Vivienda minimalista: llegó a la ciudad la tendencia de los departamentos de 18 m2
Ya se construyen edificios enteros con unidades de esta superficie; el elevado costo de las propiedades y más gente que vive sola, entre las razones.
Por Soledad Vallejos.
Diego Fernández, de 39 años, compró un microdepartamento sobre la calle Palestina. .
El primer departamento que alquiló Fátima Turu cuando se mudó a París, hace once años, tenía 20 m2 y un gran ventanal. Pasó del piso de 220 m2 donde vivía con su familia, en Almagro, a un ambiente mínimo en el centro parisiense. Era a lo que podía acceder cuando llegó allá para continuar con sus estudios de arquitecta. Un poco por su profesión y otro por herencia japonesa, con el paso del tiempo Turu se convirtió en una militante de los espacios minimalistas, funcionales y ordenados.
Impulsada por el elevado costo de acceder a una vivienda y el creciente número de gente que vive sola, esta tendencia llegó a Buenos Aires. Y en lugar de los clásicos monoambientes de unos 35 m2 que empezaron a copar la ciudad desde hace una década, ahora se construyen edificios enteros de microdepartamentos con superficies que parten desde los 18 m2.
Algunos señalan que la tendencia que ahora hizo pie en la ciudad se inició en Japón hace más de 50 años y se fue expandiendo hacia otras ciudades del mundo, como París, Londres, Vancouver o Seattle. Hace cinco años, también en Nueva York se empezaron a construir edificios completos con módulos prefabricados en un astillero de Brooklyn.
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En Buenos Aires, estos microdepartamentos están habilitados como estudios profesionales y no como viviendas, porque el código de edificación actual no lo permite. Y en algunos casos vienen equipados con muebles empotrados, diseñados a medida y funcionales. Espacios similares a ese primer estudio parisino que recuerda Fátima Turu.
¿Tiene Buenos Aires las mismas características demográficas y de saturación habitacional que Tokyo, París o Nueva York? La comparación podría sonar descabellada, pero quienes respaldan estos proyectos aseguran que la ausencia de créditos por tantos años y el incremento del valor de las propiedades -más de un 20% desde 2011- dieron lugar en parte a esta nueva tendencia. Pablo Brodsky, director comercial de la firma Predial, que lleva vendidos más de 500 microdepartamentos en un total de 14 edificios que se construyen con ese formato en distintos barrios porteños, como Paternal, Almagro, Balvanera, Monserrat y Flores, se basa en el éxito de venta para sostener el crecimiento de esta tendencia. «La clave de este formato está en el diseño funcional de las unidades y en el equipamiento de calidad y excelentes terminaciones, que permite modificar el espacio según las necesidades del día», señala.
Espacios comunes
Los edificios de Predial también tienen espacios comunes como un lugar de cocina-bar para el que quiere juntarse con amigos, zonas con Wi-Fi, solárium, parrillas y jacuzzi. Cocheras no hay, porque según Brodsky el público al que apunta no aspira a moverse en auto. Pero sí hay una bicicleta por unidad con su lugar de guardado. «El valor es determinante -dice Brodsky-. Son unidades que parten desde los 50.000 dólares, con un valor promedio de 2500 dólares por m2 para la venta desde el pozo. La financiación hasta en 120 cuotas les permite a muchos jóvenes acceder a su primera vivienda sin tener que calificar para un préstamo».
Diego Fernández tiene 39 años y hace siete que es inquilino. Encontró en este sistema la única forma de dejar de pagar un alquiler y acceder a su primer departamento. «Trabajo en un banco y la mayor parte del día estoy fuera de casa. Voy a tener que ajustarme al espacio, pero la poca superficie que tiene está aprovechada al máximo. Y el tema de los muebles con múltiples funciones y lugar de guardado de piso a techo me terminó de convencer. Porque amoblar un espacio tan chico es difícil, y costoso. Hice un esfuerzo y elegí pagar un poquito más y tener una unidad con balcón. Aunque sea para salir y tomar un mate», cuenta.
¿Se puede vivir en 18 m2? «Sí y no -admite Brodsky-. Es una primera vivienda, el paso inicial que luego permite dar un salto mayor. Si bien una pareja podría vivir aquí, es ideal para alguien que está fuera de su casa la mayor parte del día y vive solo. Pero no son espacios feos ni oscuros, y por eso apostamos mucho al diseño y la luz. Algunos tienen un gran ventanal, otros tienen balcón».
Para el desarrollador Darío López, de Arquitectónika, este es un modelo de negocio que volvió a conquistar a los inversores. Coincide con él Brodsky, que asegura que la rentabilidad anual puede ser del 8%, algo difícil de obtener hoy en el mercado inmobiliario. «Si bien este tipo de unidades ya se hacían en algunos edificios, sobre todo como complemento al resto de la tipología, creo que lo novedoso es que ahora se piensa en construir todo un complejo bajo este concepto», dice López, que levanta un edificio de estas características en Belgrano. Y si bien reconoce que Buenos Aires no es Tokyo, París ni Vancouver, cree que la tendencia de que cada vez hay más gente que vive sola impulsó también este fenómeno: «Es como una habitación de hotel, con algunos amenities que hacen la diferencia y muy bajas expensas».
Según datos de la Dirección de Estadísticas y Censos del gobierno porteño, la tendencia de los singles hoy es más fuerte que nunca: el 35% de los porteños vive solo, y en los barrios del norte el promedio de integrantes por hogar es de apenas dos personas. Son los últimos datos de la Encuesta Anual de Hogares, que muestran que alrededor de seis de cada diez hogares son familiares, mientras que el 42,3% no lo son.
En estos cambios inciden, según el mismo estudio, el hecho de que en los últimos tiempos se extendió el ciclo educativo, además de la mayor valorización de los proyectos individuales y el reconocimiento jurídico del divorcio vincular. «Muchos separados compran este tipo de unidades -señala López-. Además, tiene la ventaja que por su diseño se transforma fácilmente en una oficina. Son edificios eléctricos, sin servicio de gas y de fácil mantenimiento. Nosotros hasta pensamos en una malla verde que recubre las paredes de los balcones que tiene un sistema de riego automático.»
Ivana Díaz lo logró después de varios años. Ya instalada en su primera vivienda propia, reconoce que le costó adaptarse al nuevo espacio. De la casa en Vicente López con sus padres, con jardín y pileta, al flamante microdepartamento de 25 m2 a estrenar en Flores. Pero dice que todo le resulta más fácil y cómodo. «Mis papás me ayudaron a comprarlo porque sola no llegaba. Yo pensaba que iba a ahogarme acá adentro, pero la verdad es que valoro mucho tener un lugar propio. A la fuerza me convertí en una persona ordenada, y eso me ayudó hasta para estudiar mejor. Mi cuarto antes era un caos, y mi cabeza también», cuenta.
Sin embargo, algunos desarrolladores consultados tienen una visión crítica. Consideran que en la tendencia a construir departamentos cada vez más chicos hay especulación. «Lo hacen solamente los que piensan en buscar inversores. ¿Quién puede vivir en una caja de zapatos de 20 m2? Puede ser una buena idea como unidad de negocio cerca de un aeropuerto, por ejemplo, pero como solución habitacional no estoy de acuerdo. Buenos Aires no tiene los 40 millones de habitantes que tiene Tokyo. La necesidad la impone el negocio», dijo un constructor con más de 20 años de experiencia, que prefirió el anonimato.
En 2011, el 78% de los permisos de construcción otorgados por el gobierno porteño fue para la edificación de viviendas en propiedad horizontal de uno y dos ambientes. Y la situación se mantiene similar en los últimos años, ya que según un informe de Reporte Inmobiliario, entre 2012 y 2016, el 44,7% de los departamentos construidos en Capital fueron de un ambiente y otro 33% de dos, lo que consolida la tendencia de la vivienda mínima.
Desde una mirada del diseño urbano en función de las necesidades de sus habitantes, Leonardo Rodríguez Nader, de la desarrolladora CMNV, señala que se pueden hacer productos para tentar a los inversores «pero luego hay que pensar que alguien los tiene que consumir». Él respalda la construcción de este tipo de unidades pero sólo en zonas específicas, cerca de universidades o polos de oficinas.
«También creo que los argentinos somos muy tradicionalistas -dice Rodríguez Nader-. Ponderamos a ultranza el ladrillo y rechazamos otras alternativas de construcción aún cuando demostraron ser más eficaces y amigables con el medio ambiente. ¿Por qué no se construyen más las casas chorizo? Porque las formas de vivir cambian y una casa chorizo ya no cumple con las necesidades actuales. Lo mismo pasa con las viviendas mínimas. No creo que haya que rechazarlas como modelo. Son un producto más accesible y con todo el equipamiento resuelto».
Los límites de la publicidad en los medios sociales
¿Y si los anunciantes descubriesen una nueva manera disimulada de comunicar su mensaje, un tipo de mensaje que pareciera más amigable que una venta agresiva? En un entorno de medios excesivamente saturado, el profesional de marketing ciertamente recurriría a una innovación de este tipo.
Y esto es lo que pasado. El patrocinio retribuido está prosperando en medio del incipiente ámbito de influencia de los medios sociales. Famosos e influenciadores diversos revelan sus gustos y sus preferencias en el mercado como si estuvieran simplemente compartiendo consejos con los fans y el público en general, incluso cuando no dejan claro que a menudo se les paga por ello.
El único problema, naturalmente, es que es ilegal ocultar la remuneración recibida para promover un producto o servicio. Este tipo de práctica se clasifica como propaganda engañosa, y se ha vuelto tan común actualmente que ya ha llamado la atención de la Federal Trade Commission (Comisión Federal de Comercio), que recientemente ha lanzado una advertencia a la industria. En una carta a 90 influenciadores y profesionales de marketing, la FTC les recordó que tienen la obligación de “revelar de forma clara y objetiva el tipo de relación que mantienen [con las partes involucradas] al promover o anunciar productos a través de los medios sociales” .
No hay nada en la tecnología de los medios sociales que dificulte la identificación de los mensajes remunerados, observa Jonah Berger, profesor de Marketing de Wharton y autor de “Contagio: ¿por qué las cosas se ponen de moda?”. “La publicidad nativa [native advertising] puede identificar perfectamente que un determinado contenido es un anuncio, y los tuits pueden venir acompañados de hashtags con la indicación de que alguien ha pagado por ese contenido”.
Sin embargo, aunque existen los medios para realizar la identificación, no siempre está claro el deseo de ponerlo en práctica.
“Las empresas no están dispuestas a adoptar esta táctica”, dice Berger, “porque tal procedimiento reducirá la eficacia de su mensaje. Una razón por la que el boca a boca es diez veces más eficaz que la publicidad es que la gente confía más en él. Saber que a alguien le han pagado para hablar de algo nos predispone a confiar menos en el mensaje”.
En cierto modo, la proliferación de este tipo de práctica es sólo una escaramuza en el juego sin fin del gato y el ratón entre el anunciante y los consumidores. Sin embargo, los riesgos son excesivamente altos.
“En primer lugar, el consumidor se está volviendo insensible a la publicidad. De hecho, el índice de instalación de bloqueadores de anuncios entre los millennials es muy alto”, dice Kartik Hosanagar, profesor de Operaciones, Información y Decisiones de Wharton. “Los anunciantes están buscando nuevas maneras de comunicar su mensaje, y la forma más común de hacerlo es a través de la publicidad nativa, donde el anuncio está dentro del contenido. En segundo lugar, y relacionado con el primer punto, la influencia de los medios se está volviendo cada vez más descentralizada y está siendo sustituida por blogueros e influenciadores en los medios sociales, con lo que la FTC tiene más dificultad para regular el segmento. Es algo que ha llegado para quedarse, por lo que la tarea de la FTC será cada vez más difícil de realizar de ahora en adelante”.
La ascensión del influenciador
El marketing de influenciadores está creciendo rápidamente. Mediamix, empresa de gran tamaño dedicada a este tipo de marketing, observa que algunos grupos demográficos muy importantes reciben contenido de medios exclusivamente a través de canales de medios sociales, aplicaciones y plataformas, y que el gasto total en publicidad del mercado influenciador pasará de US $ 500 millones en 2015, a un valor de entre US $ 5.000 millones y US $ 10 mil millones en 2020.
“El problema hoy es que muchas empresas, pequeñas y grandes, tienen la oportunidad de anunciarse en Snapchat, Twitter e Instagram, se trata de un medio relativamente económico de alcanzar una audiencia global”, dice Erin E. Rhinehart, socia de Faruki Ireland & Cox en Dayton, Ohio, responsable del área de medios y comunicaciones de la empresa. “Lo que estamos viendo es una gran cantidad de profesionales de marketing tradicionales olvidándose de lo importante que es dejar las cosas claras, y muchas empresas de tamaño pequeño y mediano no están prestando atención al hecho de que siguen estando sujetas a las regulaciones”.
Rhinehart dice que la regulación lucha contra los anuncios falsos y engañosos desde hace décadas, así como la exigencia de que quede claro cuando un “fan” del producto está siendo pagado por anunciarlo, lo que se hace a través de una amalgama de leyes estatales y federales. Además, la FTC envió un conjunto de directrices en 2015 con el objetivo de instruir a los influenciadores de los medios sociales, dejando claro que las mismas obligaciones que se aplican a los medios tradicionales, se aplican a ellos también.
La agencia informa que no suele monitorear a los blogueros, pero “si supiéramos de posibles violaciones, evaluaríamos caso por caso. Si fuera necesario el cumplimiento de la ley, generalmente buscaríamos a los anunciantes o a su agencia de publicidad y empresa de relaciones públicas. Tomar medidas contra un anunciante particular, sin embargo, tal vez sea lo más apropiado en ciertas circunstancias”.
Eso es lo que llevó a la FTC a enviar su reciente carta de advertencia a 90 influenciadores y profesionales de marketing. Public Citizen, grupo de defensa de los derechos del consumidor fundado por Ralph Nader en 1971, presentó una solicitud ante la FTC, y la agencia lo investigó. La FTC no divulgó en principio los nombres de los destinatarios. Sin embargo, de acuerdo con el National Law Journal, que presentó una solicitud ante la FTC con base a la Ley de Libertad de Información, los destinatarios eran Jennifer López, que había publicado una foto en Instagram con un vodka de la marca Beluga de fondo, y Nicole Polizzi, la estrella de Jersey Shore, que elogiaba el Flat Tummy Tea en una foto de Instagram acompañada de las siguientes palabras: “DE NINGUNA MANERA voy a pasar el verano sin una barriguita plana [en inglés, flat tummy, en alusión al nombre del producto].
También marcas —como Adidas— recibieron cartas de advertencia de la FTC, según el National Law Journal. La frontera entre la publicidad y el contenido editorial se han estado borrando desde hace años, pero ha empeorado bastante en los últimos tiempos. En el sitio web del New York Times, por ejemplo, aunque el diario deja clara la identificación de ciertos anuncios como “contenido patrocinado”, la ubicación de estos anuncios en medio de la página, y con un tratamiento gráfico similar al de los artículos, hace que la distinción sea menos clara que con los anuncios tradicionales en pop-up o los anuncios en recuadros.
Sin embargo, muchos pasan por alto la distinción. En un estudio reciente con 1.212 adultos que acceden regularmente a Internet, Contently y Tow-Knight Center de Periodismo Empresarial de la City University de Nueva York, se constató que la mayoría de los lectores, el 77%, no interpretaba como propaganda la publicidad nativa.
No es una sorpresa que se prevea un crecimiento exponencial de la publicidad nativa. En 2021, los ingresos por anuncios de publicidad nativa en Estados Unidos, que incluye los anuncios nativos en las plataformas de las publicaciones en línea, así como las plataformas de medios sociales, representará el 74% del total de los ingresos por anuncios en EEUU, frente al 56% en 2016, según un reportaje de Business Insider.
La reciente advertencia de la FTC marca un cambio, dice Rhinehart. En general, la agencia ha monitoreado empresas que, a su entender, violaban la confianza del consumidor. En 2016, la FTC y Lord & Taylor llegaron a un acuerdo en relación a las denuncias contra la empresa después de que ella pagara a 50 influenciadores por usar algunos vestidos y hacer publicaciones sobre ellos sin revelar que habían recibido entre US $ 1.000 y US $ 4.000 por hacerlo. Sin embargo, en las cartas de advertencia recientes, dice, “por primera vez la agencia investiga a influenciadores específicos. Las Kardashians, por ejemplo, publican de forma sistemática publicidad en Instagram sin revelar si las están pagando por hacerlo, y dicen que la culpa es de la empresa. Ahora, la FTC está vigilando”.
Técnicamente, hasta jugadores mucho más pequeños violan las directrices de la FTC cuando omiten la remuneración recibida, como los adolescentes que reciben pantalones gratis y que ponen a continuación comentarios favorables en los feeds de los medios sociales, o cualquier individuo que está siendo pagado por publicar en las páginas de comentarios del sitio web de un minorista. “Actualmente, muchas empresas pagan para que la gente haga comentarios en sus sitios”, observa Rhinehart, añadiendo que con ello se arriesgan a sentir la ira de la FTC en diferentes grados. “Si se trata de una persona que está ganando US$ 5 por hacer un comentario en un sitio web y así incentivar más comentarios […] la FTC no llamará a la puerta de su casa. Sin embargo, si es algo generalizado, y así es como haces negocios, esto hace que se incline la balanza y que la persona pueda ser acusada de fraude”.
El influenciador tiene que dejar claro que está siendo pagado por hacer eso, ese es el secreto. Lo famosa que sea la marca tiene gran importancia. Una simple declaración en un sitio web o en una cuenta de medios sociales no basta, dice la FTC. “Lo importante es la comunicación efectiva, y no el lenguaje jurídico empleado, es lo que establecen las directrices de la agencia. Una revelación del tipo ‘la empresa X me envió [nombre del producto] para que yo experimentara, y me gustó mucho’ proporciona a los lectores la información que necesitan. O al principio de un vídeo corto, la persona podría decir ‘algunos de los productos que usaré me los envió el fabricante’, lo que da al espectador la oportunidad de protegerse.
¿El mercado de influenciadores puede supervisarse a sí mismo?
Parte de esta nueva necesidad de divulgar si hubo remuneración tiene su origen en la fusión de la vida personal con la profesional en los medios sociales, afirma Americus Reed, profesor de Marketing de Wharton. “Una de las cosas que los medios sociales han hecho es crear tal vez un tipo de transparencia invisible e indeseada por el hecho de que son innumerables los canales por los que podemos comunicarnos con públicos diversos”, dice. “Cuando alguien participa en las actividades de los medios sociales, puede que no sea obvio que todos estos públicos se están superponiendo. De esta manera, se introduce un ejercicio de gestión interesante de la impresión del público; ¿cómo voy a gestionar mis identidades en todas estas plataformas distintas?”
Para Reed, todo usuario de medios sociales tiene la obligación de revelar si los regalos o favores que recibe influyen en las recomendaciones o las opiniones que da, no importa si la persona se considera o no un influenciador en el sentido formal de la palabra. “El individuo tiene una red de contactos que lleva tiempo construir y esa red tiene valor, y si ese sujeto es inteligente, lo último que querrá será comprometer la percepción que la red tiene de él, es decir, en lugar de ser alguien que recomiende algo, ser alguien que vende cosas”.
¿El mercado de influenciadores puede supervisarse a sí mismo? En una encuesta de 2016 realizada con 347 influenciadores por la plataforma SheSpeaks, uno de entre cuatro influenciadores dijo que le habían pedido que no revelara el acuerdo comercial que había alcanzado con una determinada marca.
En algún momento, un mecanismo de autocorrección del mercado entrará en acción, dice Reed. “El verdadero influenciador es alguien que le gusta compartir porque eso le hace sentirse útil, le gusta compartir las cosas, el amigo que es fan del cine, o al que le gusta comer bien, recomienda un restaurante. El verdadero influenciador no está preocupado por ser remunerado. El acto de compartir es algo que le proporciona algo a cambio, y los profesionales de marketing están tratando de posicionarse entre el influenciador y su mercado. Hay un mercado de influenciadores sociales que está siempre en movimiento, porque hay profesionales de marketing tratando de influir en los influenciadores”.
Algunos influenciadores no aceptan ser pagados; otros, sí, pero lo harán con mucha honestidad, dijo, poniendo el énfasis sobre todo en la credibilidad.
La actual falta de transparencia por parte de los influenciadores a veces tiene menos que ver con la falta de escrúpulos que con falta de concienciación, dice Rhinehart. “Creo que hay actores malos por ahí que simplemente se ‘olvidan’”, dice ella. “En la mayoría de los casos, sin embargo, creo que es realmente falta de estructura y de política interna del departamento de relaciones públicas, marketing y publicidad y, a menudo, los departamentos de medios de comunicación social y de marketing tradicional no hablan entre ellos. La mano izquierda no sabe lo que la derecha está haciendo”.
Las empresas de medios sociales que quieran proteger su credibilidad tendrán que actuar por su cuenta. Michael Sinkinson, profesor de Economía política y de Políticas públicas de Wharton, cree que Instagram tendrá que empezar “a auto vigilarse y dar a sus usuarios una forma de revelar si su post incluye un anuncio pagado, y si ellos violan esa regla, serán penalizados por la plataforma”.
¿Qué futuro le depara a las plataformas y la tecnología en evolución mientras el marketing y la publicidad buscan medios para transmitir su mensaje a través de ellas? “No olvidemos que Google y Facebook son empresas de publicidad, y ellas tienen una cantidad de datos sobre nosotros, y con eso ganan dinero en publicidad”, observa Sinkinson. “No me sorprendería si viésemos más innovaciones de este tipo. Facebook ahora tiene vídeos con anuncios en medio del vídeo que estamos viendo, es un ejemplo de innovación, pero las empresas deben descubrir medios de ganar dinero fuera de los servicios que ofrecen a sus usuarios. En ese sentido, el cielo es el límite”.
La promesa y los peligros de los contratos ‘inteligentes’
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Los contratos “inteligentes” en la plataforma de blockchain están generando mucho interés debido a su naturaleza innovadora y a la posibilidad de aumentar de forma sustancial la eficiencia en muchas áreas del derecho y los negocios. Pero estos contratos, acuerdos digitales que se cumplen automáticamente, también tienen limitaciones importantes.
Kevin Werbach y Nicolas (Nico) Cornell, ambos profesores de Estudios jurídicos y Ética empresarial de Wharton, hablaron recientemente con Knowledge@Wharton sobre su trabajo de investigación sobre contratos inteligentes, Contracts Ex Machina, que literalmente significa “contratos de la máquina”. La pregunta que abordaron fue la siguiente: ¿Podrán los contratos inteligentes algún día reemplazar el derecho contractual?
A continuación, una transcripción editada de la conversación.
Knowledge@Wharton: ¿Qué son los contratos inteligentes? ¿puede darnos ejemplos de cómo funcionan?
Kevin Werbach: Un contrato inteligente es un acuerdo en formato digital que se auto ejecuta y aplica. Digamos que yo quiero apostar con Nico quién va a ganar la Super Bowl. Creo que los Eagles van a ganar la Super Bowl, por lo que apuesto 100 dólares. Ahora vamos a suponer por un momento que es una transacción legal, estamos en Las Vegas o en algún lugar donde se puede hacer una apuesta deportiva. Así que llega el final de la temporada, los Eagles no ganan la Super Bowl porque, por supuesto, nunca lo hacen, y Nico viene y me dice: “Bueno, ¿dónde están mis cien dólares?” En el caso de un contrato normal, podría decir: “Bueno, solo estaba bromeando” o “Bueno, en realidad no tengo el dinero”. Tal vez tendría que recurrir a los tribunales para conseguir que se cumpla el contrato.
Con un contrato inteligente, podríamos hacer ese mismo acuerdo en el plano digital, de manera que en el momento en que tenga lugar la Super Bowl y esté claro quién ganó, el contrato se ejecute automáticamente. El dinero se transfiere. Ninguna de las partes —ninguno de nosotros, ni siquiera un intermediario— interviene en la operación. El contrato se aplica de forma automática. Y esta estrategia de contrato inteligente puede aplicarse a cualquier tipo de acuerdo. Muchas cosas son contratos: el contrato de alquiler que usted podría utilizar para una casa, su contrato de trabajo, sus transacciones comerciales con una empresa, las compras. Los contratos inteligentes, en teoría, podrían sustituir cualquiera de estos acuerdos y hacer que se ejecuten automáticamente.
Knowledge@Wharton: ¿Díganos en qué difieren de, por ejemplo, los acuerdos en línea que aceptamos cuando nos registramos en Facebook o LinkedIn, o cuando configuramos el pago automático de nuestras facturas mensuales?
Werbach: En el trabajo de investigación hablamos de cuatro categorías diferentes de contratos cada vez más descentralizados y automatizados. La primera es lo que usted describió, lo que llamaríamos simplemente un contrato electrónico. Cuando va a cualquier sitio web al que quiere suscribirse, hace clic en un botón, y luego aparece un enlace. Y usted puede ver, por lo general, un contrato increíblemente largo y detallado que nadie lee nunca. Es un contrato como el que tendría en papel, pero ahora está en una pantalla.
Un paso más allá de eso es lo que Harry Surden, profesor de Derecho en la Universidad de Colorado en Boulder, llama un “contrato orientado a datos”. Pongamos ahora los términos del contrato en forma legible para una máquina, que limita lo que podemos poner en ese contrato, pero lo podemos hacer de manera que las computadoras puedan por lo menos entender lo que el contrato quiere decir con “cien dólares”, o lo que significa decir, “comprar esta acción”, o algo así. El siguiente paso es lo que Surden llama un “contrato computable”. Así que ahora estamos en el punto en que las máquinas pueden, hasta cierto punto, procesar y hacer cumplir el contrato. Sin embargo, todavía se cuenta con el respaldo del sistema legal por si algo sale mal.
Un contrato inteligente, al menos en teoría, elimina por completo el recurso del sistema legal. Ahora no hay nada más que ese acuerdo digital. Esa es toda la relación, y todo, desde la negociación del acuerdo hasta el camino que concluye con la plena aplicación y liquidación del acuerdo, ocurre digitalmente.
Knowledge@Wharton: ¿Por qué la gente está entusiasmada con los contratos inteligentes? ¿Cuales son los beneficios?
Nicolas Cornell: Hay dos razones principales por las que la gente está emocionada. La primera tiene que ver con las ganancias de eficiencia. Cada vez que se puede automatizar un proceso y eliminar el elemento humano, existe la posibilidad de que se produzcan incrementos transformadores en eficiencia y fiabilidad. Sólo piense en la contribución de la computación a otras áreas de nuestras vidas.
En segundo lugar, la gente también está entusiasmada con la posibilidad de eliminar las instituciones humanas, y en particular las instituciones gubernamentales, de las importantes funciones que desempeñan actualmente. Ahora mismo, los contratos dependen de un sistema legal administrado por un Gobierno. Esto requiere confianza en una autoridad coercitiva y falible. Así que por la misma razón que los entusiastas de bitcoin están entusiasmados con la perspectiva de una moneda sin un Gobierno, los entusiastas del contrato inteligente están entusiasmados con la perspectiva de contratos sin un sistema legal administrado por el Gobierno.
Knowledge@Wharton: ¿Los contratos inteligentes pueden ser aplicados legalmente y cómo se puede obtener una reparación legal después de que el contrato se ejecute automáticamente?
Cornell: Creemos que la respuesta es sí, que los contratos inteligentes son aplicables desde el punto de vista legal. No hay razón para pensar que uno no puede hacer un contrato en código de computadora o electrónicamente. Hemos estado haciendo eso durante bastante tiempo. Es un poco complicado porque normalmente pensamos en los contratos como acuerdos que están destinados a ser legalmente aplicables, y los contratos inteligentes son, por su naturaleza, algo que no tiene como propósito su aplicación legal. Pero seguimos pensando que están cambiando los derechos y obligaciones entre las partes. Y eso es lo importante para que algo sea un contrato en el sentido legal.
¿Cómo podemos obtener reparación después? Hay un puñado de mecanismos legales para revertir las transacciones o descartar fondos obtenidos ilegalmente, pero estos son mecanismos legalmente muy diferentes desde el punto de vista estructural y potencialmente más complicados. De manera que, al invertir el papel de demandante y quién está tratando de cambiar legalmente la situación, acabamos por modificar la naturaleza de la disputa legal que podría surgir.
Werbach: Este es un buen ejemplo de lo que nos llevó, en parte, como estudiosos y profesores, a interesarnos por esto. Los contratos inteligentes son una innovación técnica, y los entusiastas, muchos de los ingenieros, dicen: “Bueno, esto no tiene nada que ver con el sistema legal y la aplicación legal”. La realidad es que en realidad nos obliga a mirar más de cerca lo que hace el sistema legal. Y crea todo este tipo de nuevos temas fascinantes.
Knowledge@Wharton: En su artículo, se enumeran algunas limitaciones de los contratos inteligentes. ¿Cuáles son?
Werbach: Si usted lee muchas de las declaraciones entusiastas, los contratos inteligentes básicamente han resuelto el problema del derecho contractual. Ya no necesitamos el sistema legal ni el gobierno, como comentó Nico. Ya no tenemos ninguna incertidumbre, porque los contratos se aplican automáticamente. Bueno, por supuesto, no es algo tan simple.
Hay dos amplias clases de desafíos de los que hablamos en el trabajo: uno es un conjunto de cuestiones jurídicas doctrinales. El derecho contractual tiene todo tipo de requisitos. Por ejemplo, no podemos hacer un contrato ilegal. Hablé sobre el contrato de apuestas con anterioridad. Digamos que tenemos un contrato para matar a mi suegra. Ningún tribunal va a hacer cumplir eso. Es un contrato ilegal, incluso si podemos escribirlo y firmarlo y sellarlo, etc. Hay otras limitaciones. Por ejemplo, un contrato tiene que tener lo que se llama “consideración”. Alguien tiene que darle algo a cambio de una promesa.
Los contratos no pueden ser inadmisibles, y así sucesivamente. Resulta que si usted pasa por todas estas doctrinas legales y dice: “Bueno, ¿cómo se aplica esto en un sistema donde, de nuevo, el contrato sólo se impone en esta red distribuida, sin que nadie tome una decisión en el medio?” Usted consigue mucha confusión y muchos problemas. Así que esas son las cuestiones doctrinales.
Entonces hay un gran conjunto de cuestiones prácticas. La realidad es que, aunque pensamos que las máquinas pueden hacer contratos con eficacia, hay muchas situaciones en las que no pueden hacerlo. Algunos de ellas son bastante obvias. Por ejemplo, si un contrato dice algo así como “usted se esforzará al máximo”, una expresión que se incluye con frecuencia en los contratos humanos, ¿qué significa eso en realidad? ¿Cómo se reduce eso al código de la computadora? Incluso las cosas que parecen más simples de aplicar, resulta que la gente no puede prever de forma necesaria lo que va a suceder en el futuro. Así que cuando lo pones en esa forma digital ejecutada automáticamente y dejas funcionar a la máquina, esto crea todo tipo de problemas en situaciones que ya estamos empezando a ver.
Por último, cuando las personas negocian un contrato en la vida real, un contrato tradicional, todavía existe la posibilidad de que puedan renegociarlo. Tal vez en el momento en que hacemos un trato estamos seguros de que queremos que se cumpla. Pero luego, un mes después, las cosas cambian y ambos decimos: “Está bien, tenemos interés mutuo en cambiar el contrato, o tal vez incluso cancelar el contrato por completo, porque las cosas han cambiado”. El contrato inteligente no es lo suficientemente inteligente para hacer eso, a menos que las partes incluyan inicialmente en el código del contrato inteligente la posibilidad de la modificación. Estos son sólo algunos ejemplos de los tipos de problemas que se presentan.
Knowledge@Wharton: Usted también mencionó en su trabajo de investigación la presencia de errores de software o bugs. Todos hemos experimentado errores en la computadora cuando las utilizamos, y ciertamente los contratos inteligentes no son una excepción.
Werbach: Absolutamente. Hay toda una variedad de situaciones, desde el tipo clásico de bug, hasta cosas que son imprevisibles, en que los seres humanos pretendían una cosa con el contrato, pero las máquinas lo interpretaron de una manera diferente. O no pueden distinguir lo que la gente realmente quiere, incluso si el lenguaje parece claro. Una de las funciones que los tribunales proporcionan en el sistema legal regular, en la aplicación de contratos, es la posibilidad de testificar. Se puede interpretar y analizar los términos del acuerdo y averiguar lo que realmente significan.
Knowledge@Wharton: Había un ejemplo específico en su estudio sobre el caso de Ethereum en la blockchain. ¿Puede explicarnos qué pasó?
Werbach: Este es un ejemplo fascinante. Hay algo llamado DAO, que significa Distributed Autonomous Organization. Era un sistema de crowdfunding virtual como Kickstarter, donde la contribución de la gente era dinero, en este caso crytpomoneda, la moneda virtual de Ethereum llamada ether. La gente puso alrededor de 150 millones de dólares en ether, según el valor de aquel momento, en el sistema. Y la idea es que podrían votar en proyectos que serían financiados, etc.
Alguien encontró un error en el código. Ellos fueron capaces de explorar el código de manera que pudieron extraer unos 60 millones de dólares de ese ether y ponerlo en su propio DAO, y luego fueron capaces de tomarlo y utilizarlo para lo que fuera, o convertirlo en otras monedas. El problema es que, según el código del sistema, era una transacción legítima.
La única manera de saber que se trataba de un robo, y no una transacción real, era que un humano lo viera. Las máquinas no tenían la capacidad de saberlo. Así que para arreglar ese problema —para que la gente no perdiera los US $ 60 millones que habían puesto— los desarrolladores de Ethereum tuvieron que romper básicamente todo el sistema, no sólo el DAO. En Ethereum tuvieron que recurrir a lo que se llama un “tenedor duro”, es decir, hacer básicamente como si las transacciones nunca hubieran existido. Y eso potencialmente socava la esencia de los contratos inteligentes y de estos sistemas de bloques, que es la noción de confianza distribuida inmutable.
Knowledge@Wharton: Usted dice que los contratos inteligentes están comprometiéndose a algo en el futuro y sin embargo, tampoco hacen exactamente una promesa. ¿Puede explicarlo?
Cornell: Imagine que hay dos maneras de lograr un compromiso. Imagine que digo: “Me encontraré contigo al pie de la colina, te lo prometo”. Esa es una forma de firmar un compromiso al que estoy vinculado por una especie de obligación. Algo diferente sería que yo dijera, ‘me encontraré contigo al pie de la colina’ y luego simplemente me dejo caer colina abajo. Eso también es comprometerse a verse al pie de la colina, pero es una manera diferente de hacerlo, y es algo medio brusco. Puede ser más eficiente, pero no es exactamente una promesa, y cumple una función muy diferente. Eso es una analogía aproximada, pero creo que el compromiso en los contratos inteligentes es más como eso, y menos como una promesa.
Knowledge@Wharton: Kevin, ¿tiene algo más que decir?
Werbach: En el trabajo de investigación hablamos de diferentes nociones de lo significa realmente el “derecho contractual”. Y esto explica, en parte, hasta qué punto es realmente interesante para nosotros como estudiosos: los contratos inteligentes nos obligan a volver a examinar lo que los dos contratos están haciendo en realidad. ¿Es básicamente crear potencialmente nuevos derechos, o es en retrospectiva —como argumentamos— crear un mecanismo para remediar algo que sale mal? Y aunque estamos examinando el derecho contractual vigente, los contratos inteligentes realmente nos ayudan a desentrañar eso.
Knowledge@Wharton: ¿Cuáles cree que son quizás las mejores aplicaciones de los contratos inteligentes? ¿ve algunas limitaciones?
Werbach: Es difícil decirlo exactamente porque el potencial de esta tecnología es tan amplio, y ciertamente hay situaciones donde es más fácil implementar los acuerdos en forma digital. Los contratos inteligentes se usan inicialmente para el Bitcoin. Y el Bitcoin está limitado de forma muy estricta en lo que puede hacer con los contratos inteligentes. La tecnología permite básicamente transferir bitcoins de un lugar a otro, utilizando el mecanismo de contrato inteligente para hacerlo, y está fuertemente limitado.
Estas nuevas plataformas de contratos inteligentes abren una enorme cantidad de nuevas posibilidades, pero también conducen a que más cosas puedan salir mal. Así que realmente, creo, que lo que necesitamos es el desarrollo de mejores prácticas, el desarrollo de cosas como las plantillas, formas de crear híbridos que puedan ser efectivamente introducidos en el contrato inteligente. Por ejemplo, hablé de la posibilidad de renegociar o de introducir la resolución de disputas, ya sea a través de un tribunal formal o de forma más informal como, por ejemplo, el mecanismo de arbitraje.
Knowledge@Wharton: Teniendo en cuenta todas las deficiencias de los contratos inteligentes, así como sus beneficios, ¿cuál cree que será su papel y cómo podemos mejorarlos?
Werbach: Es difícil decirlo. Creo que la razón por la que hay tropiezos es que las posibilidades son inmensas. Y los contratos están por todas partes en el mundo actual, por todas partes en nuestra vida, y especialmente en el mundo digital, donde casi cada interacción es un contrato. Es evidente que vamos a ver cómo los contratos inteligentes se utilizan de forma cada vez más amplia.
Y por lo tanto, es mucho menos una cuestión de decidir en qué segmento de la actividad humana se utilizarán los contratos inteligentes y más pensar en cómo se pueden implementar de una manera que sea razonable, que aborde este tipo de cuestiones y que entienda que el sistema legal todavía juega un papel vital.
Si lo que queremos es lo que el sistema legal nos proporciona, lo que los tribunales hacen con relativa eficacia, deberíamos usar ese mecanismo. No hay razón para abandonarlo. Si lo que queremos, sin embargo, es algo diferente —queremos que el compromiso sea definitivo, de lo que Nico estaba hablando— entonces los contratos inteligentes son estupendos. Estamos apenas en las primeras etapas de comprensión de cómo se separan esas cosas.
Cornell: Sólo para continuar con lo que Kevin estaba diciendo sobre las diferentes maneras de pensar sobre el derecho de los contratos. Los contratos inteligentes son una forma importante o un punto de acceso para entender lo que hace el derecho contractual por nosotros. Mucha gente piensa que el fondo de la cuestión de la ley de contratos es sólo asegurarse de que la gente realmente haga lo que dicen que van a hacer. O lo ven como un mecanismo para asegurar que las personas realizan determinadas cosas o pagan por algún tipo de daño.
Si usted piensa en el derecho contractual de esta manera, sólo como un mecanismo para asegurar un cierto tipo de resultado, entonces los contratos inteligentes parecerán que pueden servir esta función y tal vez servirla de manera más eficiente. Pero todo esto parte del punto de vista de que es preciso asegurar que se produzca un cierto tipo de resultado. Si lo que queremos hacer es considerar nuestras transacciones ex post y no pensar en crear repercusiones, sino en adjudicar de forma retrospectiva lo sucedido, lo que salió mal y cómo lo vamos a arreglar, entonces me parece que los contratos inteligentes no están diseñados para servir esa función. Eso es lo que queremos que haga el sistema legal.
¿Invertir en Bitcoin? Ésta es mi opinión sobre dónde estarán las criptomonedas en el futuro
Por A.Carlos González.
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Muchas personas sienten que han perdido una increíble oportunidad de negocio por no haber comprado Bitcoins cuando esta criptomoneda costaba unos pocos dólares. Hoy día ven cómo su precio se ha disparado por encima de los 2.500 dólares y se echan las manos a la cabeza, mientras otros buscan nuevas criptomonedas de creación reciente para aprovechar el inicio del «inflado del precio».
Como todos sabemos, incluso en los Esquemas Ponzi, los primeros salen beneficiados por regla general, mientras los últimos quedan atrapados.
Como complemento al vídeo que hemos preparado en el canal hablando sobre las criptomonedas (Bitcoin, Ethereum..) diremos que uno de los principales problemas que tiene el Bitcoin, además de algunas de las cosas que se venden como ventajas (descentralización y anonimato), tendríamos la volatilidad de esta criptomoneda, lo cual sería el primer síntoma de que no estamos frente a un proyecto de divisa digital o criptomoneda, sino frente a un mero producto de especulación como en sus días fueron los bienes raíces virtuales.
Sí, se llegaron a pagar cientos de miles de euros por islas y terrenos que no existían, porque había otros compradores dispuestos a pagar por esos terrenos ficticios literalmente.
Las monedas únicamente tienen dos propósitos, que serían:
El almacenamiento de riqueza y el intercambio (comprar cosas a cambio de dinero) [Nota de E.P.: Existe un tercer uso que es servir de unidad de medida, lo cual no ocurre si la moned tiene una gran volatilidad]. Con la extrema volatilidad de la criptomoneda, hace inservible cualquiera de estos dos propósitos, pues el no estar referenciada a nada -salvo a la confianza y oferta y demanda sin sentido- ni estar respaldada por nada, todo queda en manos de la especulación pura y dura. Es decir, ninguna persona sensata acumularía toda su riqueza en Bitcoin, pues es consciente de que podría ver reducida su riqueza a la mitad o literalmente a cero.
Ahora algunos dirán que las acciones y las divisas tradicionales también tienen riesgo y volatilidad. Y sí, es cierto. Tienen riesgo y volatilidad, pero para comenzar, la volatilidad (que suele ser ínfima en comparación con el Bitcoin) suele tener una explicación macro y las divisas están respaldadas por las economías del país.
En segundo lugar, cuando invertimos en acciones, estamos colaborando en la economía real, pues estamos comprando acciones de una empresa. En cambio, cuando invertimos en Bitcoin, estamos invirtiendo en algo similar al aire, pero que se le ha dado un precio.
Y en tercer lugar, cuando inviertes en Bitcoin, nadie está respaldando esa inversión y únicamente tienes la «fe» de que alguien comprará tus Bitcoin a un precio igual o superior cuando decidas venderlos para hacer dinero en efectivo.
En definitiva, cuando invertimos en Bitcoin no estamos generando ningún beneficio a nadie, salvo al que te ha vendido los Bitcoins que has comprado, pero no estás generando un beneficio a la economía de tu Gobierno o tu país, al contrario de cuando compras bonos o acciones de empresas.
¿Dónde y cómo veo el futuro del Bitcoin y las criptomonedas? Eso y algo más es de lo que hablo en este vídeo que acabo de subir.
La Venta Directa Crece un 1.9% a Nivel Mundial, hasta 182.600 Millones de Dólares
La Federación Mundial de Asociaciones de Venta Directa (WFDSA) dio a conocer recientemente las cifras alcanzadas en el año 2016, en las que se registró un crecimiento del 1.9 % en relación al año inmediato anterior (2015), logrando así establecer un nuevo récord de ventas directas a nivel mundial.
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Se entiende por Venta Directa la comercialización fuera de un establecimiento comercial de bienes y servicios directamente al consumidor, mediante la demostración personalizada por parte de un representante de la empresa vendedora. Este último aspecto distingue a la venta directa de las denominadas veņtas a distancia, en las que no llega a existir un contacto personal entre la empresa vendedora y el comprador. La Venta Directa incluye el Network Marketing.Adaptado de: Wikipedia, 2017.
En un comunicado donde comparte lo mas destacado de su reporte anual de 2017, la WFDSA señala que mientras en el año 2015 las ventas directas a nivel mundial cerraron en 179.200 millones de dólares, al finalizar el 2016 la cifra alcanzada fue de 182.600 millones de dólares lo que representa un incremento del 1.9 % y marca un nuevo récord mundial.
Este éxito en las ventas indudablemente es el resultado del trabajo de los 107 millones de representantes independientes que participaron en el creciente modelo de negocio en 2016, otra cifra récord que representa un crecimiento de 3.1% comparado con las cifras de 2015. Estos, son los empresarios con mentalidad de carrera que construyen sus propios negocios de marketing de productos y/o servicios de una empresa de venta directa, así como los microempresarios a tiempo parcial que ganan ingresos adicionales al hacerlo.
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El 80% de las ventas mundiales se concentra en los 10 principales mercados de venta directa del mundo como son: Estados Unidos, China, Corea, Alemania, Japón, Brasil, México, Malasia, Francia y Reino Unido; y de estos 10 principales mercados, 6 son economías avanzadas y 4 son economías en desarrollo, de acuerdo a información del Fondo Monetario Internacional, lo que refleja que el éxito de esta actividad comercial puede observarse en ambos segmentos.
En términos generales se puede apreciar que el 81 % de los países de todo el mundo registraron un aumento en niveles de ventas a lo largo de todo el año lo cual fue uno de los factores más importantes que impactaron de manera positiva las cifras alcanzadas en el 2016.
Además del crecimiento del 1.9% logrado del 2015 al 2016 es muy importante señalar que el canal de venta directa ha mostrado un crecimiento sostenido con una tasa de crecimiento anual compuesta de 3 años (CAGR) de 5.2% (2013-2016) y que puede apreciarse de mejor manera si la clasificamos por regiones:
Asia-Pacífico, que representa el 46% de las ventas directas globales, muestra un CAGR a 3 años del 6.7% para el período de 2013 a 2016.
Las Américas, que representan el 33% de las ventas mundiales, muestran un CAGR a 3 años del 3.3%.
Europa, con un 20% de las ventas globales, tiene un CAGR del 4.9%
África-Oriente Medio, con alrededor del 1% de las ventas mundiales, tiene un CAGR de 6.0%.
La WFDSA fue fundada en 1978 y se creó para abordar varios temas de venta directa en todo el mundo, permitiendo a las DSA la capacidad de compartir información, estrategias y planificar prácticas comunes. Actualmente es presidida por Douglas L. DeVos presidente de Amway.
En el Multinivel, la cadena de distribución de productos y servicios se da directamente desde el fabricante al consumidor final, sin intermediarios, facilitado además por el consumo personal y por recomendaciones a otros a consumir también el producto y/o a generar continuas ganancias.
Las cifras millonarias que ganan las celebridades por postear en Instagram
Una compañía británica realizó un estudio y publicó sus conclusiones: las líderes obtienen más de medio millón por publicación.
Instagrames un negocio millonario para las celebridades. Durante muchos años se especuló cuánto ganan los famosos por una publicación en dicha red social. Ahora la empresa británica HopperHQ asegura haber resuelto esa incógnitay dio a conocer un listado con las diez estrellas que más facturan.
Según los resultados de la investigación, Selena Gómez es la celebridad que más gana por postear en Instagram, seguida de Kim Kardashian y Cristiano Ronaldo.
En el ranking figura el dinero que pagan las marcas para que los famosos los promocionen. En lo alto de la lista está la actriz y cantante de 24 años, que cobra 550.000 dólares por foto. Le sigue muy de cerca la estrella televisiva, que supera los 100 millones de seguidores y embolsa medio millón de dólares por imagen patrocinada.
Cerca de la esposa del rapero Kanye West, el resto del clan familiar. Kylie y Kendall Jenner y Khloé y Kourtney Kardashian, en ese orden, ocupan los puestos centrales del top 10: entre 350.000 y 220.000 dólares por post.
A las famosas hermanas estadounidenses las separa el futbolista portugués Cristiano Ronaldo, en tercera posición, con ingresos de USD 400.000 por imagen, En tanto, el jugador de la NBA LeBron James cierra la lista con 30,7 millones de followers y más de USD 100.000 por publicación.
El resto del ranking lo completan otras dos modelos: Gigi Hadid y Cara Delevingne.
El dinero que reciben por cada post patrocinado de los famosos que están en el top 10:
1. Selena Gomez – 122 millones de seguidores – USD 550.000 por post
2. Kim Kardashian – 100 millones de seguidores – USD 500. 000 por post
3. Cristiano Ronaldo – 104 millones de seguidores – USD 400.000 por post
4. Kylie Jenner – 95 millones de seguidores – USD 400.000 por post.
5. Kendall Jenner – 81,7 millones de seguidores– USD 370.000 por post
6. Khloe Kardashian – 68 millones de seguidores – USD 250.000 por post
7. Kourtney Kardashian – 57,8 millones de seguidores – USD 250.000 por post
8. Cara Delevingne – 40, 4 millones de seguidores – USD 150.000 por post
9. Gigi Hadid- 34,7 millones de seguidores – USD 120.000 por post
10. Lebron James – 30,7 millones de seguidores– USD 120.000 por post
[ Nota de E.P.: Obviamente las cifras mencionadas son por publicaciones con fotos y contenido elaborados por agencias especializadas según campañas específicas de los clientes. ]
Los 7 hábitos que todo freelancer debe cambiar para mejorar su trabajo
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Cada vez son más los argentinos que deciden abandonar la rutina de la oficina y abocarse al trabajo sin relación de dependencia en busca de mayor libertad y un mejor panorama económico. Sin embargo, adentrarse en ese mundo involucra adaptarse a otra dinámica de trabajo que muchas veces suele devenir en una serie de hábitos que resultan nocivos para el freelancer.
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Por esto, Freelancer.com, la web de trabajo independiente, elaboró una lista con los siete errores más comunes que suelen cometer los trabajadores independientes y que identificarlos y cambiarlos a tiempo pueden significarles un cambio significativo en su negocio.
1. Tomar más trabajos de los que podés manejar.
Este es un error común que cometen muchos freelancers. No te comprometas con muchos proyectos sin analizar si tenés suficiente tiempo para completarlos con la calidad que tu cliente espera. Antes de ofrecerte para un nuevo proyecto, calculá cuánto tiempo y recursos tomará y cómo aceptarlo impactará en tus actuales proyectos.
2. No informar a tus clientes sobre el status de los trabajos
La comunicación es clave en cualquier relación, personal o profesional. Para evitar tener problemas con tu cliente, debes mantener una comunicación abierta. Enviándoles nuevos reportes del proyecto, no solo recibirán actualizaciones de status sino que mostrarás lo
profesional que sos. Hacer esto permite que ambos estén en la misma página.
3. Utilizar expresiones inadecuadas
Aunque tengas una relación de cercanía con tu empleador, siempre mantené la distancia que los separa. Evitá las expresiones de mucha confianza cuando les hables. Sé educado y profesional.
4. No conocer a tus empleadores lo suficiente
¿Mantenés un registro de cada proyecto en el que trabajaste y de los empleadores con los que colaboraste? Conocer a tus empleadores podría reportarte algún beneficio. Podrías utilizarlos como referencias para futuros proyectos, o tal vez ofrecerles una sociedad cuando tu negocio crezca.
5. Enviar propuestas sin personalizar
A los clientes no les gusta recibir propuestas en las que el copiar y pegar sea evidente. Las propuestas sin personalizar hacen creer que no estás interesado en el proyecto. Escribí una propuesta a medida si no querés hacer enojar a los empleadores o ser eliminado de la lista. ¡Mostrá determinación para ganar los proyectos!
6. Posponer constantemente los plazos de entrega
Así como tenés que analizar un proyecto antes de postularte, tenes que analizar cuánto va a tomar antes de comprometerte con un deadline. Si ganás el proyecto y no podes estimar el tiempo correctamente, posponer los deadlines va a causar malas calificaciones y feedback negativo de tus clientes.
7. Cambiar el precio de un proyecto después de obtenerlo
Imaginá que estás en un negocio y encontrás un producto increíble con descuento. Decidís que es una gran compra y lo querés llevar. Pero cuando vas a pagar, el precio volvió a ser el regular. Esto resulta muy desalentador. Esto mismo sucede con los empleadores cuando cambiás tu precio luego de obtener un proyecto. Tip: Los proyectos a veces resultan más complejos de los que pensabas, por eso debes conversar sobre ellos detenidamente antes de aceptarlos.
Objetivos SMART: Cómo Establecer Objetivos en Marketing sin Equivocarse
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La definición de objetivos es un paso muy importante en el diseño de una estrategia de marketing digital. Sin unas metas claras es complicado diseñar acciones acertadas y establecer un plan de análisis.
Uno de los errores más habituales al establecer objetivos es no dar la importancia adecuada a esta fase del trabajo. Muchas personas se apresuran en pasar a la fase de planificación y determinan unos objetivos demasiado vagos. En otras ocasiones es la inexperiencia la que impide saber qué objetivos son los adecuados.
Para evitar estos problemas lo mejor es seguir la metodología de los objetivos SMART, que te permitirá trazar unas metas correctas para cualquier estrategia que te plantees: redes sociales, contenidos, SEM…
¿Qué son los objetivos SMART?
SMART es un acrónimo que surge de unir cinco palabras:
Specific
Measurable
Attainable
Relevant
Time based
Estos son los objetivos SMART
Estas cinco palabras resumen cómo deben ser tus objetivos: específicos, medibles, realistas, relevantes y acotados en el tiempo. Vamos a verlos uno por uno.
Specific – Específicos
Los objetivos SMART te piden en primer lugar que seas concreto y definas claramente qué quieres lograr. Tráfico web, interacción en redes sociales, aumento de ventas, crecimiento del importe de ventas, mejora del posicionamiento orgánico… Un objetivo debe representar una sola área de mejora.
Objetivos Específicos
Measurable – Medibles
El siguiente paso es transformar ese objetivo en cifras. Si ya has hecho el esfuerzo de definir bien tu objetivo y hacerlo específico, seguro que ya tendrás una idea de cómo lo medirías. Por ejemplo, el tráfico web se mide en visitas y la mejora del posicionamiento con el tráfico de buscadores.
Si no sabes cómo medir un objetivo es mejor que te plantees si es correcto. Cuando no puedes medir no sabes si estás progresando.
A veces es difícil determinar una cifra para un objetivo. Si es la primera vez que lo haces, revisa documentación de años anteriores. Por ejemplo, los datos que arroja Google Analytics, las estadísticas de redes sociales o las cifras de ventas.
Objetivos Medibles
Attainable – Realista
No te dejes guiar por una ambición desmedida a la hora de establecer tus objetivos. Si te planteas metas demasiado altas lo único que vas a lograr es frustrarte, y tal vez abandonar por el camino.
El objetivo no debe ser ni demasiado fácil de alcanzar ni imposible.
objetivo posible, realista
Relevant – Relevante
Es fácil perder el foco cuando se están trazando objetivos. Algunas empresas pretenden lograr demasiadas cosas a la vez sin distinguir qué es importante y qué es accesorio.
Si ves que tu lista de objetivos empieza a alargarse, revísalos y pregúntate cuáles de ellos son de verdad importantes para tu marca y cuáles son secundarios.
Objetivo Relevante
Time based – Acotados en el tiempo
La última fase de la metodología SMART te pide que mires en el calendario y establezcas unos plazos para tus objetivos. ¿Vas a perseguirlos a lo largo de un año? ¿Consideras que alguno puede lograrse en seis meses?
Determinar una franja temporal es muy importante porque si no lo haces corres el riesgo de alargarte de forma innecesaria con tu estrategia.
Objetivos Acotados en el Tiempo
Seguro que ya sabes más o menos qué te gustaría conseguir en internet. Ahora la pregunta es: ¿tus objetivos son SMART? ¿Has utilizado esta metodología antes?
El problema de los talles grandes se soluciona con un click
Por Federico Fernández.
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La Nación publica hoy una nota sobre la “odisea” que puede resultar comprar ropa para personas que necesitan talles grandes.
Cuentan el caso de una modelo plus size, Brenda Mato, que en febrero pasado salió a comprar ropa a su shopping habitual y no pudo encontrar ninguna prenda que le quedara bien. El resultado, como protesta, se sacó una foto con lo que pudo conseguir en el shopping ese día. Se sacó una foto con nada.
En la misma nota, MoniqueThiteuxAltschul, directora de la asociación Mujeres en Igualdad (MEI), explica el devastador impacto que tiene la falta de talles para chicos adolescentes:
«Salen a comprar ropa porque tienen una fiesta, por ejemplo, y a muchos les puede ocurrir dos cosas: no consiguen nada que les ‘entre’ y regresan a sus casas deprimidos, discriminados; o se compran un talle que les queda chico y dejan de comer por varios días con la ilusión de adaptar sus cuerpos a la prenda».
Tanto ThiteuxAltschul como Mato militan en favor de una “Ley Nacional de Talles”. Y, por su parte, la diputada Victoria Donda ha presentado un proyecto en el Congreso Nacional para que se apruebe tal iniciativa.
Pero la verdad que todo esto, salvo el Instagram de Brenda, es todo muy siglo XIX.
Parece que las chicas no están informadas que este problema ya ha sido resuelto por la sociedad civil a través de las herramientas de mercado.
Por supuesto me van a decir, “¿pero cómo, si voy al shopping y no hay nada que me entre?”.
Bueno, eso pasa porque la Argentina es un país adonde la “industria nacional” está ultra protegida. Justamente, el mercado, en Argentina, no funciona nada bien.
Dejar pasar
La solución óptima para el problema de la falta de talles es la de abrir la importación y permitir la competencia en el sector textil.
Pensemos por un instante.
Hay muchos motivos por los cuales una marca de ropa produzca sólo un talle, o pocos tales. Puede ser por un tema de escala del negocio hasta por el posicionamiento que le quieren dar a la marca. Sea cual sea, están en todo su derecho de producir cómo y lo qué les de la gana.
Ahora bien, de la misma manera que los productores pueden hacer sus cosas cómo más les guste, nosotros, los consumidores, deberíamos tener la mayor libertad posible de elección.
El gran problema de Argentina es que en el sector textil, como en muchos otros, el productor no está al servicio del consumidor. Hay tantas regulaciones, tantos aranceles, tantas trabas que el productor termina “cazando en el zoológico”. En lugar de obtener ganancias siendo eficiente y dejando contento a su comprador, lo puede hacer cobrando precios exorbitantes y ofreciendo productos medio pelo.
Que la ropa en Argentina sea más cara que en Chile, Estados Unidos o Alemania y que no se puedan conseguir talles variados tienen la misma causa: la falta de competencia.
Pero hay una excelente noticia: el mercado ya solucionó este problema. Sólo basta con recorrer las webs de Macy’so Amazon para inmediatamente darse cuenta de dos cosas. La primera, los precios de casi todo son muchísimo más baratos. La segunda, ambas compañías tienen líneas “Plus Size” (talles grandes) con toda la ropa que se pueda ocurrir. A propósito, también tienen líneas de ropa “petite” para mujeres chiquititas.
A su vez, creo que todos estamos de acuerdo con que el raquitismo de la industria textil argentina no sólo tiene que ver con los talles. La oferta de ropa en el país es más bien escasa. Pocas prendas y mínimas opciones son la norma. En Macy’s la cosa es exactamente al revés. A veces comprar es “difícil” porque hay tantas variantes que lleva un tiempo encontrar algo en medio de tanta abundancia.
Y por si fuera poco, los talles regulares en los Estados Unidos son mucho más grandes que los de Argentina. Por tanto, si sos “L” en Argentina, allá es muy probable que te entre un “M” o incluso un “S”.
Esto se debe a que, por un lado, en los EUA la gente es de una contextura más grande y, por el otro, al “vanitysizing” por el cual muchas marcas etiquetan en un talle más pequeño del que en realidad es.
Es increíble darse cuenta que precios bajos, oferta exorbitante, colecciones plus size y talles que te levantan un poquito la autoestima se deben exclusivamente a empresarios que tratan de servir a sus clientes en un ambiente competitivo.
¿Necesitamos entonces una ley de talles de Victoria Donda? Para nada. No se trata de legislar, sino de comerciar. Dame apertura total de las importaciones y del comercio electrónico. Con eso, la falta de talles grandes se soluciona con un click en Amazon. Dejemos que pasen los bienes y el problema de los talles grandes se arregla inmediatamente.
—Federico Fernández es Senior Fellow del Austrian Economics Center (Viena, Austria). Presidente de la Fundación Internacional Bases (Rosario, Argentina). Premio a la Libertad 2005, otorgado por la Fundación Atlas para una Sociedad Libre.
Para llegar a más usuarios con tus contenidos, debes tener en cuenta algunos detalles que te ayudarán a mejorar la viralidad de tus contenidos. En esta infografía detallamos cinco Trucos para lograrlo.