Por Iván Martín Cerezo. (Universidad Autónoma de Madrid)
Sherlock Holmes
Todos los textos de la literatura policíaca, ya sean cuentos o novelas, ofrecen un punto de partida común: la ruptura del orden existente, la quiebra de las relaciones sociales aceptadas, merced a la irrupción del crimen en una escena social. En otras palabras y en un plano más concreto: el nacimiento de toda narración policíaca implica la desaparición o puesta en duda del sistema de seguridad que la vida social presupone. La narración, en este sentido, supone la investigación de ese hecho criminal que lleva a cabo el detective, sin lugar a dudas, el elemento clave del género policíaco. Sin crimen y sin criminal puede haber novela policíaca, pensemos en más de una novela en la que al final el detective descubre que no ha habido crimen y, por consiguiente, tampoco criminal.
El detective, como decimos, es el ingrediente primario de toda narración policíaca por su relación directa con el factor característico de este tipo de literatura: la investigación. Este género relaciona estrechamente ambos elementos: la narración policíaca es la narración de una investigación y el detective es aquel que la conduce. Por lo tanto, policíaca es toda aquella narración en la que se da un proceso de investigación de un hecho criminal, sea real o aparente, y que, por consiguiente, hay una persona encargada de llevar a cabo esa investigación, ya sea un policía, un detective privado, un periodista, un abogado, un forense, etc. La literatura policíaca agrupa aquellas obras de ficción en las que se produce un hecho criminal, es decir, una ruptura del orden cotidiano, un quebrantamiento de la ley, lo que da lugar a una investigación sobre ese hecho.
El detective cura la herida social que el crimen simboliza. Recompone el desorden que el crimen ha desencadenado. Su objetivo es el retorno del orden, del orden mental por medio de la verdad, y del orden social por medio de la justicia. El detective distingue perfectamente entre la justicia de los hombres, codificada en leyes, y la idea de justicia, que atiende a una noción ideológico-moral[1], por eso en algunos casos no entregará al culpable a las autoridades, en otros se tomará la justicia por su mano a sabiendas de que las leyes protegerán al culpable y saldrá impune y en los menos se negará a investigar el caso, por lo que tendremos un relato de aventuras policiales y no una narración policíaca.
Como decíamos, en la literatura policíaca ambos desórdenes, el mental y el social, suelen estar entrelazados. El caso más representativo de narraciones de este tipo serían aquellas que corresponden al subtipo “recinto cerrado”[2], pero en ocasiones su función será tan sólo recuperar, hacer retornar el orden mental: nos encontramos entonces con una literatura policíaca blanca, sin crimen, ni criminal, originada por un desorden no criminal y que, sin embargo, por su carácter deductivo, relacionamos sin duda con lo policíaco: es el caso de relatos tan magistrales como La aventura de las monedas del presidente de Ellery Queen o El problema de la celda número 13 de Jacques Futrelle; y, al contrario, otras veces la función del detective es el retorno del orden social sin más. Es lo que sucede en aquellas ocasiones en las que tal desorden no ha coexistido con el mental; en estos casos la función del detective no es tanto conocer, deducir, como acorralar, perseguir, capturar, castigar.
Sacerdote, místico, sagrado. Siempre, o casi siempre, genial. El detective se erige en representante de la sociedad, y ésta y el lector hacen de él delegación de sus poderes. Es siempre percibido como un individuo excepcional, cuyos poderes le han sido otorgados por las víctimas de una sociedad que está en guerra con sus enemigos. Es un héroe, es el depositario de los valores sociales, morales y jurídicos de una colectividad. Y, por tanto, dice Auden, debe ser el representante oficial de lo ético o el individuo excepcional que está en estado de gracia[3]. En el primer caso será un profesional, en el segundo, un amateur. En cualquier caso, el detective debe ser completamente extraño, ya que no debe verse envuelto en el crimen. Viene de fuera. Será distante, excéntrico, maniático, extraño. Su rival, aquel que ha sido capaz de matar, también lo es. Su excepcionalidad es su culpabilidad. Ambos han de estar a la misma altura. Evidentemente estamos hablando de un tipo concreto de detective: el que hace el género, el mito que crea el género, el que se constituye en el primer modelo. También investigan otros detectives, menos héroes o incluso antihéroes, perdedores, menos excepcionales aunque también casi siempre solitarios, o acompañados de algún amigo, a veces realmente excepcional, como el Mouse de Walter Mosley, uno de los autores más originales de los últimos años. Cuando se produzca este cambio veremos que los valores morales son menores, o menos explicitados en la narración, y que trabajan por motivos diferentes, principalmente por dinero, y que hablan ellos mismos, que nos cuentan sus propios casos[4]. Su condición de antihéroe se lo permite, a un tipo como Holmes o como Poirot no seríamos capaces de soportarles…
Analicemos ahora las características más señaladas sobre esta figura del detective, muchas de ellas aportadas o apuntadas desde los primeros textos de Poe:
El detective pertenece a una familia ilustre. Es el caso de Dupin, de Philo Vance, de Sherlock Holmes, de Peter Wimsey.
No pertenecen normalmente, y especialmente en el origen del género, a la policía u otro cuerpo de funcionarios al servicio del estado. Aquí la unanimidad es mucho menor; frente a Dupin (Poe), Sherlock Holmes (Conan Doyle), Philo Vance (Van Dine), Peter Winsey (Dorothy L. Sayers), Nero Wolfe (Rex Stout), El Santo (Leslie Charteris), Poirot y Mrs. Marple (Agatha Christie), el Dr. Thorndyke (Austin Freeman), Ellery Queen (Ellery Queen), el Dr. Gideon Fell (John Dickson Carr), Sam Spade (Dashiel Hammett), Philip Marlowe (Raymond Chandler) o Pepe Carvalho (Vázquez Montalbán) podemos citar grandes detectives de la historia de la literatura que pertenecen a la policía o cuerpo semejante, desde el famoso Vidocq al inspector Maigret (George Simenon) pasando por el sargento Cuff (Wilkie Collins), ali nspector French de Freeman Wills Crofts, Mattäi de Durrenmatt, Lloyd Hopkins de Elrroy, el humilde Plinio de Francisco García Pavón, Bevilacqua y Chamorro de Lorenzo Silva, Kurt Wallander de Henning Mankell o Montalbano de Andrea Camilleri.
El detective tiene muchos gustos exquisitos, refinados, que ayudan a caracterizarlo como extravagante, poco convencional, diferenciándose así de la masa común. Puede ser esta rareza el amor a los libros raros (Dupin), amar las rosas (el sargento Cuff, Poirot), tocar el violín (Sherlock Holmes), interesarse por la arqueología (Philo Vance), la gastronomía (Nero Wolfe, Pepe Carvalho), los vinos (Peter Wimsey)…Vemos, sin embargo, que todos estos gustos, por muy variados que sean entre sí, como denominador común, dan una nota de exquisitez, de distinción, que es precisamente lo que se pretende, distinguirlo de los demás personajes y situarlo en una esfera superior.
Torpeza física y sentimentalismo es otra cualidad o característica que se percibe en la mayoría de los detectives. En este sentido, muchos son, desde el punto de vista de su actividad física, francamente torpes: bajos, débiles, desmesuradamente gordos, viejos… En la historia del género abundan los detectives que ni siquiera se mueven de un lugar para resolver el caso. Así Dupin en El misterio de Marie Rogêt, El viejo de la esquina de la baronesa de Orczy, John Ashwin de Anthony Boucher, Nero Wolfe de Rex Stout, el príncipe Zaleski de Shiel o Isidro Parodi de Borges y Bioy Casares. Existen ejemplos de detectives ciegos: Max Carrados, creado por Ernest Bramah en el libro del mismo nombre o Duncan Mac Lian del escritor B. H. Kendrick.
El detective suele ser varón. Explicable por las razones socioeconómicas que determinaban y determinan el distinto rol que la sociedad adjudicaba y adjudica a cada sexo. El primer detective femenino de la historia de la novela policíaca fue Violet Strange, que aparece en la novela The golden slippers (1915) de la norteamericana Anna Katharine Green, aunque quizá la más famosa sea Mrs. Marple, la encantadora solterona creada por Agatha Christie. Junto a estas investigadoras también podemos encontrar al ama de casa Charlotte Pitt de Anne Perry, la abogada Victoria Ifigenia Warshawski de Sara Paretsky, la inspectora de policía Petra Delicado de Alicia Giménez-Bartlett, la detective privada Cordelia Gray de P. D. James, la médico-farmacéutica Kathryn Swinbrooke de C. L. Grace, la investigadora privada Kinsey Milhone de Sue Grafton, la forense Kay Skarpetta de Patricia Cornwell, la policía rusa Anastasia P. Kamenskaya de Alexandra Marínina o la guardia civil Virginia Chamorro de Lorenzo Silva.
Raza. La mayoría de los detectives al principo son blancos, en cualquier caso occidentales u occidentalizados, como ocurre con los exóticos Charlie Chan, el detective chino de Ed Piggers, o el inspector Max de raza negra del francés Pierre Véry. No obstante el paso del tiempo, las nuevas circunstancias sociales, cambia esto también, y nos encontraremos con magníficos detectives negros, especialmente en la obra de Chester Himes y Walter Mosley, sin duda los mejores escritores de raza negra.
Religión. No es un factor importante, salvo en el caso nada corriente del padre Brown de Gilbert Keith Chesterton. Su forma de investigar tiene connotaciones teológicas y cristianas y en ese sentido puede hablarse del padre Brown como de un detective metafísico.
Los detectives poseen altísimas capacidades intelectuales. El detective posee estas cualidades en grado extremo, entre ellas: capacidad de observación, capacidad de análisis, capacidad deductiva, inductiva, analógica, imaginación, conocimientos casi enciclopédicos, capacidad de abstracción, percepción psicológica, agilidad mental, etc.
Podría decirse que la actividad del detective es rigurosamente intelectual, su poder y su placer proviene de este tipo de facultades. “El analista goza con esa actividad intelectual que se ejerce en el hecho de desentrañar”, escribe Poe en Los crímenes de la calle Morgue; Sherlock Holmes, sin ninguna modestia, cualidad que escasea entre todos los detectives, nos contará que “el encadenamiento de mis ideas se efectúa tan rápidamente en mi cerebro que llego a la conclusión hasta sin darme cuenta de los anillos que componen la cadena; y, no obstante, existen”[5] y expone que tres son las facultades que debe tener el detective ideal: capacidad de observación, capacidad de deducción y los conocimientos adecuados, por absurdos que parezcan, que le puedan llevar a la solución final[6]; Hércules Poirot recordará, novela tras novela, la excelencia de sus pequeñas células grises; Philo Vance será el dueño de un sutil poder psicológico al que no pueden resistir ni las naturalezas más fuertes. El héroe encarna los deseos frustrados u ocultos de la colectividad que representa. Es un superhombre: inteligente, astuto y honrado.
Hércules Poirot
Las causas de que el detective que predomina en la literatura policíaca no sea un profesional, es decir, un policía, son muchas y complejas. El género policíaco queda fijado en el siglo XIX con Edgar Allan Poe como principal responsable y con un fondo en el que el racionalismo, el positivismo y cientificismo forman la ideología imperante en esta época. Una de las diferencias fundamentales entre las novelas de aventuras criminales decimonónicas y la novela problema es el cambio de protagonista y de ideología: con la novela problema triunfa la ley y el orden, esto es, el policía. Y todo porque están dirigidas a un público diferente: la clase alta que necesita sentirse segura, no como en el caso de las novelas de Maurice Leblanc protagonizadas por Arsenio Lupin, donde los ladrones, héroes románticos, son los favoritos del público… “evidentemente” también de condición social más baja. Sherlock Holmes es el mejor garante de la sociedad victoriana, por eso le permiten hasta actuar a veces al margen de la ley. Este tipo de novelas policíacas pretende tranquilizar, por eso no hay violencia real, no hay crimen ni criminales, están “idealizados”, “desrealizados”. Asociado con esto último, los investigadores son fundamentalmente aficionados, no profesionales porque los profesionales, los policías, pertenecen a la clase baja. El recién creado cuerpo de policía está compuesto por humildes hombres que por tanto no pueden ser más que lerdos y que serán ridiculizados por Sherlock Holmes.
Por otro lado, la excepcionalidad con que se perfila la figura del detective evidencia la necesidad de no encuadrarlo dentro de un servicio público ni en una organización, que, como todas, limita las posibilidades de actuación de cualquiera de sus miembros. El detective debe actuar con libertad e independencia, a fin de poder desplegar todo su equipaje de genialidades. En la novela o narración policíaca el crimen es sentido como algo anormal, imprevisto, excepcional y a ese estado de cosas le conviene que la solución y, por tanto, aquel que la encuentra, sea también extraordinario, no encuadrable, imprevisto. El carácter romántico, heroico, con que nace el personaje, determina además su distanciamiento con respecto a la realidad cotidiana. El detective es, a la vez, un intruso, alguien que al igual que el criminal irrumpe lo ordinario, y un patrimonio de la sociedad, su salvaguardia.
El detective es, por tanto, sabio, sólo él es capaz de descifrar los signos; héroe, portador de valores colectivos; superior, está por encima de todos; distinto, padre que consuela y castiga; médico que cura y opera; juez que castiga y premia. Georges Simenon calificó en alguna ocasión a su héroe, en este caso un policía singular, como “recomponedor de destinos”. Para Julian Symons, el detective “es también el médico brujo sagrado, capaz de detectar el mal que corrompe a la sociedad”[7], por eso será el único personaje al que se permita poseer dotes intelectuales. Con apariencia y aureola de excéntrico, pintoresco y de aspecto casi estúpido o pedante, pero con unos conocimientos en realidad amplios y vastos, que, en la práctica, le harán casi omnisciente. Para Symons la causa de que con frecuencia sea un aficionado, reside en que “así el lector podía colocarse con mayor facilidad en el lugar del detective, y era el único que de vez en cuando podía burlar la ley y hacer cosas que para otro, menos privilegiado, hubieran sido punibles”[8].
Relevante, superior, es su rol dentro del mundo de personajes que pueblan el relato policíaco, no menos destacado en su posición si lo consideramos desde un punto de vista más literario o textual. Además, el héroe es protagonista, es decir, el personaje principal y decisivo de la trama. Sobre él de forma explícita girará la acción. De forma implícita la trama también descansa sobre el oculto o desconocido culpable, pero globalmente es el detective el que aporta el rasgo pertinente de lo policíaco: la investigación. A partir de él, la narración se mueve, se despliega, desarrolla, avanza, retrocede, aclara o confunde, se lía o se resuelve. Es además el personaje narrativo, aquel que tras sus pasos nos lleva de una secuencia a otra de la narración. Literariamente es el testaferro del autor y el intermediario entre el autor y el lector. El detective persigue al culpable; el lector persigue al detective. Es un perseguidor perseguido. El detective ha de descubrir al culpable y al tiempo despistar al lector. Ha de encontrar las claves y ocultarlas; encontrar y diseminar. Su trabajo no es nada fácil. Demasiado muchas veces para un solo personaje. No es bueno, podríamos decir, que el detective esté solo. Poe, como de tantas otras cosas, se dio cuenta y encontró la solución: era necesario darle un compañero.
Auguste Dupin, el detective del autor de La carta robada, se acompaña en sus correrías de un personaje cuyo nombre nunca nos será dado. Sherlock Holmes siempre tendrá a su lado al fiel Dr. Watson; Hercules Poirot contará con la presencia del capitán Hastings; Philo Vance con Van Dine; Nero Wolfe con Archie Goodwin. El arquetipo de detective conlleva la figura de un compañero. La constancia de este acompañante tiene una explicación técnica literaria, largamente estudiada, estrechamente relacionada con la eficacia literaria. Cuatro ojos ven más que dos. Por tanto, y en un principio, la presencia de una pareja amplía la información. Si además cada miembro de esa pareja ve de distinta forma, la información será todavía más amplia, permitiéndose, dado el doble punto de vista que ello conlleva, que ambas informaciones puedan ser contrastadas. El resultado estético de dos visiones diferentes de hechos semejantes, el perspectivismo, es siempre positivo sobre todo si ambas visiones son absolutamente dispares, y su efecto estético es altísimo. La presencia de lo cómico en lo trágico, resuelto en el teatro clásico a través de la figura del “gracioso”, que frecuentemente recaía en el criado o paje del protagonista, es un ejemplo de que la literatura ha recurrido con abundancia a este recurso, que también puede ser utilizado con una intención distinta: realzar por contraste las cualidades de uno de los miembros de la pareja. Aunque los otros efectos que el recurso proporciona se producen también al ser utilizado por el género policial, será esta última intención la más clara dentro de la literatura detectivesca. Los acompañantes del héroe, del detective, los Watson o Hastings, corresponden al tipo de personajes cuya función sería resaltar las prendas del otro personaje. La función del acompañante de Dupin será caracterizar con mayor intensidad la idiosincrasia del héroe. Al contrario que éste estará siempre conforme con el público en general, no verá nada particular.
En el género policíaco los seres y objetos situados en el espacio literario están puestos con algún fin concreto, nada es aleatorio, porque todo va dirigido a un fin determinado que es la resolución del enigma presentado, y, además, todos son signos que deben ser interpretados por el detective y, en el caso de los relatos clásicos, también por el lector. En este sentido, los espacios se presentan en la novela por medio de las sensaciones y consiguientes interpretaciones de los mismos por parte de la mirada subjetiva del narrador —ya sea el acompañante del detective, que se limitará a hablar del caso y de lo relacionado con éste a través de las interpretaciones que el detective comparte con él y de las suyas propias, ya el propio detective, que a través de su mirada nos sumergirá en el mundo narrativo, o bien un narrador heterodiegético omnisciente— y de los personajes. En este sentido, la disposición del espacio en el relato y las relaciones que se establecen entre éste y los personajes da lugar a la percepción subjetiva que se expresa a través de la mirada, que constituirá la sensación más trascendente en la interpretación de la realidad narrativa y de los signos que dan coherencia a la historia. El detective será un privilegiado en este sentido:
—[…] Terry, todo lo que necesito de ti es un día a lo sumo. Incluso una noche. Te sientas, lees el expediente, miras la cinta y me llamas por la mañana para contarme lo que has visto. A lo mejor no es nada o al menos nada nuevo. Pero a lo mejor ves algo que se nos ha pasado o se te ocurre una idea que a nosotros aún no se nos había ocurrido[9].
Como es de esperar, el privilegio del detective es ver de forma distinta. Es por ello por lo que la mirada del detective es fundamental en el género policíaco, ya que dará la coherencia y el significado necesarios a los distintos signos que aparecen repartidos en el discurso para dar sentido a la historia y conducirlo a la elucidación de los interrogantes planteados. Así, la mirada del detective será uno de los rasgos que lo defina metonímicamente frente al resto de los otros personajes al poder presentar diferentes lecturas de los distintos signos propuestos.
Como decíamos, el acompañante del detective no tendrá el privilegio de ver así, y, en este sentido, el Dr. Watson cumplirá un papel semejante. La típica frase de Holmes más cinematográfica que literaria: “Elemental, querido Watson”, define la situación. Otro tanto ocurre con Poirot y Hastings. En la novela El asesinato de Lord Edware, Poirot le expone al capitán su triste condición:
“Cuando el criminal acaba de cometer un delito, su primera preocupación es la de engañar. ¿A quién? Naturalmente a las personas normales. Tanto en los momentos de lucidez como (te ruego que me perdones) en los de mayor torpeza, siempre eras maravillosamente normal. Eh bien, ahora me preguntarás que cómo aprovecho yo tu normalidad. Pues sencillamente, viendo reflejado en tu pensamiento lo que el criminal desea hacer creer a los seres normales. Como verás, me eres de gran ayuda”.
En otros casos veremos que la presencia de un acompañante se debe a la exigencia realista de que el referente intensionalizado en el texto sea verosímil, siempre que la acción se sitúe en el tiempo actual. Es decir, es sabido que las personas pertenecientes a los cuerpos de seguridad actúan en parejas y en equipo, de ahí la necesaria presencia de un acompañante o un equipo de policía, como podemos observar en las narraciones de Lorenzo Silva protagonizadas por Bevilacqua y Chamorro o las de Henning Mankell protagonizadas por Kurt Wallander entre otras.
Pero, y esto es quizá lo más importante, la presencia de un acompañante va a facilitar a los escritores la resolución de un problema técnico de enorme importancia como es la elección del punto de vista narrativo. Watson y Hastings, y demás personajes de semejante entidad, serán los narradores, los cronistas de los hechos a los que, desde su proximidad al héroe, asistirán. Cumplirán el sagrado y privilegiado papel de ser el Homero de su Aquiles. Esa presencia de un narrador interpuesto entre el detective y el lector que le persigue resolverá el problema de controlar, orientar o desorientar la lectura, para lograr que el lector no se adelante al descubrimiento final, cuya gloria nadie debe arrebatar al héroe detective.
El criminal se comporta, teóricamente, como un escritor, es decir, proponiendo una lectura del crimen. El criminal, de alguna forma, es el único que conoce, junto con el autor, el final de la historia. Es más, por su necesidad de impedir ser descubierto debe adelantarse, desde antes de cometer su criminal acción, a la lectura. Mentalmente debe leer antes lo que luego leerá el lector y su guía, el detective. Tiene la necesidad vital de intentar dirigir esa lectura hacia el fin que le interesa: su ocultamiento. En realidad, en toda narración literaria coexisten teóricamente dos textos, el texto que leemos y el texto que el criminal intentó que leyésemos. El momento clave de una obra policíaca es cuando la lectura que el criminal ha propuesto no tiene la suficiente calidad como para atrapar la atención total del detective, quien por su cuenta empieza a leer de otra forma, separándose de la teórica escritura que el criminal ha construido.
Por otro lado, si en el período clásico primaba la investigación sobre la acción, ahora hay un cambio de papeles y lo que vamos a encontrar es que la acción se superpone a la investigación, y el crimen, pieza fundamental del juego, deja de ser un elemento estático para ser un elemento dinámico, deja de ser el rey para ser la reina[10]. Cambia también el detective, el criminal, el referente social, pero en esta evolución no se pierde la esencia del género: el crimen, el detective y la investigación. Como dice Andreu martin:
…Si bien es verdad que, en las novelas de Raymond Chandler o de Dashiell Hammett, prima el realismo, la brutalidad y la denuncia de unas determinadas lacras sociales por encima del simple juego de «adivine usted quién es el culpable», también es verdad que los señores Chandler o Hammett, planteaban enigmas en sus novelas y hacían que sus detectives se movieran preocupados por resolverlos, y se empeñaban en mantener una intriga muy similar a las de sus colegas de tendencia «policíaca».
Al proponer un misterio por resolver, el autor está contrayendo un compromiso con el lector. El autor es consciente de que el planteamiento de un problema le garantiza una mayor expectación, las preguntas sin respuesta hacen que el lector avance con avidez en la lectura y conservan el interés a lo largo de capítulos que, por sí solos, podrían no tener ningún atractivo. Es perfectamente plausible que el autor defienda que le interesa mucho más la tesis contenida en su novela que el enigma que planteó en el capítulo primero, pero eso no le dispensa de terminar bien lo que comenzó. Tiene la obligación de dar respuesta a las preguntas que hizo, y tiene la obligación de darlas satisfaciendo las expectativas del lector. Porque esas son las reglas del juego.
Y éste es el momento de recordar que, desde sus inicios, la literatura policíaca es una propuesta de juego. Y esta propuesta no se perdió en su evolución hacia lo «negro»[11].
Esta evolución se produce porque una nueva oleada de autores quiere hacer una novela policíaca más real, más dinámica, menos intelectual, es decir, menos “racional”. Y esto es porque esta evolución se encuentra inmersa en una sociedad determinada y surge como el testimonio de una época[12], la estadounidense, en la que los delincuentes controlan ciudades, en las que hay muchísima delincuencia urbana, una sociedad en la que se produce el crack de la Bolsa, en la que se pone en funcionamiento la ley seca, donde hay grupos de gansters tremendamente poderosos. Como dice Raymond Chandler:
[…]El realista de esta rama literaria escribe sobre un mundo en que los pistoleros pueden gobernar naciones y casi gobernar ciudades, en el que los hoteles, casas de apartamentos y célebres restaurantes son propiedad de hombres que hicieron su dinero regentando burdeles; en el que un astro cinematográfico puede ser el jefe de una pandilla, y en el que ese hombre simpático que vive dos puertas más allá, en el mismo piso, es el jefe de una banda de controladores de apuestas; un mundo en el que un juez con una bodega repleta de bebidas de contrabando puede enviar a la cárcel a un hombre por tener una botella de un litro en el bolsillo; en que el alto cargo municipal puede haber tolerado el asesinato como instrumento para ganar dinero, en el que ninguno puede caminar tranquilo por una calle oscura, porque la ley y el orden son cosas sobre las cuales hablamos, pero que nos abstenemos de practicar; un mundo en el que uno puede presenciar un atraco a plena luz del día, y ver quién lo comete, pero retroceder rápidamente a un segundo plano, entre la gente, en lugar de decírselo a nadie, porque los atracadores pueden tener amigos de pistolas largas, o a la policía no gustarle las declaraciones de uno, y de cualquier manera el picapleitos de la defensa podrá insultarle y zarandearle a uno ante el tribunal, en público, frente a un jurado de retrasados mentales, sin que un juez político haga algo más que un ademán superficial para impedirlo[13].
La novela policíaca ya no pretende tranquilizar ni satisfacer juegos racionales para aristócratas ociosos sino que trata de satisfacer necesidades emocionales y de reflejar —y denunciar en algunos casos— la deprimente realidad. Desgraciadamente, la realidad de los años cuarenta es mucho menos tranquilizadora que la de principios de siglo y la figura del detective pasa de un aficionado a un profesional, de un ganador a un perdedor, de la razón a la acción. Es decir, si antes el investigador se caracterizaba por usar la razón para resolver los crímenes, ahora, además de la razón, también va a utilizar la fuerza. A partir de la puesta en escena de las novelas de Hammett y Chandler, se producen una serie de cambios en este personaje. Pasa de ser un semidiós a un ser mortal. Raymond Chandler lo analiza así:
En todo lo que se puede llamar arte hay algo de redentor. Puede que sea tragedia pura, si se trata de una tragedia elevada, y puede que sea piedad e ironía, y puede ser la ronca carcajada de un hombre fuerte. Pero por estas calles bajas tiene que caminar el hombre que no es bajo él mismo, que no está comprometido ni asustado. El detective de esa clase de relatos tiene que ser un hombre así. Es el protagonista, lo es todo. Debe ser un hombre completo y un hombre común, y al mismo tiempo un hombre extraordinario. Debe ser, para usar una frase más bien trajinada, un hombre de honor por instinto, por inevitabilidad, sin pensarlo, y por cierto que sin decirlo. Debe ser el mejor hombre del mundo, y un hombre lo bastante bueno para cualquier mundo. Su vida privada no me importa mucho; creo que podría seducir a una duquesa, y estoy muy seguro de que no tocaría a una virgen. Si es un hombre de honor en una cosa, lo es en todas las cosas.
Es un hombre relativamente pobre, porque de lo contrario no sería detective. Es un hombre común, porque si no no viviría entre gente común. Tiene un cierto conocimiento del carácter ajeno, o no conocería su trabajo. No acepta con deshonestidad el dinero de nadie ni la insolencia de nadie sin la correspondiente o desapasionada venganza. Es un hombre solitario, y su orgullo consiste en que uno le trate como a un hombre orgulloso o tenga que lamentar haberle conocido. Habla como habla el hombre de su época, es decir, con tosco ingenio, con un vivaz sentimiento de lo grotesco, con repugnancia por los fingimientos y con desprecio por la mezquindad.
El relato es la aventura de este hombre en busca de una verdad oculta, y no sería una aventura si no le ocurriera a un hombre adecuado para las aventuras. Tiene una amplitud de conciencia que le asombra a uno, pero que le pertenece por derecho propio, porque pertenece al mundo en que vive. Si hubiera bastantes hombres como él, creo que el mundo sería un lugar muy seguro en el que vivir, y sin embargo no demasiado aburrido como para que no valiera la pena habitar en él”[14].
Chandler nos habla sobre la necesidad en el género de que haya un detective más realista, que sea más parecido a la gente corriente y no un ser a caballo entre el Olimpo y la tierra. Es por ello por lo que, como ya señalan Valles Calatrava y Jean Tourteau[15] entre otros, nos vamos a encontrar con una diferencia fundamental entre estos dos tipos de detectives, entre los Holmes o Poirot y los Marlowe o Spade, que hace referencia a cómo resuelven los crímenes, es decir, al método. Los primeros resolverán por un procedimiento lógico y racional, es decir, por la inteligencia; los segundos resolverán por medio de la fuerza, es decir, llegan al culpable del crimen a través de una búsqueda dinámica y no intelectual.
Investigar es buscar los datos necesarios para poder responder a las preguntas que en una narración policíaca suscita la evidencia de un crimen: quién lo hizo, cómo, por qué… Todo tiene causa, fundamento, intención, nada ocurre porque sí. Fijémonos en que las tres preguntas, a las que la investigación debe dar respuesta son anteriores al momento en que se inicia “in strictu senso” la acción narrativa policial. En la literatura de este género lo que pasa es lo que pasó. En otras palabras, la investigación tendrá como objetivo reconstruir el camino que desembocó en crimen. La novela policíaca sigue el orden inverso al de la novela de aventuras, ésta sigue el orden cronológico de los hechos mientras que la policíaca invierte este orden ya que la situación inicial que la policíaca plantea es el desenlace de la novela de aventuras[16]. En este sentido, Todorov dice que el discurso policíaco superpone dos series temporales: los días de la investigación que comienzan con el crimen y los días del drama que llevan a él. Esto es, el comienzo de la investigación se inicia con la comisión del crimen y su final debe situarnos al comienzo de la historia del crimen. Es decir, la narración policíaca contiene dos historias: la del crimen y la de la investigación[17]. La historia de la investigación puede contarse de diversos modos dependiendo del tipo de narrador. La historia del crimen es la historia de una ausencia y su mayor característica es que no puede presentarse directamente, sino que la vamos conociendo a medida que transcurre la historia de la investigación. Es por ello por lo que la historia del crimen hace referencia al orden artificial, que implica dos procesos literarios fundamentales: las inversiones temporales y los puntos de vista; y la historia de la investigación implica un lugar en el que se pueden justificar todos los procedimientos y hacerlos parecer “naturales”[18].
Ahora bien, la investigación como ingrediente central, básico de lo policíaco, no sólo debe de dar cuenta de las preguntas señaladas, cuyas respuestas proporcionan el castigo al culpable, sino que debe al mismo tiempo servir para recomponer la confianza que, a través del enigma y la sospecha, inauguró el crimen. Será, por tanto, un medio para descubrir al criminal y también un fin en sí mismo, puesto que la investigación será un proceso cuya andadura reconstruye paso a paso los valores sociales que el crimen, mientras permanezca sin esclarecer, ha puesto en solfa. Mientras el enigma permanece, la investigación está obligada a continuar. La investigación tiene que explicar todo lo inexplicable, esclarecer todo lo confuso.
Según Juan del Rosal, la novela policíaca nace siendo un problema matemático y la explicación del crimen y del criminal es especulativa, después pasa a ser un problema de deducción en el que se siguen una serie de datos empíricos y la explicación del crimen se hace por medio de la experimentación, y luego se convierte en un problema psicológico que explica el crimen a través de esta ciencia[19]. En la primera fase la figura del criminal queda empequeñecida hasta tal punto que el único motivo por el que aparece es para cometer el delito. En la segunda fase encontramos algo parecido, y la figura del criminal aparece como un elemento más de la probeta y el detective, casi de la misma forma que en la primera fase, apenas se encontrará directamente con él. En la tercera fase lo que ocurre es que el criminal es presentado como un ser vivo y real, no como una simple marioneta. Estas tres etapas en la evolución del género policíaco bien se podrían corresponder con la evolución que sufre el método de investigación llevado a cabo por el detective[20], aunque hay que añadir una cuarta, que es la que aparece con la irrupción del realismo:
Primera fase o fase racional: prima por encima de todo la razón, y es a través de un proceso racional por el que llegará el detective a la solución del enigma planteado, de tal forma que “la cuestión del crimen en sí y de su descubrimiento en Poe no es más que un problema matemático. Si el hombre —en este caso el criminal— ha razonado el proyecto delictivo, nada más fácil para el detective que plantearse el descubrimiento del mismo, colocándose en un plano de pura abstracción. Tal hecho no se pudo cometer más que de esta forma; luego su pesquisa tendrá que ser orientada de esta manera. Para nada cuenta ni la infinita variedad de la vida real en que aparece inscrito el crimen; pero ni mucho menos el sujeto delincuente pesa en esta visión. Basta con sólo razonar inteligentemente, pues, la realidad es concebida conforme al esquema mental que el investigador se ha formado en su caletre. La vida no desmiente la mansa opinión de este fabuloso personaje que se llama C. Augusto Dupin, inclinado siempre a la abstracción, siempre seducido por la poderosa herramienta de la deducción”[21]. En esta primera fase se procede por medio de la lógica para enlazar las distintas piezas del puzzle y por eso la observación exhaustiva de los hechos no cobra una importancia notable, ya que a través de la lógica y del método deductivo el detective llegará a la solución, ya que puede predecir qué pasará sabiendo únicamente unos pocos datos. Aunque bien es cierto que el método de Dupin no es exactamente deductivo, no va de lo general a lo particular, del principio a la consecuencia, ni inductivo, de lo particular a lo general, sino que su método va lo particular, de los hechos esparcidos, a lo particular, las causas que los originan[22].
Segunda fase o fase experimental: el método irá de la práctica a la teoría, es decir, entrará en juego la experimentación y, por consiguiente, la inducción. Holmes posee un saber enciclopédico que será lo que le ayude a resolver sus casos. Holmes “reduce los fondos inescrutables del comportamiento criminal a cálculo experimental y traduce las reacciones del criminal a un mínimo de posibilidades… Es un analista de la investigación criminal”[23]. Holmes es pura abstracción. Es por ello por lo que Holmes une a sus conocimientos su gran capacidad de observación y dice en un momento que “es un grave error formular una conclusión antes de haber reunido todos los datos necesarios; eso sólo conduce a errores”[24]. Su método se basa en el empirismo, en la observación, en la experimentación, en la inducción, para a través de ahí poder deducir la solución del enigma presentado[25]. Es el método que, por ejemplo, posteriormente utiliza Muñoz para resolver la partida de ajedrez, que lleva a la solución de los crímenes, en La tabla de Flandes: “Hay, además, otro método para averiguarlo, en realidad vamos a trabajar con él. Se llama análisis retrospectivo… Partiendo de una posición determinada en el tablero, reconstruir la partida hacia atrás para comprobar cómo se llegó a esa situación… Una especie de ajedrez al revés, para que me entiendan. Por inducción: se empieza por los resultados y se llega a las causas”[26].
En relación con el método de Holmes también se ha señalado, acertadamente, el uso del tercer tipo de razonamiento: la abducción. Si el método deductivo “depende de nuestra confianza en la habilidad de analizar el significado de los signos con los que, o por medio de los que, pensamos” y el inductivo “depende de nuestra confianza en que el curso de un tipo de experiencia no se modifique o cese”, el abductivo “depende de nuestra esperanza de adivinar, tarde o temprano, las condiciones bajo las cuales aparecerá un tipo determinado de fenómeno” y, por lo tanto, la abducción “nos permite formular una predicción general, pero sin garantía alguna de éxito en el resultado”[27]. En el tipo de razonamiento abductivo que aparece en la investigación criminal se parte de uno o más hechos sorprendentes y se termina postulando la hipótesis de algún hecho particular que se cree que es la causa del primero[28]. Holmes en algunos casos inventa, ya que como dice Eco: “Etimológicamente, «invención» es el acto de descubrir alguna cosa que ya existía en alguna parte, y Holmes inventaba en el sentido que le da Miguel Ángel cuando dice que el escultor descubre en la piedra la estatua que ya está circunscrita por la materia y oculta bajo el mármol sobrante”[29].
Tercera fase o fase psicológica: el método es psicológico. Poirot utiliza su experiencia de la propia vida para resolver los casos. Capacidad crítica, onda reflexiva y comportamiento inteligente. Mientras que en las otras dos fases lo que se pretendía era explicar, ahora se trata de aprehender. Lo que hace Poirot es introducirse en la mente del criminal para así comprender y dar respuesta al cómo y al porqué del crimen. Ahora ya no hace falta la observación directa del lugar del crimen para encontrar pistas que puedan apuntar en una u otra dirección, sino que la intuición lo cubre todo y será la relación directa con los testigos, entre los que se puede encontrar el criminal, la que lleve al detective a desentrañar el enigma.
Cuarta fase o fase dinámica: es la que utilizan, por ejemplo, Spade o Marlowe. El detective ya no recurre a procesos intelectuales para resolver el caso que se le presenta, sino que principalmente debe moverse por el espacio novelesco para dar con la solución del caso. En este sentido, no tendrá ningún inconveniente en utilizar cualquier método para recopilar información, es decir, si es necesario recurrirá a la violencia. Junto a este dinamismo, se unirán las características de las otras fases, aunque aparecerán muy diluidas. El detective resolverá investigando, atando cabos sueltos, aunque ya no sea ni tan racional ni tan psicológico como los otros.
Los distintos métodos de investigación utilizados por los detectives y, por lo tanto, la distinta concepción del protagonista se debe a una evolución en el género que se produce por causas principalmente sociales y geográficas, y en ningún caso por una ruptura dentro del mismo. Al establecerse que el método para averiguar el crimen es diferente supone una distinta organización de los elementos de la trama y de las características del propio protagonista. Son significativas las palabras de Marlowe en El sueño eterno en relación a los detectives anteriores, al igual que hizo Holmes con Dupin: “No soy Sherlock Holmes ni Philo Vance. No es lo mío repetir investigaciones que la policía ha hecho ya, ni encontrar una plumilla rota y construir una caso a partir de ahí. Si cree usted que hay alguien trabajando como detective que se gana la vida haciendo eso, no sabe mucho de la policía”[30]. Aunque también, al igual que hacían los Holmes, su burla de los policías: “No hay más. Le he contado lo que pasó y le he entregado la prueba. Si no es usted capaz de llegar a algún sitio a partir de aquí, nada de lo que yo diga le ayudará”.[31]
Si en la novela policíaca tradicional o problema nos encontramos que el detective es un ganador, un personaje extraño capaz de seducir y asombrar a las personas que le rodean con sus dotes intelectuales, con la evolución realista el detective pasará a ser un perdedor, no se puede decir que su trabajo le haya permitido triunfar en la vida, a pesar de que siempre acabará resolviendo los casos que se le presentan, y su vida personal es un desastre, sobre todo en sus relaciones amorosas, donde la mujer aparece destinada a ser perdida como símbolo del fracaso personal del investigador. Este nuevo tipo de detective, tipo Spade, Marlowe, Hammer, Archer, Hopkins, etc., es un personaje solitario, aunque muchas veces aparezca rodeado de gente, aficionado al alcohol, sobre todo al whisky, y al sexo, que son sus vías de escape de un mundo que le maltrata[32]. Es un personaje duro tanto física como psicológicamente, sus puños son temidos, es capaz de encajar un golpe que mataría a un caballo y, en cuanto a su carácter, su cinismo e ironía son magníficos. La siguiente definición parece sacada de un retrato realista de cualquiera de ellos:
—Eres tan maravilloso —dijo—. Tan valiente, tan decidido, y trabajas por tan poco dinero. Todo el mundo te golpea en la cabeza y te estrangula y te machaca la mandíbula y te atiborra de morfina, pero tú sigues adelante con la cabeza baja hasta que los destrozas a todos. ¿Qué es lo que te hace ser tan maravilloso?[33]
Tanto un tipo de detective como otro atraen por un rasgo único que lo caracteriza y lo define frente al resto, a pesar de tener características comunes. En un magnífico artículo, Fernando Savater expone que no entiende “por qué ha de ser acatado como más verosímil el baqueteado detective de agencia envuelto en su vieja gabardina, agobiado por la sociedad corrompida pero conservando aún cierto fondo de nobleza y una enternecedora afición al bourbon o la chanfaina, que el sofisticado sabueso clásico, con batín y cachimba de espuma de mar, que entorna los ojos mientras murmura entre dientes «curioso… realmente curioso…»”[34]. No se trata de decir quién es mejor o más realista, quién es más inteligente o más violento, ya que todo se reduce a una cuestión: la verosimilitud. Una vez que aceptamos que ese detective podría existir entra en juego el subjetivismo del lector, ya que, en muchos casos, se decantará por un tipo de narración u otra en función de quién la protagonice, ya que en el proceso de la lectura se siente más identificado con un tipo de detective. Pero esto no quiere decir que las preferencias se encaminen hacia un detective racional o un detective realista, podemos perfectamente preferir a Holmes antes que a Rouletabille o Philo Vance, a Marlowe o a Carvalho antes que a Poirot. Elegimos un tipo de personaje que cuanto más se acerque a una condición mítica más grande será su poder de seducción, a pesar de que todavía no sepamos definir qué es eso que lo hace tan maravilloso y que nos atrae tanto de él. En todo caso, el ingenio y el arte del escritor siempre estarán presentes. Por lo tanto, y como dijo Savater, no hay que hablar en términos de elección entre un Holmes, Poirot, Guillermo de Baskerville o un Spade, Marlowe, Archer, sino en leer una buena historia bien contada sin tener que renunciar a ninguno de ellos.
[1] Reproducimos a continuación la carta completa que Raymond Chandler envió a James Sandoe el 12 de mayo de 1949 donde deja expresada claramente su opinión al respecto:
“Admito que si no se puede crear un detective lo bastante dominante, se puede compensar en cierta medida implicándolo en los peligros y emociones de la historia, pero eso no representa un paso adelante, sino que es un paso atrás. Lo importante es que el detective exista completo y entero y que no lo modifique nada de lo que sucede; en tanto detective, está fuera de la historia y por encima de ella, y siempre lo estará. Es por eso que nunca se queda con la chica, nunca se casa, nunca tiene vida privada salvo en la medida en que debe comer y dormir y tener un lugar donde guardar la ropa. Su fuerza moral e intelectual es que no recibe nada más que su paga, a cambio de la cual protegerá al inocente y destruirá al malvado, y el hecho de que debe hacerlo mientras gana un magro salario en un mundo corrupto es lo que lo mantiene aparte. Un rico ocioso no tiene nada que perder salvo su dignidad; el profesional está sujeto a todas las presiones de una civilización urbana y debe elevarse por encima de ellas para hacer su trabajo. En ocasiones quebrantará la ley, porque él representa a la justicia y no a la ley. Puede ser herido o engañado, porque es humano; en una extrema necesidad puede llegar a matar. Pero no hace nada por sí mismo. Obviamente, esta clase de detective no existe en la vida real. El detective privado de la vida real es un mezquino juez de la Agencia Burns, o un pistolero sin más personalidad que una cachiporra, o bien un picapleitos o un embaucador de éxito. Tiene más o menos tanta estatura moral como un cartel de tráfico.
La novela policiaca no es y nunca será una «novela sobre un detective». El detective entra sólo como catalizador. Y sale exactamente como era antes de entrar”, en Raymond Chandler, El simple arte de escribir, Barcelona, Emecé, 2004, pp. 146-47.
[2] En relación con esta cuestión del espacio señalamos la predilección de la literatura policíaca hacia los lugares o espacios cerrados, que proviene según tratamos de expresar de una íntima exigencia del género al querer romper los espacios de seguridad del individuo a través del crimen, y al añadir lo cerrado como materialidad a lo cerrado en cuanto espacio social ha dado lugar a una especie de subgénero temático dentro de lo policial: los casos de “recinto cerrado”. Estos casos aportan un problema de enorme atracción al interés propio de toda novela o relato policíaco, pues al ¿quién lo hizo? que la narración debe contestar, se añade imperiosamente el ¿cómo pudo hacerlo? y hasta tal punto pasa así, que la primera de las preguntas, lo que podemos llamar cuestión primordial de lo policíaco, se difumina y pierde relieve ante el enigma que plantea la segunda.
[3] Véase Wystan Hugh Auden, “La vicaría de la culpa”, en La mano del teñidor, Buenos Aires, Adriana Hidalgo editora, 1999.
[4] “Lo importante con Marlowe es recordar que es un personaje en primera persona, lo muestre o no en un guión radial. Un personaje en primera persona tiene la desventaja de que debe ser mejor persona para el lector que lo es para sí mismo. Demasiados personajes en primera persona dan una impresión ofensivamente engreída. Eso está mal. Para evitarlo, no siempre deben darle a él la réplica de impacto o la réplica final. Ni siquiera con frecuencia. Que otros personajes se lleven los aplausos. Que él se quede sin chistes, en la medida de lo posible… uno de los trucos más eficaces de Marlowe era simplemente darle al otro la oportunidad de lucirse, y no decir nada. Eso pone al otro bajo los reflectores. Una ironía devastadora pierde gran parte de su fuerza cuando no provoca ninguna respuesta, cuando el otro se va en silencio. Entonces el mismo que habló debe responderse, o rendirse.
No haga que Marlowe diga nada sólo para ganarles a los otros personajes. Cuando sale con una broma o una ironía, debería serle arrancada emocionalmente, de modo que esté descargando un sentimiento y no pensando siquiera en ganarle a nadie. Si usan símiles, traten de hacerlos a la vez extravagantes y originales. Y está la cuestión de cómo se pronunciará la frase descortés. Cuando más dura la ironía, menos enérgico tendrá que ser el modo en que se lo diga. No debe haber ningún efecto de regodeo”, en Raymond Chandler, “Carta a Ray Stark”, en El simple arte de escribir, cit., pp. 122-23.
[5] Arthur Conan Doyle, El signo de los cuatro, en Todo Sherlock Holmes, Barcelona, Cátedra, 2004, p. 577.
[9] Michael Connelly, Más oscuro que la noche, Barcelona, Ediciones B, 2004, p. 18.
[10] Guillermo Cabrera Infante, “La ficción es el crimen que paga Poe”, en Novela criminal, Los Cuadernos del Norte, 19, 1983, pp. 2-7.
[11] Andreu martin, “La novela policíaca / negra como hecho lúdico”, en Juan Paredes Núñez (ed.), La novela policíaca española, Granada, Universidad de Granada, 1989, pp. 28-9.
[12] Javier Rodríguez Pequeño, Cómo leer a Umberto Eco: El nombre de la rosa, Madrid-Gijón, Júcar, 1994, p. 35.
[13] Raymond Chandler, El simple arte de matar, Barcelona, Bruguera, 1980, p. 326.
[15] José R. Valles Calatrava, La novela criminal española, cit. p. 75; Jean Jacques Tourteau, D’Arsène Lupin à Sanantonio: le roman policier français de 1900-1970, Tours, Mame, 1970, p. 193.
[16] Josée Dupuy, Le roman policier, París, Larousse, 1974, p. 64.
[17] Tzvetan Todorov, “Typologie du roman policier”, en Tzvetan Todorov, Poétique de la prose, París, Seuil, 1971, pp. 55-65.
[24] Arthur Conan Doyle, Estudio en escarlata, en Todo Sherlock Holmes, cit., p. 62.
[25] En este sentido Josée Dupuy, en Josée Dupuy, Le roman policier, cit., p. 31, dice que el método de Holmes no tiene nada de científico ni de riguroso y que la rapidez de su lógica es la condición necesaria para su éxito. Por ello, en un momento Watson dice que “no existía para mí mayor placer que seguir a Holmes en todas sus investigaciones y admirar las rápidas deducciones, tan veloces como si fueran intuiciones, pero siempre fundadas en una base lógica, con las que desentrañaba los problemas que se le planteaban”, en Arthur Conan Doyle, La banda de los lunares, en Todo Sherlock Holmes, cit., p. 186.
[26] Arturo Pérez Reverte, La tabla de Flandes, Barcelona, El Mundo, 2001, p. 84.
[27] Thomas A. Sebeok, “One, two, three… uberty”, en Umberto Eco y Thomas A. Sebeok (eds.), El signo de los tres, Barcelona, Lumen, 1989, p. 29.
[28] Este tipo de abducción se ocupa de la naturaleza de los textos. Hay otro tipo que hace referencia a los descubrimientos científicos y, por lo tanto, se ocupa de la naturaleza de los universos: se parte de uno o más hechos sorprendentes y se concluye con la hipótesis de una ley general. Sin embargo, la diferencia entre estos dos tipos de abducción desaparece “si asumimos que tratamos de con universos como si fueran textos, y con textos como si fueran universos”. Uniendo entonces estas dos formas de abducción, lo que hace Eco es mostrar los diferentes tipos de abducción: la hipótesis o abducción codificada, la abducción hipocodificada, la abducción creativa y la meta-abducción. Umberto Eco, “Cuernos, cascos, zapatos: algunas hipótesis sobre tres tipos de abducción”, en Umberto Eco y Thomas A. Sebeok (eds.), El signo de los tres, cit., pp. 265-294.
[30] Raymond Chandler, El sueño eterno, Madrid, Alianza, 2001, p. 219.
[31] Raymond Chandler, Adiós, muñeca, Madrid, El País, 2004, p. 41.
[32] Raymond Chandler escribía lo siguiente: “¿por qué trabaja por un mendrugo? La respuesta a esa pregunta es toda la historia, la historia que siempre se está escribiendo de modo indirecto y nunca completa, ni siquiera clara. Es el combate de todos los hombres fundamentalmente honestos por ganarse la vida con decencia en una sociedad corrupta. Es un combate imposible; no puede ganar. Puede ser pobre y amargado y desahogarse en bromas y en amoríos casuales, o puede ser corrupto y amistoso y rudo como un productor de Hollywood”, en Raymond Chandler, “Carta a John Houseman”, en El simple arte de escribir, cit., pp. 159-60. Y más adelante dice que “si rebelarse contra una sociedad corrupta equivale a ser inmaduro, entonces Philip Marlowe lo es en extremo. Si ver la basura donde hay basura constituye una señal de inadaptación social, entonces Philip Marlowe es un inadaptado. Por supuesto, Marlowe es un fracasado, y lo sabe. Es un fracasado porque no tiene dinero”, en Raymond Chandler, “Carta al señor Inglis”, en El simple arte de escribir, cit., p. 211.
[33] Raymond Chandler, Adiós, muñeca, cit., p. 281.
[34] Fernando Savater, “Novela detectivesca y conciencia moral”, en Sobre vivir, Barcelona, Ariel, 1985, p. 112.
¿Cómo será el futuro del retail según Dimas Gimeno, ex CEO de El Corte Inglés?
Dimas Gimeno enumera los nueve mandamientos que regirán el futuro inmediato del comercio minorista.
Por Aitor Ballesteros. Dimas Gimeno, ex CEO de El Corte Inglés
«El agua que repartes se funde como el oro, y las tierras que anegas con más riqueza salen a la vida», escribió el poeta árabe Ahmed Shawqi. El destituido CEO de El Corte Inglés y ahora conferenciante, Dimas Gimeno, explica en un post el LinkendIn cómo será el sector retail en la era post-coronavirus. Para ello, empieza su discurso haciendo alusión al Antiguo Egipto y cómo el Nilo fue el motor de su economía.
“En el Antiguo Egipto cada año, el Nilo inundaba, arrasando, las orillas de su curso, borrando cualquier construcción o señal humana que hubiera. Pero cada año se retiraban las aguas y sobre ese lodazal se cultivaba. Así, se sentaron las bases de una sociedad próspera que perduró más de 4.000 años. Desde que el hombre es hombre y tiene memoria, detrás de cada barrizal, surge una nueva esperanza”, narra Gimeno.
De esta forma, el antiguo mandatario de El Corte Inglés expresa una visión muy positiva del panorama actual. Para que esta breve anécdota del Antiguo Egipto no se quede solo en una idea, Gimeno pone más ejemplos sobre la mesa, casos más actuales: “la crisis sanitaria del SARS en 2003 posibilitó que en China se consolidasen con fuerza JD.com y Alibabá. También con el lanzamiento de una versión de eBay, TaoBao”.
Aun así con este aura de positivismo, Gimeno es realista con la situación y cuando el lodazal se retire nos encontraremos “una sociedad muy dañada económicamente y con una tasa de desempleo aún más alta, que se cebará con las personas mayores de 50 años y que limitará el poder adquisitivo de la sociedad”. Junto a esto también habría que añadir un aumento de inflación provocado el incremento del gasto público.
Todo eso en el plano general, pero ¿y en el sector retail? Dimas Gimeno se detiene aquí para pronosticar el futuro de la venta minorista en nueve puntos cardinales.
1. POLARIZACIÓN DE LAS CLASES SOCIALES
Las sociedades avanzadas han destacado porque un alto porcentaje de su población se encuentra en clase media. Los polos opuestos son un indicador de que la economía es inestable. Gimeno cree que existe un riesgo real de que se produzca un empequeñecimiento de la clase media. “La tormenta económica perfecta a la que avanzamos provocará un desplazamiento de masa social hacia la base y la cúspide de la pirámide: ricos más ricos y clases desfavorecidas más amplias”.
El conferenciante pone de relieve que las marcas más beneficiadas de la situación serán aquellas que centren su foco en los extremos. Es el caso de Primark, una firma cuyos productos se venden a bajo coste y “genera una percepción de falsa riqueza al poder salir con enormes bolsas por poco dinero, la posibilidad de estrenar y poseer cosas nuevas”. Lo mismo ocurre a la inversa con marcas de hiper lujo.
2. EL MERCADO TENDERÁ A LA “PERFECCIÓN ECONÓMICA”
“Aquellos que hayan demostrado flexibilidad y capacidad de adaptación en estas semanas de confinamiento, verán cómo su clientela permanece fiel a ellos”, explica, pero que las grandes empresas tendrán un problema mayor, ya que las ayudas del Gobierno van enfocadas a socorrer a las familias y pequeñas empresas. Gimeno augura el cierre de grandes marcas conocidas (no dice nombres).
Asimismo, detalla que habrá una paulatina desaparición de intermediarios debido a la aparición de plataformas que facilitarán el contacto más directo entre productor y consumidor. “ En economía, el viejo sueño de los ‘ mercados perfectos’ donde la oferta y la demanda se encuentran, fijando un precio que maximiza el beneficio percibido por ambos. Quizás el caso de la agricultura sea el más ilustrativo. La entrega a domicilio potenciará enormemente el consumo de ‘producto local’ ” .
3. INNOVACIÓN ANTICRISIS
En el pasado mes de marzo, el paro registrado aumentó en 302.265 personas respecto al mes anterior, suponiendo el mayor repunte de toda la serie histórica. Este creciente desempleo, que se prevé que será mayor en los próximos meses, desencadenará la innovación de personas talentosas y surgirán nuevos productos y formas de conseguir ingresos diferentes. “Se generalizará el uso de impresoras 3D capaces de producir “in house” y aparecerán productos, soluciones y servicios relacionados con la e-Medicina y con tele-diagnóstico. Se crearán nuevos sistemas de venta InStore en los establecimientos con profusión por la realidad virtual y la inteligencia artificial”.
4. VUELTA A LO LOCAL
La recesión por el coronavirus podría provocar también un compromiso de la sociedad por consumir productos locales. “Veremos una revitalización de los mercados de abastos en detrimento de las superficies de distribución de tamaño medio. Es una forma de solidaridad activa: conservo el puesto de trabajo de mi vecino (con el que he estado aplaudiendo en mi balcón durante días y días)”.
5. AUGE DE LAS PLATAFORMAS EN STREAMING
El confinamiento ha obligado a la sociedad a cambiar sus hábitos de consumo. Las salas de cine llevan tiempo sufriendo el imparable empuje de las plataformas online y que con la crisis del coronavirus su continuidad en el panorama cultural cada vez está más dudosa. “El telespectador ha aprendido que se puede disfrutar del contenido cómo y cuándo quiera, incluso en lo que se refiere a programas y emisiones que se emiten, en principio, en directo”.
Por ello, el gasto en publicidad en el sector audiovisual buscará otras formas de llegar a sus espectadores, como es el caso del product placement en las series. Todos recordamos el momento Starbucks de Juego de Tronos, aunque todavía no se ha confirmado si fue un error o una estrategia de marketing.
6. NUEVOS MEDIOS DE PAGO
Si tienes la suerte (no ahora) de visitar Reino Unido y acercarte a cualquier establecimiento que encuentres, comprobarás que en la mayoría de los locales, por no decir todos, el cliente puede pagar cualquier cantidad mínima con tarjeta. Este tipo de facilidades se empezarán a extender más por el globo, por supuesto, en España también.
Gimeno añade en este punto un factor clave en la nueva era post-COVID-19. “A la percepción de que el dinero físico es vehículo de patógenos y transmisor de enfermedades se unirá la aparición de procesos inflacionarios que debilitarán sobre todo la percepción de valor de las monedas occidentales. Por lo que no será extraño tener sistemas de pagos digitales asociados a otras monedas extranjeras, incluso a moneda virtual”.
7. ROBOTS PARA TODO
Películas como Blade Runner, Yo Robots o Terminator ya vaticinaban un futuro plagado de robots. En esta ocasión no dominarán el mundo, pero sí nos ayudarán a agilizar la cadena de producción y entrega de los productos. “Los robots pueden traer asepsia y jornadas de trabajo de 24 horas sin interrupción. Si una parte cada vez más importante de la población se ha acostumbrado a recibir los paquetes en su casa y exige periodos de entrega cada vez más cortos, poco nos incomodará saber que esos paquetes los entrega un dron en lugar de un repartidor”.
8. LA INSTAURACIÓN DEL TELETRABAJO
Los países del norte de Europa (con Suecia a la cabeza) llevan la delantera en este formato de trabajo donde los empleados trabajan desde casa, en concreto, el 25% teletrabaja. La cifra es bastante inferior en España, ya que no superamos el 3%, según Eurostat. Estos datos evidencian la poca digitalización de nuestro tejido empresarial. La pandemia está poniendo sobre la mesa las ventajas del teletrabajo en nuestro país.
“Cada vez se extenderá más el sentimiento de que no es necesario ir a la oficina para trabajar en un despacho durante 8 horas 5 días a la semana. El teletrabajo se convertirá en práctica cada vez más habitual con todo el consiguiente ahorro de tiempo y energía que eso supone.”
9. EL NUEVO CONSUMIDOR
¿Estaremos ante el fin del consumismo tal y como lo conocemos? ¿Los centros comerciales se convertirán en desiertos? Posiblemente no, pero sí que hay un nuevo cambio en la forma de consumir de los clientes, más centrados en el valor emocional del producto y, como apunta Gimeno, en la búsqueda de una cadena de valor empresarial responsable. “El consumidor prestará cada vez más importancia al modo en que los retailers estén alineados con su propio sistema de valores”.
Taiwán avisó tres meses antes pero nadie le hizo caso
Taiwán reveló los correos que envió a la OMS diciembre 2019 alertando sobre un brote de «neumonía atípica».
Taiwán reveló los correos que envió a la OMS diciembre 2019. Estos correos alertaban sobre creciente amenaza de una “neumonía atípica”.
La Organización Mundial de la Salud negó la existencia de esta correspondencia pero se hizo pública.
La OMS desmintió el haber recibido y desatendido una alerta precoz de Taiwán. Además, negaron que fueron alertados sobre la gran base de contagios que empezaba a crecer día a día entre el personal médico en Wuhan. Es decir, alertaron de un contagio “de humano a humano”.
El gobierno de Donald Trump denunció que la OMS había sido notificada y esta ignoró la temprana advertencia.
Taiwán envió una advertencia en diciembre de 2019 un brote de “neumonía atípica” en China. El presidente de los Estados Unidos destacóla inclinación de la Organización por China.
Semanas atrás, el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, acusó a Tsai Ing-wen, la presidenta de Taiwán, de racista y ella se defendió:“Taiwán es un país que se compromete con la libertad, la democracia, la diversidad y la tolerancia”.
Y agregó: “Durante años, hemos sido excluidos de las organizaciones internacionales y sabemos mejor que nadie lo que se siente ser discriminado y aislado».
La presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, junto a una militar utilizando barbijos
La OMS solo toma como miembros aquellos países que participan de las Naciones Unidas. La Asamblea General de la ONU no reconoce a Taiwan; por lo tanto, el país queda excluido de los debates con el resto de los países.
“En respuesta a que la OMS se niega a admitir que fue alertado de la posibilidad de contagio humano a humano de COVID-19”, comienza el comunicado del país.
“El Centro de Control de Enfermedades de Taiwán se enteró de 7 casos de neumonía atípica en Wuhan, China”. Y explica: “En China, el término “neumonía atípica” se refiere al SARS, una enfermedad que se transmite entre humanos”.
La OMS dijo que en el correo “no se menciona una transmisión de humano a humano” y el CDC taiwanés demostró lo contrario.
El comunicado sigue y escribe: “Debido a la experiencia de la pandemia de SARS en 2003, Taiwán lleva cuenta de información del nuevo brote. El 31 de diciembre de 2019, Taiwán envió un mail a la OMS informando sobre nuestro entendimiento de la enfermedad y pidiéndole información adicional a la Organización”.
“El brote ocurrió justo antes de las vacaciones del Año Nuevo Lunar, que generalmente enormes cantidades de personas para viajan”.
El gobierno de Taiwán afirma que su alerta no fue enviado a otros países, sino que la OMS decidió ocultarlo.
“En el correo electrónico nos esforzamos por referirnos a la neumonía atípica, y notamos específicamente que los pacientes habían sido aislados para recibir tratamiento”.
Taiwán acusa a la OMS con pruebas de su imposibilidad de actuar a tiempo: según el país, fueron alertados de la transmisión de persona a persona en diciembre.
Al día de hoy, Taiwán cuenta con 393 casos confirmados de COVID-19 y con seis víctimas fatales. El país en 2003 sufrió un gran golpe con la pandemia de SARS y reaccionaron inmediatamente frente a este nuevo brote.
Fueron capaces de clasificar el 15 de junio la enfermedad como: “Neumonía especial, severa y contagiosa” antes de llamarla COVID-19.
La filmación inició el 8 de junio de 2015 en Vancouver, Canadá. Fue estrenada en Estados Unidos el 3 de marzo de 2017 y ha recaudado cerca de 80 millones de dólares a nivel mundial.
Algunos detalles del comiezo
Mackenzie sufre de maltrato físico y emocional por parte de su padre cuando es apenas un niño de 13 años. Siendo ya un adulto, debe afrontar vivencias trágicas…
La cabaña es una película cristiana que vale la pena ver y analizar. Algunas personas critican detalles, pero estos son irrelevantes. (Ver más abajo otros comentarios)
Premios
En 2017, la película ganó un Dove Award, en la categoría Película inspiradora del año.
«La cabaña»: lo bueno que ofrece la película y lo malo ante lo que conviene ir prevenido
Octavia Spencer y Sam Worthington, dos buenos actores para dos papeles comprometidos
Por Carmelo López-Arias.
Precedida por un éxito arrollador en Estados Unidos los dos años precedentes, en 2009 se publicó en español la novela-alegoría con la que William Paul Young buscaba trasladar al lector el sentido del sufrimiento como parte del plan para nosotros de un Dios inmensamente bueno. O, incluso, más que el sentido del sufrimiento, el sentido de la vida en general, por más que los hombres sólo cuestionemos a Dios por lo que nos sucede… cuando lo que nos sucede no se ajusta a nuestros deseos.
Tras 22 millones de ejemplares vendidos en varios idiomas, se ha estrenado este año (en marzo allí, en octubre aquí) la versión cinematográfica, muy fiel al original literario, de La cabaña [The shack], dirigida por Stuart Hazeldine e interpretada en el papel principal por Sam Worthington (Avatar, Furia de titanes, Everest, Hasta el último hombre), rodada en Canadá con un presupuesto de veinte millones de dólares. El productor es Gil Netter (Agua para elefantes, La vida de Pi), educado como católico.
En el origen, un crimen La trama tiene arranque de thriller. Mack tiene una vida casi perfecta. Está felizmente casado, sus hijos crecen sanos y alegres, goza de un buen trabajo y un buen nivel de ingresos. Pero un verano, durante unos días de descanso en un campamento de las montañas de Oregón, la pequeña de la casa, Missy, desaparece. No pasan muchas horas sin que la policía deduzca primero, y confirme después, que ha sido víctima de un asesino en serie largamente buscado. Pero el cuerpo no aparecerá jamás.
Comienza entonces para la familia «la gran tristeza”, una enfermedad que corroe el alma y a la que Mack no consigue adaptarse. Le carcome el dolor por la ausencia de la niña, pero también preguntas que dirige a Dios y para las que no consigue respuesta. ¿Por qué ella? ¿Por qué yo?¿Por qué la inocencia perece a manos de la iniquidad?
Años después de una tragedia que siente aún vivísima, Mack es convocado misteriosamente a un lugar maldito para él: la cabaña donde se encontraron las evidencias físicas del crimen. Acude con el temor de que se trate del asesino, pero intrigado al mismo tiempo porque la forma de la convocatoria apuntaría a que podría ser Dios quien le reclama. Y lo que se encontrará, tras un duro momento de evocación de su hija y de rebelión contra el Creador por su muerte, es a tres personas: una mujer negra, un hombre joven de apariencia palestina e indumentaria de trabajador (el israelí Avraham Aviv Alush) y una mujer de aspecto grácil y rasgos asiáticos.
La reflexión teológica Si decimos que en La cabaña esos tres personajes representan a las tres personas de la Santísima Trinidad, respectivamente Padre, Hijo y Espíritu Santo, podrá pensarse que estamos ante una obra irreverente y blasfema. No es así, aunque desde luego pueda cuestionarse la oportunidad de la caracterización, la necesidad de semejante choque icónico, e incluso, salvo en el caso de Jesucristo, la legitimidad de esa antropomorfización.
El protagonista, rodeado de las tres personas divinas. Una licencia más que discutible, pero que no envuelve una intención irreverente, más bien al contrario. Otra cosa son los errores teológicos que se deslizan en sus respectivos papeles en el film
Más que ofender a Dios, quiso Young en la novela, y como asesor del guión, romper esquemas visuales como paso previo a romper esquemas mentales sobre lo que pensamos de Dios y de su intervención -o no intervención- cuando nos van mal las cosas.
A partir del momento en el que Mack establece ese contacto tan personal con Dios, la película se vuelve más discursiva, con las conversaciones entre las tres Divinas Personas, y de ellas con Mack, para explicarle en qué consiste la vida intratrinitaria y cómo interviene Dios en la vida de los hombres. Lo hace conforme a un plan que los hombres desconocen y por tanto no pueden ni deben valorar, pero que siempre está guiado por el amor infinito de quien es Creador, Redentor y Santificador.
La metáfora del Padre Pío Decía el Padre Pío que los hombres contemplamos la realidad como un niño sentado bajo el telar donde la abuela teje un dibujo con ovillos de lana. El pequeño solamente ve un abigarrado, informe e incomprensible conjunto multicolor de hilos sueltos. Su abuela, por encima, ve si embargo la lógica, el sentido y el esplendor del cuadro. Es como contempla Dios el mundo: cada hilo tiene su razón de ser, aunque visto desde abajo puede parece absurdo.
Como le dice en un momento dado Dios Padre (la oscarizada Octavia Spencer) a Mack, «cuando lo único que ves es tu dolor, me pierdes de vista».
Es la idea que transmite Dios Padre a Mack. Queremos darle sentido al mundo en el que vivimos, le dice, a través de una visión incompleta de la realidad. Nuestro error es que no admitimos que Dios es bueno y que todo, absolutamente todo lo que Él hace (los fines, los medios y las vida de cada una de sus criaturas) está previsto para nuestro bien.
El «reconfortante mensaje» de La cabaña, afirma Steven D. Greydanus, crítico de cine del National Catholic Register, es que, «a pesar de todo el sufrimiento y el mal que hay en el mundo, Dios realmente es bueno, todopoderoso y nos ama mucho. Cómo exactamente lo hace es un misterio que no podemos comprender plenamente; en última instancia debemos confiar en la bondad de Dios, incluso ante sufrimientos y males y a pesar de nuestro limitado entendimiento».
La polémica La película, estrenada en marzo en Estados Unidos, generó allí una polémica que reproduce la de hace una década con la publicación del libro. Tanto los mayores elogios como las mayores críticas las recibió en el ámbito protestante, al que pertenece William Paul Young, padre de seis hijos y que se autodefine como «fundamentalista evangélico«.
Todos coinciden en elogiar algo en La cabaña: la forma en que se explica el sentido del dolor y del sufrimiento en el plan de Dios. Nick Olszyk cuenta en The Catholic World Reportque él mismo la vio cuando se sentía en cierta rebelión contra Dios por el hijo perdido en un reciente aborto espontáneo sufrido por su esposa. La película le ayudó: «Sentí la presencia amorosa de Dios, fue una experiencia gratificante y tremendamente catártica«.
La polémica, entonces, ¿por qué es? El punto menor es el visualmente más llamativo: la caracterización de las tres Divinas Personas en sí misma considerada, algo «incómodo», pero no una «objeción real» según la reseña de Catholic News Service, agencia dependiente del episcopado norteamericano, pues el Padre y el Espíritu Santo «son libres para manifestarse en la forma que deseen».
Monica Migliorino Miller, por ejemplo, evoca en Crisis Magazine la zarza ardiente que habló a Moisés.
La opinión del obispo Barron Robert Barron, hoy obispo auxiliar de Los Ángeles, valoró en su día el libro ensalzando que presentase a Dios al lector (también al espectador hoy) «no como una vaga abstracción, ni solo como un Dios uno», sino también como «un Dios trino», esto es, el «Dios cristiano«.
En La cabaña Dios «no es un poder distante, como en el deísmo, sino alguien que nos conoce íntima y personalmente, y es alguien a quien podemos hablar como a un amigo; ésa es la finalidad de toda la vida espiritual, entrar en amistad con Dios». Barron señala también que «la forma en que se resuelve el problema central (cómo concilias un sufrimiento terrible con el amor infinito de Dios) es una forma bíblica, la del libro de Job y la de la perspectiva total de Dios, a la que no podemos ni aproximarnos». El libro y la película invitan así «a confiar en Dios aunque no puedas ver claramente que es lo que Dios está haciendo».
Todos esos son los aspectos positivos. Barron lamenta, sin embargo, que en algunos momentos, «Dios suena demasiado como Martín Lutero«, y La cabaña presenta «una lectura muy protestante» sobre «la ley y la religión» o sobre «la ley y la gracia». Lutero las opone, los católicos no: «La ley es la estructura lógica de la vida espiritual», no es «la enemiga de la gracia», sino «su socia». La «religión estructurada» y «el orden y la ley moral» «no se oponen a la misericordia de Dios, sino que son los elementos estructurales de la vida espiritual».
La paz del alma En efecto, tal como señala Barron, hay momentos en La cabaña en los que se equipara a todas las religiones o se censuran las estructuras intermediarias entre Dios y los hombres, por tanto la Iglesia misma (Young se considera cristiano no denominacional). Incluso hay alguna desconsideración a la Biblia como expresión fijada de la Palabra de Dios.
En ese sentido, en La cabaña los errores dogmáticos son abundantes, y los han señalado tanto analistas católicos como protestantes: resabios patripasianos, una herejía del siglo II según la cual Dios Padre se habría encarnado en Jesucristo, sufriendo la Pasión; errores sobre el Espíritu Santo, como si solo procediese del Hijo; un Dios tan inclinado a la misericordia que parece no dejar lugar a la justicia ni al castigo de los pecados, de tal forma que no queda claro si el infierno existe o no, o al menos si hay alguien en él o lo habrá en el futuro; o el aire New Age de ciertas expresiones y actitudes del «Espíritu Santo».
Quedan así expuestos los dos platos de la balanza sobre la película: el debe, sus graves problemas y su «emocionalismo», y el haber, lo «ortodoxa y contra-cultural» que resulta a menudo al abordar con valentía temas que la cultura dominante aborrece, como el cielo, el infierno, el pecado, el arrepentimiento, el perdón, el más allá, la redención…
En cuanto a la película como puro cine… la tragedia de Missy y de su padre toca con talento el corazón del espectador, investigando con hondos sentimientos la relación rota entre ambos. También para esa historia hay un final. Si triste o alegre, no lo desvelaremos, ni tampoco su impacto sobre el deseo más intenso de Mack: la paz del alma.
El coronel Pedro Baños: «Los informes alertaban de una pandemia mundial y ha faltado reacción»
«La Unión Europea va a salir muy debilitada de esta crisis», advierte el coronel del Ejército de Tierra. Lamenta que «nuestros aliados nos den la espalda» pero lanza un mensaje de optimismo: «Los españoles sabremos salir adelante, ojalá tengamos líderes políticos que nos lleven por el buen camino»
El coronel Pedro Baños
Por Gonzalo Araluce.
El coronavirus ha roto en dos la Historia reciente de España… y del mundo. Los equilibrios de poder han cambiado. También las inquietudes sociales. Las cifras de infectados, de muertos, asaltan los informativos y luchamos por doblegar la famosa curva de contagios. ¿Había alguna forma de prever esta situación? ¿Cómo vamos a quedar cuando superemos la crisis? Los informes ya alertaban de los riesgos de una pandemia mundial. Así lo advierte el coronel Pedro Baños, diplomado de Estado Mayor y durante años al frente de labores de Contrainteligencia y Seguridad del Cuerpo de Ejército Europeo en Estrasburgo. Ahora desgrana para Vozpópuli algunas de las claves de esta epidemia. Lamenta la falta de previsión de los Estados. También cree que la Unión Europea será la gran perdedora de esta crisis mundial, lastrada por su correosa burocracia y su incapacidad de una reacción rápida. Sobre el futuro de España, advierte: «Es el momento de replantearnos muchas cosas a nivel interno».
–¿Estaba prevista una crisis sanitaria de esta envergadura? ¿Ha faltado reacción?
-Previsto estaba. En las estrategias de Seguridad Nacional de España se ha abordado varias veces el tema. En la de 2011 se hablaba de los riesgos de las pandemias. En la de 2013 se insistía en el tema. Y en 2017 se profundizaba más en ellas con especial detalle en el ébola. Aún más lo citaban en las estrategias de Reino Unido de 2008 y 2010, citando la palabra ‘pandemia’ una docena de veces y diciendo que es una de las grandes amenazas a la seguridad. Al mismo nivel que un ciberataque o un ataque terrorista.
Pero todo eso queda sólo en el papel, no se ha fortalecido el sistema. Es cierto que una pandemia como esta no hay un sistema sanitario que lo aguante, pero estábamos con la guardia muy baja. También en el ámbito económico: casi sin reservas o con deudas. Ha faltado reacción y la recuperación va a ser muy difícil.
–Si algo estamos viendo estos días es que la pandemia del coronavirus está sacudiendo el tablero internacional.
-Lo primero que tenemos que entender es el concepto en que estábamos. Era de un enfrentamiento tecnológico que iba a más entre un Estados Unidos decreciente y una China con un auge impresionante. China ha gestionado la crisis y la ha convertido en oportunidad. Aún estamos a la espera de ver la reacción de Estados Unidos, que tiene que reformular el orden económico mundial para que le vuelva a ser favorable. Estamos en los primeros pasos, nos quedan por ver muchos movimientos.
–En uno de sus libros –Así se domina el mundo y El dominio mundial[ambos en la editorial Ariel]– recoge la siguiente reflexión: “No hay aliados eternos, sino intereses permanentes”. ¿Lo estamos viendo estos días?
-Tenemos el caso bien claro de Italia, que ha pedido ayuda no a un país de la OTAN, no de la Unión Europea. Se la ha pedido a Rusia. Toda esta situación está fomentando el euroescepticismo. La Unión Europea no ha logrado materializar nada. Los países afectados abren los brazos de par en par a Rusia y China.
Militares italianos y rusos preparan un plan de choque contra el coronavirus
–Si hace dos meses nos enseñan imágenes como las de los militares italianos y rusos trabajando codo con codo nos hubiera costado creerlo.
-Más aún teniendo en cuenta que Rusia está sancionada económicamente por la Unión Europea. Evidentemente esto tiene sus tintes propagandísticos y su estrategia, pero la realidad esta ahí. Aquellos que pensábamos que eran nuestros amigos más íntimos, nuestros aliados, nos están dando sistemáticamente la espalda.
–Dice que la Unión Europea no ha logrado materializar las ayudas a los países miembros…
-Va a salir muy debilitada de esta crisis, traslada a la ciudadanía una imagen de ineficacia. A eso hay que sumar el euroescepticismo que ya estábamos viviendo, con el Brexit como máximo exponente. Esto puede provocar una profunda desunión. La Unión Europea no está sabiendo aprovechar esta crisis para reconvertirla en una oportunidad de fortalecerse. La lentitud burocrática es un problema.
–¿Y en España? ¿Puede cambiar la concepción del Estado tal y como la conocemos?
-Pueden cambiar muchas cosas en el plano socioeconómico interno. Nos enfrentamos a un debilitamiento enorme de la sociedad. También de las grandes empresas y de los Estados. Tenemos volúmenes de paro muy alto, jóvenes con trabajos mal pagados y poca calidad. La clase media está cada vez más empobrecida. Es el momento de replantearnos muchas cosas a nivel interno. Tenemos que tener siempre alguna previsión, una reserva en el plano gubernamental y también en el individual para hacer frente a una crisis.
Un policía local de Murcia ofrece gel desinfectante a una militar del Ejército de Tierra
–Las consecuencias de todo esto las tenemos que contemplar a largo plazo.
-Lo estamos viviendo ya en España. Todos tenemos personas en nuestro entorno que lo están sufriendo en ERTEs, autónomos sin proyectos, pequeños empresarios que se quedan sin trabajos… Si esto se prolonga 2 o 3 meses, muchos no abrirán la persiana. Hay economistas que dicen que vamos a salir en ‘V’ [teoría que apunta a que la economía y el consumo se revitalizarán a fuerte ritmo tras los meses de parón]. Yo creo que no, que más bien será una ‘U’. Que una vez que esto pase, las personas con pocos ahorros tendrán que pedir préstamos, que el consumo se va a retrotraer y que aquellos con disponibilidad económica van a estar muy pendientes de gastar poco.
–Y una vez golpeados de pleno nos encontramos con el surgimiento de una cantidad ingente de fake news, que dificultan la gestión de la crisis.
-Lamentablemente también proceden de las instituciones, son oficiales y es muy difícil luchar contra ellas. Están proliferando agencias, departamentos o webs para detectar noticias falsas, pero sólo filtran aquellas que les interesan, por tintes ideológicos, económicos o el que sea. También hay quienes crean fake news por divertirse o por pura maldad. Hoy en día las notamos más porque nos entran a todos a través de la tecnología.
–¿Saldremos de esta?
-El pueblo español es extraordinario. Somos más trabajadores de lo que nos pensamos: cuando salimos al extranjero damos el do de pecho. Somos creativos, flexibles, y todo eso nos va a permitir salir adelante. No significa que vaya a ser fácil ni en poco tiempo, pero seguro que lo conseguimos. Ojalá tengamos líderes políticos que nos lleven por el buen camino y dentro de la unidad.
Curazao ocupó el terminal de almacenamiento de Pdvsa en Bonaire
El logo de PDVSA en un tanque en la refinería Isla en Willemstad, Curazao
Reuters . La estatal Refineria di Korsou (RdK) de Curazao ocupó el viernes un terminal de almacenamiento de petróleo en Bonaire por una disputa de pagos con la venezolana PDVSA, dijo un funcionario de la compañía en Willemstad.
Curazao buscará la aprobación de una corte holandesa para vender Bonaire Petroleum Corp (BOPEC) y su terminal de almacenamiento de 10 millones de barriles de crudo, en caso de que no reciba lo adeudado por PDVSA, dijo Marcelino de Lannoy, director gerente de RdK, en una declaración difundida en un video.
De Lannoy no detalló el monto que adeuda PDVSA y no pudo ser contactado de inmediato para obtener más comentarios. Ni PDVSA ni el gerente general de BOPEC, Reginald Pinto, respondieron a las solicitudes de comentarios.
PDVSA y el régimen chavista de Nicolás Maduro adeudan miles de millones de dólares a sus acreedores, montos que han subido en los últimos años a medida que la economía de la nación OPEP, que en el pasado recibió ingentes recursos por exportaciones de crudo, colapsó y puso en riesgo muchos de los activos de la petrolera en el exterior.
PDVSA se encuentra prácticamente en quiebra
La estadounidense ConocoPhillips obtuvo en 2018 una orden judicial que congeló los inventarios de PDVSA en Bonaire y otras islas del Caribe para tratar de cobrar un laudo arbitral de 2.000 millones de dólares, aunque la orden se retiró más tarde.
En una declaración en video dirigida a los trabajadores de BOPEC, de Lannoy dijo que RdK tendrá en cuenta sus intereses “siempre que esto sea posible”.
Si la petrolera venezolana no respeta sus obligaciones “a RdK no le queda otra alternativa que usar su derecho de vender las instalaciones en una subasta pública”.
El año pasado, RdK finalizó el contrato que tenía PDVSA para operar en Curazao su refinería Isla, con capacidad de 335.000 barriles por día.
La refinería Isla es una refinería de petróleo venezolana ubicada en Curazao. Aunque no está dentro del territorio venezolano forma parte del «circuito venezolano» dirigido por PDVSA.
Curazao, una isla neerlandesa del Caribe, es conocida por sus playas ubicadas en ensenadas y sus extensos arrecifes de coral con abundante fauna marina. Turismo, refinación de petróleo y banca internacional son las principales actividades de la pequeña economía de Curazao, la cual es muy dependiente del exterior.
Todos nosotros sabemos que los hábitos diarios nos pueden ayudar o evitar el éxito en la vida. Los malos hábitos pueden descomponerse y extenderse en un estilo de vida que te ubique lejos de las cosas que quieres hacer y los buenos hábitos pueden ayudarte a formar una vida llena de acción y metas alcanzadas.
Si estuvieras observando a alguien que respetas, alguien exitoso, verías lo que invierte cada día en hacer las cosas que le ayudan a alcanzar sus grandes logros. Esto no es para decir que son perfectos, porque nadie lo es, pero a pesar de las cosas que no son perfectas en sus vidas, ellos continúan realizando movimientos que tienen un impacto positivo. Y esto empieza con los hábitos diarios.
Ahora, mientras todos podemos estudiar los hábitos exitosos es menos importante si no implementamos ese conocimiento. Así, aquí hay cinco hábitos diarios de las personas altamente exitosas, hábitos que puedes aplicar para crear la vida que realmente quieres vivir.
1. La gente exitosa planea su día la noche anterior
Es fácil salirse de la vía cuando no tienes un plan. Sin planear cómo será tu día, te levantarás sin saber lo que quieres hacer o alcanzar. La gente exitosa invierte un poco de tiempo la noche anterior dándose a sí mismo objetivos claros para el siguiente día. Entonces se levantan y trabajan en su lista.
La vida no siempre funciona como la planeamos, pero con un plan, te puedes ajustar sin perder empuje.
2. La gente exitosa lee libros para inspirarse
Leer es un elemento esencial en el éxito, los libros tienen mucho conocimiento. Aparentemente Elon Musk leía por lo menos cuatro horas por día mientras crecía. Cuatro horas. Y observa cuán exitoso se ha convertido.
No hay una extensión necesariamente definida de cuánto tiempo deberías pasar leyendo, pero formar el hábito diarios de leer va a expandir tu conocimiento y ayudar en tu camino al éxito.
3. La gente exitosa hace de su salud una prioridad
Lo que comes y cuanto te ejercitas afecta cada área de tu vida. La gente exitosa usa el ejercicio como un tiempo para restaurarse y planear. Toman decisiones inteligentes sobre la comida que les dará la energía que necesitan para alcanzar todo lo que tienen en su lista por hacer.
Entonces, ¿qué hay para cenar? ¿Está el gimnasio en tu lista de cosas por hacer? Escoge sabiamente.
4. La gente exitosa no se distrae por lo que otras personas están haciendo
Los viajes de otros al éxito pueden ser inspiradores; puedes aprender mucho sobre sus errores, victorias, qué hacer y qué no hacer. Pero si empiezas a comparar tu progreso al suyo, en lugar de usar sus historias como inspiración, te podrás sentir celoso, estresado y poco valioso.
La gente exitosa nota que su viaje es único y no puede compararse. Así que no te quedes estancado en la trampa de la comparación, permanece enfocado en tu porqué.
5. La gente exitosa vive cada día como si fuera el último
La vida te ocupa, es caótica, y tendemos a querer enfocarnos en el futuro, todos lo hacemos, nos preocupamos por lo que sigue. Pero aunque planear es importante, vivir el presente completamente también lo es.
La vida es corta, y no hay garantía de cuando terminará. La gente exitosa vive cada día como si fuera el último sacando lo mejor de cada momento, así deberías hacerlo.
Cuando miras el gran objetivo, es normal frustrarse ante la enormidad de lo que estás tratando de alcanzar. Si te levantas cada día determinado en usarlo formando buenos hábitos, te darás a ti mismo una mejor oportunidad para ser exitoso. Usa estos cinco hábitos como el punto de inicio para lo que sea que una vida exitosa signifique para ti.
Coronavirus: qué hacen los grandes inversores de Wall Street para sacar ventajas de la crisis del covid-19
Con Wall Street en caída libre, el precio del petróleo por los suelos, una posible recesión global y cada día más gobiernos cerrando fronteras o pidiéndoles a sus ciudadanos que se queden en la casa, el panorama económico parece desolador.
Entre las acciones que más se han desplomado están las de aerolíneas, cruceros y todo el sector turístico, además de los títulos del sector energético.
En medio de una guerra de precios petrolera, el barril de crudo cayó esta semana casi 10%, llegando a mínimos cercanos a u$s20 para el petróleo WTI que se transa en EE.UU. y el Brent, que se utiliza como referencia para los mercados europeos.
Entonces… si el petróleo está tan barato, ¿quién está comprando esas acciones?
Carl Icahn, el conocido inversor multimillonario estadounidense es uno de ellos. Al menos eso es lo que dijo en la prensa estadounidense, apuntando que ha comprado acciones de Occidental Petroleum.
«Ahora se ha llegado al punto en que algunas compañías están regaladas», le dijo Icahn a la cadena de noticias CNBC.
«Algunas de estas empresas son extremadamente baratas», señaló, agregando que las bolsas «probablemente tienen un largo camino para seguir cayendo».
Aunque la otra cara de la moneda, advirtió el multimillonario, es que existen compañías que están muy caras y con demasiada deuda, razón por la cual «deberían venderse».
Hay que decir que Icahn posee casi el 10% de Occidental Petroleum y que las acciones de esta firma han bajado cerca de 70% este año.
Otros títulos que el magnate dice haber comprado son Hertz y Hewlett-Packard.
Icahn pertenece al grupo de inversores que les gusta correr riesgos y que buscan el máximo beneficio cuando las bolsas están en crisis, conocidos informalmente en la jerga bursátil como «los especuladores» o «los oportunistas».
«Hay una división muy clara entre los inversores que piensan que es el momento de entrar al mercado y los que piensan que el derrumbe va a ser mayor», le dice a BBC Mundo Manuel Romera, profesor de finanzas de la IE Business School, España.
«Estamos en un momento muy delicado porque no ha aparecido dinero para comprar. La gente cree que esto es el apocalipsis», agrega.
Romera explica que la probabilidad de rentabilidad a futuro es elevadísima, pero «muchos de los que manejan fortunas creen que el suelo está más abajo».
El problema de estas crisis es saber cuál es la viabilidad financiera de una empresa para sobrevivir, explica.
«Algunos están invirtiendo en petróleo porque habrá compañías que subirán espectacularmente, pero habrá otras que van a quebrar», apunta el académico.
Rick Rieder, director gerente y jefe global de inversiones de BlackRock -el administrador de fondos más grande del mundo- advirtió que es probable que el mercado no haya tocando fondo.
«Hoy en día, me gustan las hipotecas y las acciones muy selectivas», apuntó Rieder.
«Estamos seleccionando algunas acciones que tienen un valor real en la atención de salud, tecnología y construcción».
Incluso si las empresas reciben un golpe en sus ganancias, agregó, «esta es una oportunidad única en la vida para obtener este tipo de activos».
El modelo Warren Buffet
«Hay que ser codicioso cuando los demás son miedosos y miedoso cuando los demás tienen los ojos inyectados de codicia».
Esa es una de las frases más conocidas del magnate estadounidense Warren Buffet, a quien le gusta ir contra la corriente, pero haciendo inversiones seguras.
Coronavirus: todo lo que hay que saber sobre las estrategias de prevención y tratamiento
Debemos recordar que la situación es dinámica y que las recomendaciones pueden variar si surgen nuevas evidencias. Hasta el momento, estas son las herramientas de la ciencia para contener la epidemia y para tratar a los pacientes infectados
Por Daniel Stamboulian. Profesor Emérito de Infectología de la Facultad de Medicina de la UCES y Voluntary Profesor of Medicine of the University of Miami
En una situación de pandemia como la que atravesamos en el mundo, es importante actuar con tranquilidad y apelar a la conciencia y la responsabilidad individual. Es indispensable cumplir con las normas y recomendaciones que indica el gobierno. Recordemos que las licencias y otras medidas se toman para evitar que aumente la transmisión del virus y que no se trata de vacaciones.
¿Cómo y cuándo comenzó todo? En diciembre de 2019 cuando se reportó un brote de neumonías graves en la ciudad de Wuhan, China. Los estudios de los pacientes revelaron que se trataba de un nuevo coronavirus humano que se denomina coronavirus-2 del síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV-2). En pocos meses la infección se diseminó rápidamente. Avanzado el mes de marzo ya afectó a 146 países en el mundo con más de 164 mil casos confirmados.
Los coronavirus (CoV) conforman una familia de virus que en los humanos causan infecciones respiratorias de distinta gravedad: desde el resfrío común leve, hasta el síndrome respiratorio agudo grave (SARS) o el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS).
Todo cambió con el coronavirus : relaciones humanas , viajes y trabajo. El aislamiento social resultó ser la «vacuna» más eficaz y barata hasta ahora conocida para combatir la pandemia
La infección con SARS-CoV-2 se llama COVID-19, puede ser asintomática o puede causar enfermedad con síntomas desde leves a moderados o graves. Según lo observado en China, la mayoría de los pacientes tenían entre 30 y 80 años y el 80% de los casos fueron leves. El período de incubación es de 2 a 14 días, con una media de 5 días y los síntomas más comunes son la fiebre, la tos, el cansancio y la dificultad respiratoria. Las formas graves comprometen el pulmón causando neumonía. Las personas con más riesgo de enfermar son los mayores de 60 años y aquellas con enfermedades preexistentes.
Las principales medidas de prevención son:
-Lavado de manos frecuente con agua y jabón o alcohol en gel
-Distanciamiento o aislamiento social en especial en las personas con factores de riesgo (restricción de reuniones, de viajes, suspensión de las clases)
-Uso de barbijo solo en las personas que presentan síntomas (fiebre o tos) y sus cuidadores. Es importante seguir las indicaciones para un uso correcto de las mascarillas según las Guías de la Organización Mundial de la Salud (OMS)
-Ventilar los ambientes
-Desinfectar superficies y utensilios de cocina con una dilución de lavandina (4 cucharaditas de té en 1 litro de agua) o alcohol etílico diluido al 70% (tres partes de alcohol y una de agua).
Tratamiento
En cuanto al tratamiento, existen varias drogas que se evalúan en estudios clínicos en el mundo. En la Argentina, especialistas de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) elaboraron un consenso provisorio para el tratamiento farmacológico de la neumonía por COVID-19 sobre la base de la escasa evidencia disponible hasta el momento. Las recomendaciones son:
Lopinavir/Ritonavir (un antiviral inhibidor de proteasa que se utiliza para el tratamiento del VIH). La dosis recomendada es 400mg/100mg cada 12 horas vía oral.
En las grandes capitales donde hubo muchos infectados se desinfectaron las calles y lugares públicos para prevenir la propagación del coronavirus COVID-19. Aquí una estación de Metro en Seúl
Esta combinación fue efectiva en pacientes con SARS. (Fuente: Tsui E et al. Treatment of severe acute respiratory syndrome with lopinavir/ritonavir: a multicentre retrospective matched cohort study. Hong Kong Med J. 2003)
También se puede utilizar la combinación Darunavir/Ritonavir (600mg/100mg) cada 12 horas.
Hidroxicloroquina 400 mg cada 12 horas. Esta droga se usa hace más de 70 años para el tratamiento de la malaria y también tiene acción antiviral. (Fuente: Colson P et al. Chloroquine and hydroxychloroquine as available weapons to fight COVID-19. Int J Antimicrob Agents. 2020:105932.)
El Remdesivir es otro antiviral potencial pero no se encuentra aprobado, ni disponible en Argentina. El consenso también recomienda el tratamiento preventivo con Lopinavir/Ritonavir o Darunavir/Ritonavir, en las personas mayores de 60 años o con comorbilidades que tuvieron un contacto estrecho con una persona infectada. Todas estas recomendaciones son dinámicas y se actualizarán de acuerdo a la nueva evidencia que surja. La OMS no recomienda el uso de corticoides para el tratamiento de CoVID-19.
La ciencia trabaja para acercarse a la cura del coronavirus
Por su parte, no se demostró un aumento del riesgo de complicaciones en pacientes infectados con COVID-19 que recibieran inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina y los bloqueantes del receptor de angiotensina 2 para el tratamiento de la hipertensión arterial, la enfermedad coronaria y la diabetes. Sobre esto último, la Sociedad Europea de Cardiología y la Sociedad Argentina de Hipertensión comunicaron que es primordial que los pacientes hipertensos continúen el tratamiento antihipertensivo y el control de la presión arterial y que no existe evidencia científica hasta el momento que avale la hipótesis de aumento de riesgo para los pacientes que reciban esos tratamientos. (http://www.saha.org.ar/)
Ya hay en desarrollo y en estudio varios candidatos vacunales contra COVID-2.
La ciencia avanza y los investigadores y científicos trabajan incansablemente. También lo hacemos todos los que integramos el sistema sanitario y los comunicadores. Es importante que cada persona nos acompañe cuidándose a sí misma y a la sociedad toda.
Cómo podemos proteger a las personas mayores del coronavirus
Por Katie Hafner. The New York Times.
Paul Casey hacía una videollamada en el Centro Médico de la Universidad Rush en Chicago el 6 de marzo de 2020.
En medio de la incertidumbre que se vive en torno a la pandemia del coronavirus se encuentra un hecho incontrovertible: las personas mayores tienen el índice más alto de muertes, sobre todo quienes tienen padecimientos médicos subyacentes.
Hasta la fecha, de los casos confirmados en China casi el quince por ciento de los pacientes de más de 80 años ha muerto. Para los que tienen menos de 50, el índice de mortalidad era de menos del uno por ciento.
Aún no hay pruebas de que sea mucho más probable que las personas mayores se contagien del coronavirus, a diferencia de los jóvenes. Sin embargo, los expertos médicos dicen que, si las personas de más de 60 años se infectan, es más probable que sufran una enfermedad grave que amenace su vida, aunque su salud general sea buena. Las personas mayores con padecimientos médicos subyacentes están expuestas a un riesgo particularmente alto. Los expertos le atribuyen parte de ese riesgo a un debilitamiento del sistema inmune debido a la edad.
Eso hace que las personas mayores y sus familias se pregunten cuáles son las precauciones adicionales que deben tomar. Hay varias prácticas ideales que han sido recomendadas por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés), la Organización Mundial de la Salud (OMS), los geriatras y los especialistas en enfermedades infecciosas.
Familiarízate con los lineamientos y síguelos
Los geriatras recomiendan a sus pacientes que se apeguen a las recomendaciones actuales de los CDC y la OMS, una letanía de consejos que se han vuelto bastante conocidos: lávate las manos frecuentemente con jabón y agua tibia durante veinte segundos o límpialas con un gel antibacterial a base de alcohol; evita estrechar manos; aléjate de las grandes reuniones; limpia y desinfecta objetos que se toquen con frecuencia; evita el transporte público y las multitudes. Abastécete de provisiones.
Los cruceros no son una buena opción, como tampoco lo son los viajes no esenciales. No se recomienda hacerles visitas a los nietos.
“He tenido esta conversación unas cien veces durante la semana pasada”, dijo Elizabeth Eckstrom, directora de geriatría en la Universidad de Salud y Ciencia de Oregon en Portland. Eckstrom dijo que la mayoría de los pacientes que atiende en su clínica tienen más de 80 años. Todos han expresado abiertamente su preocupación.
Un trabajador del equipo médico con traje protector muestra a una paciente los ejercicios de rehabilitación en una sala del Hospital de la Cruz Roja en Wuhan, China, el epicentro del nuevo brote de coronavirus. 24 de febrero de 2020.
Según Eckstrom, todos sus pacientes tienen al menos un padecimiento crónico. “La mayoría tiene tres, cuatro, cinco o más”, agregó.
La gente se equivoca al asumir que, si un padecimiento médico se gestiona adecuadamente mediante tratamiento, está fuera de peligro. Incluso quienes tienen padecimientos y se encuentran estables deben tener precauciones adicionales.
“Esos padecimientos pueden limitar la reserva subyacente y llevar a peores resultados cuando las personas mayores se enferman de gravedad, lo cual afecta a todos los sistemas de órganos”, dijo Annie Luetkemeyer, especialista en enfermedades infecciosas en el Hospital General Zuckerberg de San Francisco.
“La diabetes, por ejemplo, puede hacer que sea más difícil combatir una infección, y un padecimiento cardiaco o pulmonar subyacente quizá dificulte que esos órganos sigan el ritmo de las exigencias provocadas por una infección grave de COVID-19”, dijo, refiriéndose al síndrome causado por el nuevo coronavirus.
Daniel Winetsky, académico en materia de enfermedades infecciosas en la Universidad de Columbia en Nueva York, dijo que los consejos que les dio a sus propios padres, que viven al otro lado del país en San Francisco, han cambiado drásticamente. Hace una semana, dijo, les decía que estaban seguros e incluso les recomendó que siguieran adelante con un viaje que estaban planeando hacia la región de Everglades en Florida con un pequeño recorrido en grupo.
A lo largo del fin de semana, aumentaron sus temores sobre la pandemia, y el martes no solo les pidió que no fueran, sino que también les aconsejó reducir a un mínimo el número de personas con las que tenían contacto. Las visitas de sus nietos están prohibidas.
Winetsky le dijo a su madre, Carol, que tiene 73 años y sufre asma, que dejara de asistir a las reuniones que tiene cada dos semanas con su grupo de tejido. Además, le pidió a Hank, su padre, que ha tenido dos endoprótesis coronarias, que no asistiera a ninguna de sus dos reuniones grupales de lectura.
Foto del miércoles de un empleado con ropas de protección preparado para tomar la temperatura de los visitantes en el aeropuerto de Pekín. Mar 4, 2020.
Su madre sigue yendo a la tienda de abarrotes y evita lugares concurridos como Costco. Con el permiso de su hijo, aún asiste a sesiones de terapia física para una lesión en la espalda, pero se asegura de que su terapeuta se lave las manos y que limpien el equipo con desinfectante.
¿Qué pasa con las citas médicas no esenciales?
Algunos expertos están recomendando que los adultos mayores en riesgo cancelen las citas médicas no esenciales, incluyendo las visitas de bienestar. En caso de estar disponibles, los servicios de telemedicina pueden ser un sustituto razonable.
Eckstrom generalmente está de acuerdo, pero con sus reservas. Aunque quizá sea prudente cancelar las visitas programadas que no son urgentes, dijo, “muchos adultos mayores tienen problemas que requieren un seguimiento constante, como la demencia, la enfermedad de Parkinson, las caídas y los problemas cardiacos”. Le preocupa que cancelar visitas permita que estos padecimientos se salgan de control, pero está de acuerdo en que las consultas de telemedicina pueden ayudar a cerrar esa brecha.
Otro paso útil: habla con tu médico sobre acumular dos o tres meses de medicamentos esenciales con receta.
Ten cuidado con el aislamiento social
Los expertos advierten que el distanciamiento social, el pilar del control epidémico, podría causar aislamiento social, que ya es un problema en la población de la tercera edad. De acuerdo con un estudio reciente del Centro de Investigaciones Pew en más de 130 países y territorios, el dieciséis por ciento de las personas de 60 años o más viven solas. La soledad, según hallazgos de los investigadores, implica su propio conjunto de riesgos de salud.
Winetsky está consciente del peligro, y les ha sugerido a sus padres que organicen reuniones virtuales con amigos y familiares, pues tiene en mente los beneficios de la participación social. “He tratado de explicarlo así: ‘No cancelen esas actividades, sino opten por Zoom, Skype o FaceTime’”, comentó.
Un equipo de rescate francés con trajes protectores lleva a un paciente al hospital de la Universidad de Estrasburgo. 16 de marzo de 2020.
Charla con los asistentes de atención médica en el hogar
La Asociación Nacional de Cuidado Doméstico y Hospicio calcula que doce millones de “personas vulnerables de todas las edades” en Estados Unidos reciben cuidados en sus hogares, suministrados por una fuerza laboral de atención médica en el hogar de aproximadamente 2,2 millones de trabajadores. Para muchos adultos mayores, eso implica un desfile constante de asistentes de atención médica que pasan por su puerta, algunos más conscientes de la higiene que otros.
Las personas deben conversar con sus cuidadores sobre la higiene, sugirió David Nace, presidente electo de la Sociedad para Medicina de Cuidados Postagudos y a Largo Plazo, un grupo profesional que representa a los trabajadores que laboran en centro de cuidados a largo plazo.
Verifica dos veces que los encargados de los cuidados se laven las manos o usen gel antibacterial. Cualquier equipo que traigan debe limpiarse con desinfectante. Además, asegúrate de que se sientan sanos.
“Si estás solo, quizá estés en una posición muy vulnerable porque dependes de esa persona”, dijo Nace. “Puede ser intimidante. Pero con suerte quizá haya una relación tan buena como para iniciar la conversación”.
El dilema del asilo para ancianos
Cerca de 1,7 millones de personas, la mayoría de la tercera edad, se encuentran en asilos en Estados Unidos, una fracción de los 50 millones de estadounidenses de más de 65 años.
Dada la serie de muertes en un asilo en Kirkland, Washington, donde hubo muchas afectaciones por el virus, los asilos para ancianos están en alerta máxima. Muchos se han sometido a una cuarentena total.
El gobierno federal les está pidiendo a los asilos para ancianos que prohíban la entrada de visitantes, con la excepción de “la atención compasiva, como las situaciones del término de la vida”.
Curtis Wong, de 66 años, un investigador retirado de Microsoft que vive en el área de Seattle, solía visitar a sus padres con frecuencia. Tienen noventa y tantos años y viven en un centro de vida asistida en Sierra Madre, California.
El jueves, el centro prohibió todas las visitas no médicas y señaló que estaba cambiando sus códigos de acceso al edificio. En un correo electrónico mediante el que anunciaron la medida, la administración del centro ofreció poner a los residentes en contacto con sus familiares a través de FaceTime.
Hace tres días, dijo Wong, durante un chat de video con su padre se preocupó por la posibilidad de no volverlo a ver. “Las cosas se pusieron muy emotivas”.
Mantente activo, incluso durante una pandemia
Los geriatras temen que el distanciamiento social quizá afecte rutinas de maneras que afecten la vitalidad de los adultos mayores. Enfatizan la importancia de mantener los buenos hábitos, incluyendo suficiente tiempo para dormir, la alimentación saludable y el ejercicio.
El ejercicio quizá sea benéfico al combatir los efectos del coronavirus. Puede ayudar a impulsar el sistema inmune, disminuir la inflamación y tener beneficios mentales y emocionales. Un paciente que depende del ejercicio diario en el gimnasio pero quiere evitar situaciones riesgosas quizá simplemente pueda tomar un paseo.
El miércoles por la tarde, Hank Winetsky, de 80 años, acababa de regresar de una ronda de golf con un pequeño grupo. Las cuatro personas tenían de 70 a 81 años. “El golf es bastante seguro en cuanto al contacto humano”, comentó.
No obstante, incluso el golf demostró no ser un deporte libre de contacto. “Había una botella de agua en el carrito, y todos pensaban que era suya”, comentó. “Los cuatro bebíamos de ahí. Ahora todos estamos espantados”.