Argentina: El problema no es el dólar, sino el Gobierno

enero 27, 2014

El problema no es el dólar, sino el Gobierno
Por Jorge Oviedo

Es increíble el esfuerzo que están haciendo las autoridades del país para llevarlo a una crisis económica de proporciones. En el extraordinario esfuerzo parecen no escatimar torpeza e ineptitud .

¿Alguien puede imaginar qué le pasaría a un paciente que recibe de su médico tratante medias palabras, pero siempre de malos modos, prescripciones contradictorias, cambios de medicación, marchas y contramarchas? El médico pasa a ser el principal de los problemas.

Desde hoy, si es que aparecen las normas y los procedimientos necesarios, la Argentina tendrá un dólar más. Al dólar oficial, el blue, el contado con liqui, Bolsa, tarjeta, se sumaría el «dólar para atesorar», que tendrá un valor distinto a todos los otros. El país tiene montones de tipos de cambio, pero ningún gobierno a la vista. Un grupo de exaltados se atropellan entre ellos. Dicen poco y se desdicen. O cambian rápido el rumbo de acción, o causarán pánico en la población y las consecuencias económicas serán imprevisibles.

Es evidente que la actual conducción está desbordada. Las incógnitas sobre lo que ocurrirá hoy en la apertura de los mercados son dramáticas. No faltan motivos ni antecedentes. El área más poblada del país padeció la peor crisis del servicio eléctrico en su historia en medio de una ola de calor récord. Hay miles de clientes sin luz y la catástrofe causa muertos. El secretario de Energía, Daniel Cameron, se entretiene jugando al golf. Una ola de saqueos y rebeliones policiales en las provincias deja decenas de muertos y pérdidas materiales incalculables. La Presidenta baila en público en una fiesta que dura horas.

Tras una devaluación abrupta, que antes negó aconsejando que se la pidieran a otra administración, la Presidenta se va de viaje a Cuba. Y Capitanich y Kicillof se enredan en una serie de explicaciones escasas, tardías, inconexas y contradictorias sobre el retorno de la venta de divisas para ahorro. Quienes lo logren pagarán el doble de lo que costaba cuando fue prohibido.

Kicillof acaba de decir que hay que aceptar que los mercados inmobiliario y de la construcción se mueven en dólares en la Argentina. Para que él saliera de su ignorancia hubo que destruir esos mercados con un insensato experimento de «pesificación». Los que perdieron sus puestos directos e indirectos en esas áreas deben saber que es el precio que han debido pagar por la educación tardía del ministro.

Juan Carlos Fábrega, en privado, y Ricardo Echegaray, en público, le dijeron que no había que aumentar el anticipo de Ganancias sobre las operaciones con tarjeta en el exterior. Los desautorizó y lo hizo. ¿Es por eso que ahora se resiste a dar marcha atrás? ¿Está la economía pendiente de su ego herido?

Empresarios preocupados

La preocupación en los sectores empresariales es grande. Y muchos argentinos sencillos y que en muchos casos votaron en 2011 por la actual administración están aterrorizados. ¿Qué piensan los pasajeros de un barco si ven que la tripulación se comporta como lo hace el elenco gubernamental?

A Mario Blejer le tocó ver la crisis de 2001 desde la vicepresidencia del Banco Central. De esa ingrata experiencia seguramente obtuvo el conocimiento para explicar, en un estudio presentado en 2006 en un seminario en Singapur: «La experiencia argentina indica que estructuras financieras sólidas, que cumplen bien con estándares internacionales, podrían deteriorarse rápidamente frente a intervenciones inadecuadas, incentivos distorsivos y políticas equivocadas». Sería un milagro que no sea el público el que pague las consecuencias.

Las teorías conspirativas de Kicillof y Capitanich no tienen asidero. En noviembre pasado, con este mismo elenco, que apenas esbozó algunas ideas medianamente razonables, la Bolsa repuntó, el dólar blue cayó y se redujo la brecha con el oficial, mientras parecía que podría evitarse el traslado automático a los precios de un mayor ritmo de devaluación. Había operadores económicos, desde multinacionales hasta gente común, dispuestos a invertir en el país, financiar la transición. Y gobernadores peronistas que respaldaban políticamente el proceso.

Todo terminó cuando la Presidenta jugó con fuego creyendo que sólo se quemaría José Manuel de la Sota, al que no le envió la Gendarmería para impedir una rebelión policial y saqueos de una gravedad inusitada. Las llamas se extendieron sin control y alcanzaron también a varios de los mandatarios más leales a la Casa Rosada. Los gobernadores peronistas ahora sólo parecen esperar el desenlace de una serie de desaciertos que crece minuto a minuto.

Nada es más favorable a una espiralización de una crisis que un gobierno sin conducción clara, con un conjunto de funcionarios asustados, enojados y peleados entre ellos.

Fuente: La Nación, 27/01/14.

La convergencia de los mercados emergentes es una ilusión

enero 23, 2014

Por qué la ‘convergencia’ de los mercados emergentes es una ilusión
Por Ruchir Sharma

La seductora idea de la «convergencia» sigue viva. Pero no debería. La noción básica de la convergencia es que los ingresos en los países pobres alcanzarán rápidamente, o convergerán, con aquellos de los países ricos. Este argumento ganó popularidad durante la última década cuando las economías emergentes crecían tres veces más rápido que la principal economía del mundo, Estados Unidos.

Después de que la tasa de crecimiento promedio anual del Producto Interno Bruto de los países emergentes llegara a su cenit de 8,7% en 2007, se desplomó a casi 4% en 2013. Sin embargo, para muchos analistas, ese ritmo aún parece ser lo suficientemente rápido para que estos países alcancen a EE.UU., que ahora crece a un ritmo anual de poco más de 2%.

Sin embargo, si mira con detenimiento, el panorama cambia dramáticamente. Una vez que se excluye a China, el crecimiento del PIB a lo largo de los últimos dos años no ha sido más alto en los países emergentes que en EE.UU. La convergencia se ha detenido en un frente amplio y luego de perder terreno por buena parte de la última década, la participación del PIB global de EE.UU. se ha estabilizado desde 2011 en 23%, mientras que la proporción de los mercados emergentes excluyendo a China, se ha estabilizado en 19%.

Algunas de las mayores estrellas de los mercados emergentes en la última década, incluyendo Brasil, Rusia y Sudáfrica ahora están creciendo a un ritmo más lento que EE.UU. Es muy poco probable que esta tendencia cambie en el futuro cercano. De hecho, estos países están «desconvergiendo». Incluso China reportó una tasa de crecimiento de 7,7% que parece cada vez menos sostenible dada la cantidad de deuda que está asumiendo para cumplir con su ambiciosa meta.

Nada de esto debería sorprenderlo debido a que la historia económica muestra que la convergencia es en gran medida un mito. Los vientos que generan períodos de convergencia rápida, incluyendo el dinero fácil y el auge en los precios de los commodities durante la última década, nunca duran. Las economías emergentes rara vez crecen lo suficientemente rápido por períodos prolongados de tiempo como para alcanzar al mundo desarrollado. Hubo tantos países perdiendo terreno como ganándolo en cada década a excepción de una desde 1960. La excepción fue la década pasada. Entre 2005 y 2010, sólo tres países no incrementaron su PIB per cápita en relación a EE.UU.: Níger, Eritrea y Jamaica.

Los vientos que produjeron esta extraña convergencia masiva han desaparecido y el mundo emergente está regresando a su estado normal, con apenas unas pocas naciones en el camino de la convergencia rápida. Las estrellas actuales incluyen a países como las Filipinas, Colombia y Perú. Pero estas historias de desarrollo probablemente no duren indefinidamente debido a que las rachas de fuerte crecimiento pocas veces duran más de una década. Las rápidas expansiones a menudo terminan en una crisis o una contracción, borrando buena parte de las ganancias obtenidas durante el boom.

Es difícil mantener el ritmo de crecimiento, algo que muchos explican con la llamada trampa de ingresos medios. Esta teoría asegura que un país pobre puede crecer a una velocidad alta a través de mejoras simples como pavimentar las carreteras, pero le resultará difícil mantener el ritmo cuando alcance los ingresos medios y la necesidad de desarrollar industrias avanzadas. Hoy en día hay mucha especulación sobre si los mercados emergentes, incluyendo Brasil, Sudáfrica y Rusia están perdiendo impulso simplemente porque han llegado o están acercándose al nivel de ingresos medios.

No obstante, nuevas investigaciones muestran que «trampas de desarrollo» pueden detener a cualquier país en cualquier que sea el nivel de ingresos que haya alcanzado. Los retos de desarrollar industria —respaldada por mejores bancos, escuelas y reguladores— no se acumulan y entorpecen a una economía a la vez. En cambio, hostigan a un país aspirante durante todo su camino hacia el desarrollo. En un ensayo de septiembre de 2013, investigadores del Banco Mundial encontraron muchos ejemplos de economías que han sufrido reveses en el umbral de cada nivel de PIB per cápita, de ingresos bajos, medianos o altos. Su análisis de estas transiciones halló «poco sustento para la idea de una trampa de ingresos medios».

En algunos casos, las trampas de desarrollo pueden arrastrar países que han alcanzado la riqueza recientemente a las filas de los de ingresos medios, como pasó con Argentina y Venezuela en el último siglo. Desde fines de los años 50, muchos países también han retrocedido del grupo de naciones de clase media a los de clase baja, incluyendo Filipinas en la década del 50, y Rusia, Sudáfrica e Irán en los años 80 y 90. Cada década produce nuevas estrellas, desde Irak en los 50 hasta Irán en los 60 y Malta en los 70, que se apagan en la década siguiente.

Aun así, los periodos de bonanza suelen ser malinterpretados como una señal de que los países en desarrollo están escalando la cima del desarrollo. Muchos mercados emergentes dependen demasiado de los commodities, que representan el grueso de sus exportaciones, y crecen a grandes velocidades, incluso más rápido que las principales economías globales, pero solo cuando los precios de las materias primas suben.

Los precios de los commodities subieron 160% en los años 70, y el número de países que se acercó rápidamente a los desarrollados de Occidente se elevó a 28, frente al promedio de 22 en la década promedio. En los años 80 y 90, cuando los precios de las materias primas se estancaron, el número de países convergentes cayó a solo 11. Los precios de los bienes básicos luego se duplicaron en la década del 2000, otra era dorada de la convergencia, cuando 37 países empezaron a seguirle el paso a las naciones desarrolladas.

Pero las economías que dependen fuertemente de los commodities como Rusia y Brasil tienden a desacelerar su avance apenas los precios de las materias primas empiezan a caer. Según el Banco Mundial, de las 101 economías de ingresos medios en 1960, solo 13 alcanzaron y mantuvieron su estatus de ingresos altos para 2008: Guinea Ecuatorial, Grecia, Hong Kong, Singapur, Irlanda, Israel, Japón, Mauricio, Portugal, España, Puerto Rico, Corea del Sur y Taiwán. De esas 13, solo Guinea Ecuatorial es una economía dominada por los commodities.

La convergencia masiva de la década pasada fue un evento extraordinario que desafió la imaginación del mundo. Sin embargo, nunca vale la pena extrapolar del pasado reciente al futuro distante. Esto es particularmente cierto en el mundo emergente, donde el crecimiento económico se ve caracterizado por auges profundos pero cortos, usualmente alimentados por precios inestables de los commodities. No asuma que todos los mercados emergentes están diseñados para crecer más rápido que EE.UU. o que alguna fuerza mítica llamada «convergencia» conducirá a todas las naciones emergentes a un camino directo hacia la prosperidad.—

Sharma es director de la división de mercados emergentes de Morgan Stalney Investment Management y autor de Países Emergentes: en busca del milagro económico.

Fuente: The Wall Street Journal, 23/01/14.

Networking Hang-Ups…And What to Do About Them

enero 22, 2014

Networking Hang-Ups…And What to Do About Them
By Michael Goldberg

A few weeks back, I spoke at a conference filled with financial professionals. It wasn’t just any group of professionals but the top producers.

These attendees represented a huge slice of the Northeast region, so the meeting was a pretty big deal. The topic was networking, and I started by asking for specific networking-related questions from the group. I captured many of their questions on index cards so their responses remained anonymous, and therefore honest.

The questions these advisers asked might be surprising to you – I mean, they are the top producers. But here’s the point. Even top gun producers may not know how to network. And so it goes for annuity and financial professionals and money managers. As a sales professional, you might “talk good” or be outgoing (or not), but it doesn’t necessarily mean that you’re a great networker.

Below are some of the “top producer” questions from the meeting, as well as some suggestions.

How do I open a discussion at an event or cocktail party if I don’t know anyone?

An easy way would be to approach someone who is alone. Don’t worry – that person is probably thinking the same thing as you. A good start would be to introduce yourself and ask what brings them there. Ask them what they do, how they do it, and perhaps how they market their business (one of my favorite questions). You might get lucky and they may ask you questions too. It happens! Often I don’t even mention work stuff – I may bring up the Super Bowl last night or other events that make interesting conversation. I’m all for talking about the fun stuff. How can you go wrong? If you’re having fun, it’s easy to parlay your conversation into questions you would ask about them. This may transition into a business discussion. Do your best to focus the conversation on them and they just may want to talk about you!

How do I find the best places to network – where people I need to know are?

A better question might be, “Who do you need to know?” Are you looking to meet financial professionals? If you know this, you might be able to determine where they hang out – association meetings, etc. Are there conferences coming up? Do people in your network know who you are looking to meet? (Do you?) Have you asked them? Can they provide an introduction?

How do I stay focused on those with whom I am speaking?

Ever watch Will and Grace?  In one episode, all four main characters – Will, Grace, Jack, and Karen – are at a cocktail party. They’re schmoozing with a group of folks and Karen (who is very obnoxious) eyes another group entering the room. She exclaims, “Gotta go, better people!” Funny on TV, rude in real life. Stay focused on those with whom you are speaking by being attentive and engaged in your conversation. Be polite when the conversation ends (hopefully within a few minutes) and either collect a business card or exchange handshakes with a “Nice to meet you.” Or politely excuse yourself if you must and promise to circle back. The “better people” will be there later.

How do you follow through on contacts and cultivate the relationship?

The best way to follow through on contacts made at an event is to take the lead and find ways to help them. Offer them information about meetings they should attend, articles they should read, and people they should meet. If you know they exhibit excellence as financial professionals, give them referrals if you can – lots of them. Relationships happen at the speed of trust – so go out of your way to build them.

How do I gain more confidence while networking?

Your goal should be to learn from and help everyone you meet. How? Ask them questions, clarify their responses, and give them information they need if possible. If you can’t, introduce them to those who can. When you help others, the pressure of selling is gone (which you shouldn’t be doing anyway). If you connect with someone and genuinely try to help, they may return the favor. You will gain greater confidence as you get better at helping people and asking for assistance in return. This is how it works. Try it and see.

How do I strengthen networking with key partners?

Easy answer – give tons of referrals and information to those with whom you partner, provided they are competent, credible, and ethical in their practices. If they aren’t and you refer business their way, it will make you look bad – really bad. You need to give to get. The not-so-easy answer – if you give lots of referrals to your key partners and get nada, it’s time to get new key partners. Or it’s time for an uncomfortable conversation (if you’re comfortable with that). Remember, your ability to network and exchange business increases in direct proportion to how quickly the relationship grows.

These questions may not seem like “top producer” questions, but they are! And these are just a few of them. There were others that you might find surprising.

How do I follow up? What’s the best way to stay in touch? How do I ask for referrals?

If these questions came from big hitters, imagine the amount of opportunity they’re leaving on the table every day!

Bottom line, this networking stuff takes a lot of work and some guts. The good news is that after a while, it takes less of both. You will find it is worth the effort and can lead to valuable partnerships and potentially new business.

Source: NAFA, 2014.

Networking


Los tres mitos de la pobreza, según Bill y Melinda Gates

enero 20, 2014

Los tres mitos de la pobreza, según Bill y Melinda Gates
Por Bill y Melinda Gates

Medido por casi cualquier indicador, el mundo está hoy mejor que nunca. La pobreza extrema se ha reducido a la mitad en los últimos 25 años, la mortalidad infantil se está desplomando y muchos países que dependieron durante mucho tiempo de la ayuda internacional son autosuficientes.

Entonces, ¿por qué tantas personas creen que la situación está empeorando? En gran parte esto se debe a que muchas de ellas son presa de tres mitos profundamente dañinos sobre la pobreza global y el desarrollo. No caiga en la trampa.

Mito número uno: los países pobres están destinados a seguir siendo pobres.

No es cierto. Los ingresos y otros índices de bienestar humano están creciendo en casi todos lados, incluyendo África.

Tomemos el ejemplo de Ciudad de México. En 1987, cuando visitamos la capital mexicana por primera vez, la mayoría de las viviendas carecía de agua potable y a menudo vimos personas que iban a pie a buscar agua para llenar sus bidones. Nos recordaba África rural. El ejecutivo a cargo de la oficina de Microsoft en Ciudad de México enviaba a sus hijos a Estados Unidos para que se hicieran exámenes médicos y asegurarse de que el smog de la ciudad no los estaba enfermando.

Hoy, Ciudad de México es extraordinariamente diferente, con grandes edificios, aire limpio, nuevas carreteras y puentes modernos. Todavía se encuentran focos de pobreza, pero cuando vamos a la ciudad pensamos: «Wow, la mayoría de la gente es de clase media. Qué milagro». Una transformación similar ocurre en Nairobi, Nueva Delhi, Shanghai y muchas otras ciudades del mundo.

A lo largo de nuestras vidas, el retrato global de la pobreza ha cambiado por completo. Los ingresos per cápita de Turquía y Chile se ubican donde estaban los de EE.UU. en 1960. Malasia está casi en ese nivel, al igual que Gabón. El ingreso real por persona en China se ha multiplicado por ocho desde 1960. En India se ha cuadruplicado, en Brasil casi se ha quintuplicado y la diminuta Botsuana, gracias a una gestión inteligente de sus recursos minerales, ha visto un aumento de 30 veces. Una nueva clase de países de ingresos medios que casi no existía hace 50 años ahora abarca a más de la mitad de la población del mundo.

Y sí, África también es parte de este fenómeno. El ingreso per cápita en el continente se ha elevado más de dos tercios desde 1998, de poco más de US$1.300 a casi US$2.200 hoy en día. Siete de las 10 economías de más rápido crecimiento en el último quinquenio están en África.

Esta es nuestra predicción: para 2035, casi no existirá ningún país pobre en el mundo. Sí, algunos pocos países se quedarán rezagados por la guerra, las realidades políticas (como Corea del Norte) o la geografía (como algunos estados al interior de África sin salida al mar). Pero todos los países de Sudamérica, Asia y Centro América (con la posible excepción de Haití) y la mayoría de los países de la costa de África serán de clase media. Más de 70% de los países tendrán un ingreso per cápita mayor al que China tiene hoy.

Mito número dos: la ayuda extranjera es un gran desperdicio

A decir verdad, es una inversión fenomenal. La ayuda extranjera no solo salva vidas; también sienta las bases para el progreso económico a largo plazo.

Muchos creen que la asistencia externa constituye una parte considerable de los presupuestos de los países ricos. Cuando encuestadores les preguntan a los estadounidenses qué proporción del presupuesto del gobierno se destina a ayudar a otros países, la respuesta más común es «25%». En realidad, es menos de 1%. (Incluso Noruega, el país más generoso del mundo, gasta menos de 3%). El gobierno estadounidense gasta más del doble en subsidios agrícolas que en apoyar la salud global. Gasta más de 60 veces más en fines militares.

Una queja común sobre la ayuda internacional es que una parte se pierde en corrupción, y claro, parte de ella termina así. Pero las historias de terror que usted escucha, donde la asistencia solo contribuye a que un dictador se construya palacios, provienen en su mayoría de un tiempo en que la colaboración estaba diseñada con el fin de conquistar aliados para la Guerra Fría más que para mejorar las vidas de las personas.

El problema actual es mucho más pequeño. La corrupción a pequeña escala, como en la que cae un funcionario gubernamental cuando presenta viáticos falsos de viajes, es una ineficiencia que equivale a un impuesto a la ayuda. Deberíamos tratar de reducirlo, pero no podemos eliminarlo, como tampoco podemos acabar con el desperdicio de ningún programa gubernamental, o de una empresa. Supongamos que la corrupción a pequeña escala equivale a un impuesto de 2% en el costo de salvar una vida. Deberíamos tratar de disminuirlo. Pero si no podemos, ¿deberíamos dejar de tratar de salvar esas vidas?

Hemos escuchado a demasiadas personas hacer llamados para poner fin a programas de ayuda si se encuentra un dólar de corrupción. Pero cuatro de los últimos siete gobernadores de Illinois fueron a la cárcel por corrupción y nadie está pidiendo el cierre de las escuelas ni de las carreteras de ese estado.

También escuchamos a los críticos lamentar de que la asistencia hace que los países se vuelvan dependientes de la generosidad extranjera. Pero ese argumento se aplica solamente a los casos más difíciles que aún intentan ser autosuficientes. Aquí va una rápida lista de grandes receptores de ayuda internacional que han crecido tanto que ya casi no reciben apoyo: Brasil, México, Chile, Costa Rica, Perú, Tailandia, Mauricio, Botsuana, Marruecos, Singapur y Malasia.

La ayuda también contribuye a obtener mejoras en salud, agricultura e infraestructura que tienen una fuerte correlación con el crecimiento a largo plazo. Un bebé nacido en 1960 tenía una probabilidad de 18% de morir antes de cumplir los 5 años. En el caso de un niño que nace hoy, esa probabilidad es inferior a 5% y en 2035 será de 1,6%. No se nos ocurre ningún otro avance en el bienestar humano en 75 años que siquiera se le acerque. ¿Un desperdicio? Cuesta creer que lo sea.

Mito número tres: salvar vidas conduce a la sobrepoblación

Remontándonos hasta al menos Thomas Malthus en 1798, a la gente le preocupan los escenarios apocalípticos en los que el suministro de alimentos no puede sostener el crecimiento de la población. Esta clase de teorías han metido al mundo en varios problemas. La ansiedad en torno al tamaño de la población global tiene una tendencia peligrosa de dejar de lado la preocupación por los seres humanos que componen esa población.

Permitir que los niños mueran ahora para que no se mueran de hambre más adelante no es solo un acto desalmado. Tampoco funciona, gracias a Dios.

Tal vez no parezca muy lógico, pero los países con la mortalidad más alta tienen las poblaciones de mayor crecimiento del mundo. El motivo es que las mujeres en estos países también tienden a tener más hijos.

Cuando más niños sobreviven, los padres deciden tener familias más pequeñas. Considere el caso de Tailandia, donde la mortalidad empezó a caer alrededor de 1960. Para 1970, después de que el gobierno invirtió en un robusto programa de planificación familiar, las tasas de natalidad empezaron a descender. En el curso de apenas dos décadas, las tailandesas pasaron de tener seis hijos en promedio a tener dos. Hoy, la mortalidad infantil en Tailandia es casi tan baja como en EE.UU. y las tailandesas tienen en promedio 1,6 hijos. Ese patrón de menores tasas de mortandad acompañadas de una caída de la natalidad aplica a la vasta mayoría del mundo.

Salvar vidas no produce una sobrepoblación. Todo lo contrario. Crear sociedades donde la gente disfruta de una salud básica, una prosperidad relativa, equidad fundamental y acceso a anticonceptivos es el único camino hacia un mundo sustentable.

Más personas, en especial los líderes políticos, necesitan conocer las ideas falsas detrás de estos mitos. La realidad es que, ya sea que se vea el tema con la óptica de un individuo o de un gobierno, las contribuciones para promover la salud y el desarrollo internacional ofrecen un retorno asombroso. Todos tenemos la oportunidad de crear un mundo donde la pobreza es la excepción en lugar de la regla.

—Esto fue un extracto de una próxima carta anual de la Fundación Bill y Melinda Gates, de la que los autores son los copresidentes del directorio. Gates es presidente ejecutivo de la junta de Microsoft.

Fuente: The Wall Street Journal, 19/01/14.

Hay que actualizar lo que se enseña

enero 18, 2014

Hay que actualizar lo que se enseña

Por Héctor Masoer-

¿Cuánta información y conocimiento se genera diariamente? Dos décadas atrás, en California State University, James Appleberry señalaba que el conocimiento disciplinario tardó 1750 años en duplicarse por primera vez desde el inicio de la era cristiana. Sin embargo, luego duplicó su volumen cada 150 años, y más adelante, cada 50 años. Actualmente, se duplicaría cada 5 años y para 2020 cada apenas 73 días. Seguramente sea muy complejo definir con exactitud cada cuánto tiempo se multiplica el conocimiento generado por la humanidad. Lo que es indudablemente cierto es que la información que se produce actualmente en cada campo disciplinar es tan amplia que ningún individuo puede absorberla en su totalidad.

Esta «sobrecarga de información«, concepto popularizado por Alvin Toffler ya en los años 70, exige cada vez con mayor premura que los sistemas educativos revisen sus métodos de diseño curricular. Esta necesidad es especialmente apremiante y, sin embargo, poco atendida en la educación superior de grado.

Evidentemente, la formación de grado (de la misma manera que el resto de los niveles educativos) tiene una limitación en términos de cantidad de horas de clase y horas de estudio. Pero al mismo tiempo, las diferentes disciplinas generan, en forma permanente, nuevos y mayores conocimientos en cada campo de estudio. La actualización de los planes y programas de las diferentes carreras se vuelve, por lo tanto, imprescindible.

Los programas analíticos de las diferentes materias que componen una carrera deberían ser revisados y actualizados todos los años. Los planes de estudio, es decir la estructura de materias que componen una carrera, también deberían actualizarse periódicamente, aunque en plazos más extensos: un buen diseño curricular debería brindar la flexibilidad necesaria para que los nuevos contenidos pudieran ser incorporados sin necesidad de modificar el plan hasta tanto transcurran tiempos razonables. Sólo de esta manera las distintas carreras universitarias podrán mantenerse acordes con el estado del arte de sus respectivas disciplinas. Por supuesto, este objetivo exige también la actualización y formación continua de los docentes.

Sin embargo, el concepto clave aquí no es meramente actualizar contenidos, sino fundamentalmente jerarquizarlos. En efecto, si actualizar es simplemente agregar nuevos contenidos, las limitaciones de tiempo harán imposible que todos los nuevos temas sean enseñados y aprendidos. En tal sentido, cada actualización debe suponer siempre una jerarquización de contenidos, que determine cuáles son realmente importantes e imprescindibles en la formación profesional. Así como el ropero tiene un límite y cada cierto tiempo es necesario despojarse de las cosas que uno ya no usa, en forma periódica los programas académicos también deben actualizarse y priorizar los contenidos más útiles y necesarios para la formación profesional y el desempeño en la vida. Pero ¿estamos realmente «sacando lo que ya no es necesario del ropero»? ¿O nadie «tira» nada? ¿Es posible seguir incorporando contenidos?

Sin dudas, esta situación lleva a poner el foco en la jerarquización y priorización de contenidos específicos de cada disciplina: es necesario definir periódicamente qué contenidos deben seleccionarse y cuáles deben suprimirse. Resulta necesario priorizar los contenidos con mayor fuerza generativa, es decir aquellos conceptos estructurales de cada campo disciplinar que permiten luego seguir profundizando en la disciplina y brindan un marco para que el graduado pueda seguir formándose a lo largo de toda su carrera profesional. En la selección de contenidos también deberían primar aquellos con mayor capacidad de transferencia, es decir, aplicables a diversas áreas y problemas.

Asimismo, teniendo en cuenta que aquello que hoy es importante puede no serlo mañana, más que en contenidos específicos quizás haya que focalizarse en competencias genéricas: las capacidades de aprender a aprender, de colaborar con otros, de encontrar, evaluar, analizar, organizar e internalizar nueva información útil para la resolución de problemas. Por supuesto, no debe perderse de vista que estas competencias genéricas siempre se desarrollan en el marco de conocimientos específicos y no necesariamente son transferibles a cualquier campo.

Probablemente, la clave esté en enfocar los esfuerzos en el desarrollo de competencias, el dominio de estructuras conceptuales básicas y una aproximación a las discusiones de frontera del conocimiento disciplinar específico, antes que en la multiplicación de contenidos que por definición ya son o serán perecederos. Si se incluyen nuevos contenidos, alguno previo debe ser suprimido. Avanzar en este sentido implicaría asegurar una actualización inteligente de los contenidos educativos y, por lo tanto, encaminarse a una formación más acorde con las demandas del mundo productivo y el desarrollo personal.

– El autor es miembro de la Academia Nacional de Ciencias de la Empresa –

Fuente: La Nación, 18/01/14.

Cayó la inversión inmobiliaria de argentinos en Uruguay

enero 18, 2014

Fuerte baja de la inversión inmobiliaria de argentinos en Punta del Este
Por Nelson Fernández

PUNTA DEL ESTE – A un año de la entrada en vigencia del Acuerdo de intercambio de información tributario y método para evitar la doble imposición, entre Uruguay y Argentina, las inversiones inmobiliarias de argentinos en este balneario cayeron drásticamente, según consignan los operadores privados, y el caso ya se introdujo en la campaña electoral: un candidato presidencial de la oposición propone dejarlo sin efecto.

Dice el inciso tercero del artículo 13º del tratado: «Cualquiera de las partes podrá terminar el presente acuerdo mediante notificación escrita a la otra parte, a través de los correspondientes canales diplomáticos» y establece que, en ese caso, «el acuerdo cesará de tener efecto» en los 180 días posteriores a la notificación.

El senador Pedro Bordaberry, precandidato presidencial del Partido Colorado, sostiene que Uruguay se ha perjudicado, por la fuga de inversiones argentinas a otros destinos, mientras que el gobierno de Cristina Kirchner no cumple con tratados como el de Mercosur en cuanto al libre tránsito de mercaderías. «Este tema se debería llevar a la OMC y explicarlo de una forma más activa y agresiva», dijo Bordaberry a LA NACION.

El presidente de la Cámara Inmobiliaria Uruguaya, Gabriel Conde, dijo que el impacto del tratado produjo una «caída de 70%», según los registros de los operadores. «El acuerdo tributario con la Argentina frenó la inversión más que lo que pudo significar el cepo cambiario; hay un antes y un después del acuerdo», aseguró Conde.

Bordaberry, que fue ministro de Turismo y también de Industria y Energía entre 2000 y 2005, se ha reunido con operadores inmobiliarios y se comprometió a dejar sin efecto el tratado en caso de que gane las elecciones de este año.

«Nuestro mayor esfuerzo debe darse a nivel del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), donde Uruguay es el país de la región mejor posicionado en cuanto a normas para evitar el lavado de dinero; con una legislación de avanzada para evitar» esa operativa, declaró Bordaberry.

La aplicación del tratado ha generado controversia entre los dos países, porque Uruguay ha rechazado pedidos de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) porque se solicita información histórica y se entiende que no se puede aplicar retroactividad a fechas previas al tratado.

«Si Argentina lleva el tema a tribunales tiene serias posibilidades de obtener un fallo favorable, por los errores en la redacción del acuerdo, lo que se suma a los motivos de dejar sin efecto el tratado», agrega el candidato batllista.

El gobierno de Tabaré Vázquez se había resistido a firmar un tratado de esta naturaleza con la Argentina, pero las presiones del gobierno de Cristina Kirchner en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), y la estrategia del gobierno de José Mujica de buscar entendimiento con la Argentina derivaron en la firma del acuerdo. Uruguay trató de poner garantías para su aplicación, pero las solicitudes de la AFIP demostraron que se buscaba una utilización política para dar mensajes a los argentinos que sacan dinero de su país, reconocieron a LA NACION fuentes oficiales.

En el gobierno uruguayo hay malestar con la Argentina por estas actitudes y otros obstáculos en asuntos bilaterales, pero no se ha hablado sobre dejar sin efecto el acuerdo. Bordaberry dijo que inversores con los que se ha reunido se sorprendieron con la explicación que les dio sobre lo sencillo que es dejarlo sin efecto.

«No brindar información a Argentina no es otra cosa que defender la soberanía tributaria en el Uruguay, puesto que los bienes que están en el país deben pagar impuestos en el Uruguay y no en otro país», dijo Bordaberry. Y agregó: «Como país importador de inversión y capital desde siempre hemos defendido el principio tributario de gravar la fuente y no a la persona, el principio de territorialidad, y seguiremos haciendolo».

Bordaberry dijo que cuando se suscribió «no era momento oportuno para aprobar el tratado con Argentina» y que ahora hay que suspenderlo: «En caso de acceder al gobierno, cosa que haremos el 1º de marzo de 2015, haremos uso de la opción prevista en la última cláusula del tratado firmado, que permite a cualquiera de los dos países, sin expresión de causa, dejar sin efecto el mismo con un preaviso de seis meses».

Fuente: La Nación, 18/01/14.

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Precios de inmuebles premium “muy sobrevaluados” en Uruguay

Los precios de los inmuebles premium uruguayos orientados a los inversores extranjeros están “muy sobrevaluados” y deberían bajar “por lo menos” un 40% para que la rentabilidad anual sea competitiva con otros mercados, según estimaciones de la gerenciadora de patrimonios de origen argentino FDI.

El informe “Situación de mercado Inmobiliario del Uruguay”, dice que esa “es la única forma para competir” con los retornos promedio que generan los inmuebles en EE.UU., donde “argentinos, brasileros y hasta uruguayos están invirtiendo o analizando hacerlo en el corto plazo”.

El documento, al que accedió El País, añade que hay un “importante sobrestock de unidades premium”, en especial en Maldonado, pero también en Montevideo. “Fueron compradas o construidas por inversores que esperaban una apreciación de precios que difícilmente logren algún día o una renta que tampoco percibirán, ya que no hay usuarios finales que estén en condiciones de pagarla”, sostiene.

Se agrega que “el 70% de los inversores son argentinos”, “de los cuales el 83%” son pequeños y medianos empresarios que viven “una grave situación económica y financiera en sus empresas”.

Para asumir la pérdida, “su única salida” es “vender a precio de liquidación”. Ese precio será el que, “considerando la renta que un usuario final puede pagar en Uruguay, genere una rentabilidad anual por lo menos igual a la que se genera en los EE.UU. (y acá la caída, según nuestros cálculo, debe ser de por lo menos el 40%)”, dice FDI.

Asimismo, se señala que incluso sin intercambio de información fiscal entre Argentina y Uruguay y sin cepo cambiario “los inversores tampoco vendrían” porque en otros países logran mayores rentas y consiguen costos de construcción a la mitad”.

Fuente: El País, 26/01/14.

La Administración Pasiva

enero 18, 2014

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No queme sus libros impresos, les queda una larga vida

enero 12, 2014

No queme sus libros impresos, les queda una larga vida
Por Nicholas Carr

Amantes de la tinta y el papel, recuperen el aliento. Los informes sobre la muerte del libro impreso podrían ser exagerados.

Desde que Amazon presentó su popular lector electrónico Kindle hace cinco años, los expertos han asumido que el futuro de la edición de libros es digital. Las opiniones sobre la velocidad del cambio desde la página a la pantalla han cambiado. Pero el consenso ha sido que la digitalización, luego de dominar la música, la fotografía y los mapas, se impondría con el tiempo también sobre los libros. Para 2015, un experto en medios predijo hace unos años, los libros tradicionales habrían desaparecido.

Media década después de la revolución del libro electrónico, sin embargo, el diagnóstico de los libros tradicionales de repente parece más alentador. Los libros de tapa dura están mostrando una resistencia sorprendente. El crecimiento de las ventas de libros electrónicos se está volviendo marcadamente más lento. Y las compras de libros electrónicos de hecho se están reduciendo, en momentos en que los consumidores eligen en cambio tabletas multipropósito. Quizás los libros electrónicos, en lugar de reemplazar los libros impresos, terminarán cumpliendo un rol más parecido al de los libros de audio: un complemento a la lectura tradicional, no un sustituto.

¿Cuán atraídos se sienten los estadounidenses a los libros anticuados? Basta con observar los resultados de una encuesta del Centro de Investigación Pew divulgada el mes pasado. El informe mostró que el porcentaje de adultos que han leído un lector electrónico aumentó moderadamente durante el último año, de 16% a 23%. Pero también reveló que 89% de los lectores habituales de libros indicaron que habían leído al menos uno impreso durante los 12 meses anteriores. Sólo 30% reportó haber leído al menos un libro electrónico durante el último año.

Es más, la Asociación de Editores Estadounidenses informó que la tasa de crecimiento anual de ventas de libros electrónicos cayó de forma abrupta durante 2012, a alrededor de 34%. Eso sigue siendo una cifra saludable, pero es una marcada caída frente a las tasas de crecimiento de tres dígitos registradas en los cuatro años previos.

La explosión inicial de los libros electrónicos está comenzando a parecer una aberración. Los primeros en adoptar la tecnología, un grupo pequeño pero entusiasta, se pasó al libro electrónico enseguida y durante un período concentrado. Será difícil encontrar más conversos. Una encuesta de 2012 realizada por Bowker Market Research reveló que sólo 16% de los estadounidenses de hecho compraron un libro electrónico y que un abultado 59% afirma que no tiene «ningún interés» en comprar uno.

En tanto, el cambio desde los lectores electrónicos a las tabletas también podría estar afectando las compras de libros electrónicos. Las ventas de lectores electrónicos se derrumbaron 36% en 2012, según estimaciones de IHS iSuppli, mientras que las ventas de tabletas explotaron. Cuando se ven forzados a competir con los placeres fáciles de los juegos, videos y Facebook en aparatos como el iPad y el Kindle Fire, los libros electrónicos pierden gran parte de su atractivo. El hecho de que un libro electrónico no pueda venderse ni regalarse luego de haberlo leído también reduce el valor percibido del producto.

Más allá de las razones prácticas de la caída del crecimiento del libro electrónico, algo más profundo podría estar sucediendo. Quizás hayamos evaluado mal la naturaleza del libro electrónico.

Desde el comienzo, las compras de libros electrónicos se inclinaron de forma desproporcionada hacia la ficción, y las novelas representan cerca de dos tercios de las ventas. Las listas de libros digitales más vendidos son dominadas por novelas de género, como de suspenso o románticas. La lectura en pantalla parece ser particularmente adecuada para la clase de entretenimiento liviano que se ha vendido tradicionalmente en supermercados y aeropuertos como libros de bolsillo masivos.

Estos son, por diseño, los libros más fáciles de desechar. Los leemos con rapidez y no nos interesa conservarlos luego de terminarlos. Incluso nos podría dar un poco de vergüenza que nos vean leyéndolos, lo que hace que las versiones digitales anónimas sean más atractivas. El fenómeno «Cincuenta sombras de Grey» probablemente no se hubiera producido si los libros electrónicos no existieran.

Los lectores de textos de más sustancia, incluida la ficción literaria y la no ficción narrativa, se han inclinado menos hacia lo digital. Parecen preferir el peso y la durabilidad, los placeres táctiles, de lo que aún llamamos «libros reales», del tipo que se puede colocar en un estante.

Los libros electrónicos, en otras palabras, podrían resultar ser simplemente otro formato, un libro de bolsillo aún más liviano y desechable. Eso encajaría con el descubrimiento de que una vez que las personas comienzan a comprar libros digitales, no necesariamente dejan de comprar los impresos. De hecho, según Pew, casi 90% de los lectores de libros electrónicos siguen leyendo volúmenes físicos. Los dos formatos parecen tener propósitos distintos.

Tras haber sobrevivido 500 años de revolución tecnológica, el invento de Gutenberg también podría salir airoso de la ofensiva digital. Hay algo especial en un libro recién impreso y bien encuadernado que no parecemos ansiosos por dejar ir.

—Carr es autor del libro «The Shallows: What the Internet Is Doing to Our Brains».

Fuente: The Wall Street Journal, 10/01/13.

Inseguridad Vial

diciembre 22, 2013


Conducir en forma irresponsable provoca Tragedias


«12 days of christmas»


«Reconstruction»

La innovación define el horizonte de Estados Unidos

diciembre 22, 2013

La innovación define el horizonte de EE.UU.
Por Jorge Castro

La economía norteamericana creció 3,6% en el tercer trimestre del año, tras haberse expandido 2,5% en el segundo. Crece así en los niveles de expansión de su tasa potencial de largo plazo (3% anual) y ha dejado atrás la crisis de 2008/9 y el período de bajo crecimiento que la continuó por 3 años y medio.

La expansión es encabezada por la industria manufacturera, que en noviembre alcanzó a 57,3 del índice ISM, dos puntos más que en julio (55,4), lo que asegura que se podrá alcanzar el récord histórico de la actividad a fin de año.

El auge manufacturero es consecuencia de uno de los más grandes giros tecnológicos de la historia de EE.UU., que ha desatado un boom de productividad en el sector (+34% desde 2007), con una caída en la estructura de costos superior a 10%.

EE.UU. experimenta algo más que una fase de expansión de la industria manufacturera. Lo que sucede es una “nueva revolución industrial”, caracterizada por la completa digitalización de la producción y la distribución, con la creación de nichos especializados de alcance global.

El sustento de esta transformación de la industria es una segunda revolución tecnológica, que es la explosión del shale gas y shale oil. La producción ha aumentado 45% este año y el precio del gas ha caído 30% en este período. De ahí que los costos de la producción industrial hayan disminuido un porcentaje similar (20% / 30%).

Lo propio de la acumulación estadounidense es que el incremento de la productividad no es obra de un aumento correlativo de la tasa de inversión. Al contrario, la relación fondos disponibles / inversión en capital fijo de las 500 principales empresas norteamericanas es la más baja desde 1935.

El alza de la productividad en EE.UU. es pura innovación.

Esta es la paradoja estadounidense, reveladora del carácter crítico, desequilibrado e inestable del sistema capitalista. El proceso de ahorro / inversión / ampliación productiva (acumulación) del capitalismo es la cuadratura del círculo. En estas condiciones, lo asombroso es que se pueda pensar que EE.UU. ha ingresado en una etapa de “estancamiento secular”, debido al agotamiento de su capacidad de innovación.

La economía norteamericana es la frontera del capitalismo global.

Y lo que sucede fuera de EE.UU. en materia de innovación y crecimiento es lo siguiente: el producto chino se ha multiplicado 25,59 veces entre 1950 y 1999, y a partir de 2000 ha aumentado 3 veces más. Corea del Sur se ha expandido 38,93 veces y Taiwán 46,84 veces. La OCDE calcula que China y los países del sudeste asiático sumados tendrán en 2030 un PBI mayor a la combinación de EE.UU. y Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y España.

El estado de la investigación científica y tecnológica en EE.UU. adelanta lo que viene. El descubrimiento de la secuencia del genoma (DNA) y la creación de células vivas han revolucionado la microbiología celular y la ingeniería genética, transformadas en la punta de lanza de la bioeconomía, que es la avanzada productiva de la innovación química, bioquímica y energética, y equivale por su envergadura a una nueva revolución industrial.

EE.UU. y China pujan por el dominio de las supercomputadora s, dotadas de una capacidad de procesamiento de información capaces de descubrir lo nuevo en todas las franjas del conocimiento.

Nunca ha sido más fácil, rápida y prácticamente gratis la tarea de la investigación. Se ha ampliado como nunca el campo de lo posible. La innovación tecnológica crea en el capitalismo las oportunidades de inversión y desata el proceso de formación de capital. Esto es lo que sucede hoy en EE.UU. y en la economía mundial, sobre todo en China / Asia, nuevo eje de la acumulación global.

Advertir esta tendencia clave es cuestión de lucidez, no de optimismo. Un pesimista es hoy alguien insuficientemente informado.

Fuente: Clarín, 22/12/13.

Jorge Castro

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