Cómo el auge de China hizo surgir a Trump

agosto 12, 2016

Cómo el auge de China ‘creó’ a Donald Trump

Su surgimiento como potencia comercial sacudió a la economía estadounidense con más violencia que la que los economistas y las autoridades fueron capaces de prever.

Por Bob Davis y Jon Hilsenrath.
Frances Wade, una empleada de la fábrica de muebles Century Furniture en Hickory, Carolina del Norte.
Frances Wade, una empleada de la fábrica de muebles Century Furniture en Hickory, Carolina del Norte.

usa y chinaHICKORY, Carolina del Norte —A finales de la década de los 90, este centro de fabricación de muebles parecía estar protegido de las fuerzas destructivas de la globalización. Trabajadores siderúrgicos despedidos de Virginia Occidental, Tennessee y otros estados llegaban aquí para conseguir nuevos trabajos construyendo camas, mesas y sillas para los hogares estadounidenses. La tasa de desempleo era de menos del 2%.

Hickory es una ciudad ubicada en el condado de Catawba en el estado estadounidense de Carolina del Norte. La localidad en el año 2000, tenía una población de 37.222 habitantes. En el 20002 la renta per cápita promedia del hogar era de $37.236, y el ingreso promedio para una familia era de $47.522. El ingreso per cápita para la localidad era de $23.263. En 2000 los hombres tenían un ingreso per cápita de $31.486 contra $23.666 para las mujeres.

Hoy, Hickory aún sufre las consecuencias de una serie de crisis económicas que la afectaron desde entonces, ninguna de ellas más poderosa que el ascenso de China como potencia exportadora. La invasión de muebles importados hizo quebrar fábricas, eliminó miles de puestos de trabajo y contribuyó a que el desempleo superara el 15% en 2010.

Stuart Shoun, un obrero de 59 años, se quedó sin empleo tres veces desde 1999. Después de uno de esos despidos, Hickory se puso a estudiar arquitectura en una universidad local, pero no pudo encontrar trabajo y regresó a la industria de los muebles. Ahora gana US$45,000 al año, lo mismo que hace casi 20 años y US$14.000 menos después de ajustar ese valor por inflación.

Su hijo Steven es un tapicero que maneja un depósito de chatarra y que desalienta a su propio hijo, actualmente en la universidad, de trabajar en la industria que dio a Carolina del Norte el mote de “Capital Mundial de los Muebles”. Steven dice que su padre culpa a “la gente que dirige nuestro país y que dirige nuestras empresas” por los padecimientos económicos de Hickory.

Ambos apoyan la candidatura de Donald Trump a la presidencia, a pesar de que no tienen intención de votar. “No creo que un voto haga diferencia”, dice Stuart Shoun.

Cuando el auge de importaciones de Japón, México y los “Tigres” asiáticos como Taiwán llegó a EE.UU., muchas ciudades y pueblos fueron capaces de adaptarse.

Pero con China fue un caso diferente. Su surgimiento como potencia comercial sacudió a la economía estadounidense con más violencia que la que los economistas y las autoridades fueron capaces de prever y aun de entender hasta muchos años más tarde. La mano de obra de EE.UU. se adaptó a los cambios más lentamente de lo que se esperaba.

Ver Video: El Futuro del Trabajo en el Siglo XXI

Lo que ocurrió con las importaciones chinas es un ejemplo de cómo gran parte de la sabiduría económica convencional que imperaba a finales de 1990 —incluyendo el papel del comercio internacional, la tecnología y los bancos centrales— se ha ido desmantelando lentamente desde entonces.

Las consecuencias de esta transformación están sembrando un profundo descontento político en EE.UU. en este año electoral. La desilusión con la globalización ha alimentado una de las temporadas políticas menos convencionales de la historia moderna de este país, con Bernie Sanders, y sobre todo Donald Trump, sacando provecho del potente sentimiento adverso al libre comercio.

Ambos candidatos presidenciales dirigieron gran parte de sus críticas al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC o Nafta), de 1994, que impulsó las importaciones desde México. Pero el verdadero culpable, aun en aquel entonces, fue China, dicen hoy los economistas.

Muchas fábricas que se trasladaron de EE.UU. a México lo hicieron para igualar los precios de China, y algunas de las nuevas fábricas mexicanas ayudaron a mantener empleos al norte de la frontera. Por ejemplo: telas hechas en EE.UU. se convierten en prendas de vestir en México que luego son vendidas alrededor del mundo por empresas estadounidenses.

David Autor, un economista del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), que estudia las relaciones entre el comercio internacional, los mercados laborales y el cambio tecnológico, llama a la economía de China una “roca de 500 toneladas parada sobre una cornisa”. En algún momento se va a caer y aplastará todo lo que está por debajo de ella. “Simplemente no sabemos cuándo” ocurrirá, dice.

Los economistas han sostenido durante mucho tiempo que si bien el libre comercio crea ganadores y perdedores, los resultados netos son beneficiosos para la mayoría. Los consumidores estadounidenses ganaron con las importaciones de bajo costo, que les permitieron comprar a bajos precios bicicletas, joyas y utensilios de cocina, entre muchos otros productos. Las empresas estadounidenses ganaron el acceso a los mercados extranjeros.

Se esperaba que los trabajadores de las industrias expuestas a las importaciones mejoraran su capacitación laboral o se mudaran a alguna parte del país que ofreciera nuevas oportunidades.

En la década de 1970, la invasión japonesa golpeó en gran medida industrias ubicadas en ciudades con grandes bases manufactureras que podían ofrecer otras alternativas a quienes perdían su trabajo. En Akron, Ohio, tradicional centro de la industria del neumático de EE.UU., químicos de la universidad local ayudaron a crear una industria de polímeros que hoy emplea a decenas de miles de trabajadores, dijo David Lieberth, ex vicealcalde de Akron que se ha convertido en una suerte de historiador de la ciudad.

China puso de cabeza muchos de esos supuestos. Ningún otro país se ha acercado a su combinación de vasta población en edad laboral, salarios súper bajos, apoyo del gobierno, moneda barata y aumento de la productividad.

Las importaciones procedentes de China como porcentaje de la producción económica de EE.UU. se duplicaron en los cuatro años siguientes a la incorporación del país a la Organización Mundial del Comercio en 2001. México tardó 12 años en lograr lo mismo después del Nafta. Japón tardó el mismo tiempo después de haberse convertido en un gran proveedor de EE.UU. en 1974.

William Hicks, operador de la banda de lijado de Century Furniture.
William Hicks, operador de la banda de lijado de Century Furniture.
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Al año pasado, las importaciones procedentes de China representaban el equivalente de 2,7% del Producto Interno Bruto de EE.UU. Esto es un punto porcentual más del máximo logrado por Japón o México.

Por otro lado, la ola de importaciones de Japón afectó a un grupo limitado de industrias avanzadas, en su mayoría automóviles, acero y electrónica de consumo. Las importaciones de bajo costo de China, en cambio, barrieron todo EE.UU. y afectaron a todo tipo de sectores, desde los productores de electrónicos en San José, California, los de artículos deportivos en el condado de Orange, California, los de joyería en Providence, Rhode Island, los de zapatos en West Plains, Missouri, los de juguetes en Murray, Kentucky, y los de sillas en Tupelo, Mississippi, entre muchas otras industrias y comunidades.

“Al alentar a China a comerciar [con nosotros], necesitábamos políticas internas que minimizaran el impacto de lo que iba a suceder”, dice Gordon Hanson, profesor de economía de la Universidad de California, San Diego. La falta de estas políticas, dice, fue “un error catastrófico”.

Un grupo de economistas que incluye a Hanson y Autor estima que la competencia de China fue responsable de la pérdida de 2,4 millones de puestos de trabajo en EE.UU. entre 1999 y 2011. En el mismo período, el empleo total en el país creció 2,1 millones, a 132,9 millones.

Esta región de Carolina del Norte solía ser un motor de crecimiento, pero las importaciones chinas hundieron la economía local.
Esta región de Carolina del Norte solía ser un motor de crecimiento, pero las importaciones chinas hundieron la economía local. 
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En la década de 2000, en los distritos del Congreso donde la competencia de las importaciones chinas aumentó rápidamente, también aumentó la polarización política, dicen ambos investigadores tras examinar el historial de votación. Los candidatos “ideológicamente estridentes” reemplazaron a los moderados, escribieron en un estudio.

En las primarias republicanas presidenciales de este año, según un análisis realizado por The Wall Street Journal, Donald Trump ganó en 89 de los 100 condados más afectados por la competencia de China, entre ellos Catawba, donde se encuentra Hickory. En las primarias de marzo, Trump obtuvo aquí el 44% del voto republicano, imponiéndose a otros 11 candidatos.

Sanders ganó las primarias demócratas en 64 de los 100 condados más expuestos en los estados del norte y en el centro del país. Ese patrón no se mantuvo en el sur, donde Hillary Clinton era fuerte entre los votantes negros.

Hickory, una ciudad tranquila de cerca de 40.000 habitantes, solía tener un fragante olor a laca de madera. A finales de los 90 era una ciudad en auge. La competencia extranjera desplazó a la industria local de la confección, pero la de los muebles prosperó.

Los fabricantes de muebles pensaron que estaban relativamente a salvo de las importaciones porque sus productos eran voluminosos, costosos para el envío de larga distancia y a menudo involucraban trabajo artesanal. Pero luego cayeron los costos del transporte, y muchos estadounidenses optaron por los bajos precios por encima de todo lo demás.

El empleo manufacturero en el condado de Catawba y sus alrededores cayó de 79.000 en 2000 a 38.000 en 2014. Casi la mitad de la caída fue causada por la pérdida de trabajos en la industria del mueble.

El año pasado, las importaciones totales de muebles y accesorios procedentes de China por parte de EE.UU. alcanzaron los US$20.400 millones, frente a US$4.400 millones de 2000, según cálculos de la Oficina del Censo. Entre los estados especialmente afectados se encuentran Carolina del Norte, Virginia, Tennessee, Iowa y Wisconsin.

EE.UU. importa hoy el 73,5% de todos los muebles que consume, dice Jerry Epperson, un analista del banco de inversiones Mann, Armistead & Epperson Ltd. en Richmond, Virginia. Más de la mitad de ese porcentaje procede de China.

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“Estábamos todos bastante sorprendidos por la velocidad” del cambio, dice Alex Bernhardt Jr., presidente ejecutivo de Bernhardt Furniture Co., un fabricante de propiedad familiar con sede en Lenoir, Carolina del Norte, a unos 30 kilómetros de Hickory.

Bernhardt y otros fabricantes de muebles dicen que sin darse cuenta ayudaron a China cuando enviaron técnicos para ofrecer orientación. Otros fabricantes de muebles enviaron también herramientas, piezas e instrucciones para la fabricación, completamente en máquinas, de muebles con intrincados diseños.

Alex Shuford, de 42 años, es el presidente ejecutivo de la empresa familiar RHF Inc., propietaria de Century Furniture, en Hickory. La ayuda estadounidense a los fabricantes chinos, dice, “fue como si Ford hubiera ayudado a Toyota”.

Century y Bernhardt sobrevivieron gracias a que se concentraron en hacer muebles a pedido, en especial tapizados, para consumidores de EE.UU. Bernhardt ahora cuenta con 1.600 empleados en Carolina del Norte, frente a 2.800 que tenía en 2000, mientras que Century redujo los 1.323 trabajadores que empleaba en el estado en 2003 a 845 hoy.

Las políticas del gobierno para hacer frente a las importaciones chinas fallaron, incluyendo esfuerzos para cobrar derechos de importación. En 2004, una coalición de fabricantes de muebles ganó un caso comercial contra China y recaudó US$309 millones en aranceles.

Stanley Furniture Co. , de High Point, Carolina del Norte, recibió la mayor tajada, que ascendió a US$83,5 millones. Pero al año pasado sólo tenía 71 trabajadores, en comparación con 2.600 en la década anterior. Stanley invirtió fuertemente en una línea de muebles para niños hecha en EE.UU., pero fracasó.

Alex Shuford III, presidente de Century Furniture.
Alex Shuford III, presidente de Century Furniture. 

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“Invertimos millones en el esfuerzo por salvar puestos de trabajo”, dice el presidente de la empresa, Glenn Prillaman.

Stuart Shoun, el maquinista de Hickory, dice que en 1977, cuando se mudó de Mountain City, Tennessee, a Hickory, era un “hillbilly” (algo así como pueblerino) de 20 años en busca de un trabajo estable. Las rutas que conducían a los trabajos en Hickory eran llamadas Hillbilly Highway, algo así como la Autopista de los Pueblerinos.

Cuando llegaron los despidos, a Shoun le sorprendió ver que algunos de sus compañeros despedidos le pedían ayuda con las instrucciones para los formularios de ayuda porque no sabían ni leer ni escribir. “¿Cómo podían siquiera llenar las solicitudes [de trabajo]?”, recuerda haber pensado.

Más tarde fue contratado para dirigir una fábrica de muebles en China, con un salario de cerca de US$100.000, casi el doble de lo que ganaba antes. “La oferta decía: ‘Usted tal vez quiera irse de Carolina del Norte a China, porque allí es adónde va la industria’”, dice. Pero no quiso dejar a su familia y rechazó el puesto.

Durante las oleadas de importaciones anteriores, ciudades y trabajadores de EE.UU. se reinventaron. En la década de los 80, Detroit se recuperó de la competencia japonesa cuando el fabricante de automóviles Chrysler, bajo el liderazgo de Lee Iacocca, emergió como símbolo del renacimiento americano. Chrysler es ahora parte de Fiat Chrysler Automobiles NV.

Hoy los trabajadores despedidos se ajustan más lentamente al impacto de China. En Hickory y en todo EE.UU. hay menos gente dispuesta a desarraigarse para seguir oportunidades de trabajo en otras partes del país, según datos migratorios. Entre los motivos para no mudarse de ciudad, los economistas citan el aumento de familias con dos ingresos, el envejecimiento de la población, la crisis habitacional y el aumento del costo de la vivienda en lugares como San Francisco y Austin, Texas.

Los esfuerzos del gobierno para ayudar a los trabajadores despedidos no han ayudado mucho. El programa formal de Washington para reentrenar a los trabajadores golpeados por la competencia de las importaciones paga por dos años de matrícula universitaria y extiende los pagos de seguro de desempleo.

Una evaluación que el Departamento de Trabajo encargó en 2012 halló que los participantes en ese programa, especialmente los mayores de 50 años, por lo general ganan menos cuatro años después de haber comenzado el programa que los que no lo comenzaron nunca. Estos últimos volvieron a trabajar con mayor rapidez.

Shuford, el presidente ejecutivo de Century, llama a este programa “una curita para una economía que tiene cortada una arteria”.

En Hickory, los trabajadores despedidos fueron a las universidades locales [que también dan títulos vocacionales después de dos años de estudio, y que son consideradas de menos jerarquía que un programa universitario de cuatro años], pero a menudo no pudieron conseguir empleo luego de graduarse. Tras perder su puesto en 2006, Shoun pensó que aprender diseño arquitectónico le ayudaría a conseguir un mejor trabajo. Pero cuando egresó en 2008, el mercado de vivienda se estaba derrumbando, así que volvió al negocio de los muebles.

Un gabinete de aserradoras en la fábrica de Century Furniture en Hickory.
Un gabinete de aserradoras en la fábrica de Century Furniture en Hickory. 

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Su ex esposa, Michelle Surratt, que apenas terminó la escuela primaria, perdió su trabajo en 2006 y recurrió a la Asistencia de Ajuste del Comercio Internacional para obtener un diploma de educación secundaria, pero nunca tomó el examen de matemáticas requerido porque le tiene “miedo de los números”, dice. Surratt, de 58 años, gana US$9.69 por hora reparando tapizados. Hace unos 15 años ganaba cerca de US$1 más por hora como operadora de maquinaria en una fábrica.

Muchos trabajadores suponen que no están hechos para la universidad y recurren a un subsidio por discapacidad de la Seguridad Social después de haber trabajado años en una fábrica. Entre 2000 y 2013, el número de residentes del condado de Catawba con esos subsidios aumentó 86%, en comparación con un aumento del 61% en Carolina del Norte y 65% en todo EE.UU.

Anthony “Tony” Crawford, un tapicero, se lesionó una rodilla y la espalda cuando tropezó con marcos de madera apilados en el piso de una fábrica de muebles en 2009. Durante el auge de la industria, ganaba US$29 por hora y trabajaba horas extras. Hoy de 45 años, ahora vive con una fracción de sus antiguos ingresos. “Gané mi dinero con mis manos”, dice. “Volver a la escuela no era una opción”.

En años recientes, Hickory ha mostrado algunos signos de recuperación. La tasa de desempleo fue en junio de 5%, ligeramente superior al promedio nacional. Gran parte de la mejoría en la tasa de desempleo de Hickory se debe a la reducción de la fuerza laboral en alrededor de 25.000 puestos de trabajo, o 13%, desde 2001. Esto significa que hay menos gente para contar como desempleados.

Apple Inc., Google, de Alphabet Inc., y Facebook Inc. han establecido centros de datos en un tramo de la autopista nacional 321, antiguamente conocida como Furniture Row (algo así como El camino de los muebles). Pero estas plantas no emplean a mucha gente. Bed, Bath & Beyond Inc. tiene un centro de datos de 4.500 metros cuadrados con 10 trabajadores.

Frente a la escasez de mano de obra especializada, Bernhardt hace publicidad en los cines pidiendo tapiceros y ofrece bonos de US$1.000 para hacer más atractivo el empleo.

Autor, el economista del MIT, dice que ahora que los salarios en China están en alza y que la producción ha empezado a trasladarse a países de costos más bajos, como Vietnam, lo peor probablemente ya ha pasado. Pero esto es poco consuelo para las víctimas de la industria de los muebles de Hickory. Pocos de ellos podrán recuperar el terreno económico que perdieron.

“Todo lo que oíamos era China, China, China”, dice Lonnie Joiner, ex jefe de Shoun. “Yo culpaba a las grandes corporaciones y a su codicia”.

Joiner dice que apoya a Trump, quien ganó su simpatía con “honestidad cruda y descaro” y con sus duras palabras sobre el comercio internacional.

Fuente: The Wall Street Journal, 11/08/16.

Más información:

¿El fin del sueño americano?

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Movimientos por US$ 500.000 millones en los mercados de dinero de EE.UU.

agosto 5, 2016

Una estampida de US$500.000 millones en los mercados de dinero de EE.UU.

Por Ken Brown.
Un peatón pasa por la Bolsa de Valores de Nueva York, en Manhattan.

La más reciente reforma regulatoria en Estados Unidos tras el colapso de Lehman Brothers está repercutiendo en todo el sistema financiero, creando la posibilidad de que haya una restricción de financiamiento a corto plazo para las empresas y los gobiernos locales.

wall streetLas normas no han entrado en vigor, pero ya sacuden el sector del mercado de dinero, que mueve US$2,7 billones. Casi US$500.000 millones han entrado, salido o han sido movidos entre estos fondos, los cuales son utilizados por los inversionistas para guardar su efectivo y por los deudores para obtener liquidez de corto plazo.

Pese a que algunos indicadores muestran estrechez en los mercados de financiación a corto plazo, cualquier vacío creado por los flujos de efectivo ha sido llenado rápidamente por liquidez generada por el banco central. La preocupación entre los prestatarios es lo que sucederá cuando la situación vuelva a la normalidad y la tensión aumente. Un temor más amplio es que las nuevas normas reduzcan la emisión de crédito y se vuelvan un lastre, por más mínimo que sea, para la economía.

Las nuevas reglas, que regirán a partir de octubre, buscan prevenir otra corrida contra el sector, como ocurrió después de que un fondo que poseía deuda del banco de inversión Lehman Brothers colapsó. Se suponía que los fondos de mercado de dinero nunca registrarían pérdidas, pero durante el pánico, los inversionistas retiraron casi US$150.000 millones de la industria en una semana. Eso restringió la liquidez para las empresas de Estados Unidos y los bancos globales, amenazando con profundizar la crisis. El riesgo acabó cuando el gobierno intervino para garantizar estos fondos. Las nuevas normas se centran en los llamados fondos prime que invierten en deuda empresarial de corto plazo, normalmente con vencimientos de entre unos días y un año. Otros tipos de fondos invierten en deuda municipal o gubernamental a corto plazo.

Hay dos cambios importantes: los fondos prime deben poseer más deuda de plazos sumamente cortos y ya no pueden afirmar que los inversionistas no perderán dinero. En la jerga de la industria, el valor neto de los activos de estos fondos fluctuará, en lugar de mantenerse a US$1 más allá de los que pase en el mercado.

En los últimos 12 meses, más de US$420.000 millones han sido retirados de los fondos prime de mercado de dinero, lo que ha reducido la suma de los activos gestionados a menos de US$1 billón por primera vez desde 1999, según el Investment Company Institute, la asociación del sector. El dinero ha pasado a fondos de mercado de dinero que invierten en deuda soberana, los cuales han crecido de US$991.000 millones a US$1,5 billones.

Los fondos que poseen deuda del gobierno federal estadounidense son los grandes ganadores debido a que, según las nuevas normas, aún pueden prometer que las inversiones no perderán dinero. Sin embargo, el mundo no necesita que fluya más dinero hacia los bonos soberanos.

El otro lado de la moneda es que los US$420.000 millones que solían ser prestados a las empresas, principalmente en forma de papeles comerciales, han desaparecido del sistema. Eso ha obligado a las compañías a hallar nuevas formas de financiamiento, ya sea a través de préstamos bancarios o la venta de bonos a plazos más largos. Ambas alternativas pueden ser más costosas. Peter Crane, de Crane Data, que sigue de cerca los fondos de mercado de dinero, estima que otros US$500.000 millones podría salir de los fondos prime.

Las empresas también han usado estos fondos para guardar su exceso de efectivo, pero las nuevas normas han obligado a muchas de ellas a recurrir a los fondos de mercado de dinero gubernamentales, que pagan menos.

“El efecto acumulado será reducir la liquidez”, advierte Thomas Deas, presidente de la junta de la Asociación Nacional de Tesoreros Corporativos, quien en abril se retiró del fabricante químico FMC Corp. Las nuevas normas también disminuirán la flexibilidad, lo que podría llevar a las empresas a ser más cautelosas con sus gastos.

Los otros grandes perdedores son los gobiernos estatales y municipales. Para cumplir con otra serie de nuevos requisitos, los operadores están retirando el dinero de sus clientes de los mercados de dinero que invierten en deuda municipal. Estos mercados otorgan préstamos de corto plazo a gobiernos, y los activos en estos fondos ya han caído en los últimos 12 meses de US$246.000 millones a US$183.000 millones.

El costo de endeudamiento de estos gobiernos ha aumentado de 0,03% el año pasado a 0,48%, lo que incluye el aumento de las tasas de interés de la Reserva Federal en diciembre, según Anthony J. Carfang, director gerente de Treasury Strategies, que asesora a gobiernos y empresas sobre cómo administrar su dinero.

Varios indicadores muestran tensión en estos mercados de corto plazo, pero el riesgo real es lo que sucederá cuando haya una restricción de liquidez. Estos mercados suelen estar bastante segmentados, con diferentes tipos de compradores que obtienen distintas fuentes de financiamiento.

Las compañías y los municipios con las calificaciones más altas no tendrán problemas para financiarse. Sin embargo, eso podría dejar a otros peleándose por las sobras. “La escasez es empujada hacia los deudores más pequeños y menos solventes”, afirma Carfang.

Al igual que los bancos, los fondos de mercado de dinero estarán menos expuestos a los riesgos. La prueba para las nuevas normas será ver si las mejoras de seguridad pesarán más que el impacto económico de la reducción de los préstamos y la liquidez.

Fuente: The Wall Street Journal, 05/08/16.

invertir no es un juego de azar

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Pocos empleos con buenos salarios en Estados Unidos

agosto 2, 2016

La corta lista de los trabajos que pagan bien en EE.UU.

Por Jeffrey Sparshott.
Apenas 15% de la fuerza laboral estadounidense tiene empleos con salarios estables y en alza,
Apenas 15% de la fuerza laboral estadounidense tiene empleos con salarios estables y en alza.

Durante la última década, sólo una pequeña fracción de los estadounidenses en edad productiva ha conseguido empleos que ofrecen buenos salarios y aumentos salariales significativos.

USAEsta es la conclusión de un nuevo estudio realizado por el sitio de búsqueda de empleo Indeed, que revela un amplio descontento económico entre muchos estadounidenses. La investigación encontró que sólo 15% de la población en edad de trabajar tiene un empleo que ofrece un alza salarial que haya al menos igualado el récord promedio de los ingresos familiares y que no haya retrocedido respecto de la inflación durante la última década.

“Hay un pequeño grupo de personas [que] tiene buenos salarios y aumentos salariales, mientras que la gran mayoría de nuestro mercado laboral está luchando por lo menos en uno de esos dos frentes”, dijo Tara Sinclair, economista jefe de Indeed.

(La compañía utilizó datos de la Oficina de Estadísticas Laborales del Departamento de Trabajo de EE.UU. y los listados de trabajo de su sitio. El estudio se centró en las ocupaciones con un salario medio anual de al menos US$57.700, el ingreso familiar promedio ajustado por inflación del año 2000, muy cercano al máximo de 1999. Si bien el informe concluye formalmente con los datos de 2014, Indeed indicó que las tendencias se mantuvieron en 2015.)

No hay que perder de vista que el mercado laboral ha estado agregando constantemente puestos de trabajo durante años y los salarios empiezan a mostrar signos de aceleración. Algunos economistas prevén que el crecimiento salarial repunte en los próximos meses.

No obstante, en todo el mercado laboral también hay evidencia de una brecha cada vez mayor entre los trabajadores con al menos un título universitario de cuatro años y los que tienen menos estudios. La desaparición de muchos puestos poco calificados pero de buenos sueldos parece estar agravando la situación de muchos estadounidenses, especialmente hombres de edad intermedia, y llevándolos a abandonar la fuerza laboral.

“Observamos un crecimiento de las ofertas de empleo en general y de los salarios en general”, manifestó Sinclair. “Pero estamos viendo el mayor crecimiento en términos de salarios y remuneración, en general, en un selecto grupo muy pequeño de personas”.

Indeed analizó 800 ocupaciones y halló que apenas 170 cumplen con los criterios de la investigación: ser un “empleo de oportunidad” con un salario anual de al menos US$57.700 y ofrecer aumentos de salarios que coincidan con la inflación por más de una década. Sólo 15% de la fuerza laboral tenía este tipo de posiciones.

Fuente: The Wall Street Journal, 02/08/16.

sea su propio jefe

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Donald Trump reprueba economía

julio 25, 2016

Opinión: A pesar de su diploma de Wharton, Donald Trump reprueba economía

PorMary Anastasia O’Grady.

El temor nacional a la imprudente y turbia Hillary Clinton como próxima comandante en jefe de Estados Unidos —y a por lo menos 12 años consecutivos de demócratas en la Casa Blanca— significa que no se puede descartar una victoria presidencial republicana en noviembre. Pero ¿por qué, con una rival tan antipática, el candidato republicano Donald Trump es incapaz de captar un número más amplio de votantes?

usa-flag-08Un problema evidente es que Trump, quien tiene un título profesional de la Escuela de Negocios Wharton, de la Universidad de Pensilvania, reprueba economía. La primera evidencia es su promesa de hacer trizas el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC o Nafta) con el argumento de que México, su bestia negra favorita, está robando empleos a EE.UU. Es la tecnología, no el libre comercio, lo que está detrás del decreciente número de puestos de trabajo en el sector manufacturero estadounidense.

Golpear al Nafta como una piñata funcionó bien en las primarias republicanas. Sin embargo, es probable que eso perjudique a Trump y a los candidatos que están en las listas legislativas republicanas para las elecciones generales de noviembre. México es, después de todo, el tercer mayor socio comercial de EE.UU. y su segundo mayor mercado de exportación.

Las diatribas comerciales de Trump socavan su credibilidad ante los votantes que entienden sobre el tema, los cuales son bastantes. Estadounidenses de todos los ámbitos de la vida son beneficiarios del comercio global de EE.UU.

Indiana, el hogar del candidato republicano a la vicepresidencia, el gobernador Mike Pence, exportó cerca de US$4.800 millones a México en 2015, lo que convierte a este país en el segundo mayor mercado de exportación del estado. Eso incluyó US$1.500 millones en equipo de transporte, US$1.400 millones en maquinaria y US$88 millones en subproductos de fructosa de maíz. Más de 120.000 puestos de trabajo en Indiana dependen del comercio con México.

Las exportaciones al vecino del sur representaron más de US$1.000 millones para 31 estados en 2015. Es el mayor mercado de exportación de California, Arizona, Nuevo México y Texas, y el segundo de otros 25 estados.

Según la campaña de Trump, los trabajadores estadounidenses que no quieren aumentar el proteccionismo son bufones de la “élite”. Sin embargo, la mayoría de las personas que hoy tienen empleos en una economía estadounidense conectada globalmente e impulsada por la tecnología, proviene de familias de clase media que se han sacrificado financieramente con el fin de prepararse para competir en el mercado laboral moderno. Es desalentador escuchar al candidato republicano denigrar a los exitosos y tratar de poner a los estadounidenses unos contra otros.

Los aranceles más altos a las importaciones de EE.UU. serán transferidos a los consumidores, muchos de los cuales ya están sufriendo económicamente debido a la lenta recuperación bajo el gobierno de Barack Obama. Las guerras comerciales también pueden dañar la competitividad estadounidense. Como explicó a principios de este mes el ex viceministro de Comercio de México, Luis de la Calle, en una conferencia telefónica para inversionistas en Nueva York, el traslado de la producción de Carrier Corp. de Indiana a México —muy atacado por Trump— significa que la empresa puede sobrevivir a la competencia asiática y a la vez retener en EE.UU. los empleos en investigación, desarrollo, comercialización y componentes de gama alta.

Tal vez la mayor mentira que Trump vende es que unos aranceles más altos pueden recuperar los empleos perdidos en el sector manufacturo de EE.UU. No lo harán, y sugerir lo contrario es un cruel engaño.

En un reciente ensayo publicado en la revista Foreign Affairs titulado The Truth About Trade (algo así como La verdad sobre el comercio), Douglas Irwin, economista de la Universidad de Dartmouth, observa que si bien la tecnología ha “permitido grandes mejoras de productividad y eficiencia”, también ha “vuelto obsoletos muchos trabajos manuales”. Irwin cita un estudio realizado por el Centro para la Investigación Económica y de Negocios de la Universidad Estatal Ball, en Indiana, que encontró que “el crecimiento de la productividad representó más de 85% de la pérdida de empleos en la industria manufacturera entre 2000 y 2010, un período en que el empleo en este sector se redujo en 5,6 millones”. Este 85% se compara, según el estudio, con 13% de pérdida de empleos atribuida al comercio internacional durante el mismo período. En otras palabras, para recuperar la mayoría de los trabajos, Trump tendría que declarar ilegal la mecanización. ¿Será Pence el encargado de dar la noticia a los agricultores de Indiana?

En un artículo publicado a mediados del año pasado en el Journal of Economic Perspectives, David Autor, economista del Instituto de Tecnología de Massachusetts, desentraña la razón por la cual la automatización ha afectado duramente a la clase media. Autor observa que con el fin de escribir un código informático para una tarea, un programador debe ser capaz de “enunciar las ‘reglas’ explícitas o procedimientos” necesarios para hacerla. Pero las labores que los humanos comprenden “tácitamente” no son fáciles de automatizar. Autor llama a esa restricción la “paradoja de Polanyi” por el químico y economista de origen húngaro quien observó que “sabemos más de lo que podemos decir”.

Los trabajos más difíciles de automatizar, nota Autor, son aquellos que requieren “alta educación” y “baja educación”, que exigen “interacción interpersonal, flexibilidad, adaptabilidad y capacidad de resolución de problemas”. Los tradicionales puestos de trabajo que requieren educación media han sido los más fáciles de reemplazar con la tecnología.

Sin embargo, también hay una fuerte evidencia de adaptación en este grupo del medio. Autor cita un par de economistas que han identificado evidencia de la creación de nuevo empleo para este segmento. El truco, dice, es que “la inversión en capital humano debe estar en el centro de cualquier estrategia a largo plazo para la producción de habilidades que se complementan con, en lugar de ser sustituidas por, el cambio tecnológico”.

El proteccionismo es parte de la demagogia populista y sólo empobrecerá a la clase media. Muchos estadounidenses pueden ver la verdad tras las falsas promesas de Trump, lo cual es una de las razones por las que la carrera está tan ajustada a pesar de los altos índices negativos de Hillary.

Fuente: The Wall Street Journal, 25/07/16.

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Bajo impacto del Brexit en el PBI de Estados Unidos

julio 14, 2016

Economistas ven poco impacto del ‘brexit’ en el PIB de EE.UU.

Por Josh Zumbrun.
Planta de ensamblaje de Mack Truck Inc. en Pensilvania.
Planta de ensamblaje de Mack Truck Inc. en Pensilvania. 

WASHINGTON (EFE Dow Jones) — El complicado divorcio político que están protagonizando la Unión Europea y el Reino Unido puede que haga mella en sus economías, pero los economistas prevén que este proceso no tendrá una gran importancia para el crecimiento estadounidense, según una encuesta mensual realizada por The Wall Street Journal.

usa bandera mapa 04Dicha encuesta recoge que los economistas consultados no han realizado grandes cambios en sus proyecciones de crecimiento económico para este año y el próximo, ni tampoco un cambio significativo en sus estimaciones de la tasa de desempleo de Estados Unidos, debido a la decisión de los ciudadanos británicos de salir de la UE.

Para desviar a la economía estadounidense de su camino se necesitaría “un impacto mucho mayor que el brexit”, dijo el economista jefe de Nationwide Insurance, David Berson.

Interrogados sobre si estaban modificando sus proyecciones debido a la decisión del Reino Unido de romper con el bloque, la media de las previsiones de crecimiento económico de los encuestados difería en menos de 0,1% respecto a la encuesta de junio, que se publicó semanas antes del referéndum del 23 de junio.

La previsión media para el crecimiento económico de Estados Unidos en 2016 se mantuvo sin cambios en 2%, mientras que para 2017 bajó a 2,2% desde un incremento de 2,3% reflejado en la encuesta anterior al referéndum.

A los encuestados se les pidió valorar cómo afectaría la decisión británica a las industrias clave de Estados Unidos. La principal preocupación fue la industria manufacturera, con casi tres cuartas partes de los encuestados afirmando que se vería perjudicada debido a una apreciación del dólar y a un entorno más duro para las exportaciones de Estados Unidos.

Otros sectores, en cambio, se beneficiarían por esta decisión política. En torno a 45% de los economistas dijeron que la construcción saldría ganando debido a las tasas de interés bajas, ya que reducen los costos de financiar grandes proyectos y de las hipotecas.

Respecto a las actividades financieras, 60% de los encuestados consideró que sufrirían, mientras que 18% señaló que se beneficiarían. A pesar de que la incertidumbre puede ser mala para los mercados, unas tasas de interés bajas pueden ayudar a suavizar las condiciones financieras, tal y como demostraron el Promedio Industrial Dow Jones y el S&P 500 cerrando en niveles históricamente altos el miércoles.

“Las ventajas e inconvenientes de la decisión británica casi se compensan”, afirmó Rajeev Dhawan, del Centro de Predicción Económica en la Universidad Estatal de Georgia.

The Wall Street Journal entrevistó a 60 economistas entre el 8 y el 12 de junio, pero no todos respondieron a todas las preguntas.

Fuente: The Wall Street Journal, 14/07/16.

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Los bonos del Tesoro de EE.UU. al 1% anual

julio 9, 2016

Los bonos del Tesoro de EE.UU. apuntan a un rendimiento de 1%

Por Min Zeng.
El edificio del Departamento del Tesoro de EE.UU. en Washington.
El edificio del Departamento del Tesoro de EE.UU. en Washington. 

La caída el martes del rendimiento del bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años a un mínimo histórico marca un nuevo hito en una racha bajista que lleva tres décadas y que los operadores veteranos nunca pensaron que tendría este alcance y duración.

US Treasury bondsEl rendimiento cerró el martes a 1,367%, la primera vez que queda por debajo de 1,4%. La marca anterior había tenido lugar hace cuatro años, según datos registrados desde 1977. El miércoles, tocó un nuevo mínimo de 1,321% durante la sesión, para luego cerrar ligeramente al alza en 1,385%.

El interrogante ahora es cuán bajo pueden descender. Quienes compran deuda del Tesoro de EE.UU. en este momento están asumiendo grandes riesgos, puesto que los precios de los bonos de largo plazo pueden sufrir grandes declives si las tasas de interés aumentan de forma imprevista. Sin embargo, una generación de operadores se ha equivocado a la hora de determinar su cénit.

David Coard, ahora director de corretaje de renta fija en Nueva York de Williams Capital Group, creía que manejaba bien el tema de la dirección de los bonos del Tesoro cuando compró su primera casa con su esposa a finales de los años 80. Su hipoteca tenía un interés de alrededor de 10%, y le dijo a su mujer que las tasas hipotecarias, vinculadas de forma estrecha con los rendimientos de la deuda del Tesoro, nunca caerían a 5%. Hoy en día se ubican a menos de 4%. “Ha sido difícil luchar contra esta tendencia de rendimientos bajos”, reconoce Coard. “Si ha apostado a una caída [de los precios] de los bonos, ha estado en el lado equivocado”.

El movimiento del martes tuvo motivos familiares: los inversionistas, preocupados por la incertidumbre en los mercados y las economías importantes tras la decisión del Reino Unido de abandonar la Unión Europa, se volcaron a los activos más seguros. Las acciones y el petróleo se derrumbaron, así como la libra esterlina.

Jae Yoon, director de inversión de New York Life Investment Management, que tenía US$286.000 millones de activos bajo gestión a fin de mayo, dice que el récord deja el bono a 10 años en una situación precaria. Su rendimiento podría subir a 2% antes de fin de año si el Reino Unido y la UE logran “un divorcio amigable”, solucionan las cuestiones comerciales y los temores se disipan.

Sin embargo, agrega, “si [las economías] global y de EE.UU. son lastradas por el brexit, entonces los rendimientos tienen margen para caer, y potencialmente podríamos ver rendimientos a 10 años en EE.UU. por debajo de 1%”.

Los rendimientos caen cuando los precios suben, y los precios de los bonos soberanos estadounidenses han aumentado de forma pronunciada. El Barclays U.S. Treasury Index registraba hasta el final de junio un retorno acumulado de 1.334,7% desde el 30 de septiembre de 1981, cuando el rendimiento de la deuda a 10 años alcanzó un máximo de casi 16%.

La racha bajista de los rendimientos desde el inicio de 2014 ha desconcertado a los inversionistas debido a que ha ocurrido pese a que la economía estadounidense se ha recuperado y la Fed elevó las tasas de interés por primera vez desde 2006.

De todos modos, pocas personas en los mercados financieros habían previsto tasas de interés negativas en Europa y Japón, lo que sugiere que los inversionistas están tan desesperados por encontrar un refugio que están dispuestos a comprar bonos por más de lo que recibirían cuando maduren.

El miércoles por la mañana, el rendimiento del bono soberano de Japón a 20 años descendió por primera vez a menos de cero, en tanto que el de la deuda a 10 años también cayó a un récord de -0,275%.

El monto total de deuda soberana en el mundo con rendimientos negativos aumentó de US$1,3 billones a fines de mayo a US$11,7 billones al 27 de junio, según Fitch Ratings.

“En este momento, no creo que se pueda ver nada más que tasas de interés bajas en EE.UU.”, dice Gemma Wright-Casparius, gestora de portafolio sénior del grupo de renta fija de Vanguard Group, que tenía más de US$2,4 billones en activos globales bajo gestión al cierre de marzo. “Continuamos sintiendo la gravedad de los mercados de bonos. La racha alcista aún podría tener unos años más”.

Los rendimientos de la deuda estadounidense se dispararon en los años 70 y principios de los 80 conforme la inflación subió, en parte debido al alza de los precios del petróleo. Paul Volcker, entonces presidente de la Fed, elevó la tasa de referencia del banco central a más de 19% en junio de 1981. El rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años alcanzó un máximo tres meses más tarde para luego iniciar su prolongado descenso.

“Siempre y cuando la reciente tendencia de inflación baja, crecimiento económico moderado y presiones salariales razonables sigan intactos, la probabilidad de un prolongado período de bajas tasas de interés parece sostenible”, afirma Bob Andres, socio gerente de Andres Capital Management LLC, que tiene unos US$700 millones en activos bajo gestión.

En septiembre de 1981, el índice de precios al consumidor registró un alza interanual de 11%. En mayo de este año, la inflación fue de apenas 1%.

El mercado de renta fija ha experimentado varias olas de ventas en las últimas décadas. Una de las más grandes fue la de 1994, cuando la Fed subió las tasas de interés temprano y de forma más enérgica de lo previsto. Ese año, el índice de bonos del Tesoro de Barclays tuvo un retorno total de -3,4%.

Thomas Roth, director ejecutivo del grupo de corretaje de tasas de MUFG Securities Americas Inc., ha estado en Wall Street desde mediados de 1984, cuando los mercados seguían preocupados por la alta inflación. Ahora, asevera, el problema es la inflación obstinadamente baja”.

Su hijo menor pronto comenzará su último año de secundaria. Roth teme que la economía estadounidense siga débil y que los rendimientos continúen en estos niveles deprimidos cuando su hijo entre a la fuerza la laboral.

“No sabemos cuán bajos pueden caer los rendimientos, y no sabemos cuál es el desenlace para el mercado de bonos”, dice. “Podría terminar mal. Esa es la parte que da miedo”.

Fuente: The Wall Street Journal, 06/07/16.

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US a Tax Haven?

junio 23, 2016

The US Is a Tax Haven… and That’s a Very Good Thing

The US Is a Tax Haven… and That’s a Very Good Thing

I like tax havens for the simple reason that we need some way to restrain the greed of the political class.

Tax competition is an issue that arouses passion on both sides of the debate. Libertarians and other free-market advocates welcome tax competition as a way of restraining the greed of politicians because politicians are afraid that the geese that lay the golden eggs can fly across the border. But collectivists despise tax competition—for exactly the same reason. They want investors, entrepreneurs, and companies to passively serve as free vending machines, dispensing never-ending piles of money for politicians.

tax haven USASimply stated, if profligate politicians think that we’re “captive customers,” they are much more likely to impose even higher tax rates (as we’ve seen in the past couple of years in Europe). But if they think that we have escape options, they’ll probably exercise some self-control.

So when a left-wing group puts together a ranking of the world’s “top secrecy jurisdictions” in hopes of undermining tax competition, proponents of individual freedom can use that list as a guide to world’s most investor-friendly nations.

That’s why I defend nations such as Switzerland, which often are persecuted by politicians from high-tax nations.

It’s also why I defend the tax system of the United States.

What do I mean by that?

Well, while there are many bad things about the American tax system (including pervasive double taxation and a very uncompetitive corporate tax system), one of the few redeeming features of our tax system is that we’re a tax haven.

Not for Americans, of course, but it turns out we have some good rules for foreigners.

delaware state flagThe state of Delaware is usually always close to the top of those “secrecy” lists. The bad news is that American taxpayers aren’t allowed to benefit from many of Delaware’s “tax haven” policies.

Here’s some of what has been published by the Heartland Institute:

Some international tax experts note a big irony…. in continued U.S. government pressure to compel overseas banks to give up information on Americans with bank accounts in the belief those people may be hiding money from the taxman.

The irony: Much of the world considers the United States to be one of the world’s biggest tax havens.

“It’s very easy for anybody in the world today to set up, let’s say, a Delaware Corporation. You can do it online. You have to give very little information to get it up and running. And Delaware’s not alone. There are other states where you can do it as well,” said Jim Duggan, a tax, wealth and estate planning attorney with the Duggan Bertsch LLC law firm in Chicago.

Other experts agree. He’d get no argument from Kevin Packman, chairman of the Offshore Tax Compliance Team at the Holland & Knight international law firm.

“There are a number of countries that have said the U.S. is the biggest tax haven in the world,” Packman said. “There’s something to be said for that view.”

Packman also noted that the US is viewed by citizens of other countries—especially those where the government seizes assets or imposes confiscatory taxes—as more respectful of property rights. This leads those people to search for ways to move their investments into the US; this can include setting up a Delaware or other corporation, as well as parking money in US banks.

Here’s what a left-wing columnist in the United Kingdom wrote about the issue:

You’re a billionaire but you don’t want anyone, least of all the taxman, to know. What do you do? Head for a palm-fringed island paradise or a snow-covered Alpine micro-state?

Wrong. The world’s most opaque jurisdictions—the ones that will best shield you and your cash from the light—are mostly in the heart of the most sophisticated and powerful global financial centres.

London, Luxembourg and Zurich are in the top five most secretive jurisdictions, according the first comprehensive index of financial transparency ever compiled. Yet top of the pile, beating the British Virgin Islands, Belize or Liechtenstein as the best place to hide wealth, is Delaware.

One of the smallest states in the US, it offers the best protection for anyone who does not want to disclose their identity as a beneficial owner of a company. That is one very good reason why the East Coast state hosts 50% of the US’s quoted firms and 650,000 companies—almost equivalent to one company per Delaware resident.

DelawareDelaware—the political power-base of the US vice-president, Joe Biden—offers high levels of banking secrecy and does not make details of trusts, company accounts and beneficial ownership a matter of public record. Delaware also allows companies to re-domicile within its borders with minimal disclosure, and allows the existence of privacy-enhancing “protected cell” or “segregated portfolio” companies, among many other stratagems useful for protecting the identity of those who do business there.

Delaware is one of the world’s best tax havens because of its attractive incorporation policies, but the US also has very attractive federal tax rules for foreigners.

Dennis Kleinfeld adds his analysis in an article for Money News:

Tax havens serve two vitally important purposes to everyone lucky enough to have private investment capital.

First, they are a source by which foreign capital can be routed into the United States or other countries with tax efficiency.

Second, they represent a safe haven where investors’ private capital can flee from overbearing governments of all kinds—democratic, republic, dictatorship, monarchy and just plain thugs and despots—and with a comfortable level of privacy, confidentiality and secrecy.

What is the world’s largest tax haven?

[T]he United States can lay claim to that title.

[T]he United States would not be able to maintain its economy without large inflows of foreign capital.

Foreign investors can invest in the United States virtually tax free — in structures that are legally protected from risks and, currently, with secrecy.

With fairly simple planning, a foreign investor can avoid tax on interest as well as gains from sale of securities — all protected by the legal system…

As for secrecy, Delaware or Nevada are quite accommodating. In these states, a foreign company or individuals can form a limited liability company and open a bank account, but if the investor does its or his business outside the United States, there is no U.S. tax or reporting.

Just as important, Dennis explains that tax havens are not only good for the American economy, but also for individuals seeking to protect themselves from rapacious government.

There are no investors — the people who actually create investment capital—who have any complaint against offshore tax-haven financial centers.

To politicians, your capital is their means to advance their political goals. Notwithstanding their propaganda of serving the American people, the needs of the people are always subservient to the voracious needs of political advancement.

How can private investors protect themselves from becoming the spoils of war from the marauding armies of politicians fighting for power?

For that, investors need tax havens.

By the way, leftists also agree that the United States is a tax haven for non-Americans, so that’s not in dispute.

But there’s a big argument about whether it’s good for America to have these policies. I’ve argued over and over again in favor of tax havens as a general principle, but it’s also worth noting that America’s tax-haven policies have helped to attract trillions of dollars to the US economy.

Let’s conclude by assessing where we stand. Tax experts on the right and left agree that the United States is a tax haven for foreigners who need a safe place to invest their money.

There’s also no doubt that foreigners take advantage of these policies—to the tunes of trillions of dollars—in ways that attract huge amounts of money to the American economy. Being a tax haven is a magnet for investment and this is good news for US competitiveness.

Let’s be thankful that the United States is a so-called tax haven. Those pro-growth policies help to offset Obama’s bad policies.

But that’s not the moral of the story. Yes, I like that America is a tax haven for foreigners, but the real moral of the story is that we should apply the same good policies to Americans.

—Dan Mitchell is an economist and senior fellow at the Cato Institute. He’s a strong proponent of tax competition, financial privacy, and fiscal sovereignty. You can read his blog here.

Source: internationalman.com, 2016.


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La AFIP y su Campaña de Desinformación

junio 22, 2016

La Estrategia de la Desinformación

Por Gustavo Ibáñez Padilla.

A fin de lograr mejores resultados en el próximo Blanqueo, la AFIP ha iniciado una campaña de desinformación. Usamos el término desinformación para indicar “Información errónea que se da, generalmente de manera intencionada.”

Un claro ejemplo es la nota publicada hoy en La Nación, la cual reproducimos abajo, agregando nuestros comentarios [en color verde].


La AFIP accederá a los datos de las cuentas bancarias de los argentinos en Estados Unidos

Es en el marco de la ley FATCA de ese país; la AFIP ya se contactó con diplomáticos norteamericanos para comenzar a diseñar el convenio, que ayudará al éxito del blanqueo.

Por Martín Kanenguiser.

La Argentina y los Estados Unidos ya dieron los primeros pasos para negociar un acuerdo de intercambio de información tributaria sobre cuentas bancarias, que ayudará al éxito del blanqueo que promueve el Gobierno.

La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) pidió una reunión con diplomáticos norteamericanos para discutir la implementación de un convenio en el marco de la Ley de Cumplimiento Fiscal para Cuentas en el Extranjero (Foreign Account Tax Compliance Act, FATCA) de ese país, según pudo saber LA NACION.

El diario Ambito Financiero informó ayer que ambos gobiernos estaban comenzando a buscar ayer un acuerdo de intercambio de información tributaria en las próximas semanas, aunque el diálogo recién comienza. [La fuente de la informción es un medio argentino, no hay ningún dato respaldado por organismos norteamericanos]

Si llegara a tener éxito [Adviértase el uso del potencial], un convenio de esta clase implicaría la apertura de datos de las cuentas bancarias de los argentinos en Estados Unidos, hasta ahora inexpugnables, porque ese gobierno no firmó el acuerdo de intercambio multilateral de información tributaria bajo el auspicio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE). [Esta es la única información veraz de la noticia. Estados Unidos NO firmó el acuerdo multilateral y NO comparte inforamción con terceros países. Esta es su política y no pretende cambiarla ya que le reporta enormes ingresos para su industria financiera –casualmente la más desarrollada del mundo- ]

FATCA fue impulsada por el Departamento del Tesoro de los EE.UU. para que, en principio, las entidades financieras de todo el mundo le aporten información al Servicio de Impuestos Internos de EEUU (US Internal Revenue Service, IRS), sobre las cuentas bancarias de norteamericanos en el exterior, con el objetivo de reducir la evasión en ese país. [El alcance de FACTA es exclusivo para ciudadanos norteamericanos y tiene como propósito que terceros países brinden información a los Estados Unidos y no a la inversa.]

La mayoría de los bancos argentinos que operan en los EE.UU. se anotaron ante el IRS para aportar esa información, porque de lo contrario el fisco norteamericano les retiene el 30% de su renta.

Hasta fines del 2014 se habían anotado Galileo Argentina, Prudential Seguros, Banco Macro, Banco del Tucumán, fideicomiso Supervielle Créditos, HSBC, BNP Paribas, Nativa, ICBC, Santander, Itaú, Compass, Tavelli, Banco de Valores, Compañía MetLife, Banco Columbia, Arpenta, American Express, Puente, Caja de Valores, BBVA Francés, SBS Asset Management, Comafi, Galicia, Tarjeta Naranja, Bradesco, Merrill Lynch, Allaria Ledesma, Cencosud, Mariva, Banco del Chubut, Banco Patagonia, Consultatio, Citicorp, Credit Suisse, Grupo Cohen, Banco de San Juan, Banco de Santa Fe, Banco de Entre Ríos, Raymond James, Piano, Corsiglia y Mapfre.

El Banco Central , en la gestión de Juan Carlos Fábrega, emitió la comunicación A 5581, que sostiene que en el marco del FATCA «las entidades financieras deberán arbitrar las medidas necesarias para identificar los titulares de cuentas alcanzados por dicho estándar».

Pero a los bancos se les presentaba un conflicto, porque esta cooperación chocaba con las leyes de secreto bancario y de protección de datos de la legislación argentina, a menos que se firmara un acuerdo de intercambio de información entre los organismos tributarios de ambos países (denominado IGA).

Durante la gestión de Ricardo Echegaray, la AFIP intentó avanzar en este sentido, pero la desconfianza generalizada en materia bilateral impidió cualquier tipo de acuerdo. [Estados Unidos por política no hace este tipo de acuerdos, es decir no brinda información a terceros países pero sí presiona para que dichos países le brinden información. No hay reciprocidad]

Ahora que mejoró sustancialmente el vínculo entre ambos gobiernos, el inicio de las negociaciones se destrabó, según confirmó LA NACION en Washington.[No hay ninguna base para sostener esta afirmación. De hecho Estados Unidos se resiste a firmar estos acuerdos bilaterales recíprocos. Tómese como ejemplo el Pacto de San José de Costa Rica o los acuerdos de no proliferación de armas nucleares. Históricamente USA nunca se sometió a este tipo de convenios multilaterales, simplemente porque tiene el Poder para no hacerlo.]

El abogado especialista en cuestiones tributarias Diego Fraga aseguró a LA NACION que «con un acuerdo como el que tienen Chile y Estados Unidos en el marco del Fatca, los gobiernos intercambian información financiera de todo tipo; así que los inversores argentinos que tienen algún depósito de Estados Unidos perderán el carácter de anonimato que tienen, lo cual impulsaría el blanqueo» que a fin de mes sancionaría el Senado. [A decir verdad, Estdos Unidos mantiene las condiciones de secreto bancario. Ver los artículos citados abajo.]

Fraga explicó que, «mientras tanto, los bancos en la argentina le están dando información al fisco norteamericano; si bien había un conflicto con las leyes de secreto bancario y de protección de datos, la solución a la que llegaron es que entregan datos con la conformidad de los clientes».

«Un acuerdo FATCAle serviría al fisco argentino y, al mismo tiempo, a Estados Unidos, que quiere mostrar a la Argentina como un ejemplo para la región», concluyó.

El tributarista César Litvin agregó que «no es acuerdo como el de la OCDE, pero va a ser muy importante porque ya no quedaría ningún lugar accesible para el dinero no declarado en cuentas financieras».

Fuente: La Nación, 21/06/16.


La política que aplica Estados Unidos se basa en exigir datos a terceros países y al mismo tiempo negarase a brindar información y mantener la confidencialidad de los inversores extranjeros en USA.

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Fed proposes change to capital reserve rules for insurance companies

junio 3, 2016

Fed proposes change to capital reserve rules for insurance companies

The proposal includes two approaches that would apply differently depending on a company's status as systemically important.
The proposal includes two approaches that would apply differently depending on a company’s status as systemically important.

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The Federal Reserve Board of Governors today released details of a proposal that would affect insurance company regulatory capital frameworks. The proposal includes two approaches to regulatory capital requirements for supervised insurance institutions that would fulfill compliance needs under the Dodd-Frank Act.

usa-bandera-02The advance notice of proposed rulemaking (ANPR) applies to nonbank financial companies significantly engaged in insurance activities that are supervised by the board, or insurance companies such as AIG and Prudential, which are deemed systemically important financial institutions (SIFI), bank holding companies (BHC) and savings and loan holding companies (SLHC) significantly engaged in insurance activities. Companies with 25 percent or more of their total consolidated assets in insurance underwriting subsidiaries other than assets associated with insurance underwriting for credit risk would be included.

The proposed capital standards are less stringent for AIG and Prudential than those imposed on Wall Street banks under a long-awaited Federal Reserve proposal that’s meant to limit the chance a major insurer could threaten the financial system. Metropolitan Life previously was tagged with SIFI status but sucessfully sued the government to  avoid the designation.

“This proposal is an important step toward capital standards that are both appropriate for our supervised insurance firms and that enhance the resiliency and stability of our financial system,” Fed Chair Janet Yellen said in remarks prepared for the Friday board meeting.

A building block approach (BBA) proposes to use as a starting point “existing legal-entity capital requirements for insurance companies, including state and foreign insurance risk-based capital requirements, and the BHC or bank risk-based capital standards for banking, non-insurance and unregulated entities. A firm’s aggregate capital requirements generally would be the sum of the capital requirements at each subsidiary, with adjustments to address items such as differences in accounting and to eliminate inter-company transactions, and scalars to reflect cross-jurisdictional differences such as differing supervisory objectives and valuation approaches.”

The board said this approach may be appropriate for the 12 insurance depository institution holding companies currently under board supervision as they are significantly engaged in insurance activities but are not systemically important, engage in less complex and foreign activities, and generally prepare financial reporting only using U.S. statutory accounting principles (SAP) rather than generally accepted accounting principles (GAAP).

A consolidated approach (CA) would “categorize all of a consolidated insurance firm’s assets and insurance liabilities into risk segments tailored to account for the liability structure and other unique features of an insurance firm, apply risk factors to the amounts in each segment, and then set a minimum ratio of consolidated capital resources to consolidated capital requirements.”

This approach may be suitable for institutions that are large, complex, international and systemically important.

“A consolidated form of capital requirements would better ensure that the risks these firms pose to the financial system are taken into account,” said the board in the ANPR.

The objectives behind developing capital standards for supervised insurance instittions were to protect insured depository institutions and to promote financial stability.

A draft Federal Register notice released by the board invites public comment on the ANPR. The agency will accept feedback on the capital plan for 60 days. But with a few steps still to go before the standards become a final rule, the process may be difficult to finish this year.

“The approaches to consolidated capital standards described in the draft ANPR reflect input received and considered through engagement with insurance regulators, industry and accounting experts, and representatives from the insurance industry, among other interested parties,” the ANPR said. “By seeking comment through the draft ANPR, the board would have an opportunity to receive input on general approaches to capital regulation for supervised insurance institutions before issuing a specific regulatory proposal for public comment.”

Also Friday, the agency is set to approve a formal proposal for new regulations on how the FSOC-designated insurers must govern themselves and manage their risks and liquidity, overseen by the Fed. This was another mandate from Dodd-Frank, bringing the insurers under prudential standards similar to those imposed on large banks, but tailored for insurers.

MetLife has been embroiled in a legal battle with the U.S. government. Because a judge reversed MetLife’s designation as systemically important, it may dodge the new rules. However, the Treasury Department is pursuing an appeal of the court’s finding that the process to label the company was flawed.

The Fed also intends to propose a capital plan Friday for the 12 insurers it oversees because they own banks, including State Farm Insurance Co., TIAA-CREF and Nationwide Mutual Insurance Co. The proposal for those companies largely defers to the capital requirements already imposed on insurance firms by existing regulators — often state agencies. The Fed will solicit comments from the public for 60 days.

Fuente: lifehealthpro.com, 2016/06/03.

Evitan que familiares de los terroristas de San Bernardino cobren U$S 275,000 en seguros de vida

junio 3, 2016

Amigo latino de terrorista de San Bernardino, ¿también vinculado a Al-Qaeda?

Enrique Márquez Jr. fue identificado como el proveedor de armas de los terroristas de San Bernardino —hoy, mucha más información pesa en su contra.

Amigo latino de terrorista de San Bernardino, ¿también vinculado a Al-Qaeda?
Enrique Márquez (izq.) de 24 años, y Syed Rizwan Farook, de 28.
Foto: Archivo.

ISIS terroristas 01Cuando el gobierno de Estados Unidos entabló una demanda para evitar que la familia de la pareja terrorista de San Bernardino cobrara hasta $275,000 en seguros de vida, reveló más información sobre los nexos con el mundo extremista del islam —no solo de uno de los atacantes, sino de su proveedor de armas.

Enrique Márquez Jr., identificado como el hombre que compró los dos rifles de alto calibre que Syed Farook y su esposa, Tashfeen Malik, utilizaron para matar a 14 personas en San Bernardino, también estuvo involucrado con una banda de yihadistas que operaban en California.

La nueva información fue revelada en las más de 13 páginas de la querella que ahora pesa contra Minnesota Life Insurance y Supplemental Life Insurance.

Según la nueva información, en 2011 Márquez estuvo involucrado con el grupo “California jihadists”, una red de simpatizantes del yidahismo, quienes en 2012 fueron arrestados por intentar viajar a Afghanistan para integrarse a Al-Qaeda (una organización delictiva que practica el islam extremista). Más detalles sobre cómo colaboraba Márquez con este grupo no fueron difundidos.

alqaeda marquez

Aquí el documento completo: https://assets.documentcloud.org/documents/2850080/San-Bernardino-Life-Insurance-Case.pdf

La querella también indica que después de que Márquez se convirtió al islam en 2007, éste fue introducido a las ideologías radicales del yihadismo por su amigo Farook. Consecutivamente, ambos elaborarían planes para llevar a cabo atentados terroristas en el sur de California, específicamente en el condado de Riverside.

Los atentados jamás se ejecutaron, pero Márquez sí asistió a Farook y Malik en su atentado del pasado diciembre al proveerles las armas de fuego —dos fusiles de de asalto AR-15.

Márquez ahora se encuentra detenido. Son cinco los cargos por los que deberá responder: conspiración para suministrar apoyo material a terroristas, dos cargos por mentir sobre la compra de dos rifles (los que habrían utilizado los atacantes), fraude migratorio y dar falso testimonio en un supuesto matrimonio por conveniencia.

Farook, de nacionalidad estadounidense, y su esposa, Tashfeen Malik, pakistaní, presuntos seguidores del Estado Islámico (ISIS), fallecieron el 2 de diciembre, tras atacar un centro de asistencia para discapacitados en San Bernardino, donde mataron a 14 personas e hirieron a más de 20.

Fuente: laopinion.com, 02/06/16.

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