Default: USA vs. Argentina

agosto 1, 2011

Default

Por Enrique Szewach

 

La mayoría de los Estados dejan de pagar su deuda soberana cuando ésta llega a un límite más allá del cual nadie está dispuesto a otorgarles más crédito.

En otras palabras, cuando un Estado puede pagar sus bonos, tiene crédito y, por lo tanto, paga renovando el crédito.

Cuando un Estado no puede pagar, es porque le han cortado el crédito, y no puede colocar nuevos bonos, para cancelar los que vencen. El “secreto” entonces, es mantener siempre el crédito, para que no se transforme en deuda. Cuando el crédito se transforma en deuda, llega el “default”.

Al momento de escribir estas líneas, los Estados Unidos, están al borde del default, pero por razones muy diferentes a las arriba expuestas. Siguen teniendo crédito. No tienen problemas en colocar deuda. Su moneda y sus bonos son largamente demandados por sus ciudadanos y los ciudadanos del resto del mundo. Las tasas de interés de largo plazo que pagan son bajísimas.

Es decir, al contrario de Grecia, o de la Argentina en su momento, el gobierno norteamericano no tiene deudas, tiene crédito.

¿Y entonces? Entonces el problema es que su propio arreglo institucional, su propia “política de Estado”, le ha puesto un límite a la emisión de bonos para financiar el gasto. Este límite es un complemento al mandato de la Reserva Federal, (el Banco Central) respecto de mantener baja la inflación y mínimo el desempleo.

En otras palabras, las instituciones norteamericanas establecen que el gasto público se financia, principalmente, con impuestos explícitos y sólo una pequeña parte, puede financiarse con el impuesto inflacionario o con crédito. Esta es una forma de proteger a los tenedores de dólares y a los tenedores de bonos.

Asegurarles que hay cierto límite que no se va a traspasar.

Por cierto que el límite monetario, inflacionario es menos explícito y más difuso y en los últimos años está amenazando con desbordarse peligrosamente (de hecho el dólar se ha devaluado contra la mayoría de las monedas del resto del  mundo espectacularmente en los últimos años, incluyendo todas las monedas regionales, y ha generado la explosión del precio de los commodities que nos beneficia). Pero no ha sido así en el caso de la emisión de bonos públicos, que tienen un límite explícito y prefijado.

Y este límite explícito, sólo puede ser levantado con una ley del Congreso, en dónde están los representantes del pueblo.

Para levantar este límite, republicanos y demócratas tienen que ponerse de acuerdo respecto de como hacer sostenible el mantenimiento del crédito.

Obviamente, los republicanos proponen bajar gastos y los demócratas cobrarle más impuestos a los ricos.

Independientemente de cuál sea la solución que se adopte, lo cierto es que está funcionando un marco institucional que fija montos de deuda y que discute, en el ámbito correspondiente, la política fiscal.

Y que los ciudadanos sabrán a qué atenerse en el futuro, dado que se definirán los lineamientos impositivos y de gasto público.

A esto se suma que cada vez que se reúne el comité de mercado abierto de la Reserva Federal, (que decide sobre la política monetaria y de tasas de interés), se labra un “acta” y se publica.

A su vez, el Presidente de la FED, inauguró, hace poco, un esquema de periódicas conferencias de prensa abiertas.

Es decir, los funcionarios rinden cuentas y el Congreso define la política fiscal y de endeudamiento en negociaciones con el Ejecutivo. Obviamente, poniendo en juego, votos, poder, lobbies e intereses de todo tipo.

Amable lector, gentil lectora. Compare la descripción institucional que acabo de hacer en torno a la política fiscal y la política monetaria en los Estados Unidos, con lo que sucede en nuestro querido país.

La Argentina está funcionando sin límites a su deuda, ni a su déficit fiscal. Este año, además, ni siquiera tiene un presupuesto sancionado por el Congreso. El Ejecutivo, decide en qué se gasta, sin explicaciones, ni control. Le asigna miles de millones de pesos a las Madres de Plaza de Mayo o a Grondona en la AFA, sin transparencia, sin autorización alguna. Se apropia de las reservas del Banco Central. Modifica la metodología de cálculo de los índices de precios y, por lo tanto, la forma en que se ajustan bonos del crédito público. La Argentina, por lo tanto, tiene deudas y no tiene crédito.

Mientras tanto, la Presidenta se pregunta, por qué preferimos dólares y no pesos.
Fuente: Perfil, 31/07/11.

Pese a la amenaza del default, hay más inversión en Estados Unidos

agosto 1, 2011

Pese a la amenaza del default, hay más inversión en Estados Unidos

Por Jorge Castro

 

El 2 de agosto expira el plazo para que el Congreso norteamericano eleve el techo de la autorización legal para emitir títulos del Tesoro. En el caso de que no lo haga, se produciría un default (incumplimiento forzado de las obligaciones) de EE.UU., el primero de su historia. Debido a las características de Estados Unidos como eje del sistema financiero internacional (más de 45% de los flujos y transacciones de las finanzas mundiales tienen su fuente en los mercados estadounidenses), el default de su deuda pública tendría consecuencias globales extremadamente dañosas, con visos catastróficos.

El inconveniente es que los mercados financieros internacionales no parecen compartir esta percepción catastrófica. Por el contrario, los rendimientos de los títulos del Tesoro a 10 años (“treasuries”) cayeron esta semana a menos de 3% anual (2,95%), como consecuencia de un aumento extraordinario de su demanda.

A pesar de lo apremiante de la fecha (02/08/11), el default es altamente improbable.

El Departamento del Tesoro, que ya extendió una vez el plazo legal -era el 31/05/11-, puede establecer un orden de prioridad en los pagos y fijar diversas y sucesivas fechas. Además, el 2 de agosto es el plazo para elevar el techo legal, no una declaración de insolvencia.

El Tesoro, con los recursos actuales, puede realizar pagos hasta el 10 de agosto o más.

Lo más probable es que alguna de las calificadoras de riesgo rebaje la calificación de la deuda norteamericana, que hoy tiene la arquetípica triple AAA. Aun en ese caso, la rebaja, en vez de implicar una huida de los “treasuries”, puede acarrear un incremento de su demanda y una eliminación correlativa de la inversión en títulos más riesgosos, como la de los países emergentes.

La inminencia del default, sumada a la alta tasa de desocupación (9,2% en junio / 14,6 millones de desocupados), ofrecen una imagen crítica de EE.UU., cercana a la decadencia. Sin embargo, la productividad norteamericana, sobre todo en la industria manufacturera, es la primera del mundo.

La productividad industrial de Estados Unidos es 10 veces superior a la china (ésta es 11% de la primera).

Por eso los empleos manufactureros han disminuido 5,7 millones en los últimos 10 años; y con el actual ritmo de incremento de la productividad – 6,8% anual – se perderían otros 2,3 millones hacia 2020. ¿Por qué el dólar se deprecia progresivamente? ¿Es una consecuencia del inminente default? La razón es que es cada vez mayor el número de capitales que ingresan a EE.UU. para financiar su déficit fiscal y gasto público, y ese incremento cuantifica la emisión de dólares y títulos por el Tesoro.

El sistema financiero internacional se funda en un patrón fiduciario, lo que significa que se basa en la confianza, sobre todo en EE.UU.; y ésta se revela en el flujo de capitales del exterior que compran activos norteamericanos.

Por eso el valor del dólar no lo fija más la Reserva Federal, sino exclusivamente las finanzas globales.

El sistema político norteamericano no está basado en la “división de poderes”, sino que son tres poderes -Ejecutivo, Congreso, Corte Suprema- que luchan por el control de las decisiones.

El objetivo de sus instituciones es fragmentar el poder y contrabalancearlo, en un sistema de choques y compensaciones (“checas and balances”), cuya prioridad es salvaguardar las libertades individuales y evitar el mal mayor, un Estado centralizado.

Así, en el sistema norteamericano lo regular son las crisis y los enfrentamientos, y lo excepcional los acuerdos y el consenso; y lo que se denomina su “carácter disfuncional” es la descripción de su forma normal de funcionamiento. EE.UU. surgió de una revolución contra un poder centralizado y sus instituciones han sido diseñadas deliberadamente para que la legislación en el nivel federal sea más difícil, no más fácil . “Todos los pronósticos sobre la decadencia norteamericana se han revelado prematuros”, señaló Samuel P. Huntington.

Fuente: Clarín, 31/07/11.
El Dr. Jorge Castro es analista internacional y presidente del Instituto de Planeamiento Estratégico.
Más información en: www.agendaestrategica.com.ar

Más información:
https://www.economiapersonal.com.ar/2011/07/03/los-cambios-en-la-economia-norteamericana/

https://www.economiapersonal.com.ar/2011/04/10/estados-unidos-se-dirige-hacia-un-estado-reducido-a-la-mitad/

Estados Unidos: Se logró el acuerdo sobre la deuda pública

agosto 1, 2011

El presidente y el Congreso llegan a un acuerdo sobre la deuda de EE.UU.

Por Corey Boles, Jared Favole y Patrick O’Connor

 

WASHINGTON — El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo el domingo por la noche que los líderes demócratas y republicanos habían llegado a un acuerdo para elevar el techo de la deuda pública del país y reducir el déficit federal.

A su vez, el líder de la mayoría en la Cámara baja, John Boehner, les dijo a los republicanos esa misma noche que habían alcanzado el marco para un acuerdo con el presidente, según un regulador durante una conferencia telefónica el domingo por la noche.

El presidente Obama dijo que el acuerdo incluirá «modestos» recortes a los programas sociales. El acuerdo aún debe ser aprobado en el Congreso.

Durante el día, varios asesores del Congreso indicaron que el acuerdo elevaría el límite de la deuda en US$2,4 billones (millones de millones) en tres etapas y permitirá inicialmente recortar cerca de US$900.000 millones en gastos durante los próximos 10 años. Una comisión especial de legisladores estaría encargada de delimitar otros US$1,5 billones en reducciones fiscales mediante una reforma impositiva y modificaciones a diferentes programas gubernamentales.

Con todo, semejante plan todavía necesitará el respaldo de los republicanos y ser aprobado por el Senado.

«Aún no estamos listos», advirtió Obama. Además, dijo que el acuerdo no incluye todo lo que quería en las negociaciones.

Pese a toda la ansiedad que ha rodeado este debate en las últimas semanas, el acuerdo deja muchas preguntas sin respuesta, por lo que se anticipan todavía meses y hasta años de discusiones adicionales y dolorosas medidas fiscales. Impone un límite al gasto para los próximos 10 años, pero deja los detalles sobre qué programas serán los que sufran los recortes al criterio de las comisiones del Congreso.

También plantea un debate que se prolongará durante meses sobre cómo redactar las modificaciones a la ley tributaria del país y qué cambios introducir en populares programas como el Seguro Social y la asistencia de salud para ancianos.

Así que si bien se despeja una interrogante sobre la economía con el aumento del límite de la deuda, podrían abrirse muchas otras a largo plazo.
Fuente: The Wall Street Journal, 01/08/11.
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El límite legal de la Deuda Pública

El techo de deuda es el límite que el Congreso establece sobre lo que el Gobierno federal estadounidense puede pedir prestado. El límite aplica a la deuda pública, es decir, a la deuda de cualquiera que posea bonos estadounidenses, además de la deuda propiedad de los fondos fiduciarios del gobierno federal, como los de Seguridad Social y Medicare.

Estados Unidos ya alcanzó su límite de endeudamiento, de 14.3 billones de dólares, y el Departamento del Tesoro advirtió que agotará su capacidad de toma de préstamos para el 2 de agosto, lo que significa que se quedará sin dinero para pagar sus deudas, o una moratoria.

El Congreso estadounidense debe elevar el techo de deuda para evitar que el país caiga en cese de pagos, lo que podría ahuyentar a los inversores, provocar un alza de tasas de interés, un desplome en los precios de las acciones y pondría al país en riesgo de otra recesión.

Sin embargo, demócratas y republicanos no han podido ponerse de acuerdo para elevar el límite de deuda, a pesar de las advertencias de organismos internacionales y del propio Gobierno de Barack Obama.

El poder legislativo estadounidense ha elevado el techo de deuda 74 veces desde 1962, 10 de ellas desde 2001.
Fuente: CNNMoney.

 

Cómo dos amigos y rivales tienen en sus manos el destino de Grecia

julio 30, 2011

Cómo dos amigos y rivales tienen en sus manos el destino de Grecia

Por Marcus Walker

 

ATENAS — El mes pasado, mientras los manifestantes frente al Parlamento se enfrentaban con la policía en medio de una lluvia de piedras y gases lacrimógenos, el asediado primer ministro de Grecia puso sus esperanzas en una llamada secreta a un viejo amigo.

«Formemos un gobierno de salvación nacional», dijo George Papandreou, el primer ministro del Partido Socialista, a su principal adversario, Antonis Samaras, líder de la oposición conservadora de Grecia y su amigo desde hace 40 años, cuando eran compañeros de cuarto en el campus de Amherst College, en Massachusetts.

Los detalles de sus conversaciones a mediados de junio revelan en qué medida dos amigos —cada uno con recetas muy diferentes para la salvación económica— tienen en sus manos el destino de Grecia, mientras el país trata de poner en orden sus casi US$500.000 millones de deuda fiscal. Su éxito o fracaso pesa sobre la

Las señales ayer de que la crisis de la zona euro no concluyó con la cumbre de los líderes europeos en Bruselas la semana pasada, volvieron a agitar los temores de contagio, disparando los costos de los préstamos para países endeudados e incrementando la presión sobre el euro.

El miércoles, la agencia calificadora de riesgo Standard & Poor’s volvió a rebajar la nota de la deuda de Grecia, casi a nivel de chatarra, tras concluir que la propuesta de reestructuración del gobierno griego desencadenaría una cesación de pagos selectiva. Moody’s Investors ya redujo la calificación del país el lunes y Fitch, ya hizo lo mismo el viernes.

A su vez, la deuda de Chipre también fue rebajada ayer por Moody’s, bajo el argumento de su débil posición fiscal, clima político inestable y la exposición de sus bancos a Grecia. En España, la ministra de Economía, Elena Salgado, llegó a un acuerdo con los líderes de Finanzas de las comunidades autónomas para imponer nuevas metas presupuestarias y controles de gastos para cumplir con los objetivos fiscales del país.

La ola de noticias renovó la cautela entre los inversionistas, que volvieron a alejarse de los países atribulados en la periferia de la zona euro.

En este clima de temor a que los problemas de Grecia se propaguen al resto del bloque económico, los poco ortodoxos esfuerzos de Papandreou y Samaras para sanar las divisiones de Grecia casi sirivieron para llegar a un acuerdo. En sus llamadas del 15 de junio, Papandreou sugirió que un pacto bipartidista podría crear una base más solida para las dolorosas medidas de austeridad necesarias para seguir recibiendo ayuda internacional.

Samaras pidió que Papandreou renunciara. Los dos amigos estuvieron cerca de un acuerdo, pero las conversaciones se desmoronaron, desbaratando otra vez los mercados al dejar en evidencia la posible inestabilidad política en el epicentro de la crisis del euro.

Esta descripción de la relación entre los dos hombres se basa en entrevistas con más de una docena de sus colaboradores más cercanos y viejos amigos. Samaras fue entrevistado por The Wall Street Journal; pero Papandreou declinó.

El afable ministro griego, cuyo punto de vista fue influenciado por la contracultura estadounidense de su juventud, le dijo una vez a su hermano Nick que si pudiera tomarse un respiro de la política griega, le gustaría negociar en persona la paz de alguna crisis internacional, o salir a hacer dedo con su guitarra al hombro. En su lugar, se encuentra asegurándoles a los griegos que deben aceptar trabajo duro, sudor y lágrimas en forma de aumentos de impuestos y recortes de gastos para evitar la quiebra del país. Este mensaje desencadenó violentas protestas callejeras.

Samaras, un conservador extrovertido con una historia de retórica nacionalista, insiste en que el plan de rescate internacional está arruinando a Grecia. Afirma que recortes de impuestos radicales impulsarían el crecimiento. Su propuesta es «poco realista», dicen la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional.

Ambos podrían verse las caras en unos meses, si Samaras se sale con la suya y se convocan nuevas elecciones. Una pelea política podría enojar a la UE y al FMI y poner en duda las políticas de austeridad de Grecia.

Durante más de un año, Papandreou ha sido un pilar de la estrategia de Europa para rescatar a Grecia. Sin embargo, los efectos se sienten profundamente en la sociedad griega. El desempleo saltó a 16%, el doble del nivel antes de la crisis. Las empresas se están hundiendo. Ciudadanos de clase media enojados se unen a las protestas antes dirigidas por sindicalistas en las calles de Atenas. El estado de desesperación incrementa el respaldo a una receta menos amarga, como la que promete Samaras.

Los dos hombres son adversarios innatos, aunque amigos cercanos. Un colaborador de Samaras describió la ocasión en que fue testigo de un encuentro entre ambos a la salida de un cine. No se saludaron, sino que se hablaron como si ya estuvieran en medio de una conversación, recuerda.

Papandreou, de 59 años, y Samaras, de 60, se conocen desde la infancia en el Athens College, una escuela privada conocida por formar a la élite de Grecia.

Samaras viene de una familia con historia patriótica local. Su bisabuela era Penélope Delta, una famosa escritora que se suicidó en 1941, el día en que los invasores alemanes izaron la esvástica nazi en la Acrópolis.

Papandreou, nacido en Minnesota y de madre estadounidense, procede de una ilustre dinastía política. Su abuelo, homónimo, era un estadista moderado. Su padre, Andreas, un destacado economista, fue un militante de la izquierda a favor de los pobres de Grecia.

En 1967, oficiales del ejército griego dieron un golpe de estado para adelantarse a la esperada victoria electoral del partido de Papandreou. La familia se exilió a Suecia y América del Norte.

A principios de la década de los 70, Papandreou fue a estudiar humanidades en Amherst, donde formó una estrecha amistad con un pequeño grupo de estudiantes griegos, entre ellos Samaras. El ambiente altamente politizado que respiraron estaba caracterizado por «hippies, la guerra de Vietnam, la revolución, Nixon, Watergate, los libros que exhortaban el cambio a todos los niveles», explicó Samaras en una entrevista.

Samaras, más conservador y un declarado anticomunista, regularmente organizaba excursiones y fiestas, recuerda Stephen Manuelidis, otro compañero griego de aquellos años.

Tanto Samaras como Papandreou ya estaban decididos a dedicarse a la política en Grecia. «Dirigiremos Grecia juntos», proclamaron un día en la residencia universitaria en Amherst, dice Manuelidis.

Actualmente, Samaras está bajo una gran presión por parte de los líderes europeos para apoyar el programa de austeridad y olvidarse de los recortes de impuestos. Él asegura que tiene la razón y que Europa se equivoca, y se queja de que Papandreou no debió haberlo ignorado al principio de la crisis.

«Cuando el problema no era tan grave, no me consultó», dijo. «Ahora me llama».
—Alkman Granitsas contribuyó a este artículo.
Fuente: The Wall Street Journal, 28/07/11.

Moody’s mantendría la calificación AAA de Estados Unidos

julio 29, 2011

Moody’s mantendría la calificación AAA de Estados Unidos

Por Joseph B. White

 

Moody’s Investors Service señaló el viernes que espera que Estados Unidos conserve su calificación crediticia «AAA», «aunque con un cambio a un panorama negativo», siempre y cuando que el Congreso y la Casa Blanca puedan llegar a un acuerdo para evitar incumplir con pagos a los tenedores de deuda estadounidense.

Moody’s inició una evaluación de la calificación crediticia de Estados Unidos el 13 de julio, en momentos en que la disputa sobre cómo aumentar el límite de endeudamiento federal actual de US$14.300 millones empezaba a intensificarse. Moody’s completará la evaluación cuando el límite de deuda sea extendido «por más de un corto período de tiempo», indicó la agencia calificadora. Esa posición sirve de munición para los demócratas y el presidente Barack Obama, quienes han dicho que cualquier acuerdo debería incrementar el límite de endeudamiento hasta el final del 2012.

Moody’s también ofreció una definición de «incumplimiento» que podría dar algo de consuelo a los legisladores conservadores que afirman que la medida sobre el límite de deuda no es estrictamente necesaria para la fecha límite establecida por el Tesoro, del 2 de agosto.

«¿Qué consideraría Moody’s un incumplimiento? No consideramos como incumplimiento los pagos retrasados por obligaciones, lo cual es diferente al servicio de la deuda», indicó la agencia. En otras palabras, Obama podría cumplir con su amenaza de hacer que no se envíen los cheques de beneficios de seguridad social, y eso no constituiría un «incumplimiento».

Moody’s calcula que en agosto los pagos de intereses equivaldrían a alrededor de 20% de los ingresos estimados. Una prueba más importante podría ser si el Tesoro puede refinanciar US$59.000 millones en letras del Tesoro el 4 de agosto.
Fuente: The Wall Street Journal, 29/07/11.

Estados Unidos: La crisis de la deuda pública

julio 29, 2011

‘Estamos a punto de quedarnos sin tiempo’, advierte Obama

Por Jared a. Favole

 

WASHINGTON (Dow Jones) — El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aumentó el viernes la presión sobre el Congreso para que eleve el límite de deuda del país al indicar que este se halla a sólo días de una posible cesación de pagos y que su calificación crediticia depende de ello.

«Estamos a punto de quedarnos sin tiempo», señaló Obama desde la Casa Blanca. El presidente señaló más tarde que Estados Unidos podría perder su calificación crediticia «AAA», «no porque no tengamos la capacidad de pagar nuestras cuentas —la tenemos— sino porque no tenemos un sistema político «AAA» que iguale nuestra calificación de deuda ‘AAA'».

Sus comentarios se producen luego que la cámara baja postergara tarde el jueves una votación debido a la falta de apoyo de los miembros conservadores del Partido Republicano a un plan de su presidente, John Boehner, republicano del estado de Ohio, para elevar el límite de endeudamiento del país. La postergación deja en duda la situación crediticia del gobierno a sólo días de que Estados Unidos se quede sin dinero para pagar sus cuentas.

No estaba claro si el plan sería puesto a votación más tarde el viernes. La incertidumbre generada por la falta de un acuerdo ha comenzado a ser visible en los mercados financieros. Temprano el viernes, los principales índices de acciones de Estados Unidos cayeron 1%, aunque se recuperaron a medida que avanzaba la sesión.

Fuente: The Wall Street Journal, 29/07/11.

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La cámara baja de EE.UU. aplaza la votación sobre el plan de deuda de Boehner

Por Naftali Bendavid y Carol E. Lee

 

La Cámara de Representantes de Estados Unidos aplazó el jueves por la noche la votación del plan de su presidente, John Boehner, para elevar el límite de endeudamiento del gobierno federal estadounidense después de no poder aplacar la revuelta de los miembros del Partido Republicano, poniendo en riesgo la calificación crediticia del país a cinco días de que se quede sin dinero para pagar sus obligaciones.

El aplazamiento llega después de que el debate de dos horas sobre el proyecto terminara de forma abrupta. Boehner se unió posteriormente a otros congresistas republicanos para presionar a los miembros del partido con el fin de que reconsideraran su oposición.

Los esfuerzos no fueron suficientes y no está claro cuándo volverá a programarse la votación. Sin embargo, parece que la pelota está ahora en el tejado del líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid, que aboga por un plan alternativo.

Los republicanos de la Cámara de Representantes y los demócratas del Senado tienen previsto reunirse el viernes para idear una estrategia. Los republicanos analizarán si es posible avanzar y de qué forma.

«Creo que lo que está pasando ahora es un proceso de diálogo entre los legisladores que están escuchándose entre ellos y decidiendo cómo será posible que avancemos dentro del proceso democrático», dijo el congresista republicano Mike Pence.

El senador demócrata Richard Durbin dijo que el retraso es desafortunado pero que aún puede alcanzarse el acuerdo. «Nos estamos quedando sin tiempo y opciones, pero si hay un acuerdo, un acuerdo real, las cosas pueden moverse rápidamente en el Senado y en la Cámara de Representantes», afirmó.

La crisis de deuda se ha reavivado debido a que la mayoría de los republicanos y algunos demócratas se niegan a apoyar un aumento del límite de deuda a menos que esté ligado a importantes recortes en el déficit. Sin embargo, no han sido capaces de estar de acuerdo en la naturaleza o el alcance de esos recortes, lo que les ha abocado a un punto muerto en el que cada parte insiste en que la otra debe dar el primer paso.

La votación se aplazó cuando se puso de manifiesto que Boehner no contaba con votos. Varios congresistas que dijeron que se oponían al plan de Boehner fueron convocados a la oficina del presidente de la cámara mientras intentaba persuadirles para que cambiaran de idea.

—Corey Boles, Kristina Peterson, Patrick O’Connor, Victoria McGrane y Sara Murray contribuyeron a este artículo.

Fuente: The Wall Street Journal, 29/07/11.

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¿Cuán grave sería una rebaja de la deuda de EE.UU.?

Por David Wessel

 

Una predicción ampliamente compartida en Washington y en Wall Street dice que de aquí a un mes, el Congreso de Estados Unidos habrá elevado el tope de la deuda federal, el gobierno de ese país estará pagando sus cuentas, el presidente habrá firmado una complicada ley para reducir el déficit que posterga decisiones sobre beneficios sociales e impuestos y el país habrá perdido la calificación AAA sobre su deuda pública.

Una rebaja de la calificación de la deuda de EE.UU. a AA por parte de Standard & Poor’s— que pondría al país en compañía de Eslovenia, entre otros— no es algo bueno. Pero, ¿qué tanto importará realmente?

¿Disparará una rebaja de la calificación la muy pronosticada caída en los mercados y el alza en las tasas de interés del mercado de bonos? (Si es así, sería económicamente devastador.)

¿O será la pérdida de la calificación AAA casi un evento sin trascendencia de corto plazo, que se transformará en una fecha destacada en los libros de historia sobre el declive de EE.UU.? (En otras palabras, una rebaja refleja los perturbadores problemas económicos y políticos subyacentes más que empeorarlos).

Los mercados, hemos sido advertidos durante semanas, están a punto de entrar en crisis. Una cesación de pagos seguramente provocaría una caída de las acciones. Pero si fuera evitada, ¿se hundirían los mercados debido a que S&P resaltó lo obvio: que los políticos estadounidenses no pueden ponerse de acuerdo con respecto a una solución de largo plazo para las finanzas del país?

Al cierre de esta edición, el Congreso estadounidense se disponía a votar sobre un plan de reducción del déficit propuesto por líderes republicanos y al que se opone la Casa Blanca.

Muy poco ocurrirá automáticamente si la deuda de largo plazo del Tesoro de EE.UU. recibe una calificación de AA de S&P. Unas pocas instituciones con reglas estrictas que establecen que solamente pueden tener papeles AAA tendrían que venderlos o cambiar sus estatutos. Y nadie sabe con precisión qué ocurrirá en el gran mercado de cesiones temporales, conocido como repo, en el que las instituciones otorgan préstamos garantizados con deuda pública estadounidense.

Pero los fondos de inversión que actúan en el mercado de dinero —que poseen US$684.000 millones en deuda del gobierno estadounidense— no tendrían que salir a vender títulos públicos o dejar de comprarlos, dice la asociación que los representa. Las empresas de seguros de vida todavía podrían mantener estos papeles, sostiene por su parte el gremio que los reúne. Los bancos estadounidenses, bajo las actuales reglas, no tendrían que modificar el monto de sus provisiones compuestas en parte por papeles públicos. La Reserva Federal todavía aceptaría bonos del Tesoro como garantía luego de una rebaja de la calificación. China, en la medida que siga comprando dólares con yuanes para evitar que su moneda se aprecie, todavía tendrá dinero para invertir en papeles denominados en la moneda estadounidense.

No todo es color de rosa. Si el gobierno de EE.UU. pierde el sello de aprobación de S&P, uno esperaría que los inversionistas pidan retornos más altos en compensación. Si lo hacen, eso resultará caro.

Un incremento sostenido de medio punto porcentual en las tasas de interés equivaldría a US$435.000 millones que se sumarían al déficit federal durante un período 10 años y US$65 al pago mensual en una hipoteca de US$200.000. Las comparaciones simples de rendimientos promedios pagados por países que tienen calificación AAA y AA no son convincentes, ya que hay demasiados factores en juego. Australia (AAA) está pagando 4,9% en sus títulos de deuda a 10 años. El muy endeudado Japón (AA) está pagando 1,1% y la rebaja que recibió en su calificación tuvo poco impacto perceptible en sus costos de endeudamiento.

Los expertos no se ponen de acuerdo respecto al efecto de una rebaja. Michael Feroli, un economista de J.P. Morgan Chase, dice que no ve consecuencias enormes. Pero el jefe global de estrategia de renta fija en el mismo banco, Terry Belton, predijo que una rebaja en la calificación agregaría entre 0,05 y 0,10 puntos porcentuales al rendimiento de los títulos en lo inmediato y entre 0,6 y 0,7 a lo largo del tiempo.

No hay forma de estar seguro. A pesar de todo lo que ha ocurrido y de lo que no ha ocurrido, a pesar de la expectativa de que S&P rebajará la calificación de EE.UU. a AA, los rendimientos de los bonos han subido sólo levemente y la brecha entre los de EE.UU. y los de, digamos, Canadá o Alemania, no se ha ampliado. Una razón: los inversionistas individuales, los gobiernos y las instituciones compran papeles del Tesoro estadounidense no solamente porque son vistos como el activo más seguro, sino porque su mercado es el más grande y el más líquido del mundo. La gente sabe que puede venderlos instantáneamente y tener casi la certeza del precio que obtendrá por ellos. No hay, todavía, buenas alternativas a los bonos estadounidenses.

Aun así, es difícil aceptar un mundo en el que el único valor que era considerado «libre de riesgo» recibe una calificación menor a la de Austria, Dinamarca, Finlandia, Holanda y Hong Kong (todos tienen AAA).

Los coletazos de una rebaja son impredecibles. «No está nada claro cómo funcionaría el sistema financiero estadounidense y global con el tiempo con una calificación de AA», dijo Mohamed El-Erian, del gigante inversionista en bonos Pimco. «¿Volverá simplemente el sistema a la normalidad y por lo tanto las implicaciones serán limitadas? O ¿la pérdida de un activo totalmente «libre de riesgo» causará una serie de perturbaciones estructurales?», preguntó.

Fuente: The Wall Street Journal, 28/07/11.

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La descapitalización del Banco Central de la República Argentina

julio 29, 2011

Vaciamiento: cambio de reservas líquidas por “paga–Dios”

Por Agustín Monteverde

 

       La imposibilidad del gobierno argentino de recurrir al mercado de deuda voluntaria tiene su correlato en el endeudamiento con el Banco Central (BCRA).

       La autoridad monetaria viene financiando año tras año las arcas del Tesoro.

       Actualmente, el BCRA tiene bonos del gobierno por U$ 41.500 MM.

       Su tenencia de títulos públicos actual es 32 veces mayor a la del año 2000.

       La consecuencia directa de este financiamiento al Tesoro es que el BCRA está descapitalizado y, si fuera una institución privada, se la consideraría técnicamente quebrada.

       Buena parte de esos títulos públicos son letras de largo plazo no negociables en el mercado como contrapartida de las reservas apropiadas por el Tesoro para los pagos de deuda pública con acreedores privados.

       Por el pago al FMI en 2006 el BCRA recibió una letra por U$ 9.500 MM.

       Por los pagos a acreedores privados en 2010 recibió una letra por U$ 6.500 MM y este año hay pagos por U$ 9.500 MM.

       Los adelantos transitorios al Tesoro —que tienen poco de transitorios, pues vienen renovándose y ampliándose desde 2002— ascienden a $ 46.180 MM, lo que equivale a unos U$ 11.200 MM.

       A ello se añaden los U$ 2.300 MM de títulos públicos comprados por el BCRA durante la crisis de 2008 para sostener su cotización.

       Esas acreencias absolutamente ilíquidas y de muy dudosa recuperación representan más de 80 % del total de las reservas internacionales.

       En el año 2000 representaban menos de 10 %.

       Lo grave es que cuando la secretaría de Finanzas elabora sus informes sobre el stock y perfil de vencimientos de la deuda pública, los correspondientes a esas letras no son computados.

       Esto significa, concretamente, que el gobierno no proyecta cancelar esa deuda con el Central.

       Y si eso es así, entonces no debieran ser contados como activos realizables y habría que descontarlos del patrimonio del BCRA, que según la fantasía contable oficial se ubica en U$ 10.000 MM.

       Bajo las condiciones proyectadas por el gobierno, el BCRA es insolvente y requeriría una capitalización de casi U$ 30.000 MM.

       Esta situación se agrava cuando consideramos que persiste el vertiginoso crecimiento de sus pasivos monetarios –el circulante se expande a un ritmo de 42 % interanual sin que esto se compense con un incremento similar en las reservas-.

       Los problemas del BCRA no se limitan a lo expuesto: también está siendo vaciado por vía del perverso mecanismo de contabilización y distribución de supuestas utilidades.

       Como hemos explicado en diversas oportunidades, al tener el BCRA como misión la defensa del valor de nuestra moneda, la apreciación de las reservas -o lo que es lo mismo, la desvalorización del peso- no debiera ser contabilizada como ganancia.

       Aun si dejáramos a un lado esa flagrante incoherencia contable, se trataría -en el mejor de los casos- de una ganancia de capital, no realizada ni realizable; su realización requeriría la liquidación integral de la entidad.

       Por el año pasado, la perversa mecánica contable arroja nuevamente una ganancia a distribuir mientras que, si se computan los resultados operativos efectivamente realizables, el Central habría tenido un déficit superior a $ 6.000 MM.

       El modelo K -ese mismo que algunos ponderan porque “la economía anda bien, hay crecimiento y no hay empleo”- constituye el mayor destructor y devorador de riqueza que el país haya conocido.

       Por un lado, se ha deglutido el período más prolongado y de mejores términos de intercambio de nuestra historia, lo que significó varias decenas de miles millones de dólares para el fisco.

       Pero eso no le fue suficiente y debió recurrir a reiteradas subas de retenciones e impuestos y a la confiscación de los fondos jubilatorios.

       Cuando apenas había transcurrido un año del manotazo a las jubilaciones privadas y apenas dos meses de recibir los abultados dividendos extraordinarios del FMI, fue por las reservas internacionales y terminó quedándose por entero con el BCRA, la máquina de hacer dinero.

       Sin embargo, todos estos recursos no han sido suficientes para soportar el armado del gigantesco aparato mediático y clientelar y los niveles de derroche sin precedentes: también fue necesario expoliar otras cajas públicas con buena liquidez, como ocurrió con la ANSES, la sociedad de garantía de los depósitos bancarios (SEDESA) o el BNA.
Fuente: Massot / Monteverde & Asociados, julio 2011.

Estados Unidos y Europa complicados

julio 27, 2011

Las opciones de Obama: Las herramientas keynesianas y monetaristas, agotadas

Por Agustín Monteverde

 

La languidez de la economía real puede considerarse una prueba definitiva del agotamiento del estímulo fiscal y monetario implementado por el gobierno y la Reserva Federal.

Los paquetes de estímulo fiscal erogaron casi un billón de dólares en programas improductivos y en un aumento transitorio de la plantilla gubernamental.

El estímulo monetario fue a engrosar la liquidez de las instituciones pero contribuyó a inflar los valores de los commodities alimentarios y energéticos. Sin embargo, Obama ha sugerido la posibilidad de extender algunas de las medidas de estímulo aplicadas el año pasado, ante la creciente evidencia de que la recuperación económica se estanca.

Obama piensa en su continuidad en el poder: Desde los años 30 ningún presidente obtuvo la reelección con una tasa de desempleo superior a 7,2 % y no hay chance de que el Congreso apoye otro plan de estímulo que se base en nuevo gasto público.

La marcha de la inflación también imita el margen de acción. En mayo, los precios al consumidor se desaceleraron a 0,2 % mensual; en abril habían crecido 0,4 %. Pero la inflación núcleo se aceleró a 0,3 % desde 0,2 % en abril.

Si no son acompañados por reformas de fondo, los programas de relajamiento cuantitativo tienen un impacto acotado y cada vez más débil en el tiempo. Si bien producen un fuerte salto de la base monetaria —es decir, de los agregados más líquidos—, la baja velocidad de circulación propia de los períodos recesivos deriva en un crecimiento lento de los depósitos bancarios.

En el caso de los préstamos, éstos suelen mostrar una evolución incluso negativa pese a la inyección de liquidez, lo que repercute en el ritmo de actividad. Esto se puede ver con claridad en el caso de Japón, donde el significativo estímulo monetario de la última década no consiguió devolver vitalidad a la economía.

No acompañada por otros cambios en costos y precios relativos, la sobreabundante liquidez tiene un impacto negativo en el mercado laboral: cuando un factor de producción —en este caso, el capital— es muy barato, las compañías tienden a usar ese factor más que los otros—lo que reduce la demanda de trabajadores.

Para devolver vitalidad a su economía, Estados Unidos necesita reducir el gasto, recortar impuestos, eliminar de normas laborales que encarecen la creación de puestos de empleo, derogar regulaciones, consumir menos, exportar más y estabilizar el valor del dólar a efectos de estimular la repatriación de capitales —nada menos que U$ 1 billón— que han huido.

Una tregua fiscal que beneficie a las ganancias repatriadas por las multinacionales estadounidenses, podría contar con apoyo bipartidario.

 

El euro, en la encrucijada: Convulsiones en la periferia

Desde el otro lado del Atlántico, la UE se encuentra enfrascada en contener las crisis de los PIIGS.

A las consabidas dificultades de Grecia y Portugal, se ha añadido —tal como advertimos semanas atrás— la delicada situación de Italia, cuya escala y ramificaciones son mucho más vastas.

El Consejo de Europa convocó a una reunión de emergencia para abordar la situación de la tercera mayor economía del bloque, luego de la fuerte caída de los activos italianos durante el viernes.

Italia exhibe, después de Grecia, el mayor ratio de deuda soberana sobre PBI —nada menos que 130 %.

El diferencial de rendimiento del bono gubernamental italiano a 10 años sobre los bonos referenciales alemanes llegó a máximos históricos desde la creación del euro, superando los 250 puntos básicos.

El gobierno planea llevar a cabo un ajuste del gasto por € 48.000 MM.

Este viernes se conocerán los resultados de un nuevo stress test sobre 91 bancos de la región.

Las entidades europeas serán obligadas a revelar sus niveles de capitalización, estimaciones de beneficios para este año y sus tenencias de deuda soberana.

Los que fallen a las pruebas serán puestos en observación y quedarán sujetos a que el bloque les inyecte capital.

El euro mismo está en riesgo porque los países en crisis se han excedido en la utilización de los mecanismos monetarios de la eurozona.

Dos terceras partes de todos los créditos en la eurozona se concedieron a Portugal, España, Irlanda y Grecia, pese al hecho de que representan sólo 18 % del PBI de la eurozona.

88 % de los déficits en cuenta corriente de estos países se financiaron mediante la expansión del crédito en el sistema del euro.

El rescate del BCE ha permitido que la gente de los países periféricos siga viviendo más allá de sus posibilidades y que los tenedores de activos se lleven su riqueza a otros lados.

Los enormes déficits en cuenta corriente de los PIIGS no habrían sido posibles sin financiamiento del BCE.

Mientras más se mantengan los rescates, más persistirán los déficits en cuenta corriente y más aumentarán las deudas externas, que terminarán siendo insostenibles.

La única excepción es Irlanda, que no padece de falta de competitividad sino de fugas de capital.

En los últimos tres años se fueron € 130.000 MM de ese país.

Pero Irlanda es el único país que ha reducido precios y salarios y su déficit de cuenta corriente ya está por convertirse en superávit.

En contraste, los déficits externos de Portugal y Grecia rondan 10 % de su PBI.

Además de la reestructuración financiera, Grecia y Portugal deben volverse más baratos para recuperar competitividad.

En el caso de Grecia, por ejemplo, los precios y los salarios deberían reducirse entre 20 % y 30 % para recuperar competitividad.

Si no logran el consenso político para implementar los ajustes requeridos, es probable que deban salir al menos temporalmente de la eurozona.

La salida de la eurozona les permitiría depreciar sus monedas, que es lo mismo que hacer el ajuste precios y salarios pero de una forma encubierta y sin necesidad de una difícil votación en sus parlamentos.

Los países periféricos de Europa necesitan reducir su PBI nominal a fin de recuperar competitividad.

Un camino es dentro de la UE y eso requiere un doloroso y muy difícil ajuste: una depreciación dentro de la eurozona bajo la forma de la deflación haría que partes importantes de la economía real contrajeran deudas excesivas, porque disminuiría el valor de los activos pero no el de las deudas.

El otro es la salida transitoria para implementar el ajuste tramposo pero menos conflictivo por vía de una devaluación.

De lo contrario, si no se hace nada y se sigue estirando la debacle, el riesgo es que se termine derribando el euro.

La solución de los problemas de los PIIGS requerirá un gran trabajo para la  reestructuración de sus deudas. De esas reestructuraciones se podrían desprender costos enormes para los bancos de los países centrales.

Y es aquí donde hacen foco las advertencias de instituciones y analistas ingleses y estadounidenses: la dificultad de reencarrilar la deuda de los países periféricos europeos.
Fuente: Libertad y Progreso, 25/07/11.

La deuda en Estados Unidos: la polarización política inmoviliza a los negociadores

julio 26, 2011

La deuda en Estados Unidos: la polarización política inmoviliza a los negociadores

Por Gerald F. Seib

 

El espectáculo que da hoy el gobierno de Estados Unidos, incapaz de ocuparse siquiera de su tarea más básica de proteger la posición financiera del país, puede causar consternación. No debería, sin embargo, ser una sorpresa.

La incapacidad, tras una advertencia recibida hace ocho meses, de ponerse de acuerdo con respecto a un plan para lidiar con el déficit e incrementar el tope de deuda del país no es un curioso accidente. En cambio, es la lógica culminación de dos enormes tendencias en la política estadounidense: un debate no resuelto respecto al tamaño del gobierno y la creciente polarización del Congreso, y en particular de la Cámara de Representantes.

Ponga esas dos tendencias juntas y usted termina con los líderes de los partidos Demócrata y Republicano, como han hecho en los últimos días, hablando de la necesidad de «derrotar» al otro bando como si los dos fueran adversarios durante la Guerra Fría, más que socios en la dirección de un mismo país. De hecho, las más recientes diferencias entre los dos planes de los dos partidos derivan en gran medida de que los republicanos no confían en la disposición de los demócratas de cumplir con un plan en dos etapas para recortar el gasto.

La mutua desconfianza de los partidos proviene de un gran desacuerdo filosófico respecto al tamaño y el rol del gobierno en la sociedad estadounidense del siglo XXI. Los demócratas ven un aumento del rol del gobierno a medida que el país envejece y la economía madura. Más aún, ven eso como la inevitable y deseable evolución de un país que cumple a cabalidad con sus programas de bienestar social en función de una población que envejece. También lo ven como un ingrediente clave de competitividad global, donde las economías dirigidas por los estados, como la de China, utilizan el poder de sus gobiernos para tomar ventaja.

Los republicanos ven esas mismas tendencias y se apartan de lo que ven como un país que se aleja de sus tradicionales anclas económicas y va hacia los inherentemente defectuosos modelos de una Europa socialista y una China mercantilista. Ven un sistema de prestaciones sociales que necesita ser recortado a medida que la economía madura y un rol del gobierno en la economía que no debería crecer para competir con China, sino más bien ser reducido para diferenciar el modelo estadounidenses del chino.

Esas diferencias resultan en un estancamiento respecto a cuál debería ser el tamaño de la huella del gobierno en la economía. Los republicanos están de acuerdo con un presupuesto gubernamental que equivalga a 19% o 20% de la economía del país; los demócratas presionan por un porcentaje más cercano a 22%. Las diferencias pueden parecer pequeñas pero en realidad equivalen a cientos de miles de millones de dólares en los próximos años que separan a ambos partidos.

La presentación de planes rivales continuó ayer el impasse y volvió a afectar los mercado: el Dow Jones perdió 88,36 puntos, para cerrar en 1.2592,80.

Un compromiso entre ambos puntos de vista no es imposible en teoría, pero casi lo es en la práctica debido a la segunda gran tendencia que está actuando: una generación de fuerzas políticas ha llevado a los republicanos hacia la derecha y a los demócratas hacia la izquierda y ha dejado al centro político en el Congreso débil y sin peso.

En este sentido, el Congreso es meramente el reflejo de los dos partidos estadounidenses que se han separado sobre bases ideológicas en las últimas tres décadas hasta el punto de que no hay casi ninguna superposición entre ellos. El Partido Demócrata tenía hace una generación un saludable contingente de miembros conservadores, que eran ideológicamente similares a los republicanos más liberales. Era muy posible encontrar a algunos demócratas más conservadores que algunos republicanos y algunos republicanos más liberales que algunos demócratas. Ese tipo de legisladores llenaban el medio del espectro ideológico en el Congreso, haciendo más fácil encontrar algún espacio común para acuerdos entre los extremos de ambos partidos.

Ahora, esos conservadores demócratas se han transformado en republicanos y esos liberales republicanos se han transformado en demócratas o simplemente se extinguieron.

El Senado solía ser el lugar en el cual esas líneas partidarias eran borradas. Pero crecientemente está poblado y conducido por ex integrantes de la cámara baja que han llevado su polarización a la alta. Es un sistema virtualmente diseñado para producir divisiones partidarias y usted está viendo las consecuencias.
Fuente: The Wall Street Journal, 25/07/11.

Las ventas en el exterior impulsan a las empresas norteamericanas

julio 26, 2011

Las ventas en el exterior impulsan a las empresas de Estados Unidos

Por Kate Linebaugh y James R. Hagerty

 

Mientras la economía de Estados Unidos padece, las empresas de ese país gozan de buena salud.

A poco tiempo de concluir la temporada de anuncios de resultados del segundo trimestre, las ganancias de las empresas del Standard & Poor’s 500 son las más altas en cuatro años, según el analista de S&P Howard Silverblatt, quien predice que el segundo semestre será aún más sólido.

No obstante, hay pocos indicios de que los resultados positivos reanimen la economía de EE.UU. y ayuden a que millones de estadounidenses desempleados regresen al mercado laboral.

Cerca de 75% de las empresas que han reportado sus cifras hasta ahora ha tenido un mejor desempeño que el previsto por los analistas. Muchas de ellas, desde Caterpillar Inc. a Abbott Laboratories, elevaron sus perspectivas de utilidades para la segunda mitad del año.

Las ganancias corporativas —uno de los pocos puntos fuertes en la débil recuperación estadounidense— parecen estar capeando la tormenta. Aun así, en muchos casos, las ganancias provinieron de las operaciones internacionales, en particular de mercados emergentes que no tienen los problemas de deuda y otras incertidumbres que han atormentado a las autoridades en EE.UU. y Europa.

«No estamos creando empleos», admitió Paul Huck, director financiero de Air Products & Chemicals Inc., durante una conferencia telefónica con analistas el viernes.

La empresa, que vende argón, oxígeno y otros gases industriales a clientes minoristas, fabriles y de la construcción, prevé dividir sus inversiones de capital en partes iguales entre el continente americano y Asia este año, pero el crecimiento se registra en Asia.

Empresas tan diversas como el conglomerado industrial United Technologies Corp., el fabricante de juguetes Hasbro Inc. y el gigante de comida rápida McDonald’s señalaron la fortaleza de sus operaciones fuera de EE.UU.

General Electric, que anunció un aumento de 21% en su ganancia a US$3.800 millones, registró una caída de 3,4% en los ingresos de su principal negocio industrial correspondientes a EE.UU. En tanto, los ingresos internacionales por el mismo rubro subieron 23% a US$13.400 millones, lo que representa alrededor de 59% del ingreso industrial total de la empresa.

«Vemos un ambiente de crecimiento lento en EE.UU.», indicó el director financiero de GE, Keith Sherin, en una entrevista. Sin embargo, el panorama es muy diferente fuera de EE.UU. Los ingresos de todas las divisiones internacionales de GE crecieron más de 10% durante el segundo trimestre, liderados por un salto de 91% en India. En China, el aumento fue de 35% a US$1.200 millones, y los pedidos aumentaron 80%. «Nuestro crecimiento global fue especialmente sólido», indicó el presidente ejecutivo, Jeffrey Immelt, en una conferencia telefónica el viernes.

Este mes, Immelt les dijo a los trabajadores de una fábrica de turbinas en Carolina del Norte que GE continuaría expandiendo su personal en los mercados donde vende sus productos, y agregó que busca retener a alrededor de la mitad de su fuerza laboral en EE.UU. Sin embargo, agregó, todas las turbinas de gas que fabrican los 3.000 trabajadores en la planta son exportadas.

Las multinacionales de EE.UU. eliminaron 2,9 millones de puestos de su fuerza laboral en ese país durante la década de 2000 al tiempo que aumentaron su personal en el exterior en 2,4 millones de trabajadores, según el Departamento de Comercio de EE.UU. En total, las multinacionales estadounidenses emplearon 21,1 millones de personas en su país de origen en 2009 y 10,3 millones fuera de él.

Una excepción es Caterpillar, que registró un aumento de 44% en su ganancia del segundo trimestre a US$1.020 millones. El mayor fabricante de maquinaria de construcción aumentó su personal global en unos 17.000 puestos, o 15%, en el año que culminó el 30 de junio. Cerca de 6.000 de los nuevos empleos fueron en EE.UU.
Fuente, The Wall Street Journal, 24/07/11.

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