No te detengas, un poema de Walt Whitman

agosto 9, 2019

Por Andrea Núñez-Torrón.

Poetizando un poema de Walt Whitman

Walt Whitman (1819-1892) ha sido bautizado como el padre del verso libre, polémico y con una intensa vida a sus espaldas en la que trabajó como poeta, enfermero voluntario, ensayista, periodista y humanista estadounidense. La obra de este maestro de la lítica está inscrita en la transición entre el trascendentalismo y el realismo filosófico, incorporando ambos movimientos a su prolífica producción poética. Además de ser considerado uno de los escritores más influyentes del canon estadounidense, el autor sufrió censura y fue criticado en su tiempo por la abierta sexualidad que desprendían los contenidos de su libro Hojas de hierba, calificado como obsceno y pornográfico dentro de su época por contener referencias explícitas a la homosexualidad o bisexualidad del escritor. Hoy es el protagonista de nuestra sección Poetizando.

¿Cómo es la poesía de Whitman? Este escritor tiene una poderosa fe en si mismo, encarnando un espíritu vigoroso y agresivo y considerando los elementos cotidianos como una expresión de lo eterno. Entre sus versos se cuelan temas recurrentes como el hombre, el cuerpo, el sexo, la religión, los animales o la geografía. La actitud predominante en su obra es de euforia y alegría, emociones que traslucen sus poemas. Su vida y obra chocaron con la moral burguesa imperante en su tiempo, impregnada de puritanismo y censura, opresora hacia el diferente y el rebelde. Walt Whitman creía en la gente de la calle, le cantaba al populacho y a la democracia con versos libres cargados de energía, experimentación y elementos innovadores como las reiteraciones, la enumeración, los términos vulgares o las palabras extranjeras.  Su objetivo era dar dignidad a todas las cosas, por lo que se opuso firmemente a medidas como la pena de muerte y problemas como la esclavitud. Sin él, la poesía moderna estaría huérfana y carente de vivacidad. Por eso os dejamos con No te detengas, una bellísima obra para que os aproximéis un poquito a este genio.

Un poema de Walt Whitman

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
«Emito mis alaridos por los techos de este mundo»,
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros «poetas muertos»,
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los «poetas vivos».
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas.

Walt Whitman

Fuente: literaturbia.com

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Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva

agosto 7, 2016

Releyendo ‘Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva’ de Stephen R. Covey

productividadDesde que uno se encuentra con este libro, sabe que no es un libro más. No es un libro convencional con principio y fin. Hay un orden preestablecido para leerlo y aplicarlo, pero uno puede (y debe) volver permanentemente a sus páginas. Una obra para tener a mano siempre.
Como todo best seller, existen infinidad de referencias, críticas, resúmenes, interpretaciones y experiencias sobre él. Trataremos de dar un enfoque distinto. Muchos se preguntarán, si llegaron aquí a través de nuestro espacio, qué tiene que ver esta obra con la temática de la calidad. Podemos decir que mucho. A lo largo de sus páginas conviven infinidad de conceptos basados en principios, en donde la mejora continua es el leitmotiv. En uno de sus hábitos (ya ahondaremos en cada uno de ellos) se establece la necesidad de plantear una meta para todos los ámbitos de nuestra vida: qué deseamos ser como personas, como esposos, como padres, como hijos, como integrantes de algún grupo o sociedad. El establecimiento de una meta permite que todo lo que hagamos, de ahí en adelante, se encuentre alineado con ella. Cómo administramos nuestro tiempo, nuestra energía, nuestras prioridades. Al ver el método completo uno puede darse cuenta que cada concepto del autor, cada paso, cada hábito, se encuentra en un orden asombrosamente natural y que no podía haber sido de otra manera.
Pasaron casi 30 años de su primera edición, y prácticamente la obra está intacta, poco intervino el autor para modificarla con algunos ejemplos. Realmente no era tan necesario. Covey realizó otras publicaciones, pero todas giraron siempre en torno a la esencia de este libro. Los hispanohablantes contamos con la ventaja de disponer de una versión en español bien lograda y consistente, que transmite con fidelidad las ideas de la edición en su idioma original.

Antes de comenzar con nuestra interpretación libre de la obra, aclararemos que no se trata de un libro de autoayuda, como muchos creen, ya que los conceptos en él vertidos pueden ser aplicados a personas, a grupos de personas o a organizaciones completas. Tampoco es un libro de ‘soluciones rápidas’, tal como aclara el autor. Los siete hábitos están cuidadosamente seleccionados y analizados, y se basan en principios sólidos, indiscutibles y universales. No deben confundirse principios con valores. Pueden estar alineados, pero nuestros valores no necesariamente estar basados en principios: Hitler tenía valores. Si nuestros valores están acordes con los principios fundamentales, el uso de ambos términos es indistinto.

Al comenzar esta publicación aclaramos que no se trata de un libro convencional. Uno puede leerlo por completo a la primera, pero no podrá aplicar paralelamente sus conceptos a la vida real. El desarrollo personal e interpersonal al que apunta el autor es un proceso gradual y que lleva tiempo. Quizás años. Implica ruptura de paradigmas firmemente arraigados, exige un replanteo de nuestra visión y nuestras prioridades. A través de lo que Covey define como el ‘continuum  de madurez’, una persona que se desarrolle y crezca de manera sistemática y sostenida pasa por tres estados. El estado básico es la dependencia, en donde todo lo que hacemos en nuestra vida precisa de la ayuda o la aceptación del otro. Por ejemplo, cuando somos niños y precisamos de nuestros padres para satisfacer nuestras necesidades básicas, como alimentarnos o higienizarnos. Pero también existen otros tipos de dependencia que pueden durar más tiempo, incluso años o toda la vida: la dependencia emocional (nuestro estado de ánimo depende del estado de ánimo o de las condiciones del entorno), la dependencia económica (no somos capaces de autosustentarnos económicamente y vivimos a expensas de otro) o la dependencia mental. Aparece aquí lo que el autor denomina el ‘espejo social’. Vivimos en función de lo que el entorno nos muestra que somos y no de lo que realmente somos o queremos ser. El siguiente paso es la independencia. Es una etapa más evolucionada, pero no por eso la óptima. Podemos independizarnos emocionalmente o económicamente. Nuestros actos dependen de nuestras decisiones y no están condicionadas al entorno. La mayor parte de las personas alcanza este estado durante su adultez, y convive con él por el resto de sus días. Pero existe un grado aún más avanzado de madurez, la interdependencia. La interdependencia consiste en entender que además ser capaz de tomar mis propias decisiones, puedo unir mi capacidad con la tuya. El resultado obtenido será mayor que la suma de las partes que aportaríamos cada uno por separado. Es importante destacar que no hay atajos, no podemos pasar de ser dependientes a interdependientes sin antes conseguir ser independientes de manera plena. Covey hace mención a la ‘ley de la cosecha’, una ley natural que impide que podamos ‘engañar a la naturaleza’ haciendo trampa y evitando cumplir con los pasos adecuados. Tarde o temprano terminamos pagando el precio. El paso de la dependencia a la independencia es lo que Covey denomina la victoria privada; es el logro personal de convertirnos en seres que actúan libres de influencias ajenas. Los tres primeros hábitos buscan la victoria privada, la efectividad con nosotros mismos. Esto es un paso previo y necesario para pasar a la siguiente etapa, la victoria pública, la capacidad de ser interdependientes. Los tres hábitos siguientes se encargan de desarrollar estos requisitos. El último hábito consiste en el mantenimiento constante y sistemático de los seis hábitos anteriores. La verdadera efectividad se encuentra aquí. Generalmente se piensa que si somos realmente independientes somos efectivos, pero vivimos en un mundo interdependiente. Sería imposible abstraernos del contexto y, además, estaríamos desperdiciando la posibilidad de combinar nuestro potencial con el de otras personas y así lograr resultados extraordinarios e imposibles de obtener manera individual.

Pero… ¿qué es un hábito?. Un hábito es la intersección entre el conocimiento (el ‘por qué’), la capacidad (el ‘cómo’) y el deseo (el ‘quiero’).

Hábitos efectivos.
FUENTE: Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva – Stephen R. Covey (1989) – Paidós

Victoria privada

Brevemente describiremos los pasos fundamentales para conseguir la independencia plena, la victoria privada, la efectividad personal. El primer hábito (‘Sea proactivo’) nos muestra que entre un estímulo y nuestra respuesta existe algo que es tan obvio como difícil de poner en práctica, la libertad interior de elegir. Si elijo responder mal a un estímulo cargado de negatividad, puedo elegir lo contrario. En resumen, el problema no está en lo que nos sucede, sino en cómo reaccionamos a lo que nos sucede. La proactividad es precisamente eso, tener la capacidad de elegir nuestra respuesta a lo que nos pasa y que podamos aprender siempre de ello. Ejemplificado a través de un caso extremo como el de Viktor Frankl, el autor nos invita a ver como triviales infinidad de situaciones del día a día en las que reaccionamos habitualmente de manera preestablecida, empeorando el problema o dejándonos en una situación de parálisis. Hay que romper el paradigma, ver lo que nos sucede desde otra perspectiva.

“El modo en que vemos el problema, es el problema.” STEPHEN R. COVEY 

Lo contrario a la proactividad, es la reactividad, el gran obstáculo del crecimiento y la mejora continua. Ser reactivo es actuar frente a los estímulos sólo por reflejo, o de manera defensiva. Sumado a nuestra manera poco inteligente de reaccionar a lo que nos sucede, muchas veces gastamos energía en solucionar problemas o preocuparnos por cosas que están fuera de nuestro alcance. Lo único que logramos de esta manera es frustrarnos. Las personas efectivas trabajan únicamente sobre lo que tienen influencia, sobre su círculo de influencia. Todo lo que nos preocupa, lo que ocupa nuestra mente, se ubica dentro de nuestro círculo de preocupación.

Cambio de enfoque reactivo a proactivo
FUENTE: Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva – Stephen R. Covey (1989) – Paidós
Si actuamos positiva y proactivamente, nuestro círculo de influencia se hará cada vez mayor y tratará de ser superior al de preocupación. En esa instancia, nos preocuparemos únicamente sobre lo que tenemos influencia, sobre lo que podemos actuar y modificar.
El siguiente hábito (‘Empiece con un fin en mente‘) se basa en el principio natural de que todo se crea dos veces. Para crear algo concreto, palpable, previamente debemos crearlo mentalmente, planificarlo, imaginarlo. En esta etapa debemos definir nuestra meta y visualizar claramente dónde queremos estar en cada rol de nuestra vida. Si nos viéramos en nuestro propio funeral, ¿cómo nos gustaría que nos recuerde la gente?. Qué tipo de padre queremos que recuerden nuestros hijos, qué tipo de amigo nuestros amigos. Este hábito nos propone escribir el guión de nuestras vidas, la misión personal. Esta misión debe ser única y debe contemplar todos los aspectos y todos los roles que desempeñamos en este mundo. Debemos ser incondicionales, y realizar nuestros actos alineados con esta misión, con los principios que subyacen. Una misión personal que se precie de tal debe estar accesible en todo momento para revisarla, reforzarla y mejorarla. Es nuestra constitución. Permite enmiendas, pero la esencia debe ser siempre la misma, la que rija nuestros actos y nos permita detectar desvíos y errores, para poder trabajar sobre ellos. El primer paso para la redacción de una misión personal es determinar en dónde se centra nuestro círculo de influencia actual. Nuestros actos pueden estar centrados en nosotros mismos (egocentrismo), en nuestro cónyuge (dependencia emocional), en nuestro trabajo, en el dinero, en los amigos, en los enemigos, en la religión. Nuestra realidad puede tener una combinación de ellos, o tener bien definido un centro. En todos los casos, esto seguramente está afectando a nuestra efectividad y debemos desplazarnos inteligentemente a un estado de armonía y equilibrio, siempre orientados hacia el cumplimiento de nuestra misión personal.

“Lo que importa más nunca debe estar a merced de lo que importa menos.” GOETHE

En el tercer hábito (‘Poner primero lo primero’) Covey nos enseña a administrar nuestro tiempo y nuestras prioridades. Nos muestra la importancia de que todo lo que hagamos sea en función de nuestra misión personal. ‘Poner primero lo primero’ significa que debemos darle prioridad a lo realmente importante, en un mundo regido por las urgencias. Aparece aquí uno de los aportes más enriquecedores de Covey, la Matriz de la Administración del Tiempo. Todas las tareas que aceptamos realizar deben pasar por este filtro, que vincula importancia y urgencia. En el cuadrante I se encuentran las cosas importantes y urgentes, las denominadas crisis. Son importantes, debemos realizarlas porque está en juego algo relacionado a nuestra misión, pero debe ser ya. Por ejemplo, atender a un cliente importante que tuvo un problema y que puede poner en juego la continuidad de la relación comercial. Pero no deben ser una constante, no podemos vivir ‘apagando incendios’. En el cuadrante II aparecen las cosas que son importantes pero no son urgentes. Son las que están marcadamente relacionadas con nuestra misión, pero no hay fechas. Aquí están las cosas realmente importantes: la planificación, el desarrollo de nuevas relaciones, la reconstrucción de relaciones dañadas, el tiempo dedicado al ejercicio físico, al espíritu, al aprendizaje. El cuadrante III abarca todas las cosas que son urgentes, pero no importantes: reuniones improductivas, llamadas o interrupciones que no esperábamos. El cuadrante IV, por último, es el peor de todos. Todo lo que se encuentra en este cuadrante es una pérdida total de tiempo: mirar TV más tiempo de lo habitual, sólo por aburrimiento, dormir de más, actividades triviales, etc.
Matriz de Administración del Tiempo de Cuarta Generación
FUENTE: Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva – Stephen R. Covey (1989) – Paidós
El secreto: aumentar el tiempo que le dedicamos al cuadrante II. Esto hará que las crisis y urgencias (de cuadrantes I y III) ocurran con menor frecuencia. Para esto debemos utilizar el tiempo mal aprovechado en el cuadrante IV, el cual debe desaparecer por completo. Muchos piensan que el ocio y esparcimiento pertenecen al cuadrante IV, pero no es correcto. El ocio y esparcimiento sanos, que renueva energía, que enriquece, que fomenta relaciones, pertenece a lo importante y no urgente. Es decir, al cuadrante II. Un manejo correcto de la delegación personal es de vital importancia para el desarrollo de nuestra vida en el cuadrante II. Debemos liderar gente y administrar cosas, y no al revés.

Victoria pública

Al lograr la victoria privada, estamos en condiciones de trabajar sobre nuestras relaciones con los demás, en procura de la interdependencia. El cuarto hábito (‘Piense en ganar-ganar’) viene a romper el paradigma de que cuando uno gana otro tiene que perder, inevitablemente. En cualquier acuerdo, en cualquier negociación de la vida, existe la posibilidad de elegir la mejor respuesta posible: que ambos ganemos. Generalmente tendemos a querer ganar de manera tal que el otro tiene que perder, o somos sumisos y para dejar que otro gane (porque, por ejemplo, tenemos una deuda moral con él) debemos perder. Existen dos opciones posibles, tal como plantea el autor. O buscamos una mejor solución, de modo que ambos ganemos de la manera más óptima posible (‘ganar-ganar‘), o directamente acordamos que no podemos lograr esa solución: ‘no hay trato’ es esta segunda opción. Y cada uno por su lado.
Luego tenemos el quinto hábito, el más difícil de implementar, según pudo determinar Covey durante la infinidad de conferencias que brindó alrededor del mundo difundiendo sus conceptos. Este hábito (denominado ‘Procure primero comprender y después ser comprendido’) pone en evidencia uno de los grandes defectos de la humanidad. La mayoría de nosotros no escucha al otro para comprender, escucha para ir armando su respuesta. Eso nos impide lograr la empatía suficiente para entender la perspectiva de la otra persona y sacar el máximo provecho a las diferencias que puedan existir.
El sexto hábito (‘Sinergice’) nos habla de que la suma de los aportes de dos personas dan siempre un resultado superior al que daría si sumáramos los aportes de cada uno por separado. Es decir, uno más uno da siempre más que dos, y no tiene límite superior. La sinergia es el pilar de todo equipo de trabajo.

El séptimo hábito: Afile la sierra

El séptimo hábito es, en sí, el hábito de la mejora continua. No podemos limitarnos a haber logrado una interdependencia sólida. Debemos nutrirnos de manera permanente para que se sostenga en el tiempo y nos permita mejorar día a día. ¿Cuántos de nosotros no se detiene a cargar combustible por estar ocupado manejando?.
Esta renovación permanente abarca cuatro dimensiones:
  • La dimensión física: a través de una nutrición saludable, ejercitación física sistemática y control del estrés.
  • La dimensión espiritual: a través de la meditación y el cumplimiento de compromisos alineados con nuestra misión.
  • La dimensión emocional y social: a través de la empatía, la comunicación positiva y la sinergia.
  • La dimensión mental: a través de la planificación y la formación permanente.

Está claro que todas las actividades mencionadas de renovación en cualquier dimensión, pertenecen al cuadrante II.

Resumiendo, este libro es una fuente inagotable de conceptos que realmente pueden cambiar nuestra vida. Abre nuestra mente a un mundo distinto, con ideas a veces parecen tan triviales y fáciles de entender como complejas de llevar a la práctica. Ideas que buscan el equilibrio y la armonía en todos los aspectos de nuestra vida, de manera efectiva y basada en principios. Si aún no tuvieron la oportunidad de leerlo, este es un buen momento para comenzar. Si ya lo hicieron, es momento de redescubrirlo, de verlo siempre de distintas perspectivas y de actuar. Por eso debe estar disponible para consulta permanente. Dar el primer paso es difícil, porque tiene que ver con reconocer errores que hemos cometido toda una vida, pero es el paso más importante.

Fuente: ctcalidad.blogspot.com.ar, 01/08/16.


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Cómo saber si es realmente tu sueño…

diciembre 23, 2015

Cómo saber si es realmente tu sueño… o de alguien más

Por Victor Suárez.

éxitoMuchas personas siguen los sueños de los demás para ganar su aprobación; sin embargo, llega un momento (por ahí de los 40) en que se dan cuenta que ese sueño no es lo que buscaban. Entonces realizan cambios drásticos en su trabajo, familia o amigos, teniendo que volver a comenzar.

Otras personas se enfocan en las responsabilidades e ignoran su sueño. Adoptan una carrera para agradar a sus papás, pareja u otros. Si haces esto, serás consciente de tus deberes, pero será difícil que te sientas exitoso y feliz.

No puedes lograr un sueño que no posees.

¿Cómo sé si mi sueño es realmente mío?

Cuando es el sueño del otro:

-Agota tu energía

-Te saca de tu zona de fortaleza

-Satisface a otros

-Te pondrá a dormir

Cuando es tu propio sueño:

-Te entusiasma

-Te sava de tu zona de confort

-A ti te satisface

-Te mantendrá despierto

Algunas excusas por las que podrías no seguir tu sueño:

1. Las personas ordinarias no cumplen sus sueños. Las personas ordinarias pueden vivir vidas extraordinarias si siguen sus sueños, ya que el sueño se convierte en un catalizador para ayudarle a realizar cambios importantes en su vida. Vaya, tú no cambias la persona que eres para seguir tu sueño, sino que primero sigues el sueño y después ese proceso cambia quien eres para que puedas lograrlo. Un sueño es tanto un objetivo como un catalizador.

2. No es el momento adecuado para seguir mi sueño. Recuerda lo que dijo George Eliot: Nunca es tarde para ser lo que podrías haber sido.

Nunca será el momento perfecto para seguir tu sueño, así que más vale empezar a hacerlo ahora. Si no lo haces, el próximo año tendrás un año más y no te habrás acercado ni un poco.

Averigua qué es lo que quieres y luego síguelo como si tu vida dependiera de ello.-

Cuatro preguntas para encontrar tu sueño:

1. ¿Qué haría si no tuviera limitaciones?
2. ¿Qué haría si sólo me quedaran cinco años de vida?
3. ¿Qué haría si tuviera recursos ilimitados?
4. ¿Qué haría si supiera que no puedo fracasar?

Una vez que encuentres tu sueño, poséelo, e invierte algo de valor para comenzar con el proceso: energía, dinero, tiempo y compromiso para que funcione; de esta manera, eliminas la actitud de indiferencia en la cual te da lo mismo si se logra o no. Has invertido parte de ti en él. Esto te da la confianza en ti mismo para superar los obstáculos que se presenten.

Si la falta de confianza es tu problema, responde las siguientes preguntas:

1. ¿Cuáles son mis dones?
2. ¿Cuáles son las cinco cosas que me agradan de mí mismo?
3. ¿Quiénes me hacen sentir como una persona especial?
4. ¿Qué momento de triunfo recuerdo?

Cinco pasos para poseer tu sueño

1. Apuéstate a ti mismo. Es posible que logres el éxito aun cuando nadie más crea en ti, pero nunca lo lograrás si no crees en ti mismo. Nunca creerás en tu sueño a menos que creas en ti mismo primero.

2. No solo aceptes tu vida. ¡Guíala! Muchos individuos sólo aceptan su vida, pero no son líderes de su persona. El resultado es que no consiguen dejar de estorbarse a sí mismos.

3. Ama lo que haces y haz lo que amas. “Las personas sobresalen al enfocarse en la pregunta de quiénes son en realidad y conectarla con el trabajo que realmente aman y, al hacerlo, desencadenan un poder productivo y creativo que jamás habían imaginado”. – Po Bronson

4. No te compares (ni a tu sueño) con los demás. Si te enfocas en quién no eres por compararte con los demás, perderás de vista la persona en la que deseas y debes convertirte.

5. Cree en tu sueño aunque los demás no te comprendan. Corre tu propia carrera siendo auténtico. El potencial que existe dentro de nosotros es ilimitado y en su mayor parte, desaprovechado… cuando piensas en límites, lo que estás haciendo es crearlos.

Si tienes un sueño y no estás tratando de vivirlo, en primer lugar reflexiona para averiguar por qué. Tal vez estás cultivando un sueño que no es realmente tuyo, o no has tomado posesión del que tienes.

El poeta John Greenleaf Whittier escribió: «De todas las palabras tristes pronunciadas o escritas, las más tristes de todas son éstas: Podría haber sido.»

Cuando estés en el final de tus días y mires hacia atrás ¿sentirás que viviste la vida plenamente, luchando por cumplir tu propósito y convertir tu sueño en realidad? ¿O sentirás que viviste meramente para satisfacer las expectativas de tus padres, tu cónyuge o tus amigos?

Recuerda lo que dicen los orientales:

«El mejor momento para plantar un árbol fue hace 20 años… el segundo mejor momento ES HOY.»

Fuente: escuelapararicos.net/es, 23/12/15.


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Las Bases del Éxito

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Las Bases del Éxito

julio 26, 2015

¿Qué es el éxito? Una de las mejores definiciones la dió Earl Nightingale en el año 1959 y está en perfecta armonía con las leyes naturales que rigen nuestra vida.

Artículo completo:

  Las Bases del Éxito  

Pasión, ocupación, compensación.

marzo 10, 2015

Cómo trazar la pintura del éxito

Por Alejandro Melamed.

Todos aquellos que trabajamos, dedicamos la gran parte de nuestro tiempo útil a nuestra actividad laboral. La energía más productiva suele estar depositada en este espacio. Y como cada vez es más difícil encontrar los límites entre el trabajo y el «no trabajo», las horas dedicadas suelen extenderse e incluir momentos del fin de semana, feriados?

exito 18Una buena forma de empezar a abordar el tema es preguntarte qué te motiva. ¿Qué es lo que te mueve a actuar? ¿Por qué te levantás todos los días? ¿Por qué vas a trabajar? Cuando planteo estas preguntas, muchos me miran con asombro y me contestan: «¿Por qué voy a trabajar? ¡Porque tengo que llegar a fin de mes!» Y, obviamente, no está mal la respuesta. Pero?, ¿realmente trabajamos solamente por dinero? Muchas personas tienen más dinero del que podrían gastar en varias vidas y trabajan muchísimas horas. Desde ya, si trabajamos de lo que nos apasiona, y nos pagan una compensación acorde con nuestras expectativas, estamos en el mejor de los mundos. Sin embargo, en muchos casos no es la situación observada.

La motivación es clave para un trabajo feliz. Pero en la mayoría de las organizaciones hay muchos rostros que no reflejan felicidad. En general, esto se debe a un desajuste entre los anhelos del individuo y el puesto en que se desempeña. Por otro lado, nuestras pasiones pueden ser diversas y no estar enfocadas en una sola faceta. ¿Y qué son nuestras pasiones? Para conectarlo con las emociones: aquello por lo que cantamos, reímos o lloramos. Lo que genera una energía que supera cualquier límite. Esa sensación que nos permite quedarnos hasta cualquier hora sin sentirlo como algo negativo, más allá de los resultados y sin esperar nada a cambio.

En este sentido, hoy es más frecuente ver personas que invierten muchas horas de su tiempo en sus hobbies, en los que liberan todo su potencial creativo. Son espacios de crecimiento y expansión, en los que sienten plenitud. ¿Pero es contradictorio dedicarnos a algo que nos guste y que ello sea nuestra fuente de ingresos?

Con mayor frecuencia se visualiza que, con el paso del tiempo y a medida que se va madurando, hay un cambio de prioridades y de foco: lo que parecía ser sólo parte del tiempo libre pasa a ser la preocupación principal y se descubre que esa pasión puede convertirse, incluso, en fuente de ingresos y nueva actividad laboral. Pueden ser profesionales, ejecutivos, empresarios o cuentapropistas, pero hay un momento en que se produce ese clic y la reconversión llega para instalarse. Y de ser sólo un hobby se transforma en la ocupación. Ahí encontramos la amalgama perfecta: pasión, ocupación, compensación. Es la pintura del éxito para muchos, una aspiración que, por qué no, puede convertirse en realidad si nos lo proponemos.

—El autor es especialista en Recursos Humanos y autor de Historias y mitos de la oficina (Planeta).

Fuente: La Nación, 07/03/15.

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