¿Por qué están cayendo los mercados?
febrero 13, 2016
¿Por qué los mercados se siguen derrumbando? Cinco explicaciones
El aumento de la volatilidad en los precios de acciones, bonos, divisas y materias primas este año ha dejado a los inversionistas perplejos y en busca de respuestas.
Las turbulencias se intensificaron el jueves, cuando los inversionistas vendieron acciones y se refugiaron en los bonos del Tesoro estadounidense, el yen y el oro. El Promedio Industrial Dow Jones cayó 255 puntos, 1,6%, a 15.660 unidades mientras que el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años, la referencia del mercado, descendió a 1,642% (los rendimientos caen cuando los precios suben). Por su parte, la cotización del oro subió 4,5% a US$1.247,90 la onza. El precio del petróleo, en cambio, cayó 4,5% y cerró en US$26,21 el barril en la Bolsa Mercantil de Nueva York, su menor nivel desde 2003.
Encontrar una tesis aceptada por la mayoría se ha vuelto difícil. En lugar de ello, hay múltiples explicaciones, la mayoría poco satisfactorias, que compiten entre sí. Presentamos cinco teorías:
El crédito barato
Durante gran parte de 2015, mientras la Reserva Federal se disponía a elevar las tasas de interés de corto plazo, los inversionistas apostaron a que los bancos se beneficiarían al embolsar la diferencia entre lo que cobran por sus préstamos y lo que pagan por los depósitos. Sin embargo, este año las acciones financieras se desplomaron cuando los inversionistas concluyeron que las tasas no subirán mucho durante varios años. El Banco de Japón sacudió a un sector financiero ya herido cuando recortó el 29 de enero las tasas y las dejó en territorio negativo.
El episodio pone de manifiesto tanto las sombrías perspectivas sobre la economía mundial como la volatilidad que ha acompañado a los principales temas macroeconómicos en los últimos 12 meses.
“El dinero fácil se trasladó a los bancos a finales de 2015 porque se preveían aumentos de tasas, y luego el dinero salió igual de rápido”, manifiesta Diane Jaffee, gerente de cartera de TCW Group Inc.

Nerviosismo por el yuan
Muchos inversionistas creen que China no tendrá más remedio que devaluar el yuan, una medida que probablemente agravará los problemas de la economía global. El gobierno asegura que no tiene la intención de devaluar, pero algunos fondos de cobertura tratan de doblarle la mano al apostar miles de millones de dólares contra su moneda.
Los analistas observan de cerca esta pelea desde que en agosto una devaluación del yuan provocó una ola mundial de ventas en medio de preocupaciones de que China se encamina a un aterrizaje forzoso.
Los fondos soberanos
Cuando los precios del crudo estaban más altos, los países productores de petróleo inyectaron miles de millones de dólares en fondos soberanos de inversión. Algunos estiman que ahora esos fondos están liquidando acciones que compraron en tiempos más felices, acelerando la ola de ventas en EE.UU.
La información sobre quién está vendiendo es escasa y hay razones para preguntarse si estos fondos, por más grandes que sean, podrían realmente tener un efecto significativo en los mercados de EE.UU.
Aunque J.P. Morgan prevé que los fondos soberanos se verán forzados este año a vender US$75.000 millones en acciones en todo el mundo, el mercado de EE.UU. fue recientemente estimado en US$20,95 billones.
EE.UU. no despega
Muchos inversionistas temen que EE.UU., la economía de mejor rendimiento del mundo desarrollado, sea arrastrado por fuerzas globales como el fortalecimiento del dólar.
El sector manufacturero se contrajo en enero por cuarto mes consecutivo. El crecimiento del empleo, durante mucho tiempo el aspecto más positivo de la expansión económica, se desaceleró el mes pasado. La Reserva Federal no ha escondido su preocupación.
Al mismo tiempo, el desempleo cayó y los salarios subieron en enero. Además, muchos indicadores que podrían apuntar a futuras dificultades parecen exagerados (téngase en cuenta, por ejemplo, la caída de las acciones de los bancos, que ha dejado a muchos de los principales prestamistas comerciales de EE.UU. negociando por debajo del valor declarado de sus activos netos). Esto acentúa la incertidumbre.
“El mayor riesgo en la mente de todos es que se produzca una brusca desaceleración en los mercados emergentes que vaya a repercutir en EE.UU.”, dice David Lefkowitz, estratega de acciones de UBS Wealth Management Americas.
El crecimiento se estancó
La caída de los precios del petróleo desde junio de 2014 ha sido atribuida al exceso de oferta. No obstante, cuando este año los precios de referencia cayeron por debajo de US$30, los inversionistas comenzaron a apuntar a una desaceleración de la demanda.
“Si los precios de las materias primas en su conjunto son en general débiles, esto me dice que, en general, la demanda mundial es débil”, afirma Paul Nolte, gestor de cartera de Kingsview Asset Management, que administra cerca de US$150 millones.
—Timothy Puko, Georgi Kantchev y Chao Deng contribuyeron a este artículo.
Fuente: The Wall Street Journal, 11/02/16.

Cinco consejos de Warren Buffet
febrero 12, 2016
La Estrategia Maestra
febrero 12, 2016
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El ciclo del precio del petróleo
febrero 11, 2016
El barril de crudo a US$20, a la vista
Entusiastas del petróleo, no se desanimen. El último tramo del mercado bajista que se inició a mediados de 2014 está probablemente a la vista, a medida que los productores marginales quedan en el camino. Los recortes de producción deberían provocar un repunte del precio del crudo en el segundo semestre de 2016.
Sin embargo, antes de que ocurra eso, el West Texas Intermediate, la cotización de referencia en Estados Unidos, probablemente seguirá cayendo, tal vez hasta US$20 por barril, para dispararse por encima de US$50 el barril hacia finales de año.
Los inversionistas en acciones también pueden recuperar su aliento. En los últimos tiempos, los índices de acciones han estado estrechamente correlacionados con el precio del crudo, moviéndose al compás hacia arriba o (mayormente) hacia abajo. Este patrón perverso ha persistido a pesar de que la inmensa mayoría de las compañías globales se benefician de un crudo más barato, ya que para ejecutar sus operaciones deben comprar productos refinados.
Es cierto que muchos países exportadores de petróleo son mercados emergentes y que la caída de los precios ha desacelerado su crecimiento económico y mellado sus fondos soberanos. No obstante, muchos corredores suscriben a la errónea creencia de que los bajos precios del petróleo indican una inminente recesión global.
En consecuencia, la esperada recuperación del crudo en el segundo semestre probablemente traiga una recuperación de las bolsas. Tal vez incluso antes de esa fecha los operadores se den cuenta de que el mercado bajista del crudo ha sido principalmente el reflejo de un mundo inundado de oro negro.

Es cierto que la debilidad de la demanda global ha jugado un papel importante en la acumulación de suministro, pero ha sido una debilidad en la tasa de crecimiento, no una contracción económica. Una mayor desaceleración de la expansión mundial, especialmente en China, también influirá, pero de todas formas la oferta dominará la escena a medida que los recortes en la producción generen un repunte de los precios.
El consumo mundial de petróleo se ha sostenido relativamente bien. Se elevó de 91,9 millones de barriles al día en 2013 a 92,8 millones en 2014, un incremento de sólo 0,9 millones. En 2015, el consumo creció a 94,5 millones de barriles diarios, un aumento relativamente importante respecto de 2014, pero eso se debió principalmente al gran abaratamiento del petróleo.
Eric Lee, analista sénior de energía de Citigroup, pronostica para 2016 un crecimiento mediocre de la demanda de petróleo —en gran parte debido a la desaceleración económica prevista en China— de un millón de barriles diarios, a 95,5 millones.
El lado de la oferta ha sido, por lo tanto, el principal motor del exceso de suministro que ha dado lugar al mercado bajista. Y en ninguna parte ha sido la revolución de la oferta más dramática que en EE.UU. En 2010, por ejemplo, el país bombeó 5,5 millones de barriles diarios, pero gracias a la fracturación hidráulica o fracking —la extracción de petróleo de formaciones de esquisto— la producción aumentó a 8,7 millones en 2014 y a 9,7 millones en 2015.
Mientras tanto, Arabia Saudita, durante mucho tiempo el integrante de la Organización de Países Exportadores de Petróleo que subía o bajaba la producción para equilibrar los precios , reconoció que es incapaz de controlar el mercado y empezó a producir a toda máquina para ganar lo más posible. Rusia también pudo elevar su producción del año pasado, en parte debido a que el colapso del rublo frente al dólar significó más rublos por la venta de crudo, que se negocia en la divisa estadounidense, a pesar de la caída en el precio del petróleo.

El exceso de oferta mundial de petróleo queda de manifiesto con la acumulación de inventarios. Fuera de EE.UU., la capacidad de almacenamiento en tanques está prácticamente agotada. Edward Morse, jefe de investigación global de materias primas de Citigroup, dice que las altas temperaturas de diciembre generaron un excedente de combustible para calefacción en Europa que se almacenó en barcos, ya que no hay otro lugar donde guardarlo.
EE.UU. es prácticamente el único país tiene espacio de almacenamiento disponible. Incluso allí, como informó la semana pasada la Administración de Información de Energía, “con 502,7 millones de barriles, los inventarios de crudo de EE.UU. permanecen cerca de niveles no vistos para esta época del año en al menos los últimos 80 años”. Esta cifra no incluye el crudo de la reserva estratégica del gobierno, unos 700 millones de barriles más.
Este no es el momento para comenzar a vender esa reserva estratégica, por menos estratégica que se haya vuelto, pero las restricciones de exportación fueron levantadas por el Congreso en diciembre. Fue una medida sensata, pero que dará frutos en el largo plazo. Por el momento, el mercado de crudo en otros países parece estar casi saturado.
La disminución de los precios, de un promedio de US$37,20 en diciembre a US$31,70 en enero —con un mínimo de US$26,68 el 20 de enero—, se debió a cuatro factores: señales claras de la desaceleración de la economía china, y por consiguiente una caída de la demanda en ese país; un invierno benigno en Europa, que causó una acumulación de enormes existencias de combustible para calefacción que se tuvieron que almacenar en buques; las apuestas de los inversionistas a un descenso de los precios debido al levantamiento de sanciones contra las exportaciones iraníes; y la habitual retracción estacional de las refinerías en enero y diciembre.
Como señala Morse, “las únicas entidades en el mundo que realmente consumen crudo son las refinerías”. Se espera una recuperación de los precios en febrero y marzo, debido al retorno de la demanda de las refinerías y al típico patrón de invierno en el hemisferio norte, con aumentos de precios que acompañan las temperaturas más bajas de febrero y marzo.
Para el segundo trimestre, Morse anticipa un retorno a la debilidad de los precios basado en dos factores clave: un período más largo de mantenimiento de las refinerías en todo el mundo, en particular en EE.UU., especialmente en abril, lo que provocará un retroceso de la demanda; y la expectativa de que para ese mes la producción iraní tenga un efecto notable en el suministro.
Según Steve Briese, editor y escritor del Bullish Review of Commodity Insiders, esto podría sentar las bases para el largamente anticipado escenario de US$20 el barril. Al 2 de febrero, los grandes especuladores tenían posiciones que se beneficiaban única y exclusivamente de un alza de los precios de 579.266 contratos, casi 36% de todas las posiciones abiertas en crudo en la Bolsa Mercantil de Nueva York. A medida que los fundamentos comienzan a afectar el precio, la liquidación forzosa de estas posiciones alcistas podría deprimir brevemente el precio a niveles tan bajos como US$20 el barril.
Lee, de Citigroup, también prevé un escenario provisional de US$20 causado por los fundamentos de oferta y demanda. Si los suministros se acumulan hasta el punto que se agote toda capacidad de almacenamiento, incluso en EE.UU., cualquier producción tendría que ser vendida inmediatamente, señala. Tales ventas de emergencia podrían hacer caer brevemente los precios por debajo de US$20 por barril.
No obstante, los precios repuntarán en el segundo semestre. “Creemos que el mundo está a punto de perder mucha producción de petróleo en EE.UU., Colombia, México, Venezuela, China, y luego posiblemente en Rusia, Brasil y el sector del Mar del Norte del Reino Unido”, apunta Lee.
Rusia está en un aprieto, explica. El gobierno tiene una cantidad cada vez menor de reservas de divisas. A menos que decida gastarse todas sus reservas, tendrá que aumentar los impuestos, que probablemente afectarán a las compañías de hidrocarburos. Estas, por ende, se verían obligadas a reducir su producción, matando parcialmente la gallina de los huevos de oro que ha sido la principal fuente de divisas de Rusia.
Morse proyecta un precio promedio de US$50 en el cuarto trimestre, del cual Barron’s extrapola US$55 para diciembre. Como muestra de lo mucho que ha cambiado el entorno, tenga en cuenta que cuando en marzo de 2014 predijimos un barril a US$75, era una proyección exageradamente pesimista. Una previsión de US$55 ahora parece bastante optimista.
En los últimos cinco años, el mundo ha encontrado un billón de barriles adicionales de petróleo, el equivalente a 30 años de suministro adicional; una tercera parte de ese petróleo proviene del esquisto, otra tercera parte de aguas profundas, y el resto de arenas bituminosas. Durante el año pasado, los costos de recuperación de estas fuentes se redujeron notablemente. Un retorno a los precios del crudo de tres dígitos es poco probable en el futuro previsible.
Fuente: The Wall Street Journal, 11/02/16.
Muy Grave: Dos casos de Dengue autóctono en La Plata
febrero 11, 2016
Se registraron en La Plata dos casos de Dengue autóctono
Se trata de una pareja que no viajó a las zonas más afectadas, pero contrajo la enfermedad. En Formosa denuncian que hay muchos más casos de los informados oficialmente. Misiones ya confirmó casi 3.000 casos.

El aedes aegypti, mosquito transmisor del dengue, zika y chikungunya.
En las últimas horas se registraron en La Plata los primeros dos casos de dengue autóctono. Se trata de una pareja que no había viajado a las zonas donde hay epidemia, pero que contrajeron la enfermedad.
“Hay dos pacientes que fueron internados sobre los que se confirmó el diagnóstico de dengue aunque se encuentran en buenas condiciones. Son dos casos de dengue autóctono, según arrojaron los diagnósticos y también los informes del Ministerio de Salud, ya que son dos personas que no viajaron, que se contagiaron en la ciudad”, explicó el director del Hospital Español, Daniel de Sagastizábal.
Leé también: 10 mitos sobre el dengue
Las pruebas ya fueron remitidas al Instituto Maiztegui de Pergamino para la confirmación oficial.
Estos serían los primeros contagios de tipo autóctono en la capital provincial. En la Provincia, ya se habían registrado casos autóctonos en otras localidades.
En tanto, la epidemia de dengue avanza con fuerza en las zonas más afectadas. Particularmente en las provincias de Formosa y Misiones.
En Formosa, en las últimas horas la oposición salió a cuestionar las cifras oficiales de dengue, asegurando que hay más de 1.800 los casos y reclamando que se declare la emergencia sanitaria en la provincia. Las autoridades aseguran, sin embargo, que son 120 casos registrados en las localidades de Clorinda, Laguna Naineck y Formosa. Pero durante enero Formosa notificó al sistema nacional de vigilancia sanitaria 257 casos autóctonos de dengue confirmados. Pero, en ese mismo mes, el Hospital Central contabilizó 380 personas con síndrome febril, que sirve para registrar epidemiológicamente los casos.
En tanto, en Misiones, el Ministerio de Salud Pública reportó ayer casi 3.000 casos de dengue. El parte epidemiológico informó de 2.916 casos. La cifra muestra un incremento de 466 casos respecto del último parte informado el 2 de febrero, cuando se informaron 2.450 casos.
Las autoridades reiteran la importancia del descacharrizado, para evitar que el mosquito transmisor, el aedes aegypti, se reproduzca.
Fuente: Clarín, 11/02/16.
Prevención de la obesidad: El rol del Estado
febrero 9, 2016
Prevención de la obesidad, una cuenta pendiente del Estado
Uno de los grandes desafíos para los próximos años es comenzar a trabajar de manera multisectorial con el objetivo de planificar acciones concertadas y beneficiosas para todos los sectores.

¿Cuán central es la nutrición para un país? ¿Qué papel cumple el Estado en la regulación de la información nutricional? ¿Cuál es el rol de la industria?
Nadie discute sobre quién es el responsable de la salud de los ciudadanos. Sin embargo, existe hasta el momento una eterna discusión: quién es el responsable de la epidemia de obesidad. Suponer que los responsables de la obesidad son únicamente aquellos que la padecen es una hipótesis tan obsoleta como peligrosa. De hecho esa concepción de la salud publica explica los niveles de pandemia que alcanzó esta patología en las últimas décadas.
Hoy la ciencia considera que la obesidad es multicausal. Es decir que para que se desarrolle entran en juego componentes personales, sociales y del entorno construido. Así es como las estrategias para su prevención no pueden solo estar dirigidas al individuo. Sin embargo, esta es la única estrategia utilizada hasta el momento.
Para estar a la altura del desafío que implica la obesidad y las patologías crónicas asociadas deberían diseñarse acciones a nivel poblacional, con intervenciones transversales, con compromiso de todos los actores, sostenible en el tiempo más allá de los avatares políticos y con una relación costo-beneficio favorable. Este es el punto donde el Estado juega un rol fundamental.
Un trabajo conjunto
Hasta el momento, el área más trabajada es la nutrición. Ya sea desde la educación, desde el rotulado de productos o mediante guías alimentarias. Sin embargo, ninguna de estas acciones ha generado impacto positivo en la creciente epidemia de sobrepeso.
Cuando se desea evaluar la razón, la primera conclusión relevante es que su efectos han sido limitados pues solo intervienen en la toma de decisiones personales.
Analicemos esto más detenidamente. Desde un punto de vista jurídico tres elementos definen la voluntad de nuestros actos: el discernimiento, la intención y la libertad. ¿Puede el consumidor discernir qué es lo saludable? Si fuera capaz de hacerlo, ¿Es capaz de sostener sus buenas intenciones, o cumple con las profecías de Charles Dickens de que la voluntad dura sólo 15 días y es soluble en alcohol? ¿Seremos capaces como sociedad de rescatar al placer al momento de establecer recomendaciones nutricionales? ¿Podremos reconocernos como seres “deseantes” o acaso no lo somos? Por último, ¿somos realmente libres o estamos condicionados por el mercado y la cultura?
Evidentemente uno de los grandes desafíos para los próximos años será comenzar a trabajar de manera multisectorial en redes conformadas por los medios, la agroindustria, los sistemas de salud, la academia, los sistemas educativos, los decisores económicos, de manera de poder planificar acciones concertadas y beneficiosas para todos los sectores.
Claramente la prevención de la obesidad requiere políticas que funcionen. ¿Podremos ser más creativos y diseñar una sociedad en la que nuestros hijos no tengan que desviar su energía creativa para pelearle al exceso de peso y la enfermedad con dietas y ejercicio extremos?
Fuente: clarin.com, 09/02/16.
Estados Unidos el Paraíso Fiscal más importante
febrero 9, 2016
¿Secreto Bancario? Estados Unidos Es La Nueva Suiza
Suiza siempre ha conocido la fama por ser el destino número uno para el secreto bancario por centenares de años. En efecto, tal designación confirió credibilidad al país como un gran paraíso fiscal -el secreto bancario era de alta importancia-. Sin embargo, los Estados Unidos, ya harto de los evasores fiscales y su vehemente uso de Suiza, montó una gran campaña de levantar esa capa de confidencialidad bancaria.

Banderas de EEUU y Suiza
En resumidas cuentas, los Estados Unidos lograron a forzar la gran bóveda de los bancos suizos y consiguieron los nombres de los contribuyentes morosos de Estados Unidos. Echando leña al fuego, esta destrucción del secreto bancario dio pie a FATCA (Ley de Cumplimiento Tributario de Cuentas Extranjeras, en español), sin duda alguna la más fuerte legislación americana dirigida a combatir la evasión fiscal de los estadounidenses en una escala internacional.
A raíz de esto, la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) propuso que los países aceptaran su propuesta de reducir el secreto bancario por obligar la divulgación de información tributaria y exigir su fidelidad a las normas internacionales al respecto.
En 2014, unos 97 países aceptaron la propuesta.
Hipocresía de EEUU
Curiosamente, los Estados Unidos dieron la espalda a la OCDE y rehusaron a aceptar la propuesta. Dicho de otra manera, el supuesto líder en combatir la evasión fiscal por desmantelar el secreto bancario decidieron que las normas internacionales al respecto no aplican para USA.
Por ejemplo, Estados Unidos se muestra reacio a compartir información tributaria con otros países. Como ya se mencionó, los Estados Unidos se resisten a las normas internacionales de divulgación bancaria. Todo esto junto, según los críticos, facilita el fraude fiscal y saca a la luz la hipocresía del país económicamente más potente del mundo.
El tema de confidencialidad no es nada nuevo en EEUU. El estado de Delaware ha triunfado en este campo durante los años setentas y ochentas por anunciar — durante el apogeo de globalización — sus servicios de incorporaciones con elementos de confidencialidad. De hecho, Delaware aún se proclamó como pionero en el campo de secreto corporativo y secreto bancario.
La Estructura Preferida – Secreto Bancario
En la actualidad, otros estados copiaron a Delaware y se subieron al carro de confidencialidad. De todas formas, Delaware allanó el terreno para el uso de nuevas estructuras que tiene como fin esconder la identidad de sus beneficiarios efectivos -el fideicomiso y la sociedad de responsabilidad limitada (LLC, por sus siglas en inglés)-.
El uso de la famosa corporación de Delaware para confidencialidad ahora no está tan de moda ya que la entrada del fideicomiso estatal, por ejemplo, en estados como Wyoming, Nevada y South Dakota se está convirtiendo en la nueva estructura ejemplar para guardar y proteger fondos extranjeros. La vinculación de la misma con la LLC aún fortalece sus aspectos de confidencialidad.
Por un lado, el contrato del fideicomiso no se inscribe al registro público; es decir, los beneficiarios efectivos no son un asunto de conocimiento público (pueden ser en la corporación o LLC). Por otro lado, es el administrador del fideicomiso o la LLC misma que abrirá la cuenta bancaria y no los beneficiarios efectivos.
Además, para agregar el fideicomiso otra capa de protección y confidencialidad, el administrador del fideicomiso puede constituir una LLC -en nombre del fideicomiso- la cuál poseerá los activos o dinero del beneficiario. Así, el nombre del beneficiario efectivo está ausente de toda la documentación pública y, importantemente, el cliente seguirá con control y autoridad para administrar los bienes.
Adecuadamente estructurada, la combinación de una LLC y fideicomiso es ideal para la confidencialidad y por cierto lo recomendado para los extranjeros que pretendan poner su dinero en los Estados Unidos, aunque un análisis de su situación específica puede cambiar esto.
En fin, ser anónimo en los Estados Unidos es una opción fácilmente disponible para los extranjeros. Por cierto, la opción de ser así no es contraria a la ley ya que el derecho de elegir por la confidencialidad es inherente en varias estructuras legales estadounidenses.
La confidencialidad permitida por el sistema estadounidense y su evidentemente negativa a compartir información tributaria con otros países, junto con su estabilidad política y económica, confiere credibilidad a su estatus como la nueva Suiza.
Fuente: boletinprotecciondeactivos.com, 09/02/16.
Más información:
¿Son legales los Paraísos fiscales?
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El impacto de la caída del petróleo en la economía norteamericana
febrero 8, 2016
El derrumbe del petróleo abre un ciclo vicioso para la economía de EE.UU.

El problema no son sólo los despidos y los recortes de inversión en la industria petrolera, dos efectos previsibles desde que el precio del crudo comenzó a deslizarse en 2014. Las preocupaciones sobre bancarrotas relacionadas con la energía y la morosidad también están ayudando a endurecer las condiciones financieras, lo cual pesa en una franja cada vez más amplia de la economía.
¿Puede EE.UU. tener demasiado de algo bueno? Pocos economistas esperan que la caída del crudo lleve a la economía a una recesión. Pero las crecientes dificultades generadas por ese derrumbe podrían volverse más difíciles de contener si los descensos del precio del petróleo son en realidad un síntoma de defectos más arraigados de la economía global, incluyendo la debilidad de la demanda y la sobreoferta de materias primas, capacidad productiva y mano de obra.
El petróleo barato refleja un fortalecimiento del dólar, que ya ha complicado las exportaciones estadounidenses. Y la confianza del consumidor podría salir lastimada si las pérdidas bursátiles del último año se consolidan.
Si bien el combustible barato beneficia a los consumidores, las fuerzas detrás de esa caída de precios podrían ser más corrosivas de lo que se pensó inicialmente. La baja del crudo durante el mes pasado “es menos una señal de que las cosas van a mejorar y más una señal de que las cosas están en peligro de volverse mucho peores”, dice Stephen King,economista sénior de HSBC.
En general, los mercados consideran el alza de precios de la energía como un alza de impuestos y la baja como recortes de impuestos. De hecho, la gasolina barata ha sido una gran ayuda para las familias estadounidenses, que el año pasado ahorraron por este concepto unos US$140.000 millones, más o menos el doble que en 2014. En promedio, el galón (3,78 litros) de combustible costaba US$1,82 la semana pasada, frente a US$3,68 en junio de 2014.

La caída del precio del combustible aportó alrededor de 0,5 puntos porcentuales al crecimiento del consumo el año pasado, segúnJason Thomas, director de investigación de la firma de private equity Carlyle Group.
No obstante, el crecimiento global fue más débil de lo previsto, lo que sugiere altos niveles de deuda familiar y un aumento de los costos de vivienda, salud y educación universitaria, que en conjunto hacen que los consumidores estadounidenses se abstengan de gastar más.
Los recortes del sector petrolero han compensado “cualquier beneficio que usted haya tenido del lado del consumo”, dice Lewis Alexander, economista jefe para EE.UU. de Nomura Securities.
Algunos economistas dicen que no se justifica hablar de recesión. La economía estadounidense sigue creando empleos, las finanzas de los hogares están mejorando y el mercado inmobiliario se ha mantenido estable. El aumento de kilómetros recorridos en EE.UU. durante el año pasado es el mayor desde 1997.
“Las probabilidades de una recesión en EE.UU. en el próximo año están para mí tan cerca de cero como cualquier otra cosa pudiera estar cerca de cero”, dice David Rosenberg,economista jefe de la firma de gestión de dinero Gluskin Sheffield & Associates.
Desde los años 70, cada recesión en EE.UU. ha sido precedida por un aumento, no una caída, de los precios del petróleo. “Esta es la primera vez que escucho a la intelligentsia económica decir que un descenso en los precios del petróleo va a desencadenar una recesión en EE.UU.”, agrega Rosenberg.”
Una preocupación que persiste, sin embargo, es que la desaceleración industrial podría aumentar las cesaciones de pagos y, por lo tanto, restringir las condiciones financieras.
El mercado de bonos de alto rendimiento es particularmente vulnerable porque las compañías de energía representan gran parte de su crecimiento desde la última recesión. En los cinco años que terminaron en 2013, el valor nominal de los bonos de alto rendimiento en el sector energético creció 181%, en comparación con 69% para el resto del mercado, según Guggenheim Partners.
Los bancos también aumentaron los préstamos a empresas a lo largo del ciclo expansivo, al tiempo que dejaban de lado mercados más tradicionales, como el de las hipotecas. Los préstamos comerciales e industriales y los leasingss en poder de bancos de EE.UU. aumentaron 58% en el período de cinco años que terminó en septiembre pasado, en comparación con un alza de 21% para el conjunto de los préstamos y una disminución de 2% en hipotecas residenciales.
El mes pasado, el aumento de los costos de la deuda para las energéticas elevó la tasa de deuda de empresas en problemas de Standard & Poor’s a su nivel más alto desde julio de 2009, al final de la recesión.
Si una desaceleración del crédito “se extendiera más allá (de los sectores de) la energía y la minería, eso sería un problema”, dice Rosenberg.
Algunos inversionistas también divisan riesgos subestimados en los mercados emergentes, donde la disminución de la demanda de petróleo pone de manifiesto fuerzas deflacionarias más amplias. Los precios del maíz y la soja han caído por debajo de su costo de producción, y los precios del acero se han reducido 30% respecto al año pasado.
Al principio, muchos consideraban que estas tendencias eran transitorias, pero la debilidad de la demanda global aumenta el riesgo de que EE.UU. no pueda seguir escapándose de estas amenazas. El principal culpable es un exceso de oferta de mano de obra y capital en los mercados emergentes, que durante los últimos cinco años acumularon grandes deudas para construir nuevas instalaciones productivas.
Este exceso de oferta en los países emergentes ayuda a explicar por qué el crecimiento de los salarios en EE.UU. ha sido tan débil a pesar de que el desempleo cayó a 5%, dice Daniel Alpert, director gerente de Westwood Capital, una firma de banca de inversión. Los salarios más altos en EE.UU. sencillamente hacen que los trabajos se trasladen a países con menores costos que tienen un exceso de mano de obra.
Los indicadores económicos ya muestran una recesión industrial. La Reserva Federal informó este mes que su índice de producción industrial cayó 1,8% en el año terminado en diciembre. A partir de la década de 1970, la caída de este indicador ha estado siempre acompañada por una recesión.
A pesar de que la economía de EE.UU. está mucho más centrada en los servicios que en la producción de bienes, también está más expuesta a la disminución de los precios de las materias primas, ya que “una gran cantidad de los servicios en nuestra economía se lleva a cabo en apoyo a los materiales producidos”, dice Alpert. En última instancia, una deflación en el sector de bienes podría perjudicar también a esos proveedores de servicios.
Los analistas han restado importancia a las preocupaciones sobre la contracción del sector manufacturero o a una desaceleración del comercio porque ambos representan una parte relativamente pequeña del crecimiento de la economía estadounidense. En el pasado, esto permitió a EE.UU. superar similares depresiones.
Sin embargo, a otros les preocupa que los cambios en la economía mundial hayan reducido el aislamiento de EE.UU., lo que significa que los modelos de la Fed y otras entidades pueden exagerar los efectos de la actividad doméstica y evaluar inadecuadamente los efectos transfronterizos.
Desde que la recesión terminó en 2009, las exportaciones han contribuido 15% al crecimiento de EE.UU., comparado con un promedio de 9% en las siete expansiones económicas anteriores, de acuerdo con Ruchir Sharma, de Morgan Stanley. Mientras que el sector manufacturero representa una octava parte de la producción de EE.UU., la empresa promedio de S&P 500 obtiene más o menos un tercio de sus ingresos en el extranjero.
El exceso de oferta de China y otros mercados emergentes ha desafiado a los fabricantes nacionales durante años. Los productores no pueden permitirse el lujo de reducir su capacidad o creen que son el productor de menor costo que puede sobrevivir a la próxima sacudida.
“Lo que todos hemos aprendido y (que yo) he comprobado de primera mano es que los productores, por razones válidas–tienen enormes costos fijos—son muy, muy reacios a cerrar capacidad”, dice Bill Hutton, presidente de Titan Steel, una distribuidora de acero en Baltimore.
La reciente volatilidad de los mercados sugiere que cada vez más inversionistas “han descubierto finalmente esto”, señala Hutton.
La velocidad con la que los precios se han corregido (el petróleo cayó 75% en tan sólo 18 meses), ha exacerbado el golpe.
“En un mundo perfecto, a uno le gustaría ver que ocurriera en un período de tres a cinco años”, dice. Si el período fuera de cinco años, el productor podría ajustar sus expectativas; en el otro caso, estamos frente a “una receta para verdaderos trastornos”.
Fuente: The Wall Street Journal, 05/02/16.
El mercado global del trigo
febrero 8, 2016
Argentina, Rusia, el dólar y el petróleo desbaratan el mercado global del trigo

El mapa del comercio mundial de trigo está siendo rediseñado por personas como Greg Harvey.
Por años, este productor de harina que opera desde Singapur alimentó con trigo australiano los molinos que gestiona en el sudeste asiático. En diciembre, se pasó a un nuevo proveedor: Argentina.
El cambio se produce conforme las cosechas récord, el dólar fuerte y el petróleo barato se combinan para sacudir un mercado de miles de millones de dólares. Los abultados silos están llevando a los productores a buscar nuevos mercados, mientras el petróleo barato está derrumbando los costos de transporte marítimo.
El fortalecimiento del dólar, por último, está socavando a los agricultores de Estados Unidos, el segundo mayor exportador mundial de trigo —una materia prima denominada en dólares— después de Canadá, y tornando más competitivo el trigo de un conjunto de países, de Rusia a Argentina.
Mientras tanto, Francia está vendiendo su grano a Indonesia, y Rusia a Nigeria. El jueves, un inusual cargamento de trigo argentino llegó al puerto de Wilmington, Carolina del Norte. Anualmente, EE.UU. importa alrededor de cuatro millones de toneladas de un consumo total de 30 millones de toneladas de trigo, según el Departamento de Agricultura de ese país (USDA, por sus siglas en inglés).
Con las cifras de la cosecha de este año, se prevé que Rusia se convierta en el mayor exportador de trigo y que las ventas de EE.UU. caigan a 21,8 millones de toneladas, su mínimo de 44 años, de acuerdo con el USDA. Según las mismas proyecciones, las exportaciones de Canadá también caerán, de 24,1 millones de toneladas el año pasado a 20,5 millones. Las exportaciones rusas, por el contrario, aumentarían 3%, a 23,5 millones de toneladas.
“Hay una gran cantidad de trigo y, en última instancia, lo que importa es el precio”, dice Harvey, presidente ejecutivo de Interflour Grupo Pte.

En diciembre, el precio de los futuros de trigo comercializados en Chicago cayó a mínimos de cinco años. El viernes, el trigo para entrega en marzo perdió 6 centavos, o 1,3%, a US$4,6675 el bushel en la Chicago Board of Trade, 3,2% por encima del valor registrado el 2 de diciembre.
A medida que el precio del trigo cae, el fortalecimiento del dólar —que a finales de enero alcanzó su nivel más alto frente a otras monedas en más de 13 años, según el WSJ Dollar Index— está encareciendo el trigo de EE.UU. para los compradores que utilizan otras divisas.
“A menos que las monedas de los mercados emergentes dejen de caer, EE.UU. va a perder más cuota de mercado de exportación y comenzará a ver más una mayor entrada de productos extranjeros”, dice Michael McDougall, director de productos agrícolas de Société Générale SA en Nueva York.
Los consumidores parecen estar beneficiándose del trigo más barato, que se utiliza para pan, pasta y pienso para animales. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señaló el jueves que el exceso de granos y la mayor competencia ayudaron a hacer caer los precios de los alimentos en enero a mínimos de cerca de siete años.
En la campaña agrícola 2015-2016, las reservas mundiales de trigo llegaron a 213 millones de toneladas, su nivel más alto desde 1960, según el Consejo Internacional de Cereales. Gracias a las perspectivas favorables de la cosecha para la temporada 2016-2017, agregó el organismo, se espera que los inventarios caigan sólo ligeramente, al segundo mayor nivel de la historia.
El rediseño de las rutas comerciales fue lubricado por una caída de 20 meses en los precios del crudo, principal factor de la reducción de costos del flete. El Baltic Dry Index, que mide el precio de trasladar materias primas por mar, alcanzó el jueves su nivel más bajo desde que se llevan estos registros. El mes pasado, los operadores ofrecieron embarques de trigo de Francia a Egipto por US$7,59 la tonelada; un año antes, ese flete costaba US$13,75.
Los cambios en el mercado se producen luego de una racha de años de altos precios, cuando la demanda de China y otras economías emergentes aumentaba rápidamente. Sin embargo, al igual que con otras materias primas, desde el petróleo al cobre, la sobreoferta ha empujado los precios del trigo a la baja y ha desatado una batalla por cuota de mercado.
El equilibrio podría volver a cambiar si se produjeran cosechas catastróficas, una caída del dólar o un repunte del precio del petróleo. No obstante, pocos prevén que esto ocurra en el corto plazo.
Rusia presiona para ocupar el lugar de EE.UU. en el negocio del trigo. A mediados de enero, el rublo cayó a su valor más bajo de la historia frente al dólar. Con el abaratamiento de su cosecha en términos de dólares, el trigo ruso está llegando a lugares donde no había estado en muchos años, o a los que nunca había llegado, y está aumentando su participación en mercados establecidos, como Egipto. Este avance incluye mercados tradicionalmente dominados por EE.UU., que el año pasado fue superado por Canadá como el mayor exportador de trigo.
“Esta temporada estamos vendiendo más a destinos lejanos como Nigeria (…) y también hemos vendido algo de trigo a México”, dice Andrey Sizov, director gerente de la consultora agrícola rusa SovEcon.
México, en general deficitario en granos, registra importaciones de trigo que oscilan en torno de los 4,5 millones de toneladas anuales, según el USDA. Brasil, otro país que consume más trigo de lo que produce, importa el grano en volúmenes que varían, por ejemplo, entre los 7 millones de toneladas del año agrícola 2013-2014 a los casi 5,9 millones de 2014-2015.
El auge del trigo ruso, por ejemplo, perjudica a los agricultores estadounidenses, contribuyendo a la caída de 38% en los ingresos del sector el año pasado, según el USDA.
EE.UU. también enfrenta una renovada competencia de Argentina. En diciembre pasado, el nuevo presidente del país sudamericano, Mauricio Macri, levantó los controles de capital y dejó que el peso perdiera casi un tercio de su valor frente al dólar en un día. También eliminó el impuesto de exportación de 23% que pesaba sobre el trigo.
Otros productores occidentales se han visto también muy afectados por estos cambios.
En la cosecha pasada, Francia suministró 40% del trigo que compró Egipto, el mayor importador mundial del grano. En la actual temporada, que va de julio a junio, Francia tuvo que esperar hasta noviembre para vender su primer cargamento a Egipto, una operación facilitada por la depreciación del euro. No obstante, las esperanzas que tenían los exportadores franceses de recuperar su posición en Egipto se desvanecieron en diciembre, cuando las medidas tomadas por Macri dieron lugar a una oleada de granos argentinos en el mercado mundial.
“Francia debería haber ganado, pero ahora Argentina estaba allí, US$5 más barato”, diceGabriel Omnes, analista de la consultora francesa Stratégie Grains.
Fue en esa época que Harvey, de Interflour, ordenó un cargamento de Argentina. Fue la primera vez que lo hizo desde 2009. “Todo el tiempo estamos buscando nuevos proveedores (…) y ahora tenemos tantos entre quienes elegir”, dice el operador.
Fuente: The Wall Street Journal, 08/02/16.
Los pronósticos erróneos sobre el petróleo
febrero 7, 2016
Las proyecciones de Wall Street sobre el petróleo fueron demasiado optimistas
Si quiere saber hasta dónde caerán los precios del petróleo, no le pregunte a Wall Street.
Los analistas de los grandes bancos han estado revisando a la baja sus proyecciones sobre la cotización del crudo después de que los precios descendieron a menos de US$30 el barril en enero, su nivel más bajo en 12 años. Hasta noviembre, los bancos estimaban que el contrato Brent, la referencia internacional del crudo, promediaría US$57 el barril en 2016. La cifra ha caído a US$50 y lo podría seguir haciendo.
J.P. Morgan Chase & Co. redujo el 15 de enero su proyección de precios para el primer trimestre por segunda vez en dos meses. El banco prevé que la cotización del Brent promedie US$31,50 en 2016, frente a vaticinios previos de US$51,50, en diciembre, y de US$54,75, en octubre.
“Tenemos esa sensación nauseabunda que se produce en las primeras etapas tras subirse a una montaña rusa”, reconocieron los estrategas de J.P. Morgan David Martin y Upadhi Kabra en un informe enviado a sus clientes.
Credit Suisse Group AG y Citigroup Inc. también han revisado sus proyecciones durante las últimas semanas. El banco suizo anticipa un precio promedio del crudo Brent de US$36,25 el barril este año, un descenso de 38% frente a la proyección anterior de US$58 el barril hecha en septiembre.

El revisionismo que se ha apoderado de Wall Street en torno a los precios del petróleo es parte de las repercusiones de la política de crédito barato que han seguido la Reserva Federal y los bancos centrales de otras economías desarrolladas, que podría haber distorsionado los precios de los activos y, ahora que la Fed empezó a subir las tasas de interés, está provocando una volatilidad imprevista en los mercados.
El período de tasas de interés ultrabajas causó una poderosa alza bursátil a pesar del magro crecimiento. Los economistas han tenido dificultades para entender las bajas tasas de inflación en las economías desarrolladas y los bajos rendimientos de los bonos. Pocos analistas previeron la desaceleración de China, que ha causado estragos en los mercados de materias primas y las economías en desarrollo.
Los precios del petróleo son particularmente difíciles de predecir, en parte porque años de crédito barato permitieron a los productores estadounidenses de energía de esquisto seguir extrayendo por más tiempo de lo previsto pese al derrumbe de los precios. El margen entre un mercado con exceso de oferta y uno con falta de suministro puede ser muy estrecho, mientras que obtener información precisa, y desenlaces previsibles, de una diáspora de productores y consumidores globales puede ser complicado.
Jan Stuart, economista de energía global de Cedit Suisse, dice que las proyecciones del banco fueron arruinadas el año pasado por la decisión de Arabia Saudita de aumentar la producción en un momento en que los mercados globales físicos ya tenían un exceso de crudo. La persistente producción en Estados Unidos también fue un factor. “Subestimamos la inercia en el sistema”, reconoce Stuart.
De todos modos, el deplorable historial de las previsiones llama la atención en un momento en que el petróleo encabeza la lista de prioridades de los inversionistas. “Nadie tenía la más mínima idea de dónde estaba el fondo”, se lamenta Stephen Schork,presidente de la consultora de petróleo Schork Group. “Era muy difícil incorporarlo a un modelo”.
Wall Street predijo correctamente una tendencia importante de los precios del petróleo: el comienzo de una etapa en que superaron los US$100 el barril hace una década. El analista de Goldman Sachs Inc. Arjun Murti acaparó los titulares de la prensa en marzo de 2005, cuando vaticinó que el precio del crudo podía llegar a US$105 el barril. En ese momento, la cotización rondaba los US$55 el barril. Tres años después, había perforado la barrera de US$100 y alcanzó un máximo de US$146 en julio de 2008. Murti predijo ese año que los precios podrían ascender a US$200 el barril.
El fin de un ciclo alcista de varios años, sin embargo, ha dejado perplejos a los analistas de los bancos. El petróleo, que hasta mediados de 2014 se mantuvo mayormente por encima de US$100 el barril, empezó un prolongado declive que le restó 75% de su valor en 18 meses.
De los principales bancos de Wall Street, Citigroup ha sido el más acertado a la hora de proyectar el derrumbe de los precios. La entidad vaticinó que el crudo podía descender a US$75 el barril en marzo de 2014, una época en que se cotizaba a casi US$110 el barril.
Mientras el derrumbe de los precios se profundizaba a fines de 2014, los analistas no demoraron en pronosticar un repunte en el segundo semestre de 2015. “Sospechamos que el sector reaccionará relativamente rápido al nuevo entorno geopolítico del precio del petróleo”, manifestó Credit Suisse en diciembre de ese año. “Asumimos que los precios pueden repuntar más en el segundo semestre de 2015 ante la reducción del exceso de suministro”, añadió. La entidad pronosticó un precio promedio de US$79 el barril durante ese período.
Aunque el mercado repuntó en el segundo trimestre del año pasado, los precios han estado en caída libre desde entonces y los escenarios de recuperación han sido postergados por un año más.
Los mercados de crudo son presas de las preocupaciones en torno al enfriamiento de la demanda china y un exceso de oferta que se podría acentuar cuando Irán aumente su producción y sus exportaciones tras el levantamiento de las sanciones en su contra.
Los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y los productores estadounidenses han seguido produciendo en grandes cantidades mucho más allá del momento en que los analistas y los inversionistas esperaban recortes de producción con el fin de estabilizar los precios.
La decisión de la Fed de empezar a subir las tasas de interés indica que la era del crédito barato podría estar llegando a su fin, lo que renueva las presiones sobre el mercado.
Algunos bancos han previsto precios mucho menores. Goldman Sachs sacudió los precios cuando previó en septiembre que los precios, que en ese entonces rondaban US$45 el barril, podrían caer a US$20 el barril.
Barclays PLC y Société Générale SA figuran entre los bancos más pesimistas. El primero proyecta un precio promedio de US$37 el barril y el segundo de US$43 en 2016. Otros bancos, no obstante, prevén una cotización cercana, o incluso superior, a US$60 el barril.
La semana pasada, Citigroup dijo que la cotización del Brent promediaría US$40 el barril en 2016. En noviembre, el banco había previsto US$51 el barril.
—Georgi Kantchev contribuyó a este artículo.
Fuente: The Wall Street Journal, 05/02/16.










