Más de 500.000 dólares por publicación en Instagram – Así se lo montan Kim Kardashian, Cristiano Ronaldo y Selena Gómez
Por A. Carlos González.
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Con más de 100 millones de seguidores en Instagram, supongo que alguna vez te habrás preguntado cuánto pueden cobrar por una publicación promocionada algunos famosos.
Recientemente conocimos que Kim Kardashian cobró 500.000 dólares por una publicación en Instagram donde promocionaba una píldora para las náuseas matutinas. Traducido de una forma más simple, digamos que por subir una sola foto a Instagram, esta mujer ha cobrado más que el presidente de Estados Unidos en todo un año. Es entonces cuando echamos un vistazo a otros famosos como Cristiano Ronaldo y Selena Gómez para hacernos una idea de cuánto dinero ingresan en Instagram gracias a las marcas.
¿Cuánto cobran Kim Kardashian, Selena Gómez , Cristiano Ronaldo y otros famosos por subir una foto a Instagram?
¿Cuánto hace de caja en Instagram Kim Kardashian con sus publicaciones?
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Con más de 114 millones de seguidores en Instagram, más de 60 millones de seguidores en Twitter y más de 42 millones de visitas en su Snapchat, según los datos de TMZ, Kim tendría su caché en 500.000 dólares por cada publicación patrocinada.
De hecho, algunas marcas de vitaminas, Calvin Klein, Olay o Sugar BearHair han colaborado con Kim en más de una ocasión, por lo que para esta mujer, la red social Instagram es muy rentable.
De hecho, el patrimonio de Kim Kardashian se estipula en más de 300 millones de dólares. Por no hablar de lo barata que le sale la promoción de su propia compañía de cosméticos, KKW Beauty, la cual ha remontado gracias a la promoción que las Kardashian hacen en redes sociales. Se calcula que la compañía ha obtenido más de 100 millones de dólares en ingresos.
¿Cuánto gana Cristiano Ronaldo por cada publicación patrocinada en Instagram?
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A pesar de que CR7 tiene más seguidores que Kim Kardashian (cuenta con más de 136 millones de seguidores) su caché está 100.000 dólares abajo. Se calcula que Cristiano Ronaldo cobra 400.000 dólares por cada publicación promocionada en Instagram, lo cual tampoco está nada mal.
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¿Cuánto ingresa Selena Gómez por cada publicación en Instagram?
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Con 139 millones de seguidores, Selena Gómez ingresa en torno a los 550.000 dólares por publicación promocionada. Ésto la convierte en la persona que más cobra por cada publicación en 2018.
A esta lista habría que sumarle otros nombres, que si bien quedan por debajo del trío más rentable de las publicaciones patrocinadas, lo cierto es que no está nada mal:
Kylie Jenner cobra prácticamente lo mismo que Cristiano Ronaldo, llegando a cobrar hasta 400.000 dólares por publicación.
Kendall Jenner hace hasta 380.000 dólares por publicación promocionada. Se calcula que el patromino de Kendall Jenner es de 900 millones de dólares y está a punto de convertirse en la mujer multimillonaria más joven del mundo.
Khloe Kardashian hace hasta 250.000 dólares por publicación en Instagram, que es la misma cantidad que gana su hermana Kourtney
Cara Delevingne hace hasta 150.000 dólares poro publicación, mientras que Gigi Hadid gana entorno a 120.000 dólares por cada foto.
Y por último, para acabar la lista, tendríamos a otro deportista, Lebron James, el cual hace alrededor de 120.000 dólares por publicación promocionada.
Y es que la cercanía con la que se muestran los famosos en las redes sociales, hace que las marcas prefieran apostar por una recomendación directa de los “ídolos” a su legión de seguidores, antes que otro tipo de publicidad. El crecimiento de esta metodología indica que es más rentable que otro tipo de publicidad.
De hecho, como decíamos al principio, no necesitas ser un famoso para ganar dinero con Instagram. Según el número de seguidores que tengas en la red social y la forma en que interactúan tus fans con tus publicaciones, podrás tener un caché más o menos alto. Es decir, podrás pedir más o menos dinero por cada publicación patrocinada.
Esto ha dado lugar a otro negocio en Instagram, que es la compra de seguidores para parecer un influencer y pedir dinero a las marcas por esas publicaciones patrocinadas que finalmente invierten en un falso influencer cuyos seguidores son bots. [Esto es monitoreado por los anunciantes y perseguido por las propias redes para combatirlo]
25 Heurísticos y Sesgos Cognitivos: nuestros errores de juicio
Por Marta Guerri.
Sesgos cognitivos
¿Qué son los sesgos cognitivos?
Ya sea porque nuestro cerebro posee una capacidad limitada, o porque no siempre disponemos de toda la información que desearíamos o porque nos embarga la incertidumbre de las consecuencias de tomar una u otra decisión, por lo que en muchas ocasiones tomamos “atajos” mentales para llegar a la solución de los problemas. Estos atajos mentales que tomamos de forma inconsciente, en psicología se llaman “Heurísticos”, y nos ayudan a simplificar la gran cantidad de procesos mentales que llevamos a cabo constantemente y a hacer más llevadera nuestra vida diaria.Publicidad
Y es que nuestro cerebro no es capaz de procesar toda la información que recibe a través de los sentidos, por lo que necesita hacer una selección de la misma. Cuando nuestros atajos mentales o heurísticos nos conducen a errores de conclusión, les llamamos sesgos cognitivos.
Los principales sesgos cognitivos que se conocen
Sesgo de memoria
Todos sabemos que nuestra memoria no es perfecta, se difumina con el tiempo y fácilmente nos induce a errores inconscientes. Las investigaciones realizadas revelan que cuando evaluamos recuerdos para poder tomar decisiones sobre nuestro futuro, a menudo se muestran sesgados por los acontecimientos que son muy positivos o muy negativos, y es que tendemos a recordar los hechos insólitos o poco habituales más que acontecimientos diarios, cotidianos. La cusa es que el cerebro da mucha más importancia a los fenómenos extraordinarios o no tanta a usuales, seguramente debido a la importancia que estos tenían en el aprendizaje a lo largo de la evolución. Como resultado, ese sesgo de nuestra memoria afecta a nuestra capacidad de predicción en el futuro.
Para poder evitar ese sesgo se recomienda tratar de recordar el mayor número posible de eventos similares, de esta forma se pretende evitar caer en los extremos, a menudo poco representativos.Publicidad
Falacia de planificación
Este sesgo se refiere a la tendencia que tenemos a subestimar el tiempo que tardamos en terminar una tarea. Al parecer tendemos a planear los proyectos con cierta falta de detalle que nos permitiría la estimación de las tareas individuales. La falacia de la planificación no solo provoca demoras, sino también costos excesivos y reducción de beneficios debido a estimaciones erróneas.
Como dice el científico estadounidense Douglas Hofstadter hay que tener presente que «Hacer algo te va llevar siempre más tiempo de lo que piensas, incluso si tienes en cuenta la Ley de Hofstadter». La ley de Hofstadter es un adagio autorreferencial, acuñado por Douglas Hofstadter en su libro Gödel, Escher y Bach para describir la dificultad ampliamente experimentada de estimar con precisión el tiempo que llevará completar tareas de complejidad sustancial.
Ilusión de control
Este sesgo se encuentra detrás de muchas supersticiones y comportamientos irracionales. Es la tendencia que tenemos a creer que podemos controlar ciertos acontecimientos, o al menos a influir en ellos. Es gracias a este pensamiento que los humanos, desde tiempo inmemorial, creamos rituales y supersticiones que nos aportan cierta seguridad. Un ejemplo de la actualidad se puede ver en los deportistas que repiten ciertas conductas esperando que condicionen cosas como su capacidad de marcar goles, y que evidentemente depende de muchos otros factores objetivos.
Sesgo de apoyo a la elección
En el momento en que elegimos algo (desde una pareja a una pieza de ropa) tendemos a ver esa elección con un enfoque más positivo, incluso si dicha elección tiene claros defectos. Tendemos a optimizar sus virtudes y minimizamos sus defectos.
Efecto de percepción ambiental
Aunque nos parezca extraño, el ambiente que nos rodea ejerce una gran influencia en el comportamiento humano. Un ambiente deteriorado, caótico y sucio provoca que las personas se comporten de manera menos cívica, y también les inclina a cometer más acciones vandálicas y delictivas. Este efecto es la base de la «teoría de las ventanas rotas» estudiado por el psicólogo Philip Zimbardo.
Sesgo de disponibilidad
El sesgo o heurístico de disponibilidad es un mecanismo que la mente utiliza para valorar qué probabilidad hay de que un suceso suceda o no. Cuando más accesible sea el suceso, más probable nos parecerá, cuanto más reciente la información, será más fácil de recordar, y cuanto más evidente, menos aleatorio parecerá.
Este sesgo cognitivo se aplica a muchísimas esferas de nuestra vida, por ejemplo, se ha demostrado que doctores que han diagnosticado dos casos seguidos de una determinada enfermedad no muy usual, creen percibir los mismos síntomas en el próximo paciente, incluso siendo conscientes de que es muy poco probable (estadísticamente hablando) diagnosticar tres casos seguidos con la misma enfermedad. Otro ejemplo es el de una persona que asegura que fumar no es tan dañino para la salud, basándose en que su abuelo vivió más de 80 años y fumaba tres cajetillas al día, un argumento que pasa por alto la posibilidad de que su abuelo fuera un caso atípico desde el punto de vista estadístico.
En el fondo consiste en sobreestimar la importancia de la información disponible (y extraer por tanto conclusiones erróneas). Las loterías por ejemplo, explotan el sesgo de la disponibilidad, y es que si las personas comprendiesen las probabilidades reales que tienen de ganar, probablemente no comprarían nunca más un décimo en su vida.
El efecto Dunning-Kruger
El efecto Dunning-Kruger sesgo cognitivo consiste en una de autopercepción distorsionada, según la cual los individuos con escasas habilidades o conocimientos, piensan exactamente lo contrario; se consideran más inteligentes que otras personas más preparadas, están en la certeza de que son superiores de alguna forma a los demás, midiendo así incorrectamente su habilidad por encima de lo real. Esta distorsión se debe a la inhabilidad cognitiva del sujeto de reconocer su propia ineptitud, debido a que su habilidad real debilitaría su propia confianza y autoestima. Por el contrario, los individuos competentes asumen, falsamente, que los otros tienen una capacidad o conocimiento equivalente o incluso superior al suyo.
Los autores de este descubrimiento David Dunning y Justin Kruger de la Universidad de Cornell, trataron de averiguar si existía algún remedio para nivelar la autoestima sobrevalorada de los más incapaces. Por suerte resultó que sí lo había: la educación. El entrenamiento y la enseñanza podían ayudar a estos individuos incompetentes a darse cuenta de lo poco que sabían en realidad.
Ya lo dijo en su momento Charles Darwin: “La ignorancia engendra más confianza que el conocimiento”.
Efecto halo
El efecto de halo es un sesgo cognitivo por el cual la percepción de un rasgo es influenciado por la percepción de rasgos anteriores en una secuencia de interpretaciones. O sea, si nos gusta una persona, tendemos a calificarla con características favorables a pesar de que no siempre disponemos de mucha información sobre ella, por ejemplo, pensamos de alguien que es simpático, y esto nos hace presuponer que ya conocemos otras características más específicas como: también es inteligente.
El mejor ejemplo para entender este sesgo son las estrellas mediáticas (actores, cantantes, famosos…) demuestran el efecto de halo perfectamente. Debido a que a menudo son atractivos y simpáticos, entonces y de manera casi automática, suponemos que también son inteligentes, amables, poseen buen juicio y así sucesivamente. El problema aparece cuando estas suposiciones son erróneas, ya que se basan a menudo en aspectos superficiales.
Esta tendencia parece estar presente incluso en todos los niveles sociales, tanto bajos como altos, incluyendo donde la objetividad es primordial. Por ejemplo, se ha demostrado que, de media, a la gente atractiva le caen penas de prisión más cortas que otros que fueron condenados por delitos similares.
Sesgo del poder corrupto
Seguro que a muchos no les va a de extrañar la realidad de este sesgo, que dice que hay una tendencia demostrada en la que los individuos con poder son fácilmente corrompibles, en especial cuando sienten que no tienen restricciones y poseen plena libertad. ¿Les suena de algo? Políticos, empresarios, actores famosos, deportistas de élite e incluso la realeza están llenos de casos de corrupción.
Sesgo de proyección
Este sesgo nos habla de la tendencia inconsciente a asumir que los demás poseen pensamientos, creencias, valores o posturas parecidas a las nuestras. Como si fueran una proyección de nosotros mismos.Publicidad
Efecto del lago Wobegon o efecto mejor que la media
Es la tendencia humana a autodescribirse de manera favorable, comunicando las bondades de uno mismo y pensar que se encuentra por encima de la media en inteligencia, astucia u otras cualidades. Llamado también síndrome de superioridad ilusoria.
Sesgo de impacto
Este sesgo se refiere a la tendencia que tenemos a sobreestimar nuestra reacción emocional, sobrevalorando la duración e intensidad de nuestros futuros estados emocionales. Pero las investigaciones muestran que la mayoría de las veces no nos sentimos tan mal como esperábamos cuando las cosas no van como queremos, por ejemplo. Este sesgo es una de las razones por la que a menudo nos equivocamos en la predicción sobre cómo nos afectarán emocionalmente los acontecimientos futuros. Los estudios han demostrado que meses después de que una relación termine, las personas no suelen ser tan infelices como esperaban y que personas a las que le ha tocado la lotería, con el tiempo vuelven a su grado de felicidad habitual o que tenían antes de ganar el premio.
Efecto del falso consenso
El sesgo de falso consenso efecto es parecido al antes descrito sesgo de proyección, y es que la mayoría de personas juzgan que sus propios hábitos, valores y creencias están más extendidas entre otras personas de lo que realmente están.
Heurístico de representatividad
Este heurístico es una inferencia que hacemos sobre la probabilidad de que un estímulo (persona, acción o suceso) pertenezca a una determinada categoría. Por ejemplo, si decimos que Álex es un chico joven metódico cuya diversión principal son los ordenadores. ¿Qué le parece más probable?, ¿que Álex sea estudiante de ingeniería o de humanidades?
Cuando se hacen preguntas de este tipo, la mayoría de la gente tiende a decir que seguramente Álex estudia ingeniería. Un juicio así resulta, según el psicólogo Daniel Kahneman de la aplicación automática (inmediata o no) del heurístico de representavidad. Suponemos que estudia ingeniería porque su descripción encaja con un cierto estereotipo de estudiante de ingeniería. Pero esto pasa por alto hechos como que, por ejemplo, los estudiantes de humanidades son mucho más numerosos que los de ingeniería, por lo que sería mucho más probable encontrar estudiantes de humanidades que se correspondan con esta descripción.
Este sesgo no solo es anecdótico, sino que forma parte del fundamento de ciertos prejuicios sociales. Por ejemplo, cuando juzgamos la conducta de un miembro de un determinado colectivo, como los inmigrantes, tendemos muchas veces a basarnos en estereotipos supuestamente representativos, ignorando datos objetivos de frecuencia y probabilidad.
Defensa de status
Este sesgo se refiere a cuando una persona considera que posee cierto status, tenderá a negar y a defenderse de cualquier comentario que lo contradiga, aun si para ello debe autoengañarse.
Prejuicio de retrospectiva o recapitulación
Es la tendencia que tenemos a ver los hechos pasados como fenómenos predecibles. Las personas sesgamos nuestro conocimiento de lo que realmente ha pasado cuando evaluamos nuestra probabilidad de predicción. En realidad este es un error en la memoria. De la misma manera que también tenemos tendencia a valorar los eventos pasados de una forma más positiva a como ocurrieron en realidad.
Error fundamental de atribución
Se refiere a la tenencia que mostramos a priorizar nuestras dotes personales para valorar nuestros éxitos y a atribuir a las circunstancias externas nuestros fracasos. En cambio cuando se trata de otra persona, la tendencia es la inversa, atribuimos a la suerte o la ayuda sus éxitos y a características internas sus fallos.
Sesgo de disconformidad
Es la tendencia que tenemos a hacer una crítica negativa a la información que contradice nuestras ideas, mientras que aceptamos perfectamente aquella que es congruente con nuestras creencias o ideologías. De este modo se produce una percepción selectiva por la cual las personas perciben lo que quieren en los mensajes de los demás o de los medios de comunicación. y es que por lo general las personas tendemos a ver e interpretar las cosas en función de nuestro marco de referencia. También tenemos más probabilidades de buscar información favorable a nuestras ideas que buscar información que desafíe nuestras ideologías o línea de pensamiento.
Efecto Forer o efecto de validación subjetiva
El efecto Forer es la tendencia a aceptar descripciones personales vagas y generales como excepcionalmente aplicables a ellos mismos, sin darse cuenta que la misma descripción podría ser aplicada a cualquiera. Este efecto parece explicar, por lo menos en parte, por qué tanta gente piensa que las pseudociencias funcionan, como la astrología, cartomancia, quiromancia, adivinación, etc., porque aparentemente proporcionan análisis acertados de la personalidad. Los estudios científicos de esas pseudociencias demuestran que no son herramientas válidas de valoración de la personalidad, sin embargo cada una tiene muchos adeptos que están convencidos de que son exactas.
Heurístico de anclaje y ajuste o efecto de enfoque
Este heurístico describe la tendencia humana a confiar demasiado en la primera información que obtienen para luego tomar decisiones: el «ancla». Durante la toma de decisiones, el anclaje se produce cuando las personas utilizan una “pieza” o información inicial para hacer juicios posteriores. Una vez que el ancla se fija, el resto de información se ajusta en torno a ella incurriendo en un sesgo.
Por ejemplo, si preguntamos a unos estudiantes 1) ¿cómo de feliz te sientes con tu vida? y 2) ¿cuántas citas has tenido este año?, tenemos que la correlación es nula (según las respuestas tener más citas no alteraría el nivel de bienestar). Sin embargo, si se modifica el orden de las preguntas, el resultado es que los estudiantes con más citas se declaran ahora más felices. Es falto de lógica, pero al parecer, focalizar su atención en las citas hace que exageren su importancia.
Ilusión de frecuencia
Al parecer, cuando un fenómeno ha centrado nuestra atención recientemente, pensamos que este hecho de repente aparece o sucede más a menudo, aunque sea improbable desde el punto de vista estadístico. En realidad, esto ocurre porque ahora nosotros lo percibimos de forma diferente (antes no le prestábamos atención) y por lo tanto creemos erróneamente que el fenómeno se produce con más frecuencia.
Ilusión de la confianza
Este sesgo se trata de la confusión entre la confianza de quien nos habla con su credibilidad, de tal manera que percibimos a una persona como más creíble cuanta más confianza muestra en sus argumentaciones. La realidad es que las investigaciones han demostrado que la confianza no es un buen indicador, ni tampoco es una forma fiable de medir la capacidad o aptitud de una persona.
Punto de referencia o status-quo
Al parecer un mismo premio no posee igual valor para dos personas diferentes. Por ejemplo, si tengo dos mil euros y gano cien en una apuesta, lo valoro menos que si tengo quinientos euros y gano esos mismos cien en la apuesta. El punto de referencia es muy importante. Pero sus implicaciones pueden ser algo mayores, pues no sólo se trata de la referencia que tengo respecto a mi propia riqueza inicial, sino con la riqueza de mi círculo de personas cercano. Si alguien desconocido para mi gana cien mil euros en la lotería, yo no me veo afectado. En cambio, si los gana mi compañero de trabajo, me da la sensación de que soy más pobre y desgraciado, aunque no hubiera jugado a la lotería.
Efecto Bandwagon o efecto de arrastre
Este error consiste en la tendencia a hacer (o creer) cosas sólo porque muchas otras personas hacen (o creen) dichas cosas. Al parecer, la probabilidad de que una persona adopte una creencia aumenta en función del número de personas que poseen esa creencia. Se trata de un fuerte pensamiento de grupo.
Efecto Keinshorm
Es la predisposición a contradecir sistemáticamente las ideas o formulaciones que otra persona hace y con la cual no se simpatiza, sólo por este hecho, pues ya no deseamos que tenga la razón y estamos más predispuestos a no creer en sus palabras.
Coronavirus: por qué la pandemia puede acelerar la desglobalización de la economía mundial (y qué peligros conlleva eso)
El nuevo coronavirus ha tenido inmediatos y abrumadores efectos económicos en todo el mundo
Una de las palabras clave para entender los últimos 25 años de la historia mundial es globalización
Aunque, como dice Jonty Bloom, periodista de la BBC, cualquier historiador económico puede hablar de cómo durante siglos -si no milenios- las personas han estado comerciando a través de grandes distancias.
Recuerda Bloom que basta con fijarse en el lucrativo comercio de especias en la Edad Media.
Pero la globalización actual es diferente realmentepor la escala y la rapidez del intercambio internacional, que en las últimas décadas explotó a niveles sin precedentes.
Comercio global
Facilidades para viajar, internet, el fin de la Guerra Fría, acuerdos comerciales y economías desarrollándose con rapidez, se han combinado para crear un sistema que es más interdependiente que nunca antes.
Es por eso que el brote del nuevo coronavirus ha tenido tan inmediatos y abrumadores efectos económicos en todo el mundo.
La profesora Beata Javorcik, economista en jefe del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo le dijo a Jonty Bloom que el ritmo de cambio en la economía en los últimos 17 años ha sido muy profundo.
«Cuando pensamos en la epidemia de SARS de 2003, China constituía el 4% de la producción global», recuerda. «Ahora China constituye el 16%, cuatro veces más. Eso significa que lo que sea que ocurra en ese país afecta mucho más al mundo«.
El lado oculto
Por su parte, Ian Goldin, profesor de globalización y desarrollo en la Universidad de Oxford, dice que en los últimos años se ha permitido que los riesgos se propaguen. «Son el lado oculto de la globalización«.
Eso, agrega, se puede ver no solo en esta crisis, sino en la económica de 2008 y la vulnerabilidad de internet a los ciberataques. «El nuevo sistema económico mundial brinda enormes beneficios, pero también implica riesgos enormes«.
Entonces, ¿qué significa esta crisis para la globalización?
Muchos creen que las cadenas de producción localizadas en en diferentes países se verán afectadas
Richard Portes, profesor de economía en la London Business School, le dice al periodista de la BBC que es obvio que algunas cosas tendrán que cambiar, porque tanto las personas como las compañías se han dado cuenta de la dimensión de los riesgos que han venido tomando.
«Mire el intercambio comercial. Una vez que las cadenas de suministro fueron interrumpidas [por el coronavirus], las personas empezaron a buscar por fuentes alternativas en casa, incluso si eran más costosas«, dice.
«Si las personas encuentran proveedores domésticos, se quedarán con ellos, precisamente por esos riesgos que ahora perciben«.
La profesora Javorcik está de acuerdo y cree que existe una combinación de factores que harán que la industria manufacturera occidental empiece a traer de vuelta a casa parte de sus trabajos («re-shoring«, se le llama en inglés).
El reshoring es una tendencia cada vez más habitual, especialmente entre las empresas que habían optado por la deslocalización de parte o toda su producción hacia países emergentes. También conocido con el nombre de backshoring, el reshoring, se basa por lo tanto en el retorno al país de origen de los procesos productivos anteriormente deslocalizados.
Reshoring
«Creo que la guerra comercial (principalmente entre EE.UU. y China) combinada con la epidemia del coronavirus hará que muchas compañías se tomen el ‘reshoring‘ con mucha seriedad», indica.
«Muchas de esas actividades pueden ser automatizadas, porque reshoring trae certeza. No tienes que preocuparte por la política comercial nacional. Y te da la oportunidad de diversificar tu base de proveedores«.
Algunos han planteado que, en el futuro, la fabricación de ventiladores y mascarillas debería ser considerado asunto de seguridad nacional
En un artículo publicado en la revista mexicana Letras Libres, Toni Timoner, experto en riesgo macroeconómico, es más contundente:
«Se acelerará el repliegue del comercio internacional. Los exportadores ya están reconfigurando sus cadenas de suministros y acercando producción a costa de eficiencias. Los importadores subirán barreras arancelarias en respuesta. Este proceso ya había comenzado con la guerra comercial y ahora entrará en barrena. Asia y Occidente se aíslan mutuamente. Cae un telón de acero económico sobre el mundo«.
Las universidades
Pero. como indica el periodista de la BBC Jonty Bloom, gran parte de la globalización no es sólo acerca de movimiento de bienes o materias primas, sino gente, ideas e información. Algo que las economías occidentales hacen muy bien.
David Henig, director de Política de Comercio del Reino Unido para el Centro Europeo de Política Económica Internacional, señala que «el sector de los servicios debe sentir como que cayó desde un risco. Fíjense solo en el turismo y las universidades«.
«Debe existir una enorme preocupación sobre el número de nuevas postulaciones a la universidades occidentales en este otoño. Es una industria enorme. Muchas universidades, por ejemplo, dependen de los estudiantes chinos«.
¿Qué ocurrirá con las universidades? Un la imagen, un guante quirúrgico abandonado en las calles de la universidad de Oxford, en Inglaterra
La misma preocupación se la expresó a BBC Mundo el escritor y pensador canadiense Michael Ignatieff, rector de la Universidad Central Europea, con sede en Budapest.
«Creo que las fronteras se están alzando por todas partes y que la movilidad de labor se va a ver reducida, pero no la de capital.
«Con las fronteras más estrictas va a ser más difícil para universidades como las mías seguir atrayendo estudiantes de cien países diferentes. Yo tengo latinoamericanos en Budapest… ¿Voy a seguir teniendo a los mismos extraordinarios colombianos, peruanos o brasileños que tengo ahora?»
«No lo sé, los países reforzarán las fronteras, aumentarán las restricciones. Entonces es posible que tengamos una desglobalización de la enseñanza superior. Esa es una amenaza real que todos en el mundo universitario está hablando al respecto. No quisiera que la próxima generación esté atrapada dentro de las fronteras nacionales«. reflexiona.
Ya estaba en declive
Según el periodista de la BBC Jonty Bloom, ralentizar o reversar la globalización va a golpear duramente a todos las industrias mencionadas, pero agrega que el profesor Goldin piensa que la actual pandemia marca un cambio oceánico y que 2019 «fue el año que marcó el pico más alto en la fragmentación de la cadena de suministro«.
Algunos factores como las impresoras 3D, la automatización, las entregas rápidas y el proteccionismo ya los hacían sentir.Al parecer, covid-19 sólo aceleró el proceso.
La preocupación ahora -señala Bloom- no es si estos cambios van a ocurrir no, sino cuán profundos serán y cómo se van a manejar.
Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL) de las Naciones Unidas, cree que la gobalización «al menos como la conocíamos antes de esta pandemia, definitivamente va a ser distinta«.
Alicia Bárcena cree que la globalización definitivamente va a cambiar
En entrevista con BBC mundo indicó que «definitivamente, esta ya no va a ser una globalización de cadenas de valor. Eso es lo que va a ser más importante: el cambio en los modos de producción y en los modos de consumo«.
Por su parte, Terry Breton, el comisario de mercado interior de la Unión Europea, dijo en una teleconferencia con periodistas que es muy pronto para sacar conclusiones, «pero todos somos conscientes de que habrá un antes y un después de esta crisis. Nadie sabe cómo saldremos, pero se escribirá un nuevo mundo basado en otras reglas. Seremos más autónomos en ciertas áreas críticas. Las relaciones bilaterales se revisarán«, según reporto el diario El País de España.
El profesor Goldin tiene una manera sencilla de abordar cuáles pueden ser los cambios profundos que enfrentará la globalización, según le explicó a la BBC: ¿será más parecido a lo que ocurrió después de la Primera Guerra Mundial o a lo que sucedió tras la Segunda?
Después de 1918 tuvimos organizaciones internacionales débiles, el ascenso del nacionalismo, proteccionismo y depresión económica.
En cambio, luego de 1945 tuvimos más cooperación e internacionalismo, reflejado en el acuerdo Bretton Woods, el Plan Marshall, las Naciones Unidas y el Acuerdo General de Aranceles Aduaneros y Comercio.
El economista británico John Maynar Keynes -centro- fue vital en la formulación del acuerdo Bretton Woods, el primer acuerdo monetario internacional que estableció las reglas para las relaciones comerciales y financieras entre los países industrializados.
Aunque es optimista, al profesor Goldin hay algo que le preocupa: quién va a asumir el liderazgo. «Podemos tener optimismo, pero no vemos liderazgo desde la Casa Blanca«. Y agrega: «China no puede asumirlo y Reino Unido no puede liderar en Europa«.
Entonces, ¿se reversará la globalización?, se pregunta el periodista Jonty Bloom. Y responde que probablemente no, pues es un desarrollo económico demasiado importante, Pero ciertamente puede ralentizarse.
La gran pregunta, agrega Bloom, es si aprenderemos las lecciones de esta crisis.
Y remata: «¿Aprenderemos a identificar, controlar y regular los riesgos que parecen ser inherentes a la globalización? Porque la cooperación y el liderazgo necesarios para que ocurra no parecen abundar en estos momentos«.
Por desgracia, y aunque hay que reconocer que no sin cierta base, se asocia a la automatización y la robotización la pérdida de empleo.
Sin ignorar los riesgos, soy más bien tecno-optimista y confío en que, en conjunto y a medio plazo, la tecnología siempre va a ser beneficiosa (aunque en ciertas áreas, colectivos o sectores, evidentemente, se puedan generar efectos adversos transitorios).
Sin embargo, en este post no quiero hablar exactamente del tema del impacto en el empleo de la robotización, asunto sobre el que ya corren, como se suele decir, ríos de tinta (aunque sea tinta digital).
Pero sí quería comentar un efecto interesante de la automatización y que, visto, eso sí, desde el punto de vista del primer mundo, genera un impacto positivo en el empleo (cierto que a costa del empleo en tercer mundo o países emergentes).
Se trata del fenómeno del ‘reshoring’.
Durante las quizá dos últimas décadas, y como un mecanismo para conseguir eficiencia, las empresas han ido externalizando las tareas de menor valor, generalmente asociadas a fabricación, operación o tareas administrativas. Esa externalización ha sido en muchos casos dirigida a terceros países, dando lugar al fenómeno denominado ‘offshoring‘.
En general, lo que se busca con el ‘offshoring’ es la eficiencia o, más bien, el ahorro de costes. Porque esa eficiencia se consigue, no tanto por la mejora de procesos, como por el ahorro de costes laborales, muy inferiores en los países del tercer mundo. Esto tiene unas muy relevantes e incluso preocupantes connotaciones éticas pero, sin entrar en ellas y quedándonos en lo económico, el resultado del offshoring es un ahorro de costes de la empresa del país desarrollado y un desplazamiento del empleo desde el primer mundo hacia países emergentes aunque, eso si, quedándose el primer mundo con los, al menos en principio, empleos mas cualificados. Pero a nivel de volumen, el empleo disminuye en el primer mundo y aumenta en el segundo o tercero.
Y, en eso, aparece la automatización masiva. ¿Y qué ocurre?
El primer argumento en favor del reshoring o relocalización es la fuerte reducción del diferencial de costos de producción entre los países desarrollados y los emergentes. El desarrollo económico de los países emergentes ha ocasionado que los costos de producción (y no sólo los laborales) hayan aumentado. Por otra parte, con la automatización inherente al modelo de la industria 4.0, el peso del factor mano de obra en el proceso productivo se ha reducido sustancialmente y para muchos productos el coste salarial representa hoy en día una parte pequeña y decreciente del costo total.
Es decir, la automatización hace que el volumen de mano de obra necesario disminuya fuertemente y la masa salarial también siendo su peso en el coste total mucho menor que hace unos pocos años. Por tanto, en el nuevo escenario con fuerte automatización es mucho menos ventajosa la externalización a un país emergente (el offshoring). A eso se une el aumento de costes laborales de los países emergentes debido precisamente a su desarrollo.
¿Consecuencia?
Que se produce el fenómeno contrario al ‘offshoring’ y los países desarrollados comienzan a traer ‘de vuelta a casa‘ el empleo que habían trasladado a los países emergentes. Esto puede paliar parcialmente la falta de empleo en los países desarrollados y, a cambio, suponer un peligro para los países emergentes.
Y es paradójico que, por ejemplo tecnologías como la automatización robótica de procesos han tomado muchísima fuerza y se han desarrollado en un país como la India, especialista en prestar servicios en modo offshoring y que han utilizado RPA para optimizar sus servicios y mejorar sus costes. Lo peligroso para ellos es que si los países occidentales imitan su modelo, dejarán de necesitar en gran medida los servicios prestados desde la India que ya no serán tan competitivos. ¿Están cavando su propia tumba?
Por supuesto, las dinámicas del empleo y de los equilibrios económicos entre países desarrollados y emergentes son mucho más complejos e influidos por muchos otros factores, pero resulta interesante ver cómo la automatización, desde el punto de vista de los países desarrollados, puede ser una forma de recuperar empleo via ‘reshoring‘.
El día que George W. Bush alertó sobre el peligro de la próxima pandemia e intentó preparar a EEUU para enfrentarla
En 2005, el entonces presidente republicano pronunció un discurso en el que explicó lo que se debía hacer y cómo debía responder su país ante una crisis como la actual del coronavirus.
“Una pandemia se parece mucho a un incendio forestal. Si se detecta temprano, podría extinguirse con un daño limitado. Si se deja que arda sin ser detectado, puede convertirse en un infierno que puede extenderse rápidamente más allá de nuestra capacidad de controlarlo”, dijo en un discurso en 2005 el entonces presidente George W. Bush en la sede del Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés).
G. W. Bush quería que su país, y el mundo entero, estuviesen preparados ante una pandemia como la del coronavirus, que ya dejó casi 150 mil muertos y más de dos millones de contagios.
“Para responder a una pandemia, necesitamos personal médico y suministros adecuados de equipo”, dijo Bush. “En una pandemia, todo, desde jeringas hasta camas de hospital, respiradores y equipos de protección, serían escasos”, advirtió.
Bush dispuso de 7 mil millones de dólares de su Gobierno para desarrollar un plan que preparara a Estados Unidos ante una crisis de este tipo. Los secretarios de su gabinete instaron a su personal a tomarse en serio los preparativos y lanzaron el sitio web www.pandemicflu.gov, el cual todavía está en funcionamiento. Sin embargo, con el paso del tiempo, se hizo cada vez más difícil justificar la financiación.
Sitio web creado a instancias de George W. Bush
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Una mujer es llevada a una ambulancia por los paramédicos en un centro de salud en Brooklyn durante el brote de coronavirus (COVID-19) en Nueva York [14 de abril de 2020]
En su discurso en el NIH, Bush presentó toda clases propuestas y describió cómo se desarrollaría una pandemia en los Estados Unidos. Entre los presentes se encontraba el doctor Anthony Fauci, el prestigioso epidemiólogo, líder de la crisis actual en su país y quien en ese momento ya era el director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas.
“Primero, debemos detectar los brotes que ocurran en cualquier parte del mundo; segundo, debemos proteger al pueblo estadounidense almacenando vacunas y medicamentos antivirales, y mejorar nuestra capacidad para producir rápidamente vacunas contra una cepa pandémica; y tercero, tenemos que estar preparados para responder a nivel federal, estatal y local en caso de que una pandemia llegue a nuestras costas”, dijo Bush.
Pero, ¿qué había pasado para que Bush pronunciara ese discurso?, ¿por qué el ex presidente republicano estaba preocupado ante un peligro no latente y difícil de predecir? Unos meses atrás en su rancho en Crawford, Texas, había leído el libro La gran influenza, del historiador John M. Barry. La obra cuenta la historia del brote de influenza en 1918 que mató a millones de personas en Europa y el mundo.
[Nota de EP: Este tipo de anticipación es lo que debe producir la Inteligencia Estratégica.]
No fue un informe de inteligencia el que alertó a George W. Bush de la amenza de la pandemia, fue la lectura de éste libro
“Tienes que leer esto”, recuerda Fran Townsend, en ese entonces asesora de seguridad nacional, lo que le dijo Bush cuando le recomendó el libro. “Mira, esto sucede cada 100 años. Necesitamos una estrategia nacional”, agregó el ex mandatario a su ex asesora.
Miembros de la Marina de los Estados Unidos preparan a un paciente para un ultrasonido en la sala de radiología a bordo del buque hospital USNS Mercy, que sirve como hospital de derivación para pacientes con enfermedades no coronarias (COVID-19), pacientes que actualmente son admitidos en hospitales en tierra, en Los Ángeles, California, EEUU 11 de abril 2020. U.S. Navy/Mass Communication Specialist 2nd Class Ryan M. Breeden/Handout vía Reuters
A partir de ese momento se creó el plan de preparación ante una pandemia más completo en la historia de EEUU: incluía diagramas para un sistema global de alerta temprana, fondos para desarrollar nuevas tecnologías y producir de forma rápida vacunas y una sólida reserva nacional de suministros críticos como máscaras faciales y respiradores, informó ABC News.
Sin embargo, el proyecto no fue tomado en serio por el resto del aparato político y gran parte del ambicioso plan no se realizó o quedó archivado, a medida que otras prioridades surgían, como la crisis de 2008 que sacudió a EEUU y al mundo al entero.
Durante su discurso de hace 15 años, G. W. Bush fue claro en trazar un estrategia y dijo que lo primero y más importante era detectar los primeros brotes antes de que se propaguen por todo el mundo. Durante la pandemia de coronavirus una las principales críticas que le han hecho algunos líderes mundiales a China es haber ocultado información cuando se presentaron los primero casos en la ciudad de Wuhan.
Como lo enseñaba Sun Tzu, la anticipación es clave en toda estrategia
“Una pandemia no es como otros desastres naturales, los brotes pueden ocurrir de forma simultánea en centenares o incluso miles de lugares al mismo tiempo”, dijo Bush.
“Los científicos y los médicos no pueden predecir cuándo ocurrirá la próxima pandemia o cuán severa será, pero la mayoría está de acuerdo en que, en algún momento, estaremos frente a una”, agregó.
Cómo enfrentó George W. Bush las amenazas del SIDA y el SARS
El president George W. Bush ha recibido elogios de republicanos y demócratas por el compromiso que asumió para combatir el SIDA mundialmente, pero particularmente en África.
El presidente George W. Bush habla en una conferencia de prensa junto al presidente de Tanzania Jakaya Mrisho Kikwete en Dar es Salaam, durante una visita a África el 17 de febrero de 2008.
En 2003, la administración del presidente George W. Bush creó el Plan de Emergencia para el Alivio del SIDA, una iniciativa para atender la epidemia mundial.
“Esa iniciativa fue posiblemente una de las mejores políticas de su presidencia”, dio Barry. “Básicamente recibió un aplauso universal”.
Desde su inicio, el plan de Bush proporcionó 80.000 millones de dólares para tratamiento el SIDA, prevención e investigación, convirtiéndolo en el más grande programa global de salud enfocado en una enfermedad. Se le da crédito con haber salvado a millones de personas, especialmente en el África sub-sahariana.
En abril de 2003, luego de un brote en Asia, G. W. Bush firmó una orden ejecutiva agregando el Síndrome Severo Agudo Respiratorio (SARS, por sus siglas en inglés) a una lista de enfermedades contagiosas que podrían resultar en el aislamiento forzado de personas. Eventualmente, unas 8.000 personas contrajeron el virus a nivel mundial, y unas 774 murieron durante el brote del 2003. En Estados Unidos, solo ocho casos de SARS fueron documentados con resultados clínicos.
En 2005, la administración Bush creó la Estrategia Nacional para la Pandemia de Influenza, que obliga al gobierno a mantener y distribuir un inventario de suministros médicos en el evento de un brote, y una infraestructura para que futuros presidentes puedan aprender y apoyarse al lidiar con sus propias pandemias.
El CDO en la empresa española: ¿Tecnología o estrategia?
El Club Chief de Data Officers Spain es la primera comunidad de CDOs de España y en el debate celebrado en la sesión de septiembre pasado se celebró un debate para dar voz a todos los asistentes en el que intervino Ana Gadea, partner de la firma Management Solutions, que inició un debate sobre el lugar que ocupa el Chief Data Officer en la empresa española. Durante la discusión, quedó patente que la ubicación del CDO no está estandarizada actualmente, pero todo parece indicar a que pivotará desde posiciones más cercanas a IT a otras más estratégicas, próximas a la Alta Dirección.
Este movimiento será natural a medida que la alta dirección pueda constatar, con casos reales, todo el potencial del análisis de datos para el desarrollo del negocio:Como reza el dicho, el camino se demuestra andando”, señala Juan Francisco Riesco, Director de Datos deMutua Madrileña. “En las etapas iniciales, cuando la estrategia analítica no es aún lo suficientemente madura, es importante seleccionar un ámbito de actuación visible y sencillo para desarrollar casos de uso que demuestren el valor del dato,
una opinión con la que coincide Manuel Ferro, CDO de Abanca, quien recomienda: Empezar con objetivos pequeños e ir creciendo de manera escalonada. El CDO debe estar sentado en la misma mesa que el resto de tomadores de decisiones, a quienes facilita y debe facilitar su labor mediante el análisis y gobernanza del dato. Esto se debe a que, si bien su rol es tecnológico, su función tiene claras implicaciones para toda la empresa, una realidad que comprenden fácilmente las empresas data driven.
En el caso de Inditex, según indica su Head of Data Office, Jesús Salceda, «La cultura analítica siempre ha formado parte de nuestra empresa, que es lo más importante. Obviamente, a medida que una empresa crece y gestiona más datos, necesita incorporar nuevas herramientas que posibiliten esta tarea, pero lo que realmente marca la diferencia es el hecho de tomar conciencia de la importancia tomar decisiones en base al análisis de datos.«
El CDO, como principal impulsor de la cultura analítica, es también quien mayor visión posee para afrontar la gestión del cambioEn otro punto del debate, Gadea planteó una duda relativa a la ubicación actual del CDO en el organigrama corporativo: ¿tiene sentido que esté ubicado en áreas de IT? En palabras de Pedro López-Montenegro, CDO de Banco Santander,
«Estar situado en el entorno de operaciones es algo natural, por el componente tecnológico del cargo, y tiene muchas ventajas, pues ayuda al CDO proporcionándole capacidad de acción y una visión transversal de la compañía. Pero “confinarle” en este área también hace que el CDO pierda poder de negociación frente a la alta dirección. Su rol debe evolucionar para ganar poder de prescripción y ser capaz, en última instancia, de situar el dato como verdadero pilar estratégico de las empresas.»
Asimismo, durante el debate se destacó una habilidad actualmente muy relevante: la diplomacia y negociación corporativa. El CDO, como principal impulsor de la cultura analítica, es también quien mayor visión posee para afrontar la gestión del cambio. Por otra parte, su capacidad para demostrar el valor de los datos será útil a la hora implantar figuras de gobierno del dato definidas, una prioridad para eliminar posibles zonas grises, como las dudas sobre la responsabilidad sobre el control de calidad de la información, su protección y su arquitectura.
La relevancia de la cultura Data Driven
Para desarrollar una cultura Data Driven madura, es esencial conocer un lenguaje común, el lenguaje de los datos: todos los miembros del equipo deben moverse en el mismo terreno de juego porque: “El compromiso total de todos los miembros del equipo”, tal y como subraya Francisco Escalona, Big Data Manager de Orange, es muy importante. Según Riesco, “Evangelizar cuesta mucho trabajo y para no menoscabar esta tarea es importante demostrar, mediante casos de uso sencillos, lo que la analítica puede hacer por la empresa”.
De esta manera, como apunta David Martín, CDO & Big Data Architect de Damavis Studio,“Se podrán desplegar soluciones cada vez más complejas y útiles, como proyectos basados en machine learning para ofrecer análisis de datos avanzado en tiempo real”.
Cada vez será más fácil demostrar a la alta dirección el potencial de la estrategia analítica y cómo puede mejorar el negocio. La clave esescoger un caso de uso sencillo y escalable para que, poco a poco, la analítica forme parte de la naturaleza de las organizaciones.Los datos formarán serán a las empresas lo que el aire es a las personas. Serán una parte esencial de cada proceso y se situarán en el centro de la toma de decisiones estratégicas. Esta realidad será más y más común y la gestión del dato evolucionará a medida que más miembros del equipo hablen su lenguaje.
Infografía: El ADN de los CDO
47 años: es la edad media del CDO
El 14% son mujeres
Permanencia media en el cargo: 3 años
El 56% de los CDO son incorporaciones externas para las compañías. De este porcentaje, la mitad procede del mismo sector.
Solo un tercio de los CDO está al cargo tanto de la gobernanza del dato como de su análisis
El Club de Chief Data Officer Spain es la primera comunidad de CDOs en España, Si quieres conocer más sobre el Club, escribe a: clubcdospain@outlook.es
Por Iván Martín Cerezo. (Universidad Autónoma de Madrid)
Sherlock Holmes
Todos los textos de la literatura policíaca, ya sean cuentos o novelas, ofrecen un punto de partida común: la ruptura del orden existente, la quiebra de las relaciones sociales aceptadas, merced a la irrupción del crimen en una escena social. En otras palabras y en un plano más concreto: el nacimiento de toda narración policíaca implica la desaparición o puesta en duda del sistema de seguridad que la vida social presupone. La narración, en este sentido, supone la investigación de ese hecho criminal que lleva a cabo el detective, sin lugar a dudas, el elemento clave del género policíaco. Sin crimen y sin criminal puede haber novela policíaca, pensemos en más de una novela en la que al final el detective descubre que no ha habido crimen y, por consiguiente, tampoco criminal.
El detective, como decimos, es el ingrediente primario de toda narración policíaca por su relación directa con el factor característico de este tipo de literatura: la investigación. Este género relaciona estrechamente ambos elementos: la narración policíaca es la narración de una investigación y el detective es aquel que la conduce. Por lo tanto, policíaca es toda aquella narración en la que se da un proceso de investigación de un hecho criminal, sea real o aparente, y que, por consiguiente, hay una persona encargada de llevar a cabo esa investigación, ya sea un policía, un detective privado, un periodista, un abogado, un forense, etc. La literatura policíaca agrupa aquellas obras de ficción en las que se produce un hecho criminal, es decir, una ruptura del orden cotidiano, un quebrantamiento de la ley, lo que da lugar a una investigación sobre ese hecho.
El detective cura la herida social que el crimen simboliza. Recompone el desorden que el crimen ha desencadenado. Su objetivo es el retorno del orden, del orden mental por medio de la verdad, y del orden social por medio de la justicia. El detective distingue perfectamente entre la justicia de los hombres, codificada en leyes, y la idea de justicia, que atiende a una noción ideológico-moral[1], por eso en algunos casos no entregará al culpable a las autoridades, en otros se tomará la justicia por su mano a sabiendas de que las leyes protegerán al culpable y saldrá impune y en los menos se negará a investigar el caso, por lo que tendremos un relato de aventuras policiales y no una narración policíaca.
Como decíamos, en la literatura policíaca ambos desórdenes, el mental y el social, suelen estar entrelazados. El caso más representativo de narraciones de este tipo serían aquellas que corresponden al subtipo “recinto cerrado”[2], pero en ocasiones su función será tan sólo recuperar, hacer retornar el orden mental: nos encontramos entonces con una literatura policíaca blanca, sin crimen, ni criminal, originada por un desorden no criminal y que, sin embargo, por su carácter deductivo, relacionamos sin duda con lo policíaco: es el caso de relatos tan magistrales como La aventura de las monedas del presidente de Ellery Queen o El problema de la celda número 13 de Jacques Futrelle; y, al contrario, otras veces la función del detective es el retorno del orden social sin más. Es lo que sucede en aquellas ocasiones en las que tal desorden no ha coexistido con el mental; en estos casos la función del detective no es tanto conocer, deducir, como acorralar, perseguir, capturar, castigar.
Sacerdote, místico, sagrado. Siempre, o casi siempre, genial. El detective se erige en representante de la sociedad, y ésta y el lector hacen de él delegación de sus poderes. Es siempre percibido como un individuo excepcional, cuyos poderes le han sido otorgados por las víctimas de una sociedad que está en guerra con sus enemigos. Es un héroe, es el depositario de los valores sociales, morales y jurídicos de una colectividad. Y, por tanto, dice Auden, debe ser el representante oficial de lo ético o el individuo excepcional que está en estado de gracia[3]. En el primer caso será un profesional, en el segundo, un amateur. En cualquier caso, el detective debe ser completamente extraño, ya que no debe verse envuelto en el crimen. Viene de fuera. Será distante, excéntrico, maniático, extraño. Su rival, aquel que ha sido capaz de matar, también lo es. Su excepcionalidad es su culpabilidad. Ambos han de estar a la misma altura. Evidentemente estamos hablando de un tipo concreto de detective: el que hace el género, el mito que crea el género, el que se constituye en el primer modelo. También investigan otros detectives, menos héroes o incluso antihéroes, perdedores, menos excepcionales aunque también casi siempre solitarios, o acompañados de algún amigo, a veces realmente excepcional, como el Mouse de Walter Mosley, uno de los autores más originales de los últimos años. Cuando se produzca este cambio veremos que los valores morales son menores, o menos explicitados en la narración, y que trabajan por motivos diferentes, principalmente por dinero, y que hablan ellos mismos, que nos cuentan sus propios casos[4]. Su condición de antihéroe se lo permite, a un tipo como Holmes o como Poirot no seríamos capaces de soportarles…
Analicemos ahora las características más señaladas sobre esta figura del detective, muchas de ellas aportadas o apuntadas desde los primeros textos de Poe:
El detective pertenece a una familia ilustre. Es el caso de Dupin, de Philo Vance, de Sherlock Holmes, de Peter Wimsey.
No pertenecen normalmente, y especialmente en el origen del género, a la policía u otro cuerpo de funcionarios al servicio del estado. Aquí la unanimidad es mucho menor; frente a Dupin (Poe), Sherlock Holmes (Conan Doyle), Philo Vance (Van Dine), Peter Winsey (Dorothy L. Sayers), Nero Wolfe (Rex Stout), El Santo (Leslie Charteris), Poirot y Mrs. Marple (Agatha Christie), el Dr. Thorndyke (Austin Freeman), Ellery Queen (Ellery Queen), el Dr. Gideon Fell (John Dickson Carr), Sam Spade (Dashiel Hammett), Philip Marlowe (Raymond Chandler) o Pepe Carvalho (Vázquez Montalbán) podemos citar grandes detectives de la historia de la literatura que pertenecen a la policía o cuerpo semejante, desde el famoso Vidocq al inspector Maigret (George Simenon) pasando por el sargento Cuff (Wilkie Collins), ali nspector French de Freeman Wills Crofts, Mattäi de Durrenmatt, Lloyd Hopkins de Elrroy, el humilde Plinio de Francisco García Pavón, Bevilacqua y Chamorro de Lorenzo Silva, Kurt Wallander de Henning Mankell o Montalbano de Andrea Camilleri.
El detective tiene muchos gustos exquisitos, refinados, que ayudan a caracterizarlo como extravagante, poco convencional, diferenciándose así de la masa común. Puede ser esta rareza el amor a los libros raros (Dupin), amar las rosas (el sargento Cuff, Poirot), tocar el violín (Sherlock Holmes), interesarse por la arqueología (Philo Vance), la gastronomía (Nero Wolfe, Pepe Carvalho), los vinos (Peter Wimsey)…Vemos, sin embargo, que todos estos gustos, por muy variados que sean entre sí, como denominador común, dan una nota de exquisitez, de distinción, que es precisamente lo que se pretende, distinguirlo de los demás personajes y situarlo en una esfera superior.
Torpeza física y sentimentalismo es otra cualidad o característica que se percibe en la mayoría de los detectives. En este sentido, muchos son, desde el punto de vista de su actividad física, francamente torpes: bajos, débiles, desmesuradamente gordos, viejos… En la historia del género abundan los detectives que ni siquiera se mueven de un lugar para resolver el caso. Así Dupin en El misterio de Marie Rogêt, El viejo de la esquina de la baronesa de Orczy, John Ashwin de Anthony Boucher, Nero Wolfe de Rex Stout, el príncipe Zaleski de Shiel o Isidro Parodi de Borges y Bioy Casares. Existen ejemplos de detectives ciegos: Max Carrados, creado por Ernest Bramah en el libro del mismo nombre o Duncan Mac Lian del escritor B. H. Kendrick.
El detective suele ser varón. Explicable por las razones socioeconómicas que determinaban y determinan el distinto rol que la sociedad adjudicaba y adjudica a cada sexo. El primer detective femenino de la historia de la novela policíaca fue Violet Strange, que aparece en la novela The golden slippers (1915) de la norteamericana Anna Katharine Green, aunque quizá la más famosa sea Mrs. Marple, la encantadora solterona creada por Agatha Christie. Junto a estas investigadoras también podemos encontrar al ama de casa Charlotte Pitt de Anne Perry, la abogada Victoria Ifigenia Warshawski de Sara Paretsky, la inspectora de policía Petra Delicado de Alicia Giménez-Bartlett, la detective privada Cordelia Gray de P. D. James, la médico-farmacéutica Kathryn Swinbrooke de C. L. Grace, la investigadora privada Kinsey Milhone de Sue Grafton, la forense Kay Skarpetta de Patricia Cornwell, la policía rusa Anastasia P. Kamenskaya de Alexandra Marínina o la guardia civil Virginia Chamorro de Lorenzo Silva.
Raza. La mayoría de los detectives al principo son blancos, en cualquier caso occidentales u occidentalizados, como ocurre con los exóticos Charlie Chan, el detective chino de Ed Piggers, o el inspector Max de raza negra del francés Pierre Véry. No obstante el paso del tiempo, las nuevas circunstancias sociales, cambia esto también, y nos encontraremos con magníficos detectives negros, especialmente en la obra de Chester Himes y Walter Mosley, sin duda los mejores escritores de raza negra.
Religión. No es un factor importante, salvo en el caso nada corriente del padre Brown de Gilbert Keith Chesterton. Su forma de investigar tiene connotaciones teológicas y cristianas y en ese sentido puede hablarse del padre Brown como de un detective metafísico.
Los detectives poseen altísimas capacidades intelectuales. El detective posee estas cualidades en grado extremo, entre ellas: capacidad de observación, capacidad de análisis, capacidad deductiva, inductiva, analógica, imaginación, conocimientos casi enciclopédicos, capacidad de abstracción, percepción psicológica, agilidad mental, etc.
Podría decirse que la actividad del detective es rigurosamente intelectual, su poder y su placer proviene de este tipo de facultades. “El analista goza con esa actividad intelectual que se ejerce en el hecho de desentrañar”, escribe Poe en Los crímenes de la calle Morgue; Sherlock Holmes, sin ninguna modestia, cualidad que escasea entre todos los detectives, nos contará que “el encadenamiento de mis ideas se efectúa tan rápidamente en mi cerebro que llego a la conclusión hasta sin darme cuenta de los anillos que componen la cadena; y, no obstante, existen”[5] y expone que tres son las facultades que debe tener el detective ideal: capacidad de observación, capacidad de deducción y los conocimientos adecuados, por absurdos que parezcan, que le puedan llevar a la solución final[6]; Hércules Poirot recordará, novela tras novela, la excelencia de sus pequeñas células grises; Philo Vance será el dueño de un sutil poder psicológico al que no pueden resistir ni las naturalezas más fuertes. El héroe encarna los deseos frustrados u ocultos de la colectividad que representa. Es un superhombre: inteligente, astuto y honrado.
Hércules Poirot
Las causas de que el detective que predomina en la literatura policíaca no sea un profesional, es decir, un policía, son muchas y complejas. El género policíaco queda fijado en el siglo XIX con Edgar Allan Poe como principal responsable y con un fondo en el que el racionalismo, el positivismo y cientificismo forman la ideología imperante en esta época. Una de las diferencias fundamentales entre las novelas de aventuras criminales decimonónicas y la novela problema es el cambio de protagonista y de ideología: con la novela problema triunfa la ley y el orden, esto es, el policía. Y todo porque están dirigidas a un público diferente: la clase alta que necesita sentirse segura, no como en el caso de las novelas de Maurice Leblanc protagonizadas por Arsenio Lupin, donde los ladrones, héroes románticos, son los favoritos del público… “evidentemente” también de condición social más baja. Sherlock Holmes es el mejor garante de la sociedad victoriana, por eso le permiten hasta actuar a veces al margen de la ley. Este tipo de novelas policíacas pretende tranquilizar, por eso no hay violencia real, no hay crimen ni criminales, están “idealizados”, “desrealizados”. Asociado con esto último, los investigadores son fundamentalmente aficionados, no profesionales porque los profesionales, los policías, pertenecen a la clase baja. El recién creado cuerpo de policía está compuesto por humildes hombres que por tanto no pueden ser más que lerdos y que serán ridiculizados por Sherlock Holmes.
Por otro lado, la excepcionalidad con que se perfila la figura del detective evidencia la necesidad de no encuadrarlo dentro de un servicio público ni en una organización, que, como todas, limita las posibilidades de actuación de cualquiera de sus miembros. El detective debe actuar con libertad e independencia, a fin de poder desplegar todo su equipaje de genialidades. En la novela o narración policíaca el crimen es sentido como algo anormal, imprevisto, excepcional y a ese estado de cosas le conviene que la solución y, por tanto, aquel que la encuentra, sea también extraordinario, no encuadrable, imprevisto. El carácter romántico, heroico, con que nace el personaje, determina además su distanciamiento con respecto a la realidad cotidiana. El detective es, a la vez, un intruso, alguien que al igual que el criminal irrumpe lo ordinario, y un patrimonio de la sociedad, su salvaguardia.
El detective es, por tanto, sabio, sólo él es capaz de descifrar los signos; héroe, portador de valores colectivos; superior, está por encima de todos; distinto, padre que consuela y castiga; médico que cura y opera; juez que castiga y premia. Georges Simenon calificó en alguna ocasión a su héroe, en este caso un policía singular, como “recomponedor de destinos”. Para Julian Symons, el detective “es también el médico brujo sagrado, capaz de detectar el mal que corrompe a la sociedad”[7], por eso será el único personaje al que se permita poseer dotes intelectuales. Con apariencia y aureola de excéntrico, pintoresco y de aspecto casi estúpido o pedante, pero con unos conocimientos en realidad amplios y vastos, que, en la práctica, le harán casi omnisciente. Para Symons la causa de que con frecuencia sea un aficionado, reside en que “así el lector podía colocarse con mayor facilidad en el lugar del detective, y era el único que de vez en cuando podía burlar la ley y hacer cosas que para otro, menos privilegiado, hubieran sido punibles”[8].
Relevante, superior, es su rol dentro del mundo de personajes que pueblan el relato policíaco, no menos destacado en su posición si lo consideramos desde un punto de vista más literario o textual. Además, el héroe es protagonista, es decir, el personaje principal y decisivo de la trama. Sobre él de forma explícita girará la acción. De forma implícita la trama también descansa sobre el oculto o desconocido culpable, pero globalmente es el detective el que aporta el rasgo pertinente de lo policíaco: la investigación. A partir de él, la narración se mueve, se despliega, desarrolla, avanza, retrocede, aclara o confunde, se lía o se resuelve. Es además el personaje narrativo, aquel que tras sus pasos nos lleva de una secuencia a otra de la narración. Literariamente es el testaferro del autor y el intermediario entre el autor y el lector. El detective persigue al culpable; el lector persigue al detective. Es un perseguidor perseguido. El detective ha de descubrir al culpable y al tiempo despistar al lector. Ha de encontrar las claves y ocultarlas; encontrar y diseminar. Su trabajo no es nada fácil. Demasiado muchas veces para un solo personaje. No es bueno, podríamos decir, que el detective esté solo. Poe, como de tantas otras cosas, se dio cuenta y encontró la solución: era necesario darle un compañero.
Auguste Dupin, el detective del autor de La carta robada, se acompaña en sus correrías de un personaje cuyo nombre nunca nos será dado. Sherlock Holmes siempre tendrá a su lado al fiel Dr. Watson; Hercules Poirot contará con la presencia del capitán Hastings; Philo Vance con Van Dine; Nero Wolfe con Archie Goodwin. El arquetipo de detective conlleva la figura de un compañero. La constancia de este acompañante tiene una explicación técnica literaria, largamente estudiada, estrechamente relacionada con la eficacia literaria. Cuatro ojos ven más que dos. Por tanto, y en un principio, la presencia de una pareja amplía la información. Si además cada miembro de esa pareja ve de distinta forma, la información será todavía más amplia, permitiéndose, dado el doble punto de vista que ello conlleva, que ambas informaciones puedan ser contrastadas. El resultado estético de dos visiones diferentes de hechos semejantes, el perspectivismo, es siempre positivo sobre todo si ambas visiones son absolutamente dispares, y su efecto estético es altísimo. La presencia de lo cómico en lo trágico, resuelto en el teatro clásico a través de la figura del “gracioso”, que frecuentemente recaía en el criado o paje del protagonista, es un ejemplo de que la literatura ha recurrido con abundancia a este recurso, que también puede ser utilizado con una intención distinta: realzar por contraste las cualidades de uno de los miembros de la pareja. Aunque los otros efectos que el recurso proporciona se producen también al ser utilizado por el género policial, será esta última intención la más clara dentro de la literatura detectivesca. Los acompañantes del héroe, del detective, los Watson o Hastings, corresponden al tipo de personajes cuya función sería resaltar las prendas del otro personaje. La función del acompañante de Dupin será caracterizar con mayor intensidad la idiosincrasia del héroe. Al contrario que éste estará siempre conforme con el público en general, no verá nada particular.
En el género policíaco los seres y objetos situados en el espacio literario están puestos con algún fin concreto, nada es aleatorio, porque todo va dirigido a un fin determinado que es la resolución del enigma presentado, y, además, todos son signos que deben ser interpretados por el detective y, en el caso de los relatos clásicos, también por el lector. En este sentido, los espacios se presentan en la novela por medio de las sensaciones y consiguientes interpretaciones de los mismos por parte de la mirada subjetiva del narrador —ya sea el acompañante del detective, que se limitará a hablar del caso y de lo relacionado con éste a través de las interpretaciones que el detective comparte con él y de las suyas propias, ya el propio detective, que a través de su mirada nos sumergirá en el mundo narrativo, o bien un narrador heterodiegético omnisciente— y de los personajes. En este sentido, la disposición del espacio en el relato y las relaciones que se establecen entre éste y los personajes da lugar a la percepción subjetiva que se expresa a través de la mirada, que constituirá la sensación más trascendente en la interpretación de la realidad narrativa y de los signos que dan coherencia a la historia. El detective será un privilegiado en este sentido:
—[…] Terry, todo lo que necesito de ti es un día a lo sumo. Incluso una noche. Te sientas, lees el expediente, miras la cinta y me llamas por la mañana para contarme lo que has visto. A lo mejor no es nada o al menos nada nuevo. Pero a lo mejor ves algo que se nos ha pasado o se te ocurre una idea que a nosotros aún no se nos había ocurrido[9].
Como es de esperar, el privilegio del detective es ver de forma distinta. Es por ello por lo que la mirada del detective es fundamental en el género policíaco, ya que dará la coherencia y el significado necesarios a los distintos signos que aparecen repartidos en el discurso para dar sentido a la historia y conducirlo a la elucidación de los interrogantes planteados. Así, la mirada del detective será uno de los rasgos que lo defina metonímicamente frente al resto de los otros personajes al poder presentar diferentes lecturas de los distintos signos propuestos.
Como decíamos, el acompañante del detective no tendrá el privilegio de ver así, y, en este sentido, el Dr. Watson cumplirá un papel semejante. La típica frase de Holmes más cinematográfica que literaria: “Elemental, querido Watson”, define la situación. Otro tanto ocurre con Poirot y Hastings. En la novela El asesinato de Lord Edware, Poirot le expone al capitán su triste condición:
“Cuando el criminal acaba de cometer un delito, su primera preocupación es la de engañar. ¿A quién? Naturalmente a las personas normales. Tanto en los momentos de lucidez como (te ruego que me perdones) en los de mayor torpeza, siempre eras maravillosamente normal. Eh bien, ahora me preguntarás que cómo aprovecho yo tu normalidad. Pues sencillamente, viendo reflejado en tu pensamiento lo que el criminal desea hacer creer a los seres normales. Como verás, me eres de gran ayuda”.
En otros casos veremos que la presencia de un acompañante se debe a la exigencia realista de que el referente intensionalizado en el texto sea verosímil, siempre que la acción se sitúe en el tiempo actual. Es decir, es sabido que las personas pertenecientes a los cuerpos de seguridad actúan en parejas y en equipo, de ahí la necesaria presencia de un acompañante o un equipo de policía, como podemos observar en las narraciones de Lorenzo Silva protagonizadas por Bevilacqua y Chamorro o las de Henning Mankell protagonizadas por Kurt Wallander entre otras.
Pero, y esto es quizá lo más importante, la presencia de un acompañante va a facilitar a los escritores la resolución de un problema técnico de enorme importancia como es la elección del punto de vista narrativo. Watson y Hastings, y demás personajes de semejante entidad, serán los narradores, los cronistas de los hechos a los que, desde su proximidad al héroe, asistirán. Cumplirán el sagrado y privilegiado papel de ser el Homero de su Aquiles. Esa presencia de un narrador interpuesto entre el detective y el lector que le persigue resolverá el problema de controlar, orientar o desorientar la lectura, para lograr que el lector no se adelante al descubrimiento final, cuya gloria nadie debe arrebatar al héroe detective.
El criminal se comporta, teóricamente, como un escritor, es decir, proponiendo una lectura del crimen. El criminal, de alguna forma, es el único que conoce, junto con el autor, el final de la historia. Es más, por su necesidad de impedir ser descubierto debe adelantarse, desde antes de cometer su criminal acción, a la lectura. Mentalmente debe leer antes lo que luego leerá el lector y su guía, el detective. Tiene la necesidad vital de intentar dirigir esa lectura hacia el fin que le interesa: su ocultamiento. En realidad, en toda narración literaria coexisten teóricamente dos textos, el texto que leemos y el texto que el criminal intentó que leyésemos. El momento clave de una obra policíaca es cuando la lectura que el criminal ha propuesto no tiene la suficiente calidad como para atrapar la atención total del detective, quien por su cuenta empieza a leer de otra forma, separándose de la teórica escritura que el criminal ha construido.
Por otro lado, si en el período clásico primaba la investigación sobre la acción, ahora hay un cambio de papeles y lo que vamos a encontrar es que la acción se superpone a la investigación, y el crimen, pieza fundamental del juego, deja de ser un elemento estático para ser un elemento dinámico, deja de ser el rey para ser la reina[10]. Cambia también el detective, el criminal, el referente social, pero en esta evolución no se pierde la esencia del género: el crimen, el detective y la investigación. Como dice Andreu martin:
…Si bien es verdad que, en las novelas de Raymond Chandler o de Dashiell Hammett, prima el realismo, la brutalidad y la denuncia de unas determinadas lacras sociales por encima del simple juego de «adivine usted quién es el culpable», también es verdad que los señores Chandler o Hammett, planteaban enigmas en sus novelas y hacían que sus detectives se movieran preocupados por resolverlos, y se empeñaban en mantener una intriga muy similar a las de sus colegas de tendencia «policíaca».
Al proponer un misterio por resolver, el autor está contrayendo un compromiso con el lector. El autor es consciente de que el planteamiento de un problema le garantiza una mayor expectación, las preguntas sin respuesta hacen que el lector avance con avidez en la lectura y conservan el interés a lo largo de capítulos que, por sí solos, podrían no tener ningún atractivo. Es perfectamente plausible que el autor defienda que le interesa mucho más la tesis contenida en su novela que el enigma que planteó en el capítulo primero, pero eso no le dispensa de terminar bien lo que comenzó. Tiene la obligación de dar respuesta a las preguntas que hizo, y tiene la obligación de darlas satisfaciendo las expectativas del lector. Porque esas son las reglas del juego.
Y éste es el momento de recordar que, desde sus inicios, la literatura policíaca es una propuesta de juego. Y esta propuesta no se perdió en su evolución hacia lo «negro»[11].
Esta evolución se produce porque una nueva oleada de autores quiere hacer una novela policíaca más real, más dinámica, menos intelectual, es decir, menos “racional”. Y esto es porque esta evolución se encuentra inmersa en una sociedad determinada y surge como el testimonio de una época[12], la estadounidense, en la que los delincuentes controlan ciudades, en las que hay muchísima delincuencia urbana, una sociedad en la que se produce el crack de la Bolsa, en la que se pone en funcionamiento la ley seca, donde hay grupos de gansters tremendamente poderosos. Como dice Raymond Chandler:
[…]El realista de esta rama literaria escribe sobre un mundo en que los pistoleros pueden gobernar naciones y casi gobernar ciudades, en el que los hoteles, casas de apartamentos y célebres restaurantes son propiedad de hombres que hicieron su dinero regentando burdeles; en el que un astro cinematográfico puede ser el jefe de una pandilla, y en el que ese hombre simpático que vive dos puertas más allá, en el mismo piso, es el jefe de una banda de controladores de apuestas; un mundo en el que un juez con una bodega repleta de bebidas de contrabando puede enviar a la cárcel a un hombre por tener una botella de un litro en el bolsillo; en que el alto cargo municipal puede haber tolerado el asesinato como instrumento para ganar dinero, en el que ninguno puede caminar tranquilo por una calle oscura, porque la ley y el orden son cosas sobre las cuales hablamos, pero que nos abstenemos de practicar; un mundo en el que uno puede presenciar un atraco a plena luz del día, y ver quién lo comete, pero retroceder rápidamente a un segundo plano, entre la gente, en lugar de decírselo a nadie, porque los atracadores pueden tener amigos de pistolas largas, o a la policía no gustarle las declaraciones de uno, y de cualquier manera el picapleitos de la defensa podrá insultarle y zarandearle a uno ante el tribunal, en público, frente a un jurado de retrasados mentales, sin que un juez político haga algo más que un ademán superficial para impedirlo[13].
La novela policíaca ya no pretende tranquilizar ni satisfacer juegos racionales para aristócratas ociosos sino que trata de satisfacer necesidades emocionales y de reflejar —y denunciar en algunos casos— la deprimente realidad. Desgraciadamente, la realidad de los años cuarenta es mucho menos tranquilizadora que la de principios de siglo y la figura del detective pasa de un aficionado a un profesional, de un ganador a un perdedor, de la razón a la acción. Es decir, si antes el investigador se caracterizaba por usar la razón para resolver los crímenes, ahora, además de la razón, también va a utilizar la fuerza. A partir de la puesta en escena de las novelas de Hammett y Chandler, se producen una serie de cambios en este personaje. Pasa de ser un semidiós a un ser mortal. Raymond Chandler lo analiza así:
En todo lo que se puede llamar arte hay algo de redentor. Puede que sea tragedia pura, si se trata de una tragedia elevada, y puede que sea piedad e ironía, y puede ser la ronca carcajada de un hombre fuerte. Pero por estas calles bajas tiene que caminar el hombre que no es bajo él mismo, que no está comprometido ni asustado. El detective de esa clase de relatos tiene que ser un hombre así. Es el protagonista, lo es todo. Debe ser un hombre completo y un hombre común, y al mismo tiempo un hombre extraordinario. Debe ser, para usar una frase más bien trajinada, un hombre de honor por instinto, por inevitabilidad, sin pensarlo, y por cierto que sin decirlo. Debe ser el mejor hombre del mundo, y un hombre lo bastante bueno para cualquier mundo. Su vida privada no me importa mucho; creo que podría seducir a una duquesa, y estoy muy seguro de que no tocaría a una virgen. Si es un hombre de honor en una cosa, lo es en todas las cosas.
Es un hombre relativamente pobre, porque de lo contrario no sería detective. Es un hombre común, porque si no no viviría entre gente común. Tiene un cierto conocimiento del carácter ajeno, o no conocería su trabajo. No acepta con deshonestidad el dinero de nadie ni la insolencia de nadie sin la correspondiente o desapasionada venganza. Es un hombre solitario, y su orgullo consiste en que uno le trate como a un hombre orgulloso o tenga que lamentar haberle conocido. Habla como habla el hombre de su época, es decir, con tosco ingenio, con un vivaz sentimiento de lo grotesco, con repugnancia por los fingimientos y con desprecio por la mezquindad.
El relato es la aventura de este hombre en busca de una verdad oculta, y no sería una aventura si no le ocurriera a un hombre adecuado para las aventuras. Tiene una amplitud de conciencia que le asombra a uno, pero que le pertenece por derecho propio, porque pertenece al mundo en que vive. Si hubiera bastantes hombres como él, creo que el mundo sería un lugar muy seguro en el que vivir, y sin embargo no demasiado aburrido como para que no valiera la pena habitar en él”[14].
Chandler nos habla sobre la necesidad en el género de que haya un detective más realista, que sea más parecido a la gente corriente y no un ser a caballo entre el Olimpo y la tierra. Es por ello por lo que, como ya señalan Valles Calatrava y Jean Tourteau[15] entre otros, nos vamos a encontrar con una diferencia fundamental entre estos dos tipos de detectives, entre los Holmes o Poirot y los Marlowe o Spade, que hace referencia a cómo resuelven los crímenes, es decir, al método. Los primeros resolverán por un procedimiento lógico y racional, es decir, por la inteligencia; los segundos resolverán por medio de la fuerza, es decir, llegan al culpable del crimen a través de una búsqueda dinámica y no intelectual.
Investigar es buscar los datos necesarios para poder responder a las preguntas que en una narración policíaca suscita la evidencia de un crimen: quién lo hizo, cómo, por qué… Todo tiene causa, fundamento, intención, nada ocurre porque sí. Fijémonos en que las tres preguntas, a las que la investigación debe dar respuesta son anteriores al momento en que se inicia “in strictu senso” la acción narrativa policial. En la literatura de este género lo que pasa es lo que pasó. En otras palabras, la investigación tendrá como objetivo reconstruir el camino que desembocó en crimen. La novela policíaca sigue el orden inverso al de la novela de aventuras, ésta sigue el orden cronológico de los hechos mientras que la policíaca invierte este orden ya que la situación inicial que la policíaca plantea es el desenlace de la novela de aventuras[16]. En este sentido, Todorov dice que el discurso policíaco superpone dos series temporales: los días de la investigación que comienzan con el crimen y los días del drama que llevan a él. Esto es, el comienzo de la investigación se inicia con la comisión del crimen y su final debe situarnos al comienzo de la historia del crimen. Es decir, la narración policíaca contiene dos historias: la del crimen y la de la investigación[17]. La historia de la investigación puede contarse de diversos modos dependiendo del tipo de narrador. La historia del crimen es la historia de una ausencia y su mayor característica es que no puede presentarse directamente, sino que la vamos conociendo a medida que transcurre la historia de la investigación. Es por ello por lo que la historia del crimen hace referencia al orden artificial, que implica dos procesos literarios fundamentales: las inversiones temporales y los puntos de vista; y la historia de la investigación implica un lugar en el que se pueden justificar todos los procedimientos y hacerlos parecer “naturales”[18].
Ahora bien, la investigación como ingrediente central, básico de lo policíaco, no sólo debe de dar cuenta de las preguntas señaladas, cuyas respuestas proporcionan el castigo al culpable, sino que debe al mismo tiempo servir para recomponer la confianza que, a través del enigma y la sospecha, inauguró el crimen. Será, por tanto, un medio para descubrir al criminal y también un fin en sí mismo, puesto que la investigación será un proceso cuya andadura reconstruye paso a paso los valores sociales que el crimen, mientras permanezca sin esclarecer, ha puesto en solfa. Mientras el enigma permanece, la investigación está obligada a continuar. La investigación tiene que explicar todo lo inexplicable, esclarecer todo lo confuso.
Según Juan del Rosal, la novela policíaca nace siendo un problema matemático y la explicación del crimen y del criminal es especulativa, después pasa a ser un problema de deducción en el que se siguen una serie de datos empíricos y la explicación del crimen se hace por medio de la experimentación, y luego se convierte en un problema psicológico que explica el crimen a través de esta ciencia[19]. En la primera fase la figura del criminal queda empequeñecida hasta tal punto que el único motivo por el que aparece es para cometer el delito. En la segunda fase encontramos algo parecido, y la figura del criminal aparece como un elemento más de la probeta y el detective, casi de la misma forma que en la primera fase, apenas se encontrará directamente con él. En la tercera fase lo que ocurre es que el criminal es presentado como un ser vivo y real, no como una simple marioneta. Estas tres etapas en la evolución del género policíaco bien se podrían corresponder con la evolución que sufre el método de investigación llevado a cabo por el detective[20], aunque hay que añadir una cuarta, que es la que aparece con la irrupción del realismo:
Primera fase o fase racional: prima por encima de todo la razón, y es a través de un proceso racional por el que llegará el detective a la solución del enigma planteado, de tal forma que “la cuestión del crimen en sí y de su descubrimiento en Poe no es más que un problema matemático. Si el hombre —en este caso el criminal— ha razonado el proyecto delictivo, nada más fácil para el detective que plantearse el descubrimiento del mismo, colocándose en un plano de pura abstracción. Tal hecho no se pudo cometer más que de esta forma; luego su pesquisa tendrá que ser orientada de esta manera. Para nada cuenta ni la infinita variedad de la vida real en que aparece inscrito el crimen; pero ni mucho menos el sujeto delincuente pesa en esta visión. Basta con sólo razonar inteligentemente, pues, la realidad es concebida conforme al esquema mental que el investigador se ha formado en su caletre. La vida no desmiente la mansa opinión de este fabuloso personaje que se llama C. Augusto Dupin, inclinado siempre a la abstracción, siempre seducido por la poderosa herramienta de la deducción”[21]. En esta primera fase se procede por medio de la lógica para enlazar las distintas piezas del puzzle y por eso la observación exhaustiva de los hechos no cobra una importancia notable, ya que a través de la lógica y del método deductivo el detective llegará a la solución, ya que puede predecir qué pasará sabiendo únicamente unos pocos datos. Aunque bien es cierto que el método de Dupin no es exactamente deductivo, no va de lo general a lo particular, del principio a la consecuencia, ni inductivo, de lo particular a lo general, sino que su método va lo particular, de los hechos esparcidos, a lo particular, las causas que los originan[22].
Segunda fase o fase experimental: el método irá de la práctica a la teoría, es decir, entrará en juego la experimentación y, por consiguiente, la inducción. Holmes posee un saber enciclopédico que será lo que le ayude a resolver sus casos. Holmes “reduce los fondos inescrutables del comportamiento criminal a cálculo experimental y traduce las reacciones del criminal a un mínimo de posibilidades… Es un analista de la investigación criminal”[23]. Holmes es pura abstracción. Es por ello por lo que Holmes une a sus conocimientos su gran capacidad de observación y dice en un momento que “es un grave error formular una conclusión antes de haber reunido todos los datos necesarios; eso sólo conduce a errores”[24]. Su método se basa en el empirismo, en la observación, en la experimentación, en la inducción, para a través de ahí poder deducir la solución del enigma presentado[25]. Es el método que, por ejemplo, posteriormente utiliza Muñoz para resolver la partida de ajedrez, que lleva a la solución de los crímenes, en La tabla de Flandes: “Hay, además, otro método para averiguarlo, en realidad vamos a trabajar con él. Se llama análisis retrospectivo… Partiendo de una posición determinada en el tablero, reconstruir la partida hacia atrás para comprobar cómo se llegó a esa situación… Una especie de ajedrez al revés, para que me entiendan. Por inducción: se empieza por los resultados y se llega a las causas”[26].
En relación con el método de Holmes también se ha señalado, acertadamente, el uso del tercer tipo de razonamiento: la abducción. Si el método deductivo “depende de nuestra confianza en la habilidad de analizar el significado de los signos con los que, o por medio de los que, pensamos” y el inductivo “depende de nuestra confianza en que el curso de un tipo de experiencia no se modifique o cese”, el abductivo “depende de nuestra esperanza de adivinar, tarde o temprano, las condiciones bajo las cuales aparecerá un tipo determinado de fenómeno” y, por lo tanto, la abducción “nos permite formular una predicción general, pero sin garantía alguna de éxito en el resultado”[27]. En el tipo de razonamiento abductivo que aparece en la investigación criminal se parte de uno o más hechos sorprendentes y se termina postulando la hipótesis de algún hecho particular que se cree que es la causa del primero[28]. Holmes en algunos casos inventa, ya que como dice Eco: “Etimológicamente, «invención» es el acto de descubrir alguna cosa que ya existía en alguna parte, y Holmes inventaba en el sentido que le da Miguel Ángel cuando dice que el escultor descubre en la piedra la estatua que ya está circunscrita por la materia y oculta bajo el mármol sobrante”[29].
Tercera fase o fase psicológica: el método es psicológico. Poirot utiliza su experiencia de la propia vida para resolver los casos. Capacidad crítica, onda reflexiva y comportamiento inteligente. Mientras que en las otras dos fases lo que se pretendía era explicar, ahora se trata de aprehender. Lo que hace Poirot es introducirse en la mente del criminal para así comprender y dar respuesta al cómo y al porqué del crimen. Ahora ya no hace falta la observación directa del lugar del crimen para encontrar pistas que puedan apuntar en una u otra dirección, sino que la intuición lo cubre todo y será la relación directa con los testigos, entre los que se puede encontrar el criminal, la que lleve al detective a desentrañar el enigma.
Cuarta fase o fase dinámica: es la que utilizan, por ejemplo, Spade o Marlowe. El detective ya no recurre a procesos intelectuales para resolver el caso que se le presenta, sino que principalmente debe moverse por el espacio novelesco para dar con la solución del caso. En este sentido, no tendrá ningún inconveniente en utilizar cualquier método para recopilar información, es decir, si es necesario recurrirá a la violencia. Junto a este dinamismo, se unirán las características de las otras fases, aunque aparecerán muy diluidas. El detective resolverá investigando, atando cabos sueltos, aunque ya no sea ni tan racional ni tan psicológico como los otros.
Los distintos métodos de investigación utilizados por los detectives y, por lo tanto, la distinta concepción del protagonista se debe a una evolución en el género que se produce por causas principalmente sociales y geográficas, y en ningún caso por una ruptura dentro del mismo. Al establecerse que el método para averiguar el crimen es diferente supone una distinta organización de los elementos de la trama y de las características del propio protagonista. Son significativas las palabras de Marlowe en El sueño eterno en relación a los detectives anteriores, al igual que hizo Holmes con Dupin: “No soy Sherlock Holmes ni Philo Vance. No es lo mío repetir investigaciones que la policía ha hecho ya, ni encontrar una plumilla rota y construir una caso a partir de ahí. Si cree usted que hay alguien trabajando como detective que se gana la vida haciendo eso, no sabe mucho de la policía”[30]. Aunque también, al igual que hacían los Holmes, su burla de los policías: “No hay más. Le he contado lo que pasó y le he entregado la prueba. Si no es usted capaz de llegar a algún sitio a partir de aquí, nada de lo que yo diga le ayudará”.[31]
Si en la novela policíaca tradicional o problema nos encontramos que el detective es un ganador, un personaje extraño capaz de seducir y asombrar a las personas que le rodean con sus dotes intelectuales, con la evolución realista el detective pasará a ser un perdedor, no se puede decir que su trabajo le haya permitido triunfar en la vida, a pesar de que siempre acabará resolviendo los casos que se le presentan, y su vida personal es un desastre, sobre todo en sus relaciones amorosas, donde la mujer aparece destinada a ser perdida como símbolo del fracaso personal del investigador. Este nuevo tipo de detective, tipo Spade, Marlowe, Hammer, Archer, Hopkins, etc., es un personaje solitario, aunque muchas veces aparezca rodeado de gente, aficionado al alcohol, sobre todo al whisky, y al sexo, que son sus vías de escape de un mundo que le maltrata[32]. Es un personaje duro tanto física como psicológicamente, sus puños son temidos, es capaz de encajar un golpe que mataría a un caballo y, en cuanto a su carácter, su cinismo e ironía son magníficos. La siguiente definición parece sacada de un retrato realista de cualquiera de ellos:
—Eres tan maravilloso —dijo—. Tan valiente, tan decidido, y trabajas por tan poco dinero. Todo el mundo te golpea en la cabeza y te estrangula y te machaca la mandíbula y te atiborra de morfina, pero tú sigues adelante con la cabeza baja hasta que los destrozas a todos. ¿Qué es lo que te hace ser tan maravilloso?[33]
Tanto un tipo de detective como otro atraen por un rasgo único que lo caracteriza y lo define frente al resto, a pesar de tener características comunes. En un magnífico artículo, Fernando Savater expone que no entiende “por qué ha de ser acatado como más verosímil el baqueteado detective de agencia envuelto en su vieja gabardina, agobiado por la sociedad corrompida pero conservando aún cierto fondo de nobleza y una enternecedora afición al bourbon o la chanfaina, que el sofisticado sabueso clásico, con batín y cachimba de espuma de mar, que entorna los ojos mientras murmura entre dientes «curioso… realmente curioso…»”[34]. No se trata de decir quién es mejor o más realista, quién es más inteligente o más violento, ya que todo se reduce a una cuestión: la verosimilitud. Una vez que aceptamos que ese detective podría existir entra en juego el subjetivismo del lector, ya que, en muchos casos, se decantará por un tipo de narración u otra en función de quién la protagonice, ya que en el proceso de la lectura se siente más identificado con un tipo de detective. Pero esto no quiere decir que las preferencias se encaminen hacia un detective racional o un detective realista, podemos perfectamente preferir a Holmes antes que a Rouletabille o Philo Vance, a Marlowe o a Carvalho antes que a Poirot. Elegimos un tipo de personaje que cuanto más se acerque a una condición mítica más grande será su poder de seducción, a pesar de que todavía no sepamos definir qué es eso que lo hace tan maravilloso y que nos atrae tanto de él. En todo caso, el ingenio y el arte del escritor siempre estarán presentes. Por lo tanto, y como dijo Savater, no hay que hablar en términos de elección entre un Holmes, Poirot, Guillermo de Baskerville o un Spade, Marlowe, Archer, sino en leer una buena historia bien contada sin tener que renunciar a ninguno de ellos.
[1] Reproducimos a continuación la carta completa que Raymond Chandler envió a James Sandoe el 12 de mayo de 1949 donde deja expresada claramente su opinión al respecto:
“Admito que si no se puede crear un detective lo bastante dominante, se puede compensar en cierta medida implicándolo en los peligros y emociones de la historia, pero eso no representa un paso adelante, sino que es un paso atrás. Lo importante es que el detective exista completo y entero y que no lo modifique nada de lo que sucede; en tanto detective, está fuera de la historia y por encima de ella, y siempre lo estará. Es por eso que nunca se queda con la chica, nunca se casa, nunca tiene vida privada salvo en la medida en que debe comer y dormir y tener un lugar donde guardar la ropa. Su fuerza moral e intelectual es que no recibe nada más que su paga, a cambio de la cual protegerá al inocente y destruirá al malvado, y el hecho de que debe hacerlo mientras gana un magro salario en un mundo corrupto es lo que lo mantiene aparte. Un rico ocioso no tiene nada que perder salvo su dignidad; el profesional está sujeto a todas las presiones de una civilización urbana y debe elevarse por encima de ellas para hacer su trabajo. En ocasiones quebrantará la ley, porque él representa a la justicia y no a la ley. Puede ser herido o engañado, porque es humano; en una extrema necesidad puede llegar a matar. Pero no hace nada por sí mismo. Obviamente, esta clase de detective no existe en la vida real. El detective privado de la vida real es un mezquino juez de la Agencia Burns, o un pistolero sin más personalidad que una cachiporra, o bien un picapleitos o un embaucador de éxito. Tiene más o menos tanta estatura moral como un cartel de tráfico.
La novela policiaca no es y nunca será una «novela sobre un detective». El detective entra sólo como catalizador. Y sale exactamente como era antes de entrar”, en Raymond Chandler, El simple arte de escribir, Barcelona, Emecé, 2004, pp. 146-47.
[2] En relación con esta cuestión del espacio señalamos la predilección de la literatura policíaca hacia los lugares o espacios cerrados, que proviene según tratamos de expresar de una íntima exigencia del género al querer romper los espacios de seguridad del individuo a través del crimen, y al añadir lo cerrado como materialidad a lo cerrado en cuanto espacio social ha dado lugar a una especie de subgénero temático dentro de lo policial: los casos de “recinto cerrado”. Estos casos aportan un problema de enorme atracción al interés propio de toda novela o relato policíaco, pues al ¿quién lo hizo? que la narración debe contestar, se añade imperiosamente el ¿cómo pudo hacerlo? y hasta tal punto pasa así, que la primera de las preguntas, lo que podemos llamar cuestión primordial de lo policíaco, se difumina y pierde relieve ante el enigma que plantea la segunda.
[3] Véase Wystan Hugh Auden, “La vicaría de la culpa”, en La mano del teñidor, Buenos Aires, Adriana Hidalgo editora, 1999.
[4] “Lo importante con Marlowe es recordar que es un personaje en primera persona, lo muestre o no en un guión radial. Un personaje en primera persona tiene la desventaja de que debe ser mejor persona para el lector que lo es para sí mismo. Demasiados personajes en primera persona dan una impresión ofensivamente engreída. Eso está mal. Para evitarlo, no siempre deben darle a él la réplica de impacto o la réplica final. Ni siquiera con frecuencia. Que otros personajes se lleven los aplausos. Que él se quede sin chistes, en la medida de lo posible… uno de los trucos más eficaces de Marlowe era simplemente darle al otro la oportunidad de lucirse, y no decir nada. Eso pone al otro bajo los reflectores. Una ironía devastadora pierde gran parte de su fuerza cuando no provoca ninguna respuesta, cuando el otro se va en silencio. Entonces el mismo que habló debe responderse, o rendirse.
No haga que Marlowe diga nada sólo para ganarles a los otros personajes. Cuando sale con una broma o una ironía, debería serle arrancada emocionalmente, de modo que esté descargando un sentimiento y no pensando siquiera en ganarle a nadie. Si usan símiles, traten de hacerlos a la vez extravagantes y originales. Y está la cuestión de cómo se pronunciará la frase descortés. Cuando más dura la ironía, menos enérgico tendrá que ser el modo en que se lo diga. No debe haber ningún efecto de regodeo”, en Raymond Chandler, “Carta a Ray Stark”, en El simple arte de escribir, cit., pp. 122-23.
[5] Arthur Conan Doyle, El signo de los cuatro, en Todo Sherlock Holmes, Barcelona, Cátedra, 2004, p. 577.
[9] Michael Connelly, Más oscuro que la noche, Barcelona, Ediciones B, 2004, p. 18.
[10] Guillermo Cabrera Infante, “La ficción es el crimen que paga Poe”, en Novela criminal, Los Cuadernos del Norte, 19, 1983, pp. 2-7.
[11] Andreu martin, “La novela policíaca / negra como hecho lúdico”, en Juan Paredes Núñez (ed.), La novela policíaca española, Granada, Universidad de Granada, 1989, pp. 28-9.
[12] Javier Rodríguez Pequeño, Cómo leer a Umberto Eco: El nombre de la rosa, Madrid-Gijón, Júcar, 1994, p. 35.
[13] Raymond Chandler, El simple arte de matar, Barcelona, Bruguera, 1980, p. 326.
[15] José R. Valles Calatrava, La novela criminal española, cit. p. 75; Jean Jacques Tourteau, D’Arsène Lupin à Sanantonio: le roman policier français de 1900-1970, Tours, Mame, 1970, p. 193.
[16] Josée Dupuy, Le roman policier, París, Larousse, 1974, p. 64.
[17] Tzvetan Todorov, “Typologie du roman policier”, en Tzvetan Todorov, Poétique de la prose, París, Seuil, 1971, pp. 55-65.
[24] Arthur Conan Doyle, Estudio en escarlata, en Todo Sherlock Holmes, cit., p. 62.
[25] En este sentido Josée Dupuy, en Josée Dupuy, Le roman policier, cit., p. 31, dice que el método de Holmes no tiene nada de científico ni de riguroso y que la rapidez de su lógica es la condición necesaria para su éxito. Por ello, en un momento Watson dice que “no existía para mí mayor placer que seguir a Holmes en todas sus investigaciones y admirar las rápidas deducciones, tan veloces como si fueran intuiciones, pero siempre fundadas en una base lógica, con las que desentrañaba los problemas que se le planteaban”, en Arthur Conan Doyle, La banda de los lunares, en Todo Sherlock Holmes, cit., p. 186.
[26] Arturo Pérez Reverte, La tabla de Flandes, Barcelona, El Mundo, 2001, p. 84.
[27] Thomas A. Sebeok, “One, two, three… uberty”, en Umberto Eco y Thomas A. Sebeok (eds.), El signo de los tres, Barcelona, Lumen, 1989, p. 29.
[28] Este tipo de abducción se ocupa de la naturaleza de los textos. Hay otro tipo que hace referencia a los descubrimientos científicos y, por lo tanto, se ocupa de la naturaleza de los universos: se parte de uno o más hechos sorprendentes y se concluye con la hipótesis de una ley general. Sin embargo, la diferencia entre estos dos tipos de abducción desaparece “si asumimos que tratamos de con universos como si fueran textos, y con textos como si fueran universos”. Uniendo entonces estas dos formas de abducción, lo que hace Eco es mostrar los diferentes tipos de abducción: la hipótesis o abducción codificada, la abducción hipocodificada, la abducción creativa y la meta-abducción. Umberto Eco, “Cuernos, cascos, zapatos: algunas hipótesis sobre tres tipos de abducción”, en Umberto Eco y Thomas A. Sebeok (eds.), El signo de los tres, cit., pp. 265-294.
[30] Raymond Chandler, El sueño eterno, Madrid, Alianza, 2001, p. 219.
[31] Raymond Chandler, Adiós, muñeca, Madrid, El País, 2004, p. 41.
[32] Raymond Chandler escribía lo siguiente: “¿por qué trabaja por un mendrugo? La respuesta a esa pregunta es toda la historia, la historia que siempre se está escribiendo de modo indirecto y nunca completa, ni siquiera clara. Es el combate de todos los hombres fundamentalmente honestos por ganarse la vida con decencia en una sociedad corrupta. Es un combate imposible; no puede ganar. Puede ser pobre y amargado y desahogarse en bromas y en amoríos casuales, o puede ser corrupto y amistoso y rudo como un productor de Hollywood”, en Raymond Chandler, “Carta a John Houseman”, en El simple arte de escribir, cit., pp. 159-60. Y más adelante dice que “si rebelarse contra una sociedad corrupta equivale a ser inmaduro, entonces Philip Marlowe lo es en extremo. Si ver la basura donde hay basura constituye una señal de inadaptación social, entonces Philip Marlowe es un inadaptado. Por supuesto, Marlowe es un fracasado, y lo sabe. Es un fracasado porque no tiene dinero”, en Raymond Chandler, “Carta al señor Inglis”, en El simple arte de escribir, cit., p. 211.
[33] Raymond Chandler, Adiós, muñeca, cit., p. 281.
[34] Fernando Savater, “Novela detectivesca y conciencia moral”, en Sobre vivir, Barcelona, Ariel, 1985, p. 112.
¿Cómo será el futuro del retail según Dimas Gimeno, ex CEO de El Corte Inglés?
Dimas Gimeno enumera los nueve mandamientos que regirán el futuro inmediato del comercio minorista.
Por Aitor Ballesteros. Dimas Gimeno, ex CEO de El Corte Inglés
«El agua que repartes se funde como el oro, y las tierras que anegas con más riqueza salen a la vida», escribió el poeta árabe Ahmed Shawqi. El destituido CEO de El Corte Inglés y ahora conferenciante, Dimas Gimeno, explica en un post el LinkendIn cómo será el sector retail en la era post-coronavirus. Para ello, empieza su discurso haciendo alusión al Antiguo Egipto y cómo el Nilo fue el motor de su economía.
“En el Antiguo Egipto cada año, el Nilo inundaba, arrasando, las orillas de su curso, borrando cualquier construcción o señal humana que hubiera. Pero cada año se retiraban las aguas y sobre ese lodazal se cultivaba. Así, se sentaron las bases de una sociedad próspera que perduró más de 4.000 años. Desde que el hombre es hombre y tiene memoria, detrás de cada barrizal, surge una nueva esperanza”, narra Gimeno.
De esta forma, el antiguo mandatario de El Corte Inglés expresa una visión muy positiva del panorama actual. Para que esta breve anécdota del Antiguo Egipto no se quede solo en una idea, Gimeno pone más ejemplos sobre la mesa, casos más actuales: “la crisis sanitaria del SARS en 2003 posibilitó que en China se consolidasen con fuerza JD.com y Alibabá. También con el lanzamiento de una versión de eBay, TaoBao”.
Aun así con este aura de positivismo, Gimeno es realista con la situación y cuando el lodazal se retire nos encontraremos “una sociedad muy dañada económicamente y con una tasa de desempleo aún más alta, que se cebará con las personas mayores de 50 años y que limitará el poder adquisitivo de la sociedad”. Junto a esto también habría que añadir un aumento de inflación provocado el incremento del gasto público.
Todo eso en el plano general, pero ¿y en el sector retail? Dimas Gimeno se detiene aquí para pronosticar el futuro de la venta minorista en nueve puntos cardinales.
1. POLARIZACIÓN DE LAS CLASES SOCIALES
Las sociedades avanzadas han destacado porque un alto porcentaje de su población se encuentra en clase media. Los polos opuestos son un indicador de que la economía es inestable. Gimeno cree que existe un riesgo real de que se produzca un empequeñecimiento de la clase media. “La tormenta económica perfecta a la que avanzamos provocará un desplazamiento de masa social hacia la base y la cúspide de la pirámide: ricos más ricos y clases desfavorecidas más amplias”.
El conferenciante pone de relieve que las marcas más beneficiadas de la situación serán aquellas que centren su foco en los extremos. Es el caso de Primark, una firma cuyos productos se venden a bajo coste y “genera una percepción de falsa riqueza al poder salir con enormes bolsas por poco dinero, la posibilidad de estrenar y poseer cosas nuevas”. Lo mismo ocurre a la inversa con marcas de hiper lujo.
2. EL MERCADO TENDERÁ A LA “PERFECCIÓN ECONÓMICA”
“Aquellos que hayan demostrado flexibilidad y capacidad de adaptación en estas semanas de confinamiento, verán cómo su clientela permanece fiel a ellos”, explica, pero que las grandes empresas tendrán un problema mayor, ya que las ayudas del Gobierno van enfocadas a socorrer a las familias y pequeñas empresas. Gimeno augura el cierre de grandes marcas conocidas (no dice nombres).
Asimismo, detalla que habrá una paulatina desaparición de intermediarios debido a la aparición de plataformas que facilitarán el contacto más directo entre productor y consumidor. “ En economía, el viejo sueño de los ‘ mercados perfectos’ donde la oferta y la demanda se encuentran, fijando un precio que maximiza el beneficio percibido por ambos. Quizás el caso de la agricultura sea el más ilustrativo. La entrega a domicilio potenciará enormemente el consumo de ‘producto local’ ” .
3. INNOVACIÓN ANTICRISIS
En el pasado mes de marzo, el paro registrado aumentó en 302.265 personas respecto al mes anterior, suponiendo el mayor repunte de toda la serie histórica. Este creciente desempleo, que se prevé que será mayor en los próximos meses, desencadenará la innovación de personas talentosas y surgirán nuevos productos y formas de conseguir ingresos diferentes. “Se generalizará el uso de impresoras 3D capaces de producir “in house” y aparecerán productos, soluciones y servicios relacionados con la e-Medicina y con tele-diagnóstico. Se crearán nuevos sistemas de venta InStore en los establecimientos con profusión por la realidad virtual y la inteligencia artificial”.
4. VUELTA A LO LOCAL
La recesión por el coronavirus podría provocar también un compromiso de la sociedad por consumir productos locales. “Veremos una revitalización de los mercados de abastos en detrimento de las superficies de distribución de tamaño medio. Es una forma de solidaridad activa: conservo el puesto de trabajo de mi vecino (con el que he estado aplaudiendo en mi balcón durante días y días)”.
5. AUGE DE LAS PLATAFORMAS EN STREAMING
El confinamiento ha obligado a la sociedad a cambiar sus hábitos de consumo. Las salas de cine llevan tiempo sufriendo el imparable empuje de las plataformas online y que con la crisis del coronavirus su continuidad en el panorama cultural cada vez está más dudosa. “El telespectador ha aprendido que se puede disfrutar del contenido cómo y cuándo quiera, incluso en lo que se refiere a programas y emisiones que se emiten, en principio, en directo”.
Por ello, el gasto en publicidad en el sector audiovisual buscará otras formas de llegar a sus espectadores, como es el caso del product placement en las series. Todos recordamos el momento Starbucks de Juego de Tronos, aunque todavía no se ha confirmado si fue un error o una estrategia de marketing.
6. NUEVOS MEDIOS DE PAGO
Si tienes la suerte (no ahora) de visitar Reino Unido y acercarte a cualquier establecimiento que encuentres, comprobarás que en la mayoría de los locales, por no decir todos, el cliente puede pagar cualquier cantidad mínima con tarjeta. Este tipo de facilidades se empezarán a extender más por el globo, por supuesto, en España también.
Gimeno añade en este punto un factor clave en la nueva era post-COVID-19. “A la percepción de que el dinero físico es vehículo de patógenos y transmisor de enfermedades se unirá la aparición de procesos inflacionarios que debilitarán sobre todo la percepción de valor de las monedas occidentales. Por lo que no será extraño tener sistemas de pagos digitales asociados a otras monedas extranjeras, incluso a moneda virtual”.
7. ROBOTS PARA TODO
Películas como Blade Runner, Yo Robots o Terminator ya vaticinaban un futuro plagado de robots. En esta ocasión no dominarán el mundo, pero sí nos ayudarán a agilizar la cadena de producción y entrega de los productos. “Los robots pueden traer asepsia y jornadas de trabajo de 24 horas sin interrupción. Si una parte cada vez más importante de la población se ha acostumbrado a recibir los paquetes en su casa y exige periodos de entrega cada vez más cortos, poco nos incomodará saber que esos paquetes los entrega un dron en lugar de un repartidor”.
8. LA INSTAURACIÓN DEL TELETRABAJO
Los países del norte de Europa (con Suecia a la cabeza) llevan la delantera en este formato de trabajo donde los empleados trabajan desde casa, en concreto, el 25% teletrabaja. La cifra es bastante inferior en España, ya que no superamos el 3%, según Eurostat. Estos datos evidencian la poca digitalización de nuestro tejido empresarial. La pandemia está poniendo sobre la mesa las ventajas del teletrabajo en nuestro país.
“Cada vez se extenderá más el sentimiento de que no es necesario ir a la oficina para trabajar en un despacho durante 8 horas 5 días a la semana. El teletrabajo se convertirá en práctica cada vez más habitual con todo el consiguiente ahorro de tiempo y energía que eso supone.”
9. EL NUEVO CONSUMIDOR
¿Estaremos ante el fin del consumismo tal y como lo conocemos? ¿Los centros comerciales se convertirán en desiertos? Posiblemente no, pero sí que hay un nuevo cambio en la forma de consumir de los clientes, más centrados en el valor emocional del producto y, como apunta Gimeno, en la búsqueda de una cadena de valor empresarial responsable. “El consumidor prestará cada vez más importancia al modo en que los retailers estén alineados con su propio sistema de valores”.
Taiwán avisó tres meses antes pero nadie le hizo caso
Taiwán reveló los correos que envió a la OMS diciembre 2019 alertando sobre un brote de «neumonía atípica».
Taiwán reveló los correos que envió a la OMS diciembre 2019. Estos correos alertaban sobre creciente amenaza de una “neumonía atípica”.
La Organización Mundial de la Salud negó la existencia de esta correspondencia pero se hizo pública.
La OMS desmintió el haber recibido y desatendido una alerta precoz de Taiwán. Además, negaron que fueron alertados sobre la gran base de contagios que empezaba a crecer día a día entre el personal médico en Wuhan. Es decir, alertaron de un contagio “de humano a humano”.
El gobierno de Donald Trump denunció que la OMS había sido notificada y esta ignoró la temprana advertencia.
Taiwán envió una advertencia en diciembre de 2019 un brote de “neumonía atípica” en China. El presidente de los Estados Unidos destacóla inclinación de la Organización por China.
Semanas atrás, el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, acusó a Tsai Ing-wen, la presidenta de Taiwán, de racista y ella se defendió:“Taiwán es un país que se compromete con la libertad, la democracia, la diversidad y la tolerancia”.
Y agregó: “Durante años, hemos sido excluidos de las organizaciones internacionales y sabemos mejor que nadie lo que se siente ser discriminado y aislado».
La presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, junto a una militar utilizando barbijos
La OMS solo toma como miembros aquellos países que participan de las Naciones Unidas. La Asamblea General de la ONU no reconoce a Taiwan; por lo tanto, el país queda excluido de los debates con el resto de los países.
“En respuesta a que la OMS se niega a admitir que fue alertado de la posibilidad de contagio humano a humano de COVID-19”, comienza el comunicado del país.
“El Centro de Control de Enfermedades de Taiwán se enteró de 7 casos de neumonía atípica en Wuhan, China”. Y explica: “En China, el término “neumonía atípica” se refiere al SARS, una enfermedad que se transmite entre humanos”.
La OMS dijo que en el correo “no se menciona una transmisión de humano a humano” y el CDC taiwanés demostró lo contrario.
El comunicado sigue y escribe: “Debido a la experiencia de la pandemia de SARS en 2003, Taiwán lleva cuenta de información del nuevo brote. El 31 de diciembre de 2019, Taiwán envió un mail a la OMS informando sobre nuestro entendimiento de la enfermedad y pidiéndole información adicional a la Organización”.
“El brote ocurrió justo antes de las vacaciones del Año Nuevo Lunar, que generalmente enormes cantidades de personas para viajan”.
El gobierno de Taiwán afirma que su alerta no fue enviado a otros países, sino que la OMS decidió ocultarlo.
“En el correo electrónico nos esforzamos por referirnos a la neumonía atípica, y notamos específicamente que los pacientes habían sido aislados para recibir tratamiento”.
Taiwán acusa a la OMS con pruebas de su imposibilidad de actuar a tiempo: según el país, fueron alertados de la transmisión de persona a persona en diciembre.
Al día de hoy, Taiwán cuenta con 393 casos confirmados de COVID-19 y con seis víctimas fatales. El país en 2003 sufrió un gran golpe con la pandemia de SARS y reaccionaron inmediatamente frente a este nuevo brote.
Fueron capaces de clasificar el 15 de junio la enfermedad como: “Neumonía especial, severa y contagiosa” antes de llamarla COVID-19.
La filmación inició el 8 de junio de 2015 en Vancouver, Canadá. Fue estrenada en Estados Unidos el 3 de marzo de 2017 y ha recaudado cerca de 80 millones de dólares a nivel mundial.
Algunos detalles del comiezo
Mackenzie sufre de maltrato físico y emocional por parte de su padre cuando es apenas un niño de 13 años. Siendo ya un adulto, debe afrontar vivencias trágicas…
La cabaña es una película cristiana que vale la pena ver y analizar. Algunas personas critican detalles, pero estos son irrelevantes. (Ver más abajo otros comentarios)
Premios
En 2017, la película ganó un Dove Award, en la categoría Película inspiradora del año.
«La cabaña»: lo bueno que ofrece la película y lo malo ante lo que conviene ir prevenido
Octavia Spencer y Sam Worthington, dos buenos actores para dos papeles comprometidos
Por Carmelo López-Arias.
Precedida por un éxito arrollador en Estados Unidos los dos años precedentes, en 2009 se publicó en español la novela-alegoría con la que William Paul Young buscaba trasladar al lector el sentido del sufrimiento como parte del plan para nosotros de un Dios inmensamente bueno. O, incluso, más que el sentido del sufrimiento, el sentido de la vida en general, por más que los hombres sólo cuestionemos a Dios por lo que nos sucede… cuando lo que nos sucede no se ajusta a nuestros deseos.
Tras 22 millones de ejemplares vendidos en varios idiomas, se ha estrenado este año (en marzo allí, en octubre aquí) la versión cinematográfica, muy fiel al original literario, de La cabaña [The shack], dirigida por Stuart Hazeldine e interpretada en el papel principal por Sam Worthington (Avatar, Furia de titanes, Everest, Hasta el último hombre), rodada en Canadá con un presupuesto de veinte millones de dólares. El productor es Gil Netter (Agua para elefantes, La vida de Pi), educado como católico.
En el origen, un crimen La trama tiene arranque de thriller. Mack tiene una vida casi perfecta. Está felizmente casado, sus hijos crecen sanos y alegres, goza de un buen trabajo y un buen nivel de ingresos. Pero un verano, durante unos días de descanso en un campamento de las montañas de Oregón, la pequeña de la casa, Missy, desaparece. No pasan muchas horas sin que la policía deduzca primero, y confirme después, que ha sido víctima de un asesino en serie largamente buscado. Pero el cuerpo no aparecerá jamás.
Comienza entonces para la familia «la gran tristeza”, una enfermedad que corroe el alma y a la que Mack no consigue adaptarse. Le carcome el dolor por la ausencia de la niña, pero también preguntas que dirige a Dios y para las que no consigue respuesta. ¿Por qué ella? ¿Por qué yo?¿Por qué la inocencia perece a manos de la iniquidad?
Años después de una tragedia que siente aún vivísima, Mack es convocado misteriosamente a un lugar maldito para él: la cabaña donde se encontraron las evidencias físicas del crimen. Acude con el temor de que se trate del asesino, pero intrigado al mismo tiempo porque la forma de la convocatoria apuntaría a que podría ser Dios quien le reclama. Y lo que se encontrará, tras un duro momento de evocación de su hija y de rebelión contra el Creador por su muerte, es a tres personas: una mujer negra, un hombre joven de apariencia palestina e indumentaria de trabajador (el israelí Avraham Aviv Alush) y una mujer de aspecto grácil y rasgos asiáticos.
La reflexión teológica Si decimos que en La cabaña esos tres personajes representan a las tres personas de la Santísima Trinidad, respectivamente Padre, Hijo y Espíritu Santo, podrá pensarse que estamos ante una obra irreverente y blasfema. No es así, aunque desde luego pueda cuestionarse la oportunidad de la caracterización, la necesidad de semejante choque icónico, e incluso, salvo en el caso de Jesucristo, la legitimidad de esa antropomorfización.
El protagonista, rodeado de las tres personas divinas. Una licencia más que discutible, pero que no envuelve una intención irreverente, más bien al contrario. Otra cosa son los errores teológicos que se deslizan en sus respectivos papeles en el film
Más que ofender a Dios, quiso Young en la novela, y como asesor del guión, romper esquemas visuales como paso previo a romper esquemas mentales sobre lo que pensamos de Dios y de su intervención -o no intervención- cuando nos van mal las cosas.
A partir del momento en el que Mack establece ese contacto tan personal con Dios, la película se vuelve más discursiva, con las conversaciones entre las tres Divinas Personas, y de ellas con Mack, para explicarle en qué consiste la vida intratrinitaria y cómo interviene Dios en la vida de los hombres. Lo hace conforme a un plan que los hombres desconocen y por tanto no pueden ni deben valorar, pero que siempre está guiado por el amor infinito de quien es Creador, Redentor y Santificador.
La metáfora del Padre Pío Decía el Padre Pío que los hombres contemplamos la realidad como un niño sentado bajo el telar donde la abuela teje un dibujo con ovillos de lana. El pequeño solamente ve un abigarrado, informe e incomprensible conjunto multicolor de hilos sueltos. Su abuela, por encima, ve si embargo la lógica, el sentido y el esplendor del cuadro. Es como contempla Dios el mundo: cada hilo tiene su razón de ser, aunque visto desde abajo puede parece absurdo.
Como le dice en un momento dado Dios Padre (la oscarizada Octavia Spencer) a Mack, «cuando lo único que ves es tu dolor, me pierdes de vista».
Es la idea que transmite Dios Padre a Mack. Queremos darle sentido al mundo en el que vivimos, le dice, a través de una visión incompleta de la realidad. Nuestro error es que no admitimos que Dios es bueno y que todo, absolutamente todo lo que Él hace (los fines, los medios y las vida de cada una de sus criaturas) está previsto para nuestro bien.
El «reconfortante mensaje» de La cabaña, afirma Steven D. Greydanus, crítico de cine del National Catholic Register, es que, «a pesar de todo el sufrimiento y el mal que hay en el mundo, Dios realmente es bueno, todopoderoso y nos ama mucho. Cómo exactamente lo hace es un misterio que no podemos comprender plenamente; en última instancia debemos confiar en la bondad de Dios, incluso ante sufrimientos y males y a pesar de nuestro limitado entendimiento».
La polémica La película, estrenada en marzo en Estados Unidos, generó allí una polémica que reproduce la de hace una década con la publicación del libro. Tanto los mayores elogios como las mayores críticas las recibió en el ámbito protestante, al que pertenece William Paul Young, padre de seis hijos y que se autodefine como «fundamentalista evangélico«.
Todos coinciden en elogiar algo en La cabaña: la forma en que se explica el sentido del dolor y del sufrimiento en el plan de Dios. Nick Olszyk cuenta en The Catholic World Reportque él mismo la vio cuando se sentía en cierta rebelión contra Dios por el hijo perdido en un reciente aborto espontáneo sufrido por su esposa. La película le ayudó: «Sentí la presencia amorosa de Dios, fue una experiencia gratificante y tremendamente catártica«.
La polémica, entonces, ¿por qué es? El punto menor es el visualmente más llamativo: la caracterización de las tres Divinas Personas en sí misma considerada, algo «incómodo», pero no una «objeción real» según la reseña de Catholic News Service, agencia dependiente del episcopado norteamericano, pues el Padre y el Espíritu Santo «son libres para manifestarse en la forma que deseen».
Monica Migliorino Miller, por ejemplo, evoca en Crisis Magazine la zarza ardiente que habló a Moisés.
La opinión del obispo Barron Robert Barron, hoy obispo auxiliar de Los Ángeles, valoró en su día el libro ensalzando que presentase a Dios al lector (también al espectador hoy) «no como una vaga abstracción, ni solo como un Dios uno», sino también como «un Dios trino», esto es, el «Dios cristiano«.
En La cabaña Dios «no es un poder distante, como en el deísmo, sino alguien que nos conoce íntima y personalmente, y es alguien a quien podemos hablar como a un amigo; ésa es la finalidad de toda la vida espiritual, entrar en amistad con Dios». Barron señala también que «la forma en que se resuelve el problema central (cómo concilias un sufrimiento terrible con el amor infinito de Dios) es una forma bíblica, la del libro de Job y la de la perspectiva total de Dios, a la que no podemos ni aproximarnos». El libro y la película invitan así «a confiar en Dios aunque no puedas ver claramente que es lo que Dios está haciendo».
Todos esos son los aspectos positivos. Barron lamenta, sin embargo, que en algunos momentos, «Dios suena demasiado como Martín Lutero«, y La cabaña presenta «una lectura muy protestante» sobre «la ley y la religión» o sobre «la ley y la gracia». Lutero las opone, los católicos no: «La ley es la estructura lógica de la vida espiritual», no es «la enemiga de la gracia», sino «su socia». La «religión estructurada» y «el orden y la ley moral» «no se oponen a la misericordia de Dios, sino que son los elementos estructurales de la vida espiritual».
La paz del alma En efecto, tal como señala Barron, hay momentos en La cabaña en los que se equipara a todas las religiones o se censuran las estructuras intermediarias entre Dios y los hombres, por tanto la Iglesia misma (Young se considera cristiano no denominacional). Incluso hay alguna desconsideración a la Biblia como expresión fijada de la Palabra de Dios.
En ese sentido, en La cabaña los errores dogmáticos son abundantes, y los han señalado tanto analistas católicos como protestantes: resabios patripasianos, una herejía del siglo II según la cual Dios Padre se habría encarnado en Jesucristo, sufriendo la Pasión; errores sobre el Espíritu Santo, como si solo procediese del Hijo; un Dios tan inclinado a la misericordia que parece no dejar lugar a la justicia ni al castigo de los pecados, de tal forma que no queda claro si el infierno existe o no, o al menos si hay alguien en él o lo habrá en el futuro; o el aire New Age de ciertas expresiones y actitudes del «Espíritu Santo».
Quedan así expuestos los dos platos de la balanza sobre la película: el debe, sus graves problemas y su «emocionalismo», y el haber, lo «ortodoxa y contra-cultural» que resulta a menudo al abordar con valentía temas que la cultura dominante aborrece, como el cielo, el infierno, el pecado, el arrepentimiento, el perdón, el más allá, la redención…
En cuanto a la película como puro cine… la tragedia de Missy y de su padre toca con talento el corazón del espectador, investigando con hondos sentimientos la relación rota entre ambos. También para esa historia hay un final. Si triste o alegre, no lo desvelaremos, ni tampoco su impacto sobre el deseo más intenso de Mack: la paz del alma.
El coronel Pedro Baños: «Los informes alertaban de una pandemia mundial y ha faltado reacción»
«La Unión Europea va a salir muy debilitada de esta crisis», advierte el coronel del Ejército de Tierra. Lamenta que «nuestros aliados nos den la espalda» pero lanza un mensaje de optimismo: «Los españoles sabremos salir adelante, ojalá tengamos líderes políticos que nos lleven por el buen camino»
El coronel Pedro Baños
Por Gonzalo Araluce.
El coronavirus ha roto en dos la Historia reciente de España… y del mundo. Los equilibrios de poder han cambiado. También las inquietudes sociales. Las cifras de infectados, de muertos, asaltan los informativos y luchamos por doblegar la famosa curva de contagios. ¿Había alguna forma de prever esta situación? ¿Cómo vamos a quedar cuando superemos la crisis? Los informes ya alertaban de los riesgos de una pandemia mundial. Así lo advierte el coronel Pedro Baños, diplomado de Estado Mayor y durante años al frente de labores de Contrainteligencia y Seguridad del Cuerpo de Ejército Europeo en Estrasburgo. Ahora desgrana para Vozpópuli algunas de las claves de esta epidemia. Lamenta la falta de previsión de los Estados. También cree que la Unión Europea será la gran perdedora de esta crisis mundial, lastrada por su correosa burocracia y su incapacidad de una reacción rápida. Sobre el futuro de España, advierte: «Es el momento de replantearnos muchas cosas a nivel interno».
–¿Estaba prevista una crisis sanitaria de esta envergadura? ¿Ha faltado reacción?
-Previsto estaba. En las estrategias de Seguridad Nacional de España se ha abordado varias veces el tema. En la de 2011 se hablaba de los riesgos de las pandemias. En la de 2013 se insistía en el tema. Y en 2017 se profundizaba más en ellas con especial detalle en el ébola. Aún más lo citaban en las estrategias de Reino Unido de 2008 y 2010, citando la palabra ‘pandemia’ una docena de veces y diciendo que es una de las grandes amenazas a la seguridad. Al mismo nivel que un ciberataque o un ataque terrorista.
Pero todo eso queda sólo en el papel, no se ha fortalecido el sistema. Es cierto que una pandemia como esta no hay un sistema sanitario que lo aguante, pero estábamos con la guardia muy baja. También en el ámbito económico: casi sin reservas o con deudas. Ha faltado reacción y la recuperación va a ser muy difícil.
–Si algo estamos viendo estos días es que la pandemia del coronavirus está sacudiendo el tablero internacional.
-Lo primero que tenemos que entender es el concepto en que estábamos. Era de un enfrentamiento tecnológico que iba a más entre un Estados Unidos decreciente y una China con un auge impresionante. China ha gestionado la crisis y la ha convertido en oportunidad. Aún estamos a la espera de ver la reacción de Estados Unidos, que tiene que reformular el orden económico mundial para que le vuelva a ser favorable. Estamos en los primeros pasos, nos quedan por ver muchos movimientos.
–En uno de sus libros –Así se domina el mundo y El dominio mundial[ambos en la editorial Ariel]– recoge la siguiente reflexión: “No hay aliados eternos, sino intereses permanentes”. ¿Lo estamos viendo estos días?
-Tenemos el caso bien claro de Italia, que ha pedido ayuda no a un país de la OTAN, no de la Unión Europea. Se la ha pedido a Rusia. Toda esta situación está fomentando el euroescepticismo. La Unión Europea no ha logrado materializar nada. Los países afectados abren los brazos de par en par a Rusia y China.
Militares italianos y rusos preparan un plan de choque contra el coronavirus
–Si hace dos meses nos enseñan imágenes como las de los militares italianos y rusos trabajando codo con codo nos hubiera costado creerlo.
-Más aún teniendo en cuenta que Rusia está sancionada económicamente por la Unión Europea. Evidentemente esto tiene sus tintes propagandísticos y su estrategia, pero la realidad esta ahí. Aquellos que pensábamos que eran nuestros amigos más íntimos, nuestros aliados, nos están dando sistemáticamente la espalda.
–Dice que la Unión Europea no ha logrado materializar las ayudas a los países miembros…
-Va a salir muy debilitada de esta crisis, traslada a la ciudadanía una imagen de ineficacia. A eso hay que sumar el euroescepticismo que ya estábamos viviendo, con el Brexit como máximo exponente. Esto puede provocar una profunda desunión. La Unión Europea no está sabiendo aprovechar esta crisis para reconvertirla en una oportunidad de fortalecerse. La lentitud burocrática es un problema.
–¿Y en España? ¿Puede cambiar la concepción del Estado tal y como la conocemos?
-Pueden cambiar muchas cosas en el plano socioeconómico interno. Nos enfrentamos a un debilitamiento enorme de la sociedad. También de las grandes empresas y de los Estados. Tenemos volúmenes de paro muy alto, jóvenes con trabajos mal pagados y poca calidad. La clase media está cada vez más empobrecida. Es el momento de replantearnos muchas cosas a nivel interno. Tenemos que tener siempre alguna previsión, una reserva en el plano gubernamental y también en el individual para hacer frente a una crisis.
Un policía local de Murcia ofrece gel desinfectante a una militar del Ejército de Tierra
–Las consecuencias de todo esto las tenemos que contemplar a largo plazo.
-Lo estamos viviendo ya en España. Todos tenemos personas en nuestro entorno que lo están sufriendo en ERTEs, autónomos sin proyectos, pequeños empresarios que se quedan sin trabajos… Si esto se prolonga 2 o 3 meses, muchos no abrirán la persiana. Hay economistas que dicen que vamos a salir en ‘V’ [teoría que apunta a que la economía y el consumo se revitalizarán a fuerte ritmo tras los meses de parón]. Yo creo que no, que más bien será una ‘U’. Que una vez que esto pase, las personas con pocos ahorros tendrán que pedir préstamos, que el consumo se va a retrotraer y que aquellos con disponibilidad económica van a estar muy pendientes de gastar poco.
–Y una vez golpeados de pleno nos encontramos con el surgimiento de una cantidad ingente de fake news, que dificultan la gestión de la crisis.
-Lamentablemente también proceden de las instituciones, son oficiales y es muy difícil luchar contra ellas. Están proliferando agencias, departamentos o webs para detectar noticias falsas, pero sólo filtran aquellas que les interesan, por tintes ideológicos, económicos o el que sea. También hay quienes crean fake news por divertirse o por pura maldad. Hoy en día las notamos más porque nos entran a todos a través de la tecnología.
–¿Saldremos de esta?
-El pueblo español es extraordinario. Somos más trabajadores de lo que nos pensamos: cuando salimos al extranjero damos el do de pecho. Somos creativos, flexibles, y todo eso nos va a permitir salir adelante. No significa que vaya a ser fácil ni en poco tiempo, pero seguro que lo conseguimos. Ojalá tengamos líderes políticos que nos lleven por el buen camino y dentro de la unidad.