Panama Papers: Quiénes y Dónde

abril 4, 2016

El affaire “Panama Papers”

panama-banderaLa divulgación periodística de 11.5 millones de documentos privados del Estudio de abogados panameño Mossack Fonseca ha dado estado público a mucha información confidencial relacionada a la creación de más de 210.000 empresas en 21 jurisdicciones offshore.

Según los datos proporcionados por el diario alemán Süddeutsche Zeitung y el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), unos 500 bancos de todo el mundo fueron empleados por el bufete para crear cuentas bancarias a 15.600 compañías.

A continuación, brindamos una lista de los diez bancos que más cuentas abrieron a las empresas offshore:

Panama papers bancos

 

Así msimo, los documentos filtrados permitieron identificar las jurisdicciones donde fueron registradas las compañías offshore:

Bahamas Isle of Man Ras Al Khaimah
Belize Jersey Samoa
British Anguilla Malta Seychelles
British Virgin Islands Nevada Singapore
Costa Rica New Zealand United Kingdom
Cyprus Niue Uruguay
Hong Kong Panamá Wyoming

 

De estas jurisdicciones, Panamá, Costa Rica y Uruguay son los países latinoamericanos más utilizados para crear las empresas offshore. Abajo presentamos las diez jurisdicciones más utilizadas por el Estudio de abogados panameños:

Panama papers jurisdicciones

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Es importante destacar que usar corporaciones offshore es completamente legal y hay muchas razones legítimas para hacerlo, especialmente en países con gobiernos abusivos que imponen fuertes restricciones y ejercen una vigilancia opresiva. También es cierto que en muchas ocasiones las sociedades offshore pueden servir de pantalla para hacer transferencias de dinero, abrir cuentas bancarias en el exterior y hacer operaciones sin pagar impuestos.

Fuente: Ediciones EP, 04/04/16.

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Panama papers

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La Obesidad: Un problema mundial

abril 4, 2016

En el mundo ya hay más gordos que flacos

Analizaron el avance de la obesidad en 20 millones de personas en 40 años. 

 Por Mariana Iglesias.

Imparable. Se estima que en 2025, una quinta parte de los adultos tendrá obesidad severa.

Imparable. Se estima que en 2025, una quinta parte de los adultos tendrá obesidad severa.

Que la obesidad ya es una epidemia en el mundo entero no es noticia. Lo que se sabe ahora es que los obesos ya son más que quienes tienen problemas relacionados al bajo peso. Y lo más interesante para resaltar es que la obesidad avanza entre los pobres. Los ricos suelen estar bien informados, y tienen claro que la obesidad causa innumerables problemas para la salud, con lo cual, pagan sus comidas orgánicas y sus cuotas en el gimnasio, cosa que los pobres no pueden hacer. Así, ya hay 641 millones de obesos en el mundo (266 varones y 375 mujeres), cuando cuarenta años atrás eran 105. De hecho en 1975 la cantidad de personas con bajo peso duplicaba a los obesos. Así las cosas, se estima que para 2025 una quinta parte de los adultos de todo el mundo tendrá obesidad severa.

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Las conclusiones son del mayor estudio que se ha realizado hasta ahora sobre el índice de masa corporal (IMC) en casi 20 millones de personas de 186 países y que ha sido publicado en la prestigiosa revista científica “The Lancet”. Lo que se hizo fue medir el avance de la obesidad de 1975 hasta 2014. “El resultado principal es que el mundo está engordando, o que el mundo ha venido engordando, y sigue haciéndolo”, explica a Clarín Carlos Boissonnet, cardiólogo del CEMIC y miembro del grupo CARMELA (CArdiovascular Risk factor Multiple Evaluation in LatinAmerica), que participó de la investigación con siete muestras poblacionales, correspondientes a las ciudades de Buenos Aires, Bogotá, Barquisimeto (Venezuela), Santiago de Chile, Quito, ciudad de México y Lima. Fueron distintos grupos de investigación internacionales, coordinados desde el Imperial College London y financiado por The Wellcome Trust (una ONG del ámbito académico de la salud.

En el período considerado, la humanidad aumentó en promedio 1,5 kilo por cada década en los últimos 40 años. La obesidad aumentó en hombres más de 3 veces y en mujeres más de 2 veces. Para dar un ejemplo: un hombre de 1,70 metro de altura aumentó un promedio de 7,2 kilos, mientras que una mujer de 1,60 metro aumentó 6,1 kilos.

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El aumento fue prácticamente universal en todos los países, con las únicas excepciones de Corea del Norte, Nauru, los países del Africa subsahariana, Japón, Singapur y varios países europeos en los que no aumentó en mujeres. En la mayoría de los países ricos (europeos, norteamericanos y asiáticos) y en Oceanía el aumento por año fue menor desde 2000 hasta el momento actual, mientras que en Latinoamérica y el Caribe, en Europa central y del este, y el este y sudeste asiático, el aumento anual fue mayor desde 2000 a esta parte. “Antes el obeso era el rico. En los últimos años la obesidad se traslada cada vez más a los pobres, porque comen alimentos de baja calidad y no hacen actividades físicas que los favorezcan”, explica Boissonnet.

China tiene el mayor número de obesos (43,2 millones de varones y 46,4 millones de mujeres), seguido por los Estados Unidos (41,7 millones de hombres obesos y 46,1 millones de mujeres obesas). En la Argentina la obesidad es mayor en hombres, y en el ranking mundial figura en el puesto  16º con 3,8 millones.

obesidadEl trabajo también habla del bajo peso. La prevalencia mundial se redujo de 13,8% a 8,8% en hombres, y de 14,6% a 9,7% en mujeres, lo que indica una reducción global de la desnutrición. Sin embargo, este problema sigue siendo muy relevante en países como India o Bangladesh.

La Organización Mundial de la Salud planteó como objetivo para el 2025 evitar el aumento de la obesidad. Según este estudio, la probabilidad de que eso ocurra es nula y estiman que para 2025, 18% de los hombres del mundo así como 21% de las mujeres serán obesos. «La obesidad es una epidemia fuera de control, y avanza cada vez más rápido. Esto muestra el fracaso de las estrategias globales», opina el especialista.  Y da algunas claves de lo que se debería hacer: «la mejor herramienta es la que se dirige a todos. Los Estados deberían cobbrar menos impuestos a las frutas y verduras, y más a los procesados y bebidas azucaradas. También deberían promover los vecindarios saludables y clubes gratuitos para que todos puedan realizar actividad física».

Fuente: Clarín, 02/04/16.


 

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Economía: Preguntar para saber

abril 3, 2016

El naturalismo: una puerta de entrada a la economía

Por Javier Finkman.

¿Por qué en un bar regalan el maní, pero cobran el agua? Plantear interrogantes como lo haría un niño es una forma de desarrollar esta ciencia, según la visión de algunos autores.

Leí a Robert Frank H. Frank por primera vez hace un par de décadas. El libro fue Choosing the Right Pond, algo así como «Eligiendo el estanque correcto», un título llamativo. En el escrito, Frank planteaba un tema casi tabú para un economista: la emulación como motivación del consumo, la satisfacción derivada no tanto del consumo propio, sino de la comparación con el vecino. El no-economista se sorprenderá: ¿acaso no es obvio que a la gente le importa el consumo relativo? Quizá se sorprenda más al saber que la formación del economista está construida sobre la consigna de que «las comparaciones interpersonales de utilidad» -por ahí va la jerga- son imposibles o muy difíciles. Y se dejan de lado, al menos hasta niveles muy avanzados de estudio. Y ahí estaba Frank dedicando un libro al impacto del estatus en el comportamiento.

libros iconoFrank nunca fue un economista convencional. En otros libros se ocupó de la ética de la competencia, del rol de las emociones, de la relación entre el dinero y la felicidad, y, claro, de la desigualdad y la noción de que el ganador-se-lleva-todo. No se trata de un radical perdido en una universidad mediopelo. Es profesor en Cornell, coautor de un par de libros de texto con el ex presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos Ben Bernanke, y hasta no hace mucho columnista regular en The New York Times. Sin embargo, hacia fines de los 80 era un profesor asociado de economía con pocas publicaciones en temas inusuales como, por ejemplo, por qué ganan menos las mujeres.

En la última década, Frank se ocupó de la calidad de la enseñanza y la divulgación económica. Varios estudios muestran que la enseñanza de la economía a nivel introductorio no es exitosa: los estudiantes que pasaron por algún curso introductorio no saben más economía que aquellos que no lo hicieron, a pocos meses de haber terminado su estudio. Muchas veces, ¡ni siquiera los propios profesores entienden bien los principios básicos de la economía!

El ejemplo más elemental es la noción de «costo de oportunidad» de hacer cualquier cosa -trabajar, ir al cine, dormir-, que es el valor de aquello a lo que hay que renunciar para hacerlo. Nos regalan una entrada gratis para ir a un concierto de Clapton que no tiene valor de reventa. La única alternativa disponible es un concierto de Dylan con una entrada que cuesta $ 400. Supongamos que estuviera dispuesto a pagar $ 500 para ver a Dylan cualquier día; es decir, si el precio de la entrada fuera mayor a $ 500 no iría a verlo. ¿Cuál es el costo de oportunidad de ir a ver a Clapton? (la respuesta, al final del artículo).

Un estudio muestra que menos del 8% de los estudiantes que asistieron a un curso de economía sabía la respuesta contra el 17% de respuestas acertadas entre aquellos que no tomaron ningún curso. Para completar la ofensa, la misma pregunta, pero realizada a casi 200 economistas en la reunión de la prestigiosa American Economic Association, mostró que apenas un quinto de los profesionales respondió correctamente.

Frank desarrolló un enfoque «naturalista» para el aprendizaje y la enseñanza de la economía. Hay que aprender economía como aprenden los chicos su lengua materna: utilizando las formas más simples en forma activa y en situaciones concretas y repetirlas hasta al hartazgo. Y hay que hacerlo en base a preguntas-problemas, a la manera de un naturalista. El ejemplo darwiniano favorito de Frank es: ¿por qué los machos son más grandes que las hembras en la mayoría de las especies de vertebrados? Así, en base a preguntas-problemas habría que organizar la enseñanza de la economía. El resultado es El economista naturalista, una «búsqueda de explicación para enigmas cotidianos».

Cada capítulo del libro consiste en preguntas que se responden según un principio económico elemental. Por ejemplo, el diseño de un producto depende del principio del costo-beneficio. ¿Por qué la leche se envasa en recipientes rectangulares mientras que las gaseosas se envasan en recipientes redondos? A veces, las explicaciones tienen que ver con el uso y costumbre, además de con el costo y beneficio, como en el caso de ¿por qué la ropa de mujer se abrocha por la izquierda y la del hombre por la derecha?

La ley del precio único o el hecho de que el mercado arbitra y no es posible comprar algo a un precio determinado y venderlo más caro sin incurrir en riesgos o costos es otro principio básico. ¿Por qué los fabricantes de computadoras regalan software caro con los equipos? ¿Por qué en un bar te cobran cara el agua, pero te regalan los maníes? ¿Por qué muchas veces el teléfono celular cuesta más barato que sus baterías? Son todas preguntas-problemas que muestran que en el mercado no hay regalos («almuerzos gratis» diría Friedman), sino, más bien, incentivos para generar consumo explotando la complementariedad y la sustitución entre bienes.

En lo laboral, el principio básico es que los trabajadores reciben un salario que es aproximadamente parecido a su contribución a la ganancia de la empresa. La aplicación de este principio puede explicar algunos interrogantes: ¿por qué las modelos femeninas ganan tanto más que sus pares masculinos?, ¿por qué damos propinas en algunos servicios, en otros no y en otros está prohibido?, ¿por qué no aumenta la oferta de taxis si llueve?

Uno de los problemas esenciales que enfrenta la economía es la inconsistencia entre los incentivos individuales y los de la sociedad. ¿Por qué los médicos recetan demasiados antibióticos aun a riesgo de producir cepas resistentes? ¿Por qué un accidente en un sentido de la autopista provoca un embotellamiento en los carriles que van en el otro sentido? ¿Por qué las regulaciones burocráticas suelen estar escritas en voz pasiva?

El economista naturalista se lee de un tirón, es didáctico y muy entretenido. Mejorar la educación de los consumidores acerca de las estrategias de fijación de precios y comercialización de las empresas los empodera, claro. Aunque no hay que exagerar la novedad de enseñar a través de preguntas y menos aún la analogía con la biología: Darwin fue un lector de Malthus y Marshall abogaba por una economía evolutiva.

Más importante, la macroeconomía es menos intuitiva, menos obvia y por tanto más difícil de ser reducida a preguntas-problemas con una respuesta simple. ¿Por qué hay inflación o desempleo? ¿Por qué hay una corrida cambiaria? Las respuestas tienen que dar cuenta del comportamiento coordinado (a veces descoordinado) de muchas personas, y encontrar una explicación es mucho más difícil que aplicar el costo-beneficio. La divulgación de Frank, así como la de otros autores como Hartford, es menos relevante en la macro. El naturalismo es una buena puerta de entrada a la economía, pero difícilmente una de salida. Y usted debería ir a ver a Clapton si el valor que le asigna al concierto es de por lo menos $ 100.

Fuente: La Nación, 03/04/16.

Uber vale US$ 62.500 millones

abril 3, 2016

Uber vale nueve veces más que YPF

La compañía que revoluciona el transporte urbano alcanzó una valuación de unos US$ 62.500 millones.

 

Uber llegó a la Argentina y desató una polémica similar a la que tuvo lugar en otros países. La aplicación disruptiva representa una competencia directa para el tradicional sistema de transporte urbano de taxis, ya que permite disminuir el costo para los usuarios, además de facilitar y agilizar el trámite.

Como sucedió en varias de las otras 400 ciudades en más de 60 países, los taxistas reaccionaron contra la compañía norteamericana por considerar que está basada en la ilegalidad. La polémica recién comienza, y su instalación en el territorio porteño todavía está en duda.

Según sus propios registros, la firma «facilita» más de 1 millón de viajes diarios, unos 55.000 de los cuales se hacen en América latina. La suma de esos trayectos, dicen en la empresa, «sería como ir a la luna ida y vuelta 120 veces». Uber alcanzó en su corta existencia de siete años una valuación de US$ 62.500 millones, de acuerdo con cifras del mercado. Muy por encima de la petrolera YPF, que al cierre de esta edición se ubicaba en US$ 6990.

Uber: la revolución del transporte

Valuación de mercado: US$ 62.500 millones

Presencia: 400 ciudades en más de 60 países

El fenómeno comenzó en 2009. Uber es una de esas compañías que en sus inicios se desconoce si será una de tantas apps que se crean en los EE.UU., o seguirá la senda de éxitos como Facebook. Uber tuvo varias rondas de inversión de más de US$ 1000 y llegó hasta los US$ 2000 millones para acelerar su expansión. El valor de la compañía en el mercado asciende a US$ 62.500 millones. En América latina, funciona en 8 ciudades de México, 5 de Brasil y Colombia, en Chile, Perú, Uruguay, entre otros.

YPF: remando la baja del petróleo

Valor en la bolsa de Wall Street: US$ 6990 millones

Precio por acción: US$ 17,64

La petrolera estatal, que cotiza en el NYSE tenía al cierre de esta edición una capitalización de mercado de US$ 6990 millones, a un valor por acción de 17,64 dólares, en un momento de descenso en el sector, debido a la baja en la cotización del petróleo. Así, el exitoso y no menos polémico emprendimiento vale casi nueve veces más que la compañía argentina fundada en 1922. Contra una de su naturaleza, Facebook, que vale US$ 326.550 millones, Uber resulta ampliamente menor.

Fuente: La Nación, 03/04/16.

Brasil: Dilma no tiene condiciones para gobernar

abril 3, 2016

F. H. Cardoso: «Dilma no tiene condiciones para gobernar»

Por Carlos Pagni.

El ex presidente brasileño defendió el impeachment y negó que sea un golpe.

El ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso es la voz más escuchada de la oposición a Dilma Rousseff, dentro y fuera de su país. En diálogo telefónico con LA NACION, Cardoso explicó por qué la mandataria debería ser desplazada mediante un impeachment. Y por qué ese proceso no es, como dice el oficialista Partido de los Trabajadores (PT), un golpe. Admite, no obstante, que la opinión pública tiende a condenar a la presidenta por la corrupción que rodea a Petrobras.

BrasilCardoso propone un itinerario para Brasil en una administración encabezada por el vicepresidente, Michel Temer. Pero acepta que, en su país, no se está derrumbando un gobierno, sino un sistema. Y defiende algunas iniciativas para refundarlo. Una pintura de la gran tormenta brasileña en este diálogo.

-¿Por qué el impeachment no es un golpe?

El impeachment está previsto en la Constitución de Brasil. Hay, además, una ley de 1950 que hace a la reglamentación de cuáles son los casos y cuándo se justifica un impeachment. Cuando se lee la Constitución, uno se da cuenta de que hay muchas formas por las cuales se puede incurrir en lo que llamamos un crimen de responsabilidad. Lo que está en la Cámara de Diputados es un pedido de impeachment que se hizo por tres abogados.

Uno de ellos fue ministro de Justicia en mi período, el otro fue fundador del PT y la otra es profesora de Derecho en la Universidad de San Pablo. Ellos hacen referencia a que, en más de una ocasión, la señora presidenta Rousseff tendría exagerado una toma de recursos para prebendas del gobierno en la caja económica, en la Caja de Ahorros y en otras instituciones financieras. Esto está explícitamente prohibido por la ley de responsabilidad fiscal, que es de 2000.

-Ése el argumento legal. Pero hay un problema de percepción. Es difícil justificar, sobre todo en países donde la contabilidad fiscal suele tomarse muchas licencias, que un gobierno cae por adulterar las cuentas. Además, en el marco del escándalo de Petrobras, la impresión que queda es que a Dilma la echan por corrupta.

-Es verdad que es un tema complejo, que para la calle puede no ser fácil de entender. La razón es la que está planteada en el pedido de impeachment. Es cierto que la percepción común es de corrupción. En el caso específico, no hay acusación contra Dilma Rousseff de corrupción; hay especulaciones que se hacen. Pero en el contexto hay un sentimiento nacional de que la corrupción ha tomado un sentido inusual: no se trata de la corrupción de una persona u otra, de un gobernador o un funcionario que se llevó plata a su bolsillo. No. Aquí se trata de lo que fue calificado en el Supremo Tribunal Federal (STF) como una organización criminal que se constituyó en el Estado para fijar sobreprecios en las licitaciones públicas a fin de garantizar plata que va directamente a los partidos a la hora de financiar elecciones. No se la acusa aún de esto, pero en el Supremo Tribunal Electoral hay otra denuncia al respecto.

-Usted siempre defendió la decencia de Rousseff. ¿Sigue pensando lo mismo?

-Desde el punto de vista individual. Pero desde el punto de vista político, ella ha aceptado cosas que son inaceptables. Fue presidenta del Consejo de Administración de Petrobras durante muchos años; algo debía de haber sabido. Si uno ve el estatuto de Petrobras, el Consejo de Administración y en especial su presidenta tienen responsabilidad total. Además está la controvertida compra de una refinería en Pasadena, cuando ella conducía la empresa. Yo diría que se da un contexto en el que se cree que hay una corrupción de la política misma.

-A propósito de la citación coercitiva de Lula, hubo una carta de varios ex presidentes, algunos amigos suyos, como Felipe González y Ricardo Lagos, alarmados por que haya garantías que no estén custodiadas en Brasil. ¿Qué le parece esa alarma?

-Creo que es una alarma falsa, porque las garantías están custodiadas. He hablado por teléfono con Lagos -no todavía con González- para aclarar; no para pedirle nada, sino para aclarar que el sistema judicial está bajo la norma de la ley. Se pueden hacer apelaciones hasta el Supremo Tribunal de Justicia. Por ejemplo, ese Tribunal aceptó el caso de Lula y se comprometió a investigar qué es lo que le corresponde al juez Sergio Moro y qué corresponde a ese máximo tribunal. O sea, está en pleno funcionamiento el sistema de justicia en Brasil. No hay ningún soslayo, ninguna declaración militar ni ningún jefe de oposición que haya pedido algo fuera de la Constitución.

-¿Cómo sigue gobernando Rousseff si la oposición no consigue los votos para el impeachment?

-Ése es un problema grave. Eso no se sabe. El gobierno está haciendo un esfuerzo enorme para bloquear el impeachment. No está mal que lo haga. Lo que pasa es que si no pasa el impeachment, ¿cómo va ella a gobernar si a lo sumo tendrá una tercera parte de la Cámara y un 68% de la población, según encuestas, que dice que debería cesar en el mando? Son cuestiones muy delicadas. Si por casualidad la Cámara no acepta el impeachment -que tiene derecho a no aceptarlo-, la oposición va a enfocarse en el juicio que está en el Supremo Tribunal Electoral para invalidar la elección anterior por la utilización de recursos financieros procedentes del abuso que se hizo en Petrobras y otras empresas. Y eso incluye al presidente y al vicepresidente.

-¿Podría haber una elección anticipada?

-Ése es el camino más complicado. Puede que pasen al año entrante, y la elección será por la Cámara de Diputados; no es directa. Lo más sencillo es que si la presidente tuviera grandeza, renunciara. Porque ella no tiene condiciones para gobernar. La situación económica va de mal en peor, y en cierto momento habrá que generar un consenso mínimo para saber cómo se recupera Brasil para seguir adelante.

-¿Cómo se consolida un consenso en medio de un proceso judicial que puede arrastrar a cualquier dirigente?

-Si prospera el impeachment, asume el vicepresidente. ¿Cuál es la legitimidad que tiene? La misma que tiene ella. Los votos son iguales, y vota la gente por la fórmula de presidente y vice. Que yo sepa, no hay acusaciones contra el vicepresidente [Michel Temer]. Él tiene condiciones y la obligación de buscar el consenso mínimo. No puede ser sobre la base de frenar las investigaciones porque la ciudadanía no acepta eso. Es necesario buscar gente que no esté comprometida con ese proceso. Hay mucha, por suerte. Un gobierno, para mantenerse en el futuro, tendrá que componerse de personas respetables frente al Congreso y también frente al país. Que la gente se dé cuenta de que por acá hay un camino y podemos marchar. Depende del liderazgo y de gente ejemplar. Si no, los procedimientos judiciales pueden llevar a lo que ocurrió en la Argentina, donde en una semana se sucedieron varios presidentes.

-No es un modelo a seguir, le debo contar?

-No, no. Ni de lejos.

-¿La gran fractura ideológica y política que hay hoy en Brasil puede derivar en desorden público?

-La fractura es grande pero está mal planteada: como si hubiera gente que quiere un golpe y quien quiere una democracia. El ex presidente Lula dijo eso también. Y es un error, llamativo en un líder que proviene de la clase obrera. Ellos realizan esa fractura diciendo que hay golpe cuando no hay golpe. Hay un proceso judicial. ¿Qué voy a decir yo? Hay que tener paciencia.

-Si Rousseff debe retirarse, ¿cuáles tendrían que ser las políticas sociales de un gobierno de Temer?

-Creo que en un país como Brasil, con la pobreza y la desigualdad que hay, el gobierno no puede darse el lujo de no hacer políticas sociales compensatorias. Quien empezó este tipo de políticas fui yo, pero otros también las hicieron. Yo empecé con las famosas «bolsas», becas, que alcanzaron a cinco millones de familias. Sería el último en estar en contra de eso. Creo que eso debe mantenerse; hay que buscar fórmulas. No proviene de ahí la dificultad financiera del país, sino de los que hicieron uso y abuso de los recursos públicos para financiar sectores empresariales amigos del rey, muy cercanos al gobierno. Creo que los programas sociales deben seguir adelante. Lo que falta acá es educación y salud, y hay un desbarajuste fiscal, porque las provincias y municipios están sin recursos. Hubo un despilfarro y una mala redistribución de la renta. No creo que el PT pueda decir que sólo son ellos los que hacen políticas sociales y que la mayoría está en contra.

-Da la impresión de que en Brasil no está cayendo un gobierno, sino un sistema. ¿Es así?

-Así es. Cuando en 2013 fui invitado a integrar la delegación que viajó al funeral de Nelson Mandela, invitado por Rousseff, y estábamos todos los ex presidentes vivos, le dije en el avión que era momento de cambiar el sistema político, que estaba podrido, y que los partidos no tenían la fuerza para hacerlo. Pensé que nosotros, como ex presidentes, y tal vez ella, como presidenta, podríamos juntarnos para cambiar el sistema, porque perdió legitimidad. La gente no cree en él. El tema principal es reconstruir las bases para un sistema partidista eficaz, con un sistema de financiamiento de campañas más transparente. Es muy complicado, pero hay que hacerlo y ganar lo que falta acá: confianza, credibilidad. Los mercados no funcionan, no porque falte capital, recursos humanos, etcétera. Falta credibilidad en las reglas, porque cambian y el gobierno ha exagerado su capacidad de intervenir y cambiarlas a mitad de camino.

-Los procesos en que la gente sale a la calle no siempre desembocan en las soluciones más deseables. ¿Qué capacidad tienen los partidos políticos y sus líderes para hacer esta reforma?

-Creo que el tiempo propiciará las soluciones, y también creo que las circunstancias forman al líder, y lo digo sinceramente. Rousseff no se dio cuenta de que era el momento. Se le escapó de las manos cuando fue reelegida. Podría haber cambiado el camino y no lo hizo, y el nuevo presidente, si no lo hace, no va a terminar funcionando. En lo económico se requiere una convergencia. Usted me preguntó antes si éste es un país en el cual el gobierno tiene un rol importante, y, en consecuencia, por las políticas sociales. El Estado tiene la capacidad de llevar adelante grandes obras de infraestructura y negociar con el capital privado. Necesitamos del capital privado; hay una especie de visión que empieza a prosperar, pero que está perturbada por esta situación, y que lleva a reducir todo a dos términos: impeach-ment o golpe.

-Se escucha a menudo que el operador de la política económica podría ser Henrique Meirelles, que está bien visto por el mercado y que a la vez presidió el Banco Central con el PT. ¿Es posible?

-Meirelles es un hombre respetado, pero Brasil necesita una visión económica, política, una capacidad de cambio y de mirar al país. No sé si él tiene esa capacidad. No quisiera apartarlo, pero seguro se necesita un liderazgo nacional fuerte.

-¿Cómo cree que se ve este proceso desde afuera de Brasil?

-Con cierta confusión; no se entiende muy bien cómo un hombre popular como Lula puede ser llamado a testificar; no se entiende qué pasó con Petrobras para llegar a este escándalo; no se entiende que hay jueces muy activos. Cada uno hace referencia a su propio país y cree que es igual, y no lo es. Pienso que es importante aclarar los puntos y que cada uno pueda tomar partido, pero a sabiendas de lo que está pasando aquí. El gobierno no gobierna: eso es lo que pasa.

-¿Cuál es el punto de apoyo para salir de la crisis?

-Que la sociedad brasileña ha avanzado mucho. Y el aparato del Estado, los jueces, los fiscales, la Policía Federal, el Banco Central han avanzado mucho. Acá existe la libertad de prensa. El jueves pasado, O Globo cubrió todo lo que sucedió en apoyo a Dilma y a Lula. Hay también capas medias que están muy motivadas y son activas a través de las redes; eso nadie lo controla y es la sociedad misma que está manifestándose. Esos grados de emancipación cívica que hemos alcanzado en Brasil son un ancla que permite pasar este momento y llegar mañana a un puerto más seguro.

Fuente: La Nación, 03/04/16.

El crecimiento de la India

abril 3, 2016

India excluye las reformas drásticas

Por Jorge Castro.

Las exportaciones cayeron 4,7% en 2015 y son menos del 2% del total mundial. El crecimiento se basa en la demanda doméstica.

Contrastes. India, país muy conectado y con altos niveles de pobreza extrema.

Contrastes. India, país muy conectado y con altos niveles de pobreza extrema.

India creció 7,5% en 2015 y fue la de más rápida expansión entre las grandes economías del mundo. El PBI se hundió 6 puntos entre 2010 y 2012 (pasó de 11% a 5,3%), y volvió a crecer a tasas superiores en 2013, 2014 y 2015 (6,4% / 7,2% / 7,5%). Hay indicios de que ha ocurrido un alza del potencial de largo plazo de 1 punto o más, que lo llevaría a 8% por año en 2018 / 2019.

indiaEl déficit de cuenta corriente se redujo el año pasado a 1,4% del PBI, tras haber llegado a 4,8% en 2012, debido a la caída del precio del petróleo; y la brecha fiscal disminuyó un punto porcentual (3,5% del PBI en 2015).

La población india sería la mayor del planeta en 2030 (1.500 millones), y el 70% tendría entonces menos de 30 años. La población en edad de trabajar aumentaría 20%, hasta los 1.000 millones.

Más de 70% de la expansión india proviene del sector servicios (5 puntos en 7,5% de alza en 2015), en tanto que el PBI industrial es 15% del producto y su contribución a la fuerza de trabajo es virtualmente nula (2% del total).

El PBI agrícola (17% del producto) es ejercido por 700 millones de campesinos. El nivel de incremento de su productividad es irrelevante. Las exportaciones cayeron 4,7% en 2015, y representan 2% del total mundial. El crecimiento indio depende casi exclusivamente de la demanda doméstica.

Entre los tres grandes emergentes (China, India, Brasil), es el que recibe menos inversión extranjera directa (IED) – US$20.000 millones en 2015 –; y el stock de IED es 1% del global. Brasil tiene 1/6 de la población india (230 millones), y el año pasado recibió 3 veces más IED (US$66.500 millones).

El ahorro doméstico es elevado (31,6% del PBI), pero la inversión ha caído en los últimos 4 años (39% del PBI en 2011/ 34,2% en 2015); y esto ocurre cuando la economía se expande, lo que frena las expectativas sobre el largo plazo.

La infraestructura india es ruinosa. Ocupa el puesto 90 entre 144 países (Davos) y la corrupción de las redes burocráticas es una de las tres más elevadas del globo.

India es un país extraordinariamente interconectado. Más de 900 millones de personas tienen acceso a la telefonía celular y son 300 millones los que disponen de Internet móvil (smartphones). Es sede del más importante sistema de servicios de la industria de alta tecnología del mundo, con eje en Bangalore, que ocupa a 2,5 millones de personas, dos tercios de los cuales con grado universitario o postgrado, usualmente en EE.UU.

En 2015 se establecieron 200 millones de cuentas bancarias a través de Internet, con 11 sistemas de pagos; y son 151 millones los subsidios a la pobreza que se abonan mediante la telefonía celular.

El poder político es extremadamente disperso, con un sistema federal profundamente heterogéneo (social, económica y lingüísticamente), en que el Senado, que representa a los 28 estados, veta o frena las leyes de fondo que propone el Ejecutivo.

El proceso de reformas en India tiene necesariamente un carácter incremental, y su impacto económico depende de su orientación y de la agregación en el largo plazo.

En los últimos dos años se ha modificado profundamente la gestión de la inversión pública federal (gobierno Narendra Modi), y hay en ejecución un programa de desarrollo de infraestructura de US$50.000 millones en 5 años.

El sistema indio excluye los cambios drásticos. Todo depende del rumbo y de la acumulación de ganancias de productividad.

India es esencialmente estable y dispone de la mayor democracia en funcionamiento del planeta desde hace 67 años, en un subcontinente con 101 lenguas, y con un único idioma común: el inglés.

Fuente: Clarín, 03/04/16.

Caja de ahorro y Tarjeta de débito gratis

abril 2, 2016

Desde hoy se podrá tener caja de ahorro y tarjeta de débito gratis

Por Mariano Gorodisch.

Si se tiene un paquete de productos, primero habrá que darlo de baja. No tendrán costos las transferencias por cajero o home-banking hechas por personas físicas. Pero si se extrae dinero de otro banco, aunque sea de la misma red, el costo es de $ 20 cada extracción. Tener una tarjeta de crédito saldrá más de $ 100 por mes, entre renovación y mantenimiento de cuenta. Una caja de ahorro en dólares pasa a más de $ 200 por mes.

Los bancos empezaron a mandar cartas a sus clientes anunciando que, desde el 1 de junio, aumentarán hasta 20% las comisiones.

Esta será la primera suba, ya el 1 de julio seguramente anunciarán otro tarifazo, esta vez desde septiembre (deben anunciarlo con 60 días de anticipación). Pero esta vez no habrá tope de suba, ya que el Banco Central liberó las comisiones a partir de septiembre, por lo que puede producirse una cartelización entre las entidades nucleadas en Adeba (bancos nacionales) y en ABA (internacionales), de modo de ponerse de acuerdo mediante un benchmark entre ellas, al no tener que pedirle permiso al regulador.

La buena noticia es que desde hoy las cajas de ahorro y las tarjetas de débito serán gratuitas. Tampoco tendrán costos las transferencias por cajero o home-banking hechas por personas físicas, pero para no pagar nada, primero hay que darse de baja si se tiene algún tipo de paquete de productos y conservar la caja de ahorro vieja, o abrir una caja nueva en otro banco sin cargo. La apertura es muy simple, ya que al ser un producto sin descubierto, no piden más que el DNI y algún recibo de servicios. Para abrir una cuenta corriente, por ejemplo, siempre piden un informe Veraz o similar.

Al ser gratuita la caja de ahorro, con la posibilidad de abrirse libremente en el banco que se desee y contar con transferencias gratis, será fácil migrar de un banco a otro que ofrezca mejores comodidades o condiciones. De este modo, el BCRA apunta a fomentar la competencia entre bancos.

Costos a tener en cuenta

100-pesos-argentinaHay que tener en cuenta que si se extrae dinero de otro banco, aunque sea de la misma red, el costo es de $ 20 cada extracción. Tener una tarjeta de crédito saldrá más de $ 100 por mes, entre renovación y mantenimiento de cuenta, ya que a todos los precios informados hay que agregarle el 21% del IVA.

Para tomar un ejemplo de un banco de primera línea, la renovación anual sale $ 540, pero si se trata de un plástico internacional trepa a $ 830, una gold a $ 1810, una platinum a $ 2590 y una signature o black $ 3240. Los que se llevan las de ganar son los tarjetahabientes de las cuentas sueldo, que lo suelen tener bonificado.

Con las tarjetas de débito hay que cuidarlas, porque la reposición por hurto, robo o extravío se cobra más de $ 50; mientras ahora, con los nuevos aumentos, una caja de ahorro en dólares pasa a salir más de $ 200. En tanto, el alquiler de cajas de seguridad tendrá un incremento del 20%.

«A los que tienen sólo tarjeta de débito se los denomina en la jerga los sub bancarizados, porque es un segmento de la población que no suele tener acceso a una tarjeta de crédito», revela Miguel Fernández, director de VeriTran. «Para un banco, atender a una persona le cuesta un promedio de u$s 2 por mes, al prorratear el costo del call center, la compra de cash dispensers (ATMs que sólo sirven para extraer efectivo, que salen u$s 10.000), cajeros automáticos (tienen un valor de entre u$s 12.000 y u$s 15.000) y costo del envío en papel del resumen de la cuenta. Ante esto, los bancos tienden a llevar a la gente a los medios electrónicos para que el costo de modelo de atención tienda a cero», explica.

Fuente: cronista.com, 01/04/16.

Furor por el Tesla Model 3: más de 200 mil reservas en 48 horas

abril 2, 2016

Locura por el Tesla Model 3: más de 200 mil pedidos en 48 horas

El modelo más económico de Tesla fue presentado el 31 de marzo y ya recaudó más de 200 millones de dólares en concepto de reservas. Este suceso ha provocado que la compañía reconsidere la planificación de su producción.

Tesla Motors presenta el Model 3 en California (AP Photo/Justin Prichard)

Tesla Motors presenta el Model 3 en California.

«Un auto para el mercado de masas», así fue considerado el nuevo Tesla 3 que, a sólo 24 horas de su lanzamiento, había registrado casi 200 mil pedidos, equivalentes a 200 millones de dólares -la reserva se toma por sólo 1.000 dólares-. Actualmente, esa cantidad de reservas está en 230 mil, según el Tweet de Elon Musk, creador y presidente de la compañía.

Considerando que el valor del Model 3 comienza en 35 mil dólares, Tesla podría recaudar unos 7.500 millones de dólares si se confirman las ventas de los pedidos registrados en menos de dos días. La compañía informó que el precio promedio de los modelos reservados, teniendo en cuenta las opciones de equipamiento, es de 42 mil dólares.

Tesla Model 3

El Tesla Model 3 durante la presentación de ayer. Atrás, una pantalla mostraba todos los pedidos que se registraban online.

Lo curioso es que Tesla comenzará su producción recién en 2017, y los clientes deberán esperar hasta fines de ese año o incluso a 2018 para poder subirse al Model 3.

tesla logoMusk, quien se mostró totalmente sorprendido por el éxito de su lanzamiento, comentó que planea reconsiderar su producción. Se prevé una capacidad de 500.000 unidades al año, lo que será posible principalmente gracias a la fábrica de baterías que la compañía instaló en el desierto de Nevada, Estados Unidos.

La cuenta oficial de Tesla Motors sorprendida con la cantidad de público que asistió a la presentación. «La cola más larga». 

El Model 3, una versión más compacta de su hermano mayor el Model S (72.000 dólares). Eléctrico 100%, y de tracción en las cuatro ruedas, tiene una excelente autonomía de 346 kilómetros y un gran poder de aceleración, consiguiendo llegar de 0 a 100 km/h en menos de 6 segundos.

Tesla Model 3

El Tesla Model 3 comenzará a fabricarse en 2017. Tiene una autonomía de 346 kilómetros y puede acelerar de 0 a 100 km/h en menos de 6 segundos. 

Fuente: Clarín, 02/04/16.

La Justicia, el problema número uno de Argentina

abril 2, 2016

La Justicia, el problema número uno del país

Por Jorge Lanata.

e commerce en argentinaEl principal problema de la Argentina es la Justicia. En realidad, la ausencia de ella. A la Justicia, o a su ausencia, remiten muchas de las faltas que a diario sufre nuestra población. Cuando el Estado apela juicios que ya sabe perdidos a jubilados que morirán antes de poder cobrarlos, es justicia lo que falta. Cuando un empresario puede crecer postergando 8.000 millones de pesos de impuestos y usa ese dinero para comprar empresas, mientras la AFIP cae sobre el pobre tipo que se atrasó con el monotributo, es la Justicia la que no funciona. La Justicia tiene que ver con el trabajo, la educación, las relaciones personales y, sobre todo, con el sistema de valores que rige la convivencia. No puede dar todo lo mismo y -como lo definió Ulpiano en el siglo III D. C- justicia es dar a cada uno lo suyo. Nuestro sistema judicial es viejo, venal y corrupto. Un juez puede condenar a un detenido sin haberlo visto jamas, o puede venderle su libertad a sola firma.

“Cada mil personas que hoy están cometiendo un delito, sólo tres van a ir a la cárcel”, dijo Mauricio Macri durante su campaña presidencial. Según un informe del Ministerio de Justicia conocido en 2008, ese año hubo 1.300.000 hechos delictivos, y la cantidad de sentencias condenatorias (prisión efectiva, condicional, multas, etc.) fue de 30.000, esto es un 2,3 por ciento del total.

Un informe del 2011 de la Junta Federal de Cortes y Superiores Tribunales de Justicia de las Provincias Argentinas y Ciudad Autónoma de Buenos Aires (JUFEJUS) asegura que las condenas en el fuero penal fueron del 2,12%. A la vez, el 73 por ciento de la población carcelaria está formado por presos sin condena firme; y según el portal Chequeado.com el 45% de los presos de la provincia de Buenos Aires, pasados los tres años de detención nunca llegó a juicio. Y no se trata sólo de la presencia de filósofos dandys del Derecho Penal a lo Zaffaroni, también es ésta una historia de abulia, burocracia, y marañas legales. El lenguaje de la calle lo aclara :“Acá nadie va en cana”.

La corrupción -ergo la impunidad, o sea la falta de justicia- estuvo ausente en la campaña de Cambiemos, al menos en el discurso macrista. Allí se impuso el pensamiento que Jaime Durán Barba expresó en INFOBAE después del triunfo: “Sólo el 14% de la gente quiere a Cristina Kirchner presa, el 86% no” (…) “Ni un minuto con el pasado”, insistió Durán Barba ante Macri en los días previos al discurso de apertura de sesiones en el Congreso.

En estos días, el murmullo popular es insistente: ¿alguien irá preso? El caso Báez se ha transformado en la estrella del minuto a minuto: cualquier televidente observa incluso a los programas de la tarde estirando el tema. La evasión de Cristóbal López o las sociedades de Jorge Rial corren en el mismo sentido. ¿Y si quienes votaron en octubre lo hicieron asqueados de la corrupción y esperan en verdad un cambio?

¿Podrá aceptar el presidente que no sólo triunfó por sí mismo sino como símbolo de un cambio del estado de cosas? ¿Y si todos estamos aún esperando que el nuevo gobierno haga de una vez, por primera vez, justicia? La Justicia se aplica en el presente pero garantiza el futuro. El mensaje del Estado a la población es claro: hay reglas que no debemos romper, hacerlo trae consecuencias de las que no se puede escapar. Lola, mi hija menor, tiene once años: tengo que poder decirle que la policía está ahí para protegerla, que los jueces son justos, que ante la ley somos todos iguales y que si tiene razón pelee por ella porque vive en un país donde van a defenderla.

¿Y, Lanata, va a ir alguien en cana?, me preguntan en la calle todo el tiempo.

Nunca sé que responder.

Podrá bajar alguna vez la inflación, podrá recuperarse el empleo, llegarán inversiones y, ojalá, Argentina comience a ser un país estable. Pero sin Justicia no hay futuro.

Fuente: Clarín, 02/04/16.

Pequeñas delicias de nuestros smartphones

abril 2, 2016

¿Quién necesita adrenalina, si tiene un smartphone?

Por Ariel Torres.

Experiencias místicas, notificaciones inoportunas y otras emocionantes aventuras en la era del teléfono inteligente.

celular 05Uno se queja de lo mal que andan las comunicaciones móviles y todo eso, pero, la verdad, somos unos desagradecidos. Si lo que cuentan en la vida son las experiencias, vaya, ¡es fantástico!

Pongamos por caso los cortes. Me da escalofríos sólo pensar que hay millones de personas en el mundo que no conocen esa indescriptible sensación de quedarse hablando solo. Cuando esto ocurre uno no sabe si esperar, porque quizá la pausa es transitoria, o cortar. Lo mejor sería cortar, meditamos, porque si la llamada se interrumpió el otro podría estar discando de nuevo. Mejor cortemos y llamemos inmediatamente, para no darle tiempo a discar y que le dé ocupado. (Quizá ya le está dando ocupado, por supuesto.)

oportunidades on line

Lo que no sabemos -ni tenemos modo de saber- es que no fue una pausa transitoria y como estuvimos cerca de 35 segundos hablando solos, el otro hace rato que está discando nuestro número. Le da ocupado. Y ahí viene una de las experiencias místicas -bueno, no sé si tanto, pero sí un toque extrasensoriales- que nos brinda la telefonía celular en la Argentina. Nos quedamos un instante esperando que el otro nos llame. Pero nuestro interlocutor está haciendo lo mismo, aguardando a que llamemos nosotros, en la creencia de que si disca nos dará ocupado. Y si bien no podemos hablar, una suerte de hilo dorado une nuestras mentes en ese momento, cada uno mirando intensamente la pantallita, esperando que el teléfono suene, reprimiendo el impulso de discar, pensando lo mismo, sintiendo lo mismo, en una comunión espiritual que en otras latitudes ignoran por completo. Lo que se pierden.

Más aún: ¿hay acaso una sensación de triunfo mayor que la de restablecer, por fin, el enlace? No. Ni debe existir en la historia de la civilización una frase más innecesaria que la que pronunciamos en ese instante. «Se cortó», decimos, casi al unísono.

Frase innecesaria en todos los casos, excepto cuando acabamos de atravesar una amarga discusión con nuestro cónyuge, en cuyo caso no queremos decir simplemente «Se cortó», sino más bien: «Te aclaro que yo no corté el teléfono, porque pienso que es algo insolente y hasta un poco infantil, y ya sé que vos creés que soy insolente y un poco infantil, y por eso te aclaro que no, que yo no corté, y cuando digo que no corté no quiero que lo tomes como que corté y me arrepentí y ahora volví a llamar, sino que de verdad se cortó, andan re mal estas cosas». Sabemos, asimismo, que si la otra persona nos responde con un: «Sí, andan re mal estas cosas» significa, dependiendo del tono, que no nos cree una palabra o que no fue una buena idea volver a llamar.

Me han comentado que existe una suerte de acuerdo consuetudinario que manda volver a discar al que llamó originalmente, en caso de que se corte. Puede ser. Pero, ¿cómo podemos saber que nuestro interlocutor sabe de este acuerdo? ¿Y si no lo sabe? ¿Y si lo sabe, pero no sabe si nosotros lo sabemos? ¿Y si lo sabe e imagina que nosotros también lo sabemos, pero no sabe si sabemos que él también lo sabe? Es un problema. Organicemos una mesa debate.

La calidad de las comunicaciones móviles también nos proporciona toda clase de experiencias auditivas que en otros lugares, pobre gente, nunca han de conocer. Por ejemplo, recién hablé con un amigo y súbitamente su voz empezó sonar como la de Optimus Prime. Así, de la nada. De golpe pasó al estilo de un cantante ochentoso, con mucha reverberación (mejor conocida en la jerga como reverberancia o rever, a secas). Luego con mucho flanger. Por último sus palabras se aceleraron frenéticamente, como en las aclaraciones legales que vienen después de los avisos de radio y que no se entienden absolutamente nada. Y entonces, adiós, se esfumó. Pero volvió, esta vez bastante normal. «¿Me oís?», repetía, un poco alelado, como alguien que ha sido teletransportado por primera vez. Siguió, por supuesto, el inevitable intercambio de «¿Me oís?», «¿Ahora me oís?», «Sí, sí, ahora sí, no, ¡ay!, no, se te entrecorta», «¿Ahora?», etcétera.

Queda usted notificado

Hay, sin embargo, un menú delicioso de nuevas experiencias que nos han traído los teléfonos inteligentes a todos y en todas partes del mundo.

Plaqueta principal de un smartphone; no son teléfonos, son computadoras de bolsillo
Plaqueta principal de un smartphone; no son teléfonos, son computadoras de bolsillo.

Recordarán los celulares de antes. Qué aburrimiento. La batería duraba una semana. No tenían problemas de conectividad (entre otras cosas porque no tenían conectividad). La pantalla no se rompía aunque se te cayera de un piso 90. Y, sobre todo, no exudaban notificaciones ni se ponían a hacer cosas solos.

Ese tedio atroz es cosa del pasado. Ahora, por ejemplo, te encontrás en tu primera cita y de pronto te das cuenta de que tu celular calienta. Por supuesto, no querés dar la impresión de que no le estás prestando atención a esa persona que te gusta. O que sos tan pero tan nerd que necesitás palpar tu smartphone a cada rato. Pero es inevitable, porque está que hierve; en un punto te vienen a la cabeza todos esos videos de YouTube donde se ven notebooks y celulares entrando en combustión . La otra persona tampoco puede dejar de observar la morosidad con que ponés la mano sobre el teléfono, y es por otro lado obvio que no, no le estás prestando atención. Así que al final, quizá con un dejo de preocupación, te pregunta: «¿Pasa algo con tu teléfono?» Pensás en decirle que está muy caliente, pero no te parece que sea el contexto adecuado. Así que respondés que no, que no pasa nada, al tiempo que, subrepticiamente, mantenés apretado el botón de arranque para reiniciarlo y matar esa app que debe haberse vuelto loca y está haciendo trabajar al microprocesador como si fuera el último día del mundo. Tu cita nota que ahora, además de palparlo, lo estás apretando, y empieza a alarmarse. Pero volvés a la charla aliviado, lográs recuperar el clima de cortejo, todo vuelve a ser perfecto y entonces, como esas 4×4 fuera de control que se meten adentro de una tienda en los documentales captados por cámaras de seguridad, los sobresalta la música insufrible que las operadoras le ponen en el arranque y que tienen de romántico tanto como un quirófano de campaña.

Te hacés el distraído y ponés tu sonrisa más compradora. Funciona, siempre funciona. Pero claro, todo ese calor significa una sola cosa: consumo de electricidad. Así que a la batería le quedan sólo unos minutos de hálito vital y ahí, cuando un ejército de Cupidos volvía a revolotear alrededor de la mesa, el teléfono pronuncia otro sonido contrariado y te solicita que enchufes el cargador. Es un momento crucial. Una interrupción se podría soportar. Dos, no. Entonces intentás salvar la noche y le decís: «Disculpame, es que lo reinicié para tratar de matar un proceso que lo estaba recalentando, y vos sabés que a mayor consumo, mayor disipación de temperatura, así que eso me comió la batería».

Si te perdona esa, es el amor de tu vida.

Pero anda bien, ¿eh?

Los nuevos teléfonos nos han enseñado también la humildad. ¿Cuántos objetos personales exhibiríamos todos destrozados? Un hilito suelto en un botón de la camisa y ya nos da vergüenza. Si el botón osa soltarse vamos por todos los escritorios mendigando aguja e hilo. No aceptaríamos comer en platos rotos y un mueble estropeado nos hace cancelar las visitas hasta que llegue el restaurador. Un cepillo de dientes con mucho millaje es inaceptable. Un cristal rajado da un aspecto de abandono que no podemos soportar. Pero se nos quiebra la pantalla del celular y seguimos así durante meses, no tanto porque es caro cambiarla (lo es, como toda la electrónica en la Argentina), sino porque como el repuesto es difícil de conseguir nos vamos a quedar sin celular durante dos semanas, ¿y quién puede sobrevivir dos semanas sin teléfono?

He estado en reuniones sociales en las que se comparan rajaduras, grietas, fisuras, mellas, orificios, cuarteamientos, estrías, rozaduras, ajamientos, erosiones, muescas, rayones y esquirlas como veteranos que cotejan cicatrices, y todo con la misma resignada aclaración: «Pero anda bien, ¿eh?»

Y hablando de adrenalina, ¿no es un momento de suspenso que reíte de Hitchcock cuando nos disponemos a levantar el teléfono del piso, donde ha caído de plano, haciendo un ruido que no augura nada bueno? ¿Y no es también un alivio inefable cuando miramos la pantalla y está intacta, tanto que saltamos en una pata (si nadie nos ve) y bailamos un rato con alegría paroxística?

Sabemos asimismo que es sólo cuestión de tiempo antes de que se nos vuelva a caer, y entonces, tal vez, si los hados no están de nuestro lado, pasaremos a formar parte de la banda de las pantallas quebradas. ¿Pero anda bien, eh?

Volver a empezar

Como los teléfonos inteligentes son en realidad computadoras personales de bolsillo, hemos recuperado varias experiencias que el celular estándar nos había arrebatado.

La primera es que otra vez tenemos que hacer backup, reiniciar porque se colgó todo, instalar software, desinstalar software, nos quedamos sin espacio de disco, sin memoria y, más tarde o más temprano, inexorablemente, nos veremos obligados a restaurarlo al estado de fábrica, que es el equivalente a formatear y reinstalar el sistema operativo. Los clásicos siempre vuelven.

Segundo, caramba, una de las mejores cosas de la computación: las preguntas. Antes -qué cosa más angustiante- prendías el teléfono y ya, tenías un teléfono. Ahora, no. Ahora lo encendés y te solicita una cuenta en algún proveedor (Apple, Google, etcétera), tenés que activarlo, decidir el idioma, la hora, el signo astrológico, informar tu edad, tu peso, ingresar 42 contraseñas, un PIN y acordarte de qué estabas haciendo el 12 de abril de 1986 a las 4 menos 20 de la tarde (fue sábado). Cuando, luego de aproximadamente 45 minutos, conseguís que el teléfono deje de importunarte y se comporte como un teléfono, te relajás y pensás que lo peor ha pasado. Pero no, porque no es un teléfono. Así, durante el tiempo que lo tengas a tu servicio, volverán los interrogantes cabalísticos y los mensajes 110% innecesarios. Por ejemplo, un cuadrito blanco que dice Aplicaciones recomendadas se detuvo, con un botón Aceptar. Bueno.

No quiero olvidarme de otro placer propio de Síbaris (hoy Síbari) que hemos recuperado gracias a los teléfonos inteligentes: la configuración. ¿Cuántos ajustes había que hacerle a un celular de los de antes? Cero, ninguno, nada. Como mucho, elegías el ringtone. Una época oscura, la verdad. Por suerte, ahora no sólo tenemos 24.000 opciones, sino que hasta se ha vuelto complicado acallar la maldita cosa. Para empezar, podés cambiar el volumen del tono de llamada, de las notificaciones, de películas y música y del sistema. Después, podés elegir los ringtones para cada aplicación, y cuáles de todas las notificaciones emitirá (sonido, vibración, LED, color del LED, humo en aerosol, burbujas de jabón, etcétera). Asimismo, es posible silenciar grupos de Whatsapp o establecer un período durante el cual el telefonito no nos importunará, excepto si se dan ciertas condiciones, que por supuesto es menester definir. No entiendo cómo podíamos tolerar el tedio de los celulares de antes, que con sólo mantener presionado numeral, se silenciaban.

Hoy, antes de ir a la cama, debemos reservar en la agenda una buena media horita para asegurarnos de que las notificaciones hayan sido del todo desactivadas.

Lógico, después dormís de un tirón toda la noche.

Fuente: La Nación, 02/04/16.


 

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