Detrás de la campaña para enlodar al Papa
marzo 18, 2013
Detrás de la campaña para enlodar al Papa
Por Mary Anastasia O’Grady
Los argentinos celebraron la semana pasada cuando uno de los suyos fue elegido como el nuevo Papa. Pero también sufrieron una especie de pérdida. El cardenal Jorge Mario Bergoglio, un defensor incansable de los pobres y un crítico abierto de la corrupción, ya no estará cerca para luchar contra las fechorías del gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Los argentinos que no son partidarios del régimen esperan que la llegada de Francisco al escenario internacional al menos atraiga atención al problema. El cielo sabe que la situación se está poniendo grave.
Uno habría previsto que los medios oficiales reaccionarían llenos de orgullo al saber que un compatriota concita tal grado de estimación en todo el mundo. En lugar de ello, los perros de pelea del gobierno de Kirchner en el periodismo —hombres como Horacio Verbitsky, un ex miembro del grupo guerrillero conocido como Montoneros y actual editor del periódico pro gobierno Página 12— inmediatamente comenzaron una campaña para difamar el carácter y la reputación del nuevo pontífice tanto en su patria como en la prensa internacional.
La calumnia no es nueva. Ex miembros de grupos terroristas como Verbitsky y sus actuales compañeros de ruta en el gobierno argentino han empleado las mismas tácticas durante años para intentar destruir a sus enemigos, es decir cualquiera que no comparta su versión de autoritarismo. En este caso, acusan al superior provincial de los Jesuitas en Argentina a finales de los 70, el entonces padre Bergoglio, de tener vínculos con el gobierno militar.
Esto es propaganda. (Cristina) Kirchner y sus amigos aún no viven en el equivalente a un Estado totalitario, donde no hay prensa libre para contradecir sus mentiras. Ese día podría llegar pronto. El gobierno ahora está presionando a los comerciantes, bajo amenaza de represalias, para que no compren publicidad en los diarios. Los únicos periódicos que no van camino de la ruina financiera debido a esta intimidación son los controlados por el gobierno y financiados a través de publicidad oficial, como Página 12 de Verbitsky. Los argentinos lo llaman «el boletín oficial» ya que imprime sin falta la pauta del gobierno.
Observadores intelectualmente honestos con conocimiento de primera mano de lo que ocurrió en Argentina durante el régimen militar, entre 1976 y 1983, cuentan una versión muy distinta de la de Verbitsky y gente de su calaña. Uno de esos observadores es Adolfo Pérez Esquivel, ganador del Premio Nobel de la Paz en 1980. La semana pasada le dijo a BBC Mundo que «hubo obispos que fueron cómplices de la dictadura, pero Bergoglio no«. En cuanto a la acusación de que el actual papa no hizo lo suficiente para liberar a los prisioneros de la junta, Pérez Esquivel afirmó: «Yo sé personalmente que muchos obispos pedían a la junta militar la liberación de prisioneros y sacerdotes y no se les concedía».
La ex jueza Alicia Oliveira, que fue despedida por el gobierno militar y obligada a ocultarse para no ser arrestada, declaró la semana pasada al diario argentino Perfil que durante aquellos días oscuros conoció bien al padre Bergoglio y que «ayudó a mucha gente a salir del país«. Agregó que en una ocasión había un joven que intentaba escaparse y que se le parecía bastante. «Le dio su cédula y su clergyman para que pueda escapar«, en alusión a su atuendo de sacerdote.
Oliveira también le dijo a Perfil que cuando ella estaba ocultándose en la casa de la actual ministra de Seguridad, Nilda Garré, las dos salían a comer con Bergoglio. Como indicó Oliveira, Garré por tanto «sabe todo lo que hizo«.
Graciela Fernández Meijide, una activista de derechos humanos y ex miembro de la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas, señaló a la prensa argentina la semana pasada que «de todos los testimonios que recibí jamás recibí testimonios de que Bergoglio haya estado relacionado con la dictadura«.
Nada de esto importa a quienes intentan convertir a Argentina en la próxima Venezuela. Lo que los amarga es que el padre Bergoglio crea que el marxismo (y la relacionada «teología de la liberación») son doctrinas opuestas al cristianismo y se negara a apoyarlas en los años 70. Eso lo transformó en un obstáculo para aquellos jesuitas que, en ese momento, creían en la revolución. También lo puso en el camino de los Montoneros, que estaban mutilando, secuestrando y matando a civiles para aterrorizar a la población. Muchos de esos criminales siguen allí y se aferran a sus sueños revolucionarios.
Para ellos, el nuevo Papa no ha dejado de ser un sacerdote entrometido. En los barrios marginales en donde la presidenta populista asegura ser la gran defensora de los pobres, Francisco es auténticamente querido porque vive el evangelio.
Desde el pulpito, con los Kirchner en los bancos de la iglesia, criticó famosamente de políticos ensimismados. No mencionó nombres, pero Néstor Kirchner, el difunto presidente y esposo de Cristina, respondió nombrándolo «jefe de la oposición».
Como observó Fernández Meijide la semana pasada, «Tengo la impresión de que lo que le molestaba a la actual presidente (Cristina de Kirchner) es que Bergoglio no se disciplinaba, que denunciaba que seguía existiendo pobreza«. Ese no es el relato aprobado por el régimen.
Fuente: The Wall Street Journal, 17/03/13.
Chipre: una bendición para el dólar y la libra
marzo 18, 2013
Chipre resultará ser una bendición para el dólar y la libra
Por Nicholas Hastings
Puede que el rescate a Chipre no cause otra crisis en la eurozona.
Pero el episodio en sí mismo está dejando un gusto amargo en la boca de los mercados financieros mundiales que reanudará la popularidad de los refugios seguros, en especial el dólar y la libra.
La noticia publicada el fin de semana sobre un impuesto a los depósitos en los bancos chipriotas provocó escalofríos entre los inversionistas.
El impuesto ha generado temores de una fuga de depósitos de los bancos de la isla, cuando reabran, y volvió a generar la amenaza de un contagio entre los otros deudores de la eurozona.
Esto se vio inmediatamente reflejado en el aumento de los rendimientos de los bonos de los países considerados en mayor riesgo, como España e Italia, y en un abrupto derrumbe del euro.
No obstante, cuando las autoridades chipriotas presentaron el lunes temprano una nueva propuesta de impuestos que sería menos onerosa para los depositantes más pequeños, la moneda única y los rendimientos comenzaron a estabilizarse.
Debido a que Chipre representa sólo cerca de 0,2% del PIB de la eurozona, y que el impuesto a los depósitos es una medida extraordinaria que la Unión Europea prometió que no será empleada en otros paquetes de rescate, este desempeño más sobrio de los mercados parece más apropiado.
Sin embargo, eso no significa que la comunidad inversionista internacional será tan complaciente con la eurozona como lo fue anteriormente.
El impuesto a los depósitos creará, sin dudas, nuevas tensiones sobre cómo están preparados los miembros más ricos de la eurozona, como Alemania, para tratar a los deudores más pequeños, como Chipre, los cuales representan una amenaza limitada para la eurozona en su conjunto.
Además, existe el tema de Rusia, que alberga a cerca de un tercio de los depositantes con ahorros en Chipre que no pertenecen a la Unión Europea. A diferencia de los ahorristas locales, los depositantes externos a la UE no recibirán ninguna compensación en la forma de acciones de bancos, lo que hace del impuesto un tema incluso más controversial para Moscú.
El presidente ruso Vladimir Putin ya ha calificado al impuesto como «injusto» y «peligroso».
Entonces, ¿dónde deja todo esto al euro?
Probablemente en un lugar menos confortable del que estaba antes de la noticia de Chipre. El euro ya estaba en ascuas debido a que las negociaciones sobre un nuevo gobierno en Italia muestran pocas señales de progreso y podrían prolongarse por meses.
Entonces, ¿cuáles son las alternativas? En algún momento, el franco suizo habría sido la moneda obvia a la que acudir, pero a partir de la concienzuda defensa del Banco Nacional Suizo del piso de 1,20 francos, esa ya no es una alternativa.
En el pasado, el yen también habría atraído incluso más respaldo en un momento como este. Pero con el Banco de Japón a punto de inundar los mercados japoneses con liquidez adicional, también se espera que la divisa japonesa muestre un atractivo limitado.
Con la percepción del riesgo en descenso, incluso las divisas de más alto rendimiento, como los dólares australiano y canadiense, posiblemente pierdan su brillo.
Y eso nos lleva a los refugios seguros tradicionales: el dólar y la libra.
Las dudas sobre la determinación de la Reserva Federal de mantener la política monetaria de Estados Unidos en niveles de relajación récord, y los temores de que la economía del Reino Unido simplemente no esté repuntando, ciertamente han puesto difíciles las cosas para esas dos divisas en los últimos meses.
Pero las nuevas amenazas a la eurozona y el retroceso del apetito por el riesgo a nivel mundial posiblemente pongan a ambas monedas nuevamente bajo una nueva y más favorable luz.
Fuente: The Wall Street Journal, 18/03/13.
La Argentina postergada
marzo 18, 2013
Postergar
Por Enrique Szewach
Aquello que los argentinos llamamos “crisis económica” se ha identificado siempre con estallidos inflacionario- devaluatorios y defaults de la deuda pública.
La crisis del 2001/2002, por su particular contexto, le sumó a estos ingredientes típicos, entre otras cosas, la destrucción del sistema financiero, y de muchos patrimonios, por pasivos dolarizados y activos en pesos disfrazados de dólares y, como consecuencia, una maxi recesión y un híper desempleo.
Desde ese momento tan angustiante y dramático de la historia argentina, la definición de nuestro imaginario colectivo de una crisis, pasó a ser la del 2001/2002.
Obviamente, cualquier comparación del presente con aquéllos tristes momentos resulta favorable a nuestros días y es por ello que, sistemáticamente, el oficialismo se empeña por mostrar el éxito obtenido, siempre respecto de lo que sucedía en el país a comienzos de este siglo.
Llevado a la política, la presencia tan poderosa del fantasma del 2001/2002, destruyó la base de una democracia republicana, la posibilidad de alternancia en el poder.
El principal partido de oposición, la UCR, quedó totalmente desprestigiado por haber protagonizado aquéllos años, y muchos de sus mejores dirigentes emigraron a fuerzas nuevas, atomizadas y sin una estructura propia nacional de la envergadura necesaria.
A su vez, el mencionado relato oficial, enhebrado desde el éxito de los resultados –siempre comparando con el “subsuelo del infierno”- logró imputar, además, la debacle de ese tiempo, a todo lo sucedido en la “nefasta década del 90”, sin distingos de cosas buenas y cosas malas y, simultánea y sorprendentemente, aparecer como “víctimas” de esa década, y no como protagonistas.
En otras palabras, la memoria colectiva de aquéllos terribles momentos en la vida económica de los argentinos no sólo ubica al oficialismo en una posición extraordinaria, cuando se compara con el momento actual y se imputa la mejora al “modelo”, sino que, al identificar sólo “a los otros” de la política, como únicos responsables del desastre, y a todas las políticas previas como la causa de los males pasados y de los que, todavía, persisten, se reducen fuertemente las posibilidades electorales de una oposición atomizada, no sólo por las posturas individuales, sino porque, además, también fue una “alianza” quién encabezó la debacle.
Volviendo a la economía, lo que el gobierno omite describir cuando referencia al 2001/2002 es que en ese momento, “el mundo se nos había caído encima”, producto de la devaluación brasileña, la fortaleza del dólar y el bajo precio de nuestros productos de exportación. Sumado a la necesidad de, en ese mundo, renovar una deuda acumulada, en el camino de evitar el inevitable ajuste de ese momento.
Ahora, en cambio, el mundo “nos sostiene”, con un Brasil que revaluó su moneda en todo este período –aunque en los últimos meses haya ajustado- . Un dólar débil, y precios de nuestros productos de exportación bien por encima del promedio de la década pasada.
Junto a una reducción espectacular de la deuda externa en manos privadas, mezcla de defaults, canjes, estatizaciones de los fondos de pensión y uso de las reservas del Banco Central.
Y son estas extraordinarias condiciones externas , las que permiten, pese a tener un 25% de inflación anual, déficit fiscal creciente, con récord de presión tributaria, control previo de importaciones, control parcial de precios, ruptura de las relaciones financieras con el exterior, control de cambios, caída de la inversión, freno a la creación de empleo privado, y deterioro evidente de la infraestructura y de la provisión de bienes públicos, postergar, a la espera de las elecciones, el necesario ajuste de los desequilibrios macroeconómicos que padecemos.
Ajuste que, de ninguna manera, implica una crisis del estilo del 2001/2002, por las diferencias internas y globales ya descriptas.
Pero postergar no es solucionar. Y es esa percepción de “tarde o temprano”, la que predomina sobre las decisiones de inversión, ahorro y consumo, privados, y que se refleja en el único indicador disponible de corto plazo, la brecha cambiaria.
El relato podrá seguir comparando exitosamente «la década ganada» contra la crisis del 2001/2002, y hasta, gracias a lo comentado, lograr una buena perfomance electoral.
La realidad, en cambio, no hace comparaciones, reclama soluciones que, por ahora, no aparecerán.
Fuente: Perfil, 17/03/13.
Economía de la religión
marzo 17, 2013
Economía de la religión: hay fumata blanca (y de todos los colores)
Por Sebastián Campanario
Bienaventurados los economistas con sensibilidad para temas no convencionales y estudios disparatados, porque de ellos será el reino de Álter Eco. En la semana en la que todos (absolutamente todos) parecen tener una anécdota personal con Jorge Bergoglio para comentar, esta sección no podía ser menos. Lo que sigue es un compilado de algunas conclusiones de los estudios que los economistas le vienen dedicando al tema de la religión, escritos en un lenguaje austero, despojado y cercano al pueblo. A quienes quieran leerlos, les pedimos que primero recen una plegaria a favor de la economía de lo insólito.
El Cielo y el Infierno
Dicen que el cielo es como la liberalización del comercio: todos quieren llegar allí, sólo que no tan rápido. Entre los académicos que se dedican a esta cuestión en particular aparece uno de los profesores de economía mejor pagos del mundo, y un candidato firme a ganar el Nobel en los próximos años: Robert Barro. «Tal como las empresas quieren maximizar ganancias y los individuos quieren maximizar felicidad, la teoría económica predice que la Iglesia Católica quiere maximizar -entre otras cosas- el numero de fieles», explica a LA NACION el economista argentino Ricardo Pérez Truglia, que en el semestre pasado fue ayudante de Barro en el curso que dio en Harvard sobre «Economía de la religión». En un estudio reciente, titulado «Cuando los santos vienen marchando», Barro y Rachel McCleary -su esposa, también economista- armaron una base de datos con las santificaciones de todos los papas desde 1590 hasta la actualidad. «Sus resultados son consistentes con que la Iglesia Católica utiliza las beatificaciones con este objetivo, generando entusiasmo en la región de la persona beatificada», explica Pérez Truglia, que el miércoles estaba en la oficina de Barro cuando se conoció el nombramiento de Francisco. El hecho de que el continente americano sea el que más católicos tiene -con el doble que su inmediato seguidor, Europa- es consistente con esta hipótesis. Además de explicar decisiones religiosas con principios económicos, la «economía de la religión» estudia si las conductas que promueve la religión pueden influir en las decisiones económicas. En su estudio, Barro y McCleary hallaron que aquellos países donde la gente cree más en el cielo y en el infierno experimentan un mayor crecimiento económico, ya que sus ciudadanos acentúan conductas cooperativas, solidarias, sentido de justicia, cumplimiento de las normas, etcétera.
Larga data
Esta última conclusión va en línea con la hipótesis clásica del sociólogo, filósofo y economista político alemán Max Weber en La ética protestante y el espíritu del capitalismo, donde argumenta que la religión puede ser una fuerza positiva para el desarrollo del mercado capitalista si se ve con buenos ojos la acumulación de riqueza, como posibilitó la Reforma protestante. Aunque el cruce entre la economía y la religión no tiene tanta biblioteca acumulada como otras temáticas, sí posee una historia larga. Se remonta a los planteos éticos sobre problemas económicos de Santo Tomás de Aquino en el siglo XIII, pasando por los tratados sobre economía política y demografía del reverendo Thomas Malthus en el siglo XlX; o la afirmación de Karl Marx de que las religiones son un producto de los sistemas económicos que las sustentan. Pero mejor dejemos por un rato Wikipedia y volvamos a los trabajos de economistas argentinos, que son más divertidos.
Los mercados de apuestas
El miércoles a la tarde, al momento del anuncio, Walter Sosa Escudero, presidente de la Asociación Argentina de Economía Política (AAEP) y director del Departamento de Economía de la Universidad de San Andrés, estaba dando una clase de econometría. Se puso inmediatamente con sus alumnos a tirar correlaciones de búsquedas en Google (con Google Correlate) entre Bergoglio y términos relativos a la elección del papa en los días previos: «Los números muestran muy claramente que nadie se la vio venir», explica Sosa Escudero.
La economía del don
A veces traducida literalmente del inglés – gift economy – como «economía del regalo», la economía del don es una teoría en la que bienes y servicios se otorgan sin un acuerdo explícito de recompensas inmediatas o futuras. El 8 de marzo se realizó en la Universidad Católica Argentina una jornada sobre «La economía del don: perspectivas para Latinoamérica», donde hablaron Carlos Hoevel (UCA), Stefano Zamagni (Bolonia) y Daniel Finn (St. John’s), entre otros.
El costo del pecado
El 6 de enero de 2002, el diario The Boston Globe destapó la olla de un escándalo conmocionante. Un periodista contó la vida del cura John Geogham y reveló las 130 denuncias por abuso de menores que pesaban sobre él. La arquidiócesis de Boston y sus principales autoridades no sólo tenían conocimiento de los casos, sino que continuaron rotando a Geogham por cargos en los que seguía teniendo contacto con niños. Más tarde se supo que se trataba de una conducta que estaba extendida en la Iglesia estadounidense. Entre 1950 y 2009, 5768 curas recibieron al menos una acusación de abuso, lo que representa un 5,3% de la cantidad total. El número de víctimas en ese período ascendió a 15.235, a razón de 2,6 por cura. Más de 80% de las acusaciones se demostraron ciertas, y le costaron hasta el momento a la Iglesia estadounidense unos 3000 millones de dólares en indemnizaciones, con cientos de juicios todavía pendientes de resolución.
Pérez Truglia, el economista de Harvard citado al principio de esta nota, se asoció con un joven colega argentino que estaba estudiando por entonces en la Universidad de Illinois, Nicolás Bottan, para escribir un paper irresistible para los medios masivos en 2012, por los ejes taquilleros involucrados: religión, escándalo y sexo.
Según los resultados del estudio, hubo una disminución significativa en la adherencia a la Iglesia Católica en las comunidades afectadas por los casos de abuso de niños. La congregación católica en Estados Unidos hoy sería 10% más grande si no fuera por estos hechos. Además, las donaciones a caridad se derrumban luego de que una comunidad es afectada, así como también la provisión de servicios sociales. «Este estudio muestra que tener buenos líderes religiosos va mucho más allá de la calidad de las misas, y puede afectar algo tan importante como el bienestar de los más necesitados -explica Pérez Truglia a LA NACION-. Es por eso que la elección de un papa como Bergoglio es muy importante: no sólo puede aumentar el número de fieles, sino también la felicidad de los pobres y marginados alrededor de todo el mundo.»
Fuente: La Nación, 17/03/13.
La escasa difusión del Seguro en Latinoamérica
marzo 17, 2013
Incultura de seguros
Por Guillermo Piernavieja Domínguez
Una de las grandes personas del sector asegurador latinoamericano, apreciada, válida y reclamada en todo tipo de foros, es mi querido amigo Horst Agata, director general de Gen Re México. Me planteaba estos días escribir sobre la perpetua falta de cultura de seguros en Latinoamérica y me he topado con una reciente intervención suya en la que precisamente aborda la situación de escasa cultura aseguradora en El Salvador. Tan escasa que es el país latinoamericano que presenta la menor penetración de seguros. ¿Qué supone, pues? Un importante nicho porque hay un profundo agujero de desprotección.
Yo lo llamo incultura de seguros. Aunque el hecho de que muchas personas no cuenten con seguros no se debe atribuir sólo a esa incultura. También está la escasez de recursos, la inexistencia de productos en las zonas donde viven, etc. Nada nuevo. El bueno de Horst Agata deja varias propuestas sobre la mesa para favorecer el crecimiento del sector y que la protección de los seguros llegue a más gente, como recoge El Diario de Hoy: aumentar el atractivo para las inversiones, ofrecer incentivos a los ciudadanos para la adquisición de pólizas, innovar la cartera de productos y cubrir nuevos riesgos. Dicho así suena sencillo, pero ya saben los aseguradores de la región y el propio Horst que hay que seguir trabajando. Y, desde luego, hay interés por parte de las aseguradoras que ya operan en Centroamérica en tener buena presencia en El Salvador.
El ejecutivo considera que las compañías deben “crear quizás mejores trajes para los asegurados, mejor definidos”. También invita a que el Gobierno cree incentivos fiscales para los ciudadanos que contraten seguros de Vida. ¿Todos esos planteamientos ayudarán a reducir la incultura de seguros? Sí, poco a poco.
En Paraguay la situación no es muy diferente pero se abre un concepto no muy extendido allí: el seguro de Vida ligado a la concesión de un crédito. En realidad es una ‘imposición’ por parte de algunos bancos para garantizar la recuperación de parte del dinero prestado en caso de fallecimiento del deudor, pero desde luego es un segmento que va creciendo y más bancos se suman a esa práctica. Se ha convertido en una póliza que acapara ya una participación del 11,4% del mercado. Y favorece una mayor cultura de seguros.
Y lo de México es caso aparte. La segunda mayor economía de la región, un potencial inmenso en muchas facetas y a la vez una espectacular incultura aseguradora. Hay que cambiar la cultura de seguros, repetía la semana pasada la AMIS, la asociación que agrupa a las aseguradoras, y también estos días Arturo Núñez, ex presidente de los agentes de seguros de Durango. En su caso, insiste en que se debe establecer como obligatoria la cobertura de Responsabilidad Civil en los seguros de Automóviles. Esa es una batalla que escucho desde que me dedico a la información de seguros y que no confío en que algún día sea una realidad.
Para concluir, insisto en que es fundamental fomentar la cultura de una mayor utilización de los seguros, pero porque es necesario aumentar la protección del patrimonio familiar. Y son amores distintos.
Fuente: Seguros en America Latina, marzo 2013.
Nota de Gustavo Ibáñez Padilla:
La situación en Argentina lamentablemente es aún peor. La industria del seguro está siendo atacada en forma sistemática por funcionarios ineptos de un gobierno desorientado, que sólo procura cubrir su problema fiscal y se apropia de fondos en forma ilegítima e ilegal.
Buenos Aires, 17/03/13.
Los jueces y el impuesto a las ganancias
marzo 17, 2013
Si los jueces pagan Ganancias, la cuenta del fisco no cambia
Por Juan Carlos de Pablo
Hace algunas semanas se planteó la cuestión de si quienes derivan ingresos de su trabajo personal deben pagar impuesto a las ganancias. Ahora se discute si los jueces deben abonar el referido impuesto. Se vuelve a plantear, en rigor, porque esta última es una cuestión recurrente en la Argentina.
Al respecto entrevisté a Aaron Director (1901-2004), nacido en Cherterisk, ciudad que sucesivamente perteneció a Rusia, Polonia y Ucrania. Cuando migró a Estados Unidos, su familia se radicó en Portland, Oregón. Estudió en Yale y en Chicago. En la escuela de leyes de esta última universidad enseñó a partir de 1946. Publicó muy poco porque era un perfeccionista, pero influyó enormemente a través de la cátedra. En su casa tuvo lugar la famosa cena en la cual Ronald Coase convenció a los economistas de Chicago, de la veracidad y relevancia del teorema que lleva su nombre. Su hermana menor, Rose, se casó con Milton Friedman.
-Junto a Edward Hirsch Levi usted es considerado el fundador de un campo de estudio denominado «ley y economía».
-Con Levi, en Chicago, teníamos a cargo un curso en el cual de cada cinco clases él dictaba cuatro y yo la restante. Los alumnos se quedaban con la impresión de que mi tarea consistía en mostrar que lo que Levi explicaba carecía de sentido. Como siempre ocurre, en ley y economía no empezamos de cero. Entre los antecedentes cabe mencionar a Cesare Bonesana, marqués de Beccaria, y a Robert Lee Hale; entre los contemporáneos, a Richard Allen Posner, quien todavía vive.
-¿Cuál es la esencia de «ley y economía»?
-Ayudar a los diputados, senadores y jueces a entender los procesos decisorios sobre los cuales tienen que legislar y fallar, respectivamente. Esencialmente, tener en cuenta la importancia que los incentivos y desincentivos tienen en la decisión humana.
Ejemplos: la población no va a hacer algo, o dejar de hacerlo, simplemente porque lo dice la ley; sólo hay que regular lo imprescindible, interpretando correctamente el funcionamiento de la materia que hay que regular; el reincidente tiene que sufrir mayor pena, etcétera. Además, como puntualiza Julio Hipólito Guillermo Olivera, hay que distinguir entre el derecho económico y el análisis económico del derecho.
-¿Deben en la Argentina los jueces comenzar a pagar impuesto a las ganancias?
-El ex presidente Harry Truman decía que quería hablar con economistas mancos, porque estaba cansado de que, frente a cada cuestión, le respondieran que «por un lado, pero por el otro» (en inglés: on the one hand, on the other ). Pero estamos frente a un caso donde este enfoque resulta imprescindible.
-Explíquese…
-Por un lado, ¿por qué un juez y, digamos, un dentista, que ganan igual, tienen que pagar diferentes montos de impuesto a las ganancias? Deberían pagar lo mismo.
-Pero?
-Si los jueces nunca pagaron impuesto a las ganancias, quiere decir que su sueldo se pactó en el entendimiento de que se trata del denominado salario de bolsillo. Pero si esto es así, terminar con la exención impositiva implica plantear la siguiente cuestión: ¿debe aumentarse el salario bruto, de manera que luego del pago del impuesto a las ganancias el salario de bolsillo permanezca constante, o debe mantenerse el salario bruto, de manera que luego del referido pago el salario de bolsillo disminuya en el monto a tributar en concepto de dicho impuesto?
-Responda.
-Antes permítame hacer una consideración adicional. Los jueces son empleados públicos, de manera que el ingreso fiscal por cobro del impuesto a las ganancias compensaría exactamente el aumento del salario bruto, en la primera alternativa, o constituiría un ahorro fiscal en la segunda. Esto quiere decir que si -tal como les gustaría a los jueces- se aumentara el salario bruto en el exacto pago del impuesto a las ganancias, estaríamos básicamente haciendo contabilidad (más ingresos, más egresos, igual resultado neto). El ajuste implicaría mantener el salario bruto, reduciendo el neto. Ergo, la decisión es mucho más política que económica.
-Don Aaron, muchas gracias.
Fuente: La Nación, 17/03/13.
El crecimiento de Estados Unidos
marzo 17, 2013
EE.UU. supera la crisis y vuelve a crear empleos
Por Jorge Castro
El saldo neto de creación de empleos en EE.UU. alcanzó en febrero a 236.000 puestos de trabajo, y de ellos 43.000 correspondieron a la industria de la construcción. El resultado es que se alcanzó el menor nivel de desocupación desde marzo de 2007, previo a la crisis global 2008/2009: 7,7%. La tendencia es nítida. El desempleo ha caído sistemáticamente desde agosto de 2011 (9%).
La creación de puestos de trabajo en EE.UU. aumenta 10% por año.
La novedad es la aparición en gran escala de empleos en la industria de la construcción, que benefician a los sectores menos calificados de la fuerza de trabajo.
Es la primera vez desde la crisis en que los nuevos empleos no son una creación directa del cambio tecnológico, que exige un alto nivel de calificación y de inteligencia sistémica.
La recuperación estadounidense ya no depende solamente de la innovación tecnológica de vanguardia. Esto ocurre cuando 90% de la fuerza laboral está ocupada en el sector servicios (que incluye la construcción) y el sector mostró en febrero el mayor nivel de expansión desde 2007.
Lo propio de la recuperación norteamericana es que coincide con un período de tasas de interés de largo plazo anormalmente bajas (1,5%/2% anual) en todo el mundo avanzado.
Las tasas de largo plazo están determinadas esencialmente por factores no monetarios. Dependen primordialmente del nivel de retorno de las inversiones en capital fijo (“hundido”), el indicador más revelador del vigor de la economía subyacente. Por eso permiten prever el término de la recuperación y el comienzo de la normalización definitiva.
Este cálculo se funda en la regla que establece que “los mercados se adelantan a las tendencias que prevén”; y los mercados prevén bajas tasas de interés en los próximos 10 años, lo que implica un período semejante de bajo crecimiento económico.
Pero todos los pronósticos utilizados por la Reserva Federal esperan un aumento gradual de las tasas de largo plazo a partir de este año, que culminaría con un incremento de un nivel de hasta 3% a finales de 2014, para sumar luego 200/300 puntos básicos entre 2015 y 2017.
Se cerraría así el proceso de recuperación de la economía norteamericana después de 10 años de la crisis global.
Sucede que esa culminación no implica la “normalización” de la economía de EE.UU., porque esa normalidad no existe más. No hay un pasado al que volver.
La recuperación de la economía estadounidense ha sido al mismo tiempo una gigantesca reestructuración. EE.UU. ha experimentado un extraordinario boom de productividad en los últimos cinco años. La productividad es allí la primera del mundo y creó el año pasado valor agregado (plusvalía) por trabajador ocupado que ascendió a U$S 68.156. La manufactura estadounidense ocupa hoy 30% menos trabajadores que en 2007, pero su producto es 30% mayor que el de entonces. La productividad ha aumentado 20% a partir de 2007 y 34% en la industria manufacturera.
Esto sucede mientras ocupa 9% de la fuerza laboral (11,8 millones de trabajadores), de los cuales sólo 4,5 millones realizan tareas directas de montaje y ensamblaje, y el resto servicios de alta calificación.
Hay un cambio de paradigma industrial en el mundo, que ha revertido la “desindustrialización” de los últimos 20 años y responde a un giro tecnológico que va más allá de Internet.
Es la cloud computing, la plataforma global de computación, que elimina el problema del acceso y provoca una brutal caída de la estructura de costos. De ahí que la recuperación estadounidense sea distinta, ya que alberga una extraordinaria reestructuración del modo capitalista de producción, por definición global. EE.UU. y el mundo avanzado emergen de esta crisis más fortalecidos y competitivos de lo que eran antes de 2007. Esta es el dato central de la economía mundial de los próximos 10/20 años.
Desarrollo Personal: Management para vivir mejor
marzo 16, 2013
Management para vivir mejor
Por Fernando Massa
El coaching y el marketing personal son la nueva autoayuda; cada vez más libros y cursos proponen estrategias empresariales para afrontar situaciones cotidianas.
En el aeropuerto de Carolina del Norte, antes de subirse al avión que la traería de vuelta a Buenos Aires, Sylveen Duggan compró cinco libros, entre ellos, uno que llamó su atención por el título: El poder de mantenerse enfocado , de Jack Canfield. Eran tiempos de crisis personal y andaba en busca de un cambio. Galopó por el libro durante cuatro horas. «Programarse la cabeza.» «No perder el foco.» «Ponerse objetivos, alcanzar metas.» Tanto le quedó dando vueltas que, al poco tiempo, cuando se cruzó con un cartel en Martínez que promocionaba un curso llamado «Confianza Total» no dudó en inscribirse.
El primer día se sorprendió a sí misma rodeada de empresarios que seguramente buscaban aprender esas técnicas para aplicarlas a su desarrollo profesional. Y ella ahí, un ama de casa que se dedicaba a cuidar a sus tres hijas, haciendo tortas en casa… Ese taller lo sobrevivió como pudo. Pero luego llegó otro donde tocaron el tema de las «creencias limitantes» y comprendió que creer que lo suyo era sólo cuidar de sus hijos resultaba extremista. Se dio cuenta de que necesitaba trabajar. Ese curso lo tomó en septiembre, hubo otro en octubre, hasta que llegó al cuarto. Y esas técnicas, que evidentemente les servían a empresarios y profesionales, las empezó a aplicar en su vida: identificó propósitos, superó miedos, aisló problemas, armó check-lists con plazos determinados, como hacen en las empresas, incluso ideó un plan de negocios y hasta concibió su propia empresa, The Cupcake Factory BA, sin dejar de lado sus ocupaciones domésticas.
Para ella fue el curso ideado por Verónica y Florencia Andrés. Para otros, que quieren potenciar sus recursos a través del marketing personal, será El mejor negocio eres tú , de Reid Hoffman -uno de los creadores de LinkedIn- y Ben Casnocha. Para quien desee ampliar su red de contactos, la adaptación a nuestros tiempos del clásico de Dale Carnegie Cómo ganar amigos e influir sobre las personas en la era digital puede resultar su oráculo personal. Y para otros que busquen la eficiencia en su vida diaria el cambio vendrá a partir del método A, B, C, D, E del autor Brian Tracy o los 18 minutos que propone Peter Bregman.
Libros convertidos en fenómenos editoriales y seminarios con récord de asistencia que traen estrategias y técnicas del mundo del management o de otras disciplinas para aplicar a la vida personal en las situaciones que se presentan en lo cotidiano. ¿Una nueva corriente dentro de la autoayuda? ¿Herramientas para la transformación personal? ¿Pragmatismo importado? Diferencias conceptuales de lado, todos apuntan a un mismo fin: vivir mejor y ser feliz.
Verónica de Andrés y su hija Florencia, autoras del best seller argentino traducido a varios idiomas Confianza Total y próximas a publicar Desafiando imposibles, empezaron trabajando en el mundo de la educación con un fuerte interés en todo lo relacionado con el cerebro: desde cómo se aprende hasta cómo desarrollar nuestro potencial o nuestra autoestima. Luego, ese campo de trabajo se fue ampliando hasta llegar al mundo de las empresas y terminar abriéndose al público en general, un abanico tan grande que hoy incluye en sus cursos y seminarios a jóvenes, adultos, padres, empresarios o maestros.
Sylveen Duggan (46) tomó el curso «Confianza Total», superó sus miedos y se convirtió en empresaria. En Confianza Total (para vivir mejor, según dice la bajada del título) presentaron un surtido de herramientas aplicables tanto a la empresa como a la vida personal: el reconocimiento efectivo, respondiendo a esa necesidad de ser valorados de manera explícita tanto en el trabajo como en la familia o técnicas para expresar una opinión desfavorable de manera positiva, como anteponer la expresión «desde mi punto de vista» antes de expresar una opinión, entre muchas otras.
«En Desafiando imposibles presentamos muchas otras estrategias que nacieron del mundo del management, que son aplicables a la vida cotidiana. Por ejemplo, le dedicamos un capítulo entero a cómo alcanzar objetivos. Muchas veces pensamos que los objetivos son algo ajeno a nuestra voluntad, o que son algo que nos impone la empresa o la carrera o la sociedad. Y desconocemos la importancia de poder ponernos metas en todas las áreas de la vida, con la misma precisión y efectividad que lo haríamos para las metas laborales», cuentan las autoras.
Tanto en lo personal como en lo laboral pensó Darío Rizzo (28) al inscribirse en la Escuela Argentina de Coaching & PNL para iniciar un curso de programación neurolingüística, esa disciplina que provee de herramientas y habilidades para el desarrollo de la comunicación y la flexibilidad del comportamiento. Lo suyo no tiene nada que ver con la comunicación ni las neurociencias: se dedica al negocio inmobiliario y su objetivo es aprender a aplicar los conocimientos adquiridos en Alternativa Propiedades, su inmobiliaria, y de ahí llevarlo también a lo personal.
«A la hora de las transacciones de inmuebles, muchas veces la gente se pone agresiva y puede llegar a sacar lo peor de uno. La negociación del precio o la firma de una escritura entre desconocidos, el temor de si van a entregar el dinero como corresponde. a veces se vuelve una situación traumática. Mi idea es aprender a filtrar las cosas negativas y traducirlas en positivo, que nosotros que estamos en el medio ayudemos a ahuyentar esos miedos y a negociar el precio cordialmente», cuenta Darío. Eso como un primer paso. El segundo ya sería llevarlo a las relaciones más allá del trabajo. Incluso lo proyecta también para conocer gente nueva y ampliar su red de contactos.
La directora de la escuela a la que asiste es la máster en PNL y coach ontológica empresarial Lidia Muradep. Según ella, la clave para que la aplicación de herramientas de distintas disciplinas en la vida privada no quede en el mero cambio de acción para una situación en particular es ir más profundo y trabajar con la identidad de la persona. «Con el cambio de acciones no alcanza. Si uno trabaja con la identidad, trabaja con su ser más profundo. Todos tenemos los recursos que necesitamos para poder cambiar; sólo tenemos que hacerlos conscientes para poder usarlos», sostiene la autora del libro Coaching para la transformación personal.
Justamente en el coaching se refleja todo este fenómeno. Un concepto que se originó en el mundo del deporte y que se trasladó a las oficinas de recursos humanos y los despachos de los altos mandos empresariales que buscaban lograr mejores resultados en su desempeño y en el de la compañía, resolver problemas de comunicación o para clarificar la toma de decisiones, pero esta vez sin el consejo de un consultor, sino a través de sus propios recursos. Pero hoy, a través del denominado coaching ontológico, no se queda sólo en ese cambio de acción, sino que va más allá en la búsqueda de modificar el ser.
«No es un libro el que te hace líder, sino el proceso de transformación que vive -opinó el ingeniero Daniel Rosales, director de la Escuela Latinoamericana de Coaching-. El líder es quien crea visiones de lo que quiere que el mundo sea. Por eso el coaching ontológico no es autoayuda, sino un compromiso con recrearte. Un proceso es distinto a una receta mágica.»
Para él existe un contexto histórico para que se dé este fenómeno de búsqueda de cambio en las personas. Un Occidente que se está dando cuenta de que la concepción cartesiana estática del «pienso luego existo» se ha tornado insuficiente. Por eso la adopción de filosofías más orientales, en las que se busca la integridad y la completud a través del devenir y la transformación.
Ezequiel Cabrera, que estudia para convertirse en contador, también andaba en busca de ese cambio luego de una crisis personal. Fue una amiga la que lo introdujo en esa literatura que no sólo queda en la tarea intelectual que implica, sino que da la opción de aplicarse a la vida cotidiana, con sus consejos y técnicas. Mientras buscaba en una librería El quinto acuerdo. Una guía práctica para la maestría personal, de los mexicanos Miguel y José Ruiz, se cruzó con distintos títulos con fórmulas bien pragmáticas, listas para ser usadas en la vida real.
Cómo ganar amigos e influir sobre las personas en la era digital resultó uno de los más sugestivos. Se trata de un best seller de los años 50 escrito por el estadounidense Dale Carnegie que toma su leitmotiv para llevarlo a nuestra realidad de tuits, perfiles de Facebook y currículum de LinkedIn. En su capítulo «Seis formas de causar una impresión duradera», por ejemplo, destaca los diferentes efectos de tuitear mensajes positivos o negativos. Es que según un estudio de la Universidad de Indiana, las personas felices tenderían a preferir usuarios felices porque se hacen eco de sus propias emociones.
Pero si hablamos de fórmulas prácticas, no se puede dejar de mencionar los métodos hiperpragmáticos que proponen los autores estadounidenses Brian Tracy y Peter Bregman para volvernos más eficientes y productivos en los distintos ámbitos de nuestra vida. Bregman, consultor de CEO, pregona su técnica de los 18 minutos en su libro homónimo, luego de que un post en su blog que explicaba la técnica causara sensación. ¿Para qué son esos 18 minutos? Simplemente para planificar el día. Priorizar durante ese tiempo las tareas que se realizarán en toda la jornada, algo que se revisará cada hora, y que al final del día dará un panorama de en qué se invirtió el tiempo. Incluso, agrega que habrá beneficios colaterales: en ese proceso se identificarán fortalezas, debilidades y pasiones. Además, claro, de eliminar distracciones.
Darío Rizzo asiste desde este miércoles a clases de programación neurolingüística. Lo de Brian Tracy es el método A, B, C, D, E para lograr un balance entre vida y trabajo, y por supuesto, ser más feliz. El método es tan sencillo como hacer una lista de cosas por hacer, revisarla y ponerle una A a lo más importante, una B a lo no tan importante y una C a lo que no es casi nada importante, y así sucesivamente. Después, obviamente, hay que arrancar por lo que dicen las A.
¿Qué es lo que motiva a las personas a volcarse a este tipo de publicaciones? ¿Qué las mueve a creer que con realizar unos cuantos pasos podrán cambiar su vida para siempre?, se pregunta Eugenio Marchiori, profesor del Área de Comportamiento Humano del IAE Business School. «En casi todos los casos los titulares buscan impactar el elemental deseo humano de lograr el éxito y con ello la felicidad. El mensaje que explícita o implícitamente se intenta trasmitir es el célebre ¡Tú puedes!, que, en su forma extensa, sería algo así como: Tú tienes el poder para alcanzar el éxito y la felicidad, y puedes hacerlo por tus propios medios simplemente comprando este libro», dice.
La raíz de esta tendencia para Marchiori se puede encontrar en una visión pragmática de la realidad, bastante difundida en la cultura anglosajona y, por ende, presente en las corporaciones multinacionales de ese origen. «Como en la mayoría de las cosas de la vida -apunta-, la clave parece ser la de observar las ofertas de salvación que se nos ofrecen con un optimismo prudente, lo que implica, ante todo, asumir que no hay soluciones mágicas. Hay libros buenos y libros malos. Solamente mediante el uso de nuestra capacidad crítica y trabajo de exploración estaremos en condiciones de reconocer cuáles son unos y cuáles los otros. Finalmente, la responsabilidad será siempre nuestra.»
Glosario de una tendencia
Coaching
Hay un tipo particular, el ontológico, que no sólo busca el cambio en la acción, sino en el ser
Visualización
Técnica que consiste en entrenar la mente para ver en detalle imágenes de lo que queremos lograr
Eficiencia
Existen fórmulas como «18 minutos» o el «método A, B, C, D, E» para no perder el tiempo y lograr eficiencia
Marketing personal
Brinda herramientas para mejorar la imagen en las redes sociales y ampliar el círculo de contactos
Fuente: La Nación, 16/03/13.
Escriba un Libro y Hágase Rico
marzo 16, 2013
Un éxito literario en la era digital
Por Alexandra Alter
Wool, el libro de suspenso postapocalíptico de Hugh Howey, ha vendido más de medio millón de copias en su versión en inglés y ha generado más de 5.260 reseñas en Amazon. El autor ha acumulado más de US$1 millón en regalías y vendió los derechos cinematográficos al productor de Alien, Ridley Scott.
Todo esto antes de que la editorial Simon & Schuster haya siquiera publicado el libro en formato impreso.
En un acuerdo altamente inusual, Simon & Schuster adquirió los derechos de publicación impresa de Wool, mientras que Howey retuvo los derechos electrónicos de la novela. El autor publicó por cuenta propia el libro como una serie en 2011 y adoptó una posición poco común en el mundo editorial al rehusarse a vender los derechos digitales. El año pasado, rechazó varias ofertas millonarias de editoriales antes de llegar a un acuerdo de alrededor de medio millón de dólares con Simon & Schuster.
«Ya había ganado una cifra de siete dígitos por mi cuenta, así que fue fácil rechazar acuerdos», dice Howey, de 37 años, quien no terminó la universidad y trabajó como capitán de yate, obrero y vendedor de libros antes de empezar a publicar sus trabajos.
Es una señal de cuánto se ha inclinado la balanza de poder a favor de los autores en el mundo editorial digital. El año pasado, los títulos publicados por sus propios autores constituyeron 25% de los libros en inglés más vendidos en Amazon. Cuatro autores independientes han vendido más de un millón de copias para el Kindle y 23 han superado los 250.000 ejemplares, según Amazon.
Las casas editoriales que en el pasado ignoraron a los autores independientes están ahora cortejándolos activamente. En el último año, más de 60 escritores independientes han alcanzado acuerdos con editoriales tradicionales. Varios obtuvieron adelantos de más de US$1 millón. Un pequeño grupo ha negociado pactos que le permiten seguir vendiendo títulos electrónicos por su cuenta, incluyendo las escritoras de novelas de romance Bella Andre y Colleen Hoover, quienes han vendido cada una más de un millón de copias de sus libros.
Los acuerdos que incluyen sólo los derechos impresos siguen siendo extremadamente raros. Pocas editoriales están dispuestas a desprenderse del segmento de más rápido crecimiento en la industria. Las ventas de libros electrónicos de ficción y no ficción para adultos crecieron en Estados Unidos 36% en los tres primeros trimestres de 2012, comparado con el año previo. Las ventas de libros impresos de bolsillo cayeron 17% en el mismo período, mientras que las de ediciones de tapa dura declinaron 2,4%, de acuerdo con un reciente informe de la Asociación de Editoriales Estadounidenses.
Observadores de la industria están pendientes de cómo resulta el experimento con Wool, que salió a la venta en EE.UU. el 12 de marzo en edición de bolsillo y de tapa dura, a US$15 y US$26 respectivamente. Estos formatos competirán con el digital, de US$5,99.
«Habríamos preferido tener todos los derechos, pero eso no iba a suceder», reconoce Jonathan Karp, presidente y editor de Simon & Schuster. «Fue una circunstancia muy inusual».
Wool se convirtió en un éxito viral hace un año, pocos meses después de que Howey empezara a publicar la serie de cinco partes en Amazon. La novela tiene lugar en un futuro postapocalíptico donde unos pocos miles de humanos sobrevivientes se refugian en un silo subterráneo de 144 pisos. Las parejas que quieren tener hijos tienen que participar en una lotería, cuyos boletos son distribuidos sólo cuando alguien muere. Los ciudadanos que violan la ley son enviados al mundo exterior, donde mueren asfixiados por el aire tóxico. Aquellos que son condenados a muerte son obligados a limpiar la mugre de los sensores digitales que transmiten a una pantalla en el silo imágenes granuladas del paisaje exterior en ruinas. El objetivo de las imágenes es recordarles a los residentes que el mundo más allá del silo es mortal, pero algunos empiezan a sospechar que sus líderes están mintiendo sobre lo que hay en el exterior y la forma en la que se arruinó el mundo.
Howey dice que un día estaba viendo noticias en un canal de cable cuando se le ocurrió la idea de un futuro en el que la gente obtiene toda su información de una pantalla única y poco confiable.
Wool llegó al mercado justo cuando la industria del entretenimiento buscaba un éxito con una historia de distopía de alto nivel como la trilogía Los juegos del hambre, de Suzanne Collins, o la novela de vampiros postapocalíptica El pasaje, de Justin Cronin.
El formato en serie ayudó a generar expectativa entre los lectores ávidos que se desesperaban por la siguiente entrega, mientras que el precio de 99 centavos de dólar hizo que cada parte fuera fácil de comprar impulsivamente. En 2012, Wool fue el libro con reseñas más favorables en Amazon, con una calificación promedio de 4,8 estrellas de cinco. La novela parece atraer tanto a hombres como a mujeres y ha cautivado a seguidores acérrimos de la ciencia ficción, así como lectores generales, muy al estilo de Los juegos del hambre.
Howey da la impresión de ser encantador y alguien que no teme burlarse de sí mismo, pero ha dado muestras de ser un negociador salvaje y un promotor ingenioso. Envió copias gratis de Wool a blogueros literarios y críticos de Goodreads, una red social para lectores ávidos.
Las primeras reseñas positivas llevaron a que más gente leyera el libro y los comentarios a favor crecieron como una bola de nieve. Wool tiene ahora más de 12.500 calificaciones y cerca de 2.200 reseñas en Goodreads. El autor fue anfitrión de una sesión de Ask Me Anything en el popular sitio web Reddit en el que durante más de 12 horas respondió preguntas de los usuarios. Howey respalda animadamente arte e historias de fanáticos relacionados con el universo de Wool. Sus lectores han diseñado carátulas de los libros y han escrito sus propias mini novelas sobre la historia. Reclutó a 30 de sus seguidores más ardientes y los nombró lectores «beta», con la función de leer y editar gratis borradores de sus libros.
El origen
Hace unos cuatro años, desempleado y con problemas económicos, Howey, que de adolescente devoraba libros de ciencia ficción, decidió intentar escribir sus propias historias. Su primera novela, Molly Fyde, vendió muy pocas copias. El autor no tiró la toalla. Tras conseguir un trabajo en una librería universitaria, siguió escribiendo en la madrugada y durante las horas de almuerzo.
Wool empezó como una historia corta que Howey armó en tres semanas. En julio de 2011, la publicó en Amazon por 99 centavos. La historia vendió 1.000 copias en tres meses, lo cual sorprendió al autor y le ayudó a pagar algunas cuentas pendientes.
Los lectores le suplicaron que escribiera una continuación y en noviembre Howey publicó una segunda parte. Ese mes vendió más de 3.000 copias. En diciembre, publicó otras dos entregas y en total vendió cerca de 10.000 copias. En enero de 2012, publicó la última entrega, por US$2,99, y una edición de las cinco partes en un solo volumen por US$5,99. Ese mes vendió 23.000 copias de todas las ediciones. Wool llegó a la lista de los libros de ciencia ficción más vendidos en Amazon y Howey renunció a su trabajo.
Los agentes literarios y ofertas de cine y televisión empezaron a golpear en su puerta. La mayoría quería subastar los derechos impresos y digitales, pero el autor no estaba interesado. Una agente, Kristin Nelson, estaba de acuerdo con su postura y le ofreció ayudarlo con los derechos internacionales y para cine y TV. Hasta ahora, Wool ha vendido los derechos para 24 países. La novela será publicada en América Latina en septiembre de este año por Minotauro, de la editorial Planeta. El estudio 20th Century Fox y Ridley Scott ganaron los derechos para la pantalla grande.
Con estos acuerdos en el bolsillo, el autor, que estaba ganando US$120.000 al mes con sus autopublicaciones, se reunió con cinco casas editoriales en Nueva York, pero sólo la reunión con Karp, de Simon & Schuster, mostró potencial. Howey reiteró que quería un acuerdo coeditorial, bajo el cual él mantenía los derechos digitales. Karp no se comprometió, pero dijo que estaría en contacto.
Durante las vacaciones de mitad de año, las ventas de la serie se dispararon. A fines del año pasado, Karp ofreció un acuerdo que cubría sólo la edición impresa. Simon & Schuster tiene ahora que transformar un éxito digital (Howey vende unas 50.000 copias al mes) en un éxito de impresión tradicional.
Fuente: The Wall Street Journal, 15/03/13.
Cómo escribir y publicar un libro: https://www.economiapersonal.com.ar/2013/02/22/como-escribir-y-publicar-un-libro/
La inflación en Argentina
marzo 15, 2013
Dinero
Por Enrique Szewach
Los episodios de fuerte aceleración inflacionaria, como los que ha vivido la economía argentina en numerosas ocasiones, se caracterizan por tres aspectos claves, dos de naturaleza económica, y vinculados entre sí, y uno de naturaleza política. En rigor de verdad, esta diferenciación es meramente analítica, porque detrás de los fenómenos económicos se esconde siempre una cuestión política central.
Me explico. El primer aspecto, se relaciona con lo que los economistas llamamos la “dominancia fiscal” de la política monetaria. En castellano básico, se trata de la maquinita del Banco Central (ahora ampliada por Ciccone), financiando el gasto público. En estas circunstancias la cantidad de dinero, la oferta monetaria, es función del déficit fiscal y no de decisiones de política del Banco Central. Obviamente, que con ciertos límites, y por un cierto plazo, la autoridad monetaria podría “esterilizar”, es decir colocar deuda para absorber los pesos sobrantes y hacer, de todas maneras, una política monetaria prudente, pero, como señalaba en un principio, la “dominancia fiscal” es, en realidad, la “dominancia” de un objetivo político, mantener elevado el nivel de actividad y contentos a cierta base de votantes.
Una política monetaria prudente, que compensara la expansión por gasto fiscal, implicaría presiones sobre las tasas de interés y el nivel de actividad, incompatibles con la meta política de mantener votantes contentos.
Sin embargo, un fuerte aumento de la oferta monetaria, no alcanza para acelerar bruscamente la tasa de inflación, es necesario, además, que la demanda de dinero, es decir, el deseo del público de mantener pesos en sus bolsillos se desplome.
Mientras la demanda de dinero “acompañe” de alguna manera a la oferta, la tasa de inflación puede permanecer relativamente estable, aún en valores elevados.
En ese sentido, el gobierno ha incorporado importantes restricciones para sostener artificialmente la demanda de dinero, por un lado, (cepos, AFIP, prohibiciones varias, etc. que afectan, fundamentalmente a las empresas.) y, por el otro, y esto tiene que ver con lo que sigue, presiones políticas sobre “formadores de precios y salarios”, para moderar los efectos que un exceso de pesos podría generar en el mercado de bienes, servicios y cambiario, en un marco de libertad.
Para completar, estas medidas, dadas las elecciones de octubre, también se intenta forzar un aumento del salario real, que ya la economía no puede dar, es decir a costa, exclusivamente, de la rentabilidad empresaria.
Y reemplazar la falta de creación de empleo privado, en una economía que no se expande, y que no tiene, como se mencionó, el impulso de la rentabilidad, con empleo público, subsidios varios, “cooperativas” de punteros, y otros mecanismos. (Recuérdese la obviedad, hay más votantes “asalariados” que “empresarios”).
Lo expuesto no pretende reducir la explicación de la inflación a una cuestión meramente monetaria, (en realidad se debería hablar en la Argentina, como en toda la región, de política monetaria-cambiaria, como una sola cosa, pero eso es tema para otra nota).
Ni ignorar otras cuestiones más estructurales que explican niveles de precios y, a veces, sus tasas de variación. Pero así como un incendio se origina, por ejemplo, por el desperfecto de un artefacto eléctrico o un escape de gas, sin oxígeno suficiente, el fuego no se expande.
Ahora bien, tanto el mantenimiento “artificial” o natural de la demanda de pesos, se relaciona con el tercer aspecto que tiene que considerarse, el “poder político”.
Dicho poder, por un lado, limita el déficit fiscal, al permitir cierto control sobre el crecimiento del gasto público y sobre la capacidad de recaudar impuestos, aún en niveles exagerados como los actuales, y además, el poder político torna parcialmente creíbles, las medidas de control y las restricciones sobre el uso alternativo de los pesos.
Veamos algunos números. Entre fines de febrero de 2012 y fines de febrero de 2013, los billetes y monedas en poder del público crecieron un 38%. Las cajas de ahorro sólo aumentaron un 27%, mientras los plazos fijos, lo hicieron un 29%.
Pero esta “brecha” está aumentando en los últimos meses (es cierto que hay factores estacionales importantes), en dónde los billetes y monedas en poder del público crecen al triple que los plazos fijos. (Aumenta esta brecha y aumenta la otra “brecha”).
Por ahora, entonces, la demanda de dinero “acompaña”, aunque existe una incipiente tendencia a tener los fondos líquidos y fuera del sistema bancario. (¿Más economía en negro?, ¿Más “gatera” para buscar dólares?).
En síntesis, una eventual aceleración inflacionaria, por sobre los elevados valores actuales, depende básicamente de la capacidad del poder político para mantener el déficit fiscal a financiar por el Banco Central “estabilizado”, y de su capacidad para “disciplinar” a empresarios y sindicalistas, y “convencer” a los tenedores de pesos que, pese a perder 27% anual en pesos, o –tomando el último año- 65% en dólares verdaderos, sigan demandando pesos, al ritmo de la emisión.
Hasta ahora se ha podido.
Fuente: Ámbito Financiero, 14/03/13.













