La sequía y la realidad del derrame en la Argentina
Por Juan Carlos de Pablo.
La peor sequía en décadas, según los entendidos, está afectando al sector agropecuario en varias provincias argentinas. En el caso de la soja se espera una reducción de la cosecha superior al 20%. Esto tiene claras consecuencias, tanto para los productores como para todos aquellos que dependen de ellos. Lo cual pone sobre el tapete la cuestión del derrame. La tan criticada teoría del derrame no existe; en cambio, parecería que la realidad del derrame, y sobre todo su ausencia, se está haciendo sentir.
Al respecto entrevisté al norteamericano Sidney Weintraub (1914-1983), quien fue profesor en la New School for Social Research de Nueva York y en la Universidad de Pensilvania. Junto con Paul Davidson, fundó el Journal of Post Keynesian Economics. En una autobiografía publicada en 1983, sostuvo: «Los burócratas de las universidades solo se mostraban amables conmigo cuando llegaba el momento de solicitar dinero, es decir, siempre; no recuerdo ninguna tesis doctoral donde el alumno critique a su tutor sobre algún aspecto importante; ahora, en mi retiro, me reconforta pensar que mi próximo libro va a ser el mejor de los míos, más allá de lo que eventualmente piensen mis lectores. El optimismo no cuesta más y es psicológicamente mucho mejor que el pesimismo». Amante de la ironía, afirmó: «Según el análisis de correlación, puedo afirmar que gané la Segunda Guerra Mundial, porque hasta que yo entré en el servicio militar no estábamos venciendo y en cuanto terminé mi entrenamiento se dio vuelta la situación».
-Es curioso lo que está ocurriendo con la teoría del derrame. Tiene críticos furiosos, pero al parecer no existe…
-En efecto. Thomas Sowell lo planteó de manera contundente cuando dijo: «Desafío a que alguien señale a un economista -que trabaja en el sector público, la academia o en cualquier lugar que no sea un asilo para lunáticos- que alguna vez haya argumentado a favor de la teoría del derrame».
-A su entender, ¿qué es lo que está pasando?
-Con cierta frecuencia, quien pretende decir algo ridiculiza la posición contraria, fabricando una versión utópica o estúpida. ¿Eran Arthur Cecil Pigou y Dennis Holme Robertson, a los cuales John Maynard Keynes bautizó economistas clásicos, tan idiotas como los retrató en La teoría general? En el caso de la teoría del derrame ocurre lo mismo.
-Explíquese.
-No existe ningún trabajo teórico que sugiera que, como consecuencia del derrame, los ingresos de todos serán iguales, o que las casas de los jardineros y el personal doméstico que trabaja en las ubicadas en los barrios cerrados serán iguales a las de sus empleadores. De refutar una versión absurda de la teoría del derrame a negar la realidad del derrame hay una enorme distancia.
-Cuando pienso en el derrame inmediatamente me aparece el ejemplo de Alberto Olmedo.
-Excelente caso. El talentoso actor falleció el 5 de marzo de 1988, en Mar del Plata, cuando resbaló haciendo equilibrio en el balcón del departamento que alquilaba. Basta volver a ver una y mil veces la repetición de sus programas de televisión no solamente para volver a saborear su inolvidable chispa, sino también para prestarle atención al grupo que trabajaba con él. Por ejemplo, Javier Portales.
-¿Qué tiene que ver eso con el derrame?
-Que trabajaban con Olmedo actrices y actores formidables, pero sin iniciativa propia, y por ende sus carreras se frustraron por completo cuando el Negro dejó de derramar. Es un hecho que, desde el punto de vista de la iniciativa y la garra, algunos seres humanos lideran y otros acompañan.
-Volvamos a la Argentina 2018 y la sequía…
-Un pueblo o una ciudad que vive del campo, es decir, cuya demanda de alimentos, vestimenta, educación, diversión, compra de inmuebles, rodados y maquinaria depende de cómo les va a los dueños y los asalariados de los campos circundantes, están muy atentos a la realidad del derrame, y, sobre todo, de la falta de derrame. El papa Francisco que diga lo que le parezca sobre la teoría del derrame, pero los curas a cargo de las iglesias de esos pueblos mejor que ajusten sus gastos a los menores ingresos que van a tener.
-Somos un pueblo solidario.
-Sí, pero mucho más con los inundados que con los productores agropecuarios. ¿Cuánto recaudaría una colecta pública para ayudar a los propietarios de tierras que sufren la sequía? Nada.
-¿Están, como se dice, a la buena de Dios, entonces?
-Parcialmente. A través del Estado, el resto de los argentinos colaboraremos, porque se cobrarán menos impuestos y se prorrogarán los vencimientos de los créditos.
-Sufrir sequía existiendo el riego artificial…
-Distingamos entre la factibilidad técnica y la posibilidad económica. En los papeles, o quizás en la fantasía, sería posible regar de manera artificial toda la superficie cultivable de la Argentina. Pero esto para nada quiere decir que la operación resulte rentable; es decir, que la probabilidad de una sequía, y el daño correspondiente, compense el costo de instalar y mantener las instalaciones para el riego artificial. Algunas explotaciones agropecuarias instalan equipos de riego en una parte de su superficie.
Jordan Peterson. Un predicador contra la corrección política
Psicólogo y profesor canadiense, saltó a la fama global en enero de este año cuando arremetió contra los estudios de género y sugirió que las jerarquías de poder tienen base biológica y no cultural.
Por Gonzalo Garcés.
Es probable que exista, en la Argentina y en el mundo, una mayoría silenciosa que rechaza el progresismo cultural y la ideología de género, y que sin embargo no se reconoce ni en la derecha dura, ni en el conservadurismo religioso, ni en la nostalgia machista. Un indicio sería la popularidad repentina y arrolladora del psicólogo y profesor canadiense Jordan Peterson.
Peterson en diálogo con la periodista Cathy Newman, de la BBC. Subida a YouTube, la entrevista ya cuenta con siete millones de visitas. .
En enero de este año, Peterson, que presentaba su libro 12 Rules for Life, saltó a la fama cuando la periodista Cathy Newman, de la BBC, debatió con él con él temas como la brecha salarial entre hombres y mujeres, el carácter «cultural» del género y el uso del «lenguaje inclusivo». Newman señala que en Gran Bretaña las mujeres ganan un 9% menos que los hombres. ¿No es injusto eso? «Depende de las causas», responde Peterson. El salario promedio no lo determina solo el género sino también la edad, la ocupación, los intereses, las horas trabajadas, la personalidad. Profesiones como la enseñanza, la enfermería o la psicología (que generan menos ingresos) atraen a más mujeres, mientras que otras, como la ingeniería o la cirugía (que generan ingresos mayores) son elegidas por más hombres. Son opciones libremente asumidas, no resultado de una coacción; por caso, Suecia, quizá el país que más hizo para eliminar los condicionamientos de género, registra una proporción de 20 a 80 a favor de las mujeres en la carrera de enfermería, y la misma a favor de los hombres entre los ingenieros.
Este argumento no es nuevo, pero Peterson agrega su experiencia como psicólogo clínico, que incluye el coaching a mujeres que buscan mejorar sus ingresos. Los rasgos personales que predicen el éxito laboral son la inteligencia, la minuciosidad y la intransigencia. Los dos primeros son comunes entre hombres y mujeres; en cambio, las mujeres estadísticamente son más empáticas, lo que es un obstáculo a la hora de negociar aumentos de salario o categoría; Peterson elabora con sus clientas tácticas para privilegiar el propio interés e imponerlo. Esto suele permitirles triplicar sus ingresos en menos de un año.
Este enfoque no es inocente. Supone unas reglas de juego -en el trabajo, pero también en la existencia en general- que un jugador o jugadora experta puede usar a su favor, pero que no pueden cambiarse, a menos de caer en la tiranía.
En este punto Peterson se aparta, al mismo tiempo, del liberalismo puro y del progresismo por su concepción del poder. Por un lado, advierte que el poder en sus diferentes formas tiene una tendencia universal a concentrarse en unas pocas manos; esto es fuente de inestabilidad y puede ser catastrófico si no se rectifica. Por otra parte, el poder no dura mucho si no tiene un componente consensual: incluso entre los chimpancés, el macho dominante debe negociar con el resto o exponerse a ser despedazado por sus compañeros. El poder no deriva de la fuerza bruta, sino de la capacidad: un médico competente tiene poder real, un matón no. Pero este poder basado en la capacidad no es tan fácil de identificar.
Arquetipos biológicos
Peterson, que debe parte de su notoriedad a sus clases en YouTube sobre la Biblia, sostiene que los dioses y héroes de los mitos religiosos, igual que los personajes clásicos de la literatura y la leyenda, son arquetipos generados por la biología. Las jerarquías de poder que aparecen en todas las religiones, por caso, no son constructos culturales diseñados (como sostiene la teoría de género) para oprimir; esas jerarquías aparecen como un instrumento de supervivencia ya entre los crustáceos. Las langostas hembra seleccionan a los machos en lo alto de la jerarquía, por la razón de que así su progenie tiene mejores chances de sobrevivir. Ese proceso de selección es el origen de la figura del héroe: desde Hércules hasta Pinocho, desde Noé hasta la Bella Durmiente, el héroe es aquel que supera los obstáculos que la naturaleza -no por nada figurada, típicamente, bajo forma femenina- le opone en su camino hacia la cima de la jerarquía. Nuestras creencias, desde los relatos judeocristianos hasta best sellers como Cincuenta sombras de Grey, no construyen esa realidad, apenas enseñan a lidiar con ella.
Esto no significa, para Peterson, que la naturaleza sea algo bueno. Su nuevo libro, aunque ya desde el título adopte el perfil de la autoayuda, se aparta de los exponentes más notorios del género por su pesimismo filosófico. Como el progresismo, como el ecologismo, la autoayuda es un optimismo: somos esencialmente buenos, el mundo natural es el paraíso y la cultura nos corrompe. Peterson -cuyos referentes son Nietzsche, Dostoievski, Jung y Freud- piensa justo lo contrario. La vida es naturalmente dolorosa, las desgracias son inevitables y el único paraíso es la infancia, lo que equivale a decir que comer del Árbol del Conocimiento, es decir crecer y ser expulsados del paraíso, es no solo inevitable, sino necesario para acceder a la conciencia.
Estas ideas solo podían enfrentar a Peterson con la ideología de género, que postula que la división binaria de los géneros es un constructo cultural y un dispositivo de opresión. Esta ideología no es privativa de la izquierda política; al contrario, su mejor aliado son las grandes corporaciones. Peterson evoca el caso de James Damore, el ejecutivo de Google que fue despedido en agosto de 2017 por hacer circular un escrito en el que cuestiona la idea de que todas las diferencias entre hombres y mujeres son producto de la cultura.
Política y género
La ideología de género también permea a la política. En junio de 2016, el senado de Canadá aprobó una enmienda a su Código Penal dirigida a combatir la discriminación de género; incluye la obligación legal, para los profesores y otros funcionarios públicos, de dirigirse a los transexuales mediante pronombres alternativos: zhe en lugar de she, o zir en lugar de he. Peterson declaró públicamente que se negaría a usarlos. «Hace cuarenta años que estudio la historia de los autoritarismos», dijo, «y todos empezaron con el intento de controlar el campo lingüístico e ideológico. No pienso usar palabras inventadas por personas que proceden de esa forma». Aclaró que si un estudiante transexual se lo pidiera, se dirigiría a él o ella según su preferencia. Pero sostiene que la pretensión de regular desde el Estado la identidad de género es un instrumento usado por construccionistas sociales radicales para silenciar a sus oponentes. La ideología de género, según Peterson, usa a las minorías como escudos humanos mientras avanza sobre la libertad de expresión y aumenta la injerencia del Estado sobre la vida privada.
Su tesis es que a fines de los años 70, con el «socialismo real» desprestigiado por las experiencias de la China de Mao o la Camboya de los Jemeres Rojos, intelectuales posmarxistas como Jacques Derrida reemplazaron la oposición entre burguesía y proletariado por el antagonismo entre raza y raza, género y género, grupo y grupo. En esta concepción no hay interés común, lo que convierte a la democracia en un agregado de lobbies enfrentados por sus despojos; no hay lenguaje común, lo que vuelve imposible la idea de diálogo; no hay individuo fuera del grupo identitario, lo que vuelve irrisoria la idea de libertad. No hay ni siquiera hechos objetivos, solo interpretaciones. Esto permitió a la feminista radical Andrea Dworkin declarar que los Principia Mathematica de Isaac Newton son «un manual de violación»; también, podríamos agregar, lo que permite suponer que reemplazar los indicativos de género por una x o escribir, como en cierta pintada porteña, «No te avergüences de tu cuerpa», son pasos hacia la iguadad. Para Peterson, el posmodernismo, que pasó del claustro universitario al mainstream, socava el método científico, el contrato social y el Estado de Derecho.
¿Cómo calificar a Peterson? Por un lado, es un crítico de la cultura embarcado en un proyecto intelectual tan ambicioso que cabe preguntarse si es posible: tender un puente entre razón y creencia, entre biología y religión. No es el único: uno puede pensar en libros como La evolución de Dios, de Robert Wright. Pero el temperamento de Peterson es más cercano al de un predicador secular. En la entrevista con Newman, que lleva siete millones de vistas, declara que su trabajo se dirige, en gran medida, a los jóvenes frustrados y deprimidos porque las sociedades occidentales no tienen nada para enseñarles, salvo que pertenecen a una casta opresora y que deben avergonzarse. «La mayoría de estas personas no han escuchado una palabra de aliento en toda su vida», dice. «De lo contrario, ¿por qué diablos iban a necesitar sacarla de una clase en YouTube?». De todas las preguntas que plantea Peterson, no es la menos interesante.
El socialismo es la fanática insistencia en el error sostenido en la mentira
Hay dos tipos de socialismo, los que han colapsado y los que colapsarán.
Por Guillermo Rodríguez González.
Lenin definió el paso del capitalismo al socialismo por el momento en que el Estado toma los “centros de comando” de la economía. .
El socialismo se pudiera definir como la terca insistencia en el error. Se ha intentado de una u otra forma desde mucho antes de lo que a sus partidarios les gusta admitir, siempre contra viento y marea, para siempre fracasar, dejando montañas de cadáveres entre la inconmensurable destrucción material y moral de las sociedades sobre cuyas ruinas se enseñoreó.
Sus partidarios siempre dirán que lo que ya colapsó “no era socialismo”. Y que sí lo es, lo que todavía no ha colapsado. Eso dirán, hasta que colapse finalmente sin remedio. Entonces insistirán con la misma acomodaticia convicción en que “no era socialismo”. Como para sostenerse tercamente en su error deben insistir recurrentemente en la mentira, su socialismo será el error sostenido en la mentira.
¿Pudiera ser cuestión de grados? Hay sociedades en que la idea socialista se aplica parcialmente, causando daño limitado. De restar suficientes elementos capitalistas para diluir el veneno socialista en un sistema mixto, aparentarán –por algún tiempo– algo tan mítico como un “socialismo exitoso”. Pero siempre habrá dos mentiras en eso:
No son socialismos plenos –como aquellos en los que el socialismo prevalezca clara e indiscutiblemente sobre lo poco de capitalista que pudiera subsistir sojuzgado– sino sistemas mixtos con mucho y muy importante contenido capitalista. Su parte socialista es únicamente un lastre que desacelera y entorpece la productividad de la parte capitalista.
No se puede sostener por demasiado tiempo un contenido importante de socialismo en un sistema mixto, sin que la distorsión de los incentivos termine por debilitar severamente la parte capitalista remanente, al punto que no pueda producir más de los que la parte socialista destruye. Todo supuesto “socialismo exitoso” eventualmente dejará de ser socialista, o de ser exitoso.
La idea socialista
Pero ¿Cuál es la idea central del socialismo? ¿La que sería indiscutiblemente común a todas sus variopintas versiones? En eso ha sido útil la definición del revolucionario aristócrata que impuso el primer socialismo que retuvo el poder por décadas: Vladimir Uliánov (Lenin). Poco conocido, y algo que fue secreto de Estado soviético, es que los Uliánov eran miembros de la baja nobleza; como poco conocido es que Lenin al tomar el poder en Petrogrado se propuso apenas mantenerlo más tiempo que la efímera Comuna de París.
Muy conocido es que definió el paso del capitalismo al socialismo por el momento en que el Estado toma los “centros de comando” de la economía. Es discutible que sería, o dejaría de ser, un “centro de comando” de la economía. Pero establece el primer punto en el que el control de medios de producción por el Estado hace a una economía socialista.
La inviabilidad del socialismo
Ludwig von Mises, el primer economista que explicó la radical e irresoluble inviabilidad económica del socialismo como sistema económico, consideraba que: “El socialismo es el paso de los medios de producción de la propiedad privada a la propiedad de la sociedad organizada, el Estado”, aclarando que “si el Estado se asegura una influencia cada vez más importante sobre el objeto y los métodos de la producción, si exige una parte cada vez mayor del beneficio […] al propietario […] sólo le queda […] la palabra propiedad, vacía de sentido, pues la propiedad misma ha pasado enteramente a manos del Estado.” Son similares las definiciones de socialismo de Mises y Lenin.
El economista Friedrich von Hayek profundizó esa teoría de la inviabilidad del socialismo de Mises –concentrada en la imposibilidad del cálculo económico en un sistema que impide la formación de precios– llegando al problema general de la imposibilidad de transmitir conocimiento disperso por un sistema que al intentar centralizarlo impide su formación misma. En La fatal Arrogancia, explicó al socialismo como error de hecho.
Resultó inmediatamente obvio que tal error es común a todo socialismo: de utopías filosóficas de la antigüedad, y variantes religiosas en diferentes civilizaciones, a milenarismos comunistas medievales y renacentistas, socialismos cristianos y socialismos ateos, apoyados en totalitarios dogmas de fe para autodenominarse científicos. Con socialismos voluntarios, de falansterios de Fourier a Kibutz israelíes. O totalitarias y brutales variantes neopaganas del siglo pasado –como el nacional-socialismo alemán. Hasta la parte folclórica y malcriada del socialismo occidental contemporáneo. Y el casi infinito etcétera.
Hayek abrió –y recorrió– camino a las raíces de la maligna idea socialista. Estableció algo común a todas sus variopintas versiones: La pretensión –imposible– de reconstrucción voluntariosa e integral del orden social completo. En sus propias palabras, los partidarios de la idea socialista: “perciben la realidad de manera distinta […] y erran en cuestiones de hecho” debido a que simplemente tienen “una falsa apreciación […] de cómo la información requerida surge y es utilizada por la sociedad.”
Desconocer, negar o pretender superar, que la naturaleza dispersa, circunstancial y subjetiva de la información exige la decisión descentralizada para la armonía del orden evolutivo de la sociedad compleja, es lo que él bien llamó la fatal arrogancia del socialismo.
Hayek también nos reveló que ese error de hecho socialista partía de la atávica aspiración de imponer al complejo y descentralizado orden espontaneo de la sociedad civilizada, el simple orden centralizado del igualitarismo primitivo. Cómo Schoeck reveló que es la envidia, el ancestral elemento instintivo que está en la raíz de esas erróneas creencias y primitivas pretensiones socialistas. Entenderlos es vital para comprender cómo y por qué ese error sostenido en la mentira, depende de la fanática –y radicalmente falsa– creencia en el bien transcendente y total de la idea socialista. Porque así justifican los socialistas, sus pequeñas miserias a sus grandes crimines, fracasos y mentiras.
—Guillermo Rodríguez González es investigador del Centro de Economía Política Juan de Mariana y profesor de Economía Política del Instituto Universitario de Profesiones Gerenciales IUPG, de Caracas, Venezuela. Síguelo en @grgdesdevzla
10 razones para que tus hijos dominen las matemáticas
Por Berta González De Vega.
¿Por qué es tan importante que tus hijos pierdan el miedo a las matemáticas? Más allá de las calificaciones del colegio, dominar las matemáticas es una enorme ventaja para cualquier persona, y comenzando desde niños todo se hace mucho más fácil. Te presentamos diez razones para que tus hijos dominen las matemáticas.
1) No fracasarán en el colegio. No es ningún secreto que la matemática es la asignatura que más se atraganta a los niños. Muchos acaban encontrándolas aburridas y no las entienden y eso acaba siendo el primer paso hacia el fracaso escolar. Los cimientos para entender las matemáticas se ponen en primaria porque, si los alumnos llegan a secundaria con miedos y dudas, acaban cayendo por el barranco del álgebra. Por lo general, si los niños van bien en mates, tampoco sufren con el resto de las asignaturas.
2) Serán niños con autoestima alta. Obviamente, este punto está relacionado con lo anterior. Los alumnos que no tienen problema con las matemáticas, tienen más confianza en sí mismos, más seguridad. Cualquiera con nociones en psicología infantil sabe lo importante que esto. Las matemáticas serían así como una vacuna contra el acoso escolar.
3) Serán ciudadanos menos manipulables. Si los niños dominan las matemáticas, será más difícil que, de mayores, se traguen discursos en los que se manipulan datos, se camuflan estadísticas y se calculan mal los porcentajes. Serán entonces ciudadanos más críticos hacia los discursos y la propaganda. O sea, como cuenta en esta entrevista el matemático Antonio Córdoba, “el aprendizaje de las matemáticas hace ciudadanos más libres”. Eso incluye que puedan ser más hábiles con sus finanzas personales, aceptando o rechazando condiciones de los bancos, de empresas de dinero instantáneo u ofertas de todo tipo. Los tratos se ven mejor sabiendo de números.
4) No dirán “se me dan mal las matemáticas” a sus hijos. Esa frase es una de las que más daño ha hecho a la enseñanza de las matemáticas. Hay familias en las que se percibe que el ser bueno o malo con los números es algo genético, hereditario, cuando es cuestión de que se enseñen bien o mal. Si sus hijos son buenos manejando operaciones con números, no podrán transmitir esa falsa creencia en su familia.
5) Apreciarán otra belleza del mundo. Quien consigue entender el lenguaje matemático tiene una capacidad de ver otra belleza en el mundo que para los demás está oculta. Hay matemáticas en una ola que rompe, en la simetría de las hojas de los árboles, en una cometa que se eleva en el cielo, en la formación de filas de hormigas. “Hay un mundo secreto ahí fuera. Un universo oculto, paralelo, de belleza y elegancia, intrincadamente conectado con el nuestro. Es el mundo de las matemáticas. Y a la mayoría de nosotros nos resulta invisible”, dice Edward Frenkel en su libro Amor y Matemáticas.
6) Tendrán más oportunidades laborales.En un mundo cada vez más tecnológico, las profesiones con más futuro tienen una base muy matemática. Pero, con la programación y el manejo del Big Data, hay otras más tradicionales donde también es importante saber de números, como la medicina, por ejemplo o el diseño de infraestructuras. En empresas de internet, los conocimientos sobre algoritmia son importantes. Hemos puesto ejemplos en varios posts, desde la lucha contra el ébola, hasta el matemático detrás del éxito de Netflix, o para el uso de la policía.
7) Se les abrirá la mente. Quien nada sabe, también desconoce su propia ignorancia y, si se manejan bien los números, se quiere saber más. De todo, no sólo de matemáticas. Porque el espíritu crítico no deja de ser el científico, el que se pregunta el por qué, el que establece una hipótesis, lo intenta y falla. Y, ese proceso que acaba retando a la cabeza, acaba siendo divertido. Todos recordamos a algunos compañeros de colegio muy buenos con los números, pintando con un lápiz en un mantel de papel alguna posible resolución de problemas. Y la sensación de no ser capaz de pillarlo, como si fuera un chiste demasiado sofisticado.
8) Dominarán un lenguaje universal. Nos dicen que el inglés, con razón, es el lenguaje en el que se mueve el mundo de los negocios y el de la ciencia. Es verdad. Y el verdadero lenguaje universal son las matemáticas, por eso, en las universidades de prestigio en EEUU pueden haber enseñando asiáticos que no son muy buenos con el inglés, pero sí lo son con las matemáticas. Con ellas, es fácil moverse por el mundo, algo que está muy bien cuando las fronteras se diluyen para muchos trabajos.
9) Podrán cambiar el mundo. No queremos decir que sean la única manera, pero: mentes curiosas, libres, con la base científica precisa, con ganas de aprender más, tienen más posibilidades de descubrir algo que impacte de verdad en el mundo, que lo cambie a mejor.
10) Tendrán todas las puertas abiertas. El mundo necesita de periodistas, abogados, poetas, filólogos, historiadores y psicólogos, por ejemplo, y en ninguna de esas profesiones hace daño ser bueno en matemáticas. Sin embargo, si los números dan miedo, lo más posible es que haya que renunciar a estudiar muchas carreras para los que se precisan.
Creemos que son razones más que suficientes. Nunca nos habíamos sentado a escribirlas. Y mira que llevamos posts sobre la educación y las matemáticas. Esperemos que hayan sido suficientes para provocar una ligera reflexión sobre lo importante que es para sus hijos no tenerle miedo a los números. Nosotros ayudamos para evitar que se les atraganten. Aquí estamos.
Una ola de innovación atraviesa el agro de los «farmers»
En el contexto de un negocio agrícola en el que se achicaron los márgenes, las compañías se fusionan e invierten para lograr mayor eficiencia.
Por Jorge Castro.
La agricultura de precisión, con sensores y drones, y a es decisiva para lograr más competitividad y aprovechar mejor los insumos. .
Los ingresos de los productores agrícolas norteamericanos cayeron más de 50% en los últimos 3 años, mientras que el precio de la tierra y los impuestos a la propiedad aumentaron 30% promedio en los estados del Medio Oeste, con epicentro en Nebraska, Iowa, y Kansas, corazón de la producción agroalimentaria de Estados Unidos, la primera y más avanzada del mundo.
Al mismo tiempo, las grandes trasnacionales estadounidenses del negocio agroalimentario –Cargill, ADM, Bunge- experimentaron una disminución neta de más de 30% en sus ganancias corporativas como consecuencia de la caída de los precios de los commodities agrícolas.
Esto sucede cuando las tres grandes del negocio agroalimentario norteamericano se ven forzadas a aumentar sus inversiones de capital para satisfacer una demanda mundial que se intensifica cada vez más, proveniente ante todo de China y los países del sudeste asiático.
Allí la nueva clase media reclama más y mejores alimentos, a través de un boom de consumo crecientemente sofisticado, que sumó más proteínas cárnicas y más lácteos. Además crece a un ritmo acelerado la migración del campo a las grandes ciudades, una tendencia que también influye en la demanda de alimentos.
Con cada nuevo evento biotecnológico, los cultivos logran mayor potencial de rinde y sustentabilidad.
Esto ha desatado entre las grandes trasnacionales, debido a la combinación de bajos precios de los commodities y exigencias de mayores inversiones de capital, un proceso de concentración y consolidación absolutamente imparable.
El titular de Dow Chemical ha explicado las razones de su fusión con Dupont, la otra gran compañía química norteamericana: “He visto muchos cambios en la industria agrícola de Estados Unidos, pero nunca como el mercado agrícola de los últimos 3 años, donde los ingresos de los farmers han caído 55% desde 2013”.
Esto significa que la única forma en que los farmers pueden aumentar sus ingresos es a través del alza de la productividad, y esto requiere, ante todo, nuevas tecnologías a menores costos.
De ahí la fusión entre las compañías Dow Chemical y Dupont, y el proceso generalizado de concentración y consolidación de la industria agroalimentaria en Estados Unidos y en el mundo.
La lógica económica que fundamenta esta ola de compras y fusiones es disminuir los costos de producción mediante un aumento de la escala y un alza sistemática de la eficiencia.
De esa manera, mediante los ahorros obtenidos por el recorte de los costos de producción, las compañías trasnacionales apuestan a aumentar las inversiones de capital, y en especial los gastos en inversión y desarrollo (I&D) científica y tecnológica, cuya magnitud (exigencias de capitalización) se ha más que duplicado en los últimos 20 años.
Las trasnacionales estadounidenses, además del proceso de consolidación y concentración en el que están inmersas, destinan ahora una parte creciente de sus inversiones de capital a la compra de start ups agrícolas de alta tecnología, que encabezan el proceso de innovación del sector agroindustrial y se caracterizan por su extraordinaria capacidad disruptiva (la aptitud para la “destrucción creadora”).
Monsanto y Syngenta destinaron el año pasado más de 25% de sus inversiones de capital a la compra de high tech de alta tecnología, frente al porcentaje de 7% que alcanzaron en 2016. Este año esa pauta se elevaría a más del 50% del total de sus gastos de capital Aquí está en juego lo esencial del negocio agroindustrial mundial en el siglo XXI.
¿Por qué estudiar álgebra? Si eres padre es una pregunta que sin duda has oído cuando tus hijos estudian el tema. Si eres un estudiante es muy natural preguntar, ¿Cuál es el punto de aprender álgebra?
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¿Qué es el álgebra?
El álgebra es la rama de la matemática que estudia la combinación de elementos de estructuras abstractas acorde a ciertas reglas. Wikipedia.
Después de todo, toda la matemática que aprendimos durante nuestro crecimiento como la adición, multiplicación, decimales, fracciones y afines, parece tener un significado concreto. Todos estos conceptos tratan con números de una manera u otra y por eso podemos envolver nuestro cerebro más fácilmente acerca de los conceptos. Yo puedo tomar 6 lápices y darle 2 a un amigo y usando las matemáticas puedo saber cuántos lápices quedan en mi mano. Podemos imaginar situaciones donde las matemáticas básicas nos sirven bastante bien.
En resumen, las matemáticas básicas se ocupan de los números. Como a todos se nos enseña a contar desde temprana edad los conceptos de matemática básica, aunque desafiante al principio, parece tener valor práctico incluso para los niños.
Entra el Álgebra. De repente nos piden lidiar no solo con los cómodos números sino también con letras. Y no termina con esto. Empiezas a ver paréntesis y exponentes, y todo un popurrí de símbolos que parecen no tener ningún sentido. Este simple hecho, más que cualquier otro hacen que muchas personas no quieran nada con el Álgebra. Al principio se te pide que aprendas ciertas reglas sobre como calcular el Álgebra. Debes aprender cuales pasos debes hacer antes que otros, y que si lo haces de manera inversa tendrás resultados equivocados.
Esto conlleva a la frustración. Con la frustración, sigue la desesperación a corto plazo. Y los pensamientos comienzan: “¿Por qué necesito aprender esto?”, “¿Cuándo utilizaré esto en la vida real?”
Sin embargo, lo que debes recordar es que las matemáticas básicas también están plagadas de reglas y símbolos especiales. Por ejemplo, los símbolos “+” y “=” fueron en un tiempo extraños para todos nosotros. En la adición, el concepto de adicionar fracciones está lleno de reglas especiales que debemos seguir. Cuando sumamos 1/3 + 1/3 por ejemplo, tu mantienes el común denominador y sumas el numerador, entonces 1/3 + 1/3 = 2/3. El punto aquí es que cuando comienzas a aprender Álgebra puede parecer abrumador con las reglas que debes aprender.
Aprender álgebra
Aprender álgebra es algo que todos podemos alcanzar, solo necesitas tomar las cosas un paso a la vez y aprender las reglas básicas antes de moverte hacia los temas avanzados.
Pero esto no responde la pregunta “¿Por qué debo aprender algebra?” es una pregunta difícil, la respuesta más sencilla es que el álgebra es el comienzo de un viaje que te da las habilidades para resolver problemas más complejos.
¿Qué tipo de problemas puedes resolver usando solo las habilidades adquiridas con el álgebra?. Te invito a tomar este viaje conmigo de regreso a tu infancia. Todos hemos ido al patio de juegos y la hemos pasado bien el balancín o sube y baja, la rueda y el tobogán. En una época todos nos sentíamos fascinados con estos paseos al patio de juegos, pero el álgebra puede ayudarte a entenderlos. La física de todos estos aparatos del patio de juegos puede ser completamente entendido usando solo álgebra. No se requiere cálculo. Por ejemplo, si te sabes el peso de la persona que está arriba del tobogán y te sabes la altura del tobogán podrías calcular aproximadamente cuán rápido estaría viajando cuando salga de la parte inferior del mismo.
En el sube y baja, digamos que una persona está sentada en un extremo y tú sabes su peso. Quisieras sentarte al otro lado del balancín, pero no al extremo sino más bien en el centro frente a tu compañero entre el asiento y el pivote. Usando álgebra podrás saber que tan pesado debes estar para lograr el equilibrio.
Apartándonos un poco de los equipamientos del patio de juegos, como niños nos sentíamos atraídos por la forma mágica como los imanes se atraían unos a otros. Usando el álgebra podrías calcular cuanta fuerza necesita un imán dado para atraer a otro imán.
Hay muchos ejemplos alrededor de nosotros en cosas de nuestro día a día que podrías entender usando solo herramientas de álgebra. Si tu lanzas una piedra desde el techo de una casa, ¿cuánto tiempo tardaría en llegar al piso? Si lanzas una roca 100 veces más pesada desde el techo de la misma casa, ¿cuánto tiempo tardaría en llegar al suelo?. Si de alguna manera subes al techo de la casa una excavadora y la dejas caer, ¿cuánto tiempo tardará la excavadora en llegar al piso?. La respuesta para los tres casos es que tomará la misma cantidad de tiempo en tocar el suelo, el tiempo de caída libre depende solo del campo gravitacional de la tierra (que es el mismo para todos nosotros) y de la altura del techo desde donde dejes caer. A pesar de que la excavadora es más pesada que las rocas, todas caen a la misma velocidad.
La mayoría de las personas cree que aprender sobre temas mucho más “avanzados” tales como la propulsión de un cohete o la teoría de la relatividad de Einstein requiere de una matemática mucho más avanzada que el álgebra. Es cierto que las matemáticas avanzadas son necesarias para entender este y otros temas más complejos. Sin embargo muchos de sus principios fundamentales se pueden entender usando las herramientas del álgebra. Por ejemplo, la ecuación que describe como una astronave orbita la tierra solo involucra álgebra.
Además, gran parte del tema central de la teoría de la relatividad de Einstein puede ser entendido con álgebra. Por ejemplo, resulta que si estás viajando en una nave espacial cerca de la velocidad de la luz, el tiempo se ralentiza para ti en relación con tus amigos en la tierra. En otras palabras, si viajaras en una nave espacial cerca de la velocidad de la luz por algún tiempo, y regresaras a la tierra, te darías que cuenta que tú has envejecido muy poco mientras que tus amigos en la tierra habrían envejecido mucho más. Albert Einstein llamó a este fenómeno Dilatación del tiempo y puede ser fácilmente calculado usando sólo álgebra. Este fenómeno no es un efecto teórico, en realidad se ha medido muchas veces. De hecho, el sistema satelital de GPS que las fuerzas militares y policiales utilizan deben tener en cuenta los efectos de la dilatación del tiempo o de lo contrario el sistema no funcionaría en lo absoluto porque los satélites se mueven en órbita alrededor de la tierra a una velocidad mucho menor que la velocidad de la luz, el tiempo de dilatación involucrado es muy pequeño pero debe ser tomado en cuenta o el sistema no funcionaría.
Ahora, debes estar pensando “nunca aprenderé a calcular cosas como esas en mi clase de álgebra”, esto es cierto. Todas estas aplicaciones de las que hemos estado hablando se conocen como el estudio de la física. Si tuvieras que reducir el concepto de física en una frase, sería “La física se trata de estudiar el mundo que nos rodea utilizando las matemáticas como una herramienta”.
Simple, toma toda la matemática que has aprendido como una herramienta para aprender el mundo que nos rodea, y créeme, apenas hemos rasgado la superficie para entender cómo funciona el mundo.
Así que trata de no pensar en el álgebra como una aburrida lista de reglas y procedimientos que debes memorizar. Considera el álgebra como una puerta para explorar el mundo.
Infobae accedió a un amplio análisis internacional del potencial impacto a largo plazo de la automatización. La investigación se basó en el análisis de las tareas y habilidades involucradas en los trabajos de más de 200.000 trabajadores en 29 países.
Por Víctor Ingrassia.
Un informe internacional sobre el potencial impacto de la automatización nos lleva a hacernos una pregunta a mediano y a largo plazo: ¿Los robots robarán nuestros empleos?
La investigación de PwC se basó en el análisis de las tareas y habilidades involucradas en los trabajos de más de 200.000 trabajadores en 29 países.
La consultora internacional identifica tres «oleadas» de automatización entre el presente y mediados de 2030 y el impacto que tendrán en los trabajos. La educación será un factor clave de riesgo, ya que los humanos menos instruidos estarán en mayor peligro a largo plazo.
Un robot mayordomo, programado para ayudar en las tareas del hogar, exhibido en CES 2018.
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En promedio, la proporción de empleos con alto riesgo potencial de automatización se estima en sólo un 3% a principios de 2020, pero se eleva a casi un 20% a fines de 2020, y alrededor de un 30% a mediados de 2030.
Las tres olas
La ola algorítmica ya está en marcha e implica la automatización del análisis de datos estructurados y tareas digitales simples, como la calificación crediticia. Esta ola de innovación podría llegar al punto de madurez a principios de 2020.
Inteligencia artificial y visión de reconocimiento en 3D, además de movimentos propios, tiene el nuevo robot ITRI que juega al Scrabble.
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La segunda ola de expansión también se encuentra en marcha, y es probable que llegue a su punto máximo de madurez en 2020. Se centra en la automatización de tareas repetibles y el intercambio de información, así como en el desarrollo de drones aéreos, robots en almacenes y vehículos semiautónomos.
En la tercera ola de autonomía, que podría llegar a su madurez a mediados de 2030, la IA (inteligencia artificial) podrá analizar datos de múltiples fuentes, tomar decisiones y realizar acciones físicas con poca o nula participación humana. En esta fase, por ejemplo, los vehículos no tripulados completamente autónomos podrían desplegarse a escala en toda la economía.
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La siguiente tabla resume las estimaciones de la proporción de empleos que podrían verse afectados por estas tres olas y cómo podría variar para hombres y mujeres.
Mario A. Julio, socio de PwC Argentina y Gerente General de su Service Delivery Center comentó a Infobae que la automatización reemplazará diversas tareas repetitivas y rutinarias.
«Pero no necesariamente reemplazará puestos de trabajo. Aquí es donde las empresas responsables pueden proteger empleos dándoles otro carácter. La posibilidad de abandonar determinadas tareas para que sean ejecutadas por computadoras y/o robots, podría ser vista como algo amenazante pero también como algo motivador, ya que los talentos humanos podrán volcarse a tareas de mayor valor agregado, que generen motivación, donde las habilidades de liderazgo y el criterio profesional sean la clave y el gran diferenciador», explicó Julio.
Impactos potenciales por sector industrial
Según se deriva del informe, la proporción estimada de puestos de trabajo existentes con altas tasas potenciales de automatización a mediados de la década de 2030 varía ampliamente entre sectores de la industria, desde un promedio en todos los países del 52% para el transportey el almacenamiento hasta solo el 8% para el sector educativo.
«Lo del transporte se debe a que los vehículos no tripulados se extienden a escala en todas las economías, pero esto será más evidente en la tercera ola de automatización autónoma. En el corto plazo, los sectores como los servicios financieros podrían tener mayor exposición a medida que los algoritmos aventajan a los humanos en una gama cada vez más amplia de tareas que involucran análisis de datos puros», agregó Julio.
Impactos potenciales por género, edad, educación
Los resultados más drásticos son aquellos por nivel de educación, con exposiciones mucho más bajas en promedio para los trabajadores altamente calificados, con títulos de posgrado o superiores, que para aquellos con niveles educativos bajos a medios.
A largo plazo, los trabajadores menos instruidos podrían estar particularmente expuestos a la automatización, haciendo hincapié en la importancia de una mayor inversión en el aprendizaje continuo y el perfeccionamiento en nuevas tareas.
Los trabajadores con nivel educativo más elevado tendrán mayor potencial para la adaptabilidad a los cambios tecnológicos, por ejemplo, en roles gerenciales que aún serán necesarios para aplicar el criterio humano, así como para diseñar y supervisar sistemas basados en inteligencia artificial. Dichos trabajadores deberían ver que sus salarios aumentan debido a los aumentos de productividad que estas nuevas tecnologías deberían proporcionar.
El robot japonés “Cinnamon” brinda asistencia y resuelve preguntas a los pasajeros en los aeropuertos.
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Las diferencias son menos marcadas por grupo de edad, aunque algunos trabajadores mayores podrían notar que es relativamente más difícil adaptarse y volver a capacitarse que los grupos de edad más jóvenes. Esto puede aplicar particularmente a los varones con menor instrucción a medida que avanzamos en la tercera ola de automatización autónoma, en áreas como vehículos sin conductor y otros trabajos manuales que, en la actualidad, tienen una proporción relativamente alta de trabajadores.
Sin embargo, las trabajadoras podrían verse más afectadas en las primeras olas de automatización que apliquen, por ejemplo, a los roles administrativos.
«A medida que la automatización y la IA sigan avanzando, las habilidades interpersonales se tornarán más y más relevantes Deberemos pensarnos a nosotros mismos como un conjunto de habilidades y capacidades, y ya no más como un determinado profesional universitario o rol», concluyó Julio.
Por el boom de la obra pública, subió 270% la importación de cemento
Continúan los datos positivos en el sector pero aunque las empresas están invirtiendo, empiezan a aparecer cuellos de botella en la provisión de insumos clave.
Por Carlos Boyadjian.
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La actividad de la construcción continúa siendo el principal motor de la economía, con buenas señales a nivel de producción. Y las perspectivas para lo que resta del año siguen siendo muy positivas, mucho más a partir de la licitación de los seis corredores viales prevista para el próximo 3 de abril, bajo el formato de participación público-privada (PPP), por u$s 6000 millones, y la reactivación que se observa en obras privadas.
Pero en el sector estrella de la economía ya se encienden luces amarillas por cuellos de botella a nivel de oferta en segmentos como cemento portland, donde están creciendo las importaciones para poder abastecer la fuerte demanda. Un tema que empieza a estar en la agenda de los empresarios del sector.
Según datos de la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland (AFCP) en febrero se despacharon en total 916.019 toneladas, lo que representa un incremento del 14,3% en relación al mismo mes del año anterior. De ese volumen, casi el total fue al mercado interno y sólo se exportaron 7516 toneladas.
Comparado con el mes anterior, febrero de 2018 tuvo una baja de 11,1% en los envíos a plaza, aunque fuentes de la AFCP reconocieron que esta menor producción es habitual en este mercado, debido a que febrero tiene menos días y también varios feriados. Pese a eso, este año se registró el récord histórico de despachos para el mes de febrero. En el acumulado de los dos primeros meses del año la entrega de cemento creció 17,5% comparada con el mismo período de 2017.
En cuanto al consumo en el mercado local, el volumen de producción nacional más importaciones llegó en febrero a 924.075 toneladas, un salto de 15,6% interanual, y comparado con el mes de enero hubo una contracción del 11,5%.
Aquí vale destacar el fuerte avance de las importaciones, que en el segundo mes del año crecieron 269,9% y 300% en el acumulado del primer bimestre de 2018, si bien todavía es bajo en volumen. Este es un indicador de la fuerte demanda que registra el sector desde hace casi un año y que llevó la utilización de la capacidad instalada a niveles por encima del 77%.
«La obra pública está muy bien y también están en marcha las obras privadas, no sólo los edificios de departamentos, sino también obras en Vaca Muerta, ampliaciones de empresas e inversiones en energías alternativas», señaló Gustavo Weiss, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC).
Pero en esta lógica, además, del incremento de la importación de cemento portland, también toman ritmo las compras de insumos al exterior. La semana pasada Holcim, la segunda mayor productora del país, anunció que a partir de mayo y hasta diciembre importará 423.500 toneladas de clinker, un insumo clave para producir cemento portland, luego de mezclarlo con piedra caliza.
Consultado sobre la disponibililidad de materia prima para abastecer la demanda de las empresas constructoras, Weiss sostuvo que «a veces no hay fluidez en la provisión de algunos insumos, lo cual lleva a tener las obras paradas uno dos días». Esto se está viendo en el caso de piedra para obras en la provincia de Buenos Aires, cemento, asfalto y cal vial, que son productos muy demandados.
El empresario reconoció que las empresas están invirtiendo para ampliar su capacidad de producción pero explicó que ese excedente recién se volcará al mercado para 2020. «El aumento de la capacidad de producción de insumos es infinitamente más lento que la velocidad de la demanda».
Fausto Spotorno, economista jefe de Orlando Ferreres y Asociados, afirmó que «si importás cemento es porque no tenés otra opción, porque el cemento es un bien no transable, tiene alto costo de transporte, ocupa mucho espacio y bajo precio». Pese a ello, consideró «natural» la actual importación de cemento, porque «los cuellos de botella van a seguir».
Como en otras actividades que producen usando hornos, como la industria química o el acero, Spotorno explicó que «las empresas esperan a que la mayor demanda esté sólida, antes de encarar procesos de inversión», que además de ser costosos, llevan unos tres años hasta que logran estar operativos.
Los proyectos que impulsan Google y Amazon para convertir a Nueva York en el «Silicon Valley del Este»
Mientras que la ciudad aguarda para saber si ha sido elegida como el sitio para la segunda sede central de la compañía de Jeff Bezos, Google está cerca de alcanzar un acuerdo por USD 2.400 millones para agregar un nuevo edificio a su campus en Manhattan.
Transeúntes caminan frente a las oficinas de Google en la Novena Avenida en Nueva York.
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Mientras que la ciudad de Nueva York aguarda para saber si ha sido elegida como el sitio para la segunda sede central de Amazon, los recientes movimientos de otro gigante tecnológico, Google, para expandir su presencia en la ciudad están ayudando a legitimizar el reclamo de Nueva York de convertirse en el «Silicon Valley del Este».
Según reportó la publicación inmobiliaria The Real Deal, Google está cerca de alcanzar un acuerdo por USD 2.400 millones para agregar un edificio histórico del barrio Meatpacking District a su ya sustancial campus en Nueva York. De confirmarse la compra, sería una de las transacciones inmobiliarias más costosas en la historia de la ciudad.
El edificio histórico Chelsea Market en el barrio Meatpacking District de Nueva York.
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El edificio, una antigua fábrica de Nabisco que se extiende por una cuadra y es llamado Chelsea Market, está ubicado del otro lado de la calle de la actual sede de la compañía en Manhattan, una enorme terminal de art déco que también ocupa una cuadra de la ciudad.
La expansión de la empresa coincide con los proyectos de otros líderes tecnológicos, como Amazon, Facebook y Spotify, de asentarse en el distrito financiero.
Además de incluir a la ciudad entre los veinte finalistas para construir su segunda sede, Amazon recientemente firmó un acuerdo para trasladar a 2.000 empleados a un edificio en el oeste de Manhattan ocupado anteriormente por The Associated Press.
El edificio de Google en la Novena Avenida de Nueva York.
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Nueva York se ha estado lanzando como una alternativa a Silicon Valley durante años.Un informe del auditor estatal Thomas DiNapoli encontró que la ciudad tenía 7.600 negocios de tecnología en 2016, un aumento el 23% desde 2010. Según sus datos, el salario promedio de los empleados de la industria tecnológica era de USD 147.300 anuales.
Julie Samuels, directora ejecutiva de Tech:NYC, una asociación comercial de empresas de tecnología de Nueva York, dijo que la presencia de grandes empresas como Google y Amazon ha creado «un ecosistema robusto» donde jóvenes ingenieros y otros se trasladan a Nueva York para trabajar para las grandes empresas y luego se van después de unos años para fundar sus propios startups.
El edificio Chelsea Market por dentro.
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Según Tasso Argyros, fundador de ActionIQ, «una de las mejores cosas que le pasó a Nueva York fue cuando Google abrió sus oficinas aquí».
Argyros, que vivió en Silicon Valley, dijo que sus colegas pensaban que estaba «un poco loco» cuando se mudó a la Gran Manzana en 2013.
Pero como su compañía de big data y marketing busca atraer a grandes compañías, le ha resultado útil mudarse a una ciudad con una alta concentración de compañías en la lista Fortune 500.
«Es mucho más fácil estar cerca de tus clientes«, dijo.
Las oficinas de Google en la Novena Avenida de Nueva York.
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Además, a diferencia de Silicon Valley, la otra gran ventaja de la ciudad es que la tecnología no es lo único que está en juego. «Hay un poco de pensamiento de grupo en Silicon Valley. Hay mucha gente que tiene trabajos similares y leen cosas similares. Pero Nueva York es demasiado grande para ser dominada por una sola industria«, indicó Argyros.
Los argentinos conocemos, quizás como pocos, el vínculo causal que existe entre el desmanejo de las cuentas públicas y las crisis económicas. Reducir el déficit fiscal es clave para una economía sana. Así lo cree la sociedad. Así lo cree el presidente Mauricio Macri , tal como lo ha expresado en varias oportunidades. Así lo cree el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne , y quienes tenemos la responsabilidad de gestionar la política fiscal de esta administración.
Gran parte de los analistas que exponen sus opiniones regularmente en los medios y en las redes comparten este diagnóstico. Sin embargo, algunos fallan a la hora de explicar razonablemente el método adecuado que usarían para reducir el déficit y el ritmo de endeudamiento. ¿Qué es «explicar razonablemente»? Una explicación que incluya rigor intelectual, datos concretos y confiables, y la comprensión de las restricciones sociales y políticas existentes.
Justamente, José Luis Espert publicó la semana pasada un artículo titulado «Macri en el País de las Maravillas», en el cual explora superficialmente algunas ideas para eliminar el déficit fiscal: bajar el gasto público en 15 puntos del PBI, eliminar la Coparticipación Federal de Impuestos (para que las provincias financien su gasto con impuestos propios), sacarles a los sindicatos las obras sociales y reprivatizar todo lo que el kirchnerismo estatizó.
Analicemos la primera propuesta de bajar en 15 puntos del PBI el gasto público (el gasto primario nacional equivale a 23 puntos del PBI y el consolidado de Nación, Provincias y Municipios al 42).
El «Plan Espert» empezaría por suprimir los planes sociales. Eliminar la Asignación Universal por Hijo (4 millones de beneficiarios), las Asignaciones Familiares (6 millones de beneficiarios), las Pensiones por Invalidez (1 millón de beneficiarios) y el resto de los programas sociales de los ministerios de Trabajo y Desarrollo Social (300.000 beneficiarios) generaría un ahorro para el Estado de 2,4 puntos del PBI. Es decir, quitándole el beneficio social a más de 11 millones de personas, aún estaríamos muy lejos de los 15 que sugiere.
Seguramente, el «Plan Espert» continuaría por reducir a su mínima expresión el gasto político. El presupuesto de la totalidad de los cargos políticos del Poder Ejecutivo representa el 0,01% del PBI, una mínima parte de los 15 puntos en cuestión. Eliminar todo el gasto del Congreso Nacional generaría 0,2 puntos del PBI. Si agregáramos una reducción a la mitad del empleo público nacional (que goza mayormente de estabilidad laboral), prescindiendo de 400.000 trabajadores, significaría un ahorro adicional de 1,6 puntos del PBI. Seguimos lejísimos de los 15 puntos. Si cortáramos también la mitad de la obra pública (básicamente rutas, vivienda, agua potable y cloacas), tendríamos un ahorro adicional de 0,8% del PBI.
Es decir, la suma de todas estas medidas -extremas, irrealizables y con un impacto negativo fenomenal en la pobreza y la actividad económica- apenas alcanzaría para bajar 5 de los 15 puntos del PBI que el autor propone.
En materia de reformas estructurales, el «Plan Espert» propone eliminar la coparticipación de impuestos. La misma está establecida en la Constitución Nacional y es la piedra angular de todo régimen federal que procure la igualdad de oportunidades independientemente del lugar del país en que se nazca. ¿Sugiere ignorar la Constitución Nacional? ¿O modificar su primer artículo que establece que somos un país federal? Todo ello sin mencionar el hecho de que la coparticipación es la distribución de los impuestos que las Provincias decidieron delegar en la Nación. Eliminarla significaría que cada provincia se quede con esa recaudación y no achicaría el déficit de la Nación, sino todo lo contrario.
El aporte de los trabajadores a las obras sociales representa 2,4% del PBI, pero si lo elimináramos y todos concurriésemos a los hospitales públicos, ¿no habría que considerar, además de los mayores ingresos fiscales, el mayor gasto público en salud?
Por último, el déficit operativo del total de las empresas públicas (que no dependen de las políticas tarifarias) ya lo redujimos a la mitad y actualmente representa apenas el 0,1% del PBI, ¿encontraríamos la solución a nuestro problema fiscal privatizándolas?
Los datos fiscales son más transparentes que nunca, con la información en línea de la ejecución presupuestaria, facilitando así el análisis de las finanzas públicas a quien tenga un interés genuino.
También dimos enormes pasos en términos de previsibilidad. Establecimos metas trianuales y trimestrales que determinan el sendero de la política fiscal y cuyo cumplimiento garantiza la sostenibilidad de la deuda pública y la convergencia de nuestros indicadores fiscales a niveles incluso más favorables que los que muestra el resto de la región.
Las metas se definieron sobre el resultado primario, y no sobre el resultado financiero, por la inconveniencia de condicionar con metas fiscales el timing de la política de financiamiento. ¿Acaso preferimos perder una ventana de oportunidad en los mercados financieros por la rigidez de una meta? Roza el absurdo pensar que quiénes manejamos la política fiscal desestimamos la evolución de la cuenta de intereses o del resultado financiero.
El déficit financiero de la Nación en 2017 fue de $ 629.050 millones, que equivale al 6,1% de un PBI estimado de $ 10.282.182 millones. Ni 7% como dijo ahora. Ni 8% como dijo hace unos meses. En 2018 será ligeramente superior al 5% y en 2019 al 4%, y así lo iremos bajando de a un punto por año. Las provincias redujeron a la mitad su déficit financiero en 2017, estarán en equilibrio en 2018 y tendrán superávit en 2019, gracias al acuerdo plasmado en la Ley de Responsabilidad Fiscal.
No avanzamos más rápido porque también decidimos bajar impuestos que ayuden a dinamizar la actividad económica. Bajamos impuestos entre 2015 y 2017 por 2 puntos del PBI (derechos de exportación, impuesto a los débitos y créditos para pymes, mínimos y escalas de ganancias, bienes personales, ganancia mínima presunta, pusimos al día devoluciones y reintegros). Y acabamos de conseguir la aprobación del Congreso por una reforma que baja la presión tributaria otros 2 puntos en los próximos 5 años. También las provincias, en el marco del Consenso Fiscal, se comprometieron a reducir la carga tributaria del Impuesto a los Ingresos Brutos y a los Sellos por 1,5 puntos del PBI. Es decir, hemos trazado un sendero de reducción de impuestos por nada menos que 5,5 puntos del PBI para los próximos años.
La baja simultánea del déficit y la presión tributaria solo puede realizarse porque redujimos el gasto en términos reales. La combinación de baja del gasto y crecimiento económico del año 2017 (año que Espert minimiza en su nota) no sucedía desde hace 20 años. Y sucederá también en 2018.
En los estadios de fútbol nunca faltan las personas que desde la comodidad de su asiento insultan a los jugadores y al técnico, y les explican lo que deben hacer para salir campeones. Por lo general se ubican en la platea. En economía también hay plateístas que se especializan en soluciones mágicas. Pero cuidado: las soluciones mágicas también fueron parte de los últimos 70 años de fracasos económicos.
Una cosa es criticar livianamente desde la platea. Otra, muy distinta, es tener la responsabilidad de administrar un país con millones de argentinos. Un país representativo, republicano y federal. Aunque a algunos les pese.
—Rodrigo Pena es secretario de Hacienda de la Nación.