El impacto de los nacionalismos en Europa

mayo 28, 2019

Los nacionalismos y la guerra

Por Michel Wieviorka.

El análisis político suele proponer comparaciones históricas. Es verdad que suele valerse, incluso sin ser marxista, de una célebre observación de Karl Marx. Este en efecto inicia su análisis del 18 Brumario de Luis Bonaparte observando que “Hegel señala que todos los acontecimientos y personajes históricos se repiten por así decir dos veces. Olvidó añadir: la primera vez como tragedia, la segunda como farsa”.

Si la historia se repite, incluso a modo de farsa, en tal caso, efectivamente, son útiles las comparaciones históricas a las que es especialmente aficionada nuestra época. Una comparación apela a la reflexión en mayor medida que otras; es la que frecuentemente pone su atención en el auge contemporáneo de los nacionalismos y los populismos en Europa, en los años treinta, el apogeo de los fascismos y del nazismo con su trágico desenlace, la Segunda Guerra Mundial y el genocidio de los judíos, para no hablar del franquismo y de otras dictaduras. Cabe preguntarse: ¿anuncian los tiempos actuales horrores semejantes?

Tal hipótesis sugiere la existencia de una especie de sentido de la historia, como si algunos hechos comparables en ciertos aspectos debieran desembocar necesariamente en consecuencias asimismo comparables, incluso aunque una experiencia no sea idéntica a otra. ¿Resulta, entonces, pertinente deducir de ciertas semejanzas (por ejemplo, del éxito de los nacionalismos) que vamos hacia la guerra ? ¿Hay que admitir que comprendemos tanto mejor el presente en el sentido de que nos incita a pensar en lo peor, en las escaladas militares y la barbarie a escala europea, incluso mundial? Un argumento al menos aboga por no ir tan deprisa en este sentido: en conjunto, los nacionalismos en Europa no son muy belicosos, no se oye mucho ruido de botas, con excepción, que no hay que infravalorar pero tampoco decir que deba desembocar en una generalización de las tensiones, de lo que se halla en juego entre Rusia y Ucrania y no solamente en torno a la cuestión de la anexión de Crimea por parte de Vladimir Putin.

Por el momento, en efecto, las expresiones más radicales del auge de los nacionalismos dan incluso más bien la imagen inversa. Lejos de toda pulsión guerrera y de las reivindicaciones territoriales, apelan sobre todo al cierre de las naciones sobre sí mismas y al desmantelamiento de Europa como unión. Sueñan con barreras, con el repliegue sobre sí mismo y no con la expansión. Las alianzas que se esbozan o se preparan entre ellas así como con otras, la Rusia de Putin por ejemplo, no tienen dimensión militar si bien pueden tener implicaciones geopolíticas e intentar influir sobre los grandes equilibrios del mundo actual. Y cuando una región se caracteriza por fuertes inclinaciones independentistas, en Escocia y sobre todo en el caso de Catalunya, ello no conlleva contemplar la vía de la lucha armada, por el contrario más bien abandonada oficialmente por parte de ETA en el 2018, en lo concerniente al País Vasco español.

Los nacionalismos de entreguerras se desarrollaron, más bien, es verdad, sobre el fondo de una importante crisis económica y un poco como en la actualidad en la debacle de otras fuerzas políticas, sobre todo en la izquierda. Pero la fuente esencial de su exacerbamiento se encontraba en el fracaso de los agentes encargados de alentar los dispositivos que habrían debido asegurar una paz duradera después de la Primera Guerra Mundial. Y se ha manifestado constantemente por tentaciones belicosas y reivindicaciones territoriales o étnicas.

En la actualidad, los llamamientos identitarios se dirigen sobre todo al rechazo de los inmigrantes y a llamar al orden al islam; no quieren dedicarse a desplazar las fronteras en Europa. Afrontan más bien desafíos en primer lugar internos y se asocian a demandas sociales internas, impulsadas por ejemplo por personas en crisis o en dificultades, en un marco de sentimiento de inseguridad y de miedos en torno a la integridad cultural de la nación, con mayor razón en el sentido de que tales llamamientos no se conciben en términos de la identidad cultural de la nación ni tampoco en términos del peso e influencia del país en cuestión en el mundo o en Europa. Y cuando así se conciben, es de modo defensivo, para proteger a la comunidad nacional de lo que procede de fuera, y no de modo ofensivo o agresivo.

La historia nunca se escribe por anticipado. Pero recurrir a la experiencia de los años treinta para decir que vamos sin transición hacia una nueva conflagración mundial por el hecho de los nacionalismos y de los populismos europeos no descansa sobre ningún dato serio y es demasiado simplista. Lo que es verdad, por cierto, es que su éxito podría abocar a poner fin a la Unión Europea, nacida ella misma precisamente para preservar a Europa de la guerra e imposibilitar su retorno. No es pues, imposible, si las tentaciones nacionalistas prosperan y llegan a echar por tierra a Europa, que una vez destruida surjan conflictos armados en su seno. Pero tales perspectivas no son las de los protagonistas contemporáneos del nacionalismo y del populismo, que quieren más bien impulsar lógicas de retraimiento y repliegue, pasando por la fragmentación del espacio europeo. En todo caso, si la barbarie ha de desplegarse sobre el viejo continente, será bajo otras formas distintas de las conocidas en los años treinta y cuarenta.

Fuente: lavanguardia.com, 20/05/19.

europa mapa banderas

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Geopolítica

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No pinta bien el futuro de Europa

mayo 27, 2019

El futuro de Europa

Ian Vásquez señala que ante el evidente descontento de los europeos con el statu quo Europa debería crear un mercado más competitivo liberalizando su economía y descentralizando el poder en torno al principio de la subsidiaridad.

Todo el mundo tiene puestos los ojos sobre el Reino Unido y el mal manejo del ‘brexit’ que supuestamente se dará a fin de mes. Tal como andan las cosas, no se sabe en qué forma o bajo qué condiciones se dará el divorcio con la Unión Europea, o si se pospondrá un par de años más. ¿Se llegará a un acuerdo con la UE? ¿Se retirarán los anglosajones sin antes acordar las reglas de la separación?

Quienes con razón critican la manera caótica en que los políticos británicos y los europeos han manejado el tema, apuntan a cómo la incertidumbre y el cambio brusco de reglas pueden perjudicar al Reino Unido. Cierto, pero no hay que ignorar que las cosas no van de maravilla al otro lado del Canal de la Mancha.

Italia está en recesión, Alemania casi lo está, y hay temor de que los problemas económicos afectarán a la anémica Francia y a otras partes de Europa, cuyos problemas estructurales siguen sin solución. Esos incluyen mercados laborales rígidos y altas tasas de desempleo –15% en España, 9,1% en Francia, 18% en Grecia, por ejemplo– que además tienden a ser de largo plazo. El desempleo juvenil es todavía más alto: 33% en España, 21% en Francia, 39% en Grecia. Ladeuda pública también ha aumentado. Es del 99% del PBI en Francia, 125% en Portugal y 182% en Grecia. Esto, además, no toma en cuenta la deuda implícita de los programas sociales estatales que llegan a ser varias veces el tamaño de las respectivas economías, por lo que no son sostenibles.

Hay un evidente descontento europeo con el statu quo y lo que los europeos llaman el “déficit democrático”, que ha surgido en la medida en que Bruselas acumula cada vez mayor poder. Explica en parte el auge de partidos nacionalistas antisistema. En las últimas elecciones nacionales estos recibieron 17,6% de los votos en Suecia, 21% en Dinamarca, 26% en Austria, 13% en Francia y 12,6% en Alemania, por ejemplo.

El ‘brexit’ también es una reacción a ese sistema europeo que buena parte de la población inglesa no considera representativo. Aun así, el ‘establishment’ europeo ha reaccionado de manera predecible. Ante el divorcio con el Reino Unido, urge una mayor centralización del poder en manos de los políticos y burócratas de la UE. Así se pronunció Guy Verhofstadt, ex primer ministro de Bélgica y miembro del Parlamento Europeo, este fin de semana.

El presidente francés, Emmanuel Macron, también piensa que la solución va por ese lado. Este mes propuso una agenda supuestamente para contrarrestar el populismo y dinamizar la economía europea. Consiste, sin embargo, en una agenda mercantilista: la creación de más agencias burocráticas regulatorias, un incremento del gasto público para fomentar la innovación tecnológica, la promoción de negocios supuestamente estratégicos a través del proteccionismo, un incremento de impuestos a ciertas empresas globales de tecnología y un salario mínimo para toda la región.

¡Qué decepción! En vez de crear un mercado más competitivo, pretende un mayor control estatal a nivel continental. No tiene sentido un salario mínimo para países tan dispares como Bulgaria u Holanda. Fijarlo a niveles de las naciones ricas solo crearía desempleo en los países menos prósperos del Este. En vez de abrir la Unión Europea, liberalizar su economía y descentralizar el poder basado en el principio de la subsidiaridad, Macron propone más de lo mismo. Su propuesta conseguirá más de lo mismo.

No pinta bien el futuro de Europa. Las elecciones para el Parlamento Europeo son en un par de meses. O se fortalecerán las fuerzas populistas nacionalistas, o se fortalecerá el ‘establishment’ centralizador europeo. Hace falta una visión liberal basada en la competencia y el respeto a la diversidad cultural y política con que hace décadas empezó el proyecto de integración europea.

Este artículo fue publicado originalmente en El Comercio (Perú) el 19 de marzo de 2019.

Fuente: elcato.org, 2019.

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Bulgaria destierra la ideología de género del país

noviembre 25, 2018

Bulgaria sigue el ejemplo de Hungría y Polonia y acaba con la ideología de género en el país

bulgaria banderaEl Principal tribunal búlgaro ha decidido que un documento de la Unión Europea firmado por Bulgaria en 2011 es inconstitucional por considerar que el “género” de las personas es “una construcción social”. Con esta decisión, Bulgaria sigue el ejemplo de Polonia y Hungría y dice no a las permanentes presiones de las instituciones de la Unión Europea (UE), que imponen la aceptación de la “ideología de género” como un hecho científico y prácticamente indiscutible, cuando solamente se trata de un posicionamiento ideológico de izquierdas.

Así lo ha entendido el Tribunal Constitucional búlgaro que ha rechazado por unanimidad la ideología de género. Tanto es así que todas las mujeres que forman parte del tribunal votaron en contra del documento de la UE. La demanda había sido presentada por la Iglesia Ortodoxa y congresistas que apoyan al actual presidente, el conservador Boyko Borisov.

Los magistrados apuntan un argumento rotundo en su sentencia: “Si en la sociedad ya no hay diferencia entre el hombre y la mujer, la lucha contra la violencia hacia las mujeres se vuelve imposible’’.

Fuente: alertadigital.com, 22/11/18.

Más información:

Ideología de género, Feminismo y Pedofilia

Los riesgos de la ideología de género y la transexualidad infantil

Castigan a un prestigioso físico por criticar la ideología de género

Siete claves sobre la ideología de género

Algunas verdades sobre la Ideología de Género

Absurdo: Prohíben el uso del género como factor de riesgo en los Seguros, en Europa


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Banco Sabadell quiere retirar su sede de Cataluña

octubre 5, 2017

Quinto banco español reúne a su consejo directivo para aprobar su salida de Cataluña

Se trata del Banco Sabadell. La entidad busca con el cambio de sede garantizar que la entidad siga estando bajo el paraguas del Banco Central Europeo.

Quinto banco español reúne a su consejo directivo para aprobar su salida de Cataluña

El Banco Sabadell, el quinto de España por activos, anunció hoy que decidirá a lo largo de la jornada si traslada su sede social a Madrid o Alicante (este), ante el clima creado por las pretensiones independentistas de las autoridades de la región de Cataluña.

Cataluña bandera independentistaEl pasado domingo tuvo lugar un referéndum soberanista en Cataluña que había sido suspendido por el Tribunal Constitucional, pero las autoridades regionales están decididas a aplicar los resultados, con la hipótesis de una declaración unilateral de independencia en los próximos días.

Varias empresas con sede en Cataluña empezaron a cambiar de sede social ante la hipótesis de una secesión de esa región y con la intención de proteger a sus clientes y accionistas.

Fuentes del Banco Sabadell aseguraron que el cambio de domicilio social garantizará que la entidad siga estando bajo el paraguas de supervisión del Banco Central Europeo, además de que el pago de impuestos de la sociedad se llevará a cabo en la ciudad que albergue la nueva sede del banco.

El pasado martes, dos días después de la consulta ilegal, el tercer banco español, CaixaBank, también con sede en Cataluña, remitió una nota interna a sus empleados en la que les comunicaba que la defensa de los intereses de clientes y empleados «guiará las decisiones futuras que, en caso de ser necesario, hayan de tomarse».

En estos días otras empresas optadron por cambiar la sede social y, así, la operadora de telecomunicaciones Eurona Wireless ha acordado trasladar su sede de Barcelona a Madrid, lo mismo que la biotecnológica Oryzon Genomics.

Para los bancos, permanecer en la zona euro haría posible seguir operando con normalidad y garantizar los intereses de sus accionistas, clientes y empleados dentro de cualquier escenario.

El Gobierno español y la Comisión Europea han reiterado públicamente que si una región se separa de un país miembro inmediatamente quedará fuera de la Unión Europea.

Fuente: cronista.com, 05/10/17.


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Octubre, clave para el Banco Central Europeo

septiembre 8, 2017

Octubre será crucial para el Banco Central Europeo

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El  máximo representante del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, consideró que todas las decisiones atinentes al descarte de estímulos monetarios “se tomarán en octubre”.

Anticipadamente el Consejo de Gobierno contuvo la tasa de interés rectora en el mínimo histórico del 0 % y estaría prevenido para subir más las compras mensuales de deuda pública y privada en la zona del euro, que son ahora de 60.000 millones de euros, “si el panorama empeora”.

Vale recordar que el BCE es el banco central de los 19 países de la Unión Europea que han adoptado el euro. Su función principal es mantener la estabilidad de precios en la zona del euro para preservar el poder adquisitivo de la moneda única.

Constituye además el núcleo del Eurosistema y del Mecanismo Único de Supervisión.  Su misión es servir a los europeos mediante la salvaguardia del valor del euro y el mantenimiento de la estabilidad de precios.

Define  y ejecuta la política monetaria de la zona del euro y lleva a cabo otras funciones, entre ellas la de supervisión bancaria. Trabaja para los europeos y rinde cuentas ante ellos a través del Parlamento Europeo. Los Tratados de la Unión Europea definen diversos canales para la rendición de cuentas, entre los que se incluye la publicación de un Informe Anual.

El titular del Eurobanco está preocupado por la fortaleza del tipo de cambio: al euro le ha faltado tiempo para volver a sobrepasar en apenas unos minutos, y con ese simple anuncio, la barrera de los 1,20 dólares por unidad.

Un euro fuerte perjudica a los exportadores. Dificulta que la inflación vuelva a niveles normales. Y sobre todo endurece las condiciones financieras, con Europa –y sus bancos– sufriendo aún el legado de la Gran Recesión a pesar de la recuperación económica.

El Banco Central Europeo decidió mantener los tipos de interés en el mínimo histórico del 0%. También deja invariable la facilidad de depósito el -0,4% (es lo que los bancos que depositan dinero en el BCE deben pagar) y la de crédito en el 0,25%. Pero lo más importante: deja intacto el ritmo actual del programa de compra de activos, fijado en 60.000 millones al mes, el llamado quantitative easing (QE).

Draghi ha anunciado sus nuevas previsiones económicas, en un momento en el que la inflación aumenta lentamente en la zona euro (se situó en agosto en el 1,5%) y el crecimiento del bloque se apuntala y el PIB ha logrado una velocidad de crucero (creció el 0,6% en el segundo trimestre).

Básicamente, el BCE ha elevado sus previsiones de crecimiento, y ha empeorado las de inflación. El euro está en cotas muy elevadas con respecto al dólar: la divisa europea se intercambia cerca de 1,20 billetes verdes. Al arrancar 2017, el cambio estaba en 1,05 dólares.

Draghi se ha referido a esa apreciación del euro varias veces al arranque de su rueda de prensa. Porque es un elemento que dificulta el llamado tapering, la retirada gradual de estímulos. La fortaleza del euro amenaza la buena salud de las exportaciones y una subida adicional del tipo de cambio endurecería las condiciones financieras, con el recuerdo de la crisis bancaria extremadamente fresco en algunos países. La inflación, además, sigue muy lejos del objetivo.

Fuente: pedroluismartinolivares.com, 08/09/17.


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Turquía no será miembro de la Unión Europea

septiembre 6, 2017

Turquía ya puede ir olvidándose de ingresar en la UE

Por Michael J. Totten.Bandera de Turquía.

«La idea de que Turquía podría encajar en la UE ha estado siempre un poco fuera de lugar, y es especialmente ridícula desde el verano del año pasado, cuando una intentona golpista dio lugar a un espasmo stalinista en Ankara. En sólo un par de semanas, Erdogan despidió a más de 20.000 profesores de escuelas privadas y a casi 10.000 oficiales de policía. Suspendió a casi 3.000 jueces y arrestó a más de 10.000 soldados. Empuró a decenas de miles de funcionarios del Ministerio de Educación y fulminó a 1.500 decanos de universidad. Cerró más de 100 medios de comunicación y suspendió a más de 1.500 funcionarios del Ministerio de Finanzas«

Turquía nunca será miembro de la Unión Europea, y la canciller alemana, Angela Markel, por fin lo ha dicho en público. “Lo que está claro es que Turquía no debería ser miembro de la UE”, dijo en un debate electoral con su rival, Martin Schulz. “Hablaré con mis colegas para ver si podemos alcanzar una posición común y cerramos esas conversaciones de ingreso”.

La única sorpresa es que hayan durado tanto, pero al menos Merkel está dispuesta a, en efecto, llamar dictadura a la dictadura, ahora que Turquía está encarcelando a ciudadanos alemanes –periodistas y activistas por los derechos humanos incluidos– y acusándolos de pertenecer a organizaciones terroristas y de intentar derrocar el régimen de Erdogan. Los países occidentales suelen hablar de “presos políticos” en estas situaciones, y los Estados de la UE tienen enfáticamente prohibido tener presos políticos.

La idea de que Turquía podría encajar en la UE ha estado siempre un poco fuera de lugar, y es especialmente ridícula desde el verano del año pasado, cuando una intentona golpista dio lugar a un espasmo stalinista en AnkaraEn sólo un par de semanas, Erdogan despidió a más de 20.000 profesores de escuelas privadas y a casi 10.000 oficiales de policía. Suspendió a casi 3.000 jueces y arrestó a más de 10.000 soldados. Empuró a decenas de miles de funcionarios del Ministerio de Educación y fulminó a 1.500 decanos de universidad. Cerró más de 100 medios de comunicación y suspendió a más de 1.500 funcionarios del Ministerio de Finanzas.

Desde entonces, las cosas no han hecho sino empeorar. En abril, los votantes turcos decidieron por un escaso margen acabar con su régimen parlamentario y reemplazarlo con uno que da nuevos poderes al presidente, Recep Tayyip Erdogan, lo que hace de él un dictador electo en todo salvo en el nombre. Erdogan, “que tendría un poder no conferido a los líderes turcos desde los sultanes, es de hecho un neo-otomano”, ha escrito la turcóloga Claire Berlinski.

La Unión Europea aceptó oficialmente a Turquía como candidata al ingreso en 2004. Los europeos confiaron en que una nación de vasta mayoría musulmana pudiera occidentalizarse a sí misma por completo luego de la occidentalización parcial llevada a cabo por Mustafa Kemal Atatürk tras el colapso del Imperio Otomano, y que se convirtiera en un ejemplo para Oriente Medio. Un occidental tras otro se convencieron a sí mismos de que el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) de Erdogan era una formación capitalista socialconservadora de corte occidental, la versión islámica del partido democristiano alemán o del republicano de EEUU. (Muchos de entre ellos cometieron después el mismo error con la Hermandad Musulmana egipcia y su condenado presidente Mohamed Morsi). De nuevo Berlinski:

Tras el 11-S, en Occidente mucha gente se metió el islam y los islamistas en la cabeza y se olvidó de casi todo lo demás. De ahí que muchos consideraran que lo más relevante del AKP era su condición de ‘moderadamente islamista’. Muchos quizá estaban tan entusiasmados por que no empezaran a colgar homosexuales de las grúas que aceptaron acríticamente el resto del relato del AKP sobre sí mismo: estaba abriendo un sistema esclerotizado que era, en sus palabras, “radicalmente laicista”.

La parte restante de la ecuación fue durante un tiempo difícil de ver para algunos, pero ya no. Ciertamente, Erdogan no está siquiera en la misma zona horaria que el ISIS. Sin embargo, sí está en la misma que el difunto Hugo Chávez –salvo en lo del socialismo bolivariano–, el ruso Vladímir Putin y el bielorruso Alexander Lukashenko. Todos ellos son (Chávez fue) demagogos autoritarios con apenas un barniz de legitimidad democrática; son las clase de gobernantes que suelen producir países parcialmente influidos por pero que al mismo tiempo se mantienen al margen de Occidente.

Los funcionarios europeos saben con total seguridad que Turquía jamás podrá unirse a la UE tras lo que sucedió el año pasado. Su principal ciudad, Estambul, está en Europa, pero su capital está en Asia, como la mayoría de su población. Algunos barrios de las ciudades turcas parecen y se sienten europeos, sin duda, especialmente si se los compara con los de la gran mayoría de las ciudades árabes; pero Turquía es un híbrido cultural: como el Líbano, Armenia e incluso Rusia, es un lugar donde el Este se mezcla con el Oeste. Los occidentales pueden sentirse y se sienten allí como no lo harían en un país como Arabia Saudí o Pakistán, pero el solapamiento cultural es, como mucho, del 50%, y el solapamiento político turco se está marchitando con Erdogan.

Los occidentales se han estado embromando a sí mismos con Erdogan durante años. Pero se acabó. La novedad es que al menos un líder europeo está dispuesto a poner fin de una vez por todas a esta película que nos hemos montado. Casi con toda seguridad, otros líderes le secundarán.

Fuente: elmed.io, 06/09/17.


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Le Pen-Melenchon: El futuro de Francia y la Unión Europea

abril 13, 2017

Le Pen-Melenchon, el posible ballottage de extremistas que aterra a toda la Unión Europea

Inquieta el rápido ascenso del candidato de ultraizquierda; es eurofóbico, como la líder del Frente Nacional; Hollande intervino en la campaña para lanzar una señal de alerta.

Por Luisa Corradini.

FranciaPARÍS — ¿Y si terminara por suceder lo impensable? ¿Si el 23 de abril Francia abandonara el perímetro de la razón y escogiera para la segunda vuelta un duelo entre la candidata de extrema derecha, Marine Le Pen , y el de extrema izquierda, Jean-Luc Melenchon? Entre otros absurdos, dos eurofóbicos en un país donde el 75% de la gente quiere conservar el euro y permanecer en la Unión Europea (UE).

Ése es el escenario que provoca escalofríos a políticos y analistas ante el vertiginoso avance registrado en los últimos días por Melenchon, líder de La Francia Insumisa (LFI). Según un sondeo publicado anteayer por el instituto Ifop, si bien Le Pen y el social-liberal Emmanuel Macron siguen liderando las intenciones de voto, Melenchon (19%) consiguió relegar al cuarto puesto al conservador François Fillon (18%).

Marine Le Pen, candidata del Frente Nacional, en un acto cerca de Troyes
Marine Le Pen, candidata del Frente Nacional, en un acto cerca de Troyes.
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Las encuestas también demuestran que la erosión continúa para los dos favoritos que perdieron medio punto en 48 horas: Marine Le Pen, candidata del Frente Nacional (FN), conserva 23,5% de intenciones de voto y el líder de En Marcha, Emmanuel Macron, 22,5%. En las últimas semanas, ambos habían superado el 25%.

La situación parece lo suficientemente dramática como para que el presidente, François Hollande, haya decidido salir de su reserva para lanzar una señal de alarma: «Esta campaña huele mal. Ha despegado de la realidad», confiesa esta semana en una entrevista concedida al semanario Le Point.

El jefe de Estado deplora que «la emoción» y la dinámica electoral hayan reemplazado a «la razón» y los contenidos «de fondo»: frente a la «moda Melenchon» y al «populismo», «las simplificaciones que consiguen que uno mire el espectáculo del tribuno en vez del contenido de su texto representan un real peligro», precisó, en alusión a las remarcables dotes oratorias del líder de LFI. Y aunque se cuidó muy bien de llamar a los franceses a votar por Macron, en filigrana le otorgó sus preferencias: «Creo que la política necesita renovación», declaró.

A su juicio, también «puede existir en los electores la tentación de abatir al o a los favoritos», simplemente por frustración. Eso es lo que parece confirmar otro estudio publicado anteayer por el instituto Ipsos, en el cual 67% de los franceses reconocen que esta campaña les provoca frustración, repugnancia e indignación.

Una proporción apenas inferior (64%) afirma que la campaña electoral «no les aportó gran cosa sobre los programas y las personalidades» de los 11 candidatos.

Ese sentimiento generalizado de cólera permite comprender las razones de otro dato fundamental que agrega a la incógnita de la primera vuelta. A saber, el elevado abstencionismo previsto para el 23 de abril: sólo 66% de los franceses tienen intenciones de acudir a votar. Si se confirma esa tendencia, esa cifra pulverizaría el récord de 28% de ausentismo registrado en 2002.

Como siempre sucede, la franja más movilizada corresponde al electorado senior: 73% de los mayores de 65 años están decididos a votar. Los más abstencionistas, en cambio, son los jóvenes de 18-24 años. Solo 45% de ese grupo acudirá a las urnas.

Una encuesta diferente de Ipsos reveló otra tendencia inquietante. Los llamados «primo votantes», es decir, los jóvenes que acuden a las urnas por primera vez, parecen resueltos a votar en forma masiva por Marine Le Pen: 29% de esa franja, que representa 3,3 millones de electores, confiesa que votará por el FN para «patear la mesa» o «para ver si funcionan las ideas [de Le Pen] que nunca fueron aplicadas» en Francia.

Muchos de esos jóvenes reconocen que su actitud está inspirada en la exasperación y no les importa que Marine Le Pen represente un peligro para la democracia: «No me importa nada», declaró Rudy Le Blanc a la cadena de noticias BFM TV.

Melenchon convocó a una multitud ayer en Marsella
Melenchon convocó a una multitud ayer en Marsella.
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Más que en cualquiera de las elecciones anteriores, en las que siempre hubo un «candidato de la esperanza», esta vez «los electores parecen resignados a escoger el menos malo». Una gran parte de la población se considera «no representada» por la clase política y los candidatos a estas elecciones: «¿Votar? ¿Para qué? No creo en nada más […] Las cosas no cambian», es una de las respuestas más escuchadas por los encuestadores del Centro de la Vida Política Francesa (Cevipof).

En un país con 3 millones de desocupados, según las cifras oficiales, y otros 2 millones de desempleados de larga duración que salieron de las estadísticas, «existe una sensación generalizada de ser víctimas del abandono y el desprecio de la clase dirigente, que no hizo el menor esfuerzo para protegerlos de la crisis y de la erosión del nivel de vida», afirma el economista Michel Santi, autor del libro Miseria y opulencia.

De los 67,5 millones de habitantes de Francia, quinta potencia económica del planeta, 9,6 millones (14,3% de la población) viven bajo el umbral de pobreza, casi un millón de personas no tienen domicilio fijo, 3 millones carecen de vivienda digna y 4 millones pueden comer gracias a los alimentos distribuidos por las ONG y las asociaciones caritativas.

Ese dramático panorama permite comprender por qué razón, aunque la lógica y las encuestas confirmen las posibilidades de un duelo final entre Le Pen y Macron, es legítimo preguntarse si, esta vez, Francia no será capaz de abandonar el perímetro de la razón.

Fuente: La Nación, 13/04/17.


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Los Bancos europeos se benefician operando en Paraísos Fiscales

marzo 27, 2017

Un informe revela cómo la gran banca europea se beneficia de los Paraísos fiscales

La normativa de transparencia de la Unión Europea deja al descubierto el opaco mundo de la fiscalidad de las grandes entidades financieras europeas.

Un informe revela cómo la gran banca europea se beneficia de los paraísos fiscales

Un nuevo informe de Oxfam y la Fair Finance Guide International, llamado ‘Bancos en el exilio’, revela que los 20 principales bancos de la Unión Europea obtienen el 26% del total de sus beneficios en paraísos fiscales, porcentaje que se traduce en unos 25.000 millones de euros.

El doble de lucrativo

Según el documento, estas entidades financieras –que incluyen las españolas BBVA y Santander- utilizan los paraísos fiscales para «evitar el pago de los impuestos que les corresponden», para «facilitar a sus clientes la elusión» o para «sortear ciertas regulaciones o requisitos legales».

Las filiales ubicadas en paraísos fiscales resultan el doble de lucrativas para los bancos que las ubicadas en otros lugares: el informe revela que por cada 100 euros de actividad, obtienen un rendimiento de 42 euros en comparación con los 19 euros que obtienen de media en otras ubicaciones.

Los paraísos fiscales favoritos

tax havenLuxemburgo e Irlanda son los paraísos fiscales por excelencia: solo lo declarado en el primer país, donde la cantidad asciende a 4.900 millones de euros, supera a la suma del Reino Unido, Suecia y Alemania.

Asimismo, algunos de estos bancos europeos obtuvieron al menos 628 millones de euros en beneficios en paraísos fiscales en los que no contaban con ningún empleado. Por ejemplo, el francés BNP Paribas no tuvo que abonar ningún tributo por los 134 millones de euros de beneficio que obtuvo en las Islas Caimán, donde carecen de personal.

La ingeniería fiscal europea

Esta nueva investigación ha sido posible gracias a la nueva normativa de transparencia de la Unión Europea, que exige desde el 2015 a los bancos europeos que publiquen información sobre sus beneficios e impuestos.

Manon Aubry, oficial senior de incidencia política en materia de justicia fiscal de Oxfam, apunta que esta «permite hacernos una pequeña idea de la ingeniería fiscal de los principales bancos», aunque destaca que «el panorama no es agradable».

«Todas las empresas y personas deben actuar con responsabilidad y pagar los impuestos que les corresponden. La evasión y elusión fiscal priva a países de toda Europa y en desarrollo de fondos que precisan para pagar personal médico, educadores, cuidadores, etc.», concluye.

Fuente: actualidad.rt.com, 27/03/17.

Novedades sobre Paraísos Fiscales


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Francia: El problema y la solución de Europa

febrero 8, 2017

Francia, el problema y la solución de Europa

Por Daniel Lacalle.

Stay safe, and keep your powder dry, and don’t drive any faster than your guardian angel can fly.
John Wetton

FranciaOlvídense de Trump. El gran problema que amenaza a España y la Unión Europea es Francia.

Las elecciones francesas son mucho más importantes para nosotros y el futuro de la UE que cualquier otro evento geopolítico global.

El lunes analizaremos en detalle los programas económicos de los principales candidatos, pero desafortunadamente, podemos intuir que la mayoría de promesas vendrán por el lado de aumentar los desequilibrios y soluciones mágicas falsas. Anunciar reformas que luego no se cumplen y continuar con un modelo insostenible de estancamiento.

Por supuesto, Le Pen promete salir del euro ordenadamente, que es como decir que vas a acuchillarte amablemente. Una sandez. Los defensores del populismo siempre atribuyen la solución a los problemas estructurales hundiendo el país devaluando y destruyendo a las clases medias con inflación desorbitada (lean “La falacia de devaluar para exportar«)

Francia es, a la vez, el gran problema y la solución para Europa. Es nuestro primer socio comercial y nos debería preocupar mucho. No solo es nuestro principal mercado de exportaciones, sino que Francia es el segundo proveedor de España y su primer cliente. Las exportaciones a Francia superan los 31.400 millones de euros, más del 15,7% de nuestras exportaciones.

Es el gran problema porque es un modelo económico insostenible que el propio candidato Macron ha tildado de “esclerótico”.

Una enorme parte del problema es un sector público que supera el 22% de la fuerza laboral y supone casi el 48% del presupuesto, con uno de los mayores gastos públicos de la OCDE –el séptimo mayor del mundo–. Pero eso no sería un problema si el país creciera y mejorara su posición internacional. El grave error es que ese modelo de “economía dirigida”, socialista gane quien gane, lleva más de dos décadas en estancamiento, una deuda y déficit inaceptable para un país líder y que, además, ha ido perdiendo puestos con respecto a Alemania, con quien debe compararse, desde 2001.

La otra parte del problema es que, para financiar ese enorme gasto público, se acude a subidas de impuestos, con un esfuerzo fiscal que ya es uno de los más altos del mundo, y una presión fiscal que es la más elevada de la eurozona. Una rigidez y presión que afecta al crecimiento, la creación de empresas, empleo y la competitividad.

Esto ha llevado a que, a pesar de subidas de impuestos constantes, el objetivo de déficit no se cumpla, y la economía, tras breves trimestres esperanzadores, caiga una y otra vez de nuevo en el estancamiento.

Francia no solo ha visto sus exportaciones perder peso mundial, sino que su vecina Alemania se lanzaba a un récord histórico de superávit comercial mientras reducía el desempleo a niveles de la considerada “tasa natural”. Es decir, casi al pleno empleo.

Lo peor es que la enorme rigidez laboral no protege y el desempleo juvenil sigue siendo superior al 24%, la tasa de desempleo duplica a la de Alemania o Reino Unido, y crea menos empleo que cualquiera de sus economías comparables. El propio gobierno reconoce que entre 1998 y 2015 el coste laboral ha subido más de un 50% pero la productividad apenas ha crecido un 20%.

Es tan preocupante, y a la vez triste, que gran parte del arco parlamentario francés, en vez de analizar la pérdida de fuerza y poder económico con respecto a Alemania o los países líderes del mundo, ha pasado a justificarse comparándose con Italia.

El jueves estuve en una conferencia sobre el Brexit con los representantes de las principales ciudades candidatas a atraer capital de ese proceso, Fráncfort, París y Dublín. El representante de París, cuando le preguntaron por la rigidez laboral y altos impuestos, solo pudo responder, diplomáticamente, que Francia ofrecía “seguridad”. Y un miembro de la audiencia comentaba después “seguridad de que los suben”.

Pero Francia es también la solución de Europa. Tiene todos los ingredientes para llevar a cabo una revolución como la que llevó a cabo Schröder en Alemania, llevando al país de ser el “enfermo de Europa” al líder del continente. Puede poner en marcha una auténtica reforma que le lleve a compararse con las economías líderes, no a justificarse con los datos de los que tienen un peor desempeño.

Si Francia recupera su liderazgo económico, poniendo como pilares la competitividad, atracción de capital, fortalecer la renta disponible y eliminar los incentivos perversos de los conglomerados dinosáuricos, salvará a Europa.

Si Francia insiste en la política del avestruz, e ignorar los desequilibrios que la separan cada año más de las economías líderes, se llevará por delante a la Unión Europea. Porque, mientras tanto, los aristócratas del gasto público y los gobiernos de la periferia se comparan con Francia -como siempre- en gastar y subir impuestos con la cantinela de que “estamos por debajo de la media”. Una media que sube desproporcionadamente Francia, y que lleva a los demás a perpetuar, con el aplauso de todos, el gasto inútil, la deuda y el infierno fiscal, con la excusa de que Francia “gasta, sube impuestos y se endeuda más”… Y Francia perpetúa su estancamiento con la excusa de que los países de la periferia lo hacen peor. Vamos, parece un concurso de alumnos a ver quién suspende más, para echarle la culpa al profesor.

Fíjense en los debates en España… ¿Qué cosas se les ocurre copiar inmediatamente de Francia? ¿Su fortaleza tecnológica privada, su empresariado innovador? No, la idiotez de la renta básica que se le ocurre al desesperado que ya no sabe qué más prometer después de Pan y Circo para mantener a ese porcentaje de votantes apesebrados que, encima, se le escapa hacia el populismo más intervencionista.

Pensar que aguantando la respiración y negando la realidad pasará todo y los desequilibrios de Francia y la UE los solventarán las soluciones mágicas es simplemente suicida.

No, el problema de Europa y del euro no es Trump. Es Francia. El problema, y la solución.

Fuente: elespanol.com, 04/02/17.


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¿Francia fuera de Europa?

noviembre 12, 2016

Francia también está muy cerca de salir de Europa, según Michel Houellebecq

El escritor francés, de visita en nuestro país, también aseguró durante una entrevista que «Los franceses están en Europa contra su voluntad».

Francia también está muy cerca de salir de Europa, según Michel Houellebecq

‘Francia está muy cerca de salir de Europa y creo que realmente ganaría el no (sobre si quieren quedarse en la Unión Europea). Los franceses están en Europa contra su voluntad‘, aseveró Houellebecq ante las incisivas preguntas del escritor argentino Gonzalo Garcés en el Centro cultural San Martín (CSM).

francia-mapa-banderaEl escritor francés añadió que, aunque no ve factible que aparezca un personaje político como Trump en Francia -al que calificó de ‘muy especial‘-, sí que ve, aunque lejana, una guerra civil en Francia ‘que se va acercando‘.

Houellebecq llegó ayer a Argentina nueve años después de su primera visita al país para una estancia de tres días en la que pretende hablar de su obra literaria y su relación con las artes.

Al insistirle Garcés sobre su país, el escritor aseguró que ‘Francia es un país que se está muriendo‘ pero que ‘pelea más que otros países europeos‘ e intenta volver a las raíces de cada una de sus regiones.  

En el caso de estados como España, Italia o Alemania, recalcó que ‘sus poblaciones están disminuyendo muy rápidamente y en Francia no es el caso, la democracia está aumentando‘.

Un ejemplo sobre la lucha de Francia por mantenerse fue el aumento de la cultura culinaria gala.

El ganador del premio literario Goncourt en 2010 aseguró ser consciente de que su obra genera polémica allá por donde pase pero reconoció que no se mentalizó hasta que publicó su obra ‘Partículas elementales‘ (1998).

Sin embargo, sabe de los peligros que puede generar su obra, tal y como lo hizo su libro ‘Sumisión‘ (2015), que mostraba a una Francia gobernada por un partido político islámico, publicada justo el día del trágico atentado contra la revista satírica francesa Charlie Hebdo.

‘Hay una tradición de impunidad en el ámbito de la novela en Francia que creo que me lo creí. (…) Subestimé o malestimé el peligro‘, tras lo que añadió que, en su novela, no critica la religión sino la política.

‘No hay verdaderos musulmanes en esta novela. Hay tipos políticos que tienen ambiciones políticas y que tienen la idea de utilizar el Islam para cumplir sus ambiciones. No hay fanáticos. No hay practicantes. Hay políticos‘, se defendió.

La publicación de un nuevo libro depende de cosas independientes de su voluntad pero ‘es lo único que sé hacer‘, concluyó el escritor.

Fuente: cronista.com, 11/11/16.


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