Si quiere saber qué sucederá con los precios del petróleo en 2015, simplemente observe en qué nivel terminaron las reservas de crudo de Estados Unidos el año pasado.
Los inventarios comerciales de petróleo y productos refinados de EE.UU. —excluyendo los cerca de 700 millones de barriles que se mantienen en la Strategic Petroleum Reserve (la reserva estratégica de crudo del país)— se ubicaban en casi 1.140 millones de barriles al final de diciembre, según datos del Departamento de Energía. De mayor importancia que el nivel absoluto es lo que ocurrió con los inventarios comerciales el mes pasado: aumentaron. Las refinadoras tienden a agotar sus tanques a medida que se acerca el final del año para minimizar sus tarifas impositivas. El hecho que las existencias incrementaron a pesar de eso es una mala señal para aquellos que apuestan a un repunte en el precio del petróleo.
Desde 1980, los inventarios comerciales estadounidenses de petróleo han aumentado en diciembre en sólo dos años: en 2014 y 2008, el año de la crisis financiera. Incluso en ese entonces, conforme la economía global se estancaba, las existencias crecieron en sólo 4,7 millones de barriles, y prácticamente todos estos eran de petróleo crudo. En diciembre, los inventarios se dispararon en 17,9 millones de barriles, y casi dos tercios de esta cantidad se trataban de productos refinados como la gasolina. Excluyendo esos dos años, el promedio en diciembre desde 1980 ha sido una caída de cerca de 32 millones de barriles.
La acumulación de diciembre refleja no sólo el alza de 1,2 millones de barriles diarios en la oferta de EE.UU. sino también la decisión de Arabia Saudita de seguir extrayendo petróleo para mantener su cuota de mercado. Arabia Saudita cotiza su crudo de tal forma que asegure un margen positivo para las empresas refinadoras, siempre y cuando estas puedan vender los productos finales. La alta preponderancia de los productos refinados en la acumulación de existencias de diciembre —junto con el hecho de que las refinerías de EE.UU. están operando a alrededor de 95% de su capacidad— sugiere que los menores precios del petróleo están llevando a las refinadoras a hacer lo que es natural para ellas. También implica que el mercado no puede absorber su producción lo suficientemente rápido.
Esto también se puede ver en la forma de la curva de los futuros del petróleo. Hace un año, los contratos de vencimiento más próximo cotizaban en alrededor de US$91 el barril y los futuros con fechas posteriores cotizaban a menores precios. Por lo tanto, la curva descendía, lo que indicaba que la oferta y la demanda estaban relativamente a la par y motivaba la reducción de los inventarios. Ahora, el petróleo de vencimiento más próximo cuesta menos de US$51 y la curva apunta hacia arriba, lo que lleva a almacenar el excedente de crudo.
El Departamento de Energía de EE.UU. pronostica que el país consumirá alrededor de 28 millones de barriles de sus inventarios, en línea con las normas estacionales. Sin embargo, el alza inusual de diciembre siembra algunas dudas al respecto. Los inventarios estadounidenses estaban previstos a descender en 6,4 millones de barriles en el último trimestre de 2014. Descendieron en menos de 4,9 millones, lo que sugiere que los analistas se han quedado rezagados frente a la cambiante dinámica de la oferta y la demanda. A nivel mundial, la Agencia Internacional de Energía (AIE) anticipa que el consumo de petróleo en el primer trimestre descenderá en casi un millón de barriles diarios comparado con el último trimestre de 2015. Sin embargo, la AIE también contempla que la producción externa a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) crezca en 110.000 barriles diarios.
Ante una OPEP que está manteniendo su producción, las existencias probablemente seguirán acumulándose hasta al menos el final del primer trimestre. El suministro estadounidense responderá a los menores precios contrayéndose con el tiempo, pero eso tomará tiempo. El Departamento de Energía no prevé que los recortes se sientan hasta el segundo semestre y, de cualquier forma, se prevé que la producción para todo el año aumente.
Los trastornos geopolíticos ofrecen una esperanza de último recurso a los optimistas petroleros más imperturbables. No obstante, considere lo siguiente: los inventarios comerciales de EE.UU. se encuentran en este momento lo suficientemente elevados para cubrir alrededor de 164 días de importaciones netas. Se trata de un ligero descenso frente a los 171 días de diciembre de 2013, pero un nivel mucho más alto que los 80 días acumulados al final de 2007. Además, las importaciones netas desde Canadá y México deberían excluirse de estos cálculos, pues EE.UU. es su destino natural. Al tomar esto en cuenta, los inventarios comerciales cubren 279 de importaciones netas de otros sitios. Si agrega las reservas estratégicas, el total salta a casi 450 días.
Se trata de un enorme amortiguador para cualquier trastorno en la oferta, así como otro factor que mantendrá el crudo por debajo de US$50 el barril en las próximas semanas y meses.
Ecuador encabeza lista de los lugares ideales para vivir después de la jubilación; le siguen Panamá, México, Malasia y Costa Rica
¿Está buscando un lugar asequible y seguro para su retiro? Ecuador ha sido nombrado por InternationalLiving.com como el mejor país para residir tras la jubilación por los bajos costos de vivienda y sus generosos beneficios.
La nación sudamericana encabezó el índice global de lugares para el retiro que la organización publica anualmente en su página web, gracias al bajo costo de vida y a sus servicios de entretenimiento.
Le siguen Panamá, México, Malasia y Costa Rica, para completar las cinco principales naciones del índice, que se basa en ocho criterios a fin de determinar los mejores países para retirarse.
«Los principales paraísos de retiro del mundo para el 2015 podrían extenderse por varios puntos desde Asia, pasando por Latinoamérica hasta Europa, pero comparten ciertos factores», dijo Jennifer Stevens, editora ejecutiva de InternationalLiving.com.
«Son países seguros, tienen buena relación precio-calidad y son lugares donde uno puede establecerse con relativa facilidad», agregó tras anunciar los resultados.
Son países seguros, tienen buena relación precio-calidad y son lugares donde uno puede establecerse con relativa facilidad
Ecuador anotó 92,7 de un total de 100 puntos, y se destacó por su buen clima, el bajo costo de la vivienda y los descuentos en vuelos, transporte público y tarifas de servicios públicos ofrecidos por el Gobierno a los jubilados.
Panamá fue considerado como el mejor destino en Centroamérica y ofrece la visa de Pensionados, disponible a cualquier persona que reciba una pensión vitalicia superior a 1.000 dólares. La visa ofrece descuentos en servicios médicos, entretenimiento, alimentación, tarifas aéreas, además de menores tarifas de servicios de telefonía y electricidad.
«Por menos de 2.000 dólares, una pareja puede vivir cómodamente en un país con una reputación bien ganada por ser amistosa con los extranjeros», de acuerdo al sitio web.
Malasia, el principal destino de retiro en Asia, obtuvo una alta puntuación por las sencillas condiciones de adaptación, los servicios de entretenimiento y ocio, además de por su bajo costo de vida. Una cena con una botella de vino puede costar un mínimo de hasta 5 dólares y una visita al médico apenas 15 dólares.
Asimismo en Europa, España y Portugal destacaron como los mejores países para vivir tras jubilarse.
El estatus y el poder afectan nuestras expresiones faciales
Por Robert Lee Hotz
Nuevas investigaciones sugieren que el estatus y la autoridad influyen en nuestras expresiones faciales, haciendo de una simple sonrisa un juego de poder.
Los nuevos experimentos, que fueron presentados al público en la reunión anual de la Sociedad de Neurología en Nueva Orleans, atribuyeron la decisión de sonreír a los reflejos sociales, que ocurren con velocidad relámpago y que están arraigados en los circuitos neurales.
Por lo general, mostramos u ocultamos una sonrisa en base al rango, poder o estatus, indicaron los investigadores que analizaron las respuestas faciales involuntarias que ocurren cuando uno devuelve o suprime una sonrisa.
Esta es la observación más reciente en el tema que los científicos que estudian la relación entre la cultura y el cerebro denominan «el efecto del jefe», en que la presión social del estatus y el poder repercuten en nuestra neurobiología.
«Esto da forma a la arquitectura neural», señala el neurocientífico Sook-Lei Liew del Instituto Nacional de Desórdenes Neurológicos y Derrame Cerebral de Estados Unidos, quien ha estudiado este fenómeno, aunque no participó en la investigación presentada la semana pasada.
La cultura de la política en la oficina puede cambiar sutilmente nuestra percepción de rostros y expresiones. Normalmente, por ejemplo, reconocemos primero nuestro propio rostro en una serie de fotografías. En algunas circunstancias, sin embargo, respondemos en primer lugar a la foto de nuestro jefe, debido a una reacción involuntaria que se impone ante nuestros reflejos sociales normales.
Este «efecto del jefe» varía entre diferentes culturas nacionales. Los trabajadores chinos reaccionaron más velozmente a una foto de su supervisor directo, siempre y cuando el jefe tuviera el poder de darles una evaluación de trabajo negativa, de acuerdo a un estudio por Liew y sus colegas el año pasado en la Universidad del Sur de California y la Universidad de Peking.
Por contraste, los estadounidenses analizados reaccionaron más rápidamente a los supervisores percibidos como más influyentes socialmente.
Los resultados de la prueba que se presentaron en la Universidad de California en San Diego documentaron cómo una sonrisa puede encapsular la autoridad en el trabajo.
Utilizando una técnica llamada electromiografía facial, el neurocientífico cognitivo Evan Carr examinó las reacciones de 55 estudiantes de ambos sexos que fueron divididos en dos categorías: aquellos que consideraban tener mayor poder personal y los que consideraban lo contrario.
Les mostraron videos de personas que les indicaron tenían puestos importantes, como doctores, o puestos bajos, como empleados en restaurantes de comida rápida.
Carr registró, milisegundo por milisegundo, los movimientos involuntarios de los músculos involucrados en la sonrisa mientras ellos veían los videos.
La reproducción inconsciente de las expresiones faciales de otra persona —incluyendo devolver una sonrisa—parecía depender, en parte, en la percepción del poder propio del imitador y del estatus de la persona imitada, descubrió.
Los investigadores hallaron que cuando las personas se sentían poderosas muy raramente devolvían una sonrisa de un individuo de alto rango, suprimiendo automáticamente la tendencia de imitar la mueca.
«Uno podría sentirse más competitivo», dice Carr.
Por otro lado, aquellos que se sentían carentes de poder automáticamente imitaron la sonrisa de todos, independientemente de su posición.
«Los sentimientos de uno sobre el poder y el estatus parecen determinar qué tan dispuesto está uno a devolver la sonrisa a otra persona», asevera Carr. «Somos muy capaces de actuar como camaleón humano y reaccionar a estas situaciones sociales sin realmente percatarnos de hacerlo».
Para desarrollar la inteligencia financiera es necesario dominar cuatro áreas: la contabilidad y las finanzas, indispensable para entender el mundo de los números; las inversiones, para aprovechar eficazmente los instrumentos de inversión; los mercados, para encontrar las oportunidades de compra o venta, y la ley, para volcar a su favor lo que para la mayoría juega en contra.
El Gobierno, sin apuro en acordar con los holdouts
Por Martín Kanenguiser.
El Gobierno afirma que no se apurará a negociar con los fondos buitre una vez que, mañana, venza la cláusula RUFO y que la oferta que les hará no diferirá demasiado de la que les hizo a los bonistas que ingresaron en el canje de deuda de 2010.
Así lo expresaron a LA NACION fuentes del Palacio de Hacienda, que indicaron que «el Gobierno tiene la voluntad de negociar, pero los fondos buitre no», pese a que el fondo NML declaró lo contrario. Desde el punto de vista económico, una de las razones que tiene el Gobierno para no acelerar demasiado la negociación, cuando caiga la cláusula que lo obliga a ofrecerles a todos los bonistas las eventuales mejoras que pudiera otorgarles a los buitres, es el temor a que «detrás de los fondos que ganaron el juicio por US$ 1600 millones vengan los llamados me too (con juicio, pero sin sentencia firme) y hasta los bonistas que ingresaron en los canjes», según la fuente de Economía.
Además, afirmaron, «no hay que descartar que algún fondo inversor que entró en los canjes consiga un juez tanto o más agresivo que Thomas Griesa y también nos demande por compensar a los buitres». Fuera del ministerio, una fuente del kirchnerismo admitió que no tiene sentido apurar la negociación porque la situación internacional no ofrece garantías de que la Argentina pueda emitir nueva deuda en los mercados.
Sobre la necesidad de reabrir el canje, en Economía dijeron que «está abierto desde hace dos años». Con estas precauciones, y con la tranquilidad de tener las reservas por encima de los US$ 31.000 millones, el equipo económico no transpirará para sellar el problema del default, que comenzó a fines de 2001.
En este sentido, insisten en que, «por ahora», la oferta que tienen pensado formularles a los holdouts es la misma que les ofrecieron a los bonistas que entraron en la reestructuración de 2010. Admiten que podrían moverse levemente si del otro lado observaran voluntad real de diálogo. Mientras tanto, apuestan a que mejore el contexto internacional y puedan reflotar el fallido canje del Boden 2015 y la emisión del Bonar 2024, de modo de aliviar el principal vencimiento de la deuda del año entrante.
En diálogo con LA NACION, abogados y economistas prevén que la negociación no será ni rápida ni exitosa. Marcelo Etchebarne, socio del estudio Cabanellas, dijo que un eventual arreglo le permitiría a la Argentina emitir bonos a una tasa de interés muy baja. «Si la Argentina arregla en enero sus problemas judiciales y si las tasas no aumentan en Estados Unidos, es muy posible que en julio los bonos argentinos a 10 años rindan alrededor de 6%. Ello permitiría que las empresas emitan deuda y acciones a costos mucho más razonables también. En cambio, si no hay arreglo en 2015, es posible que la declaración de desacato comience a tener efectos colaterales sobre el Banco Nación y el Central, que habrían auxiliado a la Argentina a violar una orden judicial al procesar los pagos sobre Nación Fideicomisos», explicó.
Marco Schnabl, socio del estudio Skadden de Nueva York, sostuvo que «después del 1º de enero seguirá todo más o menos como ahora, sólo que la excusa del RUFO desaparecerá y nos daremos cuenta de que sólo era una excusa para no negociar».
Eugenio Bruno, del estudio Garrido, dijo que «sería muy positivo para el país poder resolver la situación de toda la deuda en default con un plan integral, que le permitiría a la Argentina emitir a una tasa de un dígito». Además, afirmó que «es recomendable arreglar con los me too, dado que, de no hacerlo, no se podrá reacceder al mercado de capitales».
Por su parte, el abogado especialista en deuda Lucas Piaggio indicó que «en algún momento de 2015, previsiblemente antes de las elecciones primarias, el Gobierno llegará a un acuerdo con los acreedores porque para favorecer a su candidato va a querer demostrar que le puso fin a este problema». Y pronosticó que los buitres no aceptarían una quita superior al 30%.
Horacio Liendo, del estudio homónimo, dijo que «si bien la cláusula RUFO no regirá más, subsistirá la ley 26.886, continuadora de la ley cerrojo, que impide al Gobierno ofrecer mejores condiciones que las de los canjes anteriores, por lo que ahora no habrá efecto práctico alguno». Sí habrá consecuencias: «Si no hay acuerdo, el país se mantendrá fuera del mercado internacional de capitales en un año con fuertes restricciones cambiarias, vencimientos de la deuda y un déficit fiscal creciente», expresó.
Entre los economistas, Ramiro Castiñeiras, de Econométrica, y Eduardo Levy Yeyati, de Elypsis, indicaron que el Gobierno negociará, pero sin cerrar un acuerdo. «El swap con China le da aire para estirar todo 2015 sin un arreglo», dijo Castiñeiras. Para los buitres, según Levy Yeyati, el incentivo para acordar ahora «dependerá de lo que piensen sobre el próximo gobierno: si piensan que será una continuidad del kirchnerismo, arreglarán ya, si no, esperarán al próximo presidente», que asumirá en un año.
En términos similares, Eduardo Curia expresó que «el Gobierno no está urgido, aunque si lograra un acuerdo, podría emitir deuda a una tasa baja».
Las caras visibles del reclamo «buitre»
Foto: LA NACION
El portfolio manager del fondo Elliot Management, Jay Newman, y el abogado Robert Cohen, de la firma Dechert, que representa a NML Capital, en agosto pasado, al salir de una audiencia en los tribunales de Nueva York con el juez Thomas Griesa y los abogados de la Argentina. En aquel entonces hubo diálogo, pero no acuerdo. A partir de enero las partes podrían volver a estar cara a cara.
El Gobierno tomó 13 mil millones de dólares de las reservas del Banco Central
EMISIÓN DE DOS LETRAS. En el último día del año, fue publicado en el Boletín Oficial. Serán para el pago de deuda pública.
Según se publica hoy en el Boletín Oficial, el Banco Central de la República Argentina cederá 13 mil millones de dólares de reservas para pagar deuda pública.
Se oficializó en este último día del año 2014 la autorización para emitir dos bonos a cambio de casi 13 mil millones de dólares de las reservas del Banco Central, por dos letras del Tesoro Nacional correspondientes a la cancelación de los servicios de deuda con organismos financieros internacionales y de deuda externa oficial bilateral, con reservas de libre disponibilidad.
Resolución Conjunta 190/2014 y 52/2014
Dispónese la emisión de una Letra del Tesoro Nacional. Características.
VISTO el Expediente N° S01:0022394/2014 del Registro del MINISTERIO DE ECONOMÍA Y FINANZAS PÚBLICAS, la Ley N° 23.928 modificada por su similar N° 26.739, la Ley N° 26.895 de Presupuesto General de la Administración Nacional para el Ejercicio 2014, y los Decretos Nros. 1.344 de fecha 4 de octubre de 2007 y 1.311 de fecha 11 de agosto de 2014, y CONSIDERANDO:
Que por el Artículo 1° del Decreto N° 1.311 de fecha 11 de agosto de 2014 se dispuso la cancelación de los servicios de deuda con organismos financieros internacionales y de deuda externa oficial bilateral correspondientes al presente ejercicio fiscal, con reservas de libre disponibilidad, en la medida que se cumpla el requisito previsto en el Artículo 6° de la Ley N° 23.928 modificada por su similar N° 26.739, por hasta la suma de DÓLARES ESTADOUNIDENSES TRES MIL CUARENTA Y TRES MILLONES (U$S 3.043.000.000).
Que, en ese contexto, en virtud de lo dispuesto por el Artículo 2° del Decreto N° 1.311/14, el BANCO CENTRAL DE LA REPÚBLICA ARGENTINA procederá a transferir a cuentas del Tesoro Nacional la suma de Dólares Estadounidenses prevista en el Artículo 1° de la citada medida, recibiendo como contraprestación instrumentos de deuda emitidos por el Tesoro Nacional consistente en UNA (1) o varias letras intransferibles denominadas en Dólares Estadounidenses, a un plazo de DIEZ (10) años, con amortización íntegra al vencimiento, las que devengarán una tasa de interés igual a la que devenguen las reservas internacionales del BANCO CENTRAL DE LA REPÚBLICA ARGENTINA para el mismo período y hasta un máximo de la Tasa LIBOR anual menos UN (1) punto porcentual con pagos de intereses semestrales.
Que en virtud de lo dispuesto por el Artículo 3° del Decreto N° 1.311/14, resulta procedente disponer la emisión del instrumento mencionado en el marco de lo establecido en el Artículo 49 de la Ley N° 26.895 de Presupuesto General de la Administración Nacional para el Ejercicio 2014.
Que la Ley de Administración Financiera y de los Sistemas de Control del Sector Público Nacional N° 24.156 y sus modificaciones, reguló en su Título III el Sistema de Crédito Público, estableciéndose en el Artículo 60 que las entidades de la Administración Nacional no podrán formalizar ninguna operación de crédito público que no esté contemplada en la ley de presupuesto general del año respectivo o en una ley específica.
Que por el Artículo 6° del Anexo al Decreto N° 1.344 de fecha 4 de octubre de 2007 se establece que las funciones de Órgano Responsable de la Coordinación de los Sistemas que integran la Administración Financiera del Sector Público Nacional, serán ejercidas conjuntamente por la SECRETARÍA DE HACIENDA y la SECRETARÍA DE FINANZAS, ambas del MINISTERIO DE ECONOMÍA Y FINANZAS PÚBLICAS.
Que la Oficina Nacional de Crédito Público dependiente de la SUBSECRETARÍA DE FINANCIAMIENTO de la SECRETARÍA DE FINANZAS del citado Ministerio ha informado que esta operación se encuentra dentro de los límites establecidos en la Planilla Anexa al Artículo 49 de la Ley N° 26.895.
Que la Dirección General de Asuntos Jurídicos del MINISTERIO DE ECONOMÍA Y FINANZAS PÚBLICAS ha tomado la intervención que le compete.
Que la presente medida se dicta en uso de las atribuciones conferidas por el Artículo 49 de la Ley N° 26.895, el Artículo 6° del Anexo al Decreto N° 1.344 de fecha 4 de octubre de 2007 y el Artículo 3° del Decreto N° 1.311 de fecha 11 de agosto de 2014.
Por ello, EL SECRETARIO DE HACIENDA Y EL SECRETARIO DE FINANZAS RESUELVEN:
Artículo 1° — Dispónese la emisión de UNA (1) Letra del Tesoro Nacional intransferible denominada en Dólares Estadounidenses a ser suscripta en uno o varios tramos por el BANCO CENTRAL DE LA REPÚBLICA ARGENTINA, en la medida que existan reservas de libre disponibilidad, de conformidad con lo previsto en el Artículo 6° de la Ley N° 23.928, modificada por su similar N° 26.739, en contraprestación de la transferencia dispuesta por el Artículo 2° del Decreto N° 1.311 de fecha 11 de agosto de 2014, por un monto de DÓLARES ESTADOUNIDENSES TRES MIL CUARENTA Y TRES MILLONES (U$S 3.043.000.000), de acuerdo con las siguientes características:
Fecha de emisión: 25 de agosto de 2014. Plazo: DIEZ (10) años. Fecha de vencimiento: 25 de agosto de 2024.
Intereses: devengará intereses iguales a la tasa de interés que devenguen las reservas internacionales del BANCO CENTRAL DE LA REPÚBLICA ARGENTINA para el mismo período y hasta un máximo de la Tasa LIBOR anual menos UN (1) punto porcentual, pagaderos semestralmente, aplicada sobre el monto de capital efectivamente suscripto.
La Oficina Nacional de Crédito Público dependiente de la SUBSECRETARÍA DE FINANCIAMIENTO de la SECRETARÍA DE FINANZAS del MINISTERIO DE ECONOMÍA Y FINANZAS PÚBLICAS será el agente de cálculo de la tasa respectiva en función de la información que le suministrará el BANCO CENTRAL DE LA REPÚBLICA ARGENTINA sobre el rendimiento de las reservas internacionales en el semestre correspondiente. Forma de colocación: suscripción directa a precio técnico en uno o varios tramos.
Art. 2° — Autorízase al señor Secretario de Finanzas, o al señor Subsecretario de Financiamiento, o al señor Director Nacional de la Oficina Nacional de Crédito Público o al señor Director de Administración de la Deuda Pública o al señor Director de Financiación Externa o al señor Coordinador de la Unidad de Registro de la Deuda Pública, a suscribir en forma indistinta la documentación necesaria para la implementación de la emisión dispuesta por el artículo anterior.
Las lecciones de los augurios fallidos del mercado
Por Jason Zweig.
Fue el año que no fue, y otra lección sobre las limitaciones de las proyecciones sobre el mercado.
En 2014, un grupo de expertos predijo que los precios de los bonos finalmente caerían, y que las tasas de interés en Estados Unidos repuntarían. Los precios del petróleo también ascenderían. Los bajones del mercado bursátil en septiembre y octubre se convertirían en un colapso total. Y los que seleccionan acciones y dirigen fondos de inversión activamente gestionados superarían el desempeño de los promedios del mercado.
Por ejemplo, en el sondeo de proyecciones económicas realizado en enero por The Wall Street Journal, 48 de los 49 economistas privados que participaron esperaban que el retorno del bono del Tesoro de EE.UU. a 10 años, que se ubicaba en 2,9% entonces, superaría 3% para fines de año, con un estimado promedio de 3,52%.
Los economistas encuestados por el diario esperaban que el petróleo terminara el año entorno a los US$95 el barril, un alza frente a los US$92 por barril cuando se hizo el sondeo.
Y cuando los temores sobre el ébola, entre otros factores, ahuyentaron a los inversionistas que llevaron las acciones a la baja casi 10% entre septiembre y mediados de octubre, analistas y operadores se apresuraron a declarar que el declive apenas había empezado.
¿Y el año que realmente pasó?
Aparte de tres días en enero, el retorno del bono a 10 años pasó todo 2014 por debajo de 3% y para fines de diciembre se ubicaba en alrededor de 2,2%. Los inversionistas que ignoraron a los pesimistas e invirtieron en bonos soberanos estadounidenses a largo plazo, habrían ganado 26,8% hasta el 29 de diciembre, según el Índice de Bonos del Tesoro Estadounidenses 20+ Barclays, una referencia estándar para medir el desempeño de la deuda soberana de EE.UU. de vencimiento prolongado.
“Es difícil encontrar un consenso de 100% en algo”, dice James A. Bianco, presidente de Bianco Research, una firma de inversión en Chicago. “Pero no solo fueron todos los economistas quienes pensaron que las tasas de interés subirían. Los gestores de cartera, los comités de inversión, todos estaban tan seguros, tan radicales y tan arraigados en la idea de que los bonos serían una inversión desastrosa”.
El petróleo Brent, la referencia global, cerró el martes en US$57,90 el barril, y su colapso épico, proyectado por nadie, disparó la tasa de cambio del dólar y derrumbó el rublo ruso.
En cuanto al mercado de acciones, justo en el momento que los operadores se habían obsesionado con el hecho de que el S&P 500 se había hundido por debajo del promedio móvil de 200 días, un indicador técnico que supuestamente sugiere un descenso en el horizonte, las acciones se recuperaron y se dispararon a niveles récord los primeros días de diciembre. Incluso cuando las acciones tambalearon a mediados diciembre, el S&P 500 se encamina a cerrar con un alza de 14%, contando dividendos.
Y los gestores activos, cuyo trabajo es seleccionar acciones, fueron derrotados, con su peor desempeño en décadas en relación al mercado.
Sin embargo, las locuras de las predicciones siguen, a medida que economistas y estrategas realizan su última ronda de estimados sobre la dirección que tomarán los mercados.
Conforme el año se acaba, los inversionistas deben recordar que deben ignorar la mayoría, si no todas, las proyecciones y ajustarse en un plan de juego que tenga un desempeño razonablemente bueno sin importar lo que pase. También vale la pena reconocer que ninguna predicción merece ser seguida a menos de que sepa que el analista es confiable.
A diferencia, por ejemplo, de los meteorólogos, que predicen resultados específicos en tiempos exactos y usan porcentajes para indicar qué tan seguros están con sus proyecciones, los expertos financieros rara vez asignan probabilidades a sus estimados y hacen una variedad de deducciones que son difíciles de clasificar.
¿Por qué, entonces, tanta gente parece quejarse de que los reportes del tiempo no son correctos incluso cuando apuestan buena parte de sus ahorros en la predicción de algún experto en inversión cuyo historial ni siquiera se puede verificar?
Los humanos no quieren exactitud, quieren tranquilidad. Kenneth Arrow, premio Nobel y economista retirado de la Universidad de Stanford, trabajó como reportero del clima para las Fuerzas Armadas de EE.UU. durante la Segunda Guerra Mundial. Con la orden de evaluar modelos matemáticos para predecir el clima con un mes de anticipación, se dio cuenta de que eran inútiles. Al enterarse de esto, sus superiores enviaron otra orden: “El comandante general está al tanto de que las predicciones no son correctas. Sin embargo, las necesita para propósitos de planificación”.
Como lo muestra la historia de Arrow, la gente no acepta ignorar todas las predicciones. Admitir que el futuro es desconocido es demasiado aterrador. Aun así, los inversionistas se pueden convertir en consumidores más hábiles de proyecciones financieras.
Aprender de sus propios errores puede ayudarle a evitar caer en los errores de los expertos.
Personajes de las finanzas y otros ámbitos comparten los grandes aciertos y errores que han tenido en cuestión de dinero
El fin del año es un momento apropiado para reflexionar.
The Wall Street Journal preguntó a personas exitosas en el mundo de las finanzas y otros campos sobre la mejor y la peor inversión que han hecho en su vida.
Las respuestas vinieron de un ex presidente de la Reserva Federal, dos premios Nobel de economía, varios inversionistas, líderes empresariales prominentes y muchos otros.
Sus comentarios demuestran que se pueden aprender lecciones valiosas tanto de las apuestas que generan retornos como de las que salen mal. (Algunos comentarios fueron editados por claridad).
William Bernstein, neurólogo y gestor de inversiones en la firma administradora de riqueza Efficient Frontier Advisors:
La peor inversión que he realizado fue hace alrededor de 30 años cuando aprendí a las malas —al hacer operaciones con platino— que los inversionistas individuales no deberían jugar con los futuros de materias primas. El precio se desplomó y perdí una suma en torno a las cinco cifras. Apliqué esta lección a la especulación en general y ha estado generando dividendos desde entonces.
La mejor inversión fue por el año 1994, en acciones de Telmex (el gigante mexicano de telecomunicaciones), una combinación de astucia y pura suerte. Fue baratísimo, alrededor de cinco veces las ganancias, y mi inversión se multiplicó como por 20 con las acciones y sus escisiones. Después me di cuenta de que una operación más segura e inteligente habría sido comprar un fondo indexado de mercados emergentes. Telmex fácilmente podría haber quebrado, pero no una o dos docenas de mercados.
Mellody Hobson, presidenta de la firma gestora de fondos mutuos Ariel Investments:
Mellody Hobson ZumaPress
Mi educación universitaria fue mi mejor inversión. Yo era la menor de seis hijos, mi madre era soltera y también era una emprendedora que batallaba. Solían desalojarnos, desconectarnos el teléfono, porque no podíamos pagar las facturas. Mi madre dijo: “Esta educación se pagará sola”. Por tanto, obtuve miles de dólares en préstamos estudiantiles, pero los pagué muy rápido. Mi salario inicial fue de US$35.000 al año, y todos los meses pagaba como cinco veces el pago mínimo requerido. Me di cuenta de que cuando no estás acostumbrado a tener dinero, ese es el mejor momento de renunciar a disfrutarlo.
Hoy en día, muchas personas cuestionan el valor de una educación universitaria, pero creo que los números son indiscutibles. Está directamente correlacionada a los ingresos.
Dolly Parton, cantautora, copropietaria del parque temático Dollywood, en Pigeon Forge, Tennessee:
La mejor: definitivamente, Dollywood. Hizo realidad un sueño personal. Además, ha ofrecido tanta diversión y recreación a familias de todo el mundo, además de tanto empleo para la gente local, mi gente. Y ha contribuido al crecimiento de toda la región.
Laurence Siegel, director de la CFA Institute Research Foundation:
Después de un accidente en mi viejo Mustang en 1979, demandé al tipo que me chocó y conseguí un pago de US$5.000 en 1982. Después de pagarle al abogado, lo puse todo en un fondo indexado al S&P 500 de Vanguard. Entré cuando el mercado estaba cerca de su piso, y aún conservo las acciones. Hoy valen alrededor de US$100.000. ¿Qué la hace la mejor inversión? Pagar un precio bajo y mantener las acciones por siempre.
Paul Volcker, ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (1979-87):
La peor inversión financiera que hice fue pasar tanto tiempo en el gobierno. La inversión personal más satisfactoria que he realizado fue pasar tanto tiempo en el gobierno, por más frustrante que podía ser.
Jonathan Tisch, presidente de la junta directiva de Loews Hotels & Resorts:
La peor fue cuando a principios de 2000, invertí en el restaurante Chingalle en el Meatpacking District de Nueva York. Desafortunadamente, debido a un periodo inestable en Wall Street y el impacto de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en los negocios del sur de Manhattan, el restaurante cerró. Siempre que mi esposa y yo comemos en la ahora próspera zona del Meatpacking, lamento que nos hubiéramos adelantado a la tendencia.
Terrance Odean, profesor de finanzas de la Universidad de California en Berkeley:
Terrance Odean Jim Block
A principios de 1989, leí que los terrenos bajo el Palacio Imperial en Tokio valían más que toda la tierra en California. Llamé a mi corredor de bolsa y le pregunté cómo podía apostar en contra de los bienes raíces en la capital japonesa. Días más tarde, me dijo que podía comprar put warrants en el índice Nikkei (una apuesta al descenso de las principales acciones japonesas). Sin hacer mayor investigación —o reflexionar más— compré US$20.000 en put warrants.
Sin embargo, el Nikkei siguió subiendo y mis warrants colapsaron. Los US$20.000 se habían reducido a poco más de US$2.000. Pero ni siquiera consideré vender. El golpe emocional de perder US$18.000 o perder US$20.000 sería casi el mismo, y la posibilidad de que la inversión se recuperara después de que vendiera era mucho más preocupante.
En 1990, el Nikkei cayó y mis warrants empezaron a recuperarse. Cuando la posición alcanzó US$6.000, vendí alrededor de un tercio de mi posición total. Vendí otro tanto a medida que ascendía y generé algunas ganancias con los últimos warrants.
Durante muchos años, me convencí de que no había perdido nada. Pero no fue así. Había perdido al menos US$2.000. Peor aún, el Nikkei siguió cayendo. Si hubiera mantenido los warrants, podría haber conseguido grandes utilidades: probablemente hasta US$100.000.
Aunque perdí dinero, fue una inversión valiosa. Aprendí que no podía cronometrar los mercados y que una apuesta que más adelante genera retornos no sirve de nada si uno no puede costear esa posición. Pero la mayor lección que aprendí es que es mucho más difícil vender generando pérdidas que ganancias.
Ian Schrager, hotelero, cofundador de Studio 54 y presidente de la junta de Ian SchragerCo. :
La mejor inversión que he hecho en mi vida por amplio margen es el tiempo que he pasado con mi esposa y mi familia y el tiempo que he pasado con la gente con quien he trabajado por mucho tiempo durante mi carrera. Los dividendos que recibí de esto han superado por mucho cualquier cosa que he recibido de todas mis inversiones combinadas.
Eugene Fama, premio Nobel de economía (2013) y profesor de finanzas de la Universidad de Chicago:
La mejor ha sido una política de 50 años de jamás invertir con gestores activos. La peor: US$15.000 que perdí en una inversión en los años 60 en una empresa de exploración petrolera que no cotiza en bolsa. La revolución de esquisto podría haberla salvado, pero la compañía ya había cerrado para entonces.
Aaron Vermut, presidente ejecutivo de Prosper Marketplace, un prestamista entre pares:
Una de las peores inversiones fue una que hice este año en un negocio de fracturación hidráulica en la cuenca Permian en Texas. Cometí el error clásico de invertir en una industria sobre la que no sé nada porque la operación parecía sencilla: grandes ventajas y limitadas desventajas, y la gente involucrada eran inversionistas inteligentes y ricos en recursos naturales. La realidad fue que estaba siguiendo una tendencia. Llegué tarde a la fiesta e ignoré los riesgos. La lección que aprendí (de nuevo) es que uno debe enfocarse en lo que conoce, asegurarse de que entiende en lo que está invirtiendo y no ir detrás de tendencias.
William Sharpe, premio Nobel de economía (1990) y profesor emérito de finanzas de la Universidad de Stanford:
Cuando di clases de inversiones a estudiantes de MBA en Stanford, empecé la primera clase escribiendo un número de teléfono en la pizarra. Después les dije a los estudiantes que se trataba de la información más valiosa que obtendrían de mí.
Probablemente adivinó que era el teléfono de Vanguard. Claro, ahora sería la dirección de un sitio web. Y otras firmas probablemente deberían ser incluidas. Sin embargo, mi devoción a los fondos indexados ampliamente diversificados de bajo costo no ha flaqueado.
Rob Arnott, presidente de la junta de la firma de inversión Research Affiliates:
Rob Arnott Bloomberg
La mejor y peor inversión de mi vida fue una estrategia que consistió en opciones de venta y compras al descubierto altamente apalancadas en el S&P desde 1997 a 2002, una técnica para generar ganancias cuando caen las fluctuaciones en los precios de las acciones. Estaba apostando durante la mayor parte de este periodo a que las pronunciadas oscilaciones en los precios descenderían.
Para 2001, tenía alrededor de 10% de mi patrimonio neto invertido en esta estrategia, ya que las opciones estaban sistemáticamente sobrevaloradas en esos momentos.
En la mañana del 11 de septiembre de 2001, sabía que había perdido una buena porción de mi patrimonio en un instante (alrededor de 35%), pero realmente no me importó porque ese evento fue un recordatorio potente para todos de que la vida, la familia, el amor y la salud son cosas muy valiosas; la magnitud de la pérdida financiera hizo que la irrelevancia de la pérdida fuera mucho más obvia.
Fue también la mejor inversión de mi vida debido a ese recordatorio de lo que es importante, y debido a que mi siguiente paso —como persona a la que le gusta llevar la contraria— fue comprar acciones de manera enérgica cuando los mercados reabrieron. Siempre me ha encantado intensificar las estrategias y clases de activos que han sido profundamente decepcionantes.
Burton Malkiel, profesor emérito de economía de la Universidad de Princeton y autor de ‘Un paseo aleatorio por Wall Street’:
A lo largo de mi vida, he comprado varias acciones individuales. Algunas han tenido muy buenos resultados y otras no tanto. La mejor inversión que he realizado es un fondo indexado a todo el mercado bursátil.
Invertir es divertido. Si buena parte de su dinero está invertida en fondos indexados, y quiere invertir en algo por los márgenes, hágalo. Yo lo hago. Recuerdo más los éxitos que los fracasos. Compré algo de Alibaba Group HoldingBABA -0.83%Alibaba Group Holding Ltd. ADSU.S.: NYSE$104.87-0.88-0.83%Dec 31, 2014 11:12 am Volumen (Retrasada 15m) : 2.09m P/E Ratio 38.12 Capitalización de mercado $262.86 Billion Rendimiento del dividendo N/A Ventas por empleado $628,829 10710610510410a11a12p1p2p3p12/30/14 2014 Year in Review: The Event…12/30/14 For Hedge Funds, a Year of Hig…12/26/14 The Best (and Worst) Investmen…Más detalles de la acción y noticias relacionadas »BABA in Su valorSu cambioVenta corta en la salida a bolsa. Lo seguiré haciendo porque es divertido. Y lo seguiré haciendo porque no me estoy engañando con que lograré un gran exceso de retornos.
Daniel Loeb, presidente ejecutivo de Third Point, firma de inversión:
La peor ocurrió cuando estaba en la universidad y negociaba acciones en mi tiempo libre. Había ganado US$120.000 y decidí invertirlos todo en una idea que me apasionaba en particular: Puritan-Benett, un fabricante de respiradores médicos. La empresa sufrió enormes pérdidas después de que sus productos fueron vinculados a varias muertes. En los años que me tomó recuperar las ganancias perdidas, tuve mucho tiempo para absorber la importante lección de no poner todos los huevos en la misma canasta.
Jim Cramer, anfitrión del programa Mad Money del canal CNBC, y ex gestor de fondo de cobertura:
James Cramer Associated Press
Memorex Telex es de lejos la peor inversión que he hecho en mi vida. Esta empresa de almacenamiento informático tenía un negocio estupendo pero demasiada deuda. En 1992 se declararon en bancarrota, lo que barrió a los accionistas.
Esperé a que los acreedores que obtuvieron participaciones durante la bancarrota las vendieran. Compré varios cientos de miles de acciones a US$2 cuando comenzó a transarse. Casi de inmediato, cayó a US$1,50, que fue el momento en que compré otros cientos de miles. En unos meses, la acción cayó a US$1. A ese precio, pensé ¿cuánto podía perder?, por eso compré otro millón de acciones. Luego veo como cae a US$0,625. Pensé, ¿Cuánto puedes perder a 5/8 de un dólar? Por eso dupliqué de nuevo la apuesta. Dos millones de acciones a 5/8 de un dólar.
Efectivamente, Memorex Telex no solo fue una de las empresas más rápidas en pasar por el proceso de bancarrota, sino que también se convirtió en una de las empresas que volvió más rápido a la quiebra. ¿Cuánto podía perder? ¿Qué les parece todo?
Cuando tenga una acción con un precio bajo, no piense, “¿Cuánto más puedo perder?” Todavía puede perder todo a un nivel de dólar más bajo.
John C. Bogle, fundador del fondo Vanguard Group:
Mi mejor inversión fue una que tuve que rescatar. He invertido en el Wellington Fund desde julio de 1951, cuando entré a trabajar en Wellington Management y 15% de mi sueldo, o US$37,50 a la semama, ingresaba al fondo todos los meses como parte del plan de jubilación de la firma. Después, a fines de la década de los 60, el fondo se volvió muy riesgoso y abandonó su enfoque en acciones seguras que generaban ingresos. Terminó con el peor desempeño en 10 años entre los fondos equilibrados.
Para 1978, estaba en quiebra, y me propuse reestructurarlo. Establecimos metas claras y estrategias para lograrlo, incluyendo una mayor tenencia de bonos y una lista de 50 acciones que pagaban dividendos. El fondo se alejó del borde del abismo y ha superado el desempeño promedio de sus pares en 27 de los 35 años desde 1979.
El fondo (ahora llamado Vanguard Wellington) ha tenido un verdadero renacimiento, y para mí es motivo de orgullo personal. Sigo recibiendo cartas de agradecimiento de inversionistas del Wellington Fund. El fondo también tiene alrededor de 20% del total de mis ahorros para la jubilación, después de haber realizado aportes sustanciales a causas benéficas.
Obama contra los cajeros automáticos: Por qué la tecnología no destruye empleos
Por Russell Roberts
Publicado originalmetne en Julio de 2011.
El cuento dice que Milton Friedman fue una vez llevado a ver un enorme proyecto de un gobierno en algún lugar de Asia. Miles de trabajadores estaban usando palas para construir un canal. Friedman estaba confundido. ¿Porqué no había excavadoras ni maquinaria para mover tierra? Un funcionario del gobierno explicó que utilizar palas creaba más empleos. La respuesta de Friedman: «Entonces; ¿porqué no usar cucharas en lugar de palas?».
Esa historia me vino a la memoria recientemente cuando el presidente Barack Obama vinculó a la tecnología con las pérdidas de empleos. «Hay algunos asuntos estructurales con nuestra economía donde muchas empresas han aprendido a ser mucho más eficientes con muchos menos trabajadores», dijo. «Uno lo ve cuando va a un banco y usa un cajero automático, no va al mostrador del banco, o cuando va al aeropuerto y utiliza un kiosco en vez de registrarse en la puerta de embarque», agregó.
El presidente lo llama un asunto estructural, nosotros normalmente lo llamamos progreso. Y no es exactamente un fenómeno nuevo. Ha estado ocurriendo durante siglos y su ritmo se ha acelerado en los últimos 50 años. Las empresas buscan sin descanso formas de sustituir trabajadores con máquinas. Estas, a su vez, son cada vez mejores más inteligentes. Vamos de las cucharas, a las palas y a las excavadoras, no al revés.
Los operadores de los conmutadores telefónicos perdieron sus empleos por los conmutadores automáticos. Los cobradores de peajes fueron sustituidos por los sensores automáticos. Los trabajadores de la industria automotriz fueron remplazados por robots.
Las magnitudes son sorprendentes. Como informó el Washington Post en 2007: » La industria textil ha sido particularmente agresiva en la sustitución de trabajadores con máquinas. Hace 50 años, un trabajador textil típico de Carolina del Norte operaba cinco máquinas al mismo tiempo, cada una capaz de pasar un hilo por un telar 100 veces por minuto. Ahora , las máquinas funcionan seis veces más rápido y un trabajador controla 100 de ellas».
Eso es multiplicar 120 la producción por trabajador. Cuando un empleado es 120 veces más productivo, normalmente usted no necesita tantos trabajadores como antes.
O mire a los huevos. Hoy, una pareja de trabajadores puede manejar un criadero donde casi un millón de pollos colocan 240 millones de huevos anuales. ¿Cómo pueden dos personas recolectar esos huevos o alimentar esos pollos o mantenerlos sanos con medicamentos? No pueden. El gallinero hace el trabajo, es realmente inteligente. Los dos trabajadores vigilan un proceso altamente mecanizado y computarizado que hubiese sido inimaginable hace 50 años.
¿Pero deberíamos llamar a esto progreso? En un sentido, suena como un trato con el diablo. Sustituya trabajadores con máquinas en nombre de los costos más bajos. Suben las ganancias. Repita. Es sorprendente que el desempleo sea de solamente 9,1%. ¿No debería la economía poner la gente por delante de las ganancias?
Sí, y lo hace. Los ahorros derivados de la productividad más alta no van solamente a los propietarios de la fábrica textil o de los enormes criaderos de gallinas que ahora tienen costos menores en sus negocios. Los costos más bajos no siempre implican ganancias más altas. O no por mucho tiempo. Esos costos más bajos llevan a precios más bajos cuando las empresas compiten entre sí para atraer a los consumidores.
El resultado es un mayor nivel de vida para los consumidores. El trabajador promedio tiene que trabajar cada vez menos horas para ganar suficiente dinero para comprar una docena de huevos o un par de zapatos o un televisor de pantalla planta o un nuevo auto más seguro y que puede recorrer más kilómetros, consumiendo menos que los autos del año pasado. Ese mayor nivel de vida viene con la tecnología. No son solamente los ricos los que compran televisores más baratos y autos, además de obtener la comodidad de poder utilizar el cajero automático a la medianoche.
En cierta forma, nuevos empleos son creados para sustituir a los viejos. A pesar de perder millones de puestos de trabajo por la tecnología y el comercio, incluso en una recesión tenemos más empleos de los que teníamos cuando las industrias del acero, de los teléfonos, de los alimentos y automotriz tenían muchos más trabajadores y muchas menos máquinas.
¿Porqué se crean nuevos empleos? Cuando se vuelve más barato elaborar alimentos o fabricar prendas de vestir, hay más recursos y personas disponibles para crear nuevos productos que no existían antes. Hace 50 años, la industria de las computadoras era pequeña. Fue capaz de expandirse porque ya no necesitábamos tener tantos trabajadores conectando las llamadas telefónicas. Existen tantas descripciones de puestos de trabajo que no existían hace 15 o 20 años. Eso es posible solamente cuando la tecnología hace que los trabajadores sean más productivos.
Es verdad, hay algunos problemas estructurales en el mercado laboral. Nuevos empleos están siendo creados pero no al ritmo habitual y no lo suficientemente rápido como para absorber a los desempleados. Pero el presidente Obama se equivoca al echar la culpa a la innovación. Un problema mayor es el sector de la construcción, donde cientos de miles de trabajadores han quedado desempleados. La raíz de ese problema no es la tecnología sino una política de vivienda demasiado amplia y un financiamiento distorsionado. La solución es dejar que en el mercado de la vivienda la situación se aclare, dejar que las tasas de interés suban, dejar de subsidiar las hipotecas y limpiar el lío de las ejecuciones hipotecarias. Eso permitiría que el mercado inmobiliario volviera a algo parecido a la normalidad.
El otro desafío es simplemente la confianza. Las empresas no están contratando porque están incómodas respecto al futuro. No hay una manera fácil de infundir confianza, pero sabemos cómo matarla: creando incertidumbre sobre los impuestos y las regulaciones. Reducir esa incertidumbre ciertamente ayudaría.
Mientras tanto, disfrute el cajero automático y el kiosco del aeropuerto con la consciencia tranquila. Hacer más con menos es el camino a la prosperidad. Cuando vuelva la confianza, más estadounidenses podrán compartir los beneficios de la innovación.-
Robert es un profesor de Economía en la George Mason University y un investigador de la Hoover Institution de la Universidad de Stanford. Fuente: The Wall Street Journal, junio 2011.
Ordenan a la ANSeS que devuelva aportes voluntarios a un jubilado
Acordada de la Corte Suprema. Es porque la ANSeS le impidió acceder a esos fondos tras la estatización de la AFJP. Ahora, el organismo oficial debe restituirle el dinero. Hay cien jubilados más que hicieron el reclamo y podrían beneficiarse con el fallo.
Jubilados. El titular de la Corte, Ricardo Lorenzetti, durante un encuentro del tribunal, que ayer benefició a un jubilado que había demandado a la ANSeS.
Con la firma de los jueces Ricardo Lorenzetti, Carlos Fayt y Juan Carlos Maqueda, la Corte ordenó a la ANSeS que le devuelva a una persona jubilada en 2007 los aportes voluntarios que había efectuado a la AFJP a la cual se encontraba afiliado. El caso, presentado por Mario Villareal, es uno de los cerca de cien planteos similares que están a estudio del máximo tribunal.
En la resolución, los jueces afirmaron que la ley 26425 y la resolución 290/09 de ANSeS daban al aportante la posibilidad de elegir entre transferir esos fondos a la ANSeS para mejorar su jubilación, o enviarlos a una Administradora de Fondos y Aportes Voluntarios y Depósitos Convenidos (AFAVyDC) para que se encargue de administrarlos. Sin embargo, ANSeS no habilitó esta opción porque nunca publicó el listado de las administradoras autorizadas y tampoco mejoró el monto de la jubilación del actor al considerar sus aportes voluntarios.
Ante este incumplimiento, el jubilado se vio impedido de acceder a los fondos que había aportado voluntariamente, que excedían el aporte obligatorio.
La Corte Suprema subrayó que este incumplimiento lleva más de 6 años, desde la promulgación de la ley en el 2008, lo cual constituye un tiempo irrazonable. Ante eata violación continuada del derecho de propiedad del jubilado, el Tribunal resolvió que correspondía la devolución de los fondos oportunamente depositados como única manera de enmendar la situación de omisión normativa por parte de Anses.
La jueza Elena Highton de Nolasco firmó en disidencia y remitió parcialmente al dictamen de la Procuradora General de la Nación, que sostiene que el régimen de la ley 26.425 no vulneró el derecho de propiedad del jubilado. Entiende que los aportes voluntarios no eran depósitos sobre los que recayera un derecho, sino que sólo generaban una expectativa a una mejora en su haber previsional.