Cuide su Corazón

abril 24, 2018

Hipertensión: los diez mitos que atentan contra la salud del corazón

Por Fabiola Czubaj.

Que basta tomar agua para bajar la presión. Que el cuerpo nos pide «comer con sal». Que la presión alta aparece por los nervios. Que un cafecito está totalmente prohibido para los hipertensos. Que la actividad física puede provocar un ataque al corazón…

Nada de esto es así y forma parte de un arraigado decálogo de mitos de nuestra sociedad.

Este año, sin proponérselo, entidades médicas y otras organizaciones que se ocupan del cuidado del corazón relevaron estas creencias populares que se transmiten como consejos de entre casa, pero carecen de una explicación comprobada científicamente.

Cada uno en su especialidad, como la cardiología, la nefrología o la nutrición, estos grupos detectaron lo que consideran barreras que todavía perduran para prevenir o tratar efectivamente una enfermedad tan peligrosa como la hipertensión.

 

En la Argentina, las cifras hablan por sí solas. Uno de cada tres mayores de 18 años es hipertenso, y un estudio del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS) reveló el año pasado que uno de cada cinco no tiene la presión controlada, es decir, por debajo de los 140-90 mmHg que registra el tensiómetro.

Todo eso, combinado con un consumo de sal aún muy por encima de lo que los riñones están preparados para eliminar, potencia el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular.

Por todo esto, la Sociedad Argentina de Hipertensión (SAHA), la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), el Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (Cesni), la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN) y la Asociación Argentina de Nutricionistas y Dietistas (Aadynd) se lanzaron a reunir y actualizar esos falsos conceptos que la medicina ya no duda en erradicar.

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Éstos son, de acuerdo con estos grupos, los diez mitos que lastiman el corazón y los especialistas los aclaran uno por uno:

1. Sé que tengo la presión alta cuando me duele la cabeza. La Sociedad Argentina de Hipertensión (SAHA) explicó que la cefalea, o dolor de cabeza, es un síntoma «inespecífico», es decir que puede aparecer por muchas causas. En la mayoría de los casos, la presión alta no da síntomas. Por eso, desde la entidad insisten en que la única manera de saber si la presión no está dentro del rango normal es tomarse la presión. «No espere a tener síntomas para tomarse la presión. Esperar lo que difícilmente se presente puede ser tarde», dijo el doctor Pablo Rodríguez, miembro de la entidad.

2. Mi presión (alta) es nerviosa. «Esto lo dice el 100% de los pacientes que llegan a la consulta. En realidad, subestiman un problema evitable, que es la principal causa de muerte», aseguró el doctor Guillermo Fábregues, presidente electo de la SAC, que se ocupó de este mito en la charla abierta para la comunidad en el último Congreso Argentino de Cardiología. En un experimento simple con dos pacientes en la sala de espera de un consultorio, explicó que después de un tiempo tendrá la presión más alta aquel con las paredes arteriales más rígidas (un efecto de la hipertensión). «No es el nerviosismo por la espera o enfrentar el guardapolvo blanco lo que le hizo subir la presión, sino el estado de su sistema circulatorio», precisó.

3. No puedo tomar café porque soy hipertenso. En dos cuestiones están de acuerdo los especialistas, ya sean cardiólogos o nefrólogos, que se dedican el manejo de la hipertensión: el consumo de café eleva de manera pasajera la presión, pero no está demostrado que su consumo moderado (menos de tres pocillos por día) provoque hipertensión. En el caso de los hipertensos, la SAHA aconseja que los que deseen seguir disfrutando de un cafecito o un cortado ingieran entre una y tres tazas diarias.

corazon-sano4. Si hago ejercicio me puede dar un ataque al corazón. La SAC detectó que los casos de muerte súbita en una maratón, en un gimnasio o una clase de educación física potencian la creencia de que el ejercicio es peligroso. El doctor Roberto Peidro, director del Consejo de Ergometría y Rehabilitación Cardiovascular de la entidad, insistió en los beneficios preventivos de la actividad física con una intensidad adecuada y sin olvidar el chequeo médico básico (examen y electrocardiograma). Indicó que el ejercicio reduce un 35-40% el riesgo de infarto en una década. «Los programas pueden iniciarse a cualquier edad, con las adaptaciones necesarias al estado físico actual de la persona. Tanto en hombres como en mujeres que caminan con regularidad cinco o seis días por semana, el riesgo de infarto y ACV disminuye un 35% luego de ocho o 10 años.» Recordó que una vez que el ejercicio se vuelve un hábito su efecto en la salud cardiovascular puede ser «similar o superior a muchos medicamentos. El problema es que requiere tiempo y voluntad».

5. Hay que tomar mucha agua para bajar la presión. La hidratación excesiva puede aumentar la presión sanguínea, pero «una buena hidratación favorece el desarrollo de varios procesos orgánicos. Tomar mucha agua hace bien, pero no influye en los valores de presión», comentó Rodríguez sobre este mito que identificaron los especialistas en hipertensión.

6. Cada vez que me tomo la presión es diferente. Es normal que varíe durante el día; influyen la actividad física, las emociones y hasta la temperatura. Suele ser más alta a la mañana y más baja al dormir. El hecho de tomarse la presión provoca un estado de alerta, al que el cuerpo reacciona con el aumento de la presión. Por eso, la SAHA aconseja repetir esa toma y descartar la primera. Si la presión es normal, se estabilizará en el segundo control. «La presión cambia cada vez que nuestro corazón late. Hay que consultar al médico si la mayoría de los valores (en los controles) superan 140/90 mmHg», precisaron a través de un comunicado desde la institución.

7. Para cuidar el corazón, hay que tomar agua baja en sodio. Más de mil mayores de 18 años la ubicaron entre los cinco mitos sobre el consumo de agua en una encuesta del Cesni, la SAN y la Aadynd. «La sal del agua no sube la presión», afirmó el doctor Ricardo Iglesias, ex presidente de la SAC, durante una conferencia de prensa conjunta. Paralelamente, 30 especialistas de la SAHA revisaron un centenar de investigaciones publicadas y fijaron posición sobre las aguas envasadas: «En su consumo habitual, el aporte de sodio no parece ser suficiente para provocar enfermedad cardiovascular ni hipertensión», resumió el doctor Felipe Inserra, coordinador general del documento presentado en el último Congreso Argentino de Hipertensión Arterial. Precisó que ese consumo aporta, en promedio, un 10% de los 5,5 g de sodio que la OMS recomienda ingerir por día. Aquí, un adulto consume unos 11,2 g diarios de sal; el 75-80% proviene de los alimentos procesados. Para el Código Alimentario Argentino, son aguas bajas en sodio las que en su etiqueta no indican más de 20 mg/l y son de alto contenido, si superan los 200 mg/l. Las que tienen entre 20 y 200 mg/l son de contenido intermedio.

8. Lo importante es tener la mínima controlada. Esta idea surgió hace tiempo, cuando la medicina aún desconocía la importancia de la presión sistólica o «máxima» y la presión diastólica o «mínima». La SAHA aclaró que el aumento de cualquiera de esos dos valores incrementa el riesgo cardiovascular. «Sin embargo, después de los 50 años, la presión máxima se relaciona más estrechamente con el riesgo cardiovascular», aclaró el doctor Rodríguez.

9. Mejor saltear/bajar la dosis del remedio para el colesterol porque tiene efectos secundarios. El doctor Carlos Tajer, presidente de la SAC, explicó que está muy instalado en la comunidad que el uso de esos fármacos, o estatinas, daña el hígado y los músculos. «Está demostrado que bajar el colesterol en los pacientes cardiovasculares o de alto riesgo prolonga la vida. Y hay que bajarlo mucho. Hay que llevar el colesterol malo, que en la población promedio es de 150, a 70 -indicó-. Se impuso la idea de que esos fármacos son tóxicos para introducir otro tipo de fármaco, y se hizo con mucha presión sobre los médicos con un mensaje que generó uno de los mitos en cardiología más fuertes, que mata.» Ante un dolor muscular, por ejemplo, los pacientes suspenden o saltean la toma. «En la dosis correcta, esas drogas bajan un 40% la mortalidad«, precisó. En el último Congreso Argentino de Cardiología, se mostró que los mejores estudios publicados revelan que estos medicamentos, indicados en los pacientes adecuados, dañan el hígado y los músculos tanto como un placebo. «El 90% de los pacientes abandona el tratamiento mucho antes del año, cuando se siente bien», dijo Fábregues.

10. Necesito ponerle más sal a la comida porque el cuerpo me lo pide. Además de mito, como la del ejercicio suele ser una excusa muy frecuente a la hora de agarrar el salero en la mesa y volcarlo sobre el plato sin siquiera haber probado un bocado. Por eso, siempre los especialistas recomiendan probar la comida antes de salarla. «La sal que el cuerpo necesita es la que está presente en forma natural en los alimentos que consumimos. Ni más ni menos«, aclaró Rodríguez.

Fuente: La Nación, 11/12/14.

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Argentina: 75 stents por día

octubre 24, 2017

La salud del corazón: en Argentina se colocan más de 75 stents por día

Durante el Congreso Argentino de Cardiología, expertos expusieron una realidad preocupante. Según el registro del Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas, en el país se colocan más de 28.000 stents por año. Variantes del dispositivo, indicación y cuidados en el centro de debate.La salud del corazón en Argentina es de suma consideración (Getty)

La salud del corazón en Argentina es de suma consideración:
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Los stents son pequeños tubos o mallas metálicas que se colocan en las paredes internas de las venas o arterias para normalizar el flujo sanguíneo en aquellos casos en lo que se presentan obstrucciones. Estos dispositivos se utilizan en procedimientos por cateterismo para tratar infartos agudos de miocardio, angina de pecho u obstrucciones coronarias, aunque su uso en los últimos años se extendió también a otros territorios vasculares.

Su aporte es mayúsculo. La idea original del stent, que patentó en 1988 el radiólogo argentino Julio Palmaz cuando trabajaba en los Estados Unidos, salva a miles de vidas en lo que a intervenciones coronarias se refiere.

Por año, se colocan 28 mil stents coronarios

Por año, se colocan 28 mil stents coronarios

Durante el 43° Congreso Argentino de Cardiología se definieron algunas conclusiones relativas a los stents y a su prevalencia en Argentina. Entre las estadísticas, el dato sobresaliente fue que en el país se colocan 75 stents por día. Según datos del Registro del Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI) correspondientes al año 2015, se colocan más de 28.000 stents coronarios por año.

De esta considerable suma, aproximadamente el 70 por ciento corresponde a stents con liberación de fármacos en la pared arterial, para disminuir la chance de nuevas obstrucciones en el sitio tratado.

«Sin embargo, es muy probable que la cifra real sea bastante mayor, ya que por tratarse de un registro voluntario, no todos los centros aportan su información. Comparado con registros previos, surge que la tasa de uso de stents con liberación de fármacos se incrementa año tras año», subrayó el cardioangiólogo intervencionista Aníbal Damonte, vicepresidente del CACI.

Los stents se emplean en distintos territorios vasculares (Getty)

Los stents se emplean en distintos territorios vasculares (Getty)

Características y funciones del dispositivo

En la sesión se detallaron las diferentes posibilidades de los stents. José Álvarez, médico especialista en cardioangiología intervencionista, repasó que no solo se colocan para tratar obstrucciones de las arterias coronarias, «sino también en carótidas, arterias renales, arterias de miembros inferiores, aorta, arterias intracraneanas, subclavias e incluso en venas, aunque aquí su uso es mucho menos frecuente que en las arterias».

Existen tres grandes tipos de stents: los tradicionales, los liberadores de droga y los biodegradables o bioabsorbibles. El primero -el que se desarrolló inicialmente-, sostiene la luz (espacio interior) de la arteria de manera mecánica y luego permanece allí. Si bien constituye un hito en el tratamiento de las obstrucciones arteriales, también presenta un importante nivel de reestenosis (nueva obstrucción).

Existen tres tipos de stents, con diferentes funciones (iStock)

Existen tres tipos de stents, con diferentes funciones (iStock)

Luego, llegaron los stents liberadores de droga, que sumaron otra función: la de progresivamente liberar un fármaco que contribuye a impedir la proliferación excesiva de células que pudieran re-ocluir la luz de la arteria. Finalmente, en los últimos años, se presentaron los stents ‘biodegradables’, con la característica de, además de liberar droga, ir disolviéndose con el tiempo, con una duración aproximadas de 3 años.

Con respecto a la indicación y cuidados

En otros temas que se expusieron se informó que para el uso de stents no existe una indicación única y universal. Cada cardioangiólogo debe evaluar la condición médica y la situación de cada paciente para la elección del dispositivo más adecuado según la ocasión.

Álvarez explicó que tampoco existe un límite preestablecido en cuanto a la cantidad a colocar por procedimiento. Pero recordó que no deja de ser un elemento extraño dentro del cuerpo, por lo que aconsejó colocar solo los que sean estrictamente necesarios para mantener la arteria abierta.

El paciente puede volver a la rutina una semana después de la intervención (iStock)

El paciente puede volver a la rutina una semana después de la intervención (iStock)

Por el lado de los cuidados, tras una intervención que dura entre una y dos horas, el paciente queda en observación unas 24 horas, dependiendo de su condición médica, y podrá retomar sus actividades cotidianas en aproximadamente una semana. En tanto, para la etapa posterior a la intervención, Damonte explicó que los pacientes deben cumplir con el tratamiento antiagregante plaquetario y con un estricto programa de prevención secundaria de la enfermedad coronaria.

«Esta consistirá básicamente en instrumentar conductas tendientes a evitar el desarrollo de nuevas obstrucciones en otras arterias coronarias, como eliminar el tabaquismo (si fumase), modificar hábitos alimentarios, un control estricto del perfil de lípidos y de la presión arterial, de la diabetes en quienes sufran esta enfermedad, del estrés, y un plan de actividad física adaptado a las posibilidades de cada paciente, siempre en el marco de un programa diseñado y supervisado en conjunto por el cardiólogo de cabecera y el cardioangiólogo intervencionista», concluyó.

Fuente: infobae.com, 24/10/17.


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Día Mundial del Corazón

septiembre 29, 2017

Día Mundial del Corazón: consejos y hábitos para prevenir las enfermedades cardiovasculares

En la Argentina, una de cada tres personas padece algún problema coronario, que podría evitarse con pequeños cambios. 

Día Mundial del corazón
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Cada 29 de septiembre se celebra el Día Mundial del Corazón para concientizar sobre las enfermedades cardiovasculares. Este año, la premisa de la Organización Mundial de la Salud ( OMS ) y la Federación Mundial del Corazón (WHF, por sus siglas en inglés) es «25×25», es decir, trabajar en prevención para reducir un 25% la mortalidad prematura por enfermedad cardiovascular para el año 2025.

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En la actualidad, este tipo de patologías son la primera causa de muerte en el mundo, afectando a unas 17 millones de personas, lo que equivale a un tercio de la población, la mayoría de ellas concentrada en los países de menores ingresos. La Argentina no escapa de este alarmante número: cerca de 3 de cada 10 muertes en el 2015 fueron a raíz de enfermedades cardiovasculares (ECV), según datos oficiales del Ministerio de Salud de la Nación.

«Si bien las enfermedades cardiovasculares son patologías propias de las sociedades occidentales, y aunque algunos de sus factores de riesgo son fácilmente prevenibles, el alcance mundial de este tipo de dolencias es muy elevado. Son la primera causa de mortalidad en el mundo, superando cualquier tipo de cáncer y el sida», detalló Silvio Aguilera, director Médico de Vittal.

Los 10 pasos para un corazón sano

«Introducir pequeños cambios en el estilo de vida puede generar grandes beneficios en la salud cardíaca y evitar enfermedades y complicaciones que nos pondrían en riesgo. No es necesario hacer grandes sacrificios para mantener un corazón sano. Solo tomar algunas medidas», aseguró Gabriel Lapman, cardiólogo jefe de consultorios externos del Sanatorio Modelo de Caseros.

Cuidar la masa corporal y alimentarse bien: un peso adecuado se logra al equilibrar las calorías que se ingieren con las que se consumen durante el día. Lo ideal es gastar más de lo que se come. El índice de masa corporal no debe superar los 25 kg/m2. Preferir una dieta rica en pescados, carnes magras, frutos secos, aceite de oliva, lácteos descremados, frutas, verduras y legumbres, que aporten los minerales y vitaminas que el cuerpo necesita. También, ácidos grasos como Omega 3, 6 y 9.

Observar el colesterol y la glucosa: el exceso de colesterol se deposita en las paredes de los vasos sanguíneos y obstruye el flujo de sangre. Si en ayunas los resultados del colesterol superan los 200 mg/dl y la glicemia es mayor a 100 mg/dl, hay que consultar con un especialista.

Día Mundial del corazón
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Dormir bien: al menos 8 horas diarias porque el descanso permite reponer energías. Evitar el consumo de estimulantes o el exceso de cafeína para rendir durante el día.

Mantenerse activo: por ser un músculo, el corazón necesita ejercitarse. Por eso, realizar actividad física de manera regular para mejorar la circulación sanguínea en todo el cuerpo. Las arterias lograrán mayor y mejor dilatación, los niveles de colesterol y de triglicéridos en sangre se regularán y la presión arterial disminuirá. La indicación actual son 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico de intensidad moderada.

No al estrés y la ansiedad: intentar generar espacios para desconexión. Prácticas como el yoga pueden ser de gran utilidad.

Controlar la presión: la presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias. Los niveles de una persona sana están debajo de los 140/90 mm de mercurio. Es importante chequearla constantemente ya que la hipertensión suele ser asintomática. Una medida útil es disminuir el consumo de sal.

No fumar: el tabaco disminuye la cantidad de oxígeno en sangre, estrecha y endurece la capa interna de las arterias y hace que la presión arterial aumente. Además, es el causante de la reducción de los niveles de colesterol bueno (HDL) en sangre y de incrementar los niveles del malo (LDL) y de los triglicéridos. Un cigarrillo diario es suficiente para aumentar el riesgo de ataque cardiaco o cerebral.

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Cuidado con el alcohol y otras sustancias: al mezclarse con la sangre afectan el funcionamiento de muchos órganos del cuerpo. Según la Organización Panamericana de la Salud, el consumo de alcohol en la región es un 40% superior al promedio mundial, y aumenta en las mujeres. En Argentina se consumen 9.1 litros por año y por persona mayor a 15 años, lo que coloca al país en el puesto n°1 de toda América del Sur. La recomendación entonces es lograr un consumo moderado, limitándolo a 15grs. diarios (1 porrón de cerveza, 1 copa de vino o 1 medida de bebida destilada).

Diagnosticar a tiempo: se estima que la mitad de las personas que mueren repentinamente por males coronarios no sabía sobre su problema. Es fundamental la realización periódica de chequeos médicos, especialmente, si hay factores de riesgo.

Controlar la diabetes: puede provocar graves alteraciones en corazón, riñones, visión y extremidades inferiores. Si hay antecedentes familiares directos o se tiene sobrepeso u obesidad, se estará más predispuesto a desarrollarla.

«Entre los dos y los cinco años es cuando se deben crear los buenos hábitos porque después resulta mucho más difícil y menos efectivo revertirlos», dijo Oscar Mendiz, Director del Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular de la Fundación Favaloro.

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Cinco cambios en la alimentación

Disminuir el consumo de grasas, eligiendo alimentos de bajo contenido en colesterol y sin grasas trans.

Consumir alimentos ricos en fibra soluble, como frutas y verduras crudas, que ayudan a reducir el colesterol LDL.

Aumentar el consumo de pescados azules (salmón, atún, jurel, anchoas, etc.) ricos en ácidos grasos omega-3 que ayudan a mantener el colesterol en los niveles correctos.

Día Mundial del corazón
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Incorporar frutos secos a la dieta diaria dado que contienen vitamina E y ácidos grasos monoinsaturados. «Son ideales para hacer una colación y de esta forma se evita el picoteo de alimentos ricos en grasa y azúcar», explicó Analía Moreiro, licenciada en Nutrición.

Menos sal: Si bien la Organización Mundial de la Salud recomienda consumir entre 3 y 6 gramos de sal por día, los argentinos consumen alrededor de 12. Con solo al disminuir 3 gramos por día la cantidad de sal ingerida, se podría reducir la incidencia de accidentes cerebrales en un 26% y la enfermedad isquémica coronaria en un 15%. Así, se evitarían 10.000 muertes por enfermedades cardiovasculares al año, por lo que una de las principales medidas para alcanzar el objetivo propuesto por la Federación Mundial del Corazón es disminuir su consumo.

«El corazón trabaja sin parar cada segundo de nuestras vidas por lo que debemos ser compasivos y cuidarlo. Adoptar ciertos hábitos saludables puede hacer una gran diferencia, sin significar demasiado esfuerzo. Las personas que logran seguir estas pautas no solo viven más, sino que lo hacen en mejores condiciones (calidad de vida)», explica el Dr. Hernán Provera, médico cardiólogo y Jefe del Departamento de Riesgo Cardiovascular de INEBA.

Una enciclopedia digital

Carlos Reguera, especialista a cargo del área de Medicina Preventiva y Cardiología de INEBA agregó: «Debemos seguir haciendo hincapié sobre los factores de riesgo cardiovasculares, para que la población los identifique, conozca y actúe sobre ellos. La prevención es tan eficaz que, si disminuimos los factores de riesgo, sería posible evitar al menos el 80% de las enfermedades cardiovasculares».

Alertada por estos números, hace dos años la Sociedad Argentina de Cardiología diseñó el sitio WikiCardio .

En esta web organizaron una enciclopedia digital que tiene como objetivo concientizar y educar para conocer en mayor detalle temáticas relacionadas al corazón y las patologías más usuales. En sus inicios contaba con 4000 visitas mensuales. Hoy cuenta con 32.000 y recibe más de 43.300 consultas por año.

«El contacto con nuestros pacientes en consultorio nos indicaba que había un gran desconocimiento que las redes no lograban resolver. Muchos pacientes, luego de la consulta médica, recurrían a su interconsulta en la web y muchas veces la información que encontraban no era del todo certera o exacta. Por ello buscamos ofrecer desde la Sociedad, un lugar que permitiera compartir el conocimiento desde los propios especialistas, a la vez que educar a quienes visitaran el sitio», dijo Mariana Corneli, cardióloga y directora de la web.

Fuente: La Nación, 29/09/17.

día mundial del corazón 29 de septiembre


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Los riesgos cardíacos de las mujeres

junio 3, 2017

Las mujeres son más vulnerables a los problemas cardíacos de lo que se cree

Por Marlene Cimons.
The Washington Post.

(iStock)

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Según las agencias gubernamentales, en los Estados Unidos una de cada cuatro mujeres muere por una enfermedad cardíaca, la misma proporción que entre hombres. Para la Asociación Nacional del Corazón, la proporción es una de cada tres. En todo caso, las enfermedades coronarias, el tipo más común de enfermedad cardíaca, son la primera causa de muerte de hombres y mujeres.

Por la investigación se ha comenzado a reconocer que «los hombres y las mujeres son diferentes en muchos aspectos, no sólo en cuanto a los sistemas reproductivos», dijo Janine Clayton, directora de la oficina de investigación sobre salud de la mujer en los Institutos Nacionales de Salud (CDC). Esto es especialmente cierto cuando se trata de enfermedades del corazón: las diferencias entre hombres y mujeres pueden ser sorprendentes.

En un hombre, el signo más frecuente de ataque al corazón es el dolor de pecho. Las mujeres también lo experimentan, pero son más propensas a sentir náuseas, dificultad para respirar, mareos, indigestión, dolor en el hombro o la mandíbula o incluso en la espalda, y una fatiga que puede durar días, según el Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre (NHLBI).

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Además, las mujeres sufren ataques al corazón sin obstrucción coronaria con más frecuencia que los hombres, lo que dificulta detectar el peligro con antelación. En esos casos la placa arterial no se acumula y causa una obstrucción, sino que se extiende uniformemente por las paredes de los vasos sanguíneos y pasa inadvertida en las pruebas. Sin embargo, estas mujeres tienen un riesgo alto de sufrir infartos como resultado de un estrechamiento de las arterias pequeñas del corazón.

«Las células y los pulmones de las mujeres son diferentes a los de los hombres», dice Clayton, y las mujeres tienen vasos sanguíneos coronarios más pequeños. «Si muchos vasos sanguíneos pequeños están implicados múltiples (en un ataque al corazón)», agrega, «no se sienten fuertes dolores de pecho». Pero puede dar lugar a una enfermedad coronaria microvascular, que afecta a las paredes y el revestimiento interior de los vasos sanguíneos pequeños que se ramifican en las arterias coronarias más grandes.

Estos vasos normalmente no tienen placa arterial, pero a veces causan espasmos y la disminución del flujo sanguíneo al músculo cardíaco, lo cual afecta la capacidad de bombeo de sangre del corazón. «Cuando el músculo que rodea la pared de la arteria tiene un se obstruye el flujo de sangre, aunque no es una obstrucción típica», dice Nakela Cook, director del NHLBI.

Clayton concuerda: «Las mujeres tienden a sufrir un tipo de enfermedad cardíaca en la que los vasos sufren espasmos cortos y luego se normalizan. Por ejemplo, si una mujer hace una prueba de estrés y no está sufriendo un espasmo, el resultado de la prueba será normal».

Las mujeres también son vulnerables a la miocardiopatía de Takotsubo, un tipo de debilidad muscular también conocido como «síndrome de corazón roto«, que fue descrito por primera vez en 1990 en Japón y está relacionado con el estrés emocional extremo. Más del 90% de los casos informados ocurren en mujeres de 58 a 75 años, según la Escuela de Medicina de Harvard.

Por último, la disección espontánea de la arteria coronaria, otra afección más común entre mujeres, se produce cuando la vía de suministro de sangre al corazón se desgarra espontáneamente, y a veces forma un coágulo de sangre o un colgajo cerca del desgarro.

Esto puede estar relacionado con la displasia fibromuscular, un trastorno que produce una reducción del flujo sanguíneo a varios órganos, no sólo al corazón, de acuerdo con Pamela Ouyang, la directora del Centro de Salud Cardiovascular de Mujeres Johns Hopkins. «Un alto porcentaje de personas (con esta disección) presenta esta anormalidad en otros vasos sanguíneos», dice. «Es mucho más común en mujeres que en hombres.»

También puede tener una conexión hormonal. «Los hombres son mucho menos propensos a sufrir un desgarro», dijo Cook. «Parece que ocurre en los momentos en que el estrógeno está en sus niveles más altos, como durante el embarazo. Tenemos que ver si la terapia hormonal también puede desencadenarlos. Lo hemos visto en mujeres mayores, aunque no necesariamente pensamos que los mecanismos son los mismos».

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Las hormonas han sido un foco del escrutinio, sobre todo porque las mujeres tienden a tener ataques al corazón más tarde en la vida que los hombres, típicamente después de la menopausia; también viven más que los hombres.

«Está claro que las mujeres premenopáusicas tienen menos enfermedades cardiovasculares que los hombres, pero una vez que llegan a ser post-menopáusicas, igualan a los hombres«, señaló Elizabeth Murphy, jefa de Fisiología Cardíaca en el NHLBI. El razonamiento indicaría que «el estrógeno tiene propiedades protectoras».

Históricamente, las enfermedades cardíacas se consideraban de hombres, y la mayoría de los estudios se realizaba sobre ellos. Ya no es el caso. Pero la creencia persiste entre muchos médicos y entre mujeres.

«Los médicos necesitan elevar su grado de sospecha cuando las mujeres presentan estos síntomas vagos», dijo Clayton. «Si tenemos pruebas de que el sexo importa, como es el caso, tenemos que aplicar ese conocimiento al tomar decisiones de tratamiento». Del mismo modo, las mujeres no deben ignorar síntomas extraños o sospechosos. «Es importante que una mujer reconozca que está teniendo un ataque al corazón porque el tiempo es un factor crítico», indicó Ouyang.

Fuente: infobae.com, 01/06/17.


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Las dos principales causas de muerte

febrero 9, 2015

Cardiopatías y ACV, las dos principales causas de muerte

Por Nora Bär.

La enfermedad coronaria, el ataque cerebrovascular, las infecciones respiratorias bajas (principalmente la neumonía), la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y los accidentes de tránsito fueron el año pasado las cinco primeras causas de muerte en el país.

corazon-sanoEl ranking surge del más detallado estudio sobre 240 enfermedades realizado en 188 países. El trabajo, coordinado por el Instituto para la Medición y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington (IHME, por sus siglas en inglés) y en el que intervinieron más de 700 investigadores, analizó cómo cambió el escenario epidemiológico global en el último cuarto de siglo.

Arroja resultados alentadores: en el período que va de 1990 a 2013, muy pocas dolencias aumentaron su tasa de mortalidad y la expectativa de vida (o esperanza de vida al nacer) creció globalmente más de seis años. Los argentinos sumamos más de tres: para los hombres, pasó de 69 años a 72,3, y para las mujeres, de 76,1 a 79,6. Los hombres chinos ganaron más de 7,5 años, y las mujeres, casi 10. En América latina, los peruanos sumaron más de siete; Paraguay casi no cambió, y Chile agregó más de seis (los hombres pasaron de 69,5 a 76,3; las mujeres, de 76,5 a 81,7).

«Se vive más, gracias en parte a la reducción en las tasas de mortalidad por enfermedades cardiovasculares en los países con ingresos altos y al descenso de muertes infantiles en los países con ingresos bajos, pero las desigualdades siguen siendo las mismas entre las regiones», afirman los autores.

Aunque hay diferencias entre países, los científicos destacan que en el balance general descienden las tasas de mortalidad por enfermedades infecciosas y cardiovasculares, por la mayoría de los tumores, incluidos el de mama, el de útero y el de colon, y se hicieron grandes avances en la reducción de la mortalidad por enfermedades como el sarampión y la diarrea (con disminuciones de 83% y 51%, respectivamente).

Por otra parte, aumentaron los trastornos por el uso de drogas y las enfermedades renales crónicas, y algunos tipos de cáncer, como el de páncreas y el de riñón.

«Los cambios más notorios que se dieron en la Argentina durante ese período se debieron a una reducción de la mortalidad por complicaciones del parto pretérmino neonatal, las anomalías congénitas y la enfermedad cardíaca isquémica -comenta desde Mar del Plata Alicia Lawrynowicz, jefa del Servicio de Metodología de la Investigación, del Instituto Nacional de Epidemiología Dr. Juan H. Jara, coautora del trabajo-. En cambio, las muertes por neumonía, EPOC y enfermedad de Alzheimer aumentaron notablemente.»

La imagen que deja ver este relevamiento es que en el mundo una de cada tres muertes se debe a la cardiopatía isquémica, el accidente cerebrovascular y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), afecciones muy vinculadas con los estilos de vida.

«Las principales dos causas de muerte son enfermedades no transmisibles cardio y cerebrovasculares, aquellas donde los programas de prevención y las mejoras en los tratamientos tienen su mayor impacto -opina Luciano Sposato, investigador argentino que trabaja en el London Health Sciences Centre, de la Universidad de Western Ontario, en Canadá, que también firma el estudio-. Entre la población económicamente activa, están los accidentes de tránsito y el suicidio. Acá también es clave el Estado. En temas de prevención de accidentes de tránsito, la Argentina está a años luz de los países que lograron cambios importantes. Se necesitan desde un drástico cambio cultural hasta normas y controles mucho más estrictos.»

Según Sposato, cuando se comparan causas de muerte se puede hacer una estratificación de países ricos, pobres e intermedios.

«Como ejemplo del primer grupo, se puede pensar en los Estados Unidos y Canadá -explica-. En el grupo de los países pobres se puede ubicar a los de África. Los de América latina están en el punto intermedio, aunque a algunos, como la Argentina, se los clasifica como high income [de altos ingresos]. Cada uno de estos conjuntos tiene un perfil de mortalidad similar. En los más desarrollados prevalecen las causas de muerte asociadas con el desarrollo socioeconómico y con una mayor expectativa de vida, las enfermedades de la abundancia, como la enfermedad coronaria o el ACV. Eso no significa que no haya pobreza, sino que el desarrollo económico trae más enfermedades asociadas con cambios en la dieta (empeora la calidad y aumenta en cantidad de calorías) y con el nivel de actividad física. Además, disminuyen las muertes por enfermedades infecciosas, que suelen encontrar sus víctimas en personas más jóvenes. Esto hace que aumente la expectativa de vida y predominen otras enfermedades, como el infarto y la demencia.»

Entre las dolencias que conspiraron contra una mayor longevidad en América latina están la diabetes, otros trastornos endócrinos y la enfermedad renal crónica; en América del Norte, los trastornos mentales; en el sur de Asia, Asia Pacífico y el sur de África Subsahariana, las lesiones intencionales; en Europa del Este y Asia Central, la cirrosis, y el VIH/sida en el África subsahariana.

«Los países latinoamericanos comparten algunas causas de muerte con los de altos ingresos, como la enfermedad coronaria y el ACV, y otras con los africanos, como las enfermedades respiratorias bajas. Tenemos una mezcla de los dos extremos -comenta Sposato-. Algo interesante es que hay un índice bastante innovador, llamado de «progreso social». América del Norte tiene un índice de 85; América latina, de 65, y África, de 45. Esto confirma que existe una íntima relación entre desarrollo social y causas de mortalidad.»

Para armar este complejísimo rompecabezas de datos, los investigadores recurrieron a múltiples fuentes. «Primero nos abocamos a revisar exhaustivamente la bibliografía y los datos que proporcionaron los autores principales -detalla Lawrynowicz-. Luego, aportamos estadísticas oficiales, publicaciones nacionales, regionales o locales con la validez necesaria para ser incluidas en la base de datos. Algunos provienen de fuentes oficiales, como los censos de población o las estadísticas vitales. Es importante destacar que los que aporta la Dirección de Estadísticas e Información en Salud a nivel internacional son considerados de buena calidad.»

Tal como afirma Christopher Murray, director del IHME, en la actualidad hay mejores recursos para prolongar la vida, pero también hay más personas que llegan a edades muy avanzadas. «Ésta es una tendencia alentadora -subraya-. Sólo debemos asegurarnos de estar tomando las decisiones correctas en el presente en cuanto a las políticas de salud a fin de prepararnos para los problemas médicos que están surgiendo.»

Para Sposato, en la Argentina esto debería traducirse en invertir y educar a la población y a los profesionales de la salud y en trazar políticas consensuadas de largo plazo que no cambien con el gobierno de turno.

«Decirle a la gente que el colesterol y la hipertensión son malos para la salud no alcanza -afirma Sposato-. Ya se sabe que la gente no cambia de hábitos sólo por saber que algo le hace mal. Hay formas mucho más innovadoras de abordar este problema.»

Para el especialista, también debería mejora la remuneración de los profesionales de la salud y habría que generar un entorno más favorable para la interacción médico-paciente. «No se puede hacer prevención cuando una consulta dura entre 5 y 15 minutos», agrega.

Lawrynowicz coincide: «Hay que apuntar a la formulación de políticas de salud de largo plazo tendientes a la disminución de las desigualdades e inequidades».

También aconseja tener en cuenta las diferencias entre grupos de edad y género que pueden requerir acciones diferenciales, establecer y fortalecer programas de educación continua desde edades tempranas, y centrar la inversión en prevención y promoción de la salud por medio de un sistema integrador, transdisciplinario y que trabaje en conjunto con la comunidad.

Según los pronósticos, si se mantiene la tendencia de los últimos 23 años, para 2030 la expectativa de vida seguirá en alza: en los promedios globales, las mujeres superarán los 85 y los hombres, los 78. El problema, entonces, será no sólo agregar años a la vida, sino también vida a los años.

Fuente: La Nación, 08/02/15.

Más información:

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ACV y Enfermedades Críticas

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Programa de atención integral ante la Muerte Súbita

febrero 15, 2014

Promueven crear un programa de atención integral ante la muerte súbita

Un programa de cardioprotección, que capacite a la comunidad para realizar maniobras de reanimación cardiopulmonar, disponga de desfibrilador automático y traslade al paciente a sala de hemodinamia de los hospitales es clave para revertir la muerte súbita, afirmó el cardiólogo Marcelo Halac.

«Lo único que tiene que tener el brigadista es ganas de involucrarse: el que se pone mal frente a una situación de tensión no sirve, pero el entrenamiento no tiene ningún limitante», contó a Télam Halac, médico especialista en Cardioangiología Intervencionista.

El médico, miembro del Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas, enfatizó que es fuerte el impacto de un programa de cardioprotección porque con intervenciones precisas, tres de cada cuatro personas afectadas se salvan.

En tanto, sin acciones sobreviven a este evento apenas un 6% de las víctimas, cuyos decesos representan unas 30 mil personas que mueren por año en Argentina a causa de muerte súbita. «Solemos subestimar bastante la enfermedad cardiovascular, pero cuando se ven las estadísticas nacionales, representan el 50% de las muertes», precisó Halac.

Por otra parte Halac, dijo: «La intervención requiere además de tiempos óptimos: es una lucha de los cardiólogos que se incorporen no sólo los desfibriladores automáticos, sino que la persona llegue inmediatamente a un centro que cuente con un servicio de hemodinamia».

Resucitación cardiopulmonar

«Hay que tener en cuenta que es un resucitado de muerte súbita que debe ser trasladado a un centro de salud que tenga hemodinamia, para no romper la fina cadena de las tres acciones», dijo, al referirse a la resucitación cardiopulmonar, desfibrilador para restablecer el funcionamiento del corazón y destapamiento del vaso sanguíneo obstruido.

Halac consideró que que muy buena la experiencia en los estadios, por ejemplo en Boca Juniors y Newell`s Old Boys. «En el Congreso se hizo un relevamiento de la institución con un ingeniero entrenado en salud, para calcular los lugares óptimos donde instalar 16 fibriladores a tres minutos de distancia en términos de ida y vuelta de un brigadista, que debe desplazarse rápido, a 7 kilómetros por hora», indicó el médico.

Lleva 30 segundos entender que la persona está muerta; el desfibrilador debe estar cerca porque se calcula que debe llevar como máximo un minuto buscarlo, otro en traerlo y uno más en conectarlo, mientras alguna otra persona llama al 107 para solicitar ayuda médica hasta la llegada al centro de hemodinamia.

Para los especialistas, es fundamental el entrenamiento a las personas clave, como docentes, empleados públicos o funcionarios, quienes deberán aplicar las maniobras de reanimación que permiten mantener con vida al paciente hasta la llegada de la ambulancia.

La muerte súbita en adultos, que es diferente a la del lactante, es la muerte natural de causa cardiovascular, que se produce en forma inesperada, con un intervalo menor de una hora desde el inicio de los síntomas desencadenantes, o durante el sueño.

Ocurre cuando el sistema eléctrico del corazón, que controla el ritmo de los latidos, se altera en forma caótica, arrítmica, lo que hace que el órgano deje de latir. Representa la mitad de las muertes cardiovasculares y el 25% del total de las muertes en adultos; suele producirse en personas de 40 a 65 años, y en un 5% de los casos, en jóvenes sin factor de riesgo conocido.

El 80% de los casos de muerte súbita se deben a una cardiopatía isquémica -obstrucción de las arterias coronarias-, en tanto el 20% restante tiene origen en otras causas cardiovasculares.

La muerte súbita es más grave que el infarto agudo de miocardio, y en la mayoría de las personas afectadas no presenta ningún síntoma que preanuncie el ataque, por lo cual prevenirla es difícil. Las posibles medidas de prevención están relacionadas con factores de riesgo cardiovascular modificables, como colesterol alto, tabaquismo, sobrepeso, hipertensión arterial o sedentarismo.

Para la víctima del ataque, la reacción debe ser inmediata, por eso la promoción de áreas cardioprotegidas da medios a cualquier persona para poder actuar con celeridad: «Ahora es preciso avanzar en esta conciencia, para llegar a una mayor población entrenada», concluyó Halac.

Fuente: la Nación, 15/02/14.