El valor promedio del m2 en Capital Federal rondó los USD 1500 durante las últimas cuatro décadas (valor que tiene en cuenta la inflación en dólares -estadounidense- de esos últimos 40 años).
Este número (el m2 promedio en toda Capital), está hoy un poco más arriba de los USD 1500 históricos (aproximadamente en USD 2000); pero, ese valor por sí solo NO nos da un panorama suficiente como para entender el precio de una propiedad (o de ¡nuestra! propiedad). Las variables que influyen en el precio de un departamento son varias. Entre otras, podemos destacar:
Altura: Los pisos altos valen más. El último vale aproximadamente 20% más que planta baja o primer piso. Principalmente por la luz, el ruido y el aire. Un noveno piso suele ser mucho mejor que una planta baja: más sol/luz, menos ruido y más aire.
Distancias a plazas, transporte público, comisarías, cárceles, facultades, casas tomadas, villas miseria, museos, etc… Enfrente a una plaza cotiza mucho más, excepto que sea Plaza Miserere o Plaza Constitución (u otras plazas que conlleven una connotación negativa en ruido, tránsito, suciedad, etc.). Cerca de la cárcel de Devoto las casas son más baratas. Los precios de los departamentos del Bajo Flores (cerca de la villa 1-11-14) están a precios del interior del país, aunque estén a unas cuantas estaciones de subte del centro porteño.
Antigüedad: Los «a estrenar» valen entre 20 y 30% más que el promedio. Para Almagro, por ejemplo, entre usd 2.500 y usd 2.800 el m2. Cuando ya no son a estrenar, cuanto más antiguo más barato hasta cierto punto que la curva se invierte y cuanto más antiguo, más caro. Ese punto de inflexión está entre los 80 y los 100 años de antigüedad. Hay departamentos excelentes enfrente a Plaza Miserere/Once (para seguir con el mismo ejemplo) que tienen 100 años, patios internos arbolados, y mucho plus de la Belle Époque..Son éstas las propiedades que mantienen el precio de la zona aún en valores relativamente altos, en una zona que tiene muchas variables en contra.
Tamaño: En los departamentos chicos el metro vale más y en los grandes menos. El precio promedio de todos los estudios públicos representa al 2/3 ambientes (40-70m2). En un departamento de 300m2 el m2 vale menos que en uno de 140m2 (lo mismo al revés). Veamos el siguiente ejemplo real del barrio de Congreso, a Agosto del 2016:
Disposición: Hay tres… frente (da a la calle), contrafrente o lateral/interno. Los laterales/internos valen mucho menos que los frente o contrafrente. Dependiendo la calle sobre la cual esté la propiedad, puede valer más frente o contrafrente. En calles ruidosas, por razones obvias, vale más el contrafrente que el frente. En calles tranquilas y con linda vista, por el contrario, vale más el frente que el contrafrente.
Modalidad: Si es por escalera vale menos el segundo piso que el primero y el tercero que el segundo. Si es dúplex vale más aunque tenga la misma cantidad de m2 que otra unidad no-dúplex. Si es piso completo, vale más. Si es semi-piso, vale más. ¿Más que qué? Recordemos que estamos hablando de diversas variables. A igualdad de condiciones, un departamento de 30 m2 en un piso con seis vecinos, vale menos que un departamento de 30m2 con tan sólo un vecino en el piso (que convertiría a esa pequeña unidad en un excepcional semi-piso -pequeño, pero semi-piso al fin-).
Amenities, bauleras o cocheras del edificio suman al valor de la unidad aunque no estén incluidas (porque esa posibilidad de poder alquiler o comprar una baulera/cochera vale)… o que tenga un lindo patio interno compartido también suma (Ej: «Palacio de los Patos«)
Dependiendo la zona, si es «apto profesional» puede aumentar o disminuir el precio.
m2 exteriores (no cubiertos): Los m2 de terraza, balcón, jardín o patio suman pero a un precio similar al del m2 de terreno (no de departamento) para esa zona (muy aproximadamente hay que calcular la mitad del precio del m2 de depto). 70m2 de departamento («cubiertos») más 70m2 de jardín valen casi lo mismo que una unidad de 105m2 cubiertos.
Cantidad de vecinos. Los edificios tipo «cárcel» (con más de 100 departamentos) valen menos. Los edificios de pocas unidades valen más (por lo de «piso», «semi-piso» que explicamos en «modalidad»).
El precio de las expensas. Hay departamentos en Recoleta con ammenities propios de un hotel 5 estrellas que tienen expensas que superan, por mucho, los $ 20.000 mensuales. Estos departamentos tienen precios de venta y de alquiler muchísimo más baratos que otros iguales con menos expensas. Es la misma lógica que en los countries: Casas, baratas. Gastos de mantenimiento, caros.
Materiales. Esta variable es casi obvia: No es lo mismo un piso flotante que un parquet de roble de Eslavonia. Tener ventanas reforzadas de doble vidrio o paredes de 45cm, suman.
Zona/»Mini-barrio»: El precio promedio del m2 es muy útil para arrancar, pero cada barrio tiene sus zonas… Balvanera no es lo mismo enfrente a la facultad de Ciencias Económicas que en la zona roja de la calle Moreno o Recoleta no es lo mismo sobre Córdoba (enfrente a la facultad antedicha) que sobre Las Heras (enfrente al Village Recoleta).
Los precios de los departamentos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por barrio, a Agosto del 2016 los podés chequear en la siguiente tabla resumen de elaboración propia:
¡Espero que este contenido te haya ayudado!
Si estás decidido a vender tu departamento porteño, llamá a un corredor matriculado: Cualquiera de nosotros llevará a cabo una tasación basada, por lo menos, en dos métodos de valuación más profesionales que el approach simplista que compartí aquí arriba (por comparables y por reposición).
El 80% del comercio mundial está vinculado a producciones de las que son parte varios países; la Argentina, rezagada.
Por Florencia Carbone.
Productos sin nacionalidad o, mejor dicho, productos ciudadanos del mundo. Tiempos en los que el «Made in X país» podría ser reemplazado por el «Made in the world«, como promociona la Organización Mundial del Comercio (OMC). Apenas uno de los tantos efectos de una realidad comercial signada por las cadenas globales de valor (CGV), una forma de organización de la producción en la que primero se fragmenta el proceso para luego unir eslabones dispersos por el planeta.
Marcelo Elizondo, director de la consultora DNI y experto en comercio exterior, dice que según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, las cadenas de valor administradas por las empresas transnacionales -que son las que dominan el comercio- representan el 80% del intercambio mundial anual de bienes y servicios. Ergo: no formar parte de esa movida implica resignar participación en el comercio internacional. Y en el caso de la Argentina, el asunto aparece entre las materias pendientes.
«Según la OMC, poco más del 30% de nuestras exportaciones ingresan en CGV (como algunas de granos, frutas y automotores), mientras que la cifra trepa a 35% en Brasil, casi 40% en Colombia, más de 40% en Perú, casi 45% en Costa Rica, arriba de 45% en México y más del 50% en Chile», detalla.
«La Argentina aún privilegia relaciones comerciales desvinculadas del encadenamiento sistémico y eso conspira contra una mejor inserción internacional», dice Elizondo.
Alejandro Ramos Martínez, especialista en integración y comercio del BID-Intal, explica que «la característica principal de las CGV es la desintegración del proceso de producción en etapas en distintos países. La fabricación del bien recorre distintos países hasta su finalización. Ese despliegue hace que en lugar de que un determinado país concentre varias etapas, se especialice en una o en pocas y produzca mayores volúmenes con menores costos unitarios. El conjunto de la cadena gana en eficiencia siempre que los costos logísticos y transaccionales del proceso no superen las ganancias que se obtienen».
¿Por qué proliferó este sistema? Ramos Martínez destaca dos dinamizadores del comercio mundial en los últimos 20 años: la apertura de China al comercio como parte de su estrategia de aprendizaje tecnológico e industrialización, y el desarrollo de múltiples innovaciones de producto derivadas del avance científico en la electrónica y la información.
Marcela Cristini, economista de FIEL, agrega que entre las transformaciones del comercio que se caracterizaron bajo el rótulo de «globalización», las CGV ocupan un lugar protagónico. «El proceso productivo en módulos que antes se concentraba en cada empresa se distribuyó entre los países que presentaban mejor ventaja para la producción de un insumo o para la provisión de un servicio. Una parte importante del aumento del comercio internacional se debió a la multiplicación de transacciones a medida que los productos semielaborados se van completando hasta llegar al producto final», comenta.
Y Elizondo refuerza la idea con números: si se suman las exportaciones de bienes y servicios de todos los países del mundo, en 1980 la economía mundial exportaba 17% de su producción; en 2008, 27%, y en 2014, 40%. «Esto no hace más que confirmar que el comercio es cada día más un proceso sistémico e integrado y no una sucesión de operaciones aisladas», dice el director de la consultora DNI.
Hay un dato que no resulta menor: más allá de ingresar al sistema, el lugar que ocupa el eslabón en el que se da la inserción es un factor clave.
«La industria electrónica es un caso de CGV en China, que por un tiempo fue víctima de la trampa de la modularidad, es decir, sólo producía insumos para el inicio de la cadena, con menor valor agregado, pero luego capitalizó los conocimientos tecnológicos y ahora participa también del mercado de bienes finales», dice Cristini.
Desde la Fundación ICBC, Paloma Ochoa explica que la literatura sobre CGV se ocupa de las modalidades de upgrading (o cómo escalar posiciones) y que se valoriza fundamentalmente el «upgrading funcional», a través del que una empresa ingresa en actividades más complejas e intensivas en conocimiento y se aleja de aquellas en las que la competitividad depende de los costos.
«En general, estas actividades -las más rentables de la cadena- están vinculadas a la innovación, el diseño y la construcción de marca. Hoy, en la mayor parte de las CGV de las que participa la Argentina se verifica fuerte presencia en los eslabones iniciales, alta concentración en pocos mercados, debilidad y baja participación en las etapas finales de las CGV, poca presencia de grandes firmas de capital local y fuerte transnacionalización», describe.
¿Qué puede hacer el país para mejorar eso? «Si se trata de desarrollar la participación en las cadenas agroalimentarias se podría avanzar en las cadenas vegetales hacia productos más complejos para exportación, más allá de la venta de productos básicos o semielaborados; destinar parte de los granos que hoy se exportan al crecimiento de los complejos de producción cárnica (particularmente aviar y porcina), y trabajar fuertemente en el mejoramiento de la base genética animal y vegetal. En las cadenas cárnicas, mejorar la inserción de los productos argentinos, pasando de la exportación de carnes congeladas o enfriadas a productos diferenciados o con valor agregado. Un punto muy importante es mejorar la situación de las cadenas nacionales que proveen insumos, bienes y servicios. Insertarse en las actividades de distribución y logística que permiten captar mejor las necesidades de los consumidores y generar intangibles que aumentan la rentabilidad y diferencian productos. Y otra cuestión clave es el grado de articulación que las cadenas de valor nacionales desarrollan con las de otros países, particularmente con los que tenemos algún proceso de integración», responde Ochoa.
Transformación
Sin una transformación productiva competitiva y una consolidación de los encadenamientos regionales existentes, la Argentina no podrá lograr una inserción sustentable en la economía global, según la opinión de Nahuel Oddone, doctor en Estudios Internacionales. «Se trata de propiciar la diversificación productiva y ampliar la participación en aquella parte de la estructura de producción con mayor intensidad en conocimientos o cuya tasa de crecimiento de la demanda es más elevada. La transformación productiva competitiva contribuye a un cambio estructural de la economía. El desafío para la Argentina es lograr una mayor participación (o posiciones) en cadenas globales, sobre todo, en segmentos de alto valor agregado para lo cual son fundamentales las políticas de ciencia, tecnología e innovación, cuyo propósito es incrementar las capacidades nacionales para utilizar, absorber, modificar y producir conocimientos científicos y tecnológicos. Y, por supuesto, las políticas de educación y de construcción de habilidades, con el objetivo de formar recursos humanos calificados», amplía.
Como coordinador de Cadenas de Valor de la sede subregional de Cepal en México, Oddone publicó un artículo en el que analiza la nueva etapa de la política comercial y las cadenas de valor en la Argentina. Allí sostiene que «es urgente que las estructuras productivas y exportadoras de América latina en general se orienten hacia los sectores más dinámicos, de mayor productividad o de alto contenido tecnológico», porque eso permitirá lograr mayor competitividad y participar «latinoamericanamente» de cadenas.
Cita el caso del emprendimiento conjunto del avión carguero KC-390 entre dos empresas del Mercosur: la brasileña Embraer y la argentina Fábrica de Aviones Brigadier San Martín. «La calificación de Fadea como proveedor de Embraer abre nuevas posibilidades de inserción en las cadenas de los otros socios de Embraer, con un seguro impacto sobre futuros desarrollos tecnológicos», explica.
El especialista en comercio internacional Félix Peña destaca que para el desarrollo de estrategias empresarias de inserción en cadenas regionales de valor es fundamental la previsibilidad en las reglas de juego. «Desde ya que no es el único factor, pero es muy importante, especialmente para las pymes. De allí que es muy conveniente vincular una estrategia de promoción de encadenamientos productivos con el desarrollo de distintas modalidades de acuerdos sectoriales en el Mercosur y con la Alianza del Pacífico (que integran Chile, Colombia, Perú y México). Junto con lo que se haga en materia de conectividad física y facilitación del comercio, esto es clave para la estrategia de convergencia en la diversidad», dice Peña.
«La globalización de la producción eliminó la sustitución de importaciones como un instrumento viable. Participar en las cadenas globales no es una oportunidad más, sino un nuevo modo de organización del comercio internacional del que no podemos excluirnos sin costos», enfatiza Cristini.
No se trata de realidad virtual ni aumentada. Las CGV forman parte de la realidad actual en su estado más puro, y como alguna vez explicó Osvaldo Rosales, ex director de Comercio Internacional de Cepal, los plazos hoy se acortan de modo dramático: gracias a la industrialización, en 70 años (entre 1830 y 1900) Inglaterra multiplicó por cuatro su producto. China logró multiplicarlo por 10 en 26 años.
¿Puede un país como la Argentina detenerse a analizar ideológicamente los cambios o debe sumarse a la tendencia del 80% para sumergirse con éxito en el comercio internacional? El tiempo se encargará de develar cuál de las opciones es la mejor.
La discusión en torno a la reducción de subsidios a los precios de los servicios públicos de provisión de energía eléctrica y gas que pagan los consumidores argentinos, su judicialización y, en paralelo, las acciones legales contra protagonistas de la administración kirchnerista por actos de supuesto enriquecimiento ilícito, han puesto de manifiesto la fuerte correlación entre populismo, corrupción y descalabro energético y macroeconómico que ha caracterizado al período 2003-2015.
Repasemos. El populismo económico pone énfasis en la “distribución” de fondos hacia una mayoría de votantes. Pero distribución mal hecha y en contra del progreso nos ha llevado a duplicar el porcentaje de pobres, más o menos cada 15 años.
Exacerbando esa tradición populista, y aprovechando la herencia y el contexto internacional, el populismo kirchnerista decidió subsidiar fuertemente el consumo, manteniendo precios artificiales para un conjunto de bienes y servicios.
En principio, se pretendió que esos precios artificiales se construyeran con subsidios de los productores a los consumidores. Mecanismo que se vio claro en el caso de los alimentos, con prohibiciones de exportar, cuotas, impuestos a la exportación, y lo mismo en el caso del petróleo y el gas. Pero la “falla” de este mecanismo surgió ante la capacidad de los productores de eludir esta carga.
En el caso de los alimentos, sustituyendo producción de carne, o trigo, por la producción de soja (con impuestos altos, pero sin restricciones a la exportación, en un contexto de elevados precios internacionales y tipo de cambio alto). En el petróleo y el gas, con el freno a la inversión en exploración y producción local, por parte de los productores globales.
En el caso de la energía, un esquema de precios artificialmente bajos, en un contexto de desaliento de la oferta, generó despilfarro en la demanda y la necesidad de importar el faltante de oferta. Allí apareció el “negocio”.
Ya que había que importar petróleo y gas, por qué no hacer lo mismo que con la obra pública. Importaciones manejadas desde el Estado, acuerdos con el hermano bolivariano, para “trueque” de petróleo por productos locales, con sobreprecios, comisiones, triangulaciones, etc. Y en el gas, con contratos poco transparentes. (El presunto intento de sumar en el negocio del “trueque” a Irán, cambiando petróleo, por impunidad o material nuclear triangulado, es algo que tendrá que investigar la justicia, en serio).
Pero la brecha entre costos de producción y precios subsidiados fue creciendo de la mano del incremento del precio de la energía en el mundo, y de la mano del aumento de los costos internos (la fiesta de la típica asociación entre empresarios y sindicalistas, cuando paga un tercero) y entonces también crecieron los subsidios en pesos pagados por el presupuesto nacional, para cubrir dicha brecha. Subsidios que pasaron del 0,5% del PBI en el 2005/6 al 5% del PBI en el 2014/15.
Pero esta historia populista estaría incompleta, sin sumar la estatización parcial de YPF, a manos de un grupo “experto en regulaciones locales” del que ahora nadie habla, quién para pagar su parte, en complicidad con las autoridades argentinas, vació a YPF, distribuyendo dividendos.
Pero la ambición K., como ahora empieza a trascender en las obscenas escenas televisivas que se difundieron estos meses, no tenía límite. Y surgió entonces el proyecto Vaca Muerta. Lo que llevó a la estatización completa de YPF y también a poco transparentes acuerdos con inversores extranjeros.
Pero el paradójico giro de la historia “nos salvó”.
Las “Vaca Muerta” de Estados Unidos y la guerra dentro del mundo árabe, desplomaron los precios del petróleo y postergaron las fantasías locales en torno al boom de la producción no convencional de petróleo y gas.
Imaginemos, sólo por un momento, qué hubiera pasado con el populismo vernáculo si, en lugar de entrar en bancarrota por falta de dólares, hubiera tenido la “lluvia de inversiones petroleras” que calculaban muchos economistas locales.
Sin los dólares de Vaca Muerta, y sin haber salido del default, la alternativa para “durar” fueron el cepo, el swap chino, el compañero Puttin, y la maquinita del Banco Central.
La pintura ahora está completa.
Subsidios para alentar la demanda y desaliento de la oferta, llevaron al descalabro fiscal y de las cuentas externas. La “solución importadora” se sumó a la corrupción por la obra pública, en este caso con socios extranjeros. Y el “número del billete de lotería de Vaca Muerta” que iba a proveer los dólares necesarios para continuar la fiesta populista de “Cristina eterna”, afortunadamente no salió. Precios artificiales, déficit fiscal, déficit comercial, cepo, inflación, estancamiento.
Revertir el estancamiento, implica un giro de 180 grados en la política económica arriba definida. No hay medias tintas en eso. Siempre protegiendo, inteligentemente, a los sectores más vulnerables.
El gradualismo puede ser instrumental, pero no conceptual. El discurso oportunista e hipócrita de algunos políticos esconde la trampa de evitar el cambio y alentar el fracaso.
El proyecto de una Argentina democrática, moderna, progresista en serio, no populista, con igualdad de oportunidades y en dónde la “movilidad social ascendente” sea para muchos y no para ladrones amigos del poder es un proyecto colectivo.
Sólo será posible si los liderazgos políticos y empresarios y la justicia cumplen adecuadamente su papel, en el cambio que se requiere.
Este “retroceso parcial” en el tema tarifario, tiene que servir para tomar impulso e insistir, como corresponde, en abandonar definitivamente el populismo decadente.
La presente lista de centros financieros offshore incluye tanto los países considerados oficialmente paraísos fiscales por la OCDE, así como todas aquellas jurisdicciones o territorios que ofrezcan incentivos fiscales de naturaleza similar. También se recogen los estados que por las características de su sistema legal o bancario están directamente relacionados con los negocios offshore.
Lista de jurisdicciones offshore
Alderney
Guatemala
Nigeria
Andorra
Guernsey
Niué
Anguilla
Hong Kong
Norfolk
Anjouán
Hungría
Nueva Zelanda
Antigua y Barbuda
Irlanda
Omán
Antillas Holandesas
Islandia
Países Bajos
Aruba
Israel
Panamá
Australia
Jamaica
Puerto Rico
Austria
Japón
Reino Unido
Bahamas
Jersey
Rep. de Chipre del Norte
Bahréin
Jordania
República Dominicana
Barbados
Labuán
Saint Kitts
Belize
Letonia
Samoa
Bermudas
Líbano
San Marino
Botswana
Liberia
St. Vincent y Granadinas
Brunei
Liechtenstein
Santa Lucía
Caimán, Islas
Luxemburgo
Sark
Campione
Macao
Seychelles
Canadá
Macedonia
Singapur
Chipre
Madeira
Somalia
Cook, Islas
Maldivas, Islas
Suecia
Costa Rica
Malta
Suiza
Dinamarca
Man, Isla de
Tanger
Dominica
Marshall, Islas
Trinidad y Tobago
Emiratos Arabes Unidos
Mauricio
Turks y Caicos, Islas
Estados Unidos
Mónaco
Uruguay
Filipinas
Montenegro
Vanuatu
Ghana
Montserrat
Vírgenes Británicas, Islas
Gibraltar
Naurú
Vírgenes USA, Islas
Granada
Nevis
Yibuti
La lista de centros financieros offshore es muy amplia y se extiende a lo largo y ancho de la geografía mundial, aunque el nivel de implicación legal y fiscal no es el mismo en todos los casos.
Las acciones al portador o bearer shares son un tipo de títulos libremente transferibles, cuya sola posesión acredita la participación en una sociedad.
En las acciones nominativas o convencionales, figura el nombre de su propietario, el cual también será inscrito en el registro de socios de la compañía. Si se desea realizar un cambio en el accionariado, será necesario endosar la acción y realizar un cambio en el registro. Normalmente, para dar validez a la transacción será necesario realizar un trámite legal.
Por el contrario, en las acciones al portador o bearer shares no figura ningún nombre, sino que se reconoce como propietaria a cualquier persona que las tenga en su poder. En caso de querer transferir estas acciones a un tercero, basta con entregarle los títulos. No se realizan trámites ni cambios en el registro de la empresa, en el que únicamente figurará la cantidad de acciones al portador que se emitió al crear la sociedad y sus numeraciones, pero sin hacer ninguna referencia a sus propietarios.
Se podría comparar con el funcionamiento de un cheque al portador, con el que cualquier persona que lo presente, podrá cobrar la cantidad que figura en él.
Ventajas de las bearer shares
Simplicidad y rapidez de transmisión. Resulta extremadamente sencillo transmitir una sociedad constituida con acciones al portador. Basta con entregar los títulos al comprador y en ese mismo momento se produce el cambio de propiedad, sin más trámites.
Ahorro de costes. No es necesaria ninguna gestión legal por el cambio de titularidad de las acciones. No hace falta acudir a ningún notario o registro. Igualmente permiten evitar el impuesto sobre transmisiones. Al no documentarse la transferencia de los títulos, no se produce ninguna evidencia de su transmisión y por tanto no hay hecho imponible que se pueda gravar con impuestos.
Privacidad. Los propietarios de la sociedad pueden permanecer en total anonimato, ya que no figurarán en ningún registro de accionistas. Un cambio en el accionariado pasa a ser un acto completamente confidencial.
Principales utilidades
Las bearer shares han sido tradicionalmente usadas para administrar bienes muebles (especialmente barcos y aviones) o propiedad inmobiliaria. El mecanismo es sencillo. Se crea una sociedad offshore y se registra a su nombre la embarcación, el inmueble, etc. Si se quiere vender de nuevo, basta entregarle al comprador las acciones al portador, cambiando con ello de propiedad la compañía y con ella el bien registrado a su nombre. Es una transferencia inmediata y, lo mejor, sin costes de registros, notarios o impuestos.
Otra utilidad muy común ha sido su empleo para administrar empresas familiares. Si una sociedad familiar está constituida con bearer shares, a la muerte del propietario no es necesario parar la actividad en espera de un juicio sucesorio, que determine quien es el propietario legítimo. Los descendientes del fallecido, no tienen más que presentar los títulos y automáticamente son reconocidos como nuevos propietarios. Este sistema por supuesto también funciona en el caso de otros bienes, ya sean muebles o inmuebles.
Desventajas de las acciones al portador.
Limitaciones y legislación obstructiva. Las medidas contra el blanqueo de capitales y el fraude fiscal que están adoptando organizaciones como la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), han estigmatizado y cuestionado de manera importante a las bearer shares. La presión ejercida sobre los gobiernos de los paraísos fiscales han logrado que muchas jurisdicciones offshore se hayan visto obligadas a limitar su uso. Normalmente, estas limitaciones consisten en la inmovilización de los títulos. Es decir, las acciones al portador deben quedar en depósito y custodia de un banco, una entidad fiduciaria o del agente residente (registered agent) de la sociedad. El objetivo de esta medida es que quede registrado cualquier cambio en la titularidad de la misma y que se pueda conocer en cada momento quien ostenta su propiedad legal.
Con este tipo de limitaciones, no sólo se pierde toda la esencia y flexibilidad de las acciones al portador, sino que hacen muy complicada su transmisión, al no estar directamente en manos de su propietario legítimo.
Este tipo de limitaciones las han impuesto ya la mayoría de los paraísos fiscales, siendo en la actualidad las únicas jurisdicciones offshore que todavía ofrecen “verdaderas” bearer shares Antigua, las Islas Marshall, Panamá y Seychelles.
Desconfianza de los bancos. Al igual que ocurre con los gobiernos de los paraísos fiscales, también los bancos han recibido importantes presiones para colaborar en la lucha contra el blanqueo de capitales. En este caso es el GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional), en inglés FATF, el que ha instado a los bancos a ejercer un mayor control sobre el origen de sus depósitos. La amenaza de ser incluidos en la temida lista negra del GAFI y ser marginados del sistema bancario, ha provocado que todos los bancos medianamente serios, apliquen ahora políticas de KYC o “know your customer” (conoce a tu cliente). Esto implica que el banco exigirá conocer la identidad de la persona que es la propietaria real de la empresa y cual es el origen de los fondos que va a depositar. En este sentido, las entidades bancarias son enormemente reticentes a aceptar como clientes a compañías cuyo capital está suscrito en acciones al portador, ya que al perder el control sobre la identidad de los propietarios de la sociedad, la cuenta bancaria pasaría a ser prácticamente anónima. Por este motivo, una parte importante de los bancos directamente rechaza trabajar con sociedades que utilicen bearer shares. Los que sí las aceptan, normalmente obligarán al cliente a depositarlas en el propio banco (contra la emisión de un recibo), para que no puedan ser transferidas sin su conocimiento.
Debido a los inconvenientes mencionados, las acciones al portador han perdido bastante popularidad. Actualmente se suele recurrir a una fórmula alternativa que consiste en utilizar los servicios de directores y accionistas fiduciarios (nominees). Estos figurarán en los papeles de la empresa, en lugar de su propietario real, el cual tendrá reconocidos sus derechos sobre la misma, mediante un contrato privado llamado Declaration of Trust. De este modo se evita la utilización de las bearer shares y se obtiene un nivel de confidencialidad similar, aunque sin la descrita flexibilidad de transmisión.
Un informe reveló la disparidad que existe en los valores de las regiones de nuestro país. Los usados en la Capital son los más elevados, le sigue el conurbano, y, el interior, el más barato.
Por José Luis Cieri.
Nuestro amplio territorio dificulta establecer un precio uniforme en la valuación de las propiedades usadas. Las grandes ciudades, las periféricas, las cercanas a áreas productivas, entre otros aspectos, son vitales para precisar las cifras de los departamentos y casas. La consultora Serinco realizó un relevamiento federal que separó a las unidades de dos ambientes sin amenities ni cocheras (ver infografía) con superficies que oscilan entre los 40 y 60 m2 entre la Capital, el Gran Buenos Aires (GBA) y el interior.
El mercado se mantiene expectante con precios estables. «Lógicamente ante un escenario con inflación siempre hay movimiento en los números. Hacer un edificio tiene un costo que es impactado por los aumentos de materiales y mano de obra. Eso sumado a la escasez de tierra en Buenos Aires. Los barrios más demandos por inversores son los que se consideran como ladrillo de oro: Palermo, Belgrano, Núñez, Recoleta y Puerto Madero. Estos sectores tienen gran parte del segmento ABC 1», detalló Lucas Desalvo, supervisor de negocios corporativos de Serinco
Sobre cuales son los barrios que pueden obtener mayores aumentos de los valores de las unidades usadas, detalló, que la zona sur de la ciudad presenta gran potencial.
Anterior a la liberación del cepo era una situación común que en las negociaciones, el comprador con dólares en la mano, lograba rebajar entre un 10 y hasta un 20% el precio de la unidad ante el vendedor. «No había reglas claras y ante la inestabilidad del tipo de cambio los propietarios que tenían necesidad de vender accedieron a rebajas. Hoy el panorama es distinto. Si bien hay valores que se encuentran altos, la realidad es que hay cierta estabilidad cambiaria, por lo cual los propietarios prefieren esperar antes de rebajar», amplió.
A su vez hay otra realidad que se basa en la integración de costos para levantar un edificio nuevo. «Si lo tomamos unitariamente en un barrio como Belgrano, se tiene u$s 900/m2 de incidencia del terreno y u$s 1100/m2 de costo de obra, por lo cual sin contar impuestos y beneficios, hay monto inicial de u$s 2000/m2. Esos números marcan una base y se repiten en la ciudad y el GBA, como una especie de valor commodity, a similar mercado y calidad edilicia, similar valor», comentó Desalvo.
En el GBA los sectores más cotizados están en Vicente López, San Isidro, Lomas de Zamora y Avellaneda. «A nuestro entender, Vicente López y Avellaneda son los sectores más cercanos y ligados con la Capital, y eso es un atractivo único. Por ejemplo, Vicente López absorbe valores similares a los de Núñez, siendo un partido que ofrece espacios verdes, vida al río y accesibilidad e infraestructura comercial. Luego San Isidro y Lomas de Zamora, son dos lugares históricamente marcados por las clases media y alta, donde los precios se defienden a lo largo del tiempo».
En el interior, el informe reveló que Comodoro Rivadavia es el punto más caro. Allí, los valores suben porque la ciudad chubutense es una plaza destinada a la actividad petrolera. Los sueldos y calidad de vida son elevados, y desde ese punto se enmarca como un mercado de cifras altas, respondiendo a la actividad principal de esta región patagónica
Opiniones
Para Juan José Cruces, economista y director del Centro de Investigación en Finanzas, de la Universidad Torcuato Di Tella, el momento actual, y posicionándose en la parte del inversor, ofrece una excelente oportunidad para vender su departamento.
«Es casi imposible pronosticar la evolución futura de los precios de los departamentos. Es más fácil determinar si hoy están caros o baratos, y tomar una decisión. Medidos en dólares ajustados por la inflación de Estados Unidos, los valores hoy son el doble que en 2001. Los inmuebles también han subido mucho más que los salarios. En el promedio 1976-2001, un departamento de 60 m2 a estrenar costaba 45 meses de sueldo de un joven profesional. Desde 2003 cuesta 74 meses.»
«Las principales empresas del mundo, las que tienen el mejor management, las mejores patentes, canales de distribución y financiamiento, valen 22 años de utilidades netas. Mientras tanto los departamentos en Buenos Aires valen 36 años de alquileres netos según Reporte Inmobiliario. Nuestros departamentos ya no están baratos comparados con otros países de la región. Aprovechando la mayor demanda por el blanqueo y los créditos hipotecarios con subsidio estatal, creo que es un excelente momento para vender y colocarse en bonos gubernamentales argentinos que rinden más», amplió Cruces.
Finalmente, José Rozados, del portal Reporte Inmobiliario, precisó, que, «en base a los relevamientos de valores de departamentos usados estándar sin amenities que venimos haciendo de manera trimestral desde hace 13 años, la Capital es actualmente la que cuenta con la cotización más alta por m2 con 1946 dólares por m2, muy cerca de ese valor se ubica en promedio el valor de las 13 localidades del primer cordón del GBA que componen nuestro análisis y que alcanzan en conjunto un valor promedio de m2 de U$S 1942, aunque con una dispersión más alta ya que el las localidades del sur el valor promedio es por m2 es de 1725 y en la zona oeste de 1765 dólares».
En el interior del país la situación es similar existen valores medios de entre 1000 y 1100 dólares por m2 en ciudades como San Salvador de Jujuy y San Fernando del Valle de Catamarca, superando los 1850 dólares por m2 de cotización promedio en ciudades como Neuquén y Bariloche. El promedio de valor de las 24 localidades del interior del país en su conjunto relevadas alcanza los U$S 1330 por unidad de superficie siempre considerando departamentos estándar de dos y tres ambientes usados zonas céntricas de cada localidad», concluyó Rozados.
Los cambios culturales de los últimos años delinearon un escenario donde el uso de la tecnología, los tipos de crianza, el tiempo libre y la comida son motivos de cortocircuito.
Por Sebastián Ríos.
El tercero en discordia: el teléfono celular.
«¿Estás cenando conmigo o con tu teléfono?», o el clásico: «¡La vamos cortando con el celular!». Fernanda Schnorr recuerda haber dicho más de una vez estas frases que se han convertido en un lugar común en la vida de las parejas atravesadas por la ubicua tecnología: «Luciano, mi marido, tiene dos celulares: el del trabajo y el personal. Cuando está fuera del trabajo tiene que mirar el celular laboral, pero además usa el teléfono personal para todo, incluido Facebook y WhatsApp -cuenta esta abogada de 36 años-. Si bien tratamos de no usar celular cuando comemos en familia o cuando estamos con amigos, es inevitable que en algún momento mire el teléfono y aparezca el reclamo: «¿No habíamos quedado en que en la mesa no chequeábamos WhatsApp? »».
La mirada perdida en el celular (y en las pantallas en general) se ha convertido en uno de los nuevos y frecuentes motivos de discordia en las parejas que en esta segunda década del siglo XXI se enfrentan a desafíos completamente distintos a los que debieron afrontar sus padres. La intrusión de la tecnología es sólo uno. La consolidada presencia de la mujer en el mundo laboral, y el nuevo papel de los padres en la crianza provocó nuevas competencias dentro de la pareja. Al mismo tiempo, las nuevas configuraciones familiares -familias ensambladas, matrimonio igualitario- también suponen desafíos nuevos, y, como es de esperar, otros motivos de cortocicuito que hace 30 años eran impensados.
«A lo largo de la historia, las parejas prosperaron, o no, inmersas en los mandatos de la cultura de cada época -señala el médico psiquiatra y psicoanalista Pedro Horvat-. En nuestros días, existe una clara conciencia de la importancia del desarrollo de la vida afectiva, la comunicación y la sexualidad, ítems que representan aspiraciones ideales de toda pareja. Sin embargo, la inmediatez, la necesidad de soluciones rápidas y cierta tendencia al individualismo y al hedonismo conspiran contra estos logros».
Miguel Espeche, psicólogo especialista en vínculos, advierte la presencia de ciertos factores comunes en las parejas actuales: «Actualmente ha mermado la tolerancia a la frustración entre los padres y hay una pedagogía de la polémica como método de abordaje de los temas, lo que pone en pie de guerra a los miembros de la pareja hasta en temas irrisorios. Existen casos en los que se discute… ¡hasta estando de acuerdo! También la confusión acerca de los significados de la palabra «igualdad» genera problemas. Por eso, es más funcional la palabra equidad, que no obliga a una simetría, sino a una manera de hacer las cosas justa y eficaz para ambos miembros de la pareja».
Pero, ¿cuáles son hoy los diez nuevos motivos de conflicto en la pareja? A continuación, una lista que surge del consenso de distintos especialistas consultados por Sábado.
TecnologÍa
Celulares on, parejas off
«Que mis hijas usen el celular cuando comemos me pone furiosa y por eso a veces acepto que coman en sus habitaciones, pero lo que no tolero es cuando mi marido les dice apaguen eso ¡y él usa el de él!», afirma Cinthia Peláez, de 42 años, para quien el omnipresente teléfono celular se ha convertido en un tercero en discordia. Incluso sospecha que a veces el celular es sólo una excusa: «Cuando viene mi mamá a comer, mi marido no se siente a gusto y aprovecha el celular para autoexcluirse y cada tanto aportar un monosílabo. Es complicado porque me quejo, siempre hay un mensaje al cual tiene que responder con urgencia».
El psicoterapeuta Pedro Horvat advierte: «Aplicaciones como Facebook, Instagram o Twitter generan un tipo de actividad que resulta adictiva; a su vez, los grupos de WhatsApp atrapan con sus cataratas de mensajes que demandan atención y respuesta. Frente a estas situaciones, la pareja es un tercero excluido forzado a preguntarse cuándo fue que conversar juntos dejó de ser lo más importante, generándose un sentimiento de desinterés y aislamiento».
Sexo
Distintas formas de ir a la cama
Como muestra Tinder -en el país hay más de 2,5 millones de matches por mes-, hoy a nadie le duele la cabeza. Pero que haya ganas no significa que haya conflictos en torno del sexo, donde los tiempos y las formas de unos no siempre son los del otro. «Un clásico de las discusiones es la frecuencia de las relaciones -dice Ezequiel Cenog, de 41 años-. Para mí son pocas, para ella pido mucho. Para mí sobran las oportunidades, para ella, faltan. A los varones nos alcanza con que estén todos durmiendo y con cerrar la puerta. A ellas, no; necesitan otro ámbito, una preparación especial, un cortejo determinado…»
«Pasado cierto tiempo de la pareja es habitual que el encuentro sexual pierda ese pulso más espontáneo del inicio y los ritmos del deseo no estén tan sincronizados como antes», advierte Miguel Espeche, que recomienda «ser previsor y sintonizar la planificación con el disfrute, saliendo de ese mito que dice que en el sexo todo debe dejarse librado a la espontaneidad, y tener en cuenta la manera de ser de cada uno, y no regirse por pautas generales, generalmente falsas y basadas en parámetros dictados por la pornografía».
Economía
Tu sueldo, el mío y las cuentas
Perimida está la tradicional división entre hombre proveedor y mujer a cargo del hogar y los niños. Con ambos integrantes de la pareja inmersos en el mundo laboral, la organización de las cuentas y los gastos compartidos causa más de un dolor de cabeza. «Existen distintas opiniones, siendo las más populares las de aportar 50/50 o la del proporcional a lo que gana cada uno -dice Nicolás Litvinoff, director de Estudinero.net-. La primera funciona si ambos perciben aproximadamente lo mismo, pero cuando uno gana menos que el otro puede sentir injusto tener que aportar lo mismo. En ese caso, la segunda opción se presenta como más equitativa. El esquema de las 3 cuentas (cada uno ahorra por su lado y hay una tercera cuenta para los gastos de la casa) no resuelve el problema porque el conflicto sobre el porcentaje a aportar en la cuenta en común persiste.»
«Si uno de los dos siente como injusto tener que aportar más que el otro porque gana más dinero, podría cometer infidelidades económicas que tienen que ver con esconder parte de sus ingresos o gastos. Esas infidelidades son mucho más comunes de lo que se piensa», agrega.
Alimentación
La comida, un lugar de batalla
«Veganos que se niegan a tener relaciones sexuales con personas que consuman carne.» Así describieron los investigadores de la Universidad de Canterbury a los vegasexuales, individuos que -según el mismo trabajo científico- son cada vez más numerosos. Pero para las parejas ya consolidadas, que uno de sus integrantes adopte una alimentación restrictiva en algún punto puede convertirse en algo más que la excusa para no tener sexo.
«Muchas personas hoy se alimentan siguiendo criterios u objetivos que no siempre se comparten o respetan -dice Pedro Horvat-. No sólo no es fácil organizar la vida doméstica con criterios de alimentación muy distintos, sino que, además, se agrega el trasfondo emocional que suele acompañar este tipo de regímenes. Para muchas personas, estos criterios de nutrición cuidadosa son parte de una filosofía general de vida con lo que se enriquecen. Pero para otros no son más que un sistema de permisos y prohibiciones con algo de arbitrariedad, dogmatismo casi religioso y mucho de fantasía. Cuanto más rígido sea el método, mayor será la dificultad para integrarlo en la convivencia.»
Los ex
El pasado acecha en Facebook
«Las distancias de tiempo y espacio en las redes se trastocaron. Historias y personajes del pasado pueden irrumpir hoy con mucha más facilidad, y eso potencia los celos dentro de las parejas.» La introducción de este apartado, a cargo de Susana Mauer, hace referencia a ese aciago momento en el que él o ella descubren que ese «like» que rápidamente aparece en la nueva foto de perfil de su media naranja proviene de una media naranja de antaño. Puede ser Facebook, pero también Twitter, Instagram o cualquier otra red social en la que el pasado llama a la puerta para generar una discusión capaz de sobrevivir incluso a la pareja.
«Muchas veces un mismo mensaje puede ser interpretado en varios sentidos -trata de calmar las aguas Pedro Horvat-. A esto se agrega la ambigüedad del lenguaje no escrito de las redes sociales, que hace que un simple «me gusta» pueda ser tomado como una cortesía o como un gesto de seducción. Como se ve, se trata de un terreno resbaladizo en el que el malentendido acecha permanentemente. Una verdadera pesadilla para los celosos.»
Tareas del hogar
Tareas no tan compartidas
El ya consolidado ingreso de la mujer en el mundo laboral obligó a repartir la responsabilidad de las tareas hogareñas. A veces hay roles fijos -«yo tiendo la ropa, vos planchás»-, otras veces no tanto, pero cuando el tiempo es escaso y las obligaciones se multiplican, las discusiones están a la orden del día. «Uno de los principales disparadores de mis discusiones de pareja suele ser el reparto de las tareas de la casa», afirma Lucas Blanco, de 40 años: «Basta con que me pida que haga algo que ella suele hacer y que yo le diga que no puedo… Ahí nomás llega el conocido «claro, porque yo no hago nada, ¿no?» O «quién te creés que se ocupa de…», y empieza el listado de ocupaciones de cada uno».
«La vida familiar, los compromisos laborales y algún resto que queda para ocuparse de uno mismo resultan excesivos cuando no hay en la vida de pareja una distribución equilibrada de las responsabilidades del hogar», advierte la psicoanalista Susana Mauer. Ningún esquema de organización de las tareas hogareñas ofrece garantías de éxito, pero sí está demostrado que una buena cuota de flexibilidad ayuda, ¡y mucho!
Ocio
Viudas y viudos del running
«Amo el golf, un deporte que descubrí de grande, pero que decidí abandonar rápidamente. Era el golf o mi familia, me sugirió mi mujer cuando me preguntó si se anotaba en el grupo de las viudas del golf del barrio», cuenta Marcelo Terrada, de 59 años. En esa disyuntiva se encuentra hoy Ramiro Barreda, de 45, que entrena diariamente para participar de un triatlón: «Creo que es mi última competencia. No creo que mi mujer aguante mi ritmo de entrenamiento y todo el tiempo que me tiene fuera de casa muchos más…»
La falta de tiempo de ocio en pareja. Ese es, en definitiva, el resultado de la pasión que hoy muchas personas ponen en la práctica de actividades deportivas que no son compartidas con la respectiva media naranja, como el golf, el running o el tenis, entre otros. Claro que, agrega Pedro Horvat, «el deporte se suma a una larga lista de actividades -el estudio, los amigos, los cuidados estéticos, la familia propia, el gimnasio, la terapia, etcétera,- que se llevan una buena parte del tiempo de una generación que creció en el hábito de no posponer necesidades personales».
Consumo
La maldición de las cuotas
«La gran discusión ocurre cuando llega la tarjeta de crédito y se despliegan mis cuotas por la pantalla», dice Elena Fernández, de 45 años. «Si bien ahí aparecen las compras del súper y de muchos ítems familiares, luego, ¡ups!, aparece mi ropita, zapatitos, carteritas, peluquería, detalles decorativos para la casa (que según mi marido no son necesarios) y todo en cuotas. ¡O sea que figuran eternamente!»
Pueden ser «carteritas», pero también «vinitos», «palitos de golf» o «el viajecito a ver a los Pumas», ya que hace rato que los varones sumaron a las filas del integrante de la pareja que esconde los cupones de pago.
Como sea, advierte Pedro Horvat, «la asimetría en este punto genera fuertes enojos y frustraciones. Hay que recordar que las parejas vienen de familias con culturas muy diferentes entre sí, en las cuales conceptos como lo necesario o lo superfluo se definen de modo muy distinto. Cada uno trae al vínculo su propia historia de ideales y expectativas familiares, y según ellos organizará prioridades de consumo. Las relaciones más sanas son siempre las más plásticas en estas cuestiones».
Familias ensambladas
¿No se puede ocupar tu ex?
Los planes del fin de semana incluían salida en pareja al cine con cena y ammenities incluidos. «Mi hijo aceptó mi propuesta de ir a dormir a la casa de un amigo; el hijo de mi pareja no, no hubo caso, quería quedarse a jugar a la Play, así que nos quedamos nosotros también», mastica entre dientes Laura Rivas, de 39 años, que reconoce que en algún momento de la noche se escuchó decir: «¿No se puede ocupar tu ex de su hijo aunque sea un sábado?»
«Cuando se forma una nueva familia, cada uno sabe que los hijos con los que llega son uno de los puntos más delicados a cuidar para una convivencia saludable. Pero cuando alguno pierde el equilibrio aparece en escena un tercer personaje, el ex o la ex, como aquel hacia quien podría derivarse la discusión -afirma Susana Mauer-. En las nuevas configuraciones familiares en las cuales los hijos vienen de una pareja anterior se escenifican conflictos que expresan los hijos, pero que despiertan desacuerdos dentro de la nueva pareja respecto de cómo son manejados. Estas discrepancias suelen ser motivo de tensión dentro de la nueva pareja en un terreno muy delicado.»
Hijos
El problema de (poner) los límites
Así como el mundo laboral dejó de ser territorio exclusivo de los varones, la crianza ya no es patrimonio de las mujeres. Y en ese ayudar a crecer a los hijos, las discusiones en torno de los límites son un número fijo. «Es habitual que uno de los padres ponga límites y el otro se dedique a diluir esos límites con la palabra pobrecito», dice Miguel Espeche, que sostiene que «se ha polarizado el territorio de la crianza entre los rígidos y los laxos, sin lograr muchas veces entender que la cuestión pasa por complementar las dos posturas, que son válidas siempre que estén «en equipo»».
«Cada vez que hay que retar a alguno de los chicos, probablemente terminemos discutiendo entre nosotros -confirma Daniel Juarez, de 35 años-. Yo tengo el rol de autoridad en casa, soy el rígido, el severo. Ella es la permisiva, la compinche. Si buscamos que un reto haga efecto es probable que lo tenga que poner yo. Y no está bueno ser siempre el malo. No sólo por el efecto en los chicos, sino porque también deriva en una discusión entre nosotros: «¿Le podés decir a tu hijo que se ponga a estudiar?», y yo contesto: «¿Por qué no se lo decís vos, no entiende tu tono de voz?»».
El 54,8% del precio final de un auto 0Km son impuestos
La presión impositiva es más elevada que en Brasil, México y EE.UU.; quejas de la empresas por la competitividad.
Por Francisco Jueguen.
Cada $ 10.000 gastados en la compra de un auto 0 km, alrededor de $ 5500 son impuestos. Esto significa que más de la mitad del precio final de un vehículo nuevo va directamente a engrosar las arcas del Estado.
Los gravámenes sobre los automóviles se traducen en un peso para la billetera de los consumidores: la presión impositiva total -acumulada a lo largo de la cadena de autopartistas, terminales y concesionarias- alcanza en la actualidad un 54,8%, según cálculos del sector privado. Pero además, los largos tentáculos del Estado se convierten en un inconveniente para las empresas cuando el Gobierno reclama una mejora de la competitividad sistémica, más integración al mundo y precios más económicos bajo el tamiz del flamante Plan Productivo Nacional.
Sin ir más lejos, el Ministerio de Producción mejoró a comienzos de año las escalas y alícuotas del impuesto interno a los autos pero no lo actualizó a fines de junio, pese a la inflación.
Nadie duda que los autos son caros en la Argentina. Más allá de la guerra de promociones y descuentos agresivos en los que actualmente batallan las automotrices -incluso con ventas en concesionarios a precios de fábrica-, sólo hay entre nueve y diez modelos en todo el país que cuestan menos de 200.000 pesos. El auto más económico en la Argentina ronda los 12.100 dólares. Se trata de un valor más alto, por ejemplo, que en Brasil, Chile y México. De acuerdo a un relevamiento de la revista Autofoco de octubre pasado, el país tiene los precios de los autos más altos de la región (también por encima de Chile, Perú, Colombia y Ecuador).
En toda la cadena de producción y comercialización de un auto se paga 21% de IVA, 9,13% de Ingresos Brutos, 7,69% de contribuciones patronales y ART, 4,5% de Ganancias, 4,15% de aranceles, 2,76% de tasa municipal, 2,76% de impuesto al cheque, 2,48% por impuesto a los sellos, inmobiliario y otros, y 0,34% de impuestos a las participaciones societarias.
«Entre estos impuestos se encuentran algunos muy distorsivos, como los ingresos brutos provinciales, las contribuciones sobre el trabajo, la tasa de seguridad e higiene y sellos, los cuales se acumulan en cascada sin poder eliminarse o compensarse», indicó un cálculo conjunto de la Asociación de Fabricantes de Automotores (ADEFA), la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC) y la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA), publicado por Ámbito Financiero.
En Brasil, la carga es levemente menor. Sumados el impuesto al Producto Industrializado (IPI), a la Circulación de las Mercaderías y Servicios (ICMS) y el Programa de Integración Social (PIS/Cofins), el peso de los impuestos llega al 42%. A eso se le agrega un 7,70% de impuestos no recuperables, lo que da una carga total de 49,7 por ciento.
Las cosas varían mucho en México y Estados Unidos. En el primer caso, no hay impuestos a la producción de vehículos, sí aranceles a la importación (la tasa más aplicada es de 20%), a lo que se suma la carga impositiva sobre el precio final al consumidor (gravámen sobre autos nuevos, sobre tenencia o uso de vehículo y al valor agregado. El peso total de los impuestos sobre el precio del auto es variable y va desde el 18 al 33%.
En cambio, en la potencia del norte no hay gravámenes a la comercialización de autos, pero sí a la importación de 0 km (hasta 2,5% para miembros de la OMC, pero llega al 10% para los no miembros). Sobre el precio final, hay IVA, impuesto a las ventas y otros que varían según el estado o condado. La carga impositiva total en Estados Unidos es entre 0 y 15 por ciento.
«Cuando uno entra a una concesionaria para comprar un 0 km, entra a comprar impuestos. Y cuando sale del comercio y va a la estación de servicio, también pide que le llenen el tanque con impuestos», ironizó Diego Giacomini, director de la consultora Economía & Regiones, que agregó que la industria automotriz no es la excepción a la regla en el sector fabril. «El peor enemigo de la competitividad para el sector privado es el Estado. La relación gasto/ PBI, la presión tributaria, el costo del capital, la inflación y el costo salarial después de impuestos y en relación con la productividad son claves de la competitividad. En todos esos componentes aparece el Estado y en todos estamos peor que en la región», afirmó el economista.
El Gobierno entendió este problema y a comienzos de junio creó la Comisión de Análisis para la Reforma Tributaria, en el Ministerio de Hacienda. «Está claro. En la Argentina hay muchos sectores donde la presión tributaria afecta los precios finales y por eso vamos a revisar la estructura tributaria completa no sólo para promover el consumo, sino también la inversión», dijo a LA NACION una fuente oficial.
«El peso de los impuestos en la industria automotriz, que no es muy diferente del de la industria en general, abre el debate sobre la competitividad sistémica», señaló Dante Sica, director de la consultora Abeceb. «Es muy difícil competir con los autos coreanos o japoneses en Colombia, Chile o Perú con esta estructura», agregó el experto, que ve un leve repunte de la venta este año y «brotes verdes» en 2017 con un leve despegue brasileño.
Las claves de los precios altos
—La estructura impositiva en la Argentina tiene un fuerte peso, con impuestos altamente distorsivos.
—En la industria piden trabajar además con los costos logísticos y los costos laborales.
—En la Argentina aún falta escala para competir, pero además hay quejas con los precios los insumos básicos.
This ex-trader makes six figures … but lives at the beach
By Turney Duff.
Jared Dillian wanted to break up with Corporate America while still having an open relationship with Wall Street. He had flirted with the idea of producing a stock market newsletter for years, but the timing never seemed right. Until one day — timing chose him.
On the morning of Sept. 15, 2008, he boarded his usual bus in New Jersey to take him to midtown Manhattan. He got off at Port Authority and walked the few blocks to his office. And when he arrived at 7 a.m. the building was surrounded by television cameras and reporters. He pushed past the media mob and snuck through the revolving doors. He rode the elevator up to his floor and then walked to his desk. «We just sat there,» he said. «Nobody knew what to do.»
Lehman Brothers, his employer for the last eight years, had just filed for bankruptcy.
Everyone around him thought this was a worst-case scenario, but Dillian, then the head of ETF trading, saw an opportunity for himself. Over the years he had created a cult following with his trading commentary. Every day he’d write a timely interpretation of what was happening in the markets and then send it to his clients. «The highlight of my trading days was to write about the markets. I’d just pound the keyboard whenever it hit me. I loved trading, but it was taking a massive toll on me,» Dillian said. «It was time to start something new.»
Divorcing from Corporate America can be hard. There’s a sense of stability with a salary, benefits and 401(k). It feels like a safe place. Also, depending on where you work, there’s a comradery that comes with working around like-minded people. As people get older, the capacity to take professional risks sometimes decreases. Very often you hear people say: I should have left five years ago, but it’s too late now.
«In the beginning, Dillian’s morning routine consisted of getting to his office at 7 a.m., reading the news, throwing up in a trash can next to his desk and writing for hours. He threw up every single day for three months straight.»
Dillian worked (showed up) for the entire week during Lehman’s bankruptcy. And just as he was saying goodbye to trading; Barclays picked up Lehman’s U.S. business for just $250 million. He suddenly had a job again — if he wanted. «In addition to wanting to be a writer, I just couldn’t do that job anymore,» he said. «So I quit.»
He sat down at his Lehman Brother’s computer for the last time and fired off a final note to his clients: «I’m starting a newsletter… Who wants to sign up?» And over 900 people responded «yes» to his inquiry.
It was a great start.
«I’m doing the math in my head, $600 a year times 900 clients. I can make that work. I was ready to start the Daily Dirtnap.» (A dirtnap is Old School Wall Street slang – used mostly on the West Coast. As Dillian explains on the site, it means «a disorderly collapse in price accompanied by a disappearance of liquidity, where selling accelerates and bids vanish due to fear of the presence of news.» So, for example, Lehman Brothers «took a dirtnap.»)
Just like an investment banker who merges two synergistic companies, Dillian did it with his passions: the markets and writing. He found two things he liked and seemed to be very good at and created a whole new career for himself. He was finally able to leave the corporate culture behind.
The office he rented literally had no windows. It was just a desk which cost him $1,500 a month. «It was like a solitary confinement chamber,» he said. That sounded like a financially smart way to start a business. There was just one problem: This was still mid-financial collapse.
«Remember the 900 people? Well, everyone disappeared,» Dillian said.
In the beginning, Dillian’s morning routine consisted of getting to his office at 7 a.m., reading the news, throwing up in a trash can next to his desk and writing for hours. He threw up every single day for three months straight.
«I’d left a considerable amount of money on the table with a retention bonus offered by Barclays,» he said. «I’d lost at least half of my net worth in the freefalling markets and no one was signing up for my newsletter.»
But he kept on writing. He wrote about out-of-the-box ideas, trends in the market and contrarian thinking pieces. «I’m not always right,» he said. «But I always try to give you something to think about or a different way of thinking.» He focused on a type of research that wasn’t in the current market place and created a buzz. People were talking. And then word of mouth started to gain momentum. Potential clients were requesting his pieces.
Dillian’s hard work over the years has paid off. The Daily Dirtnap now has thousands of paid subscribers at $600 a pop (which, by Wall Street standards, is actually pretty cheap). He’s making a comparable living to his Wall Street trading days. His name and ideas have become part of a trading desk’s conversation. If he’s making a big call — traders want to know about it. And, he still gets to trade — but just out of his personal account — not for a full-time job.
The biggest draw for him to leave Corporate America was quality of life and he’s achieved it. «I make my own hours,» he said. «I travel. It’s great.» He’s his own boss, there’s no ceiling to his own success and he can directly enjoy the benefits of his hard work. It’s had a huge impact on his overall happiness and well-being.
«I wasn’t like, I hate this place, Lehman sucks,» he said. «I just wanted to do my own thing.»
Jared Dillian Source: Mauldin Economics
Jared Dillian
In addition to the newsletter, Dillian has also started publishing books about Wall Street. His first book was «Street Freak: Money and Madness at Lehman Brothers,» a memoir which was named Businessweek’s No. 1 general business book of 2011.
Recently he published his second book, «All the Evil of This World,» an instant underground hit. It’s fiction, but based on real events when 3Com spun off hand-held maker Palm in 2000. At the time, Dillian was working on the Pacific Coast Exchange as a floor broker’s assistant. It was one of the highest profile trades of that era. Shares of Palm climbed more than 150 percent that day before selling off sharply to end the day. While 3Com fell after climbing earlier in the day, losing nearly 22 percent of its value. The price movements caught everyone included off guard.
«I knew that day that I was going to write a book about that trade. It was insane. But it took me a whole career on Wall Street in order to be able to write it,» he said.
In addition to his own newsletter, Dillian also writes for Mauldin Economics’ «The 10th Man,» a free weekly e-letter. He’s also a Forbes contributor and a teaching associate in the graduate business program at Coastal Carolina University.
«I still have a desire to run money someday, but it’d have to be the right opportunity. My quality of life is really good. I live in Myrtle Beach. I make my own hours and I can travel. Things are really good. In order for me to lose that, it would have to be a really compelling opportunity,» Dillian said.
Most guys I know who are still in finance work extremely hard during the week so they can enjoy the weekends at the beach. I have to admit, working at the beach sounds so much better.
—Commentary by Turney Duff, a former trader at the hedge fund Galleon Group. Duff chronicled the spectacular rise and fall of his career on Wall Street in the book, «The Buy Side.» He is a commentator on CNBC’s «Filthy Rich Guide» and a consultant on the Showtime show, «Billions,» starring Damian Lewis and Paul Giamatti. Follow him on Twitter @turneyduff.
—For more insight from CNBC contributors, follow @CNBCOpinion on Twitter.
—Turney Duff chronicled the spectacular rise and fall of his career on Wall Street in the book, The Buy Side. Sony bought the TV/movie rights to the book. He is currently working on his second book, a Wall Street novel. He’s also a consultant on the upcoming Showtime show, Billions, starring Damian Lewis and Paul Giamatti. And he is featured on the CNBC show, The Filthy Rich Guide.
Lo que los adolescentes más necesitan de sus padres
En los años más tormentosos de su desarrollo, los jóvenes necesitan entrenamiento, apoyo, buenos ejemplos y, más que nada, comprensión.
Por Sue Shellenbarger.
Los adolescentes de mayor edad pueden controlar mejor sus emociones y la toma de riesgos, mientras se desarrollan sus habilidades de planificación y estrategia.
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Los años de adolescencia pueden ser difíciles de explicar para los padres. Niños sensibles se vuelven despistados o empiezan a tener cambios de ánimo significativos. Adolescentes anteriormente sensatos se suben a autos con conductores peligrosos o asumen otros riesgos tontos.
Nuevas investigaciones ofrecen explicaciones para algunos de estos misterios. Las imágenes cerebrales añaden otro tipo de datos que pueden ayudar a probar hipótesis y corroborar los relatos de los mismo adolescentes sobre comportamiento y emociones. Decenas de estudios han hecho seguimiento al desarrollo de adolescentes por varios años, en lugar de comparar grupos de jóvenes en un solo punto.
La nueva ola de investigaciones hace posible identificar cuatro fases importantes en el desarrollo de habilidades intelectuales, sociales y emocionales que la mayoría de los adolescentes experimenta en ciertas edades. Esta es una guía de los descubrimientos más recientes.
De los 11 a los 12 años
A medida que la pubertad adquiere importancia, los preadolescentes pueden retroceder en algunas habilidades básicas. En esta fase, el aprendizaje espacial y ciertos tipos de razonamiento pueden declinar, muestran los estudios. Las partes del cerebro responsables de la memoria prospectiva, o las que recuerdan lo que se supone que debe hacer en el futuro, todavía están en proceso de maduración. Esta puede ser la razón por la que un adolescente puede parecer desorientado si se le pide que le dé al maestro una nota antes de la escuela.
Capacitar a preadolescentes en habilidades de organización puede ser útil. Los padres pueden ayudar a crear pistas de memoria en las rutinas diarias, como colocar el maletín de gimnasia en la puerta principal, o ayudar a programar recordatorios en un teléfono celular.
En los primeros años de la adolescencia, las habilidades de razonamiento y capacidad de decisión aún no están totalmente desarrolladas.
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Los padres pueden ayudar a fomentar una toma de decisiones sensata, a analizar pros y contras y a tener en cuenta otros puntos de vista. Los niños que a los 10 u 11 años saben tomar decisiones racionales tienden a mostrar menos ansiedad y tristeza, terminar en menos peleas y tener menos problemas con los amigos a los 12 y 13 años, de acuerdo con un estudio de 2014 de 76 participantes publicado en la revista Journal of Behavioral Decision Making.
Al permanecer cálidos y comprensivos, los padres pueden influir en la forma en que se desarrolla el cerebro de su hijo adolescente en esta etapa. Un estudio de 2014 de 188 niños comparó el efecto de las madres que eran cálidas, cariñosas y reaccionaban de forma afirmativa durante los desacuerdos, en comparación con las madres que se enojaban y discutían. Los adolescentes a los 16 años, que a los 12 años tenían madres cariñosas, mostraron cambios cerebrales relacionados con menores tasas de tristeza y ansiedad y un mayor autocontrol, según el estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Melbourne, en Australia.
De los 13 a 14 años
Los padres deben prepararse para lo que es a menudo una etapa tremendamente emocional. Los adolescentes se vuelven sensibles a las opiniones de los compañeros y reaccionan fuertemente a ellos. Sin embargo, las habilidades sociales que necesitan para averiguar lo que sus compañeros realmente piensan no madurarán plenamente durante años, lo que hace de esta una fase confusa y potencialmente miserable.
Casi al mismo tiempo, la respuesta de los adolescentes al estrés se vuelve caótica, lo que provoca más portazos y lágrimas. El impacto del estrés social llega a su punto máximo alrededor de esta etapa. De los adultos con trastornos mentales a menudo causados por el estrés, 50% recibió un diagnóstico antes de los 15 años. Otras investigaciones entre los 11 y los 15 años los jóvenes se vuelven tristes y ansiosos cuando son blancos de exclusión de los grupos sociales, mientras que los adultos no muestran una reacción similar.
Las partes del cerebro más vulnerables al estrés aún están en maduración, así que las estrategias para sobrellevar la situación que los adolescentes usan en esta etapa pueden llegar arraigarse en los circuitos del cerebro como patrones de toda la vida, según una revisión de una investigación publicada en 2016 en Developmental Science Review. Los psicólogos aconsejan enseñar y dar ejemplo de habilidades de relajación, como la meditación, el ejercicio o escuchar música.
Entre los 13 y los 14 años aumenta la susceptibilidad ante el estrés social. La actividad física y la meditación pueden ayudar a manejar esa energía.
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Ayude a sus hijos en las habilidades de amistad, incluyendo como leer las expresiones y el lenguaje corporal de sus compañeros. Anímelos a escoger a sus amigos con base en intereses compartidos, no en la popularidad, y que rechacen a amigos que no son amables. Enséñeles a reparar amistades después de una pelea con una disculpa, haciendo enmiendas o cediendo en algo.
El apoyo de la familia es un amortiguador para el estrés. Los adolescentes cuyas familias proporcionan compañía, ayudan a resolver problemas y ofrecen apoyo emocional tienen menos probabilidades de deprimirse después de una fuerte exposición al estrés, según un estudio de 2016 de 362 jóvenes israelíes publicado en el Journal of Family Psychology.
De los 15 a los 16 años
El apetito por el riesgo de los adolescentes llega a su punto máximo en esta edad, de acuerdo con un estudio de 2015 con más de 200 participantes entre las edades de 8 a 27 años que hicieron investigadores de la Universidad Leiden en Holanda.
Los receptores de recompensa del cerebro están en pleno auge, lo que amplifica la respuesta de los adolescentes a la dopamina, un neurotransmisor asociado con sentimientos de placer y satisfacción. Esto hace que la búsqueda de emociones fuertes sea más deseable que en cualquier otra etapa de la vida.
Los miedos normales al peligro se suprimen temporalmente durante la adolescencia, un cambio que los científicos creen que tiene sus raíces en una necesidad evolutiva de salir de la casa paterna y explorar nuevos hábitats. Estudios han encontrado que los adolescentes no logran cambiar su apreciación de una situaciones de riesgo, incluso después de haber sido advertidos de que los riesgos son mayores de lo que esperaban.
La capacidad de hacer y mantener buenos amigos es especialmente útil en esta etapa. Los adolescentes con amigos de confianza y con cuyo apoyo cuentan son menos propensos a involucrarse en conductas de riesgo como el hurto, viajar con un conductor peligroso o tener relaciones sexuales sin protección, según un estudio de 2015 de 46 adolescentes dirigido por la doctora Eva Telzer, profesora asistente de psicología de la Universidad de Illinois en Champaign-Urbana. Los adolescentes que a menudo pelean con los amigos cercanos son más propensos a asumir más riesgos.
La búsqueda de situaciones peligrosas nunca será tan irresistible como entre los 15 y los 16 años, una edad a la que florecen en el cerebro los receptores de recompensa.
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No es demasiado tarde para que padres cálidos y dispuestos a apoyar marquen una diferencia. En una prueba de laboratorio de toma de riesgo, los adolescentes que crecieron más cerca de sus padres a partir de los 15 años mostraron una menor activación de una región del cerebro vinculada a la toma de riesgos y apostaron a menos oportunidades 18 meses más tarde, según un estudio de 2015 de 23 adolescentes publicado en Developmental Cognitive Neuroscience. La cercanía incluía a padres que respetaban, ayudaban a hablar sobre problemas, y no gritaban ni discutían, según el estudio, del que Telzer fue coautora.
De los 17 a los 18 años
Los beneficios de la habilidad del cerebro de los adolescentes de cambiar y desarrollarse son evidentes en esta etapa. Algunos jóvenes muestran aumentos de su coeficiente intelectual. Los adolescentes que ya son inteligentes probablemente ganarán en inteligencia, según un estudio de 2013 de 11.000 pares de gemelos liderado por investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania en University Park, y la Universidad de Colorado en Boulder.
En adolescentes mayores, las partes de la corteza prefrontal responsables de juicio y la toma de decisiones típicamente están lo suficientemente desarrolladas para frenar emociones fuera de control y la toma de riesgo. Las habilidades de función ejecutiva, como la resolución de problemas y la planificación de estrategias, continúan desarrollándose al menos hasta los 20 años, según un estudio de 2015 realizado por investigadores de la Universidad de Sheffield Hallam, Inglaterra.
Las habilidades sociales y regiones del cerebro relacionadas siguen en maduración, según los investigadores, incluyendo a Sarah-Jayne Blakemore, profesora de neurociencia cognitiva del University College de Londres. En esta etapa, los adolescentes son mejores para darse cuenta de cómo se sienten los demás y mostrar empatía. Sin embargo, todavía carecen de la capacidad de descifrar los motivos y las actitudes de las personas en situaciones sociales complejas, como averiguar por qué un amigo puede cambiar de repente el tema de conversación durante una fiesta.