Hiperliquidez en la Economía global

abril 6, 2017

Una política que intensifica la hiperliquidez mundial

China comenzó a financiar en renminbis el intercambio con países y regiones muy vecinas en 2009. 

Por Jorge Castro.

El Banco del Pueblo de Beijing (PBoC) ha firmado 25 acuerdos bilaterales de utilización del renminbi (RMB) en moneda local, o swaps, por más de US$500.000 millones desde diciembre de 2008.

china bandera botonHay que sumarle a este esfuerzo de liquidez internacional los préstamos del Banco Chino de Desarrollo (CDB) por US$400.000 millones y los créditos externos del Banco de Exportaciones e Importaciones de China (EIBC), que alcanzaron a US$300.000 millones en 2016.

Conviene agregar a esta lista los Fondos creados por la República Popular en los últimos 3 años con recursos por US$116.000 millones, distribuidos entre los Fondos de la Ruta de la Seda, del Desarrollo Industrial de América del Sur y de China-África.

La clave de esta estrategia de financiamiento del desarrollo es el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB), constituido en 2013 en Beijing por China y otros 56 países, encabezados por Alemania, Gran Bretaña, Francia y Australia — se acaban de sumar recientemente Perú, Venezuela, Canadá y Hungría, entre otros —, con un capital de US$100.000 millones, que treparía a US$350.000 millones en 2020.

Los swaps del PBoC surgieron en 2009 como respuesta a la crisis financiera internacional desatada por el colapso de Lehman Bros. en Wall Street (15-09-2008). En ese momento, el comercio global chino era financiado en más de 70% en dólares estadounidenses y el resto en euros, yenes y libras esterlinas, entre otras.

La caída de Lehman Bros. hundió el comercio internacional de la República Popular en más de 30% entre 2008 y 2010. A partir de allí, China comenzó a financiar el intercambio con los países y regiones cercanas en renminbi, prácticamente todos ellos en el área Asia-Pacífico.

Pero esta regla de estricta vecindad mostró dos excepciones de extrema importancia, que revelaron una nueva prioridad estratégica de la República Popular: la Argentina y Brasil. El vínculo prioritario con estos dos países está estrictamente referido a su condición de grandes productores mundiales de agroalimentos, en especial granos para la alimentación animal (soja, harina de soja, maíz). Junto con EE.UU, los tres países producen más de 90% de los granos para la alimentación animal del mercado mundial, y el primero —como se sabe— es su rival geopolítico.

Esto ocurría cuando China comenzaba a experimentar una gigantesca transición dietaria, con el vuelco masivo de su población al consumo de proteínas cárnicas. Este fenómeno histórico está directamente vinculado al hecho de que el PBI per cápita crece por encima del PBI nominal desde 2009 (8% por año vs. 6,5% anual).

Esta coincidencia o particular constelación astral es lo que le otorga a Brasil y la Argentina una situación de privilegio estratégico en relación con China, y asegura que más de 60% de la inversión directa (IED) de la República Popular en América Latina se dirija exclusivamente a estos dos países . (“Todo nace de una particularidad”, dice Hegel).

El objetivo de China al desatar en 2009 el proceso de internacionalización del RMB no ha sido desafiar la hegemonía mundial del dólar estadounidense, sino financiar en moneda propia y en forma creciente su comercio internacional; y esto lo hizo ante la situación de extrema carencia de dólares norteamericanos provocada en la economía global por el colapso de Wall Street de 2008.

La multiplicación de la liquidez global que realiza deliberadamente China es parte del proceso de internacionalización del renminbi, que consiste en la plena incorporación de su ahorro doméstico (US$6 billones) al sistema financiero internacional.

Éste experimenta una situación de extrema hiperliquidez, con las tasas de interés más bajas de la historia (0,5% / 0% anual). Ahora, la conversión del ahorro doméstico chino en ahorro global —proceso que culminaría en 10 años— equivaldría a la triplicación de la hiperliquidez actual. Es un salto cualitativo que requiere nuevas categorías económicas, ante todo las que suplanten las de “restricción” o “escasez”.

El ritmo de la internacionalización del RMB lo marca el porcentaje del intercambio internacional de la República Popular que cubre su divisa. Esa pauta era 0% en 2008, aumentó a 17% en 2013, trepó a 30% en 2016, y a este ritmo superaría 40% en 2020. El Banco de Inglaterra (BoE) prevé que más de 50% del comercio internacional estará cubierto en 2025 por el RMB.

En el fondo, lo que sucede es que la divisa china está alcanzando a su comercio internacional, que es el primero del mundo desde 2009, cuando dejó atrás a Alemania y a EE.UU.

El intercambio global chino representa hoy 10,4% de las exportaciones y 9,4% de las importaciones mundiales, mientras que EE.UU. ocupa el segundo lugar, con 8% y 12%, respectivamente.

El principio fundamental de Mao es que “(…) la única forma de conducir una tendencia es acelerarla”, y esto es lo que está ocurriendo con el RMB.

Fuente: Clarín, 02/04/17.


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China apuesta a la inteligencia artificial

marzo 30, 2017

China encabeza la inteligencia artificial

Por Jorge Castro.

chinaChina tiene 731 millones de usuarios de Internet y 95,1% de ellos utiliza smartphones (Internet móvil), y prácticamente la totalidad lo hace con equipos de última generación (4G /5G).

Entre ellos, los que realizan sus pagos en forma digitalizada son 496 millones, y los que contratan diariamente los servicios de taxi ascienden a 168 millones. Ambas actividades han crecido 30% anual en los últimos 5 años.

El resultado ha sido que la masa de información digital —Big Data— de que dispone la República Popular es 50 veces mayor que la norteamericana; y es a partir del cruce con esta gigantesca base que despliega su liderazgo en la inteligencia artificial (AI), la tecnología decisiva de la nueva revolución industrial.

La inteligencia artificial (AI) implicaría un mercado (oferta y demanda) de US$15.260 millones en 2018, que se duplicaría cada 3/4 años a partir de entonces. El potencial de mercado de AI sería 10 veces superior al de Internet móvil en los próximos 10 años.

La vanguardia de la investigación científica sobre AI está en China: 43% de los papers académicos publicados en el mundo respecto a AI han sido obra de uno o varios investigadores de la República Popular.

Shanghai disputa con San Francisco (Silicon Valley) el carácter de núcleo decisivo de la industrial high tech global, y lidera a la vez la experiencia de desregulación e integración al sistema mundial más avanzada de China (Shanghai FTZ).

El comercio chino por Internet (e-commerce), constituido por las tres grandes trasnacionales —Alibaba, Baidú, Tencent— es el sector que más rápidamente crece en el intercambio internacional (59% anual), y sería 20% del total mundial en 2020.

Esta es la base material de la ola de innovación tecnológica que experimenta China, centrada en la inteligencia artificial (AI), y cuyo sustento son las “startups” de alta tecnología, que aumentan 57% por año. En este sector reside la apuesta de la República Popular de aumentar la productividad 7% anual, que equivaldría a un alza acumulada de 38% en 4 años.

Para eso China ha establecido un fondo de US$320.000 millones destinado a incentivar las tecnologías de punta: AI en primer lugar, con la creación de 320 espacios de innovación (hubs) desplegados en todo el territorio nacional.

En términos históricos, lo que está ocurriendo en China es que tras haber dejado atrás definitivamente la etapa del catch- up (convergencia estructural) con EE.UU., le disputa ahora el liderazgo de la tecnología de punta de la nueva revolución industrial. Esto significa que la relación entre EE.UU. y China ha adquirido a partir de 2008/2009 un carácter irreversiblemente horizontal.

Es la consecuencia de tres décadas de reformas y vuelco al capitalismo. Hacia el pasado, el logro fundamental es haber extraído a más de 700 millones de chinos de una situación de pobreza extrema (84% de la población/834 millones vivía con menos de US$1 por día en 1981, y ahora son 54 millones, según datos del Banco Mundial).

En el presente, lo decisivo y más cargado de futuro es la aparición de una clase media de 300 millones de personas —que serían 400 millones en 2020—, con ingresos per cápita comparables a los norteamericanos (US$35.000/US$50.000 anuales), y 12 millones de graduados universitarios por año, que constituyen la población más interconectada y de mayor nivel tecnológico/digital del mundo. La cultura de esta comunidad, esencialmente joven (18/35 años de edad), es la del riesgo, la innovación y la apuesta al futuro.

El cambio tecnológico surge del cruce de dos variables: la multiplicación del número de protagonistas y la intensidad de su interconexión. Por eso, estos 300 millones de chinos disputan la vanguardia de la innovación con sus congéneres de California, Texas y New York.

Fuente: Clarín, 26/03/17.


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La pérdida de reservas de China

febrero 15, 2017

Cómo nos afecta que China haya perdido US$1 billón en reservas internacionales en los últimos 3 años

Yuanes y dólaresChina ha buscado ser un contrapeso al poder financiero estadounidense.
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Tener US$3 billones en el banco parece un razonable colchón de seguridad.

Pero en el caso de China, no es necesariamente suficiente para que todos los observadores de esa enorme economía duerman tranquilos.

La potencia asiática ha venido perdiendo divisas de modo significativo en los últimos tres años.

Tanto que este enero su nivel de reservas internacionales cayó ligeramente por debajo de los US$3 billones y llegó a su punto más bajo en cinco años.

Un desangre de dólares

De junio de 2014 hasta la fecha, China ha perdido cerca de US$1 billón en reservas internacionales.

Una filtración de divisas que sería gravísima para cualquier economía que no tuviese las dimensiones gigantescas de la china.

Yuan chinoLas reservas chinas cayeron a menos de US$3 billones.

Pero, ¿es algo que debe preocupar a China, y por ende, al resto del mundo?

china bandera botonEn 2015 el banco central de China estuvo gastando reservas a un ritmo aproximado de US$100 mil millones al mes.

La sangría de divisas se ha ralentizado pero sigue siendo significativa.

Esa venta de divisas ha ayudado a mantener al yuan, la moneda nacional, en una posición más fuerte de lo que habría estado de otra manera.

Problema político

Las perspectivas de aumento de las tasas de interés en Estados Unidos y cierta inseguridad por el mercado interno han hecho que algunos inversionistas estén sacando dinero del país, lo que, en otras circunstancias, presionaría hacia una devaluación más fuerte de la moneda china.

YuanChina ha acumulado enormes reservas de divisas.
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Analistas sostienen que el gobierno chino ha venido buscando evitar una devaluación mayor del yuan.

Dicha devaluación intensificaría la inflación en el país, con los problemas políticos que eso representa.

También, muchos negocios chinos tienen deudas en dólares y manejar esas deudas con un yuan severamente debilitado podría llevar a la quiebra de algunas de ellas.

Además, al hacer más baratas las exportaciones chinas a Estados Unidos, una devaluación fuerte intensificaría el potencial de una guerra económica con la Casa Blanca. Especialmente dada la retórica beligerante contra Pekín de Donald Trump.

Por lo que China ha venido intentando una devaluación «ordenada» y gradual del yuan, que está resultando difícil de manejar.

Para lograr esto, Pekín vende dólares y compra yuan. Al aumentar así la demanda por el yuan, estos suben de precio y se contrarresta la tendencia a su devaluación frente al dólar.

No es ilimitado

La pregunta es cuánto más quiere China gastar de sus reservas internacionales.

El país asiático sigue teniendo las mayores reservas de divisas en el mundo. Pero una caída más pronunciada de sus reservas al ritmo actual, llevaría a nuevas dudas sobre el equilibrio macroeconómico del país.

Trump y yuanesTrump acusa a China de manipular su divisa.
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China ha venido regulando con más intensidad la salida de capitales y está reconsiderando algunos proyectos de inversión en el extranjero, para proteger las reservas.

Para América Latina, esto puede representar malas noticias si se tiene en cuenta que muchos países de la región han venido contando con las inversiones chinas como un motor de su economía.

China parece tener menos dinero para gastar en el extranjero y presumiblemente podría reducir el ritmo de sus inversiones en América Latina de continuar la actual tendencia de sus reservas.

Yuan devaluado

Pero sobre todo, el mundo estará pendiente de la capacidad de China para evitar una devaluación fuerte de su moneda.

El diario británico Financial Times citaba estaba semana a Yan Ling, economista de la firma China Merchants Securities, asegurando que haber caído debajo de la cifra de US$3 billones en reservas no era un motivo de alarma particularmente grave.

ShanghaiChina es la segunda mayor economía del mundo.
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«La gente no debería proecuparse demasiado», dijo Yan Ling.

Pero si en algún momento China decidiese que no tenía suficientes divisas para seguir defendiendo el valor de su moneda al ritmo actual, podría sobrevenir una devaluación más intensa del yuan.

Y eso intensificaría la inundación de productos baratos chinos, de la que se quejan muchas economías en todo el mundo.

Además, estaría acentuando la probabilidad de una guerra comercial entre Washington y Pekín, añadiendo aún más a las tensiones económicas y políticas que han venido creciendo entre esas dos capitales.

Por lo que muchos observadores en todo el mundo estarán haciendo fuerza para que los US$3 billones en reservas que le quedan al banco central chino sean más que suficientes para la tarea de evitar una caída abrupta del yuan.

Fuente: BBC Mundo, 15/02/17.


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USA, China y la hiperliquidez

febrero 15, 2017

Trump quiere que China baje el ahorro

Por Jorge Castro.

La causa fundamental del estancamiento de la economía mundial en los últimos 5 años fue el efecto depresivo provocado por el exceso de ahorro global sobre las oportunidades de inversión, revelado por las tasas de interés más bajas de la historia (0%/0.5% anual). Este exceso de ahorro se origina en Asia y, sobre todo, en China. El superávit de cuenta corriente combinado de las 4 principales economías asiáticas –China, Japón, Corea del Sur, Taiwán-, más el de las dos ciudades- estados (Hong Kong y Singapur), ascendió a más de US$700.000 millones en 2016, y casi 3/5 partes de ese total fue de China (US$ 350.000 millones).

El resultado de este extraordinario flujo de capitales ha sido un sistema financiero internacional con el mayor nivel de hiperliquidez de la historia. El total de capitales del mercado financiero global alcanzó a US$600 billones en 2010, 10 veces más que el valor del producto mundial de bienes y servicios (US$ 63 billones). Esta tendencia se aceleró en los últimos 6 años, con un PBI global que alcanzaría a US$90 billones en 2020 y un sistema financiero que treparía a US$900 billones.

El resultado de este cambio estructural –lo cuantitativo se ha tornado cualitativo-es que el capital ha dejado de ser un bien escaso y ha adquirido un carácter superabundante; y esto ha modificado las condiciones del proceso de acumulación global, hasta prácticamente eliminar las tasas de retorno sobre las inversiones de corto plazo, obligándolas a centrarse en las de largo plazo, que son el núcleo de la nueva revolución industrial.

usa y chinaChina se convirtió en la fuente principal de capitales del mundo de hoy, por encima de Europa y EE.UU., debido al hecho de que su tasa de ahorro doméstico ascendió a 48% del producto en 2016, 10 veces más que el promedio asiático y 20 veces más que el mundial.

Esto sucede cuando el ingreso per cápita de su población aumentó 8% anual el año pasado, por encima del auge del PBI nominal (6,7%); y esto hizo que el PBI se expandiera sobre la base del consumo domestico (70% del crecimiento en 2016).

El equipo económico de Donald Trump (Wilbur Ross, secretario de Comercio) presume que el déficit comercial global de EE.UU. (US$540.000 millones el año pasado) le inflingió una pérdida permanente de 3 puntos porcentuales del producto. Por eso, para volver a crecer a la tasa histórica de 3.5%/4% por año, EE.UU. necesita reequilibrar esa brecha negativa con sus 3 principales socios superavitarios, que son China (US$340.000 millones), Alemania (US$70.000 millones), y México (US$61.000 millones).

La segunda premisa del equipo de Trump es que la única forma de reequilibrar el comercio global estadounidense consiste en multiplicarlo, aumentando las compras en EE.UU. y duplicando o triplicando las exportaciones norteamericanas a los mercados de sus tres grandes socios – y competidores- superavitarios.

En el caso de China, que es una categoría aparte, esto equivale a reducir en términos macroeconómicos la tasa de ahorro doméstico, causa crucial de la magnitud de su superávit de cuenta corriente, y por su intermedio de la hiperlíquidez del sistema financiero internacional.

Lo que está en juego es que las dos mayores economías–EE.UU. y China- aumentan en forma simultánea las oportunidades de inversión. Para EE.UU. esto significa desatar la pasión inversora en un cuadro de desregulación generalizada e incentivo a la inversión.

Respecto a China, su principal contribución para superar el estancamiento global reside en reducir 8/10 puntos la tasa de ahorro doméstica, incentivando el consumo individual y multiplicando las importaciones. Es lo que está haciendo en los últimos 6 años, y exige la relación con EE.UU., tras la emergencia del fenómeno Trump.

Dice Oscar Wilde: “Nada convierte a una persona en más inteligente que la posibilidad de ser ejecutada en un plazo de dos semanas”.

Fuente: Clarín, 03/02/17.


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Caen las reservas de China

febrero 7, 2017

Las reservas de divisas de China alcanzan un mínimo de casi 6 años

Por Liyan Qi.
Sede de la dirección de la tasa de cambio en Beijing, China.
Sede de la dirección de la tasa de cambio en Beijing, China.
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china bandera botonBEJING (EFE Dow Jones) — Las reservas de divisas de China se situaron por debajo del nivel de los US$3 billones por vez primera en casi seis años debido a que el capital sigue saliendo de la segunda economía mundial, según los datos publicados el martes por el Banco Popular de China.

Las reservas se redujeron en enero respecto a diciembre en US$12.310 millones a US$2,998 billones, tras bajar en US$41.080 millones en el último mes de 2016. Los economistas consultados por The Wall Street Journal esperaban un descenso de US$1.000 millones en enero.

Se trata de la séptima caída mensual consecutiva de las reservas, que quedan en su nivel más bajo desde febrero de 2011, cuando totalizaban US$2,991 billones, según los datos del banco central.

El descenso indica que en enero se siguió registrando una salida del capital del país pese a los intentos del Gobierno por aumentar el control de los flujos y estabilizar el tipo de cambio del yuan, que subió en torno al 1% frente al dólar en el primer mes del año.

Un dólar más débil debería haber reducido la presión sobre el banco central para intervenir con el fin de defender el yuan y haber incrementado el valor en dólares de la cartera de divisas de Beijing, indicaron los economistas antes de conocerse el dato de reservas.

Si Estados Unidos aumenta las tasas de interés en marzo y da a entender que habrá más subidas en el futuro, se intensificarán los flujos de salida de capital de China, señalan los economistas.

Fuente: The Wall Street Journal, 07/02/17.

Más información:

Caen las exportaciones de China

¿Qué pasa en China?

Los efectos del crédito en China


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Donald Trump y Xi Jinping

enero 31, 2017

En globalización, Trump y China se parecen más de lo que se cree

Los presidentes de EE.UU. y China usan una retórica diferente pero sus visiones del mundo son similares.

 Por Greg Ip.
Xi Jinping, presidente de China, durante el Foro Económico Mundial.
Xi Jinping, presidente de China, durante el Foro Económico Mundial.
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El presidente de China, Xi Jinping, fue a Davos para alabar la globalización. El recién elegido presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue a Washington para enterrarla.

usa y china“Buscar el proteccionismo es como encerrarse en una habitación oscura”, dijo Xi en Davos a las agradecidas elites. Días después, Trump replicó: “La protección llevará a una gran prosperidad y fortaleza”. Steve Bannon, el principal estratega de Trump, sugirió comparar los discursos: “Son dos visiones diferentes del mundo”.

Pero las apariencias engañan. La primera semana de Trump en la Casa Blanca sugiere que sus visiones y las de Xi sobre el mundo podrían tener más en común de lo que parecen, lo que potencialmente puede representar malas noticias para el resto del mundo.

China nunca aceptó el modelo liberal occidental de la globalización, según el cual las fuerzas del mercado deben operar a través de las fronteras en gran parte libre de la interferencia de gobiernos nacionales. China subordina las fuerzas del mercado y las relaciones comerciales a la visión dominante del Estado sobre el interés nacional. Trump muestra un enfoque similarmente nacionalista del mundo: retiró a EE.UU. del Acuerdo Transpacífico de 12 naciones e impuso nuevas restricciones a la entrada de extranjeros, además de planear construir un muro a lo largo de la frontera mexicana y considerar imponer impuestos a las compañías que llevan su producción al exterior.

La orientación política fundamental de Xi es nacionalista, no globalista, dice Andrew Batson de Gavekal Dragonomics, una firma de investigación con sede en China. Eso también se aplica a Deng Xiaoping, que abrió China al mundo en 1979, dijo. Xiaoping apuntaba a todo lo que hiciera mejor a China sin ningún compromiso ideológico a la libertad de mercados o de comercio por sí mismas. “Xi está más bien en esa tradición. Su eslogan es realmente, hacer a China grande otra vez”.

Este punto puede encontrarse enterrado en medio de los tópicos y proverbios en el discurso de Xi en Davos: China ha seguido el “camino del desarrollo que le conviene” y se niega a “seguir ciegamente” a los demás.

Ese camino significó darle la bienvenida a la inversión extranjera y de paso usar la palanca de su gigantesco mercado para obtener una transferencia de experiencia y tecnología a las compañías chinas. Implicaba también el uso de subsidios, restricciones de licencias, compras gubernamentales y un sinnúmero de otras políticas para restringir la competencia extranjera con los campeones nacionales chinos, desde automóviles hasta tarjetas bancarias. Significaba también mantener el valor de su moneda bajo para sostener grandes superávits comerciales.

China ha reconsiderado el camino de las pasadas hegemonías económicas mundiales. Como escribió Ha-Joon Chang, un escéptico del libre comercio de la Universidad de Cambridge, Gran Bretaña no adoptó el libre comercio hasta el siglo XIX, cuando se había convertido en la indiscutible potencia económica mundial. EE.UU. mantuvo altos aranceles hasta después de la Segunda Guerra Mundial. Eso no prueba que el proteccionismo haya causado la industrialización. La inversión, los derechos de propiedad privada y la alfabetización fueron mucho más importantes. Pero el libre comercio es políticamente más fácil de vender desde una posición de fortaleza.

La globalización ha permitido a China industrializarse y sacar a millones de la pobreza, manteniendo la capacidad de favorecer a sus propias empresas en el país.

Un buque de carga en Hong Kong.
Un buque de carga en Hong Kong. 
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“A China le gustan las reglas actuales porque limitan a otros más que a ella”, dice Brad Setser, especialista en economía internacional del Consejo de Relaciones Exteriores. La pregunta, dice Setser, es si, al igual que hicieron antes Gran Bretaña y EE.UU., China está ahora “segura de su capacidad para competir y se ha graduado de la protección de la industria infantil. Yo lo creería más firmemente si China no persiguiera tan agresivamente una política industrial en áreas como los semiconductores y la aviación”.

Aunque China ha cumplido gran parte de los compromisos adquiridos en tratados internacionales, las empresas extranjeras se han vuelto menos optimistas en medio de barreras regulatorias, competencia con las empresas chinas y una aplicación cuestionable de la ley, según el Consejo Empresarial EE.UU.-China.

Con excepciones ocasionales, EE.UU. no ha apuntado a niveles a particulares de empleo ni al balance comercial, sino que buscó establecer reglas bajo las cuales sus empresas podrían competir libremente. El TPP, lanzado por George W. Bush y negociado por Barack Obama, no sólo debía promover el crecimiento, sino también consolidar las relaciones estratégicas y crear nuevos códigos transnacionales de conducta empresarial.

Trump puede estar señalando que esa era ha terminado. En su lugar, está emulando a China en el uso del apalancamiento del mercado estadounidense y el brazo fuerte del gobierno federal para extraer mejores términos de empresa por empresa y de país por país. Al igual que China, eleva la cohesión nacional por encima del argumento económico y de la aceptación humanitaria de más inmigrantes y refugiados, y al igual que China, aboga por la “no interferencia” en los asuntos de otros. “Es el derecho de todas las naciones a poner sus propios intereses en primer lugar”, dijo. “No buscamos imponer nuestro modo de vida a nadie”.

Está en duda si EE.UU. puede o no replicar el éxito de China. Beijing busca proteger nuevas industrias. Trump trata de preservar empleos bien remunerados en industrias maduras inherentemente vulnerables a la automatización o las importaciones. Las barreras extranjeras de represalia podrían afectar a los sectores más exitosos de EE.UU., como el software, la agricultura y los aviones. El tradicional compromiso de EE.UU. con las leyes y el debido proceso es incompatible con la simbiosis entre las empresas y el gobierno sobre la que se basa la “economía socialista de mercado” de China.

El que más pierde, sin embargo, es el resto del mundo. Eso es porque el mensaje no es que China sea ahora el guardián de una economía global abierta; es que nadie lo es.

Fuente: The Wall Street Journal, 30/01/17.

Comentario de EconomiaPersonal:

A decir verdad, los Estados nunca se caracterizaron por defender el Libre Comercio per se, sólo se han limitado a propugnar políticas específicas que creían que los beneficiaban.


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Hacia una Fase nacional de la globalización

noviembre 20, 2016

Fase nacional de la globalización

Por Jorge Castro.

Jorge CastroEl triunfo de Trump el 8 de noviembre está directamente vinculado al hecho de que una fase de la globalización ha terminado, y la que viene – que tiene sólo dos protagonistas, Estados Unidos y China –, recién comienza a esbozar sus trazos fundamentales.

A partir de 1980, las tecnologías del procesamiento de la información (IT) modificaron radicalmente el costo de las transmisiones – cayeron 20% por año –; y al permitir tomar decisiones estratégicas en tiempo real a escala global, impulsaron el surgimiento de las cadenas globales de producción, núcleo estructural de la globalización capitalista del siglo XXI.

Esta vía abrió a los países asiáticos el proceso de industrialización, ante todo a China; y este desarrollo industrial, impulsado por la inversión de las empresas transnacionales (ETN), rápidamente tuvo un impacto exportador (producción fragmentada + alto porcentaje de insumos importados por unidad de producto).

La combinación de tecnología de punta y los costos laborales más bajos del sistema, otorgó a la producción asiática una competitividad excepcional, y los niveles de rentabilidad más elevados de la historia del capitalismo.

El resultado fue el traslado de la industria trabajo-intensiva de los países avanzados a los emergentes; y esto coincidió con la mudanza que las ETN realizaron a China de su conocimiento más avanzado (gerenciamiento, marketing, diseño, know-how).

Así comenzó a aumentar la escala del valor agregado y la complejidad tecnológica de las exportaciones chinas, mientras surgía una diferencia de productividad de 9 a 1 entre el sector exportador y la industria nacional.

El punto de inflexión en la industrialización asiática – salto cualitativo – se produjo al incorporarse China a la OMC (2001). La fórmula alta tecnología/fuerza de trabajo china adquirió un carácter explosivo. Las exportaciones de la República Popular se duplicaron en valor cada 4 años (+30% anual) y 40% de sus colocaciones en el exterior fueron equipos de capital intensivos en conocimiento.

De esta forma se desplegó la convergencia estructural (alza de la productividad + auge del ingreso per cápita) del capitalismo chino sobre el norteamericano. En este período (2001-2009), China creció 11% anual, el PBI per cápita trepó 9% por año y la productividad se incrementó a un ritmo de 9,2% anual.

El superávit de cuenta corriente chino se transformó en esta etapa en el primero del mundo (11% del PBI/U$S 380.000 millones en 2007), y las reservas treparon a U$S 3,4 billones, triplicando al siguiente en orden de importancia, que es Japón con U$S 1,2 billones.

usa y chinaLa convergencia estructural de China se completó en 2009. Coincidió con la crisis financiera internacional de 2008. Allí se produjo el traslado definitivo del eje de la acumulación global del mundo avanzado al emergente (China a la cabeza constituida en categoría propia), y cambió la historia del mundo.

La contrapartida fue que EE. UU. se sumergió en un ruinoso proceso de desindustrialización, con la desaparición virtual de su industria trabajo-intensiva, sumada a la pérdida de 2,6 millones de puestos de trabajo manufactureros y a la emigración – fundamentalmente a México – de gran parte de la industria automovilística.

Ahora surge un nuevo sistema de producción global completamente horizontalizado, donde se compite sólo a través de la innovación y el capital es básicamente intelectual (inteligencia colectiva), mientras que los equipos de producción se vuelcan a la robotización.

Los únicos dos protagonistas – por ahora – del nuevo mecanismo de acumulación se han volcado en esta etapa de transición a una “fase nacional” para procesarlo. Uno lo hace con el liderazgo de Xi Jinping y el otro con Donald Trump.

El 8 de noviembre quizás tenga un significado histórico semejante al de China en la OMC, sólo que a una escala mayor, propia del gigante estadounidense.

Fuente: Clarín, 20/11/16.


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Caen las exportaciones de China

octubre 16, 2016

La caída de las exportaciones ensombrece el panorama económico de China

Las exportaciones del gigante asiático descendieron 10% en septiembre.

Por Liyan Qi.
Contenedores de carga en el puerto Yangshan Deep Water, en Shanghai.
Contenedores de carga en el puerto Yangshan Deep Water, en Shanghai. 

BEIJING (EFE Dow Jones) — Las exportaciones de China cayeron considerablemente en términos de dólares en septiembre respecto al año anterior debido a la debilidad de la demanda de bienes producidos por la segunda economía del mundo.

chinaLas exportaciones cayeron 10% interanual tras bajar 2,8% en agosto, informó el jueves la Administración General de Aduanas. El dato refleja que las ventas al exterior, otrora motor de crecimiento para el país, siguen lastrando la evolución económica de China.

La caída de septiembre representa el sexto retroceso consecutivo de las exportaciones y fue mucho peor de lo previsto por los 16 economistas consultados por The Wall Street Journal, que esperaban un descenso de 3,2%.

Por su parte, las importaciones bajaron 1,9% interanual tras crecer 1,5% en agosto. Los economistas esperaban un alza de 1%.

El superávit comercial de China se redujo en septiembre hasta US$41.990 millones desde US$52.050 millones el mes anterior, ligeramente por debajo de la previsión de US$52.300 millones.

“Estos datos son decepcionantes y subrayan que los fundamentos de la economía son todavía bastante débiles”, dijo Amy Yuan Zhuang, analista de Nordea Bank. “Esto añadirá nubes a las perspectivas de crecimiento”.

La expansión económica se ha estabilizado recientemente después de la decisión de Beijing de aplicar una política monetaria acomodaticia y de aumentar el gasto en infraestructura, pero esto oculta problemas más profundos que incluyen una inversión privada débil, un aumento de la deuda corporativa y un exceso de capacidad industrial generalizado, según economistas.

Fuente: The Wall Street Journal, 13/10/16.

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El impacto de China sobre el comercio global

octubre 2, 2016

China cambia el comercio global

El año pasado, 128 millones de turistas chinos viajaron al exterior y gastaron US$292.000 millones, o sea, US$8.870 por viaje y persona, superior al gasto de los turistas norteamericanos y alemanes.

Por Jorge Castro.

chinaEl comercio internacional muestra este año dos factores disruptivos: los servicios representan un porcentaje mayor que los bienes físicos en el alza del intercambio global; y es la primera vez que esto sucede en la historia del capitalismo desde la revolución industrial (1780-1840).

El Organismo de Naciones Unidas para el Comercio y Desarrollo (UNCTAD) señala que la suma de turismo, entretenimiento y servicios empresarios fue responsable de 62% del auge del comercio internacional en 2014, mientras que los bienes industriales representaron 38%. Esta pauta se repite desde entonces.

La proporción fue exactamente la contraria en 2013: la manufactura ascendió a 62% y a 38% los servicios. En el período 2006-2011, los servicios nunca superaron la barrera de 15% anual.

La segunda anomalía es que el volumen del comercio global aumentaría sólo 1,7% anual, por debajo del auge del PBI mundial (2,1% en el año / OMC). Es la primera vez que sucede desde 2001, cuando se incorporó China a la OMC. A partir de ese momento – y hasta 2010 –, el comercio internacional chino aumentó 30% por año, y convirtió a la República Popular en la primera exportadora mundial de manufacturas, eje del proceso de globalización.

El intercambio global de mercancías se expandió 1,1% anual en el primer trimestre de 2016 (en volumen), que implicó una caída de 30% respecto al año anterior; y desmintió la regla histórica vigente a partir de 1991 (caída de la Unión Soviética), que afirmaba que el comercio internacional crecía el doble que el PBI global, y se expandía al triple la inversión de las empresas transnacionales (ETN’s). Por eso más de 80% del intercambio mundial es hoy obra de las ETN’s integradas en las cadenas globales de valor.

Las importaciones de los países emergentes representaron 75% del incremento de las compras globales entre 2011 y 2013 (+6% anual). Pero a partir de 2014 las importaciones mundiales crecieron sólo 0,4% por año, y el capitalismo avanzado fue responsable del 91% del incremento.

EE.UU., Europa y Japón experimentaron en esta etapa situaciones recesivas o de bajo crecimiento. En el caso norteamericano, el PBI aumentó 1,1% anual en el segundo trimestre de 2016, el nivel más bajo en los últimos 6 años.

En este período 2009-2015, China dejó de crecer sobre la base del aumento del comercio internacional y el alza de la tasa de inversión. Así, el saldo neto de la cuenta corriente resultó nulo o negativo como contribución al crecimiento económico.

En cambio aumentó exponencialmente el turismo al exterior. El año pasado, 128 millones de turistas chinos viajaron por el mundo, y gastaron US$292.000 millones, con una inversión de US$8.870 por viaje y persona, por encima del gasto de los turistas norteamericanos y alemanes.

Hay una relación directa entre caída del comercio internacional y emergencia de una nueva revolución industrial (fusión digitalizada de la manufactura y los servicios), que ha provocado la eliminación definitiva del crecimiento industrial en los países emergentes sobre la base de la sustitución de importaciones, debido a su bajísimo nivel de productividad. Esto ha desatado intensos procesos de “desindustrialización” en los países de industrialización sustitutiva (caso Brasil).

Las exportaciones manufactureras del mundo emergente eran el principal canal de expansión del intercambio global en la etapa previa a la crisis financiera internacional 2008-2009.

China se ha convertido ahora – turismo mediante –, en la principal exportadora mundial de servicios, al tiempo que lidera, con EE. UU. y Alemania, la nueva revolución industrial. De ahí que los productos industriales de nuevo tipo que exporta posean un nivel de productividad 2 o 3 veces superior a los de la fase previa de producción manufacturera, debido a su mayor densidad tecnológica.

Todo indica que el papel mundial de China en el capitalismo avanzado recién comienza.

Fuente: Clarín, 02/10/16.

invertir no es un juego de azar

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¿Qué pasa en China?

septiembre 1, 2016

Pese a la tranquilidad del yuan, crecen las preocupaciones por China

El aumento del estímulo y una mejor comunicación del banco central han calmado a la moneda, pero siguen faltando medidas claves para la salud económica de la nación asiática.

Por Carolyn Cui en Nueva York y Lingling Wei en Beijing.
 

La calma de la moneda china está haciendo que algunos inversionistas se pongan nerviosos.

chinaDos veces en el último año, la caída repentina en el valor del yuan sacudió a los mercados mundiales, generando la preocupación de que una caída más profunda estaba a la vuelta de la esquina en tanto que los funcionarios chinos, tras años de crecimiento alimentado por deuda, trataban de orquestar un “aterrizaje suave” de la economía.

Desde entonces, el Banco Popular de China ha calmado las aguas mediante una mejora de las comunicaciones y el gobierno, en un intento por estabilizar el crecimiento, aumentó el estímulo. Al mismo tiempo, la decisión de la Reserva Federal de retrasar los aumentos de las tasas de interés en EE.UU. ha mantenido a raya el valor del dólar, aliviando así en parte la presión sobre el yuan.

Sin embargo, y repitiendo el refrán conocido por inversionistas de todo el mundo, los analistas están ahora preocupados de que el estímulo por sí solo no sea suficiente para poner de nuevo en marcha el crecimiento de China y para sostener indefinidamente al yuan.

Los indicadores fundamentales de la salud económica de China siguen deteriorándose, una señal para los escépticos de que el yuan sigue estando sobrevaluado y un recordatorio de los desafíos que enfrenta la segunda mayor economía del mundo.

“China ha hecho un buen trabajo anclando las expectativas del mercado y usando de todas las herramientas [disponibles] para estabilizar la economía, pero no ha solucionado los problemas subyacentes”, dijo David Loevinger, director gerente de TCW Group, que tiene US$194,600 millones de activos bajo gestión.

Desde la devaluación de agosto de 2015, el yuan se ha depreciado 6,9% frente al dólar, menos que la libra esterlina y el peso mexicano. Después de perder alrededor de US$800.000 millones de reservas, China ha logrado recientemente frenar la fuga de capitales.

Pero la estabilidad llegó “a costa del retraso de las reformas”, dijo Hung Tran, director ejecutivo del Instituto de Finanzas Internacionales. Para sostener el crecimiento, China ha postergado la reestructuración de sus empresas estatales, muchas de las cuales se ven afectadas por un exceso de capacidad y por la mala calidad de su deuda.

En junio y julio, la inversión privada en activos fijos cayó respecto de igual período del año anterior. Es la primera vez que esto ocurre en China por lo menos desde 2012.

Se trata de “un signo de pérdida de confianza empresarial (…) la gente está preocupada porque agregar más crédito ya no es eficiente”, dijo Claire Dissaux, economista de Millennium Global Investments Ltd.

Este retroceso refleja en parte los costos de la rápida acumulación de deuda que tuvo lugar en China desde la crisis financiera global.

La deuda total del país se ha elevado del 274% de su producto interno bruto hace un año a 298% ahora, según el IIF. El rápido aumento de la deuda tiende a estar asociado con la desaceleración del crecimiento debido a que aumentan los riesgos de una mala asignación de capital y de la cesación de pagos.

Abundan las señales de que tanto los consumidores como las empresas de China se están preparando para una mayor devaluación. Algunos exportadores han estado acumulando dólares y mantienen sus ganancias en el extranjero, una medida que según los analistas podría limitar la afluencia de moneda extranjera y dejar a los bancos cortos de fondos para prestar.

Fuera del país, los inversionistas son reticentes a invertir su dinero en bonos chinos y en otros activos denominados en yuanes a pesar de los esfuerzos del gobierno para atraer capital extranjero. Los bonos del gobierno chino cuentan con rendimientos mucho más altos que sus homólogos occidentales.

“La depreciación sigue siendo una gran preocupación para mucha gente”, dijo Larry Hu, economista para China de Macquarie Securities, un banco de inversión con sede en Sydney.

En los últimos meses, los movimientos del tipo de cambio en China han estado marcados en gran medida por el dólar. Cuando el dólar está débil, el Banco Popular de China ancla el yuan con la divisa estadounidense y la deja caer contra un grupo más amplio de monedas que incluye el euro, el yen, y el mismo dólar.

Pero cuando éste se aprecia, el banco central chino permite que el yuan se siga debilitando contra él, mientras se mantiene prácticamente estable respecto de la canasta. Este año, el dólar se ha debilitado más de lo que se ha fortalecido, lo que resulta en un yuan más débil frente a la canasta que frente al dólar.

Muchos dentro de China creen que se debería permitir que el yuan caiga más para acompañar la desaceleración de la economía, pero el banco central ha cuidado que esas depreciaciones sean lo suficientemente graduales como para no acelerar la salida de capitales.

Ya hay indicios de que las salidas de capital, que se habían suavizado a comienzos de año, están acelerándose de nuevo, en medio del debilitamiento del yuan. US$55.000 millones netos abandonaron China en julio, según Goldman Sachs Group Inc., en comparación con un estimado de US$49.000 millones del mes anterior.

El desafío de Beijing es cómo seguir quitando un poco de aire al yuan sin provocar excesivas salidas de capital y desestabilizar el mercado.

Dissaux cree que el mercado está subestimando el riesgo de depreciación del yuan frente al dólar. Los inversionistas en el mercado de yuanes esperan ahora que este se debilite 2% durante los próximos 12 meses, frente al 7% que estimaban a principios de año.

Los estrategas de Bank of America Merrill Lynch dicen en una nota reciente que el yuan sigue siendo vulnerable a la renovada fuga de capitales.

Sin embargo, aun los escépticos concuerdan en que el momento de un cambio en el mercado sigue siendo difícil de predecir.

“Los chinos van a hacer todo en [su] poder para mantener la estabilidad interna y externa” en el período previo a la cumbre del G-20 a principios de septiembre y a la incorporación del yuan a la canasta oficial de monedas de reserva del Fondo Monetario Internacional en octubre, dijo Eswar Prasad, ex funcionario de China en el FMI. “Es improbable que China misma sea una fuente de inestabilidad al menos durante los próximos tres a cuatro meses”.

La verdadera prueba para el yuan y para la política cambiara de Beijing llegará cuando el mercado empiece a descontar aumentos más agresivos de las tasas de interés de la Fed y el dólar reanude su marcha ascendente, dicen los inversionistas.

Altos funcionarios chinos han prometido en repetidas ocasiones mantener la estabilidad del yuan y no hacer devaluaciones que beneficien a China en detrimento de sus socios. Muchos dicen que es probable que China repita estos compromisos el mes que viene, cuando los líderes del Grupo de los 20 se reúnan en Hangzhou, una ciudad del oriente de China, para una cumbre.

“En teoría, una depreciación [del yuan] debería beneficiar a las exportaciones”, dijo un alto funcionario chino. “Pero no es una buena idea”, en parte porque el gobierno se ha comprometido a reequilibrar la economía apartándose de las industrias de exportación y orientándose hacia las empresas de bienes de consumo.

Cualquier cambio en la postura de los inversionistas hacia China tendrá probablemente un impacto profundo en los mercados financieros internacionales. En un nuevo informe titulado “Lo que puede afectar a la ‘calma china’”,” analistas de UBS Group AG dicen que una mayor presión devaluatoria sobre el yuan podría generar “una mayor aversión global al riesgo de los inversionistas”.

Fuente: The Wall Street Journal, 31/08/16.

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