Con o sin el euro, Europa deberá redefinirse
mayo 29, 2012
Con el euro o sin él, Europa deberá repensar su juego
Por Alan Wheatley.
LONDRES- La apertura de un tramo de ruta a ninguna parte la semana pasada en el nordeste de España, con un costo de 37 millones de euros, es una metáfora inevitable de lo que sucede con el euro: un ambicioso proyecto concebido en mejores tiempos y que ahora parece a punto de descarrilarse.
Debido a la cuantiosa deuda española, las autoridades no tuvieron los recursos para terminar la ruta, pero inauguraron un tramo de seis kilómetros cerca de Lleida para impedir, por lo menos, que se transforme en una pista para correr picadas de auto.
Es que el euro no está dando ninguna alegría. Tal vez esa ruta española se complete algún día, pero por el momento es un recordatorio más de que Europa ha vivido por encima de sus posibilidades.
En ese sentido, las desventuras del euro son mayormente irrelevantes. Con moneda única o sin ella, Europa tendrá que arremangarse la camisa. Los verdaderos grandes desafíos que enfrenta el estándar de vida europeo provienen de la globalización, del cambio tecnológico y del envejecimiento poblacional.
En otras palabras, si Europa quiere tener infraestructura de primer nivel y un Estado de bienestar abarcador sin seguir acumulando deuda, los gobiernos deberán cambiar los hábitos laborales para generar un crecimiento que impulse la recaudación.
Sin embargo, la respuesta de Europa, con sus planificadores políticos preocupados por la imparable crisis monetaria, ha sido tardía. Y mientras tanto, el resto del mundo, especialmente Asia, sigue avanzando.
El auge de China, la India, Brasil y Turquía le asesta a Europa un doble golpe. Son países capaces de producir más barato, firmando así el acta de defunción de muchas industrias europeas de mano de obra intensiva, y manteniendo al mismo tiempo los salarios a raya. Sin embargo, debido a sus necesidades energéticas y de materias primas, los mercados emergentes hacen aumentar los costos de producción en el continente europeo.
El resultado es una contracción del ingreso real que Europa -y Estados Unidos- fueron capaces de esconder durante mucho tiempo, contrayendo deuda. Eso se terminó.
Andy Xie, un economista independiente de China, dijo que la única salida de los países europeos que no tienen ventajas competitivas es trabajar más y gastar menos. Por el contrario, si lo que quieren es seguir viviendo como vivieron hasta ahora, no tendrán más remedio que aplicar reformas laborales y desregular el mercado de trabajo.
El índice de desocupación juvenil en Alemania en marzo fue del 7,9%, el más bajo de los 27 países de la Unión Europea, una insignificancia comparada con la misma tasa en Grecia y España, que ya superó el 51 por ciento.
Ese aumento se debió, en parte, a los recortes presupuestarios que exigió la crisis del euro. Pero Marc Chandler, economista de Brown Brothers Harriman, de Nueva York, dice que, de todos modos, la globalización habría terminado por exprimir a las economías más elementales y periféricas del sur europeo.
Desafíos
Se trata de uno de los desafíos que Europa tiene que enfrentar. El uso de computadoras se sumó al «efecto China» para eliminar ingentes cantidades de trabajos tradicionales, desde los empleados bancarios hasta los torneros. Al mismo tiempo hicieron eclosión los servicios que exigen mayor preparación, con la consecuente valorización de quienes se capacitaron en nuevas tecnologías.
Pero un informe de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), que agrupa a los países más desarrollados, dice que uno de cada cinco jóvenes abandona la escuela sin haber completado siquiera el secundario. Y la mayoría de las veces los adultos no reciben la ayuda que les permita recapacitarse y reinsertarse en el mercado. Por ejemplo, Inglaterra que, al igual que Estados Unidos, tiene un irreductible índice de desempleo juvenil que no baja del 20 por ciento.
Paul Sissons, de la Fundación Trabajo, un grupo de estudios de Londres, dice que en 2011 sólo el 8% de los británicos de entre 16 y 24 años trabajó en la industria manufacturera, mientras que en 1981 ese índice se ubicaba en el 24%. La industria de servicios tomó la posta, pero los jóvenes no están adquiriendo la capacitación necesaria, como las habilidades comunicativas o de trabajo en equipo.
Otro de los problemas que Europa deberá enfrentar, con el euro o sin él, es el rápido envejecimiento de su población. La crisis de la eurozona tiene al menos la virtud de obligar a los políticos a proponer formas de solucionar el problema de la creciente carga de las jubilaciones y de la atención de la salud de la tercera edad.
«Estamos atravesando una transición demográfica de enormes proporciones que se suma a la crisis de la deuda debido a su impacto sobre la pirámide poblacional, así como sobre los niveles de crecimiento y de todo aquello que es sustentable y estable a largo plazo en términos de gasto público», dijo Edward Hugh, un economista que vive cerca de Barcelona.
Traducción de Jaime Arrambide .
Fuente: La Nación, 29/05/12.
El «síndrome del Quebrado»
mayo 29, 2012
Con el “síndrome del quebrado”
Por Luis Rappoport
A fuerza de mentiras y malas decisiones, la economía argentina ha ido sumando problemas cada vez más graves, de los que los cimbronazos del dólar son apenas un ejemplo. Se impone asumir la realidad y dejar de creer en tanto engaño.
Unos comerciantes veteranos que se juntaban en la vieja confitería Richmond contaban la historia de un empresario que pidió plata a un amigo e inició un negocio. Como el proyecto no era viable no pudo devolver el préstamo. Resolvió el problema con un pagaré y con información falsa sobre su negocio. Cuando venció el pagaré, simuló optimismo y, para ganar tiempo, cambió el pagaré por un cheque diferido de su mujer. Al vencer el cheque, el amigo enojado quiso iniciarle una demanda, y como nuestro héroe había falsificado la firma de su esposa, no tuvo mejor idea que matarlo. Ya en la cárcel – abandonado por su familia – se ahorcó con una media.
Cada paso que daba se enterraba más. Dejó crecer un pequeño problema hasta terminar con su vida . Los comerciantes llamaban a esa conducta “síndrome del quebrado”.
Y decían con humor: “lo importante es no creerte tus propias mentiras”.
A la Argentina le vendría bien el consejo de esos viejos comerciantes. Aunque toda la experiencia argentina e internacional indica lo contrario, hacia el 2006 las autoridades se convencieron de que con inflación podía haber crecimiento y equidad. Para que no se note, destruyeron el sistema estadístico nacional. Con esa medida se dio el primer paso del “síndrome del quebrado”.
No sólo teníamos inflación sino que se mentía a la población.
Cuando profesionales privados empezaron a calcular índices de precios, los persiguieron, con lo cual, pasaron a lesionar los derechos humanos, que eran el valor sobre el que se edificó la actual etapa democrática. Como la inflación no se detiene falseando índices, decidieron tapar el problema bajo una alfombra mayor: anclaron el dólar y los precios de la energía, el transporte y otros servicios públicos con subsidios crecientes.
Ahora ya teníamos inflación, gasto fiscal, pérdida de competitividad cambiaria y falta de incentivos a la inversión en el sector energético, además de mentiras y lesión a los derechos humanos.
Estábamos como el comerciante al momento de falsificar la firma de su mujer. Como había que pagar la cuenta, metimos la mano en las AFJP, por esa vía destruimos la única fuente de financiamiento de largo plazo a la inversión. Al cabo, como la producción de energía caía, pasamos a importar gas y de petróleo. Y el “síndrome del quebrado” seguía su curso, con un adicional: muchos argentinos dejaron de confiar y compraban dólares para llevarlos al colchón o al exterior .
Hacia el 2011, como los funcionarios creían sus propias mentiras, era su deber patriótico ganar las elecciones. Para hacerlo, ¿qué mejor que la emisión monetaria? La plata sirvió para seguir planchando los precios de los servicios y para aumentar los sueldos y el plantel de empleados públicos. Los pesos no deseados buscaron sus dólares y l legamos a la semana previa a las elecciones con la primera corrida cambiaria.
Con la convicción de nuestro empresario suicida, las autoridades dejaron de vender dólares y habilitaron el mercado paralelo.
Tenía una lógica muy propia del “síndrome del quebrado”: “es mejor el control de cambios y el paralelo, porque si sigo con libertad cambiaria se fugan los dólares”.
No se les ocurrió dejar de emitir pesos, para no financiar ni la fuga, ni el paralelo y poner en marcha un plan antiinflacionario.
No parecen querer cambiar las bases del modelo suicida.
Para cuidar los dólares restringieron las importaciones, con lo cual, con un solo golpe atentaron contra el abastecimiento industrial, mataron al Mercosur y nos peleamos con los principales países del mundo.
Luego, en lugar de concebir una política energética, confiscamos acciones de YPF. Y, con eso, se nos terminó de cerrar el mercado financiero, cuando las provincias – a falta de recursos – debían financiarse con deuda.
Ahora estamos en recesión, la inflación crece, el dólar oficial no permite exportar, no se pueden cerrar las paritarias, debemos importar energía, se lesionan los derechos humanos, no tenemos estadísticas, las provincias y municipios están desfinanciados, hay una brecha cambiaria insostenible, se trabó el comercio exterior (tanto de importación como de exportación), estamos peleados con nuestros vecinos y con los principales países del mundo … y el síndrome del quebrado sigue.
Es momento de parar. Dejar de creer en las propias mentiras. Asumir que la verdad, aunque sea dolorosa, es siempre reparadora. No llegar al suicidio. Porque en este barco, estamos todos los argentinos.
Fuente: Clarín, 28/05/12.
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Entrevista: A Luis Rappoport, economista, docente y consultor
Argentina se está empobreciendo por las conductas de sus gobernantes, advierte Luis Rapopport al evaluar el permanente apartamiento de las normas, cuya responsabilidad adjudica tanto al gobierno como a la sociedad. «Estamos fabricando una nueva sociedad de transgresores», dice. Propone resistir y denunciar.
– En un artículo recientemente publicado en un diario de Buenos Aires, usted afirma que «en un país resulta imposible la convivencia virtuosa cuando en la sociedad se generaliza la corrupción, la avivada y el incumplimiento de la ley». ¿Cuáles son, en su opinión, los hechos que evidencian en nuestro país un claro apartamiento de las normas?
– En el artículo hay algunas referencias a conductas del Estado, del gobierno y de la sociedad. El acento está en las transgresiones del gobierno de las últimas semanas: una fábrica de billetes de curso legal cuyo dueño es inexistente y todo el historial de transgresiones alrededor del vaciamiento de YPF, que culminaron con procedimientos anticonstitucionales para apropiarse de acciones de Repsol. En el tema YPF, se menciona la inexistente rendición de cuentas sobre los recursos públicos provinciales de Santa Cruz, obtenidos tras la privatización de YPF, desobediencia a la Corte Suprema de Justicia y el beneficio arbitrario a un proveedor del Estado provincial para que tome –sin pagar un peso– el 25% de YPF. Pero, coherentes con la visión del jurista Carlos Nino, se mencionan las transgresiones privadas: evasión de impuestos, complacencia con las mentiras públicas en el caso Indec y, más generalmente, la naturalización, por parte de los ciudadanos, las empresas nacionales y las extranjeras de la anomia y la arbitrariedad del poder.
– El viceministro de Economía, Axel Kicillof, en la larga intervención que tuvo en el Senado para defender la ley de expropiación de YPF, manifestó que la seguridad jurídica es un concepto irrelevante. ¿Cuánto hay de cierto en esta afirmación? ¿Por qué ha vinculado la falta de seguridad jurídica con la época de la dictadura militar?
– Ese funcionario cometió tres torpezas que lo auto infaman. En primer lugar, en el Congreso de la Nación, se tomó la libertad de descalificar a la seguridad jurídica; es como si se hubiese dirigido a la Feria del Libro para quemar libros. Me alarma que no haya recibido ninguna sanción de los parlamentarios y de la sociedad. En segundo lugar, utilizó cifras de crecimiento económico falsas, que él sabe que son falsas porque hasta no hace mucho tiempo informaba en su página web índices de precios alternativos a los –deliberadamente mentirosos– del Indec. Y él, y todo el mundo sabe que las cifras oficiales de crecimiento económico están sobreestimadas por la subestimación de la inflación. Y en tercer lugar, hizo un repaso de la economía argentina y no mencionó la inflación, que es –y eso también todo el mundo lo sabe– uno de los problemas más críticos que nuestra sociedad debe enfrentar. En el artículo me permití vincular la descalificación de la seguridad jurídica con los límites de inseguridad de la época militar para dramatizar hasta dónde el desprecio por la ley rompe la armonía social y pone en peligro la convivencia. Desde luego, el Estado militar fue un Estado asesino. Pero yo me pregunto: ¿cuál es el límite de este gobierno y cuál es el límite que toleramos como sociedad? Mienten en las cifras oficiales de precios, crecimiento y pobreza, desacatan a la Corte Suprema (y parece evidente que lo hacen para ocultar el robo de fondos públicos). Al referir a las amenazas que denuncia la ex esposa de uno de los involucrados en el caso Ciccone, me pregunto si no estamos nuevamente en un límite difuso en materia de respeto a la vida de las personas. En lo personal, creo que hay una escala que toda sociedad debe respetar: en primer lugar una moral de convivencia armónica que debe orientar la formulación de las leyes. En segundo lugar una política que se subordine a la ley. Y recién después la economía y la gestión de las cosas, subordinadas a la moral pública, la ley y la política (en ese orden). Nuestra sociedad está repitiendo la intolerancia y la transgresión de la época militar, afortunadamente, en otro formato, con otra virulencia. Pero el mecanismo es similar: subordinar los medios a los fines y atentar contra la convivencia social. Adicionalmente, como esos mecanismos someten a la sociedad a la arbitrariedad de los poderosos, tarde o temprano, aumentan la polarización social y la pobreza.
– Usted señala que la sociedad argentina debe abandonar su propia complacencia y enfrentar la evidencia de que no hay progreso posible sin seguridad jurídica. ¿Podría desarrollar esta idea desde su perspectiva de experto en desarrollo económico?
– Es un tema sobre el cual hay consensos totales en todas las escuelas económicas y en la experiencia histórica. Pero nada mejor que un ejemplo actual. Hecho lo hecho con YPF, sin respeto por procedimientos predeterminados, cualquier inversor petrolero «sabe» que en la Argentina no es de esperar el debido proceso. «Sabe» que está sometido a la arbitrariedad del poder. Nunca va a faltar algún pirata que esté dispuesto a invertir porque el botín es suficientemente grande. Pero el pirata se va a asegurar en el extremo y va a buscar depredar hasta el cansancio para compensar el riesgo de una nueva expropiación sin el debido respeto por la ley. Esos seguros y esa depredación del filibustero serán riquezas que el país deberá pagar por su propia anomia. En paralelo, la misma compañía privada –sin parche en el ojo ni un garfio en la mano– va a invertir en Brasil. Y allí, donde «sabe» que se respetan los pactos, trabajará tranquila con menos riesgos, menos reaseguros y menos rentabilidad. Esa riqueza quedará en Brasil y en su gente.
– Usted hace referencia en su nota al libro de Carlos Nino «Un país al margen de la ley» que se publicó en 1992. ¿Considera que la sociedad argentina ha efectuado algún progreso en esta materia desde aquella fecha a la actualidad?
– Creo que no, la Argentina se está empobreciendo porque recibe pésimos ejemplos de sus gobernantes. ¿Cómo le dice un padre a su hijo que mentir, robar, corromper está mal?, si su hijo mira la televisión, lee los diarios, para colmo, al ir de compras constata que los precios aumentan según la realidad y no según un falso discurso oficial. Estamos fabricando una nueva generación de transgresores. Pero quizás, además de la transgresión, la sociedad está volviendo atrás con la intolerancia. Por suerte no en los extremos de la época militar. Pero si usted escucha los discursos presidenciales y vicepresidenciales, se va a encontrar con una retórica sobre «enemigos» a los cuales hay que destruir para preservar un «modelo de crecimiento y equidad». El famoso modelo está edulcorado con cifras falsas pero la retórica sobre «enemigos», además de justificar cualquier desatino, enfrenta a los argentinos. Cuando en realidad, el único deber indelegable de un presidente y un vicepresidente es el de asegurar la unidad de los argentinos.
– ¿En su opinión, qué pasos debería emprender la sociedad argentina para mejorar la calidad institucional e incorporar una cultura de respeto a la ley y a los contratos?
– Resistir. Denunciar la intolerancia y la transgresión de la dirigencia. No dejarse intimidar con amenazas ni corromper con favores clientelares. Afirmar la libertad individual. Y sobre todo, en la convivencia cotidiana, entender que la amabilidad es la mejor de las categorías políticas: tratarnos bien entre los argentinos.
Además de estas, que son cosas sencillas, en que todos podemos colaborar, la participación ciudadana organizada en partidos políticos, ONGs, sindicatos o cámaras empresarias, puede y debe insistir en la necesidad de construir un estado eficaz y profesionalizado y en una ciudadanía activa y que sepa afianzar sus derechos.
Entrevista realizada por Aleardo F. Laría.
Fuente: www.rionegro.com.ar – 01/05/12
Argentina: Las mentiras de Beatriz Paglieri
mayo 29, 2012
Paglieri: una secretaria al borde de un ataque de nervios
Por Roberto Cachanosky
La pelea de la secretaria de comercio con un periodista oficialista por la fuga de capitales y el control de las importaciones, frente a los datos del mismo INDEC y BCRA, muestra que ni siquiera tienen el decoro de acomodar su discurso a las estadísticas que ellos mismos dibujan. Decir la verdad es dañar al país y ocultarla una virtud, según la secretaria.
Pocos días atrás se produjo un curioso enfrentamiento entre un periodista K y la secretaria de Comercio Exterior, Beatriz Paglieri. Digo curioso porque la reacción de Paglieri, con un periodista de la propia tropa K, mostró en sus respuestas el grado de preocupación que tiene el gobierno respecto al tema del dólar. Si Paglieri quiso tranquilizar el mercado, su discurso confirma que tienen un lío bárbaro y, lo que es peor, las afirmaciones de Paglieri hacen pensar que, por su forma de razonar, el futuro no es muy alentador.
Lo primero que hace la secretaria es desmentir que haya trabas a las importaciones, con lo cual la infinidad de empresarios que tienen trabas para conseguir insumos son una ficción. Según Paglieri, se quejan al divino botón porque los que vamos a los comercios a comprar computadoras, electrodomésticos, etc. tenemos los ojos nublados porque no vemos que las estanterías están abarrotadas de mercaderías. La caída de las importaciones del 14% en abril seguramente debe responder a un tsunami de inversiones locales que ahora abastecen el mercado interno de acuerdo al discurso de Paglieri.
De acuerdo a los datos del INDEC, en abril cayeron: 37% las importaciones de bienes de capital, 15% bienes intermedios, 17% Piezas y accesorios para bienes de capital, 30% bienes de consumo y 5% automotores. Lo único que subió fue combustibles y lubricantes el 46% gracias a la “visionaria” política energética del gobierno. La verdad es que eso de que hay comercio administrado y no trabas a las importaciones no parece coincidir con los datos que ellos mismos dan. Si cayeron en esa magnitud es porque pudo haber sustitución de importaciones, cosa que no puede ser porque la industria lleva 3 trimestres consecutivos de caída mostrando que entró en recesión, menor consumo por caída del salario real o restricciones a las importaciones que la secretaria niega.
Dado que el INDEC parece acomodar los datos al discurso oficial, sería bueno que, al menos, tuvieran el decoro de coordinar los datos del INDEC con el discurso oficial. Caso contrario, son un festín a la hora de analizar sus discursos.
Pero en la parte del reportaje donde Paglieri parece haberse puesto más furiosa fue cuando el periodista le pregunto por la fuga de capitales. Dijo textualmente: “No hay fuga de dólares. Es un error transmitir eso. Y yo no puedo permitir que se diga eso. Lo que nosotros estamos descuidando, el empleo argentino, como lo está cuidando”. Entiendo que donde dice descuidando quiso decir cuidando el empleo argentino, sin embargo, la frase correcta es la primera. Al trabar las importaciones las empresas tienen problemas en las líneas de producción. Esto significa que hay menos horas extras, turnos y el personal que se va de la empresa no se repone. Como dije en otro artículo, en abril la demanda laboral en Capital Federal y el Gran Buenos Aires estuvo un 10,6% por debajo del promedio del caótico 2002 y solo un 3% por encima de abril de ese año que fue el peor de la serie. Si tanto están cuidando el trabajo de los argentinos frenando las importaciones, flaco favor le hacen a la gente porque la están dejando sin trabajo.
Otra joya del debate es cuando afirma que al decir que hay fuga de capitales se transmite información que le hace daño al país. Claro, para la secretaria pareciera ser que reconocer la realidad es dañar al país, con lo cual hay que mentir para que no se sepa la verdad. Por favor, que Paglieri revise los datos del mismo BCRA y va a ver que aún en el primer trimestre de este año, cuando los controles cambiarios se profundizaron, se fugaron U$S 1.600 millones a pesar de las restricciones tipo KGB que usa el gobierno para que la gente no compre dólares. O que mire los datos de depósitos del Central y verá que los depósitos en dólares cayeron U$S 600 millones en 9 días y sin tener la información actualizada con posterioridad al 18 de mayo que es el último dato disponible del Central.
En rigor, lo que no quiere reconocer Paglieri es que la verdadera fuga en Argentina es del peso. La gente no quiere esos billetes que emite el BCRA porque se derriten como barras de hielo. Como el peso no sirve como reserva de valor, la gente compra dólares. Y es ese desprecio de la gente por el peso el que tiene mal al gobierno.
Además, la secretaria parece no querer comprender que cuando alguien se desprende de los pesos y compra dólares para guardarlos en el colchón, en una caja de seguridad o llevarlos al exterior, es fuga de capitales. Es dinero que no se canaliza en el mercado de capitales local sino dinero que sale de circulación. Fugar capitales no es solo llevarlos al exterior, también es atesorarlos debajo del colchón o en una caja de seguridad. Y mal que le pese a Paglieri eso está ocurriendo.
De acuerdo a los datos del INDEC, en el período enero-abril el saldo de balance comercial fue positivo en U$S 4.795 millones, sin embargo, el Central informa un aumento de las reservas de U$S 1.613 millones. ¿Dónde está la diferencia? O se fugaron capitales, o se los queda el tesoro para pagar deuda porque no tiene superávit fiscal. Son dólares que sale del país contra pesos que emitió el Central y que están en circulación financiando la compra de divisas.
Y aquí viene otro punto de Pagliere. Ella afirmó que: “Como nosotros no fabricamos dólares –aclaró–, tenemos dos formas de corregir los desajustes: o vendemos más o compramos menos, eso es lo que hacemos y lo que vamos a seguir haciendo”. De nuevo la contradicción entre los datos del INDEC y el discurso oficial. En abril no solo cayeron las importaciones un 14%, sino que también bajaron las exportaciones un 6%. Una vez más ni siquiera miran los datos del INDEC para acomodar su discurso a los datos del inefable instituto y, encima, la estrategia no le resulta.
Pero la secretaria parece olvidar que el balance de pagos tiene otros componentes además del balance comercial. También se pueden ingresar dólares atrayendo inversiones en el sector real de la economía. Pero claro, como el modelo es tan arbitrario e imprevisible, nadie invierte un dólar en Argentina, por eso por ese rubro no ingresan los dólares que tanto desvelan al gobierno y, por más que Paglieri se enoje, los capitales se fugan. Y la gente los fuga porque tienen pánico de quedarse en una Argentina donde los derechos de propiedad y el avasallamiento de los derechos individuales crece día a día, al punto que nos persiguen con perros por las calles para ver si llevamos dólares encima como si fueran detonadores nucleares o droga para comerciar o hacen un control nazi en las agencias de viaje para controlar a la gente que viaja al exterior.
En síntesis, mi sugerencia, si Ud. no es economista y quiere saber qué está pasando, lea ese reportaje y las declaraciones de la secretaria y advertirá que la situación económica es más que complicada. Las contradicciones en que incurrió, los razonamientos que hizo, pero sobre todo su reacción ante un reportaje de un periodista oficialista, muestran lo preocupado que están en el gobierno, porque de su discurso todo parece indicar que tenemos una secretaria al borde de un ataque de nervios.
Fuente: Economía para todos, 26/05/12.
Más información en: www.economiaparatodos.com.ar
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De eso no se habla, eso no se pregunta, es mejor que se callen
Por Julio Blanck
El jueves, en una sorpresiva visita a la Sala de Periodistas de la Casa Rosada, la Presidenta charló unos minutos con los colegas allí acreditados. Zafó con elegancia de la pregunta sobre el bochorno de las medias con la inscripción “Clarín miente” repartidas a chicos descalzos durante su visita a Angola. Y cuando le mencionaron el reclamo por las dificultades de acceso a la información oficial y la falta de conferencias de prensa, contestó: “Yo no voy a hablar contra mí misma”.
En esa explicación de Cristina sobre las razones de su cerrazón ante la prensa se reveló, suavizada y amable, la matriz de episodios mucho menos agradables ocurridos en días anteriores.
El más reciente fue el diálogo que sostuvieron, por la oficialista Radio Nacional, la secretaria de Comercio Exterior, Beatriz Paglieri, y el periodista Eduardo Anguita. Lo reprodujo el sitio Perfil.com.
La funcionaria le reprochó al periodista haber mencionado el tema de la fuga de dólares.
“No hay fuga de dólares”, dijo Paglieri. “Es un error transmitir eso, yo no puedo permitir que se diga eso”, agregó.
Anguita contestó: “Pero hay fuga de dólares Beatriz, cómo que no, hay fuga de dólares”.
“Anguita, estás hablando desde el desconocimiento”, replicó la funcionaria.
“No me desautorice Beatriz, porque no me parece que una conversación entre un periodista con muchos años de ejercicio y una funcionaria sea la de no escucharnos” dijo el periodista. Y añadió: “Yo no hablo solamente de lo que leo en Clarín y en La Nación, estoy hablando en base a cifras sobre fuga de capitales de autores que no son enemigos de este gobierno”.
Paglieri respondió: “Pero tampoco significa que uno transmita información que le hace daño al país, porque no hay fuga de capitales en el país y si lo hubiera sería un hecho grave”.
Paglieri es una funcionaria de extrema cercanía con Guillermo Moreno y estuvo al frente del INDEC en la primera, larga etapa de manipulación de sus índices.
Anguita, periodista e historiador, dirige además el semanario oficialista Miradas al Sur -del Grupo Szpolski-. Y es un hombre con una historia personal y profesional más que respetables.
La enojosa situación que atravesó en su conversación con Paglieri remite a otro caso ocurrido días antes, cuando Hebe de Bonafini fue entrevistada telefónicamente por los periodistas Pablo Messina y Fernando Amato, en el canal oficialista de noticias CN23, también del grupo Szpolski, el más beneficiado con el reparto de publicidad oficial.
Fue el día que el juez Oyarbide puso presos a los hermanos Sergio y Pablo Schoklender, por la estafa con dinero público girado a la Fundación de las Madres.
Bonafini dijo “que vayan presos todos los que tengan que ir presos”. Y agregó que desde que comenzó el escándalo -que Clarín reveló- “fue un año muy duro, muy difícil, donde la prensa nos trató muy mal”.
El exabrupto llegó cuando le preguntaron a Bonafini por su hija Alejandra, involucrada en la causa. Entonces ella se enojó: “Mi hija no tiene nada que ver y no la nombren más. Son ustedes, los periodistas, los que le tiraron tanta mierda a mi hija y eso no se los voy a perdonar nunca”. Y cortó la comunicación.
La idea dominante, en todos los casos, es que los miembros del oficialismo, sean la Presidenta, una secretaria o la jefa de las Madres de Plaza de Mayo, sólo están dispuestos a hablar de lo que les interesa, les conviene y no les incomoda.
Ese criterio poco tiene que ver con alguna elemental modernidad democrática y explica, además, que la Presidenta y los funcionarios hablen casi exclusivamente con los medios y periodistas “amigos”, que en teoría ofrecen garantía de que no habrá preguntas inconvenientes. Esa incondicionalidad marca la frontera entre periodistas réprobos y elegidos.
Con su carga ominosa y su lección sobre el silencio deseado, los hechos aquí consignados no dejan de ser una buena enseñanza para las escuelas de periodismo. Muestran que la condición para ser admitido en el Paraíso mediático oficialista es la amputación voluntaria del derecho básico del periodista: el de preguntar. Quizás no todos los aspirantes estén dispuestos a pagar ese precio.
El famoso poema atribuido a Bertolt Brecht termina diciendo: “ … ahora vienen por mí, pero ya es demasiado tarde”.
Fuente: Clarín, 27/05/12.
El peso y el dólar
mayo 28, 2012
Pesos
Por Enrique Szewach
Suponga que deja olvidado un billete de 100 pesos en algún bolsillo y que lo encuentra dentro de un año. Ese billete se habrá transformado, como máximo, en un billete de 80 pesos, por la magia de la inflación.
Suponga, ahora, que deposita 100 pesos en un plazo fijo a un año en una entidad financiera. Cuando venza, el dinero que recibirá tendrá un poder de compra de, como máximo, 88-90 pesos.
Está claro, entonces, que el que apuesta al peso pierde.
Obviamente, como usted necesita pesos para sus gastos de todos los días y tiene excedentes por períodos cortos, sigue demandando pesos y sigue depositando fondos en pesos en el sistema financiero, lo mismo que las empresas.
Pero, usted no es tonto/a, y sabe que ese “impuesto” que paga, es el costo por tener dinero para las transacciones diarias, y ahorro de corto plazo.
Pero si tiene excedentes de fondos que van más allá del muy corto plazo, usted trata de conservarlos. Comprando un bien, o buscando activos que, según su expectativa, lo “protegen” de alguna manera, contra la inflación. Puede ser un inmueble, un bono, una acción, o… dólares. El problema con los inmuebles es que existe lo que los economistas llamamos, “indivisibilidad del capital”. Es decir, se necesita mucho dinero para entrar y no se puede salir “parcialmente”. El problema con los bonos o las acciones, es que se necesita información, asesoramiento especializado, y cumplir con cierta burocracia operativa.
Con los dólares, en cambio, los montos mínimos de entrada y salida son muy bajos, y salvo el costo del spread comprador/vendedor, los trámites son sencillos, o al menos, lo eran hasta hace no mucho tiempo.
Por supuesto que las acciones, los bonos, los inmuebles y hasta el dólar pueden bajar de precio y, luego de un año, se puede perder más que con la inflación.
Pero no es menos cierto, que también pueden subir de precio y mucho, cosa que con el peso, seguro, no va a pasar.
En otras palabras, el que ahorra en pesos tiene una pérdida asegurada, mientras que el que ahorra en dólares, puede perder, pero también puede ganar.
En condiciones “normales”, siempre existe un precio esperado del dólar, y una tasa de interés en pesos, que termina igualando el rendimiento de los ahorros en pesos o en dólares, al menos, a priori.
Es decir, si alguien espera una devaluación del peso contra el dólar del, por ejemplo, 20%, en un año, si el banco le paga por un plazo fijo en pesos a un año, 20% de interés, comprar 100 dólares hoy, o depositar 100 pesos a plazo fijo hoy, y comprar 100 dólares dentro de un año, resultan equivalentes. (Por supuesto que en clima de “fin del mundo”, esta relación se rompe).
Pero sucede que, el gobierno decidió, en octubre del año pasado, después de destruir el mercado de la carne, el mercado de la energía, el del trigo, y otros mercados, destruir también el mercado de dólares y pesos, rompiendo la relación entre ambos al limitar la compra de dólares en el mercado en dónde el Banco Central es oferente, obligando a una pesificación forzada de los ahorros.
Pero la relación entre pesos y dólares, no se puede borrar con un simple “de eso no se habla”, y cuando las expectativas de una mayor devaluación, derivadas de la revaluación del dólar en el mundo, contra el resto de las monedas, en especial el Real brasileño, se empezaron a generalizar, mientras que las tasas de interés en pesos siguieron bajando.
Mientras los aumentos salariales ya acordados o por acordar, junto a las necesidades de más maquinita de Ciccone/Banco Central, para cubrir el bache fiscal de Nación y Provincias, dieron la señal de que la inflación, en los próximos meses, no bajará, la demanda de dólares por ahorro se incrementó. En el mercado “anterior”, esta mayor demanda la frenaba la suba de la tasa de interés, y/o la venta de reservas del Banco Central. Ahora, la mayor demanda sólo la frena el precio del dólar libre.
Es decir, lo que antes se reflejaba en la tasa de interés, ahora lo mide la brecha.
El problema es que el precio del dólar libre, está, además, distorsionado por los controles, las prohibiciones y el riesgo de operar bajo la ley K.
Por eso, el precio combina expectativas de todo tipo y no sólo las de devaluación.
Paradójicamente, entonces, Moreno fija las cantidades de dólares que quiere tener, pero la diferencia entre el dólar oficial y el dólar libre, y el número al que habrá que converger cuando se junten ambos valores, lo termina fijando el mercado. ¡Después de todo, mi amigo Guillermo resultó un neoliberal!: Él fija las cantidades y el mercado pone el precio.
Fuente: Perfil, 27/05/12.
Más información: www.szewachnomics.com.ar
El anticonstitucional Cepo Cambiario
mayo 28, 2012
Kontroles
Por Malú Kikuchi
“Hay un límite en que la tolerancia deja de ser una virtud.”
Edmund Burke
Ejercer el control sobre uno mismo, es encomiable. Aceptar controles impuestos desde el Estado, en una nación que se dice república, controles que no tienen explicaciones que hagan al declamado, y nunca ejercitado bien común, controles que contradicen la Constitución Nacional, no es de ciudadanos libres.
La Constitución Nacional es clara, 1° parte, Derechos y Garantías, Artículo 14: “Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos (…): a saber, de trabajar y ejercer toda industria lícita, de navegar y comerciar (…), de entrar, transitar y salir del territorio argentino (…) de usar y disponer de su propiedad….”
Artículo 19: “(…) Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe”. No se puede prohibir lo que la CN no prohíbe. Y en ningún lado dice que la AFIP tiene derecho a decidir sobre el traslado de un habitante que pretende salir del país.
Y considerando la exigencias inverosímiles y por lo general inexplicables y cambiantes y poco serias, que el organismo tiene con respecto a las posibilidades de un ciudadano de a pie, para comprar dólares a precio oficial, y ahora también para salir de Argentina, queda claro que cada vez más personas van a querer irse de este “paraíso terrenal”.
¿Quién es la AFIP para decidir sobre la posible compra o no de dólares a cambio oficial? ¿Por qué hay que explicarle el porqué se quieren o se necesitan esos dólares? Y porque si, porque se me da la real gana. Porque todavía soy un ser libre que decide sobre sus haberes y que es lo que quiere hacer con ellos.
Y si hay un dólar oficial y un dólar paralelo, el problema lo tiene el gobierno que ha hecho un tan mal manejo de la economía, que los habitantes de esta tierra no quieren pesos, recuerdan a los patacones, de los que todavía tienen memoria fresca y prefieren dólares.
Aunque sea curioso que uno de los países del mundo que más odia a los Estados Unidos, cada vez que entra en crisis, y Argentina tiene una marcada vocación por las crisis financiero/económicas, se refugie desesperadamente en dólares verdes, que en el mercado negro se llaman “blue”. Porque somos “cool” y “fashion” y aunque detestemos a los yanquis, nos encanta decir es “too much”. ¿Se fijó que a nadie se le ocurre comprar pesos cubanos?
Si quiero dólares, tengo la obligación de mostrarle a la AFIP desde el ADN de mis tatarabuelos, hasta hoy. ¿Por qué? Y que no venga Aníbal con el cuento de la plata blanca, que justamente es a los desgraciados que van a comprar unos pocos dólares con sueldo comprobable, a los que no se lo permiten. A los de los grandes negociados que tienen problemas con la justicia (que algún juez amigo les va a solucionar rapidito), esos compran sin problemas.
Y todos queremos dólares; Máximo Carlos Kirchner, CUIT 20-25869310-9, trabajador autónomo, ingresos desde $30.001, compró $100.000 en US$ el 9/5/2012, a $4,45 precio oficial, en el Banco Provincia de Santa Cruz. Se lo permitió la AFIP. Y recordemos que su papá, “ÉL”, compró en un día, US$2 millones en 2008.
En la gacetilla de prensa N° 3300 de la AFIP del 24/5/2012, nos enteramos que se “exigirá información adicional para los que contraten viajes al exterior”. Si me quiero ir a Cuba, ¿también? ¿O es que ya estamos en Cuba y salir del país va a significar riesgos físicos? Demos gracias a Dios que nadar hasta la costa uruguaya, vía Carmelo que es más cerca, no es imposible. Y no hay tiburones.
También podemos construir alas deltas caseras, como cuando existía Berlín Oriental y el muro y el Checkpoint Charlie. Todo eso desapareció el 9/11/1989, hace casi 23 años. Pero los argentinos somos “atrasistas” (Vázquez Rial) y tenemos “saudades” (ahora se impone el angoleño, orden presidencial), nos encanta el pasado. Pero el pasado pesado, opresivo, asfixiante, no el pasado libre y creativo y vital.
¿Cómo hacerle entender a esta gente necia y terca, que las prohibiciones intensifican las ganas de quebrantarlas? De acuerdo al Génesis, ni a Dios le hicieron caso Adán y Eva, y comieron de la fruta prohibida y por eso estamos como estamos, en esta Argentina K, fuera del paraíso, enamorados de Angola, impedidos de comprar US$, cada día más caros y sin poder salir del país, so pena de ser desguazados por la AFIP.
¿Se acuerda del “Alguno de Ustedes ha visto un US$” de Perón? ¿Se acuerda del “El que le apuesta al US$ pierde” de Lorenzo Sigaut (1981, ministro de economía de Viola)? ¿Se acuerda del “comprar US$ es mal negocio” de Miguel Pesce (2011, vicepresidente BCRA)? ¿Se acuerda?
Haga memoria, recuerde cómo se contestaron esas preguntas. Por favor, recuerde las respuestas. ¿Vamos a permitirlo una vez más? ¿Otra vez? La necedad y la terquedad, ¿serán defectos argentinos?
Fuente: Política y Desarrollo, 28/05/12.
Más información: www.politicaydesarrollo.com.ar
México: Nuevas normas Anti-Lavado en los Seguros
mayo 28, 2012
Las aseguradoras mexicanas tendrán que cumplir nuevas normas de prevención sobre el blanqueo de capitales
Las aseguradoras tendrán que cumplir nuevas normas de prevención sobre el lavado de dinero En principio, según recoge ‘El Universal’, los agentes tendrán la obligación de observar las políticas de identificación del cliente que determinen las compañías. Estas medidas permitirán atender una recomendación del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), que sugieren que los agentes de seguros asuman esta obligación vía contractual. Asimismo, las compañías también deberán integrar un expediente de identificación de los datos y documentos de los clientes, que se agruparán dentro de los grupos asegurados, beneficiarios, proveedores de recursos y propietarios reales. También se deberá identificar a los apoderados.
Por su parte, la Secretaría de Hacienda puntualizó que las normas buscan tener una regulación actualizada y que estén acorde a un mejor control y transparencia financiera, además de que se logre estandarizar con la experiencia internacional. Como parte de los ajustes, se establecerá un registro de clientes que realicen operaciones en efectivo para identificarlos, así como contar con mayores elementos para emitir los reportes que correspondan.
La AMIS aplaude la medida pero recuerda que “supondrá costos de cumplimientos”
Sobre esta disposición, la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) dijo estaba de acuerdo con las medidas, ya que por primera vez estas normas establecen una diferenciación con el régimen homologado que se observa en el sistema financiero y se atienden las particularidades del sector.
Sin embargo, la adopción de las reglas también implica un cambio en todos los mecanismos y procesos de las instituciones, que si bien posibilita mejores prácticas, también implica costos de cumplimiento. Además, se deben incluir nuevos campos y figuras de identificación en todos los procesos, lo que impactarán en las áreas de ventas, emisión, siniestros, auditoría, recursos humanos y prevención de lavado.
También se tendrán que hacer cambios a los sistemas operativos con los que se genera el envío de reportes a la autoridad, así como a los sistemas de monitoreo de operaciones de bajo riesgo para detectar en qué casos se rebasan los límites. Por último, otra de las medidas destaca que se deberá hacer un análisis inicial y semestral de perfiles de clientes, así como la instrumentación de nuevos esquemas de capacitación.
Las nuevas reglas entrarán en vigor 180 días después de su publicación en el Diario Oficial de la Federación.
Fuente: BDS/AL, 28/05/12.
El reto de Europa es ser más productiva para crecer
mayo 27, 2012
El reto de Europa es ser más productiva para crecer
Por Kemal Dervis
WASHINGTON – La crisis de la eurozona se desarrolló principalmente como una crisis de deuda soberana que, en su mayor parte, afectó a países de la periferia meridional de Europa. Estos países se encontraron con que para emitir bonos soberanos debían pagar tasas de interés que por momentos llegaron al 6 o 7%, en el caso de Italia y España, o a valores todavía más altos para otros países. Como los bancos de la eurozona tienen una parte importante de sus carteras de activos constituidas por bonos de países de la eurozona, la crisis de deuda soberana se convirtió en una crisis bancaria en potencia, agravada por el hecho de que los bancos ya habían sufrido otras pérdidas originadas, por ejemplo, en el derrumbe de los precios inmobiliarios en España. De modo que uno de los desafíos más importantes que es preciso encarar para resolver la crisis de la eurozona es reducir la carga de la deuda para los países del sur de Europa.
La variación del peso de la deuda de un país refleja la relación entre el volumen del saldo fiscal primario (el saldo una vez deducido el pago de intereses) y el PBI, así como la diferencia entre el costo de tomar prestado y la tasa de crecimiento del PBI. Cuando la diferencia entre el costo de financiación y el crecimiento se torna demasiado grande, el superávit fiscal primario que se necesita para evitar que la deuda siga creciendo se hace inalcanzable. En la práctica, se prevé que el crecimiento de los países del sur de Europa será próximo a cero o incluso negativo durante los dos próximos años, y aún después de eso, no se espera que supere un 2 o 3 por ciento.
Los titulares de prensa no siempre dejan entreverlo, pero una causa subyacente de la crisis de la eurozona (y que ahora también es un obstáculo para el crecimiento del Sur) ha sido la divergencia que se creó entre los costos de producción de los países periféricos, notablemente los del «Sur» (en concreto, Grecia, España, Italia y Portugal), y los del «Norte» (para simplificar, Alemania); divergencia que se desarrolló durante la primera década que siguió a la introducción del euro. Entre 2000 y 2010, el costo laboral unitario en los países del Sur aumentó un 36%, 28%, 30% y 25%, respectivamente, mientras que en Alemania ese aumento fue inferior al 5%. Esto produjo para fines de 2010 una divergencia acumulada de más del 30% en relación con Grecia y más del 20% para Portugal, Italia y España.
El costo laboral unitario se relaciona con el nivel salarial y con la productividad, de modo que un aumento de la productividad puede compensar un aumento de los salarios. Entre 2000 y 2010, no hubo grandes diferencias de productividad entre los países del norte y los del sur de Europa: de hecho, la tasa anual media de crecimiento de la productividad fue mayor en Grecia (1%) que en Alemania (0,7%). Pero en el Sur, el costo laboral creció a un ritmo mucho más veloz; esto produjo un aumento del diferencial de costos, que mientras la unión monetaria siga existiendo, no se podrá resolver con una devaluación.
En tanto y en cuanto esta divergencia interna se mantenga, no habrá una solución completa de la crisis del euro, porque el déficit de cuenta corriente, la falta de crecimiento o ambas cosas a la vez seguirán acosando a los países del sur de Europa, lo que perpetuará los temores relacionados con la deuda pública y la situación de la banca comercial.
En este contexto, el aumento de la productividad (sea por medio de avances técnicos, mejor asignación de los recursos o mayor inversión productiva) es para las economías del sur de Europa una variable tan importante como lo es la contención salarial. De hecho, es previsible que una deflación salarial excesiva tenga efectos negativos sobre la productividad, ya que probablemente acelerará la emigración de mano de obra calificada; y la combinación de austeridad extrema, deflación de precios y altos niveles de desempleo (con el consiguiente riesgo de tensión social) no es precisamente la mejor manera de fomentar las inversiones, la innovación o la movilidad de la fuerza laboral.
Si bien la reducción del nivel de empleo es un modo de impulsar la productividad, implica altos costos macroeconómicos en términos de pérdida de ingresos y aumento del gasto social. Sin olvidar lo más importante: ninguna política económica debería destruir la confianza de las sociedades en sí mismas, porque eso que los economistas llaman «espíritus animales» [las motivaciones y expectativas emocionales] debe ser tal que permita a la gente abrigar esperanzas respecto de su futuro.
Por todo lo dicho, tanto el exceso de austeridad como la deflación podrían ser contraproducentes y hacer que las «reformas» necesarias para aumentar la competitividad de los países del sur de Europa sean imposibles de implementar. La solución correcta habrá de combinar un grado razonable de contención salarial y tasas de inflación bajas (pero no negativas), junto con políticas microeconómicas que alienten el aumento de la productividad.
Fuente: La Nación, 27/05/12.
La economía china se desacelera
mayo 27, 2012
La economía china profundiza su desaceleración
Por Jorge Castro
La economía china acentúa su desaceleración y los indicadores de abril son coincidentes en el sentido de un freno creciente del PBI en un país que solo, considerado individualmente, ha sido responsable de 56% de la expansión mundial en 2011.
El PBI industrial se expandió en abril 9,3% anual, el menor nivel en tres años, y dos puntos menos que el mes anterior (11,9%); y la tasa de inversión y las ventas minoristas se han estancado (20,2% vs. 20,9% y 14,1% vs. 15,2%).
Lo mismo sucede con el comercio exterior (exportaciones + importaciones), que creció 0,3% el mes pasado, mientras que la expansión mensual promedio en 2011 fue 25%. Esto sucede cuando la tasa de inflación cayó en abril a 3,4% anual y es ahora la mitad de los niveles récord de julio del año pasado (6,5%) .
El gobierno chino reconoce esta tendencia y ha disminuido por dos veces sus previsiones de crecimiento en 2012, llevándolas a 7,5% y 7% en el año (entre 2000 y 2008 fue 11% anual, con un pico de 13% en 2007).
El Banco Mundial prevé que en 20 años la tasa de crecimiento pasa de 10% anual a 5% por año.
Todo indica, en suma, que la forma de crecimiento de los últimos 30 años (exportaciones + aumento sistemático de la inversión) ha agotado su potencial y que la desaceleración actual no tiene un carácter cíclico, sino estructural .
El freno de la economía revelaría que ésta se encuentra en plena transición, entre una forma de crecimiento que ha agotado su vigor, y otra que recién comienza a desplegar su potencial, fundada en la expansión de la demanda doméstica y el consumo individual de sus 1.340 millones de habitantes.
La cuestión que presenta la transición china para el mundo no es si surgirá en algún momento una economía plenamente volcada al consumo y la demanda interna. Esto es un hecho y una certidumbre, y cuando suceda habrá un boom de la economía mundial , centrada en una carrera de las exportaciones -ante todo, bienes capital-intensivos de alta tecnología provenientes del mundo avanzado – para satisfacer las gigantescas importaciones que se avizoran de la República Popular.
El problema es el corto y mediano plazo, cargado de incertidumbre, sobre todo para los exportadores de materias primas, como son todos los países de América del Sur . El largo plazo, en cambio, es nítido; posee la fuerza contundente de la certidumbre y se asimila a la obvia comprobación de la realidad.
La desaceleración de la economía china implica que los grandes exportadores mineros (Australia, Brasil, Chile, Perú, entre otros) difícilmente reciban en los próximos 10 años los beneficios de un superciclo de los commodities tan intenso como el de la última década . Entre 2000 y 2010, las importaciones chinas de mineral de hierro aumentaron 42,5 veces; las de carbón, 248 veces; y las de cobre, 16,2 veces.
El índice de materias primas cayó 12% en abril con respecto al primer trimestre. Las que más se hundieron fueron mineral de hierro y carbón (12% en abril). Australia es el país más golpeado por la caída del precio del carbón, en su condición de primer exportador mundial; lo que ha llevado al cierre de varias de las principales explotaciones mineras, propiedad de las mayores trasnacionales del mundo (Río Tinto, BH Billiton, X-strata).
Lo que sucede en China es que mientras la economía se desacelera, el consumo individual aumenta, debido al crecimiento del ingreso per cápita y el alza de los salarios reales (20% anual en los últimos 4 años), en condiciones de pleno empleo urbano. Por eso crece más que proporcionalmente la demanda de alimentos, arrastrada por la aceleración de la “transición dietaria” (vuelco al consumo de proteínas cárnicas), sobre todo carnes rojas (cerdo); y el precio de la soja aumenta a niveles récord (U$S 550 / tonelada en la primera semana de mayo).
La Argentina es el primer exportador mundial de granos y pasta de soja.
Fuente: Clarín, 27/05/12.
El Dr. Jorge Castro es analista internacional y presidente del Instituto de Planeamiento Estratégico.
Más información en: www.agendaestrategica.com.ar

La Innovación es la nueva Reingeniería
mayo 27, 2012
La «innovación» es la nueva «reingeniería»
Por Leslie Kwoh
¿Es su compañía innovadora? Casi todas las empresas dicen serlo.
Las compañías usan el término para mostrar que están en la vanguardia de todo, desde tecnología y medicina hasta snacks y cosméticos. Sacan a relucir sus directores de innovación, equipos de innovación, estrategias de innovación y hasta días de innovación.
Pero eso no significa que las empresas estén haciendo algo innovador. En cambio usan la palabra para transmitir un cambio monumental cuando el progreso que están describiendo es bastante común.
Como otras palabras en su momento omnipresentes «sinergia» y «optimización», innovación corre peligro de convertirse en un cliché, si aún no lo es. «La mayoría de las empresas afirman que son innovadoras con la esperanza de poder de alguna forma engañar a los inversionistas para que piensen que hay crecimiento donde no lo hay», afirma Clayton Christensen, profesor de la Escuela de Negocios de Harvard y autor del libro El dilema del innovador, de 1997.
Una búsqueda de informes anuales y trimestrales presentados ante la Comisión de Bolsa y Valores de EE.UU. muestra que las empresas mencionaron alguna forma de la palabra «innovación» 33.528 veces el año pasado, lo que representó un aumento de 64% frente a cinco años antes.
Más de 250 libros en inglés con la palabra «innovación» en su título han sido publicados en los últimos tres meses, la mayoría de negocios, según una búsqueda en Amazon.com.
La definición, sin embargo, varía ampliamente según a quién se le pregunta. Para Bill Hickey, presidente ejecutivo de Sealed Air Corp., innovación significa inventar un producto que no existía, como material para empaques que se infla al ser entregado. Para el presidente ejecutivo de Ocean Spray Cranberries Inc., Randy Papadellis, es convertir un commodity pasado por alto, como piel sobrante de arándanos, en un snack de consumo masivo como Craisins.
Para el director de investigación y desarrollo de Pfizer Inc., Mikael Dolsten, es extender el alcance y aplicación de un producto, como expandir el uso de una vacuna para niños que también es efectiva para adultos.
Scott Berkun, autor del libro Los mitos de la innovación, de 2007, que advierte sobre la disolución de la palabra, afirma que lo que la mayoría de la gente llama innovación suele ser sólo un «muy buen producto».
Berkun prefiere reservar la palabra para invenciones que cambian la civilización como la electricidad, la imprenta y el teléfono, y, más recientemente, tal vez el iPhone. Berkun, un consultor en innovación, les recomienda a los clientes prohibir la palabra en sus empresas. «Es una palabra camaleónica para ocultar la falta de sustancia», observa.
Berkun dice que la popularidad de la palabra innovación se remonta a los años 90, en medio de la burbuja puntocom y el lanzamiento de libros como el de Christensen.
El término les gusta a las grandes empresas porque tiene connotaciones de ser ágil y «divertido», sostiene.
Las compañías de tecnología no son necesariamente las que más abusan del concepto. Apple Inc. y Google Inc. mencionaron innovación 22 y 14 veces, respectivamente, en sus reportes anuales más recientes. Pero fueron igualados por Procter & Gamble Co. (22 veces), Scotts Miracle-Gro Co. (21 veces) y Campbell Soup Co. (18 veces).
La tendencia de la innovación dio lugar a una industria de consultoría relacionada. Las 100 mayores empresas de EE.UU., según el ránking de la revista Fortune, les pagan a consultores en innovación entre US$300.000 y US$1 millón para que trabajen en un proyecto, lo que puede ascender a entre US$1 millón y US$10 millones al año, estima Alex Kandybin, consultor de estrategias de innovación de Booz & Co.
Además, cuatro de 10 ejecutivos afirman que su empresa ahora tiene un director general de innovación, según un estudio reciente del fenómeno divulgado el mes pasado por Capgemini Consulting.
Los hallazgos, basados en una encuesta en línea entre 260 ejecutivos globales y 25 entrevistas en profundidad, sugieren que esos cargos podrían buscar principalmente proyectar «apariencias».
La mayoría de los ejecutivos reconocieron que sus empresas aún no tienen una estrategia de innovación clara para apoyar el rol. Jeff Semenchuk, quien fue nombrado en agosto como primer director jefe de innovación de Hyatt Hotels Corp. afirma que no hay «nada pomposo» relacionado al trabajo. La cadena de hoteles hace poco entrevistó a cientos de huéspedes y concluyó que «todos nos hemos quedado un poco en el pasado», afirma.
El ejecutivo supervisa iniciativas experimentales en ocho hoteles designados como «laboratorio» alrededor del mundo. Entre sus proyectos está un nuevo proceso que tiene un conserje con un iPad y quien recibe a los huéspedes en el aeropuerto para registrarlos en el hotel.
La innovación no es un término nuevo. La palabra, que deriva del sustantivo latino innovatus, que significa renovación o cambio, apareció impresa ya en el siglo XV, según el lingüista Robert Leonard.
Fuente: The Wall Street Journal, 27/05/12.
La fortaleza del franco podría llevar a la banca suiza a introducir cambios
mayo 26, 2012
La fortaleza del franco podría llevar a la banca suiza a introducir cambios
Por Nicholas Hastings
LONDRES (Dow Jones) – Este podría ser el momento en el que Suiza revalúe el éxito de su sistema bancario.
Por años, su política de permitir el secreto bancario ayudó a insertar a este pequeño país entre los grandes, especialmente en tiempos problemáticos.
El franco suizo casi ha sido sinónimo de la palabra refugio, debido a que los inversionistas de todas las especies y de todos los rincones del mundo se vuelcan a Suiza para salvaguardar sus fondos cuando las cosas se ponen difíciles.
Resulta poco sorprendente entonces, con todos los rumores de que Grecia dejará la eurozona, que el franco se haya convertido una vez más en el destino de un enorme flujo de fondos externos a medida que los inversionistas se apresuran a escapar de la moneda europea.
No obstante, el costo de ser una estrella posiblemente esté elevándose demasiado para el país, en más de un sentido.
A medida que se ha profundizado la crisis del euro, otras alternativas de refugio –como la libra y la corona sueca– se vieron infectadas por los problemas económicos del bloque.
Como resultado, han comenzado a tener problemas.
No sucedió así con el franco.
En realidad, los flujos de refugio hacia la moneda suiza se han intensificado, lo que forzó al Banco Nacional Suizo a reforzar su defensa del límite de 1,20 euros por franco que adoptó el año pasado.
Es muy probable que la defensa de este nivel se vuelva más difícil si Grecia abandona la moneda única y el futuro del euro se vuelve aún más incierto.
Si eso sucede, Suecia y el Reino Unido tendrán monedas más débiles que los ayuden a salir. Pero Suiza estará atascada con un franco fuerte, lo que socavará la capacidad del país para exportar y evitar de esa manera lo que podría transformarse en una desagradable desaceleración.
Al mismo tiempo, el Banco Nacional Suizo se encontrará lidiando con miles de millones de reservas denominadas en euros, una moneda cuyo valor bien podría derrumbarse.
Cualquier intento del BNS por corregir el balance de sus reservas vendiendo euros y comprando dólares solo empeorará las cosas, al hacer que la moneda única caiga aún más.
Analistas ya sugieren que la reciente venta del BNS ha sido instrumental para reducir el valor del euro frente al dólar en los últimos días.
La importancia de los bancos suizos en la ecuación de refugio se hizo evidente el jueves, cuando los rumores de que el BNS podría lanzar un impuesto sobre los depósitos en francos hicieron que la moneda suiza retrocediera por primera vez en muchas semanas.
Esto sugiere que, a menos que Suiza esté preparada para sufrir las consecuencias económicas de un franco fuerte y a menos que el BNS esté preparado para seguir comprando euros, el país podría necesitar dilucidar una manera de hacer que su sistema bancario sea menos atractivo para los muchos inversionistas que intentan escapar de los riesgos asociados con la salida de Grecia de la moneda única.
Los rumores de esta semana acerca de que las autoridades suizas están analizando cómo gravar a los evasores griegos de impuestos que tienen cuentas en Suiza, bien podrían ser una medida en la dirección correcta.
Fuente: The Wall Street Journal, 25/05/12.















