La amenaza de la Censura Globalista

noviembre 14, 2020

Desmontando a los “Fact-Chekers” de las redes sociales: ¿Quiénes los financian? Exponiendo el engaño de la falsa “neutralidad” de los censores funcionales al poder

Desmontando a los “Fact-Chekers” de las redes sociales: ¿Quiénes los financian? Exponiendo el engaño de la falsa “neutralidad” de los censores funcionales al poder

La censura siempre existió y quizá sea tan antigua como la propia humanidad, sin embargo, nunca en el pasado estuvo tan organizada como en la actualidad y todo indica que en el futuro esta situación solo está por empeorar. Con la excusa de combatir las “fake news”, las principales redes sociales, cada vez más concentradas en pocas manos, se han lanzado a una cruzada para censurar toda aquella publicación que discuta las versiones oficiales sobre los temas que interesan al poder de sus accionistas. Cabe recordar que megafondos financieros como BlackRock y Vanguard Group son dueños tanto de Google, Facebook y Twitter, como de buena parte de las principales corporaciones globales.

Youtube, Facebook y Twitter vienen avisando, cada vez con mayor frecuencia, que eliminarán publicaciones, grupos y páginas que cuestionen aquello que se fije como “el consenso”, sea que el mismo lo detemine la OMS o los distintos organismos conocidos como “Fact Checkers”, los que de “neutrales” no tienen nada, dados los intereses de quienes los financian.

Mientras que con el Covid la excusa para la censura masiva de millones de personas que mostraban alguna disidencia fue “la emergencia sanitaria excepcional”, frente a las recientes elecciones presidenciales en EEUU, el motivo cambió: Twitter y Facebook pasaron a eliminar todo aquello que hablara de “fraude” e incluso censuraron la mayoría de las expresiones del propio presidente norteamericano, Donald Trump, impidiendo que no solo sus seguidores sino básicamente cualquier persona pudiera saber qué opinaba el máximo dirigente formal de ese país sobre un tema tan crucial, independientemente de lo que cada uno opine sobre su figura.

En este caso, ¿cuál sería la excusa “excepcionalísima” para esta censura? Ya no una cuestión “sanitaria”, “de vida o muerte”, etc., sino simplemente una cuestión política.

Todo aquello no alineado con la información oficial que interesan a las grandes corporaciones dueñas de las redes es tildado de “falso” y, cuando esto no es posible, se lo cataloga como “dudoso”, “engañoso”, “peligroso” o incluso como “falto de contexto adecuado”. O sea, bajo excusas absolutamente arbitrarias

Cabe entonces preguntarse: ¿Para qué necesita el sistema global de poder semejante nivel de censura, cuando ya cuenta con el 99% de los grandes medios de comunicación para bombardearnos día y noche con sus noticias e ideologías?

Por un lado la emergencia de las redes sociales le permitió al poder global facilitar sus “revoluciones de colores” en muchos países, pero por otro lado le abrió a miles de personas una posibilidad de emitir un mensaje, por fuera del arco mediático tradicional, lo que también puede terminar viralizando contenidos “no convenientes”, dejando expuestas a nivel popular muchas maniobras que de otro modo no habría sido posible.

Para eso aparecieron los “Fact Checkers” simultáneamente y de manera masiva en todos los países, bajo rótulos de supuestas ONG’s y asociaciones periodísticas “neutrales” que combatirían las “fake news”.

Sin embargo, basta con mirar la financiación de muchos de ellos para descubrir que no son otra cosa que una herramienta más del poder global que ya controla a los grandes medios. Buena parte de la información que no resulta conveniente a sus aportantes es tildado de “falso” y, cuando esto no es posible, se lo cataloga como “dudoso”, “engañoso”, “peligroso” o incluso como “falto de contexto adecuado”. O sea, se lo desacredita o elimina bajo excusas absolutamente arbitrarias.

A finales de 2016, en medio de la polémica sobre la propagación de las noticias falsas durante la campaña presidencial en Estados Unidos, Facebook lanzó un proyecto de verificación de lo que se publica en la plataforma. De ello se encargó la formalmente independiente Red Internacional de Verificación de Datos (International Fact-Checking Network, IFCN), cuyos miembros determinan qué publicaciones son fidedignas y cuáles no.

La IFCN es un proyecto del Instituto Poynter para Estudios Mediáticos y fue creado en 2015. En los últimos años, el Instituto Poynter ha obtenido subvenciones de entidades como Google, MacArthur Foundation, Bill and Melinda Gates Foundation, Carnegie Foundation, Open Society Foundations y Omidyar Network, entre otras.

Actualmente, recibe financiación de las siguientes instituciones:

En EE.UU., una de las entidades que lucha contra las ‘fake news’ en Facebook es la plataforma Politifact, perteneciente al propio Instituto Poynter y financiada, entre otras fuentes, desde el conglomerado de medios estadounidense The E.W. Scripps Company, la Fundación Ford, Democracy Fund (de la red de Pierre Omidyar) y Knight Foundation, que organiza programas educativos para periodistas.

Asimismo, el sitio web de La Silla Vacía ofrece abiertamente la información sobre sus patrocinadores extranjeros, entre los cuales se encuentran la Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional (USAID), la Fundación Ford, la Open Society Foundation, la Embajada de los Países Bajos y la Embajada del Reino Unido.

“Para 2018, el 35 % de nuestros recursos vinieron de proyectos de cooperación internacional con las siguientes fundaciones: 14 % de Open Society, 9 % de Embajada de Gran Bretaña, 4 % de Ford, 4 % de Ned, 1 % de Nrgi, 1 % de Prince Claus (premio) y 1 % de USAID”, detallan.

Y actualmente:

La organización más importante que lucha contra la propagación de “noticias falsas” en Facebook es Agence France-Presse (AFP), que recibe un tercio de su financiación del Gobierno francés y el resto de fuentes comerciales. La agencia verifica datos desde Brasil, Canadá, Colombia, México, España, India, Indonesia, Kenia, Nigeria, Polonia, Sudáfrica, Senegal y Pakistán y tiene también una sección que opera en el segmento árabe de internet.

La agencia de noticia francesa señala que su trabajo para Facebook “se inspira” en la experiencia recabada durante el desarrollo del proyecto CrossCheck, que luchó contra las ‘fake news’ contra el expresidente de Francia, Emmanuel Macron, durante la campaña presidencial de 2017. AFP desarrolló este proyecto junto con First Draft, una ONG que, a su vez, “está agradecida” por el apoyo económico a Facebook, Twitter, Google, la Open Society Foundations, Omidyar Network y la Fundación Ford, entre otros.

En España, la situación se repite con Maldito Bulo /Maldita.es que recibe aportes de la Open Society, Google y la International Fact Checking Network:

En el caso de Argentina, “Chequeado.com” ya fue expuesto en 2018 que de “neutral” no tenía nada.

En esta nota de Kontrainfo mostramos quiénes estaban detrás de este organismo.

Chequeado.com está dirigido por Laura Zommer, esposa del ex-intendente de Pilar, Nicolás Ducoté y es financiado por el interés claramente sectorial del poder empresario más concentrado: recibe apoyos de la Embajada de los EEUU, de la Embajada Británica, del empresario energético Marcelo Mindlin y de uno de los mayores terratenientes de nuestro país, Eduardo Elsztain, estos últimos a su vez miembros del Council of the Americas, entidad fundada por David Rockefeller.

También financian a este “fact checker” corporaciones cercanas a la Embajada de los EEUU como: Arcos Dorados (McDonalds), Coca Cola, DirectTV, Dow, Exxon Mobil, Microsoft.

En 2017 además de estos aportantes aparecen:
-National Endowment for Democracy (una organización norteamericana siempre sospechada de ser una pantalla de la CIA).
-Open Society Foundations del magnate financiero George Soros.

En 2016, aparece como aportantes:

-Embajada Británica.
-Ford Foundation (otra fundación sospechada de ser pantalla de la CIA).
-NED.
-Open Society Foundations
-Barrick Gold.
-HSBC.
-Shell Argentina

Si se analiza la tendencia, todo indica que el mundo hacia el que nos dirigimos requiere una censura cada vez más importante.

El mundo hacia el que las élites nos quieren llevar no aceptará más disidentes que la propia disidencia controlada que ellas perversamente diseñen.

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Fuente: kontrainfo.com, 14/11/20

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censura en internet

El engaño de la Agenda Globalista

noviembre 4, 2020

🌐  El Gran Reseteo te propone: «No serás dueño de nada, pero serás feliz” [Foro de Davos, @wef]. Un mundo globalista donde muchos seremos pobres, sin derechos, pero felices y unos pocos multimillonarios, privilegiados y a cargo del destino mundial. 

  • 🌐  Agenda 2030:
  • 1: Subsidio universal (todos planeros)
  • 3. Salud. Aborto
  • 4. Educación: Adoctrinamiento
  • 5. Igualdad de Género: Ideología de G.
  • 7: Energía: Limitaciones para las masas
  • 13: Clima: Calentología 

🌐  Casi no comeremos carne (nosotros, los pobres), pero seremos más sanos. Los megarricos seguirán comiendo y consumiendo sin limitación alguna. 

🌐  Para no caer en la trampa de la Agenda Globalista resulta imprescindible leer: 

🌐  Para no caer en la trampa de la Agenda Globalista resulta imprescindible leer: 

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Globalistas versus Patriotas

agosto 4, 2020

Entrevista de Miklos Lukacs a César Vidal, sobre su nuevo libro «Un mundo que cambia».

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Más información:

Un mundo que cambia. César Vidal

Manipulación mediática

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¿Quién está quemando iglesias en Europa?

agosto 4, 2020

¿Por qué arden las catedrales?

Por Sertorio.

Catedral de Nantes

El incendio de la catedral de Nantes, que surgió en tres focos distintos y que fue, sin duda, provocado, es el más espectacular de los ataques contra iglesias católicas en Francia, pero sólo uno entre los muchos que no conocemos porque, por lo general, la prensa los calla. Cosa que no sucedería si se tratase de una pintada en la fachada de una mezquita o de la quema de una “bandera” arcoiris. No sabemos todavía quién ha sido el incendiario [1] y no es este caso particular de Nantes sobre el que nos queremos centrar. En Francia, sólo en el año 2018, se produjeron 877 profanaciones de iglesias (ABC, 15/04/2019). En España el número es mucho menor: 47 en el mismo año, frente a los 8 del 2014 (La Vanguardia, 08/06/2020). Ante estos ataques, la respuesta de los organismos del Estado en España es el silencio y el nulo interés por resolver los casos y castigar a los culpables. ¿Cómo va a mostrar la menor intención de hacer justicia un Gobierno que ha protagonizado la mayor profanación de un templo en nuestra época, como fue la del Valle de los Caídos?

Las iglesias y las catedrales arden y son profanadas a diario en toda Europa. Tan sorprendente fenómeno no es producto de una oleada de gamberrismo juvenil, de una moda. Las iglesias arden porque todo un sistema de propaganda y adoctrinamiento progresista ha inculcado en los jóvenes el odio a la Tradición cristiana, objeto hoy día de todo tipo de deconstrucciones por parte de las élites universitarias y políticas. El cristianismo, para la izquierda, es la religión del hombre blanco y el cimiento espiritual de dos instituciones que deben ser abolidas a toda costa: la familia y el matrimonio. [N. de EP: Apoyados por los que impulsan la Agenda Globalista] Además, en muchísimos casos, el cristianismo crea un fuerte sentido identitario que une a los pueblos con sus iglesias, especialmente intenso en Polonia y Lituania con el catolicismo o en Rusia y Serbia con la ortodoxia. De ahí la ferocidad con que la Unión “Europea” se opone a que se reconozcan las raíces cristianas de nuestro continente, que si se define por algo ante las otras civilizaciones es por ser la tierra de los cristianos o “francos”. Pero es precisamente esa genuina identidad europea, esa evidente, real e histórica Tradición, la única operativa durante un milenio, la que se quiere aniquilar desde Bruselas. El borrado de identidad es una condición básica del llamado proyecto “europeo”, cuyo fin es hacer de todo el continente un Hong Kong, un Singapur, un Gibraltar, un espacio que se vacía de todo aquello que no sea mercado.  

Si el lector tiene la paciencia de soportar algunas de las series de televisión más populares con las que se envenena a las masas en España, se dará cuenta de que los personajes religiosos, conservadores y tradicionales siempre son los malos. Es curioso que en estos tiempos, en los que tanto se reniega de los estereotipos, a los católicos y a la gente con valores tradicionales se les cargue con el sambenito de la maldad y sean objeto de una burla inmisericorde y hasta sacrílega, mientras que los progres (incluyendo los curas rojos, claro) son invariablemente buenos y luchan con las luces de la razón contra la barbarie de las tradiciones y costumbres patrias. El católico, el cazador, el taurino, el heterosexual, el padre, la madre, al ama de casa, el militar, el sacerdote, y toda aquella persona que no comparta los valores de los guionistas de extrema izquierda, puede ser estereotipado y escarnecido con tópicos que aplicados a la nueva aristocracia de las minorías protegidas resultarían intolerables. Fijémonos cómo se estigmatiza a la gente del campo, a los que viven de la tierra y sus criaturas, por los ecologistas, animalistas y demás endriagos del bestiario progre. No es sorprendente: el campesino, estamento a extinguir en los designios de los eurócratas, es el depositario de la religiosidad popular (la única verdadera), de las tradiciones de la estirpe y de un sentido comunitario de la existencia. Despoblar el campo y escarnecer a sus habitantes forma parte esencial del proyecto “europeo”, urbano por naturaleza.

Son ya cincuenta años de permanente desprestigio y de indisimulado odio contra la Tradición cristiana, favorecido por las incesantes capitulaciones de la Iglesia postconciliar, siempre callada, siempre cobarde, siempre sumisa, siempre dispuesta a aspirar el humo de Satán en vaharadas cada vez más amplias. Las profanaciones y la iconoclastia irán en aumento mientras no se levante una reacción de defensa de nuestra historia y de nuestra identidad frente a los ataques coordinados y muy bien estructurados de la plutocracia mundial. Las ofensivas realizadas por los mastines del Sistema en los últimos años en Chile o en Estados Unidos o en la propia Europa, han acabado con la destrucción de los símbolos de nuestra memoria, como las estatuas de Colón o las de los héroes de la América Confederada, pero también de Cervantes, de Isabel la Católica o de San Junípero Serra. Todo esto ante las protestas tímidas y con la boquita pequeña de gobiernos como el español, que en realidad apoyan toda esta barbarie. Bueno, pues tanto en Chile, como en Estados Unidos, como en Europa, también cruces e iglesias fueron el blanco de los ataques de los racistas eurófobos. Y con toda la razón del mundo, la misma que hace que todos los radicales negros se conviertan al Islam: el cristianismo, aunque universal por naturaleza, es históricamente europeo, está ligado a nuestras raíces, lo hemos hecho nosotros. No tardaremos en ver movimientos similares en la izquierda postmarxista y antiblanca: Roger Garaudy fue sólo un precursor. La islamización del continente forma parte del proyecto de aniquilación de nuestra identidad. Recordemos: uno de los factores de la formación de la Europa medieval fue la resistencia de sus pueblos a ser islamizados, algo que se demostró con una oposición activa y militante, incluso bélica, como se ve en las Cruzadas, pero también en aquellos mártires cordobeses del siglo IX, que se sacrificaron ante el todopoderoso emirato omeya para afirmar su identidad cristiana y para combatir la arabización de su pueblo: ¿Pero quién se acuerda de Eulogio, de Paulo Álvaro y de los Mártires de Córdoba? Bergoglio, sin duda, los excomulgaría hoy.

¿Por qué, pues, arden las catedrales? Porque es el resultado inevitable de nuestro sistema educativo y de los antivalores que se instilan en las masas por el poder. No tenemos tan corta memoria como para ignorar la devastación que causaron los rojos durante nuestra guerra del 36: las iglesias destruidas, las obras de arte quemadas y el martirio de miles de fieles. Ellos son los mismos, no ha cambiado en nada su odio a la Cruz. Y lo mismo pasa en toda Europa. Lo que Azaña y Giral toleraban en su tiempo, ahora lo permiten Sánchez y sus cómplices.

Todos los países europeos que defienden su identidad, el no acabar anegados en el amnésico y bestializante melting pot mundialista, acaban por luchar por los símbolos y la herencia inmaterial, algo mucho más importante que la economía y la política. Y algo, además, que se sabe por instinto, que no necesita de grandes discursos porque corre en nuestra sangre. Por ejemplo, en Rusia, un mes antes de las elecciones presidenciales de 2012, las gamberras del grupo Pussy Riot profanaron el templo de Cristo Salvador en Moscú. Todo el mundialismo salió en defensa de las delincuentes, de las profanaciones y de las blasfemias, pero a Putin no le tembló el pulso y las indeseables niñatas fueron procesadas con benévolo rigor por las autoridades. La estimación de voto para Putin estaba en un 59% antes de este suceso. En las urnas subió a un 63%. Es decir, un pueblo sano reacciona de forma sana. Por cierto, todos estos movimientos y grupúsculos antieuropeos tienen una nota común: cantan, escriben y hablan en inglés, la lengua de los apátridas. Trump ha afirmado que se aplicará la ley a los cafres que han destruido las propiedades públicas en los motines mundialistas de estas semanas. Seguro que tampoco baja en estimación de voto. Sólo los pueblos muy degenerados pueden sufrir estas ofensas sin chistar. El camino está marcado. O defendemos nosotros nuestros templos y nuestra memoria o todo arderá con la complicidad de las autoridades. No serán los gobiernos “europeos” ni las jerarquías religiosas los que hagan algo por defender el legado de la Tradición cristiana.

Fuente: prensarepublicana.com, 2020

Más información:

Un mundo que cambia. César Vidal

Manipulación mediática

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¿Qué propone George Soros?

julio 27, 2019

Soros dona el 78% de su fortuna a la Open Society para que perpetúe su agenda abortista y pro-LGTB

El magnate de origen húngaro tiene 87 años, sabe que no es eterno y ha decidido perpetuar su legado donando el 75% de su fortuna a esa sociedad. Soros está detrás de la agenda anti-familia y anti-cristiana en EEUU y Europa.

Por Tamara García Yuste.

El magnate George Soros / EFE
El magnate George Soros.

El multimillonario de origen húngaro George Soros promueve el aborto, la eutanasia, la agenda LGTBI o movimientos como ‘Occupy Wall Street’ y ‘Black Matters’.

Pero tiene 87 años y sabe que no es eterno. Por eso quiere que su fundación Open Society continúe con su agenda cuando él ya no esté.

Ha decidido transferir 18.000 millones de sus 23.000 millones de dólares a su sociedad sin ánimo de lucro Open Society. Es decir, alrededor del 78% de su fortuna.

De esta forma, la fundación de Soros se convertiría en la más grande de Estados Unidos por fondos gestionados después de la de Bill y Melinda Gates.

El traspaso se hizo durante los últimos años, según han asegurado varios portavoces de la propia institución en respuesta a una información de The Wall Street Journal.

Donald Trump y Hillary Clinton
Hillary Clinton y Donald Trump posan para los fotógrafos en el set de televisión del primer debate de la campaña.

Con esta iniciativa, Soros sigue los pasos de Gates y de Mak Zuckerberg, el fundador de Facebook que también ha creado una fundación a la que irá traspasando paulatinamente sus acciones.

¿Quién es Soros?

Inmigrante de origen húngaro, respaldó con su fortuna personal la candidatura de la demócrata Hillary Clinton.

Además está empeñado en acabar con todo aquello que suena a conservador, tradición o nación. Y para ello ha utilizado el aborto como arma para acabar con aquellos países que él considera conservadores y católicos.

Es lo que se desprende de los documentos filtrados por Wikileaks de la Open Society Foundations, propiedad de Soros. Según estos papeles, Irlanda está en el punto de mira de Soros y del lobby abortista.

Es el objetivo prioritario y como si de un castillo de naipes se tratara todo pasa por hacer caer a esta isla convirtiéndola en un país abortista y así provocar la caída del resto de Estados provida que resisten las injerencias de estas grandes corporaciones.

El objetivo está claro: acabar con los países católicos mediante leyes como la del aborto

“Con una de las leyes de aborto más restrictivas del mundo, una victoria allí podría afectar a otros países fuertemente católicos en Europa, como Polonia, y proporcionar una prueba muy necesaria de que el cambio es posible, incluso en lugares muy conservadores”, dice textualmente el documento de la fundación Soros.

El objetivo está claro: acabar con los países católicos mediante leyes como la del aborto. Y sin reparar en gastos. Pese a que Irlanda ya tiene una ley del aborto desde 2014 aunque restrictiva, los abortistas y los poderosos lobbies que los sustentan quieren acabar ahora con la octava enmienda de la Constitución de Irlanda, que reconoce “el derecho a la vida del no nacido teniendo en cuenta la igualdad de derechos a la vida de su madre”. Ésta fue aprobada por los irlandeses en 1983.

El año pasado, DC Leaks publicó correos electrónicos de 2011 en los que revelaba que Soros pidió, y consiguió, que la entonces secretaria de Estado Hillary Clinton interviniera en el conflicto albanés que estalló por la corrupción en el país.

El ex fiscal del Departamento de Justicia, J. Christian Adams, advirtió hace tiempo contra esta persona: “Los estadounidenses no entienden hasta qué punto Soros alimenta esta agenda anti-constitucional y antiamericana”.

Ahora Soros va contra el presidente Trump, a quien ya atacó durante la campaña electoral mientras regala dólares de Hillary Clinton, y ha puesto más millones que nunca para acabar con el republicano.

Fuente: actuall.com, 18/10/17.

George Soros

Más información:

La ONU, el Aborto y la Ideología de Género

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