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Según las agencias gubernamentales, en los Estados Unidos una de cada cuatro mujeres muere por una enfermedad cardíaca, la misma proporción que entre hombres. Para la Asociación Nacional del Corazón, la proporción es una de cada tres. En todo caso, las enfermedades coronarias, el tipo más común de enfermedad cardíaca, son la primera causa de muerte de hombres y mujeres.

Por la investigación se ha comenzado a reconocer que “los hombres y las mujeres son diferentes en muchos aspectos, no sólo en cuanto a los sistemas reproductivos”, dijo Janine Clayton, directora de la oficina de investigación sobre salud de la mujer en los Institutos Nacionales de Salud (CDC). Esto es especialmente cierto cuando se trata de enfermedades del corazón: las diferencias entre hombres y mujeres pueden ser sorprendentes.

En un hombre, el signo más frecuente de ataque al corazón es el dolor de pecho. Las mujeres también lo experimentan, pero son más propensas a sentir náuseas, dificultad para respirar, mareos, indigestión, dolor en el hombro o la mandíbula o incluso en la espalda, y una fatiga que puede durar días, según el Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre (NHLBI).

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Además, las mujeres sufren ataques al corazón sin obstrucción coronaria con más frecuencia que los hombres, lo que dificulta detectar el peligro con antelación. En esos casos la placa arterial no se acumula y causa una obstrucción, sino que se extiende uniformemente por las paredes de los vasos sanguíneos y pasa inadvertida en las pruebas. Sin embargo, estas mujeres tienen un riesgo alto de sufrir infartos como resultado de un estrechamiento de las arterias pequeñas del corazón.

“Las células y los pulmones de las mujeres son diferentes a los de los hombres”, dice Clayton, y las mujeres tienen vasos sanguíneos coronarios más pequeños. “Si muchos vasos sanguíneos pequeños están implicados múltiples (en un ataque al corazón)”, agrega, “no se sienten fuertes dolores de pecho”. Pero puede dar lugar a una enfermedad coronaria microvascular, que afecta a las paredes y el revestimiento interior de los vasos sanguíneos pequeños que se ramifican en las arterias coronarias más grandes.

Estos vasos normalmente no tienen placa arterial, pero a veces causan espasmos y la disminución del flujo sanguíneo al músculo cardíaco, lo cual afecta la capacidad de bombeo de sangre del corazón. “Cuando el músculo que rodea la pared de la arteria tiene un se obstruye el flujo de sangre, aunque no es una obstrucción típica”, dice Nakela Cook, director del NHLBI.

Las mujeres también son vulnerables a la miocardiopatía de Takotsubo, un tipo de debilidad muscular también conocido como “síndrome de corazón roto, que fue descrito por primera vez en 1990 en Japón y está relacionado con el estrés emocional extremo. Más del 90% de los casos informados ocurren en mujeres de 58 a 75 años, según la Escuela de Medicina de Harvard.

Por último, la disección espontánea de la arteria coronaria, otra afección más común entre mujeres, se produce cuando la vía de suministro de sangre al corazón se desgarra espontáneamente, y a veces forma un coágulo de sangre o un colgajo cerca del desgarro.

Esto puede estar relacionado con la displasia fibromuscular, un trastorno que produce una reducción del flujo sanguíneo a varios órganos, no sólo al corazón, de acuerdo con Pamela Ouyang, la directora del Centro de Salud Cardiovascular de Mujeres Johns Hopkins. “Un alto porcentaje de personas (con esta disección) presenta esta anormalidad en otros vasos sanguíneos”, dice. “Es mucho más común en mujeres que en hombres.”

También puede tener una conexión hormonal. “Los hombres son mucho menos propensos a sufrir un desgarro”, dijo Cook. “Parece que ocurre en los momentos en que el estrógeno está en sus niveles más altos, como durante el embarazo. Tenemos que ver si la terapia hormonal también puede desencadenarlos. Lo hemos visto en mujeres mayores, aunque no necesariamente pensamos que los mecanismos son los mismos”.

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Las hormonas han sido un foco del escrutinio, sobre todo porque las mujeres tienden a tener ataques al corazón más tarde en la vida que los hombres, típicamente después de la menopausia; también viven más que los hombres.

“Está claro que las mujeres premenopáusicas tienen menos enfermedades cardiovasculares que los hombres, pero una vez que llegan a ser post-menopáusicas, igualan a los hombres“, señaló Elizabeth Murphy, jefa de Fisiología Cardíaca en el NHLBI. El razonamiento indicaría que “el estrógeno tiene propiedades protectoras”.

Históricamente, las enfermedades cardíacas se consideraban de hombres, y la mayoría de los estudios se realizaba sobre ellos. Ya no es el caso. Pero la creencia persiste entre muchos médicos y entre mujeres.

“Los médicos necesitan elevar su grado de sospecha cuando las mujeres presentan estos síntomas vagos”, dijo Clayton. “Si tenemos pruebas de que el sexo importa, como es el caso, tenemos que aplicar ese conocimiento al tomar decisiones de tratamiento”. Del mismo modo, las mujeres no deben ignorar síntomas extraños o sospechosos. “Es importante que una mujer reconozca que está teniendo un ataque al corazón porque el tiempo es un factor crítico”, indicó Ouyang.

Fuente: infobae.com, 01/06/17.


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