y cambiar el curso de la guerra.
En lo que se refiere a su carrera, quedarse despierto toda la noche no se trata sólo de trabajar cuando otros duermen. También puede mejorar la calidad del producto de su labor creativa. Piense en «Una parada en el bosque«, de Frost. Una mañana, luego de trabajar toda la noche, Frost tuvo un momento de inspiración y escribió el poema en cuestión de minutos. O piense en la visión de Wozniak de monitores que pudieran mostrar color. Como ha explicado el cofundador de Apple, para cumplir con la fecha límite de otro proyecto, debió quedarse sin dormir durante varios días seguidos. Su cansancio delirante se convirtió en un catalizador de creatividad sin inhibiciones, donde las ideas pudieran fluir sin un control consciente rígido, llevando a una innovación que cambió la industria de la computación.
Desde una perspectiva científica, ¿por qué funciona quedarse despierto toda la noche? ¿Por qué es una herramienta efectiva para avanzar en la carrera? Después de todo, la sabiduría convencional afirma que dormir es bueno, y que la falta de sueño puede llevar a errores por descuido.
De hecho, aunque el sueño es un elemento vital en una vida profesional, quedarse despierto toda la noche, cuando se emplea de forma sensata, también puede desempeñar un rol único. Por ejemplo, en un estudio de 2011 realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Michigan y Albion College, también de Michigan, dos grupos de adultos recibieron acertijos que requerían el uso de ideas creativas. El primer grupo intentó solucionar estos problemas en el «punto alto» de sus ritmos circadianos. El otro grupo debió hacerlo cuando se sentía menos despierto y alerta. Los sujetos cansados fueron considerablemente mejores para resolver estos problemas, en tanto que resultaron igual de efectivos para resolver otras tareas menos creativas.
¿Cuál es la explicación de este fenómeno? Cuando descansamos bien, tendemos a conducir nuestros recursos cognitivos de nivel ejecutivo para concentrarnos de forma eficiente en tareas definidas de forma estricta. La creatividad, sin embargo, suele requerir que hagamos lo contrario, es decir, darles expresión a ideas que están «fuera de lo establecido», ideas que normalmente podríamos desestimar como tontas o irracionales. Durante una noche de trabajo sin dormir, los límites de lo «establecido» pueden desaparecer, para nuestro beneficio.
¿Qué sucede con los proyectos que no son creativos por naturaleza y que simplemente requieren constante atención, paciencia y pensamiento lineal? Si encara una noche de trabajo estando bien descansado, este tipo de potencia cognitiva también puede sostenerse durante un tiempo sorprendentemente largo. Por ejemplo, un estudio de 2009 de la Escuela de Medicina de Harvard descubrió que, a pesar de estar sin dormir durante más de 30 horas, los adultos jóvenes eran igual de efectivos que sus pares bien descansados en una variedad de pruebas cognitivas relacionadas con lenguaje, lógica y comprensión.
Entonces, ¿cuál es la conclusión? Si quiere dar un paso adelante en su carrera mejorando la calidad o cantidad de su trabajo, quedarse despierto de vez en cuando, si lo planea y lo hace debidamente, podría ser la receta perfecta.
— Eric Epstein es autor de «The 24-Hour Genius: Unlocking Your Brain’s Potential with Strategic All-Nighters«
Documentos confirman que Nisman pensó en pedir el arresto de Cristina
Pruebas que refutan el intento de desmentida de Capitanich. Son copias del borrador que escribió en junio del 2014 y que están en la causa que investiga la fiscal Fein. Ratifican la primicia que dio Clarín el domingo basada en fuentes judiciales.
Por Nicolás Wiñazki y Daniel Santoro.
El texto es breve, dice así: “Hoy 20 de enero de 2015, la Instrucción hace constar: Que en este acto se procede a anexar las presentes actuaciones en concepto de VEINTISÉIS (26) fojas vistas fotográficas de los papeles secuestrados en el recipiente de residuos del interior del domicilio de quien en vida fuera Natalio Alberto NISMAN.- CONSTE (sic)”. El escrito lleva la firma del Jefe de la División Homicidios de la Policía Federal, Comisario Rodolfo O. Gutiérrez; y también de una subalterna suya, la principal Maria R. Palacio. Esa “diligencia” ocupa la foja 59 del expediente judicial que investiga la muerte del fiscal del caso AMIA. Le siguen al menos otras 26 páginas foliadas y avaladas por las autoridades que reproducen un material cuyo contenido ya había sido revelado por Clarín el último domingo, pero que ayer la fiscal Fein y el Gobierno intentaron hacer pasar por inexistente: se trata de un borrador de la denuncia de Nisman contra Cristina Kirchner, en la que éste había incluido pedidos de detención para la Presidenta, el Canciller y uno de los jefes de La Cámpora, medidas que después quitó de la acusación oficial que presentó al juez Lijo.
Esos papeles escritos en computadora –pero corregidos de puño y letra por su autor–, fueron hallados por la policía en el tacho de basura del departamento de Nisman. Estaban abollados y entremezclados con otros deshechos. Fueron fotografiados por los investigadores y se incluyeron como prueba en la causa que intenta determinar cómo murió el fiscal del caso AMIA el domingo 18, la víspera de su exposición en el Congreso, en la que enumeraría los argumentos y pruebas que usó para denunciar y pedir la declaración indagatoria por encubrimiento de la titular del Poder Ejecutivo, un hecho único en democracia.
Ayer, el jefe de Gabinete y futuro candidato a intendente de Resistencia, Jorge Capitanich, rompió en la Casa Rosada un ejemplar de Clarín que contenía dos notas que él describió como “basura”. Una era un análisis del columnista político Eduardo Van der Kooy. La otra había sido titulada “Nisman habría pensado en pedir la detención de Cristina Kirchner”.
Al mediodía, la fiscal del caso Nisman, Viviana Fein, emitió un comunicado en el que reafirmó lo dicho por Capitanich.
A ambos los desmiente el propio expediente que investiga la muerte de Nisman. El borrador de la denuncia del fiscal está incorporado como prueba en esa causa.
Ocupa al menos 26 páginas.
En el folio 65 se lee el título “Pedido de detención y prohibición de salida del país”.
Y en la foja 67 el fiscal solicita “al Sr. Magistrado” que disponga “la DETENCIÓN de CRISTINA ELISABET FERNÁNDEZ DE KIRCHNER, de Héctor MARCOS TIMERMAN, de ANDRÉS LARROQUE (previo procesos de desafuero, remoción o juicio político, según corresponda, en virtud de sus respectivas condiciones de Presidente de la Nación, Ministro de Relaciones Exteriores y Culto y Diputado Nacional -arts. 53, 59, 68, 69 y 70 de la Constitución Nacional)”.
Y después ordenaba “la DETENCIÓN INMEDIATA de LUIS ÁNGEL D’ELÍA, JORGE ALEJANDRO KHALIL, HÉCTOR LUIS YRIMIA, FERNANDO ESTECHE y del sujeto conocido como ‘Allan’, una vez sea debidamente identificado”.
Nisman daba más información sobre éste último imputado: “ … según los indicios obtenidos hasta el momento, podría tratarse de Ramón ‘Allan’ Héctor Bogado”, a quien vinculó a la Secretaría de Inteligencia.
El borrador de la denuncia del fiscal da varios indicios que muestran que su acusación contra la Presidenta no fue redactada a último momento, tal como intenta instalar el Gobierno: está fechado, por ejemplo, en “junio del 2014”.
En el escrito que apareció en la basura de su casa, Nisman alerta varias veces sobre la presión que podrían ejercer los imputados sobre el Poder Judicial.
El fiscal le había aconsejado al juez en esta versión de su denuncia que debía “extremar los recaudos” para evitar “maniobras o ardides” de los investigados, a los que describe como “sujetos jurídicos afectados” con una “total falta de escrúpulos”.
Facsímiles
El primero es la primera vez que Nisman escribió el pedido de detención de Cristina en su borrador de junio de 2014 y de 26 páginas. El segundo puntualiza todas las detenciones que pedía al juez que iba a tener su denuncia. Y el tercero es el acta que firmó el comisario Rodolfo Gutierrez, jefe de la división Criminalística de la Policía Federal que está en la causa por la muerte de Nisman que instruye la fiscal Viviana Fein. Está fechada 20 de enero 2015.
S&P acuerda pagar una multa de US$1.500 millones para resolver un litigio en EE.UU.
Por Timothy W. Martin.
NUEVA YORK (EFE Dow Jones) — Standard & Poor’s Ratings Services acordó el martes pagar una multa de US$1.500 millones para resolver un litigio por supuestamente otorgar calificaciones elevadas a activos hipotecarios antes de la crisis financiera 2008.
La agencia calificadora pagará US$687,5 millones al Departamento de Justicia estadounidense, y otro importe similar a 19 estados y al Distrito de Columbia. La agencia alcanzó un acuerdo separado por el que pagará US$125 millones al Fondo de Pensiones de los Funcionarios de California.
El gobierno acusó a S&P de deliberadamente engañar a los inversionistas al otorgar calificaciones triple A a activos hipotecarios. Estas valoraciones resultaron ser incorrectas con el desplome del mercado inmobiliario, y provocaron rebajas generalizadas de calificaciones y contribuyeron a provocar la crisis financiera.
S&P no ha reconocido que llevara a cabo malas prácticas como parte del acuerdo, y afirma que no hay pruebas de que violara ninguna ley.
Este acuerdo resuelve una demanda interpuesta por el Departamento de Justicia estadounidense y algunos estados en 2013, y supone la multa más alta jamás pagada por una agencia de ratings para resolver un caso de uso de calificaciones elevadas antes de la crisis.