Ecuador considera Paraísos Fiscales a varios países de la UE y estados de USA

noviembre 2, 2012

Ecuador considera Paraísos Fiscales a varios países de la UE y estados de USA

El Servicio de Rentas Internas (SRI) ecuatoriano, en una reciente circular enviada el 3o de julio pasado, recuerda a los contribuyentes que se considerará territorio de baja tributación a cualquier país que cuente con un tipo impositivo inferior al 60% del vigente en el Ecuador. Para erradicar cualquier duda al respecto, se mencionan diferentes países europeos que tendrían la consideración de paraísos fiscales según este criterio, incluso cuando no se encuentran explícitamente incluidos en las listas existentes.

La circular menciona a Bulgaria (10% de impuesto de sociedades), Macedonia (10%), Montenegro (9%) y Serbia (10%).  Se incluye además Estonia que si bien tiene un impuesto del 21%, este es sólo aplicable sobre beneficios distribuidos, por lo que el SRI considera que también debe considerarse como un territorio de baja tributación.

Por otro lado, el fisco ecuatoriano también considerará paraísos fiscales a los Estados norteamericanos de Delaware, Wyoming, Nevada y Florida, pero sólo en el caso de rentas obtenidas a través de una LLC, cuando esta tributa en régimen de transparencia fiscal. Es decir, que los impuestos no se pagan a nivel corporativo, sino por sus miembros o propietarios.

La consideración como paraíso fiscal tiene diversas consecuencias, como por ejemplo la imposibilidad de obtener contratos del Gobierno o la dificultad por parte de las empresas ecuatorianas para el descuento de facturas recibidas de dichos territorios.

Si bien la medida del Gobierno Ecuatoriano puede tener en principio un fin justificado que es evitar la evasión fiscal, consideramos que claramente excede este objetivo y atenta contra la libre competencia en materia de impuestos.  La consideración de muchos países europeos como paraísos fiscales solamente por disponer de un sistema fiscal más competitivo, no está ni mucho menos justificado, ya que todos los territorios mencionados colaboran activamente en el intercambio de información fiscal (siempre que existan acuerdos en esta materia) y mantienen registros públicos sobre accionistas y directores. Tampoco cuentan con ningún régimen discriminatorio offshore o especial para no residentes, que provea amparo a la ocultación o al fraude, ni está permitido el uso de estructuras fiduciarias. Estos países no tienen por tanto absolutamente nada que ver con los paraísos fiscales clásicos, donde existen leyes especiales y toda suerte de mecanismos que posibilitan la ocultación de rentas. En el de los países europeos mencionados, se trata simplemente de estados que fomentan la inversión a través de tipos impositivos atractivos y que en parte han organizado su recaudación por otras vías de financiación, como por ejemplo el impuesto sobre el valor añadido (IVA).

En un mundo globalizado, donde con toda naturalidad aceptamos como algo inevitable la libre competencia industrial y económica, seria paradójico tratar de impedir que exista también una cierta competencia fiscal. Esta además puede ser positiva al obligar a los estados a ser más eficientes en la gestión de sus recursos, siempre y cuando, se jueguen con unas reglas comunes, que impidan la ocultación.  Curiosamente el asunto de jugar con las mismas reglas no parece estar tan claro en otros sectores de la economía, donde difieren mucho las condiciones que los diferentes países aplican en cuanto a derechos humanos o laborales. Parece que la competencia, por injusta que pueda ser, es aceptada en todos los sectores, menos en el fiscal.

Es de destacar que otros países tienen cláusulas parecidas en sus legislaciones, pero generalmente limitan la aplicación de las mismas a los casos en los que no se pueda demostrar un establecimiento verdadero establecimiento permanente en el país de registro, algo que por otra parte parece mucho más razonable que considerar paraíso fiscal a cualquier país que tenga una fiscalidad más ventajosa.

Fuente: Paraísos Fiscales Info, agosto 2012.

Decálogo del Populismo

noviembre 2, 2012

Decálogo del Populismo
Por Enrique Krauze

El populismo en Iberoamérica ha adoptado una desconcertante amalgama de posturas ideológicas. Izquierdas y derechas podrían reivindicar para sí la paternidad del populismo, todas al conjuro de la palabra mágica «pueblo». Populista quintaesencial fue el general Juan Domingo Perón, quien había atestiguado directamente el ascenso del fascismo italiano y admiraba a Mussolini al grado de querer «erigirle un monumento en cada esquina». Populista posmoderno es el comandante Hugo Chávez, quien venera a Castro hasta buscar convertir a Venezuela en una colonia experimental del «nuevo socialismo». Los extremos se tocan, son cara y cruz de un mismo fenómeno político cuya caracterización, por tanto, no debe intentarse por la vía de su contenido ideológico sino de su funcionamiento. Propongo diez rasgos específicos.

1) El populismo exalta al líder carismático. No hay populismo sin la figura del hombre providencial que resolverá, de una buena vez y para siempre, los problemas del pueblo. «La entrega al carisma del profeta, del caudillo en la guerra o del gran demagogo -recuerda Max Weber- no ocurre porque lo mande la costumbre o la norma legal, sino porque los hombres creen en él. Y él mismo, si no es un mezquino advenedizo efímero y presuntuoso, «vive para su obra». Pero es a su persona y a sus cualidades a las que se entrega el discipulado, el séquito, el partido.»

2) El populista no sólo usa y abusa de la palabra: se apodera de ella. La palabra es el vehículo específico de su carisma. El populista se siente el intérprete supremo de la verdad general y también la agencia de noticias del pueblo. Habla con el público de manera constante, atiza sus pasiones, «alumbra el camino» y hace todo ello sin limitaciones ni intermediarios. Weber apunta que el caudillaje político surge primero en las ciudades-estado del Mediterráneo en la figura del «demagogo». Aristóteles (Política, V) sostiene que la demagogia es la causa principal de «las revoluciones en las democracias» y advierte una convergencia entre el poder militar y el poder de la retórica que parece una prefiguración de Perón y Chávez: «En los tiempos antiguos, cuando el demagogo era también general, la democracia se transformaba en tiranía; la mayoría de los antiguos tiranos fueron demagogos». Más tarde se desarrolló la habilidad retórica y llegó la hora de los demagogos puros: «Ahora quienes dirigen al pueblo son los que saben hablar». Hace veinticinco siglos esa distorsión de la verdad pública (tan lejana de la democracia como la sofística de la filosofía) se desplegaba en el Ágora real; en el siglo XX lo hace en el Ágora virtual de las ondas sonoras y visuales: de Mussolini (y de Goebbels) Perón aprendió la importancia política de la radio, que Evita y él utilizarían para hipnotizar a las masas. Chávez, por su parte, ha superado a su mentor Castro en utilizar hasta el paroxismo la oratoria televisiva.

3) El populismo fabrica la verdad. Los populistas llevan hasta sus últimas consecuencias el proverbio latino «Vox populi, Vox dei». Pero como Dios no se manifiesta todos los días y el pueblo no tiene una sola voz, el gobierno «popular» interpreta la voz del pueblo, eleva esa versión al rango de verdad oficial y sueña con decretar la verdad única. Como es natural, los populistas abominan de la libertad de expresión. Confunden la crítica con la enemistad militante, por eso buscan desprestigiarla, controlarla, acallarla. En la Argentina peronista, los diarios oficiales y nacionalistas -incluido un órgano nazi- contaban con generosas franquicias, pero la prensa libre estuvo a un paso de desaparecer. La situación venezolana, con la «ley mordaza» pendiendo como una espada sobre la libertad de expresión, apunta en el mismo sentido; terminará aplastándola.

4) El populista utiliza de modo discrecional los fondos públicos. No tiene paciencia con las sutilezas de la economía y las finanzas. El erario es su patrimonio privado, que puede utilizar para enriquecerse o para embarcarse en proyectos que considere importantes o gloriosos, o para ambas cosas, sin tomar en cuenta los costos. El populista tiene un concepto mágico de la economía: para él, todo gasto es inversión. La ignorancia o incomprensión de los gobiernos populistas en materia económica se ha traducido en desastres descomunales de los que los países tardan decenios en recobrarse.

5) El populista reparte directamente la riqueza, lo cual no es criticable en sí mismo (sobre todo en países pobres, donde hay argumentos sumamente serios para repartir en efectivo una parte del ingreso, al margen de las costosas burocracias estatales y previniendo efectos inflacionarios), pero el populista no reparte gratis: focaliza su ayuda, la cobra en obediencia. «¡Ustedes tienen el deber de pedir!», exclamaba Evita a sus beneficiarios. Se creó así una idea ficticia de la realidad económica y se entronizó una mentalidad becaria. Y al final ¿quién pagaba la cuenta? No la propia Evita sino las reservas acumuladas en décadas, los propios obreros con sus donaciones «voluntarias» y, sobre todo, la posteridad endeudada, devorada por la inflación. En cuanto a Venezuela (cuyo caudillo parte y reparte los beneficios del petróleo), hasta las estadísticas oficiales admiten que la pobreza se ha incrementado, pero la improductividad del asistencialismo (tal como Chávez lo practica) sólo se sentirá en el futuro, cuando los precios se desplomen o el régimen lleve hasta sus últimas consecuencias su designio dictatorial.

6) El populista alienta el odio de clases. «Las revoluciones en las democracias -explica Aristóteles, citando «multitud de casos»- son causadas sobre todo por la intemperancia de los demagogos.» El contenido de esa «intemperancia» fue el odio contra los ricos; «unas veces por su política de delaciones […] y otras atacándolos como clase, [los demagogos] concitan contra ellos al pueblo». Los populistas latinoamericanos corresponden a la definición clásica, con un matiz: hostigan a «los ricos» (a quienes acusan a menudo de ser «antinacionales»), pero atraen a los «empresarios patrióticos» que apoyan al régimen. El populista no busca por fuerza abolir el mercado: supedita a sus agentes y los manipula a su favor.

7) El populista moviliza permanentemente a los grupos sociales. El populismo apela, organiza, enardece a las masas. La plaza pública es un teatro donde aparece «Su Majestad El Pueblo» para demostrar su fuerza y escuchar las invectivas contra «los malos» de adentro y afuera. «El pueblo», claro, no es la suma de voluntades individuales expresadas en un voto y representadas por un parlamento; ni siquiera la encarnación de la «voluntad general» de Rousseau, sino una masa selectiva y vociferante que caracterizó otro clásico (Marx, no Carlos sino Groucho): «El poder para los que gritan «¡el poder para el pueblo!»».

8 ) El populismo fustiga por sistema al «enemigo exterior». Inmune a la crítica y alérgico a la autocrítica, necesitado de señalar chivos expiatorios para los fracasos, el régimen populista (más nacionalista que patriota) requiere desviar la atención interna hacia el adversario de afuera. La Argentina peronista reavivó las viejas (y explicables) pasiones antiestadounidenses que hervían en Iberoamérica desde la Guerra del 98, pero Castro convirtió esa pasión en la esencia de su régimen: un triste régimen definido por lo que odia, no por lo que ama, aspira o logra. Por su parte, Chávez ha llevado la retórica antiestadounidense a expresiones de bajeza que aun Castro consideraría (tal vez) de mal gusto. Al mismo tiempo hace representar en las calles de Caracas simulacros de defensa contra una invasión que sólo existe en su imaginación, pero que un sector importante de la población venezolana (adversa, en general, al modelo cubano) termina por creer.

9) El populismo desprecia el orden legal. Hay en la cultura política iberoamericana un apego atávico a la «ley natural» y una desconfianza de las leyes hechas por el hombre. Por eso, una vez en el poder (como Chávez), el caudillo tiende a apoderarse del Congreso e inducir la «justicia directa» («popular», «bolivariana»), remedo de una «Fuenteovejuna» que, para los efectos prácticos, es la justicia que el propio líder decreta. Hoy por hoy, el Congreso y la Judicatura son un apéndice de Chávez, igual que en la Argentina lo eran de Perón y Evita, quienes suprimieron la inmunidad parlamentaria y depuraron, a su conveniencia, el Poder Judicial.

10) El populismo mina, domina y, en último término, domestica o cancela las instituciones de la democracia liberal. El populismo abomina de los límites a su poder, los considera aristocráticos, oligárquicos, contrarios a la «voluntad popular». En el límite de su carrera, Evita buscó la candidatura a la vicepresidencia de la República. Perón se negó a apoyarla. No por casualidad, en sus aciagos tiempos de actriz radiofónica, había representado a Catalina la Grande. En cuanto a Chávez, ha declarado que su horizonte mínimo es el año 2020.

¿Por qué renace una y otra vez en Iberoamérica la mala yerba del populismo? Las razones son diversas y complejas, pero apunto dos. En primer lugar, porque sus raíces se hunden en una noción muy antigua de «soberanía popular» que los neoescolásticos del siglo XVI y XVII propagaron en los dominios españoles, y que tuvo una influencia decisiva en las guerras de independencia desde Buenos Aires hasta México. El populismo tiene, por añadidura, una naturaleza perversamente «moderada» o «provisional»: no termina por ser plenamente dictatorial ni totalitario; por eso alimenta sin cesar la engañosa ilusión de un futuro mejor, enmascara los desastres que provoca, posterga el examen objetivo de sus actos, doblega la crítica, adultera la verdad, adormece, corrompe y degrada el espíritu público.

Desde los griegos hasta el siglo XXI, pasando por el aterrador siglo XX, la lección es clara: el inevitable efecto de la demagogia es «subvertir la democracia».

Fuente: La Nación, 01/11/12.

Enrique Krauze

Enrique Krauze

La Cooperativa Canadiense Agropur se retira de Argentina (venden La Lácteo)

noviembre 2, 2012

La Cooperativa Canadiense Agropur se retira de Argentina (venden La Lácteo)

Agropur ha decidido suspender sus actividades de procesamiento en la Argentina y de vender su participación en la empresa La Lácteo. Tras el análisis, Agropur ha concluido que su presencia en este país no encajaba con su estrategia internacional.  La Cooperativa ha justificado su decisión tomando en cuenta las condiciones económicas que prevalecieron en la Argentina y en el capital significativo necesario para lograr la rentabilidad deseada. Agropur ha hecho una amortización de 9,1 millones dólares de su inversión en La Lácteo en los resultados financieros para el tercer trimestre.

En su informe anual de 2011, Agropur informó que los resultados financieros de La Lácteo “siguen siendo inferiores a lo previsto.” La cooperativa, sin embargo, continuó “Creemos en el potencial de negocios en América del Sur, que es un área de la producción de leche entre los más competitivos del mundo y una gran plataforma para la exportación de productos lácteos en los mercados internacionales”. [NdE: Aunque parece que no opinan lo mismo del mercado argentino]

Fuente: http://www.laterre.ca
Traducción de Damián Morais para www.lecherialatina.com

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Agropur: Corporate Profile

Each waking day, Agropur cooperative responds to the call of some 3,349 dairy farmers who rely on this organization, which they jointly own, to enhance the fruit of their labour. More than 3 billion litres of milk are processed annually in 27 plants spread throughout Canada, the United States and Argentina.

Generating more than $3,6 billion in sales, the resulting products grace the tables of thousands of consumers from coast to coast. But before these products reach their tables, 5,700 employees and many contract agents assigned to milk collection and distribution combine their efforts and expertise to ensure that the final product meets all expectations.

It is now almost 74 years, Agropur cooperative has been fine-tuning its art to continually better its know-how and its tasty offerings to consumers.

Agropur

A major player in the Canadian dairy industry.
3,349 member dairy farmers.
More than 3 billion litres of milk processed annually.
5,700 employees.
27 plants.
More than $3,6 billion in sales.

El fraude estadístico del INDEC

noviembre 1, 2012

El fraude estadístico del INDEC
Por Gustavo Ibáñez Padilla

Desde este sitio web y desde nuestro Boletín Economía hemos denunciado sistemáticamente el fraude estadístico y la destrucción del INDEC propiciados por Guillermo Moreno y Ana María Edwin; contando con el aval de ministros, Jefes de Gabinete y la propia presidente de la Nación, Cristina Kirchner. Todos ellos en forma conjunta y conformando una Asociación Ilícita han destruido la credibilidad del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), con la grotesca intención de manipular el índice que mide la inflación y muchos otros datos estadísticos. Para ello, removieron a numerosos funcionarios, presionaron a otros, violaron el secreto estadístico y adulteraron los valores de los índices oficiales. Todas estas maniobras constituyen delitos claramente tipificados en nuestra legislación (Falsedad ideológica -Código Penal Argentino, art. 293-, Manipulación de precios -Código Penal Argentino, art. 300-, Secreto Estadístico -Ley 17.622, art. 10- y otros). La ineficaz intervención de la justicia a través de diversos magistrados y funcionarios ha permitido esta gravísima degradación institucional de la República.
Gustavo Ibáñez Padilla, 01/11/12.

A modo de muestra citamos más abajo algunos de los comentarios publicados con anterioridad denunciando el fraude estadístico del gobierno Kirchner:

Inflación: Es el principal problema económico que nos aqueja y está totalmente subestimada por el gobierno. En abril, el “ministro” de Economía, Amado Boudou, calificó a la inflación como «supuesta» e insistió en hablar de una «tensión de precios», que atribuyó a los mayores ingresos que percibe la población. El jefe del Palacio de Hacienda, a quien ya califican de “hazmerreir” rechazó las críticas que recibe el Gobierno por el nivel de inflación y se quejó de las reiteradas «mentiras que se dicen». Luego de calificar de «supuesta» a la inflación, enfatizó: «¿Saben cuál es el problema de los precios en la Argentina? Que la gente tiene más dinero que antes». Tan obvia resulta su respuesta que la Casa de Moneda ya no da abasto para imprimir billetes y tuvo que encargar la confección de los papelitos de cien pesos en Brasil. Resulta curioso que un gobierno que cada día pretende apropiarse de más funciones de la órbita privada tercerice en otro país la impresión de la moneda nacional. ¿A dónde habrán ido a aparar nuestros aires de soberanía?
Gustavo Ibáñez Padilla, Boletín Economía, 09/11/10.

Inseguridad: «El ventarrón de criminalidad no cesa. El Gobierno tiene un INDEC especializado en demostrar que no aumenta y que más bien está muy por debajo de otros países. Un ministro con inclinación verbosa y metafísica le dijo a la gente que padecíamos una sensación. Lo cierto es que es el episodio que más nos angustia en este mar de frustraciones. (…) Los Kirchner lograron demoler el básico esquema constitucional de orden público y de ejercicio de la fuerza exclusiva del Estado para cumplir con la misión esencial de reprimir (que, según la Real Academia, significa «contener, refrenar, templar o moderar».) Reprimir es obligación del Estado en cuanto «contención en acto del delito inminente». Se enfrenta al delincuente para garantizar la vida del ciudadano con sus libertades (la de circular libremente, por ejemplo) y sus bienes.» Abel Posse. La Nación, 10/12/09.

Engaños peligrosos: “Corremos el riesgo de que una institución tan prestigiosa como el (Instituto Nacional de Referencia) Maiztegui y una red diagnóstica nacional como la que tenemos en la Argentina, que concentra toda la estadística, sufra un deterioro de su imagen similar al que sufrió el Instituto de Estadísticas y Censos (INDEC) y se pierdan años de trabajo en investigación científica.” Dr. Alfredo Seijo, jefe de Zoonosis del Hospital Muñiz. 16/04/09.

Mentiras presidenciales: “Desfigurar la realidad, engañar a la población sobre los reales propósitos de una iniciativa legal, ocultar actos y sus consecuencias -el destino de los fondos de Santa Cruz, por ejemplo-, difundir las escandalosas cifras del INDEC, efectuar promesas vacías de contenido, manosear determinadas informaciones con objetivos meramente electorales y disfrazar el pasado constituyen diferentes formas de mentira. Y faltar a la verdad desde un cargo público equivale a un abuso de poder y a un fraude político, que tarde o temprano, será castigado por la ciudadanía.” La Nación, 02/11/08. Editorial.

INDEC: Desde hace ya un año, un grupo de afiliados al sistema previsional de capitalización reclama ante la Justicia ser admitidos como querellantes, en una causa en la que se investiga la manipulación del índice de precios al consumidor (IPC) elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). La razón es que las administradoras de fondos de jubilaciones y pensiones (AFJP) tienen parte de sus fondos invertido en bonos de deuda pública ajustables según la evolución de la inflación. La presentación se realizó ante el juzgado de Rodolfo Canicoba Corral y sufre interminables dilaciones. ¿Sabrá este juez que la justicia cuando es lenta no es justicia?
Gustavo Ibáñez Padilla, Boletín Economía, 23/08/08.

INDEC: El descrédito del instituto oficial no parece tener límites. La última novedad la constituye el nuevo índice de precios al consumidor que ya no medirá más la situación del interior y se circunscribirá a Buenos Aires. Todo parece señalar que la metodología será de menor calidad que la anterior y más fácilmente adulterable por parte de la interventora Ana María Edwin, que responde a Guillermo Moreno.
Gustavo Ibáñez Padilla, Boletín Economía, 15/05/08.

INDEC: “El anuncio del nuevo índice de precios por parte del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, no puede ser más desalentador. Descubre que el Gobierno ha decidido seguir ignorando la inflación y utilizar una falsa medición para negar su existencia.” Jorge Oviedo. La Nación, 08/05/08.

INDEC: La estafa oficial es cada día más evidente. Ahora, además de la provincia de San Luis, también Santa Fe comenzó a medir la inflación en forma .seria e independiente. El resultado está a la vista: las cifras cuadruplican la información oficial. ¿Qué esperan los fiscales y jueces para procesar a la interventora del Instituto, a su mandante el secretario de Comercio Interior y al resto de funcionarios y ex-funcionarios de mayor jerarquía que permitieron y permiten semejante falsificación de las estadísticas oficiales? ¿Dónde está la justicia independiente? ¿Dónde está Marijuán?
Gustavo Ibáñez Padilla, Boletín Economía, 25/04/08.

INDEC: “El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, lamentó hoy que se haya ‘instituido la idea de que acá hay una falsificación de los datos’ de inflación, y argumentó que si la gente percibe que los precios aumentan más que lo que dicen las estadísticas oficiales es porque compra productos diferentes de los que mide el INDEC.” Clarín, 15/04/08. – ¿No es hora de que algún fiscal se ocupe del tema y procese a la interventora del INDEC, a Guillermo Moreno y al propio Jefe de Gabinete por falsificación de datos oficiales?
Gustavo Ibáñez Padilla, Boletín Economía, 18/04/08.

Grotesco estadístico: Curiosamente y al contrario de lo que la gente percibe en su vida diaria, según las estadísticas oficiales del INDEC, los precios en los shopping centers culminaron febrero con una baja de 1,3 por ciento, respecto del mes anterior. Comparados con igual mes del año anterior, los precios también muestran una “inexplicable” baja.
Gustavo Ibáñez Padilla, Boletín Economía, 26/03/08

INDEK: En los últimos años, el Poder Ejecutivo, por medio de su “patovica”, Guillermo Moreno, ha destruido la credibilidad del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC). Con la grotesca intención de manipular el índice que mide la inflación, removió a numerosos funcionarios, presionó a otros, violó el secreto estadístico y adulteró los valores de los índices oficiales. Todas estas maniobras constituyen delitos claramente tipificados en nuestra legislación (Falsedad ideológica -Código Penal Argentino, art. 293-, Manipulación de precios -Código Penal Argentino, art. 300-, Secreto Estadístico -Ley 17.622, art. 10- y otros). La ineficaz intervención del juez Rodolfo Canicoba Corral permite, por su lentitud, esta gravísima degradación institucional de la República.
Gustavo Ibáñez Padilla, Boletín Economía, 06/03/08.

Solicite por e-mail el extracto del Libro: Cómo mentir con Estadísticas de Darrell HUFF (How to lie with statistics) a: gustavoip@arnet.com.ar

Gustavo Ibáñez Padilla

Gustavo Ibáñez Padilla

Senado argentino: No a la RE-RE-elección

octubre 31, 2012

La oposición en el Senado firmó un documento conjunto en rechazo de la re-reelección

Los legisladores se comprometieron a rechazar cualquier intento legislativo de reforma constitucional. Entre los firmantes está el santafesino Carlos Reutemann.

Sin anuncio previo, la oposición busca ganarle la estrategia política al Gobierno Nacional. Después de votar favorablemente el per saltum, todos los senadores de la oposición firmaron un documento en el que se comprometen a “votar en contra de cualquier proyecto legislativo que intente declarar la necesidad de la reforma constitucional y en contra de cualquier intento de re-reelección Presidencial ajeno al texto vigente”

El senador puntano Adolfo Rodríguez Saá sostuvo que en 2015 la Argentina tendrá un nuevo presidente. El jefe de la bancada radical, Luis Naidenoff, afirmó que el compromiso es terminante: no a la reforma constitucional. Esa fue su respuesta ante la consulta que el oficialismo maquille el intento reeleccionista con una necesidad de una nueva carta magna.

El texto firmado también sostiene que votarán en contra “de cualquier intento de re-reelección Presidencial”. La movida conjunta del arco opositor incluye la firma del senador, Carlos Reutemann, una figurita difícil de la oposición. El Frante Amplio Progresista y el Peronismo Federal acompañaron la declaración sin fisuras.

De los 28 senadores, solo siete bancas serán puestas a renovación el año que viene. A la oposición le alcanza con renovar solo cuatro de las siete para poder bloquear cualquier intento reeleccionista. Para convocar a un debate por al reforma, el kirchenrismo necesita los dos tercios de la Cámara alta.

Fuente: Clarín.com, 31/10/12.  19:56 hs.

La riqueza de las naciones (abril 2011)

octubre 30, 2012

La riqueza de las naciones

Para crecer sostenidamente, un país debe aumentar su capital, invertir fuertemente en educación y generar clima de negocios

Cuando un conocido banquero argentino le preguntó a un gran productor avícola chileno cómo había conseguido liderar el mercado desde un establecimiento ubicado en un peñasco, el empresario contestó: «El maíz lo importo desde la Argentina y en los mercados que conquisté me aprecian mucho por la puntualidad en los envíos y la estabilidad en los contratos. Porque yo no exporto aves; exporto instituciones». La respuesta contiene una clave interesantísima sobre el desarrollo de las sociedades.

Los argentinos hemos sido educados desde nuestra infancia en la creencia de que nuestro país estaba predestinado a ser uno de los más ricos del mundo. Ese merecimiento provendría, sobre todo, de la disponibilidad de riquezas naturales, de la bendición que nos otorga un clima templado y de lo educada que es nuestra población. El hecho de que la Argentina haya sido una de las naciones más pujantes del planeta a comienzos del siglo XX agrega además la frustración de «ya no ser» y el deseo reivindicatorio, y casi mágico, de volver a ocupar «el lugar que nos merecemos».

Sin embargo, ni como habitantes nos situamos hoy entre los más ricos del mundo, ni el crecimiento que ha mostrado nuestro país en las últimas décadas nos augura un futuro mejor. Si bien siempre encontraremos algún culpable a quien responsabilizar por nuestras desgracias, deberíamos asumir que el cortoplacismo y las políticas erradas han sido las responsables de los pobres resultados que hemos obtenido como sociedad. En el afán de regresar rápido y sin escalas al supuesto sitio privilegiado que le correspondería a nuestro país, hemos equivocado el rumbo, que cada vez difiere más de aquel que, con tiempo y esfuerzo nos devolverá hacia un sendero de prosperidad y bienestar.

Creer que la simple disponibilidad de recursos naturales y de un clima favorable nos llevaría al desarrollo ha sido un error muy divulgado en la Argentina. Sin embargo, a lo largo del siglo XX, fueron las naciones menos dotadas por la naturaleza las que más se desarrollaron. Al suplir la escasez mediante la educación, el ingenio, la austeridad y la calidad de las políticas públicas, muchas de ellas alcanzaron lo que la Argentina busca sin resultados desde mediados del siglo pasado. Entre 1960 y 2010, nuestro país ha crecido a un ritmo anual promedio del 2,3 por ciento. En ese mismo período, el mundo se ha expandido a una tasa anual del 3,7. De esa forma, la Argentina, que representaba el 1,6 por ciento del PBI mundial en 1960, vio caer su participación en la economía mundial a solamente el 0,8 en la actualidad.

Para crecer, un país debe aumentar su capital, es decir, invertir. También debe generar las condiciones para que crezca el empleo y esto implica invertir fortísimamente en educación. Finalmente, debe crear un clima en el que los productores de bienes y servicios se vean estimulados a aumentar su productividad incorporando tecnologías y conocimiento de última generación.

El aumento de la inversión depende de varios factores. La estabilidad en las reglas de juego, la seguridad jurídica, la rentabilidad empresaria y la disponibilidad de crédito a tasas razonables son condiciones muy necesarias. La Argentina nunca logró aunar esos ingredientes por un período prolongado de tiempo. En los últimos años, brillaron por su ausencia la seguridad jurídica y la estabilidad en las reglas de juego.

La inflación derrumbó la posibilidad de que el crédito a mediano plazo reapareciera. Sólo el aumento en la rentabilidad empresaria, generado por la licuación de deudas ocurrida en 2002, sumado a la excepcional situación externa y a políticas irresponsables de incentivo al consumo, ha permitido que la inversión se mantenga en niveles razonables en los últimos años.

Sin embargo, la pérdida en la competitividad provocada por la inflación y el deterioro que ya evidencian las cuentas públicas harán insostenible el aumento de la inversión en los próximos años, si es que se mantiene el rumbo actual de la política económica.

El segundo factor de crecimiento es el empleo. Y cuando hablamos de empleo debemos tener en cuenta la calidad de la educación de los nuevos empleados. Y en este campo, la Argentina también muestra un gran deterioro en la última década. Bastan como muestra los resultados de las pruebas de evaluación PISA de los últimos años.

No es de extrañar entonces que con baja inversión y un deterioro creciente en la calidad del empleo la productividad en la Argentina también haya mostrado un desempeño paupérrimo.

En definitiva, en las últimas décadas, la Argentina no ha podido generar la riqueza que nuestra sociedad considera que merece. Ni la inversión ha crecido de manera significativa, ni se ha creado suficiente empleo de calidad mejorando la educación, ni ha aumentado la productividad.

En vez de intentar un nuevo atajo, nuestro país debería dejar de mirar el pasado con nostalgia y cambiar el foco de su pensamiento. La riqueza de las naciones no está determinada por los recursos naturales. Viene dada por la educación de su gente, sus reglas de juego, las instituciones que se generan para proteger los derechos de propiedad y la estabilidad económica, que supone el combate constante contra la inflación. Nada de ello se crea de la noche a la mañana. Es la persistencia lo que convierte a una sociedad y a sus reglas en predecibles y atractivas.

La Presidenta se ufana de liderar el lapso de mayor crecimiento de la historia nacional. Se equivoca. Al atenuar el ciclo económico, se lograría que sea más duradero y estable. Las fanfarronadas del Gobierno sobre «los que quieren enfriar la economía» serían tomadas en cualquier país normal con la indulgencia de quien oye hablar a un adolescente. La moderación del ciclo económico es el método que se utiliza para crecer más durante más tiempo.

La educación es, como dijimos, fundamental. La mejora educativa permitiría que cada uno de nuestros habitantes pueda acceder a un mejor puesto de trabajo y que, por ende, la sociedad toda sea más rica. Pero no hay atajos tampoco aquí. Falta crear incentivos para que los docentes puedan capacitarse, desarrollarse y mejorar sus ingresos por sus méritos académicos y no sólo por «permanecer».

En definitiva, hay que concentrarse en el largo plazo. Al revés de lo deseable, el kirchnerismo promovió innumerables e innecesarias regulaciones, un pobre clima de negocios y la ausencia del crédito por el aumento de la inflación. Esas son las características salientes del «modelo».

La Argentina ha intentado nuevamente un falso atajo. Cuando la nueva frustración se agregue a nuestra triste historia de manías y depresiones, tal vez podamos comprender que no hay nada que inventar. Simplemente, una vez más, los argentinos deberemos entender que no hay razón alguna para justificar nuestra ya patética excepcionalidad.
Fuente: Editorial del diario La Nación, 30/04/11.

Multiplique sus ingresos

octubre 30, 2012


Cómo incrementar sus ingresos
Por Gustavo Ibáñez Padilla

Cualquiera sea la actividad que usted realice, siempre es posible hacerla con mayor eficacia y eficiencia. La clave está en saber aprovechar las nuevas reglas de juego. Para ello debe actualizar sus modelos mentales. Definir claramente su visión, su misión y sus valores. Adoptar el adecuado posicionamiento y mantener el enfoque.

Si es un empleado en relación de dependencia debe transformarse en lo que Tom Peters denomina: Empresa de Servicios Profesionales. Implica esto cambiar su mentalidad, dejar de realizar tareas para pasar a desarrollar proyectos; pasar de una orientación al trabajo a una orientación al resultado. Todo lo que realice deberá llevar su impronta personal que lo diferencie. Dígale no a la commoditización. ¡Distíngase de la multitud!

Lea el artículo completo: Multiplique-sus-ingresos

Argentina: Deficiente control del Lavado de Dinero

octubre 30, 2012

El 65% de las sospechas de lavado de dinero no se investigaron
Por Hugo Alconada Mon

La unidad antilavado dejó sin investigar 7400 de los 11.400 reportes de operaciones sospechosas (ROS) que integraban su base de datos a mediados de 2011. Los soslayó debido a la puesta en marcha de un nuevo sistema informático que tuvo graves problemas de aplicación, según surge de informes internos en los que se alertó sobre sus riesgos y dificultades.

La falta de análisis de casi el 65% de los reportes que la Unidad de Información Financiera (UIF) acumuló durante ocho años de labor contrasta con el énfasis que les dio su presidente, José Sbattella, a las investigaciones contra «enemigos» del Gobierno, entre otros, el Grupo Clarín; el jefe de la CGT, Hugo Moyano, y Sergio Schoklender . Esta información fue confirmada a LA NACION por tres fuentes al tanto de la operatoria dentro del organismo.

La desatención de esos 7400 reportes se debe a los problemas verificados en el sistema, conocido en la jerga como «matriz de riesgo». Se activó a mediados del año pasado, después de un largo proceso de desarrollo que mantuvo casi paralizado a un sector de la UIF durante seis meses.

La primera falla de la matriz es que, cuando al fin se implementó, no incluyó los ROS que hasta entonces llegaban impresos en papel y se procesaban con el sistema anterior, el SAIR. La segunda es que esos 7400 reportes sin analizar tampoco fueron cruzados con los ROS que comenzaron a llegar a la UIF desde que se activó la matriz.

Según dejó asentado por escrito en un reporte que elevó a Sbatella la entonces directora de Análisis de la UIF, Ana Helbardt, dijo que tal como estaba planteada la matriz, «quedan sin ningún tipo de tratamiento los ROS pendientes de análisis del SAIR (7400 de los 11.400 que integran esa base)». LA NACION procuró consultar al titular de la UIF, pero no respondió las llamadas ni los mensajes.

Helbardt explicó además que, al no poder cruzarse esos 7400 reportes con los ROS que comenzaron a llegar a la UIF desde que se activó la matriz, «las alertas que se generen (o no se generen) no cuentan con los antecedentes de los últimos ocho años de la Unidad».

El primer efecto nocivo de esas dos falencias -ni análisis ni entrecruzamiento- resultaba evidente, según la funcionaria. «Aquí se produce un riesgo importante, ya que puede descartarse un [nuevo] ROS que tenga antecedentes o vinculaciones con otros ya existentes» y soslayados.

Helbardt también alertó sobre las responsabilidades en juego, que excedían a su dirección de análisis y llegaban hasta la presidencia de la UIF. Consignó que con la matriz «debería preverse que esos ROS [por los 7400 pendientes] queden sin análisis hasta tanto se implemente una matriz complementaria», de la que además aclaró que sólo se habló en «reuniones informales» y sin mayores precisiones, como las que requeriría el tema.

Desde entonces, la mayoría de esos 7400 reportes continúa sin analizarse, según las fuentes que consultó LA NACION. Sólo se analizó un pequeño porcentaje, por las personas, empresas o montos de las operatorias sospechadas, o porque surgió algún tema «caliente» que justificó buscar entre los reportes sin analizar.

Con 280 parámetros o «a dedo»

Desarrollada durante meses por funcionarios y técnicos bajo la batuta del número dos del organismo, Gabriel Cuomo, la fórmula de la «matriz de riesgo» llegó a abarcar 280 parámetros de búsqueda y análisis. Algunos resultaban valiosos o incluso imprescindibles, pero otros carecían de asidero práctico.

«La fórmula incluía, por ejemplo, que se cruzaran datos con la AFIP, los registros Automotor y de la Propiedad de la Capital Federal o Migraciones, pero ni siquiera se sabía cómo se cruzarían esos datos», precisó un informante.

Aportó un caso concreto: «Si la idea era cruzar datos con el registro inmueble de la ciudad de Buenos Aires, ¿qué pasa si el reporte es sobre alguien que vive en Orán? Porque del registro de Salta no había nada en la matriz».

Ese primer bosquejo de la «matriz», sin embargo, sufrió luego una reformulación, con problemas casi opuestos. Fue cuando se marchó Helbardt y arribó un colaborador de Sbatella, Pablo Chena, como nuevo director de Análisis de la UIF, área a la que sumó a su hermana y a su cuñado.

De hecho, LA NACION publicó en septiembre pasado que Sbatella desplazó en la UIF a varios técnicos especializados en investigaciones antilavado y a muchos de ellos los reemplazó con militantes y familiares sin experiencia alguna en la materia.

«La matriz pasó de ser una ecuación compleja y larguísima a quedar reducida a sólo 10 parámetros que en la práctica no servían para detectar los reportes relevantes», detalló uno de los informantes, que indicó que dados los «problemas» registrados se inició una segunda «reformulación».

La relevancia de contar con una «matriz de riesgo» eficiente surge de los registros estadísticos del propio sistema antilavado. A medida que pasó de 350 a 22.500 sujetos obligados a informarle a la UIF las operaciones sospechosas, los reportes treparon de 351 en 2003 a 13.387en 2011, último año con datos oficiales conocidos.

El problema es que las falencias de la matriz y su posterior simplificación llevaron a Chena y sus colaboradores al otro extremo, según dos fuentes consultadas por LA NACION por separado. Ambas afirmaron que ahora se seleccionan «a dedo» los reportes que se investigan. O que se busca información en las bases sin que medie un reporte previo.

La última fase de la puesta en marcha de la «matriz de riesgo» registró, incluso, situaciones peculiares. Entre otras, que Chena terminó por apropiarse de la iniciativa en la que habían trabajado Cuomo y una larga lista de expertos. Y que en los fundamentos se sostuvo que matrices similares ya se aplican en Australia. «Lo cual -aclaró un informante- era pura cháchara. Pero pasó igual.»

Fuente: La Nación, 29/10/12.

José Sbattella, presidente de la Unidad de Información Financiera (UIF).

Argentina: El país que falsea su historia

octubre 29, 2012

Pulseada
Por Enrique Szewach

La opinión generalizada es que la economía argentina parece estar rebotando contra el piso de actividad que se dio promediando el año.

Como la caída no fue demasiado fuerte –aunque si lo fue la desaceleración del ritmo de crecimiento- la recuperación tampoco mostrará demasiado. Es decir, la situación no empeora, pero tampoco mejora mucho.

Este ciclo coyuntural, que puede ser determinante para las aspiraciones electorales de oficialismo y oposición (no es lo mismo estar votando el próximo año, con la economía cayendo al 2-3% anual, que creciendo al 2-3% anual), convive con el agravamiento de los problemas estructurales que ya se manifiestan con toda su crudeza.

Estas cuestiones estructurales surgen, por un lado, de la “larga marcha populista” iniciada hace décadas, pero profundizada, con recursos abundantes, en los últimos años, (le recuerdo siempre que el populismo es una enfermedad “por acumulación”, como el tabaquismo o el alcoholismo) y, por el otro, a partir del giro de política económica protagonizado por el gobierno en este último año.

Dentro de los primeros –problemas estructurales consecuencia de la acumulación de populismo- aparecen los vinculados a la quiebra del sector energético, al deterioro generalizado de la infraestructura de transporte y comunicaciones, y a su reflejo más directo, (además de las muertes, el aspecto más dramático y grave) la maraña de subsidios, fondos públicos, intervenciones, etc. que se propagan, a su vez, hacia la situación fiscal y la coyuntura.

Dado que el desorden fiscal, pese al récord de ingresos que se bate mes a mes, termina en el desorden monetario que obliga al abuso del impuesto inflacionario y a las restricciones a la compra de dólares para evitar que los tenedores de pesos lo eludan.

Se contabiliza también, en este rubro, la distorsión de otros mercados, relacionados con la agroindustria o la producción de bienes en general. Por ejemplo, hoy México exporta más carne vacuna que nosotros.

En el otro conjunto, el relacionado con el giro dado a la política económica, se destaca el fin del “capitalismo de amigos”, para avanzar con un estatismo que convierte a todos, amigos y no tan amigos, en “empleados” al servicio del interés general.

Obviamente, esto último puede sonar a exageración, porque todavía estamos en un marco relativamente híbrido, en dónde persisten “islas” del antiguo régimen, pero exagerado o no, lo cierto es que el entorno regulatorio, en general, se está modificando sustancialmente y no se trata de retoques menores, si no de verdaderos cambios de fondo que, desde la perspectiva del gobierno, pintan para irreversibles.

Es por ello que los pronósticos sobre el futuro cercano y no tanto, no pueden basarse, exclusivamente, en el ciclo coyuntural descripto al inicio de estas líneas.

El ciclo de corto plazo se mueve en torno a una tendencia de largo.

Paradójicamente, dicha tendencia luce objetivamente positiva. La Argentina puede ser, sin dudas, un eficiente proveedor de bienes agroindustriales, servicios sofisticados, recursos mineros, y energéticos, en un mundo con demanda creciente de estos bienes y servicios, inserto en una región que se ha convertido en un “buen vecindario”.

Y aquéllos sectores con mayor atraso relativo, o que requieren extremada protección, podrían, con incentivos adecuados, en su mayor parte, adaptarse o cambiar sin demasiados traumas y con un balance general de más ganadores que perdedores.

Sin embargo, para concretar esta tendencia positiva, los problemas estructurales arriba señalados, tanto los que responden a la acumulación de malas políticas, como los derivados del giro militante impuesto desde el comienzo del segundo período presidencial, deberían ser enfrentados con cambios drásticos, en algunos casos de ciento ochenta grados.

Como difícilmente esto pase, al menos en el corto plazo, la “pulseada” entre una coyuntura relativamente mejor, Dios soja, mediante, y esperando que la pesificación forzada no “explote”, y los crecientes problemas estructurales definirá el escenario futuro.

Pero a la larga, como lo demuestra la historia local e internacional, lo estructural siempre se impone Y le pone un techo a la tasa de crecimiento.

Se dice que los pueblos que ignoran su historia están condenados a repetirla.

Pero no se sabe qué les pasa a los pueblos que, en lugar de ignorarla, la reescriben, la reinventan o la falsean.

Fuente: Perfil, 28/10/12.

Día Mundial del ACV – Accidente Cerebro Vascular

octubre 29, 2012

En los países pobres hay más accidentes cerebrovasculares

Por Nora Bär

Debilidad en una parte del cuerpo, confusión, problemas para hablar, un dolor que «parte» la cabeza… Cualquiera de estas señales y otras, como vértigo, pérdida del equilibrio o falta de coordinación, puede indicar el comienzo de un cuadro que en el país se presenta una vez cada cuatro minutos: el accidente cerebrovascular (ACV), segunda causa de muerte y primera de discapacidad.

Se sabe que el ACV es ya una epidemia cuyas proporciones no sólo se miden en el drástico impacto que puede tener sobre la vida y el bienestar de los pacientes y de sus familiares, sino también por la carga que implica para los sistemas sanitarios.

Un trabajo firmado por dos investigadores argentinos que hoy publica en forma destacada la revista Stroke exhibe otra cara de este escenario epidemiológico: por primera vez demuestra, estadísticamente, que los países más pobres y los que menos proporción de su PBI invierten en salud son los que tienen una mayor incidencia y mortalidad por accidente cerebrovascular, mayor proporción de eventos hemorrágicos (causados por la ruptura de una arteria cerebral), y también aquellos en los que el ACV se presenta a edades más tempranas.

«Diversas investigaciones anteriores se habían centrado en la relación entre el riesgo de ACV y la situación financiera individual o familiar -explica el doctor Luciano Sposato, uno de los autores de este estudio y también director del Departamento de Neurología de Adultos del Instituto de Neurología Cognitiva y del Centro de Stroke del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro-. Lo que nosotros hicimos fue «cruzar» los datos ajustados del PBI con los de 48 estudios poblacionales realizados entre 1998 y 2008 en 22 países de los cinco continentes. Lo que vimos fue que muchos de los ACV que ocurren en una población determinada se explican por el estatus socioeconómico del país. No sólo eso, sino también la mortalidad, la proporción de hemorragias y la edad a la que los pacientes los padecen. En los países más pobres se presentan más temprano que en los de mayor PBI.»

Esta singular ecuación introduce un nuevo factor para el diseño de políticas públicas de salud, ya que hasta ahora «el riesgo de ACV y sus consecuencias se consideraban resultados de factores étnicos, genéticos, ambientales, socioeconómicos y de la calidad de la atención médica», escriben Sposato y Gustavo Saposnik, coautor del estudio y director del Centro de Investigación en Stroke del Hospital St. Michael’s, de la Universidad de Toronto.

Para llegar a esta conclusión, los científicos tuvieron que revisar 5000 estudios y analizar en profundidad 48 trabajos de 30 ciudades.

Se encontraron con que en los países de alto PBI el ACV se presenta a edades más tardías y tiene menor mortalidad. Pero también que la inversión en salud resultó ser otro factor que podía alterar este balance: «Si un país pobre invierte una proporción mayor del PBI en salud, tiene mejores marcadores», explica Sposato.

Para Saposnik, la explicación de este fenómeno no es tan obvia como parece. «No pudimos determinar cómo invierte cada país su presupuesto en salud, pero sí constatar una alta correlación del gasto en salud con el de prevención -dice, a través de una comunicación telefónica desde Toronto-. La alta inversión en salud está relacionada directa o indirectamente con una mayor inversión en prevención.»

En Canadá, se calcula que sólo los costos directos del ataque cerebral rondan los 30.000 dólares por paciente. Por otro lado, en el nivel poblacional la inversión en prevención exige unos pocos dólares por persona.

Según este trabajo, el bajo producto bruto interno de un país explica el 32% del riesgo de ACV, el 43% de la mortalidad a los 30 días, el 43% del exceso de hemorragias cerebrales y el 47% de la mayor frecuencia de en jóvenes.

Por su parte, la menor inversión proporcional en salud explica el 26% del riesgo, el 45% del exceso de mortalidad a los 30 días, el 32% del exceso de hemorragias cerebrales y el 36% de la mayor frecuencia en jóvenes.

Economía y salud

«Hasta ahora, la literatura médica sugería que los países latinoamericanos tienen mayor frecuencia de ACV hemorrágicos que isquémicos [aquellos en los que la obstrucción de una arteria impide la llegada de oxígeno al cerebro] por mal control de los factores de riesgo y por alcoholismo -dice Sposato-. Sin embargo, a partir de estos hallazgos, esa mayor frecuencia se puede explicar por menor riqueza.»

Podría pensarse que si un país tiene más recursos invertirá más en salud, ofrecerá atención médica de mejor calidad y sus habitantes observarán estilos de vida más saludables. Todo esto puede ser cierto, pero el trabajo de Sposato y Saposnik muestra que no sólo importa la riqueza, sino también qué proporción se invierte en salud.

«Son dos parámetros independientes -explica Sposato-. Sin embargo, aunque se especulaba con que podría haber alguna relación entre ACV y desempleo, nosotros no la encontramos.»

Para Saposnik, una de las virtudes que tiene este trabajo es que tomó en cuenta países de los cinco continentes y que se basó en estudios poblaciones y no de hospitales individuales.

Y así como los países pobres tienen mayor mortalidad e incidencia de ACV, lo contrario también es cierto. «En aquellos con mayor PBI -agrega este último-, las personas padecen cuadros de menor gravedad, de menor mortalidad y a edades más avanzadas.» En Canadá se presentan anualmente 50.000 nuevos pacientes con ACV, y entre 300.000 y 500.000 de ellos están vivos en la actualidad. En ese país se produce un ataque cerebral cada diez minutos. «Hace veinte o treinta años -dice Saposnik-, había una visión nihilista. Hoy se ha logrado una reducción significativa de la mortalidad, que a los 30 días es del 15%, aproximadamente.»
Fuente: La Nación, 28/10/11.

Más información:

https://www.economiapersonal.com.ar/acv-y-enfermedades-criticas/

https://www.economiapersonal.com.ar/los-riesgos-cardiovasculares/

https://www.economiapersonal.com.ar/la-enfermedad-vascular-periferica/

https://www.economiapersonal.com.ar/vivir-mas-de-cien-anos/


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