Argentina: El límite está en la economía
abril 25, 2012
El límite está en la economía
Por Roberto Cachanosky
Si bien el gobierno no deja macana por hacer en materia de política económica, hay que reconocer que esas macanas apuntan a sostener su poder político. Hoy vemos como, encandilada por televisores, autos y celulares, una mayoría relativa le otorgó un cheque en blanco a Cristina Fernández que, por ahora, lo sabe usar muy bien. No porque esté generando políticas sustentables de largo plazo, sino porque está acumulando un poder que anula el sistema republicano y tiende a una autocracia cada vez más marcada.
Cristina Fernández tiene el monopolio de la fuerza. Muy pocos confían en la justicia y el parlamento está controlado por sus seguidores que votan sin chistar cuanto proyecto de ley le envía el Ejecutivo. En definitiva, Cristina Fernández detenta hoy un poder casi absoluto. Ese poder absoluto determina que aquellos que no comparten la política del gobierno tengan miedo de hablar. No digo en público solamente, sino por teléfono. Por mi profesión de asesor económico son muchas las charlas telefónicas que tengo y la gente tiene pánico a ser escuchada por miedo a tener sus teléfonos intervenidos. Hasta en los mails se observa ese temor. La gente se siente observada y controlada. La impunidad con que se mueve el gobierno puede llegar a límites inconcebibles. ¿Será cierto que en la Secretaría de Comercio, a los empresarios que van a tramitar un permiso de importación, los atiende el Sr. 12, 34, o 17? ¿Será cierto que no dan a conocer sus nombres y se manejan con números?
Lo concreto es que Cristina Fernández interpreta que el 54% de los votos que obtuvo en octubre pasado la autoriza a utilizar esa mayoría circunstancial para imponer leyes que pueden ser sancionadas por el Congreso pero que no tienen legitimidad. Y cuando digo que no tienen legitimidad quiero decir que una ley, por más que sea votada por la totalidad de los miembros de la Cámara de diputados y senadores, no pueden violar el derecho a la libertad y a la propiedad. Nadie decide pertenecer a una sociedad para ser sometido como un esclavo por el monopolio de la fuerza del Estado.
Las personas están dispuestas a sacrificar parte de sus ingresos y mantener un Estado para que éste defienda sus derechos, no para que los viole. El problema se presenta cuando, ya estando dentro de la sociedad, una mayoría relativa le otorga poderes a una persona para que use el monopolio de la fuerza a su antojo, por más que los fundamente en leyes ilegítimas, y someta a la población con el monopolio de la fuerza que le fue delegado para otra cosa. Y en este punto insisto una y otra vez: las leyes votadas por una mayoría no son legítimas cuando violan los derechos de las personas.
La estatización de YPF, más allá de si cumplió con las inversiones comprometidas o no, es solo un paso más en ese contante avance del Estado sobre la propiedad privada y explica la fuga de capitales que tiende a acelerarse. Basta con ver como escaló el dólar contado con liquidez para advertir que la gente entró nuevamente en pánico ante esta arremetida estatizadora. Puesto en otros términos, la estatización de YPF es otro paso más en la aplicación de políticas que buscan sostener el poder político del gobierno aún violando el derecho de propiedad.
Recordemos que los intentos por avanzar sobre los derechos de propiedad incluyen a la fallida 125, la confiscación de los ahorros en las AFJP, la apropiación de reservas del BCRA y luego la reforma de la Carta Orgánica, la prohibición de ejercer toda industria lícita como es la de importar o vender los bienes que uno produce al precio de mercado y mil formas más de intervencionismo y estatismo.
Cristina Fernández sabe que solo puede sostenerse en el poder si mantiene económicamente conforme a unos 10 u 11 millones de electores. Si uno mira la última elección, sobre 28,7 millones de electores, Cristina Fernández obtuvo 11,6 millones de votos que representan el 40% del electorado. Es decir, entre los votos en blanco, los impugnados y los que no van a votar, Cristina Fernández necesita el apoyo de unos 10 millones de personas para alzarse con la victoria. El resto, por una oposición incompetente, por desidia de la gente o lo que sea, queda sometida a los caprichos del kirchnerismo.
Debo reconocer que buena parte de la oposición tampoco se diferencia tanto de las propuestas kirchneristas. Puesto en otros términos, ofrece una especie de kirchnerismo bueno. Basta con ver cómo van a votar por la estatización de YPF y sus discursos en los medios para advertir que tampoco es que ofrecen una propuesta tan diferente. El gran interrogante es si existe demanda para una propuesta totalmente diferente. Me pregunto si prendería en el electorado un discurso que hable de la cultura del trabajo, de lo denigrante que son los llamados planes sociales, de las ventajas de participar del comercio internacional e integrarse al mundo, de los beneficios de la competencia, de la seguridad jurídica para atraer inversiones y generar más puestos de trabajo, en fin ¿prenderá en el electorado un discurso sobre la libertad que debe imperar en un país para que pueda desarrollarse la capacidad de innovación de la gente y de esta forma progresar? Francamente no tengo una respuesta categórica al respecto. Por ahora me inclino a pensar que esos 10 millones de votantes están más cómodos recibiendo una asignación universal por hijo, un subsidio, el empresario PYME feliz de no tener que competir con productos del exterior y grandes empresarios haciendo suculentos negocios con el Estado…hasta que se convierten en enemigos.
Lo cierto es que la base de apoyo de Cristina Fernández, que le permite arremeter contra la propiedad privada y atemorizar a la gente con el aparato de compulsión del Estado, es mantener relativamente tranquilos a esos 10 millones de votos que le otorgan la mayoría dada lo impresentable de la oposición y sus divisiones y vedetismos.
Si se acepta la tesis de los 10 millones de votantes conformes, entonces, lo que cabe esperar es que, ante la creciente escasez de recursos para mantener contento a esos 10 millones de electores, en el futuro veamos nuevas confiscaciones y avances sobre los derechos de propiedad. Los que producimos todos los días en base a nuestro esfuerzo sin privilegios ni subsidios, tendremos que redoblar nuestro trabajo para sostener a esos 10 millones de personas. Y creo que la tarea va a ser agotadora porque al esfuerzo diario se le agregará las trabas que impone el Estado con su intervencionismo y creciente apriete fiscal.
El único límite que le veo al poder absoluto que ostenta el kirchnerismo, es la economía. En la medida que no se generan los recursos necesarios para mantener contento a los 10 millones que viven a costa de los que producen, el escenario político y social puede complicarse seriamente para el gobierno. Ellos saben que solo pueden seguir con este atropello institucional solo si redoblan continuamente la apuesta expoliando a los que producen y confiscan flujos e ingresos en nombre de la solidaridad social y la soberanía nacional.
El gran interrogante es el siguiente: ¿cómo reaccionaría el kirchnerismo ante un escenario de descontento social si cada vez hay menos recursos para repartir? ¿Utilizará la fuerza pública para disciplinar a los descontentos acentuando al autoritarismo o buscará alguna salida decorosa denunciando conspiraciones que no los deja gobernar?
Francamente no tengo la respuesta al interrogante del párrafo anterior, pero lo que sí me queda claro es que, por ahora, el único límite que le veo a esta destrucción de la república es la economía. Si la economía no les financia la fiesta de consumo, se acaba el apoyo de los 10 millones para los que gobierna el kirchnerismo.
Seamos sinceros, si bien es necesario insistir en el valor de las instituciones y los beneficios de un gobierno limitado, a la inmensa mayoría de la población poco le interesa ese tema. El bolsillo manda a la hora de votar. Por lo tanto, reconozcamos que el kirchnerismo leyó muy bien el comportamiento de la mayoría de los argentinos y actuó en consecuencia para construir su poder en detrimento de la democracia republicana.
En definitiva, como el límite está en la economía, me parece que antes de perder el apoyo de los 10 millones de votantes veremos nuevos avances sobre los derechos de propiedad y las libertades individuales. Salvo que obre un milagro, se vienen tiempos difíciles.
Fuente: Economía para todos, 21/04/12.
Más información en: www.economiaparatodos.com.ar
La evolución del euro
abril 24, 2012
Hay que mirar fuera, no dentro de la eurozona
Por Nicholas Hastings
LONDRES (Dow Jones) — Los acontecimientos fuera de la zona euro dictarán ahora el desempeño de la moneda.
Durante semanas, el euro pareció estar a punto de desplomarse nuevamente por debajo de US$1,30. Las crecientes tensiones políticas en los países periféricos, los mayores costos de financiamiento, la evidencia de que incluso la economía alemana está desacelerándose, y los temores de que el pacto fiscal tendrá que ser abandonado, tuvieron un impacto mínimo.
Incluso la noticia de esta semana acerca de que el gobierno holandés del primer ministro Mark Rutte había colapsado en las negociaciones sobre la austeridad fiscal no pudieron amainar el viento que hace navegar al euro. De hecho, el euro continuó encontrando un respaldo bastante bueno, y se negoció al alza en torno a US$1,32.
La razón para esto es que los inversionistas siguen confiando en Alemania y continúan inyectando su dinero en los bonos del gobierno alemán, donde los rendimientos han sido presionados hacia nuevos mínimos récord y el bono a 10 años ofrece solo 1,56%.
Por supuesto, en algún momento esos bajos rendimientos comenzarán a perder atractivo, especialmente si la propia economía alemana comienza a enfilar hacia una recesión, o si el gobierno de Angela Merkel aparece demasiado aislado.
Sin embargo, por el momento, los rendimientos alemanes, los bonos del gobierno alemán, y por extensión el euro, no lucen tan mal.
El problema es que la mayoría de las alternativas no tienen mucho que ofrecer. Una combinación de un menor crecimiento a nivel mundial, junto con los problemas de la deuda de zona euro, están teniendo consecuencias en todo el mundo.
Empecemos con Estados Unidos. El dólar posiblemente haya lucido brevemente como una buena alternativa ante el euro a comienzos de este año, cuando la recuperación en EE.UU. lucía fuerte y la Fed parecía estar volviéndose más restrictiva.
Pero todo eso ha cambiado. El crecimiento de EE.UU. ha sido decepcionante y se especula que la Fed podría anunciar una relajación preventiva de la política monetaria tan pronto como esta semana.
En el resto del mundo, la libra y la corona sueca han estado desempeñándose bastante bien frente al euro, pero ambas monedas parecen encaminarse a una reversión, la libra por los temores de que el déficit presupuestario del Reino Unido no se esté reduciendo tan rápidamente como se esperaba, y la corona debido a la fuerte exposición de Suecia a la rápida contracción de la economía de la zona euro.
Incluso el dólar australiano ha perdido lustre. La moneda ha sido respaldada desde hace tiempo por la fortaleza de la economía australiana y el alto nivel de las tasas de interés de ese país. Pero ahora está bajo una presión de venta debido a que la inflación está cayendo mucho más rápido de lo esperado, mientras que el lento crecimiento de China ha llevado al Banco de la Reserva de Australia a adoptar una postura más expansiva. En otras palabras, los rendimientos australianos están también en una senda descendente.
La única moneda que parece estar demostrando ser una fuerte competencia para el euro es el yen.
Como muchos otros bancos centrales, el Banco de Japón también está contemplando un mayor expansionismo monetario, y los mercados esperan que el banco extienda su programa de compras de activos este mismo viernes. Pero esto probablemente no perjudicará al yen, debido a que Japón sufre una deflación.
Como destaca Bank of Tokyo-Mitsubishi: «La continua convergencia de los rendimientos mundiales hacia los bajos rendimientos ofrecidos en Japón sigue siendo un soporte para el yen, donde la deflación en Japón tiene como resultado una elección de los rendimientos reales, contrariamente a las otras grandes economías, donde los rendimientos reales siguen profundamente en territorio negativo».
De modo que el euro posiblemente siga siendo por ahora menos atractivo frente al yen, pero existen ciertos indicios inmediatos de que va a volverse menos popular frente a la mayoría de las otras grandes monedas.
Como sugieren los sorpresivamente buenos resultados de la subasta de bonos alemanes del martes, los inversionistas están contentos de respaldar a los mercados del centro de la zona euro en el futuro, sin importar cuán altos se hayan vuelto los riesgos políticos y económicos.
Fuente: The Wall Street Journal, 24/04/12.
Argentina según Enrique Szewach
abril 23, 2012
Autoabastecimiento
Por Enrique Szewach
Le propongo el siguiente test: Usted gana 10.000 pesos, y gasta 9.000. Lo que gana le alcanza para vivir y hasta puede ahorrar 1.000 pesos. Suponga que alguien le ofrece 15.000 pesos para hacer el mismo trabajo en otra empresa. Usted se dirige a su empleador y le plantea que, o le aumenta el sueldo a 15.000 pesos o se va, y su empleador le responde “¿Por qué te voy a aumentar el sueldo, si con lo que ganás te alcanza, y encima te sobra el 10%?”.
Todo lo demás igual ¿Usted que haría, cambia de trabajo o no? Apuesto a que respondió que sí.
Bueno, el gobierno argentino intenta hacer lo mismo que ese empleador ficticio.
Me explico. Para los hacedores de política económica, las empresas no tienen que maximizar sus ganancias, deberían conformarse con ganar “lo suficiente” y entregar el resto al gobierno, a los consumidores, o a otros empresarios que usan su producto o servicio como “insumo crítico”.
Por ejemplo, cuando el precio de la carne en el mercado internacional empezó a subir, el gobierno, para proteger la mesa de los argentinos, y que los consumidores estén contentos a la hora de votar, decidió prohibir la exportación de carne, de manera que el productor local tuviera que vender al precio vigente en el mercado interno.
Muchos, que no pueden hacer otra cosa, siguieron produciendo carne, pero los que sí pueden, decidieron “cambiar de trabajo”, y se pusieron a producir soja u otros productos.
Se criaron menos vacas, cayó la oferta de carne, el precio interno explotó, cayó el consumo, y muchos frigoríficos cerraron por falta de materia prima.
En lugar de permitir, como en el resto de la región, que rigiera el precio internacional, maximizar la producción, el nivel de actividad y los ingresos de los productores y, en todo caso, “ayudar” , con subsidio directo, al segmento de la población que no podía consumir carne a los nuevos precios, se pretendió que el subsidio al consumo de carne lo dieran los productores de vacas y estos, -como usted, en el ejemplo del principio- se negaron, dado que podían “cambiar de trabajo”.
En el caso de la energía sucedió algo similar. El gobierno pretendió aislar a la Argentina de la suba de los precios internacionales del petróleo y derivados. Para ello, les congeló los precios a los productores de gas y petróleo, y pagó, con fondos públicos, a los generadores y distribuidores de electricidad y gas, la diferencia entre el precio congelado a los consumidores y los aumentos de costos –salarios y otros rubros diferentes al del combustible-, lo mínimo necesario para mantener el servicio funcionando.
Al igual que los productores de carne o trigo, aquéllos productores de petróleo y gas que pudieron, decidieron invertir en otro lado. Hubo otros productores locales que, como no pueden irse a otro lado, ni tienen capital o tecnología, no hicieron nada, a la espera de revender las concesiones cuando los precios mejoraran, o hicieron lo que pudieron. (Todo esto con la connivencia y aceptación de las provincias que dieron las concesiones. Y con la presión del gobierno central, que favoreció a sus amigos en este negocio).
Los generadores y distribuidores, por su parte, o vendieron sus participaciones a quienes apostaron a que las cosas cambiarían, o entraron en problemas con sus acreedores, o “aguantan”, mientras pueden, a la espera de mejores momentos.
Pero producción en caída y demanda creciendo, resultado, el Estado importa, a precio internacional, lo que falta. Ahora, entonces, no sólo hacen falta pesos, para subsidiar los costos internos, (para eso es la maquinita del Central/Ciccone) si no que, también, hacen falta dólares para pagar las importaciones. (De allí el control).
Solución, la expropiación de la “caja” de YPF para usar esos pesos para acelerar producción, en el corto plazo, agotando más rápido las reservas, cosa que no haría una YPF “profesional”.
También se busca la asociación con empresas internacionales para lograr el autoabastecimiento.
Pero ésta depende de concesiones bien hechas, precios internacionales y libre disponibilidad de parte de las divisas.
Mientras la Argentina tuvo eso, exportábamos y las reservas crecían.
Cuando empezamos a vivir la fantasía populista de precios alejados de los internacionales, nos quedamos sin reservas e importando.
Lo curioso es que a este ¨zafarrancho¨, lo llaman, todos los que apoyan, “recuperación de la soberanía”.
Fuente: Perfil, 22/04/12.
Más información: www.szewachnomics.com.ar
Estados Unidos se recupera mientras profundiza su brecha social
abril 22, 2012

Estados Unidos se recupera mientras profundiza su brecha social
Por Jorge Castro
Estados Unidos emerge de la crisis, recupera el crecimiento económico y retorna al primer plano mundial como eje de la innovación tecnológica y del incremento de la productividad, pero lo hace con una sociedad fracturada en dos tercios , una muestra histórica novedosa de un país avanzado que experimenta una situación de dualismo estructural cada vez más profunda e irreversible.
Hay cinco millones de trabajadores menos que los que había a comienzos de 2008. Esto ocurre en una fuerza de trabajo que experimenta una tasa de desocupación de 8,2%, 3 años después de iniciada la recuperación, tras la crisis global 2008-2009 y la recesión que fue su consecuencia.
Estas cifras significan que, si a la actual fuerza de trabajo se le sumaran los cinco millones de trabajadores que dejaron de presentarse en el mercado desde 2008 -lo que hace que el nivel de participación laboral haya declinado de 66% a 64% en enero de 2012- el nivel de desempleo sería más de 10%. Al mismo tiempo, la industria manufacturera, con una fuerza laboral que es 11% del total, ocupa hoy 30% menos de trabajadores que en 2007, pero obtiene un producto que es 30% mayor al de entonces.
El resultado es paradójico: en un país cuya economía se recupera desde hace tres años, y que a pesar de ello tiene una tasa de desocupación de 8,2%, la industria manufacturera (trasnacional y de alta tecnología), dispone de dos millones de puestos de trabajo que no logra ocupar, debido a la carencia de una fuerza laboral calificada para hacerlo. Esta divergencia estructural se inserta en una tendencia de largo plazo, de carácter demográfico. La fuerza de trabajo crece a una tasa que es menos de la mitad de lo que era hace dos décadas. Crecía entonces 1,7% anual, y cayó a 0,6% a fines de 2011. En estas condiciones, el crecimiento potencial también debe declinar, en la medida en que disminuye la mano de obra; y el resultado es que se deteriora el nivel de vida (U$S 46.000 anuales), salvo que, como compensación, sea arrastrada por un salto más que proporcional de incremento de la productividad.
El inconveniente de una compensación semejante es que, a medida que aumente, mayor será la fuerza que profundice la divergencia de la fuerza de trabajo; y creciente será la conversión de EE.UU. en una sociedad profundamente fracturada. El segmento de arriba tiene prácticamente todos los nuevos empleos de alta calificación, monopoliza la productividad y asume los mayores ingresos, mientras que los de abajo se sumergen en la desocupación, pierden en sus salarios reales y disminuyen su participación en el ingreso nacional. Esto coincide con una creciente diferenciación interna en la economía estadounidense. Las exportaciones han crecido 16% anual desde 2007, aunque a China han aumentado 40% en 2011.
En ese período, representaron más de la mitad del crecimiento de Estados Unidos (a pesar que solo son 14% del PBI). Los sectores protegidos de la competencia internacional (salud, educación, gobierno) se encuentran cada vez más alejados del indicador crucial de productividad, exclusividad del segmento hipercompetitivo e innovador, sometido a la compulsión de una puja global ineludible.
En los dos segmentos de la sociedad hay una visión crecientemente enfrentada del futuro de EE.UU., “optimista” y ganadora entre los de arriba, y cada vez más lúgubre entre los de abajo. La actitud psicológica tiene un sustento estructural, y manifiesta una lucidez que bebe de fuentes distintas.
Esta divergencia se transforma en enfrentamiento político en este año electoral; y sigue, aproximadamente, las líneas que encabezan Mitt Romney y Barack Obama. Se desvanece el consenso norteamericano, fundado en el común “excepcionalismo” estadounidense, cuyo núcleo – desde que fue identificado por Alexis de Tocqueville – es la certidumbre de que la “edad de oro” no está en el pasado sino en el futuro. Algo ha cambiado para siempre en la civilización estadounidense.
Fuente: Clarín, 22/04/12.
El Dr. Jorge Castro es analista internacional y presidente del Instituto de Planeamiento Estratégico.
Más información en: www.agendaestrategica.com.ar
Cómo sobrevivir a un ataque cardíaco
abril 21, 2012
Cómo sobrevivir a un ataque cardíaco
Por Melinda Beck
El consejo suena demasiado sencillo. La mejor forma de sobrevivir a un ataque cardíaco es:
1. Reconocer los síntomas.
2. Llamar al número de emergencias.
3. Masticar una aspirina mientras espera que los socorristas lleguen.
Sin embargo, cada año 133.000 estadounidenses mueren de ataque cardíaco y otros 300.000 mueren de un arresto cardíaco repentino, principalmente porque no recibieron ayuda a tiempo.
Aquellos que sufren un ataque cardíaco tienen mejores posibilidades cuando ingresan a un hospital en la hora en la que los síntomas aparecieron. Pero en promedio, los pacientes tardan en llegar entre dos y cuatro horas y algunos esperan días hasta que buscan asistencia médica. Las razones van desde la confusión pasando por la negación, hasta miedo de parecer como un tonto si después de todo no están teniendo una crisis de salud.
«Tenemos esta idea de no molestar a los médicos a menos que sea realmente necesario» dice Angelo Alonzo, un científico investigador en la Escuela de Enfermería de la Universidad de Yale y director del estudio sobre el corazón de dicha institución, el cual está estudiando el por qué la gente que sufre un ataque al corazón no pide ayuda más rápido. Alonzo espera que 2.300 supervivientes completen su encuesta en la web. Además, piensa que las responsabilidades sociales también juegan un papel importante. «Si le pregunta a la gente que haría si tiene un dolor de pecho intenso, le dirán «llamaría al número de emergencias». Sin embargo, para la gente es muy difícil abandonar lo que están haciendo».
Los ataques de corazón ocurren cuando un bloqueo se forma en una de las arterias coronarias, privando a una parte del musculo cardíaco de riego sanguíneo. Los médicos pueden desbloquear la arteria con medicamentos y mediante un catéter, pero mientras más tiempo se tarda, más musculo muere. «El tiempo es musculo», dicen los cardiólogos. Incluso si el ataque cardíaco inicial no es fatal, un corazón dañado puede llevar a un fallo de congestión vascular. Esta es una de las razones por las cuales, 19% de hombres y 26% de mujeres, mueren en el lapso de un año después de haber tenido su primer ataque al corazón, según la American Heart Association.
El daño severo es suficientemente nocivo ya que puede interrumpir el ritmo cardíaco y llevarlo a un paro, situación en la cual el corazón deja de bombear sangre. En este punto, la victima solo tiene unos pocos minutos de vida si los testigos o los paramédicos no le reinician el corazón con un desfibrilador o con reanimación cardiopulmonar.
El paro cardíaco normalmente ocurre sin previo aviso. Solo un 7,6% de las personas que sufren uno fuera de un hospital viven lo suficiente para ser dados de alta, una tasa que no ha variado mucho en 30 anos, según un estudio de 2010 realizado por la Universidad de Michigan.
Reconozca los síntomas
En la mayoría de los ataques al corazón, las victimas tienen algún aviso pero los síntomas pueden ser confusos. El estereotipo hollywoodiense de ataque al corazón en el cual la víctima se aprieta el pecho en medio de una fuertes dolores, es solo uno de los posibles escenarios. La sensación en el pecho puede ser una simple presión, opresión o de alta tensión. La sensación se puede tener debajo del brazo izquierdo o en la mandíbula o en la espalda entre los omoplatos, particularmente en las mujeres. Un estudio mostro que 71% de las mujeres experimentan síntomas similares a los gripales y no tienen dolor alguno de pecho.
Los hombres y las mujeres pueden padecer indigestión, nauseas, intensos sudores, falta de aliento con poco esfuerzo y una fatiga desmesurada.
«La gente a la que le está fallando el corazón normalmente se sienten muy cansados, así que se recuestan y se echan una siesta», dice Alonzo. «Eso no es una buena idea. Puede que no se despierten».
Alguna gente llama a su médico para discutir sus síntomas pero los expertos dicen que eso hace que se pierda más tiempo. Aunque solo tenga una lleve sospecha de que pueda estar padeciendo un ataque al corazón, busque ayuda tan pronto como sea posible.
Llame al número de emergencias
Cuando se deciden a ir a urgencias solo un 50% de las víctimas de un infarto de miocardio llaman al número de emergencias y llegan en ambulancia, según encuestas. En el estudio de la Universidad de Yale demuestra que hasta la fecha 41% de los encuestados dijeron que una persona los llevo en auto y 13% que condujeron ellos mismos.
Según Alonzo, algunos estaban preocupados por el costo de la ambulancia mientras que otros se sentían avergonzados de que los vecinos los vieran salir en camilla.
Sin embargo llamar al número de emergencias tiene ventajas importantes. Los paramédicos pueden usar un desfibrilador en caso de paro cardíaco. Algunos pueden empezar a administrar fluidos intravenosos y medicamentos. Pueden hacer electrocardiogramas para evaluar la extensión del daño cardíaco y notificarlo al hospital para que tengan los equipos preparados.
Tome una aspirina
Tiene sentido tomarse una aspirina, la cual previene que la sangre se coagule y puede ayudar a la arteria a abrirse parcialmente. Masticarla hará que la aspirina entre en el flujo sanguíneo más rápido que si se traga. La marca no importa siempre y cuando la píldora no esté recubierta. Tylenol, Advil y otros analgésicos cuyo componente principal no es la aspirina no tendrán el mismo efecto.
Si tiene un historial de enfermedad cardíaca o tiene un riesgo alto de padecer un ataque cardíaco tiene sentido el adquirir un desfibrilador casero, que cuesta US$1.200. «El ataque cardíaco es lo que le matara,» dice Douglas Zipes, otro antiguo presidente del American College of Cardiology. «Tenerlo en su propia casa es como tomar un seguro muy barato».
La rehabilitación adecuada
Desgraciadamente, los esfuerzos por sobrevivir a un ataque cardíaco no terminan cuando se llega al hospital rápido.
Los programas de rehabilitación cardíaca, que ofrecen planes de ejercicio y de dieta complementados con educación y grupos de apoyo, pueden ayudar a disminuir el riesgo. Muchos hospitales los ofrecen, pero están infrautilizados. En un estudio, solo 14% de los supervivientes de un paro cardíaco dados de alta optaron por el programa.
Fuente: The Wall Street Journal, 19/04/12.
Más información: https://www.economiapersonal.com.ar/2012/04/20/como-prevenir-un-ataque-cardiaco/
YPF, una confiscación, no una expropiación
abril 21, 2012
YPF, una confiscación, no una expropiación
En el mundo civilizado las formas son tanto o más importantes que las cuestiones de fondo. Nuestros gobernantes, lamentablemente, no parecen entenderlo. Se trata de una consideración absolutamente relevante frente a cualquier discusión respecto de la anunciada expropiación del 51% de las acciones de YPF, hoy en manos de Repsol. Una expropiación que, en rigor, es lisa y llanamente una confiscación violatoria de la Constitución.
La expropiación está aceptada por el derecho público en todas las democracias modernas. Se trata de un derecho que han ejercido incluso gobiernos de países avanzados. Pero casi siempre lo han hecho en situaciones extraordinarias y conforme a derecho, sin necesidad de recurrir a declaraciones altisonantes y procediendo como lo indica la ley.
Para no ser una confiscación lisa y llana, algo más propio de un régimen totalitario que de una democracia, quien es expropiado tiene derecho a recibir una indemnización equivalente al valor económico del objeto expropiado. La Constitución Nacional es muy clara al respecto, en su artículo 17: «La propiedad es inviolable y ningún habitante de la Nación puede ser privado de ella sino en virtud de sentencia fundada en ley. La expropiación por causa de utilidad pública debe ser calificada por ley y previamente indemnizada».
La decisión anunciada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner el pasado lunes no sólo viola las formas, sino que es ilegal. Semejante medida no debería ni siquiera ser defendida por aquellos que están a favor de que YPF sea propiedad del Estado argentino.
La primera mandataria declaró que no iba a contestar «ninguna amenaza» ni «ningún exabrupto» porque ella representa «a todos los argentinos» y, además, «porque no soy -dijo- ninguna patotera».
¿Pero de qué otra manera que no sea de patoteril puede calificarse el hecho de que, tras el anuncio presidencial del proyecto expropiador, funcionarios de su gobierno se hicieran presentes en la sede de YPF y obligaran a todos los ejecutivos españoles a retirarse del edificio, sin orden judicial, exhibiendo un simple decreto de necesidad y urgencia? ¿Acaso no es el Congreso el que tiene que aprobar la ley de expropiación? La intervención de la empresa, realizada con antelación al tratamiento parlamentario, es un brutal atropello a los derechos de los accionistas de YPF.
Sólo en una sociedad muy primitiva se le puede ocurrir a alguien celebrar o aplaudir esta manera de hacer las cosas. No es casual que en distintos países de Europa y América la decisión adoptada por la presidenta Cristina Kirchner haya sido calificada como un acto de «patoterismo» o de «piratería».
Al mismo tiempo, funcionarios del Gobierno han anunciado su pretensión de dilatar el pago de la indemnización a la empresa española, a la vez que hacen gala de que sería cercana a cero. Y lo hacen después de haber hecho lo imposible por provocar, en las últimas semanas, el derrumbe del valor bursátil de YPF.
Nadie que sea dueño de un negocio, por más pequeño que sea, o de un activo en la Argentina puede aplaudir lo que se está haciendo con Repsol. Hay cuestiones de fondo que hacen que esta confiscación sea incompatible con la seguridad jurídica y la supervivencia de un régimen republicano.
«No actuamos contra Repsol ni contra los capitales españoles», declaró el viceministro de Economía Axel Kicillof, supuesto cerebro detrás de la decisión de confiscar. Kicillof parece un funcionario del Ministerio de la Verdad que George Orwell describió tan bien en 1984 . En esta brillante novela, cada vez más vigente, el régimen totalitario buscaba controlar el pensamiento y subvertir el concepto de la verdad a través del lenguaje. Para el Ministerio de la Verdad, la guerra es paz, la esclavitud es libertad y la ignorancia es poder. ¿Pretenderá Kicillof tomarnos a todos el pelo cuando dice que el Gobierno no está actuando contra Repsol?
¿Por qué se apropia el Estado de acciones de Repsol y no del grupo Petersen o de los otros accionistas de YPF? ¿Bajo que principio jurídico se asienta esta flagrante e inconstitucional discriminación? Hubiera resultado lógico que, habiendo decidido obtener el 51%, el Estado expropiara a todos los accionistas de manera proporcional. ¿Se habrá pensado en el Poder Ejecutivo quizá que las consecuencias judiciales serían menos serias?
¿Se habrá buscado castigar a Repsol por su origen español? Habría que recordar que la Argentina y España firmaron un acuerdo bilateral de promoción y protección de inversiones que fue aprobado por ley del Congreso. Y que discriminar a alguien por su condición de extranjero es inconstitucional.
¿Se querrá castigar a Repsol por una mala gestión? En este caso, el Gobierno estaría usurpando un derecho que corresponde a los accionistas de Repsol e YPF.
Uno de los aspectos más criticados de la gestión de Repsol ha sido la falta de inversiones y la masiva distribución de dividendos. La mayoría de las empresas petroleras que operan en la Argentina han disminuido sus inversiones y exhiben una caída en sus reservas. Y esto es consecuencia directa de la política energética adoptada por el gobierno kirchnerista desde 2003. En cuanto al pago de dividendos, desde 2007 es también consecuencia directa de la «nacionalización» de un 25% de las acciones de YPF promovida por el propio Néstor Kirchner. Como la familia Eskenazi no tenía 3500 millones de dólares para comprar dichas acciones, un grupo de bancos internacionales estructuró, con la anuencia y bendición del ex presidente Kirchner, una financiación basada en el pago de acciones mediante dividendos futuros.
Un Estado no puede comportarse como un adolescente que cambia de opinión de un día o de un año para otro. Los Kirchner no sólo alentaron el ingreso en YPF de un socio argentino sin mayor experiencia en el negocio petrolero y sin dinero para pagar sus acciones, sino que años atrás aplaudieron la privatización de la empresa.
En un país con escasez crónica de capitales como es la Argentina, el Gobierno no puede darse el lujo de ahuyentar inversiones. El presidente de Colombia no pudo haber sido más claro al respecto cuando, días después del anuncio argentino, dirigiéndose a un grupo de inversores extranjeros, dijo: «Queremos que ustedes sientan que tenemos reglas de juego estables, que aquí no expropiamos». Juan Manuel Santos estaba capitalizando los errores del gobierno argentino. Los resultados de una y otra política de Estado están a la vista. En 2011, las inversiones extranjeras en Colombia subieron el 92%. Gracias al anuncio de la expropiación de Repsol, el riesgo país de la Argentina se disparó. Esto quiere decir que nos va a costar mucho más conseguir capital para financiar proyectos en nuestro país. Y, justamente, lo que el Gobierno dice que falta en el sector energético son inversiones.
Las contradicciones del discurso oficial están a la vista. Declaró la Presidenta que YPF tendrá «una conducción absolutamente profesionalizada» y que se demostrará que «los recursos del Estado pueden ser administrados correctamente también». Cuesta encontrar ejemplos de su gobierno para sustentar tal afirmación. ¿Se referirá a Enarsa? ¿O a Aerolíneas Argentinas, que pierde dos millones de pesos por día? Resulta, a su vez, notable que la conducción transitoria de YPF haya recaído en un ministro como Julio De Vido, que es responsable de la crisis energética que tantas veces pretendió negar, y en quien condujo las finanzas de la empresa aérea, que fue el propio Kicillof.
Otra grave inconsistencia de la confiscación es su declarado objetivo. El artículo primero del proyecto enviado al Congreso declara «de interés público nacional y como objetivo prioritario de la República Argentina el logro del autoabastecimiento de hidrocarburos». Nuevamente hay un tinte orwelliano en esta afirmación. En 1984, el lema del Ministerio de la Verdad era: «Quien controla el pasado, controla el presente y quien controla el presente, controla el futuro». La Argentina sólo alcanzó el autoabastecimiento de hidrocarburos con el plan Houston de Alfonsín, cuando el mercado operó con incentivos y se permitió la inversión extranjera.
La desregulación del sector y la privatización de YPF, en 1990, que lideró José Estensoro, fueron un éxito indiscutible. YPF pasó de ser una empresa deficitaria e ineficiente a ser una empresa competitiva a nivel internacional y la Argentina sobrepasó con creces el tan ansiado objetivo del autoabastecimiento energético. Estensoro siempre entendió que, aunque YPF había sido privatizada, era necesario «cuidar» a su accionista más importante, que era el Estado. Roberto Monti, que lo sucedió en el cargo luego de su trágica muerte, no entendió que YPF no era como cualquier otra empresa que cotizaba en la bolsa de Nueva York. Eso y la necesidad de caja fue lo que en 1999 provocó la venta de las acciones remanentes del Estado a Repsol. Estensoro siempre se opuso a una venta de acciones de YPF a Repsol. Tal vez si no hubiera muerto en un accidente, esa operación nunca habría ocurrido, la situación actual sería muy diferente y hasta incluso podría haberse dado que YPF comprara Repsol. Más allá de esto, con esta confiscación y la continuación de la política energética adoptada por el actual gobierno, el autoabastecimiento de hidrocarburos parece una utopía.
La mala imagen del país en el exterior ha crecido en los últimos días. A los ojos del mundo, tenemos un gobierno tan arbitrario y autoritario como el de Venezuela y somos aún menos confiables en materia de seguridad jurídica.
En resumen, la forma en que la Presidenta decidió confiscar las acciones de Repsol en YPF ha dañado seriamente la imagen del país, ha reforzado la noción de que quienes nos gobiernan no respetan la ley, ha complicado los esfuerzos diplomáticos para conseguir apoyo internacional a nuestro legítimo reclamo por las Malvinas y ha aumentado significativamente el costo de financiamiento para cualquier proyecto de inversión en la Argentina. Nada hay para aplaudir.
La crisis que aqueja a los países desarrollados desde 2008 y la muy favorable situación en los mercados de commodities que se extiende desde 2002 le presentaban a la Argentina una oportunidad única para acortar la brecha que la separaba de aquellos países. En lugar de aprovechar esta oportunidad histórica, el gobierno argentino parece decidido a desperdiciarla con este nuevo dislate que se encuentra en vías de consumar..
Fuente: Editorial del diario La Nación, 21/04/12.
El problema de la edad de jubilación
abril 20, 2012
Los países desarrollados subestiman el riesgo de la longevidad de su población, dice el FMI
Por Ian Talley
WASHINGTON (Dow Jones) — Estados Unidos y otros gobiernos probablemente están subestimando la expectativa de vida de sus poblaciones, un riesgo que podría elevar las obligaciones de sus sistemas de pensiones en casi un 10% e inflar sus ya masivos niveles de deuda pública, advirtió el miércoles el Fondo Monetario Internacional.
El FMI señaló que muchos gobiernos deberían actuar ahora para elevar la edad obligatoria de jubilación e instar a sus sistemas de pensiones a protegerse mejor contra sus riesgos.
Las demoras elevarían los riesgos a la estabilidad financiera y fiscal, lo que podría requerir medidas mucho mayores e invasivas en el futuro», dijeron economistas del FMI.
La entidad señaló que pocos gobiernos o proveedores de pensiones reconocen adecuadamente el riesgo de la longevidad, al subestimarla en tres años en promedio, un error que podría costar a las economías avanzadas la mitad del producto interno bruto de un año.
Para Estados Unidos, esto significaría un error de US$7 billones al calcular costos futuros.
La entidad también dijo que Japón, Canadá, Francia, España y Alemania también podrían enfrentar enormes déficit para financiar pensiones y servicios sociales si se equivocan sobre la longevidad de sus poblaciones.
El FMI advirtió que hacia 2050 este riesgo podría llegar a decenas de billones de dólares.
Fuente: The Wall Street Journal, 11/04/12.
Cómo prevenir un ataque cardíaco
abril 20, 2012
Cómo prevenir un ataque cardíaco
Por Ron Winslow
Hay una buena noticia: las enfermedades cardíacas y sus consecuencias pueden prevenirse. La mala noticia es que casi un millón de ciudadanos estadounidenses sufrirán un ataque al corazón este año.
Las muertes por enfermedades coronarias en Estados Unidos se han reducido 75% en los últimos 40 años. Los ingresos hospitalarios por infarto del miocardio entre las personas mayores se redujeron en casi 25% en un período de cinco años durante la última década, una hazaña notable cuando muchos expertos esperaban que el envejecimiento de la población causara un aumento del problema.
Sin embargo, las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte tanto en hombres como en mujeres. A los médicos les preocupa que el progreso constante de una intensa campaña de salud pública iniciada en la década de 1960 esté ahora en peligro a raíz de la epidemia de la obesidad y la creciente prevalencia de la diabetes. Sólo un puñado de personas es totalmente obediente en relación con las recomendaciones de dieta, ejercicios y otros hábitos personales probados para ayudar a mantener sano el corazón.
Resultan en particular preocupantes los informes cada vez más comunes de ataques cardíacos entre los más jóvenes, incluso aquellos entre los 20 y 40 años, dice Donald M. Lloyd-Jones, cardiólogo y jefe de medicina preventiva de la Escuela de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern, en Chicago.
Hay mucho que una persona puede hacer para ayudar a prevenir un ataque al corazón. Un estudio internacional encontró que 90% de los riesgos asociados a factores tales como el colesterol alto, la alta presión arterial, la actividad física, el tabaquismo y la dieta, se encuentran dentro de la capacidad de control de una persona. El estudio, llamado Interheart, comparó 15.000 personas de todos los continentes que sufrieron un ataque cardíaco con un número similar de familiares o allegados que no lo sufrieron.
Aunque la genética juega un papel hasta en la mitad de los ataques al corazón, «uno puede triunfar en gran medida sobre su genética mediante las decisiones que toma y los medicamentos en el caso de que los necesite», señala Lloyd-Jones.
Los consejos básicos
Conocer sus niveles de colesterol y presión arterial es tan fundamental para la salud del corazón como saber el alfabeto lo es para la lectura. Sin embargo, las encuestas muestran que alrededor de un tercio de las personas con problemas no conocen esos niveles. Para la mayoría de la gente, las lipoproteínas de baja densidad (LDL, por sus siglas en inglés), o colesterol malo, está por debajo de 100; mientras que las lipoproteínas de alta densidad (HDL), o colesterol bueno, está por encima de 60. En tanto, la presión arterial es menor a 120/80.
Realizar exámenes que midan tales lecturas no sólo son importantes para comprender el riesgo, dicen los médicos, sino para medir el progreso hacia su reducción. La dieta saludable y los hábitos de ejercicio constituyen la primera línea de defensa hacia el mejoramiento o la gestión de esos números, al igual que hacia el control del peso y los niveles de azúcar en la sangre. Los medicamentos para reducir el colesterol y la presión arterial son armas eficaces cuando se los necesita. Dejar de fumar también produce grandes beneficios. Al término de un año, el riesgo de un ataque al corazón de un exfumador se reduce en 50%.
Una sesión de ejercicio de 10 minutos
Las directrices recomiendan tres horas semanales de ejercicio ligero y enérgico para mantener el corazón saludable, pero muchas personas que no pueden encontrar el tiempo para sudar 30 minutos la mayor parte de los días no se molestan. «Es el fenómeno de todo o nada», dice Martha Grogan, cardióloga de Mayo Clinic.
¿Pero qué tal 10 minutos al día? Aunque el objetivo de 30 minutos se asocia con una reducción de 70% del riesgo de ataques cardíacos en el período de un año, investigadores de Mayo Clinic analizaron los datos y advirtieron que una caminata ligera de 10 minutos al día puede reducir el riesgo en casi 50% frente a quienes no hacen ningún ejercicio.
El beneficio real varía de acuerdo con la edad, el género, peso y condición física en el punto de partida, y los que están en mayor riesgo son los que más tienen para ganar. «Si uno puede hacer más, entonces es mejor», dice Grogan. «Sin embargo, pequeñas cantidades de ejercicios son mejor que nada». No obstante, los cardiólogos dicen que el objetivo debería ser un entrenamiento diario de 30 minutos.
Mantenerse en movimiento
Incluso el ejercicio regular no es suficiente si uno se halla confinado a un escritorio o a un sofá por el resto del día.
Un estudio de investigadores australianos publicado hace dos años halló que pasar más de cuatro horas al día delante de una computadora o la televisión estaba asociado al doble de serios problemas cardíacos, aun entre personas que hacían ejercicio con regularidad. Los investigadores estudiaron a 4.512 hombres y mujeres, la mayoría de ellos de más de 55 años por un período de cuatro años y los comparó con otros que pasaban menos de dos horas frente a una pantalla.
Estar sentado por tiempos prolongados estaba asociado con mayores niveles de marcadores inflamatorios en la sangre, mayor peso y menores niveles de colesterol bueno, lo que indica que la conducta sedentaria tiene su propia mala biología, más allá de si uno es físicamente activo.
«Para quienes pasan sentados la mayor parte del día, el riesgo de un ataque al corazón es casi el mismo que el de fumar», dice Grogan.
Entre las posibles soluciones, se recomienda levantarse del escritorio cada 30 minutos o incluso trabajar en una computadora de pie. Tomar un paseo para hablar con un colega en lugar de enviar un correo electrónico. O bien, «cuando el decaimiento de las 2:30 de la tarde golpea», dice Lloyd-Jones, «conviene dar un paseo de 10 minutos antes que ir por una golosina. El beneficio comienza tan pronto como uno se levante».
Hay que armar una rutina diaria. Usar las escaleras en lugar del elevador; o, no buscar un lugar para acortar la caminata en el estacionamiento, por ejemplo.
No se preocupe, sonría
En su nuevo libro sobre salud cardíaca, Heart 411, los doctores Marc Gillinov y Steven Nissen, de Cleveland Clinic, describen un estudio realizado por investigadores de la Universidad del Estado de Wayne, quienes calificaron las sonrisas de 230 jugadores de béisbol antes de 1950, sobre la base de imágenes de archivo. Luego observaron la longevidad promedio de los jugadores: los que no sonreían, llegaban a los 73 años; los que lo hacían parcialmente, a los 75. En tanto, los que tenían una gran sonrisa llegaban a los 80 años.
Aunque no se trata de la ciencia más sólida, es consistente con otra investigación que vincula la salud emocional a un menor riesgo de enfermedad cardiovascular. En contraste, la depresión, la ira y la hostilidad tienen un efecto perjudicial. Un estudio de la Universidad de Duke de 255 médicos a lo largo de varios años encontró que 14% de los que mostraban una hostilidad por encima del promedio, sobre la base de una prueba de personalidad, habían muerto 25 años más tarde, en gran medida a raíz de una enfermedad cardíaca, frente a sólo 2% de quienes habían terminado con niveles de hostilidad por debajo del promedio.
Comer vegetales
Cumplir con las recomendaciones nutricionales es el reto más difícil para la mayoría de los estadounidenses, según los datos de la American Heart Association. Una de las posibles soluciones es centrar las compras en los pasillos perimetrales de los supermercados, que es el lugar donde se hallan los productos frescos y no procesados, en general considerados más saludables para el corazón que los más ricos en calorías y demasiado salados que suelen encontrarse en los pasillos centrales de las tiendas, dice Amparo Villablanca, cardióloga de la Universidad de California.
Villablanca aconseja a los pacientes «no poner barro en sus motores». Y agrega: «Uno tiene que conseguir que la gente piense en sus cuerpos como en una máquina bien afinada».
Asimismo, Sharonne Hayes, cardióloga de Mayo Clinic, añade: «No hay que saltarse el desayuno». Si uno no come por la mañana, pondrá en marcha procesos metabólicos «que lo llevan a comer más durante el resto del día».
Dormir bien
El papel del sueño en la protección del corazón está subestimado, dice Grogan, de Mayo Clinic. «Dormir una hora menos de lo que necesita cada noche, es como trasnochar toda la semana», dice. La privación crónica del sueño puede derivar en un aumento de la presión arterial, aumento de peso e incremento de riesgo de diabetes, puntualiza. Fuente: The Wall Street Journal, 19/04/12.
Cristina Kichner es más peligrosa que Hugo Chávez
abril 20, 2012
Cristina ya es más peligrosa que Chávez
Por Jorge Oviedo
Si es por el ranking de los países donde los inversores tienen más miedo de no recuperar sus inversiones, la Argentina ya está peor que Venezuela. En realidad, está en un más que poco honroso puesto entre los primeros cuatro o cinco más riesgosos, según cómo se haga la estadística. La atribulada España, a la que el gobierno de Cristina Kirchner le gusta poner como ejemplo de lo que es estar en problemas, ocupa el puesto 10° u 11°, según quién haga los reportes sobre los seguros contra default. De hecho, si se toman los reportes de los seguros más líquidos, la Argentina puede estar en segundo lugar.
Podría pensarse que la situación es producto de la confiscación de las acciones de Repsol en YPF, pero la Argentina ya estaba en mala situación en el primer trimestre y sólo empeoró un poco en el mes en curso. El clima de negocios ha empeorado muchísimo. La Presidenta sigue confiando en que los empresarios ganan mucho dinero aquí. Pero las cosas han cambiado, en particular para las empresas extranjeras. «Hasta octubre de 2011 podíamos «explicar» a nuestras casas matrices las extravagancias argentinas», dice un alto ejecutivo, que reconoce que «las ganancias eran buenas y entonces se facilita la tolerancia». Pero admite que las cosas cambiaron: «¿Qué les digo ahora que las ganancias no se pueden girar y ni siquiera se pueden dejar aquí en dólares?»
Dineros atrapados
Hay quienes se quejan de que el Gobierno no sólo está trabando las compras de dólares y las importaciones, y además las remesas de utilidades. También, cuando autoriza, elige a las compañías que mejor se llevan con el Gobierno. «Vemos cómo a nosotros no nos dejan importar equipos que son imprescindibles y a nuestros competidores sí», indicó un alto directivo de otra compañía.
En todas las empresas hay temor. «Si hicieron lo que hicieron con YPF, qué queda para los demás», señaló otro empresario que cree que el Gobierno no reconoce límites.
El semanario inglés The Economist dedicó esta semana varios artículos a la incautación de acciones de Repsol. «Primero fueron por las AFJP, luego por las reservas del Central», dijo en uno que tituló con una metáfora: «Feed me, Seymour«. El «Aliméntame, Seymour» refiere a la comedia La tiendita del horror, en que una monstruosa planta extraterrestre exige a su propietario víctimas para comer y poder continuar creciendo. El monstruo es, en la metáfora, el descontrolado gasto público argentino.
Fuente: La Nación, 20/04/12.
El giro intervencionista de Cristina Kirchner
abril 18, 2012
La nacionalización de YPF ilustra el giro intervencionista de Kirchner
Por Matt Moffett
La nacionalización de la petrolera YPF SA constituye la última señal de que la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner está siguiendo un curso más nacionalista e intervencionista que el de su difunto esposo y predecesor, Néstor Kirchner.
En los meses previos a la nacionalización, que ha provocado un feroz enfrentamiento con Repsol YPF, el dueño mayoritario español de YPF, Fernández de Kirchner ya había impuesto nuevos controles sobre las salidas de capital y las importaciones, tomado medidas para tener un control más firme sobre los recursos del banco central y reanudado los reclamos de Argentina al Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas.
Cristina Fernández de Kirchner con una muestra de petróleo al anunciar la nacionalización de YPF. Los analistas dicen que las medidas son, en parte, un intento para remendar los más acuciantes problemas económicos y desviar la atención de los políticos. El giro a la izquierda también está relacionado con una reorganización de su equipo, donde algunos de los referentes pragmáticos asociados con Néstor Kirchner han pasado a un segundo plano para dar lugar a asesores más jóvenes e izquierdistas, vinculados a su hijo Máximo, de 35 años.
«Creen que pueden sobrevivir la reacción de corto plazo de España porque las nacionalizaciones son políticamente muy digeribles en casa», indicó Javier Corrales, politólogo de Amherst College.
La presidenta, de 59 años, parece estarse desmarcando de la sombra de Néstor Kirchner, quien falleció de un ataque cardíaco en 2010. La mandataria todavía se viste de negro y salpica sus discursos con referencias a «él».
En el plazo inmediato, la nacionalización parece otorgar un impulso político interno a Kirchner, quien en octubre fue reelegida de manera aplastante, pero que en el último tiempo se ha visto en dificultades por la desaceleración económica y un escándalo político que involucra a su vicepresidente.
Kirchner «habla cada vez más acerca de Él, al tiempo que, paradójicamente se aleja de Él», escribió recientemente Fernando Laborda, columnista del diario La Nación.
Néstor Kirchner, en todo caso, también fue conocido por sus tácticas populistas y por no ceder en las negociaciones con los acreedores extranjeros, además de ser acusado de manipular las estadísticas de inflación. Pero Kirchner también era un negociador «más pragmático que ella», en opinión del economista Aldo Abram.
YPF fue fundada como una empresa estatal en 1922, antes de ser privatizada en los años 90. A la postre, Repsol obtuvo el control.
En 2008, en una medida para «argentinizar» las operaciones de YPF, Néstor Kirchner medió en un acuerdo en el que la familia Eskenazi, de Argentina, obtuvo una participación minoritaria sin poner un peso. Kirchner había tenido acuerdos con los Eskenazi desde que era gobernador de la provincia de Santa Cruz, en los años 90.
.Ahora, con la nacionalización, los Eskenazi podrían mantener su participación de 25%, aunque quedarían al margen de la gestión diaria de la empresa. La participación de Repsol YPF caerá de 57% a 6%.
El politólogo argentino Rosendo Fraga escribió recientemente que Fernández de Kirchner está pasando de un «capitalismo de amigos a un capitalismo de estado».
Los analistas argentinos dicen que las políticas de la presidenta llevan el sello de los jóvenes asesores de izquierda, concentrados en un grupo llamado «La Cámpora», bautizado en homenaje a un peronista progresista que fue presidente por un breve período en los años 70. El movimiento juvenil gira en torno a Máximo Kirchner, primogénito de la mandataria.
Uno de sus confidentes, Axel Kicillof, el viceministro de Economía de 40 años, se ha convertido quizás en el asesor económico más cercano a la presidenta, dicen los analistas bonaerenses.
Puede que Fernández de Kirchner sea también receptiva a una radicalización debido a los crecientes nubarrones económicos, opinan los especialistas. El balance del comercio energético del gobierno pasó a ser deficitario el año pasado, y hay escasez de dólares para pagar las importaciones debido a que el capital ha estado abandonando el país.
En los últimos días, algunos partidarios del gobierno hablaron con nostalgia sobre la posibilidad de emular el modelo mixto de propiedad pública y privada que ha funcionado bien para Petroleo Brasileiro SA, más conocida como Petrobras.
En lugar de privatizar la petrolera en la década de los 90, como lo hizo el gobierno peronista conservador de Argentina, Brasil optó por lo que llamó la «flexibilización» de Petrobras y el monopolio que tenía desde hace tiempo.
El gobierno brasileño mantiene el control mayoritario de las acciones con derecho a voto. Pero para hacer a la empresa más transparente y eficiente, una parte de las acciones cotizan en la Bolsa de Nueva York, se formó una junta directiva compuesta por líderes del sector privado y se permitió la competencia de empresas foráneas.
Aunque el modelo ha funcionado bien para Brasil, algunos analistas señalan que la situación de YPF y el país austral es distinta. «Argentina y Brasil no son los mismos casos», dice Rafael Schechtman, director del Centro para la Infraestructura en Rio de Janeiro.
El gobierno de Kirchner ha paralizado la industria energética al imponer topes a los precios de la energía de uso en los hogares, señala Schechtman, al igual que altos impuestos y opacas reglas de inversión. Asimismo, sostiene que Petrobras tiene mucha más libertad que YPF en materia de precios.
Schechtman dice también que Brasil tiene un historial de claras reglas de juego para los inversionistas extranjeros que están inyectando grandes cantidades de dinero en el sector petrolero. «En el modelo brasileño, jamás se han violado los contratos», aseveró. «Se han respetado las reglas.»
El analista ve un mayor riesgo de que una YPF bajo el control del Estado se convierta en un monopolio ineficiente, como la petrolera estatal de Venezuela PDVSA.
















